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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Deficiencias en el tratamiento de pacientes diabéticos que terminaron en enfermedad renal crónica]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Defficiencies in the treatment of diabetic patients that ended with renal failure]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Fundación para la Investigación y Desarrollo de la Salud y la Seguridad Social  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Objective: assessing if the opportunity and quality of care in patients with type II Diabetes Mellitus in the Health System has some influence in the prevalence and incidence of Terminal Renal Disease and in the events of dialysis therapy at early stages. Design: retrospective study - description of case series. Reference framework: today there is no evidence of what happens with the use of care standards and models of the "EPS" and "ARS" and Public Hospitals, in relationship with chronic and degenerative diseases, such as diabetes mellitus (DM). The growth rate of patients on dialysis therapy due to chronic renal disease reached 15% a year in the last decade. The main cause is diabetes mellitus. It is of crucial importance to detect early on patients with nephropathies and optimize the treatment to delay progression of renal failure, foresee the consequences and decrease associated cardiovascular mortality. We are planning on a study that by means of the analysis of the different existing data, determines the factors that have had an incidence in the progression of chronic renal disease leading to terminal status in patients with DM. Participants: renal patients with diagnosis of type II DM that were admitted between 2002 and 2004to renal clinics; >40 years old and < 65 years, affiliated to an EPS or ARS, or taken care of by supply. Interventions: characterization of the care that the insurance companies provide to patients with Type II DM by means of collection information through surveys and records revision; description and comparison of ERC incidence in diabetic patients affiliated to insurance companies, and the relationship with appropriate and on time care in the early stages of the disease. Measurements: patient’s characteristics and care received before joining the dialysis therapy, participation in a DM program and access to the required services. Analysis of frequency of the variables; and comparison among the different regimes. New codification of variables according relevant criteria and implementation of the values scale according to positive results, in 17 of them, to explain the quality of care in each regime. Results: there is evidence of serious deficiencies in the quality and integrality of care of diabetic patients that were admitted in the dialysis therapy, with results that are matter of concern in all the variables that were analyzed and that were related to therapeutic activities considered to be indispensable in the international literature, for an adequate treatment. The time between the diagnosis of DM and the development of CRI is no more than 13 years. The literature says that the time before initial renal failure is between 20 and 30 years. Dialysis treatment starts only 0.5 years after the diagnosis of renal disease is made and one could assume that this is a late diagnosis and that patients only have access to diagnosis when the deterioration and renal damage are irreversible and rapidly progressive. Conclusions and recommendations: given that this is a descriptive study, it provides information for stating a hypothesis: • There is a direct relationship between the affiliation regime and the quality of care that diabetic patients receive. • The diagnosis CRI in diabetic patients is made very late and the time that it takes to dialysis is very short. • The quality of care of the diabetic patient admitted to dialysis is different than that provided to those that do not require dialysis. • The programs for managing diabetes are weak and do not count on the elements to guarantee good results. • Diabetic patients are not sent to the nephrologists on a regular basis. Multiple studies have demonstrated that an appropriate control of diabetes and early diagnosis of alterations in glomerular filtration lead to take the necessary kidney protecting measures that delay or eliminate the progress of terminal renal disease. This is to call upon de attention of the Health General Social Security System Management, responsible of facing diabetes as a public health issue, taking into account a progressively more urban, sedentary and aging population, and the increased rate of CRI, as a consequence of not having integral and quality care for diabetic patients, with adverse results for the quality of life of the people and for the systems in terms of costs.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[diabetes mellitus]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[enfermedad renal crónica]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>       <center>     <b><font size="4">Deficiencias en el tratamiento de pacientes diab&eacute;ticos      que terminaron en enfermedad renal cr&oacute;nica*</font></b>   </center> </p>     <p>       <center>     <b><font size="3">Defficiencies in the treatment of diabetic patients that      ended with renal failure*</font></b>   </center> </p>     <p>       <center>     F&eacute;lix Le&oacute;n Mart&iacute;nez, In&eacute;s Elvira Ord&oacute;&ntilde;ez,      Diego Le&oacute;n Garc&iacute;a   </center> </p>     <p>* Proyecto Colciencias 3168-04-16367. L&iacute;nea de Investigaci&oacute;n:    Sistemas y Pol&iacute;ticas de Salud Bogot&aacute;, junio 2005 - Agosto 2006</p>       <p>El texto completo de la investigaci&oacute;n de la cual fue extractado este    trabajo aparece en el libro editado por Fedesalud: Mart&iacute;nez FL, Ord&oacute;&ntilde;ez    IE, Garc&iacute;a DL, Sarmiento CA. Evaluaci&oacute;n de la calidad e integralidad    de la atenci&oacute;n a pacientes diab&eacute;ticos que ingresan a terapia de    di&aacute;lisis. Ed. Scripto Bogot&aacute;, 2006.</p>     <p>Dres. F&eacute;lix Le&oacute;n Mart&iacute;nez, In&eacute;s Elvira Ord&oacute;&ntilde;ez,    Diego Le&oacute;n Garc&iacute;a, Fundaci&oacute;n para la Investigaci&oacute;n    y Desarrollo de la Salud y la Seguridad Social, Fedesalud, Bogot&aacute;, Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Correspondencia</b>. Cra. 13 No. 32-51 torre 3 Of. 805, Bogot&aacute; E-mail:    <a href="mailto:fedesalud@fedesalud.org.co">fedesalud@fedesalud.org.co</a></p>     <p>Recibido: 21/II/07 Aceptado: 09/V/07</p> <hr size=1>     <p><b><font size="3">Resumen</font></b></p>     <p> Objetivo: determinar si la oportunidad y calidad de atenci&oacute;n en pacientes    con diabetes mellitus tipo 2 en el sistema de salud, incide en prevalencia e    incidencia de enfermedad renal terminal y eventos de terapia dial&iacute;tica    en etapas tempranas.</p>       <p>Dise&ntilde;o: estudio retrospectivo &#8211; descripci&oacute;n serie de casos</p>       <p>Marco de referencia: hoy no existe evidencia certera de lo sucedido con la aplicaci&oacute;n    de normas y modelos de atenci&oacute;n de EPS y ARS y hospitales p&uacute;blicos,    en relaci&oacute;n con enfermedades cr&oacute;nicas y degenerativas, como diabetes    mellitus (DM). La tasa de crecimiento de pacientes en terapia dia&shy;l&iacute;tica    por enfermedad renal cr&oacute;nica, alcanz&oacute; 15% anual en la &uacute;ltima    d&eacute;cada. La principal causa es la diabetes mellitus. Es crucial detectar    tempranamente a pacientes con nefropat&iacute;a y optimizar el tratamiento para    retardar la progresi&oacute;n a falla renal, prever consecuencias y disminuir    mortalidad cardiovascular asociada. Se plantea entonces un estudio que mediante    an&aacute;lisis de datos existentes determine factores que han incidido en progresi&oacute;n    de enfermedad renal cr&oacute;nica hacia estadio terminal en pacientes con DM.    </p>       <p>Participantes: pacientes renales con diagn&oacute;stico de diabetes mellitus    tipo 2 que ingresaron entre 2002 y 2004, a cl&iacute;nicas renales; &gt; 40    a&ntilde;os y &lt; 65 a&ntilde;os, afiliados a EPS o ARS, o atendidos a trav&eacute;s    de la oferta.</p>       <p>Intervenciones: caracterizaci&oacute;n de la atenci&oacute;n que las entidades    aseguradoras brindan a pacientes con diabetes mellitus tipo 2 mediante la recolecci&oacute;n    de informaci&oacute;n a trav&eacute;s de encuestas y revisi&oacute;n de registros;    descripci&oacute;n y comparaci&oacute;n de la incidencia de ERC en pacientes    diab&eacute;ticos afiliados a entidades aseguradoras, y su relaci&oacute;n con    atenci&oacute;n adecuada y oportuna en etapas tempranas.</p>       <p>Mediciones: caracter&iacute;sticas del paciente, y de atenci&oacute;n recibida    previamente al ingreso a terapia dial&iacute;tica, adscripci&oacute;n a un programa    de diabetes mellitus y acceso a los servicios requeridos. An&aacute;lisis de    frecuencias de variables, relaciones entre ellas y comparaci&oacute;n entre    reg&iacute;menes. Recodificaci&oacute;n de variables seg&uacute;n criterios    relevantes y establecimiento de una escala de valores seg&uacute;n apariciones    positivas en 17 de ellas para explicar la calidad de atenci&oacute;n en cada    r&eacute;gimen.</p>       <p>Resultados: se evidencian serias deficiencias en cuanto a calidad e integralidad    de la atenci&oacute;n de diab&eacute;ticos que ingresaron a terapia de di&aacute;lisis,    con resultados preocupantes en todas las variables analizadas y relacionadas    con actividades terap&eacute;uticas consideradas indispensables en la literatura    internacional, para un adecuado tratamiento. Los a&ntilde;os transcurridos entre    el diagn&oacute;stico de DM y el desarrollo de la ERC no superan los 13 a&ntilde;os.    La literatura dice que transcurren entre 20 y 30 a&ntilde;os para presentarse    el da&ntilde;o inicial renal. El ingreso a di&aacute;lisis se presenta tan s&oacute;lo    0,5 a&ntilde;os despu&eacute;s del diagn&oacute;stico de enfermedad renal y    se podr&iacute;a suponer que este diagn&oacute;stico es tard&iacute;o y los    pacientes acceden a diagn&oacute;stico cuando el deterioro del da&ntilde;o renal    es irreversible y r&aacute;pidamente progresivo.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Conclusiones y recomendaciones: siendo este un estudio descriptivo provee informaci&oacute;n    para formulaci&oacute;n de hip&oacute;tesis: </p>       <p>&#8226; Existe relaci&oacute;n directa entre el r&eacute;gimen de afiliaci&oacute;n    y la calidad de atenci&oacute;n que recibe el paciente diab&eacute;tico.</p>       <p>&#8226; El diagn&oacute;stico de ERC en pacientes diab&eacute;ticos es muy tard&iacute;o    y el tiempo que demora para ingresar a di&aacute;lisis es muy corto.</p>       <p>&#8226; La calidad de atenci&oacute;n del paciente diab&eacute;tico que ingres&oacute;    a di&aacute;lisis es diferente a la atenci&oacute;n del que no ingresa a di&aacute;lisis.</p>       <p>&#8226; Los programas para el manejo de diabetes son d&eacute;biles y no cuentan    con elementos m&iacute;nimos para garantizar resultados.</p>       <p>&#8226; Los pacientes diab&eacute;ticos no son remitidos regularmente al nefr&oacute;logo.</p>        <p>M&uacute;ltiples estudios han demostrado que un adecuado control de la diabetes    y el diagn&oacute;stico temprano de alguna alteraci&oacute;n en la filtraci&oacute;n    glomerular permiten tomar medidas nefroprotectoras que retarden o eliminen el    progreso a enfermedad renal terminal. Se hace un llamado de atenci&oacute;n    a la direcci&oacute;n del Sistema General de Seguridad Social en Salud, responsable    de enfrentar la diabetes como problema de salud p&uacute;blica, teniendo en    cuenta una poblaci&oacute;n progresivamente m&aacute;s urbana, sedentaria y    en proceso de envejecimiento, frente al crecimiento de la ERC, como consecuencia    de la no garant&iacute;a de calidad e integralidad de la atenci&oacute;n de    pacientes diab&eacute;ticos, con resultados adversos para la calidad de vida    de las personas, y para el sistema, en t&eacute;rminos de costos. </p>       <p>Palabras clave: diabetes mellitus, enfermedad renal cr&oacute;nica, tratamiento,    aseguradora, seguridad social.</p> <hr size=1>     <p><b><font size="3">Abstract</font></b></p>       <p>Objective: assessing if the opportunity and quality of care in patients with    type II Diabetes Mellitus in the Health System has some influence in the prevalence    and incidence of Terminal Renal Disease and in the events of dialysis therapy    at early stages.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Design: retrospective study &#8211; description of case series.</p>       <p>Reference framework: today there is no evidence of what happens with the use    of care standards and models of the &#8220;EPS&#8221; and &#8220;ARS&#8221;    and Public Hospitals, in relationship with chronic and degenerative diseases,    such as diabetes mellitus (DM). The growth rate of patients on dialysis therapy    due to chronic renal disease reached 15% a year in the last decade. The main    cause is diabetes mellitus. It is of crucial importance to detect early on patients    with nephropathies and optimize the treatment to delay progression of renal    failure, foresee the consequences and decrease associated cardiovascular mortality.    We are planning on a study that by means of the analysis of the different existing    data, determines the factors that have had an incidence in the progression of    chronic renal disease leading to terminal status in patients with DM.</p>       <p>Participants: renal patients with diagnosis of type II DM that were admitted    between 2002 and 2004to renal clinics; &gt;40 years old and &lt; 65 years, affiliated    to an EPS or ARS, or taken care of by supply.</p>       <p>Interventions: characterization of the care that the insurance companies provide    to patients with Type II DM by means of collection information through surveys    and records revision; description and comparison of ERC incidence in diabetic    patients affiliated to insurance companies, and the relationship with appropriate    and on time care in the early stages of the disease.</p>       <p>Measurements: patient&#8217;s characteristics and care received before joining    the dialysis therapy, participation in a DM program and access to the required    services. </p>       <p>Analysis of frequency of the variables; and comparison among the different regimes.    New codification of variables according relevant criteria and implementation    of the values scale according to positive results, in 17 of them, to explain    the quality of care in each regime.</p>       <p>Results: there is evidence of serious deficiencies in the quality and integrality    of care of diabetic patients that were admitted in the dialysis therapy, with    results that are matter of concern in all the variables that were analyzed and    that were related to therapeutic activities considered to be indispensable in    the international literature, for an adequate treatment. The time between the    diagnosis of DM and the development of CRI is no more than 13 years. The literature    says that the time before initial renal failure is between 20 and 30 years.    Dialysis treatment starts only 0.5 years after the diagnosis of renal disease    is made and one could assume that this is a late diagnosis and that patients    only have access to diagnosis when the deterioration and renal damage are irreversible    and rapidly progressive.</p>       <p>Conclusions and recommendations: given that this is a descriptive study, it    provides information for stating a hypothesis:</p>       <p>&#8226; There is a direct relationship between the affiliation regime and the    quality of care that diabetic patients receive.</p>       <p>&#8226; The diagnosis CRI in diabetic patients is made very late and the time    that it takes to dialysis is very short.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#8226; The quality of care of the diabetic patient admitted to dialysis is    different than that provided to those that do not require dialysis.</p>       <p>&#8226; The programs for managing diabetes are weak and do not count on the    elements to guarantee good results.</p>       <p>&#8226; Diabetic patients are not sent to the nephrologists on a regular basis.</p>        <p>Multiple studies have demonstrated that an appropriate control of diabetes    and early diagnosis of alterations in glomerular filtration lead to take the    necessary kidney protecting measures that delay or eliminate the progress of    terminal renal disease. This is to call upon de attention of the Health General    Social Security System Management, responsible of facing diabetes as a public    health issue, taking into account a progressively more urban, sedentary and    aging population, and the increased rate of CRI, as a consequence of not having    integral and quality care for diabetic patients, with adverse results for the    quality of life of the people and for the systems in terms of costs.</p>        <p>Palabras clave: diabetes mellitus, insuficiencia renal cr&oacute;nica, tratamiento,    aseguradora, seguridad social.</p> <hr size=1>     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>       <p>Hoy no existe evidencia certera de lo que ha sucedido con la aplicaci&oacute;n    de las normas y el impacto de los modelos de atenci&oacute;n en salud de las    entidades aseguradoras (EPS y ARS) y hospitales p&uacute;blicos, especialmente    en lo que tiene que ver con enfermedades cr&oacute;nicas y degenerativas dentro    de las que se encuentra la diabetes mellitus (DM). La informaci&oacute;n existente    no permite contar con herramientas necesarias para determinar la relaci&oacute;n    existente entre la atenci&oacute;n de los pacientes que padecen diabetes mellitus    tipo 2 y el desarrollo de enfermedad renal cr&oacute;nica (ERC), por lo que    se requiere enfocar un estudio mediante la recolecci&oacute;n de datos que permitan    realizar un an&aacute;lisis de factores causales, demogr&aacute;ficos y epidemiol&oacute;gicos,    as&iacute; como de factores relacionados con la atenci&oacute;n en salud, desde    la promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n hasta la rehabilitaci&oacute;n.</p>       <p>Aunque las cifras del sistema no garantizan registros exactos sobre grupos de    asegurados y no asegurados, alrededor de 15.000 personas se encuentran actualmente    en terapia de sustituci&oacute;n renal debido a la progresi&oacute;n de la ERC    a su fase terminal, m&aacute;s de 10.000 en el r&eacute;gimen contributivo.    El costo de su atenci&oacute;n en programas de di&aacute;lisis alcanz&oacute;    los 450.000 millones de pesos en 2004 (1).</p>       <p>Sin embargo, lo preocupante es la tasa de crecimiento de los pacientes en terapia    de sustituci&oacute;n, que seg&uacute;n los c&aacute;lculos de miembros de la    Asociaci&oacute;n Colombiana de Nefrolog&iacute;a, alcanz&oacute; 15% anual    en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Las proyecciones en cifras y en costo hacen    de la ERC uno de los m&aacute;s graves desaf&iacute;os para el equilibrio financiero    del Sistema de Seguridad Social en Salud, de no implementarse r&aacute;pidamente    un modelo capaz de moderar esta tasa de crecimiento. Se estima que el manejo    de la ERC ha comprometido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os aproximadamente    2% del gasto en salud del pa&iacute;s y 4% del gasto en seguridad social en    salud (2).</p>       <p>En el caso de Colombia la segunda causa con un porcentaje cercano a 28% del    total de casos, es la diabetes y a diferencia de otros pa&iacute;ses de similares    caracter&iacute;sticas al nuestro y aun de pa&iacute;ses desarrollados, la primera    causa de la ERC es la hipertensi&oacute;n arterial (HTA) en un 36%.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Revisada la literatura internacional, las perspectivas no son buenas, en tanto    Colombia est&aacute; apenas en el inicio del camino en la prevalencia de la    enfermedad, con tasas inferiores a 300 pacientes por mill&oacute;n de habitantes,    frente a tasas superiores a 600 en otros pa&iacute;ses latinoamericanos con    poblaci&oacute;n m&aacute;s envejecida y tasas superiores a 2.000 pacientes    por mill&oacute;n en pa&iacute;ses desarrollados.</p>       <p>Adem&aacute;s del envejecimiento poblacional, el factor que m&aacute;s est&aacute;    incidiendo en la enfermedad es el crecimiento de la diabetes. Si bien actualmente    esta representa cerca de un tercio de la enfermedad de base de la ERC, contra    otro tercio de la hipertensi&oacute;n y un tercio de otras causas, la experiencia    de otros pa&iacute;ses con mayor grado de desarrollo y una pir&aacute;mide poblacional    menos amplia en la base, advierte que en el futuro dos tercios de los pacientes    con ERC tendr&aacute;n origen en la diabetes, especialmente la diabetes tipo    2.</p>       <p>La distribuci&oacute;n por edades de la enfermedad renal muestra otra situaci&oacute;n    altamente preocupante, considerando que cerca de 68% de los casos ocurren en    personas menores de 59 a&ntilde;os, a diferencia de pa&iacute;ses industrializados,    en donde este porcentaje corresponde a la poblaci&oacute;n mayor de 60 a&ntilde;os,    as&iacute; mismo, es preocupante que cerca de 28.8% sea menor de 40 a&ntilde;os    y entre ellos la mitad menor de los 29 a&ntilde;os. Es evidente que a&uacute;n    es mucho lo que se debe hacer para disminuir la tendencia de la morbilidad y    de la mortalidad causadas por la enfermedad renal y las patolog&iacute;as asociadas,    situaci&oacute;n que en el caso de Colombia, se est&aacute; convirtiendo un    un serio problema de salud p&uacute;blica. </p>       <p>La incidencia de enfermedad renal cr&oacute;nica en pacientes con diabetes mellitus    tipo 2, menores de 60 a&ntilde;os, con una alta proporci&oacute;n de menores    de 40 a&ntilde;os, entre otros, refleja la ausencia de diagn&oacute;stico en    las etapas tempranas de la enfermedad, el inadecuado tratamiento durante el    curso de la misma y una remisi&oacute;n de pacientes a los centros de terapia    renal en los estadios tard&iacute;os.</p>       <p>Frente a esta situaci&oacute;n. el mismo gobierno ha implementado el desarrollo    de normas y gu&iacute;as de atenci&oacute;n de enfermedades como la diabetes    mellitus y la HTA, entre otras (Resoluci&oacute;n 412 de 2000) que definen las    actividades, procedimientos y condiciones requeridos para garantizar la calidad    y oportunidad del diagn&oacute;stico, tratamiento y seguimiento de los casos.    Para garantizar que estas actividades y procedimientos realmente se ejecuten,    por parte de quienes tienen la responsabilidad, se definieron unos indicadores    de gesti&oacute;n, que son evaluados peri&oacute;dicamente, no obstante no existe    un mecanismo para sancionar en caso de incumplimiento o buscar el mejoramiento    progresivo de los indicadores. As&iacute; mismo, los indicadores se consideran    de gesti&oacute;n por cuanto miden n&uacute;mero de actividades, pero no su    impacto en relaci&oacute;n con los resultados en salud &#8211; prevalencia e    incidencia de las enfermedades objeto. Vale la pena destacar que las actividades    corresponden a actividades de demanda inducida, y la inducci&oacute;n de la    demanda debe realizarse desde las EPS y ARS, como desde las mismas IPS, con    el fin de lograr la cobertura deseada. Debe tenerse en cuenta que para estas    acciones nadie tiene necesidad sentida y si no se motiva la demanda no habr&aacute;    ejecuci&oacute;n.</p>       <p>De acuerdo con la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), la diabetes    mellitus (DM) es el tercer problema de salud p&uacute;blica m&aacute;s importante    en el mundo. Globalmente en 1995 la poblaci&oacute;n de diab&eacute;ticos adultos    en el mundo era de 135 millones y se incrementar&aacute; a 300 millones en el    a&ntilde;o 2025 con un aumento de 120%, del cual los pa&iacute;ses desarrollados    aportar&aacute;n 40% y el resto provendr&aacute; de los pa&iacute;ses en v&iacute;as    de desarrollo.</p>       <p>La Asociaci&oacute;n Colombiana de Diabetes ha estimado que 7% de la poblaci&oacute;n    colombiana mayor de 30 a&ntilde;os padece diabetes tipo 2 y alrededor de 30    a 40% de los afectados desconocen su enfermedad. En Colombia la diabetes es    la tercera causa de muerte en las mujeres de 45 a 64 a&ntilde;os y la quinta    en los hombres del mismo grupo de edad. La diabetes mellitus por su naturaleza    cr&oacute;nica, la severidad de las complicaciones y los medios que se requieren    para su control se constituye en el momento en una enfermedad altamente costosa.    Evidencia acumulada en a&ntilde;os recientes demuestra que el diagn&oacute;stico    temprano y el buen control de la diabetes reduce la progresi&oacute;n de complicaciones    cr&oacute;nicas de la enfermedad como la retinopat&iacute;a, la nefropat&iacute;a    y la neuropat&iacute;a, las cuales influyen en la morbilidad y mortalidad prematuras    que presentan estos pacientes. </p>       <p>A&uacute;n no existe evidencia certera de lo que ha sucedido con la aplicaci&oacute;n    de las normas y el impacto de los modelos de atenci&oacute;n en salud de las    entidades aseguradoras y hospitales p&uacute;blicos, especialmente en relaci&oacute;n    con enfermedades cr&oacute;nicas y degenerativas dentro de las que se cuenta    la diabetes mellitus. La informaci&oacute;n existente no permite determinar    la relaci&oacute;n existente entre la atenci&oacute;n de los pacientes que padecen    diabetes mellitus tipo 2 y el desarrollo de enfermedad renal cr&oacute;nica    (ERC). Se plante&oacute; entonces un estudio que mediante el an&aacute;lisis    de datos existentes se determinen factores causales, demogr&aacute;ficos y epidemiol&oacute;gicos,    as&iacute; como factores relacionados con la atenci&oacute;n en salud, desde    la promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n hasta la rehabilitaci&oacute;n.</p>       <p>En este sentido, se llev&oacute; a cabo este estudio con los pacientes que padecen    enfermedad renal cr&oacute;nica desencadenada a partir de una diabetes mellitus    tipo 2 y que son atendidos en las cl&iacute;nicas renales, y se evalu&oacute;    la calidad e integralidad de la atenci&oacute;n proporcionada principalmente    por las mismas entidades aseguradoras, as&iacute; como en las Secretar&iacute;as    de Salud y los hospitales p&uacute;blicos, entre otros, en forma previa al diagn&oacute;stico    de falla renal. </p>       <p>Los resultados del estudio se convierten en un insumo para generar un cambio    en la normatividad y la regulaci&oacute;n espec&iacute;fica de la atenci&oacute;n    de los diab&eacute;ticos tipo 2 en el Sistema General de Seguridad Social y    as&iacute; lograr un impacto a mediano plazo en la reducci&oacute;n de la incidencia    temprana y prevalencia de la ERC asociada a esta enfermedad metab&oacute;lica.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El objetivo del estudio fue determinar si la oportunidad y calidad de la atenci&oacute;n    en los paciente con diabetes mellitus tipo 2 (DM) en el SGSSS incide en la prevalencia    e incidencia de falla renal terminal y los eventos de terapia dial&iacute;tica    en etapas tempranas, seg&uacute;n las variables de persona, tiempo y lugar y    otras variables circunstanciales descritas en la metodolog&iacute;a del estudio.</p>       <p>Espec&iacute;ficamente se busc&oacute; conocer los modelos de atenci&oacute;n    que las entidades aseguradoras han establecido para la atenci&oacute;n de pacientes    con enfermedades cr&oacute;nicas de base como la diabetes mellitus tipo 2; y    describir y comparar la incidencia de ERC en pacientes afiliados a las entidades    aseguradoras que han padecido como enfermedad de base la DM y si &eacute;sta    est&aacute; relacionada o no con la atenci&oacute;n adecuada y oportuna y el    control en etapas tempranas.</p>     <p><b>El manejo de la diabetes: elementos b&aacute;sicos</b></p>       <p>La diabetes mellitus tipo 2 frecuentemente no se diagnostica hasta que aparecen    las complicaciones. Con base en opiniones de expertos, se debe considerar el    tamizaje para diabetes en todos los individuos mayores de 45 a&ntilde;os, particularmente    en aquellos con &iacute;ndice de masa corporal = 25 kg/m2, y si es normal debe    repetirse cada tres a&ntilde;os (3).</p>       <p>En la &uacute;ltima d&eacute;cada se ha estudiado la manera de prevenir o retardar    la aparici&oacute;n de la diabetes (4-8). Las estrategias eficaces se basan    en la modificaci&oacute;n de los h&aacute;bitos de vida y en el uso de medicamentos    que disminuyen la glicemia.</p>       <p>En un estudio finland&eacute;s (5), sujetos obesos de edad media con intolerancia    a la glucosa fueron aleatorizados para recibir consejer&iacute;a breve sobre    dieta y ejercicio (control) o instrucci&oacute;n intensiva individualizada (intervenci&oacute;n)    sobre reducci&oacute;n de peso, ingesta de comida y aumento de la actividad    f&iacute;sica. Despu&eacute;s de un seguimiento de 3.2 a&ntilde;os se vio una    reducci&oacute;n relativa de 58% en la incidencia de diabetes en el grupo de    la intervenci&oacute;n comparado con el control.</p>       <p>En un programa de prevenci&oacute;n de diabetes (4) los sujetos del estudio    fueron ligeramente m&aacute;s j&oacute;venes y m&aacute;s obesos pero con la    misma intolerancia a la glucosa que los sujetos finlandeses. Se estudiaron tres    grupos que inclu&iacute;an la consejer&iacute;a intensiva sobre nutrici&oacute;n    y ejercicio y dos grupos de tratamiento, uno con biguanida/metformina y otro    con placebo. Estos dos &uacute;ltimos grupos tuvieron recomendaciones corrientes    sobre dieta y ejercicio. Despu&eacute;s de un seguimiento promedio de 2.8 a&ntilde;os,    se observ&oacute; una reducci&oacute;n relativa de 58% de la progresi&oacute;n    de la diabetes en el grupo con la consejer&iacute;a intensiva y de 31% en el    grupo con metformina, comparados con el grupo placebo.</p>       <p>Seg&uacute;n la literatura y la opini&oacute;n de expertos, cualquier plan debe    incluir educaci&oacute;n para el autocuidado del paciente. Los estudios con    insulina que demostraron el valor de un control estricto de la glicemia han    usado el automonitoreo de la glucosa (glucometr&iacute;a) como parte integral    del manejo (9, 10).</p>       <p>Los pacientes con DM deben ser manejados en forma estrecha y constante por una    nutricionista profesional, ya que el sobrepeso y la obesidad adem&aacute;s de    estar fuertemente ligados al desarrollo de la DM tipo 2, pueden complicar su    manejo (11). La obesidad es tambi&eacute;n un factor de riesgo independiente    para hipertensi&oacute;n, dislipidemia y enfermedad cardiovascular, que es la    mayor causa de muerte en pacientes con DM. La p&eacute;rdida moderada de peso    mejora el control de la glicemia, reduce el riesgo cardiovascular, y puede prevenir    el desarrollo de DM tipo 2 en personas con prediabetes (12). Por lo tanto, el    control nutricional y la p&eacute;rdida de peso son una estrategia importante    de tratamiento en pacientes con sobrepeso y con DM o con riesgo de desarrollarla.</p>       <p>La hipertensi&oacute;n arterial es un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular    y para las complicaciones microvasculares como retinopat&iacute;a y nefropat&iacute;a.    En la diabetes tipo 1, la hipertensi&oacute;n es, a menudo, el resultado de    nefropat&iacute;a subyacente; en la diabetes tipo 2, puede ser parte del s&iacute;ndrome    metab&oacute;lico (obesidad, hiperglicemia y dislipidemia) que se acompa&ntilde;a    con altas tasas de enfermedad cardiovascular.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los pacientes con DM tipo 2 tienen una prevalencia aumentada de dislipidemia    que contribuye a tasas m&aacute;s altas de enfermedad cardiovascular. La reducci&oacute;n    de los l&iacute;pidos ha demostrado que reduce la enfermedad macrovascular y    la mortalidad en pacientes con DM, particularmente en aquellos con eventos cardiovasculares    previos.</p>       <p>La nefropat&iacute;a diab&eacute;tica ocurre en 20 a 40% de pacientes con diabetes    y como se mencion&oacute; antes es una de las principales causas de enfermedad    renal cr&oacute;nica estadio 5 o terminal. La albuminuria persistente es el    estad&iacute;o inicial de la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica en diab&eacute;ticos    tipo 1, y es un marcador para el desarrollo de nefropat&iacute;a en diab&eacute;ticos    tipo 2.</p>       <p>Los pacientes con microalbuminuria que progresan a macroalbuminuria tienen mayor    probabilidad de llegar a necesitar terapia de remplazo renal en el transcurso    de los a&ntilde;os (13, 14). El tratamiento intensivo de la diabetes con el    objetivo de llegar a normoglicemia ha demostrado en varios estudios que retarda    la aparici&oacute;n de microalbuminuria y la progresi&oacute;n de micro a macroproteinuria    en pacientes con diabetes tipo 1 (15, 16) y tipo 2 (17, 18).</p>       <p>El estudio UKPDS prob&oacute; en forma convincente que el control de la presi&oacute;n    arterial reduce el desarrollo de la nefropat&iacute;a (19). En pacientes con    diabetes tipo 1, el control de la presi&oacute;n arterial a &lt;140/90 mmHg    usando inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) aporta    un beneficio selectivo sobre otros antihipertensivos en retardar la progresi&oacute;n    de micro a macroalbuminuria, y puede retardar la p&eacute;rdida de filtraci&oacute;n    glomerular en pacientes con macro&shy;albuminuria (20-22).</p>       <p>Es crucial detectar temprano a los pacientes con nefropat&iacute;a y optimizar    su tratamiento para retardar la progresi&oacute;n de la falla renal, prever    sus consecuencias y disminuir la mortalidad cardiovascular asociada.</p>       <p>Diversos estudios han demostrado que la referencia temprana al nefr&oacute;logo    preserva mejor la funci&oacute;n renal que los pacientes tratados por un m&eacute;dico    general (23). La raz&oacute;n es que el nefr&oacute;logo alcanza mejor control    de la hipertensi&oacute;n, usa m&aacute;s frecuentemente los IECA y antagonistas    receptores de angiotensina II (ARA II) y retira las drogas potencialmente nefrot&oacute;xicas    como los AINES. El nefr&oacute;logo tambi&eacute;n usa m&aacute;s frecuentemente    estatinas que el m&eacute;dico general, lo que da nefroprotecci&oacute;n adicional    por el efecto antiinflamatorio de las estatinas independiente de su efecto hipolipemiante    (24). El nefr&oacute;logo tambi&eacute;n usa m&aacute;s la aspirina, que tiende    a ser retirada por el m&eacute;dico general.</p>       <p>El cuidado m&eacute;dico de los pacientes con DM tipo 2 en general y de los    pacientes con proteinuria en particular, es sub&oacute;ptimo en todo el mundo.    La pobre adherencia al tratamiento y el no tamizar a la poblaci&oacute;n para    DM tipo 2 son caracter&iacute;sticas en los diferentes pa&iacute;ses. Es muy    posible que muchos de los factores de riesgo para progresi&oacute;n de la nefropat&iacute;a    est&eacute;n presentes por mucho tiempo en los pacientes con DM tipo 2.</p>     <p><b><font size="3">Material y m&eacute;todos</font></b></p>       <p>El tipo de estudio realizado fue retrospectivo-descripci&oacute;n serie de casos.    </p>       <p>Para determinar la poblaci&oacute;n de estudio se tuvieron en cuenta los pacientes    renales con diagn&oacute;stico de diabetes mellitus tipo 2 que han ingresado    durante el per&iacute;odo comprendido entre enero de 2002 y enero de 2004, a    las cl&iacute;nicas renales en diez ciudades del pa&iacute;s, cuatro de ellas    mayores de 1.000.000 de habitantes, cuatro de 300.000 a 1.000.000 de habitantes    y cuatro menores de 300.000 habitantes. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como criterios de inclusi&oacute;n se consideraron: </p>       <p>&#8226; Pacientes con diagn&oacute;stico de diabetes mellitus tipo 2 como enfermedad    de base y que actualmente reciben terapia dial&iacute;tica en las cl&iacute;nicas    renales.</p>       <p>&#8226; Mayores de 40 a&ntilde;os y menores de 65 a&ntilde;os.</p>       <p>&#8226; Afiliados a una EPS o una ARS</p>       <p>&#8226; Atendidos con recursos de subsidio a la oferta por ser vinculados</p>       <p>Como criterios de exclusi&oacute;n se tuvieron en cuenta: </p>       <p>&#8226; Pacientes con diagn&oacute;stico de base diferente a diabetes mellitus    tipo 2 y actualmente reciben terapia dial&iacute;tica en las cl&iacute;nicas    renales.</p>       <p>&#8226; Pacientes que reciben terapia dial&iacute;tica por falla renal aguda</p>       <p>&#8226; Pacientes menores de 40 a&ntilde;os y mayores de 65 a&ntilde;os</p>       <p>Para la determinaci&oacute;n del marco muestral se tuvieron en cuenta las zonas    de la Costa Atl&aacute;ntica, el suroccidente, noroccidente (zona cafetera)    y centrooriente, y el n&uacute;mero de habitantes quedando finalmente las siguientes:</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Costa Atl&aacute;ntica: Barranquilla y Cartagena </p>       <p>Noroccidente: Medell&iacute;n, Manizales y Armenia</p>       <p>Suroccidente: Ibagu&eacute; y Cali </p>       <p>Nororiente: Bogot&aacute;, Bucaramanga y Villavicencio</p>       <p>En estas diez ciudades se encuentran 30 cl&iacute;nicas seleccionadas que cuentan    con 3.225 pacientes y de estos 916 son diab&eacute;ticos. </p>       <p>De los 916 pacientes diab&eacute;ticos en terapia renal, de acuerdo con los    criterios de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n, se seleccionaron un total    de 241, que ingresaron a terapia de di&aacute;lisis entre el 1 de julio de 2003    y el 30 de junio de 2005.</p>       <p>Se definieron las variables por incluir en el estudio y se dise&ntilde;aron    las preguntas correspondientes para la recolecci&oacute;n de los datos mediante    encuesta dise&ntilde;ada en Access. El estudio consider&oacute; principalmente    la recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n acerca de las caracter&iacute;sticas    del paciente, entidad responsable del pago de los servicios, zona de residencia,    nivel de escolaridad, r&eacute;gimen al cual se encontraba afiliado el paciente    antes de indicar la terapia y r&eacute;gimen actual, adscripci&oacute;n a un    programa de diabetes mellitus, atenci&oacute;n por medico especialista, servicios    de laboratorio cl&iacute;nico seg&uacute;n frecuencia requerida, fecha de diagn&oacute;stico    de diabetes mellitus tipo 2, asistencia del paciente a controles por el especialista    o m&eacute;dico general, fecha diagn&oacute;stico ERC, fecha de inicio de di&aacute;lisis,    tiempos entre diagn&oacute;stico de DM y ERC, entre el diagn&oacute;stico de    ERC y el inicio de la terapia, acceso a medicamentos e insulina para cumplir    con protocolo prescrito y acceso a medici&oacute;n de glicemia, entre otros.</p>       <p>Las fuentes de informaci&oacute;n utilizadas fueron las historias cl&iacute;nicas    de los pacientes seleccionados y los registros individuales y del servicio para    obtener algunos datos en relaci&oacute;n con el estado del paciente al ingreso    y los resultados de la terapia actual.</p>       <p>La encuesta se dise&ntilde;&oacute; utilizando la herramienta Access y as&iacute;    facilitar la captura de los datos elaborando previamente las tablas con las    opciones de respuesta y codificando cada variable.</p>       <p>Una vez recopilados los datos se procedi&oacute; al an&aacute;lisis de frecuencias    de la totalidad de las variables y posteriormente se construyeron tablas de    contingencia, utilizando el estad&iacute;stico de Chi cuadrado para analizar    la relaci&oacute;n entre las variables.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para la determinaci&oacute;n de caracter&iacute;sticas de la atenci&oacute;n    que son factores de riesgo o explican el estado al ingreso a la di&aacute;lisis,    y encontrar las diferencias entre los diversos reg&iacute;menes, se llev&oacute;    a cabo la recodificaci&oacute;n de variables considerando los criterios m&aacute;s    relevantes y estableciendo una escala de valores seg&uacute;n las apariciones    positivas en diecisiete variables seleccionadas** para explicar la calidad de    la atenci&oacute;n. Posteriormente se procesaron tablas de contingencia entre    r&eacute;gimen y las variables de calidad seleccionadas, calculando la fuerza    de la relaci&oacute;n entre las dos mediante pruebas de Chi cuadrado.</p>       <p>El mayor puntaje seg&uacute;n valores m&aacute;ximos de las variables incluidas    en el an&aacute;lisis fue de 54 puntos. Se llev&oacute; a una escala de 100.</p>       <p>Posteriormente se recodific&oacute; de nuevo agrupando los valores por rangos    y se asignaron etiquetas a los nuevos valores as&iacute;:</p>       <p>Puntaje 1 a 50= 1 = Calidad Ausente </p>       <p>Puntaje 51 a 75 = 2 = Calidad Deficiente</p>       <p>Puntaje 75 a 90 = Calidad Pasable</p>       <p>Puntaje 90 y m&aacute;s = Calidad Buena</p>     <p><b><font size="3">Resultados</font></b> </p>        <p><b>Caracter&iacute;sticas de los pacientes estudiados</b></p>        <p>La distribuci&oacute;n por edad y sexo se observa en la siguiente pir&aacute;mide.    Cabe resaltar que el mayor volumen de pacientes son hombres, especialmente en    las edades m&aacute;s altas; sin embargo, llama la atenci&oacute;n que en edades    entre los 40 y 55 a&ntilde;os el n&uacute;mero de pacientes de ambos sexos es    importante (<a href="#figura1">Figura 1</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="figura1"></a><img src="/img/revistas/amc/v32n2/a4f1.jpg"></center></p>       <p>Respecto al nivel educativo se observa que menos de 20% completaron la secundaria    y que solo un 10% cuenta con estudios superiores. </p>       <p>La mayor parte de los pacientes resid&iacute;an en zona urbana durante los dos    &uacute;ltimos a&ntilde;os anteriores a su ingreso a di&aacute;lisis, lo cual    facilitar&iacute;a te&oacute;ricamente su acceso a servicios de salud en mayor    medida.</p>       <p>El 50% de los pacientes se ubica en estratos bajos (1 y 2), 40% en estratos    medios (3 y 4) y menos de 3% pertenecen a estratos altos. El 76% de los pacientes    se concentra en los estratos 2 y 3. </p>       <p>El 75% de los pacientes se encontraba afiliado al r&eacute;gimen contributivo    al momento de la encuesta, seguido de un 19% al subsidiado y un 11% eran pacientes    vinculados. Menos del 2% a reg&iacute;menes especiales.</p>       <p>La afiliaci&oacute;n cambi&oacute; desde el momento del diagn&oacute;stico de    la enfermedad renal, cuando tan s&oacute;lo estaban afiliados al r&eacute;gimen    contributivo un 67,6% de estos pacientes y al subsidiado un 13,7%, afiliaci&oacute;n    que es utilizada para estudiar el tratamiento de la diabetes previo a la enfermedad    renal.</p>       <p>Se evidencia la disminuci&oacute;n de los pacientes del grupo privado especialmente,    pero tambi&eacute;n de algunos vinculados, muy seguramente por ingreso hacia    los reg&iacute;menes contributivo y subsidiado para el tratamiento de alto costo.</p>     <p><b>Antecedentes familiares</b></p>        <p>Como se observa en la <a href="#tabla1">Tabla 1</a>, es muy importante el n&uacute;mero    de pacientes con antecedentes familiares de diabetes y el familiar que presenta    en mayor proporci&oacute;n estas patolog&iacute;as es la madre.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tabla1"></a><img src="/img/revistas/amc/v32n2/a4t1.jpg"></center></p>       <p>Con respecto a enfermedad renal, solo el 15% tiene antecedentes familiares,    principalmente por parte de un hermano, lo cual refleja la presencia de un doble    riesgo al considerar el diagn&oacute;stico presente de diabetes. </p>     <p><b>Caracter&iacute;sticas generales de la atenci&oacute;n recibida</b></p>       <p>Cabe recordar que todas las preguntas est&aacute;n centradas en el tratamiento    de la diabetes durante los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os antes de iniciar la    terapia de di&aacute;lisis.</p>        <p>Puede verse en la <a href="#figura1">Tabla 2</a> que no existe atenci&oacute;n    regular por parte del m&eacute;dico especialista para los pacientes diab&eacute;ticos.    Sin embargo, 55% recibieron atenci&oacute;n mensual por parte del m&eacute;dico    general y un 20% al menos cada dos meses. Sin embargo, 25% de los pacientes    cambi&oacute; de m&eacute;dico m&aacute;s de dos veces en el periodo estudiado,    lo que puede constituirse en un riesgo para garantizar la continuidad y calidad    del tratamiento.</p>     <p>    <center><a name="tabla2"></a><img src="/img/revistas/amc/v32n2/a4t2.jpg"></center></p>       <p>La mayor&iacute;a de los pacientes asist&iacute;a a la consulta en forma cumplida    y solamente cerca de 8% manifest&oacute; alguna raz&oacute;n para incumplimiento    (falta de dinero o mala atenci&oacute;n principalmente).</p>       <p>El 72% de los pacientes fue remitido al especialista al menos una vez en el    periodo estudiado, de ellos s&oacute;lo 38% recibi&oacute; atenci&oacute;n especializada    m&aacute;s de dos veces al a&ntilde;o.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un 25% de los pacientes se&ntilde;ala que no recibi&oacute; apoyo ni asesor&iacute;a    nutricional. Adicionalmente, si se tiene en cuenta la frecuencia de consulta    por nutricionista en quienes asistieron, s&oacute;lo 46% recibi&oacute; m&aacute;s    de dos consultas al a&ntilde;o.</p>       <p>S&oacute;lo 61% de los pacientes estuvo inscrito en un programa durante el tiempo    anterior al inicio de di&aacute;lisis. Sin embargo, tan s&oacute;lo 53% del    total de pacientes (86% de los incluidos en programa) afirmaron haber tenido    ficha o tarjeta del programa para el control de las citas. Igualmente, menos    de 50% (80% de los incluidos en el programa) afirmaron haber recibidos charlas,    folletos o videos educativos sobre diabetes mellitus.</p>       <p>Tan s&oacute;lo 31,5% del total de pacientes (51% de los inscritos en programa)    se&ntilde;alaron un control de medicamentos por parte del programa; y &uacute;nicamente    un 20% del total de pacientes (34% de los inscritos en programa) manifiestan    haber portado carn&eacute; de identificaci&oacute;n como diab&eacute;ticos.</p>       <p>Finalmente, tan s&oacute;lo 9,5% del total de pacientes (16% de los inscritos    en el programa) se&ntilde;alan haber sido llamados en caso de inasistencia a    las citas, lo que se&ntilde;ala que no existe un seguimiento estricto de los    pacientes.</p>       <p>Un 56% de los pacientes recib&iacute;a tratamiento con insulina y un 42% dos    o m&aacute;s dosis al d&iacute;a, lo que se&ntilde;ala que requer&iacute;an    un control estricto de su diabetes.</p>       <p>Un 61% de los pacientes fueron hospitalizados al inicio de la di&aacute;lisis,    m&aacute;s de la mitad de ellos (57%) a causa de la diabetes o enfermedad primaria.    </p>       <p>Un dato adicional preocupante es que 26% de los pacientes abandonaron alguna    vez el tratamiento de la diabetes. Las razones de abandono no se concentran    mayormente en ninguna causa particular y el valor m&aacute;s alto corresponde    a efectos secundarios del tratamiento.</p>       <p>Tan s&oacute;lo 66% manifiesta que le tomaron ex&aacute;menes de sangre cuatro    o m&aacute;s veces por a&ntilde;o y un 27% de los pacientes en tratamiento con    insulina fueron sometidos a menos de cuatro ex&aacute;menes de sangre por a&ntilde;o.</p>       <p>Un solo paciente de los 241 del estudio tuvo acceso a insumos para la automedici&oacute;n    de la glucemia, lo que resulta alarmante frente a la necesidad del autocontrol    de la enfermedad.</p>       <p>Al evaluar las barreras de acceso en cuanto a dificultades en la autorizaci&oacute;n    de ex&aacute;menes de laboratorio, los pacientes las confirmaron en un 19% de    los casos. Una baja frecuencia de ex&aacute;menes de orina de control en pacientes    diab&eacute;ticos avanzados con riesgo renal, la confirman un 50% de los encuestados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Evoluci&oacute;n de la enfermedad</b></p>       <p>Para analizar la evoluci&oacute;n de la enfermedad hacia las complicaciones    renales, se consider&oacute; recodificar las variables de tiempo para establecer    los a&ntilde;os entre el diagn&oacute;stico de DM y enfermedad renal, y los    a&ntilde;os entre el diagn&oacute;stico de enfermedad renal y el ingreso a terapia    de remplazo a partir de la p&eacute;rdida de la funci&oacute;n renal encontrando    que el promedio en a&ntilde;os transcurridos entre el diagn&oacute;stico de    DM y ERC no supera los 13 a&ntilde;os. As&iacute; mismo, en relaci&oacute;n    con el ingreso a di&aacute;lisis se presenta tan solo 0,5 a&ntilde;os despu&eacute;s    del diagn&oacute;stico de enfermedad renal. </p>     <p><b>An&aacute;lisis de la calidad de la atenci&oacute;n</b></p>        <p>Con el fin de evaluar la calidad de la atenci&oacute;n de los pacientes diab&eacute;ticos    en el periodo anterior al desencadenamiento de su enfermedad renal terminal,    se llev&oacute; a cabo la selecci&oacute;n de las variables m&aacute;s indicativas    de calidad, y se determino una escala para realizar la calificaci&oacute;n.    Una vez calculados los puntajes correspondientes se procedi&oacute; a analizar    las frecuencias observando que 75,5% se encuentra en calidad deficiente y ausente.    El 17% ostenta calidad pasable y solo un 6,6% tuvieron acceso a servicios de    buena calidad (<a href="#tabla3">Tabla 3</a>, <a href="#figura2">Figura 2</a>).</p>     <p>    <center><a name="tabla3"></a><img src="/img/revistas/amc/v32n2/a4t3.jpg"></center></p>     <p>    <center><a name="figura2"></a><img src="/img/revistas/amc/v32n2/a4f2.jpg"></center></p>     <p><b>An&aacute;lisis por r&eacute;gimen de seguridad social</b></p>       <p>Un 5% de los pacientes estudiados manifiesta no haber recibido atenci&oacute;n    regular para su diabetes, pero en el r&eacute;gimen subsidiado aumenta a un    18% el porcentaje de pacientes que manifiestan no haber recibido atenci&oacute;n    regular por su diabetes</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tan s&oacute;lo un 15% de los pacientes diab&eacute;ticos agrupados en otros    (r&eacute;gimen especial, medicina prepagada y particular), fueron manejados    regularmente por especialista, contra un 7% del contributivo y apenas un 3%    del subsidiado. Ning&uacute;n caso en los vinculados de la muestra.</p>       <p>Los pacientes fueron atendidos mensualmente por el m&eacute;dico general en    m&aacute;s de 60% de los casos en el r&eacute;gimen subsidiado y el grupo de    otros. Al menos bimestralmente m&aacute;s de 70% en estos dos grupos y en el    r&eacute;gimen contributivo. Tan s&oacute;lo los vinculados muestran una diferencia    importante en la frecuencia de atenci&oacute;n, pues m&aacute;s de 40% no logra    atenci&oacute;n cuando menos bimestral.</p>       <p>Un 80% de los pacientes fueron remitidos del m&eacute;dico general al especialista,    tanto en el r&eacute;gimen contributivo, como en el grupo de otros. Incluso    en los vinculados. Las limitaciones mayores (68% de los pacientes no fueron    atendidos por especialista) corresponden al r&eacute;gimen subsidiado. Las mayores    frecuencias de remisi&oacute;n al especialista corresponden en su orden al grupo    de otros (68% m&aacute;s de dos veces por a&ntilde;o), al r&eacute;gimen contributivo    (62% m&aacute;s de dos veces por a&ntilde;o). Entre los diab&eacute;ticos vinculados    un 52% de los obtuvieron m&aacute;s de dos remisiones, mientras en el r&eacute;gimen    subsidiado s&oacute;lo 23% obtuvo m&aacute;s de dos remisiones. </p>       <p>Resulta notorio, por otra parte, que 67% de los afiliados al r&eacute;gimen    subsidiado no obtuvo ninguna remisi&oacute;n al especialista.</p>        <p>Se procesaron tablas de contingencia entre r&eacute;gimen y la variable de    acceso a consulta nutricional, calculando la fuerza de la relaci&oacute;n entre    las dos mediante pruebas de Chi cuadrado (<a href="#tabla4">Tabla 4</a>).</p>     <p>    <center><a name="tabla4"></a><img src="/img/revistas/amc/v32n2/a4t4.jpg"></center></p>        <p>Se procesaron tablas de contingencia entre r&eacute;gimen y la variable de    inscripci&oacute;n en un programa de diabetes, calculando la fuerza de la relaci&oacute;n    entre las dos mediante pruebas de chi cuadrado (<a href="#tabla5">Tabla 5</a>).</p>     <p>    <center><a name="tabla5"></a><img src="/img/revistas/amc/v32n2/a4t5.jpg"></center></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Posteriormente se realiz&oacute; el cruce de las variables consideradas m&aacute;s    significativas de calidad con el r&eacute;gimen al cual estaba afiliado cuando    le diagnosticaron diabetes mediante tablas de contingencia y pruebas de chi    cuadrado para evaluar la relaci&oacute;n entre la calidad y el r&eacute;gimen.</p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/amc/v32n2/a4t5a.jpg"></center></p>       <p>Se observa que la calidad es principalmente deficiente en todos los reg&iacute;menes    pero est&aacute; mayormente ausente en el r&eacute;gimen subsidiado. Solamente    en 8% se observa calidad buena en el r&eacute;gimen contributivo y 3% en el    r&eacute;gimen subsidiado. Este resultado es principalmente a expensas de la    no exploraci&oacute;n de ojos y pies en la consulta, poca atenci&oacute;n por    m&eacute;dico especialista y no entrega de carnet en el programa. </p>        <p>Se encuentra relaci&oacute;n entre las variables de r&eacute;gimen y calidad,    aunque no sea fuertemente significativa, m&aacute;s adelante se observa la distribuci&oacute;n    de la variable de calidad en los distintos reg&iacute;menes y puede decirse    que la distribuci&oacute;n en el r&eacute;gimen subsidiado es la desviada hacia    la izquierda lo que hace pensar que existe mayor predominancia hacia el menor    valor en calidad, sin que los otros tres reg&iacute;menes est&eacute;n muy lejos    de esta posici&oacute;n (<a href="#figura1">Figura 3</a>). </p>     <p>    <center><a name="figura1"></a><img src="/img/revistas/amc/v32n2/a4f3.jpg"></center></p>     <p><font size="3"><b>Discusi&oacute;n</b></font></p>       <p>Los resultados de la investigaci&oacute;n pueden ser el reflejo de muy serias    deficiencias en cuanto a la calidad e integralidad de la atenci&oacute;n de    los diab&eacute;ticos que ingresaron a terapia de di&aacute;lisis, con resultados    preocupantes en cada una de las variables analizadas y relacionadas con actividades    terap&eacute;uticas consideradas indispensables por la literatura internacional,    para una adecuado tratamiento. El m&eacute;todo de evaluaci&oacute;n utilizado    arroja una calificaci&oacute;n francamente deficiente o ausente en t&eacute;rminos    de calidad de la atenci&oacute;n para 75% de los pacientes estudiados, y tan    s&oacute;lo en 25% de los casos la atenci&oacute;n fue evaluada como buena o    pasable.</p>       <p>Para mayor comprensi&oacute;n, se podr&iacute;a se&ntilde;alar que el grupo    calificado como pasable presenta falencias entre un 10 y 25% de los aspectos    terap&eacute;uticos esenciales recomendados en la literatura, y que el grupo    de calidad deficiente presenta falencias entre 25 y 50%.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una consecuencia de esta deficiente calidad de atenci&oacute;n de los pacientes    diab&eacute;ticos, puede estar relacionada con el tiempo transcurrido entre    el diagnostico de DM y el desarrollo de ERC que no supera los 13 a&ntilde;os.    La literatura dice que trascurren entre 20 y 30 a&ntilde;os en promedio para    presentarse el da&ntilde;o inicial en el ri&ntilde;&oacute;n. As&iacute; mismo,    el ingreso a di&aacute;lisis se presenta tan s&oacute;lo seis meses despu&eacute;s    del diagn&oacute;stico de enfermedad renal y se podr&iacute;a suponer que este    diagn&oacute;stico es tard&iacute;o y los pacientes acceden a diagn&oacute;stico    cuando el deterioro del da&ntilde;o renal es irreversible y r&aacute;pidamente    progresivo. M&uacute;ltiples estudios han demostrado que un adecuado control    de la diabetes y un diagn&oacute;stico temprano de alteraci&oacute;n en filtraci&oacute;n    glomerular permiten tomar medidas nefroprotectoras que retarden o eliminen el    progreso a enfermedad renal terminal.</p>       <p>M&uacute;ltiples estudios han demostrado que un adecuado control de la diabetes    y un diagn&oacute;stico temprano de alteraci&oacute;n en filtraci&oacute;n glomerular    permiten tomar medidas nefroprotectoras que retarden o eliminen el progreso    a falla renal terminal. </p>       <p>La evaluaci&oacute;n por reg&iacute;menes del sistema de seguridad social muestra    igualmente un resultado deficiente en la calidad de la atenci&oacute;n, en todos    ellos, pero francamente ausente en el r&eacute;gimen subsidiado. Esto hace pensar    que el hecho que el tratamiento integral de la diabetes no est&aacute; incluido    en el POS subsidiado, sea la raz&oacute;n de esta deficiencia, dada la restricci&oacute;n    de posibilidades de atenci&oacute;n especializada y el acceso oportuno al diagn&oacute;stico.</p>       <p>M&aacute;s de 80% de los pacientes del grupo de otros y m&aacute;s de 70% de    los vinculados manifestaron pertenecer a un programa para diab&eacute;ticos,    Sin embargo, no estuvieron incluidos en un programa 40% de los pacientes del    r&eacute;gimen contributivo y 80% de los pacientes del r&eacute;gimen subsidiado.</p>       <p>Por otra parte, recibieron ficha de control y charlas, videos, folletos o material    educativo sobre la enfermedad un poco m&aacute;s de la mitad de los diab&eacute;ticos,    salvo en el r&eacute;gimen subsidiado, donde menos de 20% tuvieron acceso a    estos elementos de programa. El control de medicamentos y el carn&eacute; de    identificaci&oacute;n apenas cubren a 30% de los diab&eacute;ticos en todos    los grupos menos los pacientes del r&eacute;gimen subsidiado.</p>       <p>El hecho que una cuarta parte de los pacientes no haya recibido atenci&oacute;n    por nutricionista, se considera un resultado preocupante; lo cual sumado a la    baja frecuencia de consultas por a&ntilde;o puede considerarse insuficiente    para realizar los ajustes pertinentes seg&uacute;n respuesta al tratamiento.    </p>       <p>El 100% de los pacientes debi&oacute; tener m&aacute;s de cuatro ex&aacute;menes    de sangre al a&ntilde;o, pero s&oacute;lo 30% de los afiliados a los reg&iacute;menes    contributivo y subsidiado, 36% de otros lo lograron y se puede mencionar una    inaccesibilidad franca al control de la glucemia en los vinculados, grupo en    el que 77% de los pacientes no logr&oacute; ex&aacute;menes de sangre siquiera    trimestrales. (Evidencia Grado I Costo Efectividad Diabetes Pandemia).</p>       <p>Similar resultado se present&oacute; con la frecuencia de los ex&aacute;menes    de orina en este grupo de pacientes. Se evidencia un control inadecuado en cerca    de 50% de los pacientes del r&eacute;gimen contributivo y subsidiado (43% en    otros) y en 90% de los pacientes vinculados.</p>       <p>En cuanto a la provisi&oacute;n de medicamentos prescritos por parte de la entidad    aseguradora, la respuesta &#8220;siempre&#8221; se obtuvo en 80% en el r&eacute;gimen    subsidiado y similar en el r&eacute;gimen contributivo y otros, con un nivel    cercano a 66%. Sin embargo, incluyendo como positiva la respuesta &#8220;la    mayor&iacute;a de las veces&#8221;, estos dos grupos en conjunto logran 96%,    frente a menos de 90% del r&eacute;gimen subsidiado.</p>       <p>Sobre el despacho completo o incompleto de los medicamentos provistos, la respuesta    &#8220;en su totalidad&#8221; apenas supera 40% en el grupo de otros. El despacho    &#8220;parcial&#8221; de las f&oacute;rmulas alcanza niveles cercanos a 67%    en el r&eacute;gimen subsidiado y a 63% en el r&eacute;gimen contributivo, resultado    cr&iacute;tico en el caso de los pacientes diab&eacute;ticos que dependen de    su medicaci&oacute;n permanente.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con base en los resultados de esta investigaci&oacute;n se hace un llamado de    atenci&oacute;n a la direcci&oacute;n del Sistema General de Seguridad Social    en Salud, responsable de enfrentar la diabetes como problema de salud p&uacute;blica    cada d&iacute;a m&aacute;s relevante, dada una poblaci&oacute;n progresivamente    m&aacute;s urbana y sedentaria, en proceso de envejecimiento por las tendencias    demogr&aacute;ficas. La consecuencia de no orientar gu&iacute;as y protocolos    estandarizados de manejo, obligatorios en todos los reg&iacute;menes e integrados    a los planes obligatorios de salud, para garantizar la calidad e integralidad    de la atenci&oacute;n, ser&aacute; el crecimiento de la ERC, apenas una de las    complicaciones m&aacute;s graves de la diabetes mellitus tipo 2, con sus tremendas    consecuencias para la calidad de vida de las personas, y para el sistema, en    t&eacute;rminos de costos.</p>       <p>Adem&aacute;s, siendo este un estudio de tipo descriptivo provee informaci&oacute;n    para la formulaci&oacute;n de hip&oacute;tesis seg&uacute;n los resultados observados,    para realizar investigaciones posteriores sobre la relaci&oacute;n entre las    diferentes variables. A continuaci&oacute;n se enuncian algunas:</p>       <p>&#8226; Existe relaci&oacute;n directa entre el tipo de r&eacute;gimen al cual    se encuentra afiliado el paciente diab&eacute;tico y la calidad de atenci&oacute;n    que recibe con relaci&oacute;n a su enfermedad.</p>       <p>&#8226; El diagn&oacute;stico de la ERC en pacientes diab&eacute;ticos en Colombia    es muy tard&iacute;o y el tiempo que demora para entrar a di&aacute;lisis es    muy corto.</p>       <p>&#8226; La calidad de la atenci&oacute;n para el paciente diab&eacute;tico que    ingres&oacute; a di&aacute;lisis es diferente a la atenci&oacute;n del paciente    diab&eacute;tico que no ingresa a di&aacute;lisis.</p>       <p>&#8226; Los programas para el manejo de la diabetes son d&eacute;biles y no    cuentan con todos los elementos m&iacute;nimos para garantizar el resultado.</p>       <p>&#8226; Los pacientes diab&eacute;ticos no son remitidos regularmente al nefr&oacute;logo.</p>     <p><b><font size="3">Referencias</font></b></p>        <!-- ref --><p>1. Mart&iacute;nez FL, Valencia MB, Ordo&ntilde;ez IE. Modelo de Prevenci&oacute;n    y Control de la Enfermedad Renal Cr&oacute;nica. Componente de un Modelo de    Salud Renal. Ministerio de Protecci&oacute;n Social. Bogot&aacute;: FEDESALUD    2005. Disponible en: <a href="http://www.medicosgeneralescolombianos.com">http://www.medicosgeneralescolombianos.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0120-2448200700020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Mart&iacute;nez F, Rossi F. Enfermedades de Alto Costo. Una propuesta para    su regulaci&oacute;n. Bogot&aacute;: Colecci&oacute;n de cuadernos FEDESALUD;    2002. Vol. 1. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0120-2448200700020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Harris R, Donahue K, Rathore SS, Frame P, Woolf SH, Lohr KN. Screening adults    for type 2 Diabetes: a review of the evidence for the U.S. Preventive Services    Task Force. Ann Intern Med 2003; 138: 215-29.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0120-2448200700020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Knowler WC, Barrett-Connor E, Fowler SE, Hamman RF, Lachin JM, Walker EA,    et al. Reduction in the incidence of type 2 Diabetes with lifestyle intervention    or metformin. N Engl J Med 2002; 346: 393-403. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0120-2448200700020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Tuomilehto J, Lindstrom J, Eriksson JG, Valle TT, Hamalainen H, Ilanne-Parikka    P, et al. Prevention of type 2 Diabetes mellitus by changes in lifestyle among    subjects with impaired glucose tolerance. N Engl J Med 2001; 344: 1343-50. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0120-2448200700020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Pan XR, Li GW, Hu YH, Wang JX, Yang WY, An ZX, et al. Effects of diet and    exercise in preventing NIDDM in people with impaired glucose tolerance. The    Da Qing IGT and Diabetes Study. Diabetes Care 1997; 20: 537-44. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0120-2448200700020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Buchanan TA, Xiang AH, Peters RK, Kjos SL, Marroquin A, Goico J, et al. Preservation    of pancreatic-cell function and prevention of type 2 Diabetes by pharmacological    treatment of insulin resistance in high-risk hispanic women. Diabetes 2002;    51: 2796-803. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0120-2448200700020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Chiasson JL, Josse RG, Gomis R, Hanefeld M, Karasik A, Laakso M, et al. Acarbose    for prevention of type 2 diabetes mellitus: the STOP-NIDDM randomised trial.    Lancet 2002; 359: 2072-7. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0120-2448200700020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. American Diabetes Association. Consensus statement on self-monitoring of    blood glucose. Diabetes Care 1987; 10: 95-9. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0120-2448200700020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. American Diabetes Association. Self-monitoring of blood glucose. Diabetes    Care 1994; 17: 81-6. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0120-2448200700020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Franz MJ, Bantle JP, Beebe CA, Brunzell JD, Chiasson JL, Garg A, et al.    Evidence- based nutrition principles and recommendations for the treatment and    prevention of diabetes and related complications. Diabetes Care 2002; 25: 148-98.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0120-2448200700020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Sheard NF, Clark NG, Brand-Miller JC, Franz MJ, Pi-Sunyer FX, Mayer-Davis    E, et al. Dietary carbohydrate (amount and type) in the prevention and management    of diabetes: a statement by the American Diabetes Association. Diabetes Care    2004; 27: 2266-71. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0120-2448200700020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Gall MA, Hougaard P, Borch-Johnsen K, Parving HH. Risk factors for development    of incipient and overt diabetic nephropathy in patients with non-insulin dependent    diabetes mellitus: prospective, observational study. BMJ 1997; 314: 783-8. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0120-2448200700020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Ravid M, Lang R, Rachmani R, Lishner M. Long-term renoprotective effect    of angiotensin-converting enzyme inhibition in non-insulin-dependent diabetes    mellitus. A 7-year follow-up study. Arch Intern Med 1996; 156: 286-9. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0120-2448200700020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Reichard P, Nilsson BY, Rosenqvist U. The effect of long-term intensified    insulin treatment on the development of microvascular complications of diabetes    mellitus. N Engl J Med 1993; 329: 304-9. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0120-2448200700020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. The Diabetes Control and Complications (DCCT) Research Group. Effect of    intensive therapy on the development and progression of diabetic nephropathy    in the Diabetes Control and Complications Trial. Kidney Int 1995; 47: 1703-20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0120-2448200700020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. UK Prospective Diabetes Study (UKPDS) Group. Intensive blood-glucose control    with sulphonylureas or insulin compared with conventional treatment and risk    of complications in patients with type 2 diabetes (UKPDS 33). Lancet 1998; 352:    837-53. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0120-2448200700020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. UK Prospective Diabetes Study (UKPDS) Group. Effect of intensive blood-glucose    control with metformin on complications in overweight patients with type 2 diabetes    (UKPDS 34). Lancet 1998; 352: 854-65. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0120-2448200700020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. UK Prospective Diabetes Study Group. Tight blood pressure control and risk    of macrovascular and microvascular complications in type 2 diabetes: UKPDS 38.    BMJ 1998; 317: 703-13. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0120-2448200700020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Lewis EJ, Hunsicker LG, Bain RP, Rohde RD. The effect of angiotensin-converting-    enzyme inhibition on diabetic nephropathy. The Collaborative Study Group. N    Engl J Med 1993; 329: 1456-62. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0120-2448200700020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Laffel LM, McGill JB, Gans DJ. The beneficial effect of angiotensin-converting    enzyme inhibition with captopril on diabetic nephropathy in normotensive IDDM    patients with microalbuminuria. North American Microalbuminuria Study Group.    Am J Med 1995; 99: 497-504. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0120-2448200700020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Bakris GL, Williams M, Dworkin L, Elliott WJ, Epstein M, Toto R, et al.    Preserving renal function in adults with hypertension and diabetes: a consensus    approach: National Kidney Foundation Hypertension and Diabetes Executive Committees    Working Group. Am J Kidney Dis 2000; 36: 646-61. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0120-2448200700020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Jungers P. Late referral: Loss of chance for the patient, loss of money    for society. Nephrol Dial Transplant 2002; 17: 371-5. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0120-2448200700020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Mart&iacute;nez-Ram&iacute;rez HR, Jalomo-Martinez B, Cortes-Sanabria L;    Rojas-Campos E, Barragan G, Alfaro G, et al. Renal function preservation in    type 2 diabetes mellitus patients with early nephropathy: a comparative prospective    cohort study between primary health care doctors and a nephrologist. Am J kidney    Dis 2006; 47: 78-87. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0120-2448200700020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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