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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Recuperando la identidad del médico internista Al visualizar las competencias profesionales]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Objective: to carry out a review of local and international literature about internal medicine and the identity of the internist, with the aim of characterizing the identity of this professional within clinical medicine. Sources of data: a systematic search of relevant scientific literature in Spanish and English was done. Relevant articles were searched in databases such as Medline, SciELO, the library of the National University of Colombia, and websites of medical associations. Books on the subject were also reviewed. The following terms were used: internist, specialist in internal medicine, internal medicine, dexterities of the internist. Selection of studies: titles and abstracts were reviewed in order to select original publications relevant to the subject. Journal articles were analyzed by way of the Atlas. ti (5.0) qualitative analysis program in order to carry out interpretative reading, creating codes and families. Contributions from books were incorporated during the writing process. Conclusion: this article summarizes the development of internal medicine at the end of the 19th century in Europe, Latin America, and Colombia. The concept of internal medicine as science and art is construed, as well as the denominations given to the internist and his characteristics, in order to place them in the context of professional dexterities. The concept of educational and professional dexterity is therefore explained. The professional dexterities that have been standardized by associations and international authors are then outlined, as well as the environments suitable for their development. The paper ends with some reflections on the challenges posed by the 21st century, with an emphasis on professionalism (Acta Med Colomb 2010; 35: 143-153).]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><font size=2 face="verdana"><b>Educaci&oacute;n y pr&aacute;ctica de la medicina</b></font></p>  <font size=2 face=verdana>      <p>    <center><font size=4 face="verdana"><b>Recuperando la identidad del m&eacute;dico internista</font>    <br> <font size=3 face="verdana">Al visualizar las competencias profesionales</b></font>    <br>      <p><font size=3 face="verdana"><b>Recovering the identity of the internist by visualizing professional dexterities</b></font>    <br>      <p>An&aacute;lida Elizabeth Pinilla<sup>1</sup> - Bogot&aacute;, D.C.</center></p>     <br>      <p><sup>1</sup> Especialista en Medicina Interna. Diabet&oacute;loga. MSc. en Educaci&oacute;n con &Eacute;nfasis en docencia universitaria. Especialista en Evaluaci&oacute;n y construcci&oacute;n de indicadores de gesti&oacute;n para la Educaci&oacute;n Superior. Estudiante de Doctorado en Educaci&oacute;n. Profesora Asociada, Departamento de Medicina Interna, Miembro Fundador del Grupo de Apoyo Pedag&oacute;gico y Formaci&oacute;n Docente de la Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, D.C.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> E-mail: <a href="mailto:aepinillar@bt.unal.edu.co">aepinillar@bt.unal.edu.co</a></p>      <p>Recibido: 14/VI/10 Aceptado: 02/VII/10</p>  <hr>  <font size=3>    <p><b>Resumen</b></p></font>      <p><b>Objetivo:</b> realizar una revisi&oacute;n de la literatura nacional e internacional sobre la medicina interna y la identidad del m&eacute;dico internista con el fin de caracterizar la identidad de este profesional en medicina cl&iacute;nica.</p>      <p><b>Fuente de datos:</b> se inici&oacute; la b&uacute;squeda sistem&aacute;tica de la literatura cient&iacute;fica publicada en espa&ntilde;ol y en ingl&eacute;s de los art&iacute;culos de mayor relevancia, en diferentes bases de datos como Medline, SciELO y otras bases de la biblioteca de la Universidad Nacional de Colombia y p&aacute;ginas de asociaciones m&eacute;dicas, adem&aacute;s de la revisi&oacute;n de libros sobre el tema. Para tal fin se emplearon los t&eacute;rminos m&eacute;dico internista, internista, medicina interna, competencias m&eacute;dico internista.</p>      <p><b>Selecci&oacute;n de estudios:</b> se revisaron los t&iacute;tulos y res&uacute;menes para seleccionar las publicaciones originales y las m&aacute;s representativas para el tema de este art&iacute;culo. Los art&iacute;culos de revistas se analizaron mediante el programa para an&aacute;lisis cualitativo Atlas. ti (5.0), el cual se utiliz&oacute; para hacer la lectura interpretativa, con la creaci&oacute;n de c&oacute;digos y familias. Luego en el proceso de elaboraci&oacute;n se articularon los aportes de los libros.</p>      <p><b>Conclusi&oacute;n:</b> este art&iacute;culo recapitula el surgimiento de la medicina interna hacia finales del siglo XIX en Europa, Latinoam&eacute;rica y Colombia, se construye el concepto de medicina interna como ciencia y arte, las denominaciones que ha recibido el m&eacute;dico internista, las caracter&iacute;sticas para llegar a ubicarlas en el contexto de las competencias profesionales, para lo cual se explica el concepto de competencia en educaci&oacute;n y competencia profesional. Luego se esbozan las competencias profesionales que han sido estandarizadas por diferentes asociaciones y autores internacionales, los escenarios o ambientes de desempe&ntilde;o y se culmina con algunas reflexiones sobre las exigencias para el siglo XXI, en las que se resalta el profesionalismo <b>(Acta Med Colomb 2010; 35: 143-153).</b></p>      <p><b>Palabras clave</b>: <i>medicina interna, m&eacute;dico internista, competencias profesionales, profesionalismo.</i></p>  <hr>  <font size=3>    <p><b>Abstract</b></p></font>      <p><b>Objective:</b> to carry out a review of local and international literature about internal medicine and the identity of the internist, with the aim of characterizing the identity of this professional within clinical medicine.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Sources of data:</b> a systematic search of relevant scientific literature in Spanish and English was done. Relevant articles were searched in databases such as Medline, SciELO, the library of the National University of Colombia, and websites of medical associations. Books on the subject were also reviewed. The following terms were used: internist, specialist in internal medicine, internal medicine, dexterities of the internist.</p>      <p><b>Selection of studies:</b> titles and abstracts were reviewed in order to select original publications relevant to the subject. Journal articles were analyzed by way of the Atlas. ti (5.0) qualitative analysis program in order to carry out interpretative reading, creating codes and families. Contributions from books were incorporated during the writing process.</p>      <p><b>Conclusion:</b> this article summarizes the development of internal medicine at the end of the 19th century in Europe, Latin America, and Colombia. The concept of internal medicine as science and art is construed, as well as the denominations given to the internist and his characteristics, in order to place them in the context of professional dexterities. The concept of educational and professional dexterity is therefore explained. The professional dexterities that have been standardized by associations and international authors are then outlined, as well as the environments suitable for their development. The paper ends with some reflections on the challenges posed by the 21st century, with an emphasis on professionalism <b>(Acta Med Colomb 2010; 35: 143-153).</b></p>      <p><b>Keywords</b>: <i>internal medicine, internist, professional dexterities, professionalism.</i></p>  <hr>  <font size=3>    <p><b>Introducci&oacute;n</b></p></font>      <p>Dado que no existe un referente te&oacute;rico preciso en Colombia, se inicia esta construcci&oacute;n partiendo de la revisi&oacute;n de la literatura local, nacional e internacional, para describir qu&eacute; significa ser m&eacute;dico internista. Es necesario indagar sobre las competencias esperadas de un m&eacute;dico internista para Colombia.</p>      <p>En el contexto anterior, se planea elaborar el marco conceptual de las competencias profesionales, en particular las que debe alcanzar un residente que va a titularse como especialista de medicina interna. Por tanto, se busca construir un referente conceptual de las diferentes competencias de un internista para Colombia, partiendo del an&aacute;lisis de lo que han planteado, en otros pa&iacute;ses, autores como Palsson et al (2007), Larson et al (2004), y Epstein y Hundert (2002), y asociaciones como la Accreditation Council for Graduate Medical Education (ACGME) (1999) (1-4). Estas competencias, que le imprimen una caracterizaci&oacute;n particular, se pueden resumir en cl&iacute;nicas o de cuidado del paciente, de conocimiento pr&aacute;ctico, de comunicaci&oacute;n e interpersonales, profesionalismo, actividades acad&eacute;micas de educaci&oacute;n e investigaci&oacute;n y administrativas.</p>      <p><font size=3><b>Historia</b></font></p>      <p>Para comenzar, es sensato revisar el surgimiento de la medicina interna para llegar a comprender el concepto actual y, entonces, reconocer y llegar a vislumbrar qui&eacute;n es un m&eacute;dico internista.</p>      <p>Se esboza el surgimiento de la especialidad de medicina interna como lo han recopilado diversos autores.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>G&oacute;mez (2004) y Reyes (2006) afirman que la medicina interna inici&oacute; su andadura en Alemania en 1882, cuando una reuni&oacute;n realizada en Wiesbaden, se denomin&oacute; Primer Congreso de Medicina Interna (5, 6). Es decir, en el ambiente m&eacute;dico germ&aacute;nico nacieron los t&eacute;rminos "medicina interna" e "internista". Adem&aacute;s, naci&oacute; con el desarrollo de la medicina hospitalaria, muy ligada a las cl&iacute;nicas universitarias (Espinosa, 1999) (7). En Estados Unidos, el nombre <i>Internal Medicine</i> fue introducido en la d&eacute;cada de los treinta; en B&eacute;lgica, alrededor de 1943; en Espa&ntilde;a, en 1950, de la mano de los grandes maestros.</p>      <p>Pamo (1999) complementa:</p>      <p><ol>"El t&eacute;rmino <i>Innere Medizin</i> fue introducido para corregir el falso concepto de que los m&eacute;dicos estuvieran ejerciendo una pr&aacute;ctica puramente cl&iacute;nica y para referirse a aqu&eacute;lla basada en los nov&iacute;simos conocimientos de la &eacute;poca en fisiolog&iacute;a, bioqu&iacute;mica, bacteriolog&iacute;a y patolog&iacute;a, donde no se recurr&iacute;a a la cirug&iacute;a como tratamiento (p. 2) (8)".    </ol></p>      <p>William Osler (1849-1919) defini&oacute; el internista como un "generalista privado y distinguido", para diferenciarlo del m&eacute;dico general; desde ese momento, el m&eacute;dico internista ha sido considerado el cl&iacute;nico por excelencia. En 1895, como presidente de la Association of American Physicians, hizo un llamado a los j&oacute;venes estudiantes para que se entrenaran en medicina interna como especialidad. Estos nuevos especialistas ser&iacute;an los m&eacute;dicos cl&iacute;nicos (<i>clinicians o physicians</i>), cuyo trabajo estar&iacute;a basado en la anatomopatolog&iacute;a y pasar&iacute;an de los laboratorios a las salas de hospitalizaci&oacute;n, aplicando directamente los conocimientos de los ex&aacute;menes auxiliares a la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. En 1897 dict&oacute; una conferencia titulada "Medicina interna como una vocaci&oacute;n", en la que plante&oacute; que esta especialidad comprend&iacute;a un vasto campo diferente de la cirug&iacute;a, la obstetricia y la ginecolog&iacute;a, y cuyos cultores ser&iacute;an denominados m&eacute;dicos cl&iacute;nicos (<i>physicians</i>) (8). Por lo anterior, Espinosa (1999) aclara que la medicina interna es una de las cuatro especialidades b&aacute;sicas, junto a la cirug&iacute;a, la pediatr&iacute;a y la ginecoobstetricia (7).</p>      <p>La situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a fue similar, seg&uacute;n lo relata G&oacute;mez (2004). A mitad del siglo XX aparece una figura de gran relieve en la medicina interna de ese pa&iacute;s, Letamendi, quien se dedic&oacute; a analizar al enfermo como un conjunto unitario de cuerpo y alma. De esa forma, se constituy&oacute; en el primer internista generalista, sobre el cual se esbozar&iacute;a posteriormente la moderna medicina interna como ciencia y arte, ya que, adem&aacute;s, era m&uacute;sico, escritor y pintor. En ese sentido, dec&iacute;a Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n: "el m&eacute;dico que s&oacute;lo sabe medicina, ni medicina sabe" (5).</p>      <p>En Latinoam&eacute;rica, en el desarrollo de la medicina interna, la situaci&oacute;n ha sido diversa. En algunos pa&iacute;ses, las subespecialidades de la medicina interna surgieron en las primeras d&eacute;cadas del siglo XX, seg&uacute;n Reyes (2006) (6).</p>      <p>Esta necesidad fue m&aacute;s obvia cuando apareci&oacute; una tecnolog&iacute;a de alta complejidad que s&oacute;lo puede dominarse dedic&aacute;ndole mucho tiempo. Nadie concebir&iacute;a en el siglo XXI un m&eacute;dico capaz de manejar la endoscopia digestiva, la cardiolog&iacute;a intervencionista, la ecocardiograf&iacute;a, la di&aacute;lisis extracorp&oacute;rea, los laboratorios de inmunolog&iacute;a, entre otras. Una gran proporci&oacute;n de internistas se incorpor&oacute; a este fraccionamiento progresivo del quehacer profesional. Esta proporci&oacute;n ha variado seg&uacute;n la &eacute;poca hist&oacute;rica, en pa&iacute;ses y regiones de un pa&iacute;s, debido a las necesidades de la poblaci&oacute;n, la disponibilidad local de tecnolog&iacute;a compleja y otros factores econ&oacute;micos y sociales.</p>      <p>En Colombia la medicina interna naci&oacute; hacia los a&ntilde;os sesenta; las especialidades, en los a&ntilde;os setenta y ochenta. Vel&aacute;squez, Pinilla, Pinz&oacute;n, Severiche, Dennis y de Arboleda (2008), en la investigaci&oacute;n Perfil de formaci&oacute;n del posgrado en Medicina Interna en Colombia, recopilaron la situaci&oacute;n durante la segunda mitad del siglo XX, de los 17 programas reportados, 7 (41.7%) fueron fundados antes de 1980, y 9 (52.9%) lo fueron entre 1980 y 1999 (9).</p>      <p>Para resumir, la medicina interna surgi&oacute; hace m&aacute;s de 120 a&ntilde;os en el viejo mundo, pero en Latinoam&eacute;rica es mucho m&aacute;s reciente, y en Colombia apenas est&aacute; completando cincuenta a&ntilde;os. Hoy el m&eacute;dico especialista en medicina interna representa un papel esencial en la atenci&oacute;n del paciente adulto. En palabras de Duclos (2006), "el internista... sigue vivo y su vida se extinguir&aacute; s&oacute;lo cuando el hombre deje de existir" (10).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size=3><b>Concepto de medicina interna</b></font></p>      <p>Se recopilan diferentes aspectos que la caracterizan, para construir el concepto de esta especialidad en los inicios del siglo XXI.</p>      <p>Espinosa (1999) recuerda c&oacute;mo surgi&oacute; esta especialidad:</p>      <p><ol>"... esta especialidad se perfil&oacute;, lo hizo con una concepci&oacute;n experimental diferente a la esencialmente descriptiva y anat&oacute;mica que durante siglos caracterizara a la medicina general... Los internistas trabajar&iacute;an tanto en lo que hoy conocemos como atenci&oacute;n primaria de salud como en los hospitales... fue la &uacute;nica especialidad que acogi&oacute; la tradici&oacute;n cl&iacute;nica m&aacute;s pura... cuyo objeto es el hombre adulto, individual y colectivamente, sano y enfermo (7)".    </ol></p>      <p>Este autor evoca palabras del profesor Jos&eacute; Jord&aacute;n: "... en el frondoso &aacute;rbol de las ciencias m&eacute;dicas, la medicina interna es el tronco de donde se nutre el resto de las especialidades, que son las ramas", y llamaba a "conservar fuerte el tronco, para que todas las ramas crecieran frondosas..."</p>      <p>En este sentido, se recalcan diferentes caracter&iacute;sticas: las habilidades t&eacute;cnicas son importantes, pero limitadas; el humanismo es una parte intr&iacute;nseca de la profesi&oacute;n; los internistas son capaces de cubrir un amplio espectro asistencial, desde la atenci&oacute;n primaria hasta la terciaria; el internista es el &aacute;rbitro y el negociador entre el paciente y los restantes especialistas.</p>      <p>G&oacute;mez (2004) responde a la pregunta &iquest;qu&eacute; es la medicina interna?, apoyado en la American Board of Internal Medicine: "la Medicina Interna es una ciencia cl&iacute;nica, central a las especialidades de la medicina y la cirug&iacute;a que se ocupa de la salud y enfermedad en adolescentes y adultos". Y complementa las caracter&iacute;sticas del m&eacute;dico internista:</p>      <p><ol>"Con frecuencia obligado a tener en cuenta en sus tratamientos eso que llaman influencia de lo moral sobre lo f&iacute;sico y, por consiguiente, una serie de consideraciones sociales y familiares que nada tienen que ver con la ciencia, pero s&iacute; con el arte de la medicina... Ser m&eacute;dico, en contra de lo esperable, es cada vez m&aacute;s un arte, un equilibrar las expectativas acerca de la salud de los pacientes con la realidad cient&iacute;fica (5)".    </ol></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pamo (1999) reafirma que la medicina interna es la que ejercen m&eacute;dicos para los adultos, y enfatiza que el internista es un especialista con un entrenamiento de tres a&ntilde;os en el posgrado de la escuela acad&eacute;mica para la prevenci&oacute;n y el tratamiento de las enfermedades que afectan a los adultos. Adem&aacute;s, aclara una situaci&oacute;n frecuente en la identidad de este especialista: "m&aacute;s de la mitad del p&uacute;blico norteamericano no sab&iacute;a qu&eacute; era un internista y confund&iacute;an al internista con el interno o con alguien entendido en &oacute;rganos internos". La noci&oacute;n de que "el internista es el especialista encargado del diagn&oacute;stico y tratamiento de las enfermedades que comprometen a los &oacute;rganos internos del cuerpo humano" siempre fue incompleta e insegura (8).</p>      <p>Para Reyes (2006), la medicina interna es una especialidad m&eacute;dica que se dedica a la atenci&oacute;n integral del adulto enfermo, enfocada al diagn&oacute;stico y el tratamiento no quir&uacute;rgico de las enfermedades que afectan a sus &oacute;rganos y sistemas internos, y a su prevenci&oacute;n (6).</p>      <p>Para la Sociedad M&eacute;dica de Chile (2006), es una especialidad m&eacute;dica que se ocupa de la atenci&oacute;n integral de la salud del adulto, caracterizada por su forma de actuaci&oacute;n cl&iacute;nica humanizada, no quir&uacute;rgica, que abarca desde la atenci&oacute;n primaria a la atenci&oacute;n terciaria (11).</p>      <p><font size=3><b>Medicina interna: ciencia y arte</b></font></p>      <p>La pol&eacute;mica entre arte y ciencia ha permeado el pensamiento m&eacute;dico por m&aacute;s de 25 siglos y a&uacute;n perdura. Para comenzar a discernir este debate, Hip&oacute;crates consider&oacute; que la medicina m&aacute;s que una ciencia, era un arte, un oficio, una pr&aacute;ctica.</p>      <p>A trav&eacute;s de la historia, diversos autores han fortalecido esta premisa. Reyes afirma (2006):</p>      <p><ol>"La naturaleza de la Medicina Interna y su rol en el progreso de la ciencia y el arte m&eacute;dicos son los mismos desde que se conform&oacute; esta especialidad. Pero en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hemos vivido cambios en el ejercicio de la Medicina Interna y sus subespecialidades, en los recursos tecnol&oacute;gicos y la forma en que los m&eacute;dicos adaptamos nuestro quehacer profesional (6)".    </ol></p>      <p>Por tanto, el m&eacute;dico internista debe aprender y comprender que es muy importante el conocimiento cient&iacute;fico, la tecnolog&iacute;a y la t&eacute;cnica, tanto como el conocimiento de los problemas de salud del paciente de acuerdo con su contexto cultural, social y econ&oacute;mico. Debe tener la virtud de saber analizar las bases cient&iacute;ficas de la medicina con el arte de la interacci&oacute;n con la persona sana y enferma por medio de la semiolog&iacute;a. Espinosa (1999) afirma que se enfrenta al reto de "encontrar un equilibrio entre la formaci&oacute;n cient&iacute;fica y el desarrollo de las destrezas necesarias para atender y resolver los problemas concretos de salud y, por ende, de la cl&iacute;nica" (7).</p>      <p>Adem&aacute;s, la medicina, y por tanto la medicina interna en los principios del siglo XXI, est&aacute; orientada a conseguir el mayor beneficio de las personas saludables o enfermas con el menor costo posible. La medicina ha virado desde la atenci&oacute;n terciaria, paliativa, hacia la atenci&oacute;n primaria para la promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n. En esa secuencia de metas, se busca hacer un diagn&oacute;stico temprano, lograr curaciones de las enfermedades tratables de la forma m&aacute;s sencilla posible y sin exploraciones innecesarias, propender a una buena calidad de vida aunque sea limitada, evitar el sufrimiento dentro de lo posible y &eacute;ticamente aceptable, tener una muerte digna y, de ser posible, en casa (G&oacute;mez, 2004) (5).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por tanto, es necesario y fundamental que los m&eacute;dicos tengan una formaci&oacute;n cient&iacute;fica y humana, y el dominio del arte de conducir los conocimientos cient&iacute;ficos para lograr el objetivo de recuperar la salud del enfermo sin perjudicarlo. As&iacute; mismo, se espera que el m&eacute;dico tenga simpat&iacute;a y comprensi&oacute;n, porque el ser humano, cuando adquiere la categor&iacute;a de paciente, es un ser d&eacute;bil, temeroso y esperanzado, que busca apoyo, ayuda y confianza para llegar a ser aliviado. Por lo anterior, G&oacute;mez (2004) recuerda lo expuesto por la American Board of Internal Medicine que postula: "el m&eacute;dico debe ser &iacute;ntegro, respetuoso y compasivo, ya que el secreto del cuidado del paciente es interesarse por &eacute;l".</p>      <p>En resumen, G&oacute;mez (2004) afirma que el m&eacute;dico internista "se distinguir&aacute; por el arte de conducir los conocimientos cient&iacute;ficos a la curaci&oacute;n del enfermo, con la mejor calidad cl&iacute;nica, menos ensa&ntilde;amiento tecnol&oacute;gico y mayor dosis de humanismo" (5).</p>      <p><font size=3><b>Otras denominaciones del m&eacute;dico internista</b></font></p>      <p>Dada la confusi&oacute;n que el p&uacute;blico tiene sobre qui&eacute;n es un m&eacute;dico internista, es necesario recopilar los diversos nombres con los cuales se le ha denominado: m&eacute;dico internista generalista (Ochoa, 2006) (12), m&eacute;dico internista general, m&eacute;dico cl&iacute;nico (<i>clinician o physician</i>), internista puro o simplemente internista (Pamo, 1999) (8) y m&eacute;dico internista integral.</p>      <p>Sin embargo, se sabe que el p&uacute;blico no distingue este especialista cl&iacute;nico del m&eacute;dico general e, incluso, lo confunde con el m&eacute;dico interno, que est&aacute; en el &uacute;ltimo periodo de formaci&oacute;n pr&aacute;ctica para graduarse. Actualmente, se ha incrementado a&uacute;n m&aacute;s esta confusi&oacute;n con el especialista en medicina familiar que, como su nombre lo indica, atiende todo el n&uacute;cleo familiar, con especial &eacute;nfasis en la atenci&oacute;n y la prevenci&oacute;n primarias (D'Achiardi, 2006) (13).</p>      <p>Dada la identidad del m&eacute;dico internista con la persona adulta, Pamo (1999) propone: "De manera pr&aacute;ctica, el internista pasar&iacute;a a llamarse m&eacute;dico de adultos, lo cual le facilitar&iacute;a algo para que el p&uacute;blico lo entienda y no nos considere como m&eacute;dico general" (8). Otra forma clara de explicar al p&uacute;blico qui&eacute;n es el m&eacute;dico internista es compararlo con el pediatra, pues el primero se encarga de la atenci&oacute;n de la persona mayor de 15 a&ntilde;os y el segundo del grupo complementario.</p>      <p>Muchas veces, pacientes, amigos o familiares y colegas j&oacute;venes preguntan a qu&eacute; se dedica la medicina interna. Encuestas realizadas en Estados Unidos han mostrado que m&aacute;s de la mitad del p&uacute;blico no sabe qu&eacute; es un internista. De los que dicen saberlo, muchos est&aacute;n equivocados y s&oacute;lo 25% lo identifica como especialista en medicina interna (14). Esto ha provocado que la organizaci&oacute;n de internistas m&aacute;s numerosa del planeta, el American College of Physicians-American Society of Internal Medicine (ACP-ASIM) haya emprendido una millonaria campa&ntilde;a educativa, bajo el lema "Medicina interna: doctores para adultos", para comunicar al p&uacute;blico las ventajas de ser atendido por un internista. As&iacute; mismo, ha iniciado un debate a&uacute;n no resuelto acerca de si cambiar el nombre de "internista" por otro (consultante diagn&oacute;stico, m&eacute;dico de adultos) que describa mejor y explique m&aacute;s claramente, tanto al paciente como a los administradores y prestadores de salud, la actividad propia de un internista (S&aacute;nchez, 2003) (15).</p>      <p><font size=3><b>C&oacute;mo se ha caracterizado el m&eacute;dico internista</b></font></p>      <p>Para comenzar, es necesario plantear qui&eacute;n es este profesional de la medicina: es el m&eacute;dico especializado en la salud y la enfermedad de diversos grupos etarios, desde los 15 a&ntilde;os hasta la tercera edad: el adolescente, el joven, el adulto joven y el adulto mayor.</p>      <p>Para D'Achiardi (2006), ser m&eacute;dico internista implica brindar atenci&oacute;n integral al paciente adulto (13). Autores como Reyes (2006) insisten en contemplar a la persona adulta como ser humano biopsicosocial que cuando le surge alg&uacute;n problema de salud recibe la denominaci&oacute;n de paciente; en ese momento cualquier m&eacute;dico, todos los miembros del equipo de salud, en especial el internista, deben reconocerlo como paciente en su integridad como ser biol&oacute;gico, ps&iacute;quico y social (6). Por consiguiente, el estudiante de posgrado, residente en formaci&oacute;n, debe aprender y apropiarse de las herramientas de las ciencias biol&oacute;gicas junto a las de las ciencias sociales que contribuyen al prop&oacute;sito integrador y, m&aacute;s a&uacute;n, cultivar los conocimientos, las habilidades y las actitudes &eacute;ticas (6, 16). La realidad impone que el m&eacute;dico internista formado en las diferentes universidades colombianas o extranjeras tenga una serie de competencias comunes que le permitan responder a las necesidades de un paciente que lo consulta en b&uacute;squeda de ayuda, ya sea para preservar su salud o para frenar el desarrollo de diversos procesos patol&oacute;gicos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El m&eacute;dico internista, m&eacute;dico cl&iacute;nico <i>per se</i>, cl&aacute;sicamente ha trabajado sobre el conjunto de s&iacute;ntomas que aquejan al paciente, los cuales trata de hacer objetivos en los signos hallados en el examen f&iacute;sico; en otras palabras, los hechos cl&iacute;nicos son base para el proceso de la toma de decisiones. Sin embargo, Gracia (2004) precisa que esto ha cambiado:</p>      <p><ol>"Hoy consideramos que los valores pueden y deben jugar un important&iacute;simo papel en la medicina. Por tanto, deben ser tenidos en cuenta por el profesional, ya que, en caso contrario, su medicina podr&aacute; ser t&eacute;cnicamente correcta, pero no merece el calificativo de humana. Humanizar la medicina es introducir en ella el mundo de los valores, tenerlos en cuenta (17)".    </ol></p>      <p>Por consiguiente, es ineludible explicitar la importancia de los valores o las virtudes particulares del m&eacute;dico especialista en medicina interna, los cuales debe tener el futuro egresado de la mano del aprendizaje de conocimientos conceptuales y procedimentales. En otros t&eacute;rminos, se requiere una formaci&oacute;n integral por competencias de este profesional del &aacute;rea de la salud.</p>      <p>El internista ha sido considerado como el m&eacute;dico de cabecera ideal que busca integrar todo el cuidado del paciente, debe reunir los conceptos emitidos por diversos especialistas acerca de la problem&aacute;tica de un paciente. D'Achiardi afirma (2006):</p>      <p><ol>"El internista es el eje alrededor del cual se mueve todo el equipo de salud; asesor, consultante e integrador de otros especialistas, quien dirige y centraliza el acto m&eacute;dico evitando la atomizaci&oacute;n en el cuidado del enfermo, brinda un cuidado integral a adolescentes, adultos y ancianos, con base en una formaci&oacute;n cient&iacute;fica y human&iacute;stica y, finalmente, quien tiene alta precisi&oacute;n diagn&oacute;stica, se mantiene siempre actualizado y maneja con criterio estricto y gran prudencia los medios diagn&oacute;sticos de los cuales dispone en la actualidad (13)".    </ol></p>      <p>La Real Academia de la Lengua Espa&ntilde;ola (2008) define el t&eacute;rmino internista como un adjetivo: "Dicho de un m&eacute;dico: que se dedica especialmente al estudio y tratamiento de enfermedades que afectan a los &oacute;rganos internos" (18).</p>      <p>Con el surgimiento de las subespecialidades de la medicina interna, como la cardiolog&iacute;a, la neumolog&iacute;a, la nefrolog&iacute;a y la reumatolog&iacute;a, entre otras, se ha desdibujado la funci&oacute;n del m&eacute;dico internista general, al creer que un m&eacute;dico subespecialista dedicado a un &oacute;rgano determinado y la suma de varios subespecialistas, de acuerdo con los problemas de cada paciente, podr&aacute; dar una atenci&oacute;n &oacute;ptima. No obstante, en esta situaci&oacute;n particular precisamente la persona, transformada en paciente, requiere del m&eacute;dico internista general que organice e integre el an&aacute;lisis para concluir qu&eacute; es lo esencial por estudiar y tratar.</p>      <p>Dado lo anterior, Reyes (2006) propone:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><ol>"La Medicina Interna es una especialidad m&eacute;dica que se dedica a la atenci&oacute;n integral del adulto enfermo, enfocada al diagn&oacute;stico y el tratamiento no quir&uacute;rgico de las enfermedades que afectan a sus &oacute;rganos y sistemas internos, y a su prevenci&oacute;n... (6)".    </ol></p>      <p>El "subespecialista" tiende a concentrarse en solucionar un problema atinente a su subespecialidad y deriva el paciente a otros m&eacute;dicos para resolver los problemas cl&iacute;nicos que considere ajenos a su &aacute;rea de experiencia. En cambio, el internista atiende integralmente al paciente y solicita la ayuda de otros especialistas cuando alg&uacute;n problema cl&iacute;nico alcanza una complejidad diagn&oacute;stica o terap&eacute;utica que hagan razonable contar con su mayor experiencia, o requiera una tecnolog&iacute;a de su dominio.</p>      <p>Es vital recalcar que la condici&oacute;n esencial de un m&eacute;dico internista general es prestar una atenci&oacute;n global o integral al paciente. Este especialista tiene la capacidad de integraci&oacute;n; por tanto, se preocupa del problema por el cual consulta pero, de igual forma, por los dem&aacute;s que el paciente tiene conciencia de presentar e, incluso, de aquellos que surjan al realizar una historia cl&iacute;nica completa.</p>      <p><ol<G&oacute;mez (2004) expone que el m&eacute;dico internista hace    </ol></p>      <p><ol>"... la constante correlaci&oacute;n de la ciencia cl&iacute;nica con las ciencias b&aacute;sicas y la conducta. El internista ha de comprender la variabilidad de los procesos vitales y sus anormalidades, que provocan la disfunci&oacute;n y la enfermedad. Este proceso inacabable es una parte integral de la competencia cl&iacute;nica del internista".    </ol></p>      <p>Este autor plantea la integraci&oacute;n que hace el m&eacute;dico internista de los conceptos de las ciencias b&aacute;sicas (por ejemplo, fisiolog&iacute;a y anatomopatolog&iacute;a) con los hallazgos semiol&oacute;gicos, para poder organizar una impresi&oacute;n diagn&oacute;stica.</p>      <p>En palabras de G&oacute;mez (2004), la atenci&oacute;n integral est&aacute; relacionada con la acci&oacute;n del m&eacute;dico internista, quien "sacrifica un conocimiento profundo de determinadas &aacute;reas por tener una visi&oacute;n global de las entidades morbosas y del hombre enfermo, proporcion&aacute;ndoles a todos sus pacientes una asistencia integral" (5).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al respecto, otros autores se expresan de diversas formas. Por ejemplo, Pamo (1999) lo expone como "enfoque integral" (8); S&aacute;nchez (2003), como "visi&oacute;n global y una menor especializaci&oacute;n" (15). As&iacute;, de ser el m&eacute;dico que diagnostica por excelencia, el internista ha pasado a ser el que brinda una visi&oacute;n hol&iacute;stica e integral al paciente adulto, desde la prevenci&oacute;n hasta la resoluci&oacute;n de las situaciones m&aacute;s complejas.</p>      <p>Duclos (2006) ampl&iacute;a esta caracter&iacute;stica as&iacute;:</p>      <p><ol>"El internista est&aacute; capacitado para una atenci&oacute;n integral del paciente, lo que no significa que deba saber ejecutar todas las instrumentalizaciones que existen en medicina. Es el que estar&aacute; presente desde el inicio de la enfermedad hasta la curaci&oacute;n o muerte, por horas o a&ntilde;os ... (10)".    </ol></p>      <p>Reyes (2006) explicita que:</p>      <p><ol>"...la atenci&oacute;n del enfermo es integral (en ingl&eacute;s, <i>comprehensive</i>), lo cual distingue la acci&oacute;n del internista de quienes ejercen las subespecialidades o especialidades derivadas de la Medicina Interna... Atiende integralmente al paciente y solicita la ayuda de otros especialistas cuando alg&uacute;n problema cl&iacute;nico alcanza una complejidad diagn&oacute;stica o terap&eacute;utica que hagan razonable contar con su mayor experiencia, o requiera una tecnolog&iacute;a de su dominio... a las ciencias biol&oacute;gicas se suman los avances en psicolog&iacute;a y en ciencias sociales que contribuyen al prop&oacute;sito integrador (6)".    </ol></p>      <p>En s&iacute;ntesis, al especialista en medicina interna se le suele llamar m&eacute;dico internista en nuestro medio, pero tambi&eacute;n se le ha llamado m&eacute;dico internista generalista o general, m&eacute;dico cl&iacute;nico, m&eacute;dico de adultos, m&eacute;dico internista integral o simplemente internista. Es el profesional que brinda una atenci&oacute;n integral a personas a partir de los 15 a&ntilde;os hasta la tercera edad (el adolescente, el joven, el adulto joven y el adulto mayor); tiene diferentes cualidades; las habilidades t&eacute;cnicas son importantes, pero limitadas, el humanismo es una parte intr&iacute;nseca de la profesi&oacute;n. Los internistas son capaces de cubrir un amplio espectro asistencial, desde la atenci&oacute;n primaria hasta la terciaria; el internista es el &aacute;rbitro y el negociador entre el paciente y los restantes especialistas.</p>      <p>Entendido as&iacute;, el m&eacute;dico internista debe ser un profesional competente para responder a las situaciones diversas y complejas a las que debe dar soluci&oacute;n, no siempre solo, sino buscando el apoyo de equipo interdisciplinario y transdisciplinario en los contextos social, econ&oacute;mico y, m&aacute;s importante a&uacute;n, de la historia cl&iacute;nica de cada paciente.</p>      <p><font size=3><b>Competencias profesionales del m&eacute;dico internista</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para continuar esta caracterizaci&oacute;n, es necesario exponer el concepto de competencia; en primer lugar, en educaci&oacute;n general y, luego, en el contexto del &aacute;rea de la salud y de la medicina interna.</p>      <p><b>Concepto de competencia en educaci&oacute;n</b></p>      <p>Para aclarar este concepto en educaci&oacute;n, es necesario clarificar el t&eacute;rmino desde el significado en espa&ntilde;ol y sus diferentes acepciones de acuerdo con el contexto en que lo usa cotidianamente cualquier persona. La Real Academia Espa&ntilde;ola lo asume en dos miradas. La primera, como <i>competir</i>: como la disputa o contienda entre dos o m&aacute;s personas sobre algo, que aspiran a obtener la misma cosa, como en la competici&oacute;n deportiva. La segunda, <i>competente</i>: como la pericia, aptitud o idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado (18).</p>      <p>Por tanto, es vital diferenciar el enfoque del t&eacute;rmino competencia en educaci&oacute;n frente al del mundo empresarial, como proponen diversos autores. En 1957, Noam Chomsky, desde la lingü&iacute;stica, propuso la <i>competencia</i> como el acervo cognoscitivo que de una lengua posee el hablante como ese oyente ideal que comprende su lenguaje nativo, por lo cual puede actuar. Plante&oacute; una hip&oacute;tesis de homogeneidad de la competencia como com&uacute;n e id&eacute;ntica en todos los hablantes de una misma comunidad lingü&iacute;stica: la persona aprende su lengua nativa (19, 20). As&iacute; estableci&oacute; dos dimensiones de la competencia: un aprendizaje inconsciente que un hablante "posee de su lengua y la actuaci&oacute;n como la acci&oacute;n completa del habla" (Mart&iacute;n-Barbero) (21).</p>      <p>La teor&iacute;a denominada "aprendiendo para dominar" (<i>learning for mastery</i>), de Benjamin Bloom (1968-1976), sirvi&oacute; de base a White quien, en 1979, postul&oacute; estrategias para ense&ntilde;ar y aprender, en cualquier sociedad, como base para la competencia:</p>      <p><b>1. El <i>logro</i>:</b> adquisici&oacute;n inicial de conocimiento verbal o habilidades intelectuales.</p>      <p><b>2. El <i>dominio</i> o <i>maestr&iacute;a</i>:</b> el integrar y tener la capacidad de establecer relaciones entre conocimiento verbal, diversas habilidades, im&aacute;genes y episodios en la memoria de largo plazo. Refleja la capacidad de establecer relaciones entre conceptos de un campo de conocimiento e incluso m&aacute;s all&aacute;.</p>      <p><b>3. La <i>proficiencia</i>:</b> proceso para alcanzar una acci&oacute;n cada vez mejor, m&aacute;s pulida y autom&aacute;tica.</p>      <p>De esta forma, se deriva el concepto de competencia como la apropiaci&oacute;n de habilidades para ser capaz de funcionar efectivamente en un grupo social que requiere como prerrequisito para desarrollar el logro, la maestr&iacute;a o dominio y la proficiencia (22, 23).</p>      <p>Para concluir, considero que la competencia en educaci&oacute;n hace referencia a la formaci&oacute;n integral del ciudadano. Es la capacidad que desarrolla una persona para desempe&ntilde;arse y evidenciar que puede resolver un problema particular dado en un contexto espec&iacute;fico y cambiante. En consecuencia, es necesario movilizar, al mismo tiempo y de manera interrelacionada, actitudes (saber ser), estructuras cognoscitivas (saber) y aptitudes (saber hacer, habilidades, procedimientos). Por tanto, asume un papel consciente y espec&iacute;fico mediante acciones para resolver efectivamente problemas de la vida real en los &aacute;mbitos acad&eacute;mico, cultural, laboral, pol&iacute;tico, social, entre otros. En este sentido, la competencia no puede reducirse al simple desempe&ntilde;o laboral ni a la sola apropiaci&oacute;n de conocimientos para saber hacer (24-26).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s, para caracterizarlo como profesional, es m&eacute;dico internista porque posee competencias profesionales. El concepto de competencia profesional, relacionado con la educaci&oacute;n universitaria, emergi&oacute; desde la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo para relacionar el sistema educativo con el productivo y la sociedad (Mertens, 1996) (27). Son las capacidades profesionales que abarcan el conjunto de conocimientos (saber), aptitudes (saber hacer, habilidades, procedimientos) y actitudes (saber ser) para el desempe&ntilde;o efectivo en situaciones problem&aacute;ticas espec&iacute;ficas cambiantes, vinculadas a determinada profesi&oacute;n; por tanto, no son soluciones modelo ni f&oacute;rmulas, sino que permiten al profesional ejercer la profesi&oacute;n para resolver los problemas de forma aut&oacute;noma y flexible, colaborar en su entorno profesional y en la organizaci&oacute;n del trabajo (28-30).</p>      <p>Seg&uacute;n la literatura, las competencias del m&eacute;dico internista son: cl&iacute;nicas o del cuidado del paciente, conocimiento m&eacute;dico, de comunicaci&oacute;n, profesionalismo, administrativas, docentes y de investigaci&oacute;n (1).</p>      <p><font size=3><b>Competencias cl&iacute;nicas</font></b></p>      <p>&Eacute;stas comprenden las diversas acciones que realiza el m&eacute;dico internista en la relaci&oacute;n con el paciente y su familia, para construir una historia cl&iacute;nica adecuada que le permita adoptar un enfoque de prevenci&oacute;n, diagn&oacute;stico y tratamiento.</p>      <p>G&oacute;mez (2004) caracteriza al internista con las siguientes competencias (5):</p>  <ul>     <li> Habilidad para conseguir la informaci&oacute;n cl&iacute;nica precisa en la anamnesis o interrogatorio y en la exploraci&oacute;n f&iacute;sica para orientar el diagn&oacute;stico.</li></p>      <li> Capacidad de s&iacute;ntesis de la informaci&oacute;n para estructurar un diagn&oacute;stico primero como un s&iacute;ndrome y, despu&eacute;s, espec&iacute;fico.</li></p>      <li> Aptitud para determinar la secuencia m&aacute;s apropiada de exploraciones complementarias.</li></p>      <li> Capacidad para orientar o establecer el tratamiento m&aacute;s adecuado.</li></p>    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas caracter&iacute;sticas -que son dif&iacute;ciles de conseguir- requieren un aprendizaje prolongado y un esfuerzo continuo para incorporar los avances m&eacute;dicos que se producen d&iacute;a a d&iacute;a. El m&eacute;dico internista sacrifica un conocimiento profundo de determinadas &aacute;reas por tener una visi&oacute;n global de las entidades morbosas y del hombre enfermo, proporcion&aacute;ndoles a todos sus pacientes una asistencia integral.</p>      <p>Sobre las competencias m&aacute;s importantes para el cuidado del paciente, en el estudio realizado en Colombia, los coordinadores de los programas mencionaron la atenci&oacute;n integral (82%), seguida por el trabajo interdisciplinario (24%) y la actitud de investigaci&oacute;n (24%). Otras menos mencionadas fueron una excelente semiolog&iacute;a para elaborar una historia cl&iacute;nica, continuidad en el cuidado del paciente, habilidad procedimental y tratamiento integral de enfermedades agudas y cr&oacute;nicas (9).</p>      <p><font size=3><b>Competencias de conocimiento m&eacute;dico</b></font></p>      <p>El internista necesita aprehender una amplia gama de conocimientos de medicina interna, informaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, tratamiento m&eacute;dico y ciencias sociales. Este especialista debe comprender la fisiolog&iacute;a, la fisiopatolog&iacute;a y la farmacolog&iacute;a, para darles aplicabilidad en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica; as&iacute; mismo, debe conocer los fundamentos de la epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica, la medicina basada en la evidencia y las gu&iacute;as cl&iacute;nicas para el enfoque de diagn&oacute;stico y tratamiento, adem&aacute;s leer la literatura m&eacute;dica en forma cr&iacute;tica (1).</p>      <p><font size=3><b>Competencias de comunicaci&oacute;n</b></font></p>      <p>Al m&eacute;dico internista se le considera un l&iacute;der del grupo del &aacute;rea de la salud para la atenci&oacute;n, el diagn&oacute;stico y el tratamiento del paciente adulto. En consecuencia, se le atribuye una serie de rasgos: tener visi&oacute;n de futuro, motivar el uso adecuado de la innovaci&oacute;n, conducir el proceso de cambio y tomar decisiones oportunas en forma participativa. Por tanto, este especialista debe tener la capacidad de interactuar con el paciente, su familia y diversos especialistas que aportan sus competencias para avanzar en el enfoque de diagn&oacute;stico y tratamiento del paciente.</p>      <p>En otras palabras, debe establecer una relaci&oacute;n entre m&eacute;dico y paciente basada en la comunicaci&oacute;n y el respeto, teniendo la virtud de saber escuchar, aceptar a las personas tal como son y confiar en los dem&aacute;s.</p>      <p>Para ampliar lo anterior, G&oacute;mez (2004) expone:</p>      <p><ol>"La relaci&oacute;n entre m&eacute;dico y enfermo ha evolucionado con el tiempo. Los grandes avances de la informaci&oacute;n y el rechazo a la tradicional actitud autoritaria de los doctores, ha impulsado el concepto de <i>decisi&oacute;n m&eacute;dica compartida</i> en la que el m&eacute;dico aporta su saber y experiencia y, el enfermo, sus valores y sus deseos (5)".    </ol></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hoy en d&iacute;a el paciente tiene libertad para elegir; por consiguiente, el m&eacute;dico internista debe explicar al paciente el consentimiento informado para diversos procedimientos y plantearle las alternativas de tratamiento farmacol&oacute;gico con relaci&oacute;n a beneficios y posibles efectos adversos.</p>      <p>Dados los avances de la inform&aacute;tica m&eacute;dica, ahora es posible mejorar la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n cient&iacute;fica; perfeccionar los registros de nuestros pacientes, las bases de datos, estad&iacute;sticas y transferencias de informaci&oacute;n; brindar y recibir asistencia en situaciones dif&iacute;ciles, y facilitar la relaci&oacute;n con los colegas para organizar equipos de trabajo interdisciplinario. En este sentido, el internista debe desarrollar competencias de comunicaci&oacute;n, como escribir, publicar y hablar con el paciente, para tener excelente relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, aprender a hablar en p&uacute;blico y disfrutar m&aacute;s el ejercicio de la profesi&oacute;n (9, 15).</p>      <p><font size=3><b>Competencia &eacute;tica, profesionalismo</b></font></p>      <p>El profesionalismo se entiende como un conjunto de valores inherentes y actitudes humanas: adherencia a los principios de confidencialidad e integridad acad&eacute;mica cient&iacute;fica, altruismo, autonom&iacute;a, prudencia, responsabilidad con los pacientes, sensibilidad con todo paciente (sin importar g&eacute;nero, cultura, religi&oacute;n, preferencia sexual, estrato socioecon&oacute;mico, discapacidad); as&iacute; mismo, ejercer la medicina de acuerdo con los m&eacute;todos de la mejor pr&aacute;ctica de gu&iacute;as cl&iacute;nicas; conciencia del aprendizaje para toda la vida; respetar a los colegas y estar dispuesto a consultarlos cuando sea necesario, entre otros. Como lo expone Ochoa (2006), este m&eacute;dico internista debe tener "valores profesionales, actitudes y comportamientos &eacute;ticos... como responsabilidad directa" (12).</p>      <p>G&oacute;mez (2004) aclara que:</p>      <p><ol>"Cada d&iacute;a es mayor el n&uacute;mero de personas que se queja de la ausencia de humanidad en el m&eacute;dico. El sentir popular es que el m&eacute;dico del pasado era m&aacute;s humano, comprensivo y m&aacute;s considerado y consciente de las necesidades afectivas y espirituales del paciente... En medicina el humanismo es un componente muy necesario en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-enfermo, un arte de palabras, sentimientos y actitudes. El m&eacute;dico lo expresa con tacto, compasi&oacute;n, comprensi&oacute;n, lo que a su vez evoca en el paciente, optimismo, confianza, seguridad y esperanza... No existe situaci&oacute;n que ponga m&aacute;s a prueba el humanismo en el m&eacute;dico que el paciente terminal. Resulta tr&aacute;gico ver a tantos hombres y mujeres que mueren lentamente en las camas de los hospitales y en las unidades de cuidados intensivos conectados a respiraci&oacute;n asistida y priv&aacute;ndolos de una muerte digna... La sociedad cree que la tecnolog&iacute;a solucionar&aacute; todos los problemas de salud... Lo t&eacute;cnicamente posible tiene que subordinarse a lo &eacute;ticamente aceptable (5)".    </ol></p>      <p>En consecuencia, es oportuno acoger la propuesta de S&aacute;nchez (2003), quien concreta el profesionalismo como:</p>      <p><ol>"Cultivar la habilidad para actuar dentro de un marco de respeto, compasi&oacute;n e integridad con los pacientes, su familia y los colegas; para demostrar respeto frente a la diversidad sexual, cultural o religiosa; para adherirse a los principios de confidencialidad y consentimiento informado, y para reconocer e identificar deficiencias en nuestros pares, siempre anteponiendo los intereses del paciente a los del m&eacute;dico e intentando mejorar la relaci&oacute;n entre ellos y nosotros (15)".    </ol></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Vel&aacute;squez et al. (2008) recopilaron las opiniones de diferentes programas de medicina interna en Colombia:</p>      <p><ol>"Referente al profesionalismo, se mencionan diversos aspectos por desarrollar, como propender por un enfoque biopsicosocial y human&iacute;stico (53% y 24%), adquirir habilidad como interconsultante y generar capacidad de liderazgo (29%), as&iacute; como una actitud docente o de inter&eacute;s acad&eacute;mico (24%). En menor proporci&oacute;n (18%), se citaron: incentivar habilidades para una mejor administraci&oacute;n de los recursos, comportamiento &eacute;tico, alta calidad cient&iacute;fica y pensamiento y juicio cr&iacute;tico; por &uacute;ltimo, con un 12%, se mencionaron el enfoque ambiental y antropol&oacute;gico, lograr una excelente relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y generar compromiso con el pa&iacute;s (9)".    </ol></p>      <p><font size=3><b>Virtudes o valores del internista</b></font></p>      <p>Para analizar la importancia de las virtudes de un internista, es necesario exaltar su relaci&oacute;n con el paciente y la familia, en la cual se convierte en el m&eacute;dico tratante de cabecera. Seg&uacute;n la Real Academia Espa&ntilde;ola, "cualidad que poseen algunas realidades, consideradas bienes, por lo cual son estimables. Los valores tienen polaridad en cuanto son positivos o negativos, y jerarqu&iacute;a en cuanto son superiores o inferiores" (18). Por tanto, este profesional debe poseer gran capacidad de comunicaci&oacute;n, respeto por el dolor del otro, saber escuchar, tener prudencia para aclarar el diagn&oacute;stico y el pron&oacute;stico, entre otras virtudes. Adem&aacute;s, al ser el l&iacute;der del equipo de salud que incluye diversos especialistas, debe tener la certeza de aglutinar y coordinar los conceptos de las evaluaciones dadas sobre su paciente para que, en di&aacute;logo con los unos y los otros, pueda discernir la mejor conducta diagn&oacute;stica y terap&eacute;utica.</p>      <p>La medicina y la medicina interna, como profesiones, poseen un c&oacute;digo &eacute;tico que incluye un conjunto de valores que el internista ha de profesar. Adem&aacute;s, la profesi&oacute;n implica un colectivo o conjunto de "colegas" (<i>collegium</i>) con su propio <i>ethos</i>, que los lleva a constituir una comunidad con identidad y funci&oacute;n social espec&iacute;fica –en este caso, con el paciente adulto– para preservar la salud y frenar la enfermedad (Horwitz, 2006) (31).</p>      <p>Dados los cambios de normatividad en salud (Ley 100 de 1993) y el desarrollo de las subespecialidades de la medicina interna, de la mano de la tecnolog&iacute;a, es urgente reconstruir la identidad del m&eacute;dico internista fundamentada en sus cualidades como ser humano que, adem&aacute;s, ha aprendido un conjunto de conocimientos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos, habilidades y destrezas que le dan competencias profesionales. La competencia no se puede reducir al simple desempe&ntilde;o laboral ni a la sola apropiaci&oacute;n de conocimientos para saber hacer, sino que implica un conjunto de capacidades que se desarrollan mediante procesos que conducen a la persona responsable a ser competente para ejecutar m&uacute;ltiples acciones (sociales, cognitivas, culturales, afectivas, laborales, productivas) por las cuales proyecta y evidencia su capacidad de resolver un problema dado dentro de un contexto espec&iacute;fico y cambiante (Pinilla, 2008) (25).</p>      <p>El precisar el profesionalismo de esta especialidad sirve para reestructurar y recuperar la imagen frente al paciente, su familia y la sociedad; el caracterizar el profesionalismo del internista permite no s&oacute;lo reafirmar sus valores sino, m&aacute;s importante a&uacute;n, promoverlos, fomentarlos y ejercerlos (31). En el momento actual, es necesario ratificar los principios y valores fundamentales y universales del profesionalismo m&eacute;dico; Cortina (32) plantea que los valores "son cualidades que cualifican a las personas, acciones, situaciones, sistemas, sociedades"; por esto se mencionan como adjetivos calificativos.</p>      <p>Es preciso recordar que existen diversos valores: est&eacute;ticos (la belleza, la elegancia), de salud (la agilidad, el estilo de vida saludable), intelectuales (el conocimiento, la evidencia), de utilidad (lo &uacute;til, lo eficaz) y morales, que se han titulado como la educaci&oacute;n en valores (responsabilidad, honestidad, prudencia). Cortina (2000) justifica la relevancia de los valores morales porque considera que subordinan e integran a los dem&aacute;s valores. Por eso, la educaci&oacute;n en valores morales se debe poner en pr&aacute;ctica en la educaci&oacute;n formal, la escuela, sumada a la que se da en la familia, en la calle y en los medios de comunicaci&oacute;n (20, 25, 33).</p>      <p>El sentido de la conciencia moral del internista se alcanza en la medida en que su educaci&oacute;n se base en procesos pedag&oacute;gicos que le faciliten el tr&aacute;nsito como sujeto social de un estado de heteronom&iacute;a y heteroestructuraci&oacute;n a uno de interestructuraci&oacute;n y autoestructuraci&oacute;n, y hacia un estado de autonom&iacute;a para ser capaz de tomar sus propias decisiones, interrelacionado con la sociedad y consciente de las implicaciones y repercusiones de cada uno de sus actos (Meza y Su&aacute;rez, 2003; Pinilla, 2002). Esta autonom&iacute;a le permite autogobernarse, autodeterminarse y autorregularse, respondiendo al contexto cultural donde se desempe&ntilde;e y a las necesidades del paciente y su familia.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En otra palabras, como afirma Cortina (2000), se enfatiza la autonom&iacute;a como libertad para darse sus propias leyes, lo que significa determinarse a s&iacute; mismo y en relaci&oacute;n con los dem&aacute;s, a diferencia del libertinaje, es decir, autodefinir cu&aacute;les de las acciones propias nos humanizan y cu&aacute;les nos deshumanizan, para tener conciencia clara de discernir el porqu&eacute;. Esto permite actuar de una forma determinada no porque sea prohibido u ordenado por norma (34). Para el desarrollo de la autonom&iacute;a, se enfoca el concepto de valor como lo expone Raths: "... las creencias, prop&oacute;sitos y actividades que son elegidos libre y cuidadosamente y que se aprecian con sinceridad y que se usan para orientar la conducta..." (Meza, 2008) (35).</p>      <p><font size=3><b>Competencias administrativas</b></font></p>      <p>Frente a los limitados fondos disponibles hay una creciente presi&oacute;n para ejercer la medicina eficientemente. El uso apropiado de los recursos es la "pr&oacute;xima frontera" en medicina. La meta es obtener el m&aacute;ximo rendimiento al menor costo, trabajando de manera integrada con los dem&aacute;s miembros del equipo de salud (15). Vel&aacute;squez et al (2008) precisan que se deben incentivar habilidades con el fin de que el futuro internista tenga la competencia para administrar mejor los recursos (5).</p>      <p><font size=3><b>Competencias pedag&oacute;gicas</b></font></p>      <p>Puesto que el internista debe tener competencias como educador para explicar al paciente y a su familia las actividades para mejorar el estilo de vida (h&aacute;bitos de actividad f&iacute;sica, alimentaci&oacute;n, evitar consumo de cigarrillo, entre otros aspectos), es decir, debe guiar el aprendizaje del tratamiento no farmacol&oacute;gico y farmacol&oacute;gico; adem&aacute;s, para la prevenci&oacute;n y promoci&oacute;n de la salud en cada uno de los tres niveles de atenci&oacute;n.</p>      <p>Autores como Ochoa (2006) lo ubican como el instructor de semiolog&iacute;a por excelencia, que apoya la formaci&oacute;n de las nuevas generaciones, porque</p>      <p><ol>"... ense&ntilde;a al estudiante de medicina la adquisici&oacute;n del comportamiento (por la v&iacute;a de la ense&ntilde;anza directa o por el modelaje, los conocimientos, destrezas y habilidades cl&iacute;nicas que lo diferenciar&aacute;n de otros estudiantes universitarios convirti&eacute;ndolo en miembro de la profesi&oacute;n m&eacute;dica. No es igual un estudiante de 2&deg; a&ntilde;o a uno de 4&deg; a&ntilde;o, quien ya recibi&oacute; formaci&oacute;n en semiolog&iacute;a. Se debe formar un m&eacute;dico general integral y no un m&eacute;dico precozmente orientado hacia la especializaci&oacute;n y subespecializaci&oacute;n (12)".    </ol></p>      <p>Adem&aacute;s de lo asistencial, en cada uno de los tres niveles de atenci&oacute;n (primario, secundario y terciario) el internista puede, y debe, participar en actividades docentes y de investigaci&oacute;n, de una complejidad relacionada con el nivel de atenci&oacute;n (15). Estas competencias del internista como maestro implican que se entregue al paciente, su familia y al estudiante; est&aacute; interacci&oacute;n humana, como educador, es parte de la formaci&oacute;n hol&iacute;stica del futuro internista.</p>      <p>El internista posee un conocimiento profesional como profesor que incluye no s&oacute;lo los conocimientos de medicina interna, sino tambi&eacute;n conocimientos de did&aacute;ctica, para preservar la salud y tratar la enfermedad; de investigaci&oacute;n, es decir desarrolla el conocimiento cient&iacute;fico necesario para el ejercicio de la profesi&oacute;n, ese conocimiento poco tangible que se ve en la actuaci&oacute;n, que no es exactamente lo que se aprendi&oacute; en forma te&oacute;rica. As&iacute;, este conocimiento tiene una fundamentaci&oacute;n te&oacute;rica y cient&iacute;fica; implica un metaconocimiento de la asignatura y refleja una postura epistemol&oacute;gica entre el conocimiento cient&iacute;fico y el pr&aacute;ctico (36, 37).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size=3><b>Competencias en investigaci&oacute;n</b></font></p>      <p>Dado que el internista es consciente de la necesidad de actualizaci&oacute;n permanente y de la evoluci&oacute;n permanente del conocimiento cient&iacute;fico debe estar atento a la reflexi&oacute;n que lo conduzca a generar preguntas de investigaci&oacute;n que deben partir de su pr&aacute;ctica profesional, en la cual se preocupa por brindar la mejor atenci&oacute;n al paciente. Cuando se cuestiona sobre el enfoque de diagn&oacute;stico y tratamiento podr&aacute; dar rienda suelta como investigador desde la presentaci&oacute;n de un caso cl&iacute;nico did&aacute;ctico o por el contrario dif&iacute;cil, una serie de casos o ir m&aacute;s all&aacute; en equipo interdisciplinario con otras metodolog&iacute;as de la medicina basada en la evidencia y ojal&aacute; hacia investigaci&oacute;n alternativa (38).</p>      <p><font size=3><b>Escenarios o ambientes de desempe&ntilde;o</b></font></p>      <p>La acci&oacute;n del m&eacute;dico internista es variada. A continuaci&oacute;n se resumen los escenarios planteados por diferentes autores.</p>      <p>Pamo, Per&uacute; (1999): "El &aacute;mbito de trabajo del internista no se circunscribi&oacute; exclusivamente al hospital, sino se extendi&oacute; tambi&eacute;n a otras locaciones, como el consultorio para los pacientes ambulatorios, incluyendo el privado, el servicio de emergencias, etc." (8).</p>      <p>Espinosa, Cuba (1999): "En las salas de los hospitales, la asistencia a un alt&iacute;simo porcentaje de pacientes ingresados en las unidades de cuidados progresivos (intensivos e intermedios) y la labor de atenci&oacute;n ambulatoria en diferentes niveles y modelos" (7).</p>      <p>S&aacute;nchez, Chile (2003): "El internista puede ofrecer sus conocimientos y habilidades en cualesquiera de los tres niveles de atenci&oacute;n" (15).</p>      <p>Vel&aacute;squez et al, Colombia (2008): el internista puede brindar sus servicios "en cualquier nivel de atenci&oacute;n y complejidad (ambulatorio, hospitalario, unidad de cuidado intensivo y urgencias)" (9).</p>      <p>Por tanto, este especialista debe tener la capacidad de actuar en los diferentes niveles de atenci&oacute;n primaria, secundaria y terciaria. En palabras de S&aacute;nchez (2003): "&iquest;D&oacute;nde debe estar el m&eacute;dico internista? Pues all&iacute;, donde est&aacute; el enfermo adulto" (15).</p>      <p>Se entiende por primer nivel de atenci&oacute;n aquel de baja complejidad porque realiza actividades de prevenci&oacute;n y promoci&oacute;n de la salud, atenci&oacute;n b&aacute;sica de medicina, laboratorio y radiolog&iacute;a. En el segundo nivel se presta al paciente atenci&oacute;n en: consulta m&eacute;dica, hospitalizaci&oacute;n y urgencias de las especialidades b&aacute;sicas (cirug&iacute;a, medicina interna, pediatr&iacute;a, obstetricia y ginecolog&iacute;a), algunas subespecialidades, laboratorio cl&iacute;nico e im&aacute;genes diagn&oacute;sticas de mediana complejidad. Y, en el tercer nivel de atenci&oacute;n se suministra atenci&oacute;n al paciente en las mismas actividades que el anterior nivel pero se suman m&aacute;s subespecialidades de medicina interna como cardiolog&iacute;a, dermatolog&iacute;a, neumolog&iacute;a, nefrolog&iacute;a, reumatolog&iacute;a, etc.; igualmente, se presta servicios en subespecialidades quir&uacute;rgicas, laboratorio cl&iacute;nico e im&aacute;genes diagn&oacute;sticas de alta complejidad, unidad de cuidado intensivo y servicio especializado de rehabilitaci&oacute;n (Secretaria de Salud de Bogot&aacute;) (39, 40).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size=3><b>Atenci&oacute;n en el primer nivel</b></font></p>      <p>Es necesario precisar por qu&eacute; un internista s&iacute; debe actuar en este nivel. La explicaci&oacute;n que plantea S&aacute;nchez (2003) es contundente:</p>      <p><ol>"Lejos de cualquier pol&eacute;mica, en la atenci&oacute;n primaria el adulto debe estar en manos del internista, no del m&eacute;dico familiar o subespecialista, porque el primero no tiene un entrenamiento tan extenso en el diagn&oacute;stico y tratamiento de problemas m&eacute;dicos complejos asociados a la edad y enfermedades cr&oacute;nicas".    </ol></p>      <p>Este mismo autor ampl&iacute;a la explicaci&oacute;n de las acciones:</p>      <p><ol>"En la atenci&oacute;n primaria, adem&aacute;s de la asistencia directa del paciente adulto, ofrece acciones de asesor&iacute;a y supervisi&oacute;n del sistema y coordina acciones de enlace con los otros niveles de atenci&oacute;n; conjuntamente con los m&eacute;dicos generales y familiares, se dedica a servicios de promoci&oacute;n, prevenci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n de la salud (15)".    </ol></p>      <p><font size=3><b>Atenci&oacute;n de segundo nivel</b></font></p>      <p>Para G&oacute;mez (2004): "En los hospitales de 2&deg; nivel, la presencia del internista generalista es fundamental, debiendo de completarse con internistas especializados como consultores" (5).</p>      <p>S&aacute;nchez (2003) precisa:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><ol>"En la atenci&oacute;n secundaria el internista, aunque sirve fundamentalmente como un enlace entre la asistencia comunitaria y el hospital, puede optimizar la atenci&oacute;n y los recursos; despu&eacute;s de la atenci&oacute;n del internista, 30% de pacientes es devuelto a la atenci&oacute;n primaria, 25% se transfiere a un especialista terciario, 10% es hospitalizado directamente y 35% es diagnosticado y tratado por el internista en el lapso de unos pocos d&iacute;as; en la atenci&oacute;n secundaria el internista contin&uacute;a ofreciendo acciones preventivas y de rehabilitaci&oacute;n y aporta con recursos diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos de mayor envergadura (15)".    </ol></p>      <p><font size=3><b>Atenci&oacute;n de tercer nivel</b></font></p>      <p>En la medida en que la medicina ha avanzado con apoyo de la tecnolog&iacute;a, ha sido necesario el desarrollo de las subespecialidades de la medicina interna. Esta acci&oacute;n se realiza en el tercer nivel con pacientes de mayor complejidad que requieren estudios de mayor profundidad. Por esto, G&oacute;mez (2004) afirma: "... fundamentalmente en el tercer nivel, es necesario ante el desbordamiento de los conocimientos m&eacute;dicos, el manejo del paciente por equipos m&eacute;dicos de internistas especializados, para lograr as&iacute; la mayor eficiencia" (5).</p>      <p>Los internistas generales en los hospitales de tercer nivel, donde las subespecialidades m&eacute;dicas tienen su principal campo de actuaci&oacute;n, seguir&aacute;n teniendo un papel importante en determinadas &aacute;reas. Vale la pena aclarar que, en este &aacute;mbito, tambi&eacute;n el m&eacute;dico internista general es importante como eje integrador con una mirada hol&iacute;stica que, a su vez, debe dar el apoyo y comunicaci&oacute;n al paciente y su familia.</p>      <p>En este sentido, S&aacute;nchez (2003) argumenta:</p>      <p><ol>"En la atenci&oacute;n terciaria, generalmente hospitalaria, el internista interviene como coordinador entre las diferentes especialidades; tiene a su cargo el diagn&oacute;stico y tratamiento de casos cr&iacute;ticos o complejos, de enfermedades multiorg&aacute;nicas, de enfermedades interdisciplinarias e indiferenciadas que rebasan el &aacute;mbito de una sola especialidad m&eacute;dica..., las atenciones en emergencia y unidades de cuidados intensivos, &aacute;reas que requieren formaci&oacute;n integral y amplias destrezas, y aporta con su juicio cl&iacute;nico para uso racional de tecnolog&iacute;a (15)".    </ol></p>      <p>En s&iacute;ntesis, el m&eacute;dico internista tiene las competencias para brindar atenci&oacute;n al paciente y su familia en los tres niveles de atenci&oacute;n.</p>      <p><font size=3><b>Reflexiones finales</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Gran parte de estas caracter&iacute;sticas de la profesi&oacute;n de internista las resume S&aacute;nchez (2003) as&iacute;:</p>      <p><ol>"Es una especialidad din&aacute;mica que se ha mostrado extremadamente vers&aacute;til para actuar con &eacute;xito en cualquier nivel de atenci&oacute;n, sobreponerse a los retos y adaptarse a las nuevas exigencias asistenciales. Hoy, al iniciar el siglo XXI, es necesario incluir nuevas &aacute;reas curriculares, reforzar la campa&ntilde;a de concienciaci&oacute;n comunitaria y fortalecer los conceptos de profesionalismo, con optimismo y la firme convicci&oacute;n de ser testigos de un verdadero renacer de la especialidad (15)".    </ol></p>      <p>Por tanto, el desarrollo del estudiante de medicina interna va m&aacute;s all&aacute; de la transmisi&oacute;n de conocimientos, puesto que la persona enferma es ese ser humano que, en primer lugar, debe ser escuchado, a quien le debe realizar un examen f&iacute;sico a cabalidad y brindarle la mejor opci&oacute;n para lograr el diagn&oacute;stico y precisar un tratamiento. Se debe ofrecer a cada paciente lo mejor sin importar su condici&oacute;n social, econ&oacute;mica, intelectual, pol&iacute;tica, religiosa o cultural. En este sentido, "para favorecer la formaci&oacute;n de valores en la universidad se debe contemplar el tiempo en el curr&iacute;culo expl&iacute;cito y aterrizar en la importancia del curr&iacute;culo oculto, puesto que la mejor, c&aacute;tedra de valores que da el profesor es su propio ejemplo de vida" (Pinilla, 2008) (25).</p>      <p>Por todo lo anterior, para optimizar la formaci&oacute;n de los futuros internistas, es preciso que los docentes y los directivos de programas nacionales e internacionales de medicina interna se concienticen de la formaci&oacute;n de estos m&eacute;dicos residentes. En consecuencia, se debe hacer un an&aacute;lisis cr&iacute;tico para recrear el curr&iacute;culo que brinde la oportunidad a cada estudiante de asegurar las competencias que le permitan superar los desaf&iacute;os de esta profesi&oacute;n en el comienzo del siglo XXI. Las competencias que debe desarrollar el m&eacute;dico internista van desde el cuidado del paciente; el conocimiento m&eacute;dico que abarca el de las ciencias b&aacute;sicas, el conocimiento pr&aacute;ctico y aplicado de la especialidad, las habilidades procedimentales; comunicaci&oacute;n; profesionalismo, &eacute;tica y aspectos legales; administrativas, en investigaci&oacute;n, y las de educador con el paciente y su familia en la prevenci&oacute;n primaria, secundaria y terciaria (1, 4, 9).</p>      <p>Para concluir, al m&eacute;dico internista se le denomina tambi&eacute;n m&eacute;dico internista generalista o general, m&eacute;dico cl&iacute;nico, m&eacute;dico de adultos, m&eacute;dico internista integral o simplemente internista. Brinda una atenci&oacute;n integral a personas a partir de los 15 a&ntilde;os hasta la tercera edad (adolescente, joven, adulto y adulto mayor); posee diferentes valores, conocimiento te&oacute;rico y pr&aacute;ctico; las habilidades procedimentales son importantes pero limitadas, el humanismo es una parte intr&iacute;nseca de esta profesi&oacute;n; es vers&aacute;til y capaz de cubrir un amplio espectro asistencial, desde la atenci&oacute;n primaria hasta la terciaria con complejidad progresiva del paciente (domiciliario, consulta externa, hospitalizado en pisos, urgencias, unidades de cuidado intermedio o intensivo); como m&eacute;dico de cabecera es el &aacute;rbitro y el negociador entre el paciente y su familia con los dem&aacute;s especialistas, por lo tanto, organiza e integra las decisiones para proveer una atenci&oacute;n efectiva al paciente enfocada a la preservaci&oacute;n de la salud, as&iacute; como a la prevenci&oacute;n, el diagn&oacute;stico y el tratamiento de la enfermedad (8, 10, 13).</p>  <hr>  <font size=3>    <p><b>Referencias</b></p></font>      <!-- ref --><p>1. Palsson R, Kellett J, Lindgren S, Merino J, Semple C, Sereni D. Core competencies of the European internist: A discussion paper. <i>Eur J Int Med</i> 2007; 18: 104-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0120-2448201000030000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Larson EB, Fihn SD, Kirk LM, Levinson W, Loge R.V, Reynolds E, et al. The future of general Internal Medicine. Report and recommendations from the Society of General Internal Medicine (SGIM) Task Force on the Domain of General Internal Medicine. <i>JCIM</i> 2004; 19: 69-77.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0120-2448201000030000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Epstein RM, Hundert EM. Defining and assessing professional competence. <i>JAMA</i> 2002; 287: 226-31.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0120-2448201000030000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Accreditation Council for Graduate Medical Education. Outcome project, minimum program requirements language approved by the ACGME, 1999. &#91;citado 2009 dic.10&#93; Disponible en: <a href="http://www.acgme.org/acWebsite/home/home.asp" target="_blank">http://www.acgme.org/acWebsite/home/home.asp</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0120-2448201000030000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>5. G&oacute;mez J. La medicina interna: situaci&oacute;n actual y nuevos horizontes. An Med Interna (Madrid). &#91;peri&oacute;dico en la Internet&#93;, 2004; 21: 51-5. &#91;citado 2009 mayo 26&#93; Disponible en:  <a href="http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-71992004000600010&lng=es&nrm=iso" target="_blank">http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-71992004000600010&lng=es&nrm=iso</a></p>      <!-- ref --><p>6. Reyes H. &iquest;Qu&eacute; es medicina interna? <i>Rev M&eacute;d Chile</i> 2006; 134: 1338-44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0120-2448201000030000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Espinosa A. Medicina interna: &iquest;qu&eacute; fuiste, qu&eacute; eres, qu&eacute; ser&aacute;s?. <i>Rev Cubana Med</i> 1999; 38: 79-90.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0120-2448201000030000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Pamo O. Medicina Interna: medicina para los adultos. Bolet&iacute;n de la Sociedad Peruana de Medicina Interna, 1999; 12(2). &#91;citado 2008 sep 26&#93; Disponible en: <a href="http://sisbib.unmsm.edu.pe/bvrevistas/spmi/v12n2/opinion.htm" target="_blank">http://sisbib.unmsm.edu.pe/bvrevistas/spmi/v12n2/opinion.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0120-2448201000030000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Vel&aacute;squez JC, Pinilla AE, Pinz&oacute;n A, Severiche D, Dennis, RJ, de Arboleda MN. Perfil de formaci&oacute;n del posgrado de Medicina Interna en Colombia. <i>Act M&eacute;d Colomb</i> 2008; 33: 45-57.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0120-2448201000030000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Duclos J. El internista: &iquest;una filosof&iacute;a de vida?. <i>Rev M&eacute;d Chile</i> 2006; 134: 1219-20.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0120-2448201000030000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Sociedad M&eacute;dica de Santiago. Definiciones de medicina interna, internista, misi&oacute;n y visi&oacute;n de la Sociedad M&eacute;dica de Santiago. <i>Rev M&eacute;d Chile</i> 2006; 134: 1320-1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0120-2448201000030000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Ochoa R. El internista en la ense&ntilde;anza m&eacute;dica de pregrado. Medicina Interna (Caracas) 2006; 22: 107-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0120-2448201000030000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. D'Achiardi R. Futuro del internista en Colombia. En: Hern&aacute;ndez CA, Ardila E, Ni&ntilde;o de Arboleda MN. (Eds.). La Medicina Interna en Colombia. Bogot&aacute;: Asociaci&oacute;n Colombiana de Medicina Interna. 2006.p.137-46.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0120-2448201000030000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Gesenway D. What is internal medicine's future? ACP Observer. <i>Eur J Internal Medicine</i> 1998; 13: 4-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0120-2448201000030000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. S&aacute;nchez P. La medicina interna: retos y oportunidades al inicio de un nuevo siglo. <i>Rev M&eacute;d Chile</i> 2003; 131: 679-84.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0120-2448201000030000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Gracia D. La ense&ntilde;anza de la &eacute;tica m&eacute;dica. En: Fundamentaci&oacute;n y ense&ntilde;anza de la bio&eacute;tica. Bogot&aacute;: Editorial El B&uacute;ho Ltda; 1998.p.175-84.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0120-2448201000030000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Gracia D. Por una asistencia m&eacute;dica m&aacute;s humana. En: Como arqueros al blanco. Estudios de bio&eacute;tica. Bogot&aacute;, D.C.: Editorial El B&uacute;ho Ltda; 2004.p.89-98.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0120-2448201000030000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Real Academia Espa&ntilde;ola. &#91;citado 2008 enero 24&#93; Disponible en:  <a href="http://www.rae.es" target="_blank">http://www.rae.es</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0120-2448201000030000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Torrado MC. Educar para el desarrollo de las competencias: una propuesta para reflexionar. En: Bogoya, D. et al. (Eds.). Competencias y proyecto pedag&oacute;gico. Santaf&eacute; de Bogot&aacute;, D.C.: Unibiblos. 2000.p.31-54&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0120-2448201000030000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Pinilla AE. Las competencias en educaci&oacute;n superior. En: Madiedo, N., Pinilla, A. E. y S&aacute;nchez, J. eds. Reflexiones en educaci&oacute;n universitaria. II: Evaluaci&oacute;n. Bogot&aacute;: El Malpensante S.A. 2002.p.101-35.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0120-2448201000030000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Mart&iacute;n-Barbero J. Saberes hoy: diseminaciones, competencias y transversalidades. <i>Revista Iberoamericana de Educaci&oacute;n</i> 2003; 32: 17-34.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0120-2448201000030000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. White RT. Achievement, mastery, proficiency, competence. <i>Studies in Science Education</i> 1979; 6: 1-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0120-2448201000030000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. L&oacute;pez E. El mastery learning a la luz de la investigaci&oacute;n educativa. <i>Revista de Educaci&oacute;n</i> 2006; 340: 625-65.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0120-2448201000030000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Denyer, M., Furnemont, J., Poulain, R. y Vanloubbeeck, G. Las competencias en la educaci&oacute;n. Un balance. M&eacute;xico. D.F.: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0120-2448201000030000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Pinilla A E. Las competencias en la educaci&oacute;n superior. En: Madiedo, N., Pinilla, A. E., S&aacute;nchez, J. eds. Reflexiones en educaci&oacute;n universitaria. II: Evaluaci&oacute;n. Segunda edici&oacute;n. Bogot&aacute;: Editorial Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia; 2008.p.97-129.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0120-2448201000030000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Zabala A, Arnau L. C&oacute;mo aprender y ense&ntilde;ar competencias. 11 Colecci&oacute;n Ideas Clave (segunda edici&oacute;n). Barcelona: Editorial GRA&Oacute;, de IRIF, S.L; 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0120-2448201000030000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Mertens L. Competencia laboral: sistemas, surgimiento y modelos. Montevideo: Cinterfor. 1996; . &#91;citado 2009 enero 26&#93; Disponible en:  <a href="http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/publ/mertens/index.htm" target="_blank">http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/publ/mertens/index.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0120-2448201000030000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Belloto ML. Las Competencias profesionales del nutricionista deportivo. 2006; &#91;citado 2008 enero 10&#93; Disponible en:  <a href="http://www.tesisenxarxa.net/TESIS_UdL/AVAILABLE/TDX-1119106-180209//Tmlb1de1.pdf" target="_blank">http://www.tesisenxarxa.net/TESIS_UdL/AVAILABLE/TDX-1119106-180209//Tmlb1de1.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0120-2448201000030000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Bunk GP. La transmisi&oacute;n de las competencias en la formaci&oacute;n y perfeccionamiento profesionales de la RFA. Revista Europea de Formaci&oacute;n Profesional 1994; 1: 8-14.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0120-2448201000030000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Santos, J. Modelo pedag&oacute;gico para el mejoramiento del desempe&ntilde;o pedag&oacute;gico profesional de los profesores de Agronom&iacute;a de los Institutos Polit&eacute;cnicos Agropecuarios. Tesis en opci&oacute;n de grado de Doctorado en Ciencias Pedag&oacute;gicas. Instituto Superior Pedag&oacute;gico Enrique Jos&eacute; Varona. 2005. &#91;citado 2008 enero 18&#93; Disponible en:  <a href="http://www.bibliociencias.cu/gsdl/collect/tesis/index/assoc/HASH6d4f/0bd46fab.dir/doc.pdf" target="_blank">http://www.bibliociencias.cu/gsdl/collect/tesis/index/assoc/HASH6d4f/0bd46fab.dir/doc.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0120-2448201000030000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Horwitz N. El sentido social del profesionalismo m&eacute;dico. <i>Revista M&eacute;dica de Chile,</i> 2006; 134: 520-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0120-2448201000030000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Cortina A. &iquest;Qu&eacute; son los valores? En El mundo de los valores. &Eacute;tica m&iacute;nima y educaci&oacute;n. 2a. edici&oacute;n. Bogot&aacute;, D.C.: Editorial El B&uacute;ho Ltda; 2000.p.27-38.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0120-2448201000030000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Meza JL, Su&aacute;rez G. Una propuesta de ambiente &eacute;tico en la maestr&iacute;a en docencia de la Universidad de La Salle. Revista Actualidades Pedag&oacute;gicas, 2003; 43: 39-55.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0120-2448201000030000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Cortina A. Tomando el pulso a nuestros valores. En: El mundo de los valores. &Eacute;tica m&iacute;nima y educaci&oacute;n. 2a. edici&oacute;n. Santa Fe de Bogot&aacute;, D. C.: Editorial El B&uacute;ho Ltda; 2000.p.73-91.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0120-2448201000030000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Meza JL. Modelos para el aprendizaje en valores. Seminario Generaci&oacute;n de Ambientes &Eacute;ticos en la Escuela. Doctorado en Educaci&oacute;n. Bogot&aacute;: Universidad Pedag&oacute;gica Nacional; 2008.p.1-11.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0120-2448201000030000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Bromme, R. Conocimientos profesionales de los profesores. <i>Ense&ntilde;anza de las ciencias</i> 1998; 6: 19-29.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0120-2448201000030000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Porlan R y Rivero A. Naturaleza, fuentes y organizaci&oacute;n del conocimiento profesional deseable. En: Porl&aacute;n, R. (Ed.). El conocimiento de los profesores. Sevilla: Diada Editora S.L; 1988.p.59-96.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0120-2448201000030000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. P&aacute;ramo, P. y Ot&aacute;lvaro, G. Investigaci&oacute;n alternativa: por una distinci&oacute;n entre posturas epistemol&oacute;gicas y no entre m&eacute;todos. Cinta de Moebio. <i>Revista de Epistemolog&iacute;a de Ciencias Sociales</i> 2006; 25: 1-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0120-2448201000030000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Secretar&iacute;a de Salud de Bogot&aacute;. &#91;citado 2009 sep 5&#93; Disponible en:  <a href="http://www.sdp.gov.co/resources/No%2021_calidad_serviciosdesalud.pdf" target="_blank">http://www.sdp.gov.co/resources/No%2021_calidad_serviciosdesalud.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0120-2448201000030000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Molina, D.I. Sistema General de Seguridad Social en Salud y ubicaci&oacute;n laboral de los m&eacute;dicos internistas en Colombia. En Hern&aacute;ndez, C. A., Ardila, E. y Ni&ntilde;o de Arboleda, M. N. eds.). La medicina interna en Colombia. Bogot&aacute;: Asociaci&oacute;n Colombiana de Medicina Interna; 2006.p.46-70.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0120-2448201000030000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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