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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p><b>Editorial</b></p>      <p align="center"><font size="4"><b>La obediencia al legado de Semmelweis</b></font></p>      <p align="center"><font size="4"><b>Obedience to the Semmelweis heritage</b></font></p>      <p align="center">Eugenio Matijasevic &bull; Bogot&aacute;, D.C. (Colombia)</p>      <p>Dr. Eugenio Matijasevic: Editor General,Acta M&eacute;dica Colombiana. Bogot&aacute;, D.C.(Colombia).</p>      <p>E-mail: eugenio.matijasevic@gmail.com</p>      <p>Recibido: 05/XII/2011 Aceptado: 05/XII/2011</p>  <hr>      <p>En <i>Plaine Saint-Denis</i>, en la <i>R&eacute;gion Parisienne</i>, como llaman sus propios habitantes a ese enorme complejo habitacional, comercial e industrial, oficialmente denominado <i>&Icirc;le de France</i>, en que se ha convertido la capital de los franceses (que, desde el punto de vista pr&aacute;ctico, ya no es el antiguo Par&iacute;s sino una compleja LUZ -<i>Larger Urban Zone</i>, como denomina <i>Eurostat</i>, la Agencia Estad&iacute;stica de la Uni&oacute;n Europea, a las 167 &aacute;reas metropolitanas aceptadas dentro de la uni&oacute;n (1)-formada por Par&iacute;s y por las decenas de ciudades, municipalidades, villas y aldeas vecinas que la urbe ha ido absorbiendo en su implacable desarrollo); muy cerca de <i>La Petite Espagne</i>, un barrio anta&ntilde;o Espa&ntilde;ol enclavado en el coraz&oacute;n de Francia, construido por emigrantes y refugiados (atra&iacute;dos por la industria militar durante la primera guerra mundial, los primeros, y perseguidos por el franquismo durante la guerra civil espa&ntilde;ola, los segundos) del que hoy s&oacute;lo perviven El Hogar, una especie de casa de la cultura de Espa&ntilde;a, y la calle Cristino Garc&iacute;a, nombrada as&iacute; en honor de un h&eacute;roe republicano, h&eacute;roe tambi&eacute;n de la resistencia francesa contra la ocupaci&oacute;n nazi, fusilado por orden de Franco en 1946 (2); muy cerca tambi&eacute;n de la <i>Universit&eacute; Paris XIII Nord </i>y del centro operativo de la organizaci&oacute;n no gubernamental <i>Medecins du Monde </i>(3) (M&eacute;dicos del Mundo) y no muy lejos del <i>Estade de France</i>, en el que se jug&oacute; la final del campeonato mundial de f&uacute;tbol de 1998, se encuentra, gracias a la modificaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n urban&iacute;stica en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, un &aacute;rea relativamente peque&ntilde;a en la que, en menos de un kil&oacute;metro a la redonda, es posible hallar innumerables, peque&ntilde;os y grandes, estudios de televisi&oacute;n. All&iacute; est&aacute;n, a tiro de piedra uno del otro, <i>Adven Studio</i>, <i>Studio Akama</i>, <i>Studio Alabama, Studio Cent Sept</i>, <i>Studio Deux Cent Dix</i>, <i>Studio Les Lilas </i>y muchos m&aacute;s. All&iacute;, en el <i>Plateau 5 </i>del <i>Studio Cent Sept</i>, un plat&oacute; de 507 m<sup>²</sup> con capacidad para albergar 280 personas en el &aacute;rea del p&uacute;blico (4), entre el 14 y el 24 de abril de 2009 se dieron cita unas 2.200 personas (entre concursantes, p&uacute;blico, personal administrativo y creadores), con el fin de realizar el estudio piloto de un nuevo programa de televisi&oacute;n, mezcla de juego de concurso y <i>reality</i>.</p>      <p>Desde enero de 2009 se hab&iacute;an estado buscando los candidatos a concursantes para el estudio piloto. La compa&ntilde;&iacute;a de mercadeo RBRI, con base en una lista de personas que ten&iacute;an en com&uacute;n poseer una direcci&oacute;n de correo electr&oacute;nico, residir en <i>&Icirc;le de France </i>y tener entre 25 y 54 a&ntilde;os, envi&oacute; 13.000 correos electr&oacute;nicos en los que se pod&iacute;a leer: "RBRI busca candidatos para desarrollar un nuevo juego televisado: se trata de un juego basado en preguntas-respuestas que no requiere ning&uacute;n conocimiento particular. &iquest;Le interesa?. Si le gustan los juegos televisados y si nunca ha sido personalmente candidato a uno de ellos &#91;...&#93; puede inscribirse tan pronto como le sea posible (los cupos son limitados) para participar en el rodaje del piloto del nuevo juego, que se desarrollar&aacute; entre el 14 y el 24 de abril con un tiempo de participaci&oacute;n de dos horas en horario laboral. Como parte del rodaje de prueba de este juego, no habr&aacute; participaci&oacute;n financiera, sin embargo, ofrecemos una compensaci&oacute;n de 40 &euro; (regalo). Usted debe aceptar los derechos y las condiciones para reproducci&oacute;n y utilizaci&oacute;n de imagen. Cordialmente: el equipo RBRI".</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las aproximadamente 2.600 personas que respondieron al anterior correo electr&oacute;nico mostrando inter&eacute;s en participar en el estudio piloto del nuevo juego, recibieron un nuevo correo con un cuestionario de cuatro p&aacute;ginas en el que se les indagaba por la edad, el sexo, la profesi&oacute;n, el estado general de salud, los h&aacute;bitos y preferencias como televidentes y el horario disponible para asistir a la grabaci&oacute;n. Finalmente se seleccionaron 80 candidatos que pod&iacute;an asistir y que permit&iacute;an formar subgrupos equilibrados en cuanto a sexo, profesi&oacute;n, edad (tres subgrupos: 25 a 34 a&ntilde;os, 35 a 44 a&ntilde;os y 45 a 54 a&ntilde;os) y h&aacute;bitos de teleaudiencia (25% de las personas de cada subgrupo deber&iacute;a ser un "gran consumidor" de <i>realities</i>, con el fin de respetar las caracter&iacute;sticas promedio de los televidentes franceses).</p> 	     <p>Cada uno de los candidatos recibi&oacute; una llamada telef&oacute;nica en la que se les volvi&oacute; a interrogar sobre el estado de salud, en especial con respecto a la presencia de enfermedades cardiovasculares y al consumo de psicotr&oacute;picos o neurol&eacute;pticos. Se les record&oacute; que se trataba de la grabaci&oacute;n de un piloto y que no habr&iacute;a dinero alguno por ganar en el juego, que terminado el juego se les pedir&iacute;a que respondieran a algunas preguntas y que recibir&iacute;an 40 &euro; de regalo. Se acord&oacute; en cada caso que un veh&iacute;culo de la compa&ntilde;&iacute;a los recoger&iacute;a tal d&iacute;a y a tal hora en la salida del metro en <i>Porte de la Chapelle</i>, los conducir&iacute;a a <i>Plaine Saint-Denis</i>, al plat&oacute; n&uacute;mero 5 del <i>Studio Cent Sept</i>, y los regresar&iacute;a dos horas despu&eacute;s a la entrada del metro (5).</p>      <p>Dos empresas, <i>Casting Events </i>y <i>La Nouvelle Image</i>, especializadas en la b&uacute;squeda, recepci&oacute;n y gesti&oacute;n de p&uacute;blico para concursos de televisi&oacute;n, se encargaron de reclutar a los espectadores que ocupar&iacute;an el palco del plat&oacute; 5 del <i>Studio Cent Sept</i>. La invitaci&oacute;n a formar parte de la audiencia durante el estudio piloto apareci&oacute; en diversas p&aacute;ginas de la red, fue enviada por correo electr&oacute;nico a los usuarios de diferentes grupos de correo que suelen participar en este tipo de espect&aacute;culos, se entreg&oacute; a la salida del metro y en centros comerciales: "Muy pronto se llevar&aacute; a cabo el rodaje del piloto de un juego televisado de preguntas y respuestas que requiere un gran compromiso por parte del p&uacute;blico. Se trata de un juego de memoria: un concursante debe aprender una asociaci&oacute;n de palabras y a cada error otro concursante impondr&aacute; una penalidad". Con grupos de por lo menos 100 espectadores para cada media jornada de rodaje, en total unos 2.000 espectadores se turnaron para ocupar el auditorio durante los 10 d&iacute;as de desarrollo del estudio piloto (6).</p>      <p>A medida que, a la hora convenida individualmente, cada candidato llegaba al <i>Studio Cent Sept</i>, era enviado a una oficina en donde se encontraba el productor de <i>Zone Xtreme </i>(el nombre del nuevo juego), quien le informaba, otra vez, que iba a participar en la prueba piloto de un juego televisado dedicado a la memoria y que por tratarse de un simple piloto no habr&iacute;a ning&uacute;n premio en juego pero que por su asistencia recibir&iacute;a como regalo 40 &euro;. El productor llamaba entonces a otro candidato que se encontraba ya sentado en la oficina, los presentaba y les explicaba las reglas del juego. Para comenzar, deb&iacute;an echar suertes para establecer cu&aacute;l de los dos concursantes jugar&iacute;a como instructor y cu&aacute;l como alumno. El productor sacaba entonces un par de tarjetas y les ped&iacute;a que eligieran una. El concursante que acababa de llegar tomaba la primera y el que ya se encontraba sentado en la oficina del productor la otra. El reci&eacute;n llegado devolv&iacute;a la suya luego de leer "instructor" y el que ya estaba all&iacute; devolv&iacute;a la suya diciendo "alumno".</p>      <p>El productor continuaba entonces con las instrucciones: una vez en el escenario instructor y alumno tendr&iacute;an ubicaciones y tareas diferentes, el alumno estar&iacute;a aislado dentro de una cabina y dispondr&iacute;a de un cierto tiempo para memorizar una lista de 27 parejas de palabras conformadas por un sustantivo y por un adjetivo o una frase adjetivada que lo califica; el instructor, por su parte, estar&iacute;a sentado frente a una consola con diversas palancas y, transcurrido el tiempo de memorizaci&oacute;n, le leer&iacute;a al alumno uno a uno los sustantivos de la lista. La tarea del alumno ser&iacute;a responder con el adjetivo correspondiente a cada sustantivo que le leyera el instructor; la tarea del instructor ser&iacute;a castigar al alumno cada vez que &eacute;ste diera una respuesta equivocada y, una vez administrado el castigo, pasar&iacute;a a la siguiente pregunta. En ese momento, invariablemente, el concursante seleccionado como alumno le preguntaba al productor: "&iquest;Y cu&aacute;l es el castigo? &iquest;Pagar una prenda?". La respuesta del productor: "una descarga el&eacute;ctrica", generaba tambi&eacute;n invariablemente risas nerviosas en el concursante seleccionado como instructor y un gesto de resignada sorpresa en el rostro del seleccionado como alumno. Sin embargo, aclaradas las dudas y aceptadas la reglas, ambos candidatos firmaban el contrato de cesi&oacute;n de derechos de imagen, recib&iacute;an 40 &euro; cada uno y se transformaban de candidatos en concursantes.</p>      <p>El estudio piloto fue editado y emitido como documental en la televisi&oacute;n suiza el 12 de marzo de 2010 a trav&eacute;s del canal <i>T&eacute;l&eacute;vision Suisse Romande 2 </i>(TSR2) (7) y en la televisi&oacute;n francesa el 17 de marzo de 2010 a trav&eacute;s del canal <i>France 2 </i>(8), y ya es posible conseguirlo en formato de DVD (9). Describir la experiencia de todos y cada uno de los concursantes durante el juego resultar&iacute;a una tarea abrumadora tanto para m&iacute; como para el lector; por otra parte, limitarme a describir la experiencia de unos cu&aacute;ntos concursantes, no dar&iacute;a siquiera una idea aproximada de los cambios emocionales, desde el frenes&iacute; hasta la apat&iacute;a m&aacute;s profunda, desde la incertidumbre y la vacilaci&oacute;n hasta el arrojo temerario y suicida, que los juegos de esta naturaleza despiertan en los concursantes y en los espectadores (en este caso no hay a&uacute;n televidentes, pues se trata del estudio piloto), pero me voy a tomar la libertad de describir la experiencia de un concursante ideal, a partir de material tomado de uno y otro de los 76 concursantes para que el lector pueda hacerse una idea de c&oacute;mo se desarrolla el juego.</p>      <p>En el escenario (luces, decorado fastuoso con ribetes futuristas), el p&uacute;blico aplaude una y otra vez, estimulado por animadores profesionales de <i>Casting Events </i>y de <i>La Nouvelle Image</i>. Uno de los animadores le explica a la audiencia en qu&eacute; consiste el juego: el concursante que funge de alumno ser&aacute; atado a la silla el&eacute;ctrica que se observa en el interior de una cabina que m&aacute;s parece una c&aacute;psula espacial, mientras que el que tiene el papel de instructor se sentar&aacute; delante de una consola dise&ntilde;ada por Fr&eacute;d&eacute;ric Clopet (10), provista de m&uacute;ltiples palancas, que m&aacute;s parece el puente de mando de la nave <i>Enterprise </i>en <i>Star Trek</i>. El alumno tendr&aacute; un minuto para memorizar la lista de 27 parejas de palabras y luego el instructor, una a una, le dir&aacute; al alumno el sustantivo de cada pareja para que &eacute;ste responda con el adjetivo o la frase adjetivada correspondiente. Cada vez que el alumno se equivoque en la respuesta, el instructor empujar&aacute; en orden sucesivo una de las palancas de la consola y al hacerlo enviar&aacute; una descarga el&eacute;ctrica al alumno. La primera descarga, por el primer error, ser&aacute; de 20 V, pero a cada nuevo error las descargas se ir&aacute;n incrementando de 20 en 20 V hasta llegar a 460 V. Independientemente del n&uacute;mero de errores cometidos por el alumno, si la pareja de concursantes instructor-alumno llega a responder la pregunta 27, aunque la respuesta sea incorrecta, se har&aacute; acreedora al premio de <i>Zone Xtreme.</i></p>      <p>La bella Tania Young, conocida presentadora de noticias meteorol&oacute;gicas en el canal <i>France 2 </i>y presentadora de programas de concurso de car&aacute;cter cient&iacute;fico en el canal <i>France 3 &#91;Incroyables Exp&eacute;riences </i>(11), por ejemplo&#93;<i>, </i>saluda al p&uacute;blico con alborozo: "!Buenas noches a todos&iexcl;" (es pleno d&iacute;a en Francia, pero en el <i>Studio Cent Sept </i>todo es como si fuera de noche: el piloto debe hacerse como si se tratara ya del juego real en emisi&oacute;n en vivo en horario <i>prime time </i>para la televisi&oacute;n), "bienvenidos a <i>Zone Xtreme". </i>"Esta noche -contin&uacute;a la presentadora- dos nuevos concursantes pondr&aacute;n a prueba su valor, su resistencia y su autocontrol... en juego, !un mill&oacute;n de euros&iexcl;, un mill&oacute;n de euros por 27 preguntas, 27 pruebas, 27 citas con... " y el p&uacute;blico enardecido completa la frase que Tania Young ha dejado adrede en suspenso, repitiendo una y otra vez: "!La Fortuna&iexcl; !La Fortuna&iexcl; !La Fortuna&iexcl;", mientras baten palmas y saltan en sus sillas. "Pero cuidado con los errores -vuelve a tomar la palabra Tania Young-: si la respuesta es incorrecta hay..." y deja de nuevo la frase inconclusa para que el p&uacute;blico, fren&eacute;tico, aleccionado por los animadores, coree una y otra vez: "!Cas-ti-go&iexcl; !Cas-ti-go&iexcl; !Cas-ti-go&iexcl;". "!Castigo en forma de descarga el&eacute;ctrica&iexcl;" complementa la presentadora, para luego a&ntilde;adir "y a continuaci&oacute;n: !nuestros dos concursantes&iexcl;".</p>      <p>Instructor y alumno ingresan por una especie de pasarela en medio del aplauso atronador del p&uacute;blico. Tania Young los recibe con efusi&oacute;n: "Buenas noches y sean bienvenidos, ya hemos echado a suertes el papel que le corresponder&aacute; a cada uno; Francois, tu har&aacute;s las preguntas, ser&aacute;s el instructor; Jean-Paul, a ti te toca responder". "Soy el alumno", acota Jean-Paul. "Eres el alumno, ! el h&eacute;roe de esta noche &iexcl;" recalca la presentadora. "Eso espero" agrega Jean-Paul. "Pase lo que pase, -contin&uacute;a Tania Young- habr&aacute; que llegar al final de las 27 preguntas, ! porque all&iacute; nos espera... &iexcl;" y el p&uacute;blico vuelve a corear enardecido: "!La Fortuna&iexcl; !La Fortuna&iexcl; !La Fortuna&iexcl;".</p>      <p>A continuaci&oacute;n la presentadora gu&iacute;a al alumno hacia la silla el&eacute;ctrica: "estos son los botones, a tu mano derecha, -le dice- que te permitir&aacute;n que se ilumine en la pantalla la que consideres la respuesta correcta". Luego a&ntilde;ade: "ah&iacute; est&aacute;n los cables el&eacute;ctricos que administrar&aacute;n el castigo y... te dejo para que te concentres" (finaliza la frase como si los conceptos cables el&eacute;ctricos y concentraci&oacute;n del alumno hicieran parte de un mismo enunciado). Una auxiliar ata a Jean-Paul a la silla y cierra la cabina dejando abierta una peque&ntilde;a escotilla que, desde afuera, s&oacute;lo permite verle el rostro.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tania Young se dirige despu&eacute;s al instructor, lo lleva a la consola y le explica c&oacute;mo funciona: "tu papel es muy sencillo, eres el que hace las preguntas, el alumno responde y si falla t&uacute; le dar&aacute;s la respuesta correcta con base en esta tabla. Este es el generador de descargas, cada palanca genera 20 V m&aacute;s que la anterior, va de descargas ligeras a descargas peligrosas, pero nunca le van a provocar un da&ntilde;o irreversible". Luego, mirando directamente a las c&aacute;maras, como si mirara a los ojos a una supuesta teleaudiencia, da las &uacute;ltimas reglas de juego al instructor: "esto es un juego y jugamos por un mill&oacute;n de euros, 900.000 para el alumno y 100.000 para el instructor, si decides plantar... lo perder&iacute;an todo".</p>      <p>En una pantalla visible para todos los asistentes, incluso para el alumno que la puede ver a trav&eacute;s de la escotilla, aparecen en 5 conjuntos, cada uno con un n&uacute;mero desigual de elementos, las 27 parejas de palabras que, con voz pausada, la presentadora va leyendo: "cielo nuboso, hierba seca, jard&iacute;n extraordinario, luz matinal...". Se toma exactamente un minuto para hacerlo y al finalizar le dice a los dos concursantes: "cerramos la escotilla, as&iacute; no podr&aacute; haber comunicaci&oacute;n posible entre ustedes". El alumno parece desconcertado, da la impresi&oacute;n de que consideraba que, una vez finalizada la lectura de la lista de parejas, iba a tener un minuto para tratar de memorizarlas pero no, su tiempo de aprendizaje era el mismo minuto de lectura. La auxiliar cierra herm&eacute;ticamente la escotilla; en adelante instructor y alumno estar&aacute;n aislados "!excepto en dos momentos&iexcl; -anuncia Tania Young-: cuando el instructor haga las preguntas el alumno podr&aacute; escucharlas desde la cabina y cuando el alumno conteste oprimiendo uno de los botones a su mano derecha, y s&oacute;lo entonces, nosotros podremos o&iacute;rlo hasta el momento en que se enuncie le siguiente pregunta". "Instructor, -concluye la presentadora (aplausos y vivas)- !el juego est&aacute; en tus manos&iexcl;, buena suerte Jean-Paul".</p>      <p>El instructor comienza a leer la primera pregunta en la pantalla: "Primera pregunta: cielo" y lee a continuaci&oacute;n cuatro posibles respuestas: "nuboso, azul, despejado, cargado". Jean-Paul, desde la cabina, oprime el primero de los cuatro botones colocados junto a su mano derecha y en la pantalla se ilumina su respuesta: "cielo nuboso". "!Respuesta correcta&iexcl;" dice la presentadora mientras el p&uacute;blico aclama a los concursantes.</p>      <p>"Segunda pregunta", lee en la pantalla el instructor, bastante posesionado ya de su papel: "hierba: verde, cortada, segada, seca". La pantalla se ilumina con la respuesta de Jean-Paul: "hierba verde". "Respuesta incorrecta, &iquest;cu&aacute;l era la respuesta correcta?" dice la presentadora. "La respuesta correcta era: hierba seca" responde el instructor. "Adelante" le dice Tania Young, que a partir de este momento no se mostrar&aacute; tan efusiva y amable como al comienzo, sino seca y cortante. "Pobre Jean-Paul" dice Francois. "Adelante, por favor" insiste la presentadora. Francois desliza hasta el final, sin mucha convicci&oacute;n, la palanca de 20 V. Ning&uacute;n sonido delata cambio alguno en el interior de la cabina.</p>      <p>Las preguntas contin&uacute;an y, cada vez con m&aacute;s frecuencia, se presentan respuestas incorrectas. Con 40 V y con 60 V, amplifIcada en todo el &aacute;mbito por el sistema de sonido de <i>Studio Cent Sept</i>, se oye, proveniente del interior de la cabina, la risa nerviosa de Jean-Paul.</p>      <p>Con la descarga de 80 V Jean-Paul se queja por vez primera y el instructor, con una mirada inquisitiva, se dirige a la presentadora buscando ayuda, pero ella, impasible, le dice: "que no te impresione, hay que continuar" y &eacute;l lee la siguiente pregunta.</p>      <p>A medida que el voltaje aumenta aumentan tambi&eacute;n las quejas provenientes de la cabina, tanto en n&uacute;mero como en expresividad y en volumen de la voz: "!Huy&iexcl; esa doli&oacute;", "!Aaaay&iexcl;".</p>      <p>Al llegar al noveno castigo, 180 V, se presenta un cambio notable: las quejas del alumno no s&oacute;lo aumentan de intensidad sino que cambian de tono y de intenci&oacute;n. La voz de Jean-Paul ya no es la de quien participa en un divertido juego, se le nota molesto y parece que habla muy en serio: "!yo paro&iexcl; &iquest;eh?, esto ya no tiene gracia". El instructor le dice a la presentadora: "creo que quiere retirarse"; "que no te impresione", es la lac&oacute;nica respuesta de Tania Young y el instructor pasa a la siguiente pregunta.</p>      <p>"!Ya&iexcl;, suficiente, no es un chiste", grita Jean-Paul cuando recibe 200 V. "&iquest;Si planto lo perdemos todo?", pregunta t&iacute;midamente el instructor, a pesar de que sabe muy bien que la respuesta de la presentadora ser&iacute;a un rotundo s&iacute;. Tania Young ni siquiera condesciende a dar ese s&iacute; y se limita a repetir, como si fuera una grabaci&oacute;n: "que no te impresione".</p>      <p>"!Esto es insoportable&iexcl; &iquest;me oyen?", grita cada vez m&aacute;s fuerte Jean-Paul al recibir 220 V. La mirada que a continuaci&oacute;n le dirige el instructor a la presentadora inspira lastima: no sabe qu&eacute; hacer, si seguir castigando a su compa&ntilde;ero de juego de manera inmisericorde o, como &eacute;l le pide, retirarse. "Adelante, contin&uacute;a", le dice la presentadora y pasa a la siguiente pregunta.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>"!D&eacute;jenme salir&iexcl;" a&uacute;lla Jean-Paul al recibir 240 V. "Puedo parar...", dice el instructor, aunque no parece decirlo para nadie en particular, no est&aacute; afirm&aacute;ndolo y tampoco interroga a la presentadora, s&oacute;lo est&aacute; plante&aacute;ndose en voz alta su propia duda interior; "no te dejes impresionar, contin&uacute;a" le dice Tania Young impasible.</p>      <p>Despu&eacute;s del d&eacute;cimo tercer error el instructor le plantea abiertamente su conflicto interior a la presentadora: "no puedo seguir haci&eacute;ndole da&ntilde;o"; "que no te impresione, contin&uacute;a" le dice Tania Young y &eacute;l mueve la palanca de 260 V y oye a continuaci&oacute;n a Jean-Paul que grita "!duele demasiado&iexcl;". "Est&aacute; sufriendo... si no juego...", se atreve a insinuar el instructor, "hay que continuar" es la respuesta infexible de la presentadora.</p>      <p>El instructor contin&uacute;a con la pregunta 18. La respuesta, otra vez, es incorrecta. "!S&aacute;quenme de aqu&iacute;&iexcl;" "!Por favor&iexcl;... no quiero jugar m&aacute;s", implora Jean-Paul luego de recibir una descarga de 280 V.</p>      <p>La respuesta a la pregunta 19 tambi&eacute;n es err&oacute;nea. "&iquest;Qu&eacute; hago?", pregunta el instructor, "te toca a ti, contin&uacute;a" responde Tania Young; "300 voltios es un mont&oacute;n", insiste el instructor; "es tu turno, adelante", replica la presentadora. "Una descarga de 300 voltios me parece un poco fuerte" reconoce en voz baja el instructor, como si hablara para s&iacute;, mientras, de todas maneras, desliza la palanca de 300 V hasta el tope, a&ntilde;adiendo "lo siento mucho, no lo hago con gusto". "!Paren&iexcl; !Paren&iexcl; !Por favor&iexcl;" grita Jean-Paul.</p>      <p>Inmediatamente despu&eacute;s de la pregunta 20, cuya respuesta es tambi&eacute;n incorrecta, Jean-Paul contin&uacute;a clamando: "!Paren&iexcl; !Por favor&iexcl;". El instructor solo atina a decirle a la presentadora "sigue hablando" mientras, como un robot, comienza a empujar la palanca de 320 V. "!No puedo m&aacute;s&iexcl; !Por favor&iexcl;" grita entre tanto el alumno; "&iquest;paro?" pregunta el instructor como si le preguntara al aire, "tienes que continuar, son las reglas" dice la presentadora. "Pero... no se encuentra bien... as&iacute; que...", insiste, balbuciente, el instructor; "es la l&oacute;gica del juego, tienes que continuar" martilla Tania Young. "Me va a odiar, pero estoy obligado" dice el instructor mientras termina de llevar hasta el final la palanca que descarga 320 V sobre Jean-Paul, ahogando con el choque el&eacute;ctrico su grito de "!D&eacute;jenme salir&iexcl;".</p>      <p>Despu&eacute;s de esta descarga, ocurre otro cambio: Jean-Paul ya no s&oacute;lo quiere retirarse sino que se niega a responder. Antes de que el instructor lea la pregunta 21 el alumno le grita: "!me niego...&iexcl;, !me niego a contestar&iexcl;"; "eso no te va a ayudar" le dice el instructor; "!no tienen ning&uacute;n derecho a obligarme&iexcl;", grita Jean-Paul, "!d&eacute;jenme salir&iexcl; !me niego a contestar&iexcl;". En ese momento el instructor confronta a la presentadora por primera vez: "me retiro, no vale la pena, sabe que va a perder"; "es tu turno" machaca Tania Young; "no, &eacute;l ya no recuerda nada... no quiero seguir, no vale la pena, Jean-Paul ha decidido no contestar y yo no puedo seguir, me retiro" reitera el instructor. "Nosotros asumimos todas las responsabilidades" le dice la presentadora, pero el instructor parece no haber entendido bien, "&iquest;c&oacute;mo?", y la presentadora se lo ratifica haciendo &eacute;nfasis en cada palabra: "asumimos todas las responsabilidades". El instructor permanece pensativo, indeciso: "me pongo en su lugar... no veo el inter&eacute;s de seguir jugando si &eacute;l no juega". El instructor parece dispuesto a no seguir en el juego, pero Tania Young arremete de nuevo: "en este momento el alumno quiere retirarse, pero en 10 minutos te agradecer&aacute; que hayas continuado". Con los gritos de Jean-Paul como fondo macabro a la transacci&oacute;n el instructor trata de negociar con la presentadora o, por lo menos, de ganar tiempo: "Esto es ya una cuesti&oacute;n de consciencia... hacer sufrir a alguien in&uacute;tilmente me hace sentir mal" dice el instructor ("!D&eacute;jenme salir&iexcl; !D&eacute;jenme&iexcl;"); "que no te impresione" repite Tania Young; "estoy sufriendo igual que &eacute;l" le dice el instructor ("!Estoy mareado&iexcl; !D&eacute;jenme salir&iexcl;); "contin&uacute;a", reitera Tania Young; "&iquest;estoy obligado a continuar?" pregunta vanamente el instructor ("!D&eacute;jenme salir&iexcl; !D&eacute;jenme salir&iexcl; !D&eacute;jenme salir&iexcl;", repite Jean-Paul tres veces la misma frase cada una en un tono distinto: exigiendo,implorando, desfalleciendo); "contin&uacute;a" es la &uacute;nica respuesta de la presentadora; "es horrible", dice el instructor, aunque ya no parece tratarse de un argumento sino de sus propias emociones verbalizadas; "que no te impresione" redunda Tania Young; "ya no es que me impresione..." afirma el instructor y agrega, dirigi&eacute;ndose ahora al alumno: "... tienes que acertar porque la siguiente descarga es peligrosa". El instructor lee la pregunta n&uacute;mero 21... siguen segundos que parecen eternos... la pantalla de respuestas no se ilumina... Jean-Paul parece cumplir su promesa de no responder... &iquest;se habr&aacute; desmayado?... medio minuto despu&eacute;s suena un timbre indicando que se agot&oacute; el tiempo del que dispon&iacute;a el alumno para oprimir cualquiera de los botones de respuesta: "no hay respuesta, respuesta incorrecta" dice la presentadora. "Ya no se le oye gritar", susurra el instructor; "contin&uacute;a", le dice la presentadora. El instructor lucha consigo mismo, resulta claro que, despu&eacute;s de enunciada la pregunta, si Jean-Paul no oprime ninguno de los botones de respuesta no es posible o&iacute;rlo fuera de la cabina, no se establece la comunicaci&oacute;n... &iquest;ser&aacute; que no quiere o ser&aacute; que ya no puede responder?... "contin&uacute;a" repite, como una grabaci&oacute;n, Tania Young. El instructor env&iacute;a una descarga de 340 V.</p>      <p>"Jean-Paul no comenta nada, no dice nada... &iquest;y continuamos?", pregunta el instructor; "que no te impresione, contin&uacute;a", ratifica Tania Young. "Pregunta n&uacute;mero 22" lee en la pantalla el instructor. Primero lee la pregunta muy lentamente y luego lee las posibles respuestas haciendo un notorio &eacute;nfasis en el adjetivo que corresponde a la respuesta correcta. Pero Jean-Paul no responde ni siquiera insinu&aacute;ndole la respuesta y la pantalla de respuestas permanece inalterada. Treinta segundos despu&eacute;s suena el timbre y la presentadora dice: "no hay respuesta, respuesta incorrecta". "No reacciona, es preocupante &iquest;no?" se obstina el instructor, "adelante, contin&uacute;a" es la &uacute;nica respuesta. El instructor acciona la palanca de 360 V. Obviamente en el sistema de sonido no se oye una sola queja: "creo que no se ha o&iacute;do nada &iquest;pasamos a la pregunta 23 o paramos?", pregunta el instructor, "contin&uacute;a" responde Tania Young.</p>      <p>"Pregunta n&uacute;mero 23", contin&uacute;a el instructor. Tampoco hay respuesta. El instructor vuelve a la carga: "me retiro"; "que no te impresione" le dice la presentadora; "no, me retiro" recalca el instructor; "es tu turno, contin&uacute;a" insiste Tania Young; "lo digo por &eacute;l", murmura el instructor; "el juego exige que contin&uacute;es" dice, obcecada, la presentadora; "no, ya le he hecho suficiente da&ntilde;o" dice el instructor manteniendo su posici&oacute;n; "nosotros somos los responsables, contin&uacute;a", le dice implacable la presentadora: "yo tambi&eacute;n puedo decidir, no sigo", porf&iacute;a el instructor; "&iquest;qu&eacute; opina el p&uacute;blico?" dice la presentadora cambiando de estrategia mientras gira su cabeza fuera de c&aacute;maras: "!El mill&oacute;n&iexcl; !El mill&oacute;n&iexcl; !La fortuna&iexcl; !La fortuna&iexcl;", corean, como en un rito ext&aacute;tico, mesmerizados, todos los asistentes. El instructor aplica con fuerza la palanca de 380 V.</p>      <p>"Pregunta n&uacute;mero 24", contin&uacute;a el instructor. Tampoco hay respuesta. "No hay respuesta: respuesta incorrecta" dice la presentadora. El instructor, como un aut&oacute;mata, genera una descarga de 400 V.</p>      <p>"Pregunta n&uacute;mero 25", persiste el instructor. No hay respuesta. "Tampoco ha contestado", dice el instructor; "contin&uacute;a", le dice Tania Young. El instructor aplica una descarga de 420 V. "Que no te impresione, contin&uacute;a" le dice la presentadora.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>"Pregunta n&uacute;mero 26". De nuevo sin respuesta. Como si se tratara de un acto reflejo el instructor aplica 440 V.</p>      <p>"!Llegamos a la &uacute;ltima pregunta&iexcl;, la pregunta n&uacute;mero 27" dice con salvaje entusiasmo la presentadora. El instructor ya no se cuestiona su papel y lee la pregunta: "pregunta 27: fortuna" y lee luego las posibles respuestas. Suena el timbre que anuncia que el tiempo de respuesta ha finalizado. "No hay respuesta: respuesta incorrecta &iquest;Cu&aacute;l era la respuesta?" dice Tania Young. "La respuesta era fortuna colosal" responde el instructor. "Es tu turno", le dice la presentadora. El instructor mueve la palanca de 460 V sin ning&uacute;n reato. Tania Young se muestra radiante: "!Tenemos ganadores&iexcl; !Bravo&iexcl; !enhorabuena&iexcl; acaban de ganar un mill&oacute;n de euros", el p&uacute;blico, fren&eacute;tico, aplaude de pie vitoreando a los ganadores. "Ahora veremos c&oacute;mo se encuentra Jean-Paul -dice Tania Young-... pero antes un segmento publicitario".</p>      <p>Al abrir la cabina la silla el&eacute;ctrica est&aacute; vac&iacute;a. Una puerta secreta en la pared posterior de la cabina le hab&iacute;a permitido a Jean-Paul salir inmediatamente despu&eacute;s de que cerraran la escotilla y todo cuanto se oir&iacute;a despu&eacute;s como proveniente de la cabina no era otra cosa que una grabaci&oacute;n de sus gritos, lamentos y quejidos. Jean-Paul no existe, es puso teatro, su verdadero nombre es Laurent Le Doyen, un actor de 45 a&ntilde;os nacido en Saint-Denis, protagonista de la serie de televisi&oacute;n <i>Le Gerfaut</i>, trasmitida en la televisi&oacute;n francesa a finales de la d&eacute;cada de 1980 (12). Laurent Le Doyen no era en realidad un concursante, ni siquiera un candidato a concursante, cada vez que uno de los 80 verdaderos candidatos arribaba al <i>Studio Cent Sept </i>el actor se encontraba ya sentado en la oficina del productor haci&eacute;ndose pasar por el candidato que hab&iacute;a llegado inmediatamente antes. Ninguno de los 80 verdaderos candidatos tuvo jam&aacute;s la posibilidad de ser elegido como alumno al echar suertes sobre la distribuci&oacute;n de los papeles pues en las dos tarjetas que el productor les presentaba para que escogieran su papel dec&iacute;a "instructor", de tal manera que, eligiera la tarjeta que eligiera, el verdadero candidato siempre ser&iacute;a instructor. Inmediatamente despu&eacute;s Laurent Le Doyen tomaba la otra tarjeta y, procurando no dejar ver su contenido, la devolv&iacute;a al productor dici&eacute;ndole "alumno". Todos los 76 verdaderos concursantes (que surgieron del grupo de 80 verdaderos candidatos) tuvieron como pareja de concurso siempre a la misma persona: el falso candidato, falso concursante y muy buen actor Laurent Le Doyen, alias Jean-Paul, que nunca recibi&oacute; un solo voltio de castigo (la famosa consola no est&aacute; en capacidad de producir una sola chispa de fluido el&eacute;ctrico, lo &uacute;nico que genera es una se&ntilde;al para activar la grabaci&oacute;n de sonido de la supuesta descarga y la grabaci&oacute;n de los gritos de Laurent Le Doyen).</p>      <p>Puesto que los candidatos estaban citados en horas diferentes y no se conoc&iacute;an entre s&iacute;, fue posible mantener el embuste de Jean-Paul durante los diez d&iacute;as de grabaci&oacute;n. Pero con el p&uacute;blico que asist&iacute;a a la "grabaci&oacute;n piloto" la situaci&oacute;n tuvo que manejarse de manera diferente: puesto que estaban distribuidos en 20 grupos, uno para cada media jornada de grabaci&oacute;n, cada grupo de espectadores presenciaba durante su media jornada hasta cuatro "concursos" (en algunos casos tres), as&iacute; que pod&iacute;an ver en acci&oacute;n hasta cuatro parejas de concursantes, parejas en las que hab&iacute;a un verdadero concursante al lado siempre del falso concursante Jean-Paul. Pero, una vez presenciado el "juego" de la primera pareja de las cuatro que les corresponder&iacute;an, ya los espectadores sab&iacute;an que Jean-Paul era un actor que hac&iacute;a parte de un montaje. Hasta el momento en el que finalizaba la primera pareja de su tanda y les mostraban la cabina vac&iacute;a, los integrantes de cada grupo de espectadores eran tambi&eacute;n v&iacute;ctimas inocentes del montaje del que era v&iacute;ctima el verdadero concursante (instructor), pero, terminada la figuraci&oacute;n de la primera pareja, los animadores de <i>Casting Events </i>y <i>La Nouvelle Image </i>ilustraban a los espectadores sobre los verdaderos papeles en juego, de tal manera que, durante la presentaci&oacute;n de las restantes parejas de su tanda los espectadores eran verdaderos c&oacute;mplices de todo el montaje, aunque segu&iacute;an mostr&aacute;ndose tan entusiasmados, y en algunos casos m&aacute;s entusiasmados, que con la primera.</p>      <p>Pero &iquest;cu&aacute;l era el objeto de todo este montaje que cost&oacute; dos millones y medio de euros? (13).</p>      <p>La clave est&aacute; en algunos de los cuatro candidatos que, de los 80 iniciales, no llegaron a formar parte del grupo de 76 verdaderos concursantes. Uno de ellos simplemente se neg&oacute; a firmar y a pasar a ser parte del "juego" cuando le dijeron que ten&iacute;a que aplicar choques el&eacute;ctricos, as&iacute; que nunca "concurs&oacute;", otro descubri&oacute; el truco de las dos tarjetas marcadas como "instructor" y tambi&eacute;n fue excluido del "juego", pero otros dos ya conoc&iacute;an el "juego": desde el momento en que el productor les explic&oacute; como se desarrollar&iacute;a &eacute;ste, reconocieron que se trataba de la misma situaci&oacute;n que se representaba en <i>I... comme Icare </i>(14) (I, como &Iacute;caro), una pel&iacute;cula de Henri Verneuil que hab&iacute;an visto en 1979. Estos dos candidatos obviamente no participaron en el "concurso" puesto que sab&iacute;an de qu&eacute; se trataba y fueron excluidos del an&aacute;lisis estad&iacute;stico posterior junto con los otros dos candidatos que tampoco llegaron a ser verdaderos concursantes (15).</p>      <p>En el &aacute;mbito cultural franc&eacute;s <i>I... comme Icare </i>sigue siendo un poderoso referente, por lo que resulta llamativo, por decir lo menos, que s&oacute;lo 2 de 80 personas se dieran cuenta de que los eventos que tienen lugar en <i>Zone Xtreme </i>hab&iacute;an sido calcados de este <i>thriller </i>considerado una pel&iacute;cula "de culto" por muchos cin&eacute;filos (habr&iacute;a que abonar, sin embargo, que se trata de 80 personas del segmento de la poblaci&oacute;n al que le gustan los juegos en televisi&oacute;n, segmento que, quiz&aacute;s, no se corresponda con el de aquellos a quienes les llama la atenci&oacute;n el cine de autor).</p>      <p>La trama de <i>I... comme Icare </i>(con gui&oacute;n del propio Verneuil y de Didier Decoin) recrea muy libremente, con nombres ficticios y en un pa&iacute;s ficticio que podr&iacute;a ser cualquier pa&iacute;s desarrollado a finales del siglo XX, las circunstancias que rodearon el asesinato de John F. Kennedy y la posterior investigaci&oacute;n a cargo de la Comisi&oacute;n Warren. Verneuil inaugura un tema que a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1991, retomar&iacute;a Oliver Stone en <i>JFK </i>(16): el procurador Henri Volney, en quien se delega el resto de la investigaci&oacute;n una vez que la comisi&oacute;n que en el film investiga el asesinato del recientemente reelecto presidente Marc Jarry concluye que Karl-Erich Daslow, el asesino, actu&oacute; s&oacute;lo, no est&aacute; de acuerdo con esta conclusi&oacute;n y considera m&aacute;s bien que Daslow (evidente anagrama de Oswald) no estaba solo, que se trat&oacute; de una conspiraci&oacute;n y que hubo m&aacute;s de un francotirador, pues resulta t&eacute;cnicamente imposible que el rife de Daslow pudiera disparar con tal rapidez los tiros que se oyen en algunas pel&iacute;culas grabadas por espectadores al paso de la caravana del presidente. Indagando en el pasado de Daslow, a quien ya los conspiradores han matado (como Ruby mat&oacute; a Oswald) haciendo aparecer su muerte como un suicidio, el procurador Volney llega a la Universidad de Laye (anagrama de Yale) en donde Daslow hab&iacute;a participado un a&ntilde;o antes como voluntario en una serie de "experimentos cient&iacute;ficos sobre la memoria" dirigidos por el profesor Naggara, quien est&aacute; bastante bien dispuesto a hablar sobre el tipo de experimentos que realiza e invita al procurador a su laboratorio en la universidad. Mientras responde sobre lo poco que sabe de Daslow, el profesor Naggara invita al procurador a que observe el experimento en el que particip&oacute; Daslow un a&ntilde;o antes y lo lleva a una c&aacute;mara de Gesell desde donde, sin ser vistos, pueden ver y o&iacute;r todo cuanto se desarrolla en la sala de experimentaci&oacute;n.</p>      <p>El profesor Naggara deja solo por un momento al procurador Volney. A trav&eacute;s del falso espejo de la c&aacute;mara de Gesell el procurador puede observar como llega Naggara a la sala de experimentos y lo oye cuando se dirige al Sr. Despaul y al Sr. Rivoli, los dos sujetos de experimentaci&oacute;n: "una teor&iacute;a establecida por los psic&oacute;logos afirma que el individuo aprende correctamente de una manera m&aacute;s eficaz aquello que sabe que, a cada error de su parte, le acarrear&aacute; un castigo". "Es igual que la paliza -contin&uacute;a el profesor- que los padres administran al ni&ntilde;o cuando se equivoca, con la esperanza de que esta particular forma de castigo incitar&aacute; al ni&ntilde;o a recordar mejor". Pero en esa universidad no est&aacute;n interesados en ni&ntilde;os sino en adultos y, adem&aacute;s, quieren medir, con cifras, cu&aacute;l es el grado de castigo capaz de infuir sobre la memoria. Para ello, contin&uacute;a el profesor, "hoy uno de ustedes ser&aacute; el alumno y el otro ser&aacute; el instructor, quien infligi&eacute;ndole al alumno castigos progresivos lo llevar&aacute; a utilizar mejor su memoria". El Sr. Despaul y el Sr. Rivoli se miran sin saber qu&eacute; decir. "Lo mejor, me parece -les dice el profesor Naggara-, es que echemos a suertes quien ser&aacute; el instructor y quien ser&aacute; el alumno", escribe algo en dos papeles y se los da a elegir. El Sr. Despaul toma el primero de ellos y lo lee; "yo ser&eacute; el instructor" dice, y el profesor Naggara agrega "entonces el Sr. Rivoli ser&aacute; el estudiante". La tarea, les explica el profesor Naggara es que el instructor le ense&ntilde;e al alumno a memorizar cada vez mejor treinta parejas de sustantivo-adjetivo envi&aacute;ndole choques el&eacute;ctricos crecientes de 15 en 15 V cada vez que responda mal.</p>      <p>El procurador Volney asiste impasible al comienzo del experimento pero, m&aacute;s adelante se muestra fastidiado al ver como el Sr. Rivoli sufre en la silla el&eacute;ctrica las descargas mientras el Sr. Despaul se las aplica inflexible presionado por el profesor Flavius, un asistente del profesor Naggara, que permanece a su lado inst&aacute;ndolo a que cumpla con el experimento a pesar del llanto, de las quejas, de las amenazas y del deseo de retirarse que continuamente expresa el Sr. Rivoli. Observa tambi&eacute;n, paso a paso, como se va posesionando de su papel de instructor el Sr. Despaul infligiendo castigo tras castigo al pobre Sr. Rivoli, aunque luego, en pleno conflicto, insta a su alumno a que se concentre para no tenerlo que castigar o, incluso, trata de ayudarlo, haciendo trampa, para que d&eacute; la respuesta correcta.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando el profesor Naggara regresa a su lado en la c&aacute;mara de Gesell, el procurador Volney le dice: "&iquest;realmente cree usted que esos choques el&eacute;ctricos le van a ayudar al Sr. Rivoli a mejorar su memoria?". El profesor Naggara se sincera: "la memoria del Sr. Rivoli no tiene aqu&iacute; ning&uacute;n inter&eacute;s, lo que en realidad nos interesa es la capacidad de obediencia del Sr. Despaul, su sumisi&oacute;n a la autoridad; la autoridad para el Sr. Despaul es el cuadro administrativo de esta universidad, el profesor Flavius, yo mismo, y nuestras blusas blancas que son el s&iacute;mbolo de esa autoridad. Le imponemos un c&oacute;digo punitivo para que inflija castigos a una v&iacute;ctima que no le ha hecho nada. &iquest;Hasta qu&eacute; punto va &eacute;l a obedecer la orden est&uacute;pida y repugnante que le hemos dado?. Todo el problema est&aacute; ah&iacute;".</p>      <p>El procurador Volney est&aacute; aterrado viendo sufrir al Sr. Rivoli: "Pero... no va a continuar hasta 450 voltios" le dice al profesor Naggara; "No lo s&eacute; -le responde el profesor-, como puede ver, es indudable que a partir de un cierto momento el Sr. Despaul deber&aacute; enfrentar un problema: de un lado su sumisi&oacute;n a la autoridad, ejecutar la misi&oacute;n que se le ha encomendado, de otro lado su repugnancia a hacer sufrir a su v&iacute;ctima; el Sr. Despaul va a ser sacudido progresivamente por un conflicto interior insostenible, y para liberarse de esa situaci&oacute;n deber&aacute; romper con la autoridad y desobedecer. Es el instante de esa ruptura lo que nosotros estudiamos". El procurador Volney est&aacute; cada vez m&aacute;s alterado: "!esto es intolerable&iexcl; !ni siquiera en nombre de la ciencia tiene usted el derecho de hacer esto&iexcl; ninguna ley los autoriza..."; "mantenga la calma, se&ntilde;or procurador -le dice el profesor Naggara-, estos aparatos son completamente ficticios, no hay ninguna corriente el&eacute;ctrica entre la consola del Sr. Despaul y la silla del Sr. Rivoli. El Sr. Despaul no sabe nada y el Sr. Rivoli tiene muchos talentos &iquest;no le parece?, &eacute;l forma parte de nuestro equipo; naturalmente es indispensable que todos los candidatos que recibimos sean siempre instructores" y saca de su bolsillo los dos papeles que escribi&oacute; en la sala de experimentaci&oacute;n: en ambos el procurador Volney puede leer "<i>moniteur</i>" ("instructor"). "Esto da pavor" es lo &uacute;nico que acierta a decir, anonadado. "Se&ntilde;or procurador -le responde el profesor Naggara- usted ha reaccionado a los 180 voltios". La prueba de sumisi&oacute;n a la autoridad en <i>I... comme Icare </i>sigue exactamente los lineamientos presentes en <i>Zone Xtre-me</i>: cada vez que el instructor se quiere retirar el profesor Flavius (que en el piloto de juego televisado fue remplazado por una presentadora de juegos de televisi&oacute;n) logra que desista mediante diversas estrategias aparentemente espont&aacute;neas pero que, en realidad, est&aacute;n en ambos casos claramente predefinidas no s&oacute;lo en sus contenidos sino tambi&eacute;n en la gradaci&oacute;n de su implementaci&oacute;n. Puesto que el asunto es la obediencia, las estrategias son simples exhortaciones. Tania Young y el profesor Flavius emplean un n&uacute;mero bastante restringido de exhortaciones que podr&iacute;amos graduar en orden creciente de acuerdo con lo que implica cada exhortaci&oacute;n como exigencia por parte de la autoridad a obedecer: un primer grupo de exhortaciones apela a la emocionalidad del "concursante", a su mundo interior, y a la necesidad de que, a pesar de esas emociones, mantenga el autocontrol: "que no te impresione, contin&uacute;a" o, en el experimento de Naggara, "por favor contin&uacute;e, se&ntilde;or Despaul" o "le ruego que contin&uacute;e, se&ntilde;or Despaul" o "es absolutamente esencial que contin&uacute;e el experimento, se&ntilde;or Despaul"; un segundo grupo se dirige no ya al mundo interior del "concursante" sino a su entorno inmediato, al hecho de que est&aacute; en un juego con reglas que cumplir: "es tu turno, contin&uacute;a", "el juego exige que contin&uacute;es", "es la l&oacute;gica del juego" o, en palabras del profesor Flavius, "usted debe asegurarse de la correcta ejecuci&oacute;n de lo acordado"; el tercer grupo de exhortaciones vuelve al mundo interior pero en este caso del "alumno", de la v&iacute;ctima, mostr&aacute;ndole al "instructor", el victimario, que tampoco en este caso hay motivo de preocupaci&oacute;n y que es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de tiempo para que el malestar del alumno causado por el castigo el&eacute;ctrico se transforme en bienestar cuando alcance la meta o reciba el premio: "en este momento el alumno quiere retirarse, pero en 10 minutos te agradecer&aacute; que hayas continuado" o, en la pel&iacute;cula, "le guste o no al alumno, debemos continuar hasta que el alumno establezca bien todos los pares de palabras"; el cuarto grupo se sale del mundo interior de ambos sujetos (v&iacute;ctima y victimario) y del entorno inmediato de ambos para ir m&aacute;s all&aacute;, al &aacute;mbito de la sociedad que nos exige siempre respuestas claras sobre el motivo de nuestras acciones, tranquilizando al "concursante" sobre su posici&oacute;n con respecto a la sociedad: nadie le va a pedir explicaciones sobre lo que est&aacute; haciendo "nosotros asumimos todas las responsabilidades" o, como dice el profesor Flavius, "Asumo toda la responsabilidad"; finalmente, el quinto grupo de exhortaciones, indudablemente el m&aacute;s poderoso de todos, imposible de poner en pr&aacute;ctica en experimentos como los del profesor Naggara pero parte esencial de los procesos psicol&oacute;gicos que rodean el fenomenal &eacute;xito social de la televisi&oacute;n, apela, simple y llanamente a trasladar la responsabilidad &eacute;tica individual a la supuesta responsabilidad de la masa: "&iquest;Qu&eacute; opina el p&uacute;blico?".</p>      <p>&iquest;Por qu&eacute; alguien sigue &oacute;rdenes absurdas, cuando bastar&iacute;a con decir no? &iquest;Por qu&eacute; alguien -yo, t&uacute;, &eacute;l, nosotros, vosotros, ellos- maltrata y contin&uacute;a maltratando a otro ser humano simplemente porque un supuesto cient&iacute;fico con blusa blanca o una presentadora de televisi&oacute;n bonita lo exhortan a hacerlo?</p>      <p>La respuesta crey&oacute; darla Stanley Milgram en la universidad de Yale a comienzos de la d&eacute;cada de 1960. De hecho, tanto la escena de <i>I... como Icare </i>sobre los experimentos de obediencia a una autoridad cient&iacute;fica, como el experimento de <i>Zone Xtreme </i>de obediencia a la autoridad de una "figura" de la televisi&oacute;n (presentador, animadores, p&uacute;blico), est&aacute;n calcados paso a paso, con la obvia excepci&oacute;n de diversos aspectos log&iacute;sticos y de la parafernalia suntuaria del cine y la televisi&oacute;n, de los experimentos de Milgram.</p>      <p>Milgram demostr&oacute; que no se requer&iacute;a gente mala (cualquiera que fuera el sentido que se le quisiera dar a esta expresi&oacute;n) para realizar acciones malas (estas s&iacute; en el sentido de gratuitamente lesivas y crueles contra otros seres humanos). Bastaba contar con una persona obediente y con una figura con autoridad que, desde la perspectiva de esa persona, tuviera legitimidad. Garantizadas esas dos condiciones, una persona obediente y una figura de autoridad, esa persona terminar&iacute;a infligi&eacute;ndole a otra da&ntilde;o gratuito, innecesario y brutal con el s&oacute;lo recurso de que la figura de autoridad lo exhortara a hacerlo. Una especie de demostraci&oacute;n emp&iacute;rica de algo que desde el punto de vista de la filosof&iacute;a moral Hannah Arendt ya hab&iacute;a definido muy bien como "banalidad del mal" con motivo del papel de Adolf Eichmann durante la &eacute;poca del tercer Reich. Secuestrado por el Mossad, servicio secreto israel&iacute;, el 11 de mayo de 1960 en Buenos Aires, en donde viv&iacute;a escondido bajo identidad ficticia, Eichmann fue trasladado clandestinamente a Israel en donde fue juzgado por cr&iacute;menes de lesa humanidad y condenado a la horca; aunque los fiscales quisieron presentarlo como un monstruo s&aacute;dico, Arendt lo puso en su verdadero lugar: un bur&oacute;crata sin iniciativa que se sentaba en su escritorio y hac&iacute;a su trabajo (su trabajo, claro est&aacute;, consist&iacute;a en implementar la "Soluci&oacute;n Final" organizando las deportaciones en masa y manejando toda la log&iacute;stica de los campos de concentraci&oacute;n) (17).</p>      <p>En su libro <i>Obedience to authority: an experimental view </i>(18) Milgram refiere que, de una u otra manera, su trabajo se inspir&oacute; en esa pregunta sin respuesta de Hannah Arendt: &iquest;c&oacute;mo es posible que un hombre com&uacute;n y corriente, como Adolf Eichmann, inflija a otros seres humanos da&ntilde;os inenarrables y luego, como si nada, acepte que obr&oacute; mal pero que no ten&iacute;a otra opci&oacute;n puesto que estaba obedeciendo &oacute;rdenes?. Existe evidencia hist&oacute;rica, sin embargo, de que hubo personas involucradas en la cadena de mando de la "Soluci&oacute;n Final" que no obedecieron hasta el final y, o bien se retiraron de la &eacute;lite del poder y huyeron de Alemania, o bien, sobre todo entre los que estaban m&aacute;s abajo en la pir&aacute;mide del poder y, por tanto, en contacto m&aacute;s directo con los seres humanos a los que se les ordenaba que infligieran da&ntilde;o, se enfrentaron abierta o subrepticiamente a ese poder y asumieron las consecuencias de su desobediencia.</p>      <p>Ese era el punto que le interesaba a Milgram: &iquest;en qu&eacute; momento, c&oacute;mo y por qu&eacute;, alguien compelido a causar mal a otro como parte de un proceso de obediencia decide no hacerlo?. Milgram pensaba que con independencia de las convicciones morales, las tendencias pol&iacute;ticas o las creencias religiosas los seres humanos somos obedientes y que ese rasgo, la obediencia, es un rasgo psicol&oacute;gico ampliamente distribuido de manera natural entre todos nosotros, con variaciones tambi&eacute;n naturales que, de poder ser medidas, seguir&iacute;an tambi&eacute;n una distribuci&oacute;n normal o gaussiana, al igual que otras capacidades psicol&oacute;gicas de las personas, a saber: la memoria, la capacidad para calcular, la capacidad para abstraer, etc. As&iacute; que s&oacute;lo era cuesti&oacute;n de dise&ntilde;ar una prueba (como las pruebas que se hacen para "medir" la capacidad de c&aacute;lculo o de abstracci&oacute;n o de memoria en los tests psicom&eacute;tricos actualmente tan en boga en empresas y colegios) que le permitiera medir el grado de obediencia de las personas como el punto cr&iacute;tico en el que comenzaban a desobedecer. No es de extra&ntilde;ar, por tanto, que con estos antecedentes, Milgram dise&ntilde;ara un "experimento" m&aacute;s parecido a una tortura en un campo de concentraci&oacute;n que a otra cosa. Sin dejar de lado, obviamente, que el pobre Milgram estaba inmerso en un mundo acad&eacute;mico incuestionable absolutamente conductista (19).</p>      <p>Es precisamente su reduccionismo conductista, que pretende hacer pasar por leg&iacute;timo reduccionismo cient&iacute;fico, el que lo lleva a cometer errores garrafales. Para comenzar, la definici&oacute;n (conductista) de obediencia de Milgram es err&oacute;nea: "<i>The essence of obedience consists in the fact that a person comes to view himself as the instrument for carrying out another person's wishes, and he therefore no longer regards himself as responible for his actions</i>" (la esencia de la obediencia consiste en el hecho de que una persona llega a verse a s&iacute; misma como el instrumento para llevar a cabo los deseos de otra persona, y por lo tanto ya no se ve a s&iacute; misma como responsable de sus acciones). Esta es m&aacute;s bien la definici&oacute;n de obediencia a una autoridad que pretende que causemos mal a otros y de todas maneras no hay raz&oacute;n, excepto dentro del conductismo, para aceptar que alguien pueda abdicar su responsabilidad simplemente porque est&aacute; obedeciendo a otro: si yo decido obedecer a otro sigo siendo responsable de la decisi&oacute;n de obedecer, as&iacute; que mi responsabilidad permanece inc&oacute;lume. Fuera de lo anterior, la obediencia es tambi&eacute;n otras cosas no necesariamente nefastas, como el cumplimiento (<i>compliance</i>) de una prescripci&oacute;n m&eacute;dica.</p>      <p>El concepto de obediencia implica el de autoridad. Cuando utilizamos la palabra obediencia siempre la usamos para referirnos a eventos de caracter&iacute;sticas tales que en ellos un sujeto cumple un determinado comando (que el sujeto haga algo o que se abstenga de hacerlo) por exhortaci&oacute;n de una autoridad. La autoridad no necesariamente es otra persona, puede ser una persona pero tambi&eacute;n puede tratarse de una instituci&oacute;n -el Congreso de la Rep&uacute;blica- o ser una simple abstracci&oacute;n -la Justicia- o incluso un ser sobrenatural -el dios de Abraham orden&aacute;ndole que sacrifique a Isaac- pero, en cualquier caso, tiene que ser alguien o algo considerado una autoridad que establece un comando y exhorta a la persona que obedece a cumplirlo. Pero existen muchos tipos de obediencia. No es posible colocar a los torturadores de Abu-Ghraib que una vez descubiertos, adujeron en su defensa que obedec&iacute;an &oacute;rdenes, en una categor&iacute;a similar a la de un paciente que atribuye una sobre-anticoagulaci&oacute;n con warfarina al hecho de que segu&iacute;a &oacute;rdenes del m&eacute;dico. Algunos querr&iacute;an descartar esta &uacute;ltima situaci&oacute;n como ejemplo de una situaci&oacute;n de obediencia argumentando que los m&eacute;dicos no damos &oacute;rdenes, sino que aconsejamos lo que consideramos mejor para el bienestar de nuestros pacientes y, sin lugar a dudas, esa ser&iacute;a la situaci&oacute;n ideal y habr&iacute;a que estar de acuerdo, pero, a decir verdad, desde la perspectiva de los pacientes, el l&iacute;mite entre orden y consejo es bien borroso, sobre todo cuando los m&eacute;dicos empleamos la exhortaci&oacute;n de la manera en que solemos hacerlo (de hecho para la mayor&iacute;a de los pacientes, nuestros consejos son &oacute;rdenes emanadas de una figura de autoridad) as&iacute; que el ejemplo es v&aacute;lido y ambas situaciones se pueden ver como casos de obediencia a la autoridad. Pero existe una diferencia neta entre una y otra situaci&oacute;n; en la segunda no se est&aacute; infligiendo da&ntilde;o a otro ser humano. As&iacute; que habr&iacute;a que matizar los experimentos de Milgram y clasificarlos no como obediencia a una autoridad a secas sino como obediencia a una autoridad que nos compele a causar da&ntilde;o a otros.</p>      <p>"La gente tiene pocas oportunidades para hacer el mal -dice Stanislaw Lem en <i>El Congreso de Futurolog&iacute;a-; </i>por eso necesitan adem&aacute;s sus justas razones. Sabe usted que no es tan f&aacute;cil y agradable ir en contra del pr&oacute;jimo; que siempre habr&aacute; qui&eacute;n diga '&iquest;y por qu&eacute;?' o '&iquest;no le da verg&uuml;enza' ?. No resulta agradable no poder contestar" (20). El experimento de Milgram le da argumentos a aquellos que no quieren sentir verg&uuml;enza (como si abdicar la propia autonom&iacute;a no fuera suficientemente vergonzoso) y creen que contestar "estaba obedeciendo &oacute;rdenes" los exime de sus deberes humanos para con otros seres humanos. De hecho los experimentos de Milgran se han pretendido leer como una demostraci&oacute;n de que no podemos elegir, no somos libres, estamos condicionados (a obedecer) y Eichmann no pudo haber hecho otra cosa (21). &iquest;Por qu&eacute; no eligi&oacute; Milgram otra tipo de obediencia? &iquest;por qu&eacute; no indag&oacute;, m&aacute;s bien, sobre la proclividad de la gente a obedecer las reglas de tr&aacute;nsito o sobre la capacidad de los ciudadanos para pagar impuestos cada vez mayores, casos todos en los que se obedece a una autoridad pero en aras del bien colectivo?</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El segundo error de Milgram, quiz&aacute;s el peor de todos, fue actuar como las autoridades cuya autoridad quer&iacute;a cuestionar. &iquest;A raz&oacute;n de qu&eacute;, basado en qu&eacute; principios, le pide uno a alguien que colabore en un experimento sobre el aprendizaje y la memoria cuando en realidad va a tratar de medir hasta que nivel es capaz esa persona de soportar la culpa de torturar a otro ser humano -as&iacute; la tortura sea ficticia- sin desobedecer?.</p>      <p>&iquest;Era necesario torturar psicol&oacute;gicamente a unos seres humanos para demostrar que los seres humanos somos capaces de torturar a otros siguiendo &oacute;rdenes? &iquest;Podemos observar, y permitir, este tipo de experimentos sin hacer nada por evitarlo? El procurador Volney s&oacute;lo se enfrent&oacute; a la autoridad del profesor Naggara cuando llegaron a 180 V, y cuando le descubrieron la verdad y supo que los electrochoques eran ficticios s&oacute;lo atin&oacute; a decir que eso le causaba pavor. Sesenta y uno de cada cien sujetos de experimentaci&oacute;n de Milgram (contra todos sus pron&oacute;sticos, parece, porque esperaba un n&uacute;mero menor), llev&oacute; el experimento hasta el final, aplicando electrochoques cuando ya el "alumno" no pod&iacute;a siquiera responder. Ocho de cada diez de los 80 sujetos de experimentaci&oacute;n de Christophe Nick y Jean-Leon Beauvais en <i>Zone Xtreme </i>llegaron hasta el final, aplicando electrochoques cuando ya Jean-Paul no daba se&ntilde;ales de vida. Pero &iquest;por qu&eacute; no se levant&oacute; el procurador Volney contra el sufrimiento que le estaban infligiendo los profesores Flavius y Naggara al Sr. Despaul? &iquest;Por qu&eacute; ninguno de los colaboradores de Milgram se opuso a que se continuaran los experimentos? &iquest;Por qu&eacute; el 100% del p&uacute;blico que asist&iacute;a a <i>Zone Xtreme </i>continu&oacute; hasta el final, hasta que 80% de los sujetos de experimentaci&oacute;n, bajo intensas condiciones de sufrimiento psicol&oacute;gico y moral, aplicaron las supuestas descargas ganadoras? &iquest;Por qu&eacute; ninguno se levant&oacute; y protest&oacute; siendo que, despu&eacute;s de haber visto al primer "concursante", ya sab&iacute;an que todo era un montaje dise&ntilde;ado para evaluar qu&eacute; tanto eran capaces los sujetos de experimentaci&oacute;n -seres humanos como los espectadores- de sufrir sin desobedecer?.</p>      <p>Se argumentar&aacute; que, en un experimento de este tipo, solicitar el consentimiento informado para el experimento real que se va a realizar (no para el experimento ficticio), exigir&iacute;a informar a los sujetos sobre cu&aacute;l es realmente la medici&oacute;n que se va a realizar y esto crear&iacute;a un sesgo insalvable que impedir&iacute;a la realizaci&oacute;n del experimento. La respuesta es muy simple: entonces que no se hagan experimentos de este tipo, eso no se le hace a nadie, ni siquiera manteniendo que el principio que gu&iacute;a nuestra indagaci&oacute;n es el avance de la ciencia. En tiempos de Milgram la presi&oacute;n del experimentador sobre los sujetos de experimentaci&oacute;n, la tensi&oacute;n emocional vivida por estos, y la autodecepci&oacute;n al verse incapaces de resistirse a la presi&oacute;n de &oacute;rdenes absurdas, dieron lugar a un amplio debate sobre las fronteras de lo &eacute;ticamente permisible en experimentaci&oacute;n. A mediados de la d&eacute;cada de 1970 ya nadie replicaba en los Estados Unidos de Am&eacute;rica los experimentos de Milgram y a mediados de la d&eacute;cada de 1980 ya nadie los hac&iacute;a en el resto del mundo (22). &iquest;C&oacute;mo alguien vuelve a replicarlos mediante un montaje de puesta en escena de televisi&oacute;n para medir la capacidad de la gente a resistirse a &oacute;rdenes est&uacute;pidas de una presentadora de televisi&oacute;n?. Aunque ya nadie los aprueba y nadie los realiza (excepto un productor de televisi&oacute;n bastante dado a la espectacularidad -Christophe Nick- asociado a un psic&oacute;logo social bastante exc&eacute;ntrico y un poco alejado ya de la academia -Jean-Leon Beauvais-) los experimentos de Milgram se siguen citando para tratar de explicar muchas cosas que nos parecen inexplicables, como el terrorismo suicida (23) o el abuso militar de prisioneros (24) olvidando que hay un sesgo insalvable en el modelo de Milgram: se olvid&oacute; de advertirles a los sujetos de experimentaci&oacute;n que eran seres humanos, libres, capaces de decidir por s&iacute; mismos si quer&iacute;an o no continuar con la experiencia, se les puso en una situaci&oacute;n desventajosa y se les trat&oacute; no como a seres humanos sino como a conejillos de indas y ese tipo de sufrimiento tampoco se inflige a los conejillos de indias. Recientemente se han retomado las experiencias de Milgram sin necesidad de simular que se causa da&ntilde;o a otro. Por ejemplo en experimentos de obediencia seleccionado v&iacute;deos de dibujos animados de la televisi&oacute;n sin infringir las normas del debido proceso de consentimiento informado (25).</p>      <p>La experimentaci&oacute;n tiene l&iacute;mites. Uno de esos l&iacute;mites es el de la dignidad humana. Esa persona que nos va a colaborar en un experimento tiene derecho a saber de qu&eacute; se trata, para decidir si participa o no. El hecho de que fueran "voluntarios" (nunca se les pag&oacute; por participar, <i>Zone Xtreme </i>les "regalaba" 40 euros, el equivalente a los 6 d&oacute;lares de la &eacute;poca que "regalaba" Milgram) queda anulado por la falta de consentimiento informado: todos eran voluntarios para un experimento sobre el aprendizaje y la memoria, no para un experimento sobre la capacidad de resistir el conflicto interior entre obedecer y dejar de torturar a otro ser humano.</p>      <p>Las implicaciones del consentimiento informado para la investigaci&oacute;n en seres humanos no se deben soslayar nunca. Hubo &eacute;pocas b&aacute;rbaras en la que esto no era as&iacute;, y no me estoy refriendo a las investigaciones de Cleopatra sobre la eficacia de sus venenos derivados del &aacute;spid de Egipto con seres humanos vivos (26). En una &eacute;poca tan reciente como 1848, uno de los h&eacute;roes de la medicina, Ignaz Semmelweis, que para entonces ya hab&iacute;a logrado probar que la fiebre puerperal no era contagiosa de cama a cama sino que era transmitida por las manos de los m&eacute;dicos que practicaban autopsias (27), necesitaba probar que no s&oacute;lo el material biol&oacute;gico de origen cadav&eacute;rico transmit&iacute;a la fiebre sino tambi&eacute;n el material biol&oacute;gico muerto proveniente de seres vivos (seg&uacute;n su concepci&oacute;n, previa a los trabajos de Pasteur). Para ello ide&oacute; un "experimento" en el que, sin pasar por la sala de autopsias, algunos m&eacute;dicos (ginec&oacute;logos y estudiantes de su servicio) examinar&iacute;an primero a una paciente aquejada de un tumor uterino y, sin utilizar la soluci&oacute;n de hipoclorito de calcio con la que hab&iacute;a logrado disminuir la mortalidad por fiebre puerperal en su servicio de un promedio de 10% (rango de 5 a 30 %) a 1 a 2 %, atender&iacute;an partos. Otro grupo de m&eacute;dicos, entre tanto, atender&iacute;a partos despu&eacute;s despu&eacute;s del examen vaginal de la paciente del tumor teniendo la precauci&oacute;n de lavarse antes las manos con la soluci&oacute;n de hipoclorito de calcio. Parece un experimento bastante bien dise&ntilde;ado para responder a la pregunta de si la fiebre puerperal se produce a partir de material biol&oacute;gico de cad&aacute;veres de mujeres muertas por fiebre puerperal o si tambi&eacute;n se produce a partir de material biol&oacute;gico necr&oacute;tico proveniente de una paciente viva con un tumor uterino. Incluso es doble ciego: por lo que sabemos (o por lo menos no consta en ninguno de sus escritos) a ninguna de las mujeres cuyos partos fueron atendidos en desarrollo del experimento se les inform&oacute; que su parto iba a ser asistido o bien por un m&eacute;dico con las manos reci&eacute;n lavadas con soluci&oacute;n de hipoclorito de calcio o bien por otro que acababa de examinar a una paciente con un tumor y no se hab&iacute;a lavado las manos (28).</p>      <p>No me detendr&eacute; en el periplo vital de Semmelweis, cargado de <i>hibris </i>caminando hacia la muerte a golpes en un manicomio; fue, claro que s&iacute;, un h&eacute;roe, pero de todas maneras era un h&eacute;roe que no ped&iacute;a permiso, a pesar de ser conocido como el Salvador de las Madres. Queremos creer que Jenner le explic&oacute; a James Pipps, de tan s&oacute;lo 8 a&ntilde;os, y a su padre, el jardinero de Jenner, de qu&eacute; se trataba el experimento aquel 14 de mayo de 1796 cuando inocul&oacute; al ni&ntilde;o con el l&iacute;quido obtenido de las ampollas de viruela vacuna de las manos de Sarah Nelmes, una de sus orde&ntilde;adoras, que la hab&iacute;a adquirido de la vaca <i>Blossom </i>(29). Tambi&eacute;n queremos creer que Louis Pasteur le pidi&oacute; permiso a Joseph Meister, de tan s&oacute;lo nueve a&ntilde;os y a su madre, y les explic&oacute; los posibles riesgos y los probables beneficios, aquel 6 de julio de 1885, cuando ensay&oacute; por vez primera en un ser humano su vacuna contra la rabia (30). Eran &eacute;pocas heroicas de la medicina, con h&eacute;roes tr&aacute;gicos como Semmelweis y otros que ascendieron al Olimpo como Pasteur y Jenner. Pero en nuestra &eacute;poca, no tan heroica, no hay raz&oacute;n alguna para llevar a cabo experimentos cl&iacute;nicos o tratamientos sin el consentimiento informado del paciente.</p>      <p>Ya sabemos que en circunstancias definidas, a veces, nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestra capacidad para decir no o s&iacute;, seg&uacute;n las circunstancias, y obedecemos ciegamente; sin embargo no se nos debe olvidar que la opci&oacute;n de asentir o disentir est&aacute; siempre presente. &iquest;Por qu&eacute; en cambio, no obedecemos ciegamente exhortaciones que proceden por lo menos desde la autoridad de Semmelweis, a que nos lavemos las manos siempre y en cada caso despu&eacute;s de examinar a un paciente y antes de examinar al siguiente? &iquest;O tampoco obedecemos a las exhortaciones de que es nuestro deber recomendar a cada paciente e instruirlo -o referirlo a quien lo instruya- en las t&eacute;cnicas adecuadas de aseo oral, puesto que existe un efecto delet&eacute;reo claro, mayor a&uacute;n en las personas con enfermedades cr&oacute;nicas, producido por la falta de aseo oral?. En este n&uacute;mero de Acta M&eacute;dica Colombiana dos excelentes trabajos de investigaci&oacute;n, realizados previo consentimiento informado, nos ayudar&aacute;n a entender que la obediencia, a diferencia de los experimentos de Milgram y de <i>Zone Xtreme</i>, incluye ante todo la posibilidad de hacer bien a otros.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>1. Eurostat. European Comission. Theme 1; General Statistics. Urban Audit Methodological Handbook. Luxembourg: Office for Official Publications of the European Communities; 2004: pp 11-12. Disponible en <a href="http://epp.eurostat.ec.europa.eu/cache/ITY_OFFPUB/KS-BD-04-002/EN/KS-BD-04-002-EN.PDF" target="_blank">http://epp.eurostat.ec.europa.eu/cache/ITY_OFFPUB/KS-BD-04-002/EN/KS-BD-04-002-EN.PDF</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-2448201100040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Lillo N. La Petite Espagne de la Plaine-Saint-Denis 1900-1980. Paris: Autrement; 2004: 168 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-2448201100040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Medecins du Monde. Disponible en <a href="http://www.medecinsdumonde.org/Medecinsdu-Monde" target="_blank">http://www.medecinsdumonde.org/Medecins-du-Monde</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-2448201100040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Groupe AMP Visual TV. Les Studios 107. Plateau 5. Disponible en <a href="http://www.ampvisualtv.tv/plateaux-tournages-tv/107-plateau-5/" target="_blank">http://www.ampvisualtv.tv/plateaux-tournages-tv/107-plateau-5/</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-2448201100040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. France 2.Fr. Jusqu'o&uacute; va la t&eacute;l&eacute;?. Comment les candidats ontils &eacute;t&eacute; s&eacute;lectionn&eacute;s?. Disponible en <a href="http://programmes.france2.fr/jusqu-ou-va-la-tele/experience_zone_extreme.php" target="_blank">http://programmes.france2.fr/jusqu-ou-va-la-tele/experience_zone_extreme.php</a>, Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-2448201100040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. France 2.Fr. Jusqu'o&uacute; va la t&eacute;l&eacute;?. Comment a &eacute;te recrut&eacute; le public?. Disponible en <a href="http://programmes.france2.fr/jusqu-ou-va-la-tele/experience_zone_extreme_02.php" target="_blank">http://programmes.france2.fr/jusqu-ou-va-la-tele/experience_zone_extreme_02.php</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0120-2448201100040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. La TSR diffuse le documentaire choc "Le jeu de la mort", pr&eacute;cisions de Gaspard Lamunière, charg&eacute; de programme TSR. TSR Ch. Disponible en <a href="http://www.tsr.ch/video/info/journal-12h45/1685548-la-tsr-diffuse-le-documentaire-choc-lejeu-de-la-mort-precisions-de-gaspard-lamuniere-charge-de-programme-tsr.html" target="_blank">http://www.tsr.ch/video/info/journal-12h45/1685548-la-tsr-diffuse-le-documentaire-choc-lejeu- de-la-mort-precisions-de-gaspard-lamuniere-charge-de-programme-tsr.html</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-2448201100040000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. France 2.Fr. Jusqu'o&uacute; va la t&eacute;l&eacute;?. Trois intellectuels livrent leurs impressions après avoir vu le documentaire. Disponible en <a href="http://programmes.france2.fr/jusqu-ouva-la-tele/index-fr.php" target="_blank">http://programmes.france2.fr/jusqu-ou-va-la-tele/index-fr.php</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-2448201100040000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Nick C. (Director). (2010). Le Jeu de la Mort &#91;Documental&#93;. Nick C (Gui&oacute;n). Tania Young, Laurent Le Doyen (Actores). Jean-L&eacute;on Beauvois, Dominique Obert&eacute;, Didier Coiubert, Yves Jeanneret (Consultores cient&iacute;ficos). Par&iacute;s: France Televisions Distribution. DVD. 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-2448201100040000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Wajdzik A. Cet Angevin a con&ccedil;u le plateau du jeu t&eacute;l&eacute; qui tue!. Ouest-France: 09 mars 2010. Disponible en <a href="http://www.ouest-france.fr/actu/actuDet_-Cet-Angevina-concu-le-plateau-du-jeu-tele-qui-tue-_39382-1290402_actu.Htm" target="_blank">http://www.ouest-france.fr/actu/actuDet_-Cet-Angevin-a-concu-le-plateau-du-jeu-tele-qui-tue-_39382-1290402_actu.Htm</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-2448201100040000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. France 3. Fr. Incroyables experiences. Disponible en <a href="http://programmes.france3.fr/incroyables-experiences/index.php?page=article&amp;numsite=3044&amp;id_article=8534&amp;id_rubrique=3047" target="_blank">http://programmes.france3.fr/incroyables-experiences/index.php?page=article&amp;numsite=3044&amp;id_article=8534&amp;id_rubrique=3047</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-2448201100040000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Sarraut M. (Director). (1979). Le gerfaut &#91;Serie de Televisi&oacute;n&#93;. Benzoni J. (Gui&oacute;n). Laurent Le Doyen, Marianne Anska, Dora Doll (actores). Par&iacute;s: Koba FIlms. DVD. 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-2448201100040000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Sellier V. France 2 tourne un faux jeu pour un docu. T&eacute;l&eacute;-Loisirs.fr. - samedi 25 avril 2009. Disponible en <a href="http://www.programme-tv.net/news/tv/5088-france-2tournage-faux-jeu-documentaire/" target="_blank">http://www.programme-tv.net/news/tv/5088-france-2-tournage-faux-jeu-documentaire/</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-2448201100040000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Verneuil H. (Director). (1979). I, como &Iacute;caro (I... comme Icare). &#91;Pel&iacute;cula&#93;. Didier Decoin, Henri Verneuil (Gui&oacute;n). Yves Montand, Michel Etcheverry, Roger Planchon, Pierre Vernier, Jacques Denis, Georges Staquet. (Actores). Ennio Morricone (M&uacute;sica). Par&iacute;s: Antenne 2 / Soci&eacute;t&eacute; Fran&ccedil;aise de Production / V Films. Libreto + DVD. Edici&oacute;n coleccionista, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-2448201100040000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Beauvais JL. Jeu t&eacute;l&eacute;vis&eacute; ("Zone Xtreme"): Faire ob&eacute;ir les participants avec Milgram. Pouvoir de la y&eacute;l&eacute;vision: le jeu de la mort. l'exp&eacute;rience des chocs &eacute;lectriques. Disponible en <a href="http://liberalisme-democraties-debat-public.com/spip.php?article112" target="_blank">http://liberalisme-democraties-debat-public.com/spip.php?article112</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-2448201100040000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Stone O, Kopple B, Schechter D. (Directores). JFK - Director's Cut (1991). Kevin Kostnes, Tommy Lee Jones, Gary Oldman. (Actores). Burbank, California: Warner Home Video. DVD. Special Edition, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-2448201100040000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Arendt A. Eichmann in Jerusalem: A Report on the Banality of Evil. London: Penguin Classics; 1994: pp 135-150.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-2448201100040000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Milgram S. Obedience to authority: an experimental view. New York: Harper Perennial; 1975: pp 256.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-2448201100040000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Slater L. Opening Skinner's Box: Great Psychological Experiments of the Twentieth Century. New York: W.W. Norton &amp; Company ; 2005: pp 31-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-2448201100040000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Lem S. El Congreso de Futurolog&iacute;a. Bustamante M (Traductor). Barcelona: Barral Editores; 1970: p 137.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-2448201100040000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Greenfeld K. The Myth of Choice: Personal Responsibility in a World of Limits. 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The Psychological Record 2009; 59: 155-170.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-2448201100040000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Roller DW. Cleopatra: A Biography (Women in Antiquity). Oxford: Oxford University Press; 2011: p 148.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-2448201100040000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Matijasevic E. La lucha contra la infecci&oacute;n nosocomial: el sesquicentenario de las investigaciones de Semmelweis. <i>Tribuna M&eacute;dica </i>1997; 95: 223-9&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-2448201100040000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. lgnaz Semmelweis. The Etiology, Concept, and Prophylaxis of Childbed Fever. Codell-Carter K (traductor). Madison: The University of Wisconsin Press; 1983: 288 pp.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-2448201100040000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Dr. Jenner's House: Birthplace of vaccination. Disponible en <a href="http://www.jennermuseum.com/Jenner/cowpox.html" target="_blank">http://www.jen-nermuseum.com/Jenner/cowpox.html</a>. Consultado el 2 de noviembre de 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-2448201100040000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Debr&eacute; P. Louis Pasteur. Baltymore: The Johns Hopkins University Press; 2000: 439-441.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-2448201100040000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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