<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-2448</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Acta Medica Colombiana]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Acta Med Colomb]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-2448</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociacion Colombiana de Medicina Interna]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-24482014000400001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De las circunstancias en la anamnesis]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Circumstances of anamnesis]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Matijasevic]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eugenio]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>10</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>10</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<volume>39</volume>
<numero>4</numero>
<fpage>305</fpage>
<lpage>311</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-24482014000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-24482014000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-24482014000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">      <p>Editorial</p>      <p align="center"><font size="4"><b>De las circunstancias en la anamnesis</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Circumstances of anamnesis</b></font></p>      <p align="center">Eugenio Matijasevic</p>      <p>Editor General Acta M&eacute;dica Colombiana. Bogot&aacute;, D.C. (Colombia). E-mail: <a href="mailto:eugenio.matijasevic@gmail.com">eugenio.matijasevic@gmail.com</a></p>      <p align="center">Recibido: 15/XII/2014 Aceptado: 15/XII/2014</p>  <hr>      <p>Hace alg&uacute;n tiempo una empresa administradora de fondos de inversi&oacute;n me hizo llegar una invitaci&oacute;n (que declin&eacute;) a una reuni&oacute;n publicitaria sobre los supuestos beneficios de acogerse a su &eacute;gida. Lo &uacute;nico llamativo de la invitaci&oacute;n era el formato de la misma: de manera muy met&oacute;dica y precisa especificaba punto por punto la informaci&oacute;n concerniente a la reuni&oacute;n propuesta mediante el recurso de un listado de seis &iacute;tems en el que la primera palabra de cada uno era una pregunta realizada mediante un pronombre interrogativo o un adverbio interrogativo o una locuci&oacute;n adverbial, acompa&ntilde;ada al frente por la respuesta. El conjunto de preguntas (&iquest;qui&eacute;nes?, &iquest;qu&eacute;?, &iquest;d&oacute;nde?, &iquest;cu&aacute;ndo?, &iquest;c&oacute;mo? y &iquest;por qu&eacute;?) y sus respectivas respuestas permit&iacute;a conocer en detalle, en su orden, los invitados a la reuni&oacute;n, el nombre de la empresa que invitaba, el lugar, el momento (la fecha y la hora), los requisitos (y restricciones) para asistir y el prop&oacute;sito de la misma.</p>      <p>Parece ser que en diversas escuelas de administraci&oacute;n de negocios Colombianas estaban ense&ntilde;ando por entonces esa secuencia de preguntas, u otra secuencia parecida, como regla mnemot&eacute;cnica para que el encargado de garantizar la culminaci&oacute;n de un determinado proceso o tarea, bien fuera una reuni&oacute;n tan sencilla como a la que me hab&iacute;an invitado o el desarrollo de una gran empresa, estableciera de manera clara y precisa las metas de dicho proceso. Las preguntas en cuesti&oacute;n, tomadas de publicaciones peri&oacute;dicas y de libros y norteamericanos sobre <i>management</i>, formaban parte de un &ldquo;protocolo&rdquo; o &ldquo;m&eacute;todo&rdquo; m&aacute;s amplio conocido como <i>SMART Goals</i>, en donde <i>SMART</i> es un acr&oacute;nimo para <i>specific, measurable, asignable, realistic</i> y <i>time-related</i>. De acuerdo con George T. Doran, quien cre&oacute; el acr&oacute;nimo en 1981 (1), son estas las caracter&iacute;sticas que debe reunir cualquier objetivo que tenga sentido (&ldquo;<i>How do you write meaningful objectives</i>?&rdquo;). Parece ser que los criterios b&aacute;sicos para la puesta a punto de una meta gerencial especificados en el acr&oacute;nimo ya hab&iacute;an sido desarrollados casi tres d&eacute;cadas antes por Peter Drucker, a quien podr&iacute;amos llamar el padre del estilo gerencial corporativo en Norteam&eacute;rica, en su libro <i>The Practice of Management (</i>2), pero nunca nadie antes de Doran los hab&iacute;a sintetizado de manera tan precisa en un acr&oacute;nimo tan f&aacute;cil de recordar.</p>      <p>En el marco de los criterios <i>SMART</i> para establecer y describir un objetivo, Doran hab&iacute;a dejado definida la especificidad de la meta, la S de <i>SMART</i>, como el paso inicial en el que hab&iacute;a que apuntar a un &aacute;rea de desarrollo espec&iacute;fica, precisa, bien delimitada (&ldquo;<i>target a specific area for improvement</i>&rdquo;). Durante las dos d&eacute;cadas siguientes, las &uacute;ltimas del siglo XX, la especificidad de Doran ser&iacute;a redefinida de una manera bastante divergente de la postulada por &eacute;l y todos los libros de texto sobre gerencia corporativa de la &eacute;poca comenzar&iacute;an a difundir al un&iacute;sono, sin que sea posible establecer un &uacute;nico autor, la nueva definici&oacute;n: la descripci&oacute;n de una meta es espec&iacute;fica cuando es capaz de dar respuesta a las seis preguntas W (&ldquo;<i>the six W questions</i>&rdquo;): <i>Who</i>: &iquest;qui&eacute;nes participan?, <i>What</i>: &iquest;qu&eacute; se quiere lograr?, <i>Where</i>: &iquest;en d&oacute;nde?, <i>When</i>: &iquest;en qu&eacute; momento?, <i>Which</i>: &iquest;cu&aacute;les son los requisitos y restricciones?, <i>Why</i>: &iquest;qu&eacute; razones precisas, prop&oacute;sitos o beneficios se derivar&iacute;an del logro de la meta? (3).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Algunos autores las han llamado las preguntas W, W, W, W, W, W en lugar de <i>the six W questions</i>, pero otros las llaman las preguntas W, W, W, W, H, W, o <i>the five W an one H questions</i>, colocando en quinto lugar el adverbio de modo interrogativo <i>How</i> (c&oacute;mo) en lugar del pronombre interrogativo <i>Which</i> (cu&aacute;l, cu&aacute;les), con el fin de especificar mejor el c&oacute;mo, la manera, de alcanzar el objetivo.</p>      <p>Por alguna raz&oacute;n, desde ese entonces, todos los administradores y gerentes con formaci&oacute;n norteamericana dan por descontado que ese m&eacute;todo de las seis preguntas para describir la especificidad de un objetivo se origin&oacute; en Estados Unidos de Am&eacute;rica a partir de los desarrollos te&oacute;ricos logrados por los autores norteamericanos de libros de <i>managment</i>.</p>      <p>Lo cierto, sin embargo, es que los periodistas consideran que la secuencia de preguntas mencionada constituye m&aacute;s bien un logro de su profesi&oacute;n y aseveran poseer una historia con mayor abolengo que la historia de los <i>managers</i>: Roy W. Howard, el periodista que el 7 de noviembre de 1918, cuatro d&iacute;as antes de la firma del armisticio de Compi&egrave;gne que pondr&iacute;a fin a la Primera Guerra Mundial, diera la falsa primicia de que el acuerdo hab&iacute;a sido ya firmado, y quien a pesar de ser el responsable de, como lo calific&oacute; el <i>Times</i>, &ldquo;el m&aacute;s flagrante y culpable acto de enga&ntilde;o p&uacute;blico en la historia del periodismo&rdquo;, continuar&iacute;a como presidente de la <i>United Press</i> durante muchos a&ntilde;os m&aacute;s (4), ten&iacute;a como norma exigir a todos sus corresponsales y cronistas que siempre al comenzar un despacho noticioso, en el primer p&aacute;rrafo, dieran respuesta a las que &eacute;l llamaba <i>the five W questions</i>: &ldquo;<i>who did what, where and when, and why&rdquo;</i> (qui&eacute;n hizo qu&eacute;, d&oacute;nde y cu&aacute;ndo y por qu&eacute;) (5). La mayor&iacute;a de las escuelas de periodismo ense&ntilde;an que estas preguntas conforman la base de toda noticia bien contada: si un periodista quiere asegurarse de que la noticia que difunde es inteligible para el p&uacute;blico, independientemente del estilo propio de narrar el suceso y de los medios que haya utilizado para el efecto (por escrito, en sonidos o en im&aacute;genes), bastar&aacute; con que pase revista y trate de responder con base en su relato o cr&oacute;nica a todas y cada una de estas preguntas. Si puede responderlas todas, es obvio que el lector, el oyente o el televidente podr&aacute;n saber, con respecto al evento narrado, el autor, el lugar, el momento y los motivos.</p>      <p>Pero otro grupo norteamericano bastante prol&iacute;fico tambi&eacute;n, el de los predicadores evang&eacute;licos de finales del siglo XIX, se atribuye tan sabia invenci&oacute;n incluso desde antes que los periodistas norteamericanos: Henry Clay Trumbull, <i>Doctor of Divinity</i> de la Iglesia Congregacional, menciona &ldquo;<i>The five W's</i>&rdquo; en su libro <i>Teaching and Teachers</i> y refiere que todo profesor de catequesis deber&iacute;a utilizarlas como un m&eacute;todo aliterativo para que en su plan de estudio de cada lecci&oacute;n (antes de predicarla) no quedara por fuera ning&uacute;n tema. Para Trunbull las cinco W eran: &ldquo;<i>When? Where? Whom? What? Why</i>?&rdquo;, porque en el estudio de cada lecci&oacute;n la atenci&oacute;n se debe centrar sucesivamente en la fecha de los incidentes (<i>When</i>?), su lugar o ubicaci&oacute;n (<i>Where</i>?), lapersona que habla o a la que se dirige el narrador o la quees presentada en ese momento de la narraci&oacute;n (<i>Whom</i>?), los incidentes o declaraciones del texto (<i>What</i>?) y, finalmente, las aplicaciones y empleos de las lecciones ense&ntilde;adas. En <i>Teaching and Teachers</i> refiere adem&aacute;s que la idea de ese plande estudios no es de su autor&iacute;a, sino que la deriv&oacute; de W. C. Wilkinson para quien las <i>W questions</i> eran solo tres: &ldquo;<i>What? Why? What of it</i>?&rdquo; en el sentido de que &ldquo;primero [deben ir] los hechos; luego, la prueba de los hechos y, finalmente, las consecuencias de los hechos&rdquo;. Pero la idea original tampoco era de Wilkinson, Trumbull refiere que &eacute;ste le cont&oacute; que dicha expresi&oacute;n no era original suya sino que proven&iacute;a de una venerable autoridad: &ldquo;<i>an almost immemorial orators's analysis</i>&rdquo; (un an&aacute;lisis de orador casi inmemorial) (6).</p>      <p>El &ldquo;orador casi inmemorial&rdquo; que menciona Wilkinson sin nombrarlo es nada m&aacute;s y nada menos que Tom&aacute;s de Aquino, <i>Doctor Angelicus</i> de la Iglesia Cat&oacute;lica, quien en su <i>Summa Theologiae</i>, en la primera secci&oacute;n de la segunda parte, en el art&iacute;culo 3 de la cuesti&oacute;n 7, refiri&eacute;ndose a las <i>circunstancias</i> (<i>circumstantia</i>: literalmente, lo que rodea -<i>circum</i>- algo que est&aacute; all&iacute;, que permanece -<i>stare</i>-) que acompa&ntilde;an las acciones humanas, afirma que denomina <i>circunstancia</i> a todo aquello que, sin ser parte de la acci&oacute;n propiamente dicha, la afecta: &ldquo;Y esto puede suceder de tres maneras: porque afecta al actomismo, porque afecta a su causa o porque afecta a su efecto&rdquo;(7), enunciado que se corresponde exactamente con las tres <i>W questions</i> de Wilkinson. Pero las sorpresas que depara la lectura del Aquinate van m&aacute;s all&aacute;: un p&aacute;rrafo antes del fragmento mencionado, en el comienzo del art&iacute;culo 3 de la cuesti&oacute;n 7, afirma que para Tulio (el nombre utilizado en la edad media para referirse a Marco Tulio Cicer&oacute;n, a quien en la actualidad denominamos simplemente Cicer&oacute;n) las <i>circunstancias</i> son siete, y que dichas <i>circunstancias</i> est&aacute;n contenidas en el verso &ldquo;<i>quis, quid, ubi, quibus auxiliis, cur, quomodo, quando</i>&rdquo; (8) (qui&eacute;n, qu&eacute;, d&oacute;nde, con qu&eacute; medios, por qu&eacute;, c&oacute;mo, cu&aacute;ndo). En la versi&oacute;n inglesa de la <i>Summa</i>, en la traducci&oacute;n de <i>The Fathers of the English Dominican Province</i>, este verso es traducido como &ldquo;<i>Who, what, where, by what aids, why, how, and when</i>&rdquo; (9) palabras que se corresponden exactamente a <i>the six W questions, </i> que en ese entonces, como podemos ver, no eran seis sino siete, por cuanto en el texto de Tom&aacute;s de Aquino se agrega <i>by whataids</i>: con qu&eacute; ayudas o por qu&eacute; medios.</p>      <p>Ahora bien, Tom&aacute;s de Aquino no afirma que el verso sea de Cicer&oacute;n, sino que en el verso que cita est&aacute;n contenidas las siete <i>circunstancias</i>, seg&uacute;n el Aquinate descritas por Cicer&oacute;n en su en <i>De Inventione Rhetorica</i>, que deben establecerse alrededor de una acci&oacute;n humana si es que uno pretende describirla de manera completa. Sin embargo, el pretendido verso no se encuentra en <i>De Inventione Rhetorica</i> ni en ninguna de las obras de Cicer&oacute;n. Tampoco encontramos el concepto claro y expl&iacute;cito de <i>circunstancias</i>, aunque en diversas partes de su obra, especialmente en <i>De Inventione</i>, se acerca a &eacute;l como si de un viejo conocido se tratara, aunque sin nombrarlo. Una de dichas ocasiones tiene lugar al referirse a los medios por los cuales una narraci&oacute;n se hace cre&iacute;ble: &ldquo;si en ella parecen existir las cosas que suelen aparecer en la verdad; si se guardan las dignidades de las personas; si sobresalen las causas de los hechos; si parece que hubo facultades de hacer; si se muestra que el tiempo fue id&oacute;neo; que fue suficiente el espacio; que el lugar fue oportuno para la misma cosa, de la cual cosa se narra; si la cosa se acomoda tanto a la naturaleza de aquellos que act&uacute;an como a la costumbre del vulgo y a la opini&oacute;n de aquellos que oyen&rdquo; (10). Otra ocasi&oacute;n se da al referirse a las cosas que est&aacute;n siempre colindantes con una acci&oacute;n (<i>negotium</i>: lo queniega el ocio) y que no pueden separarse de ella, cuando dice que primero debe inquirirse por la causa de dicha acci&oacute;n: &ldquo;a trav&eacute;s de qu&eacute; y por qu&eacute; cosa y por causa de que cosa se hizo&rdquo; y, m&aacute;s adelante, buscar &ldquo;el lugar, el tiempo, el modo, la ocasi&oacute;n, la facultad&rdquo; (11).</p>      <p>Con base en ese mismo hex&aacute;metro que cita Tom&aacute;s de Aquino, el te&oacute;logo dan&eacute;s Agust&iacute;n de Dacia desarroll&oacute; una t&eacute;cnica de meditaci&oacute;n que le permit&iacute;a a &eacute;l y a sus disc&iacute;pulos analizar (y corregir) las desviaciones del alma con respecto al camino de la rectitud a lo largo del d&iacute;a (12).</p>      <p>Con ocasi&oacute;n del Cuarto Concilio de Letr&aacute;n y duod&eacute;cimo Concilio Ecum&eacute;nico de la Iglesia Cat&oacute;lica que tuvo lugar en 1215 convocado por el Papa Inocencio III, se declar&oacute; como obligatoria para todo cristiano la confesi&oacute;n al menos una vez al a&ntilde;o y la comuni&oacute;n al menos una vez al a&ntilde;o por la Pascua de Resurrecci&oacute;n. Ese mismo concilio, en sus 71 c&aacute;nones, conden&oacute; la herej&iacute;a de los C&aacute;taros y la de los Valdenses, sancion&oacute; una definici&oacute;n de eucarist&iacute;a en la que por primera vez aparece la palabra transubstanciaci&oacute;n, persigui&oacute; a los jud&iacute;os oblig&aacute;ndolos a utilizar ropas especiales e impidi&eacute;ndoles el acceso a cargos p&uacute;blicos, organiz&oacute; la Quinta Cruzada y conden&oacute; la Carta Magna (13). En su vig&eacute;simo primer canon el concilio estipulaba que los confesores deb&iacute;an buscar con diligencia &ldquo;los pecados y las <i>circunstancias</i> de los pecadores&rdquo; con el fin de sopesar con justicia las faltas confesadas y disponer los remedios oportunos. Fue precisamente para guiar a los confesores en su consideraci&oacute;n de las <i>circunstancias</i> que rodeaban las acciones pecaminosas que se crearon diversos versos mnemot&eacute;cnicos sobre las <i>circunstancias</i> en ese periodo de la edad media (14), pero ninguno corri&oacute; con tanta suerte y fama y difusi&oacute;n como el que cita Tom&aacute;s de Aquino, quiz&aacute;s, tambi&eacute;n, por haberlo citado quien lo cit&oacute;, aunque, muy probablemente, para la &eacute;poca en que &eacute;l lo cit&oacute;, el verso era ya lo suficientemente conocido como para que el Aquinate no citara la fuente o no pudiera citarla porque no la conoc&iacute;a y simplemente cit&oacute; de memoria ese hex&aacute;metro aprendido tanto por &eacute;l como por muchos de sus condisc&iacute;pulos durante el proceso de aprendizaje del <i>Trivium</i> medieval (que inclu&iacute;a el estudio de la Gram&aacute;tica, la Dial&eacute;ctica y la Ret&oacute;rica).</p>      <p>Su empleo en la confesi&oacute;n de los pecados deriva, posiblemente, de la propuesta de Boecio, con antecedentes en Cicer&oacute;n, de utilizar las <i>circunstancias</i> en la <i>constitutio iuridicialis</i>, lo que en la actualidad llamar&iacute;amos &ldquo;instrucci&oacute;n criminal&rdquo;, el momento en el que un reo debe ser interrogado con respecto al posible crimen y el encargado de administrar justicia debe iniciar la investigaci&oacute;n de los hechos para determinar su naturaleza. Para Boecio cualquier pregunta con respecto a la naturaleza o al car&aacute;cter de una cosa, es decir cuando se indaga sobre la cualidad o la cantidad de un hecho, se debe establecer si la indagaci&oacute;n tiene que ver con el pasado, por una parte, o si tiene que ver con el presente o el futuro, por la otra. En el primer caso se denomina <i>constitutio iuridicialis</i> y en el segundo <i>constitutio negotialis</i>. Esta distinci&oacute;n tambi&eacute;n la establece Cicer&oacute;n, pero para &eacute;l la frontera se da entre aquellos casos en los que es necesario indagar por la naturaleza del hecho en cuanto a si es justo o injusto, en cuanto a las razones de la recompensa o de la Pena (<i>constitutio iuridicialis</i>), y aquellos casos en los queexiste una controversia de derecho civil impl&iacute;cita en el hecho mismo que puede ser resuelta privadamente por las partes (<i>constitutio negotialis</i>) (15). Para Boecio la indagaci&oacute;n indispensable en la <i>constitutio iuridicialis</i> puede ser de dos tipos, dependiendo del objetivo al que se enfoque la fuerza de la defensa: si &eacute;sta se dirige exclusivamente al hecho mismo la denomina <i>qualitas absoluta</i>, si la dirige hacia los aspectos externos al hecho la llama <i>constitutio assumptiva</i>. Es precisamente en este &uacute;ltimo caso en el que la indagaci&oacute;n por las <i>circunstancias</i> resulta fundamental puesto que al tener en cuenta todas las que rodean una acci&oacute;n es posible establecer para cada acci&oacute;n la persona, la acci&oacute;n misma, el lugar, el momento, los motivos, la manera en que fue realizada y los auxiliares, por lo que para &eacute;l las circunstancias son: &ldquo;<i>quis, quid, ubi, quando, cur, quomodo, quibus adminiculis</i>&rdquo; (quien, qu&eacute;, donde, cu&aacute;ndo, por qu&eacute;, c&oacute;mo, con qu&eacute; instrumentos) (16). La indagaci&oacute;n por las circunstancias adem&aacute;s, seg&uacute;n Boecio, debe ser asumida por la Ret&oacute;rica, que se ocupa de hip&oacute;tesis que tienen que ver precisamente con multitud de circunstancias, y no por la Dial&eacute;ctica que se ocupa de tesis ajenas a las circunstancias.</p>      <p>Por su parte, el verso que cita Tom&aacute;s de Aquino como que contuviese las ideas de Cicer&oacute;n sobre las <i>circunstancias</i>, aunque sin afirmar que sea su autor, es un hex&aacute;metro, el tipo de verso utilizado en la poes&iacute;a &eacute;pica griega y latina (en &eacute;l se escribieron <i>La Iliada, La Odisea,  La Eneida</i> y<i> Las Metamorfosis</i>) y tambi&eacute;n en la poes&iacute;a did&aacute;ctica (en &eacute;l escribi&oacute; Lucrecio <i>De Rerum Natura</i>). Se llama hex&aacute;metro porque mide seis &ldquo;pies&rdquo;, una medida de la m&eacute;trica po&eacute;tica cl&aacute;sica que permite simult&aacute;neamente contar el n&uacute;mero de s&iacute;labas y el ritmo en el que se suceden. Cada pi&eacute; puede contener o bien dos s&iacute;labas largas (espondeo) o bien una s&iacute;laba larga y dos cortas (d&aacute;ctilo). Un hex&aacute;metro cl&aacute;sico puede contener cualquier tipo de pi&eacute; en los primeros cuatro pies, pero el quinto debe ser un d&aacute;ctilo y el &uacute;ltimo un espondeo (17). Esta aliteraci&oacute;n en el ritmo de las s&iacute;labas es lo que da al hex&aacute;metro la cadencia necesaria para que sea recordado con facilidad, de tal manera que los antiguos griegos y romanos no utilizaban frases mnemot&eacute;cnicas basadas en la aliteraci&oacute;n de letras iniciales, como los hablantes anglosajones actuales con sus <i>six W questions</i>, sino que utilizaban hex&aacute;metros de f&aacute;cil recordaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No se sabe a ciencia cierta quien invent&oacute; este hex&aacute;metro did&aacute;ctico sobre las <i>circunstancias</i>. Antes que Tom&aacute;s de Aquino lo citara hubo muchos intentos de descripci&oacute;n resumida de las <i>circunstancias</i> que rodean una acci&oacute;n dirigidosa facilitar su recordaci&oacute;n pero ninguno de ellos tuvo tanto &eacute;xito como esta descripci&oacute;n breve y suscita que, adem&aacute;s, viene en forma de hex&aacute;metro, facilitando as&iacute; su aprendizaje.</p>      <p>El hex&aacute;metro se atribuy&oacute; por alg&uacute;n tiempo a Bernardo de Claraval, uno de los 33 doctores de la Iglesia Cat&oacute;lica, apodado <i>Mellifluous Doctor</i> (boca de miel) por su elocuencia, predicador de la segunda cruzada, art&iacute;fice de todo el poder y prestigio que alcanz&oacute; la Orden de los Caballeros del Temple, fundador de la Orden del C&iacute;ster (18); pero en su obra no es posible encontrar el hex&aacute;metro, lo &uacute;nico parecido es una frase referida al nacimiento de Jes&uacute;s en uno de sus sermones sobre la Navidad en la que recomienda &ldquo;sopesar cuidadosamente los t&eacute;rminos de este Adviento, pregunt&aacute;ndose: &iquest;qui&eacute;n es el que viene? &iquest;de d&oacute;nde viene? &iquest;de d&oacute;nde es &eacute;l ? &iquest;para qu&eacute; viene? &iquest;cu&aacute;ndo? y &iquest;de qu&eacute; manera?&rdquo; (19). Lo cual comprueba que, aunque no sea Bernardo de Claraval el autor del hex&aacute;metro, el conocimiento de las <i>circunstancias</i> que rodean un hecho es muy &uacute;til en ret&oacute;rica al momento de planear o decir un discurso, en este caso un serm&oacute;n sobre la Navidad.</p>      <p>Tambi&eacute;n se ha atribuido el hex&aacute;metro a muchos otros autores de la &Eacute;poca Cl&aacute;sica y de la Edad Media, todos posteriores a Cicer&oacute;n (quien no se refiere de manera espec&iacute;fica a las <i>circunstancias</i>) y anteriores al CuartoConcilio de Letr&aacute;n (que las recomienda para la confesi&oacute;n delos pecados), desde Herm&aacute;goras de Temnos (contempor&aacute;neo de Cicer&oacute;n y quien s&iacute; escribi&oacute; de manera espec&iacute;fica sobre las <i>circunstancias</i>) hasta Juan de Salisbury (c 1120-1180), pasando por Quintiliano (c. 35-c. 100 y Herm&oacute;genes de Tarso (h. 160-h. 225); pero en todos ellos, aunque es posible encontrar referencias m&aacute;s precisas que las de Cicer&oacute;n al concepto de <i>circunstancias</i>, con enumeraciones de las mismas m&aacute;s o menos f&aacute;ciles de recordar, brilla por su ausencia el hex&aacute;metro que cita Tom&aacute;s de Aquino.</p>      <p>Es muy posible, como se dijo, que el hex&aacute;metro formara parte de una mnemotecnia propia de la ense&ntilde;anza del <i>Trivium</i> y que no exista un &uacute;nico creador del mismo, sino que m&uacute;ltiples autores le hayan ido dando forma poco a poco, con el transcurrir de los a&ntilde;os, hasta alcanzar su forma m&aacute;s perfecta y recordada. El autor m&aacute;s antiguo en el que ha sido posible constatar la presencia del hex&aacute;metro por escrito, aunque no es posible establecer que sea su autor, es Mateo de Vendome, quien en su <i>Ars Versificatoria</i>, escrito con toda seguridad antes de 1175 (cuarenta a&ntilde;os antes del concilio de Letr&aacute;n y casi un siglo antes de la <i>Summa Theologiae</i>), dice que los atributos tanto de una acci&oacute;n como de una persona est&aacute;n contenidos en ese verso, y cita el hex&aacute;metro para despu&eacute;s agregar que este incluye el triple contenido de toda acci&oacute;n, es decir, antes del acto, durante el acto y despu&eacute;s del acto, y que contiene, adem&aacute;s, el lugar, los medios (la capacidad de realizar la acci&oacute;n), el por qu&eacute; (la causa de la acci&oacute;n), el c&oacute;mo (el modo o cualidad) y el cuando (el momento) (20, 21).</p>       <p>De todas maneras, Tom&aacute;s de Aquino no se queda en la simple menci&oacute;n del hex&aacute;metro cuando se refiere a las circunstancias que rodean las acciones humanas, su concienzudo an&aacute;lisis va mas all&aacute; y tiene que ver con otros conceptos relativos a las acciones humanas que no nos detendremos a analizar aqu&iacute;, como los de libertad, voluntad, raz&oacute;n, deliberaci&oacute;n y responsabilidad,  que entroncan con otros fil&oacute;sofos que se han ocupado del problema de la acci&oacute;n. De hecho, despu&eacute;s de glosar el hex&aacute;metro diciendo que &ldquo;en toda acci&oacute;n humana se debe considerar qui&eacute;n lo hizo, con qu&eacute; medios o instrumentos la ha ejecutado,  qu&eacute; es lo que ha hecho, d&oacute;nde, por qu&eacute;, cu&aacute;ndo y c&oacute;mo lo hizo&rdquo;, Tomas de Aquino agrega que Arist&oacute;teles, en el tercer libro de la &Eacute;tica a Nic&oacute;maco, a&ntilde;ade otra consideraci&oacute;n, otra circunstancia, que debe tenerse en cuenta de manera indispensable en toda acci&oacute;n humana: &ldquo;acerca de qu&eacute;&rdquo;, que, de acuerdo con su an&aacute;lisis, hab&iacute;a quedado integrada por Cicer&oacute;n en la circunstancia &ldquo;qu&eacute;&rdquo;. Con lo que the W questions no son tres como entre algunos predicadores Norteamericanos del siglo XIX, ni cinco como entre los periodistas Norteamericanos de comienzos del siglo XX, ni seis como entre los administradores de negocios Norteamericanos de fines del siglo XX, ni siete como entre los confesores cat&oacute;licos del siglo XIII y los maestros ret&oacute;ricos de los siglos previos a &eacute;ste,  sino ocho: qui&eacute;n, qu&eacute;, d&oacute;nde, cuando, c&oacute;mo, con que medios, por qu&eacute; (cu&aacute;les son sus causas) y acerca de qu&eacute; o para qu&eacute; (cu&aacute;les son sus fines). Si bien muchos incluyen en las causas de una determinada acci&oacute;n las metas o fines que con dicha acci&oacute;n se propone quien la lleva a cabo, Arist&oacute;teles en la &Eacute;tica Nic&oacute;maco , en el marco de las acciones realizadas con responsabilidad y sin responsabilidad, establece una clara diferencia entre la causa eficiente (el por qu&eacute;: &ldquo;actu&eacute; de tal manera porque&hellip;&rdquo;) y la causa final (el para qu&eacute;: &ldquo;actu&eacute; de tal manera con el fin de&hellip;&rdquo;) y dice que no estar&iacute;a mal determinar cu&aacute;les y cuantas son las circunstancias que rodean toda acci&oacute;n humana ya que conocerlas podr&iacute;a implicar, por parte de los dem&aacute;s habitantes de la Polis, la compasi&oacute;n o el perd&oacute;n para quien ha llevado a cabo una acci&oacute;n deplorable. En un breve p&aacute;rrafo, refiri&eacute;ndose por primera vez en la historia del pensamiento occidental a las circunstancias que rodean una acci&oacute;n, se da a la tarea de especificarlas: &ldquo;qui&eacute;n hace y qu&eacute; y acerca de qu&eacute; o en qu&eacute;, a veces tambi&eacute;n con qu&eacute;, por ejemplo, con qu&eacute; instrumentos, y en vista de qu&eacute;, por ejemplo de ponerse a salvo, y c&oacute;mo, por ejemplo, serena o violentamente&rdquo; (22).</p>      <p>Las circunstancias relativas a toda acci&oacute;n humana han sido utilizadas como ya se mencion&oacute;, en administraci&oacute;n de empresas, en periodismo,  en clases de catequesis, en la ret&oacute;rica, en el sacramento de la confesi&oacute;n, en la instrucci&oacute;n criminal y en la cualificaci&oacute;n moral de un acto, pero el que las posibilidades de su aplicaci&oacute;n a tan diversos asuntos humanos sea tan extensa no corresponde a un capricho ni a la intenci&oacute;n desbordada de alguien que quiere lograr que una f&oacute;rmula prefigurada se acomode de manera forzada a un cierto hecho del mundo, por el contrario la aplicaci&oacute;n a todos estos en apariencia dis&iacute;miles sucesos ocurre de manera tan natural que nos vemos obligados a pensar que quiz&aacute;s la aparente magia del asunto no reside en la f&oacute;rmula m&aacute;gica sino en los asuntos a los que se aplica sin dificultad. De hecho todos ellos, bien mirados, pertenecen a una misma categor&iacute;a de eventos del mundo: son eventos desencadenados por la intenci&oacute;n de un ser con intencionalidad y a veces con raz&oacute;n y responsabilidad. En este sentido, una acci&oacute;n es un evento en el mundo cuyo origen atribuimos a la actividad de un agente racional en la medida en que &eacute;ste puede dar una explicaci&oacute;n del evento a partir de sus percepciones,  creencias y deseos (que constituyen las razones o motivos para haber obrado as&iacute; y no de otro modo) y existe una ruta causal que conecta ese evento del mundo con la intenci&oacute;n del agente de haber actuado de ese modo (23). Los te&oacute;ricos de la acci&oacute;n denominan explicaci&oacute;n racional (a partir de razones o motivos) a este tipo de explicaci&oacute;n para diferenciarla de las explicaciones causales (a partir de causas), y reservan el t&eacute;rmino &ldquo;acci&oacute;n&rdquo; para los eventos del mundo generados por agentes racionales de manera intencional y &ldquo;suceso&rdquo; para los eventos del mundo causados por otros eventos del mundo independientes de los agentes racionales o por agentes racionales que no los han generado de manera intencional (24, 25). Las preguntas por las circunstancias tambi&eacute;n pueden aplicarse a sucesos y a explicaciones causales pero s&oacute;lo de manera parcial dado que, en tales casos, el &ldquo;&iquest;qui&eacute;n?&rdquo; que se aplica &uacute;nicamente a personas, a seres a los que atribuimos raz&oacute;n (capacidad de dar explicaciones racionales), y el &ldquo;&iquest;para qu&eacute;?&rdquo; que se aplica &uacute;nicamente a seres con intencionalidad, no pueden usarse sino con cierta licencia po&eacute;tica. Para hablar con propiedad del Hurac&aacute;n Katrina podemos utilizar el &ldquo;&iquest;qu&eacute;?&rdquo;, &ldquo;&iquest;cu&aacute;ndo?&rdquo;, &ldquo;&iquest;d&oacute;nde?&rdquo;, &ldquo;&iquest;c&oacute;mo?&rdquo;, &ldquo;&iquest;por qu&eacute;?&rdquo; y, forzando un poco el lenguaje, &ldquo;&iquest;con qu&eacute; medios?&rdquo;, pero no podemos usar el &ldquo;&iquest;qui&eacute;n?&rdquo; ni el &ldquo;&iquest;para qu&eacute;?&rdquo; a no ser que pretendamos personificar al hurac&aacute;n en un campo que ser&iacute;a m&aacute;s el de la literatura fant&aacute;stica que el de las explicaciones racionales.</p>      <p>&iquest;Por qu&eacute; un m&eacute;todo mnemot&eacute;cnico dirigido a recordar f&aacute;cilmente las circunstancias que rodean un hecho de manera tan &uacute;til no se ha empleado en medicina? Si su utilidad ya ha sido demostrada en ret&oacute;rica, en literatura, en administraci&oacute;n de negocios, en periodismo, en t&eacute;cnicas de estudio b&iacute;blico, en instrucci&oacute;n judicial de casos y en tantas otras empresas humanas, no se ve una raz&oacute;n para que en la medicina no nos hayamos beneficiado de semejante herramienta mnemot&eacute;cnica. Pero la verdad es que s&iacute;, tambi&eacute;n en Medicina se han utilizado las siete &ldquo;quaestionis&rdquo; dirigidas a indagar sobre las circunstancias y se han utilizado precisamente en el sitio en el que deber&iacute;an estar que no es otro que,  como el lector ya habr&aacute; adivinado, en la anamnesis de la enfermedad actual. Quiz&aacute;s el desconocimiento de la utilidad de esta regla mnemot&eacute;cnica en Medicina se deba a que su &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n fue, desde un comienzo, la homeopat&iacute;a.</p>      <p>En efecto, en 1858 Clemens Maria Franz von B&ouml;nninghausen escribi&oacute; un breve ensayo sobre el valor delos s&iacute;ntomas en la selecci&oacute;n de un remedio homeop&aacute;tico (26). La historia es &eacute;sta: tres a&ntilde;os antes, en el Gran Congreso Homeop&aacute;tico que hab&iacute;a tenido lugar en Bruselas, B&ouml;nninghausen propuso a la sociedad de home&oacute;patas que se concediera un premio al mejor ensayo que se escribiera en los dos a&ntilde;os siguientes sobre el tema &ldquo;el valor de los s&iacute;ntomas presentes en una enfermedad para ayudar como norma o base en la elecci&oacute;n terap&eacute;utica de un remedio&rdquo;. La proposici&oacute;n fue aceptada, pero hab&iacute;an transcurrido ya tres a&ntilde;os y nadie se hab&iacute;a hecho merecedor al premio por la sencilla raz&oacute;n de que nadie hab&iacute;a escrito en ese lapso un tratado sobre el tema propuesto. En su breve ensayo, B&ouml;nninghausen se queja del escaso inter&eacute;s por el asunto y vuelve a plantear el problema desde el comienzo, recordando que en el par&aacute;grafo 153 del Organon del arte de curar, Samuel Hahnemann menciona que para la homeopat&iacute;a uno de los puntos m&aacute;s importantes es establecer la yuxtaposici&oacute;n entre los fen&oacute;menos naturales de la enfermedad, la lista de los s&iacute;ntomas con los que se manifiestan las enfermedades y la lista de los medicamentos disponibles para cada s&iacute;ntoma con el fin de descubrir una potencia curativa correspondiente en magnitud al mal a ser curado (no es necesario recordar aqu&iacute; la tesis principal de Hahnemann: similia similibus curantur -lo similar se cura con lo similar- o tambi&eacute;n similia similibus curentur -permitid que lo similar cure lo similar-).Es en este sentido que,  para el padre de la homeopat&iacute;a, deben establecerse de manera precisa cu&aacute;les son los s&iacute;ntomas m&aacute;s contundentes, peculiares, particulares y caracter&iacute;sticos de cada entidad m&oacute;rbida con miras a ubicar el remedio homeop&aacute;tico con el efecto m&aacute;s preciso y era precisamente en esa direcci&oacute;n que B&ouml;nninghausen hab&iacute;a propuesto el premio que nunca se dio. B&ouml;nninghausen no tiene tampoco la soluci&oacute;n, pero considera que la mejor manera de iniciar la tarea de establecer la conexi&oacute;n s&iacute;ntomas-remedios que pide Hahnemann es, al menos, establecer de la manera m&aacute;s clara posible las caracter&iacute;sticas de cada s&iacute;ntoma que presente el paciente. Para lograr este cometido de una manera met&oacute;dica, argumenta B&ouml;nninghausen, nada mejor que volver a la f&oacute;rmula medieval &ldquo;Quis? Quid? Ubi? Quibus auxiliis? Cur? Quomodo? Quando?&rdquo;, aplic&aacute;ndola siempre en cada paciente a cada uno de sus s&iacute;ntomas. B&ouml;nninghausen consideraba que estas siete preguntas conten&iacute;an todos los elementos esenciales para llevar a cabo una adecuada historia del caso y dedica el resto de su disertaci&oacute;n a explicar el inter&eacute;s e impacto de cada pregunta en la descripci&oacute;n precisa de cada s&iacute;ntoma.</p>      <p>Debo recordar en este punto que la medicina alop&aacute;tica no existe. Ese fue un nombre que Hahnemann acu&ntilde;&oacute; para referirse a la medicina que practicaban en su &eacute;poca quienes no estaban de acuerdo con &eacute;l (y que, adem&aacute;s, practicaban una medicina cuya terap&eacute;utica, basada en sangr&iacute;as y purgas atroces, considerar&iacute;amos hoy tan inadecuada como la consider&oacute; entonces Hahnemann). Desde entonces los adeptos a la homeopat&iacute;a utilizan ese nombre para referirse, de forma un tanto despectiva, a nuestra manera de cuidar, desde una perspectiva cient&iacute;fica, a quienes sufren, manera que tiene una tradici&oacute;n que arranca desde la Escuela de Cos (aunque vale la pena aclarar que tambi&eacute;n los home&oacute;patas consideran que su pr&aacute;ctica posee ra&iacute;ces hipocr&aacute;ticas).</p>      <p>Siempre que los m&eacute;dicos nos referimos a la homeopat&iacute;a nos apoyamos en argumentos que no admiten r&eacute;plica para rechazar sus conclusiones y sus recomendaciones, entre dichos argumentos quiz&aacute;s el m&aacute;s socorrido ha sido que su terap&eacute;utica no tiene ninguna plausibilidad desde el punto de vista biol&oacute;gico ni f&iacute;sico en la medida que las diluciones recomendadas por Hahnemann permiten predecir, con base en una teor&iacute;a cient&iacute;fica tan simple como la de Avogadro, que no hay manera de que,  por ejemplo, en el oscillococcinum, tan utilizado en la &uacute;ltima d&eacute;cada como remedio homeop&aacute;tico para la influenza y el resfriado com&uacute;n, haya una sola mol&eacute;cula del principio activo en el supuesto remedio que ingiere el paciente. El oscillococcinum es una disoluci&oacute;n 200C del h&iacute;gado de una variedad de pato oriunda de Francia; una diluci&oacute;n 200C implica tomar un volumen x del h&iacute;gado del pato, diluirlo en 100 vol&uacute;menes x de agua destilada (a esto se refiere la C),  tomar de dicha diluci&oacute;n un volumen x y diluir esta al&iacute;cuota en 100 vol&uacute;menes x de agua, tomar de nuevo un volumen x de esta segunda diluci&oacute;n y diluirla en 100 vol&uacute;menes de agua y continuar as&iacute; 200 veces. De acuerdo con Avogadro (el n&uacute;mero &ldquo;m&aacute;gico&rdquo; de Avogadro es 6, 022141&times;1023 mol&eacute;culas de cualquier sustancia por cada mol de la sustancia, es decir por una masa de la sustancia con un n&uacute;mero igual de gramos al peso molecular de la sustancia en cuesti&oacute;n), en la diluci&oacute;n homeop&aacute;tica 14C es posible asegurar que, si la mezcla ha estado bien hecha,  habr&aacute; una sola mol&eacute;cula en cada volumen de la diluci&oacute;n del h&iacute;gado de pato, en la diluci&oacute;n 30C habr&iacute;a que tragarse una esfera con un di&aacute;metro igual a la distancia de la tierra al sol para garantizar que el paciente se toma una sola mol&eacute;cula del h&iacute;gado de pato, en la diluci&oacute;n 40C habr&iacute;a que tragarse el universo entero (existen 1080 &aacute;tomos en el universo observable), y a la diluci&oacute;n 200C no alcanzar&iacute;a un universo como el conocido para contener una sola mol&eacute;cula del principio activo del remedio en cuesti&oacute;n (27).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De acuerdo con lo anterior los remedios no contienen el principio activo a las diluciones empleadas, y sin embargo son muchos seres humanos que siguen yendo en busca de los home&oacute;patas. Alguien dir&aacute; que los buscan como se busca, como &uacute;ltimo recurso, in extremis, a todo tipo de magia omnipotente, en la medida en que cuando ya no hay esperanza un mecanismo de defensa es regresar a la magia infantil; sin embargo esa teor&iacute;a no funciona del todo muy bien porque en el momento en que los pacientes constataran que la magia no funciona dejar&iacute;an de ir al home&oacute;pata y, sin embargo, siguen yendo. Otros aseguran que los pacientes han sido embaucados, pero el contraargumento es el mismo, si el paciente percibe que lo han embaucado simplemente no regresa a que lo embauquen de nuevo, Pinocho no vuelve a hacer negocios den el gato y el zorro cuando se percata que las monedas de oro que sembr&oacute; no reto&ntilde;an ni crecen en el campo de la felicidad y que esos dos personajes le robaron su dinero; adem&aacute;s los home&oacute;patas no son embaucadores, ponen en pr&aacute;ctica sus creencias de muy buena fe, es exactamente al rev&eacute;s: hay embaucadores que posan como home&oacute;patas dela misma manera que hay embaucadores que posan como m&eacute;dicos o como banqueros o como administradores, etc., ese no es el problema. Tampoco sirve del todo el argumento del placebo, si as&iacute; fuera los pacientes seguir&iacute;an yendo tambi&eacute;n donde la vecina que les recomend&oacute; la infusi&oacute;n de toronjil o le preguntar&iacute;an de nuevo a la mam&aacute; que les recet&oacute; miel con lim&oacute;n y no consultar&iacute;an al home&oacute;pata; sin embargo, lo consultan y siguen consult&aacute;ndolo.</p>      <p>Algo deben estar haciendo bien los home&oacute;patas fuera de recetar remedios in&uacute;tiles,  pues de no ser as&iacute; los pacientes no los buscar&iacute;an. Algo obtiene el paciente que los visita fuera de recibir sustancias inactivas. B&ouml;nninghausen construy&oacute; una pr&aacute;ctica homeop&aacute;tica con m&aacute;s de 30000 pacientes a lo largo de su vida profesional (que entre otras cosas comenz&oacute; tarde, despu&eacute;s de los 40 a&ntilde;os) (28). Mi hip&oacute;tesis para explicar este fen&oacute;meno, sin negar que algo hay de cierto en las dem&aacute;s (regresi&oacute;n infantil a la magia omnipotente, efecto placebo), es que est&aacute;n haciendo por el paciente lo que en ocasiones no hacemos nosotros: o&iacute;rlo,  atenderlo en el sentido profundo del t&eacute;rmino, cuidarlo aunque en un sentido restringido en la medida en que sus remedios carecen de plausibilidad, darle tiempo. Ser&iacute;a este el momento de tomarlos como ejemplo en cuanto a la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y ofrecerles a nuestros pacientes no s&oacute;lo lo mejor de la ciencia sino tambi&eacute;n lo mejor de nosotros mismos, nuestra capacidad para una interacci&oacute;n verdaderamente humana.</p>      <p>En resumen, deber&iacute;amos aprender de ellos y ense&ntilde;arle a nuestros estudiantes esta regla: para cada s&iacute;ntoma que traiga el paciente recuerden hacer estas preguntas sobre las circunstancias, preguntas que la humanidad viene atesorando,  recomponiendo y mejorando desde la Grecia cl&aacute;sica y que en la actualidad, en su forma m&aacute;s perfecta inquiere por: &ldquo;quis, quid, ubi, quibus auxiliis, cur,  quomodo, quando&rdquo; (qui&eacute;n, qu&eacute;, d&oacute;nde, con qu&eacute; medios, por qu&eacute;, c&oacute;mo, cu&aacute;ndo). &ldquo;Quis?&rdquo; pregunta por la persona, pero no pregunta por su identificaci&oacute;n (nombre, documento de identidad, direcci&oacute;n, etc.) sino por el ser que sufre,  por su vida, por su forma de vivir la vida y por su forma de estar en el mundo sobre todo desde una perspectiva que bien podr&iacute;amos llamar emocional, mental o incluso an&iacute;mica (&iquest;qu&eacute; quiere? &iquest;qu&eacute; espera? &iquest;c&oacute;mo busca lograrlo?). &ldquo;Quid?&rdquo; pregunta por el s&iacute;ntoma mismo, qu&eacute; es lo que vive el paciente como una alteraci&oacute;n en su estado habitual, como una alteraci&oacute;n en el flujo cotidiano de sus percepciones y emociones. &ldquo;Ubi?&rdquo; indaga por la localizaci&oacute;n tanto del s&iacute;ntoma como del paciente, en d&oacute;nde se localiza el s&iacute;ntoma, pero tambi&eacute;n en qu&eacute; regi&oacute;n anat&oacute;mica vive el paciente, en qu&eacute; medio geogr&aacute;fico, clim&aacute;tico y social. &ldquo;Quibus auxiliis?&rdquo; averigua por cualquier elemento adicional que haya podido incrementar o atenuar el s&iacute;ntoma, incluyendo intentos terap&eacute;uticos previos. &ldquo;Cur?&rdquo; es la clave muy bien comprendida siempre del por qu&eacute;, pero es siempre una hip&oacute;tesis sobre el origen del s&iacute;ntoma aunque puede tratarse desde el punto de vista causal de algo tan evidente e inmediato como un traumatismo previo. &ldquo;Quomodo?&rdquo; interroga por el c&oacute;mo del proceso sintom&aacute;tico, por la manera en que &eacute;ste se present&oacute; (agudamente, lentamente) y la manera como ha progresado, con atenci&oacute;n especial a la interacci&oacute;n entre el s&iacute;ntoma y la evoluci&oacute;n de la propia vida del paciente. &ldquo;Quando?&rdquo; se refiere al momento en el que comienza el s&iacute;ntoma desde el punto de vista de la historia temporal que todos compartimos (en tal fecha, a tal hora), pero tambi&eacute;n en qu&eacute; momento de la vida del paciente,  en qu&eacute; momento de sus relaciones con la sociedad, con el trabajo, con su familia, con su propia vida.</p>   <hr>      <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>1. <b>Doran GT</b>. (1981). "There's a S.M.A.R.T. way to write management's goals and objectives". <i>Management Review</i> (AMA FORUM) 70 (11): 35-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0120-2448201400040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>2. <b>Drucker P.</b> The Practice of Mangement. New York: HarperBusiness; 2006: 416 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0120-2448201400040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>3. <b>Carpenter M, Bauer T, Erdogan B.</b> Principles of Management, v. 1.0 &#91;Internet&#93;. Chapter 1.6 Your Principles of Management Survivor's Guide. Consultado el 4 de noviembre de 2014, Disponible en: <a href="http://catalog.flatworldknowledge.com/bookhub/reader/5?cid=41991&amp;e=carpenter-ch01#carpenter-ch01_s06" target="_blank">http://catalog.flatworldknowledge.com/bookhub/reader/5?cid=41991&amp;e=carpenter-ch01#carpenter-ch01_s06</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0120-2448201400040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>4. <b>Bryk W.</b> A False Armistice. The New York Sun 2004, noviembre 10. Consultado el 4 de noviembre de 2014. Disponible en <a href="http://www.nysun.com/on-the-town/false-armistice/4596/" target="_blank">http://www.nysun.com/on-the-town/false-armistice/4596/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0120-2448201400040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>5. <b>Gergely T.</b> Information et persuasion: &Eacute;crire. Tercera Edici&oacute;n. Bruselas: &Eacute;ditions De Boeck Universit&eacute;; 2008; p 14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S0120-2448201400040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>6. <b>Trumbull HC.</b> Teaching and Teachers. Phildelphia: John D. Wattles Publisher; 1884: pp 120-121.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0120-2448201400040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>7. <b>Tom&aacute;s de Aquino.</b> Suma Teol&oacute;gica. Tomo II. Mart&iacute;nez-Casado A (Traductor). Segunda Edici&oacute;n. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos; 1989: p 116.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0120-2448201400040000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>8. <b>Sancti Thomae de Aquino.</b> Corpus Thomisticum. Summa Theologiae [33825] I&ordf;-IIae q. 7 a. 3 co. Textum Leoninum Romae 1891. Consultado el 4 de noviembre de 2014. Disponible en: <a href="http://www.corpusthomisticum.org/sth2006.html" target="_blank">http://www.corpusthomisticum.org/sth2006.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S0120-2448201400040000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>9. <b>Thomas Aquinas, St</b>. The Summa Theologica [Internet]. Fathers of the English Dominican Province (Traductor). New York: Benziger Brothers; 1947. Consultado el 4 de noviembre de 2014. Disponible en <a href="http://www.intratext.com/IXT/ENG0023/" target="_blank">http://www.intratext.com/IXT/ENG0023/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S0120-2448201400040000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>10. <b>Marco Tulio Cicer&oacute;n.</b> De la Invenci&oacute;n Ret&oacute;rica. Reyes-Coria B (Traductor). M&eacute;xico: Universidad nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico; 1997: p 23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0120-2448201400040000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>11. <b>Marco Tulio Cicer&oacute;n.</b> De la Invenci&oacute;n Ret&oacute;rica I, 26. Reyes-Coria B (Traductor). M&eacute;xico: Universidad nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico; 1997: p 29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0120-2448201400040000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>12. <b>Metcalfe M.</b> Reading Critically at University. London: Sage Publications; 2006: pp 126-127.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0120-2448201400040000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>13. <b>Linebaugh P.</b> Tehe Magna Carta Manifesto. Berkeley: University of California Press; 2008: pp 28-30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-2448201400040000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>14. <b>Robertson DW.</b> A note on the classical origin of circumstances in the medieval confessional. <i>Studies in Philology</i>; 43 (1): 6-14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-2448201400040000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>15. <b>Michel A.</b> Les rapports de la rhet&oacute;rique et de la philosophie dans l'oeuvre deCic&eacute;ron. Par&iacute;s: Peeters France; 2003: p 479.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-2448201400040000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>16. <b>Magnano F.</b> Il De topicis differentiis di Severino Boezio. Tesis de Doctorado. Universit&aacute; degli Studi di Salerno. Facolt&agrave; di Lettere e Filosofia Dipartimento di Latinit&agrave; e Medioevo. 2008-2009. Consultada el 4 de noviembre de 2014. Disponible en <a href="http://elea.unisa.it:8080/jspui/bitstream/10556/268/1/tesi%20%20F.%20Magnano.pdf" target="_blank">http://elea.unisa.it:8080/jspui/bitstream/10556/268/1/tesi%20%20F.%20Magnano.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-2448201400040000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>17. <b>Halporn JW, Ostwald M, Rosenmeyer TG.</b> The Meters of Greek and Lat&iacute;n Poetry. Indianapolis: Hackett Publising Co; 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-2448201400040000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>18. <b>Evans GR.</b> Bernard of Clairvaux. Oxford: Oxford University Press; 1999: pp 5-21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-2448201400040000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>19. <b>Bernard de Clairvaux.</b> Sermons pour l'Ann&eacute;e. Tome I.1: Avent et Vigile de No&euml;l. In Adventu Domine. Sermo Primus. De Sex Circumstantiis Adventus. 162: 20-26. Paris: Les &Eacute;ditions du CERF; 2004: p 97.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-2448201400040000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>20. <b>Matthew of Vend&ocirc;me</b>. Ars Versificatoria (The Art of the Versemaker). Parr RP(Traductor). Milwaukee, Wisconsin: Marquette University Press; 1981: p 59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-2448201400040000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>21. <b>Mathei Vindocinensis.</b> Opera Vol III. Ars Versificatoria. Munari F (Editor). Roma:Edizioni di Storia e Letteratura; 1988: p 128.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-2448201400040000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>22. <b>Arist&oacute;teles.</b> &Eacute;tica a Nic&oacute;maco. Ara&uacute;jo M, Mar&iacute;as J (Traductores). Madrid: Centrode Estudiios Pol&iacute;ticos y Constitucionales; 2002: p 34.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-2448201400040000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>23. <b>Strawson PF.</b> Analysis and Metaphysics: An Introduction to Philosophy. Oxford, Oxford University Press; 1992. p 135.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-2448201400040000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>24. <b>Von Wright, Georg Henrik.</b> Explanation and Understanding. Ithaca: Cornell University Press; 1971: 74-125.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-2448201400040000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>25. <b>Davidson D.</b> Actions, reasons and causes. En: Essays on Actions and Events. Oxford: Oxford University Press; 2001: pp 3-20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-2448201400040000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>26. <b>B&ouml;nninghausen von CMF.</b> A Contribution to the Judgement Concerning the Characteristic Value of Symptoms. En: Lesser Writings. Braseros TL, Taffel LH (Editores). New Delhi: B. Jain Publishers; 2005: pp 105-129.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-2448201400040000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>27. <b>Singh S, Ernst E.</b> Trick or treatment?. New York: W. W. Norton &amp; Company; 2009: pp 91-144.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-2448201400040000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>28. <b>Baschin M.</b> How patients built up the practice of the lay homeopath Clemens von B&ouml;nninghausen CMF. Quantitative and qualitative aspects of patient history. <i>Dynamis</i> 2011; 31 (von 2): 475-495.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-2448201400040000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Doran]]></surname>
<given-names><![CDATA[GT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA["There's a S.M.A.R.T. way to write management's goals and objectives"]]></article-title>
<source><![CDATA[Management Review (AMA FORUM)]]></source>
<year></year>
<volume>70</volume>
<numero>11</numero>
<issue>11</issue>
<page-range>35-36</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Drucker]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Practice of Mangement]]></source>
<year>2006</year>
<page-range>416</page-range><publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[HarperBusiness]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carpenter]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bauer]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Erdogan]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Principles of Management]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bryk]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A False Armistice]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-name><![CDATA[The New York Sun]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gergely]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Information et persuasion: Écrire]]></source>
<year>2008</year>
<edition>Tercera</edition>
<page-range>14</page-range><publisher-loc><![CDATA[Bruselas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Éditions De Boeck Université]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Trumbull]]></surname>
<given-names><![CDATA[HC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teaching and Teachers]]></source>
<year>1884</year>
<page-range>120-121</page-range><publisher-loc><![CDATA[Phildelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[John D. Wattles Publisher]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aquino]]></surname>
<given-names><![CDATA[Tomás de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Suma Teológica]]></source>
<year>1989</year>
<edition>Segunda</edition>
<page-range>116</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Biblioteca de Autores Cristianos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aquino]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sancti Thomae de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Corpus Thomisticum]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Summa Theologiae]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Thomas Aquinas, St]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Summa Theologica]]></source>
<year>1947</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Benziger Brothers]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cicerón]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marco Tulio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[De la Invención Retórica]]></source>
<year>1997</year>
<page-range>23</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad nacional Autónoma de México]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cicerón]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marco Tulio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[De la Invención Retórica I, 26]]></source>
<year>1997</year>
<page-range>29</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad nacional Autónoma de México]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Metcalfe]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Reading Critically at University]]></source>
<year>2006</year>
<page-range>126-127</page-range><publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sage Publications]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Linebaugh]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Tehe Magna Carta Manifesto]]></source>
<year>2008</year>
<page-range>28-30</page-range><publisher-loc><![CDATA[Berkeley ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of California Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Robertson]]></surname>
<given-names><![CDATA[DW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A note on the classical origin of circumstances in the medieval confessional]]></article-title>
<source><![CDATA[Studies in Philology]]></source>
<year></year>
<volume>43</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>6-14</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Michel]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Les rapports de la rhetórique et de la philosophie dans l'oeuvre deCicéron]]></source>
<year>2003</year>
<page-range>479</page-range><publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Peeters France]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Magnano]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Il De topicis differentiis di Severino Boezio]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Halporn]]></surname>
<given-names><![CDATA[JW]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ostwald]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rosenmeyer]]></surname>
<given-names><![CDATA[TG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Meters of Greek and Latín Poetry]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Indianapolis ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Hackett Publising Co]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Evans]]></surname>
<given-names><![CDATA[GR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Bernard of Clairvaux]]></source>
<year>1999</year>
<page-range>5-21</page-range><publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Clairvaux]]></surname>
<given-names><![CDATA[Bernard de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sermons pour l'Année. Tome I.1: Avent et Vigile de Noël. In Adventu Domine. Sermo Primus. De Sex Circumstantiis Adventus]]></source>
<year>2004</year>
<page-range>20-26</page-range><page-range>97</page-range><publisher-loc><![CDATA[Paris ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Les Éditions du CERF]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vendôme]]></surname>
<given-names><![CDATA[Matthew of]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ars Versificatoria (The Art of the Versemaker)]]></source>
<year>1981</year>
<page-range>59</page-range><publisher-loc><![CDATA[Milwaukee^eWisconsin Wisconsin]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Marquette University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vindocinensis]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mathei]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Opera Vol III. Ars Versificatoria]]></source>
<year>1988</year>
<page-range>128</page-range><publisher-loc><![CDATA[Roma ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Edizioni di Storia e Letteratura]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aristóteles]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ética a Nicómaco]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>34</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centrode Estudiios Políticos y Constitucionales]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Strawson]]></surname>
<given-names><![CDATA[PF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Analysis and Metaphysics: An Introduction to Philosophy]]></source>
<year>1992</year>
<page-range>135</page-range><publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Von Wright]]></surname>
<given-names><![CDATA[Georg Henrik]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Explanation and Understanding]]></source>
<year>1971</year>
<page-range>74-125</page-range><publisher-loc><![CDATA[Ithaca ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cornell University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Davidson]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Actions, reasons and causes]]></article-title>
<source><![CDATA[Essays on Actions and Events]]></source>
<year>2001</year>
<page-range>3-20</page-range><publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bönninghausen von]]></surname>
<given-names><![CDATA[CMF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Contribution to the Judgement Concerning the Characteristic Value of Symptoms]]></article-title>
<source><![CDATA[Lesser Writings]]></source>
<year>2005</year>
<page-range>105-129</page-range><publisher-loc><![CDATA[New Delhi ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[B. Jain Publishers]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Singh]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ernst]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Trick or treatment?]]></source>
<year>2009</year>
<page-range>91-144</page-range><publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[W. W. Norton & Company]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baschin]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[How patients built up the practice of the lay homeopath Clemens von Bönninghausen CMF. Quantitative and qualitative aspects of patient history]]></article-title>
<source><![CDATA[Dynamis]]></source>
<year>2011</year>
<volume>31</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>475-495</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
