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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tomás Pérez Vejo. Elegía criolla. Una reinterpretación de las guerras de Independencia hispanoamericanas.: México: Tusquests Editores, 2010. 200 páginas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <FONT SIZE="2" FACE="VERDANA">     <P align="right"   ><b>RESE&Ntilde;A</b> </P > </FONT>     <P   align="left" ><font size="3" face="VERDANA"><B><font size="2">Tom&aacute;s P&eacute;rez Vejo.     <BR>         <I>Eleg&iacute;a criolla. Una reinterpretaci&oacute;n de las guerras    <BR>   de Independencia hispanoamericanas. </I>    <BR> M&eacute;xico: Tusquests Editores, 2010. 200 p&aacute;ginas. </font></b></font><FONT SIZE="2" FACE="VERDANA"></FONT></P ><hr size="1">     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">La historiograf&iacute;a latinoamericana y mexicana ha vivido un verdadero periodo de esplendor a ra&iacute;z de la conmemoraci&oacute;n del Bicentenario de las guerras de Independencia y son muchos los puntos de vista que sugieren una lectura cr&iacute;tica, alejada de las apolog&eacute;ticas visiones que desde el Estado, o gracias a &eacute;l, intentan consagrar empalagosas exaltaciones a los h&eacute;roes y a las naciones. Tal inter&eacute;s, sin embargo, no es exclusivo del fervor conmemorativo y, por el contrario, habr&iacute;a que recordar al menos dos grandes debates que tienen varias d&eacute;cadas y que no fueron producidos por el af&aacute;n de las celebraciones. </font>   </p   >    <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">La obra de Fran&ccedil;ois-Xavier Guerra, como ha sido se&ntilde;alado por diversas rese&ntilde;as, trabajos universitarios y balances historiogr&aacute;ficos, ha estimulado una renovaci&oacute;n historiogr&aacute;fica, y una obra como <I>Modernidad e independencia</I> (1992) ha permitido el rescate de la historia pol&iacute;tica e influido en varias generaciones de historiadores. La segunda pol&eacute;mica internacional gira en torno al concepto de naci&oacute;n y gracias a Benedict Anderson y su texto <I>Imagined Communities </I>de 1983 -para solo mencionar una obra muy conocida aunque con un concepto discutible-tuvo resonancia en gran parte del mundo y facilit&oacute; asestar un golpe mortal a las nociones atemporales y esencialistas de la naci&oacute;n. La idea de que estas han existido siempre y que, por ejemplo, se pueden encontrar antes de la independencia de los virreinatos del Nuevo Mundo es insostenible. Tom&aacute;s P&eacute;rez Vejo, el autor de la obra rese&ntilde;ada, particip&oacute; del debate con un texto de 1999 titulado <I>Naci&oacute;n, identidad nacional y otros mitos nacionalistas</I>, en el que efect&uacute;a cr&iacute;ticas a aquellos con visiones esencialistas sobre la naci&oacute;n. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">A partir de estas dos tradiciones -una historiograf&iacute;a revisionista y los debates te&oacute;ricos sobre la naci&oacute;n-, el texto de Tom&aacute;s P&eacute;rez Vejo, <I>Eleg&iacute;a criolla</I>, sugiere una serie de hip&oacute;tesis abiertamente provocadoras, algunas novedosas y otras que sintetizan las pol&eacute;micas m&aacute;s reciente sobre el periodo de la independencia en Am&eacute;rica, que seguramente incomodaran a m&aacute;s de uno. Antes de comentar sus planteamientos b&aacute;sicos, digamos que se trata de un ensayo historiogr&aacute;fico en el que se propone una interpretaci&oacute;n global del proceso de independencia. Aunque se hace referencia a las principales obras y las fuentes generales sobre el periodo, carece de citas a pie de p&aacute;gina. No obstante, es el resultado del trabajo de un historiador que domina la bibliograf&iacute;a y la pol&eacute;mica sobre esta etapa fundamental. </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">Quisiera resaltar cuatro hip&oacute;tesis del texto: la Independencia fue una guerra civil antes que una guerra de liberaci&oacute;n nacional; no hab&iacute;a naciones antes de la derrota de los ej&eacute;rcitos que defend&iacute;an a la Corona; la Independencia no signific&oacute; una oposici&oacute;n entre criollos y peninsulares; y durante la Independencia confluyeron diversas revoluciones. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">Antes de explicar algunas de estas hip&oacute;tesis, cada una analizada en un cap&iacute;tulo, P&eacute;rez Vejo realiza un ejercicio de definici&oacute;n conceptual para llegar a la conclusi&oacute;n de que lo m&aacute;s adecuado es hablar de <I>monarqu&iacute;a cat&oacute;lica</I> para referirse a la forma pol&iacute;tica que usualmente ha sido identificada como imperio, naci&oacute;n o imperio colonial. Aclara P&eacute;rez Vejo que los territorios americanos eran colonias del monarca y, por tanto, no eran inter&eacute;s de una &quot;naci&oacute;n&quot; espa&ntilde;ola -inexistente en aquel entonces-, sino inter&eacute;s de la monarqu&iacute;a (p. 21). En segundo lugar, sostiene que no hubo oposici&oacute;n entre metr&oacute;poli y colonia, entre otras razones por la importancia, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de la Nueva Espa&ntilde;a, cuya capital, a decir de P&eacute;rez Vejo, era m&aacute;s poderosa que Madrid y porque dicha vitalidad permiti&oacute; la igualdad de americanos y peninsulares. Como veremos m&aacute;s adelante, este af&aacute;n por la precisi&oacute;n del concepto estar&aacute; presente a lo largo de todo el libro, labor en la que coincide con otros historiadores como Annick Lemp&eacute;ri&egrave;re y Alfredo &Aacute;vila. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">La cr&iacute;tica a la supuesta marginalidad de los criollos, especialmente a finales del siglo XVIII, y el &eacute;nfasis en su igualdad con los peninsulares parece un argumento bastante interesante que sintetiza varios aportes de diversos historiadores y que sin embargo es radicalizado por P&eacute;rez Vejo. En efecto, ya Braian Hammet y Margarita Garrido, para mencionar un estudio sobre la Nueva Granada, hab&iacute;an mostrado que los criollos disfrutaban de las mieles del poder y que no era tan cierta la explotaci&oacute;n por el Imperio espa&ntilde;ol. M&aacute;s bien, &eacute;sta imagen fue el resultado de una leyenda negra construida para legitimar la guerra contra Espa&ntilde;a. P&eacute;rez Vejo va m&aacute;s all&aacute; al afirmar que no solo no exist&iacute;an diferencias significativas entre criollos y peninsulares, sino que la definici&oacute;n de los campos pol&iacute;ticos a partir del origen geogr&aacute;fico es muy dif&iacute;cil de establecer, pues los criollos participaron en los dos bandos en conflicto; en muchos casos una misma familia ten&iacute;a representantes de los diversos grupos en armas; la guerra fue realizada fundamentalmente por americanos, y existi&oacute; una estrecha colaboraci&oacute;n luego de la Independencia entre liberales espa&ntilde;oles y americanos. La conclusi&oacute;n de P&eacute;rez Vejo es contundente: la guerra de Independencia fue una guerra civil. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">P&eacute;rez Vejo sostiene, adem&aacute;s, que es imposible aceptar t&eacute;rminos que caracterizan la guerra de Independencia como una guerra anticolonial o como una revoluci&oacute;n, no tanto porque se nieguen los cambios sociales y pol&iacute;ticos, sino porque el t&eacute;rmino &quot;revoluci&oacute;n&quot;, que tiene la virtud de ser un modelo interpretaci&oacute;n &quot;coherente y sugestivo&quot;, se ha venido empleando para sugerir que la Independencia fue el enfrentamiento entre una &quot;minor&iacute;as retr&oacute;gradas, aferradas a la defensa de sus privilegios y deslegitimadas por la historia, y unas clases populares que, cansadas de la iniquidad del sistema, se levantaron en armas y derriban el caduco y obsoleto orden anterior&quot; (p. 73). Pero no hubo una mayor&iacute;a que arrasara con los privilegios de la minor&iacute;a, sino una &quot;sorda lucha entre m&uacute;ltiples proyectos pol&iacute;ticos alternativos que se prolong&oacute; durante varios a&ntilde;os&quot; (p. 74), y no existi&oacute; identidad entre clase social y bando realista o insurgente. Luego de un examen detallado de las implicaciones del uso del concepto de revoluci&oacute;n, P&eacute;rez Vejo concluye que lo que se gener&oacute; a partir de 1808 fue &quot;Una guerra civil intermitente, interrumpida por periodos de paz &#91;...&#93; en la que se debatieron m&uacute;ltiples proyectos alternativos de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y social, no solo, y posiblemente ni siquiera en primer lugar, el de la supervivencia o no de la unidad pol&iacute;tica de la Monarqu&iacute;a cat&oacute;lica&quot; (p. 100). Por supuesto, &quot;El resultado final fue una revoluci&oacute;n, que puso fin al Antiguo R&eacute;gimen&quot; (p. 101), es decir, la revoluci&oacute;n social fue el resultado de las guerras de Independencia (p. 243) y no de la aplicaci&oacute;n de un programa pol&iacute;tico de los insurgentes (p. 250). </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">La oposici&oacute;n a la idea de la naci&oacute;n como una entidad presente antes de la Independencia y la hip&oacute;tesis de que esta surgi&oacute; como resultado de la construcci&oacute;n de un nuevo Estado, y luego de una largo proceso, evidentemente retoman tanto el debate sobre la naci&oacute;n como la historiograf&iacute;a latinoamericana sobre el periodo -Jos&eacute; Carlos Chiaramonte, Jaime Rodr&iacute;guez y Brian Hamnett, entre muchos otros-, y aunque a&uacute;n se escuchan voces que exaltan la naci&oacute;n, que hablan de la Independencia de &quot;Colombia&quot;, de &quot;M&eacute;xico&quot;, etc., P&eacute;rez Vejo concluye que la Espa&ntilde;a de aquel entonces tampoco era una naci&oacute;n y que solamente a ra&iacute;z de la invasi&oacute;n napole&oacute;nica, y especialmente de la constituci&oacute;n de C&aacute;diz, se comenz&oacute; a discutir el contenido moderno de la soberan&iacute;a y el de la representaci&oacute;n. Aunque no tengo objeciones sobre la hip&oacute;tesis, parece que en ocasiones el argumento se repite innecesariamente, casi en los mismos t&eacute;rminos, a lo largo de los primeros cap&iacute;tulos. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">La alta valoraci&oacute;n del liberalismo, que encuentra su materializaci&oacute;n en C&aacute;diz, y la importancia de la constituci&oacute;n en el movimiento juntero americano no deben llevarnos a pensar que existe en el autor un modelo en el que combaten un liberalismo independentistas contra un absolutismo realista. Todo lo contrario, entre otras razones porque los jefes realistas fueron amigos de la constituci&oacute;n en alg&uacute;n momento (p. 85). Por el lado insurgente no se encuentra una formulaci&oacute;n homog&eacute;nea del liberalismo. De hecho, los primeros pronunciamientos de las juntas americanas fueron a favor de la monarqu&iacute;a, y muchos independentistas se pueden catalogar de conservadores. Lo real fue que la idea de la ruptura con Espa&ntilde;a fue resultado de un proceso y se hizo inevitable a ra&iacute;z del sanguinario proyecto de reconquista o pacificaci&oacute;n. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">El ejercicio que realiza P&eacute;rez Vejo de precisar el uso del lenguaje de la &eacute;poca y de ser consciente de las implicaciones de su empleo hoy d&iacute;a est&aacute; acompa&ntilde;ado por una cr&iacute;tica radical de las posiciones tradicionales y patrioteras de interpretaci&oacute;n de la Independencia en Am&eacute;rica. P&eacute;rez sugiere un modelo general de interpretaci&oacute;n novedoso, y la mayor&iacute;a de sus hip&oacute;tesis parecen provocadoras, y de hecho las comparto plenamente. Estos aspectos son los que le otorgan importancia al libro. Sin embargo, tengo dos diferencias con este ejercicio de s&iacute;ntesis y con otros trabajos de historiadores que defienden similares puntos de vistas. La primera tiene que ver con la periodizaci&oacute;n. Me parece que el inicio del proceso de Independencia en 1808 con la invasi&oacute;n napole&oacute;nica tiene varias dificultades. En primer lugar, en el mundo andino existieron dos levantamientos de enormes repercusiones desde el punto de vista ideol&oacute;gico, militar, pol&iacute;tico y social. Nos referimos al levantamiento de T&uacute;pac Amaru II y al movimiento de los Comuneros en la Nueva Granada. No se trata de simples rebeliones con ubicaci&oacute;n y limitadas repercusiones, por el contrario, fueron dos movimientos que trastocaron los cimientos mismos del orden colonial. Por supuesto, no quiero decir que los comuneros o T&uacute;pac Amaru se propusieran como primer objetivo la Independencia, pero existieron razones de orden simb&oacute;lico -l&eacute;ase cultural-, una enorme movilizaci&oacute;n social -calculada para la Nueva Granada en 20 mil personas-, liderazgo popular, alianza de clases, objetivos precisos y defensa por las armas de un programa b&aacute;sico -recordemos que Jos&eacute; Antonio Gal&aacute;n otorg&oacute; libertad a los esclavos- y, adem&aacute;s, el rumor conect&oacute; los dos movimientos, por lo que en la Nueva Granada se conocieron noticias acerca de un rey inca que otorgar&iacute;a libertad. Los dos movimientos finalmente fueron derrotados militarmente, sus l&iacute;deres ejecutados y sus cuerpos exhibidos. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">Por otra parte, la mayor&iacute;a de los historiadores suponen que existi&oacute; control territorial y que el imperio, la colonia o la monarqu&iacute;a cat&oacute;lica, para emplear el concepto de P&eacute;rez Vejo, era una unidad, americana o hispanoamericana. Pero la realidad fue bien distinta. Espa&ntilde;a solo tuvo control en las ciudades y en sus <I>hinterlands</I>. De manera que el orden colonial era m&aacute;s poroso de lo que se supone y una movilizaci&oacute;n como las que acabamos de mencionar o una invasi&oacute;n a la capital de la metr&oacute;poli y el sometimiento del rey no pod&iacute;an generar cosa distinta que oportunidades para las nuevas ideas. En ese nuevo contexto, Cartagena de Indias se manifest&oacute; tempranamente por la Independencia. Esta actitud fue la excepci&oacute;n, pero el proceso de Independencia, como lo vimos, fue de encuentro y diferencias entre proyectos pol&iacute;ticos de distinto signo. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">La segunda diferencia que quiero manifestar es que la cr&iacute;tica a la Independencia, generada por cierto revisionismo historiogr&aacute;fico, especialmente por un izquierdismo de los acad&eacute;micos, ha institucionalizado una visi&oacute;n negativa que desprecia y rechaza todo lo ligado a esta etapa hist&oacute;rica. Al final, si recopilamos las distintas hip&oacute;tesis de los historiadores, nos encontramos con que no existi&oacute; ni naci&oacute;n, ni revoluci&oacute;n, ni independencia, ni nada. Es necesario diferenciarse de estas posturas extremas y valorar adecuadamente el proceso hist&oacute;rico. Por una parte, hubo una revoluci&oacute;n, pero, por supuesto, no como las del siglo XX. Las revoluciones de independencia no pod&iacute;an tener un proyecto de equilibrio social, no pod&iacute;an ser igualitarias, tampoco pod&iacute;an ser socialistas. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="VERDANA">&iquest;Qu&eacute; fue lo significativo de la Independencia? Creo que el ser parte de una tendencia mundial de construcci&oacute;n de los Estados nacionales y de consolidaci&oacute;n del capitalismo. Por otro lado, que el proceso victorioso sobre el ej&eacute;rcito de la potencia m&aacute;s grande del mundo en aquel entonces dot&oacute; a la Nueva Granada, por ejemplo, de autonom&iacute;a, gracias a lo cual pudo transformarse en una naci&oacute;n sin que a lo largo del todo el siglo XIX fuese sometida por potencia alguna. Finalmente, que la naciente naci&oacute;n particip&oacute; de un debate por la soberan&iacute;a, la ciudadan&iacute;a y la naci&oacute;n, debate que fue el fundamento de su modernidad. </font></p> </blockquote> <FONT SIZE="2" FACE="VERDANA"> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><B>MIGUEL &Aacute;NGEL URREGO</b>    <BR>     Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo, M&eacute;xico     <BR>     <a href="mailto:miguelangelurrego@yahoo.com"><i>miguelangelurrego@yahoo.com</i></a></p> </blockquote> </FONT>      ]]></body>
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