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<journal-title><![CDATA[Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Legislación e instituciones agrarias en México, 1911-1924]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The Mexican Revolution brought about significant transformations in land distribution, as well as new laws and institutions providing for the distribution of land to villages and communities. Between 1911 and 1924, the National Agrarian Commission was the entity in charge of implementing the agrarian reform in Mexico. However, both the legislation and the institutions underwent changes during this period, due to the different political groups that came to power and the process of formation of the Mexican State.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <FONT size="2" face="verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>Legislaci&oacute;n e instituciones agrarias en M&eacute;xico, 1911-1924 </b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b><I>Legislation and Agrarian Institutions in Mexico, 1911-1924 </I></b></font></p>      <br>     <p><B>Laura Guillermina G&oacute;mez Santana* </b>    <br> Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, Unidad Guadalajara Jalisco, M&eacute;xico</p>     <p>* <a href="mailto:lguille60@hotmail.com">lguille60@hotmail.com</a></p>      <p>Art&iacute;culo de investigaci&oacute;n. Recepci&oacute;n: 6 de agosto de 2012. Aprobaci&oacute;n: 3 de octubre de 2012. </P>  <hr> <ol>      <p><font size="3"><b>Resumen</b></font> </P>     <p> A partir de la Revoluci&oacute;n Mexicana se dieron importantes transformaciones en la distribuci&oacute;n de la tierra, con lo que se decretaron leyes y se crearon nuevas instituciones que concretaron el reparto de tierras a pueblos y comunidades. De 1911 a 1924, la Comisi&oacute;n Nacional Agraria fue el &oacute;rgano encargado de instituir la reforma agraria en M&eacute;xico. Sin embargo, tanto la legislaci&oacute;n como sus instituciones sufrieron cambios durante este periodo, debido a los diversos grupos pol&iacute;ticos que gobernaron y al proceso de conformaci&oacute;n del Estado mexicano.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>Palabras clave: </B>Revoluci&oacute;n Mexicana, reparto agrario, instituciones agrarias, Comisi&oacute;n Nacional Agraria.</p>     </ol> <hr> <ol>     <p><font size="3"><B>Abstract </b></font></p>      <p> <I>The Mexican Revolution brought about significant transformations in land distribution, as well as new laws and institutions providing for the distribution of land to villages and communities. Between 1911 and 1924, the National Agrarian Commission was the entity in charge of implementing the agrarian reform in Mexico. However, both the legislation and the institutions underwent changes during this period, due to the different political groups that came to power and the process of formation of the Mexican State. </I></P>     <p><B>Keywords:</B><I> Mexican Revolution, agrarian distribution, agrarian institutions, National Agrarian Commission. </I></P>     </ol> <hr>      <p><font size="3"><B>Introducci&oacute;n </b></font></p>     <p> Desde el inicio de la Revoluci&oacute;n Mexicana, se tom&oacute; como bandera pol&iacute;tica el reparto de la tierra a los pueblos y a las comunidades que sufrieron despojos de sus propiedades durante el periodo liberal en el siglo XIX. Existieron diversas propuestas de las diferentes facciones revolucionarias sobre la tierra. En el periodo de 1910 a 1915 se dieron los primeros repartos de tierra, principalmente de facto, y surgieron los primeros esfuerzos para instituir agencias estatales para el reparto de tierras, siendo la principal encargada de llevar a cabo las leyes agrarias en M&eacute;xico la Comisi&oacute;n Nacional Agraria.</p>     <p>El prop&oacute;sito de estas l&iacute;neas es analizar las leyes y, a su vez, las instituciones que surgieron, gracias a las cuales se logr&oacute; llevar a cabo la reforma agraria, que fue la base del Estado mexicano del siglo XX. Investigar este periodo es fundamental para entender los or&iacute;genes de las transformaciones sobre la tenencia de la tierra, que repercuti&oacute; profundamente en la organizaci&oacute;n y en la vida de la gente del campo.</p>     <p><font size="3"><B>Primeros intentos de la reforma agraria, 1910-1915 </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El periodo de 1910 a 1915 en M&eacute;xico se caracteriz&oacute; por los conflictos armados entre diferentes bandos pol&iacute;ticos que se disputaban el control del territorio y del poder. Cada uno de los bandos ten&iacute;a diversas propuestas para reorganizar la Naci&oacute;n, que se intentaron institucionalizar como una manera de legitimar el poder. Sin embargo, tanto la legislaci&oacute;n agraria como su reglamentaci&oacute;n estuvieron en constante transformaci&oacute;n, dependiendo de qui&eacute;nes detentaban el gobierno, lo que determinaba el rumbo de la pol&iacute;tica agraria y de sus instituciones, debido a la conformaci&oacute;n del Estado mexicano del siglo XX. El segundo aspecto es que estos constantes cambios de gobernantes se deb&iacute;an a que despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n Mexicana el Estado se encontraba en un proceso de construcci&oacute;n.</p>     <p>La Revoluci&oacute;n de 1910 surge ante el autoritarismo de treinta a&ntilde;os del presidente Porfirio D&iacute;az. Uno de los elementos de descontento del pueblo era la explotaci&oacute;n de los trabajadores del campo, as&iacute; como la usurpaci&oacute;n de sus ancestrales propiedades. Despu&eacute;s del derrocamiento de D&iacute;az, toma la presidencia Francisco I. Madero, quien propuso por primera vez la conformaci&oacute;n de instituciones y leyes para llevar a cabo una transformaci&oacute;n en la tenencia de la tierra en M&eacute;xico, sin embargo, la mayor&iacute;a quedaron en el papel, si no todas.</p>     <p>Madero plasm&oacute; el 5 de octubre de 1910, en el Plan de San Luis, un nuevo tipo de agrarismo que propon&iacute;a devolver las posesiones de tierra a los peque&ntilde;os propietarios que fueron despojados por fallos de tribunales estatales o por disposici&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Fomento.</p>     <p>El proyecto pol&iacute;tico de Madero no ten&iacute;a como eje central la reivindicaci&oacute;n de los derechos agrarios de los pueblos y su movimiento se caracteriz&oacute; por ser modernizante. Los maderistas m&aacute;s prominentes abogaban por la divisi&oacute;n de la tierra para crear una clase pr&oacute;spera de peque&ntilde;os propietarios, pero sin ideas o pr&aacute;cticas precisas.</p>     <p>En 1911, el gobierno maderista cre&oacute; unas de las instituciones m&aacute;s importantes que aplicaron la legislaci&oacute;n en el reparto agrario en las primeras d&eacute;cadas del siglo XX, nos referimos a la Comisi&oacute;n Nacional Agraria, relacionada con diferentes organismos encargados de resolver las demandas y conflictos de la tierra:</p>     <blockquote>     <p>Para conseguir resultados pr&aacute;cticos, se ha nombrado en el seno de la Comisi&oacute;n Nacional Agraria, un comit&eacute; ejecutivo que est&aacute; en contacto directo con la Direcci&oacute;n de Agricultura, con la Secci&oacute;n de Aguas de la Secretar&iacute;a de Fomento y con la Direcci&oacute;n Agraria, oficinas por las cuales se tramitan todos los negocios relacionados con el problema agrario que se tratan de resolver.<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup></P>  </blockquote>     <p>Las principales tareas que realiz&oacute; la comisi&oacute;n ejecutiva fueron la creaci&oacute;n de un programa y el dictamen sobre la conservaci&oacute;n y el fomento de bosques, y la reglamentaci&oacute;n del uso de las aguas y colonizaci&oacute;n. Sus miembros estudiaron las diversas propuestas para adquirir grandes predios r&uacute;sticos, propicios para el cultivo, en donde pod&iacute;an establecer peque&ntilde;os agricultores a trav&eacute;s de lotes fraccionados. Estas instancias ten&iacute;an por objeto determinar, mediante el examen de los t&iacute;tulos de propiedad y los respectivos trabajos de campo, cu&aacute;les eran los terrenos de que la Naci&oacute;n pod&iacute;a disponer para llevar a cabo su proyecto.</p>     <p>Sin embargo, con base en los conocimientos y experiencias que tuvieron los intelectuales estudiosos del campo mexicano, se hizo evidente la necesidad de plantear la reconstrucci&oacute;n de los ejidos de los pueblos como un medio para evitar la emigraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n rural; asimismo los gastos del gobierno se reducir&iacute;an considerablemente con lo que erogar&iacute;a en las compras de las propiedades particulares para su fraccionamiento.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> As&iacute; mismo, uno de los representantes maderistas m&aacute;s prominentes, Luis Cabrera, en la sesi&oacute;n en el Congreso de la Uni&oacute;n pronunci&oacute; el discurso "La reconstituci&oacute;n de los ejidos de los pueblos como medio de suprimir la esclavitud del jornalero mexicano".<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup></P>     <p>El proyecto de Cabrera consist&iacute;a en disminuir la problem&aacute;tica del campo, es decir, "el peonismo o servidumbre feudal" hasta el "hacendismo", la peque&ntilde;a propiedad sufr&iacute;a una fuerte presi&oacute;n por parte de los grandes propietarios, pero sobre todo, cre&iacute;a que se deber&iacute;a de proteger a los pueblos del poder de las haciendas, "entre cuyos linderos se encuentran como prisioneros los poblados de proletarios".<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> Para esto, es necesario pensar en la reconstrucci&oacute;n de los ejidos, procurando que sean inalienables, tomando las tierras que se necesiten de las grandes propiedades circunvecinas, ya sea por medio de compra, ya por medio de expropiaci&oacute;n por causa de utilidad p&uacute;blica con indemnizaci&oacute;n, ya por medio de arrendamientos o aparcer&iacute;a forzosos.<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Durante la &eacute;poca colonial en la Nueva Espa&ntilde;a, los ejidos eran tierras que otorgaba la Corona a los pueblos de indios para que los utilizaran de manera com&uacute;n en la recolecci&oacute;n de le&ntilde;a, la obtenci&oacute;n de agua o la caza.<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> Los espa&ntilde;oles fundaron los pueblos de indios como un medio para controlar a la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona; "los indios fuesen reducidos a pueblos, y no viviesen divididos y separados por la sierra y montes priv&aacute;ndose de todo beneficio espiritual y temporal".<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup></P>     <p>Los pueblos ten&iacute;an dos or&iacute;genes; unos continuaron en el lugar de las fundaciones prehisp&aacute;nicas, mientras que otros surgieron despu&eacute;s de la conquista, producto de la colonizaci&oacute;n espa&ntilde;ola. En la &eacute;poca colonial, los pueblos pod&iacute;an tener tres tipos de tierras comunales: el fundo legal, que se constitu&iacute;a cuando se fundaba la poblaci&oacute;n y era el lugar donde viv&iacute;an los indios; las tierras de com&uacute;n repartimiento, que eran terrenos individuales para su explotaci&oacute;n agr&iacute;cola, y finalmente el ejido. Estas disposiciones significaron para los indios una protecci&oacute;n de su propiedad; la ley adicional de 1713 exig&iacute;a que todos los pueblos ind&iacute;genas recibieran agua, montes y tierras para la agricultura, y que cada poblaci&oacute;n poseyera una parcela com&uacute;n (ejido) de una legua cuadrada para pastura.</p>     <p>Este tipo de tenencia de la tierra cambi&oacute; durante el siglo XIX, en el que luchaban liberales contra conservadores, grupos que ten&iacute;an diferentes proyectos pol&iacute;ticos. Los liberales fueron los ganadores y propusieron la divisi&oacute;n de la tierras comunales, fue hasta casi al final del siglo XIX que se ejecutaron las leyes de desamortizaci&oacute;n de bienes comunales. En su discurso de 1911, Cabrera expres&oacute; abiertamente su oposici&oacute;n a la postura de los maderistas en cuestiones agrarias, que prevalec&iacute;a el restablecimiento de la paz, dejando para despu&eacute;s los cambios econ&oacute;micos. Para Cabrera, deb&iacute;a ser al rev&eacute;s: ve&iacute;a en las trasformaciones econ&oacute;micas, el camino hacia la paz, al mismo tiempo que se utilizaba la represi&oacute;n y la fuerza de la autoridad. Los cambios en el &aacute;mbito econ&oacute;mico propiciar&iacute;an condiciones de equilibrio entre diferentes sectores de la sociedad, y con la creaci&oacute;n de ejidos se lograr&iacute;a restablecer la paz. Cabrera cre&iacute;a que la incomprensi&oacute;n sobre las cuestiones agrarias se deb&iacute;a al desconocimiento de las condiciones econ&oacute;micas de la sociedad rural:</p>     <blockquote>      <p>Don Francisco I. Madero, en el Plan de San Luis, apunt&oacute; la necesidad de tierras como causa de malestar pol&iacute;tico, y prometi&oacute; remediarlo. El magonismo -no este que ustedes creen, sino el otro- hab&iacute;a apuntado tambi&eacute;n la necesidad de tierra (&hellip;). Se adivinaba que el problema agrario consist&iacute;a en dar tierras; pero no se sab&iacute;a ni d&oacute;nde, ni a qui&eacute;nes, ni qu&eacute; clase de tierras.<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup></P> </blockquote>     <p>Posteriormente, el l&iacute;der revolucionario Emiliano Zapata logr&oacute; restituir las tierras a los pueblos de Morelos, que solo lograron disfrutar hasta poco tiempo despu&eacute;s de su muerte, ya que fueron anuladas por presidente &Aacute;lvaro Obreg&oacute;n. Al promulgar el Plan de Ayala, Zapata, el 28 de noviembre de 1911, desconoc&iacute;a al gobierno de Francisco I. Madero y establec&iacute;a la restituci&oacute;n de terrenos, montes y aguas a los pueblos que probaran ser los propietarios y la dotaci&oacute;n de tierras para constituir ejidos, colonias y fundos legales. Pero fue hasta 1915, cuando el zapatismo hizo la Revoluci&oacute;n en Morelos, que se autoriz&oacute; la recuperaci&oacute;n de tierras de los pueblos:</p>     <blockquote>     <p>En los d&iacute;as subsiguientes, partidas armadas de aparceros y campesinos pobres comenzaron a invadir tierras de los distritos del centro y del este del estado. Los indefensos administradores de las haciendas y los  peones residentes de las tierras que los invasores reclamaban no tuvieron m&aacute;s remedio que dar satisfacci&oacute;n a las demandas revolucionarias.<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup></P></blockquote>      <p>En la Convenci&oacute;n de Aguascalientes se acept&oacute;, como primera soluci&oacute;n al conflicto entre villistas y zapatistas, la adecuada redistribuci&oacute;n del territorio nacional seg&uacute;n el Plan, es decir, la adquisici&oacute;n de lotes. En cada uno de los lugares hab&iacute;a distintas problem&aacute;ticas, y adem&aacute;s el gobierno no ten&iacute;a el dinero suficiente para llevar a cabo este proyecto a gran escala. Las comisiones se distribuyeron por todo el territorio zapatista; los ingenieros encargados revisaron los t&iacute;tulos de los fundos legales e interrogaron a los m&aacute;s viejos para determinar los l&iacute;mites de cada una de las comunidades. La principal problem&aacute;tica a la que se enfrentaron los ingenieros agr&oacute;nomos fueron los conflictos entre los pueblos por la demarcaci&oacute;n de los l&iacute;mites: "la tradici&oacute;n oral y los viejos planos coloniales no daban datos exactos; se originaban discusiones interminables a fin de localizar referencias tan poco precisas como las de una piedra grande, un amate frondoso, un cerro boludo o una barranca honda".<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup> </P>     <p>Mientras tanto, Francisco Villa, otro de los revolucionarios, inici&oacute; en Chihuahua el proceso de distribuci&oacute;n de tierras en agosto de 1914. Varios meses despu&eacute;s, en septiembre, Bonilla redact&oacute; el proyecto de ley agraria para este estado del norte de M&eacute;xico. En esta ley se establec&iacute;a un sistema burocr&aacute;tico para solicitar tierras, as&iacute; como el pago de estas en abonos.<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup> En 1913, cuando Villa asume la gubernatura del Chihuahua, se decret&oacute; que todas las propiedades pertenecientes a los hacendados estar&iacute;an bajo el control del gobierno hasta el triunfo de la Revoluci&oacute;n. Los ingresos de estas propiedades ser&iacute;an usados para el financiamiento del movimiento, ayudar a las viudas y hu&eacute;rfanos de los soldados; despu&eacute;s de obtener la victoria, se distribuir&iacute;an estos predios entre los campesinos de manera individual, ya que en la ley no se mencionaba la propiedad comunal, debido a que no fue una organizaci&oacute;n propia del norte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La primera de ellas se dirigi&oacute; al Estado de Chihuahua, bajo las &oacute;rdenes del ingeniero Manuel Bonilla, integrada con agr&oacute;nomos reci&eacute;n egresados de la Escuela Nacional de Agricultura de San Jacinto, a las afueras de la capital de M&eacute;xico. Poco despu&eacute;s, se organizaron las comisiones agrarias del sur. El ingeniero Ignacio D&iacute;az Soto y Gama, profesor de mec&aacute;nica anal&iacute;tica en la Escuela Nacional, simpatizaba con la causa zapatista, al igual que su hermano, Antonio, por lo que se uni&oacute; a la restituci&oacute;n de tierras en Morelos.<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup></P>     <p>La Escuela Nacional de Agricultura se convirti&oacute; en un centro pol&iacute;tico donde se aglutinaron los estudiantes de agronom&iacute;a en grupos, bajo las distintas facciones en pugna. Los agr&oacute;nomos que se inclinaba por el agrarismo de Emiliano Zapata secundaron la invitaci&oacute;n del Ingeniero D&iacute;az y se enlistaron en las comisiones de Morelos.</p>     <p>Villa hab&iacute;a contemplado a los soldados de su ej&eacute;rcito como los principales sujetos de derecho a tierras, por lo que no ve&iacute;a conveniente d&aacute;rselas antes de que terminara la guerra. Los villistas esperaban que la reforma agraria se realizara cuando regresaran a sus localidades de origen, pero para entonces ya era demasiado tarde porque el ej&eacute;rcito de Villa hab&iacute;a sido vencido y hab&iacute;a perdido toda capacidad para otorgarles las tierras.<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup> Para marzo de 1915, en Morelos, un centenar de pueblos hab&iacute;an obtenido tierras, que empezaron a trabajar a la mayor brevedad posible. Al mismo tiempo, los trapiches morelenses, administrados por los generales combatientes, fueron nacionalizados y se constituyeron en un servicio p&uacute;blico para que los vecinos de los pueblos fueran a moler su ca&ntilde;a. As&iacute; mismo, el gobierno zapatista distribuy&oacute; medio mill&oacute;n de pesos en cr&eacute;ditos entre los municipios del estado para la compra de semillas y herramientas. Las comunidades beneficiadas ten&iacute;an la libertad de manejar sus recursos de manera aut&oacute;noma; se restableci&oacute; la democracia tradicional, el consenso entre los miembros de la comunidad y la descentralizaci&oacute;n de la autoridad en los asuntos locales, aspectos que marcaron la vida pol&iacute;tica en Morelos.<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup></P>      <p>Pero esta utop&iacute;a durar&iacute;a muy poco, la dificultad de integrar un gobierno fuerte entre villistas y zapatistas y el avance de los constitucionalistas provocaron que el Ej&eacute;rcito del Sur retomara las armas a mediados de 1915. La disidencia sure&ntilde;a y los embates constitucionalistas a finales de ese a&ntilde;o amenazaron el desempe&ntilde;o de las comisiones agrarias del sur, pues algunos de sus miembros "hab&iacute;an muerto, otros disfrutaban del triunfo y un tercer grupo iniciaba la desbandada, en espera de tiempos mejores".<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup> En abril de 1916, el General constitucionalista Pablo Gonz&aacute;lez invadi&oacute; el Estado de Morelos y los zapatistas se refugiaron en las monta&ntilde;as. Los sembrad&iacute;os reci&eacute;n distribuidos fueron arrasados, hombres, mujeres y ni&ntilde;os fueron fusilados y alrededor de 5.000 morelenses fueron capturados y deportados a campos de trabajos forzados a la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n. En septiembre de 1916, Gonz&aacute;lez y 30.000 hombres salieron de Morelos, cuando ya no hab&iacute;a con qui&eacute;n combatir ni qu&eacute; saquear.</p>     <p>Luego de retomar el control del estado, Zapata se dio a la tarea de reconstruir la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, pues la situaci&oacute;n en Morelos era dif&iacute;cil, la poblaci&oacute;n hab&iacute;a sido diezmada y poco hab&iacute;a para comer. Despu&eacute;s de la muerte de Zapata en 1919, persisti&oacute; la resistencia, que en 1920 pactar&iacute;a con &Aacute;lvaro Obreg&oacute;n.</p>     <p>Entre las pol&iacute;ticas agrarias de las facciones encabezadas por Villa y Zapata existieron similitudes significativas; en ambos casos fueron confiscadas las grandes haciendas pertenecientes a los terratenientes mexicanos, se declar&oacute; que no se permitir&iacute;a el retorno de los hacendados y prometieron repartir la tierra entre el campesinado. Pero la mayor diferencia entre Zapata y Villa fue que, en Morelos, Zapata reparti&oacute; efectivamente la tierra y en forma comunal, mientras que en el territorio controlado por Villa, la distribuci&oacute;n de la tierra solo fue limitada y las grandes propiedades permanecieron bajo la administraci&oacute;n estatal.<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup></P>     <p><font size="3"><B>Legislaci&oacute;n agraria, 1915-1924 </b></font></p>     <p> La promulgaci&oacute;n del Decreto de 6 de enero de 1915 estuvo rodeada de un contexto de confrontaciones y luchas entre los l&iacute;deres revolucionarios. Venustiano Carranza, a finales de 1914 perdi&oacute; legitimidad ante la Convenci&oacute;n de Aguascalientes que lo hab&iacute;a nombrado el 19 de febrero de 1913 como Primer Jefe del Ej&eacute;rcito Constitucionalista. En octubre de 1914, la Convenci&oacute;n se opuso a que Carranza continuara en el poder ejecutivo, quien ante el temor de que las tropas villistas tomaran la capital del pa&iacute;s, instal&oacute; su gobierno en Veracruz, el 26 de noviembre, junto con su gabinete y un peque&ntilde;o ej&eacute;rcito. Dos d&iacute;as despu&eacute;s, el ej&eacute;rcito zapatista entr&oacute; en Ciudad de M&eacute;xico con el reci&eacute;n nombrado Presidente por la Convenci&oacute;n, Eulalio Guti&eacute;rrez, quien fue reconocido por Villa y sus ej&eacute;rcitos. Ambas fuerzas se aliaron contra los constitucionalistas, lo que dio origen a una nueva guerra civil.</p>     <p>Las expectativas de triunfo de Carranza eran casi nulas, los carrancistas solo dominaban en Sonora, Coahuila y parte de la regi&oacute;n del sureste, de donde proven&iacute;a su fuerza armada. Al contrario de Villa, Carranza carec&iacute;a de arraigo entre el pueblo y de una fuerte autoridad ante sus tropas. Por el contrario, las fuerzas villistas eran percibidas como los vencedores seguros, ya que ten&iacute;an un mayor control del territorio nacional y por la gran velocidad con que se movilizaban militarmente.<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup> A la par del conflicto b&eacute;lico, Carranza y Obreg&oacute;n implementaron una campa&ntilde;a de desprestigio en contra de Villa, trataron de convencer a sus seguidores y a todo el pa&iacute;s de que era un vulgar bandido, con el prop&oacute;sito de acabar con su imagen de "aliado y h&eacute;roe revolucionario", convirti&eacute;ndolo en un traidor a la Revoluci&oacute;n.<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup> Esta ofensiva propagandista carrancista iba de la mano con la ideol&oacute;gica. Por consejo de los intelectuales de su facci&oacute;n, en diciembre de 1914 y enero de 1915, Carranza inici&oacute; una ofensiva "social", emitiendo declaraciones y decretos radicales, entre los que se encuentra el Decreto de 6 de enero de 1915, donde se estipulaba restituir las tierras a los pueblos y ser&iacute;an tomadas de los latifundios y que se crear&iacute;an instituciones especiales para que supervisaran el proceso; por otra parte, en todas las regiones controladas por los carrancistas se declar&oacute; ilegal el peonaje por deuda, emancip&aacute;ndolos de las haciendas.<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup></P>     <p>La elaboraci&oacute;n de este decreto surge como resultado de una campa&ntilde;a carrancista por obtener el control del pa&iacute;s, ante un eminente desplazamiento por las fuerzas villistas, y como un instrumento para obtener apoyo directo de grupos movilizados por la lucha de la tierra. En 1915, es proclamado en Veracruz el Decreto de 6 de enero por Venustiano Carranza, en el que se vislumbran las ideas de Cabrera. Con el objetivo de anular los procedimientos ilegales que se dieron a partir de las leyes liberales del siglo XIX, se estableci&oacute; que los pueblos recuperaran sus propiedades inmemoriales junto con su personalidad jur&iacute;dica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una de las causas m&aacute;s generales del malestar y descontento de las poblaciones agr&iacute;colas de este pa&iacute;s ha sido el despojo de los terrenos de propiedad comunal o de repartimiento, que les hab&iacute;a sido concedidos por el Gobierno colonial como medio para asegurar la existencia de la clase ind&iacute;gena, y que, con pretexto de cumplir con la ley de 25 de junio de 1856 y dem&aacute;s disposiciones que ordenaron el fraccionamiento y reducci&oacute;n a propiedad privada de aquellas tierras entre los vecinos de los pueblos a que pertenec&iacute;an, quedaron en manos de unos cuantos especuladores.<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup></P>     <p>Los procesos formales del reparto agrario se iniciaron con la legislaci&oacute;n que establec&iacute;a qui&eacute;nes eran los beneficiarios, bajo qu&eacute; tipo de circunstancias y cu&aacute;les ser&iacute;an las autoridades responsables. Seg&uacute;n esta legislaci&oacute;n, los pueblos, las congregaciones y rancher&iacute;as eran los actores activos en el reparto agrario, solo si ellos solicitaban la restituci&oacute;n o dotaci&oacute;n de sus tierras, se pondr&iacute;a en marcha todo el aparato burocr&aacute;tico del Estado, conformado por autoridades locales y federales que vigilaban y salvaguardaban los derechos, ya fueran hist&oacute;ricos o sociales, de los pueblos de M&eacute;xico.</p>     <p>Con la ley de 6 de enero de 1915 se estableci&oacute; la posibilidad de reconocer o restituir la propiedad comunal de los pueblos -otorgada a sus ancestros por el Gobierno colonial, pero arrebatada por la Ley de 25 de junio de 1856- y las concesiones o composiciones que las autoridades federales o locales hubieran hecho en contra de la propiedad comunal a partir de 1876:</p> <ol>     <p>I. Todas las enajenaciones de tierras, aguas y montes pertenecientes a los pueblos, rancher&iacute;as, congregaciones o comunidades, hechas por los jefes pol&iacute;ticos, gobernadores de los Estados o cualquier otra autoridad local, en contravenci&oacute;n a lo dispuesto en la ley de 25 de junio de 1856 y dem&aacute;s leyes y disposiciones relativas.</p>     <p>II. Todas las concesiones, composiciones o ventas de tierras, aguas y montes, hechas por la Secretar&iacute;a de Fomento Hacienda o cualquiera otra autoridad federal, desde el primero de diciembre de 1876 hasta la fecha, con las cuales se haya invadido y ocupado ilegalmente los ejidos, terrenos de repartimiento o de cualquier otra clase pertenecientes a los pueblos, rancher&iacute;as, congregaciones o comunidades.</p>     <p>III. Todas las diligencias de apeo o deslinde, practicados durante el periodo de tiempo a que se refiere la fracci&oacute;n anterior, por compa&ntilde;&iacute;as, jueces u otras autoridades, de los estados o federaci&oacute;n, con los cuales se haya invadido y ocupado ilegalmente, tierras, aguas y montes de los ejidos, terrenos de repartimiento o de cualquier otra clase, perteneciente a los pueblos, rancher&iacute;as, congregaciones o comunidades.<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup></P>    </ol>     <p>Asimismo en el decreto preconstitucional resurge la Comisi&oacute;n Nacional Agraria (CNA) con el objeto de llevar a cabo el reparto de tierras, pero ante la inestabilidad pol&iacute;tica del pa&iacute;s, se logr&oacute; establecer solo hasta 1916, cuando triunfaron las fuerzas constitucionalistas. La CNA tuvo serios enfrentamientos con el Congreso de la Uni&oacute;n debido a la reglamentaci&oacute;n del Art&iacute;culo desde los primeros d&iacute;as de vida de la CNA. Aunque sus miembros intentaron elaborar el reglamento agrario, sin embargo, esta instituci&oacute;n carec&iacute;a por completo de la jurisdicci&oacute;n necesaria para llevar a cabo tal proyecto, ya que era al Congreso al que le correspond&iacute;a legalmente la expedici&oacute;n de este documento.</p>     <p>El 11 de octubre de 1917, los diputados presentaron el proyecto de ley reglamentaria del Decreto de 6 de enero de 1915 a la C&aacute;mara de Diputados. La iniciativa para reglamentar la ley consist&iacute;a en las disposiciones sobre las dotaciones y restituciones, la extensi&oacute;n de los ejidos, las autoridades agrarias, la tramitaci&oacute;n de expedientes, las indemnizaciones y las juntas de aprovechamiento de los ejidos. El 26 de diciembre, la iniciativa lleg&oacute; a manos del Senado, y el 28 fue aprobada, con ligeras modificaciones. Pero esta ley nunca fue promulgada ni puesta en vigor. Fue solo hasta 1920 que el Presidente &Aacute;lvaro Obreg&oacute;n promulg&oacute; la Ley de Ejidos de 30 de diciembre, que constitu&iacute;a el primer intento por de reglamentar el Art&iacute;culo 27. Al igual que el Decreto de 6 de enero de 1915, este instrumento se fundament&oacute; en el derecho a tierras para los actores colectivos del campo como pueblos, comunidades, rancher&iacute;as y congregaciones que pudieran mostrar sus t&iacute;tulos de propiedad colonial, y con base en ellos ser&iacute;a posible reclamar la restituci&oacute;n de los derechos ancestrales por la posesi&oacute;n de la tierra, que los pueblos hab&iacute;an perdido durante los gobiernos liberales del siglo XIX. La ley consideraba a los actores colectivos como </p>     <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>(&hellip;) los pueblos, las rancher&iacute;as, las congregaciones, las comunidades y los dem&aacute;s n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n que soliciten tierras por dotaci&oacute;n, probar&aacute;n ante quien corresponda la necesidad o conveniencia de tal dotaci&oacute;n; y los mismos poblados, cuando soliciten tierras por restituci&oacute;n, deber&aacute;n probar su derecho a ella, del modo que se expresar&aacute;, y ante quien se determine en la presente ley.<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup></P></blockquote>     <p>Por otra parte, la dotaci&oacute;n de tierras estaba fundamentada en la personalidad pol&iacute;tica de los pueblos. Particularmente, ser&iacute;an beneficiados aquellos poblados que demostraran su categor&iacute;a administrativa como tal o quienes pudieran sustentar por otros medios su "arraigo" en la localidad.<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup> Sin embargo, aquellos que no pod&iacute;an demostrar de manera oficial estas cualidades pudieron recurrir al principio de ser una comunidad agr&iacute;cola, siempre y cuando se adscribieran en un censo 50 jefes de familia. Ser trabajador agr&iacute;cola y la necesidad de tierras para cultivar eran solo unos de los requerimientos para obtener "dotaci&oacute;n". De no existir ning&uacute;n documento oficial, bastar&iacute;a un censo oficial en el que se anotaran m&aacute;s de 50 vecinos jefes de familia para que un n&uacute;cleo de poblaci&oacute;n fuera considerado como poblado agr&iacute;cola, para los efectos de esta ley. No ser&iacute;a obst&aacute;culo para conceder los beneficios de la ley a un n&uacute;cleo de poblaci&oacute;n, el que este fuera conocido oficialmente con la denominaci&oacute;n de villa, ciudad u otra cualquiera, si reuniese los requisitos que la misma ley exige sobre censo de poblaci&oacute;n, arraigo de esta y necesidad de las tierras.<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup></P>     <p>Adem&aacute;s, en la acci&oacute;n de dotaci&oacute;n se incluyeron a los actores colectivos que tuvieran tierras de mala calidad, incapaces de subsistir por este medio y a las poblaciones dentro o rodeadas por latifundios que estuvieran muy cercanos a sus fundos legales, es decir, sus n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n. En este caso, se buscaba que aquellas localidades rurales que estuvieran supeditadas a haciendas o industrias, recobraran su autonom&iacute;a econ&oacute;mica y con ello su personalidad jur&iacute;dica. La legalidad de los pueblos y rancher&iacute;as por dotaci&oacute;n se dar&aacute; por suficientemente probada ante la CLA respectivamente, con cualquiera de las siguientes circunstancias:</p>     <blockquote>     <p>I. Cuando los habitantes, jefes de familia, de una poblaci&oacute;n carezcan de terreno que rinda una utilidad diaria mayor al duplo del jornal diario de la localidad.</p>     <p>II. Cuando se compruebe suficientemente por un informe de la autoridad municipal del lugar, que la poblaci&oacute;n de que se trata est&aacute; enclavada en un latifundio o rodeada por latifundios que linden inmediatamente con el fundo del poblado.</p>     <p>III. Cuando la mayor parte de la poblaci&oacute;n se vea compelida al trabajo agr&iacute;cola por cese definitivo de alguna industria, cambio de una ruta comercial, etc., que anteriormente sostuviera el n&uacute;cleo principal de la poblaci&oacute;n que se trata.</p>     <p>IV. Tambi&eacute;n queda suficientemente probada la necesidad de un pueblo, rancher&iacute;as, congregaciones o comunidades para obtener tierras por dotaci&oacute;n comprobando el poblado de que se trate que disfrut&oacute; de tierras comunales hasta antes del 25 de junio de 1856, pero que no procede la restituci&oacute;n por cualquier causa.<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup></P></blockquote>     <p>En M&eacute;xico, como en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses latinoamericanos, las mujeres quedaron excluidas del reparto agrario en la primera mitad del siglo XX, debido a razones legales, culturales, ideol&oacute;gicas, estructurales o institucionales de tipo patriarcal. Las primeras leyes de reforma agraria eran neutrales en cuanto al g&eacute;nero de los sujetos de derecho agrario, pero posteriormente beneficiaron a los varones adultos de las familias, debido a su construcci&oacute;n social como proveedores naturales del hogar, as&iacute; mismo, porque la agricultura era considerada una actividad principalmente masculina, pese a que las mujeres hab&iacute;an participado activamente en las labores del campo a lo largo de la historia. El trabajo de las mujeres ha sido invisible o considerado secundario, de manera que fue solo hasta 1971 que, en M&eacute;xico, se igualaron los derechos agrarios entre hombres y mujeres.<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup></P>     <p>As&iacute;, continuaron los cambios sobre la reglamentaci&oacute;n de los actores sociales. El 10 de abril de 1922 se incluy&oacute; en el Art&iacute;culo 1.&deg; a los condue&ntilde;azgos, los peones, los n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n que carecieran de alguna categor&iacute;a pol&iacute;tica y cuyas fincas hayan sido construidas para alojar a los trabajadores de las haciendas; estas personas podr&iacute;an solicitar al gobierno federal terrenos nacionales para fundar colonias, &uacute;nicamente en caso de que 25 jefes de familias o individuos realizaran el tr&aacute;mite correspondiente. De la misma manera, en las haciendas que hayan sido abandonadas por sus propietarios o aquellas que sus trabajadores hubieran tenido la necesidad de cultivar con el fin de poder subsistir; as&iacute; mismo, las ciudades o las villas cuya poblaci&oacute;n hubiera disminuido su poblaci&oacute;n o su riqueza por la influencia de centros industriales, comerciales o mineros.<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el reglamento se especificaban cinco pasos a seguir para solicitar dotaci&oacute;n de tierras. El primero requer&iacute;a localizar las propiedades afectables dentro de un radio de siete kil&oacute;metros a partir del centro de la poblaci&oacute;n solicitante. El segundo consist&iacute;a en la elaboraci&oacute;n de un censo agrario en el que deber&iacute;a registrarse un n&uacute;mero b&aacute;sico de 20 solicitantes que vivieran dentro del poblado por lo menos seis meses antes de la presentaci&oacute;n de la solicitud, fueran jefes de familia o varones en edad de casarse -mayores de 18 a&ntilde;os-, cuyo oficio habitual fuera trabajar la tierra pero que no poseyeran ning&uacute;n capital.<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup> El tercero era un estudio de caso que efectuar&iacute;an las autoridades agrarias. Para el cuarto paso, el Gobierno del estado decretar&iacute;a una resoluci&oacute;n favorable que les dar&iacute;a una posesi&oacute;n provisional de las tierras a los solicitantes. Y por &uacute;ltimo, la resoluci&oacute;n presidencial, que adjudicaba de manera definitiva la superficie solicitada por el poblado.<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup></P>     <p>Entre las propiedades exentas de expropiaci&oacute;n estaban aquellas que tuvieran una extensi&oacute;n no mayor de 150 hect&aacute;reas y los terrenos de riego y humedad o propiedades de 250 hect&aacute;reas de temporal con precipitaci&oacute;n pluvial importante, as&iacute; como una extensi&oacute;n no mayor a 500 hect&aacute;reas de terrenos de temporal de otra clase. As&iacute; mismo, las propiedades rurales que constituyeran "una unidad agr&iacute;cola, fabril o industrial en fin en explotaci&oacute;n". En ese caso, los due&ntilde;os ten&iacute;an que entregar a las comisiones agrarias una superficie de terreno id&eacute;ntica en el sitio m&aacute;s inmediato o a una distancia m&aacute;xima de cinco kil&oacute;metros.</p>     <p>Se exceptuaban tambi&eacute;n los n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n de los denominados "barrios" y los lugares donde se afectara cualquier tipo de edificio, huertas o plantaciones de &aacute;rboles frutales. Quedaban exceptuadas tambi&eacute;n las plantaciones de caf&eacute;, vainilla, hule y otras plantas similares, y las obras de captaci&oacute;n de aguas,</p>     <blockquote>     <p>(&hellip;) cuando estas est&eacute;n destinadas a regar terrenos situados fuera de la extensi&oacute;n que se habr&iacute;an de dar como ejido. Por lo tanto en nada se afectar&aacute;, cuando se lleven a cabo dotaciones, a los canales, y dem&aacute;s obras de conducci&oacute;n de aguas que vayan a rozar terrenos ubicados fuera de una extensi&oacute;n que se habr&iacute;a de dar como ejido.<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup></P></blockquote>     <p>Los agricultores ten&iacute;an derecho a cosechar sus sembrad&iacute;os pese a que se hubieran concedido de manera provisional o definitiva, ya que las resoluciones presidenciales se ejecutar&iacute;an despu&eacute;s de que se levantada la cosecha, en un plazo prudente o menor a un a&ntilde;o. Se prohib&iacute;a la tala de los bosques dentro de terrenos que se hubieren dado como ejidos. Los beneficiarios no pod&iacute;an efectuar corte de madera, sino &uacute;nicamente podr&aacute;n utilizar la madera muerta.</p>     <p>En el censo de dotaci&oacute;n se exclu&iacute;an los profesionistas, los individuos que en el catastro estuvieran registrados como propietarios de extensiones de tierra iguales o mayores a las que les correspond&iacute;an como dotaciones; quedaban excluidos tambi&eacute;n las personas a quienes se les demuestre que poseyeran un capital agr&iacute;cola mayor de mil pesos y los empleados del gobierno, cuando percibieran un sueldo mayor a 75 pesos mensuales.<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup></P>     <p><font size="3"><B>La Comisi&oacute;n Nacional Agraria, 1916-1924 </b></font></p>     <p> La primera designaci&oacute;n que realiz&oacute; Carranza con respecto al Decreto de 6 de enero consisti&oacute; en nombrar una comisi&oacute;n para que estudiara las condiciones de la agricultura y de la sociedad rural. <sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup> As&iacute; mismo, Carranza hizo varias concesiones informales en para la restituci&oacute;n de ejidos. Poco tiempo despu&eacute;s, cancel&oacute; las restituciones que hab&iacute;a hecho a los habitantes para la explotaci&oacute;n de bosques nacionales.</p>     <p>En junio de 1915, estableci&oacute; que no har&iacute;a expropiaciones a la propiedad privada; en lugar de ello, se distribuir&iacute;a &uacute;nicamente la tierra que todav&iacute;a pose&iacute;a el Gobierno Federal. En las zonas donde el constitucionalismo hab&iacute;a tomado posesi&oacute;n, no se hicieron esperar las solicitudes de restituci&oacute;n o dotaci&oacute;n de tierras. Pese a la inexistencia de una instituci&oacute;n central, se crearon departamentos o juntas agrarias para que apoyaran a los gobernadores en los procesos burocr&aacute;ticos del reparto agrario. Fue solo hasta el 8 de marzo de 1916, cuando se fund&oacute; la Comisi&oacute;n Nacional Agraria. Para ese entonces, ya estaban instituidas y trabajando 27 comisiones locales en la Rep&uacute;blica, lo que signific&oacute; que, ante la carencia de un organismo federal, las autoridades locales interpretaron y ejecutaron las leyes con base en sus propios criterios. La primera dotaci&oacute;n que este organismo realiz&oacute; fue el pueblo de Iztapalapa, en el Distrito Federal. La conformaci&oacute;n de la CNA un a&ntilde;o despu&eacute;s de haberse dictado el Decreto de 6 de enero, se debi&oacute; a que "la guerra invad&iacute;a todo el suelo nacional, no fue posible que se establecieran las nuevas instituciones".<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup> Hay que recordar que en el a&ntilde;o 1915 y parte de 1916 continuaron los enfrentamientos entre el ej&eacute;rcito constitucionalista y las fuerzas convencionalistas. Al finalizar 1915, las fuerzas carrancistas tuvieron importantes triunfos en el norte del pa&iacute;s, y con ello tuvieron un control m&aacute;s amplio del territorio nacional, lo que permiti&oacute; que el primer jefe dejara en octubre el puerto de Veracruz, haciendo "un recorrido triunfal por varios estados" rumbo a Quer&eacute;taro.<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La ejecuci&oacute;n de la ley agraria con respecto a la creaci&oacute;n de instituciones, la secuencia y el tratamiento de las solicitudes y la conformaci&oacute;n de expedientes tuvieron diversos obst&aacute;culos. La primera tarea que emprendi&oacute; la nueva organizaci&oacute;n agraria fue la administraci&oacute;n interna, principalmente unificar los criterios entre las diversas comisiones locales. No fue extra&ntilde;o que durante el primer a&ntilde;o se entablaran 4.421 comunicaciones entre la organizaci&oacute;n federal y las de orden local, principalmente por "la falta de pr&aacute;ctica en la tramitaci&oacute;n de estos asuntos, ha hecho que gran parte de los expedientes enviados por las Comisiones Locales, sean devueltos por la Comisi&oacute;n Nacional Agraria".<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup></P>     <p>Antes de la conformaci&oacute;n de la CNA, los ejecutivos estatales ten&iacute;an el control absoluto de las decisiones en materia agraria: tanto las circunstancias pol&iacute;ticas como legales les permit&iacute;an tener autonom&iacute;a para otorgar o negar posesiones provisionales a los pueblos. Los gobernadores de los estados se encargaban de recibir las primeras demandas agrarias. Los representantes de los pueblos tendr&iacute;an que presentarle una solicitud por escrito, ya fuera de restituci&oacute;n o dotaci&oacute;n, pero en la mayor&iacute;a de los casos fueron ambas. Despu&eacute;s, el gobernador decid&iacute;a si la restituci&oacute;n era viable, y en caso de ser as&iacute;, la delegaba a la CLA para que realizara el examen de la documentaci&oacute;n requerida, es decir, la revisi&oacute;n de los t&iacute;tulos antiguos del pueblo y de las pruebas del despojo hecho con anterioridad a 1876. Posteriormente, se realizaba un estudio de campo para determinar la localizaci&oacute;n de los linderos y la cantidad de tierra asignada. Este dictamen era aprobado por el gobernador, luego de lo cual se realizaba una resoluci&oacute;n provisional (1915-1916) y se ejecutaba la orden, al mismo tiempo que se enviaba a la CNA el expediente para que decidiera si se aprobaba de manera definitiva la resoluci&oacute;n del gobernador. Esta instancia agraria elaboraba un exhaustivo an&aacute;lisis del material, y en caso de no encontrar irregularidades o conflictos por el reparto de tierras, lo enviaba al Presidente de la Rep&uacute;blica, quien elaboraba la resoluci&oacute;n definitiva.</p>     <p>Ese ser&iacute;a el modelo del procedimiento agrario Sin embargo, en la realidad, los tr&aacute;mites no siguieron este camino ideal. Existieron elementos formales que interfirieron en el curso de las solicitudes: los vac&iacute;os legales, la poca habilidad de las autoridades agrarias y la falta de personal. Los pueblos tuvieron que enfrentar un sinn&uacute;mero de retrasos y tuvieron que invertir una gran cantidad de recursos, principalmente en la b&uacute;squeda de documentos y pruebas. Tambi&eacute;n se enfrentaban a largas esperas de los ingenieros, de los dict&aacute;menes y de las resoluciones gubernamentales. A su vez, de manera informal, las solicitudes de tierras se vieron obstaculizadas por la fuerte resistencia al reparto de tierras por parte de los terratenientes, las autoridades locales y el clero, y los conflictos entre pueblos vecinos tambi&eacute;n prolongaron los procedimientos agrarios.</p>     <p>En el Art&iacute;culo 4 del Decreto de 6 de enero se estipulaba la creaci&oacute;n de la CNA, que inclu&iacute;a las comisiones locales agrarias y los comit&eacute;s ejecutivos particulares, organismos encargados de realizar "los efectos de esta ley y dem&aacute;s leyes agrarias que se expidieren, de acuerdo del programa pol&iacute;tico de la Revoluci&oacute;n".<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup></P>     <p>La CNA estar&iacute;a conformada por nueve personas, presidida por el secretario de fomento, mientras que la CLA estar&iacute;a compuesta de cinco personas por cada estado o territorio de la Rep&uacute;blica. Por lo que se refiere a los comit&eacute;s particulares ejecutivos, habr&iacute;a en cada estado el n&uacute;mero necesario, integrados por tres personas cada uno.<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup></P>     <p>Las autoridades federales nombraban a los integrantes de la CNA, mientras que los gobernadores de los estados o jefes militares designaban a los miembros de la CLA y de los comit&eacute;s particulares ejecutivos (Art&iacute;culo 12). Los pueblos que "hubieren sido invadidos u ocupados ilegalmente" deb&iacute;an solicitar a los gobiernos locales la restituci&oacute;n de sus tierras y</p>     <blockquote>     <p>(&hellip;) en los territorios y Distrito Federal ante las autoridades pol&iacute;ticas superiores, pero en los casos en que la falta de comunicaciones o el estado de guerra dificultare la acci&oacute;n de los gobiernos locales, las solicitudes podr&aacute;n tambi&eacute;n presentarse ante los jefes militares que est&eacute;n autoriza dos especialmente para el efecto por el encargado del poder ejecutivo.<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup></P></blockquote>      <p>En caso de que los pueblos hubieran sido invadidos u ocupados ilegalmente (Art. 6), las solicitudes de restituci&oacute;n de tierras se presentar&iacute;an en los estados directamente ante el gobernador; y en los territorios y el Distrito Federal, ante las autoridades pol&iacute;ticas superiores. Pero en los casos en que la falta de comunicaciones o el estado de guerra dificultare la acci&oacute;n de los gobiernos locales, las solicitudes podr&aacute;n tambi&eacute;n presentarse ante los jefes militares que est&eacute;n autorizados especialmente para el efecto por el encargado del poder ejecutivo; a estas solicitudes adjudicaran los documentos en que se funden.<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup></P>     <p>Seg&uacute;n el art&iacute;culo 7, la "la autoridad respectiva" tomara parecer de la CLA sobre "la justicia de las reivindicaciones y sobre la conveniencia, necesidad y extensi&oacute;n en las concesiones de tierra para dotar de ejidos y resolver&aacute; si procede o no la restituci&oacute;n o concesi&oacute;n" que se solicita; en caso de ser afirmativa la solicitud, el expediente se pasar&aacute; al comit&eacute; particular ejecutivo, organismo que se encargaba de identificar y medir los terrenos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Despu&eacute;s de ser deslindados los terrenos correspondientes, el gobernador dictaba las resoluciones de posesi&oacute;n de terrenos, que ten&iacute;an un car&aacute;cter provisional y que eran ejecutadas por los comit&eacute;s particulares ejecutivos. Posteriormente, la CLA elaboraba un informe con base en "el expediente con todos sus documentos y dem&aacute;s datos que se estimen necesarios".<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup></P>     <p>La restituci&oacute;n de tierras no ten&iacute;a como principal fundamento la tradici&oacute;n agr&iacute;cola, tampoco que los habitantes del medio rural fueran trabajadores del campo. Este instrumento jur&iacute;dico tuvo como base restablecer a los actores colectivos que desaparecieron de la escena pol&iacute;tica durante la segunda mitad del siglo XIX. En la pr&aacute;ctica, fueron pocos los pueblos que recibieron la restituci&oacute;n de sus tierras comunales, porque la dotaci&oacute;n represent&oacute; el centro del proyecto pol&iacute;tico que se constituy&oacute; con base en los principios jur&iacute;dicos de ser agricultor con o sin tierra, que pertenecieran a una poblaci&oacute;n con estatus pol&iacute;tico desde 1910. Este discurso fue adoptado por los solicitantes de tierras, aunque las localidades no dependieran &uacute;nica y exclusivamente de la actividad agr&iacute;cola.</p>     <p>Las posesiones provisionales otorgadas a los pueblos se dieron en la mayor parte de los casos sin ning&uacute;n fundamento, por lo que, cuando los expedientes llegaban a manos de la autoridad federal, tuvieron que ser rechazados o modificados en el tipo de acci&oacute;n agraria o en los l&iacute;mites y cantidad de tierra asignada por los gobernadores, situaci&oacute;n que tra&iacute;a como consecuencia el descontento de los habitantes. Las primeras posesiones provisionales tuvieron que ser transformadas debido al reclamo de los hacendados expropiados que denunciaban ante el gobernador la mala ejecuci&oacute;n de las leyes agrarias, sin realizar un estudio previo de la propiedad, sin estar atentos a que los pueblos presentaran las pruebas ni los requisitos establecidos en la organizaci&oacute;n interna de sus miembros. Muchos de los expedientes enviados a la CNA estaban incompletos, mal hechos, carec&iacute;an de datos t&eacute;cnicos elementales, sus planos eran simples croquis y, en general, no ten&iacute;an los requisitos m&iacute;nimos de la ley de 6 de enero de 1915.<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup></P>     <p>El 19 de septiembre de 1916, Carranza decidi&oacute; reformar los art&iacute;culos 7, 8 y 9 del Decreto "Tierras para los pueblos", con el prop&oacute;sito de anular las facultades de los gobernadores para otorgar posesi&oacute;n provisional, sin previa aprobaci&oacute;n del ejecutivo.<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup> Estas reformas en los procedimientos burocr&aacute;ticos tuvieron como finalidad que la autoridad federal tuviera mucho mayor control sobre los procesos agrarios, disminuir la autonom&iacute;a de los gobernadores y establecer un sistema homog&eacute;neo en la conformaci&oacute;n de expedientes. En el momento que se instituy&oacute; la CNA, eran muy pocos los estados donde se asignaron ingenieros para realizar el reparto agrario. Los agr&oacute;nomos, como grupo profesional, antes de 1940, contribuyeron directamente en la pol&iacute;tica agraria y en el proceso de formaci&oacute;n del Estado. Fue fundamental el papel que jugaron estos agentes del Estado en las comunidades, ya que cumpl&iacute;an con funciones tecnol&oacute;gicas, sociales y pol&iacute;ticas. Por una parte, se encargaban de la b&uacute;squeda de nuevas tecnolog&iacute;as y de investigaciones agr&iacute;colas para el mejoramiento de la agricultura, constituyendo un v&iacute;nculo entre la verdad cient&iacute;fica y el poder. En cuanto al aspecto social, contribuyeron al establecimiento de la justicia de la Revoluci&oacute;n, se interesaban en las condiciones de los pueblos y en el mejoramiento de sus condiciones econ&oacute;micas. Pol&iacute;ticamente, fueron promotores de las campa&ntilde;as estatales de transformaci&oacute;n del campo, organizaron las comunidades a trav&eacute;s de los par&aacute;metros establecidos por la burocracia y fueron los mediadores en los conflictos territoriales entre propios y ajenos de los pueblos.</p>     <p>La Escuela Nacional de Agronom&iacute;a (ENA) fue fundada en el gobierno de Porfirio D&iacute;az como parte del proyecto modernizador del campo, pues era indispensable formar cuadros de expertos con conocimientos relacionados con las nuevas industrias que se establecieron en el pa&iacute;s y con los novedosos sistemas de producci&oacute;n agr&iacute;cola tradicional.</p>     <p>Los agr&oacute;nomos, durante el porfiriato, formaron parte de la &eacute;lite intelectual del pa&iacute;s; como miembros de las clases medias y altas, la mayor&iacute;a de ellos evadieron participar activamente en la pol&iacute;tica hasta los sucesos de 1908, cuando las fuerzas de D&iacute;az asesinaron a 15 estudiantes en la misma escuela. Posteriormente, en los enfrentamientos m&aacute;s fuertes de la revoluci&oacute;n maderista, cerr&oacute; la ENA, y varios de sus estudiantes se dirigieron al extranjero para continuar con sus estudios.</p>     <p>Entre 1911 y 1914 se graduaron de la ENA 59 estudiantes, en los tumultos de 1915 a 1916 solo 4 alumnos recibieron su t&iacute;tulo, y 93 entre 1917 y 1920 Algunos de estos estudiantes, se unieron a los grupos revolucionarios, participaron en la distribuci&oacute;n de las haciendas y los sistemas de irrigaci&oacute;n. De 1914 a 1920, 49 agr&oacute;nomos de la ENA participaron en el reparto de tierras.</p>     <p>Durante el primer a&ntilde;o de vida de la CNA, se integraron importantes personalidades como Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez, primero como suplente del director de bosques y posteriormente, como representante de la Secretar&iacute;a de Hacienda.<sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup> Los constantes cambios de los miembros de la Comisi&oacute;n durante los primeros cinco a&ntilde;os se debieron a las circunstancias pol&iacute;ticas que enfrentaba la instituci&oacute;n. Tambi&eacute;n fue muy com&uacute;n que sus miembros fueran sustituidos en las sesiones, como fue el caso del ingeniero Pastor Rouaix, representante de la Secretar&iacute;a de Fomento. La mayor&iacute;a de los dirigentes de la Comisi&oacute;n realizaban otras actividades u ocupaban otros cargos pol&iacute;ticos, por lo que el trabajo los rebas&oacute;, no solo por la falta de infraestructura, sino porque sus l&iacute;deres no estaban dedicados de manera exclusiva al reparto de tierras.</p>     <p>Las transformaciones en la legislaci&oacute;n agraria durante la Constituyente de 1917 y los r&aacute;pidos cambios en la organizaci&oacute;n interna de la CNA entre 1916 y 1920 fueron producto de los conflictos y la lucha por el control local entre las instancias gubernamentales. Al interior de la CNA se instituy&oacute; una doble autoridad: exist&iacute;an dos oficinas de tr&aacute;mites, una jur&iacute;dica y la otra, t&eacute;cnica, lo que cre&oacute; dificultades entre los encargados.</p>     <p>Con la llegada de Adolfo de la Huerta al poder, se renovaron a los miembros de los cargos directivos, y solamente qued&oacute; como Secretario General el licenciado Edmundo Torres, pero no tard&oacute; mucho en despedirse de su cargo. De la Direcci&oacute;n Auxiliar se encarg&oacute; el ingeniero Ignacio L. Figueroa, quien seleccion&oacute; al nuevo personal t&eacute;cnico.<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup> En agosto de 1920, la CNA intent&oacute; reorganizar su plan de trabajo. Sus miembros propusieron revisar y estructurar las normas y reglamentos vigentes. Lauro Caloca,<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup> oficial de la Secci&oacute;n de Tramitaci&oacute;n, fue el encargado de recopilar las leyes y circulares que se hubieran dictado hasta ese entonces en materia agraria.<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup> Un a&ntilde;o despu&eacute;s, se public&oacute; el libro de <I>Antonio I. Villarreal, Restituci&oacute;n y dotaci&oacute;n de ejidos. El problema agrario en M&eacute;xico. Leyes, decretos, circulares y disposiciones expedidas &uacute;ltimamente en la materia</I>, en el que tambi&eacute;n se recopilaron los documentos m&aacute;s importantes para resolver el problema agrario. Con lallegada de &Aacute;lvaro Obreg&oacute;n a la presidencia, fueron sustituidos los vocales que integraban la CNA.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los constitucionalistas hab&iacute;an negado el acceso a "los porfiristas, los huertistas, los villistas y los zapatistas" para servir en la Secretar&iacute;a de Fomento.<sup><a name="nu47"></a><a href="#num47">47</a></sup> En cambio, durante el gobierno de Obreg&oacute;n, se abrieron las puertas de la burocracia a los seguidores de Zapata: unos fueron llamados para formar el Partido Nacional Agrario, como fue el caso de Antonio D&iacute;az Soto y Gama; Miguel Mendoza fue nombrado presidente de la CNA en 1923<sup><a name="nu48"></a><a href="#num48">48</a></sup> y Julio Cuadras Caldas, intelectual colombiano, que se hab&iacute;a unido al movimiento zapatista e incansable activista por los derechos agrarios, fue nombrado Procurador de Pueblos en Puebla. Los seguidores de Zapata ten&iacute;an principal inter&eacute;s en facilitar a los pueblos su participaci&oacute;n en el sistema burocr&aacute;tico. Con esta finalidad, Cuadras Caldas elabor&oacute; <I>Catecismo Agrario </I>en 1923, donde adem&aacute;s de presentar las leyes y reglamentos agrario, tambi&eacute;n conform&oacute; una serie de "Instrucciones y machotes para pueblos", herramientas pr&aacute;cticas para los habitantes rurales elaboraran sus demandas de tierras.<sup><a name="nu49"></a><a href="#num49">49</a></sup></P>     <p><font size="3"><B>Conclusi&oacute;n </b></font></p>     <p> Uno de los detonadores de la Revoluci&oacute;n Mexicana fue la p&eacute;rdida de tierras que sufrieron los pueblos y las comunidades a finales del siglo XIX. Estos territorios fueron recuperados por los grupos que participaron en el movimiento armado, que intentaron desde ese momento de instituir la devoluci&oacute;n de las tierras a sus antiguos propietarios. Sin embargo, esta transformaci&oacute;n de la tenencia de la tierra no fue de manera continua, ya que muchos de los intentos dieron marcha atr&aacute;s por el derrocamiento de los l&iacute;deres revolucionarios. Finalmente, fue solo hasta cuando el grupo constitucionalista, dirigido por Venustiano Carranza, se proclama como vencedor, que se hicieron reformas al Art&iacute;culo 27 y se cre&oacute; la Comisi&oacute;n Nacional Agraria para llevar a cabo la adjudicaci&oacute;n y la restituci&oacute;n a los bienes comunales a los habitantes del campo. Debido a que el Estado mexicano durante las primeras dos d&eacute;cadas del siglo XX se encontraba en conformaci&oacute;n, la legislaci&oacute;n tuvo constantes reformas. Eso se demuestra con los diferentes actores sociales que se consideraron como sujetos de derecho sobre la tierra, y con las funciones que ten&iacute;an las instituciones agrarias. Por lo anterior, se concluye que el Estado, en el periodo entre 1911 y 1924, edific&oacute; las bases para organizar los recursos del campo, que perduraron hasta finales del siglo XX.</p>  <hr>     <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1 ">1</a></sup> Francisco I. Madero, "Informe del Sr. Francisco I. Madero, al abrir las sesiones ordinarias el Congreso, el 1 de abril de 1912", <I>Los presidentes ante la naci&oacute;n, informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966</I>, tomo 3 (M&eacute;xico: XLVI Legislatura de la C&aacute;mara de Diputados, 1966) 7.</p>      <p><sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> V&iacute;ctor Manzanilla-Schaffer, <I>El drama de la tierra en M&eacute;xico, del siglo XVI al siglo XXI</I> (M&eacute;xico: Secretar&iacute;a de la Reforma Agraria / Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico / Porr&uacute;a, 2004) 432.</p>      <p><sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Luis Cabrera, <I>La obra pol&iacute;tica de Luis Cabrera</I>, comp. Eugenia Meyer (M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1992).</p>     <p><sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> Cabrera 483.</p>     <p><sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> Friedrich Katz, <I>Pancho Villa</I>, tomo 2 (M&eacute;xico: Ediciones Era, 2004) 483.</p>     <p><sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> <I>Recopilaci&oacute;n de Leyes de los Reynos de las Indias, pr&oacute;logo de Ram&oacute;n Men&eacute;ndez y Estudio preliminar de Juan Manzano, Reproducci&oacute;n facsimilar de la edici&oacute;n Juli&aacute;n de Paredes</I>, 1.&ordf; ed. 1681, tomo 2 (Madrid: Ediciones Cultura Hisp&aacute;nica, 1973) 198.</p>     <p><sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> Juan Carlos P&eacute;rez Casta&ntilde;eda, <I>El nuevo sistema de propiedad agraria en M&eacute;xico </I>(M&eacute;xico: Textos y Contextos, 2002) 33.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> Cabrera 484-485.</p>     <p><sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> John Jr. Womack, <I>Zapata y la Revoluci&oacute;n Mexicana</I> (M&eacute;xico: Siglo XXI, 2006).</p>     <p><sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> Marte R. G&oacute;mez, <I>Las comisiones agrarias del sur</I> (M&eacute;xico: Inehrm, 1987) 52.</p>     <p><sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> Friedrich Katz, "Pancho Villa, los movimientos campesinos y la reforma agraria en el Norte de M&eacute;xico", <I>Caudillos y campesinos en la Revoluci&oacute;n Mexicana</I>, comp. David Brading (M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1980) 102.</p>     <p><sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> Katz, "Pancho Villa&hellip;" 15-19.</p>      <p><sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> Katz, "Pancho Villa&hellip;" 105.</p>     <p><sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> Womack 236-237.</p>     <p><sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> G&oacute;mez, <I>Las comisiones</I>... 13.     <p><sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> Friedrich Katz, "Las pol&iacute;ticas e ideas agrarias de las facciones revolucionarias dirigidas por Emiliano Zapata, Pancho Villa y Venustiano Carranza", <I>Reformando la reforma agraria</I>, coord. Laura Randall (M&eacute;xico: Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico / El Atajo, 1999) 36.     <p><sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> Katz, <I>Pancho Villa </I>14.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup> Katz, <I>Pancho Villa </I>44.</p>     <p><sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup> Katz, <I>Pancho Villa </I>47.</p>     <p><sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup> Manuel Fabila, <I>Cinco siglos de la legislaci&oacute;n agraria 1493-1940</I> (M&eacute;xico: SRA / CEHAM, 1981) 270.</p>       <p><sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup> Fabila 272.</p>     <p><sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup> Fabila 347.</p>     <p><sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup> Fabila 347.</p>     <p><sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup> Fabila 347.</p>     <p><sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup> Fabila 347 y 348.</p>     <p><sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup> Diana Deer y Magdalena Le&oacute;n, “La brecha de g&eacute;nero en la propiedad de la tierra”, Estudios Sociol&oacute;gicos 23.68 (2005): 149.</p>      <p><sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup> Fabila 384.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup> Arturo Warman, <I>El campo mexicano en el siglo XX</I> (M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2001) 55.</p>     <p><sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup> Fabila 385-386.</p>     <p><sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup> Fabila 386.</p>       <p><sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup> Fabila 386.</p>     <p><sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup> Venustiano Carranza, "Informe del presidente Venustiano Carranza al abrir las sesiones extraordinarias el Congreso, 15 de abril de 1917", <I>Los presidentes ante la Naci&oacute;n, informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966</I>, tomo 3 (M&eacute;xico: XLVI Legislatura de la C&aacute;mara de Diputados, 2001) 160.</p>     <p><sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup> Carranza 159.</p>      <p><sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup> Bertha Ulloa, <I>Historia de la Revoluci&oacute;n Mexicana 1914-1917</I>, vol. 5: <I>La encrucijada de 1915</I> (M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico, 1981) 244.</p>     <p><sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup> Carranza 160.</p>     <p><sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup> Carranza 160.</p>      <p><sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup> Fabila 273.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup> Fabila 273.</p>     <p><sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup> Fabila 273.</p>     <p><sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup> Esto se estableci&oacute; en el Art. 8, Fabila 296.</p>      <p><sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup> Guillermo Palacios, "Las restituciones de la revoluci&oacute;n", <I>Estudios Campesinos en el Archivo General Agrario</I>, vol. 3 (M&eacute;xico: CIESAS, RAN, SEP-CONACYT, 2001) 143.</p>     <p><sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup> Palacios, "Las restituciones&hellip;" 296-297; Carranza 161.</p>     <p><sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup> Marte R. G&oacute;mez, <I>Historia de la Comisi&oacute;n Nacional Agraria </I>(M&eacute;xico: Centro de Investigaciones Agrarias / Secretar&iacute;a de Agricultura y Ganader&iacute;a, 1975) 84.</p>      <p><sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup> G&oacute;mez, <I>Historia de la Comisi&oacute;n</I>&hellip; 185-186.</p>     <p><sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup> Lauro Caloca hab&iacute;a hecho estudios de jurisprudencia que abandon&oacute; para incorporarse a la revoluci&oacute;n - todos los Caloca fueron revolucionarios en Zacatecas-.</p>     <p><sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup> G&oacute;mez, <I>Historia de la Comisi&oacute;n</I>&hellip; 187.     <p><sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup> G&oacute;mez, <I>Historia de la Comisi&oacute;n</I>&hellip; 183-184.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup> G&oacute;mez, <I>Historia de la Comisi&oacute;n</I>&hellip; 151.      <p><sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup> Guillermo Palacios, "Un agrarista colombiano en la Revoluci&oacute;n Mexicana. Peque&ntilde;a biograf&iacute;a incidental", <I>Catecismo agrario</I> (M&eacute;xico: CIESAS, RAN, SEPCONACYT, 1999) XIV-XV.</p> <hr>      <p><font size="3"><b>Obras Citadas </b></font></p  >    <!-- ref --><p> Cabrera, Luis. <I>La obra pol&iacute;tica de Luis Cabrera</I>. Comp. Eugenia Meyer. M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0120-2456201300010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Carranza, Venustiano. "Informe del presidente Venustiano Carranza al abrir las sesiones extraordinarias el Congreso, 15 de abril de 1917".<I> Los presidentes ante la Naci&oacute;n, informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966</I>. Tomo 3. M&eacute;xico: XLVI Legislatura de la C&aacute;mara de Diputados, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0120-2456201300010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Deer, Diana y Magdalena Le&oacute;n. "La brecha de g&eacute;nero en la propiedad de la tierra". <I>Estudios Sociol&oacute;gicos</I> 23.68 (2005).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0120-2456201300010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fabila, Manuel. <I>Cinco siglos de la legislaci&oacute;n agraria 1493-1940</I>. M&eacute;xico: SRA / CEHAM, 1981. G&oacute;mez, Marte R. <I>Historia de la Comisi&oacute;n Nacional Agraria. </I>M&eacute;xico: Centro de Investigaciones Agrarias / Secretar&iacute;a de Agricultura y Ganader&iacute;a, 1975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0120-2456201300010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>G&oacute;mez, Marte R. <I>Las comisiones agrarias del sur</I>. M&eacute;xico: Inehrm, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0120-2456201300010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Katz, Friedrich. "Las pol&iacute;ticas e ideas agrarias de las facciones revolucionarias dirigidas por Emiliano Zapata, Pancho Villa y Venustiano Carranza". <I>Reformando la reforma agraria</I>. Coord. Laura Randall. M&eacute;xico: Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico / El Atajo, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0120-2456201300010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Katz, Friedrich. <I>Pancho Villa</I>. Tomo 2. M&eacute;xico: Ediciones Era, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0120-2456201300010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Katz, Friedrich. "Pancho Villa, los movimientos campesinos y la reforma agraria en el Norte de M&eacute;xico". <I>Caudillos y campesinos en la Revoluci&oacute;n Mexicana</I>. Comp. David Brading. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1980.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0120-2456201300010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Madero, Francisco I. "Informe del Sr. Francisco I. Madero, al abrir las sesiones ordinarias el Congreso, el 1 de abril de 1912". <I>Los presidentes ante la naci&oacute;n, informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966</I>. Tomo 3. M&eacute;xico: XLVI Legislatura de la C&aacute;mara de Diputados, 1966.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0120-2456201300010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Manzanilla-Schaffer, V&iacute;ctor. <I>El drama de la tierra en M&eacute;xico, del siglo XVI al siglo XXI</I>. M&eacute;xico: Secretar&iacute;a de la Reforma Agraria / Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico / Porr&uacute;a, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0120-2456201300010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Palacios, Guillermo. "Las restituciones de la revoluci&oacute;n". <I>Estudios Campesinos en el Archivo General Agrario</I>. Vol. 3. M&eacute;xico: CIESAS, RAN, SEP-CONACYT, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0120-2456201300010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Palacios, Guillermo. "Un agrarista colombiano en la Revoluci&oacute;n Mexicana. Peque&ntilde;a biograf&iacute;a incidental". <I>Catecismo agrario</I>. M&eacute;xico: CIESAS, RAN, SEP-CONACYT, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0120-2456201300010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>P&eacute;rez Casta&ntilde;eda, Juan Carlos. <I>El nuevo sistema de propiedad agraria en M&eacute;xico</I>. M&eacute;xico: Textos y Contextos, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0120-2456201300010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><I>Recopilaci&oacute;n de Leyes de los Reynos de las Indias, pr&oacute;logo de Ram&oacute;n Men&eacute;ndez y Estudio preliminar de Juan Manzano, Reproducci&oacute;n facsimilar de la edici&oacute;n Juli&aacute;n de Paredes</I>. 1.&ordf; ed. 1681. Tomo 2. 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