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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p><B>Germ&aacute;n Rodrigo Mej&iacute;a Pavony. </b>    <br> <b><I>La ciudad de los conquistadores. 1536-1604. </I></b>    <br> Bogot&aacute;: Pontificia Universidad Javeriana, 2012. 372 p&aacute;ginas.</p>       <p>Como cada cierto tiempo -al menos desde 1570, seg&uacute;n el mismo Germ&aacute;n Mej&iacute;a lo sugiere en su nuevo libro-, quienes se han interesado por el pasado de Bogot&aacute; han sentado sus ojos en el comienzo de la ciudad. Desde variadas &oacute;pticas, la fundaci&oacute;n de la capital ha sido un tema recurrente. Por eso, volver a estudiarlo no deja de tener dificultades. Cuando Georges Duby<Sup>*</Sup> estudi&oacute; la batalla de Bouvines (24 de julio de 1214), se encontr&oacute; con un problema similar: regresar no solo a lo que era denominado como la historia del acontecimiento, sino permitirse una narraci&oacute;n diferente de un tema que contaba con tanta tinta en su haber. No es casual, entonces, que el profesor Mej&iacute;a se imponga como una de sus principales tareas en esta nueva obra, la de narrar el "inicio de Bogot&aacute;". Y narrar implica, como &eacute;l mismo lo considera, intentar otras explicaciones al c&oacute;mo y al por qu&eacute; cobr&oacute; vida la ciudad desde el momento en el que 91 espa&ntilde;oles y un n&uacute;mero indeterminado de indios, "hicieron de esta tierra su lugar permanente de residencia" (p. 17). Ser&aacute; necesario esperar que el Centro Editorial de la Pontificia Universidad Javeriana cumpla su promesa, la de que esta obra sea la primera de una serie denominada "Historia de Bogot&aacute;", con la cual se pretende observar a la capital desde sus or&iacute;genes hasta el presente, y ver as&iacute;, otras reflexiones sobre las formas de habitar la capital del pa&iacute;s.</p>       <p>En la obra resulta evidente, desde el t&iacute;tulo mismo, que de cierta forma el mayor peso en la construcci&oacute;n de la ciudad en sus diferentes aspectos, recay&oacute; en los "conquistadores". Ya que son ellos, en el argumento de Mej&iacute;a, quienes, en el marco de una significativa hibridaci&oacute;n, le dieron una particularidad a la ciudad indiana, que el autor denomina la "ciudad de los conquistadores". En semejante construcci&oacute;n -mental y f&iacute;sica- "se consolid&oacute; el <I>nuevo mundo</I>" (p. 358), que seg&uacute;n se observa en el libro, no signific&oacute; otra cosa que renovadas formas de habitar, tanto dependientes de las formas f&iacute;sicas instauradas por un grupo de europeos como -probablemente con mayor ah&iacute;nco- en la gestaci&oacute;n de comunidad urbana. Siguiendo cierta forma de escritura, de la que cuando menos ya nos viene familiarizando desde "Los a&ntilde;os del cambio",<Sup>**</Sup> y que de alguna forma nos recuerda la indicaci&oacute;n de Fernand Braudel de que ciudad no existe sin territorio, el autor considera necesario, para poder comprender la puesta en marcha de la construcci&oacute;n urbana, la lectura del proceso de exploraci&oacute;n y conquista, ya que ello resulta fundamental en la constituci&oacute;n de un territorio. </P>      <p>Dir&iacute;amos que la idea expresada por su prologuista, Manuel Lucena Giraldo, se nota en la primera parte -"La ciudad en ciernes"-, la de una cierta "premonici&oacute;n" respecto de la fundaci&oacute;n de Bogot&aacute;. A lo largo de los seis cap&iacute;tulos que componen este apartado, el autor desarrolla la idea de que "si conquistar signific&oacute; expoliar, colonizar implic&oacute; poblar" (p. 58) y a su vez este poblar implic&oacute; la constituci&oacute;n de un territorio que requiri&oacute; para su existencia de la ciudad. Efectivamente, como lo muestra en la segunda parte -"La ciudad principal"-, ese proceso de dominaci&oacute;n territorial, expresado en el dominio de espacios y gentes, termin&oacute; por hacer de Santaf&eacute; la ciudad principal del germinal Nuevo Reino de Granada. Mej&iacute;a muestra en este apartado que son precisamente las acciones de los conquistadores las que permiten el paso de un caser&iacute;o a una urbe con una jurisdicci&oacute;n que controlaban, y que se diferenciaba de la construida de forma previa por los muiscas. De all&iacute;, la reiteraci&oacute;n de que Santaf&eacute; haya sido en su "comienzo" una "ciudad de conquistadores", al ser el resultado de la derrota del Bogot&aacute; y los diferentes caciques que le acompa&ntilde;aban.</p>     <p>Pero el poder concentrado por la naciente ciudad no fue suficiente para poder dar albergue a la <I>civitas</I>, primero, y luego a la <I>polis</I>. Se hizo, entonces, necesaria su materializaci&oacute;n "desde la nada" (p. 200). Aunque esta expresi&oacute;n resulta discutible, no existe el espacio para adentrarse en ella, que por dem&aacute;s, repite la idea de los conquistadores de que debieron empezar desde cero, m&aacute;s tarde reiterada por la "historiograf&iacute;a tradicional". Aunque lo cierto, en el escenario de la obra, es que la gestaci&oacute;n de la "forma urbana" no ten&iacute;a precedentes. Y fue, por ejemplo, con la construcci&oacute;n de iglesias, la delimitaci&oacute;n de solares y manzanas como se ordenaba el plano y aparec&iacute;a un paisaje urbano particular. Pero adem&aacute;s, esa "ciudad construida" -como se titula justamente la tercera parte- sirvi&oacute; para "ordenar" la sociedad a partir de la construcci&oacute;n de equipamiento urbano y la segregaci&oacute;n social con la zonificaci&oacute;n en parroquias y, m&aacute;s tarde, en barrios, como nos lo muestra Mej&iacute;a.</p>     <p><I>Civitas</I> y <I>polis</I> se expresaron en la idea de que "habitar la ciudad era vivir en polic&iacute;a" (p. 280), ya que la construcci&oacute;n de una comunidad urbana implic&oacute; el seguimiento de ciertas normas enmarcadas por el orden, la moralidad y la religi&oacute;n. Precisamente, desde esta perspectiva se estudia la vida de los urbanitas de Santaf&eacute;, en la cuarta y &uacute;ltima parte del libro -"La ciudad habitada"-, en donde las trasgresiones resultan un com&uacute;n denominador. El conjunto del establecimiento de un "orden", implic&oacute;, seg&uacute;n Mej&iacute;a, el control y regulaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas urbanas, desde las concernientes a las "actividades productivas", pasando por las caracter&iacute;sticas de la arquitectura, hasta la vida religiosa, los juegos y las fiestas.</p>     <p>En su conjunto, este recorrido le permite a Mej&iacute;a mostrar de qu&eacute; manera un concepto como el de "ciudad" es inestable y, junto con ello, la necesidad de considerarse con mucho cuidado, debido principalmente a las singularidades que se presentan, como resulta ser el caso de la ciudad indiana y a su vez, una de sus formas, la "ciudad de los conquistadores".</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>F&eacute;lix Ra&uacute;l Mart&iacute;nez Cleves</b>    <BR> Universidad del Tolima, Ibagu&eacute;, Colombia    <BR>    <a href="mailto:frmartinez@ut.edu.co">frmartinez@ut.edu.co</a></p>   <hr>        <p>* Georges Duby. <I>El domingo de Bouvines: 24 de julio de 1214 </I>(Madrid: Alianza, 1988).    <br> ** German Mej&iacute;a. <I>Los a&ntilde;os del cambio: historia urbana de Bogot&aacute;. 1820-1910</I> (Bogot&aacute;: Pontificia Universidad Javeriana, 2000).</p>    </font>      ]]></body>
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