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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Edward Palmer Thompson. Más allá de la frontera. La política de una misión fracasada: Bulgaria, 1944. España: El Viejo Topo, 2012. 137 páginas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p><a href="http://dx.doi.org/10.15446/achsc.v42n1.51356" target="_blank">http://dx.doi.org/10.15446/achsc.v42n1.51356</a></p>     <p align="center"><font size="4"><b>Edward Palmer Thompson.</b></font></p>     <p><b><I>M&aacute;s all&aacute; de la frontera. La pol&iacute;tica de una misi&oacute;n fracasada: Bulgaria, 1944.     <br></I>Espa&ntilde;a: El Viejo Topo, 2012. 137 p&aacute;ginas. </b></p>     <p>En 1981 el historiador Edward P. Thompson dict&oacute; una serie de tres conferencias en la Universidad de Stanford, que ha sido recogida en el presente volumen. De entrada hay que denotar que no se trataba de cualquier ciclo de conferencias, puesto que los encargados de estas le pusieron una condici&oacute;n a Thompson: que su intervenci&oacute;n versara sobre un tema del que no hubiera escrito hasta el momento y que, a la vez, le resultara novedoso. Entonces Thompson decidi&oacute; explorar un evento del que no solo fue testigo, sino tambi&eacute;n actor: la Segunda Guerra Mundial. As&iacute; las cosas, <I>M&aacute;s all&aacute; de la frontera</I>, texto que llega a los lectores de habla hispana luego de 15 a&ntilde;os de haber sido publicado en ingl&eacute;s, contiene una de las pocas reflexiones de Thompson sobre la historia reciente, lo cual la reviste de cierto inter&eacute;s para todos aquellos interesados en la obra del historiador brit&aacute;nico. </p>     <p>Aquellos familiarizados con la biograf&iacute;a de Thompson sabr&aacute;n que el historiador fue miembro de una unidad acorazada del ej&eacute;rcito brit&aacute;nico y tom&oacute; parte en la batalla de Montecassino. No obstante, las conferencias no se tratan de una mirada retrospectiva de un veterano. Tampoco son un panorama general de la guerra, ni estudios pol&iacute;ticos o militares de ella. Las conferencias se desarrollan en torno a las acciones de una brigada de partisanos b&uacute;lgaros durante la primera mitad de 1944, la Segunda Brigada de Sof&iacute;a y su acompa&ntilde;ante de la inteligencia brit&aacute;nica, Frank Thompson, hermano del autor, y que perder&iacute;a la vida en el curso de su misi&oacute;n. </p>     <p>Podemos pensar entonces que Edward P. Thompson buscaba hacer justicia a la memoria de su hermano ca&iacute;do durante la guerra. Pero como Dorothy Thompson (encargada de preparar para publicaci&oacute;n los textos base de las conferencias) lo se&ntilde;ala en la introducci&oacute;n, Edward P. Thompson no se vio motivado por un esp&iacute;ritu de "devoci&oacute;n familiar", ni vio en la invitaci&oacute;n de Stanford una oportunidad para hacer una oda a la valent&iacute;a de su hermano. A trav&eacute;s de las acciones de su hermano en Bulgaria en 1944, Thompson pone su atenci&oacute;n en la experiencia y cualidades de la joven generaci&oacute;n que tuvo que afrontar la guerra y en la forma en que fue narrada su historia durante el medio siglo de Guerra Fr&iacute;a posterior. </p>     <p>Y es que la vida de Frank Thompson ilustra bastante bien ese problema. Frank, que hab&iacute;a nacido en 1920, apenas llevaba un a&ntilde;o de estudios universitarios en Oxford cuando estall&oacute; la guerra. En 1939, unos meses antes de la invasi&oacute;n de Polonia, Frank se hab&iacute;a convertido en comunista, con lo cual nos dice Edward P. Thompson, implicaba un compromiso pol&iacute;tico de car&aacute;cter internacionalista, definido por la oposici&oacute;n al avance del fascismo. En la tercera conferencia el autor se esfuerza en describir el ambiente ingl&eacute;s de finales de la d&eacute;cada de 1930, para explicar las razones y caracter&iacute;sticas del compromiso de su hermano; era un momento de confusi&oacute;n y pasividad de ciertos sectores de la pol&iacute;tica brit&aacute;nica, pero, sobre todo, un momento donde la oposici&oacute;n al fascismo, la cual se cristalizaba en la resistencia antifascista durante la guerra civil espa&ntilde;ola, mov&iacute;a ya pasiones entre la joven intelectualidad de Oxford. El compromiso de Frank lo llev&oacute; a alistarse en el ej&eacute;rcito apenas inici&oacute; la guerra, con tan solo 19 a&ntilde;os, y terminar&iacute;a su vida en el Special Operations Executive, grupo de inteligencia creado por Winston Churchill, especializado en desestabilizar a las potencias del Eje en la Europa continental. </p>     <p>Frank pose&iacute;a una serie de habilidades, manejaba un abanico de siete u ocho idiomas europeos, conocimientos en tratamiento de informaci&oacute;n y transmisiones, y adem&aacute;s experiencia en combate en el norte de &Aacute;frica, las cuales le brindaron la oportunidad de desempe&ntilde;arse como oficial de enlace de movimientos de resistencia. Pero lo que realmente marc&oacute; el desempe&ntilde;o de Frank en el SOE fue -seg&uacute;n comenta Edward P. Thompson- su compromiso pol&iacute;tico. El inter&eacute;s de Frank por la lucha que los hombres y mujeres del com&uacute;n adelantaban en el continente europeo contra las fuerzas fascistas es ilustrado por el autor con unas palabras escritas en 1943 por su hermano: "En Europa est&aacute; ocurriendo un cambio qu&iacute;mico que pocas personas de afuera comprenden [...] Cuando caiga el fascismo alem&aacute;n, la reacci&oacute;n habr&aacute; perdido su m&aacute;s fuerte puntal. No habr&aacute; nada de este lado del Atl&aacute;ntico bastante fuerte para volver a reforzarla" (p. 93). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, si la vida de Frank le ha servido al autor para repasar algunos aspectos de la generaci&oacute;n que afront&oacute; la guerra, y de la que &eacute;l mismo fue parte, su muerte le servir&aacute; para reflexionar sobre algunas problem&aacute;ticas de la historia reciente. Thompson nos narra de manera detallada los &uacute;ltimos 6 meses de vida de su hermano hasta donde las fuentes tanto oficiales como personales se lo permiten. A inicios de 1944, Frank Thompson fue enviado a los Balcanes para hacer contacto con un grupo de partisanos b&uacute;lgaros, los cuales esperaban penetrar en su pa&iacute;s desde la frontera yugoslava e iniciar un movimiento rebelde para poner fin al gobierno aliado de la Alemania nazi. Tras arribar a territorio b&uacute;lgaro, la situaci&oacute;n se dificult&oacute;; sin apoyo t&aacute;ctico del SOE y con una poblaci&oacute;n poco receptiva a la acci&oacute;n insurgente, la misi&oacute;n fracas&oacute; y el agente brit&aacute;nico cay&oacute; en manos de las fuerzas del gobierno, para ser finalmente ejecutado el 10 de junio de 1944. </p>      <p>Pero &iquest;qu&eacute; importancia tiene esta historia? Si observamos el estado general de la guerra a mediados de 1944, el fracaso de la Segunda Brigada poca trascendencia pudo haber tenido, pues los sovi&eacute;ticos avanzaban firmemente sobre Alemania, y Bulgaria ni dificultaba ni facilitaba el avance sobre Berl&iacute;n. Adem&aacute;s, tres meses despu&eacute;s de la muerte de Frank Thompson, una coalici&oacute;n antifascista, el Frente de la Patria, llegar&iacute;a al poder en Bulgaria. Sin embargo, el historiador brit&aacute;nico nos muestra que la historia de su hermano y de la Segunda Brigada no pas&oacute; desapercibida ni en Bulgaria ni en Inglaterra, y que la manera en que se ha contado o silenciado esta historia se vio afectada por los prejuicios y necesidades que impon&iacute;a el enfrentamiento ideol&oacute;gico de la Guerra Fr&iacute;a. La figura de Frank Thompson oscil&oacute; entre h&eacute;roe nacional y agente del imperialismo en la Bulgaria de posguerra, dependiendo de las necesidades de los l&iacute;deres de facto del Partido Comunista B&uacute;lgaro en el poder desde 1947. Por el lado brit&aacute;nico, la misi&oacute;n de Frank Thompson, nos dice su hermano, ha estado rodeada de silencio o, cuando menos, del ocultamiento deliberado de las fuentes que consignan los hechos relacionados con esta. Sumado a ello, se ha tergiversado la verdad con rumores infundados sobre un supuesto complot comunista liderado por el agente inmolado. </p>      <p>Lo que importa en &uacute;ltimas para Edward P. Thompson es que la historia de su hermano nos expone el hecho de que la historia contempor&aacute;nea no puede comprenderse y estudiarse sin olvidar que depende, en gran medida, de aquellos que detentan el poder. De esta forma, nos advierte de la dif&iacute;cil situaci&oacute;n que enfrentan todos aquellos interesados en el pasado reciente: aquellos con el poder y conocimiento suficiente del pasado est&aacute;n en capacidad no solamente de tergiversar la verdad hist&oacute;rica, sino incluso de eliminarla, destruyendo las evidencias m&aacute;s s&oacute;lidas y haciendo que la verdad en torno a un acontecimiento se vuelva, en palabras de Thompson, "irrecuperable" (p. 29). Es esta la labor de lo que el autor llama los "antihistoriadores". </p>     <p>A ra&iacute;z de su an&aacute;lisis de las problem&aacute;ticas y posibilidades del estudio de la historia contempor&aacute;nea, Edward P. Thompson deriva una cr&iacute;tica discutible a la historia oral, pues llega a negarle fiabilidad a los recuerdos. Nos dice que "la memoria es el m&aacute;s imperfecto y selectivo vector de evidencia" y, precisamente por la acci&oacute;n de los "antihistoriadores", los "&lsquo;hechos' pueden ser a&uacute;n c&oacute;digos o mitos, y hay que saber mucho de antemano para poder separar [...] la evidencia de lo fabulado". Con lo cual se llega incluso al punto de reducir la utilidad de la historia oral, al argumentar que "lo m&aacute;s &uacute;til que se puede obtener de la evidencia oral es, las m&aacute;s de las veces, lo marginal, lo contingente, el &lsquo;color' de un acontecimiento". Y termina revistiendo de superioridad a la fuente escrita    porque "resulta m&aacute;s probable que sea coet&aacute;nea del acontecimiento" (p. 58). </p>      <p>Ante este duro panorama, el historiador brit&aacute;nico termina sus conferencias,    no sin antes hacer una reflexi&oacute;n un poco m&aacute;s alentadora del estudio del pasado    reciente. Reconoce que la historia es un proceso desprovisto de toda significaci&oacute;n    y valores inherentes. Sin embargo, nos dice que somos nosotros, en el presente,    quienes le debemos dar significado al pasado inerte y concluido; al fin y al cabo, la historia queda siempre no resuelta, por lo que es un campo inconcluso de    posibilidades y todos aquellos que vivimos el presente negamos ciertas posibilidades y otras las impulsamos. As&iacute; las cosas, el autor no deja desahuciado al    lector e insiste en la posibilidad, e incluso en la necesidad, de indagar el pasado. </p>     <p><b>JOS&Eacute; ALEJANDRO CIFUENTES SARMIENTO </b>    <br> Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, Colombia    <br>    <a href="mailto:joacifuentessa@unal.edu.co">joacifuentessa@unal.edu.co</a>.</p> </font>      ]]></body>
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