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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[&iquest;El problema es que la economía no ha sido lo suficientemente keynesiana?: Una nota a propósito de Krugman y el debate sobre la situación de la ciencia económica]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif" size="2"><b>NOTAS Y RESE&Ntilde;AS</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif" size="4"><b>&iquest;El problema es que la econom&iacute;a no ha sido lo suficientemente keynesiana? Una nota a prop&oacute;sito de Krugman y el debate sobre la situaci&oacute;n de la ciencia econ&oacute;mica</b></font>    <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif" size="2"><b>Martha Susana Jaimes*</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">* Martha Susana Jaimes Builes: Economista y Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a de la Universidad de los Andes. Profesora de Historia  del Pensamiento  Econ&oacute;mico de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y profesora asistente de la Universidad de los Andes. Asistente de investigaci&oacute;n del CEDE &#8211; Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad de los Andes. Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:ma&#8211;jaime@uniandes">ma&#8211;jaime@uniandes. edu.co.</a> Direcci&oacute;n postal: Carrera  1 # 18&ordf;&#8211;10 Edificio W, oficina 710, Bogot&aacute;, Colombia.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif" size="2"><b>&#8211;Introducci&oacute;n. &#8211;I. La belleza en lugar de la verdad. &#8211;II. El papel de la crisis en la econom&iacute;a. &#8211;Conclusiones. &#8211;Bibliograf&iacute;a.</b></font></p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"><b>Introducci&oacute;n</b></font>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">La  reciente  crisis  econ&oacute;mica  no  s&oacute;lo  revivi&oacute;  el  viejo  debate  sobre la  pertinencia de la  intervenci&oacute;n del  Estado  en los  mercados,  tambi&eacute;n trajo consigo un sin n&uacute;mero  de art&iacute;culos  cuyo principal objetivo  ha sido cuestionar  el papel de la econom&iacute;a  como ciencia en relaci&oacute;n  con su papel frente  a las crisis.  Desde que  la palabra  ''crisis''  revivi&oacute;  en el l&eacute;xico  de las principales noticias,  los analistas  volcaron  su mirada  hacia  la teor&iacute;a econ&oacute;mica   en  busca  de  razones  que  les  permitiera entender   por  qu&eacute; estaban ocurriendo estas crisis y sobre todo, por qu&eacute; nadie vio venir aquel horrible monstruo que hab&iacute;a  quedado  sumergido  en lo profundo  de la historia  econ&oacute;mica  desde la crisis  del 29; al menos  esa es la impresi&oacute;n m&aacute;s  general.  En realidad,  al  momento  de enfrentar  anal&iacute;ticamente los principales determinantes de la actual  crisis,  se revivieron las historias de otras crisis de menor magnitud que se han presentado  a lo largo de los &uacute;ltimos  20 a&ntilde;os, con lo cual surgi&oacute; la pregunta  principal que ha rondado entre  los analistas  y te&oacute;ricos:  &iquest;qu&eacute; parte  de la teor&iacute;a  econ&oacute;mica  permite explicar  las crisis?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> La b&uacute;squeda de una respuesta pareciera  que llev&oacute; a todos, analistas  y te&oacute;ricos,  a encontrar  nuevamente  el nombre de John M. Keynes entre sus cuadernos. De repente resurgi&oacute; el inter&eacute;s por la <i>Teor&iacute;a General </i>y diferentes expertos empezaron  a hablar nuevamente  de las premisas de la Econom&iacute;a keynesiana. Este hecho trajo consigo efectos colaterales:  revivi&oacute;  el debate sobre la intervenci&oacute;n del Estado en los mercados, el papel del desempleo, la posibilidad  de que los mercados traigan  consigo asignaciones  ineficientes, e incluso  sobre los determinantes del comportamiento individual y sus efectos sobre los resultados  en el mercado.  Pero &iquest;en realidad  estos debates se hab&iacute;an dejado de lado? Bien es sabido que no. El pasado 2 de septiembre de 2009 en su columna  del <i>New York Times</i>, Paul  Krugman  public&oacute;  un pol&eacute;mico art&iacute;culo  titulado <i>How did Economists Get it so Wrong</i>?<sup>1</sup> en el cual el premio  Nobel  cuestiona  profundamente el estado actual  de la teor&iacute;a econ&oacute;mica  y el papel de los economistas  frente a la teor&iacute;a  y frente a los debates que han surgido al interior de la ciencia econ&oacute;mica a lo largo de su historia. Krugman logr&oacute; revivir el debate en toda su extensi&oacute;n, <b>&#8211;</b>o al menos pareciera que los se&ntilde;alamientos que por a&ntilde;os han hecho diferentes cr&iacute;ticos acerca de la teor&iacute;a  econ&oacute;mica  central  por fin tienen eco gracias al Nobel, quiz&aacute; a la coyuntura, o de pronto a una mezcla de las dos<b>&#8211;</b>. Con su art&iacute;culo, el economista puso el dedo en la llaga y lo hundi&oacute; profundamente; cuestiona con nombres y apellidos a algunos de los economistas norteamericanos m&aacute;s reconocidos y cuestiona las escuelas econ&oacute;micas de las cuales provienen los principales  economistas que lideran la pol&iacute;tica econ&oacute;mica norteamericana. En este sentido resulta interesante analizar algunos de los puntos expuestos por Krugman en su art&iacute;culo, con el fin de dar respuesta a la pregunta  con   la que hemos iniciado la introducci&oacute;n a la presente nota.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"><b>I. La belleza en lugar de la verdad</b> </font></p>        <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">Al  leer el art&iacute;culo  de Krugman,  no se puede dejar de notar  el tono ir&oacute;nico   y bastante  provocador   con  que  el  autor  expone  sus  ideas  de principio  a fin. El art&iacute;culo  inicia  resaltando  c&oacute;mo algunos de sus colegas economistas,   en  tiempos  anteriores   a  la  actual  crisis,  se enorgullec&iacute;an del campo  de la econom&iacute;a  y del &eacute;xito  te&oacute;rico  y pr&aacute;ctico  alcanzado  por la ciencia econ&oacute;mica;  en palabras  de Krugman  el problema  no ha sido la poca capacidad  de la econom&iacute;a  para predecir  las crisis,  por el contrario, el problema  ha sido que los economistas  han cre&iacute;do  vehementemente en las teor&iacute;as  que ellos mismos  han construido, con lo cual han dejado de lado importantes an&aacute;lisis sobre la realidad, entre ellos la posibilidad  de que situaciones as&iacute; se presenten. El autor se&ntilde;ala un problema m&aacute;s de fondo, que los economistas y la teor&iacute;a econ&oacute;mica,  han forjado un credo con el cual se niega la posibilidad  de ''fallas catastr&oacute;ficas  en la econom&iacute;a  de mercado'', y con ello la posibilidad  del Estado de prevenir  o mejorar dichas fallas<i>. </i>Con lo anterior, Krugman revive no s&oacute;lo el debate sobre la funci&oacute;n del Estado frente a la econom&iacute;a de mercado, tambi&eacute;n trae a colaci&oacute;n el papel que debe jugar la teor&iacute;a econ&oacute;mica como elemento central que permita la compresi&oacute;n de fen&oacute;menos como la recesi&oacute;n y el desempleo.  Ante esto el autor se&ntilde;ala c&oacute;mo  algunas  divisiones  internas  entre  los  macroeconomistas apuntan a que las crisis  son, o bien  algo que nunca  sucede en una  econom&iacute;a  de libre mercado, o bien algo que se puede controlar  v&iacute;a la pol&iacute;tica monetaria del FED. En medio de esto, el autor se pregunta  c&oacute;mo y por qu&eacute; lleg&oacute; la econom&iacute;a  a este punto  y se&ntilde;ala que, a su manera  de ver, esto ha pasado porque los economistas han buscado analizar la realidad a trav&eacute;s de un uso intensivo  de los modelos matem&aacute;ticos  y que, dado que la mala memoria ha permitido dejar  en el olvido  la Gran  Depresi&oacute;n,  y otros  momentos tortuosos,  entonces  se ha llegado  a la idealizaci&oacute;n de la econom&iacute;a  como lugar  de interacci&oacute;n de individuos  racionales  en mercados  perfectos.  En s&iacute; la primera  parte del art&iacute;culo  busca se&ntilde;alar c&oacute;mo la matematizaci&oacute;n de la econom&iacute;a  ha llevado  a que se disfrace  la realidad  con la belleza  y la formalidad  de las matem&aacute;ticas, partiendo  de un mundo irreal y rom&aacute;ntico dado por la perfecci&oacute;n de los mercados y dejando de lado todo aquello que puede salir mal.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">Si bien resulta impactante leer una cr&iacute;tica de este estilo, adem&aacute;s leerla en el <i>New York Times </i>y de la pluma de un premio Nobel, los puntos se&ntilde;alados por Krugman pueden sonar a lugar com&uacute;n para muchos de los economistas dedicados al estudio de la teor&iacute;a econ&oacute;mica desde sus m&uacute;ltiples paradigmas. El problema se&ntilde;alado por Krugman no se centra en una cuesti&oacute;n de credo solamente,  apunta asimismo a un an&aacute;lisis subyacente del papel del m&eacute;todo normativo en la econom&iacute;a,  tema sobre el cual se han escrito ya suficientes an&aacute;lisis  para poder  explicar  por qu&eacute; los economistas  han confundido  la belleza  con la verdad.  Resulta  interesante  y muy diciente,  ver c&oacute;mo un economista  de la talla  de Krugman  pareciera  estar alejado de los debates internos de la ciencia, donde no s&oacute;lo autores como Warren  Samuels, Carlo Benetti  y Jean Cartelier nos han brindado  an&aacute;lisis  profundos,  sino que incluso la cr&iacute;tica al uso de las matem&aacute;ticas  y los mundos imaginarios en la econom&iacute;a dio lugar al movimiento conocido como <i>Post&#8211;Autistic Economics</i><sup>2</sup> que naci&oacute;  desde el a&ntilde;o 2001. Samuels  describe  c&oacute;mo la implementaci&oacute;n de modelos normativos que tratan  sobre el deber ser de los mercados,  es decir, los modelos de mercados de competencia  perfecta, no corresponden a una  representaci&oacute;n de la  verdad  en  tanto  descripci&oacute;n  de la  realidad, por el contrario  corresponde  a una forma de descripci&oacute;n  del deber ser de la realidad,  es por el contrario  ''una afirmaci&oacute;n  de la importancia de la consideraci&oacute;n  de las consecuencias, utilidad  y deseabilidad sobre la verdad, en &aacute;reas donde los primeros  tienen  mayor revelevancia''.<sup>3</sup> A partir  de un an&aacute;lisis  como &eacute;ste, diferentes  te&oacute;ricos  de la econom&iacute;a  han analizado  las razones  por  las cuales  la econom&iacute;a  asume  este camino  metodol&oacute;gico y concluye que este hecho beneficia la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas  econ&oacute;micas y, por tanto, tiene una marcada aceptaci&oacute;n dentro de la ciencia econ&oacute;mica.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> En realidad  no es que se haya reemplazado  la verdad  por la belleza de  las  matem&aacute;ticas, m&aacute;s  bien  es que  la  belleza  de  las  matem&aacute;ticas   ha permitido definir  mejor  el deber  ser de la econom&iacute;a,  en cuyo caso los   modelos formales  brindan  una mejor  justificaci&oacute;n a las recomendaciones de pol&iacute;tica  que derivan  del contraste  entre el deber ser y la realidad.  As&iacute;, cuando Krugman sugiere que los economistas deben empezar a considerar una teor&iacute;a  econ&oacute;mica  que se aleje de los modelos  estilizados  basados en el comportamiento racional  y los mercados  perfectos,  el autor  no  est&aacute; sugiriendo  que se omitan  las matem&aacute;ticas  de la econom&iacute;a  como algunos han interpretado;<sup>4</sup> el economista m&aacute;s bien est&aacute; llamando  la atenci&oacute;n sobre la importancia de construir  una teor&iacute;a cuyo fin no sea la modelaci&oacute;n  de un deber ser a trav&eacute;s de la formalizaci&oacute;n matem&aacute;tica, sino una comprensi&oacute;n  de los fen&oacute;menos econ&oacute;micos observados en la realidad.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">Hay que resaltar que Krugman hace un llamado interesante a la cordura en tanto se&ntilde;ala que, aun cuando es dif&iacute;cil predecir  cu&aacute;l es el rumbo de la teor&iacute;a econ&oacute;mica despu&eacute;s de la actual crisis, es importante que se incorpore en  la  teor&iacute;a  la  existencia   de  un  comportamiento  impredecible  de  los agentes y la posibilidad  de fallas en los mercados, de manera que la pol&iacute;tica econ&oacute;mica se vuelva m&aacute;s cauta y asimismo reconozca que no todo se debe dejar en manos del mercado.  Entre otras cosas, Krugman  resalta el papel de una pol&iacute;tica  econ&oacute;mica activa que debe estar en manos de economistas que comprendan  la funci&oacute;n  de dicha pol&iacute;tica  a la luz de las falencias  del mercado, sin los peligros que surgen cuando los reguladores  no creen en la regulaci&oacute;n. Con esto el autor hace un llamado muy importante a dejar de lado el estigma que por a&ntilde;os ha acompa&ntilde;ado  a la teor&iacute;a  econ&oacute;mica  en su an&aacute;lisis sobre el papel del Estado en relaci&oacute;n  con el funcionamiento de los mercados. &iquest;Qu&eacute; mejor momento para hacer un llamado de este tipo, que a la luz de una crisis derivada de fallas en el m&aacute;s libre y supuestamente  perfecto de los mercados, el financiero? Sin embargo, el hecho de que la crisis actual haya derivado  de dicho  mercado  tampoco  implica  que &eacute;ste no tenga  la capacidad de autorregularse o que requiera  una profunda regulaci&oacute;n, m&aacute;s bien indica que todo extremo es vicioso y que es hora de que la econom&iacute;a, o los economistas, se alejen del extremo en el que se encontraban cuando la   crisis los cogi&oacute; por sorpresa.</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">   </font></p> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Krugman  se&ntilde;ala adem&aacute;s dos puntos  esenciales para el debate actual. El primero  de ellos es que la teor&iacute;a de Keynes no es una teor&iacute;a sobre c&oacute;mo el Estado deber manejar  la econom&iacute;a,  por el contrario  es una teor&iacute;a  que, reconociendo  los problemas  inherentes  a los mercados,  propone  c&oacute;mo el Estado debe contribuir al funcionamiento eficiente de estos; si bien puede ser una  interpretaci&oacute;n simplista  de la  teor&iacute;a  de Keynes,  es importante reconocer  que  dado  el  tipo  de lector  al  que  se dirige  Krugman  en  su art&iacute;culo, este es un mito importante para romper al menos en este sentido. El segundo,  consiste  en el relato  sobre c&oacute;mo  la teor&iacute;a  econ&oacute;mica  logr&oacute; dejar atr&aacute;s a Keynes, dejando de lado a su vez un tema de vital importancia: el papel de las recesiones y de las crisis en la econom&iacute;a.</p></font>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"><b>II. El papel de la crisis en la econom&iacute;a  </b></font>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">Uno  de los puntos  m&aacute;s interesantes  del art&iacute;culo  de Krugman  es la manera como el autor expone los cambios del an&aacute;lisis del papel de las crisis en la  teor&iacute;a  econ&oacute;mica.  En general,  el  art&iacute;culo  parece  una  declaraci&oacute;n abierta  sobre  su  firme  convicci&oacute;n   en  torno  a  la  teor&iacute;a  econ&oacute;mica  de Keynes. Por una parte, el autor presenta una explicaci&oacute;n  de la crisis desde una perspectiva  de los problemas  de demanda,  y por otra parte,  critica  a los llamados  ''economistas  de agua salada''<sup>5</sup>  por llamarse  keynesianos sin desprenderse del todo de los an&aacute;lisis econ&oacute;micos a la luz de la racionalidad individual y los mercados perfectos. Entre tanto, llama puristas neocl&aacute;sicos a los economistas ''de agua dulce'' por sostener que una crisis de demanda es  imposible   toda  vez  los  precios  siempre  se  ajustan  para  igualar   las cantidades ofrecidas y demandadas. En resumen, Krugman plantea que no hay a&uacute;n, dentro de la teor&iacute;a ortodoxa,  una construcci&oacute;n te&oacute;rica s&oacute;lida que explique las crisis, ni una plena comprensi&oacute;n  de las crisis, y mucho menos un mecanismo de formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas que permita mitigarla.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> En este sentido el autor  llama  la atenci&oacute;n  sobre las explicaciones  que   se han  propuesto  para  el fen&oacute;meno  del desempleo  a la luz  de la teor&iacute;aecon&oacute;mica  principal. Seg&uacute;n Krugman,  el an&aacute;lisis propuesto  por Prescott, uno de los m&aacute;s aceptados,  plantea  el desempleo  como un fen&oacute;meno  que deriva  de la libre  elecci&oacute;n  de los trabajadores  de no tomar  los empleos disponibles  en momentos  desfavorables.  Si bien este planteamiento parece un poco desconcertante, es importante entender que hay un vac&iacute;o te&oacute;rico en relaci&oacute;n  con el desarrollo  de las din&aacute;micas  del mercado  laboral,  que se explica en gran medida por la incapacidad  te&oacute;rica  de plantear  las crisis a la luz del modelo  central.  Krugman  explica  que hoy este hecho deriva a su vez de la incapacidad  de la teor&iacute;a  de explicar  el surgimiento de las Burbujas, dado que hay un firme convencimiento sobre la implementaci&oacute;n de modelos que parten de la racionalidad de los agentes y la capacidad de los mercados financieros  de asignar correctamente los precios.</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> En otras  palabras,  Krugman  hace un  llamado  claro  y directo  para que la teor&iacute;a  reconozca  las imperfecciones  de los mercados,  en especial los  financieros,  con  el  fin  de que  se dise&ntilde;en  pol&iacute;ticas  de intervenci&oacute;n, principalmente en los momentos  en que la econom&iacute;a entra en recesi&oacute;n. El autor expresa as&iacute; su firme convicci&oacute;n de que fen&oacute;menos como el desempleo, por ejemplo,  se pueden aliviar  a trav&eacute;s de la intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a.  Y estas son palabras fuertes, tan fuertes que John Cochrane  en su respuesta al art&iacute;culo de Krugman, sugiere que este &uacute;ltimo est&aacute; invocando a Marx &#8211;y por lo tanto es un posible comunista&#8211;,<sup>6</sup> en tanto resalta que los mercados  no son confiables  y por lo tanto  requieren  regulaci&oacute;n. Si bien Krugman  no hace alusi&oacute;n  a Marx  en su art&iacute;culo, s&iacute; es claro  en afirmar que el distanciamiento de la teor&iacute;a  de Keynes es en gran  parte  la causa de que los economistas  han fallado,  no s&oacute;lo en su capacidad de predecir, sino tambi&eacute;n en su capacidad de comprender  y solventar la actual crisis. Se podr&iacute;a decir que Krugman estar&iacute;a de acuerdo con Joan Robinson  cuando dice que: ''<i>Economics is 'some' use, but it would have been a great deal more if </i>the Keynesian revolution had really succeeded''.<sup>7</sup></font></p>      <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"><b>Conclusiones</b> </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">La respuesta a la pregunta  planteada por Krugman sobre c&oacute;mo y por qu&eacute; los economistas se han equivocado tanto,  apunta principalmente a que, dados los supuestos que fundamentan la teor&iacute;a econ&oacute;mica actual (la teor&iacute;a del <i>mainstream</i>) &eacute;sta no cuenta con las suficientes  herramientas anal&iacute;ticas que le permitan  dar raz&oacute;n de los fen&oacute;menos econ&oacute;micos  que se observan en la realidad,  sobre todo las crisis  econ&oacute;micas.  &iquest;Por qu&eacute; lleg&oacute;  la teor&iacute;a econ&oacute;mica  a encontrarse  sin  salida?  En general,  del art&iacute;culo  se pueden deducir dos razones; la primera de ellas es la firme convicci&oacute;n en la eficiencia de los mercados  expresada  principalmente por la Hip&oacute;tesis  del mercado eficiente  (<i>efficient&#8211;market hypothesis</i>), la cual  dio fuerza  a los desarrollos te&oacute;ricos  en torno  al funcionamiento de los mercados  financieros,  y a su vez justific&oacute; la no regulaci&oacute;n  de dichos mercados. La segunda, que deriva en parte de la primera,  es que el rechazo a la intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a  marc&oacute; una fuerte separaci&oacute;n  de la teor&iacute;a econ&oacute;mica  dominante frente  a los planteamientos de la teor&iacute;a  de Keynes; con ello se olvid&oacute;  el impacto  de las crisis en la historia  econ&oacute;mica,  se dej&oacute; de lado el proyecto te&oacute;rico  que  buscaba  incorporar su estudio  como  parte  de los  modelos macroecon&oacute;micos y se neg&oacute; la posibilidad  de construir  una teor&iacute;a  en la que se pudiera proponer  una pol&iacute;tica  econ&oacute;mica activa en relaci&oacute;n  con las recesiones. En pocas palabras,  una de las razones de la equivocaci&oacute;n  es el haberse alejado de Keynes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> Aunque lo propuesto por Krugman en su art&iacute;culo no resulta novedoso para  los lectores  familiarizados con los debates al interior de la ciencia econ&oacute;mica,  hay que resaltar la importancia del art&iacute;culo  en t&eacute;rminos  de su impacto  sobre la opini&oacute;n  general.  No todos los d&iacute;as un premio  Nobel de econom&iacute;a se&ntilde;ala en un peri&oacute;dico importante que la teor&iacute;a econ&oacute;mica tiene problemas  profundos.  A su vez, quiz&aacute;  lo m&aacute;s impactante  del art&iacute;culo  es la manera como Krugman nombra  y cita a sus colegas mostrando  que las posiciones que han asumido representan  una omisi&oacute;n  frente a los eventos que desencadenaron  la actual  crisis.  Krugman  culpa  directamente a los economistas;  de ah&iacute;  que  el  art&iacute;culo  haya tenido  tanto  impacto  dentro    de la comunidad  acad&eacute;mica.  Para algunos,  el premio  Nobel  es un h&eacute;roe, para  otros  un tirano;  lo cierto  es que lo &uacute;nico  que podemos  esperar  es que las palabras de Krugman,  lejos de suscitar respuestas y contraataques, contribuyan m&aacute;s bien a que la comunidad  acad&eacute;mica  y los economistas, que lideran  la pol&iacute;tica  econ&oacute;mica,  reflexionen  sobre la necesidad de abrir espacios para considerar teor&iacute;as y m&eacute;todos alternativos para la construcci&oacute;n de la econom&iacute;a como ciencia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b> </font></font></p>      <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">1. BENETTI,  Carlo  (1997).  ''El m&eacute;todo  normativo de  la  teor&iacute;a  econ&oacute;mica positiva'', <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i>, No. 26</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000035&pid=S0120-2596200900020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   2. BENETTI,  Carlo  y CARTELIER, Jean  (1998).  ''La econom&iacute;a  pol&iacute;tica  como ciencia:  la permanencia  de una convicci&oacute;n  mal compartida'', <i>Lecturas de Econom&iacute;a</i>, No. 48&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S0120-2596200900020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   3. ROBINSON,  Joan  (1973).  ''After   Keynes:   papers  presented   to  Section F  (Economics)'', <i>Annual Meeting of the  British Association for the Advancement of Science</i>. Basil Blackwell, Oxford, 202 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0120-2596200900020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   4. KRUGMAN,   Paul    (2008).   ''&iquest;C&oacute;mo    pudieron    equivocarse    tanto    los economistas?'', <i>Ensayos de Econom&iacute;a</i>, No. 33, Vol. 18, pp. 209&#8211;218. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0120-2596200900020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. SAMUELS, Warren  (1988). ''An Essay on the Nature  and Significance  of the   Normative Nature of Economics'', <i>Journal of Post&#8211;Keynesian Economics.</i> Spring, Vol. X, No. 3, pp. 347&#8211;354.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0120-2596200900020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> </font></font>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">Primera versi&oacute;n recibida en noviembre de 2009; versi&oacute;n final aceptada en diciembre de 2009</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"><b>Notas</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">1.    El art&iacute;culo  se encuentra  disponible en versi&oacute;n en espa&ntilde;ol en la revista <i>Ensayos de Econom&iacute;a</i>, No. 33, Vol. 18, pp. 209&#8211;218.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">2.     El <i>Post&#8211;Autistic Economics Movement </i>deriv&oacute; de una carta escrita por algunos estudiantes franceses donde se se&ntilde;alan cr&iacute;ticas a la ense&ntilde;anza de la econom&iacute;a;  entre otras la extrema matematizaci&oacute;n y uso de modelos  te&oacute;ricos  dentro  del ciencia  econ&oacute;mica.  Para ver la carta de los estudiantes, visitar:  <a href="http://www.paecon.net/PAEtexts/a&#8211;e&#8211;petition.htm" target="_blank">http://www.paecon.net/PAEtexts/a&#8211;e&#8211;petition.htm</a> .</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">3.     Ver Samuels (1988).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">4.    Para quienes est&eacute;n interesados  en seguir el debate que ha suscitado el art&iacute;culo  de Krugman,  se sugiere leer la respuesta de John Cochrane, la cual se puede encontrar  en <a href="http://modeledbeha&#8211;vior.com/2009/09/11/john&#8211;cochrane&#8211;responds&#8211;to&#8211;paul&#8211;krugman&#8211;full&#8211;text/" target="_blank">http://modeledbeha&#8211; vior.com/2009/09/11/john&#8211;cochrane&#8211;responds&#8211;to&#8211;paul&#8211;krugman&#8211;full&#8211;text/</a> (3 de noviembre  de 2009).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"><font size="2">5.     En el art&iacute;culo, Krugman se&ntilde;ala c&oacute;mo los macroeconomistas norteamericanos se dividieron en dos frentes te&oacute;ricos: el primero,  a quienes llama ''economistas de agua salada'', corresponde a los economistas  de las universidades  costeras (Harvard,  M.I.T, Berkeley, entre otras) cuyo enfoque es keynesiano; y el segundo, al cual el autor llama ''economistas de agua dulce'', corresponde  a las universidades  del interior cuyo enfoque es puramente  neocl&aacute;sico.</font></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">6.    Cabe aclarar que &eacute;sta es una interpretaci&oacute;n propia respecto a una frase bastante sugestiva de Co&#8211; chrane: ''<i>Well, if markets can't be trusted to allocate capital, we don't have to connect too many dots to imagine who Paul has in mind</i>.'' Quiz&aacute; fuera de contexto no sea tan clara, por eso se sugiere ver el art&iacute;culo  de Cochrane.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">7.     Ver Robinson  (1973).</font></p>     ]]></body>
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