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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif" size="2"><b>NOTAS Y RESE&Ntilde;AS</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"><b>The Making of an Economist, Redux, por David Colander</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"><b>Yan Liang*</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">*         Liang,  Yan  (2008).  ''The  Making  of An  Economist,  Redux'',  The  Journal of Socio&#8211;Economic doi:10.1016/j.socec.2008.11.002. Yan Liang:  University of Redlands.  1200 E. Colton  Ave. PO Box 3080. Redlands,  CA 92373, Estados Unidos.  Tel. 909&#8211;478&#8211;8570; fax: 909&#8211;335&#8211;5387. E&#8211;mail: <a href="mailto:yan_liang@redlands.edu">yan_liang@redlands.edu.</a> Traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol por Carlos  Vasco y C&eacute;sar Pallares,  estudiantes de econom&iacute;a de la Universidad de Antioquia, Colombia.</font></p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">Â¿Por  qu&eacute; deber&iacute;amos  prestar  atenci&oacute;n  a lo que est&aacute; siendo ense&ntilde;ado en los programas de Econom&iacute;a? La respuesta, proporcionada por Colander, es que all&iacute; se reflejan la naturaleza, el valor y las promesas de la actual profesi&oacute;n  de econom&iacute;a.  &Eacute;sta es la motivaci&oacute;n del  libro  <i>The Making of an  Economist, Redux, </i>una actualizaci&oacute;n  de   la   encuesta   original    llevada   a cabo por Colander y Klamer  en 1987. Usando  una metodolog&iacute;a  similar,    Colander  realiz&oacute;   encuestas y entrevistas   con  estudiantes   de  posgrado  de  las siete  universidades   mejor   clasificadas,   incluyendo   la  Universidad de  Chicago,   Universidad de  Columbia,  Universidad de Hardvard, Instituto  Tecnol&oacute;gico  de Massachusetts  &#8211;MIT&#8211;, Universidad de Stanford, Universidad de Yale y Universidad de Princeton.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> El libro se divide en tres partes principales. La primera  parte presenta los resultados de las encuestas, las cuales se enfocaron en las percepciones de  los   estudiantes   con   respecto   a  la   importancia  de  capacidades alternativas, al significado  de las teor&iacute;as  y los supuestos  econ&oacute;micos,  la pertinencia de la formaci&oacute;n  recibida  en el posgrado,  entre  otros  temas. La  segunda  parte  registra,   en  mayor profundidad, las  conversaciones llevadas a cabo con peque&ntilde;os grupos de estudiantes. Esta parte es la m&aacute;s fascinante  del libro,  porque  en ella se ilustran de forma  interesante las estad&iacute;sticas  de la encuesta  y, adem&aacute;s,  se muestra  claramente c&oacute;mo  los estudiantes se enfrentan a sus programas  de posgrado con valor, sabidur&iacute;a y ambivalencia. La tercera,  y &uacute;ltima  parte,  provee  algunas  reflexiones sobre los resultados obtenidos a partir de los comentarios de Arjo Klamer, Robert  Solow y el autor mismo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> En general,  Colander est&aacute; complacido  con los cambios  presentados en la  profesi&oacute;n  desde la  &uacute;ltima  encuesta.  &Eacute;l considera  que  el progreso principal ha sido la reducci&oacute;n en la orientaci&oacute;n matem&aacute;tica y el incremento en el trabajo emp&iacute;rico  de los estudiantes.  En la nueva encuesta, 30% de los estudiantes  dicen ''estar muy interesados  y ser buenos en la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica'',   siendo  &eacute;sta  ''muy  importante'' para  el  &eacute;xito.  Igual  n&uacute;mero de estudiantes  considera  ''la excelencia  en las matem&aacute;ticas''  como ''muy importante'', comparado con el 16% y 57% obtenido,  respectivamente, en el estudio previo. De todas formas, Colander se preocupa por dos grandes problemas  en los posgrados:  en primer  lugar,  el &eacute;nfasis  en habilidades matem&aacute;ticas  todav&iacute;a constituye un obst&aacute;culo que disuade y aleja aquellos estudiantes  con potencial,  pero que no se inclinan  por las matem&aacute;ticas, reduciendo  as&iacute; la  diversidad  en los grupos  de estudiantes.  En segundo lugar, los cursos b&aacute;sicos est&aacute;n mal construidos; ya que ofrecen pocas bases, reducen  la  diversidad  de enfoques  y las teor&iacute;as  se abstraen  del  trabajo aplicado. Al enfocar los cursos en las t&eacute;cnicas matem&aacute;ticas, los programas de posgrado fallan en cultivar  la creatividad  y razonamiento econ&oacute;mico, los cuales son muy apreciados por los estudiantes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> A  pesar  de  las  anteriores   imperfecciones, Colander  concluye:  ''En resumen, los estudiantes de econom&iacute;a de hoy se encuentran  m&aacute;s felices con sus estudios y tienen una mejor sensaci&oacute;n sobre el papel del economista en la sociedad en comparaci&oacute;n con los estudiantes del pasado'' (Colander, 2007, p. 238). Encuentro dif&iacute;cil compartir el mismo optimismo  de Colander. En mi apreciaci&oacute;n, el estudio expone serios dilemas en la profesi&oacute;n econ&oacute;mica.   La satisfacci&oacute;n  del estudiante  con el estado actual  de la profesi&oacute;n  se&ntilde;ala una  ignorancia  peligrosa  y pone  en entredicho  los progresos  reales.  Es interesante resaltar tres grandes problemas que se presentan en las encuestas de Colander.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> El primer  problema  consiste en que la obsesi&oacute;n por las matem&aacute;ticas no es s&oacute;lo un impedimento para los estudiantes  que son menos aptos para ella,  sino que tambi&eacute;n  es una distracci&oacute;n para la verdadera  misi&oacute;n  de la econom&iacute;a,  la cual consiste en buscar preguntas  socialmente relevantes  y darles explicaciones y soluciones. La obsesi&oacute;n anterior junto a otros m&eacute;todos de investigaci&oacute;n ''cient&iacute;ficos''  (es decir,  t&eacute;cnicas  mec&aacute;nicas)  es, a la vez, una causa y una consecuencia  de la corriente dominante de pensamiento econ&oacute;mico,  la cual se encuentra  alejada de la sociedad. Debido al fetiche matem&aacute;tico, los economistas  ortodoxos  persiguen  m&eacute;todos  rigurosos  y manejables,   sacrificando   las  grandes  preguntas  que  son  interesantes y pertinentes. As&iacute;,  el buscar  ''respuestas  s&oacute;lidas  a preguntas  modestas''  se convierte  en el principio y el objetivo  de la ortodoxia econ&oacute;mica.  Por otro lado, las hip&oacute;tesis  sin fundamento (como las expectativas  racionales del  individuo) limitan las  capacidades  de esa corriente para  enfrentar las preguntas  sociales  que  son relevantes, ya que  &eacute;stas no son siquiera mencionadas. Al no poseer esas capacidades,  los economistas  ortodoxos s&oacute;lo poseen la opci&oacute;n de construir modelos elegantes pero que carecen de todo significado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> En el estudio de Colander, el 69% de los estudiantes de la Universidad de Chicago  (y 50% del total  de la muestra)  creen que la econom&iacute;a  es la ciencia social m&aacute;s cient&iacute;fica  de todas. M&aacute;s a&uacute;n, el 47% de ellos consideran que las matem&aacute;ticas  son muy importantes y, tan s&oacute;lo el 8% considera que la sociolog&iacute;a  posee una importancia similar.  De este modo, se puede ver claramente cu&aacute;l es la orientaci&oacute;n de los programas de econom&iacute;a enmarcados en la corriente  dominante.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> Parece contradictorio que el inter&eacute;s y la apreciaci&oacute;n  de los estudiantes hacia el trabajo emp&iacute;rico  se haya incrementado. En la nueva encuesta, 51% de los estudiantes consideran ''ser inteligente en el sentido de ser bueno en la resoluci&oacute;n de problemas'' como ''muy importante'' para el &eacute;xito. Y como se cita anteriormente, 30% de los estudiantes  enfatiza en la ''investigaci&oacute;n   emp&iacute;rica''.   De  todas  formas,  los  llamados   ''problemas''  son  m&aacute;s  bien </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">rompecabezas  anal&iacute;ticos  que  situaciones  del  mundo  real.  Citando  a un perspicaz entrevistado, entendemos que ''... los acad&eacute;micos tratan de resolver el siguiente  problema:  mostrar  que a partir  de un conjunto  de supuestos, que no son del todo inviables,  se puede llegar  a un resultado  interesante (es decir, que sea novedoso o que vaya en contra de la intuici&oacute;n)...a menos y hasta  que ellos  (los economistas)  adopten  este objetivo  como  propio, (ellos) podr&iacute;an encontrar que varios aspectos de la academia econ&oacute;mica son irrelevantes, o esot&eacute;ricos o que no van en la direcci&oacute;n correcta'' (Colander, 2007, p. 89). Fundamentalmente, la econom&iacute;a  no est&aacute; orientada  hacia los problemas,  sino que es un ejercicio  de l&oacute;gica. La resoluci&oacute;n  de problemas e investigaci&oacute;n emp&iacute;rica  se convirti&oacute;  en un  juego  de l&oacute;gica  sin  mucho contenido social, substancia econ&oacute;mica o cultural.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> El segundo problema se concentra en la falta de pluralidad. De acuerdo con la encuesta de Colander, el 44% de los estudiantes ''est&aacute; completamente de acuerdo''  con que la econom&iacute;a  neocl&aacute;sica  es relevante,  cuando  en la anterior   encuesta  el  mismo  indicador   fue  del  34%.  El  porcentaje   de estudiantes  que no comparten  la idea de que ''los economistas  est&aacute;n de acuerdo  en los aspectos fundamentales''  cay&oacute; del 52% al 44%. Este tipo de datos hace que Klamer  se lamente  del hecho que la disciplina  se est&aacute; volviendo  m&aacute;s ''homog&eacute;nea y de un &uacute;nico pensamiento''.  Este cambio no tiene tanto  que ver con la superioridad te&oacute;rica  de la corriente  ortodoxa, sino  que  se produce  por  la  limpieza  de  los  pensamientos   econ&oacute;micos heterodoxos   (el  cual  provee  grandes  conocimientos  en  las  din&aacute;micas sociales,  culturales   e  institucionales) y  por  la  marginalizaci&oacute;n  de  los economistas  heterodoxos   en  la  contrataci&oacute;n  profesional,   as&iacute;  como  en la publicaci&oacute;n y la participaci&oacute;n en conferencias.  La escasez de ideas y enfoques diversos contribuye a la falta de reflexi&oacute;n  cr&iacute;tica  sobre c&oacute;mo se est&aacute; haciendo la econom&iacute;a. Eventualmente, esto llevar&aacute; al estancamiento y degeneraci&oacute;n  de la disciplina.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> Esto nos lleva al tercer  problema,  el dogmatismo  y la deshonestidad de la escuela  ortodoxa,  evitan  la producci&oacute;n  genuina  de conocimiento. Personalmente, he sido sorprendido  por algunos estudiantes  que cuentan la historia  de c&oacute;mo sus profesores sacan las conclusiones  primero  y luego empiezan  a desarrollar los modelos  que  hacen  posible  las conclusiones previas.  Colander  afirma que esto es un s&iacute;ntoma  de la desconexi&oacute;n  entre la teor&iacute;a  y el trabajo  emp&iacute;rico.  Pero,  en mi apreciaci&oacute;n, esto revela  una defensa incondicional y tonta  de la doctrina  ortodoxa.  Incluso  algunos ortodoxos,   como  Alan  Blinder  y David  Card,  lamentan   la  purga  de aquellas ideas que van en contra de la tradici&oacute;n  del <i>mainstream</i>, es decir: ''los mercados,  la propiedad  privada  y un m&iacute;nimo  gobierno  lograr&aacute;n  el m&aacute;ximo  bienestar'',  tal como lo resumi&oacute;  David Ruccio de la Universidad de Notre Dame. La as&iacute; llamada objetividad  y la separaci&oacute;n entre econom&iacute;a positiva  y normativa parecen ser la nueva ropa del emperador;  las teor&iacute;as ortodoxas y la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica est&aacute;n hechas para servir a la ''verdad'' infalible  (Â¿fe?) de la racionalidad individual y del libre  mercado.  De este modo,  lo que han logrado  los economistas  de la corriente  ortodoxa  en las &uacute;ltimas  d&eacute;cadas es dejar a la econom&iacute;a  sin fundamentos  basados en la realidad social; por ello, fallan a la hora de dar claridad sobre los fen&oacute;menos socio&#8211;econ&oacute;micos  y al  sugerir  soluciones  a  los  problemas  econ&oacute;micos que se presentan  en la sociedad.  Se han  convertido  en un instrumento al hacer propaganda  a la ideolog&iacute;a  del libre  mercado;  con este objetivo, no les importa  enga&ntilde;ar y coartar  a la corriente  heterodoxa  para llevar  al p&uacute;blico  dentro  de las creencias  ortodoxa.  Como  Robinson  (1955, 1964, p. 17) advirti&oacute;  tempranamente: ''El prop&oacute;sito  de estudiar  econom&iacute;a  no es el adquirir  un conjunto  de respuestas ya hechas para los interrogantes econ&oacute;micos,  sino el evitar ser enga&ntilde;ado por los economistas''.  Quiz&aacute;s  no existe un incentivo  desde la corriente  ortodoxa para cambiar su <i>status quo, </i>pero no debemos perder el ideal del verdadero potencial  de la disciplina.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"> Con esto en mente, los siete puntos de la propuesta de Kansas City son relevantes.  La disciplina  econ&oacute;mica  debe ser extendida  para compaginar lo siguiente:  una  concepci&oacute;n  m&aacute;s amplia  del comportamiento humano; el  reconocimiento de  la  cultura;   el  considerar  la  historia  y el  di&aacute;logo interdisciplinario. A pesar de las diferentes  lecturas  que se pueden hacer a los resultados  de la encuesta,  es recomendado  el libro  de Colander; el cual  es muy oportuno  y provee  informaci&oacute;n importante y valiosa,  ya que presenta  perspectivas  &uacute;nicas sobre la profesi&oacute;n  econ&oacute;mica  por parte de economistas,  el  p&uacute;blico  en  general  y los  estudiantes  interesados  en   programas de pregrado. M&aacute;s importante a&uacute;n, el libro es un llamado urgente para que se cumplan los retos de las disfuncionalidad en la actual profesi&oacute;n de la econom&iacute;a.  Por tanto, debe ser le&iacute;do tanto por economistas graduados como por economistas en formaci&oacute;n.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif"><b>Bibliograf&iacute;a</b> </font></p>              <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">1. COLANDER, David (2007). The Making of An Economist, Redux, Princeton          University Press, pp. 280. Hardcover.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000024&pid=S0120-2596200900020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">         2. ROBINSON, J.V. (1955). ''Marx, Marshall and Keynes,'' Lectures at the Delhi School of Economics;  reprinted  in <i>Collected Economic Papers</i>, Vol. 2, pp. 1&#8211;17. Oxford, Basil Blackwell, 1964.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000025&pid=S0120-2596200900020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>             <p>&nbsp;</p> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans&#8211;serif">    <p>Primera versi&oacute;n recibida en julio de 2009; versi&oacute;n final aceptada en noviembre de 2009</p> </font>      ]]></body><back>
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