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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Valoración hedónica de la vivienda. Una aplicación con variables ambientales]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Through the utilization of spatial econometrics techniques, it was estimated the effect of some environmental variables on the price of urban housing in the city of Manizales, having as a source the council tax database with resulting use of the update done by IGAC in 2010. Finding that in average houses near to risky areas reduce their price up to 11%, the ones near a slope by 37% and those located in geotechnical treatment area up to 53%.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p>Art&iacute;culo de Investigaci&oacute;n</p>     <p align="center"><font size="4"><b>Valoraci&oacute;n hed&oacute;nica de la vivienda. Una aplicaci&oacute;n con variables ambientales</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b><i>Hedonic housing valuation. An application with environmental variables</i></b></font></p>      <p align="center"><i>Duv&aacute;n Emilio Ram&iacute;rez Ospina</i><sup>*</sup>    <br> <i>L&aacute;zaro Valencia Giraldo</i><sup>**</sup></p>     <p><sup>*</sup>  Ph.D en Administraci&oacute;n, mag&iacute;ster en Gerencia del Talento Humano, especialista en Mercadeo, economista, decano Facultad de Ciencias Contables, Econ&oacute;micas y Administrativas de la Universidad de Manizales. Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:merca2@umanizales.edu.co">merca2@umanizales.edu.co</a>, <a href="mailto:duvramirez@hotmail.com">duvramirez@hotmail.com</a>    <br>  <sup>**</sup>  Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a, especialista en Econom&iacute;a Avanzada, especialista en Inform&aacute;tica y Computaci&oacute;n, especialista en Desarrollo y Finanzas, economista, docente investigador Universidad de Manizales. Colombia, Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:valen@umanizales.edu.co">valen@umanizales.edu.co</a></p>      <p>Fecha de recepci&oacute;n: 25 de abril de 2013 Nueva versi&oacute;n: 21 de mayo de 2013 Fecha de aprobaci&oacute;n: 29 de mayo de 2013</p> <hr>       <p><b><font size="3">Resumen</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mediante la utilizaci&oacute;n de t&eacute;cnicas de econometr&iacute;a espacial se estim&oacute; el efecto que tienen algunas variables ambientales en el precio de la vivienda urbana de la ciudad de Manizales, teniendo como fuente la base de datos predial con uso vivienda, resultante de la actualizaci&oacute;n realizada por el IGAC en el a&ntilde;o 2010. Se encontr&oacute; en promedio que las viviendas cercanas a las &aacute;reas de riesgo reducen su precio hasta un 11%, las ubicadas pr&oacute;ximas a una ladera en un 37% y el encontrarse en zona de tratamiento geot&eacute;cnico hasta un 53%.</p>      <p><b>Palabras clave: </b>precios hed&oacute;nicos, econometr&iacute;a espacial, heterogeneidad, autocorrelaci&oacute;n espacial, la I de Moran.</p>      <p><b>Clasificaci&oacute;n JEL: </b>C21, Q51, Q52, Q53</p> <hr>      <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>     <p>Through the utilization of spatial econometrics techniques, it was estimated the effect of some environmental variables on the price of urban housing in the city of Manizales, having as a source the council tax database with resulting use of the update done by IGAC in 2010. Finding that in average houses near to risky areas reduce their price up to 11%, the ones near a slope by 37% and those located in geotechnical treatment area up to 53%.</p>      <p><b>Keywords: </b>hedonic prices, spatial econometrics, heterogeneity, spatial autocorrelation, Moran's I.</p>      <p><b>JEL Classification: </b>C21, Q51, Q52, Q53</p> <hr>       <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Este escrito es resultado de la investigaci&oacute;n &quot;Valoraci&oacute;n hed&oacute;nica de la vivienda en Manizales. Una aplicaci&oacute;n con variables ambientales&quot;, desarrollada como requisito parcial para optar al t&iacute;tulo de mag&iacute;ster en Econom&iacute;a en la Universidad de Manizales por parte de uno de los autores. En la investigaci&oacute;n se plantea la construcci&oacute;n de un modelo econom&eacute;trico que recoja los efectos marginales y espaciales de cinco variables atributos de la vivienda, para mirar el impacto sobre su aval&uacute;o y, muy especialmente, se observan las relaciones que tiene el aval&uacute;o de los predios con algunas variables medioambientales y se aprovecha la informaci&oacute;n que existe de variables estructurales para calcular el efecto sobre los aval&uacute;os. En primera instancia se hace una aplicaci&oacute;n al municipio de Manizales, sin embargo, su aplicaci&oacute;n puede hacerse en cualquier contexto, teniendo cuidado con la interpretaci&oacute;n de los resultados y la elecci&oacute;n de las variables ambientales de acuerdo con las condiciones del territorio donde se pretenda aplicar.</p>      <p>Los aval&uacute;os de las viviendas tienen una caracter&iacute;stica particular que las hace interesantes, debido a que son bienes compuestos y diferenciados en mercados muy integrados, cuya utilidad para el consumidor depende de la satisfacci&oacute;n que brinda cada una de las caracter&iacute;sticas o atributos que las componen. La idea central es que dichos atributos no se consideran por separado para fijar el aval&uacute;o, sino que se consideran en su integralidad, de una manera sist&eacute;mica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una de las t&eacute;cnicas usadas para estudiar las contribuciones de cada una de esas caracter&iacute;sticas en el aval&uacute;o del bien compuesto, es la de estimar econo-m&eacute;tricamente funciones hed&oacute;nicas desarrolladas por Rosen (1974) que tienen como regresores los atributos o caracter&iacute;sticas del bien compuesto.</p>      <p>En los aval&uacute;os catastrales existen interrelaciones espaciales que no son tenidas en cuenta en los modelos econom&eacute;tricos com&uacute;nmente utilizados. Seg&uacute;n Anselin (1988a) existen dos tipos de interacciones espaciales:</p>      <p>La primera interacci&oacute;n es la dependencia espacial que se presenta cuando una de las variables explicativas tiende a asumir valores similares en unidades geogr&aacute;ficamente cercanas. Dicha dependencia espacial es ampliamente observada en los aval&uacute;os fijados en diferentes municipios de Colombia, sin embargo en este trabajo s&oacute;lo se hace referencia a lo observado en el municipio de Manizales.</p>      <p>Las casas de altos precios tienden a estar agrupadas al igual que las casas de bajos precios. Esta correlaci&oacute;n espacial de los aval&uacute;os puede ser producto de un comportamiento en manada alrededor, donde las expectativas de aval&uacute;os futuros se forman con base en los valores de las unidades vecinas. Las amenidades tambi&eacute;n contribuyen a la correlaci&oacute;n espacial, ya que los consumidores reciben utilidad positiva de vivir cerca de casas lindas y de mayor valor, lo que resulta en que casas vecinas de altos valores empujan el aval&uacute;o de todas las casas de su alrededor.</p>      <p>La segunda es la heterogeneidad espacial, la cual est&aacute; relacionada con la falta de estabilidad en el espacio del comportamiento de las relaciones bajo estudio. M&aacute;s precisamente esto implica que las formas funcionales y los par&aacute;metros no son homog&eacute;neos, sino que var&iacute;an con la localizaci&oacute;n. Existen diferencias entre las zonas geogr&aacute;ficas que son dif&iacute;ciles de incluir en las regresiones, por ejemplo el nivel de seguridad, el ruido, el riesgo, los cuales tienden a ser diferentes en cada barrio o sector y, como estas caracter&iacute;sticas tienden a estar correlacionadas, el t&eacute;rmino de error en cada &aacute;rea estar&aacute; correlacionado con el de las &aacute;reas vecinas.</p>      <p>Este tipo de relaciones presentan retos metodol&oacute;gicos en la estimaci&oacute;n; no obstante, recientes desarrollos estad&iacute;sticos y de software permiten modelar mejor dichos procesos espaciales y plantear nuevas preguntas sobre la dimensi&oacute;n espacial de los procesos urbanos. Los desarrollos de sistemas de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica y m&eacute;todos estad&iacute;sticos han permitido el mapeo de la informaci&oacute;n y el an&aacute;lisis espacial, facilitando su comunicaci&oacute;n.</p>      <p>Desde la perspectiva metodol&oacute;gica el trabajo se realiz&oacute; con la informaci&oacute;n referida al Municipio de Manizales Colombia, que se tiene en la Secretaria de Planeaci&oacute;n Municipal, el Instituto Geogr&aacute;fico Agust&iacute;n Codazzi (IGAC), Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma Regional de Caldas (CORPOCALDAS), C&aacute;mara de Comercio de Manizales y C&aacute;mara Colombiana de la Construcci&oacute;n (CAMACOL).</p>      <p>En dichas instituciones se encontraron los datos sobre las variables estructurales, de calidad y medioambientales que fueron usadas en el modelo. Se dispone de 67.802 predios residenciales de un total de 110.339 predios que tiene la ciudad, que se utilizaron en los an&aacute;lisis Econom&eacute;tricos. La informaci&oacute;n est&aacute; geogr&aacute;ficamente referenciada, la cual se presenta en un mapa donde se puede observar la distribuci&oacute;n espacial de los datos usados en el modelo.</p>      <p>Se trata de hallar la ecuaci&oacute;n del precio hed&oacute;nico para la vivienda con estas observaciones para explicar el precio medio de las casas habitadas por propietarios e inquilinos, utilizando las interacciones espaciales.</p>      <p>Se utilizaron cinco variables que re&uacute;nen once atributos de la vivienda, entre las que figuran las caracter&iacute;sticas estructurales como:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1-&nbsp;El &iacute;ndice de construcci&oacute;n, que re&uacute;ne las variables, &aacute;rea construida y superficie del lote.</p>      <p>2-&nbsp;El &iacute;ndice de calidad de la vivienda que considera los siguientes atributos: el destino de la vivienda, el estrato socioecon&oacute;mico, el n&uacute;mero de pisos de la vivienda, locales, ba&ntilde;os y habitaciones. Los puntos por la calidad de la vivienda fueron asignados (seg&uacute;n el IGAC).</p>      <p>Los temas ambientales consideran las otras tres variables, a saber: las zonas de tratamiento geot&eacute;cnico en 453 puntos de la ciudad; el factor riesgo detectado en 28 sitios del municipio; el factor ladera ubicado en 99 espacios de este ente territorial. Finalmente se plantea la construcci&oacute;n de un modelo econom&eacute;trico que muestre las bondades hed&oacute;nicas y los efectos espaciales para fijar el aval&uacute;o catastral en la ciudad de Manizales con la posibilidad de ser replicado en otras ciudades que no han utilizado esta metodolog&iacute;a, teniendo en cuenta que solo se encontr&oacute; aplicaci&oacute;n de precios hed&oacute;nicos con an&aacute;lisis espaciales para la ciudad de Bogot&aacute; (Lozano, 2011), Medell&iacute;n (Duque, 2011).</p>      <p><b>REFERENTES TE&Oacute;RICOS</b></p>      <p>Seg&uacute;n Lever (2000), en un modelo de precios hed&oacute;nicos, normalmente el proveedor de un bien o servicio enfrenta una demanda expl&iacute;cita por su producto, la cual determina en conjunto con la estructura de costos relevante, el comportamiento en el mercado de dicho proveedor. Cada bien y servicio, por su parte, est&aacute; constituido por una serie de caracter&iacute;sticas o atributos que, en conjunto, configuran la unidad b&aacute;sica que es transada en el mercado. Dichos atributos, en la medida que son inevitablemente traspasados por el proveedor al consumidor al momento de efectuar &eacute;ste la compra del bien, tienen la particularidad de afectar positiva o negativamente el precio de &eacute;ste, dependiendo de la valoraci&oacute;n que el demandante mantenga por cada uno de estos atributos. De este modo, se generan mercados impl&iacute;citos por cada atributo, cuyas demandas y ofertas, no obstante, no son observables en forma directa.</p>      <p>En la mayor&iacute;a de los casos, conocer las demandas impl&iacute;citas por las caracter&iacute;sticas que componen un bien o servicio carece de relevancia, especialmente en aquellos mercados en que dichas caracter&iacute;sticas, cuantitativa y cualitativamente, se reflejan en forma relativamente transparente en los precios. En mercados m&aacute;s complejos, como el de los bienes ra&iacute;ces, el conocimiento de las demandas o los &quot;precio sombra&quot; de cada atributo cobra especial inter&eacute;s, fundamentalmente por la alta heterogeneidad de los atributos observados, su f&aacute;cil diferenciaci&oacute;n y el alto valor relativo de este tipo de bienes.</p>      <p>En tal sentido, la teor&iacute;a de precios hed&oacute;nicos constituye un significativo avance metodol&oacute;gico en la modelaci&oacute;n de mercados impl&iacute;citos por atributos, proporcionando t&eacute;cnicas econom&eacute;tricas para la obtenci&oacute;n de precios y demandas impl&iacute;citas a partir de la medici&oacute;n del precio del bien compuesto y de la forma en que se efect&uacute;a la &quot;mezcla&quot; de atributos que lo compone.</p>      <p>De esta manera, el valor de un bien ra&iacute;z no s&oacute;lo est&aacute; determinado por sus caracter&iacute;sticas estrictamente residenciales, comerciales o industriales, sino tambi&eacute;n por los complejos procesos de inversi&oacute;n, especulaci&oacute;n y arbitraje que tienen lugar con el crecimiento y desarrollo urbano de las ciudades, con la congesti&oacute;n de las &aacute;reas urbanas inducida por el mayor poblamiento y el crecimiento de la edificaci&oacute;n, y con las pol&iacute;ticas de regulaci&oacute;n urbana que implementa la autoridad (Lever, 2000), al lado de los factores como acumulaci&oacute;n de capital que contribuyen al desarrollo de la denominada competitividad sist&eacute;mica del territorio (Ram&iacute;rez, 2006).</p>      <p>Uno de los factores que mueve a las firmas a buscar vecindades con otras similares, es el aprovechamiento de los desbordamientos tecnol&oacute;gicos que se desatan cuando un conjunto de empresas tiene proximidad en el espacio. Los flujos de informaci&oacute;n que son propiciados en dichas concentraciones productivas se reflejan en mejoras en productividad y eficiencia. (Arias, 2012)</p>      <p>De esta manera, la teor&iacute;a de precios hed&oacute;nicos pretende explicar el valor de un bien ra&iacute;z, entendido como un conjunto de atributos (superficie, aptitud de uso del suelo, calidad de la construcci&oacute;n, dise&ntilde;o interior y exterior, &aacute;reas verdes, ubicaci&oacute;n, caracter&iacute;sticas del vecindario) en funci&oacute;n de cada uno de ellos, obteniendo sus respectivas valoraciones y, por ende, demandas impl&iacute;citas. En otras palabras, la teor&iacute;a permite identificar la importancia relativa de cada atributo en el valor asignado por el mercado a un bien ra&iacute;z, mediante lo cual es posible determinar c&oacute;mo cambiar&aacute; dicho valor al variar la cantidad y calidad en que se encuentra presente cada uno de estos atributos, y consecuentemente, predecir precios.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La metodolog&iacute;a utilizada consiste en construir un modelo econom&eacute;trico que explicite la relaci&oacute;n funcional entre el precio del bien ra&iacute;z y sus respectivas caracter&iacute;sticas, dotarlo de informaci&oacute;n estad&iacute;stica y regresionarlo, procesando luego los resultados de manera de estimar la valoraci&oacute;n impl&iacute;cita por cada atributo. (Lever, 2000).</p>      <p>El conceptual, permite utilizar el modelo de precios hed&oacute;nicos para observar el impacto que tienen las caracter&iacute;sticas y atributos sobre el precio de un bien y, por consiguiente, construir la demanda por estos atributos. Esto sugiere que un bien o servicio puede tener multiatributos que satisfacen varias necesidades al mismo tiempo (Mendieta, 2001).</p>      <p>A manera de ejemplo se puede establecer, lo siguiente: Si la casa A: Est&aacute; ubicada en un sitio con tratamiento de ladera, la casa B: tiene una mejor localizaci&oacute;n libre del peligro de ladera y en todo lo dem&aacute;s, las casas son id&eacute;nticas. Cada casa tiene su precio, P<sub>A</sub> y P<sub>B</sub> La diferencia entre estos dos precios se explica porque refleja una disposici&oacute;n a pagar DAP por el tratamiento de ladera. Entonces:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec1.jpg"></p>      <p>Esta misma ecuaci&oacute;n se puede aplicar para el atributo ambiental que tienen los bienes y servicios que se transan en el mercado, para hallar su precio, haciendo la diferencia entre los precios de mercado de dos bienes o servicios que s&oacute;lo se diferencian en el atributo ambiental.</p>      <p>Este m&eacute;todo de precios hed&oacute;nicos permite valorar intangibles y bienes o servicios no mercadeables como el medio ambiente, que se ha utilizado tantas veces en bienes ra&iacute;ces, mercados laborales, mercado de autos, entre otros (Mendieta, 2001). En general, externalidades positivas aumentan la disponibilidad de pago por una vivienda. As&iacute;, el consumidor paga por los beneficios externos que entregan el medio ambiente o calidad de una vivienda y deja de pagar por los costos externos o externalidades negativas.</p>      <p>La discusi&oacute;n te&oacute;rica se interesa por conocer las contribuciones de algunas de las caracter&iacute;sticas de la vivienda al aval&uacute;o y precio del bien compuesto, utilizando t&eacute;cnicas econom&eacute;tricas para obtener las funciones hed&oacute;nicas que tienen como regresores los atributos de la vivienda como un todo y &uacute;nico bien. La teor&iacute;a indica que entre las muchas caracter&iacute;sticas estructurales o f&iacute;sicas que puede tener una vivienda se encuentran las siguientes:</p>      <p>Superficie en metros cuadrados construidos, el tama&ntilde;o del lote, aptitud de uso del suelo, aspectos de arquitectura y dise&ntilde;o interior, equipamiento interior, la calidad de los materiales, &aacute;reas comunes, n&uacute;mero de cuartos, tama&ntilde;o promedio de los cuartos, n&uacute;mero de ba&ntilde;os, n&uacute;mero de alcobas, n&uacute;mero de pisos, n&uacute;mero de sanitarios, chimeneas, garajes, edad y a&ntilde;o de construcci&oacute;n, pisos y techos, s&oacute;tanos (Asqueta, 1994), patio de ropas, redes inteligentes, terrazas, ascensor, altitud, visibilidad, confort, calidad de la vivienda. Estos atributos se pueden tener en cuenta para valorar las viviendas, agrup&aacute;ndolas de acuerdo a la disponibilidad de informaci&oacute;n georeferenciada (Valencia, 2012).</p>      <p>Todas estas caracter&iacute;sticas estructurales se pueden llamar Sh, que formalmente se representa en el modelo hed&oacute;nico por:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec2.jpg"></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otros atributos ser&iacute;an los del vecindario como: estrato socioecon&oacute;mico, tipo de residentes, centros comerciales, escuelas, colegios, centros recreativos, centros deportivos, tipo de calle, iglesias, nivel de ingreso, porcentaje de desempleo, porcentaje de familias con ni&ntilde;os, densidad de la poblaci&oacute;n, densidad de viviendas, seguridad, poblaci&oacute;n mayor de 60 a&ntilde;os, familias sin carros y con m&aacute;s de dos carros, tiendas, accesibilidad a centros de importancia, distancia a las autopistas o avenidas, localizaci&oacute;n del inmueble dentro del plan de ordenamiento territorial POT de la ciudad de Manizales (POT, 2007).</p>      <p>Otros factores que pueden influir en el precio de la vivienda son la ubicaci&oacute;n del bien ra&iacute;z en &aacute;rea residencial o industrial o comercial, distancia geogr&aacute;fica, densidad de la construcci&oacute;n, tipos de actividades y usos permitidos del suelo, proximidad al empleo, medios de transporte, tr&aacute;fico vehicular y de transe&uacute;ntes (Asqueta, 1994), equipamiento externo, servicios e infraestructura que recibe el inmueble como redes de acueducto, alcantarillado, electricidad, gas domiciliario, telefon&iacute;a fija, internet, televisi&oacute;n, iluminaci&oacute;n de calles, conjunto cerrado (Valencia, 2012).</p>      <p>La representaci&oacute;n para el modelo de las anteriores caracter&iacute;sticas es:</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec3.jpg"></p>      <p>Las caracter&iacute;sticas ambientales que pueden ser externalidades positivas o negativas como las siguientes ser&iacute;an otro vector a considerar: el entorno, brillo solar, la calidad del aire y del agua, nivel de ruido, paisaje, zonas verdes, parques, vistas, part&iacute;culas suspendidas totales, SO<sub>x</sub>, CO<sub>x</sub>, NO<sub>x</sub>, posibilidades de riesgo de avalanchas, erosi&oacute;n inundaci&oacute;n; &Aacute;reas de tratamiento geot&eacute;cnico; recolecci&oacute;n, transporte y disposici&oacute;n final de las basuras; los malos olores, cercan&iacute;a de acu&iacute;feros, gasoductos, oleoductos, quebradas y r&iacute;os, humedad, contaminaci&oacute;n visual, tratamiento de ladera, etc. (Valencia, 2012). Su funci&oacute;n ser&iacute;a:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec4.jpg"></p>      <p><b>Expresi&oacute;n del modelo te&oacute;rico</b></p>     <p>Para determinar la relaci&oacute;n entre el precio estad&iacute;stico de compra-venta del bien que tiene mercado y una serie de variables que explican dicho precio, entre las cuales est&aacute; la variable ambiental, seg&uacute;n expresiones 2, 3 y 4. Se tiene una funci&oacute;n del tipo:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec5.jpg"></p>      <p>Donde P es el precio estad&iacute;stico de compra-venta del bien con mercado y Sh, Nh y Qh son los atributos y caracter&iacute;sticas que determinan el precio de la vivienda, donde Qh es la variable ambiental que no tiene mercado. Si se procede estad&iacute;sticamente, de la funci&oacute;n 5 se puede calcular el deseo marginal a pagar &quot;D&quot;, que ser&aacute; igual a la derivada parcial del precio con respecto a la variable ambiental Qh:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec6.jpg"></p>      <p>Obteniendo el deseo total a pagar a partir del deseo marginal a pagar, que en forma lineal podemos expresar:</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec7.jpg"></p>      <p>Donde <i>Sh<sub>H</sub>: </i>es la matriz <sub>l</sub>*<sub>i</sub> que representa los i- atributos de la muestra l; <i>Nh<sub>lj</sub>: </i>es la matriz que representa los j- atributos de la muestra l; <i>Qh<sub>lk</sub>: </i>es la matriz <sub>l*k</sub> que representa los k- atributos de la muestra l</p>      <p>De esta expresi&oacute;n se deduce que</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec8.jpg"></p>      <p>O sea, que y<sub>k</sub> es constante y no depende del nivel alcanzado por la variable ambiental. Adem&aacute;s, y<sub>k</sub> informa cu&aacute;nto var&iacute;a el precio residencial cuando la variable ambiental var&iacute;a en forma marginal, dejando lo dem&aacute;s constante.</p>      <p>Los fundamentos te&oacute;ricos de este procedimiento para obtener los determinantes de precios de la vivienda se encuentran en Rosen (1974). Tomando como base la hip&oacute;tesis hed&oacute;nica de que los bienes son valuados por la utilidad que brindan sus atributos o caracter&iacute;sticas.</p>      <p>En un marco hist&oacute;rico, la mayor&iacute;a de los autores sit&uacute;an el origen de la metodolog&iacute;a de precios hed&oacute;nicos (MPH) en los trabajos realizados por Court (1939) para la determinaci&oacute;n de precios en el mercado automovil&iacute;stico. No obstante, otros autores citados por Caridad (2008) como Colwell y Dillmore, se&ntilde;alan que el verdadero origen de los modelos hed&oacute;nicos es preciso situarlo diecisiete a&ntilde;os antes&quot;, en 1922, cuando (Hass, 1922) aplica esta metodolog&iacute;a al c&aacute;lculo de precios de la tierra de cultivo; Wallace (1926) contin&uacute;a esta misma l&iacute;nea de investigaci&oacute;n en Iowa. Tambi&eacute;n se observa una aplicaci&oacute;n de la MPH en el estudio de la calidad de las legumbres realizada por Waught (1 929). Los estudios posteriores sobre MPH son atribuibles a Lancaster (1966) quien desarrolla la denominada nueva teor&iacute;a del consumidor, seg&uacute;n la cual la utilidad se deriva de las caracter&iacute;sticas de los bienes y no de los bienes en s&iacute; mismos.</p>      <p>Otros referentes te&oacute;ricos indican que la primera aplicaci&oacute;n de esta metodolog&iacute;a al mercado de la vivienda se hall&oacute; en los trabajos de Ridker, (1967) los cuales aportaron evidencia emp&iacute;rica cuando analizaron para St. Louis, Estados Unidos, el efecto de la contaminaci&oacute;n del aire sobre el precio de mercado de las viviendas, as&iacute; como las otras caracter&iacute;sticas propias de los inmuebles y su vecindario.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero es Rosen (1974) el primero en proporcionar un tratamiento formal y unificado del modelo te&oacute;rico de los mercados impl&iacute;citos subyacentes en el modelo de precios hed&oacute;nicos MPH. A partir de este momento, el modelo desarrollado por Rosen ha llegado a ser generalmente aceptado como el paradigma del enfoque hed&oacute;nico.</p>      <p>El modelo te&oacute;rico en que se basa el estudio de los precios hed&oacute;nicos desarrollado por Rosen (1974) plantea que los bienes son valorados por la utilidad que brindan sus atributos o caracter&iacute;sticas. De este modo, los precios impl&iacute;citos o precios sombra de los atributos son revelados a los agentes econ&oacute;micos a partir de los precios observados de los productos diferenciados y de las cantidades y calidades de los atributos asociados a ellos. Despu&eacute;s, Rosen enunci&oacute; formalmente un MPH en dos etapas para obtener precios (primera etapa) y demandas (segunda etapa) impl&iacute;citas para cada atributo o caracter&iacute;stica (Rosen, 1974). As&iacute; mismo Freeman, (1979) facilit&oacute; la primera justificaci&oacute;n te&oacute;rica para la aplicaci&oacute;n de esta metodolog&iacute;a al mercado de la vivienda.</p>      <p><b>Aplicaciones de las teor&iacute;as hed&oacute;nicas</b></p>     <p>Un ejemplo cl&aacute;sico sobre la demanda de calidad ambiental fue hecho por Rubinfeld y Harrison (1978) para la ciudad de Boston USA, midiendo los beneficios de una propuesta de regulaci&oacute;n ambiental para justificar su costo. Concretamente se trataba de imponer una fuerte regulaci&oacute;n a las emisiones de &oacute;xidos de nitr&oacute;geno de los autos. Este modelo sirvi&oacute; de base para construir y aplicar dicha metodolog&iacute;a en este trabajo.</p>      <p>Rubinfeld y Harrison (1978) hallaron la ecuaci&oacute;n del precio hed&oacute;nico para la vivienda con 506 observaciones para explicar el precio medio de las casas habitadas por sus propietarios MEDV, utilizando, el censo decenal de poblaci&oacute;n estadounidense. Emplearon trece variables, entre las que figuran, las caracter&iacute;sticas estructurales como los cuartos promedios por casa habitada por su propietario RM y caracter&iacute;sticas del vecindario como la tasa de criminalidad o delincuencia per c&aacute;pita CRIM, otras, de accesibilidad como la distancia ponderada a cinco centros de trabajo DIS y un atributo o mejor un da&ntilde;o ambiental como la concentraci&oacute;n anual promedio de &oacute;xido de nitr&oacute;geno NOX partes por diez millones por ciudad.</p>      <p>Tambi&eacute;n tuvieron en cuenta la tasa de impuestos por USD 10.000 sobre el valor total de la propiedad TAX; tasa de alumnos por profesor PTRATIO; proporci&oacute;n de negros B; valores porcentuales de la poblaci&oacute;n de menor estrato LSTAT; &iacute;ndice de accesibilidad a las autopistas radiales por ciudad RAD; proporci&oacute;n de viviendas ocupadas por sus due&ntilde;os, construidas antes de 1940 AGE; variable dummy que vale uno si bordea el R&iacute;o Charles y cero en otro caso CHAS; proporci&oacute;n de industrias por acre INDUS; proporci&oacute;n de casas con lotes sobre los 25.000 piecuadrado por ciudad ZN.</p>      <p>Este estudio prob&oacute; que los beneficios por la limpieza del aire que tendr&iacute;a una familia promedio estaba entre un valor de $59 y $118 d&oacute;lares por a&ntilde;o y concluyeron que con la regulaci&oacute;n se pod&iacute;a reducir la contaminaci&oacute;n de autos con un beneficio esperado de $100 d&oacute;lares para la familia t&iacute;pica (Kolstad, 2000).</p>      <p>En Guatemala en un trabajo realizado por D&iacute;az, Vanegas y Camacho (2014), se estima el valor de las tierras rurales del pa&iacute;s con objeto de facilitar de forma objetiva los procesos de financiamiento de fincas, para el establecimiento de comunidades agrarias sostenibles. En dicha investigaci&oacute;n se analizaron mediante trabajo de campo 64 fincas para estimar relaciones entre el precio por unidad de &aacute;rea y una serie de variables independientes tanto cuantitativas como cualitativas mediante an&aacute;lisis de regresi&oacute;n m&uacute;ltiple. Con significancia del 5% se concluyen que las variables que ejercen mayor efecto sobre el valor de las tierras rurales son: la regi&oacute;n natural donde est&aacute;n ubicadas las fincas; el &aacute;rea; la distancia a la cabecera departamental y la infraestructura vial de acceso (con o sin asfalto). Se determinaron modelos estad&iacute;sticos de tipo logar&iacute;tmico de la forma: LN (Precio-ha&quot;<sup>1</sup>) = &beta; <sub>0</sub>+&beta;<sub>1</sub> LN (&aacute;rea)+&beta;<sub>2</sub>LN (distancia cabecera departamental).</p>      <p>En Colombia se hizo en el 2011 un estudio con aplicaciones de precios hed&oacute;nicos y variables espaciales para la vivienda en la ciudad de Bogot&aacute; con una buena capacidad predictiva. Los prop&oacute;sitos de este trabajo fueron fiscales y se centraron en el modelo basado en la heterogeneidad espacial, siendo pionero en Colombia. Se concluy&oacute; que la inclusi&oacute;n de las variables espaciales predice mejor que los modelos tradicionales (Lozano, 2011).</p>      <p>De la misma forma, Galvis y Carrillo (2013) realizaron la formulaci&oacute;n de un &iacute;ndice que cuantifique los diferenciales de precios de vivienda entre regiones en Colombia. Para este efecto se usaron el m&eacute;todo de emparejamiento PSM (Propensity Score Matching), con el que se pretend&iacute;an establecer comparaciones homog&eacute;neas entre los inmuebles de cada ciudad al evaluar el diferencial de precios. Adem&aacute;s, realizaron dos ejercicios adicionales, que consisten en: (i) comparar las viviendas seg&uacute;n rangos de precios (bajo, medio y alto) entre las ciudades, empleando regresiones hed&oacute;nicas por cuartiles, y (ii) examinar c&oacute;mo cambia la diferencia promedio de precios cuando var&iacute;a la canasta de caracter&iacute;sticas de la unidad habitacional. Entre los principales resultados se encuentra que Bogot&aacute; tiene el precio m&aacute;s alto de vivienda est&aacute;ndar, seguida de Cartagena y Villavicencio. En t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, las brechas de precios halladas son importantes y alcanzan cifras cercanas al 30%. Dichas brechas no son homog&eacute;neas entre diferentes clases de vivienda est&aacute;ndar, ni entre rangos del precio</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n el planteamiento de Revollo (2009), a trav&eacute;s de un modelo de precios hed&oacute;nicos se determina qu&eacute; variables estructurales y del entorno afectan el precio de la vivienda en Bogot&aacute; de localidades pobres y ricas. Asimismo se concluye que la inversi&oacute;n en obras p&uacute;blicas puede afectar positiva o negativamente el nivel de precios por v&iacute;a indirecta a trav&eacute;s del cambio en el uso de la tierra y dependiendo de la localidad donde sea ejecutada.</p>      <p>Otro estudio realizado en Colombia usando modelos econom&eacute;tricos tradicionales, de la econometr&iacute;a espacial y de regresi&oacute;n ponderada geogr&aacute;ficamente, para analizar y comparar a la luz de estos modelos la influencia que tiene en los precios de las viviendas la existencia de una estaci&oacute;n del metro en San Javier ubicada en el centro occidente de la ciudad de Medell&iacute;n, Colombia. El principal hallazgo en este estudio es que la presencia de la estaci&oacute;n del metro tiene una influencia positiva en los precios de las viviendas localizadas en un radio de 600 metros alrededor de la estaci&oacute;n; sin embargo, las viviendas cercanas a las v&iacute;as de acceso del metro a la estaci&oacute;n presentan un importante decremento en sus precios (Duque, 2011).</p>      <p>Tambi&eacute;n se observa una aplicaci&oacute;n en la ciudad de Manizales, Colombia,en un trabajo que aplica un m&eacute;todo dise&ntilde;ado por el BID para el monitoreo de la calidad urbana que se basa en la combinaci&oacute;n de dos enfoques: precios hed&oacute;nicos y satisfacci&oacute;n con la vida. Esta combinaci&oacute;n permite efectuar una valoraci&oacute;n de los bienes p&uacute;blicos locales tanto desde el punto de vista del mercado como de la utilidad. Los resultados de la aplicaci&oacute;n del m&eacute;todo para la ciudad de Manizales, Colombia revelan que, aunque para algunos bienes p&uacute;blicos la valoraci&oacute;n que efect&uacute;a el mercado resulta suficiente, para otros existe una valoraci&oacute;n adicional representada en el bienestar que les aportan a los habitantes y que el mercado no logra capturar (Vel&aacute;squez, 2011).</p>      <p>Adem&aacute;s de la valorizaci&oacute;n de inmuebles, a partir de la aplicaci&oacute;n de modelos hed&oacute;nicos ha sido posible establecer efectos sobre la valorizaci&oacute;n de distintos tipos de bienes ra&iacute;ces ante la presencia de diversas externalidades. Lever (2000) determin&oacute; que en la ciudad de Sao Paulo la proximidad de una favela genera una desvalorizaci&oacute;n de un 1 9% en las viviendas cercanas, pero que dicha desvalorizaci&oacute;n disminuye en un 2% por cada 100 metros que se aleja la favela.</p>      <p>De la misma forma, en la localidad de Pirque, en Santiago de Chile, se estimaron desvalorizaciones de distinta magnitud en los terrenos afectados por el trazado de un gasoducto, dependiendo de la cercan&iacute;a a &eacute;ste. Tambi&eacute;n en Sao Paulo, se calcul&oacute; una valorizaci&oacute;n de un 12,6% para viviendas pr&oacute;ximas a &aacute;reas verdes, resultado similar al descubierto en la V Regi&oacute;n de Chile, donde se estim&oacute; una valorizaci&oacute;n de un 12,9% en desarrollos residenciales con m&aacute;s de un 10% de su superficie destinada a &aacute;reas verdes (Lever, 2000).</p>      <p>Ridker (1967) emplea la variable ingreso como proxi para las caracter&iacute;sticas de la propiedad y del vecindario no incluidas expl&iacute;citamente en su modelo de precios de viviendas, y encuentran un efecto positivo; Witte (1974) dice que las viviendas son productos heterog&eacute;neos, por lo tanto, los diferentes precios a los que se transan no reflejan necesariamente diferencias en valoraci&oacute;n monetaria, sino que pueden ser atribuidos a diferencias en sus caracter&iacute;sticas. Esta heterogeneidad se vuelve evidente cuando se comparan viviendas entre barrios o comunas, ya que es m&aacute;s factible que las viviendas encontradas en la base de datos sean muy diferentes. Por ejemplo, una proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n tiene ingresos m&aacute;s altos que cualquier otro barrio y las viviendas asociadas a esos ingresos tienen caracter&iacute;sticas muy distintas y de mayor costo que en un sector de bajos ingresos. Por lo tanto, para efectuar comparaciones de costo de viviendas entre barrios es necesario corregir la heterogeneidad espacial de ellas.</p>      <p>Manning (1988) explica diferenciales de precios de terrenos entre ciudades de Estados Unidos, por diferenciales de ingresos de los residentes. Peiser (1987), &quot;concluye que vecindarios con mayores ingresos determinan mayores rentas al comercio circundante, lo que produce mayores precios de la tierra urbana en su per&iacute;odo de desarrollo; Roback, (1982) utiliza la variable densidad poblacional como proxi para el nivel de urbanizaci&oacute;n del sector, encontr&aacute;ndole todos ellos coeficientes positivos.</p>      <p>Manning (1988), pese a advertir que mayor densidad poblacional est&aacute; asociada a mayores &iacute;ndices de delincuencia y poluci&oacute;n, encuentra emp&iacute;ricamente que tanto aumentos de densidad como mayores velocidades de crecimiento de la densidad, provocan aumentos en los precios de los bienes ra&iacute;ces; adem&aacute;s explica el predominio de los efectos positivos por las mayores oportunidades econ&oacute;micas, culturales y sociales que induce la mayor densidad.</p>      <p>De la misma forma Diamond (1980) presenta estudios en distintas ciudades que identifican una gradiente de precios determinada por la distancia a los centros de negocios (central business district); Johnson (1987) descubre que viviendas alejadas de los centros de negocio pueden revertir la declinaci&oacute;n de los precios si cuentan con buenas v&iacute;as de acceso; Li (1980)&quot; sostiene que se puede producir un exceso de cercan&iacute;a al centro, cuando este genera congesti&oacute;n.</p>      <p>Palmquist (1984) anota que el efecto neto de usar los precios de venta incluyendo el valor de la renta es probablemente peque&ntilde;o debido a otros efectos contrarios a la direcci&oacute;n del impuesto a la propiedad. Los datos sobre precios de ventas son m&aacute;s utilizados en la estimaci&oacute;n de modelos hed&oacute;nicos, mientras que los datos sobre renta son s&oacute;lo aplicados en modelos de postura de renta.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La importancia de asumir la complementariedad d&eacute;bil<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>, resulta de hecho que las familias tienen una DAP positiva por calidad ambiental s&oacute;lo si ellos actualmente viven en esta zona. Si la complementariedad d&eacute;bil no es un supuesto v&aacute;lido la estimaci&oacute;n hed&oacute;nica deber&iacute;a subestimar la disponibilidad a pagar. La distinci&oacute;n entre la percepci&oacute;n de las familias por calidad ambiental y la medici&oacute;n de la calidad ambiental actual es importante. Los estudios hed&oacute;nicos asumen impl&iacute;citamente que las familias pueden percibir las diferencias en calidad ambiental (Maller, 1977).</p>      <p>De la misma manera, la estructura de los precios hed&oacute;nicos deber&iacute;a reflejar solamente la DAP de los hogares por un atributo en particular, si el nivel de medici&oacute;n de este atributo corresponde a lo percibido por el consumo de las familias. La estimaci&oacute;n del precio de un atributo requiere la percepci&oacute;n de la calidad ambiental como una variable independiente (Harris, 1981).</p>      <p>Los problemas relacionados con la aplicaci&oacute;n de modelos hed&oacute;nicos son las imperfecciones de mercado, informaci&oacute;n imperfecta (faltante) y los problemas en la medici&oacute;n del error. Para las aplicaciones emp&iacute;ricas se supone que el mercado est&aacute; en equilibrio y la oferta por viviendas es fija. Estos supuestos son v&aacute;lidos para el corto plazo pero no para el largo plazo. Por lo general, el mercado de la vivienda en el largo plazo no est&aacute; en equilibrio (Cropper, 1981).</p>      <p>En este sentido, la falta de observaci&oacute;n de los productos o las caracter&iacute;sticas de los agentes y los errores de medici&oacute;n pueden tener una gran influencia sobre la estimaci&oacute;n hed&oacute;nica (Kolstad, 2000).</p>      <p><b>METODOLOG&Iacute;A</b></p>      <p><b>An&aacute;lisis espacial</b></p>      <p>En este trabajo se hace uso del an&aacute;lisis de regresi&oacute;n de corte transversal para determinar cu&aacute;les son los atributos relevantes y la importancia relativa de cada uno de ellos, mostrando la interacci&oacute;n espacial de los datos aprovechando la informaci&oacute;n georreferenciada. Se tiene en cuenta el planteamiento de Krugman (1997), seg&uacute;n el cual, la nueva geograf&iacute;a econ&oacute;mica NGE permite conectar y relacionar los efectos marginales que se obtienen en el an&aacute;lisis hed&oacute;nico con los efectos espaciales de vecindad como la imitaci&oacute;n, los <i>spillovers, </i>las externa-lidades, y el contagio.</p>      <p>Este m&eacute;todo se us&oacute; considerando que la econometr&iacute;a espacial facilita ensayar m&eacute;todos globales y locales de an&aacute;lisis de autocorrelaci&oacute;n espacial en las observaciones que se construyen y las variables que se utilizan. Con esto se pretend&iacute;a evitar que la ausencia del an&aacute;lisis de las interacciones espaciales pueda sesgar los resultados e invalidar los test de significancia utilizados.</p>      <p>En este trabajo se tienen en cuenta los dos tipos de interacciones espaciales existentes: dependencia espacial o autocorrelaci&oacute;n espacial y heterogeneidad, que se describen a continuaci&oacute;n.</p>      <p><b><i>Dependencia espacial o autocorrelaci&oacute;n espacial</i></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La dependencia espacial se presenta cuando una de las variables explicativas asume valores similares a otras que est&aacute;n geogr&aacute;ficamente cercanas, dando lugar al surgimiento de cl&uacute;sters. Si los valores altos est&aacute;n relacionados con altos precios en las viviendas vecinas, entonces la autocorrelaci&oacute;n es positiva, y si los valores altos se corresponden con valores bajos, la autocorrelaci&oacute;n es negativa. Esto se puede observar en el mercado de la vivienda, donde las casas costosas tienden a estar agrupadas al igual que las casas baratas. Esta autocorrelaci&oacute;n espacial aparece por la existencia de una relaci&oacute;n funcional entre lo que ocurre en un punto determinado del espacio y lo que ocurre en otro lugar(Moreno, 2000).</p>      <p><b><i>Heterogeneidad espacial</i></b></p>      <p>La otra interacci&oacute;n es la heterogeneidad espacial que muestra la inestabilidad estructural y la heteroscedasticidad en el espacio de los datos en estudio, que pueden variar de acuerdo con la localizaci&oacute;n como el paisaje, la contaminaci&oacute;n, la tasa de criminalidad, las cuales tienden a ser diferentes en cada barrio o cuadra, lo cual, se puede resolver con t&eacute;cnicas econom&eacute;tricas existentes para series temporales.</p>      <p>La heterogeneidad espacial indica la presencia de diferencias sistem&aacute;ticas en la ocurrencia de un fen&oacute;meno en distintas zonas geogr&aacute;ficas, por ejemplo los precios del norte son distintos a los del sur o si las variables explicativas tienen un efecto distinto en ciertas regiones.</p>      <p><b>Identificaci&oacute;n de patrones espaciales</b></p>     <p>Para este procedimiento se han presentado algunos estad&iacute;sticos globales como los &iacute;ndices de Moran y la C de Geary, y otros locales como Lisa y Glisa (Moreno, 2000).</p>      <p>El &iacute;ndice de Moran es una medida de autocorrelaci&oacute;n espacial que es an&aacute;loga al coeficiente de correlaci&oacute;n, cuyo valor est&aacute; entre -1 y 1, significando autocorrelaci&oacute;n espacial negativa fuerte con el -1 y autocorrelaci&oacute;n positiva fuerte con el 1.</p>      <p>Antes de construir la Indice de Moran se debe definir la matriz de vecindad espacial. Este es uno de los temas operacionales cruciales en la econometr&iacute;a espacial, ya que se requiere expresar formalmente la estructura de dependencia espacial que va a ser incorporada al modelo. Esta matriz representa el patr&oacute;n espacial entre las observaciones que llamaremos localizaciones (Anselin &amp; Getis, 1992). En el an&aacute;lisis exploratorio se define esta matriz.</p>      <p><b>Formulaci&oacute;n del &iacute;ndice de Moran</b></p>     <p>Dado un conjunto de n localizaciones (Ai,......An), se construye la matriz <i>Wij,</i> donde cada elemento de Wij, representa una medida de proximidad entre Ai y An. Entonces la Indice de Moran se define de la siguiente manera:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec9.jpg"></p>       <p>Donde</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec10.jpg"></p>      <p>Xi denota el valor observado de la poblaci&oacute;n en la localizaci&oacute;n i, <i>x </i>es el promedio de la x<sub>i</sub> sobre las localizaciones de n y el Wij es la medida espacial del ponderador de proximidad. Es importante observar que los elementos de <i>W.j </i>son no-estoc&aacute;sticos y ex&oacute;genos al modelo. El estad&iacute;stico I de Moran es positivo cuando los valores observados de las localizaciones a cierta distancia (d) tienden a ser similares, negativo cuando tienden a ser dis&iacute;miles, y aproximadamente cero cuando los valores observados se distribuyen en forma aleatoria e independiente sobre el espacio.</p>      <p>Respecto a la distribuci&oacute;n del contraste, cuando el tama&ntilde;o muestral es suficientemente grande, el I de Moran estandarizado sigue una distribuci&oacute;n asint&oacute;tica normal. Si se asume que la distribuci&oacute;n espacial de los datos es normal, la varianza del Moran para una muestra de tama&ntilde;o n puede ser calculada y por lo tanto tambi&eacute;n su significatividad estad&iacute;stica.</p>      <p>Este test tiene como hip&oacute;tesis nula la no autocorrelaci&oacute;n espacial entre los valores observados sobre las localizaciones y puede ser estimado con base en la siguiente variable aleatoria estandarizada:</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec11.jpg"></p>      <p>Donde, E(I) y VAR(I) son la esperanza y la varianza de la I de Moran respectivamente (S&aacute;nchez, 2008).</p>      <p><b>Poblaci&oacute;n y datos</b></p>     <p>El trabajo se lleva a cabo con informaci&oacute;n referida al municipio de Manizales suministrada por la Secretar&iacute;a de Planeaci&oacute;n Municipal, que, a su vez, la obtuvo del Instituto Geogr&aacute;fico Agust&iacute;n Codazzi IGAC, la Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma Regional de Caldas CORPOCALDAS, la C&aacute;mara de Comercio de Manizales y la C&aacute;mara Colombiana de la Construcci&oacute;n CAMACOL. Es ta informaci&oacute;n fue suministrada en diciembre de 2011 y resumida en una gran base de datos que se prepar&oacute; con el formato <i>Shape </i>para poder ser validada por el <i>software </i>GEODA, suministrado por el Ph.D Luc Anselin.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta base de datos se encuentra la informaci&oacute;n sobre las variables estructurales, de calidad y medioambientales que se van a utilizar en el modelo. Se dispone de la informaci&oacute;n de 67.802 predios residenciales de un total de 110.339 predios que tiene la ciudad, que se van a utilizar en los an&aacute;lisis. La informaci&oacute;n est&aacute; geogr&aacute;ficamente referenciada, la cual se presentar&aacute; en un mapa donde se puede observar la distribuci&oacute;n espacial de los datos que se van a usar en este modelo, como se puede ver en el siguiente <a href="#m1">mapa</a>:</p>      <p align="center"><a name="m1"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07m1.jpg"></p>      <p>Las partes obscuras se&ntilde;alan la cantidad de predios que se concentran en la distribuci&oacute;n geoespacial, donde no se alcanza a detallar la figura de los predios, pero si se utiliza el <i>zoom </i>del programa Geoda, se puede apreciar mejor la localizaci&oacute;n de los predios, como se muestra en el siguiente mapa que seleccion&oacute; una parte de la ciudad y donde se puede observar que el tama&ntilde;o de cada predio es proporcional a su extensi&oacute;n por metro cuadrado, los cuales se pueden ver en las formas rectangulares de los predios.</p>     <p align="center"><a name="m2"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07m2.jpg"></p>      <p>Con esta informaci&oacute;n se determina la ecuaci&oacute;n del precio hed&oacute;nico para la vivienda que explica los determinantes del aval&uacute;o por metro cuadrado de las casas habitadas por propietarios e inquilinos, en la ciudad de Manizales.</p>      <p><b>Expresi&oacute;n del modelo</b></p>      <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec12.jpg"></p>      <p>La variable dependiente AVM<sup>2</sup>, corresponde al aval&uacute;o del bien ra&iacute;z por metro cuadrado, el cual se asume est&aacute; determinado por los argumentos de la funci&oacute;n f. Normalmente se tiende a privilegiar el uso de esta variable como el aval&uacute;o por metro cuadrado en lugar del aval&uacute;o total del inmueble, siguiendo la indicaci&oacute;n te&oacute;rica (corroborada por la experiencia emp&iacute;rica) de que la superficie de este ejerce una fuerte influencia como variable explicativa del valor del metro cuadrado.</p>      <p>Donde la variable dependiente es:</p>      <p>AVM<sup>2</sup> que es el aval&uacute;o por metro cuadrado de la vivienda y las variables explicativas son:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>IC es el &iacute;ndice de construcci&oacute;n igual al &aacute;rea construida sobre la superficie del predio</p>     <p>PUNTAJE1 es el &iacute;ndice de calidad de la vivienda</p>     <p>RIESGO es el peligro de deslizamientos</p>     <p>ATG son &aacute;reas de tratamiento geot&eacute;cnico con pantallas de concreto</p>     <p>LADERA es el peligro de estar cerca a este tipo de terreno</p>     <p>Z. son el conjunto de par&aacute;metros que acompa&ntilde;an a cada atributo y que constituyen los precios impl&iacute;citos (sombra) de cada caracter&iacute;stica del inmueble.</p>      <p><b>An&aacute;lisis exploratorio</b></p>     <p>Para detectar patrones espaciales en este trabajo, se us&oacute; el estad&iacute;stico &iacute;ndice de Moran (I de Moran) (Moran, 1948), que es an&aacute;logo al coeficiente de correlaci&oacute;n y sirve para medir la autocorrelaci&oacute;n espacial. Para esto es necesario definir la matriz de ponderadores.</p>      <p>En la matriz de ponderadores espaciales utilizada para el c&aacute;lculo de la I de Moran, se definieron como vecinos, aquellos predios que siguen el criterio de contig&uuml;idad de reina o <i>queen</i>, que establece, que ser&aacute;n vecinos del lote i todos los predios que comparten alg&uacute;n lado o v&eacute;rtice con i. Cuando se presentan algunos problemas de redundancias o rutas circulares en los predios vecinos que conducen a resultados espurios, se deben eliminar de las matrices de pesos espaciales estos inconvenientes para lograr una adecuada aproximaci&oacute;n a la creaci&oacute;n de retardos espaciales, lo cual se hace posible definiendo la contig&uuml;idad de &oacute;rdenes superiores. Para este trabajo se determin&oacute; que dos predios i y j ser&aacute;n contiguos de segundo orden, si ambos est&aacute;n separados por un tercer predio que es contiguo de primer orden a ambos, encontrando 16 vecinos posibles al predio i, como se puede apreciar en el siguiente <a href="#g1">gr&aacute;fico</a>, donde el cuadro negro es la reina y se puede mover por todos los lados y los v&eacute;rtices hasta el segundo cuadro.</p>     <p align="center"><a name="g1"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07g1.jpg"></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESULTADOS</b></p>     <p><b>An&aacute;lisis univariante del I de Moran para el logaritmo del aval&uacute;o por metro cuadrado</b></p>      <p>Se trata de relacionar el aval&uacute;o de una vivienda en el eje X con el aval&uacute;o de las viviendas vecinas que se representan en el eje Y.</p>      <p>En la <a href="#g2">Gr&aacute;fica 2</a>, el &iacute;ndice de Moran presenta un valor alto de 0,6327 que muestra la existencia de una correlaci&oacute;n espacial positiva y fuerte entre el logaritmo (log.) del aval&uacute;o por metro cuadrado de los predios LNAVM<sup>2</sup> y el logaritmo del aval&uacute;o por metro cuadrado de los predios vecinos W-LNAVM<sup>2</sup>, indicando con esto, que los predios m&aacute;s costosos tienden a situarse cerca de los predios de mayor valor y los predios de menor valor tienden a situarse cerca de los m&aacute;s baratos, sin embargo, quedan algunos datos en los cuadrantes II y IV, que no permiten presentar un &iacute;ndice de Moran m&aacute;s elevado, que muestre mayor similitud entre los predios observados con este criterio de vecindad utilizado.</p>     <p align="center"><a name="g2"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07g2.jpg"></p>      <p>A continuaci&oacute;n se presenta una tabla que resume el an&aacute;lisis espacial global de las cinco variables explicativas y la variable dependiente. Se presenta el I de Moran con su correspondiente significatividad:</p>     <p align="center"><a name="t2"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07t2.jpg"></p>      <p>El mismo an&aacute;lisis univariante realizado para la variable dependiente con base en el logaritmo del aval&uacute;o por metro cuadrado se puede hacer para las dem&aacute;s variables. Por ejemplo, el &iacute;ndice de construcci&oacute;n presenta un &iacute;ndice de mor&aacute;n de 0,3617, que muestra la existencia de una correlaci&oacute;n espacial positiva y d&eacute;bil entre los &iacute;ndices de construcci&oacute;n de las viviendas, es decir que pueden haber viviendas de bajo &iacute;ndice de construcci&oacute;n con vecinos de alto &iacute;ndice de construcci&oacute;n.</p>      <p>La variable riesgo fue la que mejor correlaci&oacute;n registr&oacute; en este an&aacute;lisis global, marcando un &iacute;ndice de moran de 0,7997, indicando una correlaci&oacute;n espacial positiva y fuerte entre las viviendas con riesgo de deslizamientos o sea que las casas con este riesgo tienen vecinos con el mismo problema. Es importante marcar que el &iacute;ndice de Mor&aacute;n es significativo al 0,2 % para todas las variables analizadas, lo que indica que hay una buena autocorrelaci&oacute;n espacial entre los valores observados.</p>      <p>A continuaci&oacute;n se describe la parte del modelo que se conoce como regresi&oacute;n geogr&aacute;ficamente ponderada (GWR) que busca analizar la no estacionariedad de los datos. Esta t&eacute;cnica hace posible explorar si la asociaci&oacute;n entre el valor de los predios y sus variables explicativas es constante en toda la regi&oacute;n o si es posible identificar variaciones por zona.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>An&aacute;lisis espacial local Lisa</b></p>     <p>Estos an&aacute;lisis generalmente se realizan sobre los mapas que genera Geoda tanto para los an&aacute;lisis espaciales (colores rojo, azul, lila y rosado), como para el mapa que muestra la significancia de las variables (diferentes tonos de color verde). Hacer el an&aacute;lisis espacial Local LISA Univariante del LNAVM<sup>2</sup> con el aval&uacute;o del vecino (W-LnAVM<sup>2</sup>) que se puede relacionar en la siguiente mapa N&deg; 3, pero que dada la cantidad de 67.802 predios, no se alcanza a visualizar plenamente los colores que identifican las relaciones espaciales. Para resolver este problema se puede hacer un <i>zoom </i>que ampl&iacute;a con m&aacute;s detalles los predios y los colores, tanto en el an&aacute;lisis espacial local, como en el mapa que muestra el grado de significancia. El siguiente mapa muestra el an&aacute;lisis espacial local LISA de la variable LNAVM<sup>2</sup>.</p>      <p>El color rojo (High-high) quiere decir que los predios de alto valor se ubican cerca de los predios costosos de los vecinos como se observa en el centro de la ciudad.</p>      <p>El color azul (Low-Low) indica que los predios de bajo costo se localizan cerca de los lotes baratos como los que se ven de color azul en el mapa.</p>      <p>El color lila (Low-High) muestra los predios de bajo costo rodeados de lotes vecinos costosos.</p>      <p>El color rosado (High-Low) referencia los lotes costosos que est&aacute;n rodeados de lotes baratos.</p>     <p align="center"><a name="m3"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07m3.jpg"></p>     <p align="center"><a name="m4"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07m4.jpg"></p>      <p>En esta secci&oacute;n de la ciudad que va desde el parque Olaya hasta el parque Fundadores se puede ver que los mayores aval&uacute;os de los predios ocupados por viviendas y negocios dedicados al comercio y servicios se ubican cerca de los otros predios costosos. Este fen&oacute;meno espacial se puede observar entre la carrera 24 y la avenida del centro desde la calle 14 hasta la calle 33. Los puntos de color gris corresponden a los predios ocupados   por  parques, iglesias, instituciones p&uacute;blicas como la alcald&iacute;a, la gobernaci&oacute;n, viaductos y otros predios que no son significantes en el an&aacute;lisis Lisa.</p>      <p>Las zonas azules <i>Low-Low </i>localizadas entre las carreras 27 y 33 que van desde las calles 20 hasta la 27 muestran los aval&uacute;os bajos de los predios que se ubican cerca de lotes baratos con un alto grado de significancia, seg&uacute;n el an&aacute;lisis siguiente.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Nuevamente la cantidad concentrada de datos no deja ver el tono de los colores verdes, lo que exige utilizar el <i>zoom </i>del programa para ampliar el sector central de la ciudad.</p>      <p>El color verde claro indica que los lotes ubicados en esta zona son significativos al 5%.</p>      <p>La zona color verde es significativa al 1%, el sector verde menos obscuro es significativo al 0,1% y la zona con el verde m&aacute;s obscuro es la m&aacute;s significativa de todas con un 0,01%.</p>      <p>El <a href="#m6">mapa 6</a> del sector centro ampliado, registra mejor el grado de significancia que el <a href="#m5">mapa 5</a>, como se puede ver a continuaci&oacute;n:</p>     <p align="center"><a name="m5"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07m5.jpg"></p>     <p align="center"><a name="m6"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07m6.jpg"></p>      <p>Aqu&iacute; se ve que los predios de alto valor se ubican cerca de los predios costosos de los vecinos HIGH-HIGH (color rojo <a href="#m4">mapa 4</a>) con un grado de significancia de P = 0,01 (color verde <a href="#m6">mapa 6</a>).</p>      <p>Los puntos de color azul indican que los predios de bajo costo se ubican cerca a los vecinos que tienen predios baratos LOW-LOW con un grado de significancia de P = 0,01, mostrando algo parecido a una clusterizaci&oacute;n de los predios baratos (mapa verde).</p>      <p>Los predios de bajo costo con vecinos que tienen predios caros LOW-HIGH est&aacute;n esparcidos por la parte central de la ciudad.</p>      <p><b>An&aacute;lisis exploratorio de la variable ambiental Ladera</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se comienza este estudio con un an&aacute;lisis espacial univariante, relacionando las viviendas que tienen esta amenaza de ladera con las viviendas vecinas que tambi&eacute;n la tienen.</p>      <p>Este an&aacute;lisis global muestra una relaci&oacute;n espacial positiva y fuerte del &Iacute;ndice de Moran igual a 0,7398 en un an&aacute;lisis univariante de la variable ambiental ladera indica que elcriterio de contig&uuml;idad de la <i>Queen </i>de segundo orden es relevante en el an&aacute;lisis espacial, mostrando una buena autocorrelaci&oacute;n espacial.</p>     <p align="center"><a name="g3"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07g3.jpg"></p>      <p><b>An&aacute;lisis lisa de ladera</b></p>      <p>El color rojo (High-High) indica que las viviendas con esta amenaza alta se agrupan alrededor de la ladera o sea que los vecinos tambi&eacute;n tienen este peligro.</p>      <p>El siguiente mapa con zonas de color verde ense&ntilde;a el grado de significancia que tiene la variable Ladera en este an&aacute;lisis espacial univariante local</p>      <p>El color azul (Low-Low) muestra la baja amenaza de las viviendas con vecinas que tampoco tienen este peligro. El lila (Low-High) tienen baja amenaza, pero los vecinos est&aacute;n en peligro y el color rosado (High-Low) indican amenaza alta con vecinos que no la tienen.</p>      <p>La intensidad del color verde que va desde el verde claro con una menor significancia de P=0,05 hasta el verde obscuro con la mayor significancia de P=0,0001.</p>      <p>El grado de significancia de color verde (<a href="#m8">mapa 8</a>), se ubica en la correspondiente zona del color que muestra el <a href="#m7">mapa 7</a> y que est&aacute;n afectados por las 99 laderas de la ciudad. Este mismo an&aacute;lisis univariante se puede observar en las dem&aacute;s variables que se registran en los anexos 4, 5, 6 y 7.</p>     <p align="center"><a name="m7"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07m7.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="m8"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07m8.jpg"></p>      <p>Por ejemplo, si se analiza el mapa del anexo 4, se observa que los predios con bajo &iacute;ndice de construcci&oacute;n se localizan alrededor de otros con IC similares y que corresponden a la gran mayor&iacute;a de predios esparcidos por toda la ciudad (color azul), lo que evidencia que en esta ciudad predominan las construcciones de 1 y 2 pisos, mostrando un desarrollo horizontal, sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se viene cambiando esta tendencia por un crecimiento vertical de las construcciones (Low-High).</p>      <p>El color rojo que se identifica como High-High, indica que los predios con los m&aacute;s altos IC se localizan al lado de vecinos que construyen verticalmente, especial-mente, en el centro de la ciudad. Otros outliers (puntos fuera del cl&uacute;ster) de color rojo se ven en diferentes sitios de la ciudad.</p>      <p>De este an&aacute;lisis univariante de las variables se pasa al an&aacute;lisis multivariante, donde efectivamente se relaciona cada una de las variables explicativas con la variable dependiente LNAVM<sup>2</sup>. La <a href="#t3">Tabla 3</a> resume los &iacute;ndices de Moran de estas relaciones con su grado de significancia.</p>     <p align="center"><a name="t3"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07t3.jpg"></p>      <p>Uno de los intereses de este trabajo es involucrar la variable ambiental en las interacciones espaciales, en este caso, se trata de observar el comportamiento de la variable LADERA en el eje X con el aval&uacute;o por metro cuadrado de los predios vecinos W-LNAVM<sup>2</sup> en el eje Y</p>      <p>En la siguiente <a href="#g4">Gr&aacute;fica 4</a> se muestra esta relaci&oacute;n que se explica a continuaci&oacute;n.</p>     <p align="center"><a name="g4"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07g4.jpg"></p>      <p>El &iacute;ndice de Moran = -0,2781 con un grado de significancia de P=0,002, que nos calcul&oacute; el programa muestra una relaci&oacute;n negativa y d&eacute;bil entre la variable ambiental LADERA que se observa en el eje X y el log. del aval&uacute;o por metro cuadrado de los predios vecinos (W-LNAVM<sup>2</sup>) que se registra en el eje vertical.</p>      <p>Esta relaci&oacute;n indica que a medida que aumenta la proximidad a una ladera disminuye el log. del aval&uacute;o por metro cuadrado de las viviendas de los vecinos en la ciudad de Manizales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La debilidad de esta relaci&oacute;n negativa, puede estar ocasionada porque existen datos que se alejan de la tendencia, especialmente, en el III cuadrante, sin embargo, el grado de significancia de 0,002 puede avalar estos resultados, aunque se puede pensar que el modelo que mejor recoge los efectos marginales y espaciales es el Spacial-lag por cuanto el mejor impacto sobre el aval&uacute;o de los predios fue la variable ladera que con un coeficiente de 0,374 fue menor en la confirmaci&oacute;n al considerar los rezagos espaciales.</p>      <p>El mapa 9 muestra un an&aacute;lisis multivariante Lisa de ladera para indicar los cl&uacute;sters que se forman en la ciudad con esta relaci&oacute;n: se observa c&oacute;mo este tipo de peligro afecta el aval&uacute;o de los predios vecinos, por ejemplo, los escasos puntos rojos se ubican donde hay un alto riesgo de ladera y, sin embargo, los aval&uacute;os de estos predios vecinos a la ladera son costosos (caso tejares). Las zonas azules dejan ver, c&oacute;mo el bajo riesgo de ladera no eleva el aval&uacute;o de los predios en muchas partes de la ciudad, sin embargo, el color rosado deja mirar el efecto que tiene el peligro de ladera en el bajo aval&uacute;o de los predios vecinos (caso per&iacute;metro urbano). El bajo efecto de las laderas sobre los altos aval&uacute;os de los predios vecinos se muestran en las partes menos peligrosas de la ciudad como el centro y otros sitios ubicados a los lados de las avenidas Santander y Paralela que se ven en el mapa pintados de color lila.</p>      <p>A continuaci&oacute;n se hace un an&aacute;lisis Bilisa <i>cluster map </i>entre ladera y w-lnavm<sup>2</sup>.</p>      <p>El color rojo (High-High) indica alto peligro de ladera rodeada de altos aval&uacute;os catastrales, el color azul (Low-Low) muestra bajo peligro de ladera con casas de bajo costo alrededor. El color lila (Low-High) deja ver las zonas sin laderas con altos aval&uacute;os y el &uacute;ltimo color rosado (High-Low) muestra el bajo valor de las viviendas que est&aacute;n ubicadas cerca a las laderas.</p>      <p>El grado de significancia de esta relaci&oacute;n tambi&eacute;n se mapea con los mismos colores verdes que se presentan a continuaci&oacute;n.</p>      <p>El programa fija el nombre de Bilisa significante mapa ladera-wlnavm<sup>2</sup> a los grados de significancia de la relaci&oacute;n Ladera y aval&uacute;o de las casas vecinas que va desde el menos significante (color verde claro P=0,05) hasta el m&aacute;s significante (color verde obscuro P=0,0001).</p>     <p align="center"><a name="m9"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07m9.jpg"></p>     <p align="center"><a name="m10"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07m10.jpg"></p>      <p><b>An&aacute;lisis confirmatorio</b></p>     <p>En esta secci&oacute;n se analiza la relaci&oacute;n entre el aval&uacute;o de la vivienda y las variables que componen el &quot;paquete de caracter&iacute;sticas&quot;, a trav&eacute;s de la estimaci&oacute;n del modelo de precios hed&oacute;nicos con efectos espaciales que es el objetivo de este trabajo y la respuesta a la pregunta planteada inicialmente. En la <a href="#t4">Tabla 4</a> se presenta un resumen comparativo de los resultados obtenidos en las regresiones que el programa Geoda corri&oacute; utilizando los tres modelos (OLS, Spacial-Lag y Spacial.error).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="t4"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07t4.jpg"></p>      <p>Antes de analizar los coeficientes obtenidos es necesario examinar la consistencia de los resultados. En los anexos 1, 2 y 3 se observa que la mayor&iacute;a de los coeficientes son significativos, los test de significatividad global permiten afirmar que todas las variables explicativas son simult&aacute;neamente relevantes para la determinaci&oacute;n del logaritmo del aval&uacute;o de los predios por metro cuadrado en la ciudad de Manizales.</p>      <p>Al analizar los resultados de la regresi&oacute;n indicados en la <a href="#t4">Tabla 4</a>, se desprende que existe una relaci&oacute;n negativa, significativa entre las variables ambientales Riesgo, Ladera y ATG y el logaritmo del aval&uacute;o por metro cuadrado del predio. Las &uacute;nicas variables que muestran una relaci&oacute;n directa con el log. del aval&uacute;o por metro cuadrado de los predios son: el logaritmo del &iacute;ndice de construcci&oacute;n LNIC y el log. del &iacute;ndice de la calidad de la vivienda LNPUNTAJE1. Estos resultados muestran alto grado de significancia en la determinaci&oacute;n del log del aval&uacute;o de los predios por metro cuadrado de las construcciones.</p>      <p>Se observa que los coeficientes que m&aacute;s influyen en el aval&uacute;o por metro cuadrado de los predios son el log. Del &iacute;ndice de calidad de la vivienda que por el modelo OLS influye en un 0,9063%, por el modelo spacial-lag (que recoge rezagos espaciales) da 0,7514% y por el spacial-error (con errores espaciales) da 0,7407%, no obstante los tres modelos tienen un buen grado de significancia. El efecto espacial en el caso de la variable dependiente se puede interpretar, as&iacute;: por un aumento del 1% en el aval&uacute;o del predio por metro cuadrado del vecino, el aval&uacute;o del predio analizado se incrementa en 0,21%</p>      <p>La otra variable altamente significativa que influye en el aval&uacute;o de la vivienda es el log. Del &iacute;ndice de construcci&oacute;n, donde el coeficiente tiene un valor de 0.58, indicando que un aumento del 1% en los aval&uacute;os vecinos incide en un 0,58% en el aval&uacute;o del predio por metro cuadrado. Las variables que marcan una relaci&oacute;n positiva, incrementan el aval&uacute;o de la vivienda, cuando aumentan y las que tienen una relaci&oacute;n inversa, disminuyen el aval&uacute;o de la vivienda.</p>      <p>En la <a href="#t5">Tabla 5</a> se observan los resultados del modelo OLS sin modificar las variables, encontrando las mismas relaciones positivas y negativas del modelo Espacial lag y Espacial-error. La gran diferencia entre los tres modelos est&aacute; marcada en los valores de los coeficientes y los errores est&aacute;ndar que disminuyeron al pasar del modelo OLS al modelo spaciallag y spacial-error, Tambi&eacute;n se observan mejoras en el R<sup>2</sup> y en la prueba de heterocedasticidad.</p>     <p align="center"><a name="t5"></a><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07t5.jpg"></p>      <p>Las variables ambientales disminuyen en un alto porcentaje el aval&uacute;o y precio de la vivienda por los peligros que representan para la integridad de las personas, como se va a registrar en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo de conclusiones.</p>      <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>1-&nbsp;Mediante la valoraci&oacute;n hed&oacute;nica y a trav&eacute;s de t&eacute;cnicas de econometr&iacute;a espacial se determin&oacute; el efecto marginal de las variables estructurales, de calidad y ambientales en el aval&uacute;o de la vivienda en Manizales. En promedio, las viviendas cercanas a las &aacute;reas de riesgo reducen el precio hasta un 11,46%, el vivir cerca de una ladera lo afecta en un 37,41% y el encontrarse en zona de tratamiento geot&eacute;cnico hasta un 21,95%. El &iacute;ndice de construcci&oacute;n afecta el aval&uacute;o de la vivienda en 5 8% y la calidad de la vivienda incide en 75%, cuando utilizamos el modelo spacial-lag. Estos coeficientes fueron mejores que los obtenidos en los modelos spacial-error y m&iacute;nimos cuadrados ordinarios<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2-&nbsp;Las t&eacute;cnicas de econometr&iacute;a espacial mostradas por el programa GEODA suministrado por Luc Anselin, lograron mostrar y cuantificar las interrelaciones que tienen los datos en el espacio geogr&aacute;fico, encontr&aacute;ndose que la autocorrelaci&oacute;n espacial es el patr&oacute;n que mejor describe los datos en la ciudad de Manizales.</p>      <p>3-&nbsp;El resultado del an&aacute;lisis confirmatorio, resumido en las tablas 9 y 10, mostr&oacute; que el modelo que m&aacute;s se acomoda en el caso de la variable riesgo es el spacial-error con menores R<sup>2</sup>, criterio de Akaike y una reducci&oacute;n de los errores con relaci&oacute;n a los otros modelos OLS y Spacial-lag.</p>      <p>4-&nbsp;La estimaci&oacute;n de modelos de precios hed&oacute;nicos permiti&oacute; conocer cu&aacute;les son los determinantes m&aacute;s importantes en el aval&uacute;o de una vivienda y la influencia de cada uno de ellos, de acuerdo con los objetivos planteados.</p>      <p>5-&nbsp;Una de las bondades de la metodolog&iacute;a de regresiones geogr&aacute;ficamente ponderadas (GWR) es que permite ver la distribuci&oacute;n espacial de los coeficientes locales. En los mapas realizados se encontr&oacute; que el efecto de las variables &iacute;ndice de construcci&oacute;n de la vivienda IC, el &iacute;ndice de calidad de la vivienda PUNTAJE 1 y las variables ambientales LADERA y ATG con una perfecta significancia son mostrados los cl&uacute;sters donde los predios se relacionan con los predios vecinos, teniendo en cuenta cada una de estas variables.</p>      <p>6-&nbsp;Los test de significatividad global permiten afirmar que todas las variables explicativas son simult&aacute;neamente relevantes para la determinaci&oacute;n del logaritmo del aval&uacute;o de los predios en todos los modelos estimados.</p>      <p>7-&nbsp;La base de datos construida con informaci&oacute;n georreferenciada, sirvi&oacute; para conocer los determinantes de los aval&uacute;os de las viviendas y estar m&aacute;s cerca del precio de mercado.</p>      <p>8-&nbsp;La ecuaci&oacute;n de precios hed&oacute;nicos hallada permite observar la importancia cuantitativa que tiene cada una de las variables utilizadas en la fijaci&oacute;n del aval&uacute;o de la vivienda para la ciudad de Manizales, como se evidencia a continuaci&oacute;n:</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/cenes/v32n56/v32n56a07ec13.jpg"></p>      <p>Donde 0,20872W es el efecto espacial, las otras son las variables explicativas con su correspondiente efecto marginal o coeficiente y U son los posibles errores que todav&iacute;a quedan en el modelo Spacial-lag. En esta funci&oacute;n se observan los atributos de la vivienda como regresores de la funci&oacute;n hed&oacute;nica, cuantificando los efectos propuestos en este trabajo.</p>      <p><b>Aplicaciones</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de esta ecuaci&oacute;n hed&oacute;nica es posible  elaborar  un  modelo de determinaci&oacute;n y simulaci&oacute;n de precios que permita, entre otras cosas, las siguientes aplicaciones:</p>     <p>Si las caracter&iacute;sticas del proyecto (o bien ra&iacute;z) est&aacute;n dadas, es posible determinar el valor de mercado de &eacute;ste.</p>      <p>Si se desea alterar una de las caracter&iacute;sticas (por ejemplo, &iacute;ndice de construcci&oacute;n, calidad de la vivienda y variable ambiental), es posible determinar cu&aacute;nto valora el mercado el cambio. Para ello, se estima el precio en ausencia de la caracter&iacute;stica y luego se la compara con aqu&eacute;l que la incorpora. El diferencial entre ambas predicciones representa la valorizaci&oacute;n que seg&uacute;n el modelo debiera experimentar el bien ra&iacute;z producto de la ejecuci&oacute;n del proyecto.</p>      <p>Si se desea dise&ntilde;ar un proyecto, es posible determinar la combinaci&oacute;n &oacute;ptima de atributos que &eacute;ste debe contener, de manera de maximizar el valor del proyecto frente a su costo (es decir, cu&aacute;l es la combinaci&oacute;n m&aacute;s rentable entre superficie, &aacute;rea construida, calidad y externalidades).</p>      <p>La metodolog&iacute;a permite identificar zonas de potencial desarrollo urbano, anticipando sus valorizaciones futuras. Para ello, se estudia las &aacute;reas de tratamiento geot&eacute;cnico ATG, las laderas y los riesgos, de manera de proyectar y predecir su proceso de crecimiento.</p>      <p>Por &uacute;ltimo se recomienda a las oficinas de planeaci&oacute;n georreferenciar otros atributos y caracter&iacute;sticas que no se encontraron en la base datos para perfeccionar el modelo, especialmente falta involucrar m&aacute;s variables ambientales como los niveles de ruido, las partes suspendidas de gases contaminantes, las basuras, etc. Tambi&eacute;n faltan los niveles de criminalidad y otras externalidades que pueden servir para realizar futuras investigaciones.</p> <hr>     <p><b>Notas</b></p>      <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> La complementariedad d&eacute;bil se presenta cuando se desconoce la relaci&oacute;n que liga el precio de la vivienda con la cantidad del bien ambiental. Esta complementariedad d&eacute;bil supone que la utilidad marginal del bien ambiental se hace 0 cuando la cantidad demandada del bien de mercado es 0, en otras palabras, existe complementariedad d&eacute;bil entre un bien privado y un bien ambiental, si la utilidad marginal que proporciona el bien ambiental (medida por la disposici&oacute;n marginal a pagar por una unidad adicional del mismo, su precio impl&iacute;cito) se hace 0 al dejar de consumir el bien privado.    <br> <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> El coeficiente de riesgo, pas&oacute; de tener un valor de -0.2174 en la regresi&oacute;n con los OLS a un valor inferior de -0.1146 en la regresi&oacute;n spaciallag, reflejando con esto que haciendo un an&aacute;lisis espacial, la incidencia de la variable riesgo en el precio de la vivienda en Manizales es 10 veces menor que si utilizamos el simple modelo de m&iacute;nimos cuadrados ordinarios OLS.</P> <hr>      <p><b><font size="3">Referencias</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>An&oacute;nimo, (s.f.). <a href="http://www.uv.es/ssaz/hed&oacute;nicos.pdf" target="_blank"><i>http://www.uv.es/ssaz/hed&oacute;nicos.pdf</i></a><i>. </i>Recuperado de <a href="http://www.uv.es/ssaz/hed&oacute;nicos.pdf" target="_blank">http://www.uv.es/ssaz/hed&oacute;nicos.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0120-3053201300020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Anselin, L. (1988a). <i>Spacial Econometrics: Methods and models. </i>The netherlands: Kluwer Academic publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0120-3053201300020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Anselin, L., &amp; Getis, A. (1992). <i>Spatial Statistical Analysis and Geographic Information Systems. </i>Ciudad: Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0120-3053201300020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Arias, H. (2012). Aglomeraci&oacute;n industrial en el centro oriente colombiano. <i>Apuntes CENES, 31 </i>(53), 81-109.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0120-3053201300020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Asqueta, D. (1994). <i>Valoraci&oacute;n econ&oacute;mica de la calidad ambiental. </i>Madrid: Mc Graw Hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0120-3053201300020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Caridad, J. M. (2008). <i>Metodolog&iacute;a de precios hed&oacute;nicos vs. Redes neuronales. </i>C&oacute;rdoba: Universidad de C&oacute;rdoba.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0120-3053201300020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Court, A. (1939). <i>Hedonicprice indexes with automotive examples, dinamics of automovile. </i>Ciudad: Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0120-3053201300020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cropper, M. (1981). The value of urban amenities. <i>Journal of regional science, 21, </i>359-374.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0120-3053201300020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Diamond, D. (1980). The relationship between amenities and urban land prices. <i>Land Economics 57, </i>21-32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0120-3053201300020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>D&iacute;az, M. E., Vanegas, E. A. &amp; Camacho, J. (2014). Determinaci&oacute;n de modelos econom&eacute;tricos para la valoraci&oacute;n de tierras rurales en Guatemala. <i>Revista Ciencias T&eacute;cnicas Agropecuarias, 23 </i>(1), 47 - 52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0120-3053201300020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Duque, J. C. (2011). Infraestructura p&uacute;blica y precios de vivienda: una aplicaci&oacute;n de regresi&oacute;n geogr&aacute;ficamente ponderada en el contexto de precios hed&oacute;nicos. <i>Ecos de Econom&iacute;a 15 </i>(33).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000253&pid=S0120-3053201300020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Freeman III, M. A. (1979). <i>The Benefits of Environmental Improvements. </i>Washington D.C.: The Johns Hopkins University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000255&pid=S0120-3053201300020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Galvis, L. &amp; Carrillo, B. (2013). &Iacute;ndice de precios espacial para la vivienda urbana en Colombia: una aplicaci&oacute;n con m&eacute;todos de emparejamiento. <i>Econom&iacute;a del Rosario 16 </i>(1), 25-59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000257&pid=S0120-3053201300020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Harris, A. (1981). <i>The Hedonic Technique and the valuation of Environmental quality, in advances in applied microeconomics. </i>Connecticut: Kerry V Smith.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000259&pid=S0120-3053201300020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Hass, G. (1922). Sales prices as a basis for farm land appraisal. Technical Bulletin of the University of Minnesota. <i>Revista de estudios regionales, </i>135, 158.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000261&pid=S0120-3053201300020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Johnson, M. (1987). CBD Land values and multiple externalities. <i>Land Economics.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000263&pid=S0120-3053201300020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></p>      <!-- ref --><P>Kolstad, C. (2000). <i>Econom&iacute;a Ambiental. </i>Oxford: Oxford University press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000265&pid=S0120-3053201300020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Krugman, P. (1997). <i>Desarrollo, geograf&iacute;a y teor&iacute;a econ&oacute;mica. </i>Barcelona: Antoni Bosch.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000267&pid=S0120-3053201300020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Lancaster, K. J. (1966). A New Approach to Consumer Theory. <i>Journal of Political Economy. </i>74 (2), pp. 132-157.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000269&pid=S0120-3053201300020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Lever, G. (2000). Determinantes del precio de la vivienda en Santiago: Una estimation Hed&oacute;nica. Paper. Santiago, Chile: Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000271&pid=S0120-3053201300020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Li, M. (1980). Micro-Neighborhood externalities and hedonic prices. <i>Land economics, </i>125-141.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000273&pid=S0120-3053201300020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Lozano, N. (2011). <i>Is the Price Right? Assessing Estimates of cadastral values for Bogot&aacute;, Colombia. </i>California, USA: Geoda Center Arizona State University.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000275&pid=S0120-3053201300020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Maller, G. K. (1977). A note on the use of property values in estimating marginal willingness to pay for environmental quality. <i>Journal of Environmental Economics and Management, 4, </i>355-369.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000277&pid=S0120-3053201300020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Manning, C.A. (1988). The determinants of intercity home building site price differences. <i>Land Economics. </i>64 (1), 114.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000279&pid=S0120-3053201300020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mendieta, J. C. (2001). <i>Manual de valoraci&oacute;n econ&oacute;mica de bienes no mercadeables. </i>Bogot&aacute;: Universidad de los Andes, Facultad de Econom&iacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000281&pid=S0120-3053201300020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Moran, P. (1948). The Interpretation of Statistical Maps. <i>Journal of the Royal Statistical Society B. </i>(10), 243-251.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000283&pid=S0120-3053201300020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Moreno, R. (2000). <i>T&eacute;cnicas econ&oacute;metricas para el tratamiento de datos espaciales: la econometr&iacute;a espacial. </i>Barcelona: Edicions Universitat de Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000285&pid=S0120-3053201300020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Paelinck, J. H. (1979). <i>Spacial Econometrics. </i>Famborough: Saxon House.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0120-3053201300020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Palmquist, R. (1984). Estimating hte demand for the characteristics of housing. <i>Review economics and statistics, </i>394-404.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0120-3053201300020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Peiser, R. (1987). The determinants of non residential urban land values. <i>J. Urban Economics. </i>22 (3), 340-360.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0120-3053201300020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>POT. (2007). <i>Plan de ordenamiento territorial Acuerdo N&deg; 663 de 13 sep. </i>Manizales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0120-3053201300020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ram&iacute;rez, D. E. (2006). Acumulaci&oacute;n de capital y competitividad del territorio. En D. Ram&iacute;rez, <i>Territorio y competitividad </i>(p&aacute;gs. 32 - 74). Manizales: Blanecolor.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000295&pid=S0120-3053201300020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Revollo, D. A. (2009). Calidad de la vivienda a partir de la metodolog&iacute;a de precios hed&oacute;nicos para la Ciudad de Bogot&aacute; -Colombia. <i>Revista digital universitaria de la Unam 10 </i>(7).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000297&pid=S0120-3053201300020000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ridker, R.G (1967). The determinants housing prices and the demand for clean air. <i>Journal Environmental Economy. </i>5 (1), 81-102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000299&pid=S0120-3053201300020000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Roback, J. (1982). Wages rents and the quality of life. <i>Journal Political Economy, </i>1257-1258.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000301&pid=S0120-3053201300020000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Rosen, S. (1974). <i>Hedonic prices and Implicit Markets. </i>Ciudad: Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000303&pid=S0120-3053201300020000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rubinfeld, D. J. &amp; Harrison, D. J. (1978). Hedonic Housing Prices and the Demand for Clean Air. <i>Journal of Enviromental Economics and Management 5, </i>81-102.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000305&pid=S0120-3053201300020000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>S&aacute;nchez, R. (2008). <i>Econometr&iacute;a espacial en los modelos de precios hed&oacute;nicos. </i>Texas: Cedlas-Unlp-University of Texas at Austin.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000307&pid=S0120-3053201300020000700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Student. (1914). The elimination of spurios correlation due to position in time or space. <i>Biometrika, 10, </i>179-180.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000309&pid=S0120-3053201300020000700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Valencia, G. L. (2012). <i>Valoraci&oacute;n hed&oacute;nica de la vivienda, Una aplicaci&oacute;n con variables ambientales. </i>Manizales: Repositorio Institucional Universidad de Manizales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000311&pid=S0120-3053201300020000700040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
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