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<journal-title><![CDATA[Colombian Journal of Anestesiology]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Manejo anestésico del paciente obeso]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Obesity has increased in the last times, from 12% to 19% (1). That is why, the anesthesiologist is faced more frequently with obese patients, not only for weight reduction procedures, but also for any other interventions. For this reason is very important to be able to clearly understand the physiological changes, and the effects of obesity in the anesthetic management. The obese patient is defined as such with a BMI (Body Mass Index), higher than 30 Morbil obesity BMI > 40 (2). The mortaly rate of the patient with morbid obesity is 12 times higher in people with ages between 25 and 34 years old, and six times higher in people with ages between 35 and 44 years of age. This risk increases with the presence of hypertension, diabetes, respiratory failure, arthritis, gastric reflux, alveolar hypoventilation syndrome, pulmonary htpertension, left ventricular failure and some types of cancer.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana"size="2">      <p align="right"><b>Articulo de Revisi&oacute;n</b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <center>       <p><font face="Verdana"size="4"><b>Manejo anest&eacute;sico del paciente obeso</b></font></p> </center>     <p>      <p><b>Andrea Paola Villamil Cendales</b><sup>1</sup>      <p><sup>1</sup> MD, Anestesi&oacute;loga Universidad Militar Nueva Granada. <a href="mailto:Andreavillamil1228@Yahoo.es ">Andreavillamil1228@Yahoo.es    </a></p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b>      <p>La prevalencia de la poblaci&oacute;n obesa ha aumentado en los &uacute;ltimos    tiempos, pasando de un 12% a un 19% del total(1); por esta raz&oacute;n, el    anestesi&oacute;logo se ve m&aacute;s frecuentemente enfrentado en la pr&aacute;ctica    diaria al paciente obeso, no s&oacute;lo para procedimientos de reducci&oacute;n    de peso, sino para cualquier intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica. Por esto,    es importante entender claramente los cambios fisiol&oacute;gicos y las repercusiones    de la obesidad durante cualquier acto anest&eacute;sico. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El paciente obeso se define como aquel con IMC (&iacute;ndice de masa corporal)    mayor de 30. Obesidad m&oacute;rbida IMC &gt; 40 (2). La rata de mortalidad    del paciente con obesidad m&oacute;rbida es 12 veces mayor en edades entre 25-34    a&ntilde;os y 6 veces entre 35-44 a&ntilde;os (1). Este riesgo aumenta con la    presencia de hipertensi&oacute;n arterial, diabetes, enfermedad respiratoria,    artritis, reflujo gastroesof&aacute;gico, s&iacute;ndrome de hipoventilaci&oacute;n    alveolar, hipertensi&oacute;n pulmonar, falla ventricular izquierda y algunos    tipos de c&aacute;ncer <sup>(1-3)</sup>. </p>     <p><b>Palabras clave: </b>Obesidad.  <hr size="1">     <p><b>SUMMARY</b>      <p>Obesity has increased in the last times, from 12% to 19% (1). That is why,    the anesthesiologist is faced more frequently with obese patients, not only    for weight reduction procedures, but also for any other interventions. For this    reason is very important to be able to clearly understand the physiological    changes, and the effects of obesity in the anesthetic management. </p>     <p>The obese patient is defined as such with a BMI (Body Mass Index), higher than    30 Morbil obesity BMI &gt; 40 (2). The mortaly rate of the patient with morbid    obesity is 12 times higher in people with ages between 25 and 34 years old,    and six times higher in people with ages between 35 and 44 years of age. This    risk increases with the presence of hypertension, diabetes, respiratory failure,    arthritis, gastric reflux, alveolar hypoventilation syndrome, pulmonary htpertension,    left ventricular failure and some types of cancer. </p>     <p><b>Key words: </b>Obesity.  <hr size="1">     <p><b>CAMBIOS FISIOL&Oacute;GICOS</b>      <p>En la obesidad hay una disminuci&oacute;n en el volumen corriente, la capacidad    residual funcional y el volumen de reserva espiratorio. Debido a la cercan&iacute;a    del volumen corriente al volumen de cierre, los pacientes obesos tienen mayor    riesgo de colapso alveolar. La obesidad ejerce un efecto restrictivo </p>     <p>Recibido para publicaci&oacute;n diciembre 15, 2005. Aceptado para publicaci&oacute;n    febrero 16, 2006. sobre el sistema respiratorio, por el peso aumentado de la    caja torácica y del abdomen, los cuales disminuyen la movilidad diafragmática.    Además, la infiltración grasa de los músculos respiratorios, causan una disminución    en la ventilación pulmonar y en la tolerancia al ejercicio. El paciente obeso    consume aproximadamente 25% más oxígeno, comparado con una persona de peso ideal.    La hipertensión pulmonar puede existir como consecuencia de la hipoxemia o por    los cambios cardiovasculares producidos por la apnea obstructiva de sueño, como    el aumento de la resistencia pulmonar e hipertrofia ventricular izquierda (4,    5). </p>     <p>Los efectos de la obesidad en los test de función pulmonar son complejos y    están influenciados por el grado de obesidad, la edad y el tipo de distribución    de la grasa (central o periférica); sin embargo, el volumen de reserva espiratorio    es considerado como disminuido y la relación VEF1/CVF aumentada, principalmente    en la obesidad central. El trabajo respiratorio está aumentado por elevación    de la resistencia de la vía aérea, de la pared torácica y por disminución de    la elasticidad (6-8). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las anormalidades en la posición diafragmática y en la resistencia en la vía    aérea superior, pueden alterar la eliminación del CO2, con hipercapnia secundaria.    Los pacientes con obesidad mórbida, son generalmente hipoxémicos por alteración    en el gradiente alvéolo-arterial y por trastornos en la relación ventilación/perfusión,    causados por colapso alveolar generado por la cercanía del volumen de cierre    con el volumen corriente(8). </p>     <p>A nivel cardiovascular, en la obesidad existe un aumento primario en el gasto    cardiaco de 0.1 ml por cada kg de sobrepeso; mientras que la cardiomegalia y    la hipertensión arterial, son un reflejo del aumento del gasto cardiaco. Estos    pacientes pueden presentar normotensión, por disminución de las resistencias    vasculares sistémicas como mecanismo compensador. Existe un incremento en la    demanda de oxígeno, lo que genera unas menores, reserva cardiovascular y tolerancia    al ejercicio. Los trastornos en el metabolismo de los lípidos, como el aumento    de la apoproteína, los predispone a mayor riesgo de enfermedad coronaria (7).    El consumo de oxígeno puede subir a 311ml/ min; sin embargo, la diferencia arterio-venosa    de oxígeno es normal, sugiriendo que el aumento primario del gasto cardiaco    se debe a la elevación de los requerimientos metabólicos por el exceso de grasa.    En obesidad mórbida se ha encontrado disminución en la contractilidad cardiaca    ocasionada por disminución en los receptores b adrenérgicos miocárdicos (8).  </p>     <p>Las anormalidades en la función hepática son relativamente comunes y hasta    en un 90% de los pacientes obesos se encuentran alteraciones histológicas. De    éstas, una tercera parte corresponde a cambios grasos del hepatocito. El 7%    de los pacientes con obesidad mórbida, tienen evidencia histológica de esteatosis    hepática y de éstos el 20% la presentan en forma severa y difusa. Se evidencian    alteraciones en la función hepática en un 30%, dadas por acrecentamiento de    Alanino aminotransferasa y Aspartato aminotransferasa y sólo un 8-14% presentan    mejoría con la reducción de peso (2). Las reacciones de la fase I (oxidación-reducción    e hidrólisis) son sustrato-dependientes; mientras que las reacciones de fase    II suelen estar aumentadas (8).</p>     <p> La depuración renal está elevada en la persona obesa, por incremento del flujo    sanguíneo renal y de la rata de filtración glomerular, pudiéndose observar proteinuria    hasta en un 40% (2).</p>     <p> Existen mutaciones en el metabolismo de la glucosa, hasta en un 10% de los    pacientes obesos, habiendo mayor incidencia de intolerancia a la glucosa y diabetes    secundaria a resistencia periférica a la insulina por el aumento en el tejido    adiposo. Los pacientes obesos presentan un mayor riesgo de broncoaspiración,    debido a la presencia de reflujo gastroesofágico por aumento del volumen y de    la presión gástrica (9).</p>     <p> La obesidad es un factor de riesgo aislado de embolismo pulmonar, por disminución    en la movilidad, estasis venosa y disminución en los niveles de antitrombina    III y de la actividad fibrinolítica (8).</p>     <p><b> EVALUACIÓN PREOPERATORIA</b>      <p>El paciente obeso tiene una mortalidad significativamente aumentada, durante    el período perioperatorio. La mortalidad en cirugía gastrointestinal es de 6.6%,    comparada con 2.6% en los pacientes no obesos (8-9). La obesidad mórbida se    asocia a una alta incidencia de entidades coexistentes, como hipertensión arterial,    hipertrofia ventricular izquierda, reflujo gastroesofágico, diabetes mellitus,    hipertensión pulmonar, apnea obstructiva del sueño, las cuales pueden ser exacerbadas    por la obesidad.</p>     <p>El objetivo de la valoración preoperatoria, es identificar los factores de    riesgo que pueden modificar el curso perioperatorio, y de esta forma evitar    mayor morbimortalidad y tener mayor preparación en el momento quirúrgico, como    monitoreo invasivo, intubación con fibrobroncoscopio o cuidados intensivos postoperatorios,    entre otros. </p>     <p>Los estudios de laboratorio deben incluir cuadro hemático, para descartar anemias    asociadas, poliglobulia por hipoxia crónica, glicemia por las anormalidades    en el metabolismo de la glucosa, test de función hepática y pruebas de coagulación    por el riesgo de esteatosis grasa e insuficiencia hepática asociada, radiografía    de tórax en la cual es necesario evaluar signos de hipertensión pulmonar, hipertrofia    ventricular izquierda o insuficiencia cardiaca congestiva. El electrocardiograma    puede evidenciar signos de hipertensión pulmonar, hipertrofia ventricular izquierda    o enfermedad coronaria.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El paciente con obesidad mórbida, que requiere cirugía de riesgo alto o moderado,    se beneficia de la utilización de pruebas no invasivas, tales como ecocardiograma    estrés o prueba de esfuerzo, por el alto riesgo de enfermedad coronaria, hipertensión    pulmonar, falla cardiaca e hipertrofia ventricular izquierda, con el fin de    valorar el riesgo real de evento coronario (1).</p>     <p>En los pacientes con riesgo de hipertensión pulmonar (<a href="#(tab1)">Tabla    1</a>), es indispensable el ecocardiograma, para apreciar la severidad de la    enfermedad, la necesidad de monitoreo invasivo o la extubación programada en    cuidado intensivo. Los gases arteriales y las pruebas de función pulmonar pueden    ser de gran utilidad. En la obesidad moderada, la espirometría puede se normal    o mostrar un proceso restrictivo. En la obesidad mórbida hay mayor limitación    al flujo aéreo. El volumen de reserva espiratorio es más sensible que el VEF1    para predecir complicaciones postoperatorias (7).</p>     <p>        <center>     <a name="(tab1)"><img src="img/revistas/rca/v34n1/v34n1a07tab1.gif"></a>    </center> </p>     <p>El antecedente de cirugía bariátrica puede asociarse a anormalidades nutricionales    a largo plazo (10). Por este motivo, es imperativo solicitar electrolitos, albúmina    y valorar la existencia de anemia por deficiencia de vitamina B12 (2). La deficiencia    crónica de vitamina K puede producir mayor riesgo de sangrado, por merma de    los factores II, VII, IX y X. La administración de vitamina K puede ser usada    6-24 horas antes del procedimiento (11).</p>     <p><b> VIA AÉREA EN EL PACIENTE OBESO</b>      <p>El paciente obeso presenta muchas características en la vía aérea, que podrían    corresponder a un paciente de intubación difícil, tal el caso de apertura bucal    menor de 4 cm, cuello corto, mala extensión cervical, debido al depósito de    grasa a este nivel. Sin embargo, no todos los pacientes obesos tienen vía aérea    difícil; los predictores que diariamente utilizamos no son suficientes (9-10).    Se ha correlacionado que la probabilidad de vía aérea difícil es del 35%, cuando    la circunferencia cervical es mayor de 60cm. Si ésta es menor de 60cm, la probabilidad    es del 5% (12).</p>     <p>Debido al mayor riesgo de hipoxemia, desaturación y demás complicaciones respiratorias    inherentes a la obesidad, es necesario realizar medidas para evitar el riesgo    de ventilación inadecuada o intubación difícil. Se han realizado estudios que    demuestran que la circunferencia cervical podría ser el mejor predictor de vía    aérea difícil en el paciente obeso. Una circunferencia cervical mayor de 50    cm se correlaciona con una clasificación de Cormack III- IV (13).</p>     <p>También es necesario identificar a aquellos pacientes que, por su estructura    anatómica, tienen mayor riesgo de desaturación e imposibilidad de ventilación    con máscara, lo que los hace candidatos a intubación con fibrobroncoscopio o    despiertos, como es el caso de obesos con apnea obstructiva del sueño (13).</p>     <p><b>Apnea Obstructiva del Sueño</b>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los pacientes obesos tienen mayor riesgo de apnea obstructiva del sueño (14-15).    El 24% de los hombres y el 9% de las mujeres obesas tienen riesgo de esta enfermedad    y el 60-90% de los pacientes con apnea obstructiva del sueño son obesos (16).</p>     <p> La apnea obstructiva del sueño se define como el obstáculo al flujo aéreo    por más de 10 segundos, a pesar de un adecuado esfuerzo respiratorio, por 5    o más veces durante 4 horas de sueño, usualmente asociado a desaturación arterial    de más del 4%. La hipopnea es la disminución en 50% o más del flujo aéreo, por    un tiempo mayor de 10 segundos, 15 o más veces durante 4 horas de sueño (17-19).</p>     <p> Las características físicas asociadas a apnea obstructiva del sueño como obstrucción    nasal, úvula grande, hipertrofia amigdalina, lengua grande, micrognatia o hipoplasia    maxilar, hacen que estos pacientes deban ser considerados como de vía aérea    difícil (13, 14). En la valoración preoperatoria es necesario buscar indicadores    para apnea obstructiva del sueño (<a href="#(tab2)">Tabla No. 2</a>.). La circunferencia    cervical mayor de 41 cm está asociada a esta enfermedad y a un mayor riesgo    de obstrucción de la vía aérea, durante la inducción. La incidencia de intubación    fallida en estos pacientes puede llegar al 5% (7).</p>     <p>        <center>     <a name="(tab2)"><img src="img/revistas/rca/v34n1/v34n1a07tab2.gif"></a>    </center> </p>     <p>La sensibilidad de los quimiorreceptores y la respuesta a la hipercapnia, hipoxia    y a la apnea, aumenta en los pacientes con apnea obstructiva del sueño, debido    a los períodos prolongados de apnea e hipercapnia. Esta respuesta está caracterizada    por aumento de la actividad simpática, ocasionando hipertensión y vasoconstricción    periférica, que puede luego generar un reflejo vagal con bradicardia profunda    (13-15).      <p> Además, se produce una marcada reducción de la presión pleural secundaria    a los esfuerzos respiratorios, para mantener la vía aérea permeable que puede    llegar hasta –30mmhg, originando una disminución significativa del gasto cardiaco    (10-21).      <p> Se ha observado en estudios experimentales, disfunción endotelial por aumento    de la endotelina, un potente vasoconstrictor, así como baja del óxido nítrico    y aumento de sustancias proinflamatorias como la proteína C, que pueden generar    una respuesta inflamatoria aumentada (13).      <p> La apnea obstructiva del sueño es un factor de riesgo independiente, para    el desarrollo de hipertensión arterial y además un 10% de estos pacientes desarrollan    insuficiencia cardiaca (22-23).      <p><b>Embarazo y obesidad</b>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las mujeres obesas en embarazo, tienen un riesgo incrementado de diabetes gestacional,    hipertensión gestacional, preeclampsia, hemorragia posparto, infección del tracto    urinario y macrosomía fetal. Se ha reportado mayor tasa de cesáreas en un 47,4%    comparado a un 20% en mujeres no obesas (17).      <p> Estas mujeres tienen mayor riesgo de eventos anestésicos, como falla en anestesia    regional, dificultad en el acceso a la vía aérea, broncoaspiración, desaturación,    dificultad en la obtención de accesos venosos y de la toma no invasiva de tensión    arterial. Presentan mayor retención de agentes liposolubles y aumento del volumen    de distribución, lo que representa cambios farmacocinéticos importantes de los    medicamentos (24).      <p><b> CONSIDERACIONES INTRAOPERATORIAS</b>      <p>El manejo anestésico del paciente obeso debe ser integral, debido al mayor    riesgo de complicaciones intraoperatorias, tanto por los cambios fisiológicos,    como por las dificultades técnicas que se pueden presentar en el abordaje, tanto    quirúrgico como anestésico, tal el caso de dificultad en el acceso venoso, en    la obtención de la tensión arterial no invasiva y el mayor riesgo de neuroapraxias.</p>     <p><b> POSICIÓN</b>      <p>Las mesas de cirugía regulares tienen un límite de peso máximo de aproximadamente    205 Kg. Se debe contar con camillas eléctricas o en las que se permitan cambios    de posición, de acuerdo al procedimiento a realizar. Hay que tener especial    cuidado con los sitios de presión en el nervio cubital, ciático y plejo braquial,    que pueden causar neuroapraxias con más facilidad debido al peso, a la dificultad    de movilización intraoperatoria o por excesiva rotación de la cadera o el brazo.    Se ha reportado riesgo de un 29% de neuropatía cubital en los pacientes con    índices de masa corporal mayor de 38, comparado con el 1% en los pacientes no    obesos (2), los cuales en la mayoría de los casos pueden recuperarse en el transcurso    de semanas o meses (26).</p>     <p><b>MONITOREO</b>      <p>La tensión arterial invasiva debe ser usada en obesidad mórbida, debido a que    la no invasiva puede dar valores falsamente aumentados, por el mayor diámetro    de la extremidad. La medición de la presión venosa central está indicada en    pacientes con obesidad mórbida o cardiopatía. Cuando el acceso venoso periférico    es dificil, debe recurrirse a una vena central. Hay que considerar la colocación    de catéter de arteria pulmonar, en obesidad mórbida con hipertensión pulmonar    o cardiopatía severa, cuando requieran cirugía con alta pérdida sanguínea o    prolongada.</p>     <p> La capnografía en la sala de cirugía es mandatoria, máxime por el riesgo de    complicaciones cardiopulmonares en estos pacientes. El monitoreo de la temperatura    se debe hacer en aquellas cirugías con una duración mayor de 3 horas, como en    todo paciente, independiente de su peso.</p>     <p><b>INDUCCIÓN Y VÍA AÉREA</b>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ante todo se debe prever la posibilidad de vía aérea difícil, determinar la    necesidad de intubación despierta, con fibrobroncoscopio o intubación rápida    de acuerdo al estado del paciente, los predictores de vía aérea, tipo de cirugía    y antecedentes anestésicos. Se ha mencionado que la almohada en los hombros    mejora el alineamiento y la posición de flexión exagerada de la columna cervical    de estos pacientes, optimizando la visualización de las cuerdas vocales (2).</p>     <p>Cuando las circunferencias cervicales son mayores de 40 centímetros, hay un    riesgo de 5% de problemas durante la intubación y si son mayores del 60 cc la    probabilidad aumenta a un 35%. No olvidar la necesidad de preoxigenación de    5 minutos antes de la inducción, por el mayor riesgo de desaturación, debido    a un menor volumen corriente, mayor riesgo de atelectasias e incidencia aumentada    de broncoaspiración, debido a que estos pacientes presentan un tránsito intestinal    más prolongado.</p>     <p>Es necesario siempre contar con medidas para disminuir el riesgo de broncoaspiración,    tales como posición, inducción de secuencia inversa, inducción rápida, intubación    despierto, uso de bloqueadores H2 antes de la inducción, y recordar que no siempre    el ayuno completo excluye su aparición, debido a que ya se ha demostrado el    riesgo de reflujo gastroesofágico, el cual aumenta en forma proporcional a grado    de obesidad (27).</p>     <p><b> MANTENIMIENTO ANESTÉSICO:</b>      <p>Antes de imponer una técnica anestésica determinada para el paciente obeso,    es indispensable entender los cambios farmacológicos de los medicamentos, de    acuerdo al peso real o ideal. Algunas sustancias altamente lipofílicas, que    dependen del volumen de distribución, el cual está aumentado en el paciente    obeso, deben ser manejadas con el peso real del paciente; algunas excepciones    son Digoxina, procaína y remifentanyl (ver <a href="#(tab3)">Tabla No. 3</a>).    Medicamentos con lipofilidad moderada o hidrofílicas, deben ser manejadas con    el peso ideal (2). Para la succinilcolina se debe tener en cuenta el peso real,    debido a que hay un aumento en la actividad de colínesterasa plasmática en proporción    al peso corporal; sin embargo, recordar el aumento en la depuración renal de    la mayoría de los medicamentos.</p>     <p>        <center>     <a name="(tab3)"><img src="img/revistas/rca/v34n1/v34n1a07tab3.gif"></a>    </center> </p>     <p> Por el porcentaje de ionización de 61.3% a pH de 7.4, el tiopental presenta    un penetración fácil a grasa, y por ser altamente lipofílico, el volumen de    distribución en el paciente obeso está aumentado 3-7 litros/ Kg de sobrepeso;    por no presentar cambios en la depuración, la vida media alfa de eliminación    está prolongada a 27 horas, comparada con 6 horas en el paciente no obeso. Estos    cambios farmacocinéticos, hacen a este medicamento no óptimo en el paciente    obeso para utilización prolongada en anestesia endovenosa, por su alto riesgo    de almacenamiento. Se ha encontrado que la dosis para inducción del tiopental    es de 3.9mg/kg de peso real vs. 5 mg/kg en el paciente no obeso (28). Entretanto,    debido a que el propofol tiene una más rápida penetración por la barrera hematoencefálica    con una mayor redistribución, lo que lo hace no depender tanto del volumen de    distribución, lo convierte en el hipnótico de elección en anestesia endovenosa    en el paciente obeso, por el bajo riesgo de acumulación (29).</p>     <p>En el caso del midazolam, sustancia altamente lipofílica que depende del volumen    de distribución para llegar al efecto inicial, es necesario tener en cuenta    el peso real; sin embargo, debido a que la vida media de eliminación alfa depende    más de la distribución que del metabolismo y depuración, se halla aumentada    a 8.4 horas (utilizando peso real) vs. 2,7 horas (utilizando peso ideal). Se    ha observado que al emplearse con el peso ideal no hay cambios en la vida media    de eliminación, con respecto al paciente no obeso (28).</p>     <p> Los anestésicos inhalados con coeficiente de solubilidad lipídico alto, tienen    aumentada su biotransformación hepática en el paciente obeso, encontrándose    mayores niveles sanguíneos de bromuro y fluor. Por tal razón, se ha evidenciado    mayor riesgo de hepatotoxicidad por halotano (28). Con los anestésicos inhalatorios    nuevos no se han demostrado cambios, con respecto a los pacientes no obesos    (1, 26).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Los opioides son sustancias altamente lipofílicas cuyo volumen de distribución    en el paciente obeso está aumentado. La dosis inicial debe administrarse de    acuerdo con el peso real; sin embargo, hay que tener en cuenta la mayor sensibilidad    y e lmayor riesgo de almacenamiento. En el caso del remifentanyl, cuyo volumen    de distribuci&oacute;n no cambia con respecto al paciente no obeso, se debe    manejar con el peso ideal, sin necesidad de realizar variaciones para su mantenimiento,    por la no acumulaci&oacute;n del medicamento (28). </p>     <p>La relajación muscular es importante para procedimientos de cirugía laparoscópica,    por facilitar una mejor ventilación y visualización del campo quirúrgico. Anestesia    epidural y general combinada para procedimientos prolongados, puede ser una    buena alternativa, sobretodo en cirugía abdominal, por una adecuada relajación,    menor depresión respiratoria en el postoperatorio y mejor control del dolor    postoperatorio, lo que puede disminuir el riesgo de atelectasias, además de    generar mejor oxigenación y menor consumo de oxígeno (30).      <p>Volúmenes corrientes entre 15-20ml/kg del peso ideal, habían sido recomendados    para mejorar la capacidad residual funcional, lo que no necesariamente mejora    la oxigenación, pero sí aumenta el volumen de cierre y disminuye el riesgo de    atelectasias. Sin embargo, el aumento de la presión plateau y presión pico puede    ser perjudicial; por tal razón actualmente se estima que volúmenes corrientes    entre 13-15 ml/kg peso ideal son suficientes, sin el riesgo de producir barotrauma.    El uso de niveles moderados de PEEP (presión positiva al final de la expiración)    puede mejorar la oxigenación, sin ocasionar cambios hemodinámicos. La frecuencia    respiratoria debe buscar la normocapnia, razón por la cual se debe mantener    entre 12-14 respiraciones por minuto. Todas estas modificaciones pueden ser    ajustadas de acuerdo a las patologías pulmonares subyacentes.</p>     <p> El manejo de líquidos en el intraoperatorio es crucial, debido a que estos    pacientes presentan mayor riesgo de problemas pulmonares, retención de líquidos    y edema pulmonar; sin embargo, siempre se debe proteger contra la necrosis tubular    renal. Se ha observado disminución del agua corporal total, en forma inversa    con el índice de masa corporal, pues usualmente son pacientes hipovolémicos,    que requieren aproximadamente 4- 5 litros de cristaloides para procedimientos    de 2 horas de duración sin mayor pérdida sanguínea (1-2).</p>     <p>Los cambios fisiológicos producidos por el neumoperitoneo para procedimientos    por laparoscopia, deben alertar al anestesiólogo para evitar complicaciones    desencadenadas por el aumento del CO2 y de la presión intrabdominal. En la obesidad    mórbida existe un aumento “fisiológico” de la presión intrabdominal de dos a    tres veces, comparado con el paciente no obeso; por esta razón, los cambios    cardiopulmonares producidos por el aumento de la presión intrabdominal se hacen    menos marcados en el paciente obeso; así, la disminución del gasto cardiaco,    que normalmente puede llegar al 30%, en ellos no disminuye más del 10%. La resistencia    vascular sistémica se incrementa en forma secundaria a la disminución del gasto    cardiaco, transformación que se encuentra más acentuada en forma crónica en    la obesidad. Estos efectos fisiológicos producidos por la presión intrabdominal,    son reversibles 2.5 horas después de la insuflación abdominal. Sin embargo,    por los cambios hepáticos producidos por la obesidad, hay mayor susceptibilidad    a hipoperfusión portal y, por tanto, al aumento de las transaminasas que pueden    llegar hasta tres veces el valor normal. Los pacientes con insuficiencia hepática    prequirúrgica no deben ser llevados a cirugía laparoscópica, por el alto riesgo    de daño hepático irreversible. El aumento del CO2 puede ser corregido por medio    de cambios en los parámetros respiratorios y no se encuentran diferencias en    el aumento del CO2, de un 21%, entre el paciente obeso y el no obeso, lo mismo    que en el gradiente alveolo arterial de oxígeno (22).</p>     <p><b>MANEJO POSTOPERATORIO</b>      <p>Es necesario determinar previamente la necesidad de cuidados intensivos, posterior    al procedimiento quirúrgico. El riesgo de obstrucción de vía aérea en el paciente    obeso en el postoperatorio, puede llegar hasta el 5%, de acuerdo al índice de    masa corporal, la utilización de sedante como fentanyl y midazolam y su dosis    en el intraoperatorio. Pueden existir múltiples causas de ingreso a UCI, pero    las más importantes para recordar se mencionan en la <a href="#(tab4)">Tabla    4</a>. (31-32).</p>     <p>        <center>     <a name="(tab4)"><img src="img/revistas/rca/v34n1/v34n1a07tab4.gif"></a>    </center> </p>     <p>En un estudio realizado por Ali y colaboradores con 117 pacientes con obesidad    mórbida, encontraron que las causas más frecuentes de ingreso son obstrucción    de la vía aérea, neumonía y sepsis; además, observaron un riesgo de mortalidad    de los pacientes obesos de un 30% comparado con los no obesos de un 17%, con    una p de 0.0019 (33).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Existe riesgo de atelectasias en el 45% de los obesos sometidos a cirugía abdominal.    El CPAP (presión positiva continua) puede ser útil para evitar su aparición,    pero no es clara la utilidad del incentivo respiratorio para tal fin. Es necesario    mantener un adecuado control del dolor, para mejorar la excursión diafragmática;    la analgesia epidural se ha considerado una técnica segura y efectiva. el manejo    de morfina controlada por el paciente (PCA), también tiene excelentes resultados    (32-35).</p>     <p><b> CONCLUSIONES</b>      <p>El manejo perioperatorio del paciente obeso requiere un conocimiento amplio    de los cambios fisiológicos y sus repercusiones hemodinámicas y ventilatorias,    como la disminución del volumen corriente y de la capacidad residual funcional,    que predisponen mayor riesgo de atelectasias por colapso alveolar. El aumento    del gasto cardiaco y de las resistencias vasculares sistémicas, hacen a estas    personas más susceptibles a eventos coronarios. La presencia de disfunción hepática    por esteatosis grasa, predispone a mayor sensibilidad a algunos medicamentos    y a mayor riesgo de insuficiencia hepática en el postoperatorio, cuando se asocia    a períodos de hipoperfusión.</p>     <p> No hay que olvidar la asociación de obesidad con otras enfermedades, como    el síndrome metabólico, diabetes, hipertensión arterial e hipertensión pulmonar,    lo que facilita un aumento en las complicaciones intra y postoperatorias. Por    tal motivo, nunca se debe subestimar el tipo de procedimiento a realizar y siempre    se debe contar con la infraestructura necesaria, para manejar cualquier evento    anestésico no deseado.</p>     <p>La valoración preoperatoria es de vital importancia para prever posibles complicaciones,    como es el caso de la evaluación de la vía aérea; en aquellos pacientes con    circunferencia cervical mayor de 60 cc, antecedentes de apnea obstructiva del    sueño y demás predictores de vía aérea difícil, es muy importante contar con    alternativas útiles que nos den mayor seguridad en el momento de la inducción    anestésica, como el fibrobroncoscopio, o con la colaboración del paciente para    una posible intubación despierto. Explicar la necesidad de posible ingreso a    la unidad de cuidados intensivos en el postoperatorio, el requerimiento de monitoreo    invasivo, o extubación programada.</p>     <p> Para el paciente obeso no existe una técnica anestésica única. Es necesario    evaluar en forma separada a cada paciente, sin olvidar nunca los cambios que    se producen en la farmacocinética y farmacodinamia de los medicamentos en estos    pacientes, en comparación con la población general, como la mayor sensibilidad    a los opiodies, la necesidad de utilización del peso real para el bolo inicial    de los medicamentos altamente lipofílicos por el aumento del volumen de distribución    y del peso real para los medicamentos hidrofílicos. El control del dolor postoperatorio    es de vital importancia, el que puede lograrse con técnica multimodal, utilización    de analgesia peridural o analgesia controlada por el paciente.</p>     <p>En síntesis, el manejo perioperatorio del paciente obeso requiere de un conocimiento    amplio de las repercusiones hemodinámicas y farmacocinéticas, para así prever    la necesidad de monitoreo invasivo, de unidad de cuidados intensivos, y encontrar    la técnica anestésica más apropiada, de acuerdo al tipo de procedimiento, grado    de obesidad y enfermedades coexistentes, que permita una resultado exitoso.  </p>     <p><b> BIBLIOGRAFÍA</b>      <!-- ref --><p>1. Fashad Abir, Bell Robert: Assessment and Management of the obese patient.    Criticar Care Medicine 2004; 32(4): S87-S91 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-3347200600010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Babatunde, Ogunnaike, Stephaina: Anesthetic considerations for bariatric    surgery. Anesth Analg 2002; 95: 1793 –185. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-3347200600010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Willet, Walter, Dietz. Guidlines for healthy weignt. The new England Journal    of medicine. 1999; 5: vol 341: 427-434. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-3347200600010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 4. Health implications of Obesity: national Institute of Health Consensus    Development Conference Statement. Ann Intern Med 1985; 103: 147-151. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-3347200600010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Aguilera Fernando. Anestesiología. Editorial CELSUS Tercera edición. 2000.    pag 5-23.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-3347200600010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Duggan, Brian, Kavanagh: Pulmonary Atelectasis. Anesthesiology 2005; 102:    838-54. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-3347200600010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 7. Fisher A, Waterhause, Adams. Obesity its relation to anesthesia. Anesthesia    1975. 30: 633-47 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-3347200600010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 8. Markik, Varon. The Obese patient in the ICU. CHEST 1998; 113: 492-498.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-3347200600010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 9. Howard, Neena. Meta-Analysis: Obesity on the risk for Gastroesophagical    Reflux Disease and its complications. Annals of Internal Medicine. August 2005.    Vol 143, N3: 199-221. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-3347200600010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Gulsham, Rochester. Respiratory complications of obesity. Pulmonary and    Critical Care Update. 2005; Vl 18 N 16. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-3347200600010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Jorseph, Berger. The Neurological complications of Bariatric Surgery. Arch    Neurol. 2004, 61: 1184-1189. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-3347200600010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 12. Scoot, Evans. Current practice in pulmonary funtion testing. May Clin    Proc. Jun 2003. Vol 78: 758-763. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-3347200600010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Coelho, Campos. Surgical treatment of morbid obesity. Current opinion in    Clinical Nutrition and metabolic care 2001; 4: 1001-6. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-3347200600010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 14. Brodsky, Lemmens, Lawrence: Morbid Obesity and tracheal intubation. Anesth    Analg 2002; 94: 732-736. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-3347200600010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 15. Juvin, Lavaut, Lefevre: Difficult tracheal intubation is more common in    obese than in lean patients. Anesth Analg 2003; 97: 595-600. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-3347200600010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Langeron O, Masso E, Huraux: Prediction of difficult mask ventilation.    Anesthesiology 2000; 92 (5): 1229- 1236. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-3347200600010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 17. Sean, Caples. Obstructive sleep apnea. Ann Intern Med 2005; 142: 187-197.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-3347200600010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Heder, Schmneck, Appelboom. Risks ef general anaesthesia in people with    obstructive sleep apnea. BMJ 2004;323: 955- 959.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-3347200600010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Jonathan, Benumof: Obesity, sleep apnea, the airway and anestesia. Current    Opinion of Anaesthesiol 2004; 17: 21-30. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-3347200600010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 20. Douglas,Floras. Sleep Apnea And Heart Failure. Circulation.April.2003:    1671-1678.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-3347200600010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 21. James, Parish. Obstructive sleep apnea and cardiovascular disease. Mayo    Clin Pro. August 2004; 79 (8): 1036- 1046. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-3347200600010000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Silverberg, Oksenberg. Essential hypertension and abnormal upper aiway    resistance during sleep. Sleep 1997; 20: 794-806. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-3347200600010000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 23. Herder, Schmeck. Risks of general anaesthesia in people with obstructive    sleep apnea. 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Am J Respir Crit Care Med 2004; 169:557.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-3347200600010000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. El-Solh, A, Sikka, P, Bozkanat, E, et al. Morbid obesity in the medical    ICU. Chest 2001; 120:1989. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-3347200600010000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Goulenok, C, Monchi, M, Chiche, JD, et al. Influence of overweight on ICU    mortality: a prospective study. 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Morbid obese in the medical ICU.CHEST, 2004, 120;06:    1989-1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-3347200600010000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>Recibido para publicaci&oacute;n diciembre 15, 2005. Aceptado para publicaci&oacute;n  febrero 16, 2006.</p>  </font>       ]]></body><back>
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