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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia.]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aproximación a los fundamentos neurológicos de la metáfora]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Approach to the neurological foundations of the metaphor]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The study of the brain has wakened up multiple interest in the last decades, given the importance that this has when determining the different functions that the human body can develop. With regard to the language, the analyses have allowed, on one hand, to discover the areas of the brain that are particularly involved with each one of the abilities: to listen, to speak, to read and to write; and on the other, to determine the operation of the brain when it faces the production processes and understanding, specially referred to the literal language. In the last times, the field of the understanding and production of the figurative language has begun to be exploited and it has been determined, starting from the effects that produce some pathologies, how the right hemisphere impacts in the understanding and metaphoric production.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[asimetrías cerebrales]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana"size="2">       <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font size="4"><b>Aproximaci&oacute;n    a los fundamentos neurol&oacute;gicos de la met&aacute;fora</b></font></p>        <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>Approach    to the neurological foundations of the metaphor</b></font></p>         <p><b>LUZ AMPARO FAJARDO U.</b></p>      <p> Profesora Asociada,     <br>    Departamento de Ling&uuml;&iacute;stica    <br>   UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA E mail: <a href="mailto:lafajardou@unal.edu.co">lafajardou@unal.edu.co</a>  </p>  <hr size="1">      <p>El estudio del cerebro ha despertado m&uacute;ltiple inter&eacute;s en las    &uacute;ltimas d&eacute;cadas, dada la importancia que &eacute;ste tiene a la    hora de determinar las diferentes funciones que el cuerpo humano puede desarrollar.    Con respecto al lenguaje, los an&aacute;lisis han permitido, por una parte,    descubrir las &aacute;reas del cerebro particularmente involucradas con cada    una de las habilidades: escuchar, hablar, leer y escribir; y por otra, determinar    el funcionamiento del cerebro cuando enfrenta los procesos de producci&oacute;n    y comprensi&oacute;n especialmente referidos al lenguaje literal. En los &uacute;ltimos    tiempos, se ha comenzado a explotar el campo de la comprensi&oacute;n y producci&oacute;n    del lenguaje figurativo y se ha determinado, a partir de los efectos que producen    algunas patolog&iacute;as, c&oacute;mo el hemisferio derecho incide en la comprensi&oacute;n    y producci&oacute;n metaf&oacute;rica.</p>        <p><b>Palabras clave:</b> met&aacute;fora, hemisferio derecho, hemisferio izquierdo,    asimetr&iacute;as cerebrales.</p>    <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>The study of the brain has wakened up multiple interest in the last decades,    given the importance that this has when determining the different functions    that the human body can develop. With regard to the language, the analyses have    allowed, on one hand, to discover the areas of the brain that are particularly    involved with each one of the abilities: to listen, to speak, to read and to    write; and on the other, to determine the operation of the brain when it faces    the production processes and understanding, specially referred to the literal    language. In the last times, the field of the understanding and production of    the figurative language has begun to be exploited and it has been determined,    starting from the effects that produce some pathologies, how the right hemisphere    impacts in the understanding and metaphoric production.</p>   <hr size="1">      <p>Los procesos neurol&oacute;gicos son el motor que hace posible que el ser humano    se comporte como ser vivo, como ser racional, como ser ling&uuml;&iacute;stico,    como ser con capacidad para conocer el mundo y transformarlo. </p>       <p>En el cerebro humano se han ido forjando a lo largo de los a&ntilde;os &aacute;reas,    espacios que se ocupan de distintas funciones y capacidades que han sido heredadas    y a la vez transformadas de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Sin embargo,    dependiendo de las habilidades particulares de cada quien, se estimular&aacute;n    otras zonas y se crear&aacute;n, en consecuencia, redes neuronales que nos har&aacute;n    diferentes unos de otros; no existen dos cerebros iguales, pues, a&uacute;n    en gemelos id&eacute;nticos al nacer, ya se presentan diferencias cerebrales,    dado que el entorno fetal de cada uno de ellos influye en su desarrollo de manera    diferente. </p>        <p>El cerebro est&aacute; dividido en dos hemisferios: izquierdo y derecho, y    &eacute;stos a su vez en cinco l&oacute;bulos duplicados a lado y lado del cerebro:    l&oacute;bulo occipital, l&oacute;bulo parietal, l&oacute;bulo temporal, l&oacute;bulo    frontal y l&oacute;bulo prefrontal. Adem&aacute;s de los sectores mencionados,    aparece el sistema l&iacute;mbico, que a excepci&oacute;n de la gl&aacute;ndula    pineal, est&aacute; tambi&eacute;n dividido en izquierdo y derecho y cumple    funciones diferentes dada su lateralizaci&oacute;n. El l&oacute;bulo occipital    se ocupa del procesamiento de la informaci&oacute;n visual; el parietal de funciones    relacionadas con el movimiento, la orientaci&oacute;n, el c&aacute;lculo y ciertos    tipos de reconocimiento; el temporal del sonido, la comprensi&oacute;n y la    memoria a corto plazo; el frontal de la producci&oacute;n del lenguaje oral    y de la voluntad; y el prefrontal del pensamiento, los procesos de conceptualizaci&oacute;n    y planificaci&oacute;n, al igual que del reconocimiento y apreciaci&oacute;n    consciente de las emociones. El cuerpo calloso es la parte del cerebro encargada    de dividir los dos hemisferios, pero a la vez de hacer funcionar el cerebro    como un todo para el desarrollo de todas sus funciones. El hemisferio izquierdo    y los sectores de los l&oacute;bulos situados sobre este hemisferio se ocupan    de lo verbal, en oposici&oacute;n a los del hemisferio derecho que tienen que    ver con lo no verbal. </p>        <p>Por debajo del cuerpo calloso se encuentra el sistema l&iacute;mbico a partir    del cual se generan nuestras emociones. Se compone de una serie de &oacute;rganos    tales como el t&aacute;lamo, especie de retransmisor que dirige y canaliza la    informaci&oacute;n que recibe y la env&iacute;a al sector del cerebro que est&aacute;    encargado de procesarla; el hipot&aacute;lamo y la gl&aacute;ndula pituitaria    o hip&oacute;fisis se encargan de ajustar ciertas condiciones f&iacute;sicas    del cuerpo para que pueda adaptarse al entorno; el hipocampo se ocupa particularmente    de la memoria a largo plazo; y la am&iacute;gdala, situada frente al hipocampo,    se ocupa del miedo y otras emociones. El tronco cerebral es el encargado de    unir el cerebro con el resto del cuerpo a trav&eacute;s de la m&eacute;dula    espinal y gracias a varios de sus grupos celulares se regulan los procesos vegetativos    del cuerpo, tales como la respiraci&oacute;n, los latidos del coraz&oacute;n    y la presi&oacute;n sangu&iacute;nea.</p>        <p>La distinci&oacute;n entre hemisferio derecho e izquierdo ha dado origen al    concepto de asimetr&iacute;a cerebral a partir del cual se han planteado las    diferencias que presenta el cerebro humano en lo que ata&ntilde;e a su anatom&iacute;a,    funcionamiento y sexualidad. Para efectos del tema que nos ocupa, haremos especial    referencia a las asimetr&iacute;as funcionales. Desde el punto de vista cognitivo,    se considera que la existencia de dos hemisferios corresponde a dos maneras    de pensar diferentes en cada individuo, a dos estilos cognitivos distintos frente    a la resoluci&oacute;n de problemas. Se dice, por ejemplo, que las personas    que tienden a usar enfoques verbales o anal&iacute;ticos frente a los problemas    tienen una clara tendencia a la utilizaci&oacute;n del hemisferio izquierdo,    en oposici&oacute;n a quienes utilizan m&eacute;todos espaciales u hol&iacute;sticos    que se caracterizar&iacute;an por una tendencia al empleo del hemisferio derecho.    Esta distinci&oacute;n entre izquierdo/derecho se refleja tanto en la percepci&oacute;n    como en la memoria, los estilos de aprendizaje, la organizaci&oacute;n de los    eventos y la personalidad. Comprender la hemisfericidad es esencial para tener    relaciones interpersonales satisfactorias. </p>        <p><b><font size="3">EL HEMISFERIO IZQUIERDO</font></b></p>      <p>Este hemisferio se caracteriza por ser calculador, comunicativo, es capaz de    planear y ejecutar planes complicados, es anal&iacute;tico, l&oacute;gico, racional,    detallista, preciso y sensible al tiempo, memoriza y recuerda los nombres de    los objetos y est&aacute; en capacidad de expresar, mas no experimentar, los    sentimientos y las emociones. Es optimista, no se deja derrotar con facilidad,    es capaz de descomponer los esquemas complicados en sus partes. Se dice que    es el hemisferio dominante en el pensamiento occidental. Se encarga esencialmente    de la representaci&oacute;n l&oacute;gica de la realidad y de la interacci&oacute;n    con el mundo exterior. Es considerado el hemisferio dominante por ser el que    se sabe comunicar, hablar, leer, escribir, contar, inclusive razonar. Es el    que act&uacute;a la mayor parte del tiempo. De hecho, los pacientes que han    sufrido lesiones en su hemisferio izquierdo han padecido deterioros en el procesamiento    de palabras individuales y de oraciones. Autores como Doreen Kimura (1993) anotan    que la especializaci&oacute;n de este hemisferio en el lenguaje se debe en gran    parte a la evoluci&oacute;n de destrezas motoras que hacen posible la comunicaci&oacute;n,    es decir, adem&aacute;s de su capacidad para lo simb&oacute;lico y lo anal&iacute;tico,    se adapt&oacute; para realizar actividades motoras capaces de comunicar y hacer    posible la interacci&oacute;n. Parece ser que la actividad motora se desarrolla,    por supuesto, en la etapa de producci&oacute;n, pero a partir de estudios de    neuroimagen se ha comprobado que mantiene cierta actividad en el proceso de    comprensi&oacute;n, ya que parece ser que el sujeto, en el proceso de comprensi&oacute;n,    busca correlatos mentales de lo que escucha en aquello que est&aacute; en capacidad    de producir. Algunos autores afirman que el hemisferio izquierdo es responsable    de niveles ling&uuml;&iacute;sticos como la sintaxis y la sem&aacute;ntica.    Pacientes con lesi&oacute;n en el hemisferio izquierdo, han visto afectados    sus procesos de razonamiento verbal y de memoria verbal. Se reportan tambi&eacute;n    estudios en los que pacientes con lesi&oacute;n en este hemisferio tienen dificultad    para reconocer dibujos lineales, mientras que el reconocimiento de fotograf&iacute;as    se ve afectado ante una lesi&oacute;n en cualquiera de los hemisferios.</p>        <p><b><font size="3">EL HEMISFERIO DERECHO</font></b></p>      <p>En oposici&oacute;n al izquierdo, este hemisferio es amable, emocional, so&ntilde;ador,    procesa las cosas de manera m&aacute;s hol&iacute;stica, tiene m&aacute;s que    ver con la percepci&oacute;n sensorial que con el conocimiento abstracto, es    responsable de los sentimientos de miedo y de duelo por lo cual se le considera    m&aacute;s pesimista que su correspondiente izquierdo. Se le atribuye la comprensi&oacute;n    de relaciones y patrones complejos, ante los cuales se experimenta una falta    de precisi&oacute;n debido quiz&aacute; a que carezcan de l&oacute;gica. El    sentido de la orientaci&oacute;n se sit&uacute;a sobre este hemisferio, al igual    que la identificaci&oacute;n de las personas a partir de sus rasgos faciales;    reconoce im&aacute;genes camufladas sobre un fondo complejo o reconoce contornos    a primera vista. Este hemisferio act&uacute;a calladamente, tantea permanentemente    el entorno para adaptarse a &eacute;l. Es el encargado de centrar la atenci&oacute;n    sobre un hecho espec&iacute;fico; experimenta, junto con el sistema l&iacute;mbico,    las emociones, la motivaci&oacute;n y los sentimientos aunque es incapaz de    expresarlas verbalmente, es responsable de la intuici&oacute;n, elemento indispensable    en la creatividad. Igualmente, se le atribuye la capacidad del ser humano para    generar mapas mentales y conceptualizar artilugios mec&aacute;nicos.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recientemente, se han detectado algunas funciones desarrolladas por este hemisferio    en aspectos supraling&uuml;&iacute;sticos del lenguaje en pacientes diestros    que han sufrido una lesi&oacute;n en el hemisferio derecho. La primera de estas    disfunciones tiene que ver con la ausencia en el contorno de la entonaci&oacute;n    que acompa&ntilde;a a los enunciados de cualquier lengua natural durante la    producci&oacute;n. En el proceso de comprensi&oacute;n del lenguaje, estos pacientes    encuentran dificultades para determinar el tipo de emoci&oacute;n que se traduce    en el uso de entonaciones diferentes. Parece ser, sin embargo, que este tipo    de lesiones no afecta las habilidades de los pacientes para comprender la funci&oacute;n    de los acentos oracionales, lo cual no motiva problemas en la comprensi&oacute;n    de la informaci&oacute;n nueva o la informaci&oacute;n vieja, o la comprensi&oacute;n    de la fuerza ilocutiva, por cuanto son capaces de discernir entre un ruego,    una promesa o una orden, etc.; lo que no pueden diferenciar son las entonaciones    relacionadas con la sorpresa, la tristeza, el enfado, la felicidad a partir    de los patrones entonativos que emplea su interlocutor.</p>        <p>La segunda de las perturbaciones est&aacute; relacionada con el tipo de inferencias    l&oacute;gicas que un paciente con lesi&oacute;n sobre el hemisferio derecho    puede realizar. </p>        <p>Gardener et al. (1975) han observado que algunos pacientes con lesi&oacute;n sobre  este hemisferio tienen problemas al comprender y disfrutar formas ling&uuml;&iacute;sticas  como los chistes, ya que estas construcciones ling&uuml;&iacute;sticas se caracterizan  por sufrir una traslaci&oacute;n de sentido en algunas de las palabras a partir  de las cuales se estructura. Son incapaces, por ejemplo, de comprender un final  gracioso y pueden incluso escoger una opci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica que  no resulta tan c&oacute;mica. Efectos similares se han advertido a nivel de la  comprensi&oacute;n del discurso, pues este tipo de pacientes presenta dificultades  a la hora de entender el sentido de una narrativa debido a que no pueden comprender  los diferentes matices que se mezclan all&iacute; a partir de los distintos estilos  discursivos, aunque est&eacute;n en capacidad de reproducir lo esencial de una  conversaci&oacute;n o de algo que hayan le&iacute;do. Manifiestan igualmente dificultades,  al igual que en los casos relacionados con el humor, para descubrir y comprender  las traslaciones de significado que se produzcan en el uso del lenguaje. De ah&iacute;  su importancia en la comprensi&oacute;n del lenguaje no literal como las met&aacute;foras,  las expresiones idiom&aacute;ticas y los actos de habla indirectos, a los cuales  nos referiremos m&aacute;s adelante.</p>      <p>En situaciones de normalidad, todos hemos vivido ocasiones en las que expresamos    cosas como &#8220;me gusta, pero no s&eacute; por qu&eacute;&#8221; o d&iacute;as    en los que estamos especialmente sensibles y melanc&oacute;licos. Se cree que    expresiones como la mencionada se dan cuando el hemisferio derecho se siente    atra&iacute;do por algo en particular, pero el hemisferio izquierdo no lo alcanza    a captar con la misma agilidad y por esa raz&oacute;n est&aacute; imposibilitado    para expresarse al respecto. En el segundo caso, se piensa que el izquierdo    no alcanza a inhibir con sus est&iacute;mulos al hemisferio derecho que es muy    temperamental. </p>        <p>Se ha comprobado que una lesi&oacute;n, por insignificante que sea, si bien    es cierto puede discapacitar a una persona para la realizaci&oacute;n de la    funci&oacute;n que desempe&ntilde;a ese sector cerebral en particular, tambi&eacute;n    ocasiona problemas de realizaci&oacute;n en otros sectores, es decir, falla    el sistema de conexi&oacute;n entre las diferentes redes neuronales. Estas falencias    son m&aacute;s notorias en unos pacientes que en otros, pues, como en todos    los procesos a los que se enfrenta el ser humano, las diferencias individuales    juegan un papel primordial.</p>        <p><b><font size="3">CEREBRO Y PROCESOS COGNITIVOS</font></b></p>      <p>Los procesos cognitivos surgen como resultado de la intervenci&oacute;n de    procesos neurol&oacute;gicos, mentales, ling&uuml;&iacute;sticos, sociales y    culturales. En todos estos procesos incide la experiencia que del mundo tenemos    a trav&eacute;s del contacto corporal y perceptual con la realidad. El sistema    sensoromotor act&uacute;a como gestor de los conceptos relacionados con colores,    formas, relaciones espaciales, etc. Una vez esta informaci&oacute;n es percibida,    es llevada al cerebro, donde se realiza su procesamiento a trav&eacute;s de    m&uacute;ltiples conexiones que se dan all&iacute; entre las neuronas a fin    de establecer redes que nos permiten interrelacionar los conocimientos adquiridos.  </p>  <ul>&#8220;Cualquier razonamiento que se hace utilizando un concepto exige que    las estructuras neurales del cerebro lleven a cabo ese razonamiento. De la misma    forma, la arquitectura de las redes neurales del cerebro determina qu&eacute;    conceptos se poseen y por consiguiente el tipo de razonamiento que se puede    llevar a cabo. El modelado neural es el campo que estudia qu&eacute; configuraciones    de neuronas realizan las computaciones neurales que experimentamos como formas    particulares del pensamiento racional. Tambi&eacute;n estudia c&oacute;mo se    aprenden tales configuraciones neurales.&#8221; (Lakoff, G. y M. Johnson, 1999:16)    </ul>        <p>Efectivamente, la conjunci&oacute;n de las funciones que desempe&ntilde;an    las diferentes partes del cerebro hacen posible los conceptos, la experimentaci&oacute;n    del mundo, el conocimiento del mundo, pero la interiorizaci&oacute;n de &eacute;stos    es posible gracias al lenguaje. El lenguaje cumple con una funci&oacute;n reguladora    esencial en los procesos de conocimiento, y dado su car&aacute;cter social y    origen cultural permite que nuestros conceptos est&eacute;n matizados por nuestra    experiencia socio-cultural. </p>        <p>El neuropsic&oacute;logo Elkhonon Goldberg (1981) y su grupo de trabajo afirman    que los procesos cognitivos que se llevan a cabo a trav&eacute;s del hemisferio    izquierdo son m&aacute;s f&aacute;cilmente asequibles que los realizados por    el hemisferio derecho, dada la presencia del lenguaje verbal en el hemisferio    izquierdo. Por otra parte, esos procesos cognitivos se valen de la informaci&oacute;n,    almacenada tambi&eacute;n en el izquierdo a trav&eacute;s de otros c&oacute;digos    como los formalismos matem&aacute;ticos, las notaciones musicales y de baile,    y juegos como el ajedrez.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los conceptos son pues estructuras corporeizadas en tanto que se asientan en    redes neuronales. Dada esta condici&oacute;n, est&aacute;n en capacidad de crear    sistemas complejos de interconexiones sin&aacute;pticas que dan cuenta a su    vez de los procesos inferenciales que el ser humano lleva a cabo permanentemente    y, en muchos casos, de manera igualmente inconsciente y autom&aacute;tica.</p>     <p>   El sistema cognitivo es el resultado de los elementos que adquirimos en el d&iacute;a    a d&iacute;a de manera inconsciente y autom&aacute;tica, sumados a aquellos    que ya hemos almacenado y que se convierten en conocimientos impl&iacute;citos    &#8211;de los que tampoco somos conscientes-, pero que enriquecen nuestra capacidad    inferencial.</p>        <p><b><font size="3">LA MET&Aacute;FORA Y LOS MECANISMOS COGNITIVOS</font></b></p>      <p>En el uso de estructuras ling&uuml;&iacute;sticas como la met&aacute;fora,    las expresiones idiom&aacute;ticas y los actos de habla indirectos, el contexto,    los presupuestos culturales y el conocimiento que se tenga del mundo juegan    un papel esencial en la comprensi&oacute;n. Los pacientes que padecen una lesi&oacute;n    en su hemisferio derecho presentan dificultades para relacionar el mundo y las    expresiones ling&uuml;&iacute;sticas que se refieren a &eacute;l. Parece ser    que estos pacientes tienden a ser demasiado literales a la hora de interpretar    palabras, expresiones e historias, lo cual va a incidir en la interpretaci&oacute;n    de los chistes y de las expresiones figurativas en general.</p>        <p>La coherencia entre el contexto y el sistema conceptual se logra, anota Indurkhya    (1994:119), a trav&eacute;s de dos mecanismos esencialmente: el de acomodaci&oacute;n    y el de proyecci&oacute;n. El primero act&uacute;a en la medida en que se trata    de mantener invariable la correspondencia existente entre los conceptos y el    contexto, y se altera la estructura de la red conceptual cuando se detecta una    incoherencia. El segundo se produce cuando se mantiene invariable la estructura    de la red conceptual, pero cambia la correspondencia entre los conceptos y el    contexto. El agente cognitivo se ve, entonces, obligado a crear nuevas circunstancias    contextuales, es decir, la estrategia de proyecci&oacute;n funciona en la medida    en que hay que alterar la estructura del contexto con el fin de que la red conceptual    se ajuste. Estos dos mecanismos son empleados por el agente cognitivo para mantener    la coherencia de una relaci&oacute;n cognitiva y pueden actuar de manera individual    o en simultaneidad, dependiendo de las necesidades que el agente cognitivo tenga    que enfrentar. </p>        <p>La met&aacute;fora aparece a nivel del mecanismo de proyecci&oacute;n, pues    el proceso que se desencadena conduce a que una red conceptual X se ajuste a    nuevas circunstancias contextuales. Es importante mencionar que el agente cognitivo    modifica las circunstancias contextuales no s&oacute;lo por necesidades individuales,    sino porque la sociedad, el contexto cultural en el que se mueve o los efectos    comunicativos que quiere lograr, as&iacute; se lo exigen. </p>        <p>La met&aacute;fora al igual que otros enunciados ling&uuml;&iacute;sticos la    empleamos para describir objetos o situaciones reales e imaginarias. Esa descripci&oacute;n    en s&iacute; misma constituye una red conceptual que puede ser comprendida o    no dependiendo de los factores contextuales compartidos por los interlocutores.    Si pensamos en las utilizaciones metaf&oacute;ricas que se realizan en un texto    literario, probablemente encontremos por lo menos tres tipos de lectores: est&aacute;n    los que disfrutan el texto en tanto que perciben el sentido que las palabras    transmiten all&iacute; y gozan de la emotividad con que la expresi&oacute;n    fue construida. Pero podemos encontrar tambi&eacute;n lectores que no descubren    el sentido de la descripci&oacute;n y tachan el texto de absurdo o incoherente,    es decir son lectores que est&aacute;n incapacitados para utilizar la estrategia    de proyecci&oacute;n y por esa raz&oacute;n no son capaces de ajustar la expresi&oacute;n    al contexto creado. Como tambi&eacute;n podemos encontrar lectores que modifican    el enunciado que vehicula la descripci&oacute;n propuesta para ajustarla al    contexto en cuyo caso est&aacute;n haciendo un mal empleo de la estrategia de    acomodaci&oacute;n.</p>        <p>   La met&aacute;fora, pues, se nos presenta como un mecanismo a trav&eacute;s    del cual estamos en capacidad de desagrupar y reagrupar contextos diferentes    en patrones m&aacute;s significativos y acordes a las necesidades cognitivas    y culturales.</p>        <p><b><font size="3">MECANISMOS NEUROLING&Uuml;&Iacute;STICOS INVOLUCRADOS EN    LA MET&Aacute;FORA</font></b></p>        <p>Cient&iacute;ficamente hay consenso con respecto a la lateralizaci&oacute;n    del lenguaje en el hemisferio izquierdo, sin embargo, hoy en d&iacute;a se reconoce    la importancia del hemisferio derecho en los procesos de comprensi&oacute;n    ling&uuml;&iacute;stica. La acci&oacute;n conjunta de los dos hemisferios contribuye    a la comprensi&oacute;n de las relaciones sem&aacute;nticas, as&iacute;, por    ejemplo, se ha podido comprobar la acci&oacute;n del hemisferio derecho al reconocer    palabras cercanas sem&aacute;nticamente, como en el caso de <i>profesor &#8211;    estudiante</i>, o al enfrentar palabras ambiguas en las que el significado    subordinado o de segundo orden desencadena actividad en el hemisferio derecho,    &eacute;ste es el caso de palabras como <i>vino o libro</i> que pueden tener    m&aacute;s de una acepci&oacute;n dependiendo del contexto de uso. </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De ah&iacute; que pacientes que hayan sufrido una lesi&oacute;n en el hemisferio    izquierdo puedan presentar problemas para comprender oraciones como, <i>&#8216;Juan    trajo a Pedro</i>&#8217;, frente a &#8216;<i>Pedro trajo a Juan</i>&#8217;.    Esto sucede debido a que no pueden descubrir las diferencias de significado,    dado que no perciben los cambios que se producen en la estructura.</p>        <p>El hemisferio derecho, dec&iacute;amos, posee cierta ventaja para procesar    y desarrollar habilidades no ling&uuml;&iacute;sticas tales como el reconocimiento    de objetos y caras, las habilidades perceptuales, la informaci&oacute;n supraling&uuml;&iacute;stica,    la ubicaci&oacute;n espacial y el procesamiento de la informaci&oacute;n emocional,    elementos todos que pueden incidir en la comprensi&oacute;n del lenguaje y en    la utilizaci&oacute;n que de &eacute;ste se haga en determinadas situaciones    de comunicaci&oacute;n. </p>        <p>Es importante anotar que los pacientes que han sufrido una lesi&oacute;n en    el hemisferio derecho tienen dificultad al enfrentar actos de habla indirectos,    significados connotativos, el humor y las met&aacute;foras, por cuanto las alteraciones    de sentido que se producen en cualquiera de estas realizaciones ling&uuml;&iacute;sticas    son causadas por el contexto, pero tambi&eacute;n, en ocasiones, por los cambios    que se realizan sobre los elementos supraling&uuml;&iacute;sticos, los cuales    permiten mostrar los distintos estados emotivos de quien emite.</p>        <p>Hoy en d&iacute;a se considera que un modelo neuroling&uuml;&iacute;stico debe    mostrar la incidencia, tanto del hemisferio izquierdo, como del derecho, en    la comprensi&oacute;n y producci&oacute;n del lenguaje y explicar los procesos    mentales que las hacen posibles. Con respecto a este &uacute;ltimo aspecto,    la psicoling&uuml;&iacute;stica considera que los procesos de producci&oacute;n    van de abajo hacia arriba en tanto que quien produce, comienza por tener claridad    con respecto a lo que quiere transmitir, es decir, tiene claridad sem&aacute;ntica    y sabe cuales son los alcances pragm&aacute;ticos de lo que quiere transmitir;    luego de esto, escoge los elementos l&eacute;xicos y los recursos sint&aacute;cticos    que le permiten dar una idea clara de lo que quiere decir y, finalmente, emite    a trav&eacute;s de elementos fonol&oacute;gicos organizados morfol&oacute;gica    y sint&aacute;cticamente (los cuales, a su vez, van acompa&ntilde;ados de elementos    supraling&uuml;&iacute;sticos que se encargan de adecuar el mensaje pragm&aacute;ticamente    a la situaci&oacute;n de comunicaci&oacute;n). En el momento de la comprensi&oacute;n,    el proceso se da a la inversa -de arriba hacia abajo-, pues quien recibe escucha    los elementos fonol&oacute;gicos primero, los encadena morfol&oacute;gica y    sint&aacute;cticamente, atiende a los elementos supraling&uuml;&iacute;sticos    que los acompa&ntilde;an y adquiere la noci&oacute;n sem&aacute;ntica y pragm&aacute;tica    del mensaje que est&aacute; recibiendo. </p>        <p>En este orden de ideas, una teor&iacute;a acerca del lenguaje figurativo debe    basarse tanto en una activaci&oacute;n sem&aacute;ntica de los rasgos de palabras    que va de abajo hacia arriba (es decir, de los rasgos primarios de las palabras    hacia aquellos que son asumidos como nuevos por el objeto sobre el cual se ejerce    la traslaci&oacute;n de sentido), como de las restricciones que se dan de arriba    hacia abajo y que surgen de los procesos de comprensi&oacute;n del interlocutor    a partir de los rasgos pragm&aacute;ticos que son asumidos en una situaci&oacute;n    conversacional determinada. Es importante anotar que las funciones cerebrales    que se producen en los mecanismos de comprensi&oacute;n del lenguaje figurado    &#8211;de arriba hacia abajo&#8211; se dan igualmente en la comprensi&oacute;n    del lenguaje literal. </p>     <p>   Frente a estos dos procesos, consideran algunos autores que pareciera que las    asimetr&iacute;as cerebrales estuvieran m&aacute;s involucradas en los procesos    de arriba hacia abajo (comprensi&oacute;n), que en los de abajo hacia arriba    (producci&oacute;n), dado que los primeros conllevan procesos atencionales,    que van desde el reconocimiento de palabras hasta la representaci&oacute;n sem&aacute;ntica,    pasando por la organizaci&oacute;n estructural de las emisiones. En el estadio    de la representaci&oacute;n sem&aacute;ntica, a diferencia de los otros dos    estadios, intervienen los dos hemisferios, aunque se cree que el derecho juega    un papel esencial. </p>        <p>Burgess y Chiarello (1996) muestran una serie de aspectos tendientes a hacer    evidente la participaci&oacute;n del hemisferio derecho en la comprensi&oacute;n    de significados subordinados o d&eacute;biles. De ah&iacute; que el hemisferio    derecho est&eacute; implicado en la comprensi&oacute;n de la met&aacute;fora,    por cuanto la comprensi&oacute;n de &eacute;sta depende m&aacute;s de la interpretaci&oacute;n    del sentido que de la comprensi&oacute;n del significado de las palabras como    tal, entendiendo el sentido como la conjunci&oacute;n de las palabras, el contexto,    la situaci&oacute;n de uso y los participantes involucrados en dicha situaci&oacute;n    comunicativa. </p>        <p>La propuesta de los autores en menci&oacute;n surgi&oacute; de la observaci&oacute;n    realizada sobre pacientes que hab&iacute;an sufrido, en unos casos, da&ntilde;o    cerebral en el hemisferio derecho y en otros, en el hemisferio izquierdo. Los    primeros eran m&aacute;s susceptibles a no comprender el sentido de la alocuci&oacute;n    metaf&oacute;rica, dado que no estaban posibilitados ni para descubrir la traslaci&oacute;n    de sentido ni para disfrutarla. Sin embargo, el hecho de tener el hemisferio    izquierdo sano les permit&iacute;a analizarla, llegar a su significado literal,    a lo denotativo, y a partir de ah&iacute;, analizando los otros factores extraling&uuml;&iacute;sticos    que la rodeaban, intuir una interpretaci&oacute;n no literal. En oposici&oacute;n,    el paciente con lesi&oacute;n en el hemisferio izquierdo probablemente nota    una traslaci&oacute;n de significado, aunque est&eacute; imposibilitado para    explicarla, dado que su lesi&oacute;n le impide acceder a los significados de    las palabras y al poder explicativo que s&iacute; tiene el hemisferio izquierdo.    Por otra parte, y parafraseando a otros autores, el hemisferio derecho no habla,    pero disfruta el humor, el lenguaje figurativo, lo no verbal, aunque no puede    referirse a ellos, ni analizar sus componentes. </p>        <p>En un trabajo experimental realizado por Winner y Gardner (1977) se muestra    c&oacute;mo pacientes con lesi&oacute;n en el hemisferio izquierdo lograron    realizar las interpretaciones metaf&oacute;ricas y humor&iacute;sticas de segmentos    que les eran presentados, esto debido a que su hemisferio derecho lograba acceder    a la traslaci&oacute;n de sentido que era presentada y disfrutarla; mientras    que los pacientes con le si&oacute;n en el hemisferio derecho no lograron gozar    las interpretaciones literales que realizaban de los dos tipos de enunciados    mencionados anteriormente, ya que el hemisferio izquierdo, que era el que quedaba    expuesto al trabajo de interpretaci&oacute;n, no lograba comprender las traslaciones    de sentido sino a partir de las explicaciones l&oacute;gicas que de &eacute;stas    se daban. En otro trabajo, realizado por Brownell (1984) y sus colegas, se presentaron    a pacientes con lesi&oacute;n en uno u otro hemisferio palabras que pueden tener    dos tipos de significado: uno literal y el otro metaf&oacute;rico como en el    caso de <i>fr&iacute;o y caliente</i>, cuyos significados pueden referirse,    desde el punto de vista literal, a las condiciones de temperatura y desde el    no literal a la forma de comportamiento dada la personalidad de un sujeto particular.    Los pacientes con lesi&oacute;n en el hemisferio izquierdo, frente a un grupo    de tres palabras, en las que adem&aacute;s de uno de los adjetivos anteriormente    mencionados, se presentaban palabras como <i>amor y clima</i>, lograron aparear<i>    amor y caliente o fr&iacute;o</i>, pero quienes ten&iacute;an lesi&oacute;n    en el hemisferio derecho no lo hicieron, dado que <i>caliente o fr&iacute;o</i>,    desde la &oacute;ptica del lenguaje literal, no son compatibles con amor sino    con clima. Esta tendencia del hemisferio derecho a tener una mayor participaci&oacute;n    en la interpretaci&oacute;n del lenguaje metaf&oacute;rico ha sido corroborada    a trav&eacute;s de estudios de neuroimagen, en los que se ha podido establecer    una mayor actividad en el hemisferio derecho, cuando el sujeto se expone a expresiones    metaf&oacute;ricas y una mayor actividad en el izquierdo, cuando se presentan    segmentos literales.</p>        <p>En cuanto a las llamadas expresiones idiom&aacute;ticas, es importante anotar    que las alteraciones se dan a nivel de los aspectos sem&aacute;ntico y pragm&aacute;tico,    pues las reglas sint&aacute;cticas obedecen a las utilizadas en expresiones    literales. En esta medida, frente al fen&oacute;meno de la comprensi&oacute;n    de este tipo de expresiones, el hemisferio derecho alcanza mayor actividad que    el izquierdo y al igual que en los casos referidos anteriormente, pacientes    con lesi&oacute;n en el hemisferio izquierdo acceder&iacute;an m&aacute;s f&aacute;cilmente    a ellas que pacientes con lesi&oacute;n sobre el derecho. El hemisferio derecho,    al parecer, act&uacute;a m&aacute;s sobre los rasgos pragm&aacute;ticos de un    enunciado determinado que sobre las reglas de la sintaxis y los rasgos sem&aacute;nticos;    en esa medida, no accede a las estructuras ling&uuml;&iacute;sticas cuando alguno    de ellos se altera como sucede en las met&aacute;foras, el humor y las expresiones    idiom&aacute;ticas. </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se cree, por otra parte, que el hemisferio derecho es el que hace posible los    procesos inferenciales. </p>    <ul>&#8220;El hemisferio derecho hace una contribuci&oacute;n importante a los    procesos inferenciales &#8211; componente importante en el desarrollo de un    modelo mental que de cuenta de la relaci&oacute;n entre un medio social y los    enunciados figurativos. (...) Los procesos realizados por el hemisferio derecho,    principalmente aquellos que activan un rango m&aacute;s amplio de informaci&oacute;n    sem&aacute;ntica y aumentan la sensibilidad hacia la informaci&oacute;n pragm&aacute;tica,    juegan, igualmente, un papel importante en la comprensi&oacute;n del lenguaje    figurativo.&#8221; Burgess, C. y Ch. Chiarello (1996)    </ul>        <p>Los dos hemisferios se activan frente a los procesos de comprensi&oacute;n    de los significados de la palabra de abajo hacia arriba, aunque el hemisferio    derecho muestra un rango m&aacute;s amplio de activaci&oacute;n. Ese rango de    activaci&oacute;n m&aacute;s amplio es el que se cree que hace posible la comprensi&oacute;n    de las met&aacute;foras, particularmente cuando no se encuentran inmersas en    un contexto particular. Ambos hemisferios realizan igualmente procesos de arriba&#8211;abajo:    el hemisferio izquierdo act&uacute;a sobre los rasgos sem&aacute;nticos y sint&aacute;cticos    que hacen posible la comprensi&oacute;n y el derecho sobre las interpretaciones    pragm&aacute;ticas que permiten inferir e interpretar la posici&oacute;n del    hablante frente a los enunciados y la intenci&oacute;n con la que se producen.    Es importante anotar que tanto lo sem&aacute;ntico como lo pragm&aacute;tico    es importante a la hora de interpretar el lenguaje figurativo, en cuyo caso    el papel del hemisferio derecho es importante; no obstante, no puede desconocerse    la funci&oacute;n del hemisferio izquierdo frente a la comprensi&oacute;n de    la organizaci&oacute;n sint&aacute;ctica de los enunciados.</p>        <p>La preocupaci&oacute;n por la incidencia de los elementos pragm&aacute;ticos    en el manejo ling&uuml;&iacute;stico ha girado, particularmente, alrededor de    la intenci&oacute;n. Burgess y Chiarello (1996) anotan que las asimetr&iacute;as    cerebrales act&uacute;an m&aacute;s sobre el reconocimiento de palabras, es    decir, sobre la identificaci&oacute;n de su significado. De hecho, desde la    ontog&eacute;nesis, se ha probado que los procesos sem&aacute;nticos de abajo    hacia arriba, de sus rasgos m&aacute;s simples hasta los que adopta por el uso,    ocurren a m&aacute;s temprana edad que la comprensi&oacute;n figurativa y son    estos &uacute;ltimos los que permiten comprender elementos pragm&aacute;ticos    como la intenci&oacute;n, la cual se descubre a partir del uso que de la lengua    se haga en un contexto determinado y ante determinados participantes. Es la    intenci&oacute;n la que nos permite, no s&oacute;lo elaborar expresiones metaf&oacute;ricas,    sino, adem&aacute;s, la aparici&oacute;n de los llamados actos de habla indirectos    y de algunas expresiones idiom&aacute;ticas.</p>      <p><b><font size="3">REFERENCIAS</font></b></p>      <!-- ref --><p>LAKOFF, G. Y M. JOHNSON (1999) Philosophy in the flesh, New York&nbsp;: Basic    Books&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-338X200500010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BROWNELL, H., H., H. H. POTTER, D. MICHELOW Y H. GARDNER (1984) &#8220;Sensitivity    to lexical denotation and connation in brain &#8211; damage patients: A double    dissociation?&#8221;. En Brain and language 22, pp 253 &#8211; 265&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0120-338X200500010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BURGESS, C. Y CH. CHIARELLO (1996) &#8220;Neurocognitive Mechanisms Underlying    Metaphor Comprehension and Other Figurative Language&#8221;. En Metaphor and    symbolic activity Volume 11, Number 1&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-338X200500010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CARTER, R. (1999) El nuevo mapa del cerebro Barcelona: Integral&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-338X200500010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CYTOWIC, WOOD (1989) &#8220;Synestesia and mapping of subjective sensory dimensions&#8221;.    En Neurology 39&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-338X200500010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FAJARDO, L. A. Y C., MOYA, (1999) Fundamentos neuropsicol&oacute;gicos del    lenguaje, Bogot&aacute;: Ediciones Universidad de Salamanca - Instituto Caro    y Cuervo, Serie Aguas Vivas 2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-338X200500010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FAUCONNIER, G., (1997) Mappings in thought and language, Cambridge: Cambridge    University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-338X200500010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GARDNER, H., P. K. LING, L. FLAMM Y J. SILVERMANN (1975) &#8220;Comprehension    and appreciation of humorous material following brain damage&#8221;. En Brain    98 pp 399 - 412&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-338X200500010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GOLDBERG, E. Y I. D. COSTA (1981) &#8220;Hemispheric differences in the acquisition    and use of descriptive systems&#8221;. En Brain and language 14 pp 144 &#8211;    173&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-338X200500010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>HOFFMAN, R. AND R. HONECK (1980) Cognition and figurative languages, Hillsdale:    Lawrence Erlbaum.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-338X200500010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>INDURKHYA, B. (1994) &#8220;Metaphor as change of representation: An interaction    theory of cognition and metaphor&#8221;. En Aspects of metaphor, Hintikka J.    (ed) Dordretch, Boston, London: Kluwer Academic Publishers, pp 95 - 149&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-338X200500010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KIMURA, D. (1993) Neuromotor mechanisms in human communication, Oxford: Oxford    University Press&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-338X200500010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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