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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The author of the article presents the results of an investigation on the ritual discourse, its characterization and forms of appearance in the communication which human beings establish with the supernatural. The kinds of rites are analyzed, and the concept of bewilderment as a core concept in the definition of ritual discourse. Also, some observable characteristics in the intercourse between living and dead beings commonly known as witchery, are presented. Finally, the tombstones and epitaphs as a further element which constitutes tanatosemiological processes, are briefly mentioned.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana"size="2">       <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font size="4"><b>Discurso ritual</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Ritual Discourse</b></font></p>      <p><b>N&Eacute;STOR ALEJANDRO PARDO GARC&Iacute;A</b></p>      <p> Profesor Asistente, Mag&iacute;ster en Ling&uuml;&iacute;stica.    <br>   Departamento de Ling&uuml;&iacute;stica,     <br>   UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA     <br>   <a href="mailto:napardog@unal.edu.co">napardog@unal.edu.co </a>     <hr size="1">      <p>El presente art&iacute;culo presenta los resultados de una investigaci&oacute;n    sobre el discurso ritual, su caracterizaci&oacute;n y la forma como se da en    la comunicaci&oacute;n que establecen los seres humanos con lo sobrenatural.    Se examinan las clases de rituales y se introduce el concepto de extra&ntilde;amiento,    como un concepto central en la definici&oacute;n del discurso ritual. Se presentan    as&iacute; mismo algunas caracter&iacute;sticas observadas en la relaci&oacute;n    comunicativa entre vivos y muertos que com&uacute;nmente se conoce como brujer&iacute;a.    Finalmente, se hace una breve menci&oacute;n de las l&aacute;pidas y los epitafios    como otro elemento constitutivo en los procesos tanatosemiol&oacute;gicos.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> discurso ritual, tanatosemiolog&iacute;a, brujer&iacute;a.</p>  <hr size="1">      <p>The author of the article presents the results of an investigation on the ritual    discourse, its characterization and forms of appearance in the communication    which human beings establish with the supernatural. The kinds of rites are analyzed,    and the concept of bewilderment as a core concept in the definition of ritual    discourse. Also, some observable characteristics in the intercourse between    living and dead beings commonly known as witchery, are presented. Finally, the    tombstones and epitaphs as a further element which constitutes tanatosemiological    processes, are briefly mentioned.</p>  <hr size="1">      <p><b><font size="3">INTRODUCCI&Oacute;N</font></b></p>      <p>La aproximaci&oacute;n aqu&iacute; presentada parte de los trabajos realizados    en mi tesis de maestr&iacute;a (1997) de la Universidad de Texas, Austin, que    continu&eacute; con una investigaci&oacute;n sobre los mensajes dejados en el    Cementerio Central de la ciudad de Bogot&aacute;. Para la realizaci&oacute;n    de esta &uacute;ltima investigaci&oacute;n se visit&oacute; sistem&aacute;ticamente    el Cementerio Central durante un a&ntilde;o desde junio de 1998 hasta junio    de 1999. Estas visitas se hac&iacute;an los d&iacute;as martes, pues la mayor&iacute;a    de mensajes y objetos eran dejados all&iacute; los d&iacute;as lunes, d&iacute;a    de los muertos. Aunque se visit&oacute; el cementerio en varias oportunidades,    los lunes no se recogi&oacute; informaci&oacute;n para no molestar a los devotos.    Entre 1999 y el 2003 se hicieron varias visitas al cementerio cada semestre    con diversos grupos de estudiantes, tanto de la Universidad Nacional de Colombia,    como de la Pontificia Universidad Javeriana. Adem&aacute;s de esto, muchos estudiantes    realizaron peque&ntilde;os ensayos de investigaci&oacute;n en los cursos de    socioling&uuml;&iacute;stica, en los cuales recogieron informaci&oacute;n muy    valiosa; algunos de esos trabajos son citados en el presente art&iacute;culo.    Debo agradecer especialmente a la profesora Paula Tuset, con quien realic&eacute;    la recolecci&oacute;n de datos durante el primer a&ntilde;o, y quien me estimul&oacute;    para que continuara la investigaci&oacute;n que ella hab&iacute;a planteado    en un trabajo para mi clase de socioling&uuml;&iacute;stica.</p>      <p><b><font size="3">LO RITUAL</font> </b></p>      <p>Hay muchas formas de aproximarse al fen&oacute;meno que llamamos ritual. El    concepto mismo debe ser considerado m&aacute;s como una &#8220;herramienta te&oacute;rica&#8221;    que como un fen&oacute;meno socialmente observable (Bell, 1992). El ritual es    considerado generalmente como una acci&oacute;n simb&oacute;lica. Las acciones    que se llevan a cabo en los rituales pueden ser reguladas y sancionadas por    diversos condicionamientos sociales y por diversos grupos de ideas y creencias.    Por consiguiente, es com&uacute;n que los rituales se den cada vez que haya    una confrontaci&oacute;n amenazante entre individuos, o una confrontaci&oacute;n    amenazante entre los individuos y su medio ambiente. Tambi&eacute;n tienden    a aparecer cuando se dan cambios sociales o personales significativos.</p>      <p>   Hay varios tipos de rituales. Estos son practicados en diversas situaciones    sociales por diferentes razones. Una revisi&oacute;n de estos tipos nos dar&aacute;    un marco de referencia f&aacute;cilmente aplicable, en el cual se pueda examinar    el papel del lenguaje en el ritual. Siguiendo a Grimes (1982), podemos diferenciar    seis tipos de rituales: ritualizaci&oacute;n, decoro, ceremonia, liturgia, magia    y celebraci&oacute;n. La ritualizaci&oacute;n se entiende como una serie de    acciones conectadas con la naturaleza biol&oacute;gica del agente y relacionada    con el medio ambiente en el cual ese agente se encuentra. La ritualizaci&oacute;n    no es espec&iacute;ficamente humana. Toda acci&oacute;n realizada por un animal,    sin un fin pragm&aacute;tico o funcional claro, puede verse como un ejemplo    de ritualizaci&oacute;n. Las complejas secuencias de movimientos y acciones    llevadas a cabo por algunos animales cuando se aparean, por ejemplo, pueden    verse como instancias de ritualizaci&oacute;n. Las acciones en las ritualizaciones    tienen bases ecol&oacute;gicas y biogen&eacute;ticas, pero no pueden ser explicadas    s&oacute;lo en esos t&eacute;rminos. La aceptaci&oacute;n de esta clase de ritual    por parte del que la realiza conllevar&aacute; una sanci&oacute;n que habr&aacute;    de ser experimentada de manera inevitable. Por ejemplo, si un animal deja de    seguir los rituales para aparearse o para comer, terminar&iacute;a sin progenie    o muerto de inanici&oacute;n. Con los avances de los estudios etol&oacute;gicos,    el &aacute;mbito de la ritualizaci&oacute;n cada vez se ve m&aacute;s reducido,    pues cada vez se entienden mejor las motivaciones de tipo funcional que llevan    a la realizaci&oacute;n de acciones que aparentemente no tienen fines pragm&aacute;ticos.    Por ejemplo, se cre&iacute;a que la danza de los pavos (y en general de muchas    aves) era una instancia clara de ritualizaci&oacute;n; sin embargo, ahora se    sabe que estas danzas proveen informaci&oacute;n crucial acerca de cu&aacute;l    es el mejor macho en t&eacute;rminos de salud y capacidad de producir cr&iacute;as    saludables.</p>      <p>   El decoro es un tipo de ritual usado para regular las interacciones cara a cara.    Este, como los que siguen, es un ritual exclusivamente humano. Una caracter&iacute;stica    importante del decoro es que la gente que lo lleva a cabo no se da cuenta de    su existencia sino en su ausencia. Todos nuestros saludos y despedidas forman    parte de este grupo, as&iacute; como las formas de etiqueta. El decoro incluye    formas espec&iacute;ficas de lenguaje, kin&eacute;sicas y prox&eacute;micas,    que dan informaci&oacute;n acerca de diversos aspectos del individuo que los    realiza. La sanci&oacute;n por no seguir los rituales de decoro no es coercitiva,    pero si una persona insiste en burlarlos, se le imputar&aacute;n problemas psicol&oacute;gicos    o de socializaci&oacute;n.</p>        <p> Las ceremonias son eventos intencionales en gran escala relacionados con instituciones    de poder en forma directa. Entre ellos podemos clasificar las reuniones pol&iacute;ticas,    las coronaciones, las marchas, etc. Generalmente las ceremonias tienen gente    especial que son oficiantes. A menudo, estos rituales son, por ley, obligaci&oacute;n;    sin embargo, se espera que los individuos participen de manera voluntaria, como    cuando las personas se levantan a cantar el himno nacional.</p>        <p> La magia es un ritual con un fin pragm&aacute;tico bien definido. Si un ritual    tiene una referencia trascendente y produce resultados emp&iacute;ricos, es    magia. Esta categor&iacute;a incluye las sanaciones, las adivinaciones y las    maldiciones. En la tradici&oacute;n cristiana algunos de los actos de magia    sancionados oficialmente se llaman milagros u oraciones respondidas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Las celebraciones ocurren cuando los actos rituales son vistos desde fuera,    cuando una nueva perspectiva le permite a los participantes ver los aspectos    l&uacute;dicos y dram&aacute;ticos de los rituales. En las liturgias, las ceremonias    o los ritos m&aacute;gicos, siempre hay algo de juego que se ve oscurecido por    la seriedad de la ocasi&oacute;n; cuando esa seriedad se rompe, empieza la celebraci&oacute;n.    Puede incluir carnavales o cumplea&ntilde;os, cantos y danzas. Las celebraciones    no est&aacute;n guiadas por consideraciones pragm&aacute;ticas; son espont&aacute;neas,    por lo menos en principio.</p>        <p> El siguiente tipo de ritual, en el an&aacute;lisis de Grimes, es la liturgia.    Los eventos lit&uacute;rgicos ocurren cuando la gente realiza acciones que son    sentidas como una necesidad c&oacute;smica. Esta definici&oacute;n no se limita    a la tradici&oacute;n judeo-cristiana. La liturgia apela a la conciencia espiritual    de la gente. Las comunicaciones y las acciones en la liturgia son de naturaleza    diferente a las que se dan com&uacute;nmente: &#8220;en la liturgia actuamos    activamente para que se act&uacute;e sobre nosotros&#8221; (Grimes 1982:43).    En la liturgia la gente espera la fuerza pero sin ning&uacute;n fin espec&iacute;fico,    como es el caso de la magia. La fuerza que se espera viene de lo sagrado, por    la ausencia de fines espec&iacute;ficos, la liturgia tiene generalmente un car&aacute;cter    meditativo, es decir que las liturgias son generalmente mon&oacute;tonas, pero    nunca aburridas, pues representan sucesos significativos y algunas veces definitorios    culturalmente para los participantes. Estos eventos no son simplemente contados    otra vez, suceden otra vez. Por ejemplo, en la liturgia &#8220;Jes&uacute;s    muere en la cruz. Buda se sienta bajo el &aacute;rbol de Bo. Mois&eacute;s baja    de una monta&ntilde;a&#8221; (Grimes 1982:45). Los eventos ocurren siempre en    tiempo presente, salv&aacute;ndolos as&iacute; de convertirse en historia o    en literatura. Las liturgias pueden tambi&eacute;n representar estructuras,    tanto ecol&oacute;gicas como personales: el cambio de las estaciones, el movimiento    de las estrellas, el nacimiento o la introducci&oacute;n en la adultez. Las    acciones lit&uacute;rgicas particularizan estructuras estables para relacionarlas    con individuos espec&iacute;ficos. Con un funeral, por ejemplo, la muerte se    convierte en la muerte de una persona espec&iacute;fica.</p>        <p>Huelga decir que los tipos presentados por Grimes est&aacute;n profundamente    interconectados. En un solo ritual podr&iacute;amos identificar f&aacute;cilmente    varios tipos. Estas distinciones no aparecen claramente separadas en la celebraci&oacute;n    de los rituales; son m&aacute;s bien unidades metodol&oacute;gicas. En esta    investigaci&oacute;n me centrar&eacute; en los rituales lit&uacute;rgicos y    m&aacute;gicos y en el lenguaje que se da dentro de estos, es decir, en los    rituales que tienen dentro de sus componentes constitutivos alg&uacute;n tipo    de entidad o fuerza sobrenatural. (cf: Pardo 1997)</p>        <p><b><font size="3">LENGUAJE Y RITUAL</font></b></p>      <p>El lenguaje religioso (lenguaje ritual, desde ahora) puede ser definido como    un lenguaje usado dentro del dominio de las actividades religiosas de una comunidad    donde la lengua se relaciona con las variables comportamentales en tales actividades    (Samarin 1976:4). Los motivos para las escogencias ling&uuml;&iacute;sticas    en los contextos religiosos son establecidos por el contexto mismo en el cual    la lengua se ha de usar. Contexto, aqu&iacute;, es usado para describir el complejo    conjunto de variables que afecta tales escogencias, como el espacio y el tiempo,    los participantes, el t&oacute;pico y otros factores que existen cuando se habla    la lengua (Duranti y Goodwin 1992).</p>        <p>Al estudiar el lenguaje ritual, uno de los primeros interrogantes que surgen    es aquel que se refiere al lugar en donde se da dicho lenguaje. Es obvio que    circunscribir el lenguaje ritual a un &aacute;mbito espec&iacute;fico ser&iacute;a    un error, pues como se mostrar&aacute; m&aacute;s adelante y como el lector    podr&aacute; intuir de la explicaci&oacute;n acerca de ritual, no es f&aacute;cil    determinar los lugares en los cuales se d&eacute; un lenguaje ritual. No obstante    es posible hacer un esquema en el cual se puede ubicar el lugar donde aparece    el lenguaje ritual en las relaciones del hombre con la realidad. La siguiente    <a href="#(fig1)">figura </a> representa al hombre enfrentado a la realidad    y los posibles lugares en los cuales aparecer&iacute;a el lenguaje ritual.</p>     <p><a name="#(fig1)">       <center>    <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig1.gif">   </center></p>      <p>Este esquema muestra c&oacute;mo el hombre est&aacute; enfrentado a una realidad    que tiene un n&uacute;mero considerable de aspectos que no puede controlar pero    que le afectan directamente y que le generan angustia. (Es obvio que el hombre    est&aacute; dentro de la realidad. Cuando se dice que se enfrenta a ella, se    realiza una disecci&oacute;n artificial, por razones puramente metodol&oacute;gicas.)    De hecho, la mayor&iacute;a de los aspectos que son fundamentales en su vida    est&aacute;n fuera de su control: no se puede decidir la familia en la cual    se nace, su condici&oacute;n socioecon&oacute;mica, su raza, sus creencias,    etc., tampoco se puede controlar la constituci&oacute;n f&iacute;sica: se es    alto o bajito, grande o peque&ntilde;o, etc. (Esto sigue siendo verdad para    la mayor&iacute;a de los seres humanos, a&uacute;n ahora cuando cada vez m&aacute;s    se promocionan t&eacute;cnicas, procedimientos m&eacute;dicos e instrumentos    para cambiar nuestra apariencia, incluso a costa de nuestras propias vidas.)    No se puede controlar la nacionalidad ni la constituci&oacute;n gen&eacute;tica,    que predispone a adquirir ciertas enfermedades, ciertos rasgos de personalidad    y muchos otros aspectos que apenas estamos empezando a comprender. Pero todo    esto es lo que el hombre no puede controlar de s&iacute; mismo. Ahora bien,    hay muchas cosas que no puede controlar pues no dependen de &eacute;l, desde    la carta importante que envi&oacute; y que se demora m&aacute;s de lo esperado,    hasta los pensamientos, sentimientos, creencias y acciones de los dem&aacute;s.    Es una experiencia com&uacute;n la frustraci&oacute;n que se siente cuando alguien    ve que personas poderosas toman decisiones que afectan negativamente a otras    personas, desde el jefe en la oficina que despide a un buen trabajador por una    causa trivial, hasta un presidente que decide, sin razones, invadir un pa&iacute;s.  </p>      <p>De otro lado, como ser racional, el ser humano est&aacute; enfrentado a una    serie de preguntas de corte existencial (v.g. &iquest;qui&eacute;n soy? &iquest;qu&eacute;    vengo a hacer al mundo? &iquest;cu&aacute;l es el significado de la vida?, etc.)    que no se pueden contestar de manera directa observando la realidad o usando    los m&eacute;todos comunes de inferencia; esto tambi&eacute;n genera en &eacute;l    altos niveles de angustia. Al verse enfrentado a una realidad que est&aacute;    fuera de control y con interrogantes de dif&iacute;cil soluci&oacute;n, busca    respuestas en un poder sobrenatural, es decir algo o alguien que est&eacute;    dotado de un poder mucho m&aacute;s amplio que el de cualquier ser humano y    que pueda afectarlo de manera directa. Generalmente, los seres sobrenaturales    est&aacute;n representados por las almas de las personas ya fallecidas, por    santos, deidades, esp&iacute;ritus, &aacute;ngeles y otros entes que aparecen    en la imaginer&iacute;a particular de una cultura dada (n&uacute;mero 2). Es    aqu&iacute; donde nace la primera forma de lenguaje ritual, es decir, aquel    usado para comunicarse con lo sobrenatural, tanto para buscar respuesta a las    preguntas de dif&iacute;cil soluci&oacute;n, como para lograr un control, si    m&iacute;nimo, del mundo. Como ejemplo de este lenguaje ritual est&aacute;n    las oraciones, los cantos de alabanza, las invocaciones y todo discurso usado    para comunicarse con almas de muertos, dioses, santos, duendes, esp&iacute;ritus,    &aacute;ngeles, m&eacute;dicos invisibles, demonios y otros seres sobrenaturales.    En muchos casos este lenguaje est&aacute; acompa&ntilde;ado de signos pertenecientes    a otros c&oacute;digos que se presentan como centrales en la estructuraci&oacute;n    de los mensajes, como es el caso de la m&uacute;sica, el uso de objetos, las    danzas, determinadas series de acciones, etc. Esto quiere decir que la utilizaci&oacute;n    del c&oacute;digo verbal est&aacute; enmarcada en un complejo semi&oacute;tico    m&aacute;s amplio.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En respuesta a las peticiones hechas por el hombre lo sobrenatural responde    (se supone), en la mayor&iacute;a de los casos, de manera performativa, es decir,    los entes sobrenaturales cambian estados de cosas en la realidad que afecta    a quien emprende la comunicaci&oacute;n (o por lo menos eso es lo que cree y    espera quien se comunica con los seres sobrenaturales). M&aacute;s adelante    veremos algunos casos espec&iacute;ficos de estas respuestas performativas.    Sin embargo, no todas las respuestas de lo sobrenatural son performativas, tambi&eacute;n    hay respuestas directas verbales a las interpelaciones de los individuos. Es    aqu&iacute; donde entran las lenguas habladas por los entes sobrenaturales a    trav&eacute;s de m&eacute;diums y las lenguas tr&aacute;nsicas, como la lengua    del yag&eacute;, la glosolalia, etc. (n&uacute;mero 3). Huelga decir que, en    este caso, como en el anterior, la lengua viene acompa&ntilde;ada de otros c&oacute;digos    semi&oacute;ticos con diversos niveles de complejidad. <a href="#(fig2)">Figura 2</a> </p>        <p><a name="#(fig2)">        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig2.gif">    </center> </p>      <p> Esta comunicaci&oacute;n con lo sobrenatural, m&aacute;s que cambiar aspectos    concretos de la realidad, lo que proporciona es un marco de interpretaci&oacute;n    escatol&oacute;gico a la persona que inicia la comunicaci&oacute;n. Con este    marco de interpretaci&oacute;n, la persona sentir&aacute; alivio y encontrar&aacute;    respuesta a muchos de sus cuestionamientos. Es decir, las personas creyentes    (al igual que las que no creen) en los poderes de lo sobrenatural se siguen    enfermando, sufriendo penas de amor y teniendo problemas de diversa &iacute;ndole;    sin embargo, sienten, una vez se han comunicado con sus seres sobrenaturales,    alivio al encontrar explicaci&oacute;n acerca de los acontecimientos y cuestionamientos    que se les presentan. As&iacute; pues, el marco de interpretaci&oacute;n, indicado    en la figura con una flecha seguida de un cuadro y el n&uacute;mero (4), no    hace que la gente deje de tener enfermedades, penas de amor o problemas, pero    le permite vivir m&aacute;s tranquilamente sabiendo que, de alg&uacute;n modo    incognoscible, todo es parte de un plan divino. De otro lado, la existencia    de los seres sobrenaturales est&aacute; enmarcada en campos discursivos m&aacute;s    amplios en los cuales se dan respuesta a las preguntas existenciales; de esta    manera, una persona sabr&aacute; que su dios o sus dioses le han entregado por    misi&oacute;n ayudar al pr&oacute;jimo, trabajar con tes&oacute;n, ser un buen    cazador, etc. Todo lo anterior nos lleva a plantear que la comunicaci&oacute;n    con lo sobrenatural no es un hecho aislado, sino que hace parte de estructuras    discursivas y de acci&oacute;n social m&aacute;s amplias.</p>        <p> Adem&aacute;s de los lenguajes rituales aqu&iacute; anotados, existe tambi&eacute;n    un metalenguaje con el cual se habla del lenguaje ritual y, por extensi&oacute;n,    de todo aquello que acompa&ntilde;a dicho discurso, es decir, de todos los contextos,    situaciones y eventos que se producen alrededor del lenguaje ritual. Este metalenguaje    se convierte en una parte muy importante del repertorio discursivo de los miembros    de las comunidades que se comunican con lo sobrenatural. Aqu&iacute; podemos    hablar de los relatos de conversi&oacute;n, de las evaluaciones de los rituales,    de los textos explicativos acerca de los fen&oacute;menos que se dan y de buena    parte de la teolog&iacute;a de las grandes religiones.</p>        <p><b><font size="3">EL EXTRA&Ntilde;AMIENTO</font></b></p>      <p>El lenguaje ritual debe distinguirse de alguna manera del lenguaje cotidiano    pues est&aacute; relacionado con lo sagrado, que constituye uno de los elementos    definitorios de la mayor&iacute;a de las culturas. Para este alejamiento de    la lengua cotidiana propongo el nombre de extra&ntilde;amiento. As&iacute; pues,    el <b>extra&ntilde;amiento</b> es la utilizaci&oacute;n de diversos    recursos ling&uuml;&iacute;sticos para alejar el lenguaje ritual del lenguaje    cotidiano.</p>        <p>El extra&ntilde;amiento se da en distintos grados que van desde variaciones    que har&iacute;an del discurso ritual un discurso levemente distinto, hasta    la glosolalia, pasando por la utilizaci&oacute;n de lenguas diferentes a las    habladas por la comunidad que participa en los eventos en donde se da el lenguaje    ritual. Estas variaciones se dan dentro de un continuo, en donde la posici&oacute;n    de algunas variedades en el continuo var&iacute;a en diversos grados:</p>        <p>    <center><img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06for1.gif">   </center> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora veamos algunos ejemplos de la forma como se estructuran las diversas    variedades en el lenguaje ritual y de c&oacute;mo el concepto del extra&ntilde;amiento    resulta crucial en su definici&oacute;n. Veremos casos que van desde la iglesia    cat&oacute;lica, hasta los rituales usados por los m&eacute;diums cuando son    pose&iacute;dos por esp&iacute;ritus buenos. Los siguientes casos muestran la    diversidad de posibilidades del lenguaje ritual y la ampl&iacute;sima gama de    estrategias de extra&ntilde;amiento usadas.</p>        <p><b><font size="3">LA IGLESIA CAT&Oacute;LICA EN LATINOAM&Eacute;RICA</font></b></p>      <p>La iglesia cat&oacute;lica en Colombia, como en toda Latinoam&eacute;rica,    fue introducida por el imperio espa&ntilde;ol desde los inicios de la conquista.    Los sacerdotes espa&ntilde;oles han tenido &#8211;y en algunos casos tienen    a&uacute;n- una influencia importante, tanto en las jerarqu&iacute;as de la    iglesia vern&aacute;cula, como entre los feligreses. Pues bien, despu&eacute;s    del Concilio Vaticano Segundo, en el cual se inst&oacute; a las diversas iglesias    cat&oacute;licas a emplear el lenguaje vern&aacute;culo de los feligreses, era    regla usar en los servicios religiosos la variedad ib&eacute;rica del espa&ntilde;ol,    aun por parte de sacerdotes de origen colombiano. Es as&iacute; como se instaur&oacute;    el uso del vosotros con sus respectivas conjugaciones y el uso del os como pronombre    de objeto indirecto, formas estas t&iacute;picas del espa&ntilde;ol de Espa&ntilde;a    e inexistentes en Colombia. Esto gener&oacute; un registro marcado en las alocuciones    en los rituales que no era usado en otras circunstancias. Aunque esto ha cambiado    en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, todav&iacute;a es com&uacute;n escuchar a    sacerdotes colombianos usar el vosotros cuando est&aacute;n en el servicio religioso.    Cabe anotar que la iglesia cat&oacute;lica ha venido actualizando sus textos    para adaptarlos al espa&ntilde;ol americano moderno. Es as&iacute; como est&aacute;n    circulando novenas de aguinaldo con las tradicionales oraciones adaptadas a    nuestra variedad; sin embargo, no son pocos los feligreses que se quejan de    que estas versiones que no son &#8220;tan bonitas&#8221;, &#8220;aut&eacute;nticas&#8221;    o &#8220;tradicionales&#8221; como las versiones antiguas.</p>        <p><b><font size="3">LA EDICI&Oacute;N <i>KING JAMES </i>DE LA BIBLIA EN    INGL&Eacute;S</font></b></p>        <p>En la tradici&oacute;n protestante inglesa se considera desde hace muchas d&eacute;cadas    que la traducci&oacute;n de la Biblia conocida como <i>King James</i> es la    &#8216;mejor&#8217; versi&oacute;n del texto en ingl&eacute;s, pues, seg&uacute;n    los feligreses, tiene un estilo &#8216;majestuoso&#8217;. La verdad es que la    traducci&oacute;n se hizo al ingl&eacute;s contempor&aacute;neo de la &eacute;poca    y ahora es, simplemente, ingl&eacute;s anacr&oacute;nico. Veamos un fragmento    de dicha edici&oacute;n comparado con la versi&oacute;n actual:</p> <ul>   (1) Versi&oacute;n King James </p>           <p><sup>37</sup>And the two disciples heard him speak, and they followed Jesus.      <sup>38</sup>Then Jesus turned, and saw them following, and saith unto them,      What seek ye? They said unto him, Rabbi, (which is to say, being interpreted,      Master,) where dwellest thou? <sup>39</sup>He saith unto them, Come and see.      They came and saw where he dwelt, and abode with him that day: for it was      about the tenth hour. <sup>40</sup>One of the two which heard John speak,      and followed him, was Andrew, Simon Peter&#8217;s brother. <sup>41</sup>He      first findeth his own brother Simon, and saith unto him, We have found the      Messias, which is, being interpreted, the Christ. <sup>42</sup>And he brought      him to Jesus. And when Jesus beheld him, he said, Thou art Simon the son of      Jona: thou shalt be called Cephas, which is by interpretation, A stone. (John      1:37-42)</p> 	       <p>Versi&oacute;n Good News: </p>          <p><sup>37</sup> The two disciples heard him say this and went with Jesus. 38Jesus      turned, saw them following him, and asked, &#8220;What are you looking for?&#8221;    <br>     They answered, &#8220;Where do you live, Rabbi?&#8221; (This word means &#8220;Teacher&#8221;.)    <br>     <sup>39</sup> &#8220;Come and see,&#8221; he answered. (It was then about      four o&#8217;clock in the afternoon.) So they went with him and saw where      he lived, and spent the rest of that day with him.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <sup>40</sup> One of them was Andrew, Simon Peter&#8217;s brother. 41At once      he found his brother Simon and told him, &#8220;We have found the Messiah.&#8221;      (This word means &#8220;Christ&#8221;.) 42Then he took Simon to Jesus.    <br>     Jesus looked at him and said, &#8220;Your name is Simon son of John, but you      will be called Cephas.&#8221; (This is the same as Peter and means &#8220;a      rock&#8221;.) John 1:37-42      </ul>      <p>Como podemos observar, en la versi&oacute;n <i>King James</i> se trata simplemente    de una traducci&oacute;n en ingl&eacute;s antiguo, con las conjugaciones de    los verbos en pasado en /th/ y el uso de los pronombres arcaicos. Muchos pastores    en el pasado, y a&uacute;n algunos hoy, usan algunas formas provenientes de    la traducci&oacute;n <i>King James</i> en sus alocuciones en los servicios.    Tal es el caso de la diferenciaci&oacute;n de los pronombres de segunda persona    de cercan&iacute;a del singular nominativo/dativo, &#8216;thou/thee&#8217; y    de la forma &#8220;ye&#8221; para la segunda persona singular formal, formas    estas que ya no se usan en ingl&eacute;s moderno. </p>        <p><b><font size="3">LOS HARE KRISHNA</font></b></p>      <p>Entre el grupo de los hare-krishna se encuentra un caso muy interesante de    lenguaje ritual, que de alguna manera permea hasta el lenguaje cotidiano de    los miembros de la comunidad. Este grupo hace uso de t&eacute;rminos en s&aacute;nscrito,    pues sus textos provienen del s&aacute;nscrito y esta lengua se considera como    sagrada. Sin embargo, en Colombia pr&aacute;cticamente no hay nadie en el grupo    con una competencia suficiente como para leer e interpretar los textos originales;    este hecho, sin embargo, no es &oacute;bice para que los miembros del grupo    usen de manera sistem&aacute;tica algunos t&eacute;rminos, o para que resemanticen    algunos otros que se usan en el lenguaje cotidiano; es as&iacute; como t&eacute;rminos    como <i>Phrabu</i>, &#8216;se&ntilde;or&#8217;, se usan de manera cotidiana,    mientras que t&eacute;rminos como <i>lujuria</i> se usan para indicar el concepto    de lujo, que no es usual en la utilizaci&oacute;n corriente del t&eacute;rmino.    (Rodr&iacute;guez, Pe&ntilde;a y Alba, 2000)</p>        <p>En los casos anteriores se han detectado cambios relativamente leves en el    sistema y los usuarios no son muy conscientes de que los realizan, para ellos    es simplemente una forma de hablar. Sin embargo, hay otro tipo de variaci&oacute;n    en el discurso ritual, que denominaremos lengua tr&aacute;nsica. Una lengua    tr&aacute;nsica es aquella variedad que se da cuando el hablante se encuentra    en estado de trance. El trance genera un estado alterado de conciencia y puede    ser inducido por el consumo de alucin&oacute;genos, por largos periodos de ayuno    o vigilia o por el simple deseo de la persona, previo entrenamiento. Este estado    es controlado por el hablante. Algunas veces, la &uacute;nica evidencia de que    la persona se encuentra en trance es su forma de hablar, as&iacute; que la variedad    ling&uuml;&iacute;stica se convierte en caracter&iacute;stica identificadora    del estado tr&aacute;nsico. Se tienen noticias de trances en la mayor&iacute;a    de los grandes sistemas religiosos del mundo. Aqu&iacute; observaremos algunos    casos que se dan en diferentes contextos sociales pertenecientes a diversos    complejos de creencias.</p>        <p><b><font size="3">EL DESCENSO DE LA VIRGEN</font></b></p>      <p>En algunas comunidades cat&oacute;licas en Bogot&aacute; se realizan rituales    que tienen como objeto observar c&oacute;mo la virgen Mar&iacute;a desciende    a la tierra (Beltr&aacute;n, Correa y Rodr&iacute;guez, 2004). Se supone que    la virgen da un mensaje de viva voz a los presentes. Los participantes est&aacute;n    reunidos en un patio con un jard&iacute;n. La m&eacute;dium empieza a ver a    la virgen Mar&iacute;a cerca de una imagen de ella misma que se encuentra en    el centro del patio y le dice a los que est&aacute;n m&aacute;s cercanos que    se arrodillen mirando hacia la imagen. La m&eacute;dium hace una descripci&oacute;n    de la virgen y le empieza a hablar:</p>        <p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06cua1.gif">    </center> </p>      <p>Los datos aqu&iacute; transcritos fueron tomados de Beltr&aacute;n, Correa    y Rodr&iacute;guez (2004), con ligeras correcciones en la transcripci&oacute;n.    En este ejemplo podemos ver c&oacute;mo el extra&ntilde;amiento se da a trav&eacute;s    del uso de varias claves que marcan la lengua tr&aacute;nsica. La primera, y    muy evidente, es el ascenso en la frecuencia de la voz de la m&eacute;dium,    que es consistente durante toda la sesi&oacute;n en la que habla la virgen.    De otro lado, est&aacute; la utilizaci&oacute;n de un espa&ntilde;ol que pretende    ser ib&eacute;rico, por lo menos en el uso de los pronombres <i>vosotros</i>    y <i>os</i> y sus correspondientes desinencias: <i>vest&iacute;s, manteneros,    </i>etc. Como en el caso de los servicios religiosos cat&oacute;licos en Am&eacute;rica    Latina, aqu&iacute; se trata de adaptar la lengua a la variedad ritual que usa    el grupo de referencia, es decir el cat&oacute;lico espa&ntilde;ol. Si bien    es posible presenciar uno de estos rituales e incluso grabarlos, cualquier tipo    de pregunta a la virgen Mar&iacute;a ser&iacute;a considerada una falta de respeto    inadmisible. Ahora bien, preguntar algo que cuestione la veracidad del evento    ser&iacute;a algo cercano a lo blasfemo. Es curioso notar que ninguno de los    participantes se pregunta el porqu&eacute; la virgen no habla en arameo, presumiblemente    su lengua nativa, o en espa&ntilde;ol bogotano, si es omnisciente y quiere que    le entendamos. M&aacute;s adelante analizaremos con m&aacute;s detalle la parte    en que habla en una lengua desconocida. </p>        <p><font size="3"><b>EL INDIO GUACAIPURU</b></font></p>      <p>El indio Guacaipuru es otro de los personajes del m&aacute;s all&aacute; que    aparece en la cultura popular de Colombia y Venezuela y que baja a trav&eacute;s    de m&eacute;diums. En los datos recogidos por Baquero, A, y Mera, J. (2000)    podemos observar c&oacute;mo, cuando entra en trance &#8220;la materia&#8221;,    como se le llama al espiritista, el indio Guacaipuru hace su aparici&oacute;n    y, para marcar su presencia, habla con un acento diferente al com&uacute;nmente    usado por &#8220;la materia&#8221;:    <br>   (3)</p>        <p>    <center><img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06cua2.gif"></center></p>      <p>Aqu&iacute; podemos ver claramente c&oacute;mo el habla de Guacaipuru ha sido    extra&ntilde;ada a trav&eacute;s de una sencilla regla fonol&oacute;gica que    se cumple de manera m&aacute;s o menos sistem&aacute;tica a trav&eacute;s de    toda la entrevista, esto es:</p> <ul>   /r/ &#8594; /l/ en todas las posiciones    <br>   /rr/ &#8594; /l/ en todas las posiciones      </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como en los casos:</p> (4)  <ul>   esp&iacute;ritu&#8594; esp&iacute;litu    <br>   hombre &#8594; homble    <br>   era &#8594; ela    <br>   reuni&oacute;n leuni&oacute;n    <br>   materias &#8594; matelias      </ul>     <p>Tambi&eacute;n podemos ver algunos otros cambios que hacen el discurso distinto,    como algunas elisiones que no son sistem&aacute;ticas, como cuando se elide    la /r/, la /n/ o la /s/ en posici&oacute;n final, como en:</p> (5)  <ul>   manifestaci&oacute;n &#8594; manifestaci&oacute;    <br>   nosotros&#8594; nosoto      </ul>     <p>De otro lado, podemos encontrar algunas palabras y expresiones poco comunes    como:</p> (6)  <ul>   cal&iacute;simos helmanos     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   que significa queridos hermanos pero que resulta interesante pues se emplea    un t&eacute;rmino ya en desuso en el espa&ntilde;ol actual.        <p> Matelia     <br>     que se refiere a la persona que presta su cuerpo como medio para que encarne      el esp&iacute;ritu.      </ul>     <p>Aparte de estos rasgos, el espa&ntilde;ol usado por Guacaipuru corresponde    al usado por la persona que lo encarna, esto es, un espa&ntilde;ol hablado por    personas de clase baja y media baja, como lo indica la utilizaci&oacute;n de    formas estigmatizadas, como la desinencia del verbo haber en &#8220;haigamos&#8221;,    en cambio de &#8220;hayamos&#8221;, la forma com&uacute;nmente aceptada como    correcta.</p>        <p>Se presenta tambi&eacute;n, como en algunos de los casos anteriores, formas    de hablar propias del espa&ntilde;ol ib&eacute;rico, al parecer asociadas en    la mente de los hablantes con lo ritual, por influencia de la iglesia cat&oacute;lica:</p> <ul>   (7) el espilitismo es la comunicaci&oacute;n entle nosotlos como esp&iacute;litus    y vosotlos como seles encalnados...</p>           <p>(8) <b>vosotlos</b> aqu&iacute; no ven cuelpos encendidos...      </ul>      <p>Sin embargo, el uso del <i>vosotros</i> en este caso no viene acompa&ntilde;ado    de la desinencia verbal que le corresponde sino que hace concordancia con la    forma correspondiente a <i>ustedes</i>.</p>        <p>Otra aspecto bastante interesante en el discurso de Guacaipuru es que cuando es  cuestionado acerca de su lengua nativa se disgusta mucho; este disgusto se entiende  en tanto que los investigadores rompieron una de las normas m&aacute;s comunes  de las interacciones en donde se dan discursos rituales: nunca cuestionar a los  oficiantes, ni hacer preguntas que intenten comprobar lo que los participantes  creen que est&aacute; sucediendo.(9)    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>         <center><img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06cua3.gif"></center></p>        <p>Como se puede observar Guacaipuru no va condescender a hacer comprobaciones    solamente para complacer a los investigadores. Como dato interesante podemos    marcar c&oacute;mo Guacaipuru menciona su<i> lengua latina</i> como una de    las pruebas que podr&iacute;a dar, pero que no da, otra vez, enmarcado en la    tradici&oacute;n cat&oacute;lica.</p>        <p><b><font size="3">EL &Aacute;RABE CL&Aacute;SICO Y EL HEBREO CL&Aacute;SICO</font></b></p>      <p>Casi al otro lado del espectro se encuentran las comunidades jud&iacute;as    y musulmanas, que en sus servicios religiosos hacen uso de lenguas distintas    a las lenguas de la sociedad en donde se dan dichos rituales, tal es el caso    del hebreo y el &aacute;rabe cl&aacute;sicos respectivamente. Sin embargo, los    miembros de estas comunidades deben tener, idealmente, un conocimiento aceptable    de estas lenguas, pues es su deber aprenderlas. Aunque en la pr&aacute;ctica    el conocimiento del hebreo y el &aacute;rabe por parte de los feligreses var&iacute;a    considerablemente, se puede decir que s&iacute; se hablan en estos contextos    y, adem&aacute;s, hacen parte de la formaci&oacute;n b&aacute;sica de los j&oacute;venes    pertenecientes a estas religiones. Lo anterior no es &oacute;bice para que se    puedan encontrar individuos participantes en los ritos que no tienen conocimiento    alguno de las lenguas rituales, pero que no por eso se sienten menos participantes.</p>        <p><b><font size="3">LA GLOSOLALIA</font></b></p>      <p>Uno de los casos m&aacute;s llamativos de las lenguas rituales es el de la    llamada glosolalia. La glosolalia es una pseudo lengua que es usada por diversas    comunidades y que representar&iacute;a lo que dicen los esp&iacute;ritus. El    caso m&aacute;s popular de glosolalia es el de los grupos cristianos fundamentalistas    protestantes y el caso de los cristianos cat&oacute;licos carism&aacute;ticos,    que plantean la existencia de una &#8220;lengua divina&#8221; que est&aacute;    enmarcada dentro de una serie de dones que Dios le da a aquellos buenos cristianos    que se re&uacute;nen en su nombre. Uno de estos dones es el &#8220;don de lenguas&#8221;.    La persona que lo posee entra en trance y habla en la lengua de los esp&iacute;ritus.    Generalmente, estas alocuciones son una serie de sonidos incoherentes que, tras    un an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico sencillo de su estructura, resultan    no ser lenguas sino m&aacute;s bien series de sonidos yuxtapuestos no pertenecientes    a sistema ling&uuml;&iacute;stico alguno. Pero, si bien no son lenguas, estas    pseudo lenguas tienen una funci&oacute;n social muy importante dentro del grupo,    pues &#8220;comprueban&#8221; los principios rectores de la feligres&iacute;a.    Esta comprobaci&oacute;n se da a trav&eacute;s de otra persona que tiene el    &#8220;don de la interpretaci&oacute;n&#8221; y que &#8220;traduce&#8221; lo    que est&aacute; &#8220;diciendo&#8221; el esp&iacute;ritu, que resulta ser un    discurso en perfecta armon&iacute;a con los principios ideol&oacute;gicos del    grupo. La glosolalia no se da sola, sino que se presenta como una parte de un    evento ritual m&aacute;s grande. Pr&aacute;cticamente todas las instancias de    glosolalia son diferentes y a pesar de que algunas veces se le ha pedido a los    que las hablan especificar su significado parte por parte, el resultado es siempre    negativo. Veamos nuevamente el ejemplo de la virgen Mar&iacute;a cuando habla    a trav&eacute;s de la m&eacute;dium:</p> <ul>   (10) dishm&iacute;sh mai&aacute;shuimishkabah m&aacute;ishnish &eacute;nuh n&aacute;ishnish    habahai mishmishtushtishhaishhabahai ashtia jish mish corazones,      </ul>     <p>Claramente, esta alocuci&oacute;n no est&aacute; hecha en arameo, como se esperar&iacute;a,    o en griego cl&aacute;sico o lat&iacute;n. Es simplemente una yuxtaposici&oacute;n    de s&iacute;labas que tienen un sonido &#8220;extra&ntilde;o&#8221; para los    hablantes del espa&ntilde;ol, en tanto que tienen una estructura distinta, es    decir, hay muchas que terminan en &#8220;sh&#8221;, de 27 s&iacute;labas, 15    tienen esta terminaci&oacute;n. Se entiende que el significado de esta alocuci&oacute;n    es parecido a lo que la virgen expresa usualmente, es decir que nos amemos los    unos a los otros, que vayamos a la eucarist&iacute;a, que nos confesemos, etc.  </p>     <p>En el caso del indio Guacaipuru, los investigadores le pidieron al esp&iacute;ritu    que les hablara en su lengua y les diera una traducci&oacute;n. El esp&iacute;ritu    percibi&oacute;, adecuadamente, que esto equival&iacute;a a someterse a un examen    o comprobaci&oacute;n emp&iacute;rica, por lo que se molest&oacute; bastante.    Veamos lo que dice:</p> <ul>   (11) kachanama tikinikinaka puedes ir en compa&ntilde;&iacute;a de santa tlinidad    y ojal&aacute; os vaya bien que santa tinida te acompa&ntilde;e...      ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Esta locuci&oacute;n viene acompa&ntilde;ada de una explicaci&oacute;n que    usa un argumento bastante simple: si no se conoce la lengua, no es posible saber    si en realidad se est&aacute; hablando dicha lengua:</p> <ul>   (12) si yo te hablara a ti en japon&eacute;s y tu no supieras japon&eacute;s    y si tu no supielas     <br>   japon&eacute;s pues de plonto dir&iacute;as eso no es japon&eacute;s &iquest;o    no?    <br>   [1&#8217;03&#8217;&#8217;]    <br>   si yo te dijera por ejemplo en este momento tukimoli mati mati moti (palmada)    y te dijera, bueno, eso quiele decil que ojal&aacute; que le vaya bien, muchas    felicidades, que ojal&aacute; vuelvas a esta casa, es mi palabla contla la tuya.      </ul>     <p>Adem&aacute;s, como podemos observar, la estructura sil&aacute;bica del discurso    de Guacaipuru es muy simple, menos extra&ntilde;a que la de la virgen Mar&iacute;a,    pues tienen una estructura consonante-vocal:</p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06for2.gif">    </center> </p>     <p>Todos los sonidos emitidos son parte del inventario del espa&ntilde;ol, cosa    bastante notable si pensamos que ni siquiera lenguas cercanamente relacionadas    gen&eacute;ticamente, como el portugu&eacute;s y el espa&ntilde;ol o el italiano    y el espa&ntilde;ol, tienen una estructura f&oacute;nica parecida. Ahora bien,    ser&iacute;a muy raro que los esp&iacute;ritus hablaran con acento extranjero    su propia lengua, cuando hablan con acento el espa&ntilde;ol.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tenemos tambi&eacute;n el caso de una congregaci&oacute;n de cristianos cat&oacute;licos    carism&aacute;ticos en Bogot&aacute; que, dentro de su repertorio discursivo,    tienen el habla en lenguas:    <br> <ul>   (13) sapar&aacute; pisa pira sirir&iacute;n sirir&iacute;n    <br>   sapa rrirril&iacute;n sapar&aacute;    <br>   sapirrirrilan sar parrilan, bendito seas.      </ul>     <p>Esta locuci&oacute;n se da mientras un sacerdote habla y un grupo de feligreses    repiten extasiados algunas partes de lo que dice el sacerdote o la persona que    tiene el don de lenguas. Como en el caso anterior, se puede observar que la    estructura sil&aacute;bica y los sonidos son los mismos que en el espa&ntilde;ol.</p>     <p>Si bien no se ha comprobado que ninguna de estas pseudo lenguas sea una lengua    real, su significado social es muy importante para el grupo en el cual se da.    Los participantes en estos rituales creen firmemente que estas son lenguas divinas,    entregadas por el esp&iacute;ritu santo u alg&uacute;n otro ser sobrenatural.    Los mensajes que transmiten son los pilares ideol&oacute;gicos del grupo y no    tienen discusi&oacute;n.</p>        <p><font size="3"><b>LA COMUNICACI&Oacute;N CON LOS MUERTOS</b></font></p>      <p>Dentro del esquema expuesto al inicio del art&iacute;culo, podemos ver que    en los discursos rituales en los que se hacen peticiones a lo sobrenatural,    los participantes esperan una respuesta, sea esta de tipo verbal o performativo.    Aqu&iacute; entraremos a describir de manera m&aacute;s clara la forma como    muchas personas buscan este tipo de respuestas. Las t&eacute;cnicas aqu&iacute;    descritas se conocen como brujer&iacute;a, y aunque este es un t&eacute;rmino    peyorativo, a pesar de las nuevas valoraciones realizadas a sistemas de conocimiento    alternativo realizadas ya desde la d&eacute;cada de los sesenta, lo seguiremos    usando para no introducir neologismos o per&iacute;frasis poco claras. En el    caso espec&iacute;fico que nos ocupa, veremos c&oacute;mo los practicantes o    devotos se comunican con las almas de las personas fallecidas para pedirles    sus favores. Este es un proceso que tiene unos pasos definibles, ve&aacute;moslos    a trav&eacute;s del siguiente <a href="#(fig3)">gr&aacute;fico</a>:</p>     <p><a name="#(fig3)">        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig3.gif">    </center> </p>     <p>La brujer&iacute;a puede ser mala o buena, entendiendo como buena aquella que,    si bien pide por la intervenci&oacute;n de lo sobrenatural en la realidad, no    pretende destruir o causar alg&uacute;n tipo de perjuicio a otras personas.    En esta categor&iacute;a estar&iacute;an las peticiones que se hacen para mejorar    las condiciones propias o de seres queridos, sin detrimento de terceros. La    mala ser&iacute;a aquella que pretende lograr desventuras, enfermedades, muerte,    dolor o sufrimiento a terceros, y recibir, en muchos casos, beneficios con ello.    En primer lugar, se tiene una petici&oacute;n, algo que queremos que cambie    en la realidad. Acto seguido el devoto consultar&aacute; a un experto, a menos    que crea tener los conocimientos suficientes para realizar los procedimientos    por cuenta propia. El experto, brujo, m&eacute;dico tradicional, m&eacute;dium,    etc., le da instrucciones al devoto que debe seguir de manera precisa. Las instrucciones    var&iacute;an en nivel de complejidad, desde unas cuantas oraciones dichas en    el cementerio, hasta complejos rituales verbales acompa&ntilde;ados de la elaboraci&oacute;n    y manipulaci&oacute;n de objetos, algunas veces de dif&iacute;cil consecuci&oacute;n.    Veamos dos ejemplos, uno de brujer&iacute;a mala <a href="#(fig4)">Figura 4</a>    y otro de brujer&iacute;a buena<a href="#(1)"><sup>1</sup></a><a href="#(fig5)">    Figura 5</a> </p>     <p><a name="#(fig4)">        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig4.jpg">    </center> </p>      <p>En este ejemplo podemos ver c&oacute;mo la devota pide que las almas separen    a una persona de la persona con quien est&aacute; viviendo y los hagan pelear    todo el tiempo, para que esta persona regrese arrepentida. Este es un claro    caso de brujer&iacute;a mala, pues implica el sufrimiento de terceros en beneficio    de quien pide la intervenci&oacute;n de lo sobrenatural.</p>     <p><a name="#(fig5)">        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig5.jpg">    </center> </p>      <p>Aqu&iacute; la persona simplemente est&aacute; pidiendo a las almas que le    consigan un compa&ntilde;ero estable que la quiera, ganarse loter&iacute;as    y un trabajo estable; aunque pide bastante, la devota no quiere perjudicar a    nadie, solo conseguir lo que percibe que le est&aacute; haciendo falta.</p> Es aqu&iacute; donde aparece una transacci&oacute;n &#8220;comercial&#8221; entre  las personas vivas y las almas de los muertos. Toda la transacci&oacute;n est&aacute;  basada en la creencia de que en el momento de morir las almas de los muertos se  dirigen a otra realidad que se divide en tres: infierno, purgatorio y para&iacute;so.  Los que est&aacute;n en el infierno est&aacute;n ya condenados, as&iacute; que  no es mucho lo que pueden hacer y no tienen mucha motivaci&oacute;n para hacerlo  en su condici&oacute;n de condenados. Tampoco ayudan mucho los que est&aacute;n  en el para&iacute;so, pues son muy buenos y ya est&aacute;n salvos. Aquellos que  habiendo cometido pecados mueren arrepentidos, se ir&iacute;an al purgatorio,  en donde se convierten en almas en pena; como es obvio, el purgatorio es el m&aacute;s  concurrido de los sitios del m&aacute;s all&aacute;, en tanto que los santos no  abundan y se cree y espera que, instantes antes de la muerte, a&uacute;n los criminales  m&aacute;s crueles y c&iacute;nicos se arrepientan, con lo que llegar&iacute;an  al purgatorio. </p>       <p>Como se puede comprobar f&aacute;cilmente, toda la cosmogon&iacute;a aqu&iacute;    planteada tiene sus or&iacute;genes en la tradici&oacute;n cristiana cat&oacute;lica,    aunque con algunas modificaciones. Es tambi&eacute;n evidente que las discusiones    teol&oacute;gicas acerca de la naturaleza del infierno y del cielo que se han    dado en el seno de la iglesia cat&oacute;lica no aparecen en ning&uacute;n momento    en esta escatolog&iacute;a. </p>        <p>Las almas que llegan al purgatorio necesitan salir de all&iacute;, ascender,    y para eso cuentan con las oraciones de los vivos, es decir con las oraciones    de sus deudos, que van a llegar a o&iacute;dos divinos y que les permitir&aacute;n    avanzar hacia la divinidad, hacia el para&iacute;so. Aqu&iacute; se hace incontestable    el s&iacute;mil con la visi&oacute;n de Dante en La divina comedia, sin los    detalles, obviamente. En este punto, la tradici&oacute;n popular se aleja profundamente    de la tradici&oacute;n oficial pues, para el imaginario colectivo, las almas    que est&aacute;n en el purgatorio est&aacute;n tan desesperadas por salir de    all&iacute; que hacen lo que sea, literalmente, por ascender, y, seg&uacute;n    este mismo sistema, los administradores del purgatorio no revisan los motivos    por los cuales se les est&aacute; rezando a las almas, sino solo la cantidad    de oraciones que se obtienen. As&iacute; pues, por contradictorio que parezca,    se les reza a las almas del purgatorio para que martiricen, separen, susciten    odio, enfermen , etc., y se les paga con novenas, misas y oraciones. En el imaginario    colectivo esto no supone contradicci&oacute;n alguna, pues se realiza con much&iacute;sima    frecuencia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Siguiendo estas ideas, los lugares ideales para realizar estas transacciones    son las tumbas que se encuentran abandonadas o poco cuidadas, como las de los    NN que mueren de manera violenta y no pueden ser enterrados en fosa com&uacute;n.    Estas tumbas poco visitadas son profanadas para introducir en su interior las    peticiones, tal como lo podemos ver en la siguiente fotograf&iacute;a, que fue    tomada en la antigua galer&iacute;a de los NN en el Cementerio Central en Bogot&aacute;:    algunas tumbas en esta galer&iacute;a, como la que se muestra aqu&iacute;, s&iacute;    est&aacute;n identificadas, esto se debe a que la familia de la persona fallecida    no logr&oacute; conseguir el dinero para alquilar el nicho en el cementerio    y tuvo que dejar que los restos fueran depositados junto a los cad&aacute;veres    no identificados:<a href="#(fig6)"> Figura 6</a></p>        <p><a name="#(fig6)">        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig6.jpg">    </center> </p>      <p>Como se puede observar, en la parte inferior derecha se profan&oacute; la tumba    para introducir las peticiones, junto con otros objetos que, como veremos, ayudar&iacute;an    a conseguir lo que se busca.</p>        <p>Analicemos ahora qu&eacute; estrategias se usan en este tipo de brujer&iacute;a.    Para que las almas alcancen a las personas que est&aacute;n siendo objeto de    brujer&iacute;a necesitan alg&uacute;n tipo de contacto o identificaci&oacute;n.    Esta identificaci&oacute;n se puede dar con el nombre de la persona o por medio    de dos t&eacute;cnicas y sus ramificaciones. La primera es por extensi&oacute;n,    en la cual se usan partes del cuerpo de la persona que se quiere afectar, por    ejemplo pelo o u&ntilde;as. Tambi&eacute;n se pueden usar fluidos corporales    como orina, heces, fluidos nasales, etc. Son usadas tambi&eacute;n prendas de    vestir, generalmente ropa interior usada, pues se cree que, si a&uacute;n no    se han lavado, las prendas tienen la energ&iacute;a de la persona; adem&aacute;s,    estas prendas entran en contacto con los &oacute;rganos sexuales de las personas    y, en la mayor&iacute;a de los casos, las peticiones tienen que ver con relaciones    afectivas y sexuales que se quieren detener o propiciar. La segunda se da por    imagen. Aqu&iacute; son comunes las fotograf&iacute;as y los mu&ntilde;ecos    que se usan como representaciones de los sujetos afectados. Estas im&aacute;genes    son &#8220;trabajadas&#8221;, es decir, son sometidas a ciertos procedimientos    para lograr los efectos deseados. Lo m&aacute;s com&uacute;n es atravesar alfileres    tanto a las fotograf&iacute;as como a los mu&ntilde;ecos. Todo lo anterior est&aacute;    acompa&ntilde;ado de mensajes verbales escritos y orales, adem&aacute;s de otras    acciones. Veamos un ejemplo: en una tumba se encontr&oacute; un mu&ntilde;eco    de cera con alfileres y peque&ntilde;as puntillas clavadas especialmente en    el pecho y, en la cabeza, estaba cubierto con unos pantaloncillos que su vez    estaban escritos; este paquete estaba atado con una cinta roja:</p>        <p>En la prenda interior se puede leer un mensaje en el cual se le piden a las    benditas almas que &#8220;amarren&#8221; a esta persona a su hogar. Las frases    se repiten tres veces. Lo mismo sucede con la cinta con que est&aacute; hecho    el &#8220;amarre&#8221;. Unas cuantas semanas despu&eacute;s, en el mismo nicho    donde estaba el primer paquete, se encontr&oacute; otro que conten&iacute;a    un pa&ntilde;uelo usado y una bolsa con fotograf&iacute;as.<a href="#(fig7)"> Figura    7</a></p>        <p><a name="#(fig7)">        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig7.jpg">    </center> </p>      <p>En la primera podemos ver al hombre a quien va dirigida la brujer&iacute;a.    La fotograf&iacute;a se encontr&oacute; con dos alfileres clavados en cruz en    su cabeza. Las otras dos fotograf&iacute;as son de la amante del hombre y de    su hija. En este caso las fotograf&iacute;as tienen escritos los nombres y apellidos    completos al anverso con la oraci&oacute;n &#8220;al&eacute;jese de &eacute;l&#8221;    escrita tres veces: <a href="#(fig8)"> Figura 8</a></p>        <p><a name="#(fig8)">        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig8.jpg">    </center> </p>      <p>Obviamente, la intenci&oacute;n, como en la mayor&iacute;a de los casos, es    retener a la persona amada o hacerla que regrese; tambi&eacute;n en la mayor&iacute;a    de los casos, la brujer&iacute;a va dirigida de una mujer hacia un hombre. En    este caso particular la intenci&oacute;n es claramente destruir y someter la    voluntad del objeto de la brujer&iacute;a, esto se puede constatar con la carta    que se encontr&oacute; con las fotograf&iacute;as:<a href="#(fig9)"> Figura 9</a></p>      <p><a name="#(fig9)">        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig9.jpg">    </center> </p>      <p>El contenido es claro, se repite constantemente &#8220;al&eacute;jese de X&#8221;;    adem&aacute;s, se pide expl&iacute;citamente que se destruyan las relaciones    familiares y que se genere odio, incluso con los amigos. Aqu&iacute; podemos    ver c&oacute;mo los procedimientos usados en este tipo de brujer&iacute;a son    complejos y pueden durar varios meses. <a href="#(fig10)"> Figura 10</a></p>     <p><a name="#(fig10)">       <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig10.jpg">   </center> </p>      <p>Los imperativos abundan en los mensajes verbales que acompa&ntilde;an las im&aacute;genes.    Se trata de conseguir los resultados esperados, sin importar quienes tienen    que sufrir en el proceso. Como se puede observar, los mensajes verbales resultan    de gran importancia en la realizaci&oacute;n de la brujer&iacute;a. La palabra    le da el poder a la persona de afectar a los otros, los deseos de causar mal    o de recibir beneficios deben ser verbalizados para que se den; la palabra,    as&iacute;, deviene m&aacute;gica, sin ella, no se podr&iacute;an realizar los    conjuros, encantos y peticiones. Una frase repetida varias veces tiene el poder    de convertir el enunciado en realidad; por lo menos eso es lo que espera quien    realiza la brujer&iacute;a. Tambi&eacute;n son usadas partes de los difuntos    mismos, al parecer para incrementar la efectividad de los resultados. Se usan    todo tipo de huesos, algunos cuidadosamente empacados, &#8220;amarrados&#8221;,    para asegurar que el alma correspondiente realice lo que se le pide. En las    siguientes im&aacute;genes podemos ver c&oacute;mo se &#8220;amarran&#8221;    algunos huesos con el fin de conseguir lo que se persigue:</p>        <p>Como la historia aqu&iacute; presentada son muchas las que se tejen en el &aacute;mbito    de la brujer&iacute;a: un sistema complejo con especialistas que trabajan para    conseguir el favor de los seres sobrenaturales que invocan. No se trata de supersticiones,    sino de sistemas de conocimiento e interpretaci&oacute;n de la realidad que    funcionan como lo hacen otros sistemas sancionados por la sociedad, como las    grandes religiones con sus procedimientos de oraciones, peticiones, oraciones    contestadas y milagros. <a href="#(fig11)"> Figura 11</a></p>        <p><a name="#(fig11)">       ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig11.jpg">   </center> </p>      <p><b><font size="3">L&Aacute;PIDAS Y EPITAFIOS</font></b></p>      <p>Adem&aacute;s de lo expuesto anteriormente, se puede hablar de la comunicaci&oacute;n    con los muertos desde otros &aacute;ngulos. Por ejemplo, habr&iacute;a que considerar    las l&aacute;pidas como textos en los que se conjugan un sinn&uacute;mero de    c&oacute;digos y en los que existe una intencionalidad de comunicaci&oacute;n    con dos tipos de receptores, uno, con el que mira y lee la l&aacute;pida, y    otro con la persona fallecida cuyos restos descansan all&iacute;. Esto produce    un esquema distinto al esquema de la comunicaci&oacute;n cotidiana entre vivos.  </p>      <p>Aqu&iacute; encontramos dos modificaciones importantes en los procesos de comunicaci&oacute;n    con un oyente. El primero es que la persona a quien va dirigido el mensaje no    puede responder (por lo menos no de la manera como una persona viva responder&iacute;a).    De otro lado, el mensaje es dejado en un sitio p&uacute;blico, en el cual es    evidente que ser&aacute; visto y le&iacute;do por un sinn&uacute;mero de personas.    Si bien la l&aacute;pida sirve como identificaci&oacute;n del sitio de la tumba,    tambi&eacute;n personaliza el lugar, ya no es una tumba m&aacute;s, es la tumba    de mi amada madre, hija, esposa, etc. Es una persona particular, especial, la    que yace all&iacute;. Es esta personalizaci&oacute;n la que lleva a la gente    a expresar a trav&eacute;s de diversos mecanismos sus sentimientos con respecto    al difunto. Aqu&iacute; se mezclan varios sistemas semi&oacute;ticos: est&aacute;    por un lado el lenguaje verbal, que identifica y da claridad al mensaje; se    encuentra tambi&eacute;n la disposici&oacute;n y el dise&ntilde;o de la l&aacute;pida,    con los elementos estructurales que tiene, por ejemplo el tipo de letra, si    lleva relieve o no, si muestra o no fotograf&iacute;as de la persona; el material    o materiales de lo que est&aacute; hecha, los colores usados; los objetos dejados    all&iacute;, etc. <a href="#(fig12)"> Figura 12</a></p>        <p><a name="#(fig12)">       <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a06fig12.gif">   </center> </p>      <p>Los epitafios, y esto se aplica para los cementerios tradicionales y no para    los parques-cementerios, son de dos clases. El primero y m&aacute;s com&uacute;n    es el epitafio prefabricado que ofrece quien hace la l&aacute;pida. Hay un repertorio    de mensajes que los dolientes escogen de acuerdo a su relaci&oacute;n con el    difunto; los hay para madres, abuelas, hijos, esposos, hermanos, etc. El otro    epitafio es m&aacute;s interesante y es el que compone el doliente y que escribe    o manda escribir en la l&aacute;pida. All&iacute; generalmente se expresa la    esperanza en una vida feliz en el m&aacute;s all&aacute;, la permanencia en    el recuerdo de la persona muerta y la seguridad de encontrarse con ella o &eacute;l    en el futuro.</p>        <p> Con las l&aacute;pidas, los epitafios y, en general, los monumentos funerarios  se pueden estudiar muchas caracter&iacute;sticas de la sociedad. Los cementerios  recogen buena parte de nuestra historia social y pol&iacute;tica, y, adem&aacute;s,  reflejan la historia arquitect&oacute;nica y est&eacute;tica de nuestras ciudades.  (Cf. Calvo Isaza, 1998) </p>      <p>La personalizaci&oacute;n de los sitios donde yacen los restos de las personas    se da principalmente en las ciudades peque&ntilde;as y en los pueblos en nuestro    pa&iacute;s, y se opone a los principios de despersonalizaci&oacute;n de los    llamados parques-cementerios de las grandes ciudades. Estos cementerios modernos    niegan de manera sistem&aacute;tica toda posibilidad de expresi&oacute;n personal    en el dise&ntilde;o de las l&aacute;pidas o en la decoraci&oacute;n de las mismas.    Esta despersonalizaci&oacute;n de los muertos y de la muerte en general es parte    de una tendencia general en la cual la muerte se niega, se esconde, se medicaliza,    se saca de lo cotidiano, convirti&eacute;ndose en un evento social inc&oacute;modo    en donde mostrar emociones fuertes o expresiones de duelo ruidosas es de &#8220;mal    gusto&#8221;. Podemos ver esto en el hecho de que ya no se permite que los deudos    velen a sus muertos en sus casas; hay que ir a una sala de velaci&oacute;n en    donde la presencia de m&aacute;s muertos en ambientes ajenos contribuye al sentimiento    de lo extra&ntilde;o. Tampoco se permite que los enfermos mueran rodeados de    sus seres queridos, sintiendo el amor de sus familiares y amigos; a cambio de    esto se prefiere hospitalizar al enfermo aun en casos en que se sabe que no    se logra nada con ello, muchas veces, en aras de una asepsia mal entendida.    Todos estos comportamientos frente a la muerte producen dolientes que no elaboran    un duelo adecuado, que no saben enfrentar el hecho irrebatible y cotidiano de    la muerte, y en &uacute;ltimas, son causa de un deterioro de la salud mental    de la poblaci&oacute;n (Cf. Mej&iacute;a, O, 2000; Aries, P, 1977).</p>        <p><b><font size="3">CONCLUSIONES</font></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El &aacute;mbito de lo ritual lit&uacute;rgico es muy amplio y abarca diversas    expresiones verbales que est&aacute;n profundamente interrelacionadas con otros    sistemas semi&oacute;ticos. Sin embargo, podemos identificar algunas caracter&iacute;sticas    de este lenguaje haciendo uso del concepto de extra&ntilde;amiento. La evidencia    nos muestra c&oacute;mo en todos los casos estudiados se marca el uso de una    variedad de lengua diferente de la usada en ambientes no rituales. </p>        <p>De otro lado, nos podemos dar cuenta de que el complejo sistema de creencias    y acciones que llamamos brujer&iacute;a no es un sistema desordenado de supersticiones    sino que constituye una cosmogon&iacute;a que posee una l&oacute;gica interna    y personas especialistas que ayudan a los creyentes a comunicarse con seres    sobre naturales que, se asume, pueden influir en la realidad de las personas    que lo solicitan. Si bien la mayor&iacute;a de los casos encontrados se relacionaban    con historias de amor y, sobre todo, desamor, los creyentes acceden no solamente    a una lista de procedimientos, sino a toda una estructura de pensamiento metaf&iacute;sico    que les permite enfrentarse con la realidad de manera m&aacute;s activa, para    adquirir aquello que perciben como necesario: amor, riquezas, salud, etc. La    palabra resulta un elemento crucial sin el cual los creyentes no podr&iacute;an    alterar la realidad. Podemos afirmar, entonces, que la palabra se convierte    en fuente de poder. Esta palabra-poder es la que va a llegar al m&aacute;s all&aacute;,    es la que permite comunicarse con lo sobrenatural y es la que hace que las peticiones    se cumplan. La palabra estructura, da sentido y proporciona fuerza a las peticiones.    Aqu&iacute; podemos ver claramente como la palabra crea realidades que son compartidas    socialmente.</p>        <p>Se necesitan estudios socioling&uuml;&iacute;sticos y semi&oacute;ticos particulares    que nos ayuden a comprender el papel del lenguaje en estos rituales de manera    m&aacute;s precisa. La aproximaci&oacute;n realizada aqu&iacute; no es m&aacute;s    que un inicio del an&aacute;lisis del lenguaje ritual. Muchas son las instancias    en las cuales se utiliza el lenguaje como fuente generadora de acontecimientos    percibidos como reales, all&iacute; se hace necesaria la presencia de investigadores    que analicen qu&eacute; sucede en estos casos y cu&aacute;l es el papel del    lenguaje en estos acontecimientos. </p>    <hr size="1">      <p><font size="3"><b>Comentarios</b></font></p>      <p><a name="#(1)"> 1. </a>Las fotograf&iacute;as presentadas fueron modificadas    para guardar la identidad de los sujetos; del mismo modo, los nombres que aparecen    en las cartas y l&aacute;pidas fueron borrados o distorsionados.</p>  <hr size="1">      <p><b><font size="3">REFERENCIAS</font></b></p>      <!-- ref --><p>AMORTH, G. (1998). Habla un exorcista. Barcelona: Editorial Planeta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0120-338X200500010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>ARI&Egrave;S, P. (1977). El hombre ante la muerte. Madrid: Taurus.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0120-338X200500010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BAQUERO, A, y MERA, J. (2000). An&aacute;lisis del discurso ritual en el curanderismo.    Trabajo final de la materia de socioling&uuml;&iacute;stica. Universidad Nacional    de Colombia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0120-338X200500010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BELL, C. (1992). Ritual theory, ritual practice. New York, NY: Oxford University    Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0120-338X200500010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BELTR&Aacute;N, CORREA Y RODR&Iacute;GUEZ, L. (2004). &#8220;Aproximaci&oacute;n    socioling&uuml;&iacute;stica al habla de la virgen Mar&iacute;a en Bogot&aacute;&#8221;.    En prensa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0120-338X200500010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CALVO ISAZA, O. (1998). El Cementerio Central. Santaf&eacute; de Bogot&aacute;,    D. C: Tercer Mundo Editores. Observatorio de cultura urbana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0120-338X200500010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CASTRO CAYCEDO, G. (1994) La bruja. Coca, pol&iacute;tica y demonio. Santaf&eacute;    de Bogot&aacute;, D. C: Editorial Planeta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0120-338X200500010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CETINA, E. (1998). El rastro del diablo. Santaf&eacute; de Bogot&aacute;, D.C:    Editorial Planeta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0120-338X200500010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DE ZUBIR&Iacute;A, R. (1996). Muerte y psicoan&aacute;lisis. Santaf&eacute;    de Bogot&aacute; D. C: Editorial Grijalbo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0120-338X200500010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DURANTI, A &amp; GOODWIN, C. (1994). Rethinking context. Cambridge: Cambridge    University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0120-338X200500010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FERRO MEDINA, G. (1997). Religi&oacute;n y etnicidad en Am&eacute;rica Latina.    Tomos I, II y III. Santaf&eacute; de Bogot&aacute;: Instituto Colombiano de    Antropolog&iacute;a. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0120-338X200500010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FRAZER, J G. (1890). La rama dorada. M&eacute;xico: Fondo de cultura econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0120-338X200500010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FREEDBERG, D. (1986). El poder de las im&aacute;genes. Madrid: Editorial C&aacute;tedra.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0120-338X200500010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GRIMES, R. L. (1982). Beginnings in ritual studies. Washington D. C: University    Press of America.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0120-338X200500010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MALINOWSKI, B. (1982). Magia, ciencia y religi&oacute;n. Barcelona: Editorial    Ariel S. A.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0120-338X200500010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MEJ&Iacute;A, O. (2000). La muerte y sus s&iacute;mbolos. Muerte, tecnocracia    y posmodernidad. Medell&iacute;n: Editorial Universidad de Antioquia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0120-338X200500010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MICHELET, J. (1862). La bruja. Un estudio de las supersticiones en la edad    media. Barcelona: Editorial Akal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0120-338X200500010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PARDO, N. (1997). Participation in the ritual discourse used in five different    services of the Catholic Church. Tesis de Maestr&iacute;a. The University of    Texas at Austin.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0120-338X200500010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PINZON, C. (1992). Las mujeres lechuza: historia, cuerpo y brujer&iacute;a    en Boyac&aacute;. Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0120-338X200500010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; (1988). Violencia y brujer&iacute;a en    Bogot&aacute;, en Bolet&iacute;n cultural y bibliogr&aacute;fico. Banco de la    Rep&uacute;blica, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0120-338X200500010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>RODR&Iacute;GUEZ, D, PE&Ntilde;A, M, y ALBA, R. (2000). El discurso ritual    en la comunidad Hare-Krishna. Trabajo final de la materia de socioling&uuml;&iacute;stica.    Universidad Nacional de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0120-338X200500010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>SAMARIN, W (1972). &#8220;The language of religion&#8221;. En Language in religious    practice. Rowley, MA: Newbury House Publishers. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0120-338X200500010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>SEIGNOLLE, C. (1990). Los evangelios del diablo. Barcelona: Editorial Cr&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0120-338X200500010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>SOTO, M. L. (1991). Brujer&iacute;a popular en Bogot&aacute;. Tesis de Grado.    Universidad de los Andes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0120-338X200500010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>THOMAS, L-V. (1975). Antropolog&iacute;a de la muerte. M&eacute;xico: Fondo    de cultura econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0120-338X200500010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>VILLA, E. (1993). Muerte, cultos y cementerios. Santaf&eacute; de Bogot&aacute;:    Editorial Disloque.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0120-338X200500010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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