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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia.]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Representación de los actores armados en conflicto en la prensa colombiana]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Representation of the authors of the armed conflict in Colombian press]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA Departamento de Lingüística Instituto de Estudios en Comunicación y cultura IECO]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Currently, there is a fundamental reflection on the social responsibility of the media in order to understand their role in the process of reality construction, and as a consequence it is necessary to disentangle its significations. From this viewpoint, the author of the article presents the partial results of the investigations which have made it possible to venture a first reflection on the representation of the armed authors of the Colombian conflict in four newspapers. The results of the critical analysis of the discourse show that there are diverse forms of nominal references to the different social authors, regarding the construction of their collective identities.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana"size="2">      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>Representaci&oacute;n de los    actores armados en conflicto en la prensa colombiana </b></font></p>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>Representation of the authors    of the armed conflict in Colombian press</b></font></p>     <p>    <br>   <b>NEYLA GRACIELA PARDO ABRIL</b>    <br>   Profesora Asociada y directora    <br>   Departamento de Ling&uuml;&iacute;stica    <br>   Instituto de Estudios en Comunicaci&oacute;n y cultura IECO    <br>   UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   E mail:<a href="mailto:ngpardoa@unal.edu.co">ngpardoa@unal.edu.co</a> </p> <hr size="1">     <p>En la actualidad, la reflexi&oacute;n sobre la responsabilidad social de los    medios es fundamental para comprender su papel dentro de la construcci&oacute;n    de la realidad y, en consecuencia, se hace necesario desentra&ntilde;ar sus    significados. En esta direcci&oacute;n, el art&iacute;culo presenta los resultados    parciales de dos investigaciones que han permitido una primera reflexi&oacute;n    sobre las representaciones de los actores armados del conflicto colombiano en    cuatro peri&oacute;dicos. Los resultados del an&aacute;lisis cr&iacute;tico    del discurso indican que existen diversas formas de nominaci&oacute;n de los    distintos actores sociales que est&aacute;n asociadas con la construcci&oacute;n    de sus identidades colectivas.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> discurso, responsabilidad social de la prensa, actor    social, actor discursivo, nominaci&oacute;n, representaci&oacute;n.</p> <hr size="1">     <p>Currently, there is a fundamental reflection on the social responsibility of    the media in order to understand their role in the process of reality construction,    and as a consequence it is necessary to disentangle its significations. From    this viewpoint, the author of the article presents the partial results of the    investigations which have made it possible to venture a first reflection on    the representation of the armed authors of the Colombian conflict in four newspapers.    The results of the critical analysis of the discourse show that there are diverse    forms of nominal references to the different social authors, regarding the construction    of their collective identities. </p> <hr size="1">     <p><b><font size="3">INTRODUCCI&Oacute;N</font><a href="#(1)"><sup>1</sup></a></b></p>     <p>El papel de los medios de comunicaci&oacute;n en la reconstrucci&oacute;n de    la realidad social constituye una de las principales preocupaciones de quienes    se dedican al an&aacute;lisis de los medios. La importancia dada a este aspecto    se origina en una presunci&oacute;n que est&aacute; en permanente estudio: no    se conoce a ciencia cierta el papel de los medios sobre el modelamiento del    comportamiento y la construcci&oacute;n del significado sobre lo social. En    este sentido, es relevante analizar, en forma cr&iacute;tica, el conjunto de    representaciones que los medios elaboran sobre la realidad para identificar    no s&oacute;lo la coincidencia de los acontecimientos con lo que en efecto sucede,    sino la existencia de mecanismos de orientaci&oacute;n del pensamiento.</p>     <p>Este trabajo pretende contribuir, desde el an&aacute;lisis cr&iacute;tico del    discurso, a una reflexi&oacute;n sobre la responsabilidad de la prensa en materia    de aportes a la comprensi&oacute;n de la realidad, para lo cual busca responder    la pregunta por la construcci&oacute;n discursiva del actor social. La valoraci&oacute;n    de la responsabilidad social de los medios masivos de comunicaci&oacute;n se    aborda teniendo en cuenta los criterios propuestos por los medios que se formulan    en tres dimensiones: primero, la necesidad de que el medio recoja la realidad    de la manera m&aacute;s precisa posible; segundo, la adopci&oacute;n de un lugar    desde el cual se represente la realidad y, tercero, el aporte en materia de    an&aacute;lisis y compresi&oacute;n del universo representado (Direcci&oacute;n    de Responsabilidad Social del diario <i>El Tiempo</i>, 2003.) </p>     <p>El actor social es una categor&iacute;a que procede de la sociolog&iacute;a    y se entiende como un conjunto de individuos, solos u organizados en una colectividad    de intereses, ubicados en forma estrat&eacute;gica en un sistema de poder, cuyas    pr&aacute;cticas y tomas de posici&oacute;n, reflejan determinadas estrategias    de acci&oacute;n. Alain Tourraine (1984) se&ntilde;ala que la forma en que funciona    la sociedad puede condicionar las acciones humanas, al tiempo que los grupos    sociales cuestionan y condicionan las formas de proceder de las sociedades.    La conformaci&oacute;n de &eacute;stos colectivos se produce mediante el reconocimiento    y sublimaci&oacute;n de las necesidades individuales con la pretensi&oacute;n    de alcanzar una meta determinada que, en general, est&aacute; atravesada por    la organizaci&oacute;n y la consolidaci&oacute;n de un ejercicio de poder. En    este sentido, todas las personas, las instituciones y las asociaciones humanas    activan la vida social y conforman la sociedad que se define en t&eacute;rminos    de sus actores sociales. </p>     <p>Los actores sociales tienen la capacidad de influir en forma directa o indirecta    en el rumbo de la sociedad, en este sentido, se pueden identificar provisionalmente    de tres maneras, por lo menos: primero, la sociedad civil entendida como la    red de personas e instituciones que tienen autonom&iacute;a frente a los otros    dos actores sociales y se organizan en funci&oacute;n de sus intereses socio-culturales;    segundo, la sociedad pol&iacute;tica, conformada por los partidos, movimientos    y agrupaciones que pretenden alcanzar el poder del Estado y se organizan en    torno a unos principios, a un conjunto de estrategias, de t&aacute;cticas, de    formas de financiaci&oacute;n y de militancia y, tercero, el Estado, considerado    como el conjunto de estructuras que sirven para ejercer la autoridad y representar    la soberan&iacute;a del pueblo. Todos los actores funcionan en un espacio p&uacute;blico    y en virtud de este existen como tales. Esta manera de concebir los actores    sociales es provisional si se tiene en cuenta que la sociolog&iacute;a y otras    disciplinas de las ciencias humanas que se preguntan por esta categor&iacute;a    contin&uacute;an debatiendo sobre las maneras de concebirlos y tipificarlos.  </p>     <p>El actor social puede ser diferenciado del actor discursivo, este &uacute;ltimo    es la voz en el discurso. De acuerdo con Bajtin (1985), es en los actores discursivos    en los que el discurso adquiere dimensiones significativas en el intercambio    de sentidos construidos conjuntamente por quienes participan en la acci&oacute;n    comunicativa. El actor discursivo es el participante activo de la interacci&oacute;n,    desempe&ntilde;a roles discursivos y construye como sujeto social una imagen    de s&iacute;, del otro y de la realidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A trav&eacute;s del discurso, los actores discursivos son capaces de referir(se)    subjetivamente al mundo en actitud objetivante; as&iacute;, cuando en la prensa    se escribe sobre un hecho social, aparece no s&oacute;lo un discurso que le    es propio sino que, adem&aacute;s, se establece una relaci&oacute;n indisoluble    entre la voz g&eacute;nesis del discurso, su productor y quienes lo interpretan    o le asignan significado. Esto lo realiza en el doble proceso de producir, tematizar    y organizar jer&aacute;rquicamente la realidad y de exponer niveles de comprensi&oacute;n    en los que se orienta y predeterminan maneras de reconocer y participar de lo    social.</p>     <p>El discurso como pr&aacute;ctica social se consituye en lugar de privilegio    para situar los agentes de esta pr&aacute;ctica. El actor discursivo es, por    una parte, un ser cognitivo y social capaz del ejercicio de pr&aacute;cticas    sociales con las cuales construye activamente significado y, por lo tanto, se    representa y representa. La representaci&oacute;n de los actores en el discurso.    Por otra parte, se enmarca en una dimensi&oacute;n hist&oacute;rica y social    desde donde se formula un modelo de interpretaci&oacute;n posible que autodefine    esos actores, estructur&aacute;ndose formas para la comprensi&oacute;n de la    realidad.</p>     <p>Los actores discursivos son una categor&iacute;a abstracta que, en la noticia    en particular y en el discurso en general, articulan la necesidad de hacer expl&iacute;cito    el papel que juega el sujeto en la constituci&oacute;n de la realidad social;    la exploraci&oacute;n de lo subjetivo en el discurso no se reduce a lo individual    ni a la identificaci&oacute;n de las opiniones personales que los actores formulan    en torno a su realidad. As&iacute;, el actor discursivo actualiza la cultura    en lo subjetivo, lo cual, al ser expresado como discurso, se convierte en una    pr&aacute;ctica capaz de revelar formas de representar el mundo, poniendo en    evidencia estructuras, reglas y valores que dan cuenta del orden social en el    que se aspira a legitimar lo expresado. </p>     <p>Los actores discursivos ponen en evidencia, seg&uacute;n la posici&oacute;n    de clase, de g&eacute;nero, de edad, de adscripci&oacute;n religiosa y pol&iacute;tica,    de raza o etnia, sus identificaciones, sus formas de negociaci&oacute;n o su    direccionalidad a partir de las condiciones de producci&oacute;n y comprensi&oacute;n    discursiva para expresarse intersubjetivamente sobre la realidad, dejando huellas    de sus identidades, de su relaci&oacute;n con ciertos campos discursivos y de    su pertenencia a una situaci&oacute;n hist&oacute;rica con sus vinculaciones    a las instituciones. En este trabajo, aunque interesa la representaci&oacute;n    del actor social en la prensa, se reconoce la importancia de su rol discursivo    y, en consecuencia, su deslinde se hace por razones metodol&oacute;gicas.     <br>       <br>   A trav&eacute;s del An&aacute;lisis Cr&iacute;tico del Discurso es posible develar    las relaciones sociales propuestas en la prensa a partir de su car&aacute;cter    ling&uuml;&iacute;stico-discursivo (van Dijk, 2000) y, por lo tanto, contrastar    la realidad aprehendida con aquella realidad hecha discurso en los medios masivos    de comunicaci&oacute;n. De esta manera, no s&oacute;lo se valora a la prensa    en t&eacute;rminos de la precisi&oacute;n de la noticia sino que es factible    detectar su contribuci&oacute;n a la comprensi&oacute;n de un fen&oacute;meno    en particular. </p>     <p>En este marco, se elabora un an&aacute;lisis sobre c&oacute;mo se representan    los actores armados del conflicto colombiano en la prensa escrita, concretamente    en <i>El Espectador, El Tiempo, El Pa&iacute;s y el Heraldo </i>durante el periodo    comprendido entre 1997 y el 2003. Para este efecto se adoptan las propuestas    de van Leeuwen (1996) en relaci&oacute;n con los fen&oacute;menos inherentes    a la representaci&oacute;n de los actores sociales. A partir de la identificaci&oacute;n    de los contextos en los cuales se representa a un actor social como agente o    como paciente es posible determinar el lugar otorgado a los actores sociales    e inferir la identidad que propone el medio de comunicaci&oacute;n sobre estos.    En este sentido, un aspecto relevante en el estudio de las representaciones    de los actores sociales lo constituye la exploraci&oacute;n de las formas de    nominaci&oacute;n. </p>     <p> La representaci&oacute;n de los actores en la noticia permite reconstruir    por lo menos tres contextos comunicativos, que relacionan, de forma distinta,    al actor y a sus acciones. En el primero, una voz discursiva atribuye a otros    hechos haciendo visible el punto de vista de un grupo o de s&iacute; mismo.    En el segundo, el hecho se registra mediado por un acto discursivo institucionalizado.    En el tercero, el periodista narra un hecho puntual o espec&iacute;fico, en    cuyo caso, con frecuencia se escenifica la acci&oacute;n.</p>     <p> La configuraci&oacute;n de los contextos comunicativos permite reconocer que    hay actores propuestos como agentes con capacidad de atribuir a otros acciones;    hay actores que son potencialmente los llamados a establecer qui&eacute;nes    son los pacientes pero, adem&aacute;s, el discurso, en particular el de los    medios, puede representar las acciones sociales ocultando los agentes y los    pacientes para lo cual recurre al uso de formas impersonales: &quot;El comando    general de las Fuerzas Militares revel&oacute; que las v&iacute;ctimas por masacres    han aumentado, especialmente por parte de las autodefensas, que pasaron de 30    asesinatos en 1997, a 408 v&iacute;ctimas en 1999&quot; (<i>El Pa&iacute;s</i>,    11-09-2000. &quot;Fuerza P&uacute;blica mejora en DD.HH.&quot;)</p>     <p> En este caso, <b>El comando general de las Fuerzas Militares</b> tiene capacidad    para, por una parte, descubrir, manifestar, hacer saber o hacer visible lo que    los otros no ven; por lo tanto es un agente y, en consecuencia, se propone como    depositario de un saber que le permite asignar la responsabilidad de las<b>    masacres </b>a los paramilitares. Por otra parte, su calidad de agente le otorga    potencialidad para omitir la identidad de los otros responsables cuando relativiza    la responsabilidad de las autodefensas a trav&eacute;s de la expresi&oacute;n    <b>especialmente por parte de.</b> En la noticia se asume que el lector reconoce    a los otros actores, incluyendo las cifras de las <b>v&iacute;ctimas</b> an&oacute;nimas.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El recurso ling&uuml;&iacute;stico formulado es impersonalizar, es decir, <b>el    comando general de las Fuerzas Militares</b> hace referencia al rol de los actores    sociales, otorga sentido de autoridad impersonal y establece la autoridad cognitiva    procedente de la actividad social desempe&ntilde;ada por los actores sociales    an&oacute;nimos representados en esa expresi&oacute;n. La capacidad de atribuir    acciones a otros crea la imagen del paciente, en este caso<b> las autodefensas</b>,    que en relaci&oacute;n con las acciones atribuidas, <b>masacres</b>, son los    agentes. De esta manera, el paciente representado es un actor colectivo y an&oacute;nimo.    As&iacute;, la constituci&oacute;n del contexto comunicativo procede, en este    caso, de la mediaci&oacute;n institucionalizada de los hechos. </p>     <p>Como ya se se&ntilde;al&oacute;, los recursos de representaci&oacute;n incluyen    formas de nominar o nombrar ya sea con un nombre propio o con nombre com&uacute;n    o recurriendo a crear el sentido de que la acci&oacute;n o el acontecimiento    es aut&oacute;nomo. La funci&oacute;n de nombrar, primero con nombre propio    <b>El comando general de las Fuerzas Militares</b> o <b>las autodefensas</b>,    desempe&ntilde;a el papel cognitivo de afirmar y determinar la individualidad    contribuyendo a estabilizar en la memoria un conocimiento espec&iacute;fico,    y luego, con nombre com&uacute;n, <b>v&iacute;ctimas</b> para garantizar la    adscripci&oacute;n de un colectivo a una clase que se recupera en la memoria    como un saber general. En el procedimiento anal&iacute;tico se muestra que aunque    toda pr&aacute;ctica social involucra actores sociales concretos, ya sean individuales    o colectivos, las representaciones que se formulan en el discurso los incluyen    o los excluyen, fen&oacute;meno que debe mirarse en relaci&oacute;n con una    manera de orientar un punto de vista o de poner de relieve unos intereses frente    a otros.</p>     <p>Las diversas formas de nominaci&oacute;n son formuladas en la teor&iacute;a    sobre representaci&oacute;n de los actores sociales por van Leeuwen (1996) como    formas de inclusi&oacute;n o mecanismos de exclusi&oacute;n. En este documento    se emplean estas categor&iacute;as de an&aacute;lisis y se arriesga un conjunto    de interpretaciones para los actores armados representados por la prensa en    el marco del conflicto interno. El an&aacute;lisis se orienta a explicitar la    identidad que se le otorga a los actores a partir de los usos de las formas    de referenciar en sus co-textos. En el siguiente cuadro se presentan las formas    en que son nombrados los actores en confrontaci&oacute;n dentro de las 350 noticias    que constituyen el corpus de la base de datos ling&uuml;&iacute;sticos (<i>Badal&iacute;)</i>,    que se construy&oacute; para la investigaci&oacute;n &quot;Representaciones    sociales de la impunidad en la prensa&quot;.<a href="#(tab1)">Tabla 1. </a>  </p>     <p><a name="#(tab1)">        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a07tab1.gif">    </center> </p>     <p>Las formas de nominaci&oacute;n ofrecen a primera vista una representaci&oacute;n    de los actores sociales. As&iacute;, la nominaci&oacute;n permite siguiendo    a Searle (1991) que se active el conjunto de proposiciones relativas a hechos    y propiedades del referente, esto es que se construya su significado. En primer    lugar, las FF.AA. se representan en t&eacute;rminos de &#8216;organismo&#8217;    leg&iacute;timamente constituido, cuya funci&oacute;n principal es la seguridad    o protecci&oacute;n del Estado y de sus miembros. En este sentido son el grupo    social legalmente armado. En segundo lugar, las guerrillas se articulan a hechos    y propiedades divergentes, por una parte son colectivos que buscan un cambio    abrupto del r&eacute;gimen y, por otra parte, son delincuentes o contraventores    de las normas propias del Estado de derecho. En tercer lugar, las AUC se referencian    en doble perspectiva, como una colectividad organizada fuera del marco constitucional,    similar a la estructura militar del Estado, cuya funci&oacute;n principal es    la protecci&oacute;n de lo instituido y como una colectividad que realiza actividades    delincuenciales. En este sentido, tanto las guerrillas como los paramilitares    son grupos armados ilegales. </p>     <p>Tal como puede observarse en las nominaciones, se llama guerrilla indistintamente    a las FARC y al ELN con lo que se los reconoce como actores que no comparten    la organizaci&oacute;n estatal vigente y se emplean indiscriminadamente nominaciones    con connotaci&oacute;n delincuencial para los paramilitares y las guerrillas.    Esto puede verse en la siguiente <a href="#(tab2)">Tabla 2. </a> </p>     <p><a name="#(tab2)">        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a07tab2.gif">    </center> </p>     <p>En este sentido, la prensa construye categor&iacute;as parciales de los actores,    pero sin fortalecer la definici&oacute;n de sus elementos identitarios, los    cuales son necesarios para la comprensi&oacute;n del lugar del actor en la realidad.    Adem&aacute;s, es indispensable identificar cu&aacute;ndo, para qu&eacute; y    por qu&eacute; la prensa emplea cada una de las formas de nombrar y, desde all&iacute;,    desentra&ntilde;ar las identidades que &eacute;sta propone para los actores    armados en conflicto. Esta primera aproximaci&oacute;n a las formas de nominalizaci&oacute;n    requiere un an&aacute;lisis m&aacute;s espec&iacute;fico, que puede desarrollarse    en torno a dos fen&oacute;menos altamente relacionados con las formas de nombrar:    la inclusi&oacute;n y la exclusi&oacute;n (van Leeuwen, 1996.)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La exclusi&oacute;n se relaciona con la omisi&oacute;n de una nominaci&oacute;n    para los actores dentro del discurso, es decir, la ausencia de referente inmediato;    la inclusi&oacute;n, por su parte, es la presencia expl&iacute;cita de referencia    a los actores. Tanto la exclusi&oacute;n como la inclusi&oacute;n de actores    sociales dan cuenta de los intereses de quien elabora el discurso, los cuales    pueden tener un car&aacute;cter inconsciente o constituirse en parte de una    estrategia que promueve una manera particular de percibir y actuar en el mundo.    Cuando la exclusi&oacute;n es total no existe forma de rastrear al actor ni    sus acciones desde el discurso, pero constituye un punto de partida cuando se    trata de elaborar un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de las diversas representaciones    que circulan en una sociedad, a prop&oacute;sito de una pr&aacute;ctica o fen&oacute;meno    social para lo cual el recurso es la supresi&oacute;n. En los casos en los cuales    se puede extraer el actor del contexto pero no se le encuentra vinculado a una    actividad espec&iacute;fica, la exclusi&oacute;n es parcial, est&aacute; en    el trasfondo del discurso y su funci&oacute;n es restarle importancia a un actor    determinado. </p>     <p>En la siguiente noticia, la representaci&oacute;n de las acciones jur&iacute;dicas    dirigidas a prevenir y enfrentar actos delictivos recupera selectivamente a    los actores. Por una parte, se incluyen y escenifican actores individuales como    <b>Germ&aacute;n Vargas Lleras</b>, quien adem&aacute;s es actor discursivo;    actores colectivos como <b>la Comisi&oacute;n Primera del Senado</b>, y el gobierno    que es agente activo por participaci&oacute;n a trav&eacute;s de la expresi&oacute;n    <b>El proyecto de iniciativa gubernamental.</b> Por otra parte, mediante el    recurso de generalizaci&oacute;n se excluye a los actores armados del conflicto.    En primer lugar, recurriendo a la expresi&oacute;n <b>empleados p&uacute;blicos</b>    en: <b>el proyecto ampl&iacute;a las sanciones previstas en el C&oacute;digo    Disciplinario &Uacute;nico, aplicado a los empleados p&uacute;blicos. Por ejemplo,    se incluyen como faltas grav&iacute;simas: desaparici&oacute;n forzada, genocidio    o tortura, el homicidio agravado, ataques a la poblaci&oacute;n civil, ejecuciones    sumarias y violaciones al Derecho Internacional Humanitario</b>, se mencionan    hechos punibles, que en Colombia son t&iacute;picos de los actores armados en    conflicto y la noticia elide nombrar los &uacute;nicos empleados p&uacute;blicos    vinculados con el conflicto armado: los organismos de seguridad del Estado (Ej&eacute;rcito,    Polic&iacute;a, Armada Nacional, Fuerza A&eacute;rea, SIJIN, DAS, etc). En segundo    lugar, se elide nominar a las guerrillas, espec&iacute;ficamente cuando se afirma    que <b>Igualmente se establece que la desaparici&oacute;n forzada, el genocidio,    la tortura, las masacres y el desplazamiento forzado, no pueden ser considerados    como delitos pol&iacute;ticos ni sus autores podr&aacute;n ser beneficiados    con reducci&oacute;n de las penas previstas.</b> Finalmente, se excluye radicalmente    a los paramilitares, si se tiene en cuenta que no tienen estatus pol&iacute;tico    y a los grupos de delincuencia com&uacute;n, que pueden ser vinculados con los    grupos armados en conflicto. </p>     <p>Las formas selectivas de exclusi&oacute;n se hacen evidentes cuando en la misma    noticia para otros actores se hace nominaci&oacute;n determinativa a trav&eacute;s    de nombres con titulaci&oacute;n que desempe&ntilde;an rol de afiliaci&oacute;n:    <b>Una de las figuras novedosas es la comisi&oacute;n de b&uacute;squeda de    personas desaparecidas, que estar&iacute;a integrada por el fiscal, el procurador,    el defensor del Pueblo, el ministro de Defensa, el consejero presidencial para    los derechos humanos, el zar antisecuestro, el director del Instituto de Medicina    Legal o sus delegados y representantes de las organizaciones no gubernamentales.</b>    As&iacute;, en la noticia se hace referencia directa a distintos actores con    nombres propios y funcionales que se encuentran en el escenario pol&iacute;tico    y de control, quienes se formulan como ejecutores de ley de la futura normatividad,    pero como se se&ntilde;al&oacute;, se eliden unos actores y se nombran otros    de manera gen&eacute;rica, <b>los empleados p&uacute;blicos. N&oacute;tese adem&aacute;s    que, a excepci&oacute;n de representantes de las organizaciones no gubernamentales,</b>    todos los actores incluidos son funcionarios p&uacute;blicos. </p> <ul>   &quot;Un nuevo intento por consagrar como delitos de lesa humanidad las masacres,    la desaparici&oacute;n forzada, el genocidio y el desplazamiento forzado comenzar&aacute;    esta semana en el Congreso. El senador Germ&aacute;n Vargas Lleras presentar&aacute;    ma&ntilde;ana, en la Comisi&oacute;n Primera del Senado, su ponencia favorable    del proyecto de ley que pretende adem&aacute;s modificar el C&oacute;digo Disciplinario,    incluyendo nuevos comportamientos como faltas grav&iacute;simas de los empleados    p&uacute;blicos y ampliando las sanciones. El proyecto de iniciativa gubernamental    pretende tipificar como delitos de lesa humanidad, las masacres y el desplazamiento    forzado, a pesar de que las normas internacionales sobre el tema no los incluyen.      </ul>     <p>En ese sentido, Vargas Lleras explica que &quot;el grav&iacute;simo conflicto    armado interno que vive nuestro pa&iacute;s tiene que ser superior a esa normatividad    internacional&quot;. La iniciativa consta de 14 art&iacute;culos y consagra    penas de 45 a 60 a&ntilde;os para los autores de las masacres y genocidios y    de 15 a 30 a&ntilde;os para quienes induzcan a desplazamiento forzado. Igualmente    se establece que la desaparici&oacute;n forzada, el genocidio, la tortura, las    masacres y el desplazamiento forzado, no pueden ser considerados como delitos    pol&iacute;ticos ni sus autores podr&aacute;n ser beneficiados con reducci&oacute;n    de las penas previstas.</p>     <p>Para estos mismos delitos, el proyecto prev&eacute; aumento de penas cuando    se cometan en personas discapacitadas, menores de edad, mujeres embarazadas    o ma yores de 60 a&ntilde;os, en servidores p&uacute;blicos, periodistas, dirigentes    pol&iacute;ticos, sindicales o religiosos y quienes hayan sido testigos o v&iacute;ctimas    de hechos punibles.</p>     <p>Nuevamente se intentar&aacute; tipificar como delito la desaparici&oacute;n    forzada, que ser&iacute;a castigada con penas que van de los 45 a los 60 a&ntilde;os.    Una de las figuras novedosas es la comisi&oacute;n de b&uacute;squeda de personas    desaparecidas, que estar&iacute;a integrada por el fiscal, el procurador, el    defensor del Pueblo, el ministro de Defensa, el consejero presidencial para    los derechos humanos, el zar antisecuestro, el director del Instituto de Medicina    Legal o sus delegados y representantes de las organizaciones no gubernamentales.    El campo de acci&oacute;n de esta comisi&oacute;n se extender&iacute;a incluso    a los casos ocurridos antes de la aprobaci&oacute;n de este proyecto de ley.    Otro de los instrumentos previstos en esta iniciativa, es el registro nacional    de desaparecidos, que incluir&aacute; datos de identificaci&oacute;n de personas    desaparecidas y de exhumaci&oacute;n de personas no identificadas. </p>     <p>B&Uacute;SQUEDA URGENTE</p>     <p>As&iacute; se llama el mecanismo que obligar&iacute;a a las autoridades a desplegar    su acci&oacute;n con el fin de encontrar a las personas declaradas como desaparecidas.    Se trata de que cualquier ciudadano, sin necesidad de mandato alguno, solicite    a un juez penal la b&uacute;squeda urgente de una persona de la que se desconoce    su paradero. El juez, en acci&oacute;n conjunta con la Fiscal&iacute;a, debe    iniciar de inmediato la b&uacute;squeda. Si se determina que la persona ha sido    privada de la libertad por un servidor p&uacute;blico, con violaci&oacute;n    de las garant&iacute;as constitucionales y legales, el funcionario judicial    deber&aacute; ordenar de inmediato su libertad e iniciar la investigaci&oacute;n    penal correspondiente. De no ser encontrada la persona, transcurridos cinco    d&iacute;as, contados a partir de la solicitud, se declarara agotada la b&uacute;squeda    urgente y se proceder&aacute; al traslado del informe a la autoridad judicial    competente para que inicie el proceso penal correspondiente y se continu&eacute;    con la b&uacute;squeda.</p>     <p>As&iacute; mismo, el proyecto ampl&iacute;a las sanciones previstas en el C&oacute;digo    Disciplinario &Uacute;nico, aplicado a los empleados p&uacute;blicos. Por ejemplo,    se incluyen como faltas grav&iacute;simas: desaparici&oacute;n forzada, genocidio    o tortura, el homicidio agravado, ataques a la poblaci&oacute;n civil, ejecuciones    sumarias y violaciones al Derecho Internacional Humanitario. Entre tanto, se    establece que la suspensi&oacute;n del cargo y la suspensi&oacute;n del contrato    de trabajo sin derecho a remuneraci&oacute;n, previstas como sanciones principales,    se aumenten hasta un a&ntilde;o. Actualmente el t&eacute;rmino es de 90 d&iacute;as.&quot;    (<i>El Espectador</i>, 05-10-98. &quot;Tipifican delitos de lesa humanidad.&quot;    Pol&iacute;tica.)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> De esta manera, se oculta a un conjunto de actores que est&aacute;n relacionados    con los delitos referenciados en la noticia: <b>genocidio, masacres, tortura,    desaparici&oacute;n forzada, desplazamiento forzado</b>. En este caso la elisi&oacute;n    de los paramilitares y la delincuencia com&uacute;n vinculada a los actores    es una forma de exclusi&oacute;n por supresi&oacute;n. Para el caso de la guerrilla    y los organismos de seguridad del Estado, lo que ocurre es una exclusi&oacute;n    en la que los actores no se mencionan en relaci&oacute;n con los hechos punibles    pero su representaci&oacute;n es inferible en el discurso, con lo cual evidentemente    su nominaci&oacute;n es susceptible de ser rastreada en la noticia. </p>     <p>Otro mecanismo de exclusi&oacute;n es recurrir a frases preposicionales con    sentido de finalidad o motivo con clara proximidad referencial de car&aacute;cter    gen&eacute;rico que articulan acciones a trav&eacute;s del rol: <b>La iniciativa    consta de 14 art&iacute;culos y consagra penas de 45 a 60 a&ntilde;os para los    autores de las masacres y genocidios y de 15 a 30 a&ntilde;os para quienes induzcan    a desplazamiento forzado</b><a href="#(2)"><sup>2</sup></a>. En este sentido,    los actores sociales se universalizan a cualquier funcionario p&uacute;blico    y a cualquier ciudadano que eventualmente pudiera cometer uno de esos delitos,    restando as&iacute; responsabilidad social a quienes, efectivamente, est&aacute;n    vinculados a este tipo de actos punibles. Esta manera de omitir los actores    sociales asociados con los delitos produce el efecto cognitivo de ambig&uuml;edad    y, por lo tanto, de desconocimiento de la realidad social, formulando actores    con un perfil borroso, oculto y sin rostro, en consecuencia no identificables.        <br>       <br>   La exclusi&oacute;n puede tambi&eacute;n formularse recurriendo a relevar la    acci&oacute;n, desarticulando de ella los actores o reduciendo la cantidad de    veces de aparici&oacute;n del referente. En este caso, el actor es nominado    pero no relacionado con los hechos o acontecimientos narrados en la noticia:  </p> <ul>   &quot;El puerto petrolero de Barrancabermeja, uno de los municipios m&aacute;s    golpeados por la violencia en el pa&iacute;s, realizar&aacute; una peregrinaci&oacute;n    por la vida, la libertad y la dignidad, en la que participaran unas 300 organizaciones    sociales, sindicales, campesinas, c&iacute;vicas, eclesi&aacute;sticas y de    D.H., cuyos integrantes clamaran por la verdad, la justicia y la reparaci&oacute;n    de los da&ntilde;os morales y f&iacute;sicos por hechos como la masacre del    pasado 16 de mayo en la que murieron 7 personas y 25 m&aacute;s fueron desaparecidas,    de las que se dijo tambi&eacute;n que hab&iacute;an sido asesinadas e incineradas    d&iacute;as despu&eacute;s de la incursi&oacute;n paramilitar.&quot;(<i>El    Espectador</i>, 10-12-98. &quot;Derechos humanos: &iquest;realidad o utop&iacute;a?&quot;    Actualidad.)      </ul>     <p>La estrategia de representaci&oacute;n de los actores sociales en esta noticia    se formula, en primer lugar, mediante el recurso de la objetualizaci&oacute;n    para lo cual la referencia es un locativo, <b>El puerto petrolero de Barrancabermeja,    uno de los municipios m&aacute;s golpeados por la violencia en el pa&iacute;s</b>,    en segundo lugar, la nominaci&oacute;n se configura a partir de la acci&oacute;n,    <b>realizar&aacute; una peregrinaci&oacute;n</b>, recurriendo a un proceso meton&iacute;mico,    para configurar un actor colectivo gen&eacute;rico, <b>unas 300 organizaciones    sociales, sindicales, campesinas, c&iacute;vicas, eclesi&aacute;sticas y de    D.H.</b>, representado como una fuerza din&aacute;mica capaz de sentir. Adem&aacute;s,    se construye un actor discursivo an&oacute;nimo a trav&eacute;s de la expresi&oacute;n    <b>de las que se dijo tambi&eacute;n que</b>, este recurso mediante el cual    se introduce una voz sin atribuci&oacute;n es una forma de referenciar que resta    responsabilidad social sobre lo expresado ya que, evidentemente, no se puede    establecer con precisi&oacute;n cu&aacute;l es exactamente la fuente de informaci&oacute;n.    El mecanismo de evasi&oacute;n as&iacute; construido garantiza que el actor    social representado, los paramilitares, queden desarticulados de los <b>hechos    punibles a los que se les da relevancia, hechos como la masacre del pasado 16    de mayo en la que murieron 7 personas y 25 m&aacute;s fueron desaparecidas.</b>  </p>     <p>Las formas de exclusi&oacute;n proporcionan informaci&oacute;n con respecto    a la importancia que se les otorga a los actores en la prensa escrita pero,    para este an&aacute;lisis, son las diversas estrategias de inclusi&oacute;n    las que permiten la efectiva construcci&oacute;n de las representaciones de    los actores sociales, en este caso los actores armados en conflicto. En este    sentido, la potencialidad de la acci&oacute;n de los actores se construye mediante    la formulaci&oacute;n del agente en un recurso que se denomina <b>activaci&oacute;n</b>.    En sentido similar, la transformaci&oacute;n de los actores en entes sobre quienes    recaen las acciones o pacientes se denomina <b>pasivizaci&oacute;n.</b> En los    casos en que los actores se representan asociados a la ocurrencia accidental    de los acontecimientos, el fen&oacute;meno se llama <b>circunstancializaci&oacute;n.</b>    El recurso de <b>personificaci&oacute;n</b> se construye cuando la representaci&oacute;n    de los actores sociales se formula en t&eacute;rminos de los rasgos que identifican    lo humano. Finalmente, el actor puede ser representado como entidad abstracta    o concreta, en la que se ponen de relieve aspectos no humanos, en cuyo caso    el recurso es la<b> impersonalizaci&oacute;n</b>. Cada uno de estos recursos    permite rastrear en el discurso maneras distintas de representar a los actores    sociales y, en consecuencia, de reconocer su contribuci&oacute;n en la construcci&oacute;n    de sus identidades (van Leeuwen, 1996.)</p>     <p>La activaci&oacute;n ocurre cuando los actores se proponen como seres capaces    de acci&oacute;n, sentimiento, volici&oacute;n y racionalizaci&oacute;n del    mundo; mientras que la pasivizaci&oacute;n se realiza cuando sobre los seres    o las instancias recaen actividades ejercidas sobre ellos por parte de otros.    Cuando las FARC y los paramilitares son agentes, las acciones atribuidas por    la prensa son en general hechos punibles, mientras que con frecuencia los organismos    de seguridad del Estado se representan m&aacute;s como actores discursivos.    La representaci&oacute;n de las fuerzas del Estado, adem&aacute;s, incluye la    estrategia de convertirlos en agentes capaces de realizar acciones futuras,    las cuales son valoradas como positivas para la sociedad. </p>     <p>&quot;GUERRILLA Y PARAMILITARES</p>     <p> El documento adem&aacute;s asegura que los grupos paramilitares y la guerrilla    comandaron ataques contra los representantes de la poblaci&oacute;n civil que    consideraban aliados con el enemigo. Sobre este particular, el Departamento    de Estado hizo un completo recuento de las masacres perpetradas por los paramilitares,    y en especial sobre el caso de Barrancabermeja. &quot;Las fuerzas paramilitares    encuentran en el Ej&eacute;rcito y la Polic&iacute;a una base de apoyo a sus    actividades ilegales, as&iacute; como en las oligarqu&iacute;as civiles de muchas    regiones&quot;, dice el documento. De acuerdo con el an&aacute;lisis realizado    por E.U., los grupos paramilitares y guerrilleros fueron responsables por amplia    mayor&iacute;a de asesinatos pol&iacute;ticos y ejecuciones cometidas durante    todo el a&ntilde;o.&quot;De manera peri&oacute;dica las Farc y el Eln atacaron    poblaciones civiles, cometieron masacres y ejecuciones sumarias y asesinaron    a personal m&eacute;dico y religioso. La guerrilla fue responsable de la mayor&iacute;a    de casos de reclutamiento forzoso de pobladores locales y de cientos de menores.    Tambi&eacute;n de la mayor&iacute;a de secuestros&quot;, dice el documento.    Y agrega que &quot;una parte significativa de los ingresos de los grandes grupos    guerrilleros provino de las contribuciones cobradas por la producci&oacute;n    y el tr&aacute;fico de narc&oacute;ticos.&quot; (<i>El Espectador</i>, 26-02-2000.    &quot;D.H.: pobre r&eacute;cord de Colombia.&quot; Judicial.)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta noticia, se relevan los modos en que los actores armados se representan    como agentes y la forma en que se relacionan con el marco del conflicto interno.    En primer lugar, la guerrilla y los paramilitares son sujetos de atribuci&oacute;n    en relaci&oacute;n con delitos que son claras contravenciones al derecho internacional    humanitario <b>los grupos paramilitares y la guerrilla comandaron ataques contra    los representantes de la poblaci&oacute;n civil</b>; en este sentido, sus acciones    son clasificadas fuera de los marcos jur&iacute;dicos reguladores de la guerra,    para convertirlas en actos delincuenciales, <b>&quot;De manera peri&oacute;dica    las Farc y el Eln atacaron poblaciones civiles, cometieron masacres y ejecuciones    sumarias y asesinaron a personal m&eacute;dico y religioso. La guerrilla fue    responsable de la mayor&iacute;a de casos de reclutamiento forzoso de pobladores    locales y de cientos de menores. Tambi&eacute;n de la mayor&iacute;a de secuestros&quot;;</b>    es decir, guerrilla y paramilitares son grupos armados ilegales, pero adem&aacute;s,    las guerrillas y los paramilitares pueden ser inferidos como grupos claramente    antag&oacute;nicos. En segundo lugar, las fuerzas de seguridad del Estado, en    este caso representadas por el ej&eacute;rcito y la polic&iacute;a, se formulan    en relaci&oacute;n de alianza permisiva con los paramilitares y se representan    como agentes minimizados, <b>&quot;Las fuerzas paramilitares encuentran en    el Ej&eacute;rcito y la Polic&iacute;a una base de apoyo a sus actividades ilegales,    as&iacute; como en las oligarqu&iacute;as civiles de muchas regiones&quot;.    </b>En tercer lugar, aunque en esta noticia no se formula expl&iacute;citamente,    las guerrillas y las fuerzas del Estado son construidas como actores antag&oacute;nicos,    como en: &quot;Las Farc ofrecieron la tregua en sus operaciones ofensivas contra    las fuerzas armadas colombianas y en sus asaltos en carreteras hasta el 10 de    enero pr&oacute;ximo.&quot; (<i>El Pa&iacute;s</i>, 23-12-99. &quot;&quot;No    creo en la tregua&quot;: general Mora.&quot;)</p>     <p>La representaci&oacute;n de los actores sociales como agentes, recurre en espa&ntilde;ol,    a la construcci&oacute;n de estructuras transitivas en las que los agentes producen    hechos, comportamientos y son cognitivamente responsables de procesos mentales.    Los recursos elaborados para representar a los agentes corresponden con las    formas de nominaci&oacute;n de integraci&oacute;n y disociaci&oacute;n. As&iacute;,    los actores representados son integrados a trav&eacute;s de la expresi&oacute;n    plural,<b> los grupos</b>, y mediante expresiones que denotan acciones de accidentalidad    como &#8216;encontrar&#8217; en <b>Las fuerzas paramilitares encuentran en el    Ej&eacute;rcito y la Polic&iacute;a una base de apoyo a sus actividades ilegales</b>.    Adem&aacute;s, los actores son disociados a trav&eacute;s de la nominaci&oacute;n    del actor como individuo o como colectividad, <b>paramilitares, la guerrilla,    el Ej&eacute;rcito y la Polic&iacute;a, las Farc y el Eln, Las fuerzas paramilitares,    las fuerzas armadas colombianas.</b></p>     <p>La representaci&oacute;n de los actores como agentes, en este caso, permite    el reconocimiento de las formas como la prensa escrita los distribuye evaluativamente,    en relaci&oacute;n con los par&aacute;metros que la cultura occidental formula    en la construcci&oacute;n de sus axiolog&iacute;as. <a href="#(tab3)">Tabla    3.</a></p>     <p><a name="#(tab3)">        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a07tab3.gif">    </center> </p>     <p>En primer lugar, la nominaci&oacute;n de la guerrilla se puede rastrear en    un conjunto de expresiones asociadas a la construcci&oacute;n de un actor delincuente    que es incapaz de reconocer normas, interact&uacute;a de forma irresponsable,    impulsiva, insensible y calculada; este tipo de actor es agresivo, incapaz de    compasi&oacute;n, carente de l&iacute;mites, todo lo cual lo formula como un    sujeto cuya conducta es amoral y antisocial. </p>     <p>En segundo lugar, los paramilitares son representados como un actor de caracter&iacute;sticas    ambivalentes; sus acciones se dirigen en funci&oacute;n de sus intereses, pero    reconocen la normatividad y se proponen defensores del orden social; hacen de    sus pretensiones el n&uacute;cleo de su existencia, de esta manera se proponen    como actores sin alternativas cuya &uacute;nica opci&oacute;n es enfrentar la    norma para sobrevivir. En sentido m&aacute;s estricto, comparten con las guerrillas    los medios y las t&aacute;cticas que los incluyen en el grupo delincuencial    y se distancian hasta ser antag&oacute;nicos en sus fines. </p>     <p>En tercer lugar, los organismos de seguridad del Estado son construidos como    actores que tienen car&aacute;cter institucional en la medida en que son concebidos    como parte del Estado, el cual se caracteriza por ser el ente capaz de dominar    leg&iacute;timamente, poseer una racionalidad universalizada, disponer de una    organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y ejercer la violencia leg&iacute;tima.    En este sentido, son dotados de rasgos tales como el orden, la convencionalidad,    la formalidad, la planeaci&oacute;n, la sensibilidad y la responsabilidad, entre    otros, que los representa como agentes cumplidores de su deber. En este marco,    cuando se encuentran relacionados con hechos punibles, estos son explicados    en el discurso en t&eacute;rminos de uso excesivo y aislado de la violencia    por parte de un integrante del organismo de seguridad o como una carencia individual    la cual debe se resuelve y juzga al interior de la instituci&oacute;n. As&iacute;,    lo que los caracteriza es empleado como estrategia para hacer comprensibles    los excesos de un actor prefigurado como correcto cuando act&uacute;a. El recurso    ling&uuml;&iacute;stico es, con frecuencia, construir expresiones atributivas    pasivas y formular sujetos inespec&iacute;ficos y gen&eacute;ricos.</p> <ul>   &quot;El cambio, dijo Pastrana, no significa que sea en sus funciones, ni en    su estructura ni mucho menos sus relaciones con otras instancias del Estado.    A&ntilde;adi&oacute; que las fuerzas militares ser&aacute;n el ejemplo para    la construcci&oacute;n de la paz, se fortalecer&aacute;n en su interior el respeto    de los derechos humanos, as&iacute; como lo referente al Derecho Internacional    Humanitario.&quot; (<i>El Heraldo</i>, 03-03-99. &quot;Modernizaci&oacute;n    militar.&quot; Nacional.)      </ul>     <p>En este caso, las expresiones atribuidas: <b>las fuerzas militares ser&aacute;n    el ejemplo para la construcci&oacute;n de la paz y se fortalecer&aacute;n en    su interior el respeto de los derechos humanos</b>, cumplen la funci&oacute;n    de proponer metas mediadas por el ejercicio directivo de alguien que como actor    discursivo, dijo <b>Pastrana y A&ntilde;adi&oacute;,</b> se propone con el rol    social para ordenar. Esta forma indirecta del acto de ordenar se formula mediante    la construcci&oacute;n de expresiones expl&iacute;citas en futuro que para este    caso se interpreta como una orden o como una petici&oacute;n afirmativa de actos    deseables para quien se subordina jer&aacute;rquicamente. Lo que se representa    es la transformaci&oacute;n de una situaci&oacute;n vigente, por una parte,    y por otra, la intensificaci&oacute;n de una situaci&oacute;n o estado de cosas.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los roles pasivos o pasivizaci&oacute;n construyen un actor como un objeto,    en cuyo caso pueden aparecer dos manifestaciones discursivas, por una parte,    cuando el actor es representado en alguna forma de posesivo y, por otra parte,    cuando se proponen como beneficiarios, ya sea para indicar la conversi&oacute;n    del actor en un elemento del que se obtiene una utilidad o para indicar que    el actor recibe una producci&oacute;n o beneficio. Un actor social pasivizado    convertido en objeto puede ser cuantificable y se nomina gen&eacute;ricamente:  </p> <ul>   &quot;Uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s sangrientos de la historia militar    colombiana se registr&oacute; el viernes 30 de agosto de 1996, cuando subversivos    arrasaron la base de Las Delicias, en l&iacute;mites de Caquet&aacute; y Putumayo.    Ese d&iacute;a el pa&iacute;s despert&oacute; con la noticia de que m&aacute;s    de 400 guerrilleros del frente sur de las FARC atacaron la unidad castrense    y que decenas de soldados de la Compa&ntilde;&iacute;a Selva No. 49, asignados    a su custodia, estaban muertos. Dos d&iacute;as mas tarde, los sobrevivientes    narraron como sus compa&ntilde;eros resistieron el ataque de la guerrilla, que    utiliz&oacute; morteros, granadas de mano y fusiles. Terminado el asalto, 28    militares murieron, 17 resultaron heridos y 60 fueron secuestrados. Nueve meses    m&aacute;s tarde los plagiados quedaron en libertad.&quot; (<i>El Tiempo</i>,    24-05-99. &quot;60 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por Las Delicias.&quot; La    Naci&oacute;n.)      </ul>     <p>En esta noticia<b> las decenas de soldados</b> son pasivizadas por el ataque    de los agentes <b>400 guerrilleros del frente sur de las FARC</b>, para luego    cuantificar y detallar los resultados del <b>ataque de la guerrilla</b>. N&oacute;tese    que el n&uacute;mero de atacantes se registra, mientras el n&uacute;mero de    militares que resistieron no es reportado, as&iacute; como la valoraci&oacute;n    que se realiza del acontecimiento, <b>Uno de los cap&iacute;tulos m&aacute;s    sangrientos de la historia militar colombiana se registr&oacute; el viernes    30 de agosto de 1996, cuando subversivos arrasaron la base de Las Delicias,    en l&iacute;mites de Caquet&aacute; y Putumayo</b>, y el car&aacute;cter de    cumplimiento del deber que se le da a las acciones militares <b>decenas de soldados    de la Compa&ntilde;&iacute;a Selva No. 49, asignados a su custodia.</b></p>     <p>La representaci&oacute;n del actor beneficiario se construye a trav&eacute;s    del uso de pronombres posesivos y expresiones que incluyen sentido de finalidad.    Este fen&oacute;meno puede expresarse por lo menos de dos formas: una, activ&aacute;ndolo    con sentido social positivo o negativo y otra, represent&aacute;ndolo como un    actor pasivizado. </p> <ul>   &quot;Otro de los voceros eclesiales fue monse&ntilde;or Fabio Suesc&uacute;n,    quien asumi&oacute; como nuevo obispo castrense. &#8216;Trabajar&eacute; para    que el Ej&eacute;rcito respete los derechos humanos y para que los soldados    act&uacute;en como cristianos aut&eacute;nticos&#8217;, dijo. Adem&aacute;s    pidi&oacute; la libertad de los uniformados v&iacute;ctimas del secuestro y    record&oacute; que las Fuerzas Militares deben estar al servicio de la paz y    no de la guerra.&quot; (<i>El Tiempo</i>, 10-03-01. &quot;proponen dialogar    con autodefensas.&quot; Pol&iacute;tica.)      </ul>     <p>La construcci&oacute;n del beneficiario en esta noticia se formula a trav&eacute;s    del recurso de segmentar, en primer lugar, el<b> Ej&eacute;rcito</b> recibe    la acci&oacute;n de <b>monse&ntilde;or Fabio Suesc&uacute;n</b>, quien en calidad    de actor activo es nominado a trav&eacute;s del uso del nombre propio articulado    a una titulaci&oacute;n honor&iacute;fica. La acci&oacute;n ejercida sobre el    ej&eacute;rcito puede interpretarse en dos perspectivas: <b>el Ej&eacute;rcito    </b>se beneficia cuando conoce y respeta los <b>derechos humanos</b> o hay un    beneficiario elidido sobre quien recae positivamente la acci&oacute;n de respetar    <b>los derechos humanos</b> (la poblaci&oacute;n civil). En segundo lugar, la    acci&oacute;n de trabajar recae sobre los <b>soldados</b> de quienes se pronostican    transformaciones positivas, ser <b>cristianos aut&eacute;nticos.</b> En tercer    lugar, <b>los uniformados</b>, son beneficiarios directos de la acci&oacute;n    discursiva, mientras que finalmente la asociaci&oacute;n con <b>Fuerzas Militares</b>    le permite mediante el acto de <b>recomendar</b> beneficiarlo con un valor que    se propone universalizado,<b> la paz</b>. En este sentido, el actor social activo    se representa como un sujeto con capacidad de an&aacute;lisis y con un conjunto    de conocimientos especializados que le otorga el poder de controlar cognitiva    y f&iacute;sicamente a sus beneficiarios. La perspectiva elaborada desde el    actor activo, permite reconocer adem&aacute;s, que hay quienes son propuestos    para ser reconocidos colectivamente con el derecho de prever, orientar y determinar    maneras de proceder en la sociedad. </p>     <p>El actor pasivo, adem&aacute;s, puede construirse mediante la representaci&oacute;n    de la acci&oacute;n en el marco de unas circunstancias cotidianas para suspender    el car&aacute;cter intencional de la acci&oacute;n; en este caso el recurso    es nominar mediante la circunstancializaci&oacute;n.</p> <ul>   &quot;Hoy, ante la tumba de Gal&aacute;n, podr&iacute;an reproducirse las palabras    que el mismo pronunci&oacute; el 13 de octubre de 1987, ante la del inmolado    candidato Jaime Pardo Leal: &quot;Soy consciente de que todo crimen pol&iacute;tico    amenaza los derechos fundamentales de todos los colombianos. Es m&aacute;s grave    y peligroso si se piensa que forma parte de una cadena de cr&iacute;menes que    hasta el momento permanecen en la impunidad, como si las investigaciones fueran    in&uacute;tiles o quienes las han emprendido se hubieran estrellado contra poderosas    organizaciones criminales frente a las cuales el Estado es impotente.&quot;&quot;    (<i>El Espectador</i>, 10-08-01. &quot;Justicia, justicia...&quot; Nacional.)      </ul>     <p>En la noticia las investigaciones formuladas como una metonimia de la justicia    se presentan a trav&eacute;s de expresiones que suspenden el valor de verosimilitud,    <b>como si las investigaciones fueran in&uacute;tiles</b>, para luego reafirmar    un encuentro casual, <b>se hubieran estrellado contra</b>, de individuos an&oacute;nimos,    presumiblemente los investigadores <b>o quienes las han emprendido</b> con una    elaboraci&oacute;n compleja, valorada y an&oacute;nima, <b>poderosas organizaciones    criminales</b>. La circunstancia construida en la noticia caracteriza al Estado    como un objeto sin capacidad de acci&oacute;n que se estrella o choca contra    poderosas organizaciones criminales. As&iacute; se construye la imagen de un    sistema de justicia o un Estado peque&ntilde;o que tropieza en su devenir con    un objeto grande. </p>     <p>La representaci&oacute;n del actor social en la prensa, se hace selectiva si    se tiene en cuenta que es frecuente constatar que hay usos en los que lo colectivo    se formula individualmente y lo personal se colectiviza. Esta manera de nominar    los actores cumple la funci&oacute;n pragm&aacute;tica de categorizar y contribuye    a fijar la funci&oacute;n evocadora del discurso. El recurso de nominar gen&eacute;ricamente    posibilita la construcci&oacute;n de etiquetas dif&iacute;cilmente verificables    o analizables cr&iacute;ticamente y pone los hechos en una perspectiva para    generar una percepci&oacute;n p&uacute;blica de los acontecimientos.</p> <ul>   &quot;&#8216;Farc son asesinos despiadados&#8217;, dice presidente de Estados    Unidos, George W. Bus.&quot; (El Tiempo, 21-02-03. &quot;&#8216;Farc son asesinos    despiadados&#8217;, dice presidente de Estados Unidos, George W. Bus.&quot;    Conflicto Armado.)     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>La personalizaci&oacute;n se expresa a trav&eacute;s formas diversas de nominar    que implican caracter&iacute;sticas humanas, bien sea presentando en forma expl&iacute;cita    la identidad de los actores mediante el uso de los nombres propios, como cuando    se nomina a <b>George W. Bush </b>de manera formal refiriendo en primer lugar    su funci&oacute;n p&uacute;blica, y se le atribuye la representaci&oacute;n    de un pa&iacute;s, como si en un individuo se sintetizaran las maneras de pensar    y ser de una comunidad o de un pa&iacute;s. Diferente, a la manera de nominar    a las Farc, en cuyo caso se elide el articulo definido y se hace de manera informal    e inespec&iacute;fica para atribuir a un colectivo amorfo una caracter&iacute;stica    propia de un individuo. El efecto que produce este recurso es, por una parte,    reducir y formular de manera simple un fen&oacute;meno social complejo, el conflicto    interno en Colombia, y por otra, promover sentimientos y puntos de vista sobre    un acontecimiento en particular. </p>     <p>N&oacute;tese adem&aacute;s, que en este caso el titular tematiza a las Farc.    Lo que se pone en evidencia es que se formulan dos nominaciones colectivas para    referirse al grupo guerrillero, &#8216;<b>Farc</b>, por una parte y <b>asesinos    despiadados</b>, por otra, esta &uacute;ltima no s&oacute;lo califica sino que    sirve para introducir dentro de la categor&iacute;a criminal a la organizaci&oacute;n    guerrillera, dado que la expresi&oacute;n asesinos referencia claramente, en    las normas jur&iacute;dicas nacionales e internacionales, a un tipo espec&iacute;fico    de contraventor o delincuente. Adem&aacute;s, la colectivizaci&oacute;n de despiadados    condensa un conjunto de atributos individuales como la crueldad, la falta de    piedad, la falta de humanidad y la ausencia de virtudes inspiradas en criterios    religiosos que fortalecen la imagen de un contraventor cuyas acciones ameritan    hechos de ley o formas legitimadas de represi&oacute;n del Estado. </p>     <p>Como se ha se&ntilde;alado la personalizaci&oacute;n se expresa a trav&eacute;s    formas diversas de nominar que implican caracter&iacute;sticas humanas, bien    sea presentando en forma expl&iacute;cita la identidad de los actores mediante    el uso de los nombres propios, de manera formal, semiformal o informal, recurso    que se conoce como nominaci&oacute;n determinada. Cuando la nominaci&oacute;n    se hace de manera inespec&iacute;fica y el actor se propone an&oacute;nimo se    nomina a trav&eacute;s de la forma indeterminada.</p> <ul>   &quot;Al condenar las acciones de las autodefensas, que en los &uacute;ltimos    cinco d&iacute;as dejan cerca de 130 muertos en el pa&iacute;s, el Gobierno    anunci&oacute; que se propone coordinar todas las acciones del Estado para establecer    la responsabilidad por esos hechos. Las afirmaciones las hizo el Gobierno a    trav&eacute;s de un comunicado emitido luego de una reuni&oacute;n que sostuvieron    el presidente Andr&eacute;s Pastrana, los ministros de Relaciones Exteriores,    Guillermo Fern&aacute;ndez; y de Defensa, Rodrigo Lloreda; y el Comandante de    las Fuerzas Militares, General Fernando Tapias. En el comunicado se dice, igualmente,    que se dar&aacute; curso a las recomendaciones de la &quot;Comisi&oacute;n    1290&quot;, que encabeza el Vicepresidente Gustavo Bell. La Comisi&oacute;n    1290 es de car&aacute;cter interinstitucional y busca establecer programas para    la defensa y protecci&oacute;n del Derecho Internacional Humanitario.&quot;    (El <i>Heraldo</i>, 13-01-99. &quot;Mano dura a paras: Presidente Pastrana.&quot;    Nacional.)      </ul>     <p> El recurso de personalizaci&oacute;n determinada, empleado en esta noticia,    puede ser observado mediante el reconocimiento de formas de nominaci&oacute;n    con titulaci&oacute;n como <b>el presidente Andr&eacute;s Pastrana, los ministros    de Relaciones Exteriores, Guillermo Fern&aacute;ndez; y de Defensa, Rodrigo    Lloreda, el Comandante de las Fuerzas Militares, General Fernando Tapias y el    Vicepresidente Gustavo Bell.</b> Estas se caracterizan por establecer en el    discurso grados de autoridad para indicar la veracidad de la informaci&oacute;n.    En la misma noticia se emplean formas de nominaci&oacute;n no espec&iacute;ficas    e indeterminadas como el <b>Gobierno y La Comisi&oacute;n 1290</b> para presentar    de forma an&oacute;nima el actor social implicado. En este caso se construye    mediante la expresi&oacute;n <b>En el comunicado se dice</b>, con lo cual se    crea el sentido de autoridad impersonal o de una fuerza coercitiva no identificada.  </p>     <p>Los actores del conflicto armado tambi&eacute;n se representan impersonalizados    recurriendo a nominar mediante sustantivos abstractos o concretos para relevar    ciertas caracter&iacute;sticas, as&iacute; para nominar un paramilitar se usan    expresiones del tipo:</p> <ul>   &quot;Taladro, El Mono, El Doctor o El Viejo, como se conoce a Giraldo Serna,    cobr&oacute; importancia para las autoridades de Washington desde 1999, cuando    se puso al descubierto todo el andamiaje para exportar coca&iacute;na e ingresar    armas para las autodefensas.&quot; (El Espectador, 29-06-02. &quot;Giraldo    Serna, en la mira de EU.&quot; Judicial.)    <br>   &quot;La ofensiva de los paramilitares parece ser una respuesta a un ataque    que hicieron guerrilleros de las FARC la semana pasada contra el principal cuartel    de Casta&ntilde;o. Casta&ntilde;o neg&oacute; acusaciones de las FARC de que    hombres bajo su mando han intentado asesinar al l&iacute;der del grupo guerrillero,    Manuel Marulanda. &quot;Marulanda es un s&iacute;mbolo que a m&iacute; me merece    respeto&quot;, dijo Casta&ntilde;o.&quot; (El Heraldo, 11-01-99. &quot;Casta&ntilde;o    avala acuerdo de paz con la guerrilla.&quot; Nacional.)     </ul>     <p>La impersonalizaci&oacute;n con sustantivos concretos ocurre cuando se emplean    seud&oacute;nimos o apodos, cuyo significado puede o no incluir rasgos humanos.    En <b>Taladro</b>, por ejemplo, se objetualiza al actor, mientras que en<b>    El Mono, El Doctor o El Viejo </b>se pone de relieve una de sus caracter&iacute;sticas    de rol o de atributo f&iacute;sico. Esta manera de nominar sustituyendo reiterativamente    la identidad del actor permite que la prensa enfatice los detalles en la construcci&oacute;n    de la imagen del actor, con el aparente prop&oacute;sito de ofrecer altos vol&uacute;menes    de informaci&oacute;n que, efectivamente, no contribuyen a disponer de elementos    anal&iacute;ticos para la interpretaci&oacute;n del fen&oacute;meno social propuesto.    La funci&oacute;n de estas maneras de nominar es la de crear una imagen asociada    a manifestaciones emotivas, sean estas positivas o negativas, orientando as&iacute;    un modo de interpretar al actor y a sus acciones. La impersonalizaci&oacute;n    con sustantivos abstractos recurre a categor&iacute;as universales como <b>hombres    </b>a trav&eacute;s de las cuales se elimina la identidad del actor para rescatar    rasgos comunes a todos los de su categor&iacute;a, pero, adem&aacute;s, permite    referenciar el rol y hacer &eacute;nfasis en la autoridad impersonal de <b>Casta&ntilde;o</b>.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Gran parte de las formas de nominar que se han se&ntilde;alado se encuentran    fuertemente asociadas con expresiones axiol&oacute;gicas deliberadamente indicadas    o simplemente sugeridas. La valoraci&oacute;n es por lo tanto otra manera de    nominar y categorizar a los actores sociales; en estos casos, los actores son    nominados a trav&eacute;s de expresiones que implican juicios de valor y por    lo tanto ponen en perspectiva al actor y sus acciones. En la siguiente noticia    se emplean los nombres &quot;<b>organizaci&oacute;n terrorista&quot; y bandoleros    </b>para referirse a las FARC. A trav&eacute;s de estas expresiones se construye    la representaci&oacute;n de los actores, por una parte, como un colectivo que    tiene los medios adecuados para dominar e infundir terror en una comunidad y,    por otra, a trav&eacute;s de una identificaci&oacute;n meton&iacute;mica del    instrumento por su usuario en la que se representa a los actores como cargadores    de armas. </p>     <p>N&oacute;tese que la conjunci&oacute;n de estas dos formas de nominar referencia,    en principio, fen&oacute;menos sociales distintos. As&iacute;, el terrorismo    es un fen&oacute;meno contempor&aacute;neo definido por el ejercicio de formas    extremas de violencia; mientras el bandolerismo es un fen&oacute;meno social    de la Espa&ntilde;a del siglo XVI caracterizado por el robo, con acciones violentas    espor&aacute;dicas ejercidas sobre quienes eran considerados poseedores de bienes    para luego compartir sus ganancias con los campesinos o con quienes eran considerados    despose&iacute;dos; los bandoleros no estaban organizados, ni ten&iacute;an    estrategias de acci&oacute;n sistem&aacute;ticas pero alcanzaban eficazmente    sus objetivos. </p> <ul>   &quot;El comandante del Ej&eacute;rcito, general Jorge Enrique Mora, denunci&oacute;    ante la justicia a varios jefes de la guerrilla de las Farc por torturar a dos    militares hasta causarles la muerte, informaron fuentes oficiales. El Comando    del Ej&eacute;rcito indic&oacute; que el general Mora Rangel present&oacute;    la denuncia ante el fiscal general de la Naci&oacute;n, Alfonso G&oacute;mez    M&eacute;ndez, para que investigue a los jefes guerrilleros &quot;por el homicidio,    las torturas y los tratos degradantes&quot; ocasionados al cabo Luis Felipe    Benavides y al soldado Fernando Antonio Vergara.    <br>   El general Mora, que calific&oacute; a las Farc de &quot;organizaci&oacute;n    terrorista&quot;, precis&oacute; que los dos militares fueron asesinados el    pasado 8 de abril en &quot;La Cuchilla de la Solapa&quot;, en el departamento    del Cauca. &quot;El demencial crimen se consum&oacute; despu&eacute;s de que    el personal militar resultara herido en un enfrentamiento sostenido con bandoleros    de las Farc&quot;, dijo el general Mora, quien pidi&oacute; la solidaridad    nacional e internacional &quot;ante la indiferencia frente a las atrocidades&quot;    de ese grupo insurgente.    <br>   Entre los denunciados figuran el l&iacute;der de las Farc, Manuel Marulanda    &#8216;Tirofijo&#8217;, de 68 a&ntilde;os, as&iacute; como dos de los tres delegados    de esa guerrilla en las negociaciones de paz con el Gobierno, Luis Eduardo Devia,    alias &#8216;Ra&uacute;l Reyes&#8217;, y Milton Toncel, &#8216;Joaqu&iacute;n    G&oacute;mez&#8217;.    <br>   El jefe del Ej&eacute;rcito asegur&oacute; que al cabo Benavides los subversivos    le dieron &quot;varios machetazos de manera inmisericorde hasta destrozarle    por completo el lado izquierdo de la cabeza&quot;. Al soldado Vergara &quot;le    cercenaron el pene y le lanzaron &aacute;cido en la cara hasta desfigurarlo    por completo&quot; y le dejaron &quot;abandonado hasta que muri&oacute; en    medio de espantosos dolores&quot;, agreg&oacute; el alto oficial. El jefe militar    manifest&oacute; que esos hechos violan el Derecho Internacional Humanitario    y los convenios de Ginebra. Entre los denunciados se encuentran tambi&eacute;n    &#8216;Iv&aacute;n M&aacute;rquez&#8217;, &#8216;Alfonso Cano&#8217;, Jorge    Brice&ntilde;o (&#8216;Mono Jojoy&#8217;, jefe del aparato militar de las Farc)    y &#8216;Marco Le&oacute;n Calarc&aacute;&#8217;, portavoz internacional del    grupo que reside en M&eacute;xico. Estos hechos de violencia tienen alarmado    al comandante del Batall&oacute;n de Infanter&iacute;a &#8216;Jos&eacute; Hilario    L&oacute;pez&#8217;, teniente coronel Enrique Luis Cotes Prado quien dijo que    &quot;mientras la pobreza del Estado se refleje en los equipos que tiene el    Ej&eacute;rcito, no solo se puede pensar que la guerrilla va a acabar con el    Cauca sino con otras regiones del pa&iacute;s&quot;. Seg&uacute;n el coronel    Cotes Prado, &quot;esta &#8216;falencia&#8217; no permite que combatamos como    se debe. Nuestros hombres tienen que arriesgarse frente a los guerrilleros porque    se carece de elementos eficientes&quot;, dijo el oficial. &quot;Yo no estoy    en este comando para seguirles entregando m&aacute;s ata&uacute;des con banderitas    a los familiares.&quot;&quot; (<i>El Pa&iacute;s,</i> 29-05-99. &quot;Ej&eacute;rcito    denuncia a las Farc por homicidio.&quot;)      </ul>     <p>En esta noticia se puede rastrear una s&iacute;ntesis de los recursos en los    que se emplean formas de determinaci&oacute;n catalogadas de nombramiento, es    decir, todas aquellas expresiones en las que se representa a los actores mediante    nombre propios, bien sea mediante la utilizaci&oacute;n de nominaci&oacute;n    formal como el apellido, o semiformal como el nombre y el apellido o informal    como el nombre. Estas formas de nominaci&oacute;n pueden aparecer en conjunci&oacute;n    con formas de nominar por rangos o cargos de jerarqu&iacute;a o mediante letras,    n&uacute;meros o seud&oacute;nimos que suspenden el nombramiento. As&iacute;,    <b>El comandante del Ej&eacute;rcito, general Jorge Enrique Mora</b> integra    la titulaci&oacute;n con la nominaci&oacute;n informal, caso que es reiterativo    cuando se representa a las fuerzas armadas como actor discursivo. Desde el punto    de vista pragm&aacute;tico las funciones de estas maneras mixtas de nominar    son, por una parte, dotar de autoridad la informaci&oacute;n presentada y, por    otra, construir la representaci&oacute;n de la estructura jer&aacute;rquica    de las fuerzas armadas.</p>     <p> De manera similar, la nominaci&oacute;n de las guerrillas puede aparecer integrando    rango con nominaci&oacute;n informal como en <b>el l&iacute;der de las Farc,    Manuel Marulanda &#8216;Tirofijo&#8217;,</b> donde para este tipo de actores,    asociados con el concepto de grupos armados ilegales, aparecen otras formas    de nominaci&oacute;n como los apodos, y dentro de esta forma de nominar los    alias. El uso de apodos y alias desempe&ntilde;a la funci&oacute;n de sustituir    el valor nemot&eacute;cnico del nombre, para construir uno nuevo con una identidad,    como en <b>Jorge Brice&ntilde;o (&#8216;Mono Jojoy&#8217;, jefe del aparato    militar de las Farc).</b></p>     <p>Se han formulado, siguiendo parcialmente van Leeuwen (1996), dos grandes estrategias,    la exclusi&oacute;n y la inclusi&oacute;n. La exclusi&oacute;n es el mecanismo    a trav&eacute;s del cual no se nomina directamente a un actor y su descubrimiento    exige del analista la reconstrucci&oacute;n del contexto total de la noticia    para el caso de la supresi&oacute;n, o de su co-texto para el caso del trasfondo.    La inclusi&oacute;n se caracteriza por la utilizaci&oacute;n de diversas formas    de nominaci&oacute;n que se encuentran asociadas con la representaci&oacute;n    que se tienen de los actores. Para este trabajo, se asumen cinco recursos de    representaci&oacute;n del actor que dan cuenta del fen&oacute;meno de inclusi&oacute;n    y que se presentan a manera de s&iacute;ntesis en la tabla siguiente, sin desconocer    que en espa&ntilde;ol pueden aparecer otras m&uacute;ltiples formas de nominaci&oacute;n    incluyente que ser&aacute;n objeto de reflexi&oacute;n en otros trabajos.<a href="#(tab4)">Tabla    4.</a> </p>     <p><a name="#(tab4)">       ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <img src="img/revistas/fyf/n18/n18a07tab4.gif">   </center> </p>     <p>Los diversos recursos de nominaci&oacute;n empleados por la prensa aportan    rasgos de los actores armados en conflicto que pueden ser empleados para el    descubrimiento y estructuraci&oacute;n de identidades, desde donde se puede    interpretar la responsabilidad social de la prensa. Al nominar, la prensa emplea    mecanismos de asociaci&oacute;n que le permiten establecer identidades colectivas    para los distintos grupos armados. Las identidades colectivas se configuran    en virtud de la diferenciaci&oacute;n que se hace de un grupo en relaci&oacute;n    con otros en un momento y lugar espec&iacute;fico y confirman su presencia por    la conciencia que sus miembros tienen de su existencia como diferentes, lo cual    se manifiesta en el reconocimiento de determinadas formas de nominar. La conformaci&oacute;n    de identidades colectivas supone la elaboraci&oacute;n de rasgos y caracter&iacute;sticas    comunes como los valores, las costumbres, las creencias, los s&iacute;mbolos    y las acciones que sustentan sentimientos de pertenencia e insertan a los miembros    en una historia colectiva que se construye en los discursos propios de una comunidad.    En este sentido la identidad se reconstruye en maneras de clasificar los grupos    o los individuos, calificarlos, definirlos, atribuirles acciones, para incluirlos    o excluirlos en relaci&oacute;n con un grupo o persona de referencia.</p>     <p>En este sentido, las estrategias de asociaci&oacute;n presentes en las formas    de nombrar podr&iacute;an asimilarse a los criterios para la construcci&oacute;n    de identidades colectivas propuestos por de la Torre (2001), dado que al representar    a un actor social a trav&eacute;s de una forma de nominar se reconoce de manera    impl&iacute;cita o explicita su car&aacute;cter de agente o de paciente y, con    ello, los modos de organizaci&oacute;n selectiva de la realidad social en torno    a los seres y las acciones. Los criterios para la construcci&oacute;n de identidades    son: la existencia de elementos compartidos o criterios objetivos, las construcciones    mentales sobre los rasgos que definen la colectividad o criterios perceptivos,    y la existencia de grados de pertenencia. Como es de esperarse, este trabajo    s&oacute;lo da cuenta de algunas de las caracter&iacute;sticas objetivas y perceptivas    de los actores sociales, al tiempo que se asume que la auto-nominaci&oacute;n    de los actores sociales es criterio suficiente de pertenencia. Debe anotarse    que la identidad colectiva da cuenta de lo idiosincr&aacute;sico de un grupo    social, pero no cobija totalmente la manera como los miembros de las colectividades    se apropian y aportan a la construcci&oacute;n de las identidades. </p>     <p>Con base en estos elementos es posible preguntar qu&eacute; caracteriza a cada    actor armado del conflicto desde la representaci&oacute;n que la prensa le hace    y, en consecuencia, qu&eacute; imagen permite f&aacute;cilmente su reconocimiento.    Es importante resaltar que las im&aacute;genes son diversas por lo que aqu&iacute;    se apuesta por la reconstrucci&oacute;n de algunas de ellas y se dejan las otras    para futuros trabajos.</p>     <p>La primera identidad colectiva se recoge con la denominaci&oacute;n <b>grupos    armados</b>, que proviene de las formas de nominaci&oacute;n sintetizadas en    la <a href="#(tab1)">Tabla 1</a>, donde se encuentra <b>Fuerzas armadas de Colombia,    grupos armados ilegales</b>, grupos armados al margen de la ley, grupos ilegales,    entre otros, diferenci&aacute;ndolos de la poblaci&oacute;n civil. El &eacute;nfasis    para la caracterizaci&oacute;n de este grupo es el porte de un arma y un uniforme    como s&iacute;mbolo, la existencia de una organizaci&oacute;n jer&aacute;rquica    de mando, la dominaci&oacute;n territorial y poblacional y el seguimiento de    unos lineamientos normativos. En este caso, la sociedad se representa divida    en dos facciones, los armados y los desarmados. La consecuencia de esta manera    de representar el mundo incluye la conceptualizaci&oacute;n del victimario y    la v&iacute;ctima, del dominador y el dominado, del fuerte y el d&eacute;bil,    donde prevalece como criterio el arma para el ejercicio de la fuerza f&iacute;sica    en el proceso de regulaci&oacute;n de las sociedades. </p>     <p>La segunda denominaci&oacute;n es <b>organizaciones delictivas</b> que incluye    grupos (fuerzas) armados ilegales, grupos (fuerzas) armados al margen de la    ley, y grupos (fuerzas) armados irregulares, donde el rasgo com&uacute;n que    les define es su desvinculaci&oacute;n con la organizaci&oacute;n armada estatal    y el conjunto de acciones violatorias a las normas y principios sociales reconocidos    por la sociedad civil, la sociedad pol&iacute;tica y el Estado. N&oacute;tese    que la manera como se agruparon las guerrillas y los paramilitares confluyendo    en formas de nominar que tienen clara connotaci&oacute;n delincuencial proceden,    por una parte, de hechos punibles identificables como el secuestro y, por otra    parte, de formas de valorar la realidad en una perspectiva interesada como cuando    se nominan &#8216;terroristas&#8217; o &#8216;bandoleros&#8217;. Este modo de    representar de manera indiscriminada a las guerrillas y a las AUC elide para    los primeros, el estatus pol&iacute;tico que en alg&uacute;n momento se les    reconoce y, a los segundos, se les desconoce su v&iacute;nculo con el status    quo del poder pol&iacute;tico vigente. As&iacute;, se representan como grupos    de delincuencia com&uacute;n que deben ser reprimidos o castigados con los recursos    propios del sistema jur&iacute;dico.</p>     <p>La tercera denominaci&oacute;n es <b>guerrillas</b>; cuya representaci&oacute;n    procede de la manera como se emplean los recursos de nominaci&oacute;n para    la configuraci&oacute;n de la estrategia de inclusi&oacute;n, tal como se mostr&oacute;    en la<a href="#(tab4)"> Tabla 4.</a> Las implicaciones interpretativas de nombres    como grupos insurgente, grupos subversivos o fuerzas revolucionarias implica    que se definan como colectividades organizadas orientadas por principios de    izquierda procedentes de sus v&iacute;nculos socialistas o comunistas, cuyo    s&iacute;mbolo son las armas, que usan pol&iacute;ticamente su poder armado    para controlar y explotar econ&oacute;micamente territorios y poblaciones. La    representaci&oacute;n de las guerrillas evoca la imagen del amalgamiento entre    una ideolog&iacute;a marxista en lo pol&iacute;tico, una propuesta de reivindicaci&oacute;n    de la exclusi&oacute;n en lo social, y el fortalecimiento en una econom&iacute;a    basada en el narcotr&aacute;fico, especialmente para el caso de las FARC. En    esta hibridaci&oacute;n se construye un actor social espec&iacute;fico en el    que se articulan s&iacute;mbolos como: el arma, el dinero y elementos del atuendo    campesino (poncho, sombrero, toalla), entre otros.</p>     <p>La cuarta es <b>autodefensas</b>, que procede como en el caso anterior de la    estrategia de inclusi&oacute;n, a partir de expresiones como Autodefensas Unidas    de Colombia, paramilitares, grupos de autodefensa ilegales, paras o paracos    que son representados como colectivos organizados para enfrentar los grupos    insurgentes. La construcci&oacute;n de su identidad presenta diversas facetas,    en primer lugar, se proponen las caracter&iacute;sticas de los miembros de sectores    influyentes de la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a (incluyendo el narcotr&aacute;fico)    que pueden verse afectados con las acciones de las guerrillas; en segundo lugar,    se apuesta por una imagen de instituci&oacute;n civil armada auspiciada por    el Estado y los militares en la que se recogen rasgos de las personas encontradas    en la base social (mineros, campesinos, militares rasos, pandilleros); y, en    tercer lugar, se le representa como una organizaci&oacute;n de grupos civiles    que toman las armas para proveer seguridad y hacer justicia en ausencia del    Estado. Esta multiplicidad de identidades presentes en el grupo surgen de un    origen localizable en la defensa de un inter&eacute;s (propio o de un patr&oacute;n),    que se interrelacionan cuando se crea la confederaci&oacute;n de autodefensas,    AUC. En todos los casos en la construcci&oacute;n identitaria prevalece un car&aacute;cter    de inter&eacute;s privado y una intenci&oacute;n de respuesta frente la presencia    armada o pol&iacute;tica de la guerrilla. </p>     <p>La quinta es <b>Fuerzas Armadas del Estado</b>, que al igual que las dos anteriores    procede de las formas de inclusi&oacute;n estudiadas, tales como: Fuerzas Armadas    de Colombia, Fuerzas Armadas, Fuerzas Militares, Fuerza P&uacute;blica, Organismos    de Seguridad del Estado, Organismos de Seguridad, Fuerzas de seguridad, Ej&eacute;rcito    Nacional, Ej&eacute;rcito, Batall&oacute;n-Batallones-Escuadrones-Comandos,    Militares, Polic&iacute;a, Polic&iacute;a Nacional. Estas maneras de referenciar    da cuenta de lo que las sociedades contempor&aacute;neas han denominado las    fuerzas leg&iacute;timas caracterizadas por poseer el monopolio de las armas    tanto dentro del territorio, como en relaci&oacute;n con los otros estados.    Las fuerzas armadas del Estado han construido una imagen de poder fragmentado    o discontinuo si se tiene en cuenta que la distribuci&oacute;n del control del    estado ha dejado espacios vac&iacute;os que posibilitan la existencia de segmentos    poblacionales no regulados ni amparados por esa fuerza leg&iacute;tima que se    ve suplantada por otras redes de poder (elites pol&iacute;ticas regionales,    partidos, monopolios econ&oacute;micos). En general, originariamente las Fuerzas    Armadas del Estado proceden de una concepci&oacute;n de construcci&oacute;n    de Estado que articula diversos sectores poblacionales, pero que en sus bases    esta constituida por j&oacute;venes de origen campesino y obrero. </p>     <p>Lo que se indicado hasta ahora se&ntilde;ala que la nominaci&oacute;n constituye    un recurso ling&uuml;&iacute;stico fundamental para explicitar las maneras como    se representan los actores sociales en el discurso, espec&iacute;ficamente en    la prensa. La categorizaci&oacute;n formulada sigue siendo provisional e incompleta    y el ejercicio realizado ha mostrado articulaciones y l&iacute;mites difusos.    El procedimiento de an&aacute;lisis ha permitido abordar la categor&iacute;a    de actor en por lo menos dos perspectivas, primero es viable deslindar el actor    social del discursivo y se&ntilde;alar una tipolog&iacute;a y sus funciones    en el discurso; segundo, al reconstruir los contextos comunicativos posibles,    se ponen en relaci&oacute;n las estrategias de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n    con un conjunto de recursos ling&uuml;&iacute;sticos desde donde se desentra&ntilde;an    formas de representar actores ya sea suprimiendo u ocultando su identidad o    responsabilidad o, sustituy&eacute;ndola, reorden&aacute;ndola y amalgam&aacute;ndola    para crear, promover o eliminar maneras de comprender e interpretar una realidad,    en este caso el conflicto armado interno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las diversas estrategias y recursos de representaci&oacute;n de los actores    sociales en el discurso posibilit&oacute; dilucidar, las maneras como se agruparon    las nominaciones, un conjunto de rasgos definitorios de las identidades de los    grupos que abren paso a la comprensi&oacute;n cr&iacute;tica de las representaciones    propuestas por la prensa y su papel en la construcci&oacute;n de un fen&oacute;meno    social.</p>     <p>Las formas de nominar en la prensa, a prop&oacute;sito del conflicto armado,    indican que al asociar y disociar los distintos actores armados en sus identidades    se ocultan tejidos de interacci&oacute;n simb&oacute;lica y f&iacute;sica que    definen el ejercicio de poder y de violencia inherente a la existencia de estos    actores. As&iacute;, las contravenciones: masacres, secuestros, extorsi&oacute;n,    desplazamiento y narcotr&aacute;fico se deslindan entre s&iacute; y se desarticulan    de una meta com&uacute;n, el control territorial y el ejercicio de poder. Lo    que se formula es que es posible dividir y ocultar las relaciones que necesariamente    genera el actor armado con la poblaci&oacute;n civil &#8211;v&iacute;ctimas&#8211;.    Cada contravenci&oacute;n o todas en su conjunto son el resultado de t&aacute;cticas    y l&oacute;gicas que se proponen alcanzar metas de orden pol&iacute;tico y econ&oacute;mico.</p>     <p>La asociaci&oacute;n m&aacute;s o menos generalizada de la relaci&oacute;n    de los organismos de seguridad del Estado con los paramilitares y su disociaci&oacute;n    con las guerrillas oculta la manera como se ha venido construyendo un Estado    que se sustenta en formas jerarquizadas de orden pol&iacute;tico y de distribuci&oacute;n    territorial que subordinan amplios sectores de la poblaci&oacute;n, en particular    la poblaci&oacute;n rural que debe replegarse a zonas cada vez m&aacute;s perif&eacute;ricas    y deprimidas en raz&oacute;n de la manera como se distribuye la tierra y el    poder territorial.</p>     <p>La disociaci&oacute;n de los actores armados, oculta que el pa&iacute;s carece    de presencia homog&eacute;nea del Estado en el territorio nacional. Sin duda,    como lo se&ntilde;ala el informe del Programa de las Naciones Unidas para el    Desarrollo PNUD (2003), las guerrillas y los paramilitares tienen un papel importante    en la construcci&oacute;n de formas de regulaci&oacute;n y convivencia social    en zonas donde el Estado es incapaz de ejercer la fuerza, regular la vida social    y construir redes de interacci&oacute;n para el ejercicio del poder pol&iacute;tico.</p>     <p>La prensa en forma impl&iacute;cita o expl&iacute;cita construye identidades    y genera un espacio cognitivo y emotivo, en el que separa o une a unos actores    de otros, al tiempo que dota de valores a las identidades. En el caso de los    actores del conflicto armado colombiano, los valores con los cuales se estructuran    las representaciones de los actores proceden, primero, de la manera como se    representa su conformaci&oacute;n y su constituci&oacute;n hist&oacute;rica    como cuando se emplea el nombre<b> la marxista guerrilla de las Farc</b> (<i>El    Heraldo,</i> 31-10-99. &quot;Paras insisten en &quot;c&oacute;digo de guerra.&quot;    Nacional.), y, segundo, de la objetualizaci&oacute;n que se expresa en formas    sustantivas, recurso con el cual se califican ciertas acciones o lugares en    la sociedad, como en <b>grupos terroristas </b>(<i>El tiempo</i>, 24-02-02.    &quot;La campa&ntilde;a de terror de las Farc se agudizar&aacute;.&quot; Primer    Plano.) Las identidades colectivas valoradas que son propuestas como representaciones    de los actores obedecen a cierto estereotipo, en el que se busca fortalecer    el reconocimiento de las colectividades y los polos presentes en las dicotom&iacute;as    (bueno-malo, enemigo-amigo, nosotros-los otros, armados-desarmados). En este    orden de ideas, la construcci&oacute;n de identidades a partir de representaciones    estereotipadas permite que desde los discursos sociales se creen unas formas    de actuar o im&aacute;genes esperadas de los actores, en relaci&oacute;n con    su lugar en la sociedad que funciona a la manera de un paradigma, lo cual impide    una comprensi&oacute;n de la complejidad de la realidad. </p>     <p>Como se ha venido se&ntilde;alando a lo largo de este texto, las formas de    nominar ya sea mediante nombre propio o el uso de nombres comunes desempe&ntilde;a    no s&oacute;lo la funci&oacute;n cognitiva de nombrar, afirmar o mantener la    individualidad, o de asociar el nombre a un concepto para los nombres comunes,    sino que en determinados usos contribuye de manera puntual a ocultar identidades,    a crear nuevas, a borrar l&iacute;mites conceptuales entre grupos o sectores    asociados o disociados, y en &uacute;ltimas a construir una manera de representar    la realidad social. En este sentido, la nominaci&oacute;n desempe&ntilde;a la    funci&oacute;n cognitiva de construir objetos sociales asegurando su existencia    y unicidad.</p>     <p>Los interrogantes que surgen de las formas indiscriminadas de nominar y de    la construcci&oacute;n de identidades difusas, por una parte, tienen que ver    con qu&eacute; posibilidades se generan para comprender las particularidades    de cada actor y, en consecuencia, ubicarlos en su justa medida en el marco del    conflicto, tanto para atribuirles hechos o responsabilidades como para convocarlos    a participar de formas alternativas en la sociedad. Por otra parte, ese uso    indiscriminado de nominaciones y sus eventuales amalgamientos debe cuestionarse    sobre qu&eacute; es posible ganar o perder, tanto en el nivel cognitivo como    en la acci&oacute;n pol&iacute;tica. </p>    <hr size="1">      <p><b><font size="3">Comentarios</font></b></p>      <p><a name="#(1)"> 1.</a> Este trabajo forma parte de las investigaciones &quot;Representaciones    sociales sobre la impunidad en la prensa colombiana&quot; y &quot;Niveles    de organizaci&oacute;n del conocimiento social en el discurso&quot;. Agradezco    la colaboraci&oacute;n prestada por mi asistente de investigaci&oacute;n Edwar    E. Hern&aacute;ndez, estudiante del Psicolog&iacute;a de la Universidad Nacional    de Colombia. </p>         <p><a name="#(2)"> 2.</a> Los subrayados son míos.</p>       <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">REFERENCIAS</font></b></p>      <!-- ref --><p>BAJTIN, M. (1985). Est&eacute;tica de la creaci&oacute;n verbal. M&eacute;xico:    Siglo XXI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-338X200500010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DIJK, T. van (2000). El discurso como interacci&oacute;n social. Barcelona:    Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-338X200500010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DIRECCI&Oacute;N DE RESPONSABILIDAD SOCIAL DE EL TIEMPO. (2003). Cuadernos    de an&aacute;lisis: El conflicto armado en las p&aacute;ginas de El Tiempo.    Bogot&aacute;: Casa Editorial El Tiempo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-338X200500010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LEEUWEN T. van (1996). &quot;The representation of social actors&quot;. En    Text and Practices: Readings in critical discourse analysis. Caldas-Coulthard,    C. R. y Coulthard, M. (Eds.) London: Routledge&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-338X200500010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO, PNUD. (2003). El conflicto,    callej&oacute;n con salida. Informe Nacional de Desarrollo Humano Colombia-2003.    Bogot&aacute;: Panamericana Formas e Impresos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-338X200500010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>SEARLE, J. (1991). La b&uacute;squeda del significado. Lecturas de filosof&iacute;a    del lenguaje. Madrid: Tecnos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-338X200500010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>TORRE MOLINA, C. de la (2001). &quot;Aproximaciones al estudio de las identidades    colectivas&quot;. En Las identidades. Una mirada desde la psicolog&iacute;a.    U. Virtual en:<a href="http://www.cubaliteraria.com" target="_blank">www.cubaliteraria.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-338X200500010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>TOURRAINE, A. (1984). El retorno del actor. Buenos Aires: Eudeba.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-338X200500010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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