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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Relevancia e Inferencia: Procesos cognitivos propios de la comunicación humana]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Relevance and Inference: Cognitive Processes Typical of Human Communication]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper aims to show the most representative cognitive tenets of the Theory of Relevance by Sperber and Wilson as to the ostensive-inferential model. This model posists an explicit deductive mechanism which accounts for processes and strategies allowing the transfer from literal meaning to pragmatic interpretation of messages in the human communicative process.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana"size="2">       <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>Relevancia e Inferencia: Procesos cognitivos    <br> propios de la comunicaci&oacute;n humana <a href="#(*)"><sup>*</sup></a> </b></font></p>      <br>     <p align="center"><font size="3" face="Verdana"><b>Relevance and Inference: Cognitive Processes Typical of Human Communication </b></font></p>      <p><b>Constanza Moya Pardo</b> </p>      <p>Universidad Nacional de Colombia    <br>  Departamento de Lingü&iacute;stica. E mail:  <a href="mailto:mcmoyap@unal.edu.co">mcmoyap@unal.edu.co</a></p>   <hr size="1">      <p><b><font size="3">Resumen</font></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este art&iacute;culo pretende mostrar los planteamientos cognitivos m&aacute;s representativos de la Teor&iacute;a de la Relevancia propuesta por Spelber & Wilson con respecto al modelo ostensivo-inferencial. Este modelo plantea un mecanismo deductivo expl&iacute;cito que da cuenta de los procesos y estrategias que permiten el paso del significado literal a la interpretaci&oacute;n pragm&aacute;tica de los mensajes en el proceso de comunicaci&oacute;n humana.</p>      <p><b>Palabras claves: </b> Interpretaci&oacute;n, relevancia, inferencias, ostensi&oacute;n, supuestos.</p>  <hr size="1">      <p><b><font size="3">Abstract</font></b></p>      <p>This paper aims to show the most representative cognitive tenets of the Theory of Relevance by Sperber and Wilson as to the ostensive-inferential model. This model posists an explicit deductive mechanism which accounts for processes and strategies allowing the transfer from literal meaning to pragmatic interpretation of messages in the human communicative process.</p>      <p><b>Key Words:</b>	 Interpretation, Relevance, Inferences, Ostension, Assumptions.</p>  <hr size="1">      <p><b><font size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>      <p>El proceso de comunicaci&oacute;n humana se caracteriza por el conjunto de actividades racionales que se llevan a cabo y que permiten que podamos no s&oacute;lo obtener informaci&oacute;n del entorno a trav&eacute;s de la percepci&oacute;n, sino inferir nuevos conocimientos a partir de otros ya adquiridos. Todas estas capacidades cognitivas son esencialmente representacionales; todas ellas involucran significados, aunque no se trate de significados lingü&iacute;sticamente expresados. Racionalidad, inferencia y sentido est&aacute;n indisolublemente ligados en la actividad sociocomunicativa del hombre.</p>      <p>La teor&iacute;a de la relevancia brinda un aporte importante a la comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno complejo de la comunicaci&oacute;n verbal humana. Al igual que otras propuestas que surgen desde una perspectiva pragm&aacute;tica, intenta explicar lo que ocurre cuando hablantes y oyentes producen e interpretan el lenguaje. Es decir,pretenden dar cuenta de los principios que regulan el uso del lenguaje en la comunicaci&oacute;n humana. </p>      <p>Sperber y Wilson afirman que la comunicaci&oacute;n verbal empieza propiamente cuando se reconoce, no que el hablante est&aacute; sencillamente hablando, ni tampoco que est&aacute; simplemente comunic&aacute;ndose al hablar, sino que le est&aacute; diciendo algo a alguien:  </p>  <ul>La descripci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n en t&eacute;rminos de intenciones e inferencias es, en cierto sentido, una cuesti&oacute;n de sentido com&uacute;n. Todos somos hablantes y oyentes. Como hablantes, queremos que nuestros oyentes reconozcan nuestra intenci&oacute;n de informarles de un determinado estado de cosas. Como oyentes, intentamos reconocer de qu&eacute; tiene la intenci&oacute;n de informarnos el hablante……. La comunicaci&oacute;n tiene &eacute;xito no cuando los oyentes reconocen el significado lingü&iacute;stico del enunciado, sino cuando infieren el &quot;significado que el hablante le atribuye<a href="#(1)"><sup>1</sup></a>     </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin lugar a dudas, uno de los conceptos b&aacute;sicos m&aacute;s importantes de la teor&iacute;a    de estos autores es el que ata&ntilde;e al <i>principio de relevancia</i>. La relevancia    no es una propiedad intr&iacute;nseca de los enunciados sino una cuesti&oacute;n de grado    que se deriva de la relaci&oacute;n entre un supuesto dado y un contexto. Aqu&iacute; se sugiere    evaluar la relevancia de un supuesto en t&eacute;rminos semejantes a los que se utilizan    para medir la productividad, es decir, sopesando tanto los costos como los beneficios.    No basta con calcular el efecto contextual; es necesario relacionarlo tambi&eacute;n    con el esfuerzo que ha sido necesario invertir para lograr dicho efecto.</p>       <p> <i>La teor&iacute;a de la relevancia</i> plantea que si un hablante pretende lograr    una eficiencia &oacute;ptima de funcionamiento en las situaciones comunicativas, deber&aacute;    satisfacer dos condiciones restrictivas: </p>      <p>1) Por una parte, el comunicador tiene que intentar potenciar al m&aacute;ximo el efecto cognitivo que sus enunciados puedan tener sobre el auditorio (el hablante debe modificar efectivamente un determinado conjunto de creencias que sus interlocutores poseen con anterioridad al enunciado). </p>      <p>2) Y por la otra, el comunicador deber&aacute; emplear, en esa operaci&oacute;n de influencia, el m&iacute;nimo coste de energ&iacute;a de procesamiento posible. </p>      <p>Seg&uacute;n los autores, esa eficacia en el funcionamiento inferencial del sistema    cognitivo responsable del tratamiento de la informaci&oacute;n pragm&aacute;tica (el procesador    central) se debe a que est&aacute; guiado por un &uacute;nico principio: el <i>seguimiento    de la relevancia</i>. La relevancia entendida como un principio cognitivo,    puede evaluarse comparativamente, calculando el nivel de beneficio frente al    nivel de coste que comporta su seguimiento en la producci&oacute;n e interpretaci&oacute;n    de enunciados. </p>      <p>Los procesos mentales, como cualquier otro proceso biol&oacute;gico, se realizan empleando un esfuerzo o gasto de energ&iacute;a determinado en su ejecuci&oacute;n, ese esfuerzo de procesamiento de un enunciado (productivo e interpretativo) es un factor negativo ya que cuanto m&aacute;s elevado sea el gasto de energ&iacute;a empleado, menor ser&aacute; el grado de relevancia del enunciado. De este modo, la relevancia se configura no tanto como un concepto clasificatorio, sino como un concepto comparativo: la relevancia no se juzga en t&eacute;rminos absolutos sino relativos. Es decir, un supuesto es relevante en un contexto: en la medida en que sus esfuerzos contextuales son amplios, y en la medida en que el esfuerzo requerido para obtenerlos es peque&ntilde;o.</p>      <p>Por otro lado, el contexto no viene dado de antemano, sino que el destinatario de un enunciado lo elige y modifica en cada momento, el que interpreta un est&iacute;mulo lo hace pensando en que puede ser relevante; para lo cual busca entre su conjunto total de supuestos aquellos que le conduzcan a la interpretaci&oacute;n m&aacute;s relevante posible (la que con un coste de procesamiento m&iacute;nimo, produzca la mayor cantidad posible de efectos contextuales). Por lo tanto, lo dado no es el contexto mismo sino la presunci&oacute;n de que lo que se ha dicho es relevante. </p>  <ul> Ser relevante no es una caracter&iacute;stica intr&iacute;nseca de los enunciados. Se trata m&aacute;s bien de una propiedad que surge de la relaci&oacute;n entre enunciados y contexto, esto es, entre el enunciado, por una parte, y un individuo con su particular conjunto de supuestos en una situaci&oacute;n concreta, por la otra. Lo que puede ser relevante para alguien en un momento dado, puede no serlo para otra persona, o puede no serlo para &eacute;l mismo en otras circunstancias <a href="#(2)"><sup>2</sup></a>     </ul>      <p>En una conversaci&oacute;n se parte siempre del supuesto    de que hay la intenci&oacute;n de comunicar, es decir, cualquier acto de comunicaci&oacute;n    comunica autom&aacute;ticamente una presunci&oacute;n de relevancia la cual se manifiesta    en las dos vertientes: en cuanto a los efectos y en cuanto al esfuerzo. En consecuencia,    se presume que los efectos obtenidos ser&aacute;n suficientemente importantes como    para que merezca la pena el esfuerzo de procesar el enunciado. Y adem&aacute;s, se    supone que el esfuerzo que se invierte no ser&aacute; mayor de lo necesario para conseguir    los efectos contextuales. Esta presunci&oacute;n de relevancia, adem&aacute;s de ayudar a    interpretar el enunciado, act&uacute;a tambi&eacute;n como un principio organizador en la    producci&oacute;n de mensajes. Este principio de relevancia supone que el que comunica    utiliza el est&iacute;mulo que le parece m&aacute;s relevante para la persona cuyo entorno    trata de modificar. &quot;<i>todo acto de comunicaci&oacute;n ostensiva comunica la presunci&oacute;n    de su propia relevancia &oacute;ptima&quot;</i> Este principio se aplica sin excepci&oacute;n,    se sigue aunque no se conozca y no se puede violar ni aun queriendo.</p>       <p>Resumiendo podemos decir que uno de los objetivos cognitivos del hablante es potenciar al m&aacute;ximo la relevancia de sus enunciados, a fin de que su interlocutor tenga un punto de apoyo desde el cual pueda procesar de una manera &oacute;ptima la informaci&oacute;n comunicada intencionadamente, es decir, el hablante intentar&aacute; elegir el est&iacute;mulo lingü&iacute;stico m&aacute;s relevante, el que produzca mayores efectos contextuales, teniendo en cuenta que ha de ser tambi&eacute;n aquel que su interlocutor pueda procesar, de un modo pertinente, con un esfuerzo menor. Y esto es as&iacute; dado que el hablante quiere ser comprendido, por eso cualquier incremento innecesario en el esfuerzo de procesamiento por parte del oyente aumentar&iacute;a el riesgo de malentendidos y acabar&iacute;a deteriorando el grado de relevancia del enunciado.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dentro de este modelo, el proceso de la comunicaci&oacute;n verbal se resumir&iacute;a as&iacute;: un enunciado es, desde el punto de vista f&iacute;sico, una modificaci&oacute;n perceptible del entorno hecha de manera intencional por un emisor. Desde el momento en que lo reconoce como un estimulo ostensivo de car&aacute;cter lingü&iacute;stico, la mente del destinatario pone en marcha de manera autom&aacute;tica diferentes tipos de procesos, comenzando por el m&aacute;s mec&aacute;nico de descodificaci&oacute;n y siguiendo por otros de naturaleza inferencial, desde la desambigüaci&oacute;n y la asignaci&oacute;n de referente hasta la identificaci&oacute;n de la intenci&oacute;n del emisor. </p>      <p><b><font size="3">1. El proceso de comunicaci&oacute;n humana</font></b></p>      <p>Sperber y Wilson parten de dos planteamientos    b&aacute;sicos: por una parte que comunicarse no consiste en &quot;empaquetar&quot; los pensamientos    o ideas en forma de palabras y enviarlos a un destinatario para que recupere    dichos pensamientos o ideas que est&aacute;n en la mente del emisor, y por la otra,    que la comunicaci&oacute;n humana no es simplemente cuesti&oacute;n de codificar y descodificar    informaci&oacute;n. Con respecto al primer planteamiento, ciertamente, la mayor&iacute;a de    las oraciones pueden usarse para expresar un n&uacute;mero muy elevado de pensamientos    o supuestos distintos, sin embargo, la representaci&oacute;n sem&aacute;ntica de una oraci&oacute;n    no puede corresponder exactamente a todos y cada uno de los pensamientos que    es capaz de representar en cada uno de los diferentes momentos, sino que debe    ser de naturaleza m&aacute;s abstracta. El entorno y el contexto aportan los elementos    necesarios para enriquecer dichas representaciones y acercarlas a los pensamientos.    Y en cuanto al segundo planteamiento, es claro que hay una gran distancia entre    lo que se dice literalmente y lo que se pretende decir ya que este proceso est&aacute;    mediado por una serie de mecanismos inferenciales de naturaleza muy compleja    y contenidos impl&iacute;citos.</p>        <p>En este sentido, la comunicaci&oacute;n es un proceso que implica la existencia de    dos dispositivos de procesamiento de la informaci&oacute;n. El primero de ellos modifica    el entorno f&iacute;sico del otro, mientras que el segundo dispositivo construye unas    representaciones semejantes a las que ya estaban almacenadas en el primero.    La comunicaci&oacute;n oral, por ejemplo, consiste en una modificaci&oacute;n del entorno    ac&uacute;stico del oyente realizada por el hablante, como resultado de la cual el    oyente concebir&aacute; unos pensamientos semejantes a los del hablante.</p>      <p>  De manera general se cree que lo que se comunica son significados, informaci&oacute;n, proposiciones, pensamientos, ideas, creencias, actitudes, emociones etc. Sperber y Wilson hablan de la comunicaci&oacute;n de pensamientos, supuestos o informaci&oacute;n, entendiendo por <i>pensamientos </i>representaciones conceptuales (frente a representaciones sensoriales o estados emocionales); por<i> supuestos</i> entienden pensamientos que el individuo considera representaciones del mundo real (frente a deseos, invenciones, etc.) y por <i>informaci&oacute;n</i> no s&oacute;lo los hechos, sino tambi&eacute;n los supuestos dudosos o falsos que son presentados como supuestos objetivos. Sin embargo, los autores consideran que m&aacute;s importante que la cuesti&oacute;n de qu&eacute; se comunica es c&oacute;mo se consigue la comunicaci&oacute;n.  </p>        <p><b><font size="3">2. Modelo de c&oacute;digos vs modelo inferencial</font></b></p>      <p>Parece haber un acuerdo general sobre el hecho de que no existe una teor&iacute;a general de la comunicaci&oacute;n. De hecho, como lo afirman Sperber y Wilson:</p>  <ul>Desde Arist&oacute;teles hasta la semi&oacute;tica moderna, todas las teor&iacute;as de la comunicaci&oacute;n han estado basadas en un &uacute;nico modelo llamado modelo de c&oacute;digo, en el cual la comunicaci&oacute;n se consigue mediante la codificaci&oacute;n y descodificaci&oacute;n de mensajes. Por el contrario, autores como Grice y Lewis han propuesto un modelo diferente al que se le llamar&aacute; modelo inferencial, en el que la informaci&oacute;n se consigue mediante la producci&oacute;n y la interpretaci&oacute;n de pruebas.<a href="#(3)"><sup>3</sup></a>    </ul>      <p>El modelo de c&oacute;digo y el modelo inferencial no son incompatibles, existen varias maneras de combinarlos. Se ha demostrado que la comunicaci&oacute;n incluye a la vez procesos de codificaci&oacute;n y procesos inferenciales, por consiguiente ambos modelos pueden contribuir al estudio de la comunicaci&oacute;n verbal. Sin embargo, Sperber y Wilson consideran que: </p>  <ul>…la comunicaci&oacute;n puede conseguirse codificando y descodificando mensajes, y tambi&eacute;n produciendo pruebas que originen la inferencia deseada… cada uno de los dos modelos resulta adecuado para un determinado tipo de comunicaci&oacute;n: de ah&iacute; que elevar a cualquiera de ellos a la condici&oacute;n de teor&iacute;a general de la comunicaci&oacute;n sea un error.<a href="#(4)"><sup>4</sup></a>    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si bien es cierto que en la comunicaci&oacute;n participan a la vez mecanismos de codificaci&oacute;n y mecanismos inferenciales y que pueden interactuar, es importante advertir que son intr&iacute;nsecamente independientes el uno del otro y que la comunicaci&oacute;n en general es independiente de ambos. Para la Teor&iacute;a de la Relevancia, mientras que la gram&aacute;tica estudia el proceso modular de la descodificaci&oacute;n de la informaci&oacute;n lingü&iacute;stica, la pragm&aacute;tica se ocupa del proceso inferencial de interpretaci&oacute;n de los enunciados en el que interviene el procesador central. </p>  <ul>En la interpretaci&oacute;n de un enunciado intervienen una serie de procesos, tanto modulares como inferenciales, tanto gramaticales como pragm&aacute;ticos. Por un lado los procesos gramaticales implicados se centran en la descodificaci&oacute;n oracional, en el emparejamiento de representaciones fon&eacute;ticas o sint&aacute;cticas con representaciones sem&aacute;nticas. Los procesos pragm&aacute;ticos, por otro lado, permiten salvar la distancia entre la representaci&oacute;n sem&aacute;ntica de una oraci&oacute;n y su interpretaci&oacute;n como enunciado realizado en un contexto <a href="#(5)"><sup>5</sup></a>     </ul>      <p>En el llamado modelo de c&oacute;digo se concibe c&oacute;digo como un sistema que empareja mensajes con se&ntilde;ales, haciendo que dos dispositivos de procesamiento de informaci&oacute;n (organismos o m&aacute;quinas) puedan comunicarse. Un mensaje es una representaci&oacute;n interna de los dispositivos de comunicaci&oacute;n y una se&ntilde;al es una modificaci&oacute;n del entorno exterior que puede ser producida por uno de los dispositivos y reconocida por el otro. El modelo de Shannon y Weaver (1949) citado por Sperber y Wilson muestra c&oacute;mo un mensaje originado por una fuente de informaci&oacute;n puede ser reproducido en el lugar de destino como resultado de un proceso de comunicaci&oacute;n:</p>  <ul>La fuente y el destino podr&iacute;an ser, por ejemplo, dos empleados de la secci&oacute;n de telecomunicaciones, el codificador y el descodificador podr&iacute;an ser dos aparatos de telex, el canal un cable el&eacute;ctrico, el mensaje un texto, es decir, una serie de letras, y las se&ntilde;ales una serie de impulsos el&eacute;ctricos. La fuente teclea el mensaje en el teclado del codificador. El codificador contiene un c&oacute;digo que asocia a cada letra una determinada secuencia de impulsos el&eacute;ctricos. El codificador env&iacute;a estos impulsos al descodificador a trav&eacute;s del canal. El descodificador contiene un duplicado del c&oacute;digo del codificador, y lo emplea para entregar al destino la serie de letras y de signos asociados con el c&oacute;digo de impulsos el&eacute;ctricos que ha recibido.     </ul>      <p>La comunicaci&oacute;n se consigue codificando un mensaje en forma de una se&ntilde;al y descodificando dicha se&ntilde;al en el terminal de recepci&oacute;n. La existencia de ruidos en el canal de transmisi&oacute;n puede destruir o distorsionar la se&ntilde;al. Mientras esto no ocurra, y siempre que los dispositivos funcionen correctamente y los c&oacute;digos sean iguales en ambos terminales, el &eacute;xito de la comunicaci&oacute;n est&aacute; asegurado. </p>      <p>Para el caso espec&iacute;fico de la comunicaci&oacute;n verbal humana Sperber y Wilson proponen un modelo en el que la fuente y el destino son procesos centrales de pensamiento, el codificador y el descodificador son capacidades lingü&iacute;sticas, el mensaje es un pensamiento y el canal es el aire que transporta una se&ntilde;al ac&uacute;stica. En la base de esta propuesta hay dos supuestos: el primero es que las lenguas humanas son c&oacute;digo; el segundo es que dichos c&oacute;digos asocian pensamientos con sonidos. Con respecto a este modelo de c&oacute;digo, dicen:</p>  <ul>la idea de que la comunicaci&oacute;n se consigue codificando pensamientos en forma de sonidos est&aacute; tan arraigada en la cultura occidental que resulta dif&iacute;cil considerarla como una hip&oacute;tesis, y no como un hecho. Y sin embargo, el modelo del c&oacute;digo de la comunicaci&oacute;n verbal no es sino una hip&oacute;tesis, con m&eacute;ritos bien conocidos y no tan bien conocidos defectos. Su m&eacute;rito principal consiste en que es explicativa: los enunciados consiguen comunicar pensamientos, y la hip&oacute;tesis de que los codifican es una forma de explicar c&oacute;mo lo consiguen. Su principal defecto, es que descriptivamente resulta insuficiente: la comprensi&oacute;n implica algo m&aacute;s que la simple descodificaci&oacute;n de una se&ntilde;al lingü&iacute;stica.     </ul>      <p>Si bien es cierto que una lengua empareja representaciones fon&eacute;ticas y representaciones sem&aacute;nticas de oraciones, tambi&eacute;n es cierto que existe un vac&iacute;o entre la representaci&oacute;n sem&aacute;ntica de las oraciones y los pensamientos realmente comunicados por los enunciados. Este vac&iacute;o no se llena con m&aacute;s codificaci&oacute;n, sino con inferencia. En este sentido, la comunicaci&oacute;n es un proceso de reconocimiento inferencial de la intenci&oacute;n del emisor.</p>      <p>Si el proceso comunicativo se realizara seg&uacute;n los modelos de descodificaci&oacute;n, los pensamientos de los hablantes, codificados en un enunciado, se reproducir&iacute;an en la mente del oyente mediante un proceso autom&aacute;tico de descodificaci&oacute;n y el resultado de la comunicaci&oacute;n verbal ser&iacute;a la reproducci&oacute;n exacta en la mente del oyente de los pensamientos que el hablante desea comunicar, lo cual est&aacute; lejos de ser verdad, ya que en cualquier conversaci&oacute;n se evidencia un alto porcentaje de informaci&oacute;n impl&iacute;cita propio de cualquier enunciado contextualizado por lo que esa reproducci&oacute;n exacta no se conseguir&iacute;a.</p>      <p>  En cuanto a los<i> modelos inferenciales</i>, Sperber y Wilson precisan que    los procesos inferenciales se diferencian bastante de los procesos de descodificaci&oacute;n    en que los primeros parten de un conjunto de premisas y desembocan en una serie    de conclusiones que derivan de forma l&oacute;gica de las premisas, o por lo menos,    est&aacute;n garantizadas por las mismas, mientras que, un proceso de descodificaci&oacute;n    parte de una se&ntilde;al y desemboca en la recuperaci&oacute;n de un mensaje que es asociado a la se&ntilde;al por un c&oacute;digo subyacente. En general las conclusiones no son asociadas a sus premisas por un c&oacute;digo, y las se&ntilde;ales no garantizan el mensaje que transmiten.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Escandell (1996) presenta este modelo diciendo que la comunicaci&oacute;n humana pone en funcionamiento dos tipos de mecanismos diferentes: uno basado en la codificaci&oacute;n y descodificaci&oacute;n, y otro basado en la ostensi&oacute;n y la inferencia.</p>  <ul>Al igual que lo son codificaci&oacute;n y descodificaci&oacute;n, ostensi&oacute;n e inferencia son dos caras de la misma realidad, y se refieren, respectivamente, a la producci&oacute;n y a la interpretaci&oacute;n de evidencia o pruebas. En consecuencia, los hombres nos comunicamos por dos medios diferentes: Uno de tipo convencional en el cual se utilizan correspondencias constantes y establecidas entre se&ntilde;ales y mensajes, otro de naturaleza no convencional que se basa en atraer la atenci&oacute;n del interlocutor sobre alg&uacute;n hecho concreto para hacerle ver e inferir el contenido que se quiere comunicar… …Dentro de este modelo se dice que un hecho es manifiesto para un individuo en un momento dado s&oacute;lo si dicho individuo es capaz de represent&aacute;rselo mentalmente y si considera verdadera esa representaci&oacute;n. A su vez, se denominar&aacute; ostensivo a cualquier comportamiento que hace manifiesta la intenci&oacute;n de hacer manifiesto algo. La inferencia es el proceso por el cual se otorga validez a un supuesto sobre la base de la validez de otro supuesto<a href="#(6)"><sup>6</sup></a>.    </ul>      <p>En la comunicaci&oacute;n ostensivo-inferencial el que comunica produce un est&iacute;mulo    ostensivo que hace mutuamente manifiesto a &eacute;l y al otro que, por medio de dicho    est&iacute;mulo, est&aacute; tratando de hacer manifiesto un conjunto de hechos: el est&iacute;mulo    ostensivo atrae la atenci&oacute;n del otro y la enfoca en la intenci&oacute;n del emisor,    tratando de revelar cu&aacute;l es esa intenci&oacute;n. Por ejemplo, si una persona quiere    comunicarle a otra que <i>debe irse</i> puede hacerlo de diversas maneras.    La codificaci&oacute;n puede ser un enunciado como: <i>Debo irme</i>, para descifrar    el mensaje, basta con conocer el valor que el c&oacute;digo asigna a dicha secuencia    de fonemas. Sin embargo, el hablante hubiera podido optar por no pronunciar    palabra alguna y en cambio, mirar reiteradamente su reloj en cuyo caso habr&iacute;a    producido un est&iacute;mulo que indudablemente atraer&aacute; la atenci&oacute;n del otro. Aunque    esta reacci&oacute;n es normal o habitual frente a esta situaci&oacute;n por lo que el interlocutor    puede llegar de manera natural a la conclusi&oacute;n de que el hablante <i>debe irse</i>.    Ninguno de estos est&iacute;mulos est&aacute; convencionalmente asociado a un mensaje concreto:    de hecho uno puede mirar el reloj para saber la hora, para tomar una medicina,    o para llegar a tiempo a una cita. </p>          <p>Para que la comunicaci&oacute;n se lleve a cabo con &eacute;xito, la persona a la que va dirigido el est&iacute;mulo tiene que darse cuenta de que se trata de un est&iacute;mulo intencional, que dicho est&iacute;mulo va dirigido a ella y que es una modificaci&oacute;n del entorno hecha conscientemente para atraer su atenci&oacute;n sobre alg&uacute;n conjunto de hechos. A partir de ese primer reconocimiento de que existe una intenci&oacute;n comunicativa, debe inferir qu&eacute; informaci&oacute;n est&aacute; siendo se&ntilde;alada; y con qu&eacute; intenci&oacute;n est&aacute; siendo se&ntilde;alada.</p>      <p>Podemos decir entonces que la comunicaci&oacute;n ostensiva crea pruebas que atraigan la atenci&oacute;n sobre un hecho para comunicar que algo es de una determinada manera, con la intenci&oacute;n de que el otro infiera a qu&eacute; realidad se est&aacute; refiriendo y con qu&eacute; objetivo. La ostensi&oacute;n proporciona dos niveles de informaci&oacute;n diferentes: por una parte, la informaci&oacute;n que ha sido directamente se&ntilde;alada; por otra, la informaci&oacute;n de que los hechos han sido intencionalmente se&ntilde;alados.</p>      <p>Te&oacute;ricamente, ambos niveles son independientes, sin embargo, en la mayor&iacute;a de los casos, el reconocimiento de que tras el comportamiento ostensivo hay una intenci&oacute;n que lo regula suele ser una condici&oacute;n necesaria para la adecuada interpretaci&oacute;n del est&iacute;mulo. En este sentido, quien produce un est&iacute;mulo ostensivo tiene, en principio, bastantes posibilidades de &eacute;xito- ya que parece ser una tendencia natural conceptuar todo comportamiento humano en t&eacute;rminos de intenciones.- y, por el contrario, si uno reconoce que tras un determinado gesto no hay una intenci&oacute;n comunicativa, seguramente no le otorgar&aacute; ning&uacute;n significado especial.</p>    Ambos mecanismos: <i>codificaci&oacute;n-descodificaci&oacute;n</i> y <i>ostensi&oacute;n-inferencia</i>    son en principio independientes. Sin embargo, habitualmente se combinan para    reforzarse mutuamente y garantizar la eficacia de la comunicaci&oacute;n. Se puede    decir: <i>debo irme</i> mientras miramos el reloj. Hay sin embargo, casos    en los que puede combinarse codificaci&oacute;n y ostensi&oacute;n, es decir, el mensaje codificado    funciona como un est&iacute;mulo ostensivo. En estos casos, el est&iacute;mulo verbal no codifica    directamente el mensaje que se desea transmitir, sino que se&ntilde;ala otra realidad    para que sea el interlocutor quien construya la inferencia necesaria que le    permita recuperar la intenci&oacute;n comunicativa que hay tras el enunciado.    <p></p>      <p><b><font size="3">3. Ostensi&oacute;n e Inferencia</font></b></p>      <p>Hemos dicho que la comunicaci&oacute;n humana no es simplemente cuesti&oacute;n de codificar y descodificar informaci&oacute;n. El entorno y el contexto cognitivo <a href="#(7)"><sup>7</sup></a> aportan los elementos necesarios para enriquecer dichas representaciones y acercarlas a los pensamientos de los dem&aacute;s. La comunicaci&oacute;n oral, por ejemplo, consiste en una modificaci&oacute;n del entorno ac&uacute;stico del oyente realizada por el hablante, como resultado de la cual el oyente concebir&aacute; unos pensamientos semejantes a los del hablante. Se ha demostrado que la comunicaci&oacute;n incluye a la vez procesos de codificaci&oacute;n y procesos inferenciales.</p>      <p>En la interpretaci&oacute;n de un enunciado intervienen una serie de procesos, modulares e inferenciales as&iacute; como gramaticales y pragm&aacute;ticos. Por un lado los procesos gramaticales implicados se centran en la descodificaci&oacute;n oracional, en el emparejamiento de representaciones fon&eacute;ticas o sint&aacute;cticas con representaciones sem&aacute;nticas. Los procesos pragm&aacute;ticos, por otro lado, permiten salvar la distancia entre la representaci&oacute;n sem&aacute;ntica de una oraci&oacute;n y su interpretaci&oacute;n como enunciado realizado en un contexto. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Supongamos que: Ana le dice a Mar&iacute;a: <i>Juan es transparente</i>. No basta con que Mar&iacute;a reconozca el significado lingü&iacute;stico codificado para que el proceso de comunicaci&oacute;n sea exitoso, es necesario que pueda inferir cu&aacute;l es el verdadero significado que el hablante quiso dar y por lo tanto, el contenido que quiso transmitir en este caso: Juan es &quot;<i>sincero&quot;- &quot;honesto&quot;.</i> </p>      <p>La estrategia empleada combina codificaci&oacute;n e inferencia: se codifica un mensaje diferente del que se quiere transmitir para que sirva como est&iacute;mulo a partir del cual el destinatario infiera el contenido que se quiso comunicar. De hecho, Mar&iacute;a no aplica literalmente al aspecto f&iacute;sico de Juan la afirmaci&oacute;n: <i>Juan es transparente</i> ya que le resultar&iacute;a falsa. Sin embargo, un proceso de inferencia adecuado puede recuperar una interpretaci&oacute;n pertinente que conduzca a la consecuencia deseada.</p>      <p>La comunicaci&oacute;n intencionada que se realiza por medio del lenguaje articulado es un tipo de comportamiento caracter&iacute;sticamente ostensivo-inferencial. Una conducta comunicativa es ostensiva cuando el hablante, mediante la utilizaci&oacute;n de un enunciado, hace evidente a su interlocutor la intenci&oacute;n con la que lo ha producido, y el oyente interpreta el enunciado ostensivo en la misma direcci&oacute;n prevista por el hablante. </p>      <p>La comunicaci&oacute;n ostensiva o intencionada implica la presunci&oacute;n de que la informaci&oacute;n que se comunica es &oacute;ptimamente relevante, es decir, parte de la suposici&oacute;n de que los hablantes son mecanismos eficientes de procesamiento de la informaci&oacute;n y que emplean el m&iacute;nimo gasto posible de energ&iacute;a en el procesamiento de la informaci&oacute;n requerida para producir e interpretar enunciados.</p>      <p>La comunicaci&oacute;n ostensiva-inferencial est&aacute; basada en la relevancia en donde la mayor&iacute;a de los est&iacute;mulos - lingü&iacute;sticos o no lingü&iacute;sticos - que se utilizan son representaciones (representaciones p&uacute;blicas m&aacute;s que mentales). Una representaci&oacute;n reconocible puede utilizarse para atraer la atenci&oacute;n del oyente hacia conceptos que no est&aacute;n ejemplificados en el entorno inmediatamente perceptible. </p>      <p>As&iacute; por ejemplo, si queremos que alguien piense en un objeto cuando no est&aacute; cerca, o no podemos se&ntilde;alar, tendremos que usar la representaci&oacute;n de ese objeto: un dibujo, su funci&oacute;n, la imitaci&oacute;n, la onomatopeya etc. Este modelo sostiene que:</p>  <ul>Puesto que se trata de una conducta ostensiva, nuestro destinatario supondr&aacute; que nos estamos comunicando, que la informaci&oacute;n que estamos comunicando merece su atenci&oacute;n, que el est&iacute;mulo que utilizamos es econ&oacute;mico, y que, por consiguiente, no estamos haci&eacute;ndole concebir gratuitamente la representaci&oacute;n mental de ese objeto, y que la primera representaci&oacute;n inferible coherente con esos supuestos tendr&iacute;a que ser la correcta.<a href="#(8)"><sup>8</sup></a>     </ul>      <p>Desde la Teor&iacute;a de la Relevancia, la comunicaci&oacute;n verbal implica que un hablante emita un enunciado como interpretaci&oacute;n p&uacute;blica de uno de sus pensamientos y que el oyente construya una interpretaci&oacute;n mental de dicho enunciado, y por consiguiente del pensamiento original. En este sentido, se podr&iacute;a decir que un enunciado es una expresi&oacute;n interpretativa de un pensamiento del hablante y que el oyente construye un supuesto interpretativo sobre la intenci&oacute;n informativa del hablante. No existen razones para pensar que la expresi&oacute;n interpretativa, &oacute;ptimamente relevante, de un pensamiento tenga que ser siempre la m&aacute;s literal. Se supone que el hablante tiende a la &oacute;ptima relevancia, no a la verdad literal ya que la &oacute;ptima expresi&oacute;n interpretativa de un pensamiento tendr&iacute;a que proporcionarle al oyente informaci&oacute;n sobre ese pensamiento que fuera suficientemente relevante como para que merezca ser procesada y deber&iacute;a requerir tan poco esfuerzo de procesamiento como fuera posible. </p>      <p>Aqu&iacute; se afirma que: &quot;un oyente s&oacute;lo deber&iacute;a interpretar un enunciado como plenamente literal cuando nada sino la plena literalidad pueda confirmar la presunci&oacute;n de relevancia. En general hay que esperar un cierto grado de aproximaci&oacute;n en la expresi&oacute;n&quot;<a href="#(9)"><sup>9</sup></a>. Por ejemplo, cuando alguien dice: &quot;son las cinco de la tarde&quot; no habr&iacute;a que reprenderle si resulta que faltan cinco minutos o dos minutos para la hora en punto, a menos que la relevancia del enunciado dependa de esa clase de exactitud.</p>      <p>De acuerdo con la Teor&iacute;a de la Relevancia existe una gran diferencia entre <i>interpretaci&oacute;n y descripci&oacute;n</i> en el marco de la comunicaci&oacute;n ostensiva-inferencial en donde la mayor&iacute;a de los est&iacute;mulos - lingü&iacute;sticos o no lingü&iacute;sticos - que se emplean son representaciones que se utilizan para atraer la atenci&oacute;n del oyente hacia conceptos que no est&aacute;n ejemplificados en el entorno inmediatamente perceptible. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este sentido, cualquier enunciado puede utilizarse de dos maneras distintas para representar cosas. Puede representar un estado de cosas en virtud de que su forma proposicional refleja fielmente ese estado: en ese caso se dice que es una descripci&oacute;n, o puede representar a otra representaci&oacute;n que tambi&eacute;n tenga una forma proposicional (un pensamiento por ejemplo) en virtud del parecido que existe entre ambas formas proposicionales: en ese caso diremos que la primera representaci&oacute;n es una interpretaci&oacute;n de la segunda, o que se utiliza interpretativamente. </p>      <p>En el caso de una petici&oacute;n la forma proposicional del enunciado se utiliza para representar un estado de cosas deseables. En este sentido, los enunciados tambi&eacute;n son fen&oacute;menos y pueden por lo tanto utilizarse para referirse a algo con lo que guardan parecido. Las citas directas son el ejemplo m&aacute;s obvio de un enunciado que no se emplea para representar lo que describe, sino aquello a lo que se parece. Lo cual sugiere que deben compartir algunas propiedades l&oacute;gicas, por ejemplo, tienen que tener implicaciones contextuales parcialmente id&eacute;nticas en algunos contextos.</p>      <p>Adem&aacute;s de los usos anteriores, existe un uso interpretativo de los enunciados todav&iacute;a m&aacute;s esencial: a nivel m&aacute;s b&aacute;sico, todo enunciado se utiliza para representar un pensamiento del hablante. Uno de los supuestos que un hablante pretende hacer manifiesto es que est&aacute; concibiendo un determinado pensamiento con una determinada actitud, puesto que &eacute;sta es la base sobre la que se puede guiar al oyente para que conciba un pensamiento similar con una actitud similar.</p>      <p>La comunicaci&oacute;n verbal implica que un hablante emita un enunciado como interpretaci&oacute;n p&uacute;blica de uno de sus pensamientos y que el oyente construya una interpretaci&oacute;n mental de dicho enunciado, y por consiguiente del pensamiento original. En este sentido, se podr&iacute;a decir que un enunciado es una expresi&oacute;n interpretativa de un pensamiento del hablante y que el oyente construye un supuesto interpretativo sobre la intenci&oacute;n informativa del hablante. Del concepto de comunicaci&oacute;n inferencial se desprende que un enunciado tendr&iacute;a que ser una expresi&oacute;n interpretativa de un pensamiento del hablante. Que sea una interpretaci&oacute;n m&aacute;s o menos cercana, y en particular que sea literal, es algo que se puede determinar sobre la base del principio de relevancia. </p>      <p>Uno de los aspectos m&aacute;s importantes de la Teor&iacute;a de la Relevancia es el que se refiere al <i>proceso de la inferencia por parte del destinatario</i>. La inferencia es el proceso que nos hace aceptar como verdadero un supuesto sobre la base de la verdad de otro supuesto. Es decir, la inferencia crea un supuesto a partir de otro o lo relaciona. Un supuesto es cada uno de los pensamientos que un individuo tiene catalogados como representaciones del mundo real y que acepta como verdaderas.</p>      <p>Seg&uacute;n Sperber y Wilson la fuerza de un supuesto depende de la manera como &eacute;ste se ha adquirido, es decir, cuando es resultado de la experiencia directa individual su peso es mayor y tiende a mantenerse, le siguen en orden de importancia aquellas que han sido transmitidas por otros individuos. Y en ese caso, la fuerza del supuesto depende del mayor o menor cr&eacute;dito que le otorguemos a quien nos lo ha transmitido. El peso de estos supuestos puede modificarse con el tiempo y las circunstancias. Este mayor o menor peso de los supuestos es decisivo a la hora de extraer inferencias dado que un supuesto cuya veracidad es casi absoluta dar&aacute; lugar a una inferencia m&aacute;s fuerte que la que pueda obtenerse de un supuesto dudoso.</p>      <p>Escandell propone un sistema de deducciones cuyo mecanismo se concibe como un &quot;aut&oacute;mata&quot; con diferentes capacidades: memoria, capacidad de almacenar, leer, escribir, y borrar datos de esa memoria, acceso a la informaci&oacute;n deductiva contenida en cada entrada l&eacute;xica y capacidad de comparar propiedades formales: </p>  <ul>En la memoria se colocan algunos supuestos iniciales. A partir de ah&iacute;, comienza su funcionamiento deductivo. En primer lugar, lee los supuestos iniciales y aplica todas las reglas deductivas que satisface cada una de las entradas l&eacute;xicas. Luego, escribe las deducciones obtenidas, con los siguientes ajustes: no escribe las redundancias y, si ha llegado a alguna contradicci&oacute;n, la resuelve de acuerdo con la mayor o menor fuerza relativa de los supuestos que han entrado en contradicci&oacute;n.<a href="#(10)"><sup>10</sup></a>     </ul>      <p>De acuerdo con la teor&iacute;a estas reglas deductivas son de dos tipos: <i>anal&iacute;ticas y sint&eacute;ticas</i>. Las primeras toman como base un supuesto &uacute;nico y las implicaciones que producen son intr&iacute;nsecas, necesarias y suficientes para entender el supuesto dado. En ellas, la conclusi&oacute;n obtenida hereda directamente el grado de certeza del supuesto sobre el que est&aacute; construida. Las otras reglas, toman como base dos supuestos diferentes, y las implicaciones a que dan lugar no son intr&iacute;nsecas a ninguno de los dos supuestos. La implicaci&oacute;n obtenida es verdadera s&oacute;lo cuando lo son los dos supuestos que le sirven de base; si s&oacute;lo uno es verdadero, la conclusi&oacute;n hereda el grado de certeza del supuesto m&aacute;s d&eacute;bil; y si ninguno de los dos supuestos se tiene por cierto, entonces el valor de la implicatura es menor que el m&aacute;s d&eacute;bil de los supuestos. </p>      <p><i>Las implicaciones anal&iacute;ticas </i>de un determinado supuesto son intr&iacute;nsecas al mismo, son recuperables (siempre que el propio supuesto sea recuperable), con s&oacute;lo volver a procesar el supuesto a trav&eacute;s del mecanismo deductivo. <i>Las implicaciones sint&eacute;ticas</i>, por el contrario, no son intr&iacute;nsecas a ninguno de los miembros del conjunto de supuestos del que han sido derivadas. Una implicaci&oacute;n sint&eacute;tica se basa necesariamente en dos supuestos elementales diferentes, y para derivarla no basta con tener estos supuestos almacenados en alg&uacute;n lugar de la memoria: es necesario reunirlos en la peque&ntilde;a memoria de trabajo del mecanismo deductivo. Una vez all&iacute;, no hay garant&iacute;as de que vuelvan a reunirse nunca, y sus implicaciones sint&eacute;ticas pueden perderse si no son calculadas en el momento.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tal como lo afirma este modelo, los supuestos que entran en la memoria del mecanismo deductivo proceden de cuatro posibles fuentes: pueden venir de la percepci&oacute;n, de la descodificaci&oacute;n lingü&iacute;stica o de la memoria enciclop&eacute;dica, o pueden a&ntilde;adirse a la memoria del mecanismo como resultado del propio proceso deductivo. En un sentido intuitivo, los supuestos derivados o recuperados a partir de entradas enciclop&eacute;dicas constituyen una informaci&oacute;n vieja, mientras que los supuestos derivados de la percepci&oacute;n o de la descodificaci&oacute;n lingü&iacute;stica constituyen una informaci&oacute;n recientemente presentada, que se vuelve vieja en el curso de su procesamiento.</p>      <p>Dado que el gran inter&eacute;s de Sperber y Wilson es precisamente el efecto de la informaci&oacute;n recientemente presentada y en particular de los supuestos derivados a trav&eacute;s del sistema lingü&iacute;stico de aducto sobre la informaci&oacute;n vieja extra&iacute;da de una representaci&oacute;n del mundo preexistente, los autores proponen el t&eacute;rmino de <i>implicaci&oacute;n contextual</i> para explicar por una parte, el efecto del contexto sobre la interpretaci&oacute;n del enunciado y por la otra, por qu&eacute; se procesa la informaci&oacute;n en un contexto en vez de otro. </p>      <p>Por consiguiente, dicen ellos: &quot;queremos examinar el efecto de las deducciones en las que el conjunto de tesis iniciales se encuentran en la memoria del mecanismo deductivo puede dividirse en dos subconjuntos:<b> (P)</b> y <b>(C)</b>, donde<b> (P)</b> puede considerarse como informaci&oacute;n nueva y <b>(C)</b> como informaci&oacute;n vieja. A la deducci&oacute;n basada en la uni&oacute;n de <b>(P)</b> y <b>(C)</b> como premisas, vamos a darle el nombre de contextualizaci&oacute;n de <b>(P)</b> en el contexto <b>(C)</b>&quot;. </p>      <p>A este respecto, aclaran los autores, la informaci&oacute;n reciente se considera como informaci&oacute;n que se a&ntilde;ade o que interact&uacute;a con otra informaci&oacute;n extra&iacute;da de una preexistente representaci&oacute;n del mundo. Por lo tanto, a&ntilde;adir nueva informaci&oacute;n a un contexto de informaci&oacute;n vieja acarrea implicaciones no s&oacute;lo contextuales, sino tambi&eacute;n anal&iacute;ticas y, tal vez, incluso implicaciones sint&eacute;ticas propias. No obstante, estas implicaciones a diferencia de las implicaciones contextuales, son independientes en el plano contextual.</p>      <p>De acuerdo con Sperber y Wilson, una funci&oacute;n esencial del dispositivo deductivo es, por consiguiente, la de derivar espont&aacute;nea, autom&aacute;tica e inconscientemente, dentro de un contexto de informaci&oacute;n vieja las implicaciones contextuales de cualquier informaci&oacute;n recientemente presentada. Cuantas m&aacute;s implicaciones contextuales produzca esta nueva informaci&oacute;n m&aacute;s se enriquece la representaci&oacute;n del mundo preexistente que posee el individuo.</p>  <ul>En general, la informaci&oacute;n nueva no es necesariamente informaci&oacute;n que es nueva para el organismo, sino informaci&oacute;n que est&aacute; siendo nuevamente procesada. La informaci&oacute;n recuperada de la memoria podr&iacute;a ser informaci&oacute;n nueva en este sentido m&aacute;s amplio. El organismo tiene que tener alguna base racional para decidir si, dado un elemento de informaci&oacute;n P nuevamente recuperado, es mejor a&ntilde;adirlo al contexto en el que se est&aacute; procesando otra informaci&oacute;n Q o tratarlo como informaci&oacute;n nueva y procesarlo en un contexto que contenga Q. Aqu&iacute;, al igual que en otros aspectos del conocimiento, las consideraciones sobre la relevancia deber&iacute;an ser fundamentales <a href="#(11)"><sup>11</sup></a>    </ul>      <p>Como hemos visto, este mecanismo deductivo, tiene como funci&oacute;n importante derivar autom&aacute;ticamente las implicaciones de cualquier informaci&oacute;n nueva en relaci&oacute;n con los supuestos e informaciones que ya se tienen. A este tipo de inferencia se le llama:<i> implicaci&oacute;n contextual</i> dado que aqu&iacute; se concibe contexto como el conjunto de premisas que se usan en la interpretaci&oacute;n de un enunciado. </p>      <p>Este mecanismo deductivo deriva primero las implicaciones anal&iacute;ticas del nuevo supuesto, y elabora luego todas las implicaciones sint&eacute;ticas que se pueden obtener por combinaci&oacute;n del nuevo supuesto con otros supuestos ya existentes en su memoria. Los resultados de esta combinaci&oacute;n se conocen como <i>efectos contextuales</i> y son de dos tipos: <i>reforzamientos</i>: la informaci&oacute;n nueva refuerza un supuesto previo; <i>y contradicciones</i>: la informaci&oacute;n nueva debilita o entra en contradicci&oacute;n con los supuestos previos. </p>      <p>En conclusi&oacute;n, en la interpretaci&oacute;n de enunciados se activa un mecanismo de obtenci&oacute;n de implicaciones contextuales, es decir, toda nueva informaci&oacute;n que nos llega es autom&aacute;ticamente procesada por nuestro sistema deductivo en relaci&oacute;n con los supuestos almacenados en nuestra mente. &quot;No basta, por tanto, con identificar el contenido del enunciado; es imprescindible ver si, cuando se combina con la informaci&oacute;n ya conocida, se producen efectos contextuales, de qu&eacute; clase son dichos efectos (reforzamiento o contradicci&oacute;n), y qu&eacute; consecuencias generales se derivan de ello&quot;.<a href="#(12)"><sup>12</sup></a>  En este sentido, lo primero que hay que tener en cuenta es si se obtienen o no efectos contextuales, dado que no toda la informaci&oacute;n que recibimos en un momento dado los produce, en ese sentido decimos que la informaci&oacute;n es irrelevante. Por el contrario, una informaci&oacute;n resulta relevante en un contexto si da lugar a efectos contextuales. </p>      <p><b><font size="3">Conclusiones</font></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por todo lo anterior, podemos afirmar que la comprensi&oacute;n de un enunciado o un texto no depende s&oacute;lo del significado de su estructura superficial sino de su significado interno, de lo impl&iacute;cito. Existen una serie de estructuras verbales en las que lo impl&iacute;cito juega un papel fundamental en la comprensi&oacute;n, entre ellas podemos contar las expresiones con sentido figurado, las comparaciones y los proverbios; en ninguna de ellas se puede tener en cuenta solamente el significado denotativo de las palabras empleadas en la expresi&oacute;n, sino que hay que atender a lo que a trav&eacute;s de ellas se connota. Esta connotaci&oacute;n puede ser comprendida en la medida en que se comparta el contexto cultural, social y lingü&iacute;stico en que la expresi&oacute;n tiene lugar. De ah&iacute; que la teor&iacute;a de la relevancia, formulada por Sperber y Wilson enfatice la idea de que no hay una correspondencia biun&iacute;voca y constante entre las representaciones sem&aacute;nticas abstractas de las oraciones y las interpretaciones concretas de los enunciados: &quot;<i>lo que se dice no siempre coincide con lo que se quiere decir</i>&quot;. Este modelo pretende ofrecer un mecanismo deductivo expl&iacute;cito que de cuenta de los procesos y estrategias que permiten el paso del significado literal a la interpretaci&oacute;n pragm&aacute;tica.</p>  <hr size="1">      <p><b><font size="3">Comentarios</font></b></p>      <p><a name="(*)">*Dedicado al profesor Felipe Pardo por su admirable constancia y disciplina. <i>In memoriam</i>.</a></p>      <p><a name="(1)">1.  Sperber, D. Y Wilson, D, (1994: 37) </a></p>      <p><a name="(2)">2. Escandell, M.V. ( 1996: 120)</a></p>      <p><a name="(3)">3. Sperber (1994: 22)</a></p>      <p><a name="(4)">4. Ib&iacute;d: 26</a></p>      <p><a name="(5)">5. Bonilla, S.( 1999: 19) </a></p>      <p><a name="(6)">6. Escandell: 110-115</a></p>      <p><a name="(7)">7. S y W conciben el <i>contexto</i> como una construcci&oacute;n psicol&oacute;gica dada por un subconjunto de los supuestos que el oyente tiene sobre el mundo y que emplea en la interpretaci&oacute;n de enunciados. El contexto no viene dado de antemano, sino que el destinatario de un enunciado lo elige en cada momento.      ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Villanueva (1991) lo define como el stock de informaci&oacute;n derivado no s&oacute;lo del discurso precedente, sino tambi&eacute;n de la memoria, la observaci&oacute;n y la inferencia. Citado por Moya, Constanza en<i> Visi&oacute;n panor&aacute;mica del contexto</i>. Lenguaje y cognici&oacute;n</a></p>      <p><a name="(8)">8. Sperber ( 1994:27)</a></p>      <p><a name="(9)">9. Sperber (1994:286)</a></p>      <p><a name="(10)">10. Escandell ( 1994:116)</a></p>      <p><a name="(11)">11. Sperber (1994: 149-150)</a></p>      <p><a name="(12)">12. Escandell (1996:117) </a></p>  <hr size="1">      <p><b><font size="3">Referencias</font></b></p>      <!-- ref --><p>Bonilla, S. (1998) Informaci&oacute;n y Relevancia. Una hip&oacute;tesis acerca de c&oacute;mo procesamos los seres humanos la informaci&oacute;n. P&aacute;gs. 1-19.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-338X200600010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Blakemore, D (1996) Linguistic form and pragmatic interpretation: the explicit and the implicit. Chapter two. En Hickey, L, (ed.).The pragmatics of Styles, Londres, Routledge.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-338X200600010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Carston, R. The semantics -Pragmatics distinction: a view from relevance theory. University  College London. P&aacute;gs 1- 43 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-338X200600010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Escandell, M. V. (1996) Introducci&oacute;n a la pragm&aacute;tica. Editorial Ariel, Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-338X200600010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Moya Pardo, C. (2001) Visi&oacute;n panor&aacute;mica del contexto. Lenguaje y Cognici&oacute;n. Universos Humanos. IV tomo colecci&oacute;n aguas vivas. Ediciones Universidad Salamanca-Instituto Caro y Cuervo. Bogot&aacute;. P&aacute;gs.145-166.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-338X200600010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>————. (2004) Procesos de decodificaci&oacute;n e inferencia presentes en la interpretaci&oacute;n de mensajes: A prop&oacute;sito de la Teor&iacute;a de la Relevancia. Revista Interacci&oacute;n. Facultad de Educaci&oacute;n. Universidad Libre. Bogot&aacute;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-338X200600010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sperber, D. Y Wilson, D, (1994) La Relevancia. Comunicaci&oacute;n y procesos cognitivos. Visor, Madrid.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-338X200600010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>————. (1993) Linguistic form and relevance. Lingua 90. P&aacute;gs.1-25.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-338X200600010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>————. (1987) Pr&eacute;cis of Relevance :Comunication and Cognition.Behavioral and Brain Sciences. Cambridge University Press, P&aacute;gs. 697- 712.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-338X200600010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>————. (1986) Loose Talk., en S. David (1991). P&aacute;gs. 540-549&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-338X200600010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Valdes, Villanueva, L.M. (ed.) (1991). La b&uacute;squeda del significado. Tecnos, Madrid, P&aacute;gs. 583-598&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-338X200600010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Van Dijk, T. A. (1999) Ideolog&iacute;a. Una aproximaci&oacute;n multidisciplinaria. Gedisa, Barcelona. P&aacute;gs. 266-286 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-338X200600010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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