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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Dell Hymes, (1996) &#8216;Report from an Underdeveloped Country: Toward Linguistic Competence in The United States&#8217; En Current Issues in Linguistic Theory (Towards a Critical Sociolinguistics, Vol. 125).: Philadelphia: John Benjamins Publishing Company, pp. 150 - 195.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana"size="2">      <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font size="4"face="Verdana"><b>Dell Hymes, (1996) &#8216;Report    from an Underdeveloped Country:    <br> Toward Linguistic Competence in The United States&#8217;    En Current Issues in Linguistic Theory     <br>(Towards a Critical Sociolinguistics,    Vol. 125).</b></font>       <br><font size="3"face="Verdana">Philadelphia: John Benjamins Publishing Company, pp. 150 - 195.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p>&nbsp;</p>  <font size="3"face="Verdana"><b>H&eacute;ctor Ram&iacute;rez</b></font>    <br>   Universidad Nacional de Colombia</p>       <p>De manera extensa y detallada, Dell Hymes muestra las carencias del desarrollo    de la ling&uuml;&iacute;stica en general y de la socioling&uuml;&iacute;stica    en particular en el pa&iacute;s donde &eacute;stas han ostentado considerables    avances, se&ntilde;alando al mismo tiempo las tareas a que la disciplina ling&uuml;&iacute;stica    y la teor&iacute;a socioling&uuml;&iacute;stica deben apuntar. Considerando    la importante funci&oacute;n del lenguaje en la sociedad actual y el distanciamiento    que ha habido entre la ling&uuml;&iacute;stica como estudio cient&iacute;fico    del lenguaje y la vida social de la que &eacute;ste hace parte, el autor se    refiere a problemas sociales como la discriminaci&oacute;n, el clasismo, la    inequidad social y la imposici&oacute;n de una variedad ling&uuml;&iacute;stica,    manifestados de manera particular a trav&eacute;s del lenguaje e, incluso, dirigidos    a trav&eacute;s de &eacute;ste. En este sentido, argumenta la importante misi&oacute;n    social de la ling&uuml;&iacute;stica y del ling&uuml;ista en la cr&iacute;tica    de fen&oacute;menos de inequidad y en concientizar sobre esta situaci&oacute;n    a los individuos de una sociedad, m&aacute;s all&aacute; de la descripci&oacute;n    estructural del sistema de la lengua. Para retratar la situaci&oacute;n de la    disciplina socioling&uuml;&iacute;stica en Estados Unidos, Hymes se&ntilde;ala    cinco aspectos que a su parecer enmarcan las debilidades de este campo cient&iacute;fico    en su pa&iacute;s y los prop&oacute;sitos a que debe apuntar: (1)<i> Terra    Incognita</i>, referente a las concepciones de variedad de una lengua; (2)    <i>Recognition of Problem</i>, referente a la manera en que un fen&oacute;meno    ling&uuml;&iacute;stico es reconocido como problema de investigaci&oacute;n;    (3) <i>Cultural Hegemony through Language</i>, que se refiere al desarrollo    de una cultura hegem&oacute;nica a trav&eacute;s de la lengua en los Estados    Unidos; (4) <i>Critique of Linguistics and Social Science</i>, que analiza    y critica los presupuestos y pr&aacute;cticas de la ling&uuml;&iacute;stica    en el marco de las ciencias sociales; y (5) <i>Reshaping the Study of Language</i>,    donde sustenta nuevas formulaciones de la ciencia ling&uuml;&iacute;stica (m&eacute;todo,    objeto de estudio, problema, etc.), considerando en especial los fines sociales    o metas de &eacute;sta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En el primero de estos aspectos, <i>Terra Incognita</i>, el autor desaprueba    la manera elemental, casi trivial, en que la ling&uuml;&iacute;stica estadounidense    ha considerado el repertorio ling&uuml;&iacute;stico de su pa&iacute;s, localizando    su atenci&oacute;n de manera intencional en la homogeneidad de la lengua inglesa    e ignorando otras variedades ling&uuml;&iacute;sticas y las variedades del ingl&eacute;s,    incluso en su propio pa&iacute;s, originando as&iacute; un enaltecimiento social    del monoling&uuml;ismo y una degradaci&oacute;n de la diversidad ling&uuml;&iacute;stica.    Esto lo lleva a cuestionar los criterios para el establecimiento de las variedades    de lengua y a considerar las actitudes y valores de quienes tienen dichas variedades    como parte de su repertorio ling&uuml;&iacute;stico en una situaci&oacute;n    concreta. Aunque tradicionalmente las variedades ling&uuml;&iacute;sticas han    sido distinguidas con criterios estrictamente gramaticales (fonol&oacute;gicos,    morfol&oacute;gicos, sint&aacute;cticos, l&eacute;xicos), Hymes se&ntilde;ala    que la verdadera distinci&oacute;n de variedades, en el sentido amplio del t&eacute;rmino,    no s&oacute;lo lengua-lengua o lengua-dialecto, sino tambi&eacute;n lengua-sociolecto,    lengua-estilo, lengua-registro, debe basarse no s&oacute;lo en estos criterios    ling&uuml;&iacute;sticos, sino tambi&eacute;n en las reglas sociales de uso    de la variedad, en los recursos ret&oacute;ricos y po&eacute;ticos usados, en    las reglas discursivas y en la manera compartida de significar (connotar) o    construir significado por la comunidad que comparte la variedad. Denuncia que    en su pa&iacute;s las variedades de habla que difieren de la variedad est&aacute;ndar    del ingl&eacute;s son ignoradas; para &eacute;l, esto suscita segregaci&oacute;n    o acentuaci&oacute;n de la marginaci&oacute;n de quienes usan las variedades    no est&aacute;ndar, pues a &eacute;sta se la dota de prestigio, mientras las    otras se escatiman. Sustenta su afirmaci&oacute;n con ejemplos protot&iacute;picos    de variedades de los Estados Unidos: ingl&eacute;s de los negros, ingl&eacute;s    de latinos, etc. A&ntilde;ade que con el tiempo se volvi&oacute; tolerable el    uso de &eacute;stas y otras variedades en ciertos contextos y con funciones    espec&iacute;ficas -fen&oacute;meno suscitado especialmente por los movimientos    antirracistas y feministas-: usos simb&oacute;licos o emblem&aacute;ticos, pero    no con funciones sociales p&uacute;blicas, con lo cual continu&oacute; la discriminaci&oacute;n    de variedades no est&aacute;ndar para usos oficiales.</p>     <p>   En lo que tiene que ver con variedades ling&uuml;&iacute;sticas se se&ntilde;alan    en el art&iacute;culo los criterios m&aacute;s simples -en especial del gobierno-    para la clasificaci&oacute;n de las mismas, como la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica,    pasando por los criterios ling&uuml;&iacute;sticos de los acad&eacute;micos    del lenguaje, para desencadenar en uno que tambi&eacute;n es importante en la    vida social de las comunidades: las actitudes y valores hacia dichas variedades.    Hymes critica c&oacute;mo, al no tener en cuenta estos significados sociales    de las variedades, se suscitan comportamientos comunicativos negativos frente    a &eacute;stas, como ocurre con los ni&ntilde;os indios inmigrantes en Estados    Unidos, quienes, seg&uacute;n explica el autor, interact&uacute;an menos con    otros estudiantes y entre s&iacute; en situaciones comunicativas controladas    por el profesor, donde se exige el uso de la variedad est&aacute;ndar, mientras    que en situaciones m&aacute;s naturales se incrementa bastante su interacci&oacute;n    comunicativa. Las actitudes y valores hacia las lenguas, describe Hymes, se    manifiestan b&aacute;sicamente en dos direcciones: hacia el otro y hacia s&iacute;    mismo, y en dos dimensiones: como elemento de uni&oacute;n o integraci&oacute;n    y como elemento de separaci&oacute;n individual y del ejercicio de la autonom&iacute;a.    En cuanto al otro, la(s) variedades permite(n) la identificaci&oacute;n de una    persona como miembro de un grupo, pero tambi&eacute;n permite la deferencia    con ese grupo, para tomar distancia de dicha comunidad y excluirse de ella.    En cuanto al yo, una variedad, como elemento de uni&oacute;n, permite expresar    la subjetividad, pero tambi&eacute;n se convierte en un orientador de la conducta.    La cr&iacute;tica de Hymes se refiere a que la imposici&oacute;n de la variedad    est&aacute;ndar en la educaci&oacute;n y en el aula suscita valores de autonom&iacute;a    frente a dicha variedad como elemento de deferencia y como regulador de la conducta,    pero no actitudes y valores de uni&oacute;n como elemento de identificaci&oacute;n    y de expresi&oacute;n, actitudes que son m&aacute;s comunes hacia la variedad    no est&aacute;ndar, compartiendo una serie de valores, normas, creencias y significados    sociales.</p>     <p> La segunda tarea de la socioling&uuml;&iacute;stica cr&iacute;tica se&ntilde;alada    por Hymes, <i>Recognition of Problem,</i> se refiere al reconocimiento y definici&oacute;n    de fen&oacute;menos, desde la socioling&uuml;&iacute;stica, como problemas de    investigaci&oacute;n. El autor indica que el reconocimiento de situaciones sociales    relacionadas con el lenguaje como problem&aacute;ticas suele ser circunstancial,    dependiendo de la sociedad en particular donde &eacute;stas se presentan y de    sus momentos hist&oacute;ricos; as&iacute;, por ejemplo, sustenta el autor,    en Alemania se reconoce socialmente como problem&aacute;tica la presencia de    trabajadores extranjeros, lo que suscita numerosas investigaciones, apoyadas    adem&aacute;s por el gobierno y entidades acad&eacute;micas, mientras que en    Estados Unidos el mismo fen&oacute;meno, particularmente manifiesto en el sistema    laboral m&eacute;dico, no se reconoce como problema y, en consecuencia, no se    generan numerosas investigaciones al respecto. Hymes menciona numerosos ejemplos    m&aacute;s de su pa&iacute;s, como la investigaci&oacute;n del ingl&eacute;s    de los negros, de su situaci&oacute;n social, los consecuentes proyectos financiados    para educaci&oacute;n biling&uuml;e, productos de la coyuntura suscitada por    el surgimiento de movimientos sociales en defensa de los derechos civiles de    esta poblaci&oacute;n en los a&ntilde;os sesenta, pero que en realidad era un    fen&oacute;meno latente desde hac&iacute;a mucho tiempo. En este sentido, subraya    Hymes la responsabilidad social -y habilidad (casi oportunismo)- del investigador    en el reconocimiento e investigaci&oacute;n de fen&oacute;menos sociales que    gozan de la atenci&oacute;n p&uacute;blica en las comunidades locales y en la    comunidad nacional, pero tambi&eacute;n en el reconocimiento de fen&oacute;menos    socioling&uuml;&iacute;sticos que permanecen ocultos -algunos de los cuales    tienen caracteres universales- sin la atenci&oacute;n general de la comunidad    pol&iacute;tica pero que afectan de alguna manera a la sociedad. </p>     <p>El autor insiste en la necesidad de que el cient&iacute;fico social rompa el    ciclo <i>Movilizaci&oacute;n (acci&oacute;n) - Investigaci&oacute;n</i>, es    decir que s&oacute;lo las coyunturas sociopol&iacute;ticas susciten investigaci&oacute;n,    sino que tambi&eacute;n la investigaci&oacute;n social -y el conocimiento que    genera- suscite atenci&oacute;n p&uacute;blica, acci&oacute;n sociopol&iacute;tica;    es decir, propone originar un ciclo <i>Investigaci&oacute;n - Acci&oacute;n    (movilizaci&oacute;n).</i> </p>     <p>En un tercer aspecto, <i>Cultural Hegemony through Language</i>, Hymes se    refiere a c&oacute;mo a trav&eacute;s de la lengua, ejemplific&aacute;ndolo    con su pa&iacute;s, se perpet&uacute;a y se impone un modelo cultural. El escritor    se refiere de manera concreta a la educaci&oacute;n porque es el espacio donde    se reproduce el orden social, donde convergen la estratificaci&oacute;n social    y los supuestos acerca de la(s) lengua(s) o el lenguaje. Seg&uacute;n &eacute;l,    el sistema educativo estadounidense tiene como funci&oacute;n latente infundir    la inseguridad y la discriminaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;sticas para conducir    a los estudiantes a adquirir una lengua hegem&oacute;nica -ingl&eacute;s est&aacute;ndar-    igual para todos. De esta manera, la educaci&oacute;n perpet&uacute;a los presupuestos    m&aacute;s generales sobre el lenguaje, que el autor sintetiza en seis: en Estados    Unidos s&oacute;lo debe hablarse ingl&eacute;s, por lo tanto el biling&uuml;ismo    es indeseable, injurioso y extra&ntilde;o. Otras lenguas pueden estudiarse y    aprenderse con fines de entretenimiento, pero s&oacute;lo en su variedad est&aacute;ndar,    por lo tanto las variedades de una lengua se perciben como correctas o incorrectas.    Mucha gente en el mundo aprende ingl&eacute;s pero para el estadounidense es    innecesario estudiar otra lengua, incluso donde este pa&iacute;s tiene poder    econ&oacute;mico o militar. De este modo, concluye Hymes, la educaci&oacute;n    en Estados Unidos no s&oacute;lo infunde la hegemon&iacute;a cultural y ling&uuml;&iacute;stica,    sino que tambi&eacute;n estimula el etnocidio y <i>linguicidio</i><a href="#(1)"><sup>1</sup></a>    . Este fen&oacute;meno, sustentado adem&aacute;s en ejemplos de Latinoam&eacute;rica    en tiempos de Colonia, cuando desde la educaci&oacute;n se propendi&oacute;    por el exterminio de variedades ling&uuml;&iacute;sticas ind&iacute;genas, ha    tenido notables mejoras -sobre todo en pa&iacute;ses distintos al suyo, indica    el autor- con el fomento de la educaci&oacute;n biling&uuml;e, la traducci&oacute;n    de textos a lenguas ancestrales, la elaboraci&oacute;n de diccionarios y gram&aacute;ticas    y la producci&oacute;n de otros textos. El autor exhorta a la estimulaci&oacute;n    de este tipo de pr&aacute;cticas.</p>     <p> En la pen&uacute;ltima tarea expuesta, <i>Critique of Linguistics and Social    Science,</i> Hymes critica la manera en que la ling&uuml;&iacute;stica aborda    -o abord&oacute; durante mucho tiempo- los fen&oacute;menos ling&uuml;&iacute;sticos,    aislados de la sociedad, y la manera como las otras ciencias sociales entienden    los problemas sociales sin acudir a la ling&uuml;&iacute;stica; cada investigador,    dice el autor, aborda el aspecto ling&uuml;&iacute;stico o el aspecto social    desde su disciplina particular. Los ling&uuml;istas no relacionan los modelos    gramaticales con el contexto social. Los departamentos de ling&uuml;&iacute;stica    en muchas facultades han estado dominados por mucho tiempo por el prestigio    de la teor&iacute;a formal; as&iacute; el trabajo de los ling&uuml;istas en    Estados Unidos, en especial el de Chomsky y sus seguidores, reforz&oacute; las    presunciones norteamericanas sobre el lenguaje mencionadas por el autor en el    punto anterior: en tanto Chomsky considera al hablante/oyente ideal como perteneciente    a una comunidad de habla homog&eacute;nea, se concibi&oacute; prestigiosamente    el monoling&uuml;ismo, mientras el biling&uuml;ismo se consider&oacute; indeseable    porque va en contra de la homogeneidad ling&uuml;&iacute;stica. Adem&aacute;s,    sus estudios se interesaron especialmente por el ingl&eacute;s y desde all&iacute;    pretendieron inferirse los principios universales y bases del lenguaje, contribuyendo    a considerar el ingl&eacute;s como suficiente y a aminorar otras variedades    ling&uuml;&iacute;sticas; lo correcto y lo incorrecto se concibi&oacute; en    t&eacute;rminos de la l&oacute;gica gramatical con referencia a la variedad    est&aacute;ndar del ingl&eacute;s, las dem&aacute;s variedades se consideraron    desviaciones de &eacute;ste. Sin embargo, explica el autor que mientras que    la escuela chomskyana no se interesaba por la influencia externa (sociedad,    cultura) en el lenguaje y en la lengua, algunos ling&uuml;istas, influenciados    por la antropolog&iacute;a y la sociolog&iacute;a se esforzaron por observar    los usos ling&uuml;&iacute;sticos conectados con la vida social y condicionados    hist&oacute;ricamente, de all&iacute; naci&oacute; la socioling&uuml;&iacute;stica.    El autor menciona algunos aportes importantes de Bernstein (<i>c&oacute;digos    elaborados-restringidos</i>), influenciado todav&iacute;a por la hegemon&iacute;a    ling&uuml;&iacute;stica, y de Habermas, en lo que tiene que ver con la cr&iacute;tica    de las desigualdades sociales, alienaci&oacute;n y dominaci&oacute;n de la sociedad    moderna a trav&eacute;s del lenguaje. De este modo, el autor muestra c&oacute;mo    la contribuci&oacute;n de otras ciencias sociales a la ling&uuml;&iacute;stica    ha sido y es indispensable, pero para la explicaci&oacute;n de fen&oacute;menos    sociales y culturales mediados por el lenguaje, los soci&oacute;logos y los    antrop&oacute;logos, entre otros, requieren ayuda de la ling&uuml;&iacute;stica.    Para finalmente sustentar la necesidad del trabajo interdisciplinario, Hymes    muestra c&oacute;mo la lengua reproduce la organizaci&oacute;n social de las    comunidades, sus tensiones, creencias, gustos y modos de vida; las diferencias    entre comunidades, sus deseos de conservaci&oacute;n o de cambio se ver&aacute;n    reflejados en la lengua y la lengua har&aacute; parte esencial de estos procesos.</p>     <p> Finaliza el autor con el an&aacute;lisis de la &uacute;ltima y m&aacute;s    importante de las cinco tareas se&ntilde;aladas, <i>Reshaping the Study of    Language,</i> que se refiere a las mutaciones que viene presentando la ling&uuml;&iacute;stica,    en particular la socioling&uuml;&iacute;stica. Hymes puntualiza las perspectivas    de desarrollo, los principios epistemol&oacute;gicos de la verdadera socioling&uuml;&iacute;stica    -socioling&uuml;&iacute;stica cr&iacute;tica-, el trabajo interdisciplinar,    transdisciplinar y extradisciplinar que se requiere y los aportes que ha hecho    y est&aacute; haciendo para ello la etnograf&iacute;a del habla. En primer lugar,    se&ntilde;ala la finalizaci&oacute;n del monopolio de la ling&uuml;&iacute;stica    estructural durante medio siglo, como estudio de la estructura interna del lenguaje,    y la redefinici&oacute;n del campo m&aacute;s amplio de la ling&uuml;&iacute;stica    con las numerosas contribuciones de otras disciplinas sociales, en especial    de la sociolog&iacute;a. Los problemas de investigaci&oacute;n socioling&uuml;&iacute;stica    se definen ahora en los t&eacute;rminos de los problemas sociales que defina    la sociolog&iacute;a y en los t&eacute;rminos de situaciones que se perciben    como problem&aacute;ticas por la sociedad en general, no s&oacute;lo por parte    de los profesionales a los que concierne el problema, sino principalmente por    quienes lo padecen (<i>cf. </i>ejemplo del doctor y el paciente dado por Hymes,    p. 193). El socioling&uuml;ista (y el cient&iacute;fico social, en general),    enfatiza Hymes, no debe s&oacute;lo aprovechar crisis y situaciones coyunturales    que estimulan la destinaci&oacute;n de fondos para investigaci&oacute;n, sino    ser un l&iacute;der social y acad&eacute;mico. Los principios epistemol&oacute;gicos    de la verdadera socioling&uuml;&iacute;stica a que alude el autor son: (1) que    los significados verbales y las matrices (redes) sociales en las cuales existen    son interdependientes, (2) que los significados verbales deben ser vistos desde    las matrices (redes) sociales y (3) que el investigador debe descubrir la manera    en que los significados verbales est&aacute;n organizados en esas matrices.</p>     <p>   En conclusi&oacute;n, es un texto de gran calidad en el que Hymes sintetiza    los aspectos fundamentales que constituyen las falencias de la ling&uuml;&iacute;stica    y al mismo tiempo sus retos de transformaci&oacute;n para concluir en c&oacute;mo,    por qu&eacute;, para qu&eacute;, sobre qu&eacute; elementos y con qu&eacute;    material han de realizarse las transformaciones de la ciencia del lenguaje.    El primer punto deja ver la necesidad de la inmersi&oacute;n en las comunidades    ling&uuml;&iacute;sticas para entender sus variedades desde la perspectiva de    sus miembros y desde este entendimiento comprender sus din&aacute;micas sociales.    La segunda tarea es imprescindible para comprender el deber &eacute;tico del    cient&iacute;fico social y el para qu&eacute; de la ling&uuml;&iacute;stica.    El tercer aspecto plantea la necesidad de desmontar, desde la ciencia, las estructuras    sociales en que la lengua se utiliza como instrumento de poder. La pen&uacute;ltima    tarea se&ntilde;ala la importancia del trabajo te&oacute;rico, metodol&oacute;gico    e investigativo en equipo para comprender hol&iacute;sticamente las din&aacute;micas    de la sociedad. El &uacute;ltimo aspecto devela el trasfondo ideol&oacute;gico    de la transformaci&oacute;n de las disciplinas sociales, las condiciones en    que ha de llevarse a cabo y el camino a seguir para realizar esta transformaci&oacute;n.    La argumentaci&oacute;n del autor es excelente y completa, y no genera mayores    disensiones para qui&eacute;n incursion&oacute; recientemente en la ciencia    ling&uuml;&iacute;stica. En principio parecieron ut&oacute;picos algunos de    los planteamientos del autor, pero &eacute;l mismo reconoce dicha utop&iacute;a    (p. 191-192), aclarando que la vida o el orden social sin relaciones de dominio,    sin ejercicio de la hegemon&iacute;a a trav&eacute;s de diversos instrumentos    para la configuraci&oacute;n ideol&oacute;gica de una comunidad, parecen imposibles;    deja claro, por lo tanto, que se trata de los idearios filos&oacute;ficos suscitados    por la Postmodernidad y sus manifestaciones particulares en las ciencias sociales.    Con gran honestidad, el autor reconoce que, en principio, esta transformaci&oacute;n    requiere cierta actitud militante de quienes se adhieran a ella (p. 191). Este    art&iacute;culo, de referencia ineludible para quienes se inmiscuyan en la ling&uuml;&iacute;stica    moderna, debe ser de lectura frenada y cuidadosa; la densidad del texto y el    estilo ir&oacute;nico de algunas expresiones del autor dificultan la lectura</p>      <p> El desarrollo de estas trasformaciones paradigm&aacute;ticas en las ciencias    sociales propuestas por la Postmodernidad tiene, desde luego, manifestaciones    particulares en cada sociedad. Si bien el autor critica con severidad la socioling&uuml;&iacute;stica    de su pa&iacute;s, en Colombia no es mejor la situaci&oacute;n. La riqueza ling&uuml;&iacute;stica    de nuestro pa&iacute;s ha facilitado<a href="#(2)"><sup>2</sup></a> a los investigadores,    seg&uacute;n lo propone la primera tarea de la <i>socioling&uuml;&iacute;stica    cr&iacute;tica</i>, la inmersi&oacute;n en las comunidades ling&uuml;&iacute;sticas    para comprender, desde all&iacute;, sus din&aacute;micas sociales, as&iacute;    como sus variedades ling&uuml;&iacute;sticas; compendiado este factor en la    obtenci&oacute;n del <i>punto de vista &eacute;mico</i>, se&ntilde;alado con    insistencia por la etnograf&iacute;a del habla. En ese sentido, se destacan    las numerosas y frecuentes investigaciones del Instituto Caro y Cuervo, la Universidad    Nacional y la Universidad de los Andes. El desarrollo, sin embargo, de las dem&aacute;s    tareas propuestas por Hymes es a&uacute;n insuficiente, casi inapreciable. S&oacute;lo    recientemente se plantean formalmente los deberes &eacute;ticos del cient&iacute;fico    social y la responsabilidad de las ciencias sociales, generalmente desde modelos    metodol&oacute;gicos como la Investigaci&oacute;n-<i>Acci&oacute;n participativa,</i>    que no ilustran suficientemente los principios epistemol&oacute;gicos de la    transformaci&oacute;n de estas ciencias. En el desmonte de las estructuras sociales    de poder, develadas caracter&iacute;sticamente en el uso del lenguaje y en los    discursos pol&iacute;ticos, parecen prometedoras las posibilidades ofrecidas    por el <i>An&aacute;lisis Cr&iacute;tico del Discurso</i>, cuyas esperanzas    de desarrollo se depositan inicialmente en el Instituto de Estudios en Comunicaci&oacute;n    de la Universidad Nacional. El trabajo en equipo parece mucho m&aacute;s distante    y se hace dificultosa la integraci&oacute;n de grupos interdisciplinares de    investigaci&oacute;n que aborden con hondura los problemas sociales de la sociedad    colombiana, renunciando quiz&aacute; a intereses particulares de cada disciplina.    No obstante, es indispensable reconocer que el desarrollo de estos principios    no puede ser apresurado ni obedecer a un snobismo cient&iacute;fico que no dimensione    sus acciones. Adem&aacute;s, la socioling&uuml;&iacute;stica misma es una disciplina    relativamente reciente y los mejores aportes de la etnograf&iacute;a cr&iacute;tica    del habla y de la comunicaci&oacute;n, as&iacute; como del A.C.D. son totalmente    nuevos. Sin embargo, son destacables, en este sentido, los avances obtenidos    por pa&iacute;ses europeos como Francia, Austria e Inglaterra -por mencionar    algunos- en el an&aacute;lisis cr&iacute;tico del discurso, y por Inglaterra    en la etnograf&iacute;a cr&iacute;tica del habla y de la comunicaci&oacute;n,    cuyas principales trasformaciones (las de la etnograf&iacute;a) se sintetizan    ilustrativamente en el libro <i>Critical Ethography in Educational Research</i>    (1996) de Phil Francis Carspecken.</p>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(1)">1. T&eacute;rmino inexistente en    espa&ntilde;ol utilizado aqu&iacute; para expresar el usado por Hymes, &#8216;linguacide&#8217;    (p.176): exterminio de lenguas.</a></p>      <p><a name="(2)">2. No desconocemos las dificultades    que para este fin imponen las condiciones topogr&aacute;ficas, as&iacute; como    el orden p&uacute;blico de Colombia.</a></p>      ]]></body>
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