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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estrategias de persuasión en un discurso publicitario: una mirada complementaria]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Using Greimas&#39;s semiotic theory, the pragmatic principles of cooperativity, and other theories of language structure and argumentation, this work analyses hypotheses related to persuasion strategies that are present in an advertising text in Mariana Cucatto&#39;s work, Cómo "hacer hacer" cosas con palabras. As suggested by the subtitle, this article is basically a complementary evaluation of the author&#39;s work as well as an evaluation of some statements presented in Cucatto&#39;s text and new proposals in relation to these statements.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p align="center"><font size="4"><b>Estrategias de persuasi&oacute;n   en un discurso publicitario:   una mirada complementaria</b></font></p>     <p align="center">   <font size="3"><b>Strategies of persuasion in advertising   discourse: a complementary look</b></font></p>     <p>   <b>Julia Marl&eacute;n Baquero Vel&aacute;squez*</b></p>     <p>   Universidad Nacional de Colombia, sede Bogot&aacute;, <a href="mailto:jmbaquerov@unal.edu.co">jmbaquerov@unal.edu.co</a></p>     <p align="center">   Art&iacute;culo recibido 08-02-07, art&iacute;culo aceptado 16-06-08 </p> <hr size="1">      <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     <p>   Haciendo uso de la teor&iacute;a semi&oacute;tica de Greimas, de los principios    pragm&aacute;ticos   de cooperatividad y de otras teor&iacute;as sobre la estructura de la lengua    y sobre la   argumentaci&oacute;n, se sustentan hip&oacute;tesis relacionadas con algunas    estrategias de   persuasi&oacute;n presentes en un texto publicitario seleccionado y analizado    por Mariana   Cucatto en C&oacute;mo &quot;hacer hacer&quot; cosas con palabras. Como el    subt&iacute;tulo lo sugiere,   se trata en lo esencial de una mirada complementaria al trabajo de la autora,   pero tambi&eacute;n se eval&uacute;an y se hacen nuevas propuestas en relaci&oacute;n    con algunas   afirmaciones presentes en el art&iacute;culo de Cucatto.</p>     <p>   <b>Palabras clave</b>: publicidad, semi&oacute;tica, persuasi&oacute;n, presuposici&oacute;n,    implicatura,   inferencia.</p><hr size="1">      <p><b><font size="3">Abstract</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Using Greimas&#39;s semiotic theory, the pragmatic principles of cooperativity,    and   other theories of language structure and argumentation, this work analyses   hypotheses related to persuasion strategies that are present in an advertising    text in   Mariana Cucatto&#39;s work, C&oacute;mo &quot;hacer hacer&quot; cosas con    palabras. As suggested by the   subtitle, this article is basically a complementary evaluation of the author&#39;s    work   as well as an evaluation of some statements presented in Cucatto&#39;s text    and new   proposals in relation to these statements.</p>     <p>   <b>Keywords</b>: advertising, semiotics, persuasion, presumption, implicature, inference.</p><hr size="1">      <p><b><font size="3">1. Introducci&oacute;n</font></b></p>     <p>   En su libro c&oacute;mo &quot; hacer hacer&quot; cosas con palabras, Cucatto    (2002) busca descubrir   un conjunto de estrategias discursivas presentes en tres discursos publicitarios   que aparecieron en una revista del diario argentino El Clar&iacute;n, entre    octubre de   1999 y abril del 2000. Los discursos seleccionados, aunque semejantes en tanto   que se trata del mismo evento de persuasi&oacute;n, difieren, siguiendo a la    autora, en   que se estructuran en torno a relaciones diferentes: el primero, la relaci&oacute;n    mujer/   hombre; el segundo, la relaci&oacute;n mujer/mujer y el tercero, mujer/soCieDaD.    El   an&aacute;lisis que ofrece la autora examina la materialidad discursiva representada    en la   distribuci&oacute;n del texto mismo (imagen y contenido), el nivel sem&aacute;ntico    funcional,   el nivel enunciativo, el pragm&aacute;tico, el argumentativo y el ideol&oacute;gico.    El objetivo es   mostrar que estas estrategias tienen como finalidad reproducir unos estereotipos   culturales vigentes en la sociedad de la &eacute;poca.</p>     <p>   Aunque su an&aacute;lisis es bastante detallado, quedan algunos aspectos sin    explicar   y otros que pueden ser objeto de cuestionamiento. Por ejemplo, afirma Cucatto   que estos discursos deben ser entendidos como una invitaci&oacute;n para asistir    al centro   de adelgazamiento promocionado, y ello es as&iacute; por el hecho de que se    trata de una   publicidad, pero la autora no explica cu&aacute;les son las inferencias que    el interlocutor   debe hacer para que las dos preguntas presentes en este texto se interpreten    de esa   manera. Tampoco queda claro cu&aacute;les son las estrategias que coadyuvan    a la comprensi&oacute;n   de los contenidos impl&iacute;citos y posibilitan el &eacute;xito del acto de    habla.</p>     <p>   Como ya se mencion&oacute;, no se busca en este art&iacute;culo presentar una    propuesta   alterna a la de Cucatto, sino m&aacute;s bien ofrecer una mirada desde una &oacute;ptica    distinta,   en lo esencial desde la teor&iacute;a semi&oacute;tica. Desde luego, aquellos    asertos que se   consideran cuestionables se abordan tratando de aportar suficiente evidencia    para   la(s) hip&oacute;tesis que se proponen. Por razones de espacio, no se hace una    s&iacute;ntesis de   la propuesta de Cucatto, para lo cual se remite al lector al art&iacute;culo    de la autora.</p>     <p>   <b>2. El marco te&oacute;rico</b></p>     <p>   La base fundamental del planteamiento ser&aacute; la teor&iacute;a semi&oacute;tica    (Greimas, 1971),   los principios pragm&aacute;ticos de cooperatividad (Grice, 1975; Bach &    Harnish, 1979),   la teor&iacute;a de los actos de habla (Searle, 1969), la teor&iacute;a de la    argumentaci&oacute;n (Baquero   & Pardo, 1997) y teor&iacute;as sobre la ling&uuml;&iacute;stica provenientes    de autores diferentes,   entre ellas, la teor&iacute;a de la referencialidad (Donnellan, 1971), que permite    presentar   y sustentar una hip&oacute;tesis sobre posibles tipos de preguntas.</p>     <p><font size="3"><b>3. Sobre el objeto</b></font></p>     <p>   Para empezar, el an&aacute;lisis propuesto aqu&iacute; se   limita exclusivamente a uno de los tres discursos   analizados por Cucatto, el que se estructura en   torno a la relaci&oacute;n mujer/mujer (<a href="#I">v&eacute;ase 1</a>). Este,   como los otros analizados por la autora, contiene   un texto principal, que atraviesa una imagen de   fondo destacada y muy acorde con lo que el texto   sugiere. No falta, desde luego, la informaci&oacute;n   comercial requerida por quien lee el texto, presentada   con letra mucho m&aacute;s peque&ntilde;a en la margen   superior izquierda. En la parte inferior, aparece   el eslogan de la empresa con un subt&iacute;tulo en el   que gracias a la presencia de la expresi&oacute;n &#39;Querete   m&aacute;s&#39;, se puede saber que se trata de una publicidad   para Argentina.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <a name="I"><img src="img/revistas/fyf/n21/n21a03f1.gif"></a></a>    </center> </p>     <p>   El verdadero texto, como lo llama Mariana   Cucatto, consta de dos expresiones interrogativas,   que, como se expondr&aacute; m&aacute;s adelante, difieren   en alg&uacute;n aspecto por el contexto en el que   aparecen.</p>     <p>   <font size="3"><b>4. La primera expresi&oacute;n</b></font></p>     <p>   <b>4.1 La presuposici&oacute;n presente en la pregunta parcial</b></p>     <p>   Si se comparan las expresiones (2)-(4), tomadas con entonaci&oacute;n no marcada,   se observa que ellas est&aacute;n relacionadas por el hecho de que comparten    el contenido   &quot;Toda chica hermosa lleva a su amiga gordita a todas partes menos a Slim&quot;:</p>     <p>   (2) ¿Toda chica hermosa lleva a su amiga gordita a todas partes menos    a Slim?</p>     <p>   (3) Toda chica hermosa lleva a su amiga gordita a todas partes menos a Slim.</p>     <p>   (4) ¿Por qu&eacute; toda chica hermosa lleva a su amiga gordita a todas    partes menos a Slim?</p>     <p>   Difieren, sin embargo, en otros aspectos. En la primera, quien produce el   enunciado desconoce el valor de verdad de la proposici&oacute;n &quot;Toda    chica hermosa   lleva a su amiga gordita a todas partes menos a Slim&quot;, y espera que su    interlocutor le informe sobre este; se trata posiblemente de algo que ha escuchado,    pero que   no puede afirmar si es aplicable a todas las situaciones. En la segunda, el    hablante   le asigna un valor de verdad, esto es, predica de toda chica hermosa que lleva    a su   amiga gordita a todas partes menos a Slim. Presenta su opini&oacute;n en relaci&oacute;n    con   la entidad de la cual predica algo, asign&aacute;ndole el valor de verdadero:    hace una   afirmaci&oacute;n. Siguiendo la m&aacute;xima de calidad propuesta por Grice    (1975), se espera   que quien produzca un enunciado como este lo haga porque cuenta con evidencia   suficiente para ello, por lo cual su cuestionamiento no ser&iacute;a esperado    en un primer   momento. Sin embargo, el interlocutor puede contar con evidencia contraria y    entrar   a cuestionar su valor de verdad. Hasta cierto punto, entonces, toda afirmaci&oacute;n   es susceptible de ser negada por otro, en tanto que quien la propone puede creer    en   ella sobre la base de algunos hechos, pero desconocer otros que lo lleven a    cambiar   sus creencias. En este sentido, la expresi&oacute;n afirmativa expone el valor    de verdad y   simult&aacute;neamente indica que el locutor cuenta con evidencia para creer    en ella. Esta   exposici&oacute;n le permite al otro cuestionar m&aacute;s f&aacute;cilmente    lo que se presenta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En (3), en cambio, la verdad de &quot;Toda chica hermosa lleva a su amiga gordita   a todas partes menos a Slim&quot; no se afirma, sino se presupone. El locutor    indaga   por la raz&oacute;n de lo presupuesto, con lo cual queda la idea de que se trata    de una   verdad compartida por los participantes: se asume que ello es as&iacute; y se    suprime la   opci&oacute;n de que el otro cuestione, por lo menos de la misma manera que    en el caso   de la afirmaci&oacute;n. El valor de verdad no es lo que est&aacute; en juego    en ning&uacute;n momento.   Desde luego, el interlocutor puede cuestionar, pero la pregunta parcial tiene    esa   particularidad: su validez como pregunta est&aacute; dada por la verdad de la    proposici&oacute;n   presupuesta, y, por ende, suele escogerse cuando no se quiere ser cuestionado,    o   cuando se quiere averiguar por la verdad de lo presupuesto sin que el interlocutor    se   percate de ello, haci&eacute;ndole creer, por la forma escogida, que se cuenta    con evidencia.   La pregunta ¿Qui&eacute;n era la chica con quien estabas ayer? puede    ser usada con la intenci&oacute;n   de confirmar la verdad de t&uacute; estabas con una chica ayer. Pero justamente    se usa   esta forma para hacerle creer al otro, a trav&eacute;s de la pregunta parcial,    que quien la   emite cuenta con evidencia y no busca que ello se cuestione. Es por ello que    en los   estrados judiciales preguntas como estas en las que se presuponga lo que se    quiere   indagar no son aceptadas.</p>     <p>   ¿Qu&eacute; efecto tiene el uso de este tipo de expresiones? En parte,    evita un posible   cuestionamiento de la proposici&oacute;n presupuesta por la pregunta y con ello    garantiza   la persuasi&oacute;n que se pretende. Queda en la mente del lector, entonces,    la proposici&oacute;n (5) como una proposici&oacute;n verdadera e incuestionable,    la cual, como se ver&aacute; m&aacute;s   adelante, forma parte de una red de relaciones argumentales.</p>     <p>   (5) Toda chica hermosa lleva a su amiga gordita a todas partes menos a Slim.</p>     <p>   En el contexto de esta publicidad, como lo acabo de se&ntilde;alar, no se busca    con-   firmar la verdad de lo presupuesto, sino conducir al otro a su aceptaci&oacute;n    evitando   que medie la duda. Tampoco se pretende, como lo sugerir&iacute;a el tipo de    pregunta,   provocar una respuesta por parte del interlocutor sobre la raz&oacute;n de ser    del hecho   presupuesto, lo cual se hace evidente en el texto que viene inmediatamente despu&eacute;s:   &quot;¿Qu&eacute; mujer no odia tener competencia?&quot; Este, como    se ver&aacute; m&aacute;s adelante, se   interpreta como la respuesta ofrecida por el locutor a la primera pregunta:    porque,   como toda mujer, odia tener competencia.</p>     <p>   Ahora bien, la pregunta (4) establece una conexi&oacute;n entre las proposiciones    involucradas   en las dos expresiones interrogativas: el pronombre interrogativo ser&iacute;a,   en t&eacute;rminos de Baquero & Pardo (1997), el marcador argumental o causal<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>.    Por   ende, aunque (4) contiene a (5) debe ser interpretada como (6), en donde por    una   raz&oacute;n es la marca de una conexi&oacute;n entre (5) y la proposici&oacute;n    (7), expresada en la   segunda pregunta.</p>     <p>   (6) Toda chica hermosa lleva a su amiga gordita a todas partes menos a Slim,    por   una raz&oacute;n.</p>     <p>   (7) Ella, como toda mujer, odia tener competencia.</p>     <p>   M&aacute;s claramente, el conector o marcador podr&iacute;a ser uno como porque    o dado   que, presente en textos como (8) y (9).</p>     <p>   (8) Toda chica hermosa lleva a su amiga gordita a todas partes menos a Slim    porque,   como toda mujer, odia tener competencia.</p>     <p>   (9) Toda chica hermosa lleva a su amiga gordita a todas partes menos a Slim,    dado   que, como toda mujer, odia tener competencia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se puede decir, entonces, que como parte de la estrategia, se ha escogido una   expresi&oacute;n &quot;no acorde&quot; al acto de habla que efectivamente    se realiza; se trata de un   acto indirecto (una pregunta parcial), con el cual se quiere garantizar el efecto   perlocucionario buscado con el macroacto de habla. Queda claro, para concluir   este apartado, que la pregunta parcial se constituye en esta publicidad en una    herramienta   que evita poner en cuesti&oacute;n la veracidad de la proposici&oacute;n presupuesta    y   permite la conexi&oacute;n entre dos o m&aacute;s proposiciones impl&iacute;citas    o expl&iacute;citas.</p>     <p>   Se&ntilde;alan Bach & Harnish (1979, p. 47) que los actos directivos, entre    ellos   la pregunta, que es la estrategia escogida aqu&iacute;, &quot;expresan la actitud    del hablante   hacia alguna acci&oacute;n prospectiva por parte del oyente&quot; y &quot;la    intenci&oacute;n de que su   enunciado o la actitud que all&iacute; se expresa sea tomada como una raz&oacute;n    para que el   oyente act&uacute;e&quot;, y algo de ello, considero, se conserva en el discurso    total al escoger   esta estrategia discursiva. No es el locutor el que afirma o constata algo para    que el   interlocutor se forme una creencia similar<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup>    (un papel m&aacute;s pasivo aparentemente),   sino que formarse esta creencia exige un papel m&aacute;s activo por parte del    oyente en   la medida en que es &eacute;l quien act&uacute;a, si considera lo dicho como    una raz&oacute;n para   hacerlo. Ello permitir&iacute;a explicar, adicionalmente, por qu&eacute; la    pregunta es una de   las formas de cortes&iacute;a escogidas por los hablantes para llevar al interlocutor    a realizar   algo (menor fuerza ilocucionaria). Un enunciado como &#39;cierra la puerta&#39;    no   deja la opci&oacute;n de tomar una decisi&oacute;n o de que, por lo menos, as&iacute;    sea entendido,   mientras que esto s&iacute; sucede con la correspondiente pregunta &#39;¿Cierras    la puerta?&#39;   Por &uacute;ltimo, la pregunta como mecanismo de invitaci&oacute;n para actuar,    tambi&eacute;n permitir&iacute;a   explicar por qu&eacute; en discursos como (8), (9) o la yuxtaposici&oacute;n    de (6) y (7)   se requerir&iacute;a incorporar una invitaci&oacute;n a la destinataria para    que forme parte del   grupo de mujeres que va a Slim, algo como sea usted una de ellas, mientras que    con   las preguntas no se requiere tal invitaci&oacute;n. Las preguntas cumplir&iacute;an    ese papel:   invitar a las destinatarias a actuar.</p>     <p>   <b>4.2 La contraposici&oacute;n de t&eacute;rminos</b></p>     <p>   Si se examina la misma expresi&oacute;n, pero esta vez internamente, se puede    ir construyendo   lo que ser&iacute;a la red &quot;argumentativa&quot; o cadena proposicional    con la que se   busca persuadir al interlocutor. Para empezar, se puede apreciar en la pregunta    la presencia de dos expresiones nominales que se contraponen: &#39;chica hermosa&#39;    y &#39;amiga   gordita&#39;. La contraposici&oacute;n de los t&eacute;rminos se presenta    como si fueran contrarios,   sin realmente serlo, lo cual permite hacer cruces de sentido, que se pueden    visualizar   m&aacute;s claramente si se reconstruyen los contradictorios, subcontrarios    y subalternos   correspondientes. A partir de esta reconstrucci&oacute;n, se hace evidente el    surgimiento   de proposiciones impl&iacute;citas que surgen en la mente de las destinatarias<sup><a href="#3" name ="s3">3</a></sup>,    como lo   pretende la publicidad. El siguiente cuadrado semi&oacute;tico muestra estas    relaciones.</p>     <p align="center">   (10) Cuadrado semi&oacute;tico de las expresiones nominales involucradas en    (4)<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup></p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n21/n21a03c1.gif"></a>    </center> </p>     <p>Como se observa, el efecto de relacionar como contrarios las expresiones (chica)   hermosa y (amiga) gordita genera, como consecuencia de la identificaci&oacute;n    de   los contradictorios correspondientes, implicaciones como las siguientes entre    los   subalternos: hermosa implica &quot;no gordita&quot; (las hermosas son no gorditas)    y gordita   implica &quot;no hermosa&quot; (Las gorditas son no hermosas).   Ahora bien, la presencia de la imagen de fondo, que ahora se puede conectar   con el texto, permite reemplazar el contradictorio (amiga) no gordita por (amiga)   delgada como si se tratara de dos sin&oacute;nimos<sup><a href="#5" name ="s5">5</a></sup>:</p>     <p align="center">(11) Cuadrado semi&oacute;tico en donde se involucra la imagen</p>     <p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <img src="img/revistas/fyf/n21/n21a03c2.gif"></a>    </center> </p>     <p>Se explica as&iacute; la afirmaci&oacute;n de Mariana Cucatto de que estos    tres discursos   publicitarios presentan &quot;un alto grado de iconicidad evidenciada por la    relaci&oacute;n   que se establece entre el material verbal y la imagen con que este se complementa&quot;   (p. 27). Esto es, la relaci&oacute;n establecida permite recuperar la idea de    delgadez como   &quot;sin&oacute;nima&quot; de no gordita, a la cual los t&eacute;rminos verbales    presentes no remiten,   pues nunca aparece representante alguno del lema delgado, a menos que se tenga    en   cuenta el eslogan<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup>. As&iacute; reconstruidas las oposiciones emanadas de la    presencia de los   dos supuestos contrarios, quedan dos nuevas ideas en la mente del interlocutor:</p>     <p>   (12) Toda hermosa es delgada / Toda hermosa es no gordita / Si es hermosa es    delgada</p>     <p>   (13) Toda gordita es no hermosa / Si es gordita no es hermosa</p>     <p>   Desde luego, por su ubicaci&oacute;n en el discurso, los t&eacute;rminos contrapuestos    quedan   investidos de los valores positivo o negativo: el t&eacute;rmino gordita con    el valor [negativo]   y hermosa con el valor [positivo], lo que permite ubicarlos consecuentemente   en las deixis negativa y positiva del cuadrado semi&oacute;tico. Mejor a&uacute;n,    a los contrarios   reales se les confieren estos valores, que reflejan estereotipos culturales    que hacen   necesario el uso del diminutivo con el t&eacute;rmino investido del rasgo negativo    como   mecanismo eufemizador que, siguiendo la propuesta de Chamizo (2004), permite   evitar el t&eacute;rmino tab&uacute; gorda.</p>     <p><b>4.3 El verbo seleccionado, los cuantificadores y la negaci&oacute;n</b></p>     <p>   Siguiendo con la estructura interna de la expresi&oacute;n interrogativa, se    examinan   ahora el verbo elegido, los cuantificadores, la negaci&oacute;n, y sus efectos.</p>     <p>   El verbo &#39;llevar&#39; es un verbo de acci&oacute;n, como los efectuadores,    afectadores e   ilocucionarios, perteneciente al grupo de los verbos de movimiento (Moreno Cabrera,   1991). Comparte con otros de movimiento, seg&uacute;n el autor, la presencia    de tres   argumentos: agente, paciente y direcci&oacute;n (v&eacute;ase (14)), o, en t&eacute;rminos    de Cucatto,   fuente, objeto y meta.</p>     <p align="center">   (14) Sobre el verbo llevar</p>       <p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <img src="img/revistas/fyf/n21/n21a03c3.gif"></a>    </center> </p>     <p>El locutor, de acuerdo con lo que quer&iacute;a decir, debi&oacute; escoger    dentro del campo   sem&aacute;ntico de los verbos de movimiento uno de ellos, pues se trataba de    acentuar   el lugar en el que, seg&uacute;n ellos, las mujeres se vuelven hermosas. En    esa lista de opciones,   aparecen otros verbos como &#39;ir con&#39;, &#39;acompa&ntilde;ar a&#39;,    &#39;salir con&#39;, etc., pero se   opta por el verbo &#39;llevar&#39;. Se diferencian fundamentalmente en que    mientras con   este se tiene un argumento &quot;objeto o paciente&quot;, el que es llevado,    con los otros se   tiene uno de &quot;compa&ntilde;&iacute;a&quot;, lo que produce distintos    efectos en el interlocutor.</p>     <p>   Si se piensa en los posibles objetos de &quot;llevar&quot;, se puede concluir    que o bien   se trata de entidades no animadas o bien de entidades animadas que por alguna   raz&oacute;n no pueden controlar la acci&oacute;n de dirigirse hacia un lugar    determinado: ni&ntilde;os,   personas que desconocen la ubicaci&oacute;n o con limitaciones, etc. Se podr&iacute;a    decir, en   consecuencia, que se coloca a la amiga gordita en una relaci&oacute;n de &quot;subordinaci&oacute;n&quot;   con respecto a la chica hermosa, por lo menos en cuanto a la posibilidad de    realizar   la acci&oacute;n. El efecto buscado puede ser, precisamente, colocarla en un    estado tal que   busque una posici&oacute;n distinta y &quot;tome sus propias decisiones&quot;:    vaya a Slim.</p>     <p>De otro lado, de &quot;toda chica hermosa lleva a su amiga gordita a todas    partes menos   a Slim&quot;, se puede inferir (15), por la relaci&oacute;n de implicaci&oacute;n    existente entre llevar   e ir<sup><a href="#7" name="s7">7</a></sup>, y por la presencia del cuantificador universal encabezando la frase nominal.</p>     <p>   (15) Toda chica hermosa va a Slim.</p>     <p>   Esto es, se tematiza el universo de chicas hermosas, se predica de ellas que   llevan a alguien a un lugar, pero no a otro, y se deja al lector para que concluya   que el universo de chicas hermosas va a muchos lugares, entre ellos a Slim,    a donde   va sola. Para ello se juega, adicionalmente, con un nuevo contraste captable   en la cuantificaci&oacute;n de la meta, lugar o direcci&oacute;n (a todas partes)    y la inmediata   restricci&oacute;n que se hace al alcance de la predicaci&oacute;n, menos a    Slim, con el cual se   resalta el lugar que se quiere promover. De hecho, no tendr&iacute;a el mismo    efecto la   expresi&oacute;n Ninguna chica hermosa lleva a su amiga gordita a Slim, pues    en el primero   el sitio a promover aparece como el lugar exclusivo para las hermosas; a todos    los   dem&aacute;s sitios las hermosas llevan a las gorditas: un contraste que permite    resaltar la   informaci&oacute;n que se quiere.</p>     <p>   Ubicada esta nueva inferencia, (15), en un cuadrado semi&oacute;tico, se pueden    reconstruir   nuevas proposiciones mediante una cadena de relaciones con proposiciones   ya identificadas.</p>     <p align="center">   (16) Cuadrado semi&oacute;tico en donde se ubican nuevas inferencias</p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n21/n21a03c4.gif"></a>    </center> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de las dos proposiciones ubicadas en el eje de los contrarios y de    la idea   de que las hermosas no llevan a las gorditas a Slim para no tener competencia,    se   concluye la proposici&oacute;n (17), la cual unida en un raciocinio con la proposici&oacute;n    (13),   repetida aqu&iacute; para comodidad del lector, permite concluir (18).</p>     <p>(17) Slim vuelve a las mujeres hermosas<sup><a href="#8" name="s8">8</a></sup></p>     <p>   (13) Las gorditas no son hermosas</p>     <p>   (18) Las gorditas deben ir a Slim</p>     <p>   Se propone en la publicidad, entonces, un movimiento que dentro del cuadrado   semi&oacute;tico (16), corresponde a un paso desde la deixis negativa (la gordita    no va a   Slim) hacia una deixis positiva modal (debe ir a Slim), y de paso, un movimiento    en   el mismo sentido dentro del cuadrado semi&oacute;tico (10): &#39;amiga gordita&#39;    pasa a &#39;amiga   no gordita&#39; y consecuentemente a &#39;chica hermosa&#39;, con la intervenci&oacute;n    de Slim.</p>     <p>   Hasta aqu&iacute; hay un encadenamiento proposicional de persuasi&oacute;n que    podr&iacute;a   organizarse de la siguiente manera, siguiendo a Baquero & Pardo (1997),    en donde   (18) es la propuesta y las otras se constituyen en dos evidencias compuestas    por   coordinaci&oacute;n en favor de ella:</p>     <p>        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n21/n21a03f2.gif"></a>    </center> </p>     <p>(18) gorditas Slim, (13) gorditas no hermosas, (17) Slim ? hermosas, (5) no    llevan a Slim,</p>     <p>   (12) hermosa delgada</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font size="3"><b>5. La segunda expresi&oacute;n interrogativa</b></font></p>     <p>   En letra m&aacute;s peque&ntilde;a e inmediatamente despu&eacute;s de la pregunta    que se ha   venido analizando se propone una nueva expresi&oacute;n interrogativa: ¿Qu&eacute;    mujer no   odia tener competencia?, la cual, como se ha sugerido, tampoco corresponde a    una   pregunta real.</p>     <p>   <b>5.1 La naturaleza de la pregunta</b></p>     <p>   Dice Cucatto en relaci&oacute;n con esta expresi&oacute;n, &quot;el sintagma    interrogativo m&aacute;s el   operador de negaci&oacute;n provoca una enfatizaci&oacute;n que suscita una    respuesta afirmativa:   ¿Qu&eacute; mujer no odia tener competencia? se interpreta como un juicio:    todas las mujeres odian tener competencia&quot; (p. 36)<sup><a href="#9" name="s9">9</a></sup>. Ello es as&iacute;,    pero se requieren algunas   precisiones. El sintagma interrogativo m&aacute;s el operador de negaci&oacute;n    no siempre se   interpreta como un juicio afirmativo.</p>     <p>   Si ello fuera as&iacute;, una expresi&oacute;n similar a la que refiere la autora    no ser&iacute;a aplicable   en una situaci&oacute;n en la que el locutor asuma y conozca que existe por    lo   menos un elemento de la especie al que no le suceda lo predicado. Por el contrario,   interrogativas con polaridad negativa son empleadas en contextos como los aqu&iacute;   se&ntilde;alados. Una pregunta como &#39;¿Qu&eacute; mam&iacute;fero    no anda en cuatro patas?&#39;, por   ejemplo, resulta muy distinta de &#39;¿Qu&eacute; mam&iacute;fero no    toma leche?&#39;, incluso a nivel   entonacional. Siguiendo los lineamientos de Cucatto se tendr&iacute;a que afirmar    que   ellas se interpretar&iacute;an respectivamente como (19) y (20).</p>     <p>   (19) Todo mam&iacute;fero anda en cuatro patas.</p>     <p>   (20) Todo mam&iacute;fero toma leche.</p>     <p>   Y esto sucede en (20) pero no en (19), lo que nos muestra que no es un asunto   exclusivo de la forma ling&uuml;&iacute;stica seleccionada. Veamos.</p>     <p>   Lo primero que se puede observar al analizar estas dos proposiciones es que   su valor de verdad es distinto: falso en el enunciado (19) y verdadero en (20),    lo   que hace que la expresi&oacute;n &#39;¿Qu&eacute; mam&iacute;fero no    anda en cuatro patas?&#39; se interprete   como una pregunta<sup><a href="#10" name="s10">10</a></sup> y la expresi&oacute;n &#39;¿Qu&eacute; mam&iacute;fero    no toma leche?&#39; como una   afirmaci&oacute;n. En otros t&eacute;rminos, en el primer caso, quien la usa    asume la existencia   de por lo menos un mam&iacute;fero tal que este no anda en cuatro patas, mientras    que   en la segunda esta asunci&oacute;n no se da; se sabe que no existe un solo mam&iacute;fero    que   cumpla con la condici&oacute;n de no tomar leche<sup><a href="#11" name="s11">11</a></sup>. Si este conocimiento no    fuera compartido   por los participantes en la comunicaci&oacute;n, probablemente la interpretar&iacute;an   de manera distinta, o ayudar&iacute;an a ella otros elementos del contexto:    la entonaci&oacute;n,   el contexto extraling&uuml;&iacute;stico, las expresiones que la acompa&ntilde;an,    etc.</p>     <p>Se puede concluir, por el momento, que el valor de verdad de la proposici&oacute;n    contradictoria   correspondiente (i. e., anda no anda; toma no toma) es un elemento   importante para la interpretaci&oacute;n de la pregunta con polaridad negativa.    Recurriendo   a los ejemplos, dado que (19) es falsa y (20) es verdadera, se interpretan de    manera   distinta: la primera como una pregunta y la segunda como una afirmaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   No obstante, en la expresi&oacute;n concreta que se est&aacute; examinando esta    tampoco   es la situaci&oacute;n, pues la contradictoria correspondiente &quot;toda mujer    odia tener   competencia&quot; no es necesariamente una verdad compartida por todos, lo    que, en   principio, la ubicar&iacute;a en el grupo de las que se interpretan como pregunta.    Sin   embargo, como lo se&ntilde;ala Cucatto, esta se interpreta como un juicio y    no como una   pregunta. ¿Qu&eacute; es, entonces, lo que provoca esta otra interpretaci&oacute;n?    Para ello se   pueden comparar (21) y (22).</p>     <p>   (21) (a) ¿Qu&eacute; mujeres no odian tener competencia?</p>     <p>   (b) Todas las mujeres odian tener competencia</p>     <p>   (22) (a) ¿Qu&eacute; mujer no odia tener competencia?</p>     <p>   (b) Toda mujer odia tener competencia.</p>     <p>   Como expresiones ling&uuml;&iacute;sticas, difieren en la inflexi&oacute;n del    sN; las de (21) plurales   y las de (22) singulares, situaci&oacute;n que no se correlaciona con una oposici&oacute;n   entre referencia m&uacute;ltiple e individual respectivamente. M&aacute;s bien,    se tendr&iacute;a que   hablar aqu&iacute; de una oposici&oacute;n entre uso referencial y uso atributivo,    para lo cual   se puede seguir la caracterizaci&oacute;n hecha por Donnellan (1971) a prop&oacute;sito    de las   descripciones definidas:</p>     <p>   A speaker who uses a definite description attributively in an assertion states    something   about whoever or whatever is the so-and-so. A speaker who uses a definite   description referentially in an assertion, on the other hand, uses the description    to   enable his audience to pick out whom or what he is talking about and states    something   about that person or that thing<sup><a href="#12" name="s12">12</a></sup>. (p. 102)</p>     <p>En el caso de la pregunta, lo referencial estar&iacute;a ligado a la idea de    identificable,   esto es, cuando el locutor pregunta &quot;¿Qu&eacute; mujeres no odian    tener competencia?&quot;   asume la existencia de un referente, m&uacute;ltiple o referido a una subclase,    y considera   que el interlocutor est&aacute; en condici&oacute;n de identificar los elementos    o la subclase<sup><a href="#13" name="s13">13</a></sup>.   El uso atributivo, en cambio, no est&aacute; ligado a unos referentes espec&iacute;ficos,    sino a   lo que Prado Ib&aacute;n (1997), denomina referencia virtual o gen&eacute;rica,    que remite a la   clase en su conjunto. La expresi&oacute;n &#39;¿Qu&eacute; mujer no    odia tener competencia?&#39; tiene   un uso atributivo, que se manifiesta en la proposici&oacute;n Toda mujer odia    tener competencia.   Esta se interpreta en el sentido de &quot;quienquiera que sea mujer odia tener   competencia&quot;, test propuesto por Donnellan para reconocer el uso atributivo.    Algo   similar ocurrir&iacute;a en (20), cuya interpretaci&oacute;n tambi&eacute;n    remite a una idea semejante:   &quot;quienquiera que sea mam&iacute;fero toma leche&quot;. Se puede concluir,    entonces, que el   elemento coligador entre (20) y (22), lo que hace que se interprete no como    pregunta,   sino como una aserci&oacute;n, es precisamente el uso atributivo; el interlocutor    no   buscar&aacute; referentes, sino asignar&aacute; una caracter&iacute;stica a    una clase especificada mediante   el sintagma nominal singular.</p>     <p>   Y esta situaci&oacute;n tiene su efecto a nivel persuasivo, en la medida en    que el reconocimiento   de ser mujer obliga a odiar la competencia con otras mujeres (silogismo   (23)), efecto buscado mediante esta publicidad. Por el contrario, la no identificaci&oacute;n   con lo predicado (b del silogismo (24)), excluir&iacute;a a la lectora de la    clase identificada   con el sintagma nominal singular, conclusi&oacute;n que tratar&iacute;a de evitar    quien se asume   como mujer; se llega, entonces, a la necesidad de involucrarse en el grupo de    las que   odian tener competencia y de esta manera se busca acceder al centro Slim.</p>     <p>   (23) a) Toda mujer odia tener competencia (quienquiera que sea mujer odia tener   competencia)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   b) Yo soy mujer (lectora)</p>     <p>   c) Yo debo odiar tener competencia</p>     <p>   (24) a) Toda mujer odia tener competencia</p>     <p>   b) Yo no odio tener competencia</p>     <p>   c) Yo no soy mujer</p>     <p><b>5.2 Los t&eacute;rminos involucrados</b></p>     <p>   Ya se ha concluido que la pregunta se interpreta como una afirmaci&oacute;n    debido a   que expresiones como estas se usan atributiva y no referencialmente. Corresponde   ahora examinarla internamente. ¿Por qu&eacute; el uso de una pregunta    con polaridad negativa   y no la afirmativa correspondiente? En otros t&eacute;rminos, qu&eacute; efectos    se pueden   lograr con la escogencia de la expresi&oacute;n no odiar a diferencia de la    expresi&oacute;n querer.   En &uacute;ltimas, ¿qu&eacute; diferencia hay entre (22) y (25)?</p>     <p>   (25) ¿Qu&eacute; mujer quiere tener competencia?</p>     <p>   Entre los t&eacute;rminos opuestos, odiar est&aacute; en la deixis negativa    y en la positiva   podr&iacute;a estar un verbo como querer. Se escoge para la pregunta de esta    publicidad   el investido de valor negativo y se le antecede la negaci&oacute;n con lo cual    se produce   un movimiento a nivel de la interpretaci&oacute;n hacia el contradictorio (afirmativo)   correspondiente: ¿Qu&eacute; mujer No odia tener competencia se interpreta    como Toda   mujer odia tener competencia. La escogencia del t&eacute;rmino positivo, en    cambio, establecer&iacute;a   una conexi&oacute;n con una proposici&oacute;n universal negativa que se mantiene    en   el mismo punto dentro del cuadrado semi&oacute;tico correspondiente: ¿Qu&eacute;    mujer quiere   tener competencia? Ninguna mujer quiere tener competencia, o en t&eacute;rminos    de   cuantificaci&oacute;n universal afirmativa: Toda mujer quiere no tener competencia.</p>     <p>   En primer lugar, (25), a diferencia de (22), permite una doble interpretaci&oacute;n    en   t&eacute;rminos de &quot;referencialidad&quot;, ya que admite como respuesta    (26) o (27), la primera   correspondiente al uso atributivo y la segunda al uso referencial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   (26) Ninguna mujer quiere tener competencia/ quienquiera que sea mujer no quiere   tener competencia</p>     <p>   (27) Mar&iacute;a</p>     <p>   De otra manera, la expresi&oacute;n (25) se puede interpretar como un juicio    universal   negativo o como una pregunta (atributiva o referencialmente). La pregunta con   sintagma nominal singular y polaridad negativa, por el contrario, bloquea esta    doble   interpretaci&oacute;n, garantizando que se interprete como universal afirmativa.</p>     <p>   Adicionalmente, el efecto en el interlocutor no parece ser el mismo. Como ya   se se&ntilde;al&oacute;, una pregunta como (25) en el sentido atributivo, se    conecta directamente   con una proposici&oacute;n universal negativa mientras que una como (22) con    la universal   positiva. Resulta m&aacute;s sencillo lograr la identificaci&oacute;n con el    grupo cuando se tiene una proposici&oacute;n afirmativa que cuando se tiene    una negativa. Comparando   los raciocinios (28) y (29) con los presentados en (23) y (24) se podr&aacute;    observar que   cuando en la premisa mayor se tiene una proposici&oacute;n positiva, el salto    inmediato   es la identificaci&oacute;n del interlocutor con el grupo de las mujeres, mientras    que en   estos nuevos la conexi&oacute;n se puede dar, pero no de la misma manera. Parece    menos   relacionada, por ejemplo, la premisa menor del raciocinio (28) con su premisa    mayor   y con la conclusi&oacute;n.</p>     <p>   (28) a) Ninguna mujer quiere tener competencia</p>     <p>   b) Yo soy mujer</p>     <p>   c) Yo no debo querer tener competencia</p>     <p>   (29) a) Ninguna mujer quiere tener competencia</p>     <p>   b) Yo quiero tener competencia (que seguramente no ser&aacute; el caso)</p>     <p>   c) Yo no soy mujer</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Volviendo, entonces, a la proposici&oacute;n afirmativa presente en la expresi&oacute;n    interrogativa,   esto es, (24a), examinemos ahora la expresi&oacute;n tener competencia, la cual    en esta   publicidad est&aacute; asociada al verbo &#39;competir&#39;, no a competer    ni a una habilidad.</p>     <p>   Lo curioso con esta expresi&oacute;n es que la pregunta se lee como la afirmaci&oacute;n   &quot;toda mujer odia tener competencia&quot;, de donde podr&iacute;a inferirse    que las mujeres   no compiten porque no les gusta competir. Sin embargo, lo que queda claro es   lo contrario: las mujeres compiten entre s&iacute;. ¿Por qu&eacute; esta    situaci&oacute;n? Se ofrece una   raz&oacute;n para no llevar a las amigas gorditas a Slim, en t&eacute;rminos    de lo que, supuestamente,   les pasa a todas las mujeres: odian tener competencia y por ello no llevan   a las amigas gorditas a Slim, lo cual, a su vez, quiere decir que quienes van    a Slim   compiten entre s&iacute;. La posibilidad de competir, entonces, queda asignada    en esta   publicidad a las mujeres delgadas o adelgazadas gracias a Slim.</p>     <p>   Sin embargo, esta competencia no es simplemente por adelgazar, ya que se   entiende que todas all&iacute; son delgadas y gracias a ello pueden competir.    Entonces, se   presenta con esta expresi&oacute;n una rivalidad entre mujeres, y toda rivalidad    se asocia   con un objetivo: se rivaliza o compite por algo. Pero lo que no es expl&iacute;cito    en esta   publicidad es precisamente la finalidad de la competencia, quiz&aacute;s debido    a que   explicitarlo podr&iacute;a re&ntilde;ir con la m&aacute;xima de cantidad: la    informaci&oacute;n suministrada   al oyente debe ser suficiente y necesaria (Grice, 1975). ¿C&oacute;mo    se sabe, entonces,   cu&aacute;l es la finalidad u objetivo de la competencia? Esta informaci&oacute;n,    que no resulta   necesaria aqu&iacute;, la suministra el contexto extraling&uuml;&iacute;stico:    la hermosura se asocia con la posibilidad de competir por los hombres. La propuesta    de Slim no es lograr   que las mujeres sean delgadas, sino que sean hermosas; la delgadez podr&iacute;a    asociarse   a salud, pero ello no es lo que plantea la publicidad. Ser delgada es el medio    para   lograr la hermosura, y esta el mecanismo para alcanzar a los hombres<sup><a href="#14" name="s14">14</a></sup>.</p>     <p>   Sintetizando, la segunda pregunta remite inmediatamente a la proposici&oacute;n    (24)   &quot;toda mujer odia tener competencia&quot;, pero de alguna manera tambi&eacute;n    a (30), como   consecuencia de su relaci&oacute;n con la primera expresi&oacute;n interrogativa.</p>     <p>   (30) Las mujeres hermosas compiten por los hombres</p>     <p>   Esto es, si las chicas hermosas no llevan a las amigas gorditas a Slim porque   ser&iacute;an sus competidoras, entonces las chicas hermosas compiten entre    s&iacute;, y es entendible   que no compiten para ser m&aacute;s delgadas o algo por el estilo, sino por    un   beneficio adicional que ello conlleva: atraer a los hombres. Con ello, y de    manera   muy impl&iacute;cita, se les invita a las gorditas a acceder Slim Center para    obtener ese   valor agregado. En ning&uacute;n momento se les pide llevar a muchas personas;    por el   contrario, el sitio se plantea como algo un tanto exclusivo a donde las mujeres   no llevan a posibles rivales. Slim reconoce, a cambio, que toda mujer odia tener   competencia y, por ende, no intenta convencer a nadie que lo haga, sino m&aacute;s    bien   contar algo por medio de preguntas, la estrategia de persuasi&oacute;n presente    en esta   publicidad.</p>     <p>   Obviamente, como lo se&ntilde;alan Fairclough & Wodak (1997, citados en    Cucatto,   2002:</p>     <p>   [...] las representaciones esquem&aacute;ticas que operan en este corpus, constituyen   modelos totalmente convencionales que a&uacute;nan teor&iacute;as &#39;folk&#39;    de la experiencia femenina   y que no provocan en las lectoras cambios epist&eacute;micos significativos    ya que solo   comunican estereotipos, los reafirman y los refuerzan, lo cual pone en evidencia    el   control ideol&oacute;gico que permite pensar este corpus no solo como un modo    de representar   la realidad social de una &eacute;poca sino tambi&eacute;n como &quot;una forma    de articular estas   representaciones con representaciones particulares de la realidad y construcciones   particulares de identidad, especialmente las identidades colectivas de grupos    y comunidades   (Fairclough & Wodak, 1997)&quot;. (p. 42)</p>     <p></p>     <p><font size="3"><b>6. Para concluir: la conexi&oacute;n entre las dos expresiones</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   ¿Qu&eacute; se tiene hasta aqu&iacute;? De un lado, una pregunta parcial    a trav&eacute;s de la cual   se infieren varias proposiciones y, de otro, una pregunta atributiva que se    interpreta   como la respuesta a la primera. Es con base en la m&aacute;xima o presunci&oacute;n    de relevancia   (Bach & Harnish, 1979) que toda secuencia se interpreta como una secuencia   apropiada al evento comunicativo, y por ende se infiere la proposici&oacute;n    adecuada   al proceso. En consecuencia, ante la pregunta ¿Por qu&eacute; toda chica    hermosa lleva a   su amiga gordita a todas partes menos a Slim?, la cadena que le sigue es entendida   como su respuesta: porque, como toda mujer, odia tener competencia.</p>     <p>   Estas dos expresiones conectadas proposicionalmente en la forma expuesta   arriba, intervienen en un macroacto de habla con el que se quiere persuadir    a   las mujeres gorditas, o a las que as&iacute; se crean, para que vayan a Slim    Center. Este   macroacto, involucra una serie de microactos encaminados al logro del objetivo   fundamental o prop&oacute;sito final (Van Dijk, 1983), los cuales pueden ser    de naturaleza   diversa en los discursos publicitarios, pero se incluyen dentro de los que Bach    &   Harnish (1979) denominan constativos, directivos y de compromiso. De hecho,    para   lograr la persuasi&oacute;n, los publicistas informan sobre un nuevo producto,    describen   algunas de sus propiedades, le atribuyen caracter&iacute;sticas determinadas    (constativos),   exhortan a los interlocutores (directivos), se comprometen con algo, hacen ofertas,   etc. (de compromiso), sin que ello sea necesariamente de manera directa o literal.   Desde luego, el macroacto de persuasi&oacute;n siempre se hace de manera &quot;indirecta&quot;    o,   mejor, a trav&eacute;s de varios microactos, pues nunca se le dir&iacute;a al    consumidor lo persuado   para que vaya a Slim Center, situaci&oacute;n similar a la que ocurre cuando    se argumenta   una hip&oacute;tesis. Esto es, tanto la argumentaci&oacute;n como la persuasi&oacute;n    son realmente   macroactos a los que se llega por medio de varios microactos.</p>     <p>   Varios son los microactos de habla presentes en esta publicidad, aunque expl&iacute;citamente   solo aparecen dos enunciados cuya forma ling&uuml;&iacute;stica tiene la apariencia    de   actos directivos. Sin embargo, como ya se ha visto, se trata de estrategias    empleadas   por el publicista para persuadir a las interlocutoras de que asistan a Slim    Center.   ¿Qu&eacute; microactos, entonces, est&aacute;n all&iacute; inmersos?    En primer lugar, se esperar&iacute;a que   se informara sobre la existencia de Slim Center y su funci&oacute;n, con lo    cual se garantizar&iacute;a   que quienes no hubieran o&iacute;do hablar de &eacute;l obtuvieran dicha informaci&oacute;n.   Muchas son las formas que se pueden escoger para hacerlo, y cada publicidad    puede   resultar muy innovadora en este sentido. En el evento de habla que nos ocupa,    el   publicista no asevera nada sobre la existencia del centro de adelgazamiento    ni sobre   el papel que cumple.</p>     <p>La informaci&oacute;n sobre su existencia se garantiza desde el momento en    que se   habla de &eacute;l, esto es, el publicista no necesita informar sobre ello.    Si en un discurso   alguien habla de una entidad, el oyente asume que tal entidad existe y ello    es as&iacute;   porque presupone pragm&aacute;ticamente que el hablante solo habla de aquello    que efectivamente   existe y que, si no fuera as&iacute;, dejar&iacute;a pautas en el discurso que    indicaran   lo contrario. En el discurso publicitario, hablar de algo que no existe no parece   tener cabida; solo se publicitan productos o entidades que existen. En consecuencia,   se podr&iacute;a extender la m&aacute;xima de cantidad para que en su caracterizaci&oacute;n    queden   incluidos no solo contenidos necesarios y suficientes, sino tambi&eacute;n actos    de habla   necesarios y suficientes: en los discursos publicitarios no se requiere un microacto   de habla en el que se informe sobre la existencia de un producto o entidad,    basta   con hablar de &eacute;l. Esta informaci&oacute;n es diferente de la comercial    (ubicaci&oacute;n o manera   de obtener o acceder a lo publicitado), a la cual s&iacute; debe referirse el    locutor, y   efectivamente en esta publicidad se dispone para ello de un espacio peque&ntilde;o    en la   esquina superior izquierda.</p>     <p>   De manera similar, aunque no id&eacute;ntica, la informaci&oacute;n sobre la    funci&oacute;n que   cumple Slim Center no est&aacute; aseverada, pero s&iacute; est&aacute; impl&iacute;cita    y posiblemente intencionada:   se logra recuperar y su recuperaci&oacute;n es indispensable para que el efecto   buscado tenga lugar. No se conseguir&iacute;a que las mujeres fueran a Slim    Center si   no lograran reconstruir tal informaci&oacute;n. Como ya se mostr&oacute;, las    relaciones entre   los t&eacute;rminos involucrados en la expresi&oacute;n permiten a la receptora    recuperar una   proposici&oacute;n como (17), y por la conexi&oacute;n entre hermosa y delgada    puede concluir   que en Slim Center se hacen tratamientos para adelgazar. Se trata aqu&iacute;,    entonces,   de una informaci&oacute;n que no se proyecta como intencionada, pero que debe    captarse   y el publicista sabe que ello sucede.</p>     <p>   Pero, la informaci&oacute;n sobre la funci&oacute;n que cumple un centro como    este no es   suficiente para persuadir a las posibles usuarias, por lo cual, como ya se dijo,    estos   actos suelen estar acompa&ntilde;ados de otros. Es en estos otros actos de habla    donde   los publicistas invierten su mayor esfuerzo, y para lograr el prop&oacute;sito    global no   tienen reparos en reafirmar y reforzar estereotipos; en &uacute;ltimas, en manipular    a un   grupo determinado. En esta publicidad, por ejemplo, se usa un microacto constativo   sugerido, no aseverado: las gorditas no son hermosas, mientras que las delgadas    s&iacute;   lo son. Con este contraste se busca, desde luego, un efecto: crear en las mujeres   gorditas la necesidad de adelgazar (mediante la presentaci&oacute;n de una idea    que los   medios refuerzan al punto de que muchas ni&ntilde;as de hoy hacen lo que sea    para   mantenerse delgadas). Entonces, se expresa una creencia de manera impl&iacute;cita    para que la interlocutora tambi&eacute;n la crea o la refuerce y sienta la necesidad    de hacer algo   para cambiar. El efecto puede ser mayor, porque nuevamente este contenido no   est&aacute; afirmado, sino implicado con lo que su valor de verdad puede ser    m&aacute;s fuerte   (menos cuestionable), aunque como lo se&ntilde;ala Vivanco (2004), &quot;las    implicaturas   conducen a una comunicaci&oacute;n rica, pero tambi&eacute;n m&aacute;s complicada    desde el plano   cognitivo y presuponen la interacci&oacute;n de los interlocutores desde una    misma base   de conocimiento&quot;. Se tienen entonces dos proposiciones que unidas en una    relaci&oacute;n   argumental permiten llegar a una conclusi&oacute;n como la presentada en (31):</p>     <p> (31) a) Las gorditas no son hermosas/No soy hermosa</p>     <p>   b) Slim vuelve a las mujeres hermosas</p>     <p>   c) Las gorditas deben ir a Slim/Debo ir a Slim</p>     <p>   Mediante dos actos constativos no aseverados (31a y b), entonces, se crea o   refuerza la necesidad de ir a Slim Center (31c). Pero, ¿c&oacute;mo llega    la interlocutora a   la verdad de (31b)? Como ya se dijo, la presencia del verbo llevar, su conexi&oacute;n    con   el verbo ir y con el cuantificador universal conducen a la proposici&oacute;n    (15), de donde   se puede obtener (31b) de la forma como se expresa en el raciocinio (32).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   (32) a) Toda chica hermosa va a Slim</p>     <p>   b) Slim vuelve a las mujeres hermosas</p>     <p>   Resumiendo, no solo se llega a inferir sobre la necesidad de ir a Slim Center,   sino tambi&eacute;n se presenta alguna evidencia para creer en la premisa menor    del   raciocinio que conduce a tal conclusi&oacute;n. Pero, como tambi&eacute;n se    se&ntilde;al&oacute; arriba, los   t&eacute;rminos involucrados refuerzan a&uacute;n m&aacute;s la necesidad de    ir a tal centro. El empleo   del verbo llevar, junto con el uso de la forma interrogativa coadyuvan a tomar    tal   decisi&oacute;n, esto es, son los encargados de convencer a la interlocutora    de tomar la   decisi&oacute;n de actuar.</p>     <p>   El verbo &#39;llevar&#39; la sit&uacute;a en una situaci&oacute;n de inferioridad    frente a las amigas   delgadas (ni&ntilde;a o persona incapaz de salir por s&iacute; misma). En t&eacute;rminos    de Greimas, la   ubicar&iacute;a en el plano del parecer de un cuadrado semi&oacute;tico como    (33), dado que siendo   adulta y teniendo todas las capacidades para actuar por s&iacute; misma, se    le presenta   como si no pudiera hacerlo: es llevada a donde la otra persona decide llevarla.</p>       <p>        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n21/n21a03c5.gif"></a>    </center> </p>     <p>Tal presentaci&oacute;n deber&iacute;a provocar una reacci&oacute;n en la mujer    gordita, un deseo   de mostrar lo contrario: es ella quien decide y asume el papel activo. Con ello    se   estar&iacute;a proponiendo un movimiento dentro del cuadrado semi&oacute;tico:    se le presenta   como si fuera ni&ntilde;a para que haya una reacci&oacute;n y se presente como    adulta, yendo   a Slim, que es lo que hacen las mujeres hermosas. Se puede decir, entonces,    que   mediante un juego de estrategias (la pregunta, el verbo empleado, la presencia    de   los t&eacute;rminos contrapuestos) se le conduce a asumir un papel activo en    el que el   resultado no ser&aacute; otro que asistir al centro de adelgazamiento.</p>     <p>   El texto completo Toda chica hermosa lleva a su amiga gordita a todas partes   menos a Slim porque odia tener competencia, entonces, puede activar en la mente    de   la destinataria (una mujer gordita) varias ideas:</p>     <p>   (34) Yo soy gordita</p>     <p>   (35) No necesito que me lleven, pues puedo ir sola</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   (36) Quiero competir con las mujeres delgadas</p>     <p>   (37) Necesito ir a Slim</p>     <p>   Por &uacute;ltimo, a nivel de actos involucrados, se presenta uno de compromiso,   una oferta: un descuento del 30%. Quien observa una publicidad busca suplir    una   necesidad, pero mejor si tiene valores agregados, y con este ser&iacute;an dos:    un descuento   y la posibilidad de acceder a los hombres.</p>     <p>   Como consecuencia de la mirada expuesta en este art&iacute;culo, se tiene que    esta   publicidad, sin ser un relato, hace uso de su estructura para dejar que la destinataria   (una mujer gordita) le d&eacute; el final esperado en este tipo de discurso:    la uni&oacute;n con un   objeto de valor. Se propone, remiti&eacute;ndonos a Greimas, una transformaci&oacute;n    entre   un estado disyuntivo inicial y una relaci&oacute;n conjuntiva final, captable    mediante el   enunciado (38), donde s1 representa a cada una de las gorditas y Ov la delgadez.</p>       <p>        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n21/n21a03for1.gif"></a>    </center> </p>     <p>Las gorditas, entonces, est&aacute;n en disyunci&oacute;n con su objeto de    valor: la delgadez   y como consecuencia la hermosura, y se les propone llegar a la conjunci&oacute;n    con ese   objeto de valor. La transformaci&oacute;n, de acuerdo con lo que plantea la    publicidad,   corre a cargo de un destinador diferente a S1, el centro Slim, lo cual se puede    captar   en un enunciado como (39).</p>     <p>   (39) F: hacer [S2: Slim; (S1: cada gordita n Ov: delgadez ? hermosura)]</p>     <p>   El cumplimiento de ese hacer transformador, que puede realizar el centro Slim,   pasa por la adopci&oacute;n de una modalidad en el querer/deber por parte de    cada una de   las destinatarias (v&eacute;ase (40)), dado que claramente se asevera que otras    no lo har&aacute;n   por ella, y, desde luego, por la ejecuci&oacute;n del programa all&iacute; implicado.</p>     <p>   (40) F: querer/deber [S: cada gordita; O: (F: ir; S: cada gordita; Dir: Slim)]</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Tal objeto de valor, que es el que se propone inicialmente en la publicidad,    es   uno instrumental, que le permite alcanzar el objeto de valor &quot;m&aacute;s    preciado&quot;: atraer   a los hombres, competir con las otras mujeres por los hombres (propuesto en    la   segunda expresi&oacute;n). A nivel del programa mayor, se tendr&iacute;a, entonces,    la siguiente   situaci&oacute;n, en donde Slim aparece como un ayudante y la publicidad como    el destinador,   el que comunica c&oacute;mo alcanzar el objetivo final.</p>       <p>        <center>     <img src="img/revistas/fyf/n21/n21a03c6.gif"></a>    </center> </p>     <p>No se trata de un relato, entonces, sino de una propuesta en la que se involucra   a la interlocutora en una &quot;aventura&quot;, que contiene todos los componentes    del relato   a nivel virtual. Su actualizaci&oacute;n corre a cargo de la destinataria.</p>     <p></p>   <hr size="1">     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> Para la diferenciaci&oacute;n que los autores establecen entre marcadores    argumentales y causales   v&eacute;ase Baquero & Pardo (2004).</p>     <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup>Cuando alguien presenta unos hechos, el oyente, a menos que cuente con evidencia    contraria,   cree en lo que el hablante cuenta, precisamente por los principios de cooperaci&oacute;n    expuestos   por Grice.</p>     <p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup> Limito aqu&iacute; el universo de    los destinatarios a las mujeres porque considero, al igual que Cucatto, que    esta es una publicidad dirigida expl&iacute;citamente a este grupo. La imagen,    los t&eacute;rminos &#39;chica&#39; y &#39;amiga&#39; y otros, as&iacute;    nos lo sugieren.</p>     <p> <sup><a href="#s4" name="4">4</a></sup> Coloco los sustantivos entre par&eacute;ntesis    porque realmente lo que se contrapone en la publicidad son las caracter&iacute;sticas    asociadas a chica y amiga.</p>     <p>   <sup><a href="#s5" name="5">5</a></sup> Podr&iacute;a decirse tambi&eacute;n    que al introducir en la misma proposici&oacute;n los t&eacute;rminos chica hermosa    y   amiga gordita, se actualizan dos cuadrados semi&oacute;ticos que involucran    los t&eacute;rminos hermosa/fea   y delgada/gordita, los cuales se fusionan en uno solo como (10). Esta propuesta,    sin embargo,   me parece menos justificable, en la medida en que la idea de fealdad no se deja    entrever: &quot;no   hermosa&quot; no es lo mismo que &quot;fea&quot;, y el publicista lo maneja    acertadamente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s6" name="6">6</a></sup> Desde luego, el eslogan refuerza la idea de delgadez, aunque no necesariamente,    para las   posibles lectoras que no tengan conocimiento de su significado. Para ellas,    seguramente, el   t&eacute;rmino en ingl&eacute;s tiene una connotaci&oacute;n que lo deja investido    del rasgo [+prestigio].</p>     <p><sup><a href="#s7" name="7">7</a></sup> Mar&iacute;a llev&oacute; a su perro al parque de enfrente implica Mar&iacute;a    fue al parque de enfrente.</p>     <p><sup><a href="#s8" name="8">8</a></sup> N&oacute;tese que empleo el t&eacute;rmino &#39;hermosas&#39; y no &#39;delgadas&#39;,    y ello tiene su raz&oacute;n de ser. La   publicidad hace un mayor &eacute;nfasis en la hermosura que se gana al ir a    Slim como consecuencia   de volverse delgada. La belleza es lo que en &uacute;ltimas permite competir    por ese objeto de valor   deseado.</p>     <p><sup><a href="#s9" name="9">9</a></sup> Se tratar&iacute;a aqu&iacute;, en    t&eacute;rminos de otros autores, de una pregunta ret&oacute;rica que pretende   informar algo.</p>     <p>   <sup><a href="#s10" name="10">10</a></sup> Por lo preguntado, el contexto en    el que esta pregunta aparecer&iacute;a con mayor posibilidad   es aquel en el que la intenci&oacute;n es verificar si el interlocutor tiene    el conocimiento   correspondiente: un sal&oacute;n de clase, por ejemplo.</p>     <p>   <sup><a href="#s11" name="11">11</a></sup> Es as&iacute; por cuanto las proposiciones    involucradas aqu&iacute; son de conocimiento generalizado.   Esto es, su interpretaci&oacute;n depende fundamentalmente de que los participantes    en el proceso   comunicativo compartan dicho conocimiento.</p>     <p><sup><a href="#s12" name="12">12</a></sup> El hablante que emplea una descripci&oacute;n definida de manera atributiva    en una aserci&oacute;n declara   algo sobre una persona u objeto que cumpla con las caracter&iacute;sticas. De    otro lado, el hablante   que usa una descripci&oacute;n definida de manera referencial en una aserci&oacute;n,    la utiliza para permitir   a sus oyentes que ubiquen a aquel o aquello de lo que se est&aacute; hablando    y declara algo sobre esa   persona o cosa.</p>     <p><sup><a href="#s13" name="13">13</a></sup> Aunque, me parece que esta expresi&oacute;n puede llegar a tener tanto la    interpretaci&oacute;n referencial   como la interpretaci&oacute;n atributiva.</p>     <p><sup><a href="#s14" name="14">14</a></sup> Ubicados en el contexto actual ser&iacute;a dif&iacute;cil que una publicidad    como esta ocurriera, y, de   hecho, este centro hace actualmente un mayor &eacute;nfasis en la salud.</p> <hr size="1">     <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Bach, K. & Harnish, R. M. (1979). Linguistic Communication and Speech Acts.   Cambridge, ma: The mit Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0120-338X200800010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Baquero, J. & Pardo, J. F. (1997). La argumentaci&oacute;n en el texto jur&iacute;dico:    un   instrumento para su comprensi&oacute;n. Bogot&aacute;: Ministerio de Justicia    y del Derecho.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0120-338X200800010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Baquero, J. & Pardo, J. F. (2004). La Estructura Argumentativa. Interlenguajes,   4(2), 135-175. Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0120-338X200800010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Baquero, J. & Pardo, J. F. (2004). Estructura Argumentativa. Interlenguajes,    Revista   de Semi&oacute;tica y Ling&uuml;&iacute;stica Te&oacute;rica y Aplicada, Pontificia    Universidad Javeriana, Vol.   4, n.&deg; 2, 135-175.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0120-338X200800010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Chamizo, P. (2004). La funci&oacute;n social y cognitiva del eufemismo. Panace@,    5, 45-51.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0120-338X200800010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Cucatto, M. (2002). C&oacute;mo &laquo;hacer hacer&raquo; cosas con palabras.    La construcci&oacute;n   discursiva del estereotipo femenino en la publicidad de los 90. El caso de Slim   Center. Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 2, 21-49.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0120-338X200800010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Donnellan, K. (1971). Reference and definite descriptions. En D. Steinberg &    L.   Jakobovits (eds.), Semantics: An interdisciplinary reader (pp. 100-114). Inglaterra:   Cambridge University Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0120-338X200800010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Greimas, A. J. (1971). Sem&aacute;ntica estructural: Investigaci&oacute;n metodol&oacute;gica.    Madrid:   Gredos.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0120-338X200800010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Grice, H. P. (1975). Logic and conversation. En P. Cole & J. L. Morgan (eds.),    Syntax   and Semantics 3: Speech acts (pp. 41-58). New York, Ny: Academic Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0120-338X200800010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Moreno Cabrera, J. C. (1991). Curso universitario de ling&uuml;&iacute;stica    general. Vol. i.   Madrid: S&iacute;ntesis.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0120-338X200800010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Prado Ib&aacute;n, M. E. (1997). Los demostrativos como elementos referenciales.    Contextos,   15, 33-47.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0120-338X200800010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Searle, J. R. (1969). Speech acts: an essay in the philosophy of language. Inglaterra:   Cambridge University Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0120-338X200800010000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Van Dijk, T. A. (1983). La ciencia del texto. Barcelona: Paid&oacute;s.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0120-338X200800010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">   Vivanco C., V. (2004). El equilibrio entre lo impl&iacute;cito y lo expl&iacute;cito    en la Biblia.   C&iacute;rculo de Ling&uuml;&iacute;stica Aplicada a la Comunicaci&oacute;n    (clac), 20, Art&iacute;culo 3. Extra&iacute;do en   enero, 2005 de <a href="http://www.ucm.es/info/circulo/no20/vivanco.htm" target="blank">http://www.ucm.es/info/circulo/no20/vivanco.htm</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0120-338X200800010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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