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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ralph Penny, Variación y cambio en español. Madrid: Gredos, 2004. 391 páginas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Ralph Penny, Variaci&oacute;n y cambio en espa&ntilde;ol.   Madrid: Gredos, 2004. 391 p&aacute;ginas.</b></font></p>     <p><font size="4" face="verdana"></font><font size="2" face="verdana">   Tras un breve pr&oacute;logo y la lista de abreviaturas vienen:</font></p> <font face="verdana" size="2">     <p>   1. Introducci&oacute;n: variaci&oacute;n en la lengua, pp. 16-26. Conceptos    generales: variaci&oacute;n   sincr&oacute;nica: diat&oacute;pica y social o diastr&aacute;tica; variaci&oacute;n    diacr&oacute;nica o hist&oacute;rica (ejemplos   con latus &gt;lado &gt;lao &gt;lau, NiDus &gt;nido, n&iacute;o); covariaci&oacute;n,    ejemplificada con   /ll/ - /y/ y la variaci&oacute;n social que puede presentarse en este aspecto;    el registro o   variaci&oacute;n seg&uacute;n la situaci&oacute;n comunicativa. El autor postula,    lo que es evidente, que   todos estos tipos de variaci&oacute;n debieron de darse en el pasado, en cualquier    lengua,   aunque no puedan documentarse.</p>     <p>   2. Dialecto, lengua, variedad: definiciones y relaciones, pp. 27-70. Recalca    la   unidad b&aacute;sica de lengua y dialecto -Cabe recordar la opini&oacute;n    de Coseriu, &quot;Los   dialectos son las aut&eacute;nticas lenguas&quot;- y las relaciones hist&oacute;ricas    dialecto &gt; lengua,   proceso que se cumple principalmente por la estandarizaci&oacute;n. Se&ntilde;ala    la no coincidencia   exacta de las isoglosas y la consiguiente dificultad de delimitar los dialectos.   En cuanto al problema que plantea Penny de definir &#39;lengua&#39;, se    soluciona en buena   medida con la distinci&oacute;n que he propuesto entre lengua sistema y lengua    idioma   (Montes, pp. 1983, 325-39; 1995): la casi completa indelimitabilidad de las    lenguas sin   aplicar criterios pol&iacute;ticos. Sobre las siempre conflictivas relaciones    lengua-dialecto   la conclusi&oacute;n del autor &laquo;La formulaci&oacute;n &#39;la variedad    A es un dialecto de la lengua   x, por tanto, no tiene validez&#39;&raquo; es discutible (v&eacute;ase Montes,    1995, p. 61, donde se&ntilde;alo   que la conciencia idiom&aacute;tica y el ideal de lengua son criterios &uacute;tiles    para asignar,   en el plano sincr&oacute;nico, un dialecto a una lengua dada). La definici&oacute;n    que de &#39;variedad&#39;   propone Penny, &quot;cualquier conjunto de rasgos ling&uuml;&iacute;sticos    empleados en   un conjunto espec&iacute;fico de circunstancias sociales&quot; es justa y &uacute;til    para referirse a   cualquier grupo de fen&oacute;menos no adscribibles en un momento dado a una    forma   idiom&aacute;tica particular. Parecen razonables las cr&iacute;ticas de Penny    al modelo del &aacute;rbol   geneal&oacute;gico para explicar la variaci&oacute;n, no solo en el plano sincr&oacute;nico,    sino tambi&eacute;n   en el diacr&oacute;nico, el cual no es adecuado para dar raz&oacute;n de las    variedades hispanorromances.   El autor cree tambi&eacute;n que casi la &uacute;nica causa del desplazamiento    de una   frontera ling&uuml;&iacute;stica son los movimientos de poblaci&oacute;n. A    la noci&oacute;n de &#39;diasistema&#39;   le objeta que no da raz&oacute;n de casos como esp. hasta [&aacute;sta - &aacute;ta].    Sobre la diglosia encuentra que hay diferencia notable seg&uacute;n se d&eacute;    entre lenguas emparentadas o   no (esp. frente a gallego y catal&aacute;n o frente al vasco). Critica algunos    aspectos del   modelo neoling&uuml;&iacute;stico observando que no se pueden equiparar marginalidad    y   conservadurismo (franc&eacute;s, revolucionario a pesar de marginalidad), pero    acepta   que da buenos resultados en estudios l&eacute;xicos. En otros modelos, menciona    el de   tejado o c&uacute;pula que he utilizado por lo menos desde 1984.</p>     <p>   3. Mecanismos del cambio, pp. 70-124. Se refiere inicialmente a la distinci&oacute;n   entre variaci&oacute;n y cambio, sobre la difusi&oacute;n opina que se da &uacute;nicamente    en la conversaci&oacute;n   persona a persona, desechando el posible influjo en ello de los medios   de comunicaci&oacute;n, lo que parece discutible<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>; luego habla de la acomodaci&oacute;n    que se   produce cuando hablantes de un dialecto dado llegan a una zona dialectal diferente   y van cambiando en mayor o menor medida sus formas propias por las del nuevo   medio, produci&eacute;ndose as&iacute; la mezcla que puede llegar al interdialecto    o koin&eacute;. Ilustra   estos principios con algunos cambios del espa&ntilde;ol medieval al moderno:    reducci&oacute;n   de las sibilantes por ensordecimiento de las sonoras, la p&eacute;rdida de la    aspiraci&oacute;n de   h &lt; F latina, igualaci&oacute;n de /b/ y /v/, en los cuales la nivelaci&oacute;n    condujo a la simpli-   ficaci&oacute;n del sistema por preferencia de las variantes m&aacute;s simples.</p>     <p>   4. Variaci&oacute;n en el espa&ntilde;ol peninsular, pp. 125-210. Desde un punto    de vista diacr&oacute;nico   y geogr&aacute;fico, Penny considera la variaci&oacute;n en el espa&ntilde;ol    peninsular como   el avance con la Reconquista del continuum dialectal del norte que deja a un    lado   (occidente) las variedades portuguesas y al este las catalanoaragonesas y que    rompe   la unidad de los dialectos moz&aacute;rabes. Se dan los principales rasgos f&oacute;nicos    del   moz&aacute;rabe de Toledo, seg&uacute;n Galm&eacute;s de Fuentes, y se niega    que su l&eacute;xico haya sido   particularmente arcaizante; los cambios que pudo sufrir el moz&aacute;rabe no    proven&iacute;an   del complejo dialectal del norte. Del continuum dialectal septentrional describe   inicialmente los rasgos principales de Miranda do Douro; luego los de Cantabria,   regi&oacute;n mucho m&aacute;s extensa en la Edad Media que en la actualidad    -fon&eacute;tica y morfosintaxis, como siempre con sus precedentes latinos    y en estrecha relaci&oacute;n con   las variedades vecinas-; Cantabria, puente entre dialectos orientales    y occidentales,   era de car&aacute;cter relativamente conservador. Sobre Castilla (la Vieja)    pocos estudios   (lo que mejora un poco &uacute;ltimamente); rasgos como neutro de materia, art&iacute;culos    en   dativo y acusativo, fon&eacute;tica, variedades geogr&aacute;ficas y determinantes    demogr&aacute;ficos de   ellas; la metafon&iacute;a voc&aacute;lica y su papel en las distinciones de    g&eacute;nero y n&uacute;mero y en   sustantivos de materia. &quot;Parece probable que la metafon&iacute;a de las    variedades septentrionales   est&eacute; gen&eacute;ticamente relacionada con la del portugu&eacute;s&quot;.    La fractura del continuum   dialectal meridional: mientras que al norte puede observarse un continuum   dialectal, este se rompe al centro y sur dejando al oeste (port.) una zona,    otra al este   (catal&aacute;n) caracterizadas por una serie de isoglosas que divergen de la    central (terra,   porta, /b/ - /v/, frente a /b/, f- conservada, etc). La expansi&oacute;n castellana    al sur desplaza   los rasgos moz&aacute;rabes que van siendo cambiados por los septentrionales,    lo que &quot;implic&oacute; la ruptura de un continuum dialectal este-oeste m&aacute;s    antiguo&quot;. Innovaciones   orientales, a veces provenientes de otras zonas romances, son entre otras, coloma &#39;paloma&#39;, palatalizaci&oacute;n de l- (llom &#39;lomo&#39;)    y algunas pecularidades de la evoluci&oacute;n   sem&aacute;ntica de CaNtavi; innovaciones occidentales, entre otras, pl- &gt;    ch (chorar),   p&eacute;rdida de -n- (lua), ter como auxiliar; variantes y geograf&iacute;a    de estos cambios. La   expansi&oacute;n hacia el sur de los rasgos septentrionales como efecto de la    Reconquista   conforma tres variedades m&aacute;s innovadoras a medida que se avanza al sur:    gallegoportugu&eacute;s,   castellano y andaluz; este dialecto como una extension meridional de las   variedades del centro-norte; sus principales rasgos: seseo y ceceo, ye&iacute;smo,    p&eacute;rdida o   no de h, debilitamiento de -s, confusi&oacute;n de r y l, referencia pronominal    de tercera   persona. Canarias, principales rasgos. Variaci&oacute;n social, p&eacute;rdida    de -d-.</p>     <p>   5. Variaci&oacute;n en espa&ntilde;ol de Am&eacute;rica, pp. 210-263. Menor    variaci&oacute;n geogr&aacute;fica del   espa&ntilde;ol en Am&eacute;rica que en Espa&ntilde;a, poca coincidencia de    isoglosas con fronteras   pol&iacute;ticas, estudios centrados en habla rural hasta el proyecto de la    norma culta.   Buen resumen de la cuesti&oacute;n del andalucismo: rasgos principales (seseo,    ye&iacute;smo, -s   aspirada, vosotros reemplazado por ustedes), determinantes hist&oacute;ricos    (neto predominio   andaluz, ya comprobado, en las primeras etapas, monopolio por puertos andaluces   del transporte a Am&eacute;rica, medio andaluzado en Sto. Domingo), las normas   contendientes de Madrid y Sevilla y predominio de la primera en etapas tard&iacute;as,   lo que explica la clara diferencia tierras-altas tierras bajas. Algunos detalles    sobre   aspiraci&oacute;n de -s, neutralizaci&oacute;n r-l, -n final velar, voseo y    tuteo, formas verbales del   voseo (cuadro de su distribuci&oacute;n por pa&iacute;ses). Otros efectos de    la migraci&oacute;n desde   la Pen&iacute;nsula: variantes ensordecidas de r, rr, tr y su distribuci&oacute;n    geogr&aacute;fica; valores de perfecto e imperfecto (pret&eacute;rito y antepresente)    en variedades peninsulares y   americanas<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup>. Variaci&oacute;n social: rasgos sin prestigio (voseo, -s aspirada,    confusi&oacute;n r-l)   var&iacute;an mucho seg&uacute;n el estrato social; la /h/ &lt; F se va restringiendo    tanto geogr&aacute;fica   como socialmente, pero se da en niveles populares de casi toda Am&eacute;rica.</p>     <p>   Nuevos dialectos: el fronterizo. Condiciones que han favorecido el surgimiento   del dialecto, descripci&oacute;n de sus rasgos principales, fon&eacute;tica    (sibilantes, sistema voc&aacute;lico,   l&eacute;xico); los rasgos portugueses se incrementan como es de suponer a medida   que se avanza hacia la frontera Uruguay-Brasil.</p>     <p>   Criollos y criollizaci&oacute;n: origen de los criollos en mezclas de lenguas    de los esclavos   africanos con lenguas de los colonizadores; formaci&oacute;n de pidgins y criollos    y   posterior descriollizaci&oacute;n. El papiamento y su consolidaci&oacute;n como    lengua; comparte   muchos rasgos con el espa&ntilde;ol y tiene algunos propios como tonos ascendente    y   descendente, sistema de diez vocales y veinti&uacute;n consonantes; otros rasgos    f&oacute;nicos   y gramaticales. El palenquero: condiciones hist&oacute;ricas de su surgimiento,    rasgos   principales, muchos coincidentes con el espa&ntilde;ol de tierras bajas, otros    de probable   origen africano; l&eacute;xico en su mayor&iacute;a de ra&iacute;z hisp&aacute;nica.</p>     <p>   6. Variaci&oacute;n en judeoespa&ntilde;ol, pp. 264-90. Nombres que ha recibido,    sistemas   de escritura, La lengua de las comunidades jud&iacute;as medievales, la expulsi&oacute;n    y sus   consecuencias ling&uuml;&iacute;sticas, rasgos del judeoespa&ntilde;ol (innovaciones,    conservaciones,   simplificaciones, rasgos no castellanos), rasgos mantenidos en judeoespa&ntilde;ol    pero   rechazados en el est&aacute;ndar peninsular, variaci&oacute;n dentro del judeoespa&ntilde;ol,    muerte   del judeoespa&ntilde;ol.   7. Estandarizaci&oacute;n, pp. 291-328. &Iacute;ntimamente asociada a la escritura    que ocasionalmente   afecta la pronunciaci&oacute;n (p. ej., en espa&ntilde;ol medieval pudo influir    la   escritura latina de CruDus, NiDus, vaDus para abandonar las formas cr&uacute;o,    n&iacute;o, vao,   etc.). Diferencia entre normalizaci&oacute;n (aspecto sociopol&iacute;tico)    y codificaci&oacute;n (selecci&oacute;n   de variantes). Lengua de grupos dominantes como base de la normalizaci&oacute;n   y selecci&oacute;n. Habla de Burgos y de vecindades como base del est&aacute;ndar    castellano y   del prestigio y poder que pasan luego a Toledo (cuya habla se reflej&oacute;    en los primeros textos escritos) y despu&eacute;s a Madrid. Barcelona y Zaragoza    y su importancia en la   norma escrita del catal&aacute;n y aragon&eacute;s. La codificaci&oacute;n puede    considerarse iniciada   con la obra alfons&iacute;, pero de forma expl&iacute;cita solo desde el siglo    Xv, con la Gram&aacute;tica   de Nebrija y el Universal Vocabulario de A. de Palencia. Los dr&aacute;sticos    cambios fonol&oacute;gicos   del siglo Xvi hicieron necesarias reformas ortogr&aacute;ficas que culminan    con   la Ortographia de la Academia; en morfosintaxis numerosas gram&aacute;ticas    buscaron   normalizar usos. Progresiva conciencia de la escritura y personalidad propias    del   idioma y uso en todos los &aacute;mbitos (literario, cient&iacute;fico, etc.).    La lengua (idioma)   como expresi&oacute;n pol&iacute;tica (naci&oacute;n), pero conciencia nacionalista    solo a comienzos del   siglo Xv (&quot;siempre la lengua fue compa&ntilde;era del imperio&quot;)    y aceptaci&oacute;n del castellano   como espa&ntilde;ol. Codificaci&oacute;n progresiva, primero en la ortograf&iacute;a    con dificultades   como la representaci&oacute;n de sonidos inexistentes en lat&iacute;n y las    numerosas variantes   medievales. En el Renacimiento y Siglo de Oro contin&uacute;an regulariz&aacute;ndose    parejas   como conceuto - concepto, cevil - civil, etc., alternancia en pronombres, formas   verbales como traiga- traya y diversas concordancias. Cambios en la ortograf&iacute;a   (s. Xviii-XX), prefiriendo en general las formas m&aacute;s cercanas a la etimolog&iacute;a    latina.   En el siglo XX casi completa uniformidad ortogr&aacute;fica, alguna variaci&oacute;n    en formas   verbales (Hubiera - hubiese), en los cl&iacute;ticos -lo(s), -la(s), -lo(s).    La lengua culta unitaria   se superpone a una enorme variedad de formas de habla. Enumeraci&oacute;n de    las   principales variantes de pronunciaci&oacute;n (vocales, consonantes), morfosint&aacute;cticas    mos   por nos, pronombres en acusativo y dativo, variantes verbales (haiga, huiga).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   El resumen que he intentado (bastante dif&iacute;cil en una obra tan densa)    muestra   que se trata pr&aacute;cticamente de una historia de la lengua espa&ntilde;ola    con atenci&oacute;n a las   variedades dialectales de la Pen&iacute;nsula y a los aspectos sociales e hist&oacute;rico-pol&iacute;ticos.   Ser&aacute; obra util&iacute;sima para cuantos se ocupen de cuestiones hispan&iacute;sticas.</p>     <p><b>Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Montes Giraldo</b>    <br> Academia Colombiana de la Lengua</p>     <p></p>   <hr size="1"> </font>    <p><font size="2" face="verdana"><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> Hasta podr&iacute;a aceptarse que los cambios f&oacute;nicos se den solo    en la forma que propone el autor.   Pero en cambios l&eacute;xicos y gramaticales originados en influjo ex&oacute;geno    (anglicismo), la acci&oacute;n   de los medios de comunicaci&oacute;n me parece evidente. Aunque el enorme predominio    de la   pasiva anglicada en los medios de comunicaci&oacute;n (peri&oacute;dicos, radio,    televisi&oacute;n) que se&ntilde;al&eacute; en   bfs, XXXIX, 2002-2003 no se d&eacute; en el mismo grado en el habla, s&iacute;    creo que ha comenzado   a penetrar en ella. Y en otros fen&oacute;menos como el posesivo anglicado esta    penetraci&oacute;n me   parece evidente: hace unos tres meses o&iacute;a en una calle de Bogot&aacute;    a una mujer de claro estrato   popular decir a su hijo: &quot;Tiene que ba&ntilde;arse su cara, su piel, sus    manos, todo su cuerpo&quot;. Y con   seguridad podr&iacute;an citarse muchos otros casos similares.</font></p> <font face="verdana" size="2">    <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup> Hay que insistir en que como lo han expresado diversos estudiosos (Lope B.,    Moreno de Alba,   Quesada P., Colombo Airodi) la oposici&oacute;n en esp. americano es b&aacute;sicamente    aspectual (acci&oacute;n   terminada frente a acci&oacute;n no terminada o que de alg&uacute;n modo se    prolonga hasta el presente).   As&iacute;, se dice: &quot;-¿Vino Juan? -No, no ha venido&quot;    porque se supone que a&uacute;n puede venir, que   el proceso puede estar en marcha. Me sorprende, como sin duda a cualquier colombiano,   o&iacute;r a un espa&ntilde;ol decir: &quot;El no ha venido ayer&quot;, pues    para un colombiano ayer cancela   definitivamente la posibilidad de venir en el tiempo indicado por el adverbio.</p> <hr size="1">     <p><b>Referencias</b></p> </font>     <p><font size="2" face="verdana">   Montes, J. J. (1976). Un arca&iacute;smo gramatical en Colombia: la construcci&oacute;n    del   pret&eacute;rito compuesto de subjuntivo con ser: bicc, XXXI, 1976, 561-562.</font></p> <font face="verdana" size="2">    <p>   Montes, J. J. (1983). Habla, lengua e idioma; bicc, XXXVIII, 1983, 525-539.</p>     <p>   Montes, J. J. (1984). Para una teor&iacute;a dialectal del espa&ntilde;ol: Homenaje    a Luis Fl&oacute;rez,   Bogot&aacute;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Montes, J. J. (1995). Dialectolog&iacute;a general e hispanoamericana, Bogot&aacute;:    iCC.</p> </font>      ]]></body>
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