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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mataliwa Kulijaman, Marie Fleury & Eliane Camargo, Kaptëlo. L’origine du ciel de case et du roseau á flèches chez les Wayana (Guyanes): París: Ediciones del Comité de Trabajos Históricos y Científicos, cths, 2007. 111 páginas. Edición bilingüe francés-wayana]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">  </font>     <p align="right"><font size="2" face="verdana">RESE&Ntilde;AS</font></p>      <blockquote>       <p><font size="3" face="verdana"><b>Mataliwa Kulijaman, Marie Fleury &amp; Eliane Camargo, Kapt&euml;lo.    <br> L’origine du ciel de case et du roseau &aacute; fl&egrave;ches chez les Wayana    <br> (Guyanes). </b></font>  </p>       <p align="left"><font size="3" face="verdana">Par&iacute;s: Ediciones del Comit&eacute; de Trabajos Hist&oacute;ricos y Cient&iacute;ficos, cths, 2007. 111 p&aacute;ginas. Edici&oacute;n biling&uuml;e franc&eacute;s-wayana. </font></p> </blockquote> <font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2">   <hr size="1"> </font></font><font face="verdana" size="2">       <p align="justify">&quot;LA TIERRA es como una persona. Sabe muchas cosas:  necesita aire y agua&quot;. Con   estas palabras del co-autor wayana<a href="#pie1" name="spie1"><sup>1</sup></a>, habitante de la aldea Ant&eacute;cume  Pata en la Guyana   francesa, se abre la puerta a los relatos e im&aacute;genes de  un pueblo amerindio.</p>     <p align="justify">En la concepci&oacute;n tradicional se pueden cruzar las  fronteras de los mundos.   El ritual de iniciaci&oacute;n para los j&oacute;venes consiste en soportar  la aplicaci&oacute;n de hormigas   en la piel. Este ritual se practic&oacute; por primera vez con  todos los miembros   de la aldea de Iselu, para celebrar el aprendizaje reci&eacute;n  adquirido de fabricar la   gran casa comunal, bajo la belleza de un disco pintado  que se coloca en el techo   hacia los danzantes, la m&uacute;sica y los instrumentos. Todos  estos fueron los nuevos   saberes tra&iacute;dos por Iselu de su viaje a una aldea (de  otro mundo) donde festejaban.   Iselu sali&oacute; de cacer&iacute;a pero fue atra&iacute;do por la m&uacute;sica. Al  llegar al sitio del festejo, lo   convoc&oacute; el anciano due&ntilde;o, conocedor y primer fabricante  del disco, maestro de la   construcci&oacute;n de la casa comunal. Este ense&ntilde;a todo pero  conmina a Iselu a regresar   a su aldea y a transmitir a los suyos lo aprendido.</p>     <p align="justify">En la concepci&oacute;n tradicional tampoco hay fronteras  cerradas entre hombres   y animales. As&iacute;, una mujer de tiempos antiguos tom&oacute; por  esposo una anaconda;   se enamor&oacute; de los bellos dise&ntilde;os de su piel. Ese hombre  ense&ntilde;&oacute; a la familia de su   mujer c&oacute;mo fabricar flechas muy finas y un carcaj que  pod&iacute;a flotar. Un d&iacute;a dorm&iacute;a   enrollado en forma de serpiente, el cu&ntilde;ado lo descubri&oacute;,  se asust&oacute; y lo hiri&oacute; (con   las mismas flechas dadas a la familia de la mujer). Se  arrastr&oacute; hasta el agua donde   muri&oacute;. Los hijos que esperaba la mujer (dos hombres, dos  mujeres) crecieron r&aacute;pidamente   para tomar venganza. Como el padre, vuelven luego al agua  a vivir con   su familia de anacondas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La construcci&oacute;n de la gran casa comunal circular, el <i>tukusipan</i>,  termina cuando   se ubica en la parte alta un disco de madera, el <i>maluwan</i>,  con los s&iacute;mbolos heredados.   La fabricaci&oacute;n de este objeto cotidiano y ritual tiene  asociados una serie   de tab&uacute;s propios del contacto con los esp&iacute;ritus  (fabricaci&oacute;n masculina a cargo de   hombres adultos o viejos, peligro para parejas en  embarazo o con hijos peque&ntilde;os).   Hoy en d&iacute;a el <i>maluwan </i>se vende como artesan&iacute;a; al  convertirse en objeto de intercambio   necesario para la subsistencia, cualquier persona lo  puede hacer. El saber   asociado a la construcci&oacute;n de la casa comunal, una manera  de vivir que tambi&eacute;n   queda en el pasado, se pierde.</p>     <p align="justify">Las flechas decoradas para la caza y para la pesca (y  quiz&aacute; para la guerra antes)   son otra tradici&oacute;n que identific&oacute; a los Wayana-Apalai. No  se trataba simplemente   de un saber t&eacute;cnico ni de una intenci&oacute;n de ornar un  objeto. Como en el caso del   <i>maluwan</i>,  las flechas hoy en d&iacute;a son una artesan&iacute;a con pocos usos cotidianos (pesca menor,  juego infantil) dado que la caza mayor se hace con escopeta.</p>     <p align="justify">El libro cuenta una historia; como siempre hay que  remontarse a un origen, a   un momento en el que se aprendi&oacute; algo que se hereda y que  debe mantenerse.</p>     <p align="justify">Sin embargo el libro tambi&eacute;n nos cuenta &mdash;en palabras del  anciano&mdash; la preocupaci&oacute;n   y las discusiones sobre lo que ocurre hoy. En la regi&oacute;n  en la que viven los   Wayana-Apalai hay otros grupos amerindios de familia  Arawak, grupos de negros   hablantes de &quot;criollos&quot; y poblaciones mezcladas. El  portugu&eacute;s del Brasil, el franc&eacute;s   de la Guyana y el holand&eacute;s de Surinam son lenguas de  contacto y administraci&oacute;n   de los territorios. La confluencia de lenguas, culturas,  migraciones es especialmente   notoria en esta parte de la Amazon&iacute;a, resultado de la  guerra entre las grandes potencias   coloniales. La manera como se enajena la tradici&oacute;n  inquieta a los wayanas   (como a otros grupos) y en particular al autor. A pesar  de la vor&aacute;gine de cambios en   la que est&aacute;n inmersos y de la cual son protagonistas, los  indios de hoy se detienen   a reflexionar sobre lo que ocurre y a preguntarse qu&eacute;  pasar&aacute; si desaparece todo lo   que los ha cohesionado y los ha diferenciado.</p>     <p align="justify">La coautor&iacute;a entre el anciano ind&iacute;gena y la ling&uuml;ista  Camargo surge de un pedido   expl&iacute;cito de Mataliwa, quien ve en el libro (un saber  nuevo, un objeto nuevo)<a href="#pie2" name="spie2"><sup>2</sup></a>   una forma de dejar una huella de la herencia que est&aacute;  obligado a transmitir, como   lo hizo Iselu. De manera similar a muchos otros trabajos  de rescate y documentaci&oacute;n de tradici&oacute;n oral, esta obra presenta un breve panorama  de la regi&oacute;n y de   la etnohistoria y condiciones actuales. Igualmente hay un  marco ling&uuml;&iacute;stico que   incluye un l&eacute;xico y un esbozo gramatical y bibliogr&aacute;fico.  Esta obra tiene el m&eacute;rito   de valorizar adecuadamente el contenido a trav&eacute;s de una  cuidadosa edici&oacute;n y un   trabajo gr&aacute;fico de alta calidad. Los bellos motivos &quot;decorativos&quot;  que han encontrado   un buen mercado entre los occidentales aluden aqu&iacute; &mdash;como  en todos los casos de   las artes visuales de pueblos amerindios&mdash; a un complejo  mundo de concepciones   entretejidas. La obra est&aacute; pensada inicialmente para los  dos mil wayana, pero   no solo para ellos. El apoyo financiero permiti&oacute; editar  esta vez un texto para los   Wayana-Apalai, para las escuelas ind&iacute;genas, para la  regi&oacute;n amaz&oacute;nica en la que   viven estos pueblos, para los especialistas, para el gran  p&uacute;blico, para las bibliotecas.   Constatar c&oacute;mo cambian radicalmente saberes y pr&aacute;cticas  no es tan solo un asunto   de los organismos internacionales cuya misi&oacute;n es proteger  y documentar para la posteridad el patrimonio  inmaterial de la humanidad.<font size="2" face="verdana">   </font></p> <font size="2" face="verdana"><hr size="1"> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><a href="#spie1" name="pie1"><sup>1</sup></a> Los grupos caribe que denominamos Wayana habitan hoy una  vasta regi&oacute;n fronteriza entre Brasil, Guyana francesa y Surinam. Se habla siempre de  los Wayana-Apalai, ya que estos dos grupos mantienen alianzas e  intercambios muy estrechos.</font></p> <font size="2" face="verdana"></font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><a href="#spie2" name="pie2"><sup>2</sup></a> De manera congruente a la novedad del medio, la voz &quot;kapt&euml;lo&quot;  es un neologismo creado por   Mataliwa; podr&iacute;a traducirse literalmente por &quot;la tierra  hacedora de cosas&quot; (p. 10 de la obra rese&ntilde;ada).</font></p><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"><hr align="right" size="1"> </font></font> </font>     <blockquote>       <p align="left"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"><font size="2" face="verdana"><b>MAR&Iacute;A EMILIA MONTES RODR&Iacute;GUEZ</b>    <br>     Universidad Nacional de Colombia, sede Bogot&aacute;</font></font></font></font></p> </blockquote> <font face="verdana" size="2">     ]]></body>
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