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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="right">PERFILES BIOGR&Aacute;FICOS</p> </font>     <p><font face="verdana" size="2"><a name="f_01"></a><img src="img/revistas/fyf/v22n2/v22n2a09f01.jpg"></font></p>     <blockquote>       <p><font size="3" face="verdana"><b>Carlos Pati&ntilde;o Roselli</b></font>   </p>       <p align="left"><font size="3" face="verdana"><b>Palabras de agradecimiento</b><a href="#*" name="s*"><sup>*</sup></a>   </font></p> </blockquote> <font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2">   <hr size="1"> </font></font><font face="verdana" size="2">     <p align="justify">SEA LO PRIMERO expresarle mi profundo agradecimiento a  nuestro director, don   Jaime Posada, por haber tenido el gesto generoso de  hacerle eco en el d&iacute;a de hoy al   premio que me otorg&oacute; recientemente la Asociaci&oacute;n  Colombiana para el Avance de   la Ciencia. Si bien me embargan serias dudas sobre el  alcance de mis merecimientos   para recibir tan honrosas distinciones, de todas formas,  ante los hechos cumplidos,   debo confesar que a los sentimientos de gratitud se  agrega una honda satisfacci&oacute;n.</p>     <p align="justify">A manera de palabras de agradecimiento no voy a  pronunciar alguna docta   disertaci&oacute;n filol&oacute;gica sino que quiero compartir con  ustedes una serie de recuerdos   y momentos de mi ya prolongada trayectoria personal.</p>     <p align="justify">Situ&eacute;monos en la segunda mitad de los a&ntilde;os cuarenta,  &eacute;poca en la cual curs&eacute;   estudios en el Instituto de Filosof&iacute;a que acababa de  crear la rector&iacute;a de Gerardo   Molina en la Universidad Nacional de Colombia. La  creaci&oacute;n de este instituto (en   1946, creo) fue un hecho de la mayor importancia para la  cultura colombiana, pues   signific&oacute; darle entrada al pensamiento contempor&aacute;neo en  nuestra universidad mayor.</p>     <p align="justify">Lo anterior vale especialmente para el campo filos&oacute;fico  en donde las ideas de   un Husserl o un Heidegger reemplazaron en las aulas las  concepciones tradicionalistas   que hab&iacute;an imperado en el pa&iacute;s. Este viraje fundamental  estuvo a cargo de   profesores eminentes como Rafael Carrillo, Danilo Cruz  V&eacute;lez, Cayetano Betancourt,   Jaime Jaramillo Uribe y Luis Eduardo Nieto Arteta, entre  otros. Adem&aacute;s,   Casimiro Eiger nos hablaba del sal&oacute;n literario de Madame  de Sevign&eacute; en Par&iacute;s,   Howard Rochester nos introduc&iacute;a a Shakespeare y Juli&aacute;n  Motta Salas a las lenguas   cl&aacute;sicas. El plan de estudios era bastante abigarrado  -filosof&iacute;a, historia, pedagog&iacute;a,   introducci&oacute;n a la biolog&iacute;a, lenguas cl&aacute;sicas, lenguas y  literaturas modernas- pero   todos esos conocimientos me fueron posteriormente &uacute;tiles.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por los mismos tiempos se dec&iacute;a que &eacute;ramos un &quot;pa&iacute;s de  poetas&quot; y creo que   estos ten&iacute;an una mayor figuraci&oacute;n y peso en la vida  nacional de lo que ocurre en la   actualidad. Estaban vivas las voces de nuestros vates  m&aacute;ximos: Rafael Maya, Jorge   Zalamea, Le&oacute;n de Greiff.</p>     <p align="justify">El grupo de Piedra y Cielo inundaba el pa&iacute;s de poes&iacute;a con  las producciones de   Eduardo Carranza (&quot;Ven, si&eacute;ntate a mi lado, se&ntilde;orita  vestida de cocuyos...&quot;), Jorge   Rojas o Arturo Camacho Ram&iacute;rez. En el Caf&eacute; Asturias (y  posteriormente en el   Autom&aacute;tico) se reun&iacute;a diariamente un grupo de poetas a  arreglar el mundo entre   sorbo y sorbo de tinto. All&iacute; estaban Aurelio Arturo (&quot;En  las noches profundas que   sub&iacute;an de la hierba...&quot;), Femando Charry Lara, que  prove&iacute;a siempre el apunte o   comentario agudo e inclusive algo mordaz, Fernando  Arbel&aacute;ez, quien por un poema   suyo se hab&iacute;a ganado el ep&iacute;teto de &quot;El Caballero G&oacute;tico&quot;,  Guillermo Pay&aacute;n Archer,   que se sentaba y lanzaba: &quot;&iquest;qu&eacute; dice hoy la prensa de  nosotros?&quot;. En este c&iacute;rculo nos   col&aacute;bamos algunos versificadores m&aacute;s j&oacute;venes, como  Rogelio Echeverr&iacute;a, Eduardo   Cote Lamus y el suscrito.</p>     <p align="justify">Teniendo en cuenta la extensi&oacute;n de nuestras  publicaciones, se nos bautiz&oacute; con   el apropiado remoquete de &quot;cuadern&iacute;colas&quot;. Uno de estos  cuadernos fue el que bajo   el nombre de La <i>balanza </i>produjimos en 1948 &Aacute;lvaro Mutis y este servidor. Mutis   ha sostenido siempre que la publicaci&oacute;n de este op&uacute;sculo  fue lo que en realidad   desencaden&oacute; el 9 de Abril.</p>     <p align="justify">La obtenci&oacute;n por mi parte de una beca para estudiar  filosof&iacute;a en Par&iacute;s, a   comienzos de los a&ntilde;os cincuenta, fue un acontecimiento  decisivo en mi vida. Por   una parte, me posibilit&oacute; conocer directamente esa cultura  europea con que muchos   j&oacute;venes colombianos so&ntilde;&aacute;bamos; por otra, fue el factor  que me llev&oacute; a sustituir la   literatura y la filosof&iacute;a por el estudio del lenguaje  como eje definitivo de mi actividad   intelectual y acad&eacute;mica.</p>     <p align="justify">En la Sorbona, pues, tom&eacute; cursos de Filolog&iacute;a Rom&aacute;nica,  especialmente Francesa,   que condujeron en 1952 a la obtenci&oacute;n del diploma de Licenci&eacute; es  Lettres   (versi&oacute;n libre). En esa universidad me impresion&oacute; el  sistema pedag&oacute;gico tan libre   y distinto del que yo hab&iacute;a experimentado en la  Universidad Nacional: nada de   llamar a lista, ni de llevar notas previas, ni de  formularle preguntas al profesor. En   auditorios colmados de estudiantes el docente, que  obligatoriamente ten&iacute;a tras de   s&iacute; una notable trayectoria investigativa, disertaba sobre  el tema pertinente -o sea,   la hoy poco prestigiosa c&aacute;tedra magistral en su mejor  manifestaci&oacute;n-.</p>     <p align="justify">En Francia, en esa &eacute;poca, el panorama del lenguaje estaba  dominado por dos   grandes personalidades: Emite Benveniste y Gustave  Guillaume. En nuestro medio el primero es conocido especialmente por ser el  autor de la c&eacute;lebre teor&iacute;a de la    enunciaci&oacute;n, que establece la estructura b&aacute;sica del acto  de comunicaci&oacute;n. El segundo   era el creador de una ambiciosa doctrina llamada &quot;psychosyst&eacute;matique  du langage&quot;,   fen&oacute;meno algo extra&ntilde;o en la historia de la ling&uuml;&iacute;stica,  puesto que se basaba en orientaciones   que en esos tiempos eran antag&oacute;nicas: la estructuralista  y la psicol&oacute;gica.</p>     <p align="justify">El Par&iacute;s de la posguerra que me toc&oacute; vivir entonces era  probablemente m&aacute;s   aut&eacute;ntico y m&aacute;s franc&eacute;s que el de estos tiempos  globalizados. Actuaban todav&iacute;a en   la escena literaria grandes figuras como Andr&eacute; Gide, Paul  Mauriac, Jean Cocteau,   Albert Camus, etc., lo mismo que Jean-Paul Sartre y  Gabriel Marcel en la filosof&iacute;a.   Tambi&eacute;n viv&iacute;an todav&iacute;a los grandes representantes de la  canci&oacute;n popular como   Edith Piaff o Charles Trenet.</p>     <p align="justify">La colonia colombiana inclu&iacute;a un selecto grupo de damas  de la sociedad bogotana   que se reg&iacute;an en todas sus actividades -sal&oacute;n de belleza,  florister&iacute;a, restaurante,   boutique, etc.- por las pautas que diera all&iacute; do&ntilde;a  Lorencita Villegas de Santos. El   ex presidente Eduardo Santos asist&iacute;a al curso del gran  hispanista Marcel Bataillon   en el Colegio de Francia.</p>     <p align="justify">Para continuar mis estudios filol&oacute;gicos pas&eacute; en 1952 a la Universidad  Alemana   de Munich. Alemania era por entonces la meca de la  filolog&iacute;a puesto que esta hab&iacute;a   nacido all&iacute; a comienzos del siglo XIX y hab&iacute;a logrado un  notable desarrollo. Por   cierto que el estudio filol&oacute;gico se entend&iacute;a a un nivel  muy alto: como el examen   cr&iacute;tico de textos, en especial del pasado, no por el  valor que esta actividad tenga   en s&iacute; misma, sino porque es el camino que conduce al  conocimiento de la cultura   de la respectiva naci&oacute;n, definida aquella por algunos  como &quot;idealidad concreta&quot;,   f&oacute;rmula de evidentes connotaciones hegelianas.</p>     <p align="justify">En la Universidad de Munich mi profesor m&aacute;s cercano fue  Gerhard Rohlfs,   uno de los romanistas m&aacute;s destacados de la &eacute;poca y de  quien traduje el <i>Manual  de</i>   <i>Filolog</i><i>&iacute;</i><i>a Hisp</i><i>&aacute;</i><i>nica </i>que fue publicado aqu&iacute; por el Instituto Caro y Cuervo.  Bajo su   direcci&oacute;n comenc&eacute; a elaborar un trabajo de doctorado que  por diversas circunstancias    no tuvo culminaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De regreso a Colombia en 1957, Ram&oacute;n de Zubir&iacute;a me llam&oacute;  a la Universidad   de los Andes a dirigir el Departamento de Castellano. Los  Andes era todav&iacute;a una   instituci&oacute;n en estado virginal y en ella actuaban, adem&aacute;s  de don Ram&oacute;n, intelectuales   de la talla de Andr&eacute;s Holgu&iacute;n, Daniel y Jes&uacute;s Arango,  Abelardo Forero   Benavides y Danilo Cruz V&eacute;lez.</p>     <p align="justify">Si en Europa adquir&iacute; una formaci&oacute;n hist&oacute;rica por medio de  la filolog&iacute;a, esto   lo complement&eacute; con los a&ntilde;os de estudio en la Universidad  de Michigan, en donde   recib&iacute; el doctorado en 1965 con un trabajo titulado &quot;Trie  Development of Studies in   Romance Syntax&quot;. Dicha universidad era entonces uno de  los centros importantes   de la ling&uuml;&iacute;stica descriptiva estadounidense. Como se  sabe, esta disciplina se propone   desarrollar procedimientos de an&aacute;lisis de las lenguas,  haciendo abstracci&oacute;n   de los aspectos hist&oacute;ricos.</p>     <p align="justify">En Michigan hab&iacute;a actuado Robert Lado, famoso por su  modelo de an&aacute;lisis   contrastivo de los idiomas, y en mi &eacute;poca la luminaria  era Kenneth Pike, creador   de la teor&iacute;a anal&iacute;tica llamada &quot;tagm&eacute;mica&quot;, la cual fue  aplicada aqu&iacute; en Colombia   en la mayor&iacute;a de los trabajos etnoling&uuml;&iacute;sticos de los  miembros del Instituto Ling&uuml;&iacute;stico   de Verano.</p>     <p align="justify">En 1966 fui llamado por el rector Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o a la  Universidad Nacional   a dirigir el Departamento de Filolog&iacute;a e Idiomas, que  formaba parte de la nueva   organizaci&oacute;n general de dicho claustro. Desde entonces,  en la Nacional mi inter&eacute;s   personal y mi actividad intelectual y acad&eacute;mica se han  dirigido al estudio de los   idiomas &eacute;tnicos del pa&iacute;s, o sea, de los vern&aacute;culos  ind&iacute;genas y afrocolombianos.</p>     <p align="justify">Por lo que toca a los primeros me complace haber  participado en las tareas que   condujeron a la publicaci&oacute;n, por parte del Instituto Caro  y Cuervo, de la magna   obra <i>Las lenguas ind</i><i>&iacute;</i><i>genas de Colombia,  una visi</i><i>&oacute;</i><i>n descriptiva</i>; en cuanto a los   idiomas afrocolombianos -el isle&ntilde;o del archipi&eacute;lago de  San Andr&eacute;s, Providencia y   Santa Catalina y el palenquero en las cercan&iacute;as de  Cartagena-, entre otros trabajos,   de especial significaci&oacute;n fue para m&iacute; la publicaci&oacute;n  conjunta con la inolvidable Nina   de Friedemann de la obra <i>Lengua y sociedad  en el Palenque de San Basilio </i>(1983).</p>     <p align="justify">En la actualidad, dentro de la misma actitud de atenci&oacute;n  al patrimonio ling&uuml;&iacute;stico   del pa&iacute;s, en la Academia Colombiana de la Lengua, estamos  impulsando, con   los colegas de la Comisi&oacute;n de Ling&uuml;&iacute;stica y el apoyo de  las directivas, un amplio   proyecto que cuenta con la colaboraci&oacute;n de muchas  personas e instituciones y que   quiere captar tanto la realidad ling&uuml;&iacute;stica del pa&iacute;s, con  todos sus componentes y   facetas, como tambi&eacute;n la trayectoria de los estudios  pertinentes.</p> Muchas gracias a todos por  su compa&ntilde;&iacute;a en esta ma&ntilde;ana, para m&iacute; memorable.</font><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"> <hr size="1"><font size="2" face="verdana">     <p align="justify"><a href="#s*" name="*"><sup>*</sup></a> Palabras pronunciadas por el profesor Carlos Pati&ntilde;o Roselli ante la Academia Colombiana de la Lengua el 9 de diciembre del 2009, en Bogot&aacute;, y como agradecimiento a la Asociaci&oacute;n Colombiana para el Avance de la Ciencia al conferirle el Premio Nacional al M&eacute;rito Cient&iacute;fico, en la modalidad de Vida y Obra.</p></font></font></font> <hr align="right" size="1">      <p><font face="verdana" size="2">Diciembre 9 del 2009.</font> </p> </p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2"><font size="2" face="verdana"><b>CARLOS PATI&Ntilde;O ROSSELLI</b>    <br>   </font>      </font></font></p>     ]]></body>
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