<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-3584</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Desarrollo y Sociedad]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Desarro. soc.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-3584</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de los Andes]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-35842008000100002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Informalidad regional en Colombia: Evidencia y determinantes]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Regional informality in Colombia: Evidence and determinants]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García Cruz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gustavo Adolfo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad del Valle Grupo de Investigación Economía Laboral y Sociología del Trabajo ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Cali ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<numero>61</numero>
<fpage>43</fpage>
<lpage>85</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-35842008000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-35842008000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-35842008000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Este trabajo estudia los diferenciales regionales en el grado de informalidad laboral en Colombia. El análisis descriptivo muestra diferencias locales en el grado de informalidad que son producto de características económicas y sociales propias de cada región, que están asociadas con la estructura productiva y la cercanía con otros centros urbanos. Se estiman modelos de datos de panel en los que se relaciona la informalidad laboral con la participación porcentual del sector industrial dentro del PIB departamental (variable proxy del enfoque estructural de la informalidad) y el tamaño del gasto en nómina por habitante de cada región (variable proxy del grado de burocratización o eficiencia del Estado que caracteriza el enfoque institucional de la informalidad). La evidencia muestra que la informalidad tiene relación inversa con el grado de desarrollo industrial de las ciudades y directa con la variable de corte institucional, además de la existencia de un factor local importante.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper study the differences regional of the informal labor in Colombia. The descriptive analysis shows local differences in the degree of informality that are product of characteristics economic and social own of every region, that are related with the structure productive and the nearness with other cities. I estimate Models of Panel Data, where the informality, the share percentage of the manufacturer sector in the department PIB (variable that measures of the structural approach) and the size of the expense in public wages per capita of every region (variable that measures the degree of efficiency of the state and characterizes the institutional approach), are related. The results shows that the informality has a negative correlation with the degree of industrially developed of the cities and has a positive correlation with the variable institutional, furthermore the existence of a local important factor.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[informalidad laboral]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[análisis regional]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[desarrollo industrial]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[eficiencia estatal]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[informal labor]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[regional analysis]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[industrial development]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[efficiency of state]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2"> <font face="verdana" size="4">    <p align="center"><b>Informalidad regional en Colombia. Evidencia y determinantes*</b></p></font>     <p></p> <font face="verdana" size="3">    <p align="center"><b><i>Regional informality in Colombia. Evidence and determinants</i></b></p></font>     <p></p>     <p>Gustavo Adolfo Garc&iacute;a Cruz**</p>     <p>* Agradezco los comentarios de los profesores Jos&eacute; Ignacio Uribe y Carlos Humberto Ortiz, sin los cuales el desarrollo de este trabajo no hubiera sido posible. Tambi&eacute;n agradezco a los profesores Javier Andr&eacute;s Castro, Manuel Jos&eacute; Mu&ntilde;oz y a dos evaluadores an&oacute;nimos por sus valiosos comentarios. Gracias tambi&eacute;n a Christian Manuel Posso, investigador del Banco de la Rep&uacute;blica de Medell&iacute;n, y de manera muy especial a &Eacute;rika Raquel Badillo por sus comentarios y apoyo.</p>     <p>** Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a Aplicada de la Universidad del Valle, Cali, Colombia. Estudiante de Doctorado en Econom&iacute;a Aplicada de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona, Espa&ntilde;a. Investigador asociado al Cidse y al Grupo de Investigaci&oacute;n Econom&iacute;a Laboral y Sociolog&iacute;a del Trabajo de la Universidad del Valle. Correos electr&oacute;nicos <a href="mailto:gustagar@univalle.edu.co">gustagar@univalle.edu.co</a>, <a href="mailto:gustavoadolfo.garcia@campus.uab.cat"><i>gustavoadolfo.garcia@campus.uab.cat</i></a>.</p>     <p>Este art&iacute;culo fue recibido el 27 de septiembre de 2007, modificado el 17 de febrero de 2008 y aceptado el 30 de mayo del mismo a&ntilde;o.</p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este trabajo estudia los diferenciales regionales en el grado de informalidad laboral en Colombia. El an&aacute;lisis descriptivo muestra diferencias locales en el grado de informalidad que son producto de caracter&iacute;sticas econ&oacute;micas y sociales propias de cada regi&oacute;n, que est&aacute;n asociadas con la estructura productiva y la cercan&iacute;a con otros centros urbanos. Se estiman modelos de datos de panel en los que se relaciona la informalidad laboral con la participaci&oacute;n porcentual del sector industrial dentro del PIB departamental (variable <i>proxy</i> del enfoque estructural de la informalidad) y el tama&ntilde;o del gasto en n&oacute;mina por habitante de cada regi&oacute;n (variable <i>proxy</i> del grado de burocratizaci&oacute;n o eficiencia del Estado que caracteriza el enfoque institucional de la informalidad). La evidencia muestra que la informalidad tiene relaci&oacute;n inversa con el grado de desarrollo industrial de las ciudades y directa con la variable de corte institucional, adem&aacute;s de la existencia de un factor local importante.</p>     <p><b><i>Palabras clave</i>:</b> informalidad laboral, an&aacute;lisis regional, desarrollo industrial, eficiencia estatal.</p>     <p><i>Clasificaci&oacute;n JEL</i>: C23, J21, O14, R11, R12.</p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This paper study the differences regional of the informal labor in Colombia. The descriptive analysis shows local differences in the degree of informality that are product of characteristics economic and social own of every region, that are related with the structure productive and the nearness with other cities. I estimate Models of Panel Data, where the informality, the share percentage of the manufacturer sector in the department PIB (variable that measures of the structural approach) and the size of the expense in public wages per capita of every region (variable that measures the degree of efficiency of the state and characterizes the institutional approach), are related. The results shows that the informality has a negative correlation with the degree of industrially developed of the cities and has a positive correlation with the variable institutional, furthermore the existence of a local important factor.</p>     <p><b><i>Key words</i>:</b> informal labor, regional analysis, industrial development, efficiency of state.</p>     <p><i>JEL Classification</i>: C23, J21, O14, R11, R12.</p> <hr size="1">     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>En Colombia, gran proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa (PEA) urbana se encuentra situada en las categor&iacute;as laborales que representan los desajustes en el mercado laboral: el desempleo y la informalidad. Entre estas dos categor&iacute;as hay 6.205.453 personas, seg&uacute;n los datos del Dane al segundo trimestre de 2006, de las cuales el 80% son trabajadores informales y el 20% restante representa a los desocupados. Se observa que la informalidad es cuantitativamente m&aacute;s importante que el desempleo.</p>     <p>Adem&aacute;s de su mayor importancia cuantitativa respecto al desempleo, la informalidad laboral tiene una elevada representaci&oacute;n en la generaci&oacute;n de empleo. Para el 2006, cerca de seis de cada diez trabajadores colombianos se encuentran laborando en la informalidad (Dane, 2007). Se tiene, entonces, que el mercado laboral de Colombia presenta un desajuste tanto en la cantidad de puestos de trabajo que se generan, como en su calidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Centr&aacute;ndonos en el desajuste en calidad, el mercado laboral de Colombia presenta diferencias regionales. Analizando las tasas de informalidad para las diez principales &aacute;reas metropolitanas de Colombia, se tiene que C&uacute;cuta, Villavicencio y Pasto presentan las mayores tasas, con 71%, 68% y 66% al 2006, respectivamente; Medell&iacute;n, Bogot&aacute; y Manizales tienen los menores niveles de informalidad laboral, con tasas de 52%, 55%, y 56% al 2006, respectivamente; y en un nivel intermedio en el empleo informal, entre los dos primeros grupos de ciudades se encuentran Cali, Pereira, Bucaramanga y Barranquilla, con tasas de informalidad de 60%, 61%, 63% y 64% al 2006, respectivamente.</p>     <p>La importancia que tiene el sector informal obliga a hacer un estudio tanto de su evoluci&oacute;n como de sus determinantes. Teniendo en cuenta adem&aacute;s las diferencias regionales que existen en el comportamiento de este sector, este trabajo pretende aproximarse a las causas de la informalidad laboral urbana en Colombia. Se hace un esfuerzo por introducir nuevos elementos y estudiar relaciones poco estudiadas en el pa&iacute;s sobre el fen&oacute;meno de la informalidad laboral regional.</p>     <p>La propuesta conceptual de este trabajo consiste en utilizar las vertientes conceptuales m&aacute;s representativas de la informalidad laboral como determinantes no excluyentes del fen&oacute;meno. No se pretende determinar cu&aacute;l vertiente es mejor, sino hacer uso de ellas para abarcar un mayor conjunto de actividades y dar mayor explicaci&oacute;n a la informalidad. La amplia literatura, tanto nacional como internacional, ha reconocido que el sector informal comprende un conjunto muy heterog&eacute;neo de actividades; por tanto, las relaciones laborales y decisiones de los individuos se determinan en entornos muy diferentes. Existen tanto actividades informales que son propias de decisiones empresariales que pueden estar ligadas al sector formal de la econom&iacute;a y otras en las que las condiciones econ&oacute;micas limitan las opciones laborales, lo que no deja m&aacute;s que la informalidad como alternativa para subsistir.</p>     <p>Los dos principales enfoques te&oacute;ricos que han definido, conceptualizado y analizado los determinantes del sector informal, son: el enfoque estructuralista y el enfoque institucionalista. Sin caer en la comparaci&oacute;n de estos dos enfoques te&oacute;ricos para decidir cu&aacute;l es el m&aacute;s apropiado, se intenta buscar la utilidad que puedan ofrecer para entender la evoluci&oacute;n y determinantes de la informalidad laboral. Estos dos enfoques pueden pensarse como explicaciones parciales que pueden llegar a complementarse.</p>     <p>En la parte emp&iacute;rica de este trabajo se estudia el sector informal urbano para las diez principales ciudades de Colombia. La fuente de informaci&oacute;n son los m&oacute;dulos de informalidad aplicados por el Dane en la Encuesta Nacional de Hogares (ENH) y en la Encuesta Continua de Hogares (ECH) en los meses de junio para el per&iacute;odo 1988-2006 (serie bianual hasta el 2000, con excepci&oacute;n de 1990, y anual desde el 2001 hasta el 2006).</p>     <p>Con base en la Encuesta de Hogares se toman dos definiciones de informalidad laboral. La primera, la que sigue el Dane, entiende por informalidad el conjunto de trabajadores constituido por los individuos que laboran por cuenta propia, no profesionales ni t&eacute;cnicos, el servicio dom&eacute;stico, los trabajadores familiares sin remuneraci&oacute;n y los empleadores y empleados en empresas de hasta diez trabajadores. La segunda definici&oacute;n asocia la informalidad con la ausencia de seguridad social en salud, pensi&oacute;n o del salario m&iacute;nimo vigente como ingreso laboral, como se ha hecho en N&uacute;&ntilde;ez (2002), Fl&oacute;rez (2002) y Ribero (2003). Con estas dos definiciones se construir&aacute;n las tasas de informalidad por ciudad para luego utilizarlas en el an&aacute;lisis de regresi&oacute;n.</p>     <p>Este estudio examina la relaci&oacute;n que existe entre la informalidad laboral, el desarrollo industrial y las trabas a la formalidad que impo nen el grado de burocratizaci&oacute;n (<i>proxy</i> de eficiencia estatal), representado por el gasto en n&oacute;mina municipal por habitante. Por medio de la estimaci&oacute;n de modelos de datos de panel, se ha encontrado que existe una relaci&oacute;n inversa entre el grado de desarrollo regional y la informalidad laboral, lo cual indica que ciudades con mayor desarrollo industrial, de mayor tama&ntilde;o, con mercados grandes, con buena infraestructura, est&aacute;n relacionadas con mejores condiciones laborales y, por tanto, menores niveles de informalidad laboral. Respecto a la variable institucional, se ha obtenido que su relaci&oacute;n con el nivel de informalidad es positiva, evidencia de que en aquellas ciudades con mayores cargas burocr&aacute;ticas existen mayores niveles de informalidad laboral, producto de la ineficiencia del Estado, que impone trabas a la formalidad. As&iacute; mismo se ha evidenciado un factor local que est&aacute; incidiendo en las condiciones de los mercados de trabajo regionales. Este factor local sobre la informalidad laboral puede estar asociado a la estructura sectorial de la producci&oacute;n y a la localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica de las ciudades.</p>     <p>El trabajo est&aacute; organizado de la siguiente manera: en la primera secci&oacute;n se estudia la estructura y evoluci&oacute;n del mercado laboral de Colombia en el per&iacute;odo 1988-2006; la segunda secci&oacute;n est&aacute; dedicada a mostrar la caracterizaci&oacute;n regional del mercado laboral de Colombia; en la tercera secci&oacute;n se realiza el an&aacute;lisis econom&eacute;trico de los determinantes de la informalidad laboral; la cuarta secci&oacute;n presenta las conclusiones, y al final se incluyen las referencias bibliogr&aacute;ficas.</p>     <p><b>I. Estructura y evoluci&oacute;n del mercado laboral de Colombia, 1988-2006</b></p>     <p>El fen&oacute;meno de la industrializaci&oacute;n sin absorci&oacute;n laboral ha sido una caracter&iacute;stica de la din&aacute;mica de desarrollo econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses latinoamericanos en el decenio del noventa. Destacan la desindustrializaci&oacute;n de los centros urbanos y la consolidaci&oacute;n del sector comercial y de servicios como actividades principales en la absorci&oacute;n de la mano de obra (Weller, 2004). Para el promedio latinoamericano se tiene que entre 1990 y 2003 la participaci&oacute;n del sector de servicios en el empleo urbano pas&oacute; de 71% a 75%. Esta caracter&iacute;stica no es ajena a Colombia: en 1988 la participaci&oacute;n del sector terciario era de 68%, para el 2000 pas&oacute; al 74% y en el 2005 fue de 70,6% (OIT, 2004 y 2006).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Factores como el tejido social, la estrechez de los mercados y la inestabilidad pol&iacute;tica, entre otros, han generado que el proceso de desarrollo industrial no se consolide, y por el contrario, se ha generado una polarizaci&oacute;n y segmentaci&oacute;n econ&oacute;mica y social. As&iacute; como existen sectores con altos grados de desarrollo t&eacute;cnico, que ofrecen buenas condiciones laborales y producen en escala, tambi&eacute;n hay sectores que han quedado al margen, no ofrecen condiciones laborales aptas y sirven como refugio laboral para los individuos que han quedado por fuera del primer sector o son expulsados de &eacute;l.</p>     <p>La evidencia para Colombia de este hecho se muestra en el <a href="#g1">gr&aacute;fico 1</a>. En el decenio del noventa y primer lustro de 2000 se observa que el crecimiento del empleo en el sector del comercio fue superior al crecimiento en la industria, a pesar de que en algunos a&ntilde;os la tasa de crecimiento industrial fue alta. Aunque a mitad de dicho per&iacute;odo hubo un repunte en el crecimiento del PIB industrial, el sector del comercio absorbi&oacute; mucha m&aacute;s fuerza laboral. Se consolida una estructura econ&oacute;mica inclinada m&aacute;s hacia actividades de servicios y comercio, las cuales est&aacute;n compuestas en mayor proporci&oacute;n de empleos de menor productividad y en las cuales no se ofrecen buenas condiciones laborales (Weller, 2000 y 2004; Castells, 1997; Pieper, 2000).</p>     <p>    <center><a name="g1"></a>Gr&aacute;fico 1. Tasa de crecimiento del PIB industrial frente a tasa de crecimiento del empleo en el sector comercial y el industrial.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2g1.jpg"></center></p>     <p>Esta mayor inclinaci&oacute;n hacia el sector terciario de la econom&iacute;a es producto del desajuste entre alto crecimiento de la fuerza laboral urbana y las bajas tasas de crecimiento econ&oacute;mico (Weller, 2000 y 2004; OIT, 2004). Para el per&iacute;odo 1991-2003, la OIT muestra que en Am&eacute;rica Latina y el Caribe el PIB anual creci&oacute; a una tasa de 2,6%, lo que ha generado un crecimiento del empleo urbano de 1,9%, cifra inferior al 2,3% de aumento en la fuerza laboral urbana. Colombia no est&aacute; muy alejada; tuvo una tasa de crecimiento del PIB de 2,4%, lo que expandi&oacute; el empleo en 2,6%, expansi&oacute;n insuficiente, dado que la PEA creci&oacute; 3,2% (OIT, 2004 y 2006).</p>     <p>Este desajuste entre menor crecimiento econ&oacute;mico y mayor presi&oacute;n de la oferta laboral ha llevado ha un doble desequilibrio en el mercado laboral. Por un lado, hay un desequilibrio en cantidad, ya que no se generan los suficientes puestos de trabajo, y por el otro, un desequilibrio en calidad, siendo los nuevos trabajos mal remunerados y con muy bajos requerimientos de capacitaci&oacute;n y experiencia (Uribe y Ortiz, 2006). El crecimiento de las tasas de desempleo e informalidad es la evidencia m&aacute;s clara de esta situaci&oacute;n. En el <a href="#c1">cuadro 1</a> se observa que la tasa de desempleo urbana en Latinoam&eacute;rica entre 1990 y 2006 aument&oacute; significativamente, pas&oacute; de 8% en 1990 a 10,5% en el 2000, con una ca&iacute;da en el 2006 y se situ&oacute; en 8,6%. Entre tanto, la tasa de empleo informal no cede: de 42,8% que el empleo informal representaba en el total de ocupados urbanos en 1990, pas&oacute; a 48,6% en el 2000 y se situ&oacute; en 48,5% en el 2005. Situaci&oacute;n peor para Colombia: la tasa de desempleo en 1990 era de 10,5%, se situ&oacute; en un 17,3% en el 2000 y para el 2006 cay&oacute; al 13,3%. La informalidad ha tenido un s&uacute;bito crecimiento, pas&oacute; de 45,7% en 1990 a 58,8% en el 2005.</p>     <p>    <center><a name="c1"></a>Cuadro 1. Tasas de desempleo e informalidad urbana para el promedio de Am&eacute;rica Latina y el Caribe y Colombia. (Porcentajes).</center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2c1.jpg"></center></p>     <p>Analizando la tasa de informalidad por sector de las diez principales &aacute;reas metropolitanas de Colombia <i>(v&eacute;ase</i> <a href="#c2">cuadro 2</a>), se tiene que los sectores de comercio y de servicios personales tienen las mayores tasas, en especial en &eacute;pocas de crisis econ&oacute;mica. En estos sectores est&aacute;n los vendedores ambulantes y el servicio dom&eacute;stico (actividades denominadas del &quot;rebusque&quot;), que en las crisis son, precisamente, las actividades que m&aacute;s crecimiento presentan. Seguido est&aacute; la construcci&oacute;n y el transporte, con una tasa de informalidad de 69% y 62% al 2006, respectivamente, caracterizado por un crecimiento en los primeros a&ntilde;os del 2000. Entre tanto, las actividades de la industria, electricidad, gas, agua, servicios financieros y p&uacute;blicos, que representan el sector moderno de la econom&iacute;a, se encuentran por debajo del &iacute;ndice de informalidad promedio de las diez &aacute;reas metropolitanas (58%), aunque sus &iacute;ndices no son tan favorables. Lo anterior indica que los menores aumentos de la informalidad laboral en el sector industrial relativo a las otras actividades implica que este sector est&aacute; actuando como un ancla a la informalidad laboral. De esta forma la mayor participaci&oacute;n de la industria en la producci&oacute;n se relaciona con aumentos relativamente inferiores en la informalidad.</p>     <p>    <center><a name="c2"></a>Cuadro 2. La informalidad del empleo urbano seg&uacute;n rama de actividad. Diez &aacute;reas metropolitanas. (Porcentajes).</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2c2.jpg"></center></p>     <p>La evoluci&oacute;n de la estructura del empleo urbano (<i>v&eacute;ase</i> <a href="#c3">cuadro 3</a>) muestra que el peso de las actividades informales sobre el empleo total representa m&aacute;s de la mitad de la ocupaci&oacute;n urbana, con un crecimiento desde 1992 hasta el 2002 que llega a una cifra de 60% en este &uacute;ltimo a&ntilde;o y un leve descenso en los siguientes a&ntilde;os que lo sit&uacute;a alrededor de 58% al 2006. Los trabajadores por cuenta propia no profesionales ni t&eacute;cnicos son los de mayor participaci&oacute;n y crecimiento en este sector, que pasa de 21% en 1988 a 28% en el 2000, y oscila en este &uacute;ltimo porcentaje para los siguientes a&ntilde;os. Aunque se present&oacute; un crecimiento del empleo formal entre 1988 y 1996, al igual que en el 2006, con mayor participaci&oacute;n de la mediana y la gran empresa, que muestra una modernizaci&oacute;n del empleo, el crecimiento de los empleos por cuenta propia no profesionales ni t&eacute;cnicos, en especial en los primeros a&ntilde;os de 2000, muestra el sesgo hacia el trabajo no calificado que se ha generado en el mercado laboral colombiano.</p>     <p>    <center><a name="c3"></a>Cuadro 3. Estructura del empleo urbano en Colombia. Diez &aacute;reas metropolitanas.</center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2c3.jpg"></center></p>     <p>En el <a href="#c3">cuadro 3</a> se observa que en la crisis, los empleos precarios se convierten en una alternativa ante el desempleo. En el per&iacute;odo de auge econ&oacute;mico, 1988-1996, los trabajos de buena calidad en el sector moderno se expanden, siendo la mediana y la gran empresa las que m&aacute;s absorben mano de obra, con un porcentaje de 49% en la generaci&oacute;n de nuevo empleo. En el per&iacute;odo de crisis, 1998-2002, los trabajos de baja calidad y mal remunerados abundan; el sector informal, la mayor parte compuesto de trabajadores por cuenta propia, crece y auto-genera 697.555 nuevas plazas, frente a una disminuci&oacute;n de 107.816 puestos de trabajo del sector formal <i>(v&eacute;ase</i> <a href="#c1a">cuadro 1 del anexo</a>); esto implica que hay una gran proporci&oacute;n de trabajadores que son expulsados del sector formal y se ven obligados a situarse en la informalidad.</p>     <p>El <a href="#g2">gr&aacute;fico 2</a> muestra que las actividades informales son antic&iacute;clicas. Como lo han mostrado varios estudios, la informalidad disminuye en el auge y aumenta en la crisis. En los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada del noventa, considerado de auge, las actividades informales disminuyeron; luego para finales del noventa, per&iacute;odo de desaceleraci&oacute;n y recesi&oacute;n, la informalidad aument&oacute; considerablemente; finalmente, entre el 2001 y 2006 cay&oacute; levemente y se estabiliz&oacute;; es un per&iacute;odo que se puede considerar de recuperaci&oacute;n lenta. Se nota que la p&eacute;rdida de dinamismo en la econom&iacute;a por contracci&oacute;n del sector industrial, representada por la ca&iacute;da en la participaci&oacute;n industrial en el PIB, es un ajuste estructural que incide de manera importante en el nivel de informalidad laboral. Factores como la apertura econ&oacute;mica que favorece la contrataci&oacute;n de trabajo calificado y la poca capacidad del sistema educativo colombiano para adaptarse a los nuevos requerimientos de educaci&oacute;n, han aumentado el desequilibrio en el mercado laboral en contra del trabajo no calificado (Uribe, Ortiz, Posso y Garc&iacute;a, 2007).</p>     <p>    <center><a name="g2"></a>Gr&aacute;fico 2. Crecimiento del PIB real, industria e informalidad en Colombia, 1988-2005.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2g2.jpg"></center></p>     <p><b>II. Caracterizaci&oacute;n regional del mercado laboral de Colombia</b></p>     <p>Con la industrializaci&oacute;n que vivi&oacute; Colombia en la cuarta d&eacute;cada del siglo XX, se consolidaron cuatro centros urbanos: Bogot&aacute;, Medell&iacute;n, Barranquilla y Cali. Su dominio econ&oacute;mico e industrial hac&iacute;a de cada una de estas ciudades los polos de desarrollo, lo cual caracterizaba a Colombia como un pa&iacute;s de ciudades, caso contrario a lo que se presentaba en el resto de Latinoam&eacute;rica, donde exist&iacute;a un solo centro urbano por pa&iacute;s (Galvis y Meisel, 2000; Moncayo, 2002). A partir del decenio de 1950, cuando Barranquilla entr&oacute; en proceso de decadencia econ&oacute;mica, Colombia ingres&oacute; en la era de una sola ciudad como primac&iacute;a urbana. En los a&ntilde;os setenta, Bogot&aacute; se consolid&oacute; como el &uacute;nico centro urbano con una poblaci&oacute;n superior al conjunto de las otras tres ciudades y con un crecimiento del PIB per c&aacute;pita muy superior (Galvis y Meisel, 2000).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tri&aacute;ngulo econ&oacute;mico que se reforz&oacute; con el desarrollo de la red urbana hace de Bogot&aacute;, Medell&iacute;n y Cali las ciudades m&aacute;s industrializadas de Colombia. Unido a estas ciudades y con una din&aacute;mica de desarrollo diferente, el Eje Cafetero (Manizales, Armenia y Pereira) se consolid&oacute; como centro urbano e industrial, que impuls&oacute; un mercado regional ampliado como pilar del desarrollo de la regi&oacute;n (G&oacute;mez, Restrepo, Gonz&aacute;lez <i>et. al.</i>, 2004).</p>     <p>Galvis y Meisel (2000) analizan el crecimiento de las ciudades colombianas en el per&iacute;odo 1973-1998, utilizando los dep&oacute;sitos bancarios per c&aacute;pita reales como una aproximaci&oacute;n del PIB de cada ciudad. En el <a href="#c4">cuadro 4</a> se muestran los valores del PIB que se calcularon para veinte ciudades. Se tiene que Bogot&aacute;, Medell&iacute;n, Bucaramanga, Cali, Manizales, Barranquilla y Pereira presentan un PIB per c&aacute;pita (a precios de 1973) por encima de $ 5.000 pesos, que es el promedio de las veinte ciudades analizadas. Con un resultado no esperado, Bucaramanga est&aacute; en un tercer lugar por encima de Cali. Esto muestra la din&aacute;mica que ha vivido el departamento de Santander con el auge de exploraci&oacute;n petrolera impulsada por el gobierno en esta regi&oacute;n, y que se ha profundizado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os del decenio del noventa (G&oacute;mez <i>et al.</i>, 2004) <i>.</i></p>     <p>    <center><a name="c4"></a>Cuadro 4. Ingreso per c&aacute;pita real por ciudades, 1998. (Pesos de 1973).</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2c4.jpg"></center></p>     <p>En el mismo estudio de Galvis y Meisel (2000) se pone de resalto la relaci&oacute;n entre la situaci&oacute;n geogr&aacute;fica y la din&aacute;mica de las ciudades. Se plantea que las ciudades m&aacute;s pr&oacute;speras se encuentran situadas a lo largo de la cordillera de los Andes, y que las menos din&aacute;micas est&aacute;n en zonas m&aacute;s perif&eacute;ricas del pa&iacute;s, en especial a lo largo de la Costa Caribe. Como se observa en el <a href="#c4">cuadro 4</a>, las ciudades con un ingreso per c&aacute;pita superior al promedio de 5.000 pesos, con excepci&oacute;n de Barranquilla, est&aacute;n situadas en la cordillera de los Andes, y las menos desarrolladas se encuentran en zonas m&aacute;s bien alejadas de la cordillera y m&aacute;s cerca de la Costa Caribe, con excepci&oacute;n de Pasto.</p>     <p>En las estimaciones econom&eacute;tricas realizadas por Galvis y Meisel (2000), los autores encuentran que las variables que mayor efecto tienen sobre las tasas de crecimiento del PIB per c&aacute;pita de las ciudades y de su nivel, son el capital humano y la dotaci&oacute;n de infraestructura f&iacute;sica. Otras variables incluidas fueron: la poblaci&oacute;n municipal como <i>proxy</i> del tama&ntilde;o del mercado local y con ello de las econom&iacute;as de escala y de aglomeraci&oacute;n; y variables de localizaci&oacute;n, como son la distancia a Bogot&aacute;, una variable <i>dummy</i> para la regi&oacute;n Caribe y una <i>dummy</i> para identificar los puertos mar&iacute;timos. Respecto a estos dos tipos de variables adicionales, se encontr&oacute; que el tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n ten&iacute;a una relaci&oacute;n positiva con el crecimiento del ingreso, lo que indica que existe mayor potencial de demanda y aprovechamiento de las econom&iacute;as a escala en las ciudades m&aacute;s grandes. Por su lado, las variables de localizaci&oacute;n mostraron que las regiones del Caribe y de puertos tienen una relaci&oacute;n negativa con el crecimiento del ingreso, lo que implica que las ventajas comparativas frente a las ciudades del interior no son tan fuertes y que, por el contrario, dicha situaci&oacute;n geogr&aacute;fica est&aacute; frenando las posibilidades de crecimiento econ&oacute;mico.</p>     <p>Lo anterior muestra que Colombia tiene un esquema regional polarizado, en el que el sistema econ&oacute;mico se encuentra segmentado por ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica. Est&aacute;n las ciudades del interior, las cuales son las m&aacute;s industrializadas, tienen gran poblaci&oacute;n y constituyen un mercado regional. Luego est&aacute;n las ciudades que han quedado rezagadas tanto en tama&ntilde;o como en din&aacute;mica econ&oacute;mica y se encuentran situadas en zonas perif&eacute;ricas.</p>     <p>Analizando la participaci&oacute;n del sector industrial dentro del PIB departamental como <i>proxy</i> de la din&aacute;mica industrial <i>(v&eacute;ase</i> <a href="#g3">gr&aacute;fico 3</a>), se tiene que los departamentos de Nari&ntilde;o, Meta y Norte de Santander son los de menor &iacute;ndice. Para el caso de los dos primeros, los resultados son esperados, ya que &eacute;stos tienen buena parte de su territorio dedicado a la agricultura, que aunque se produzca a gran escala, la infraestructura y mano de obra no est&aacute;n t&eacute;cnicamente desarrolladas (Gonz&aacute;lez, 2004). En cuanto a Norte de Santander se esperaba por su ubicaci&oacute;n fronteriza con Venezuela, que su desarrollo industrial fuera mayor. Las actividades en esta regi&oacute;n se han inclinado m&aacute;s a los servicios y al comercio, con un importante componente de actividades il&iacute;citas, como es el contrabando. C&uacute;cuta, como capital, ha fundado su econom&iacute;a en las actividades de tipo terciario en contra de las actividades agr&iacute;colas e industriales, lo que ha generado una vulnerabilidad ante los cambios de la econom&iacute;a venezolana (Mojica y Paredes, 2004).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="g3"></a>Gr&aacute;fico 3. Participaci&oacute;n porcentual del sector industrial dentro del PIB departamental, 1990 - 2005.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2g3.jpg"></center></p>     <p>Siguiendo con el an&aacute;lisis anterior, se configura otro grupo de departamentos, en el cual la participaci&oacute;n del sector industrial en el PIB es mucho mayor que en los primeros departamentos analizados. Dentro de este grupo, y como es de esperar, se encuentran: Bogot&aacute;, Antioquia, Valle y los departamentos del Eje Cafetero (Caldas y Risaralda). Tambi&eacute;n aparece el departamento de Santander, donde, como se hab&iacute;a mencionado anteriormente, el impulso de la industria petrolera ha generado din&aacute;mica y aumento de los empleos en los sectores industrial y de construcci&oacute;n (G&oacute;mez <i>et al.</i>, 2004). De igual forma, el departamento del Atl&aacute;ntico aparece en este primer grupo, con una alta participaci&oacute;n del sector industrial en el PIB departamental. Este &uacute;ltimo departamento muestra una fuerte ca&iacute;da, la mayor de todos los dem&aacute;s en an&aacute;lisis; pasa de 27% en 1990 a 21% en 2000, y se mantiene para los a&ntilde;os siguientes en 19% en el peso del sector industrial en la econom&iacute;a de la regi&oacute;n, lo que es indicio de c&oacute;mo la din&aacute;mica industrial fue desplazada por otras actividades como la de servicios y el comercio.</p>     <p>Las din&aacute;micas de desarrollo de las diferentes regiones en Colombia han sido muy heterog&eacute;neas, y un factor que ha incidido es la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica. Las ciudades del interior tienen mayor desarrollo con mejores redes urbanas y mercados mayores, lo que ha impulsado su desarrollo industrial. Entre tanto, las ciudades de puertos y fronteras tienen frenado su desarrollo. La ventaja comparativa de tener a primera mano los bienes que llegan del exterior no parece serlo realmente; el crecimiento del contrabando y actividades de comercio, transporte y cambio de divisas al margen de la ley son las que m&aacute;s abundan, lo que ha contrarestado el efecto de actividades m&aacute;s productivas. Otras ciudades, peque&ntilde;as y que no se encuentran en puntos fronterizos o de puertos, han llevado a cabo otro tipo de estrategias para no quedar rezagadas. &Eacute;ste es el caso de las ciudades del Eje Cafetero (Manizales, Pereira y Armenia), las cuales, con el impulso de una regi&oacute;n integrada y articulada entre ellas, pudieron crecer conjuntamente y dinamizar tres departamentos. Por su parte, el auge petrolero ha impulsado el desarrollo industrial de Bucaramanga, y la ha puesto por encima de centros urbanos tradicionales como Cali y Barranquilla en la generaci&oacute;n de empleo en el sector industrial (G&oacute;mez <i>et al.</i>, 2004).</p>     <p>El empleo por rama de actividad para cada una de las ciudades contrasta este hecho (<i>v&eacute;ase</i> <a href="#g4">gr&aacute;fico 4</a>). Para 1998, las ciudades con mayor participaci&oacute;n del empleo en el sector industrial eran: Medell&iacute;n, Bucaramanga, Bogot&aacute;, Cali y Pereira. Para el caso de la participaci&oacute;n del empleo en el sector del comercio, las ciudades con mayor tasa son: Villavicencio, C&uacute;cuta, Barranquilla, Bucaramanga y Pereira. Sobresale el caso de Barranquilla, que tiene alta tasa de empleo en el sector de</p>     <p>    <center><a name="g4"></a>Gr&aacute;fico 4. Participaci&oacute;n del empleo por ramas de actividad en Colombia, 1998 y 2006.</center></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2g4.jpg"></center></p>     <p>comercio y una muy baja tasa de empleo industrial, lo que muestra una terciarizaci&oacute;n del empleo en esta ciudad; caso similar para C&uacute;cuta y Villavicencio. Igualmente, es particular el caso de Bucaramanga, que tiene alta absorci&oacute;n laboral del sector industrial y muestra un desarrollo importante en los &uacute;ltimos per&iacute;odos. Se configuran nuevamente dos grupos de ciudades: las que por mayor participaci&oacute;n del sector industrial en la econom&iacute;a absorben m&aacute;s fuerza laboral, y otras ciudades que tienen el sector comercial como el mayor generador de empleos.</p>     <p>Como se hab&iacute;a mencionado en la secci&oacute;n anterior, la expansi&oacute;n del empleo en el sector del comercio es producto del crecimiento de las actividades del &quot;rebusque&quot;. Analizando por ciudad para el 2006, se tiene que la ciudad con mayor proporci&oacute;n de empleados en empresas unipersonales es Barranquilla, con un 40% <i>(v&eacute;ase</i> <a href="#g5">gr&aacute;fico 5</a>). Le siguen C&uacute;cuta, Bucaramanga, Pasto y Villavicencio, con porcentajes de 34%, 30%, 30% y 29%, respectivamente. En cuanto a las ciudades con mayor empleo en el sector formal se encuentran, en su orden, Medell&iacute;n, Bogot&aacute;, Manizales, Cali y Pereira, con porcentajes de 48%, 45%, 44%, 40% y 39%, respectivamente. Existe correspondencia entre las ciudades con mayor nivel de industrializaci&oacute;n y empleos de buena calidad, pues el sector formal moderno es el que mayor proporci&oacute;n de puestos de trabajo genera. En contraparte, las ciudades que tienen frenado su desarrollo y con una ubicaci&oacute;n m&aacute;s perif&eacute;rica se caracterizan por tener abundancia en puestos de trabajo precarios y sin opci&oacute;n para generar econom&iacute;as a escala que impliquen un impulso en su desarrollo, lo que hace perder sus ventajas comparativas en cuanto a ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica de fronteras o puertos.</p>     <p>    <center><a name="g5"></a>Gr&aacute;fico 5. Segmento ocupacional por ciudad, 2006.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2g5.jpg"></center></p>     <p>Sobresalen en este an&aacute;lisis Barranquilla y Bucaramanga, que a pesar de ser ciudades con un importante desarrollo industrial, tienen las actividades del sector informal como las principales en la generaci&oacute;n de puestos de trabajo. Esta caracter&iacute;stica muestra un elemento diferente en el desarrollo industrial que afecta las formas de producir en estas regiones. La evidencia descriptiva muestra que dicho elemento se refiere a una caracter&iacute;stica propia de cada ciudad. Para Barranquilla, se observa que la estructura sectorial de la producci&oacute;n est&aacute; inclinada m&aacute;s hacia actividades terciarias, como las comerciales, que desplazan al sector industrial como generador de puestos de trabajo. Entre tanto, en Bucaramanga, al estar cerca de C&uacute;cuta y de la frontera con Venezuela, se presentan econom&iacute;as subterr&aacute;neas en torno al contrabando de combustible, que implica un deterioro en las condiciones laborales, que contrarresta el efecto del grado elevado de desarrollo industrial.</p>     <p>Otras medidas que se acercan a las condiciones laborales en las regiones son: la afiliaci&oacute;n a la seguridad social en salud y pensi&oacute;n, el acceso a un salario m&iacute;nimo como ingreso laboral y el estado contractual. En el <a href="#g6">gr&aacute;fico 6</a> se observa que para el a&ntilde;o 2006 el cumplimiento de parte de los trabajadores a la seguridad social en Colombia estaba en 41,7%. Se notan diferencias marcadas por ciudad. Mientras que Medell&iacute;n es la ciudad con mayor grado de cumplimiento, donde m&aacute;s de la mitad de los trabajadores tienen seguridad social, C&uacute;cuta est&aacute; en el extremo contrario, con s&oacute;lo al 21% de sus trabajadores urbanos con seguridad social. Resalta tambi&eacute;n el grado de cumplimiento de Manizales, Pereira y Bogot&aacute;, que se sit&uacute;an por encima del promedio nacional. En un escal&oacute;n intermedio por debajo del promedio nacional, se encuentran Cali, Bucaramanga y Barranquilla, que a pesar de ser ciudades con cierto desarrollo urbano y tejido empresarial, presentan bajos niveles de cobertura de seguridad social en sus trabajadores. Esto se explica por los altos niveles de informalidad en estas ciudades producidos por la alta proporci&oacute;n de actividades del rebusque. Muy por debajo de estas &uacute;ltimas est&aacute;n Villavicencio y Pasto, las cuales comparten la cola con C&uacute;cuta de ciudades con menor cobertura de seguridad social de los trabajadores en Colombia.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="g6"></a>Gr&aacute;fico 6. Afiliaci&oacute;n a seguridad social en salud y pensi&oacute;n por &aacute;rea metropolitana, 2006.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2g6.jpg"></center></p>     <p>El acceso de los trabajadores a un salario m&iacute;nimo se ha mantenido relativamente constante entre el 2001 y el 2006. Del total de diez &aacute;reas metropolitanas, se tiene que para el 2001 el 63% de los trabajadores ganaban uno o m&aacute;s salarios m&iacute;nimos, al 2006 esta cifra aument&oacute; un punto porcentual (<i>v&eacute;ase</i> <a href="#g7">gr&aacute;fico 7</a>).</p>     <p>    <center><a name="g7"></a>Gr&aacute;fico 7. Porcentaje de trabajadores que ganan uno o m&aacute;s salarios m&iacute;nimos por &aacute;rea metropolitana.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2g7.jpg"></center></p>     <p>Con un comportamiento contrario a las grandes ciudades, donde es menos probable recibir menos de un salario m&iacute;nimo como remuneraci&oacute;n, est&aacute;n Cali y Barranquilla, con un porcentaje de trabajadores que ganan uno o m&aacute;s salarios m&iacute;nimos por debajo del agregado nacional; m&aacute;s a&uacute;n esta &uacute;ltima ciudad, la cual ha tenido una ca&iacute;da de 10 puntos porcentuales del 2001 al 2006. Sobresalen tambi&eacute;n Bucaramanga y Villavicencio, las cuales han tenido un aumento considerable en el porcentaje de trabajadores bien remunerados. Esto puede deberse a factores asociados con su desarrollo industrial, comercial y urbano en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Por el lado de Bucaramanga, el auge de la extracci&oacute;n petrolera ha impulsado los sectores de la industria y la construcci&oacute;n, lo cual ha generado un crecimiento importante de los ingresos de la regi&oacute;n. En cuanto a Villavicencio, la mayor integraci&oacute;n con Bogot&aacute; ha insertado esta regi&oacute;n al comercio nacional e internacional, lo que la ha situado como la principal abastecedora de bienes agr&iacute;colas. De igual forma, el gran acceso desde esta regi&oacute;n y hacia ella ha permitido un crecimiento importante del sector comercio, restaurante y hoteler&iacute;a (Casta&ntilde;eda, 2004; Gonz&aacute;lez, 2004).</p>     <p>El an&aacute;lisis de la existencia de un contrato escrito muestra que el 65% de los empleados en Colombia para el a&ntilde;o 2006 cumpl&iacute;an con esta regulaci&oacute;n. Aunque legalmente la contrataci&oacute;n verbal es vista como un contrato laboral, la existencia de un documento en el que se expresen puntualmente las condiciones laborales da indicios de cierto nivel de formalizaci&oacute;n laboral (<i>v&eacute;ase</i> <a href="#g8">gr&aacute;fico 8</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="g8"></a>Gr&aacute;fico 8. Porcentaje de trabajadores que tienen contrato escrito por &aacute;rea metropolitana, 2006.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2g8.jpg"></center></p>     <p>Entre las ciudades con mayor porcentaje de trabajadores con contrato escrito se tiene a Medell&iacute;n, Barranquilla, Bogot&aacute; y Manizales, porcentajes que est&aacute;n entre el 77% y el 65%. En estas ciudades se concentra la mayor proporci&oacute;n de empresas grandes que implican cierto nivel de formalizaci&oacute;n en las condiciones de los trabajadores. Muy por debajo del promedio nacional de trabajadores con contrato escrito se encuentra C&uacute;cuta, con un porcentaje de 44%. Esto muestra la abundancia de actividades que se encuentran al margen de las regulaciones institucionales, posiblemente por el efecto de las actividades ilegales fronterizas.</p>     <p>Del lado del cumplimiento de la seguridad social y de pensiones, el salario m&iacute;nimo y la existencia de un contrato escrito, como formas institucionales de medir las condiciones en los mercados regionales de trabajo, se notan igualmente ciertos elementos locales. As&iacute; como hay ciudades con mayor cumplimiento institucional que garantizan buenas condiciones en el mercado laboral –Medell&iacute;n, Bogot&aacute; y Manizales–, existen otras en las que no hay un m&iacute;nimo cumplimiento y, por tanto, hay una precarizaci&oacute;n en las condiciones laborales.</p>     <p>Examinando el agregado del sector informal por ciudad <i>(v&eacute;ase</i> <a href="#g6">gr&aacute;fico 6</a>), se confirma la evidencia de un efecto ciudad en el deterioro de las formas de trabajo. Las ciudades que se han mantenido en su din&aacute;mica de desarrollo y otras que han aprovechado su cercan&iacute;a para promover un mercado regional ampliado, han hecho de Medell&iacute;n, Bogot&aacute;, Manizales, Cali y Pereira, las ciudades m&aacute;s industrializadas de Colombia. Su infraestructura, el nivel de capital humano, su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica, el tama&ntilde;o, factores culturales, entre otros factores, hacen que en estas ciudades las condiciones laborales sean mucho m&aacute;s favorables. De esta forma se configuran dos grupos de ciudades que relacionan los anteriores factores con la calidad del empleo: un primer grupo con altas tasas de informalidad urbana, esta formado por C&uacute;cuta, Villavicencio, Pasto, Barranquilla y Bucaramanga; el segundo grupo, con un nivel de empleo informal inferior al primer grupo, lo forman Medell&iacute;n, Bogot&aacute;, Manizales, Cali y Pereira.</p>     <p><b>III. Determinantes de la informalidad laboral en  Colombia: un modelo de datos de panel</b></p>     <p>En el <a href="#g9">gr&aacute;fico 9</a> se observa una segmentaci&oacute;n entre ciudades por nivel de calidad en el empleo. En otros estudios esta relaci&oacute;n se ha establecido en t&eacute;rminos del tama&ntilde;o de las ciudades: cuanto menor sea la ciudad, mayor es el grado de informalidad de su empleo (Uribe y Ortiz, 2006; Henao, Rojas y Parra, 1999). Sin embargo, existen otros elementos determinantes adicionales del grado de informalidad, condiciones y procesos particulares en las ciudades que afectan el mercado laboral. Determinarlos permitir&aacute; entender las din&aacute;micas de los mercados de trabajo regionales y los factores asociados a su deterioro.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="g9"></a>Gr&aacute;fico 9. Evoluci&oacute;n de la tasa de informalidad por ciudades, 1988-2006.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2g9.jpg"></center></p>     <p>Para capturar las diferencias locales sobre la informalidad laboral, se hace un an&aacute;lisis de regresi&oacute;n tipo panel en el cual se relaciona la informalidad laboral con el grado de desarrollo industrial y una variable <i>proxy</i> de eficiencia estatal que intenta capturar el elemento institucional. Una posibilidad es utilizar las dos conceptualizaciones de la informalidad<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a> como determinantes, de tal forma que puedan explicar la gran heterogeneidad de las actividades informales y as&iacute; comprender el universo de actividades que comprende este fen&oacute;meno.</p>     <p>En el panel, la unidad de corte transversal es la ciudad (<i>N</i> = 10 &aacute;reas metropolitanas), y la parte temporal son los a&ntilde;os: 1988, 1992, 1994, 1996, 1998 y 2000 a 2005 (<i>t</i> = 11). La variable dependiente es la tasa de informalidad (TI). Se tomaran dos definiciones de la informalidad laboral, la del Dane y la que asocia estas actividades con la ausencia seguridad social en salud y pensi&oacute;n o del salario m&iacute;nimo como ingreso laboral. Como determinantes se incluir&aacute; una variable de desarrollo industrial y otra que mide la eficiencia del Estado. La primera variable est&aacute; representada por la participaci&oacute;n porcentual del PIB industrial de cada departamento sobre el total del PIB departamental (PPIB). Esta informaci&oacute;n fue tomada de las Cuentas Nacionales Departamentales del Dane. Lo ideal ser&iacute;a contar con informaci&oacute;n por ciudad; sin embargo, esta informaci&oacute;n no se encuentra disponible. La variable de eficiencia estatal se construy&oacute; como el gasto en nomina per c&aacute;pita (GASTO). La informaci&oacute;n de esta variable fue tomada de la base de datos del Banco de la Rep&uacute;blica sobre la situaci&oacute;n fiscal de los municipios. En los cuadros <a href="#c2a">2</a> y <a href="#c3a">3</a> del anexo se muestran algunas estad&iacute;sticas descriptivas y correlaciones parciales de las variables utilizadas en las regresiones.</p>     <p>La estructura del modelo es la siguiente:</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e1.jpg"></center></p>     <p>Se espera que la variable de desarrollo industrial tenga una relaci&oacute;n inversa con el grado de informalidad laboral. Ciudades con mayor desarrollo industrial, de mayor tama&ntilde;o, con mercados grandes, con buena infraestructura, presentan menor crecimiento de las actividades informales. Respecto a la variable de eficiencia estatal, no se puede establecer una relaci&oacute;n tan clara como la primera variable con la informalidad laboral. Una hip&oacute;tesis que se plantea indica que mayores niveles de gasto en n&oacute;mina pueden implicar altos &iacute;ndices de burocratizaci&oacute;n estatal, lo que genera mayores trabas a las empresas y hogares para inscribirse dentro de los &aacute;mbitos institucionales. En este sentido, la ineficiencia del Estado por mayor burocracia desincentiva la decisi&oacute;n de formalizarse, pues se dejan de pagar impuestos, aportes laborales no salariales, estando al margen de las regulaciones laborales, entre otras.</p>     <p>La idea con esta &uacute;ltima variable es aproximarse a los procesos de burocratizaci&oacute;n y politizaci&oacute;n que han venido creciendo con la descentralizaci&oacute;n municipal del decenio del noventa. Esta descentralizaci&oacute;n se ha caracterizado por un crecimiento en el gasto que hacen los organismos municipales, en el cual el tama&ntilde;o de la n&oacute;mina tiene un papel importante (S&aacute;nchez, 2001; Chaparro, Smart y Zapata, 2004). Esto es reflejo de ineficiencias para generar y administrar los recursos que pueden implicar cargas legales (mayores impuestos, aportes laborales salariales y no salariales, entre otras) a la formalidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La motivaci&oacute;n del uso de modelos de datos de panel es poder tener en cuenta en la estimaci&oacute;n el efecto de elementos no observados (Baltagi, 1995; Wooldridge, 2002; Arellano, 2003; Hsiao, 2003). Los elementos no observables son variables que caracterizan factores propios de las unidades o individuos en an&aacute;lisis, que no pueden ser medidas y por tanto no pueden incorporarse en el modelo de regresi&oacute;n. La ecuaci&oacute;n 1 representa la estructura b&aacute;sica de un modelo que tiene en cuenta los elementos no observados, en la que <font face="Symbol">a</font><sub><i>i</i></sub> son los efectos individuales o heterog&eacute;neos y <i>u<sub>it</sub></i>, los t&eacute;rminos de perturbaci&oacute;n.</p>     <p>En el modelo de informalidad, los efectos heterog&eacute;neos o no observables de las unidades representan factores propios e intr&iacute;nsecos de cada ciudad que afectan las condiciones de los mercados laborales locales. En la secci&oacute;n anterior se ha distinguido que ese factor local puede estar asociado a la localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica y a la estructura sectorial de la producci&oacute;n. As&iacute;, aquellas ciudades de fronteras o puertos y otras cuyo sector productivo est&aacute; inclinado a actividades con menor requerimiento de capital humano y f&iacute;sico tienen mayor deterioro en las condiciones laborales y por tanto mayores &iacute;ndices de informalidad.</p>     <p>Se hace uso de dos tipos de modelos, los cuales dependen del supuesto que se haga sobre el efecto de las variables omitidas espec&iacute;ficas de cada unidad o individuo (<font face="Symbol">a</font><sub><i>i</i></sub>). El primer modelo es de efectos fijos, que supone correlaci&oacute;n entre los efectos no observados y las variables independientes. El segundo modelo es de efectos aleatorios, que no supone tal correlaci&oacute;n entre los efectos no observados y las variables independientes (Cameron y Trivedi, 2005). Los resultados de estas estimaciones se presentan en el <a href="#c5">cuadro 5</a>.</p>     <p>    <center><a name="c5"></a>Cuadro 5. Modelos panel de informalidad.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2c5.jpg"></center></p>     <p>Con la definici&oacute;n de informalidad del Dane, los resultados fueron mejores, en cuanto al ajuste del modelo y la significancia estad&iacute;stica de los coeficientes. Como se ha mostrado en otros estudios, utilizar las Encuestas de Hogares para medir la informalidad a partir de la visi&oacute;n institucionalista limita el an&aacute;lisis. Esta visi&oacute;n implica idealmente medir el cumplimiento de todas las regulaciones institucionales que impone el Estado a las empresas y a los hogares (De Soto, 1987 y 2000), lo que no permite medirse con las Encuestas de Hogares; ocasiona que la medida de informalidad que tiene en cuenta el acceso a la seguridad social o al salario m&iacute;nimo no sea la m&aacute;s adecuada (Uribe y Ortiz, 2006). Dadas estas limitaciones, el an&aacute;lisis de los resultados se har&aacute; teniendo en cuenta s&oacute;lo la definici&oacute;n de informalidad del Dane.</p>     <p>Las estimaciones muestran que todos los par&aacute;metros son estad&iacute;sticamente significativos al 5%, tanto de forma individual como conjunta. Los signos de los coeficientes son los esperados: negativo para el coeficiente que acompa&ntilde;a la variable de desarrollo industrial y positivo para la variable de eficiencia estatal.</p>     <p>La relaci&oacute;n inversa encontrada entre la informalidad laboral y el grado de desarrollo industrial muestra que la mayor participaci&oacute;n de la industria en la producci&oacute;n se relaciona con menores aumentos relativos en la informalidad; as&iacute;, las ciudades m&aacute;s industrializadas presentan menor crecimiento de estas actividades. Para la variable de eficiencia del Estado, se encuentra que a medida que aumenta el grado de burocratizaci&oacute;n estatal, existen mayores niveles de informalidad laboral. Lo anterior implica que aquellas ciudades burocratizadas y, por tanto, que imponen altas cargas regulatorias, generan mayores barreras para la formalidad, lo que incentiva el surgimiento de actividades informales, desde un punto de vista institucional.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora se pasa a probar si los efectos individuales no observados est&aacute;n o no correlacionados con los regresores; lo cual implica tener en cuenta el posible problema de endogeneidad en las estimaciones por efectos no observados. Si resulta m&aacute;s adecuado el modelo de efectos fijos se tendr&iacute;a endogeneidad (ya que Cov(<font face="Symbol">a</font><sub><i>i</i></sub>, x<sub><i>i</i></sub>) &#8800; 0); si por el contrario es mejor el modelo de efectos aleatorios, no se tendr&iacute;a dicho problema, pero se debe tener en cuenta el problema de correlaci&oacute;n serial (Wooldridge, 2002; Arellano, 2003).</p>     <p>Tradicionalmente se usa la prueba de Hausman para decidir entre el modelo de efectos fijos o efectos aleatorios. Si el estad&iacute;stico de Hausman lleva a rechazar la hip&oacute;tesis nula de que los efectos no observables no est&aacute;n correlacionados con los regresores, la conclusi&oacute;n es que se presentan efectos fijos. Se debe tener en cuenta que esta prueba no es apropiada si los errores est&aacute;ndar no son robustos al panel (presencia de heroscedasticidad y autocorrelaci&oacute;n). Es as&iacute; como Hausman (1978) propone una prueba equivalente en la cual hace uso de una regresi&oacute;n auxiliar (para una descripci&oacute;n m&aacute;s detallada de esta prueba, <i>v&eacute;ase</i> Wooldridge (2002); Cameron y Trivedi (2005)). Se estima por MCO el siguiente modelo:</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e2.jpg"></center></p>     <p>con  se <img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e3.jpg"> define como:</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e4.jpg"></center></p>     <p>ecuaci&oacute;n en la cual <img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e5.jpg"> son calculados a partir del modelo de efectos aleatorios. La idea de la prueba es probar que <font face="Symbol">g</font> = 0. Si el modelo de efectos fijos es la correcta especificaci&oacute;n, entonces el t&eacute;rmino de error <font face="Symbol">u</font><sub><i>it</i></sub> est&aacute; correlacionado con los regresores, ya que <font face="Symbol">a</font><sub><i>i</i></sub>  se correlaciona con los regresores. Esta correlaci&oacute;n lleva a incorporar un regresor adicional: <img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e6.jpg">. Si este nuevo regresor es estad&iacute;sticamente significativo, implica que es mejor el modelo de efectos fijos que el modelo de efectos aleatorios (Cameron y Trivedi, 2005; Wooldridge, 2002). La estimaci&oacute;n de la regresi&oacute;n auxiliar y la prueba F de significancia estad&iacute;stica arroj&oacute; los siguientes resultados:</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e7.jpg"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>() Errores est&aacute;ndar robustos al panel y <img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e8.jpg"> = 0,742.</p>     <p>Prueba conjunta</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e9.jpg"></center></p>     <p>La prueba de Hausman muestra que es preferible el modelo de efectos fijos.</p>     <p>Ahora se requiere determinar la existencia de tres problemas muy comunes en los modelos de datos panel; &eacute;stos son: heteroscedasticidad de secci&oacute;n cruzada, correlaci&oacute;n de secci&oacute;n cruzada y autocorrelaci&oacute;n. El primer problema hace referencia a que la varianza de los errores de cada unidad de corte transversal no es constante, es decir, existencia de heterogeneidad de las &aacute;reas metropolitanas; el segundo implica que los t&eacute;rminos de perturbaci&oacute;n est&aacute;n correlacionados entre las unidades, lo que indica presencia de dependencia entre las &aacute;reas metropolitanas; y el &uacute;ltimo es permitir autocorrelaci&oacute;n intra unidades de secci&oacute;n cruzada (para mayor profundizaci&oacute;n de estos problemas, <i>v&eacute;ase</i> Greene, 1998 y 2003).</p>     <p>Para probar la existencia de heteroscedasticidad, Greene (1998) recomienda realizar una prueba de Wald modificada, que no necesita suponer normalidad en los errores, como s&iacute; lo hacen las pruebas de Breusch-Pagan y de Raz&oacute;n de Verosimilitud. La hip&oacute;tesis nula es que hay homoscedasticidad (Ho: <img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e10.jpg">) para toda <i>i</i> = 1,…N. En el <a href="#c6">cuadro 6</a> se muestran los resultados de esta prueba.</p>     <p>    <center><a name="c6"></a>Cuadro 6. Prueba de Wald para heteroscedasticidad de secci&oacute;n cruzada.</center></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2c6.jpg"></center></p>     <p>La prueba de Wald indica que se debe rechazar la hip&oacute;tesis nula de varianza constante.</p>     <p>Ahora se corrobora la existencia de correlaci&oacute;n de secci&oacute;n cruzada. Se calcular&aacute;n cuatro pruebas, que son: la prueba convencional de Multiplicadores de Lagrange (LM) de Breusch-Pagan, las pruebas de Friedman (1937) y Frees (1995), que son semiparam&eacute;tricas, y la prueba param&eacute;trica de Pesaran (2004). La primera prueba se usa cuando T es grande y N es peque&ntilde;o. Las otras pruebas son v&aacute;lidas cuando ocurre lo contrario, es decir, cuando T es peque&ntilde;o y N es grande<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>. Como en el modelo de informalidad N &lt; T, pero T es peque&ntilde;o en t&eacute;rminos de que no se tiene una serie temporal muy larga, se realizaran las cuatro pruebas. Los resultados se muestran en el <a href="#c7">cuadro 7</a>.</p>     <p>    <center><a name="c7"></a>Cuadro 7. Prueba para correlaci&oacute;n de secci&oacute;n cruzada.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2c7.jpg"></center></p>     <p>Las anteriores pruebas indican que se debe rechazar la hip&oacute;tesis nula, es decir, que existen problemas de dependencia transversal en el modelo.</p>     <p>Por &uacute;ltimo se contrasta la existencia de autocorrelaci&oacute;n en los residuales del modelo. Este problema es m&aacute;s com&uacute;n cuando se tiene un buen n&uacute;mero de datos temporales. Como ya se mencion&oacute;, la parte temporal del modelo no es muy larga. Se tienen 11 datos, as&iacute; que la autocorrelaci&oacute;n pueda que no se presente; sin embargo, se realizan las pruebas pertinentes para estar seguros. Se utilizar&aacute; la prueba propuesta por Wooldridge (2002), la cual es muy flexible y descansa en pocos supuestos. Los resultados se muestran en el <a href="#c8">cuadro 8</a>.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="c8"></a>Cuadro 8. Prueba de Wooldridge para autocorrelaci&oacute;n.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2c8.jpg"></center></p>     <p>La prueba muestra que al 5% no se rechaza la hip&oacute;tesis nula, lo cual implica que los residuales del modelo no presentan problemas de autocorrelaci&oacute;n, como era de esperarse.</p>     <p>Las pruebas anteriores muestran que los residuales estimados del modelo de efectos fijos presentan problemas de heteroscedasticidad de secci&oacute;n cruzada y correlaci&oacute;n de secci&oacute;n cruzada, pero no tienen problemas de autocorrelaci&oacute;n. Para corregir estos dos problemas se estima un modelo de efectos fijos con el estimador de la varianza de Driscoll y Kraay (1998). Este tipo de estimaci&oacute;n tiene en cuenta los problemas de heteroscedasticidad y la existencia de correlaci&oacute;n entre grupos; adem&aacute;s, tiene la opci&oacute;n de corregir la existencia de autocorrelaci&oacute;n de cualquier orden. Las estimaciones corregidas se muestran en el <a href="#c9">cuadro 9</a>.</p>     <p>    <center><a name="c9"></a>Cuadro 9. Regresi&oacute;n de efectos fijos con errores est&aacute;ndar Driscoll-Kraay.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2c9.jpg"></center></p>     <p>Los coeficientes estimados del modelo de efectos fijos corregidos por heteroscedasticidad y correlaci&oacute;n de secci&oacute;n cruzada resultaron estad&iacute;sticamente significativos, tanto individual como conjuntamente al 5%.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la relaci&oacute;n establecida en el an&aacute;lisis de regresi&oacute;n, el efecto sobre la informalidad laboral no es explicado en su totalidad por las variables de desarrollo industrial y grado de burocracia. Existen elementos propios de las ciudades que explican las condiciones en el mercado laboral de cada una de &eacute;stas, y que son capturadas por los efectos individuales. Esto es evidente en ciudades como Barranquilla y Bucaramanga, que se encuentran en departamentos con un grado elevado de desarrollo industrial, pero son ciudades con altas tasas de informalidad. Es as&iacute; como los efectos individuales capturan el efecto ciudad de tal forma que es posible a&ntilde;adir a los determinantes de la informalidad un componente intr&iacute;nseco de cada ciudad, que es reflejo de las formas de producci&oacute;n, desarrollos sociales de cada regi&oacute;n y localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica, entre otros factores.</p>     <p>Una forma de estimar esos efectos individuales es incorporando variables <i>dummy</i> por cada ciudad. En el <a href="#g10">gr&aacute;fico 10</a> se muestran las estimaciones de los efectos individuales.</p>     <p>    <center><a name="g10"></a>Gr&aacute;fico 10. Efectos de origen local (<img src="img/revistas/dys/n61/n61a2e11.jpg">).</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2g10.jpg"></center></p>     <p>Se configuran dos grupos de ciudades, producto del efecto local; &eacute;stos son: el primero lo componen Bogot&aacute;, Manizales, Medell&iacute;n, Pereira y Cali; y el segundo, Villavicencio, Pasto, Barranquilla, Bucaramanga y C&uacute;cuta. El primer grupo corresponde a las ciudades cuyas formas de producci&oacute;n est&aacute;n inclinadas a actividades m&aacute;s formales y productivas, y cuya ubicaci&oacute;n forma mercados amplios en los cuales se aprovechan las econom&iacute;as a escala que se generan. Entre tanto, el segundo grupo est&aacute; constituido por ciudades donde las actividades son m&aacute;s informales y existen factores asociados con la estructura productiva, el poco potencial de mercado, la poca integraci&oacute;n, las formas ilegales de producir, la institucionalidad, las formas de organizar la sociedad, entre otros, que est&aacute;n frenando la consolidaci&oacute;n de un sector moderno.</p>     <p>El efecto local es m&aacute;s evidente en ciudades como Barranquilla y Bucaramanga. Como se ha mencionado, son ciudades que se encuentran en departamentos con un grado de desarrollo industrial elevado; m&aacute;s a&uacute;n, Bucaramanga presenta la segunda tasa de empleo m&aacute;s alta en el sector industrial de toda la muestra, y sin embargo, son ciudades que presentan tasas elevadas de informalidad. Esto muestra la existencia de un componente local importante, que est&aacute; contrarrestando el efecto del elevado grado de desarrollo industrial.</p>     <p>Para el caso de Barranquilla, el componente local de la informalidad puede asociarse a la estructura sectorial de la producci&oacute;n, la cual est&aacute; ligada de manera importante al comercio y otro tipo de actividades m&aacute;s informales y menos productivas que implican un freno en la capacidad de absorci&oacute;n de la fuerza de trabajo del sector industrial. La evidencia de esto lo muestra con m&aacute;s precisi&oacute;n el <a href="#g5">gr&aacute;fico 5</a>. En &eacute;ste se observa que Barranquilla es la ciudad con mayor proporci&oacute;n en actividades del &quot;rebusque&quot;, y representa el 40% del total de ocupados. Hay un desplazamiento de actividades productivas por oficios de menor calidad, lo que contrarresta el efecto del proceso industrial y en neto se tiene menor calidad del empleo que se genera.</p>     <p>Entre tanto, Bucaramanga presenta un efecto ciudad importante en su proceso de desarrollo industrial, que aunque tenga una elevada absorci&oacute;n de fuerza de trabajo del sector industrial, igualmente reporta altos &iacute;ndices de informalidad laboral. La cercan&iacute;a con C&uacute;cuta y todas las actividades de frontera han generado que su econom&iacute;a tenga un componente de actividades terciarias. Igualmente, el efecto del contrabando, en especial el de combustible, que circula entre Venezuela, C&uacute;cuta y Bucaramanga, ha constituido una econom&iacute;a informal que genera mejores beneficios para los individuos de estas regiones y les quita campo a las actividades formales como las principales generadoras de puestos de trabajo (Mojica y Paredes, 2004). La evidencia descriptiva fue presentada en los gr&aacute;ficos 4 y 5. Se observa c&oacute;mo, a pesar del gran desarrollo industrial que ha tenido Bucaramanga con una tasa de empleo en el sector industrial del 22% al 2006, que la pone por encima de ciudades como Cali y Barranquilla, presenta, igualmente, una tasa alta de empleo en el sector comercio (31%) y altos niveles de ocupaciones del &quot;rebusque&quot; (30%). A&uacute;n siguen teniendo relativa mayor importancia las actividades informales, derivadas de la cercan&iacute;a con la frontera, a pesar del crecimiento industrial de Bucaramanga.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se tiene, pues, que factores como la infraestructura, el capital humano, la localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica, el n&uacute;mero de habitantes, la cercan&iacute;a con otros centros urbanos y el desarrollo de las redes urbanas, entre otros, generan un efecto diferenciador que se ve reflejado en todos los mercados, lo que segmenta a Colombia tanto en el aspecto econ&oacute;mico como el geogr&aacute;fico. Por un lado, est&aacute; un grupo de ciudades que forman el &quot;c&iacute;rculo&quot; econ&oacute;mico y de integraci&oacute;n regional que dinamiza m&aacute;s de la mitad de la econom&iacute;a del pa&iacute;s, con una localizaci&oacute;n central y cercana entre s&iacute;, redes urbanas desarrolladas, de gran tama&ntilde;o y poblaci&oacute;n, desarrolladas industrial y comercialmente y con altos retornos econ&oacute;micos, producidas por el aprovechamiento de las econom&iacute;as a escala y de aglomeraci&oacute;n que se generan. Este primer grupo est&aacute; formado por Bogot&aacute;, Medell&iacute;n, Cali, Manizales y Pereira. Por el otro, en contraste a este primer grupo, se encuentran las ciudades que tienen frenado sus procesos de desarrollo industrial. La localizaci&oacute;n perif&eacute;rica, la cercan&iacute;a a las costas o fronteras, la abundancia de actividades poco productivas e ilegales, el abandono estatal, la violencia, son algunos de los factores que han impedido que los mercados regionales se desarrollen, en especial los mercados de trabajo. Este grupo de ciudades est&aacute; constituido por Barranquilla, Bucaramanga, Villavicencio, Pasto y C&uacute;cuta.</p>     <p><b>IV. Conclusiones</b></p>     <p>Los resultados obtenidos en este trabajo muestran que el sector informal es grande y su importancia en el mercado laboral se ha mantenido, representando alrededor del 60% de los empleos generados en Colombia en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os. En su mayor&iacute;a, la informalidad se sit&uacute;a en el sector terciario, principalmente en los servicios personales y el comercio, con tasas de informalidad de 100% y 78% en 2006, respectivamente. La principal fuente de empleo informal es de cuenta propia o actividades llamadas de &quot;rebusque&quot; con un peso en el empleo urbano de 26,5% en 2006.</p>     <p>Las anteriores cifras evidencian el sesgo en la composici&oacute;n de la demanda de trabajo hacia actividades terciarias con precarias condiciones laborales. Factores como el menor crecimiento econ&oacute;mico, la mayor presi&oacute;n de la oferta laboral, la abundancia de mano de obra poco calificada y sin experiencia y la menor absorci&oacute;n de fuerza laboral del sector industrial, han generado que el desajuste en calidad en el mercado laboral se profundice y sean las actividades con menores requerimientos de educaci&oacute;n, experiencia y tecnolog&iacute;a las que m&aacute;s peso tengan en la econom&iacute;a.</p>     <p>Cuando se hace un an&aacute;lisis regional de la estructura econ&oacute;mica y las condiciones del mercado laboral, se observan marcadas diferencias. Se ha encontrado que las diferencias regionales en la absorci&oacute;n de la fuerza de trabajo del sector industrial y las condiciones en el mercado laboral asociadas con el tipo de empleo generado y el cumplimiento institucional (seguridad social, contrato laboral y salario m&iacute;nimo), son factores que inciden en el grado de informalidad laboral local. Se han constituido dos grupos de ciudades: el primero lo conforman las ciudades con menor desarrollo econ&oacute;mico, mayores actividades de autoempleo, menores &iacute;ndices de cumplimiento institucional y con mayores niveles de informalidad laboral; &eacute;stas son, en su orden: C&uacute;cuta, Pasto, Villavicencio, Bucaramanga y Barranquilla. El segundo grupo de ciudades, con niveles de informalidad inferiores al primero, con mayor desarrollo industrial y cumplimiento de normas laborales, lo componen: Bogot&aacute;, Medell&iacute;n, Cali, Manizales y Pereira.</p>     <p>Dentro del primer grupo de ciudades sobresale el caso de Barranquilla y Bucaramanga, donde se evidencia con m&aacute;s precisi&oacute;n un componente local de la informalidad. Se ha podido distinguir que aunque son ciudades cuyo desarrollo industrial es importante, presentan altas tasas de informalidad laboral. Para la primera ciudad, esta caracter&iacute;stica puede estar asociada a factores como la estructura sectorial de la producci&oacute;n, ligada fuertemente a actividades terciarias con malas condiciones laborales; y para la segunda ciudad, con la cercan&iacute;a a la frontera, que puede implicar econom&iacute;as subterr&aacute;neas en torno al contrabando de combustible, que frena la capacidad de absorci&oacute;n de la fuerza de trabajo del sector industrial.</p>     <p>Como determinantes de la informalidad laboral se han utilizado variables que caracterizan los dos enfoques predominantes en el estudio de la informalidad. Como medida estructural se tiene la participaci&oacute;n porcentual del sector industrial dentro del PIB departamental; del lado institucional se utiliz&oacute; el tama&ntilde;o del gasto en la nomina oficial por habitante, que trata de hacer una aproximaci&oacute;n al grado de burocratizaci&oacute;n o eficiencia estatal de los organismos regionales y que implica una carga legal que genera trabas a la formalidad.</p>     <p>En el an&aacute;lisis de regresi&oacute;n se encontr&oacute; una relaci&oacute;n negativa y significativa entre la informalidad y la variable <i>proxy</i> del desarrollo industrial. Esto muestra que las ciudades con mayor participaci&oacute;n del sector industrial en la producci&oacute;n presentan menores aumentos relativos de la informalidad. En este sentido, el sector industrial est&aacute; actuando como un ancla a la informalidad en el periodo analizado. Respecto a la variable institucional, se ha obtenido un signo positivo y significancia estad&iacute;stica en su coeficiente, lo que evidencia que en aquellas ciudades con mayores niveles de ineficiencia estatal por altos &iacute;ndices de burocratizaci&oacute;n estatal, se generan m&aacute;s trabas a la decisi&oacute;n de formalizarse de parte de las empresas y los hogares.</p>     <p>La relaci&oacute;n anterior de modernidad productiva y menores grados de cargas legales con menores niveles de informalidad regional se caracteriza por la existencia de un factor local o ciudad. Este factor ciudad sobre la informalidad laboral puede estar asociado con la estructura sectorial de la producci&oacute;n y a la localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica (cercan&iacute;a con fronteras o puertos). Es m&aacute;s evidente en ciudades como Bucaramanga y Barranquilla, en las cuales el factor local de la informalidad contrarresta el efecto del desarrollo industrial sobre las condiciones del mercado laboral.</p>     <p><b>Anexo</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="c1a"></a>Cuadro 1. Estructura del empleo urbano en Colombia. Diez &aacute;reas metropolitanas.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2a1.jpg"></center></p>     <p>    <center><a name="c2a"></a>Cuadro 2. Estad&iacute;sticas descriptivas de las variables utilizadas en el an&aacute;lisis de regresi&oacute;n, 1988-2005.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2a2.jpg"></center></p>     <p>    <center><a name="c3a"></a>Cuadro 3. Matriz de correlaci&oacute;n de las variables utilizadas en el an&aacute;lisis de regresi&oacute;n.</center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2a3.jpg"></center></p>     <p>    <center><a name="c4"></a>Cuadro 4. Estimaci&oacute;n de los efectos locales.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n61/n61a2a4.jpg"></center></p> <hr size="1">     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Se distinguen dos principales enfoques que estudian la informalidad laboral: el enfoque estructuralista y el institucionalista. El primero ofrece una explicaci&oacute;n del fen&oacute;meno de la informalidad laboral como producto del comportamiento de la estructura econ&oacute;mica (Klein y Tokman, 1988; Uribe y Ortiz, 2006); es un an&aacute;lisis macroecon&oacute;mico de la informalidad. El segundo enfoque plantea que las actividades informales son una elecci&oacute;n de los individuos que responde a las excesivas regulaciones econ&oacute;micas y la ineficiencia del Estado por cargas burocr&aacute;ticas (De Soto, 1987 y 2000; Loayza, 1997; Perry, Maloney, Arias, Fajnzylber, Mason y Saavedra-Chanduvi, 2007; Portes y Benton, 1984; Uribe y Ortiz, 2006), que ser&iacute;a el an&aacute;lisis microecon&oacute;mico de la informalidad.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Para una descripci&oacute;n m&aacute;s detallada de las pruebas, <i>v&eacute;ase</i> Sarafidis y De Hoyos (2006).</p> <hr size="1">     <p><b>Referencias</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. ARELLANO, M. <i>Panel data econometrics</i>, Oxford: Oxford University Press, (2003).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0120-3584200800010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. BALTAGI, B. H. <i>Econometric analisys data</i>, Chichesteu: John Wiley & Sons, (1995).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0120-3584200800010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. CAMERON, C. and TRIVEDI, P. <i>Microeconometrics: Methods and applications</i>. Cambridge, (2005).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0120-3584200800010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. CASTA&Ntilde;EDA C., A. &quot;Estructura econ&oacute;mica y din&aacute;mica del mercado laboral urbano en el departamento del Meta, 1984-2003&quot;, <i>Cuadernos PNUD</i>, Estudios Regionales, (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0120-3584200800010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. CASTELLS, M. <i>La era de la informaci&oacute;n: econom&iacute;a, sociedad y cultura</i>, Madrid: Alianza Editorial, (1997).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0120-3584200800010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. CEGA.<i>Sistema simplificado de cuentas departamentales de Colombia 1975-2000</i>, volumen 1, Bogot&aacute;,  (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0120-3584200800010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. CHAPARRO, J. C., SMART, M., and ZAPATA, J. G. &quot;Intergovermental Transfers and Municipal Finance in Colombia&quot;, <i>ITP Paper</i> 0403, Rotman, University of Toronto, EE.UU., March, (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0120-3584200800010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. DANE.  Bolet&iacute;n de prensa, enero de 2007, (2007), <a href="http://www.dane.gov.co" target="_blank">www.dane.gov.co</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0120-3584200800010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. DE SOTO, H. <i>El otro sendero. La revoluci&oacute;n informal</i>, Lima: Instituto Libertad y Democracia, (1987).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0120-3584200800010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. DE SOTO, H. <i>El misterio del Capital</i>, Lima: El Comercio, (2000).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0120-3584200800010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. DRISCOLL, J. C. and KRAAY, A. C. &quot;Consistent covariance matrix estimation with spatially dependent panel data&quot;, <i>Review of Economics and Statistics</i>, 80, (1998):549-560.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0120-3584200800010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. FL&Oacute;REZ, C. E. &quot;The function of the urban informar sector in employment&quot;, <i>Documento CEDE</i> 2002-2004, Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, (2002).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0120-3584200800010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. FREES, E. W. &quot;Assessing cross-sectional correlations in panel data&quot;, <i>Journal of Econometrics</i>, 69, (1995):393-414.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0120-3584200800010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. FRIEDMAN, M. &quot;The use of ranks to avoid the assumption of normality implicit in the analysis of variance&quot;, <i>Journal of the American Statistical Association</i>, 32, (1937):675-701.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0120-3584200800010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. GALVIS, L. A. y MEISEL ROCA, A. &quot;El crecimiento econ&oacute;mico de las ciudades colombianas y sus determinantes, 1973-1998&quot;, <i>Documentos de Trabajo sobre Econom&iacute;a Regional</i> no. 18, Centro de Estudios Econ&oacute;micos Regionales, Banco de la Rep&uacute;blica, Cartagena, (2000).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0120-3584200800010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. G&Oacute;MEZ RAM&Iacute;REZ, A.; RESTREPO QUINTERO, G.; GONZ&Aacute;LEZ G&Oacute;MEZ, P. E. et al. &quot;La Industria en el Eje Cafetero y los departamentos de Bol&iacute;var, Santander y Tolima 1985 – 2001&quot;, <i>Ensayos sobre Econom&iacute;a Regional</i>, Centro Regional de Estudios Econ&oacute;micos, Banco de la Rep&uacute;blica, Manizales, (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0120-3584200800010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. GONZ&Aacute;LEZ BOTT&Iacute;A, H. &quot;El turismo como alternativa de desarrollo para Villavicencio y el departamento del Meta&quot;, <i>Ensayos sobre Econom&iacute;a Regional</i>, Centro Regional de Estudios Econ&oacute;micos, Banco de la Rep&uacute;blica, Villavicencio, (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0120-3584200800010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. GREENE, W. <i>An&aacute;lisis econom&eacute;trico</i> (3 a ed.), New Jersey: Prentice Hall, (1998).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0120-3584200800010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. GREENE, W. <i>Econometrics analysis</i> (5 th. ed.), New Jersey: Prentice Hall, (2003).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0120-3584200800010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. HENAO, M.; ROJAS, N. y PARRA, A. &quot;El mercado laboral urbano y la informalidad en Colombia: Evoluci&oacute;n reciente&quot;, <i>Planeaci&oacute;n y Desarrollo</i>, XXX(2), (1999).:abril-junio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0120-3584200800010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. HSIAO, CH. <i>Analisys of panel data</i>, Cambridge: Cambridge University Press, (2003).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0120-3584200800010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. KLEIN, E. y TOKMAN, V. E. &quot;Sector informal: Una forma de utilizar el trabajo como consecuencia de la manera de producir y no viceversa. A prop&oacute;sito del art&iacute;culo de Portes y Benton&quot;, <i>Estudios Sociol&oacute;gicos</i>, VI(16), (1988):enero-abril.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0120-3584200800010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. LOAYZA V., N. &quot;The economics of the informal sector. A simple model and empirical evidence from Latin America&quot;, <i>Policy Research</i>, Working Paper 1727, February, (1997).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0120-3584200800010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. MOJICA PIMIENTO, A. y PAREDES VEGA, J. &quot;La econom&iacute;a colombo-venezolana y su impacto en la regi&oacute;n de frontera 1999–2003&quot;, <i>Ensayos sobre Econom&iacute;a Regional</i>, Centro Regional de Estudios Econ&oacute;micos, Banco de la Rep&uacute;blica, Bucaramanga, (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0120-3584200800010000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. MONCAYO JIM&Eacute;NEZ, E. &quot;Nuevos enfoques de pol&iacute;tica regional en Am&eacute;rica Latina: El caso de Colombia en perspectiva hist&oacute;rica&quot;, <i>Archivos de Econom&iacute;a</i>, DNP, Documento no. 198, (2002).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0120-3584200800010000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. N&Uacute;&Ntilde;EZ, J. &quot;Empleo informal y evasi&oacute;n fiscal en Colombia&quot;, <i>Archivos de Econom&iacute;a</i>, DNP, Documento no. 210, (2002).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0120-3584200800010000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. OIT. <i>Panorama laboral 2004: Am&eacute;rica Latina y el Caribe</i>. Lima: Oficina Regional para Am&eacute;rica Latina y el Caribe, (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0120-3584200800010000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. OIT. <i>Panorama laboral 2006: Am&eacute;rica Latina y el Caribe</i>. Lima: Oficina Regional para Am&eacute;rica Latina y el Caribe, (2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0120-3584200800010000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. PERRY, G.; MALONEY, W.; ARIAS, O.; FAJNZYLBER, P.; MASON, A. and SAAVEDRA-CHANDUVI, J. <i>Informality: exit and exclusion</i>, The World Bank, (2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0120-3584200800010000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. PESARAN, M. H. &quot;General diagnostic tests for cross section dependence in panels&quot;, <i>Cambridge Working Papers in Economics</i>, University of Cambridge, Faculty of Economics, 0435, (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0120-3584200800010000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. PIEPER, U. &quot;Deindustrialization and the social and economic sustainability nexus in developing countries: Cross-country evidence on productivity and employment&quot;, <i>The Journal of Development Studies</i>, 36(4), (2000).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0120-3584200800010000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. PORTES, A. and BENTON, L. &quot;Industrial development and labor absorption: A reinterpretation&quot;, <i>Population and Development Review</i>, 10:589-611. Traducido al espa&ntilde;ol como &quot;Desarrollo industrial y absorci&oacute;n laboral: Una reinterpretaci&oacute;n&quot;, en <i>Estudios Sociol&oacute;gicos</i>, 5(13), (1984):enero-abril.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0120-3584200800010000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. RIBERO, R. &quot;Gender dimensions of non-formal employment in Colombia&quot;, <i>Documento CEDE</i> 2003-04, febrero, (2003).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0120-3584200800010000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. S&Aacute;NCHEZ, F. &quot;Evaluaci&oacute;n de la descentralizaci&oacute;n municipal en Colombia. Descentralizaci&oacute;n y macroeconom&iacute;a&quot;, <i>Archivos de Econom&iacute;a</i>, DNP, Documento No. 160, noviembre, (2001).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0120-3584200800010000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. SARAFIDIS, V. and DE HOYOS, R. E. &quot;On testing for cross sectional dependence in panel data models&quot;, Cambridge: University of Cambridge, (2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0120-3584200800010000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. URIBE, J. y ORTIZ, C. <i>Informalidad laboral en Colombia 1988-2000: Evoluci&oacute;n, teor&iacute;as y modelos</i>. Cali: Programa Editorial Universidad del Valle, (2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0120-3584200800010000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. URIBE, J.; ORTIZ, C.; POSSO, C. y GARC&Iacute;A, G. <i>Exclusi&oacute;n social en el mercado laboral del Valle del Cauca: Desempleo y calidad del Empleo 2001–2006</i>, Informe Final al PNUD de parte de CIDSE-Univalle, Proyecto Informe Regional de Desarrollo Humano para el Valle del Cauca, (2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0120-3584200800010000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. WELLER, J. <i>Reformas econ&oacute;micas, crecimiento y empleo: Los mercados de trabajo en Am&eacute;rica Latina</i>, Santiago de Chile: Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (Cepal) y Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, (2000).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0120-3584200800010000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. WELLER, J. &quot;El empleo terciario en Am&eacute;rica Latina: Entre la modernidad y la sobrevivencia&quot;, <i>Revista de la CEPAL</i>, 84, (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0120-3584200800010000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. WOOLDRIDGE, F. <i>Econometric analysis of cross section and panel data</i>. MIT Press, (2002).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0120-3584200800010000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ARELLANO]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Panel data econometrics]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BALTAGI]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Econometric analisys data]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Chichesteu ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[John Wiley & Sons]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CAMERON]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[TRIVEDI]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Microeconometrics: Methods and applications]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CASTAÑEDA C.]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estructura económica y dinámica del mercado laboral urbano en el departamento del Meta, 1984-2003]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos PNUD]]></source>
<year>2004</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CASTELLS]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La era de la información: economía, sociedad y cultura]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza Editorial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>CEGA</collab>
<source><![CDATA[Sistema simplificado de cuentas departamentales de Colombia 1975-2000]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CHAPARRO]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[SMART]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[ZAPATA]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Intergovermental Transfers and Municipal Finance in Colombia]]></article-title>
<source><![CDATA[ITP Paper]]></source>
<year>2004</year>
<numero>0403</numero>
<issue>0403</issue>
<publisher-name><![CDATA[University of Toronto]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>DANE</collab>
<source><![CDATA[Boletín de prensa, enero de 2007]]></source>
<year>2007</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DE SOTO]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El otro sendero. La revolución informal]]></source>
<year>1987</year>
<publisher-loc><![CDATA[Lima ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Libertad y Democracia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DE SOTO]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El misterio del Capital]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Lima ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[El Comercio]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DRISCOLL]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[KRAAY]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Consistent covariance matrix estimation with spatially dependent panel data]]></article-title>
<source><![CDATA[Review of Economics and Statistics]]></source>
<year>1998</year>
<volume>80</volume>
<page-range>549-560</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FLÓREZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The function of the urban informar sector in employment]]></article-title>
<source><![CDATA[Documento CEDE]]></source>
<year>2002</year>
<numero>2002-2004</numero>
<issue>2002-2004</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de los Andes]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FREES]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Assessing cross-sectional correlations in panel data]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Econometrics]]></source>
<year>1995</year>
<volume>69</volume>
<page-range>393-414</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FRIEDMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The use of ranks to avoid the assumption of normality implicit in the analysis of variance]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of the American Statistical Association]]></source>
<year>1937</year>
<volume>32</volume>
<page-range>675-701</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GALVIS]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MEISEL ROCA]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El crecimiento económico de las ciudades colombianas y sus determinantes, 1973-1998]]></article-title>
<source><![CDATA[Documentos de Trabajo sobre Economía Regional]]></source>
<year>2000</year>
<numero>18</numero>
<issue>18</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Cartagena ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Estudios Económicos Regionales, Banco de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GÓMEZ RAMÍREZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[RESTREPO QUINTERO]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[GONZÁLEZ GÓMEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[P. E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La Industria en el Eje Cafetero y los departamentos de Bolívar, Santander y Tolima 1985 - 2001]]></article-title>
<source><![CDATA[Ensayos sobre Economía Regional]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Manizales ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro Regional de Estudios Económicos, Banco de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GONZÁLEZ BOTTÍA]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El turismo como alternativa de desarrollo para Villavicencio y el departamento del Meta]]></article-title>
<source><![CDATA[Ensayos sobre Economía Regional]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Villavicencio ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro Regional de Estudios Económicos, Banco de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GREENE]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Análisis econométrico]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[New Jersey ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Prentice Hall]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GREENE]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Econometrics analysis]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[New Jersey ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Prentice Hall]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HENAO]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[ROJAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[PARRA]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El mercado laboral urbano y la informalidad en Colombia: Evolución reciente]]></article-title>
<source><![CDATA[Planeación y Desarrollo]]></source>
<year>1999</year>
<volume>XXX</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HSIAO]]></surname>
<given-names><![CDATA[CH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Analisys of panel data]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KLEIN]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[TOKMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[V. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sector informal: Una forma de utilizar el trabajo como consecuencia de la manera de producir y no viceversa. A propósito del artículo de Portes y Benton]]></article-title>
<source><![CDATA[Estudios Sociológicos]]></source>
<year>1988</year>
<volume>VI</volume>
<numero>16</numero>
<issue>16</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LOAYZA V.]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The economics of the informal sector. A simple model and empirical evidence from Latin America]]></article-title>
<source><![CDATA[Policy Research, Working Paper]]></source>
<year>1997</year>
<numero>1727</numero>
<issue>1727</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MOJICA PIMIENTO]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[PAREDES VEGA]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La economía colombo-venezolana y su impacto en la región de frontera 1999-2003]]></article-title>
<source><![CDATA[Ensayos sobre Economía Regional]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bucaramanga ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro Regional de Estudios Económicos, Banco de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MONCAYO JIMÉNEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nuevos enfoques de política regional en América Latina: El caso de Colombia en perspectiva histórica]]></article-title>
<source><![CDATA[Archivos de Economía]]></source>
<year>2002</year>
<numero>Documento no. 198</numero>
<issue>Documento no. 198</issue>
<publisher-name><![CDATA[DNP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[NÚÑEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Empleo informal y evasión fiscal en Colombia]]></article-title>
<source><![CDATA[Archivos de Economía]]></source>
<year>2002</year>
<numero>Documento no. 210</numero>
<issue>Documento no. 210</issue>
<publisher-name><![CDATA[DNP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>OIT</collab>
<source><![CDATA[Panorama laboral 2004: América Latina y el Caribe]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Lima ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oficina Regional para América Latina y el Caribe]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>OIT</collab>
<source><![CDATA[Panorama laboral 2006: América Latina y el Caribe]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Lima ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oficina Regional para América Latina y el Caribe]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PERRY]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MALONEY]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[ARIAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[FAJNZYLBER]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MASON]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[SAAVEDRA-CHANDUVI]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Informality: exit and exclusion]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-name><![CDATA[The World Bank]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PESARAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[General diagnostic tests for cross section dependence in panels]]></article-title>
<source><![CDATA[Cambridge Working Papers in Economics]]></source>
<year>2004</year>
<volume>0435</volume>
<publisher-name><![CDATA[iversity of Cambridge, Faculty of Economics]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PIEPER]]></surname>
<given-names><![CDATA[U]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Deindustrialization and the social and economic sustainability nexus in developing countries: Cross-country evidence on productivity and employment]]></article-title>
<source><![CDATA[The Journal of Development Studies]]></source>
<year>2000</year>
<volume>36</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PORTES]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[BENTON]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Industrial development and labor absorption: A reinterpretation]]></article-title>
<source><![CDATA[Population and Development Review]]></source>
<year></year>
<volume>10</volume>
<page-range>589-611</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RIBERO]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Gender dimensions of non-formal employment in Colombia]]></article-title>
<source><![CDATA[Documento CEDE]]></source>
<year>2003</year>
<numero>2003-04</numero>
<issue>2003-04</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SÁNCHEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evaluación de la descentralización municipal en Colombia. Descentralización y macroeconomía]]></article-title>
<source><![CDATA[Archivos de Economía]]></source>
<year>2001</year>
<numero>Documento No. 160</numero>
<issue>Documento No. 160</issue>
<publisher-name><![CDATA[DNP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SARAFIDIS]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[DE HOYOS]]></surname>
<given-names><![CDATA[R. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[On testing for cross sectional dependence in panel data models]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Cambridge]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[URIBE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[ORTIZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Informalidad laboral en Colombia 1988-2000: Evolución, teorías y modelos]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cali ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Programa Editorial Universidad del Valle]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[URIBE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[ORTIZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[POSSO]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[GARCÍA]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Exclusión social en el mercado laboral del Valle del Cauca: Desempleo y calidad del Empleo 2001-2006]]></source>
<year>2007</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[WELLER]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Reformas económicas, crecimiento y empleo: Los mercados de trabajo en América Latina]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[WELLER]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El empleo terciario en América Latina: Entre la modernidad y la sobrevivencia]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de la CEPAL]]></source>
<year>2004</year>
<numero>84</numero>
<issue>84</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[WOOLDRIDGE]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Econometric analysis of cross section and panel data]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-name><![CDATA[MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
