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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los eslabonamientos y la historia económica de Colombia]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The paper analyzes Albert Hirschman´s theory of linkages in economic development in his writings, and the possible influence of his Colombia experience in the development of this idea. The theory is then applied to explain Colombia's economic history in the nineteenth and twentieth century.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2"> <font face="verdana" size="4">    <p align="center"><b>Los eslabonamientos y la historia econ&oacute;mica de Colombia</b></p></font>     <p></p> <font face="verdana" size="3">    <p align="center"><b><i>Hirschman&acute;s linkages and Colombian economic history</i></b></p></font>     <p></p>     <p>Miguel Urrutia*</p>     <p>* Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:murrutia@uniandes.edu.co">murrutia@uniandes.edu.co</a></p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p>El ensayo analiza la teor&iacute;a de los eslabonamientos de Albert Hirschman en sus escritos, y la posible influencia de su experiencia en Colombia en el desarrollo de esa teor&iacute;a. Posteriormente se aplica esta idea para analizar la historia del desarrollo econ&oacute;mico colombiano en los siglos XIX y XX.</p>     <p><b><i>Palabras clave</i>:</b> historia econ&oacute;mica de Colombia, eslabonamientos, Albert Hirschman.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Clasificaci&oacute;n JEL</i>: N36; O54.</p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p>The paper analyzes Albert Hirschman&acute;s theory of linkages in economic development in his writings, and the possible influence of his Colombia experience in the development of this idea. The theory is then applied to explain Colombia's economic history in the nineteenth and twentieth century.</p>     <p><b><i>Key words</i>:</b> Colombian economic history; A. Hirschman, linkages.</p>     <p><i>JEL Classification</i>: N36; O54.</p> <hr size="1">     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>En su libro <i>Strategy of economic development</i>, Albert Hirschman (1958, cap. 6) plantea su teor&iacute;a de los efectos sobre el desarrollo econ&oacute;mico de los eslabonamientos hacia adelante y hacia atr&aacute;s de los diferentes tipos de actividades econ&oacute;micas. La teor&iacute;a es que el desarrollo se acelera por la inversi&oacute;n en proyectos e industrias con fuertes efectos de enlace (eslabonamiento) hacia adelante o hacia atr&aacute;s. En un art&iacute;culo posterior (Hirschman, 1977), el autor menciona que el primer bosquejo general de la idea lo plante&oacute; en un ensayo de 1954, en la &eacute;poca en que vivi&oacute; en Colombia (1952-56).</p>     <p>En su discurso de agradecimiento cuando recibi&oacute; la Orden de San Carlos<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>, el profesor Hirschman relat&oacute; que su trabajo en Colombia lo llev&oacute; a elaborar varias ideas sobre el desarrollo, las cuales fueron el origen del <i>Strategy of economic development.</i></p>     <p>En particular, la idea de los enlaces probablemente est&aacute; muy relacionada con la historia econ&oacute;mica colombiana. Al discutir la teor&iacute;a de los enlaces, Hirschman (1977, p. 207) dice: &quot;Viene a la mente aqu&iacute; la situaci&oacute;n de los pa&iacute;ses productores de caf&eacute; como Brasil y Colombia. En ambos pa&iacute;ses el caf&eacute; ha sido fundamental para la creaci&oacute;n de patrones de asentamiento, redes de transporte, enlaces de consumo&quot;. En su <i>Strategy</i> (1958, p. 112) tambi&eacute;n hace referencia expl&iacute;cita a la historia econ&oacute;mica colombiana para ilustrar su tesis de los eslabonamientos hacia atr&aacute;s.</p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De hecho, gran parte de la historia econ&oacute;mica reciente de algunos de los pa&iacute;ses subdesarrollados con una tasa mayor de desarrollo puede escribirse en t&eacute;rminos de una industrializaci&oacute;n que camina hacia atr&aacute;s: de la etapa de los &quot;&uacute;ltimos toques&quot; a la de la producci&oacute;n nacional de bienes intermedios, y finalmente a la de materiales b&aacute;sicos industriales. De esta forma, la industrializaci&oacute;n tambi&eacute;n ha demostrado ser un est&iacute;mulo poderoso para el desarrollo de la agricultura. Al proporcionar un mercado seguro, las industrias transformadoras colombianas que originalmente se basaban en materiales agr&iacute;colas importados como los textiles de algod&oacute;n y la cerveza, han estimulado la producci&oacute;n nacional de algod&oacute;n y de cebada.</p> </blockquote>     <p><b>I. La teor&iacute;a de los eslabonamientos<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a></b></p>     <p>El desarrollo se acelera por la inversi&oacute;n en proyectos e industrias con fuertes efectos de enlace hacia adelante y hacia atr&aacute;s. Los enlaces hacia atr&aacute;s conducen a nueva inversi&oacute;n en instalaciones proveedoras de insumos y los enlaces hacia adelante conducen a la inversi&oacute;n en instalaciones empleadoras de productos.</p>     <p>Hirschman (1977, p. 205) adiciona unas categor&iacute;as a las planteadas en <i>Strategy</i>. Habla de enlaces de consumo y fiscales. Los nuevos ingresos obtenidos en el proceso de la producci&oacute;n y la exportaci&oacute;n de bienes b&aacute;sicos pueden gastarse al principio en importaciones, pero en cuanto alcancen un volumen suficiente, estas importaciones podr&iacute;an sustituirse por industrias nacionales. Estos se han llamado enlaces de consumo.</p>     <p>Si el Estado grava los ingresos generados por la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de bienes b&aacute;sicos y canaliza los impuestos hacia la inversi&oacute;n productiva, se puede hablar de los enlaces fiscales de los bienes b&aacute;sicos por oposici&oacute;n a los enlaces f&iacute;sicos (o de producci&oacute;n). Hirschman dice que la constelaci&oacute;n m&aacute;s favorable de producci&oacute;n es aquella en que un bien b&aacute;sico est&eacute; dotado de fuertes enlaces por todos lados, es decir, con la producci&oacute;n, el consumo y el fisco. Desafortunadamente esta situaci&oacute;n se da con poca frecuencia.</p>     <p>Los enlaces fiscales han funcionado bien en la producci&oacute;n minera y petrolera, pero han tenido pocos eslabonamientos con otros sectores productivos y con el consumo. Al contrario, actividades con muchos enlaces de consumo y productivos, y Hirschman da como ejemplo el caf&eacute; en Brasil y Colombia, han tenido pocos enlaces fiscales, entre otras por razones de econom&iacute;a pol&iacute;tica. Es m&aacute;s f&aacute;cil gravar compa&ntilde;&iacute;as extranjeras que un grupo grande de productores cafeteros o industriales.</p>     <p><b>II. Historia econ&oacute;mica colombiana</b></p>     <p><b>A. La miner&iacute;a</b></p>     <p>La miner&iacute;a tiene pocos eslabonamientos hacia adelante o hacia atr&aacute;s. En el caso colombiano, las minas han estado localizadas lejos de los centros urbanos y ni siquiera han promovido desarrollo agr&iacute;cola local. Hasta el siglo XX, eran t&iacute;picos enclaves. Como dice Hirschman (1977), &quot;el enclave se define por la ausencia de relaciones con el resto de la econom&iacute;a&quot; (pp. 206-207).</p>     <p>La miner&iacute;a de oro tiene menos enlaces hacia atr&aacute;s que otro tipo de miner&iacute;a. Dado el alto valor del producto por kilo, la actividad no promueve el desarrollo del transporte. Un viajero solitario puede transportar altos valores de oro por las trochas m&aacute;s primitivas. Un producto como el carb&oacute;n requiere inversiones mayores en transporte y en ciertos pa&iacute;ses ayuda a hacer rentables algunos ferrocarriles.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Antes de 1850, en Colombia la miner&iacute;a de oro se llevaba a cabo con t&eacute;cnicas poco sofisticadas y con mano de obra no calificada. Esto determin&oacute; que no existiera demanda por educaci&oacute;n, explic&aacute;ndose as&iacute; la baja inversi&oacute;n en capital humano. Frank Safford (1989) sostiene que s&oacute;lo a finales del siglo XIX la miner&iacute;a demandaba ingenieros, pero en una proporci&oacute;n peque&ntilde;a de los graduandos de la Escuela de Minas de Medell&iacute;n. Era mayor la demanda creada por los ferrocarriles. La tecnolog&iacute;a primitiva en la miner&iacute;a de oro no cre&oacute; una demanda significativa para maquinaria de producci&oacute;n y tampoco generaba enlaces hacia adelante. El oro se exportaba con muy poca transformaci&oacute;n. El primer laboratorio privado para el ensaye y la fundici&oacute;n del oro fue abierto en 1858 (Botero, 2007)<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>.</p>     <p>El sector, sin embargo, ten&iacute;a posibilidad de enlaces fiscales. No obstante, los bajos costos de transporte favorec&iacute;an el contrabando y dificultaban el establecimiento de un alto gravamen a la producci&oacute;n o exportaci&oacute;n. Esto le cre&oacute; un l&iacute;mite a la tasa impositiva. Adicionalmente, los ingresos fiscales en &eacute;poca colonial se utilizaban en gastos corrientes y transferencias a la metr&oacute;poli y, por lo tanto, no ten&iacute;an la caracter&iacute;stica de gasto productivo estatal, lo cual es la condici&oacute;n para que el enlace fiscal acelere el desarrollo.</p>     <p>La teor&iacute;a de los eslabonamientos, entonces, sugiere que la concentraci&oacute;n en la exportaci&oacute;n de oro en Colombia hasta la mitad del siglo XIX no favoreci&oacute; el desarrollo econ&oacute;mico, y en efecto hubo muy poco crecimiento en el ingreso per c&aacute;pita antes de 1850 (Kalmanovitz y L&oacute;pez, 2008; y Urrutia, 2007).</p>     <p>A finales del siglo, precisamente cuando se acelera el desarrollo colombiano, cuatro factores aumentaron los enlaces de la miner&iacute;a. Primero, se introdujeron innovaciones t&eacute;cnicas (Melo, 1979, pp. 194-196), las cuales crearon una demanda incipiente de talleres de mantenimiento y construcci&oacute;n de piezas para maquinaria en Antioquia, el centro de producci&oacute;n de oro y plata de la &eacute;poca. Segundo, en la miner&iacute;a de veta surgieron algunas grandes empresas capitalistas que empleaban mano de obra asalariada, creando experiencia en t&eacute;cnicas administrativas modernas. Tercero, la inversi&oacute;n m&aacute;s tecnificada tambi&eacute;n cre&oacute; demanda de ingenieros, lo cual se tradujo en el fortalecimiento de la educaci&oacute;n t&eacute;cnica (Poveda Ramos, 1979?, pp. 116-117), fen&oacute;meno bien ilustrado por la creaci&oacute;n y auge de la Escuela de Minas en Medell&iacute;n. Cuarto, la miner&iacute;a antioque&ntilde;a hizo posible la capitalizaci&oacute;n de un grupo de empresarios que posteriormente participar&iacute;an en el establecimiento de empresas modernas. Jorge Orlando Melo (1979) escribe al respecto:</p>     <blockquote>       <p>Algunos mineros medios y sobre todo algunos grandes empresarios lograron amasar fortunas muy notables en las actividades mineras; muchos de ellos, por lo dem&aacute;s, eran comerciantes que a&ntilde;ad&iacute;an a las ganancias obtenidas en la miner&iacute;a los beneficios de un comercio […] que abastec&iacute;a a los mineros independientes y a otros sectores de la poblaci&oacute;n [p. 198].</p> </blockquote>     <p>La producci&oacute;n de oro hizo posible el auge del comercio en Medell&iacute;n. Mercedes Botero (2007, p. 13) cita a Vicente Restrepo: &quot;¿Qu&eacute; ser&iacute;a sin producto de cambio para pagar las mercanc&iacute;as que consumimos? Con el oro tenemos comercio, ese poderoso auxiliar de la civilizaci&oacute;n que con los productos de los dem&aacute;s pueblos nos trae tambi&eacute;n sus ideas&quot;. Posteriormente encontramos que parte de esas fortunas se invirtieron en las primeras empresas manufactureras establecidas en Medell&iacute;n. Botero (2007) tambi&eacute;n plantea enlaces entre el capital comercial, el oro y el desarrollo financiero.</p>     <blockquote>       <p>Hacia 1883 se hab&iacute;an establecido siete bancos y tres casas bancarias en la capital del Estado de Antioquia, as&iacute; como bancos regionales en R&iacute;onegro y Sopret&aacute;n [sic]. El capital de estos bancos provino b&aacute;sicamente del capital comercial y entre los mayores accionistas se encontraban las principales casas de comercio de Medell&iacute;n, estrechamente vinculadas al comercio de importaci&oacute;n y exportaci&oacute;n de metales [p. 162].</p> </blockquote>     <p><b>B. Las exportaciones de tabaco</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Algunos historiadores identifican mayores enlaces para la industria del tabaco. En particular, la localizaci&oacute;n del &aacute;rea productora aument&oacute; la demanda para la navegaci&oacute;n a vapor por el r&iacute;o Magdalena e hizo econ&oacute;micamente viable esa actividad, lo cual baj&oacute; los costos de transporte de ese estrat&eacute;gico corredor fluvial.</p>     <p>Pero los eslabonamientos eran pocos. La mano de obra utilizada era no capacitada, no se gener&oacute; demanda para otros insumos y tampoco hab&iacute;a eslabonamiento hacia adelante, pues la hoja se exportaba sin ning&uacute;n proceso de transformaci&oacute;n. En la &eacute;poca colonial, el tabaco era una fuente importante de ingreso fiscal, pero nuevamente el Estado no dedicaba los recursos a inversi&oacute;n productiva. Despu&eacute;s de la eliminaci&oacute;n del monopolio de tabaco, que generaba la m&aacute;s importante renta para el fisco hacia 1848 (Melo, 1979, p. 181), el producto dej&oacute; de tener los enlaces fiscales que postula Hirschman.</p>     <p><b>C. La quina, el caucho y otros productos tropicales<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a></b></p>     <p>Las exportaciones de quina en 1853-1883 son un caso cl&aacute;sico de un aumento en producci&oacute;n que no gener&oacute; eslabonamientos de ning&uacute;n tipo y, por lo tanto, tuvo un impacto limitado sobre el PIB. La explotaci&oacute;n quinera fue una t&iacute;pica industria extractiva. Cuadrillas de cascarilleros, los recolectores de la corteza silvestre de &aacute;rboles del g&eacute;nero bot&aacute;nico <i>Cinchonae</i>, obten&iacute;an el producto en los bosques naturales y el proceso agotaba el recurso en el &aacute;rea explotada. Por lo tanto, el &aacute;rea de explotaci&oacute;n se alejaba de los puertos y las &aacute;reas pobladas de manera sistem&aacute;tica, aumentaban los costos y se perd&iacute;a competitividad.</p>     <p>La producci&oacute;n no gener&oacute; urbanizaci&oacute;n, ni v&iacute;as de comunicaci&oacute;n. Los hermanos Reyes introdujeron la navegaci&oacute;n a vapor por el r&iacute;o Putumayo cuando se explotaba la quina en esa regi&oacute;n, pero la empresa fracas&oacute; y entr&oacute; en liquidaci&oacute;n en 1884. Los ingresos estatales aumentaron s&oacute;lo en la medida en que el cambio exterior inducido por la producci&oacute;n se tradujo en importaciones que pagaban aranceles. El producto se exportaba en bruto y no hubo eslabonamientos hacia adelante. Y tampoco hacia atr&aacute;s. No se hizo investigaci&oacute;n para determinar la composici&oacute;n de las cortezas y no se clasificaba en el pa&iacute;s, con el resultado de que se export&oacute; sin saber su calidad y los compradores extranjeros pon&iacute;an los precios una vez hac&iacute;an los an&aacute;lisis en el exterior. Tampoco se hicieron plantaciones en Colombia, ni hubo investigaci&oacute;n bot&aacute;nica, y la producci&oacute;n en plantaciones asi&aacute;ticas hizo no rentable la cosecha del bosque natural colombiano. La producci&oacute;n nacional hab&iacute;a desaparecido en la d&eacute;cada de los ochenta.</p>     <p>La bonanza cauchera tambi&eacute;n era el resultado de una actividad extractiva en el bosque tropical. Igualmente, no se gener&oacute; urbanizaci&oacute;n debido a su localizaci&oacute;n en &aacute;reas apartadas de los centros urbanos y no cre&oacute; demanda efectiva para el desarrollo de infraestructura de transporte. No hubo eslabonamiento hacia adelante, pues el producto se exportaba sin elaboraci&oacute;n. Se establecieron pocas plantaciones tecnificadas y nuevamente las plantaciones de Asia disminuyeron los precios internacionales por debajo de los costos de producci&oacute;n en nuestro territorio.</p>     <p>Otros productos como la tagua, el palo brasil, el palo mora, el dividivi y el a&ntilde;il tampoco ten&iacute;an eslabonamientos significativos y no generaron ni urbanizaci&oacute;n, ni desarrollo en infraestructura. Pero todas estas exportaciones aumentaron los ingresos de cambio exterior y la capacidad de importar, lo cual mejor&oacute; la situaci&oacute;n del fisco en la d&eacute;cada de los sesenta. El fisco siempre fue muy pobre en el siglo XIX, pero estas exportaciones diversas hicieron menos dram&aacute;tica la crisis fiscal permanente en esa d&eacute;cada. En este sentido tuvieron un peque&ntilde;o &quot;enlace fiscal&quot;, en los t&eacute;rminos de Hirschman, pero el efecto fue limitado debido a que los ingresos tributarios s&oacute;lo cubr&iacute;an los costos de mantenimiento del aparato estatal y quedaba muy poco para inversi&oacute;n productiva, incluyendo en esta el capital humano.</p>     <p><b>D. El caf&eacute;</b></p>     <p>La econom&iacute;a colombiana se transforma con el auge del caf&eacute;. Como lo menciona el mismo Hirschman (1977, p. 207), esto ha ocurrido por la riqueza de enlaces de la producci&oacute;n cafetera en Colombia. Hay eslabonamientos hacia atr&aacute;s al encontrarse una relaci&oacute;n positiva entre kil&oacute;metros de v&iacute;a f&eacute;rrea y exportaciones de caf&eacute;. Utilizando dos metodolog&iacute;as estad&iacute;sticas, Mar&iacute;a Teresa Ram&iacute;rez ha encontrado que las exportaciones del grano ayudan a explicar la ampliaci&oacute;n de las v&iacute;as f&eacute;rreas y &eacute;stas a explicar la expansi&oacute;n de dichas exportaciones (Pach&oacute;n y Ram&iacute;rez, 2006, pp. 158-160).</p>     <p>El caf&eacute; en el siglo XX tambi&eacute;n gener&oacute; demanda de transporte por carretera y la red vial despu&eacute;s de 1930 por fin logr&oacute; la integraci&oacute;n de un mercado nacional. Ram&iacute;rez (2007, pp. 425-435) hall&oacute; que los coeficientes de variaci&oacute;n de los precios de algunos productos entre diversas regiones eran tres veces menores en 1938 que en 1928. Es la existencia de este mercado nacional lo que hace posible el desarrollo industrial acelerado a partir de los a&ntilde;os treinta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otra caracter&iacute;stica del caf&eacute; es que se produce en la mayor&iacute;a de las zonas del pa&iacute;s y en una alta proporci&oacute;n entre agricultores peque&ntilde;os y medianos. Esto crea una demanda de bienes manufacturados estandarizados lo cual es una condici&oacute;n necesaria para la industria moderna. A eso se refiere Hirschman al hablar de los &quot;enlaces de consumo&quot; del caf&eacute;. Esta idea la plantea Luis Eduardo Nieto Arteta en su libro <i>El caf&eacute; en la sociedad colombiana</i> (1969).</p>     <p>En Hirschman (1977) se menciona que William P. McGreevey compara el impacto sobre el desarrollo del tabaco y el caf&eacute; en Colombia. En efecto, McGreevey (1971) enfatiza la diferencia que tiene cada tipo de producci&oacute;n sobre la distribuci&oacute;n del ingreso y demanda de bienes industriales de consumo masivo, y concluye que el caf&eacute; tiene muchos m&aacute;s eslabonamientos.</p>     <p>Otro enlace hacia atr&aacute;s del caf&eacute; fue el efecto sobre la producci&oacute;n metalmec&aacute;nica. Para 1925 exist&iacute;an en el pa&iacute;s 27.000 despulpadoras y 500 trilladoras que seg&uacute;n Bejarano (1988), adem&aacute;s de implicar una gran difusi&oacute;n de conocimientos mec&aacute;nicos, no era poco en una agricultura que apenas en la segunda d&eacute;cada del siglo XX comienza a incorporar maquinaria en forma limitada. Bell (1921) menciona que La Ferrer&iacute;a de Joaqu&iacute;n Restrepo Isaza, en Sons&oacute;n, importaba hierro y tambi&eacute;n utilizaba el producto nacional, y que su principal producci&oacute;n era la maquinaria para la miner&iacute;a y el caf&eacute;. Este &uacute;ltimo tambi&eacute;n cre&oacute; la demanda para la producci&oacute;n de fique y de los sacos de fique.</p>     <p><b>E. La urbanizaci&oacute;n</b></p>     <p>Las exportaciones de productos primarios despu&eacute;s de 1870 tuvieron importantes eslabonamientos a trav&eacute;s de la urbanizaci&oacute;n. La actividad comercial que se desarroll&oacute; a ra&iacute;z de las exportaciones, las importaciones y el comercio interno llev&oacute; a la aceleraci&oacute;n de la urbanizaci&oacute;n. La <a href="#c1">tabla 1</a> muestra que la poblaci&oacute;n en las principales ciudades cay&oacute; como proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n total entre 1843 y 1870. Las excepciones son Medell&iacute;n y Barranquilla que crecen m&aacute;s r&aacute;pidamente, pero en 1870 todas las ciudades son muy peque&ntilde;as.</p>     <p>    <center><a name="c1"></a>Cuadro 1. Poblaci&oacute;n de las principales ciudades en el siglo XIX.</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n62/n62a4c1.jpg"></center></p>     <p>A partir de 1870, la urbanizaci&oacute;n es m&aacute;s r&aacute;pida y las doce principales ciudades pasan de tener 5,9% de la poblaci&oacute;n total a 13,6% en 1905. En este &uacute;ltimo a&ntilde;o Bogot&aacute; ya cuenta con 100.000 habitantes y Medell&iacute;n con 55.000 (Fl&oacute;rez y Romero, 2008).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La urbanizaci&oacute;n cre&oacute; la demanda para el desarrollo de algunas de las primeras empresas modernas en los sectores de alimentos y bebidas, de generaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de electricidad, de acueductos y otros servicios y de la industria de la construcci&oacute;n. En 1921, seg&uacute;n Bell (1921), pueblos y ciudades de m&aacute;s de 20.000 habitantes ten&iacute;an plantas el&eacute;ctricas y acueductos. Estas empresas e industrias a la vez generaban eslabonamientos hacia atr&aacute;s y hacia adelante.</p>     <p><b>F. El banano</b></p>     <p>Bucheli (2005) describe la historia del banano. El producto en la zona bananera de Santa Marta es t&iacute;pico de una industria- <i>enclave</i>. Llev&oacute; a la construcci&oacute;n del ferrocarril del Magdalena, aunque estaba dedicado al transporte de la fruta. Bell (1921) sostiene que el 85% de los ingresos del ferrocarril de Santa Marta se derivaban del tr&aacute;fico en bananos. Los barcos de la United Fruit llevaban el producto al extranjero e importaban comida y manufacturas para los ejecutivos y trabajadores de la empresa. No hab&iacute;a enlaces hacia otros sectores.</p>     <p>En sus inicios, el gobierno promovi&oacute; la inversi&oacute;n extranjera en banano y le otorg&oacute; beneficios fiscales. Tampoco existi&oacute; entonces el enlace fiscal y el sector contribuy&oacute; muy poco a los ingresos estatales.</p>     <p>En el desarrollo de la industria en Urab&aacute; en los a&ntilde;os sesenta s&iacute; hubo un eslabonamiento hacia adelante. La variedad Valery que se sembr&oacute; all&iacute;, y despu&eacute;s en el Magdalena, ten&iacute;a que exportarse en cajas de cart&oacute;n y esto origin&oacute; una producci&oacute;n nacional especializada en este bien. La producci&oacute;n bananera en Urab&aacute; tambi&eacute;n llev&oacute; a la terminaci&oacute;n de la carretera de Medell&iacute;n a esa regi&oacute;n.</p>     <p>El estudio de Bucheli relata c&oacute;mo el banano logr&oacute; crear empresarios locales que se encargaron de la producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n del banano una vez la United Fruit abandon&oacute; el negocio en el Magdalena. En Urab&aacute; tambi&eacute;n hombres de negocios locales crearon comercializadores internacionales y lograron exitosamente producir con altas productividades (Bucheli, 2005, pp. 174-185).</p>     <p>Sin embargo, en el caso del Magdalena, parece que estos empresarios no se diversificaron y no crearon empresas en otros sectores. No hubo encadenamientos de ning&uacute;n tipo. El censo industrial de 1945 muestra que el departamento de Magdalena era el que menos establecimientos industriales ten&iacute;a despu&eacute;s del Huila y tambi&eacute;n era el pen&uacute;ltimo en cuanto a personal ocupado (<a href="#c2">cuadro 2</a>). Con raz&oacute;n Bell (1921, p. 191) explica que en 1921 no hab&iacute;a industrias locales de importancia en el distrito de Santa Marta. El mismo autor comenta que en la &eacute;poca no exist&iacute;a ning&uacute;n banco en el distrito, aunque s&iacute; dos agencias de bancos de Barranquilla.</p>     <p>    <center><a name="c2"></a>Cuadro 2. Censo Industrial 1945.</center></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="img/revistas/dys/n62/n62a4c2.jpg"></center></p>     <p>Igualmente fueron m&iacute;nimos los eslabonamientos hacia la educaci&oacute;n, dado el tipo de mano de obra requerida en la industria del banano. El <a href="#c3">cuadro 3</a> muestra la comparaci&oacute;n de analfabetismo entre los departamentos cafeteros y el Magdalena, en los censos de poblaci&oacute;n de 1918 y 1938. Este es mucho menor en Antioquia y Caldas, en donde la disminuci&oacute;n fue m&aacute;s r&aacute;pida.</p>     <p>    <center><a name="c3"></a>Cuadro 3. Analfabetismo por departamento (Censos 1918 y 1938).</center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/dys/n62/n62a4c3.jpg"></center></p>     <p><b>G. Petr&oacute;leo</b></p>     <p>El otro caso de industria enclave ha sido el petr&oacute;leo. El sector ha tenido muy pocos enlaces hacia atr&aacute;s o hacia adelante. Los insumos de los oleoductos han sido importados en su mayor&iacute;a, al igual que los componentes de las refiner&iacute;as y su ingenier&iacute;a. Los taladros de exploraci&oacute;n tambi&eacute;n son importados y las empresas de servicios petroleros nacionales son pocas. La industria s&iacute; ha estimulado la producci&oacute;n de ingenieros y ha entrenado en las empresas t&eacute;cnicos que han contribuido al desarrollo de este y otros sectores. El censo industrial de 1945 de la Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica s&oacute;lo muestra dos empresas industriales en el sector de derivados de combustibles minerales (<a href="#c4">cuadro 4</a>).</p>     <p>    <center><a name="c4"></a>Cuadro 4. Censo Industrial 1945.</center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><img src="img/revistas/dys/n62/n62a4c4.jpg"></center></p>     <p>El petr&oacute;leo s&iacute; ha tenido el enlace fiscal. La producci&oacute;n petrolera ha contribuido de manera importante al fisco nacional y algunos fiscos locales mediante los impuestos de renta, de gasolina y las regal&iacute;as. Durante largos periodos tambi&eacute;n ha subsidiado el transporte a trav&eacute;s de precios de derivados del petr&oacute;leo inferiores a los internacionales y de esta manera ha contribuido al desarrollo del mercado nacional y el comercio exterior. Finalmente, a trav&eacute;s de las exportaciones y la inversi&oacute;n extranjera ha provisto recursos de cambio exterior para la inversi&oacute;n en maquinaria y equipo para otros sectores. Pero esos mismos recursos de cambio exterior han generado &quot;enfermedad holandesa&quot; en las &eacute;pocas de bonanza petrolera, lo que ha desalentado la producci&oacute;n en otros sectores con mayores enlaces hacia adelante y hacia atr&aacute;s.</p>     <p><b>III. Enlace de consumo</b></p>     <p>En su art&iacute;culo de 1977 Hirschman sostiene que &quot;los nuevos ingresos obtenidos en el proceso de producci&oacute;n y la exportaci&oacute;n de bienes b&aacute;sicos pueden gastarse al principio en importaciones, pero en cuanto alcancen un volumen suficiente, estas importaciones podr&iacute;an ser sustituidas por industrias nacionales. Con raz&oacute;n se ha llamado <i>enlace de consumo</i> al mecanismo un tanto indirecto mediante el cual surgen en esta forma ciertas industrias sustitutivas de importaciones a causa del bien b&aacute;sico&quot;<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>.</p>     <p>Esto fue lo que pas&oacute; en Colombia con la industria textil. Durante todo el siglo XIX los textiles fueron la principal importaci&oacute;n y los comerciantes nacionales, y en particular los antioque&ntilde;os, crearon una red de distribuci&oacute;n en todo el pa&iacute;s. Aprovecharon esta experiencia para iniciar el proceso de sustituci&oacute;n de importaciones. El <a href="#c4">cuadro 4</a> muestra que hacia 1905 ya hab&iacute;a dos f&aacute;bricas de textiles y en 1915, trece. El proceso continu&oacute; y en 1945 hab&iacute;a 337 establecimientos en el sector y el patrimonio de estos constitu&iacute;a el 23% del patrimonio industrial. A principios de los a&ntilde;os veinte Bell ya planteaba este ejemplo de sustituci&oacute;n de importaciones:</p>     <blockquote>       <p>&quot;Estampados de algod&oacute;n constituyen el principal articulo de importaci&oacute;n en Colombia, siendo en promedio el 60% del valor total de todos los productos importados al pa&iacute;s.Es entonces en esta l&iacute;nea de producci&oacute;n en la que ha habido el mayor desarrollo en manufactura a nivel local y nacional.[1921, P. 232].&quot;</p> </blockquote>     <p>Esa industria gener&oacute; enlaces hacia atr&aacute;s y hacia adelante. Con un desarrollo paralelo a los textiles, el <a href="#c4">cuadro 4</a> muestra el crecimiento de la industria del vestido. Esta requiere menos capital por unidad productora, pero en 1945 fue uno de los sectores que m&aacute;s empleo cre&oacute;. La industria textil tambi&eacute;n tuvo eslabonamientos hacia atr&aacute;s. Promovi&oacute; la producci&oacute;n de algod&oacute;n, la metalurgia y la fabricaci&oacute;n de maquinaria. Esta &uacute;ltima a la vez tiene muchos enlaces y es clave para la adopci&oacute;n y adaptaci&oacute;n de cambio tecnol&oacute;gico.</p>     <p>Al igual que en la historia industrial en otros pa&iacute;ses, en las primeras etapas del crecimiento tambi&eacute;n se establecen tempranamente la industria de alimentos y la de bebidas. La primera de ellas promovi&oacute; la producci&oacute;n agr&iacute;cola y la segunda, la producci&oacute;n de az&uacute;car y las primeras f&aacute;bricas de vidrio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de los a&ntilde;os treinta la sustituci&oacute;n de importaciones llev&oacute; al aumento generalizado de bienes industriales de consumo final e intermedio. Cada una de las nuevas producciones ten&iacute;a eslabonamientos hacia atr&aacute;s y hacia adelante. A partir de los a&ntilde;os sesenta, el alza en salarios industriales tuvo los llamados eslabonamientos de consumo. El sector industrial adicionalmente ha hecho una contribuci&oacute;n m&aacute;s que proporcional a los ingresos tributarios.</p>     <p><b>IV. Consideraciones finales</b></p>     <p>La historia econ&oacute;mica de Colombia tuvo influencia en las ideas sobre desarrollo de Albert Hirschman y su teor&iacute;a de los enlaces es un instrumento muy &uacute;til para entender nuestro proceso de crecimiento econ&oacute;mico. El an&aacute;lisis de nuestra historia sugiere que el grado de enlaces de diferente tipo de una industria afecta la estructura y ritmo del crecimiento de la econom&iacute;a como un todo.</p>     <p>Una de las conclusiones es que la miner&iacute;a y las industrias enclave tienen pocos enlaces y no producen una estructura econ&oacute;mica diversificada, aunque s&iacute; pueden generar las divisas para hacer posible la inversi&oacute;n en nuevos sectores que aumentan la productividad general. Pero la pol&iacute;tica econ&oacute;mica debe dise&ntilde;arse para que estos otros sectores sean rentables.</p>     <p>Un peligro actual en Colombia es que ha crecido la proporci&oacute;n de las exportaciones de minerales, sin que la producci&oacute;n haya generado muchos enlaces hacia adelante o hacia atr&aacute;s. Esto se discuti&oacute; al tratar el caso del petr&oacute;leo y del oro y es aplicable para el carb&oacute;n y el n&iacute;quel. En 2007, estos productos sumaron el 42% de las exportaciones.</p>     <p>Es importante que la pol&iacute;tica econ&oacute;mica se dise&ntilde;e para estimular los sectores con mayores eslabonamientos. Recientemente Hausmann y Klinger (2007) han desarrollado las ideas de los enlaces con &eacute;nfasis en lo tecnol&oacute;gico. Las implicaciones de pol&iacute;tica son que con los recursos fiscales generados por los productos b&aacute;sicos el Estado invierta en los bienes p&uacute;blicos que requiere la exportaci&oacute;n de productos con mayores eslabonamientos tecnol&oacute;gicos y de producci&oacute;n, en los t&eacute;rminos de Hirschman. A la vez, la pol&iacute;tica fiscal debe aumentar los incentivos en este tipo de productos y las pol&iacute;ticas cambiarias y fiscales deben evitar la enfermedad holandesa.</p>     <p>En la historia econ&oacute;mica de Colombia es claro que el Fondo Nacional del Caf&eacute; contribuy&oacute; a estabilizar los ingresos de cambio exterior, lo cual, en conjunto con otros instrumentos, logr&oacute; disminuir la volatilidad de la tasa de cambio colombiana. Los precios de los productos primarios son vol&aacute;tiles y los mecanismos de ahorro y gasto durante las bonanzas y crisis de precios estabilizan la demanda agregada. En el caso del petr&oacute;leo, y del carb&oacute;n, los fondos de estabilizaci&oacute;n pueden evitar volatilidad en la tasa de cambio real que perjudica otros sectores.</p>     <p>La experiencia colombiana tambi&eacute;n muestra que los aranceles pueden apoyar las primeras etapas de crecimiento de un sector, como en el caso de los textiles, pero la protecci&oacute;n no puede concentrarse en las industrias del pasado.</p>     <p>Las compras oficiales tambi&eacute;n pueden desempe&ntilde;ar un papel. Es notable que el gasto p&uacute;blico en infraestructuras en Colombia no haya desarrollado empresas de construcci&oacute;n grandes y competitivas en comparaci&oacute;n con este tipo de empresas en Brasil o M&eacute;xico. Por &uacute;ltimo, el Estado puede hacer mucho m&aacute;s para subsidiar la ciencia y la tecnolog&iacute;a con el fin de promover la producci&oacute;n con enlaces hacia bienes con mayor capacidad de crecimiento futuro.</p> <hr size="1">     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n1" name="1">1</a>. Copia en mime&oacute;grafo enviada por Hirschman al autor en 1996.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. En las traducciones del concepto de &quot;linkages&quot; se han utilizado los t&eacute;rminos &quot;eslabonamientos&quot; y &quot;enlaces&quot;.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. Botero (2007) describe los avances t&eacute;cnicos incipientes en la miner&iacute;a y en el tratamiento de los metales en la segunda parte del siglo XIX.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. La historia de estos cultivos se encuentra en Ocampo (1984).</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Hirschman (1977, p. 205). La idea tambi&eacute;n esta en Hirschman (1958, cap. 7).</p> <hr size="1">     <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <!-- ref --><p>1. BEJARANO, J. A. . &quot;El despegue cafetero (1900-1924)&quot;, <i>en</i> Ocampo, J. A. (comp.), <i>Historia Econ&oacute;mica de Colombia</i>. Bogot&aacute;: Siglo Veintiuno Editores, (1988)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-3584200800020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Bell, P.L. <i>Colombia:a comercial and industrial handbook</i>. Washington: Government Printing Office, (1921).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-3584200800020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. BOTERO, M. M. <i>La ruta del oro: Una econom&iacute;a primaria exportadora. Antioquia 1850-1890</i>. Medell&iacute;n: Fondo Editorial Universidad EAFIT, (2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-3584200800020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. BUCHELI, M. <i>Bananas and business, the United Fruit in Colombia</i>, <i>1894-2000</i>. Nueva York: New York University Press,(2005).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-3584200800020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. CONTRALOR&Iacute;A GENERAL DE LA REP&Uacute;BLICA. <i>Censo industrial de Colombia</i>, (1945).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-3584200800020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. CONTRALOR&Iacute;A GENERAL DE LA REP&Uacute;BLICA. <i>Censo de poblaci&oacute;n de 1938.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-3584200800020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. FL&Oacute;REZ, C. E. y ROMERO, O. L. &quot;La demograf&iacute;a de Colombia en el siglo XIX&quot;, <i>en</i> Meisel, A. y Ram&iacute;rez, M. T., <i>La Econom&iacute;a Colombiana en el Siglo XIX</i> (por publicar por el Banco de la Rep&uacute;blica), (2008).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-3584200800020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. HAUSMANN, R. and KLINGER, B. <i>The structure of the product space and the evolution of comparative advantage</i>. CID Working Paper, No. 146, April. Cambridge, Massachusetts: Harvard University, (2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-3584200800020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. HIRSCHMAN, A. O. <i>Strategy of economic development</i>. New Haven, Connecticut: Yale University Press, (1958).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-3584200800020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. HIRSCHMAN, A. O. &quot;Enfoque generalizado del desarrollo por medio de enlaces, con referencia especial a los productos b&aacute;sicos&quot;. <i>El Trimestre Econ&oacute;mico</i>, enero-marzo, (1977).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-3584200800020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. HIRSCHMAN, A. O.  Discurso pronunciado al recibir la Orden de San Carlos del Gobierno de Colombia. (Copia en papel), (1996).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-3584200800020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. KALMANOVITZ, S. &quot;El PIB en la Nueva Granada en 1800: Auge colonial, estancamiento republicano&quot;. <i>Revista de Economia Internacional</i>, 8(15) segundo semestre, (2006)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-3584200800020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. MELO, Jorge O. &quot;La evoluci&oacute;n econ&oacute;mica de Colombia 1830-1900&quot;, <i>en</i> Jaramillo Uribe, Jaime (director cient&iacute;fico), <i>Manual de Historia Econ&oacute;mica</i>, tomo II. Bogot&aacute;: Instituto Colombiano de Cultura, (1979).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-3584200800020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. NIETO ARTETA, L. E. <i>El caf&eacute; en la sociedad colombiana</i>. Bogot&aacute;: El Ancora, (1983)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-3584200800020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. NIETO ARTETA, L. E. <i>Ensayos sobre econom&iacute;a colombiana</i>. Medell&iacute;n: La Oveja Negra, (1969).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-3584200800020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. OCAMPO, J. A. <i>Colombia y la econom&iacute;a mundial 1830-1910</i>. Bogot&aacute;: Siglo Veintiuno Editores, (1984).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-3584200800020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. PACH&Oacute;N, A. y RAM&Iacute;REZ, M. T. <i>La infraestructura de transporte en Colombia durante el siglo XX</i>. Bogot&aacute;: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, (2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-3584200800020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. POVEDA RAMOS, G. <i>Dos siglos de historia econ&oacute;mica de Antioquia</i>. Medell&iacute;n: Biblioteca Pro Antioquia, (1979).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-3584200800020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. RAM&Iacute;REZ, M. T. &quot;Efectos de eslabonamiento de la infraestructura de transporte sobre la econom&iacute;a colombiana: 1900-1950, <i>en</i> Robinson, Jy Urrutia, M. eds. <i>Econom&iacute;a colombiana del siglo xx: un an&aacute;lisis cuantitativo</i>. Bogot&aacute;: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, (2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-3584200800020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. SAFFORD, F. <i>El ideal de lo pr&aacute;ctico: El desaf&iacute;o de formar una &eacute;lite t&eacute;cnica y empresarial en Colombia</i>. Bogot&aacute;: El &Aacute;ncora Editores, (1989).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-3584200800020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. URRUTIA, M. <i>Precios y salarios urbanos en el siglo xx</i>. Bogot&aacute;: Documentos CEDE, Universidad de los Andes, # 25, Nov, (2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-3584200800020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="center"><b>Comentarios a &quot;Los eslabonamientos y la historia econ&oacute;mica de Colombia&quot;</b></p>     <p>Por Fabio S&aacute;nchez Torres</p>     <p>De acuerdo con Albert Hirschman, la capacidad que tiene una actividad econ&oacute;mica para generar desarrollo econ&oacute;mico est&aacute; relacionada con sus eslabonamientos hacia adelante y hacia atr&aacute;s. Si el tama&ntilde;o de sus eslabonamientos es reducido, la producci&oacute;n es de enclave y, aunque puede generar valor agregado, sus efectos multiplicadores son peque&ntilde;os, como en el caso del petr&oacute;leo y del carb&oacute;n. No obstante, si la econom&iacute;a de enclave logra generar recursos fiscales, su efecto multiplicador ocurrir&aacute; a trav&eacute;s de la provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos. Otros productos, por ejemplo aquellos que involucran un n&uacute;mero importante de productores, logran crear &quot;enlaces de consumo&quot; a trav&eacute;s de la demanda de bienes y servicios del resto de la econom&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El profesor Urrutia hace un balance, en el marco de Hirschman, de las caracter&iacute;sticas de los productos de exportaci&oacute;n en la historia econ&oacute;mica colombiana desde el siglo XIX. Urrutia argumenta que los productos agr&iacute;colas como el tabaco, la quina y el caucho tuvieron pocos o nulos eslabonamientos, adem&aacute;s de que su existencia fue ef&iacute;mera. Respecto al oro, aunque no ten&iacute;a eslabonamientos productivos, contribuy&oacute; a consolidar el capital financiero y comercial que facilit&oacute; el nacimiento y desarrollo de otras actividades, incluso de la manufactura. La consolidaci&oacute;n del caf&eacute; como producto de exportaci&oacute;n gener&oacute; eslabonamientos hacia la producci&oacute;n de maquinaria utilizada en su procesamiento y hacia el transporte, adem&aacute;s de incrementar fuertemente la demanda de bienes y servicios, dado el gran n&uacute;mero de productores ligados a esa actividad. Adicionalmente, el gremio cafetero a trav&eacute;s de contribuciones parafiscales coadyuv&oacute; en forma decidida a la provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos en la zona cafetera.</p>     <p>Sin embargo, el argumento de Hirschman es tautol&oacute;gico y est&aacute;tico, si no se tiene en cuenta el contexto institucional que est&aacute; en la base de los eslabonamientos. Un producto o actividad tiene eslabonamientos, seg&uacute;n Hirschman, porque su efecto multiplicador es relativamente grande –medido por ejemplo a trav&eacute;s de la matriz insumo-producto. Es decir, el efecto multiplicador depende de las <i>caracter&iacute;sticas de la producci&oacute;n</i>, de los insumos demandados como proporci&oacute;n del valor de la producci&oacute;n. Por su parte, el &quot;enlace de consumo&quot; depende de las <i>caracter&iacute;sticas t&eacute;cnicas</i>, por ejemplo, de la relaci&oacute;n capital/trabajo, mientras que el &quot;enlace fiscal&quot; depende de las <i>instituciones fiscales</i>, en la medida en que efectivamente se cobren impuestos y estos sean realmente aprovechados para la dotaci&oacute;n de bienes p&uacute;blicos. No obstante, Hirschman no tiene una respuesta sobre el <i>origen y la magnitud</i> de los eslabonamientos.</p>     <p>El pa&iacute;s o regi&oacute;n no escoge el tipo de producto que le da el eslabonamiento m&aacute;s alto, pues aquel depende de su dotaci&oacute;n factorial, de la geograf&iacute;a y, en muchas ocasiones, de la suerte. Los eslabonamientos dependen menos del producto y de las caracter&iacute;sticas de la producci&oacute;n y m&aacute;s del tipo de incentivos que los productores y consumidores enfrentan. Por ejemplo, con respecto al eslabonamiento de &quot;consumo&quot; del caf&eacute;, sus efectos posteriores en la demanda agregada fueron el resultado de la transformaci&oacute;n de la estructura de los <i>derechos de propiedad</i> ocurrida a finales del siglo XIX y comienzos del XX, per&iacute;odo durante el cual campesinos y colonos se beneficiaron de la repartici&oacute;n de tierras p&uacute;blicas. En los lugares donde el n&uacute;mero de nuevos propietarios fue m&aacute;s grande, tambi&eacute;n lo fue la demanda de bienes y servicios y, por consiguiente, surgieron con m&aacute;s fuerza la manufactura y las industrias de bienes de consumo. As&iacute;, el eslabonamiento de consumo depende de la <i>concentraci&oacute;n de la propiedad</i>. Si el caf&eacute; se hubiese consolidado bajo el r&eacute;gimen de la <i>hacienda</i>, bajo relaciones laborales no capitalistas y una alta concentraci&oacute;n de la tierra, sus efectos sobre la manufactura y la demanda de bienes de consumo hubieran sido menores. Si la producci&oacute;n de banano del departamento del Magdalena de comienzos de siglo XX hubiese tenido, por ejemplo, la estructura de distribuci&oacute;n de la propiedad de la zona cafetera, existe una gran probabilidad de que el desarrollo industrial de esta regi&oacute;n hubiera estado muy por encima del observado (ver <a href="#c2">cuadro 2</a> del art&iacute;culo).</p>     <p>Algo similar ocurre con los efectos de la actividad aur&iacute;fera sobre la actividad comercial y financiera. Fue la estructura de <i>banca libre</i> (Echeverri, 1993) lo que permiti&oacute; canalizar en forma m&aacute;s eficiente los excedentes de esta explotaci&oacute;n, lo cual a su vez fue el resultado de las ideas de librecambio introducidas por los gobiernos liberales desde mediados del siglo XIX. En este sentido, fueron los cambios institucionales de la competencia bancaria los que hicieron posible los eslabonamientos de la miner&iacute;a. En relaci&oacute;n con los eslabonamientos fiscales del petr&oacute;leo y del carb&oacute;n, el pasado reciente colombiano nos indica que estos dependen fundamentalmente de la calidad de las <i>instituciones fiscales</i>. Por ejemplo, aunque Casanare y Arauca han gozado de rentas de regal&iacute;as petroleras por muchos a&ntilde;os, la provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos de estas regiones no se compadece con el monto de los recursos recibidos. La corrupci&oacute;n, el despilfarro y la mala calidad de la inversi&oacute;n han limitado severamente el efecto potencial de los &quot;eslabonamientos fiscales&quot;.</p>     <p>Se concluye que para un mejor entendimiento del efecto de los eslabonamientos sobre el desarrollo, es necesario determinar el tipo de instituciones de derechos de propiedad, de comercio y competencia, fiscales, etc. que limitan o multiplican su impacto. El actual an&aacute;lisis del desarrollo de pa&iacute;ses y regiones ha tomado muy en serio esta perspectiva.</p>     <p><b>Referencias</b></p>     <p>ECHEVERRI, L. (1993). &quot;La banca libre en Colombia&quot;, <i>en</i> Fabio S&aacute;nchez (comp.), <i>Ensayos de historia monetaria y bancaria de Colombia</i>. Bogot&aacute;: Tercer Mundo Editores.</p></font>      ]]></body><back>
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