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<journal-title><![CDATA[Cuadernos de Administración]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Una aproximación a los indicadores de la competitividad local y factores de la producción]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Conceptual basis and impact of the implementation of employment skills in an individual-organization relationship: Model of application in the Colombian printing industry]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The indicators of local productive sectors must be recognized In order to achieve greater levels of local competitiveness. This article concentrates on an analysis and evaluation of indicators of activity in productive sectors which are best adapted to the specific interests of local competitiveness: (i) production accounts, (ii) input-output matrix, (iii) foreign trade in local productive sectors, and (iv) spatial flows of production factors.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="4">    <center><b>Una aproximaci&oacute;n a los indicadores de la competitividad local y factores de la producci&oacute;n<sup>* </sup></b></center></font>     <p>    <center>Sergio A. Berumen<sup>**</sup></center></p>     <p>* El presente art&iacute;culo es producto de una reflexi&oacute;n te&oacute;rica a la que el autor lleg&oacute; luego de una estancia de investigaci&oacute;n en el Departamento de Econom&iacute;a de la Universidad Libre de Berl&iacute;n (de enero de 2004 a marzo de 2005). Dicha estancia fue financiada por la Fundaci&oacute;n Grupo Santander y el Instituto Polit&eacute;cnico Nacional. El art&iacute;culo cont&oacute; con la revisi&oacute;n y los valiosos comentarios de Fabio Bagnasco Petrelli (catedr&aacute;tico de la Universidad de Padua), Jes&uacute;s Ceja Pizano (catedr&aacute;tico del Instituto Polit&eacute;cnico Nacional), Teresa Freire Rubio (profesora titular de Escuela Superior de Marketing Comercial [ESIC]) y Petra Schoenghen (profesora titular de la Universidad Libre de Berl&iacute;n). Asimismo, ha sido evaluado por dos &aacute;rbitros an&oacute;nimos. A todos ellos mi m&aacute;s sincero agradecimiento. El art&iacute;culo se recibi&oacute; 02-12-2005 y se aprob&oacute; el 22-06-2006. </p>     <p>** Doctor en Econom&iacute;a, Universidad Complutense de Madrid, Espa&ntilde;a. Doctor en Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociolog&iacute;a, Universidad Pontifica de Salamanca, Espa&ntilde;a. Profesor titular del Instituto Polit&eacute;cnico Nacional (IPN), M&eacute;xico D. F. Profesor de la Escuela Superior de Gesti&oacute;n Comercial y Marketing, Madrid. Subdirector de Libros de Econom&iacute;a y Empresa, Madrid. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), M&eacute;xico, Nivel I. Director del grupo <i>Competitividad y Desarrollo Local en la Econom&iacute;a Global</i>. Su principal &aacute;rea de estudio es la competitividad y el desarrollo econ&oacute;mico local y su enfoque te&oacute;rico dominante es el neoschumpeteriano. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:sberumen@ipn.edu">sberumen@ipn.edu</a>. </p>     <p>RESUMEN </p>     <p>Para lograr mejores niveles de competitividad local es necesario reconocer los indicadores de los sectores productivos locales. Este art&iacute;culo se centra en analizar y en evaluar los indicadores de actividad de aquellos sectores productivos que mejor se adaptan a los intereses espec&iacute;ficos de la competitividad local: (i) las cuentas de producci&oacute;n; (ii) la matriz insumo-producto; (iii) el comercio exterior de los sectores productivos locales, y (iv) los flujos espaciales de los factores de la producci&oacute;n. </p>     <p><b>Palabras clave</b>: competitividad local, desarrollo econ&oacute;mico local, sectores productivos locales, indicadores de actividad. </p> <font size="4">    <center><b>Conceptual basis and impact of the implementation of employment skills in an individual-organization relationship. Model of application in the Colombian printing industry</b></center></font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>ABSTRACT </p>     <p>The indicators of local productive sectors must be recognized In order to achieve greater levels of local competitiveness. This article concentrates on an analysis and evaluation of indicators of activity in productive sectors which are best adapted to the specific interests of local competitiveness: (i) production accounts, (ii) input-output matrix, (iii) foreign trade in local productive sectors, and (iv) spatial flows of production factors. </p>     <p><b>Key words:</b> Local competitiveness, local economic development, local productive sectors, activity indicators. </p>     <p><b>1. La competitividad local en el entorno <i>glocal</i></b></p>     <p>En el mundo hay una preocupaci&oacute;n por investigar y precisar los requisitos necesarios para elevar la competitividad de los pa&iacute;ses y las regiones, en general, y de las organizaciones, en particular. El t&eacute;rmino <i>competitividad </i>tiene sus or&iacute;genes en el concepto proveniente del ingl&eacute;s <i>competitiveness</i>, que significa justa, rivalidad. En lo concerniente al &aacute;mbito econ&oacute;mico, como lo han estudiado Spence y Hazard (1988); Dosi y Kogut (1993); Esser, Hillebrand, Messner y Meyer-Stamer (1996), y m&aacute;s recientemente Chell (2003), Schlesser (2004), Ricarte-Est&eacute;ves (2005), Mittal y Parganarya (2006), entre otros, se refiere a la creaci&oacute;n y mantenimiento de un mercado en el que participan numerosas empresas y donde se determina el precio conforme a la ley de la oferta y la demanda.</p>     <p>Stalk, Evan y Shulman (1992); Bradford (1994); Camis&oacute;n (1997 y 2001); Clark (2004), y Ferry (2004) se&ntilde;alan que a la competitividad se le asocia con una mayor productividad, de modo que los t&eacute;rminos<i> competitividad</i> y <i>productividad</i> se utilizan de manera indistinta, y en ocasiones se entiende el concepto de competitividad como la mayor penetraci&oacute;n en los mercados, en los crecientes flujos de inversi&oacute;n y en los menores costos unitarios laborales alcanzados. </p>     <p>Desde el punto de vista macroecon&oacute;mico, la competitividad es la capacidad de las empresas para competir en los mercados y, bas&aacute;ndose en su &eacute;xito, ganar cuota de mercado,    incrementar sus beneficios y crecer:    generar dividendos para los accionistas, y  valor y riqueza para la sociedad. Los factores determinantes de la competitividad organizacional son de dos tipos:</p>     <p>&#8226; Los primeros son los relacionados con los precios y los costos: (i) una empresa que produce un bien o servicio ser&aacute; m&aacute;s competitiva en la medida en que sea capaz de ofrecer menores precios que los de los competidores; (ii) sobre los precios de venta influyen los costos de los factores, como los costos de capital, de la mano de obra y de las materias primas, y (iii) las estrategias mayormente elegidas para ser m&aacute;s competitivos en este aspecto se orientan a reducir los costos de financiamiento, a compasar el incremento de los salarios con el crecimiento de la productividad y a desarrollar nuevas fuentes de energ&iacute;a, para depender menos de las fuentes tradicionales. </p>     <p>&#8226; Los segundos son los relacionados con: (i) la calidad de los productos; (ii) la incorporaci&oacute;n de mejoras tecnol&oacute;gicas en los procesos; (iii) las adecuaciones convenientes en la estructura organizacio nal; (iv) la gesti&oacute;n eficiente de los flujos de producci&oacute;n; (v) la capacidad para desarrollar y mantener relaciones con otras empresas; (vi) las buenas relaciones con el sector p&uacute;blico y las universidades y los centros de investigaci&oacute;n; (vii) el dise&ntilde;o, ingenier&iacute;a y fabricaci&oacute;n industrial; (viii) la optimizaci&oacute;n de la capacidades de los trabajadores a trav&eacute;s de la capacitaci&oacute;n, y (ix) la vital capacidad de generar procesos de Investigaci&oacute;n, Desarrollo e innovaci&oacute;n (I+D+i). </p>     <p>No obstante, a diferencia del &aacute;mbito microecon&oacute;mico, donde en t&eacute;rminos generales hay acuerdo en torno a las competencias de la competitividad, en el macroecon&oacute;mico no existe un acuerdo generalizado. A efectos del presente art&iacute;culo, la competitividad macroecon&oacute;mica la entendemos como la capacidad de los pa&iacute;ses, las regiones o las localidades para producir bienes y servicios que compitan eficientemente con el exterior y, si es posible, en el exterior. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Algunos de los indicadores que sirven para medir la competitividad de un pa&iacute;s, regi&oacute;n o localidad son <i>ex ante</i>, es decir, miden algunos de los valores de los factores determinantes de la capacidad competitiva de un pa&iacute;s, regi&oacute;n o localidad, como el &iacute;ndice de precios, las variables tecnol&oacute;gicas y las relacionadas con el entorno institucional. Otros son <i>ex post</i>, esto es, miden los resultados, como las cuotas de mercado y la balanza comercial, la ratio de exportaciones-importaciones y la tasa de exposici&oacute;n a la competencia internacional, interregional y entre localidades. Unos cuantos organismos internacionales &#8211;como la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;micos (OCDE)&#8211; utilizan indicadores como el producto interno bruto (PIB) per c&aacute;pita, la evoluci&oacute;n y crecimiento del PIB, el crecimiento del empleo y la productividad laboral y la productividad total de los factores. Es lo que para Solow (1957) no se debe al trabajo o al capital f&iacute;sico, sino que es atribuible al progreso t&eacute;cnico. Sin embargo, hay otros indicadores de suma importancia que hasta hace poco tiempo no se hab&iacute;an considerado en su justa medida, como la inversi&oacute;n extranjera directa (IED), la transferencia de tecnolog&iacute;a, los movimientos de capital y las capacidades de generar procesos de I+D+i. </p>     <p>Derivado del estudio de &eacute;stos y otros indicadores de competitividad, autores como Bleeke (1990); Tidd, Bessant y Pavitt (2001); Crew (2004), y Berumen (2005) han concluido que la competitividad es la consecuencia natural que se ha derivado del continuo e intenso cambio y aprendizaje de los pa&iacute;ses, las regiones, las localidades y las organizaciones en el contexto de globalizaci&oacute;n que prevalece en la actualidad. Por lo tanto, en el caso del sector productivo, las empresas compiten entre s&iacute; por una porci&oacute;n del mercado, mientras que las naciones, las regiones y las localidades compiten por segmentos de los mercados globales. De ah&iacute; que la competitividad de un pa&iacute;s, regi&oacute;n o localidad est&eacute; dada por los est&aacute;ndares por medio de los cuales &eacute;stos pueden producir bienes y servicios que cumplan con las exigencias del mercado internacional y que mantengan y ampl&iacute;en los ingresos reales de sus ciudadanos. En consecuencia, las categor&iacute;as espec&iacute;ficas de la competitividad son: </p>     <p>&middot; Competitividad en el pa&iacute;s, regi&oacute;n o localidad: considera hasta qu&eacute; punto un ambiente nacional es favorable para el crecimiento econ&oacute;mico. </p>     <p>&middot; Competitividad en el sector: hace hincapi&eacute; en si un sector en particular ofrece potencial para crecer y si ofrece atractivos rendimientos sobre la inversi&oacute;n. </p>     <p>&middot; Competitividad en la empresa: es la habilidad para dise&ntilde;ar, producir y vender bienes y servicios, cuyas cualidades de precios y no precios forman una serie de beneficios m&aacute;s atractivos que los de los competidores. </p>     <p>Las prioridades para que una localidad sea competitiva en el rengl&oacute;n manufacturero deben cumplir los siguientes aspectos: </p>     <p>&middot; Dar menos importancia a los resultados financieros a corto plazo e invertir en investigaci&oacute;n y desarrollo, y los resultados incorporarlos a procesos de innovaci&oacute;n. </p>     <p>&middot; Modificar las estrategias corporativas para incluir respuestas a la competencia extranjera. A su vez, esto implica invertir m&aacute;s en las personas y en equipo para mejorar la capacidad productiva. </p>     <p>&middot; Eliminar las barreras de comunicaci&oacute;n dentro de las organizaciones y reconocer que existen intereses mutuos con otras organizaciones. </p>     <p>&middot; Reconocer que la fuerza de trabajo es un recurso que se debe fortalecer, y no un costo que debe evitarse. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&middot; Regresar a los fundamentos de la direcci&oacute;n de las operaciones de producci&oacute;n: (i) incorporar la calidad durante la etapa de dise&ntilde;o y (ii) conceder una mayor importancia a las innovaciones en los procesos y no s&oacute;lo en los productos. </p>     <p>Adicionalmente, como lo han estudiado Porter (1985 y 1999); Ansari, Hashemzadeh y Xi (2000); Roberts (2004); Couret-Branco (2005); entre otros, la competitividad requiere un plan estrat&eacute;gico que defina c&oacute;mo va a competir el pa&iacute;s, la regi&oacute;n, la localidad o la organizaci&oacute;n; cu&aacute;les deben ser sus objetivos, y qu&eacute; pol&iacute;ticas ser&aacute;n necesarias para alcanzar tales objetivos. Una vez definidos estos aspectos, las pol&iacute;ticas ser&aacute;n las variables de operaci&oacute;n por medio de las cuales se tratar&aacute; de alcanzar los objetivos. Estas variables se refieren a las caracter&iacute;sticas de la mano de obra, la l&iacute;nea de productos, la distribuci&oacute;n, la investigaci&oacute;n y desarrollo, las finanzas, las compras, la fabricaci&oacute;n, las ventas y mercados meta, entre otros. Se trata de los factores orientados a la diferenciaci&oacute;n y la originalidad que cada organizaci&oacute;n debe potenciar para obtener una ventaja competitiva, es decir, una posici&oacute;n &uacute;nica que la organizaci&oacute;n debe desarrollar con respecto a sus competidores. </p>     <p>Para crear y desarrollar una ventaja competitiva, las organizaciones deben desplegar recursos y habilidades, denominados <i>competencias distintivas</i>, como eficiencia, calidad, honestidad con la que se desempe&ntilde;an trabajadores y directivos, actualizaci&oacute;n y renovaci&oacute;n de activos fijos y eficacia en los procesos orientados a la distribuci&oacute;n. Una ventaja competitiva puede generar utilidades si las diferencias originan beneficios para un grupo determinado de clientes o de ciudadanos. Los consumidores o usuarios valoran los beneficios y generalmente est&aacute;n dispuestos a pagar por ello. Estas ventajas puedan sostenerse durante un per&iacute;odo determinado, aunque a la postre requieren nuevos procesos de innovaci&oacute;n y la capacidad para asimilar las necesidades impuestas por el paradigma tecnoecon&oacute;mico entrante. </p>     <p>La gesti&oacute;n de cualquier organizaci&oacute;n debe de ser capaz de enfrentar con &eacute;xito las fuerzas competitivas que se generan en cualquier tipo de sector industrial o regi&oacute;n productiva. Cada sector industrial tiene una mezcla &uacute;nica de fuerzas competitivas, aunque existen similitudes que permiten generalizar sobre las fuerzas m&aacute;s destacadas que conforman la competencia en sectores espec&iacute;ficos, como: </p>     <p>&middot; La rivalidad entre competidores actuales (donde es muy valorada la competencia en el precio y la calidad), que tiende a reducir los ingresos o a aumentar los costos en las inversiones. </p>     <p>&middot; Los competidores potenciales (actualmente fuera del sector), porque son una amenaza para las organizaciones; en muchos casos su ingreso en el mercado depende de la liberaci&oacute;n o no de barreras que protegen a las organizaciones ya instaladas. Asimismo, la presencia de los competidores potenciales genera que los consumidores o usuarios (si bien est&aacute;n a&uacute;n cautivos, s&oacute;lo lo estar&aacute;n hasta cuando se constituya la entrada definitiva de los nuevos competidores) eleven sus expectativas y exigencias. Si las barreras son elevadas o la organizaci&oacute;n reci&eacute;n llegada es eficazmente contraatacada por los competidores establecidos con anterioridad, las amenazas tender&aacute;n a reducirse. </p>     <p>&middot; La nueva competencia basada en productos sustitutos o suced&aacute;neos, que tiende a generar una reducci&oacute;n en los precios y las utilidades de las organizaciones establecidas. </p>     <p>&middot; Una mayor fuerza negociadora de los clientes o usuarios, que impacta en la reducci&oacute;n de los precios y generalmente implica una exigencia mayor a los proveedores en cuanto a la calidad de los productos y servicios, o mejores opciones de servicio a&ntilde;adido, como lo son las garant&iacute;as. </p>     <p>&middot; El poder negociador de los proveedores (bajo la amenaza de elevar los precios, reducir los productos o servicios o las garant&iacute;as), que impacta en las empresas que conforman un sector industrial. Esto puede afectar negativamente la rentabilidad de las organizaciones. </p>     <p>Por lo tanto, para ser m&aacute;s competitivos y reducir el riesgo ante las amenazas, hay tres tipos de estrategias: (i) ser l&iacute;deres en costos, (ii) l&iacute;deres en diferenciaci&oacute;n y (iii) l&iacute;deres con base en una alta segmentaci&oacute;n o enfoque. En primer lugar, el liderazgo en costos reside en que una organizaci&oacute;n se proponga ser el productor de menor costo en su sector industrial (las fuentes de las ventajas en el costo son variadas y en buena medida dependen de la estructura del sector). Pueden incluir la persecuci&oacute;n de las econom&iacute;as de escala, la generaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a propia, el acceso preferencial a materias primas, entre otras. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En segundo lugar, en una estrategia basada en la diferenciaci&oacute;n una organizaci&oacute;n buscar&aacute; ser &uacute;nica en su sector industrial y poseer algunas dimensiones que sean ampliamente valoradas por los compradores; luego, la organizaci&oacute;n selecciona uno o m&aacute;s atributos que varios compradores perciben como importantes y se orienta en exclusiva a satisfacer esas necesidades. Su exclusividad es recompensada con la posibilidad de poder imponer elevados precios por sus productos o servicios. </p>     <p>Finalmente, la estrategia de enfoque difiere de las dos anteriores, porque reposa en la elecci&oacute;n de un panorama de competencia m&aacute;s estrecho dentro de un sector industrial. Consiste en que el <i>enfocador</i> selecciona un grupo o segmento del sector industrial y ajusta su estrategia a servirle con el mayor grado posible de exclusividad (por lo tanto, excluye a otros). Esta estrategia tiene dos variantes: (i) en el enfoque de costo, una organizaci&oacute;n busca una ventaja basada en el costo en un segmento espec&iacute;fico, y (ii) en el enfoque de diferenciaci&oacute;n, donde, adem&aacute;s, la organizaci&oacute;n busca distinguirse en un segmento espec&iacute;fico. Ambas variantes de la estrategia de enfoque reposan en la diferencia entre los segmentos espec&iacute;ficos, denominados <i>segmentos blanco</i> del <i>enfocador</i> y otros segmentos en el sector industrial. </p>     <p>Adicional a las anteriores perspectivas, Felgueres (2005) ha denominado las categor&iacute;as tradicionales de decisi&oacute;n en las que se ha sustentado la competitividad como: </p>     <p>&middot; La competitividad generada por cada organizaci&oacute;n, donde las organizaciones deben buscar formas eficaces para elevar la productividad estrat&eacute;gica y operativa, y sus relaciones con el mercado. </p>     <p>&middot; La competitividad por sectores, donde el sector en el que compite la organizaci&oacute;n debe integrar la mayor&iacute;a de las organizaciones en la b&uacute;squeda de soluciones a problemas o conflictos comunes. </p>     <p>&middot; La competitividad auspiciada por el gobierno, donde los gobiernos nacionales, regionales y locales deben realizar acciones para favorecer la competitividad de los sectores industriales y de las organizaciones que los conforman.<sup><a href="#Nota1">1</a> </sup></p>     <p>Como se ha visto, los factores clave de la competitividad se forman de la participaci&oacute;n relativa en el mercado; la calidad de los productos y servicios; la rentabilidad de los proyectos; la cobertura de los canales de distribuci&oacute;n; la reputaci&oacute;n de los productos y servicios; la consistencia y valor cient&iacute;fico o tecnol&oacute;gico de la investigaci&oacute;n y el desarrollo; las relaciones entre el gobierno, los empresarios y la universidad y los centros de investigaci&oacute;n; el establecimiento de s&oacute;lidos lazos con la comunidad anfitriona, y la efectividad de los procesos de innovaci&oacute;n (v&eacute;ase Kuklinski, 2004; Serralde, 2005). Lo anterior conlleva a simplificar que la competitividad, como elemento del desarrollo local, contiene los elementos de calidad, precio y servicio estudiados originalmente por Juran y Gryna (1994). </p>     <p>En lo referente a las caracter&iacute;sticas del producto (para el exclusivo caso del sector productivo), la competitividad ejerce un efecto importante en los ingresos derivados por ventas a trav&eacute;s del mercado, en los precios adecuados y en los servicios posventa; asimismo, la falta de errores tiene un mayor efecto en los costos a trav&eacute;s de la reducci&oacute;n de desperdicios, quejas y otros resultados derivados. </p>     <p>En suma, para el caso de la administraci&oacute;n empresarial, el aspecto m&aacute;s destacado es que la calidad se encuadra en la satisfacci&oacute;n del cliente. Sin embargo, para nuestro caso, que es el estudio del desarrollo local, la calidad la definimos como la satisfacci&oacute;n del ciudadano en la concreci&oacute;n de los fines aspirados para alcanzar un mejor nivel de vida y mejores condiciones para el desarrollo econ&oacute;mico. </p>     <p>En este sentido, la competitividad cobra una perspectiva mayor, pues a&ntilde;ade los otros dos conceptos: precio y servicio. Los factores definidos por la competitividad explican la calidad, y a partir de ello se deducen los factores que determinan la satisfacci&oacute;n del ciudadano, que es un ente mucho m&aacute;s complejo que el cliente. Los determinantes de la satisfacci&oacute;n del ciudadano son las caracter&iacute;sticas del producto o servicio, la falta de deficiencias o errores en la gesti&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos y el ejercicio del poder y de la <i>res publicae</i>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>2. Indicadores de los sectores productivos locales y flujos de la producci&oacute;n </b></p>     <p>En el af&aacute;n de lograr una mejor competitividad local, es necesario reconocer los indicadores de los sectores productivos locales, los cuales son los &iacute;ndices tanto de especializaci&oacute;n como de dispersi&oacute;n, las matrices insumo-producto y el an&aacute;lisis de proyectos. Estos &iacute;ndices presuponen que muchos de los elementos ya est&aacute;n creados, como mano de obra capacitada, fuentes de financiamiento internacional, empresas complementarias, entre otros. Por consiguiente, puede ser negativo intentar retomar parte de los activos de un sector productivo local ya desarrollado e insertarlo en otro en formaci&oacute;n. Deben considerarse tres elementos en la declinaci&oacute;n y evoluci&oacute;n hacia un rejuvenecimiento o hacia la desaparici&oacute;n de los sectores productivos locales: </p>     <p>&middot; El grado de compromiso con el modelo de desarrollo anterior. Un gran <i>compromiso</i> puede llevar a la <i>par&aacute;lisis social</i> e impedir las modificaciones necesarias. No se debe perder de vista que el &eacute;xito anterior origina una serie de inercias en cuanto a actitudes, rutinas y actividades que son dif&iacute;ciles de romper; &eacute;stas se acent&uacute;an cuando las industrias declinantes pagan mayores remuneraciones que las industrias nacientes. </p>     <p>&middot; La capacidad de movilizaci&oacute;n social de las autoridades. Gobiernos con limitada credibilidad e incapaces de generar suficiente confianza constituyen un freno importante hacia el cambio. </p>     <p>&middot; La actitud de la poblaci&oacute;n. En este caso, una poblaci&oacute;n con firmes deseos de progreso y superaci&oacute;n es un gran activo que debe valorarse, mientras que una poblaci&oacute;n con escaso sentido de compromiso, conformista y que no es capaz de generar confianza, es un pasivo. </p>     <p>En el inter&eacute;s de potenciar un sector productivo local es necesario observar si est&aacute; fundado en una actitud empresarial o si es el fruto de una actitud rentista de capitalistas que pretenden actuar como empresarios o de decisiones pol&iacute;ticas de gobierno. Tal distinci&oacute;n entre capitalista y empresario debe ser clara, porque los objetivos y la fuente de ingresos de ambos difieren notablemente. Cabe recordar que en el enfoque schumpeteriano el empresario busca (v&eacute;anse Kogut, 1993; Lydall, 1998; Griffith, 1999, y Paganetto, 2004): (i) colocar nuevos productos en el mercado, (ii) abrir nuevos mercados para sus productos, (iii) poner en funcionamiento nuevos procesos de producci&oacute;n y (iv) encontrar nuevas fuentes de abastecimiento. La fuente de ingresos del empresario es la ganancia extraordinaria que obtiene su empresa porque sus procesos son distintos a los dem&aacute;s, y para ello enfrenta la incertidumbre en nombre de los que conf&iacute;an en su palabra, sean capitalistas, clientes, proveedores o empleados. Para &eacute;ste, la empresa es su vida. </p>     <p>Por el contrario, la fuente de ingresos del capitalista son los intereses y las <i>ganancias de capital</i> sobre su <i>inversi&oacute;n</i>, frecuentemente de tipo financiero; gusta de la apacible seguridad de un dinero <i>bien ganado</i>: la empresa no es la principal fuente de su inter&eacute;s. Por otro lado, si el sector productivo local se funda en una decisi&oacute;n de gobierno que ha estado motivada por intereses de grupo, partidistas o de otra &iacute;ndole ajena al esp&iacute;ritu del empresario, lo m&aacute;s probable es que el intento fracase. </p>     <p>A partir de lo anterior es posible se&ntilde;alar y analizar los indicadores de actividad de los sectores productivos locales que mejor se adaptan a los intereses espec&iacute;ficos de la competitividad local: (2.1) las cuentas de producci&oacute;n, (2.2) la matriz insumo producto, (2.3) el comercio exterior de los sectores productivos locales y (2.4) los flujos espaciales de los factores de la producci&oacute;n. </p>     <p><b>2.1<i> Las cuentas de producci&oacute;n </i></b></p>     <p>Un primer indicador de la competitividad y de la actividad de un sector productivo local, estudiado por Brusco (2005), Jensen y Olsen (2005), Berumen (2006a), entre otros, est&aacute; constituido por las cuentas de producci&oacute;n de la regi&oacute;n donde se ubica &#8211;preferentemente detallado en el distrito industrial que se desee estudiar&#8211;. La principal limitante de las cuentas de producci&oacute;n regionales y locales es que se recaban en el &aacute;mbito de unidad pol&iacute;tico-administrativa, raz&oacute;n por la cual rara vez coinciden con el concepto y extensi&oacute;n territorial del sector productivo local o distrito industrial marshalliano. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto hace necesario recurrir a la informaci&oacute;n municipal (o, si es posible, a divisiones a&uacute;n menores) en un intento por aproximar la actividad del sector productivo local con el de la regi&oacute;n nodal a la que pertenece. Existen tres tipos de regionalizaciones b&aacute;sicas: la homog&eacute;nea simple, la homog&eacute;nea compuesta y la nodal. Las dos regionalizaciones homog&eacute;neas sirven para identificar la extensi&oacute;n de un fen&oacute;meno determinado que constituye una regi&oacute;n. Una regionalizaci&oacute;n nodal se basa en la interacci&oacute;n econ&oacute;mico-admi-nistrativa entre unidades territoriales colindantes: es la intensidad de la interacci&oacute;n lo que define la extensi&oacute;n de la regi&oacute;n. En virtud de que un sector productivo local est&aacute; definido por la intensidad y complementariedad de las interacciones econ&oacute;mico-ad-ministrativas, esta regionalizaci&oacute;n es la m&aacute;s adecuada para su an&aacute;lisis. </p>     <p>En este caso, los indicadores de actividad son los derivados de las cuentas nacionales y de los censos econ&oacute;micos (particularmente v&eacute;ase Aki, Wong y Watanabe, 2004): (i) producci&oacute;n bruta, (ii) valor agregado, (iii) empleo (iv) inversi&oacute;n bruta fija y (v) n&uacute;mero y tama-&ntilde;o de establecimientos. Esta informaci&oacute;n debe detallarse por clase de actividad econ&oacute;mica y, de ser posible, por producto espec&iacute;fico. A partir de estos datos brutos es posible obtener diversos &iacute;ndices que son de utilidad para el an&aacute;lisis de los sectores productivos locales. Algunos de estos &iacute;ndices son: </p>     <p>&middot; Capital f&iacute;sico a empleo: indicador de la capitalizaci&oacute;n de la actividad. Si no es posible obtener este &iacute;ndice, se puede emplear inversi&oacute;n bruta fija a empleo e, idealmente, inversi&oacute;n neta fija a generaci&oacute;n neta de empleos.</p>     <p>&middot; Producci&oacute;n bruta a inversi&oacute;n bruta y, de ser posible, producci&oacute;n bruta a inversi&oacute;n acumulada neta. </p>     <p>&middot; Producci&oacute;n bruta a empleo.</p>     <p>&middot; Valor agregado a producci&oacute;n bruta y producci&oacute;n bruta menos valor agregado, para obtener la demanda intermedia. </p>     <p>&middot; Producci&oacute;n bruta entre establecimientos y su s&iacute;mil, valor agregado entre establecimientos. Estos indicadores, junto con los dos siguientes, proporcionan una medida del tama&ntilde;o medio de establecimiento en el sector productivo local. Este dato sirve para analizar las caracter&iacute;sticas del sector productivo local y conocer sus actividades principales (en las que frecuentemente presenta un tama&ntilde;o de establecimiento mayor a la media nacional).</p>     <p>&middot; Inversi&oacute;n bruta fija entre establecimientos.</p>     <p>&middot; Empleo entre establecimientos. </p>     <p>Entre los &iacute;ndices que se pueden estimar con las cuentas de producci&oacute;n tenemos: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&middot; &Iacute;ndice de dispersi&oacute;n industrial (IDI): mide el grado de concentraci&oacute;n industrial de una actividad econ&oacute;mica en un territorio determinado. Se estima mediante: </p>     <p><img src="/img/revistas/cadm/v19n31/a06f1.jpg"></p>     <p>Donde X<sub>i</sub><sub> </sub>es la participaci&oacute;n del sector productivo local <i>i</i> en la actividad econ&oacute;mica que se analice y <i>n</i> es el n&uacute;mero de regiones o sectores productivos locales en que se divida el pa&iacute;s en el estudio emprendido. Cuando la actividad se distribuye uniformemente en el territorio analizado, este &iacute;ndice toma un valor igual a la unidad. Cuando la actividad se concentra en un s&oacute;lo punto del espacio geogr&aacute;fico estudiado, el &iacute;ndice adquiere un valor de cero. </p>     <p>&middot; &Iacute;ndice de especializaci&oacute;n industrial (IEI): mide el grado de especializaci&oacute;n hacia una rama o clase de actividad econ&oacute;mica del sector productivo de la regi&oacute;n o localidad en estudio. Se estima mediante: </p>     <p><img src="/img/revistas/cadm/v19n31/a06f2.jpg"></p>     <p>Donde S<sub>i</sub> es la participaci&oacute;n de la clase de actividad en la actividad total o sectorial de la regi&oacute;n, y h(max), el logaritmo natural del n&uacute;mero de sectores, ramas o clases de actividad econ&oacute;mica consideradas en el estudio. Si todas las actividades estudiadas tienen una misma participaci&oacute;n, el &iacute;ndice toma un valor de cero. Si la actividad econ&oacute;mica de la regi&oacute;n o localidad se especializa en una sola clase de actividad, el &iacute;ndice toma un valor de 100. </p>     <p>&middot; Coeficiente de localizaci&oacute;n industrial </p>     <p><img src="/img/revistas/cadm/v19n31/a06f3.jpg"></p>     <p>Donde Q<sub>ir</sub> es la producci&oacute;n bruta de la industria <i>i</i> en el sector productivo de la regi&oacute;n o localidad <i>r</i>; Q<sub>r</sub>, la producci&oacute;n agregada de la regi&oacute;n o localidad <i>r</i>; Q<sub>i</sub>, la producci&oacute;n de la industria <i>i</i>, y Q, la producci&oacute;n agregada nacional. Un valor del &iacute;ndice mayor a la unidad indica que la participaci&oacute;n de la industria <i>i</i> en la regi&oacute;n o sector productivo local <i>r</i> es mayor a su participaci&oacute;n en el agregado nacional, lo que indica una especializaci&oacute;n regional en tal industria. </p>     <p>En resumen, el uso de las cuentas de producci&oacute;n permite identificar especializaci&oacute;n, concentraci&oacute;n, productividad y tama&ntilde;o medio de establecimiento; pero no permiten profundizar suficientemente en la principal caracter&iacute;stica de los sectores productivos locales, como lo es la complementariedad interna de sus actividades. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>2.2<i> Matriz insumo-producto </i></b></p>     <p>La tabla de relaciones intersectoriales con tecnolog&iacute;a de coeficientes fijos (tecnolog&iacute;a Leontieff) y sin cambio tecnol&oacute;gico es un instrumento &uacute;til para analizar las relaciones entre las distintas actividades del sector productivo regional o local y, en el corto plazo, para reconocer oportunidades de negocio e inversi&oacute;n. Como lo han estudiado Besanko y Cohen (2005) y Ghemawat (2005), a efectos de identificar estas oportunidades es necesario comparar las transacciones actualmente existentes en el sector productivo local y las tecnol&oacute;gicamente posibles (determinadas mediante estudios de ingenier&iacute;a) o las existentes en los sectores productivos locales m&aacute;s desarrollados con el mismo giro dominante. </p>     <p>Posteriormente se compara la demanda existente entre el sector productivo regional o local y el tama&ntilde;o m&iacute;nimo eficiente de planta. Si la demanda resulta superior, se entrevista a los empresarios de las actividades inmediatas anteriores y posteriores en el sector productivo local, con la finalidad de conocer el motivo por el cual tal actividad no se ha desarrollado en dicho espacio geogr&aacute;fico. Dependiendo de las causas a las que apunte el estudio, se pueden sugerir diversas soluciones, que van des-de la aceptaci&oacute;n de la situaci&oacute;n corriente hasta la b&uacute;squeda de captaci&oacute;n de inversi&oacute;n extranjera directa, de inversi&oacute;n p&uacute;blica, de aportaciones de capital de riesgo por la banca de desarrollo, de fomento de alianzas entre empresas conjuntas, de la petici&oacute;n a las autoridades responsables para la modificaci&oacute;n de leyes y reglamentos, de la construcci&oacute;n de la infraestructura requerida o, como en el caso de la Uni&oacute;n Europea, de ayudas comunitarias provenientes de Bruselas (v&eacute;ase Holmstr&ouml;m y Huesca, 2006). En cualquier caso, es necesaria una cuidadosa evaluaci&oacute;n costo-beneficio en conjunto con las asociaciones empresariales m&aacute;s relacionadas con la posible oportunidad identificada. </p>     <p>No obstante, pese a los beneficios que esta herramienta posee, tambi&eacute;n presenta limitaciones. En el aspecto pr&aacute;ctico, en muchos pa&iacute;ses no existe siquiera una matriz insumo-producto nacional, mucho menos locales. Esto se deriva de una confusi&oacute;n entre el instrumento y su uso. En ocasiones, se ha considerado la matriz insumo-producto una herramienta al servicio de la pol&iacute;tica intervencionista estatal de los gobiernos proteccionistas del pasado. Esto contrasta fuertemente con los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea, en varios de los cuales incluso existen matrices insumo-producto locales, como es el caso de Francia, Alemania, Inglaterra, B&eacute;lgica, Holanda, Dinamarca, Suecia y Finlandia. Si se desea aplicar esta herramienta, se necesita comenzar por estimar la matriz local desde la obtenci&oacute;n de la informaci&oacute;n estad&iacute;stica b&aacute;sica (esto implica realizar un censo econ&oacute;mico de la regi&oacute;n que se va a estudiar). </p>     <p>Debe recordarse que los supuestos de rendimientos constantes a escala, coeficientes fijos y tecnolog&iacute;a estable hacen de la matriz insumo-producto un instrumento anal&iacute;tico de corto plazo. Asimismo, esta herramienta se caracteriza por que usualmente la informaci&oacute;n necesaria para elaborar esta matriz es costosa y no siempre es exacta, debido al ocultamiento de informaci&oacute;n de parte de los agentes. En el plano anal&iacute;tico o te&oacute;rico, este instrumento est&aacute; limitado a las complementariedades tecnol&oacute;gicas entre actividades, y suele pasar por alto las complementariedades comerciales y las interacciones sociales dentro del sector productivo local. </p>     <p>Por una parte, el desarrollo de habilidades b&aacute;sicas dentro del sector productivo local implica el desarrollo de inflexibilidades b&aacute;sicas; esto es, al especializarse en ciertas actividades, los habitantes del sector productivo local generan una cierta <i>ceguera</i> respecto a oportunidades comerciales y a complementariedades no existentes en su sector productivo local. En este sentido, los intereses gremiales y regionales pueden impedir que las complementariedades tecnol&oacute;gicas se conviertan en complementariedades comerciales. </p>     <p>Por otra parte, la especializaci&oacute;n del sector productivo local hace que se desarrolle un lenguaje t&eacute;cnico que excluye a otras profesiones, y a&ntilde;adidamente se tiende a la evoluci&oacute;n de modismos locales, los cuales impiden el acceso a los &#8220;extranjeros&#8221;, aunque sean del mismo gremio. Esto hace que las comunicaciones sean esencialmente locales y t&aacute;citas. Si bien esto facilita la comunicaci&oacute;n y el sentido de identidad y pertenencia dentro del sector productivo local, al facilitar el conservar <i>secretos comerciales</i>, tambi&eacute;n limita el acceso a nuevos conocimientos complementarios o rivales de los existentes en el sector productivo. En la fase de decadencia, los sectores productivos locales se convierten en entidades encerradas en s&iacute; mismas. </p>     <p>Un ejemplo frecuente es el desarrollo de sectores productivos locales basados en industrias relacionadas con la ingenier&iacute;a mec&aacute;nica o la ingenier&iacute;a qu&iacute;mica, cuyos c&oacute;digos t&aacute;citos dificultan la incorporaci&oacute;n al sector productivo local de las empresas que manufacturan los instrumentos de medici&oacute;n y control electr&oacute;nicos necesarios para la actividad de dicho sector productivo. En situaciones extremas, esta condici&oacute;n hace que el sector productivo local dependa de los desarrollos en otros sectores de esta actividad claramente complementaria. En resumen, estos elementos notoriamente sociales son desde&ntilde;ados en las matrices insumo-producto, porque este instrumento no fue desarrollado para incluirlos: son un instrumento derivado de la visi&oacute;n mecanicista del mundo, y esto delimita sus usos y aplicaciones. </p>     <p><b>2.3<i> El comercio exterior de los sectores productivos locales </i></b></p>     <p>Aun m&aacute;s que para el an&aacute;lisis de una econom&iacute;a nacional, para una regi&oacute;n o un sector productivo local dentro de ella, la demanda extrarregional es el <i>motor del crecimiento</i>. Para Huerta (2003), Easterly (2003), Armstrong y Taylor (2004) y Berumen (2002 y 2004), la influencia de este <i>motor del crecimiento</i> depende de varios aspectos: (i) el crecimiento de los pa&iacute;ses, las regiones o localidades a los que se exporta; (ii) la elasticidad ingreso de la demanda <i>externa</i> por los productos locales; (iii) las elasticidades precio de la demanda por exportaciones; (iv) los costos de factores e insumos intermedios, y (v) el desarrollo tecnol&oacute;gico. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En las fases primarias del desarrollo de un sector productivo local, el impulso proviene de un choque externo que implica lo siguiente: (i) el incremento de la demanda por un recurso natural de la regi&oacute;n; (ii) la reducci&oacute;n o eliminaci&oacute;n de actividades existentes, lo que libera recursos; (iii) la creaci&oacute;n de demanda por productos manufacturados localmente, y (iv) la obligaci&oacute;n de un cam-bio organizacional o institucional en la regi&oacute;n o localidad. Asimismo, el efecto de este choque externo depender&aacute; de: (i) la capacidad de la localidad para aprovechar dicho choque para introducir cambios tecnol&oacute;gicos y organizacionales en las empresas e instituciones locales; (ii) la capacidad para cubrir con producci&oacute;n local la nueva demanda por insumos intermedios y por bienes de capital; (iii) la capacidad de cubrir con producci&oacute;n local las demandas de mayor crecimiento (con la reasignaci&oacute;n factorial impl&iacute;cita), y (iv) la capacidad de la regi&oacute;n para lograr una mayor escala de producci&oacute;n, especializaci&oacute;n y curvas de aprendizaje de alta pendiente. </p>     <p>Las exportaciones pueden inducir procesos de causalidad acumulativa aun bajo condiciones de rendimientos constantes a escala y tecnolog&iacute;a est&aacute;tica, al permitir la reducci&oacute;n de costos mediante la especializaci&oacute;n y el desarrollo de econom&iacute;as de escala. La productividad conjunta de los factores de la producci&oacute;n aumentar&aacute; en el tiempo. Estas ventajas se acrecentar&aacute;n si los efectos din&aacute;micos son favorables a la localidad; esto es, si el conocimiento tiene un car&aacute;cter acumulativo y geogr&aacute;ficamente concentrado (v&eacute;anse Helpman y Krugman, 1985; Krugman, 1990; Lazonick, 2001; Grimwade, 2005). La localidad que obtenga una ventaja tender&aacute; a incrementarla a lo largo del tiempo, a menos que se d&eacute; un cambio de trayectoria tecnol&oacute;gica o paradigma tecnoecon&oacute;mico que haga que el conocimiento acumulado, las rutinas y alianzas establecidas se conviertan en un lastre que impidan la oportuna adaptaci&oacute;n a nuevas condiciones. </p>     <p>La competitividad de la localidad, su crecimiento y la direcci&oacute;n y composici&oacute;n de su comercio exterior est&aacute;n determinados por: </p>     <p>&middot; En el corto plazo, la capacidad de la localidad para orientar los factores de la producci&oacute;n hacia las actividades en las que registren la mayor productividad conjunta. </p>     <p>&middot; En el mediano plazo, la capacidad de incrementar los acervos de factores. </p>     <p>&middot; En el largo plazo, la capacidad de la localidad para mejorar calidad, organizaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n de los acervos de los factores de la producci&oacute;n a su disposici&oacute;n. </p>     <p>A su vez, las relaciones comerciales con otras regiones, localidades o sectores productivos imponen una limitante a la tasa de crecimiento de la localidad, dada por el crecimiento de las regiones y localidades con las que mantiene relaciones comerciales (&#8710;%z), la elasticidad ingreso de la demanda por sus exportaciones (&#949;) y la elasticidad ingreso de su demanda por importaciones (&#960;). Esto se explica como sigue: </p>     <p align=center style='text-align:center'>&#8710;%y = [&#949;(&#8710;%z)]/&#960; </p>     <p>Esta es la llamada Ley Thirlwall (v&eacute;ase McCombie, 1989; Bazen y Thirwall, 1989). </p>     <p>Por lo tanto, el desarrollo de los sectores productivos locales est&aacute; determinado por dos fuentes de demanda, una local (que lo origina) y otra externa. En la medida en que la demanda local favorezca la especializaci&oacute;n y el crecimiento de la productividad, el sector productivo se vuelve competitivo y puede aprovechar la demanda procedente de otros sectores productivos de la regi&oacute;n, y eventual-mente del extranjero. Su crecimiento estar&aacute; dictado por el dinamismo de las demandas externas que pueda atender. Por el lado de la oferta, el desarrollo de los sectores productivos locales est&aacute; determinado por sus capacidades de mejorar los acervos de factores y su organizaci&oacute;n; esto es, por la capacidad de innovarse a s&iacute; mismo. Adem&aacute;s, influye la capacidad de atraer m&aacute;s factores locales y externos, y la capacidad de asignarlos correctamente. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por &uacute;ltimo, es importante la capacidad que tenga el sector productivo local para adaptarse a nuevas trayectorias tecnol&oacute;gicas y que estos cambios sean asimilados en sus industrias dominantes o l&iacute;deres. Un sector productivo local que se origina en el momento en que est&aacute;n naciendo las industrias l&iacute;deres del siguiente paradigma tecnoecon&oacute;mico y logra que empresas formadoras de estas industrias se establezcan en &eacute;l (como ocurri&oacute; con Silicon Valley, en los a&ntilde;os sesenta) tiene a su favor que muy probable-mente gozar&aacute;n de un crecimiento sostenido durante las primeras etapas del siguiente paradigma tecnoecon&oacute;mico. Los sectores productivos locales que surjan para aprovechar ventajas de localizaci&oacute;n para industrias ya maduras del paradigma vigente enfrentar&aacute;n r&aacute;pidamente limitantes a su crecimiento en la forma de demanda externa limitada, crisis de sobreproducci&oacute;n y precios y rentabilidades a la baja. Esta diferencia de evoluci&oacute;n se deriva de las diferencias de oportunidad tecnol&oacute;gica ofrecidas por ambos tipos de industrias. </p>     <p>La naturaleza de la industria originaria o dominante de la actividad del sector productivo local determinar&aacute; los agrupamientos tecnol&oacute;gicos que surjan y las posibilidades de crear un sector productivo local (y una regi&oacute;n nodal) o de generar un foco aislado o enclave. Las actividades originarias menos favorables a la creaci&oacute;n de un sector productivo local son las pertenecientes al sector de <i>industrias intensivas en escala</i>, por ser las que generan los mercados por tecnolog&iacute;a m&aacute;s restringidos. La combinaci&oacute;n ideal es: (i) la existencia conjunta de todos los sectores tecnol&oacute;gicos y (ii) que la actividad originaria y dominante sea de los sectores de proveedores especializados o intensivos en conocimiento, por ser &eacute;stas las que ofrecen mayores oportunidades de crecimiento en el largo plazo. Por lo tanto, el an&aacute;lisis de la composici&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica del sector productivo local por sectores tecnol&oacute;gicos ofrece la oportunidad de identificar posibilidades de crecimiento sostenido del sector productivo. &Eacute;stas, en combinaci&oacute;n con matrices insumo-producto que puedan ser comparadas con las de otros sectores productivos locales, permitir&aacute;n iniciar la detecci&oacute;n de oportunidades de nuevos negocios. </p>     <p>En muchos casos se piensa en la existencia de sectores productivos locales centrados en actividades de los sectores intensivos en recursos naturales y dominados por el proveedor, los cuales, aunque tienen posibilidades de crecimiento sostenido por demanda externa, en realidad carecen de oportunidades de desarrollo, debido a que han sido incapaces de convertir su demanda por maquinaria y equipo, en el establecimiento de industrias locales de los sectores de proveedores especializados e intensivos en conocimientos. </p>     <p>Los pa&iacute;ses desarrollados han tenido el acierto de convertir estos sectores productivos locales, basados en industrias del tipo dominadas por el proveedor (pi&eacute;nsese en los productos l&aacute;cteos daneses y en la cer&aacute;mica valenciana), en las plataformas para desarrollar industrias de proveedores especializados (maquinaria para industrias diversas), que posteriormente se han convertido en el principal rubro de exportaci&oacute;n. Esta evoluci&oacute;n les ha permitido mantener el dinamismo comercial de sus localidades; pero siempre ha sido lenta y frecuentemente ha tenido que ser forzada por las autoridades pol&iacute;ticas nacionales, regionales y locales. </p>     <p><b>2.4<i> Flujos espaciales de factores de la producci&oacute;n </i></b></p>     <p>Los sectores productivos locales, al ser concentraciones geogr&aacute;ficas de actividad econ&oacute;mica, son centros de atracci&oacute;n de facto-res de la producci&oacute;n en los &aacute;mbitos mundial, nacional, regional y local. En parte, el &eacute;xito de un sector productivo local depende de la cantidad, tipo y calidad de los factores de la producci&oacute;n que logra atraer, como la IED y la migraci&oacute;n de personas. </p>     <p>Ya en 1891, Alfred Marshall (2006) hab&iacute;a destacado el hecho de que la acumulaci&oacute;n de habilidades, conocimiento y experiencia ocurre en ambientes geogr&aacute;ficamente delimitados. Esta concentraci&oacute;n espacial se debe a las fuentes de informaci&oacute;n y conocimiento externas a las organizaciones, como lo son los clientes, las organizaciones rivales, la infraestructura de capacitaci&oacute;n y desarrollo e instituciones no empresariales (v&eacute;ase Berumen, 2006b). Adem&aacute;s, la concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica permite o facilita el establecimiento de c&oacute;digos de lenguaje, comportamiento y valores que facilitan la generaci&oacute;n de confianza mutua y aprendizaje colaborativo. La reciente tendencia de las empresas multinacionales a establecer redes internacionales de investigaci&oacute;n y desarrollo (tanto intraempresa como en asociaci&oacute;n con proveedores y clientes, e incluso con rivales) pueden reforzar las especializaciones tecnol&oacute;gicas y el orden jer&aacute;rquico de los sectores productivos locales existentes. </p>     <p>Durante un cambio de paradigma tecnoecon&oacute;mico, los sectores productivos locales m&aacute;s exitosos &#8211;en t&eacute;rminos de crecimiento de la inversi&oacute;n, empleo, productividad y producci&oacute;n&#8211; ser&aacute;n aquellos que logren ajustar sus instituciones para apoyar, sostener e incrementar el desarrollo y la adopci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as y reasignar recursos hacia usos m&aacute;s productivos. El &iacute;ndice de ventaja tecnol&oacute;gica revelada es: </p>     <p align=center style='text-align:center'>RTA<sub>ij</sub> = (P<sub>ij</sub>/P<sub>wj</sub>)/(&#931;<sub>j</sub>P<sub>ij</sub>/&#931;<sub>j</sub>P<sub>wj</sub>)</p>     <p>Donde P<sub>ij</sub> es el n&uacute;mero de patentes otorgadas a empresas grandes de la regi&oacute;n <i>i</i> en el sector tecnol&oacute;gico <i>j</i>, y P<sub>wj</sub>, el n&uacute;mero de patentes otorgadas a empresas del sector tecnol&oacute;gico <i>j </i>en todo el mundo; como centro de registro de patentes se considera a Estados Unidos por ser el pa&iacute;s donde est&aacute; el mayor mercado tecnol&oacute;gico del mundo. Si el &iacute;ndice RTA<sub>ij</sub> toma un valor mayor a la unidad, la regi&oacute;n <i>i</i> tiene una ventaja en el sector tecnol&oacute;gica en el sector <i>j</i>, y viceversa. La identificaci&oacute;n de sectores con ventaja relativa facilita la identificaci&oacute;n de posibles oportunidades de negocios. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tambi&eacute;n se debe considerar la estrategia de la IED que se atraiga. Si &eacute;sta desea utilizar los conocimientos y especializaci&oacute;n local, su influencia ser&aacute; la de incrementar el grado de especializaci&oacute;n de los sectores productivos instalados en la localidad. Si la IED atra&iacute;da pertenece a empresas que buscan diversificar su base tecnol&oacute;gica por medio de las habilidades de distintos sectores productivos locales, su efecto ser&aacute; el de reducir la especializaci&oacute;n del sector. Para evaluar este efecto en el tiempo se utiliza la siguiente regresi&oacute;n simple: </p>     <p align=center style='text-align:center'>RTA<sub>ij(t)</sub> = &#945;+&#946;RTA<sub>ij(t-k)</sub>+&#949;<sub>ij(t)</sub></p>     <p>Si &#946;=1, entonces no ha habido cambios en el patr&oacute;n de especializaci&oacute;n de la regi&oacute;n <i>i</i>; si &#946;&gt;1, el patr&oacute;n de especializaci&oacute;n de la regi&oacute;n <i>i</i> se vio reforzado en el per&iacute;odo <i>k</i>, y si &#946;<i>i</i> tendi&oacute; a diversificarse en el per&iacute;odo transcurrido entre t&#8211;k y <i>t</i>. Si &#946;&gt;0, implica que la generaci&oacute;n y absorci&oacute;n de nuevo conocimiento es acumulativo, y si 1&gt;&#946;&gt;0, entonces existe una combinaci&oacute;n de aprendizaje acumulativo y cambio incremental. Si &#946; o ventaja tecnol&oacute;gica de la regi&oacute;n <i>i</i>. </p>     <p><b>Conclusiones </b></p>     <p>La competitividad es la consecuencia natural que se ha derivado del continuo e intenso cambio y aprendizaje de los pa&iacute;ses, las regiones, las localidades y las organizaciones en el contexto de globalizaci&oacute;n que prevalece en la actualidad. De este modo, las empresas compiten entre s&iacute; por una porci&oacute;n del mercado, mientras que las naciones, las regiones y las localidades compiten por segmentos de los mercados globales. De ah&iacute; que, la competitividad de un pa&iacute;s, regi&oacute;n o localidad es el grado en que &eacute;stos pueden producir bienes y servicios que cumplan con las exigencias del mercado internacional y que mantengan y ampl&iacute;en los ingresos reales de sus ciudadanos. Los elementos que se deben considerar en la competitividad de los sectores productivos locales son: (i) el grado de compromiso con el modelo de desarrollo anterior; (ii) la capacidad de movilizaci&oacute;n social de las autoridades, y (iii) la actitud de la poblaci&oacute;n. </p>     <p>El primer indicador de la competitividad de un sector productivo local son las cuentas de producci&oacute;n de la regi&oacute;n, preferentemente detallado en el distrito industrial que se desee estudiar. La principal limitante de las cuentas de producci&oacute;n regionales y locales es que se recaban en la unidad pol&iacute;tico-administrativa, raz&oacute;n por la cual rara vez coinciden con el concepto y extensi&oacute;n territorial del sector productivo local. </p>     <p>Entre los &iacute;ndices que se pueden estimar con las cuentas de producci&oacute;n est&aacute;n: (i) el &iacute;ndice de dispersi&oacute;n industrial (IDI); (ii) el &iacute;ndice de especializaci&oacute;n industrial (IEI), y (iii) el coeficiente de localizaci&oacute;n industrial (CLI). El uso de las cuentas de producci&oacute;n permite identificar especializaci&oacute;n, concentraci&oacute;n, productividad y tama&ntilde;o medio de establecimiento, pero no permiten profundizar suficientemente en la principal caracter&iacute;stica de los sectores productivos locales, como lo es la complementariedad interna de sus actividades. </p>     <p>El segundo indicador es la matriz insumo-producto, que es un instrumento &uacute;til para analizar las relaciones entre las distintas actividades del sector productivo regional o local, y en el corto plazo reconocer oportunidades de negocio e inversi&oacute;n. Para identificar estas oportunidades es necesario comparar las transacciones actualmente existentes en el sector productivo local y las tecnol&oacute;gicamente posibles (determinadas mediante estudios de ingenier&iacute;a) o las existentes en los sectores productivos locales m&aacute;s desarrollados con el mismo giro dominante. </p>     <p>El tercer indicador es el comercio exterior de los sectores productivos locales. Para una regi&oacute;n o un sector productivo local dentro de ella, la demanda extrarregional es el <i>motor del crecimiento</i>. La influencia de este <i>motor del crecimiento</i> depende de aspectos como: (i) el crecimiento de los pa&iacute;ses, las regiones o localidades a los que se exporta; (ii) la elasticidad ingreso de la demanda <i>externa</i> por los productos locales; (iii) las elasticidades precio de la demanda por exportaciones; (iv) los costos de factores e insumos intermedios, y (v) el desarrollo tecnol&oacute;gico.</p>     <p>El cuarto indicador son los flujos espaciales de factores de la producci&oacute;n. Los sectores productivos locales, al ser concentraciones geogr&aacute;ficas de actividad econ&oacute;mica, son centros de atracci&oacute;n de factores de la producci&oacute;n en los &aacute;mbitos mundial, nacional, regional y local. En parte, el &eacute;xito de un sector productivo local depende de la cantidad, tipo y calidad de los factores de la producci&oacute;n que logra atraer, como la IED y la migraci&oacute;n de personas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Notas al pi&eacute; de p&aacute;gina</b></p>     <p><a name=Nota1>1</a>.<sup> </sup>En esta perspectiva se ha privilegiado &uacute;nicamente la visi&oacute;n organizacional, pero se ha soslayado que el gobierno mismo debe ser competitivo, si bien no en funci&oacute;n de que otro gobierno le <i>arrebate su nicho de mercado</i>, sino en funci&oacute;n de los niveles de eficiencia, eficacia, calidad y honestidad que debe alcanzar. </p>     <p><b>Lista de referencias </b></p>     <!-- ref --><p>1. Aki, T., Wong, S. y Watanabe, J. (2004). <i>Does national counts, counts well?</i> Alberta: Edmonton Executive Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-3592200600010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Ansari, M., Hashemzadeh, N. y Xi, Y. (2000). The chronicle of economic growth in South East Asian countries: Does Thirlwall&acute;s Law provide an adequate explanation?<i> Journal of Post Keynesian Economics</i>, 22 (4), 573-588. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-3592200600010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Armstrong, H. y Taylor, J. (2004). <i>Regional economics and policy</i>. London: Basil Blackwell. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-3592200600010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Bazen, S. y Thirlwall, A. P. (1989). <i>Deindustrialisation</i>. London: Oxford-Heinemann Educational. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-3592200600010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Berumen, S. (2002). <i>Econom&iacute;a internacional</i>. M&eacute;xico: CECSA. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-3592200600010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6.<i> Negocios internacionales en un mundo globalizado: teor&iacute;a y pr&aacute;ctica</i>. M&eacute;xico: CECSA. (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-3592200600010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Dise&ntilde;o y evaluaci&oacute;n de los indicadoresde la competitividad internacional e interregional desde el enfoque neoschumpeteriano. <i>Revista Ekonomiaz</i>, 56 (2), 348-365. (2005).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0120-3592200600010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. <i>Competitividad y desarrollo local</i>. Madrid: ESIC. (2006a).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0120-3592200600010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9.<i> Introducci&oacute;n a la econom&iacute;a internacional</i>. Madrid: ESIC. (2006b).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0120-3592200600010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Besanko, K. y Cohen, G. (2005). <i>Relaciones intersectoriales y productividad industrial</i>. M&eacute;xico: Instituto Polit&eacute;cnico Nacional. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0120-3592200600010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Bleeke, J. (1990). Strategic choices for newly opened markets. <i>Harvard Business Review</i>, septiem-bre-octubre, 26-39. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0120-3592200600010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Bradford, B. I. (1994). <i>The new paradigm of systemic competitiveness: Toward more integrated policies in Latin America</i>. Par&iacute;s: OECD. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0120-3592200600010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Brusco, F. (2005). <i>Sviluppo</i><i> e competitivit&aacute; in L&acute;Aquila e Serdegna: due vizioni di fare l&acute;economia</i>. Padua: Universit&aacute; degli Studi di Padua. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0120-3592200600010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Camis&oacute;n, C. (1997). <i>La competitividad de la PYME industrial espa&ntilde;ola: estrategia y competencias distintivas</i>. Madrid: Civitas. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0120-3592200600010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. <i>La competitividad de la empresa industrial de la comunidad valenciana</i>. Valencia: Tirant lo blanch. (2001).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0120-3592200600010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Chell, H. (2003). <i>Competitiveness in networks</i>. Melbourne: Routledge. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0120-3592200600010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Clark, G. (2004). <i>Global competitiveness and innovation</i>. London: Ashgate. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0120-3592200600010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Couret-Branco, M. (2005). <i>Cultural attitudes and economic development: Arguments for a pluralist political economy of development</i> (Documento de trabalho, No. 2005/03). &Eacute;vora, Portugal: Universidade de &Eacute;vora. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0120-3592200600010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Crew, A. (2004). <i>Trade&acute;s</i><i> paradigm under analysis</i>. Johanesbourg: St. Andrew. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0120-3592200600010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Dosi, G. y Kogut, B. (1993). National specifities and the context of change: The coevolution of organization and technology. En B. Kogut, <i>Country competitiveness</i>. London: Oxford University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0120-3592200600010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Easterly, W. (2003). <i>En busca del crecimiento</i>. Barcelona: Antoni Bosch. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0120-3592200600010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Esser, K., Hillebrand, W., Messner, D. y Meyer-Stamer, J. (1996). <i>Systemic competitiveness: New governance patterns for industrial development</i>. London: Frank Cass &amp; German Development Institute. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0120-3592200600010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Felgueres, S. (2005). <i>Competitividad en empresas peque&ntilde;as y medianas</i>. Santiago de Chile: El Coliseo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0120-3592200600010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Ferry, O. (2004). <i>Sistema de innovaci&oacute;n y de la competitividad en la regi&oacute;n Sonora-Arizona: experiencias relevantes</i>. Hermosillo: Secretar&iacute;a de Econom&iacute;a. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0120-3592200600010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Ghemawat, O. (2005). <i>Local productive sectors in new New Delhi</i>. Agra: Prahalad Institute for East Asian Studies. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0120-3592200600010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Griffith, K. (1999). <i>Alternative Strategies for Economic Development</i>. London: MacMillan. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0120-3592200600010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Grimwade, N. (2005). <i>International trade: New patterns of trade, production and investment</i>. London: Routledge. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0120-3592200600010000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Helpman, E. y Krugman, P. (1985). <i>Market structure and foreign trade: Increasing returns, imperfect competition and the international economy</i>. Cambridge, Mass: The MIT Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0120-3592200600010000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Holmstr&ouml;m, B. y Huesca, S. (2006). <i>La eficiencia y conveniencia de las aportaciones comunitarias en el sector vitivin&iacute;cola espa&ntilde;ol</i>. Logro&ntilde;o: Ayuntamiento de Logro&ntilde;o. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0120-3592200600010000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Huerta, E. (Ed.). 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(1994). <i>An&aacute;lisis y planeaci&oacute;n de la calidad</i>. M&eacute;xico: McGraw Hill. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0120-3592200600010000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Kogut, B. (Coord.). (1993). <i>Country competitiveness</i>. London. Oxford University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0120-3592200600010000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Krugman, P. (1990). <i>Rethinking international trade</i>. 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M&eacute;xico: CECSA. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0120-3592200600010000600042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. (1999). <i>Ventaja competitiva</i>. M&eacute;xico. CECSA. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0120-3592200600010000600043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. Ricarte-Est&eacute;ves, X. (2005). <i>Las estrategias de la competitividad en el entorno de las organizaciones cambiantes</i>. 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Technical progress and the aggregate production function. <i>Review of Economics and Statistics</i>, 39, 312-320. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0120-3592200600010000600048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>49. Spence, A. M. y Hazard, H. A. (Eds.). (1988). <i>International competitiveness</i>. London: Ballinger Publishing Company. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0120-3592200600010000600049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>50. Stalk, G., Evan, P. y Shulman, L. E. (1992). 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