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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LAS CONCAVIDADES DE PRIMER ORDEN: EXPRESIÓN DEL MECANISMO ACTIVO DE MODELADO EN EL ALTIPLANO DE SANTA ROSA DE OSOS]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[FIRST ORDER CONCAVITLES: EXPRESSION OF THE ACTIVE MECHANISM OF MODELING IN THE HIGHLAND OF SANTA ROSA DE OSOS]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín Facultad de Ciencias Escuela de Geociencias]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[To consider the relief of the terrestrial surface as a complex dynamic system with the quality of leaving testimonies of its last behaviors is the axiomatic principle that presents the challenge of historical reconstruction of landforms in different regions. A fundamental aspect of the complexity of geomorphic systems is the existence of diverse histories in different regions. In previous studies they have been delineated the general guidelines of the evolutionary process of the relief in the uplifted erosion surface of Santa Rosa de Osos “altiplano”; the relief generations associated to each phase have been previously identified and described (Arias et al, 2000, 2002, 2006). If the relief of a region is fundamentally a historical product, it has relevance the question about the relief types that are being actively modeled. In more specific terms, which the active mechanisms of modeling are? and which the resulting geomorphic structures in Santa Rosa de Osos highlands are? Trying to respond this query satisfactorily constitutes the central objective of this essay. Semicircular fitted concavities in the flanks of the hills of the ASRO constitute the active relief generation. A description of morphometric characteristics of its constituent elements (flanks, plane bottom and terminal closing) is presented initially. The geomorphic configuration of these structures expresses a process of convergent evolution; the diversity of them is interpreted as different states of morphic development. Geomorphic diversity operates in the embryonic and early phases of modeling of first order concavities and express a divergent evolution while in the advanced phases it becomes explicit a process of convergent evolution. Postulated qualitative hypotheses about the modeling of first order concavities use quantifiable parameters (slopes, longitude and profile type of the flanks; area, gradient and its forms of perimeter line of the plane bottom; degree of fit of the plane bottom). The qualitative hypotheses could be undergone quantitative analysis in the moment that digital models of elevation (MDE) available have the appropriate spatial resolution. The essay approaches the investigation of the mechanisms of modeling of these geomorphic structures. These mechanisms operate like a succession of positive feedback circuits, unstable for its nature, which when are broken (to cross its threshold of stability) generates a process group and transient landforms, such as: · The transformation of an intergranular internal flow in a concentrated flow. · The transformation of an efficient internal chemical erosion to evacuate ionic materials -especially sílica - in internal physical erosion that evacuates particle material (clays, silts and sands). · Piping process generates tunnels and chimneys into weathering profiles. · Collapses of recovering materials of tunnels and chimneys generate a systematic cluster of hollows along axial concavities. As a consequence, morphogenetic processes shift from underground to superficial conditions. Identified processes in this study involve dissolution of kaolinitic clays in weathering profiles derived from granitic rocks. The rates of kaolinitic dissolution and formation of tunnels and chimneys are ignored; however, to deepen in this topic is an urgent necessity for their negative consequences in the infrastructural projects (dams, highways) and agricultural activities.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Generación de relieve]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font color="#000000" size="4" face="Verdana"><b>LAS CONCAVIDADES DE PRIMER ORDEN:   EXPRESIÓN DEL MECANISMO</b><b>    <br>   ACTIVO DE MODELADO EN EL ALTIPLANO DE     SANTA ROSA DE OSOS</b></font></p>     <p align="center"><font color="#000000" size="3" face="Verdana"><b>FIRST ORDER CONCAVITLES: EXPRESSION OF THE ACTIVE MECHANISM OF MODELING  IN THE HIGHLAND OF SANTA ROSA DE OSOS</b> </font></p>     <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>LUIS ALBERTO ARIAS L</b>    <br>   Escuela de Geociencias, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional de Colombia   Sede Medellín<i><a href="mailto:jalop@iue.edu.co">    <br>     aarias@unalmed.edu.co</a></i></font></p>     <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Recibido para evaluación: 18 de Septiembre   de 2006 / Aceptación: 15 de Junio de 2007/ Recibida versión final: 25 de Junio   de 2007</font></p> <hr size"1">     <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El principio axiomático   de considerar al relieve de la superficie terrestre como un sistema dinámico   complejo con la cualidad de dejar testimonios de sus comportamientos pasados   plantea el reto de la reconstrucción histórica de la evolución geomorfológica   en las diferentes regiones. Un aspecto fundamental de la complejidad de   los sistemas geomórficos es la existencia de historias muy diversas en regiones   diferentes.</font></p>     <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En estudios previos se   han delineado las directrices generales del proceso evolutivo del relieve en el   altiplano de Santa Rosa de Osos y se han identificado y descrito las   generaciones de relieve asociadas a cada fase (Arias et al, 2000, 2002, 2006).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Si el relieve de una   región es en lo fundamental un producto histórico, es pertinente la pregunta   acerca de los tipos de relieve que están siendo modelados actualmente. En otros   términos más específicos: ¿Cuales son los mecanismos activos de modelado del   relieve y las geoformas resultantes en el altiplano de Santa Rosa de Osos?   Intentar responder satisfactoriamente este interrogante constituye el objetivo   central del ensayo. </font></p>     <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades   semicirculares encajadas en los flancos de las colinas del ASRO constituyen la   generación de relieve en proceso activo de modelado en esta unidad de relieve   mayor de la cordillera Central. Inicialmente se presenta una descripción de   estas geoformas con base en las características morfométricas de sus   elementos constitutivos (flancos, fondo plano y cierre terminal). </font></p>     <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La configuración mórfica   de las concavidades expresa un proceso de evolución convergente; su diversidad   mórfica se interpreta como estados de desarrollo mórfico distintos. </font></p>     <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La diversidad mórfica de   las concavidades se despliega en las fases embrionarias y tempranas de su   desarrollo expresando así una trayectoria de evolución divergente, mientras en   las fases avanzadas se hace explícito un proceso de convergencia mórfica,   acorde con una evolución convergente.</font></p>     <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las hipótesis   cualitativas postuladas en este ensayo acerca del modelado de las concavidades   de primer orden emplea parámetros morfométricos factibles de cuantificar   (pendientes, longitud y perfil de los flancos; área, gradiente y forma de la   línea perimetral de los fondos planos; grado de encajamiento del fondo plano).   Las hipótesis cualitativas podrán someterse al análisis cuantitativo en el momento   que los modelos digitales de elevación (MDE) disponibles tengan la resolución   espacial adecuada.</font></p>     <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El ensayo aborda   igualmente la investigación del mecanismo de modelado. Este mecanismo   opera como una sucesión de circuitos de retroalimentación positiva,   inestables por su naturaleza, los cuales al “romperse” (cruzar su umbral   de estabilidad) generan un conjunto de procesos y geoformas transitorias, tales como:</font></p>     <li>La transformación de un flujo hídrico interno de carácter intergranular en un flujo concentrado.     <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La transformación de una “erosión química”   interna, eficiente para evacuar materiales iónicos, especialmente sílice, en   una “erosión física” interna que evacua material particulado (arcillas, limos y arenas), en franjas alargadas del perfil de meteorización.</font>     <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Procesos de tubificación que generan túneles y chimeneas al interior de los perfiles de meteorización.</font>     <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Finalmente, el colapso de los sobretechos de estas geoformas internas,   con lo cual, el proceso morfogenético pasa de una fase subterránea a otra con   expresión superficial. </font>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los procesos     identificados en este estudio involucran la disolución iónica de arcillas     caoliníticas presentes en perfiles de meteorización de la cuarzodiorita del     batolito Antioqueño. Las tasas de los procesos de disolución de arcillas y de     formación de túneles y chimeneas se desconocen; ahondar en estos tópicos es una     necesidad apremiante por sus consecuencias negativas en los proyectos     infraestructurales (presas hidráulicas, carreteras) y en las actividades   agropecuarias.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>PALABRAS     CLAVE:</b> Generación     de relieve, concavidad de primer orden, tubificación (sifonamiento), disolución     de arcilla, superficie de erosión, sistemas geomórficos, evolución divergente,   evolución convergente. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>ABSTRACT</b></font></p>   <hr size"1">       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">To consider the relief of the terrestrial surface as a complex dynamic     system with the quality of leaving testimonies of its last behaviors is the     axiomatic principle that presents the challenge of historical reconstruction of     landforms in different regions. A fundamental aspect of the complexity of     geomorphic systems is the existence of diverse histories in different   regions. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">In previous studies they have been delineated the general guidelines of     the evolutionary process of the relief in the uplifted erosion surface of Santa     Rosa de Osos “altiplano”; the relief generations associated to each phase have been previously identified   and described (Arias et al, 2000, 2002, 2006). </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">If the relief of a region is fundamentally a historical product, it has     relevance the question about the relief types that are being actively     modeled. In more specific terms, which the active mechanisms of modeling     are? and which the resulting geomorphic structures in Santa Rosa de Osos     highlands are? Trying to respond this query satisfactorily constitutes the central   objective of this essay. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Semicircular fitted concavities in the flanks of the hills of the ASRO     constitute the active relief generation. A description of morphometric     characteristics of its constituent elements (flanks, plane bottom and terminal     closing) is presented initially. The geomorphic configuration of these     structures expresses a process of convergent evolution; the diversity of them   is interpreted as different states of morphic development.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Geomorphic diversity operates in the embryonic and early phases of     modeling of first order concavities and express a divergent evolution while in     the advanced phases it becomes explicit a process of convergent   evolution. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Postulated qualitative hypotheses about the modeling of first order     concavities use quantifiable parameters (slopes, longitude and profile type of     the flanks; area, gradient and its forms of perimeter line of the plane bottom;     degree of fit of the plane bottom). The qualitative hypotheses could be     undergone quantitative analysis in the moment that digital models of elevation   (MDE) available have the appropriate spatial resolution. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">The essay approaches the investigation of the mechanisms of modeling of     these geomorphic structures. These mechanisms operate like a succession     of positive feedback circuits, unstable for its nature, which when are broken     (to cross its threshold of stability) generates a process group and transient   landforms, such as:</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">    <li>The transformation of an intergranular internal flow in a concentrated   flow.          <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">The transformation of an efficient internal chemical     erosion to evacuate ionic materials -especially sílica - in internal physical   erosion that evacuates particle material (clays, silts and sands).</font>         <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Piping process generates tunnels and chimneys into   weathering profiles.</font>         <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Collapses of recovering materials of tunnels and     chimneys generate a systematic cluster of hollows along axial concavities. As a     consequence, morphogenetic processes shift from underground to superficial     conditions. </font>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Identified processes in this study involve dissolution of kaolinitic       clays in weathering profiles derived from granitic rocks. The rates of       kaolinitic dissolution and formation of tunnels and chimneys are ignored;       however, to deepen in this topic is an urgent necessity for their negative       consequences in the infrastructural projects (dams, highways) and agricultural     activities. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>KEY WORDS:</b> Relief       generation, first order concavity, piping, clay dissolution, erosion surface,     geomorphic systems, divergent evolution, convergent evolution.</font></p>     <hr size"1">         <p><font color="#000000" size="3" face="Verdana"><b>1.</b> <b>INTRODUCCIÓN</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Considerar el relieve       como un producto histórico lleva implícito un conjunto de ideas       complementarias; por ejemplo, la existencia de periodos de tiempo en los cuales       se configuraron tipos de relieve diferentes. En esta perspectiva, el relieve se       puede asociar con un palimpsesto, es decir, una superposición de estructuras       mórficas de edad y génesis diferentes (Budel, 1982; Brunsden, 1990; Bremer,     1993). </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En coherencia con lo       anterior, es pertinente la pregunta acerca de las estructuras mórficas en       proceso activo de formación. ¿Cuáles son las geoformas que están siendo       construidas actualmente? Para abordar este interrogante conviene diferenciar       entre la vigencia temporal de un mecanismo de modelado y la edad de las     estructuras producidas. </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El concepto de “relieve       activo” postulado por       Budel (1982) remite en primera instancia a definir los mecanismos de modelado       vigentes en una región; ellos guardan ciertas relaciones de causalidad y de       condicionamiento con el contexto geológico-climático actual y con las       estructuras de relieve heredadas (Brunsden, 1990). Es frecuente que para las       condiciones de un relieve localizado dentro de un corredor cordillerano como el       de la cordillera Central en Antioquia, un condicionamiento importante lo       impongan los eventos de levantamiento tectónico del Terciario-Cuaternario     (Arias, 1995, 1996).</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Identificar y definir el       relieve activo en el altiplano de Santa Rosa de Osos (ASRO) implica delinear       los mecanismos activos de modelado y las estructuras mórficas resultantes. Los       primeros consisten en sistemas de procesos interrelacionados por circuitos de       retroalimentación positiva y negativa que generan geoformas transitorias y     geoformas persistentes.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La imagen de la dinámica       y estructura del relieve desde la perspectiva sistémica es relativamente       reciente en geomorfología, aunque siempre existe y existirán aquellas       posiciones que establecen conexiones y relaciones entre los imaginarios       heredados y los nuevos imaginarios para concluir que “no       hay nada nuevo bajo el cielo” (Rosnay,1979; Anhert, 1998). Por lo tanto, es pertinente iniciar con     las ideas vigentes acerca de la dinámica del relieve. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Existe una tendencia       dominante, a nivel de la comunidad científica nacional e internacional, a       considerar como relieve activo las manifestaciones mórficas de procesos       individuales; el inventario de cicatrices de deslizamientos activos y       recientes, las manifestaciones mórficas de inestabilidad activa en las       vertientes, las socavaciones de orillas de las corrientes, las acumulaciones       temporales de sedimentos aluviales en transito, los desplazamientos de canales       meándricos y otros mas, se consideran como las expresiones mórficas de la       dinámica actual del relieve. En este sentido, se tiende a asociar el concepto       de relieve activo con las manifestaciones directas e inmediatas de procesos       individuales, en aquellos ámbitos donde el dinamismo del relieve brinda       evidencias claras a la observación directa y al registro en la escala de los     días y años. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Sin embargo, la dinámica       del relieve no se circunscribe a las escalas temporales de 10<sup>-3</sup>-10<sup>2</sup> años. Igualmente está presente en aquellos tipos de relieve y geoformas que       requieren temporalidades del orden de 10<sup>5</sup>-10<sup>7</sup> años       para su desarrollo. Es necesario por lo tanto establecer una diferencia entre       estructuras mórficas de formación rápida, a las cuales se les puede considerar       como geoformas transitorias, cuyos periodos de vida son relativamente cortos,       de aquellas estructuras mórficas mas persistentes, cuya génesis involucra la       acción colectiva y solidaria de un conjunto de procesos interrelacionados     (Brunsden and Thornes, 1979).</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los mecanismos activos de       modelado se despliegan en contextos espaciales muy variados, en un extremo dan       identidad dinámica a las grandes zonas morfoclimaticas-tectónicas de la       superficie terrestre y en el otro se configuran en el contexto de la       espacialidad local (10<sup>-1</sup>-10<sup>3</sup> kms<sup>2</sup>), como       ocurre con las concavidades de primer orden en el ASRO (Tricart, 1981; Tricart     et Cailleaux, 1974). </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Restringir la idea de       formación activa de relieve a las manifestaciones mórficas en aquellos ámbitos       donde se realiza un trabajo eficiente en el contexto de la temporalidad       histórica humana es insuficiente. La dinámica del relieve en este contexto       temporal tiene gran importancia práctica y aplicada en la medida que       interfiere, en la mayoría de los casos, con las dinámicas de intervención de       las comunidades. Sin embargo, se trata de dinámicas y de estructuras que       participan en el modelado de estructuras persistentes pero no se pueden     confundir con estas últimas. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los mecanismos de       modelado activos y las estructuras mórficas resultantes son fenómenos       vigentes actualmente, aunque su gestación e inicio se remonte a un pasado       geológico; ambas temporalidades son diferentes, la vigencia de un mecanismo no     necesariamente implica su gestación reciente (Budel, 1982).</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La impronta del relieve       activo en la superficie depende de la eficiencia del mecanismo de modelado y de       la vigencia de dicho mecanismo; para el caso del ASRO ambas variables se       combinan favorablemente para producir una población de geoformas numerosa y de       distribución homogénea; en una zona de 54 kms<sup>2</sup> se       identificaron 353 concavidades de primer orden, cuyos tamaños fluctúan entre     0.2-5.0 has y ocupan un 20% del área considerada (Arias et al, 2002).</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Estas estructuras mas       recientes marcan una identidad en el relieve del altiplano pero no borran las       estructuras pertenecientes a las generaciones de relieve precedentes (Arias,     1996). </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Un mecanismo de modelado       se configura como una asociación solidaria entre un conjunto de procesos de       naturaleza variada (hidrológicos, químicos, de producción de nuevos materiales       secundarios, de transporte de ellos, etc.), los cuales producen geoformas       específicas. Las geoformas producidas, presentan simultáneamente una estructura       básica común y una gran diversidad; esta última se puede entender como estados       diferentes de desarrollo mórfico. Por lo tanto en el estudio del relieve activo     es necesario diferenciar:</font></p>   <font color="#000000" size="2" face="Verdana">     <li>Geoformas transitorias.</p>     <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> Estados de desarrollo mórfico del relieve activo. </font>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los productos     transitorios del mecanismo de modelado corresponden a: cambios texturales en     los perfiles de meteorización de la cuarzodiorita en respuesta a la disolución     de arcillas caoliníticas, formación de túneles y chimeneas en estos materiales     y estructuras de hundimiento en los fondos planos de las concavidades.     Todas estas estructuras tienen expresión en el relieve, incluso son muy     frecuentes, pero carecen de persistencia; todas ellas participan en el modelado     de las concavidades de primer orden, no se las puede desligar de estas últimas   pero son expresión del proceso, mas no de su resultado.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades de     primer orden son estructuras persistentes que participan efectivamente en     la configuración mórfica del relieve total. Ellas presentan simultáneamente una     configuración común y una gran diversidad, lo cual no es una contradicción de     términos. Ambas características se complementan si se asumen como estados     diferentes de desarrollo mórfico, lo cual no necesariamente “señala”     una trayectoria única de desarrollo. Es factible suponer una o varias trayectorias de desarrollo mórfico   para las concavidades de primer orden en el ASRO. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las características     comunes y los rasgos de diversidad brindan soporte para postular una     trayectoria única o ramificada de producción activa del relieve en el   altiplano. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La resolución espacial de     las imágenes de radar y las escalas de los mapas topográficos disponibles     en el momento no permiten abordar e intentar resolver estos interrogantes de     manera cuantitativa pero es un problema vigente para desarrollos posteriores de   estudios de geomorfometría.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los mecanismos de     modelado en una región dada se organizan en circuitos de retroalimentación     positiva y negativa; los primeros son el motor de la producción de nuevas     formas y los segundos garantizan la persistencia de las estructuras producidas.   (Capra, 1998).</font></p>       <p><font color="#000000" size="3" face="Verdana"><b>2. CARACTERÍSTICAS   GENERALES </b></font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades de     primer orden son geoformas distintivas encajadas en los flancos de las colinas     de un altiplano disectado; su aspecto general corresponde al de una superficie     cóncava amplia donde se diferencian claramente varios elementos mórficos     (flancos, un fondo cóncavo o plano y un cierre terminal). Ver Fotos Nº <a href="#fot1">1</a>, <a href="#fot2">2</a> y     <a href="#fot3">3</a>. Como parte de ellas se incluyen además corredores cóncavos estrechos en los     flancos convexos de las colinas con manifestaciones externas de desplomes de   túneles y chimeneas. Ver <a href="#fot4">foto Nº 4</a>.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b><a name="fot1"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot01.jpg"></a>    <br>       <font size="2" face="Verdana">Foto N° 1</font></b><font size="2" face="Verdana">.     Concavidad de primer orden de tamaño pequeño. En ella se diferencian un flanco   perimetral muy inclinado, un fondo plano semicircular y un cierre terminal.</font></p>       <p align="center"><b><a name="fot2"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot02.jpg"></a>    <br>       <font size="2" face="Verdana">Foto N° 2</font></b><font size="2" face="Verdana">.     Concavidad de primer orden de tamaño intermedio. A diferencia de la concavidad   de la foto N° <a href="#fot6">6</a>.<a href="#fot1">1</a> no presenta cierre terminal.</font></p>       <p align="center"><b><a name="fot3"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot03.jpg"></a>    <br>       <font size="2" face="Verdana">Foto N° 3</font></b><font size="2" face="Verdana">. Vista     parcial de una concavidad de primer orden de tamaño mayor. Fondo plano de     concavidad disectado por mecanismos de hundimiento y un cierre terminal   pronunciado en su parte inferior.</font></p></font>       <p align="center"><b><a name="fot4"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot04.jpg"></a>    <br>       <font size="2" face="Verdana">Foto N° 4</font></b><font size="2" face="Verdana">.     Desarrollo de corredores cóncavos en flancos de colina. En el eje de estos corredores     cóncavos se presentan fenómenos de erosión interna (túneles y chimeneas) y     colapso del terreno. Ver punto negro en la parte superior de la   concavidad en la parte central de la foto.</font></font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En las concavidades de     mayor tamaño, el elemento mórfico dominante es el fondo plano con un perímetro     con forma “de pera”, muy amplio y semicircular en su parte superior (“aguas arriba”) y     con un estrechamiento pronunciado en su parte inferior (“aguas abajo”).     La presencia de un conjunto numeroso de concavidades, conectadas en su funcionamiento hidrológico     con los valles secundarios y principales es un rasgo característico en la     dinámica del relieve del altiplano, no solo presente en el ASRO sino   también en los otros altiplanos mas bajos.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La forma en planta de     estas geoformas (“pera”, “hongo”, “anfiteatro”) y el perfil convexo de sus flancos son los     rasgos que inicialmente estimularon el interrogante acerca de su génesis, ya     que ellos son difíciles de explicar con procesos de incisión fluvial remontante     y ampliación lateral de las vertientes. La presencia sistemática de     concavidades con un fondo plano de perímetro cerrado y circular, con un     estrechamiento en su parte inferior y una ampliación máxima hacia “aguas     arriba” es una configuración extraña a un mecanismo de modelado comandado por la   dinámica fluvial.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En estas concavidades no     existe ninguna manifestación activa significativa de dinámica fluvial, ya se     trate de incisión–socavación, transporte activo de sedimentos     detríticos o depositación fluvial. El fondo plano de la concavidad presenta condiciones     hidromórficas asociadas con la surgencia de aguas subterráneas provenientes del     cuerpo de la colina que la circunda. Por estas razones, se emplea el término “concavidades de primer orden”     para su denominación, evitando el uso del término “valle de primer orden”, el cual, contiene un     significado genético muy específico. La naturaleza y características de los sedimentos recientes     acumulados en los fondos planos confirman la ausencia de dinámica fluvial en     ellas; los materiales más externos corresponden a acumulaciones de sedimentos     orgánicos intercalados con capas de cenizas volcánicas en los cuales se     desarrollan Histosoles y suelos con propiedades ándicas. El desarrollo mórfico     avanzado de las concavidades favorece la existencia de humedales muy estables     con presencia permanente de un flujo laminar superficial y abundante. El     sistema de humedales del altiplano es bastante denso y de distribución     homogénea; los humedales son sistemas abiertos formados por la confluencia de     aguas subterráneas hacia el fondo plano de las concavidades, donde transcurren     como un flujo laminar para transformarse en un flujo concentrado en la parte     inferior de la concavidad y tributar a las corrientes de agua. La existencia de     un humedal que precede a la formación de una corriente de primer orden puede     constituir el factor más importante de regulación hídrica para las corrientes     mayores en el ASRO, a pesar de un uso intensivo de los terrenos en actividades     agropecuarias (Arias et al, 2002). La importancia de los humedales como factor     de regulación hídrica la reafirman su peso espacial y sus frecuencias; ellos     representan el 18-20% del área de las cuencas dentro del altiplano; su     distribución espacial es muy homogénea con una densidad del orden de 6-7     humedales/kms<sup>2</sup>. Desde el punto de vista del ordenamiento y manejo     ambiental del territorio, estas concavidades configuran un sistema denso de     humedales que almacena y regula la producción hídrica de las cuencas de los     ríos Grande, Guadalupe San Andrés y Nechí, todos ellos utilizados intensamente     para generación de energía y para abastecimiento de acueductos. El     comportamiento hídrico de cada humedal consiste en captar la escorrentía y     atraer el flujo hídrico interno de la colina para posteriormente entregarlo de     manera regulada a la corriente concentrada que se inicia a la salida del cierre   terminal de estas concavidades (Arias et al, 2002).</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El manejo ambiental de la     regulación hídrica de las cuencas mayores antes citadas supone una reevaluación     del papel de los humedales, un aspecto al cual no se le ha dado la importancia   que merece.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La población de     concavidades de primer orden se encaja en los flancos de unas colinas, las     cuales, son el resultado de la disección densa y de profundidad moderada de una     superficie de erosión levantada. Los elementos mórficos de las colinas del     altiplano representan adecuadamente las tres generaciones de modelado principal   en el altiplano:</font></p>     <li>Las cimas planas (rampas) corresponden a   remanentes de un antiguo relieve ondulado.        <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> El sistema de colinas y valles representan la disección fluvial del       relieve ondulado precedente, dando origen a flancos de colina donde predominan los segmentos convexos de vertiente.</font>       <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades encajadas en los flancos de las colinas son la     expresión del periodo de modelado efectivo mas reciente en el altiplano. Ver     figura N° 1. </font>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">De este modo, la       evolución mórfica del relieve altiplano, una unidad de relieve a la escala de       10<sup>3</sup> kms<sup>2</sup>, queda registrada en las colinas, unidades de       relieve en la escala de 10<sup>-1</sup>-10<sup>-2</sup> kms<sup>2</sup>. Otra       manera de decir lo mismo: la historia del “todo” se expresa en la estructura mórfica de las “partes”     (Morin, 1983). </font></p>         <p><font color="#000000" size="3" face="Verdana"><b>3. ESTRUCTURA     MÓRFICA</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades de primer       orden están constituidas por elementos mórficos cuyos límites se expresan por       quiebres abruptos de pendiente, tanto convexos como cóncavos. En ellas se     pueden diferenciar los siguientes elementos mórficos: Ver <a href="#fig2">figura N° 2</a>. </font></p>     <li>Rampa denudativa superior         ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> Flancos </font>         <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Fondo plano</font>         <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Cierre terminal. </font>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La rampa denudativa         superior es un elemento mórfico de las colinas en el cual se encajan las         concavidades; en sentido estricto no es un elemento constitutivo de las         concavidades pero sí un elemento de referencia fundamental para evaluar el   mecanismo de desarrollo de ellas.</font></p>       <p align="center"><b><a name="fig1"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fig01.jpg"></a>    <br>         <font size="2" face="Verdana">Figura N° 1</font></b><font size="2" face="Verdana">.   Elementos mórficos mayores en las colinas del altiplano de Santa Rosa de Osos.</font></p>       <p align="center"><b><a name="fig2"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fig02.jpg"></a>    <br>         <font size="2" face="Verdana">Figura N° 2</font></b><font size="2" face="Verdana">.         Elementos mórficos de las concavidades de primer orden. Representación esquemática   de una concavidad con forma de “pera”.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>3.1   Rampa denudativa superior.</b></font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Son superficies planas de         inclinación muy suave (2°-5°) modeladas en un perfil de meteorización de         cuarzodiorita muy evolucionado donde se presentan suelos residuales (IB)         truncados; son el elemento mórfico de la parte superior de las colinas y         corresponden a remanentes de un relieve ondulado precedente sometido a una         disección fluvial densa de encajamiento moderado (30-            70 metros). Ver <a href="#fot5">foto Nº 5</a>.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b><a name="fot5"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot05.jpg"></a>    <br>         <font size="2" face="Verdana">Foto Nº 5</font></b><font size="2" face="Verdana">. Relación         espacial entre rampas denudativas y concavidades de primer orden. El         limite entre ambas geoformas corresponde a quiebres de pendiente convexos muy   marcados. Tomada de Arias et al (2002).</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Es la estructura mórfica         precedente de referencia para el desarrollo de las concavidades. La destrucción         de la rampa denudativa superior es simultáneamente la construcción de la         concavidad de primer orden. La relación “destrucción-construcción”     entre ambas geoformas se puede “monitorear” con base en la configuración y posición espacial de la línea limítrofe. La corona         del flanco de las concavidades es una línea dinámica e histórica que expresa la   evolución de dicha relación. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La rampa denudativa   superior circunda a la concavidad lateralmente y en su parte posterior.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>3.2Flancos</b></font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Corresponden al elemento         mórfico de mayor inclinación (18°-29°) de la concavidad. En ellos predominan         los segmentos de vertiente convexos, los cuales pueden alcanzar pendientes de   31º-35º en su parte inferior.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los flancos de mayor         inclinación se presentan en aquellas concavidades con un encajamiento         significativo y el desarrollo de un fondo plano relativamente extenso y de   gradiente muy suave. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Están modelados en         perfiles de meteorización poco evolucionados, alcanzando a desarrollar suelos         residuales IB (rojizos); sin embargo, en los sectores más inclinados se         presentan saprolitos (IC). El rasgo característico de estos materiales es   su textura franco arenosa y su alta porosidad.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Procesos de incisión         fluvial remontante, resultado de hundimientos sucesivos alineados favorecen el         desarrollo de franjas cóncavas estrechas que alcanzaron a llegar hasta la parte         media del flanco. Una vez formados estos corredores, el perfil de meteorización         allí presente alcanza a desarrollar suelos residuales IB (amarillos) de poco espesor         (10–20 cms). Los corredores cóncavos encajados débilmente constituyen la fase embrionaria de desarrollo   de concavidades de primer orden.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La posición espacial de         las líneas de corona y base de flanco sintetiza el desarrollo y evolución         mórfica de las concavidades. Ambas líneas avanzan diferencialmente desde la         base de las colinas en dirección a sus cimas; la tasa diferencial de retroceso   se expresa en la pendiente resultante de los flancos. </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Ambas líneas son         aproximadamente paralelas y en las concavidades con un desarrollo mórfico         avanzado tienden a configurar una forma cuasi-circular, amplia en su parte   superior y estrecha en su parte distal.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Aunque se puede         diferenciar un flanco posterior y dos flancos laterales, no existe ruptura         morfológica entre ellos; la primera percepción al observarlos es la de un         elemento mórfico que evoluciona como un todo, en el sentido de la existencia de   un mecanismo denudativo coordinado en todos los puntos. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En la corona del flanco         posterior se desarrolla una zona transicional de reducción gradual de         inclinación que conecta el segmento convexo de gran inclinación con la         superficie planar de la rampa superior denudativa (4º - 6º). Esta zona         transicional es modelada por erosión laminar; en otros casos se presenta un   quiebre de pendiente convexo muy marcado. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En la parte inferior del         flanco se desarrolla un quiebre de pendiente cóncavo pronunciado con el         fondo plano denudativo perimetral. El quiebre de pendiente pronunciado entre         dos elementos mórficos de naturaleza denudativa es el rasgo más sobresaliente         del relieve de muchas concavidades; en otros casos la base del flanco se         continua con el fondo plano de acumulación, mientras la rampa denudativa se   encuentra sepultada por materiales coluvio-aluviales.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>3.3El   fondo plano. </b></font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El fondo plano se         presenta de dos maneras distintas. En la mayoría de ellas aparece un nivel     único acompañado de una red ramificada de hundimientos que genera   embrionariamente un nuevo nivel mas bajo.</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">De corredores alargados y         estrechos. En otros casos se presenta un sistema escalonado de niveles, muy         común en las concavidades de mayor tamaño, sin ser un rasgo exclusivo de éstas.         Ver fotos Nº            <a href="#fot6">6</a> a  <a href="#fot10">10</a></font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El nivel principal de         fondo plano corresponde a una superficie planar con una inclinación uniforme de         5°–7º en los casos de mayor inclinación y de 3°-4° en los de menor   inclinación. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Varios de los fondos         planos estudiados son de carácter denudativo en su parte superior y de         acumulación en su parte media e inferior, sin ruptura de continuidad entre   ellos. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El fondo plano principal         de muchas concavidades presenta una disección en franjas alargadas y estrechas         (5–10m) que         avanzan remontantemente y bifurcándose, generando una estructura         ramificada que genera embrionariamente un nuevo nivel localizado 1.0-                  3.0 metros por debajo.         En este nivel se presenta un ambiente hidromórfico permanente alimentado por el         afloramiento de aguas subterráneas y un comportamiento morfogenético de         hundimientos muy activo. Ver fotos N°            <a href="#fot6">6</a> a <a href="#fot10">10</a>.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b><a name="fot6"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot06.jpg"></a>    <br>         <font size="2" face="Verdana">Foto 6</font></b><font size="2" face="Verdana">.         Fondo plano escalonado por procesos de hundimiento remontantes.    <br>         Aspecto de la concavidad,         vista desde el sitio de cierre (estrechamiento) hacia aguas arriba.    <br>         Desde el plano más lejano hacia el más cercano de la foto se identifican los   siguientes elementos mórficos:</font></p>       <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Rampa denudativa superior (en perfil transversal), marcada por la   línea de árboles</font>       <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> Flanco posterior con segmentos de vertiente convexos y cóncavos.</font>       <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Fondo plano de la concavidad, el elemento dominante en la foto.</font>       <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los subniveles del fondo plano (franjas bajo condición hidromórfica).</font>         <p align="center"><a name="fot7"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot07.jpg"></a>    <br>       <font size="2"><b><font face="Verdana">Foto 7</font></b><font face="Verdana">.       Hundimientos remontantes en fondo plano de concavidad.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       Fondo plano de acumulación afectado por procesos de hundimiento. El     subnivel inferior presenta un ambiente hidromórfico permanente.</font></font></p>       <p align="center"><b><a name="fot8"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot08.jpg"></a>    <br>         <font size="2" face="Verdana">Foto 8</font></b><font size="2" face="Verdana">.       Geoformas transitorias locales producidas por hundimientos activos.    <br>       Escarpe microescalonado que marca el frente de avance remontante del       hundimiento.    <br>       En planta, el escarpe corresponde a un arco de círculo de gran radio.</font></font></p>         <p align="center"><b><a name="fot9"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot09.jpg"></a>    <br>         <font size="2" face="Verdana">Foto 9</font></b><font size="2" face="Verdana">.       Concavidad con dos niveles de fondo plano. El nivel inferior se inscribe en un       contexto hidromórfico activo; el nivel superior preserva testimonios de una       condición hidromórfica reciente. Ambos niveles terminan abruptamente en un     cierre terminal.</font></font></p>         <p align="center"><b><a name="fot10"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot10.jpg"></a>    <br>         <font size="2" face="Verdana">Foto 10.</font></b><font size="2" face="Verdana"> Sistema escalonado de     fondos planos en una concavidad de gran tamaño.</font></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Según la naturaleza del       material que modela el fondo plano se pueden diferenciar: un fondo plano de       naturaleza denudativa, fondo plano de acumulación y fondo plano denudativo       sepultado. Igualmente, en numerosas concavidades se identifica un sistema     escalonado de fondos planos con la participación de los diferentes tipos. </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Fondo     plano denudativo.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En varias concavidades se       presenta una franja perimetral denudativa de inclinación suave (4º-5º) modelada       en un suelo residual (IB) amarillo de cuarzodiorita recubierta por depósitos       coluviales y de ceniza volcánica que alcanzan              0.5 a              0.8 m de espesor. Esta       superficie se presenta bien definida en la parte perimetral superior y media       del fondo plano y desaparece hacia la parte inferior donde se torna más       estrecha la concavidad. Muchas concavidades carecen de esta superficie     denudativa y en su lugar se presenta un fondo plano de acumulación único. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Fondo     plano de acumulación.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Corresponde a superficies       planas con inclinación muy uniforme, de 4º-5º, modeladas por depositación de     sedimentos aluviales.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Estos depósitos       corresponden a secuencias relativamente espesas, del orden de 5–7       metros, constituidas por intercalaciones mal seleccionadas de arenas cuarzosas y arcillas. La       distribución de tamaño de partículas en las capas arenosas determinan clases       texturales dominantemente franco-arenosas y sus curvas granulométricas de       frecuencia absoluta muestran un comportamiento unimodal con una moda dominante       en el rango de arenas gruesas, las cuales representan entre 15% y 20% del total       del material; en segundo orden de abundancia aparecen las arenas medias y las       arenas muy gruesas. Desde el punto de vista mineralógico, el cuarzo y los       seudomorfos de biotita (hidromicas) son las especies dominantes en estos     materiales arenosos.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los granos de cuarzo en       las fracciones de arena y limo son angulares y para el caso de los seudomorfos       de biotita es frecuente encontrar la agregación de numerosas láminas (“libritos”); estos datos brindan soporte       sólido para afirmar que la mayor parte de la fracción arenosa de los depósitos       proviene de la incisión de los flancos de la concavidad, única fuente posible       de estos tamaños de minerales secundarios. La relación espacial entre morfología       de perfiles de meteorización y elementos de relieve, establecida en estudios       previos, permite afirmar que el afloramiento de suelos residuales (IB rojizos)       y saprolitos (IC) con cantidades abundantes de seudomorfos de biotita en el       tamaño de las arenas medias–gruesas–muy gruesas ocurre únicamente en los flancos     de concavidades y flancos de colinas (Arias et al, 2002; Arias et al, 2000).</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En varias concavidades de       primer orden se presentan acumulaciones aluviales más antiguas cuyo espesor       supera los 3-              4 metros       y desarrollan terraza planas inclinadas, localizadas por encima del fondo       de acumulación reciente. La presencia de estos rellenos aluviales y el       desarrollo de abanicos aluviales pequeños son los dos testimonios de la     participación de la dinámica fluvial en el modelado de las concavidades.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El fondo plano de las       concavidades, independientemente de la naturaleza de los materiales en que se       encuentra modelado, presenta una dinámica activa y vigorosa de hundimientos       remontantes que inducen la incisión de la superficie y la configuración de un       nuevo subnivel, el rasgo mórfico mas joven del altiplano. Ver fotos N°            <a href="#fot6">6</a> a <a href="#fot8">8</a>. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Sistema     escalonado de fondos planos.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En varias concavidades       existe un sistema escalonado de 3-5 niveles de remanentes de fondos planos.       Los remanentes más altos y por lo tanto más antiguos están modelados en       alteritas de cuarzodiorita, presentan suelos residuales IB (amarillos) cuando       están bien conservados o se encuentran modeladas en suelos residuales IB       (rojizo) cuando su superficie ha sido modificada por procesos denudativos       posteriores. En la mayoría de los casos, sobre el perfil de meteorización       reposan depósitos peliculares de escorrentía de arenas cuarzosas recubiertas       discontinuamente por cenizas volcánicas retrabajadas; el espesor de estos     depósitos rara vez supera los 0.15 - .0.30 m.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Normalmente se encuentra       uno (1) o dos (2) niveles de fondo plano y en aquellas concavidades de mayor       tamaño se pueden identificar 4-5 niveles. En todas ellas, el nivel inferior       corresponde a una superficie de acumulación con un relleno aluvial de 5-            6 metros. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Fondo     plano denudativo sepultado. </b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los estudios del subsuelo       de los fondos planos de algunas concavidades indican que los rellenos aluviales       reposan sobre superficies planares de inclinación uniforme (4º-5º). Se trata de       superficies denudativas que ocupan la parte central de la concavidad y       continúan hasta el cierre terminal; esta superficie sepultada es modelada en     saprolito (IC).</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El número de       perforaciones realizadas en estudios anteriores, aunque insuficiente para       precisar la morfología de detalle de la superficie, permite inferir la       presencia de una superficie planar de inclinación relativamente suave, muy       uniforme, lo cual deja abierta la discusión en torno a la génesis de esta       geoforma; puede corresponder a otro nivel de rampa denudativa inferior modelada       por procesos de lavado laminar o corresponder a un modelado producido por     incisión y ampliación fluvial (Arias et al, 2002). </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Esta superficie fue       sepultada por un relleno aluvial de 5–6 metros de espesor, cuyas       características mineralógicas, texturales y de morfología de granos difiere de los sedimentos       aluviales antiguos, localizados en las cimas planas y rampas superiores de las       colinas. En todos los casos analizados se confirma la existencia de unos       sedimentos mal seleccionados y de transporte mínimo; la presencia de minerales       micáceos secundarios que conservan la estructura de agregado de láminas como       indicador de un ambiente de energía muy bajo durante el transporte y otra     característica a subrayar es la ausencia de gravas. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>3.4Cierre     terminal.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades       presentan un límite bien definido con los valles de las quebradas a los cuales       tributan. Este limite corresponde a un cierre terminal, cuya estructura mórfica       favorece la transformación del flujo laminar imperante en el fondo plano y lo       convierte en un flujo concentrado en el corredor de cierre para transformarlo     en una corriente de primer orden a su salida.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El cierre terminal marca       el límite entre dos superficies planares de acumulación con características     contrastantes:</font></p>     <li>Una superficie semicircular amplia aguas     arriba del cierre y una llanura aluvial alargada y estrecha aguas abajo.          <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> Un cambio abrupto de gradiente longitudinal, pasando de valores de 4º     - 5º en la concavidad a valores de 2º - 3º en la llanura aluvial. </font>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="3" face="Verdana"><b>4. RELACIONES ENTRE       ELEMENTOS MÓRFICOS.</b></font></p>           <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los elementos mórficos         descritos presentan relaciones entre sus atributos (pendiente, extensión,       gradientes, forma del perímetro de los fondos planos).</font></p>           <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Una primera relación         directa se da entre la amplitud máxima del fondo plano y la inclinación de los         flancos convexos. Mientras mayor es la amplitud del fondo plano en su parte         superior (“aguas arriba”), más inclinado es el flanco posterior. Otra manera de expresarlo sería afirmando la         relación directa entre área del fondo plano y pendiente general de los flancos;       a mayor área, mayor pendiente. </font></p>           <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Esta relación podría         estar indicando un posible proceso de ampliación radial del fondo plano         acompañado de un incremento en la inclinación de los flancos; esta relación se         fundamentaría en un proceso de retroceso radial de la base de los flancos a una       tasa mayor respecto al retroceso de la corona de ellos.</font></p>           <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Una segunda relación de         tipo inverso, en las concavidades con forma “de pera”, se presenta entre       “amplitud del         fondo plano” y “grado de encajamiento”. Las concavidades más amplias ocurren donde el grado de         encajamiento es menor; en este sentido las concavidades de primer orden mas amplias         ocurren con más frecuencia en el bloque colinado “Llanos de Cuivá–El         Chaquiro”. Esta relación, sin embargo, está condicionada por la presencia de un terreno con relieve         relativo (&#8710;H) bajo, menor de 30-                  40 metros. El tipo de relación entre “amplitud” y “encajamiento”       puede brindar elementos de reflexión importantes para comprender el proceso de desarrollo de estas       geoformas. </font></p>           <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En los fondos planos de         acumulación existe una relación directa entre sus gradientes longitudinales y         los escalonamientos desarrollados por hundimientos activos. Los         fondos planos más inclinados (5º-6º) desarrollan con mayor facilidad uno o dos         subniveles menores y el encajamiento de ellos en la parte inferior puede         alcanzar un desnivel de 2–3 metros. Esta relación entre ambos atributos permite postular a nivel         de hipótesis que los procesos de erosión interna en los rellenos se ven         favorecidos por la gradiente hidráulica y por la concentración del flujo       interno a lo largo de corredores específicos.</font></p>           <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En los fondos planos         existe una relación inversa entre su gradiente longitudinal y su extensión. Los         fondos planos más extensos presentan menor gradiente y viceversa. Mas aún, los         fondos planos con mayor gradiente tienden a desarrollar una estructura         escalonada de superficies, quedando la zona hidromórfica reducida únicamente al         nivel más bajo. En esta situación se encuentran concavidades pequeñas que         presentan dos (2) niveles de fondo plano con desniveles de 2–4         metros; en estos casos la condición hidromórfica activa queda restringida al nivel inferior, aunque en el         nivel superior persiste el registro (suelos orgánicos y rasgos redoximórficos)       de una condición hidromórfica reciente (Arias et al, 2002).</font></p>           <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las observaciones de         campo permiten postular la existencia de relaciones directas e inversas entre         parámetros de forma de los diferentes elementos de las concavidades. Las       relaciones identificadas son:</font></p>     <li>Amplitud máxima del fondo plano vs.       Inclinación de los flancos.            <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> Amplitud del fondo plano vs. Grado de encajamiento.</font>           ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Gradiente longitudinal del fondo plano vs. Desarrollo de estructura escalonada.</font>           <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Gradiente longitudinal y extensión de los fondos planos. </font>             <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Estas relaciones podrían           evaluarse estadísticamente; sin embargo, la ausencia de mapas topográficos con           planimetría y altimetría pertinente impide llevarlo a cabo. El avance de la           investigación geomorfométrica se encuentra supeditada a la disponibilidad de           nuevos documentos con resolución espacial más detallada; los documentos           disponibles se restringen a modelos digitales de elevación con una resolución           espacial de                      92 metros           el píxel, los cuales no brindan la resolución espacial necesaria para confirmar         o rechazar las relaciones postuladas. </font></p>             <p><font color="#000000" size="3" face="Verdana"><b>5. MATERIALES</b></font></p>             <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los materiales presentes         en las concavidades son de varios tipos:</font></p>     <li>Perfiles de meteorización de cuarzodiorita.              <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> Rellenos aluviales.</font>             <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Cenizas volcánicas.</font>             <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Depósitos coluviales y de escorrentía.</font>             <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Sedimentos orgánicos. </font>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>5.1           Perfiles de meteorización.</b> </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades están             modeladas en suelos residuales IB o en saprolitos IC, excepto el fondo plano de           acumulación.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los segmentos convexos de             los flancos están modelados en saprolitos (IC) y en suelos residuales IB de             color rojizo; ambos horizontes poseen texturas franco-arenosas con una             porosidad y permeabilidad alta. Sobre ellos se desarrollan Entisoles e           Inceptisoles, los tipos de suelos con menor desarrollo pedogénico.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En los segmentos             cóncavos, la concentración y permanencia de aguas internas hacia la base             del flanco, favorece el desarrollo de un horizonte de suelo residual IB             amarillo franco arcilloso que llega a alcanzar 40 cms de espesor y que pasa a             un suelo residual IB rojizo franco arenoso. Este cambio de color y             textural parece asociarse con una mayor permanencia de la humedad en estos           sectores.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En distancias muy cortas,             del orden de 5-                          10 metros,             se configuran contrastes morfológicos y texturales en los perfiles de           alteración, condicionados por las trayectorias del flujo hídrico interno. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En el fondo plano             sepultado, el registro de las perforaciones indica sistemáticamente la             presencia de saprolitos IC, con la litoestructura granular del material             parental bien conservada; en algunas perforaciones, el saprolito perforado es             bastante micáceo (seudomorfos de biotita), mientras en otras es rico en granos             de cuarzo; las plagioclasas están caolinizadas y los motes de caolín son de             color claro, es decir, no se encuentran manchados con óxidos de hierro.           Estos materiales presentan una textura franco arenosa (media a gruesa).</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>5.2           Rellenos aluviales. </b></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Corresponde a una             sucesión de capas arenosas y arcillosas mal seleccionadas que alcanzan             espesores máximos de 6-                          7             metros. La fracción arenosa de las diferentes capas           corresponde a granos de cuarzo, y a láminas micáceas, seudomorfos de biotita. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los granos de cuarzo presentan             tamaños desde “arena gruesa” hasta “arena muy fina” y “limo”;             son angulares, con un             brillo vítreo muy marcado y presencia muy marcada de microfisuras, todos ellos,           rasgos heredados del mineral. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las láminas micáceas             presentan colores verde grasoso, bronceados y grises claros; sus tamaños van             desde “arena muy             gruesa” hasta “arena fina”. Las láminas de mayor tamaño se encuentran             en “libritos”           mientras las más finas ocurren como láminas “individuales”. Un rasgo especial de las láminas             micáceas es presentar “perforaciones”, es decir, orificios cilíndricos de sección             circular perfecta que cruzan completamente a las láminas, cuyo origen no es muy           claro al momento.</font></p>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La presencia de gravas             (&gt; 2m.m.) es muy ocasional y cuando se las encuentra corresponden a gravas             de cuarzo o a fragmentos irregulares de arenas cuarzosas cementadas y             endurecidas con óxidos de Fe. En ningún caso se presentan gravas líticas             de cuarzodiorita. Las pocas gravas detectadas en las perforaciones se             encuentran redondeadas y no superan los 2–3 cms de diámetro y           provienen de depósitos aluviales antiguos presentes en las cimas planas de las colinas.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Dentro de cada capa la             selección granulométrica es muy pobre, de tal manera que los materiales             totalmente arcillosos o las arenas con tamaño de grano muy uniforme están           ausentes.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Hacia la parte media e             inferior de los rellenos hay abundantes óxidos de Fe de color pardo y pardo             oscuro que recubren los granos y se distribuyen en bandas, pero no producen           cementación fuerte de los sedimentos.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>5.3           Sedimentos orgánicos. </b></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La parte más externa de             los materiales acumulados en el fondo plano corresponde a sedimentos orgánicos             intercalados con capas de cenizas volcánicas de caída directa y capas             retrabajadas por escorrentía. Estos materiales alcanzan un espesor de 1.0-                        1.5 metros. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Se presenta así, en la             parte superior de la acumulación, un cambio drástico en el régimen de             depositación, acorde con la ausencia de comportamiento fluvial activo en el           fondo plano de las concavidades.</font></p>               <p><font color="#000000" size="3" face="Verdana"><b>6. LOS SUELOS.</b></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades             presentan una gran diversidad de tipos de suelos en una extensión muy           restringida. Ver fotos N° <a href="#fot11">11</a> y <a href="#fot12">12</a>.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En los flancos convexos             se desarrollan Inceptisoles a partir del horizonte IB rojizo del perfil de             meteorización de la cuarzodiorita. En la parte inferior de los flancos cóncavos             y en el fondo plano denudativo perimetral se desarrollan Ultisoles con           horizonte argílico y en algunos casos horizonte kándico. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los Andisoles están             presentes en aquellos sectores del fondo plano donde se acumulan espesores             significativos de cenizas volcánicas; en las otras partes se desarrollan           Inceptisoles sobre depósitos coluvio-aluviales. </font></p>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La presencia de             Histosoles se restringe a los subniveles de escalonamiento de fondo plano,             donde predominan condiciones hidromórficas permanentes. La acumulación de           materia orgánica (Sphagnun sp) permite el desarrollo de Saprist.</font></p>               <p align="center"><b><a name="fot11"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot11.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto N° 11</font></b><font size="2" face="Verdana">.             Perfil del suelo en el fondo plano de concavidad. Depósitos coluvio-aluviales           con paleosuelos (A<sub>1</sub>) enterrados. Tomada de Arias et al, 2002.</font></p>               <p align="center"><b><a name="fot12"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot12.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto 12</font></b><font size="2" face="Verdana">.             Secuencia de capas de cenizas volcánicas de caída directa y depósitos orgánicos             en el fondo plano hidromórfico de una concavidad de primer orden. Tomada de           Arias et al, 2002.</font></p>               <p><font color="#000000" size="3" face="Verdana"><b>7. COMPORTAMIENTO           MORFOGENÉTICO.</b></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El término “comportamiento             morfogenético” hace referencia a la dinámica actual del relieve en una espacialidad dada,             ya sea una región extensa o un contexto local; este comportamiento constituye           una cualidad emergente de la organización dinámica del sistema–relieve. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El comportamiento del             relieve es la resultante de las interrelaciones entre numerosos procesos de             naturaleza y características diferentes, interrelaciones que varían de una             geoforma a otra e incluso entre elementos diferentes de una misma geoforma. No             se trata de enumerar un agregado de procesos básicos para proceder luego a             describir aisladamente el accionar de cada uno de ellos e inferir sus           efectos modeladores.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Definir el comportamiento             morfogenético implica identificar las interrelaciones entre diversos procesos             que operan desde las divisorias de aguas hasta los lechos fluviales, los cuales             se manifiestan superficial y subsuperficialmente. En el caso de una             región permanentemente húmeda como el altiplano de Santa Rosa de Osos,             los diferentes patrones de organización dinámica guardan una relación           estrecha con las trayectorias espaciales del flujo hídrico.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>7.1           El mecanismo de modelado.</b></font></p>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>7.1.1           Fase de desarrollo interno.</b></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Desde el punto de vista             hidrológico, el pie de vertiente de los flancos de las colinas es una franja             estratégica: hacia ésta converge el flujo interno de aguas subterráneas,             generando un corredor continuo o discontinuo de surgencia de manantiales. En             estos sitios se presenta un flujo permanente de agua que se incrementa o             disminuye en consonancia con el régimen de lluvias. La carga iónica de estas             aguas es un indicador de la naturaleza de los procesos químicos activos de           alteración en los perfiles de meteorización. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En los sitios de             manantiales (“nacimientos de agua”) se presenta un proceso de             precipitación de óxidos de Fe que forma un gel abundante el cual, recubre la vegetación             herbácea; la precipitación–acumulación de geles de óxido de Fe             alcanza su máxima expresión hacia el final del “periodo de verano” que va de mediados de           diciembre hasta finales de marzo. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La presencia persistente             de sílice disuelta (SiO<sub>2</sub>) en concentraciones de 1-5 ppm en las aguas             freáticas es un testimonio de procesos de disolución de arcillas 1:1             (caolinitas); este proceso va acompañado de una acumulación de geles de           aluminio y de gibsita en los perfiles de meteorización. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">A la escala del perfil de             meteorización, sus morfologías, granulometrías, porosidad, permeabilidad             y mineralogías, permiten identificar dos mecanismos y dos trayectorias           diferentes de alteración. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">·  Una trayectoria de alteración             no-plasmogénica. Los minerales primarios se disuelven, especialmente las             plagioclasas y ferromagnesianos produciendo un material residual rico en cuarzo           y óxidos de Fe, con una porosidad y permeabilidad muy alta. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">·  Una trayectoria de alteración plasmogénica.             Inicialmente se producen minerales arcillosos secundarios a partir de minerales             primarios, ya sea por transformación o neoformación. Los materiales resultantes             son de carácter arcillo-limoso y arcillo-arenoso. En algunos casos             posteriormente a ello se genera la fase no-plasmogénica. Pedro (1984) citado en           Thomas (1994). </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La configuración de una u             otra trayectoria dentro del perfil de meteorización parece ser función de la             tasa del flujo hídrico interno y de su persistencia temporal. La circulación             hídrica interna, abundante y persistente, favorece la alteración           no-plasmogénica.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los productos de ambas             trayectorias de alteración se distribuyen de un modo bastante irregular en el             cuerpo de las colinas; mas aún, ambos tipos de materiales puede estar presentes             en distancias muy cortas (10-                          20           metros). </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las trayectorias             convergentes del flujo freático hacia la base de las vertientes generan             contrastes en la eficiencia de los procesos de disolución, los cuales se pueden             considerar como un mecanismo de “erosión química interna”. De             este modo, se configura un             primer circuito de retroalimentación positiva entre “Disolución           de arcillas” y “Flujo freático convergente”.</font></p>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La representación del             fenómeno se puede explicar así: La disolución de arcillas en el perfil de             meteorización induce cambios texturales, de porosidad y de permeabilidad en los             materiales; estos efectos iniciales se convierten a su vez en causa           estimuladora de la convergencia del flujo hídrico interno. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">De este modo se configura             un mecanismo de causalidad circular cuyos resultados “finales”           son: el desarrollo de           perfiles de alteración de textura arenosa con una porosidad-permeabilidad muy             alta y un flujo freático interno condicionado en su trayectoria hacia los             corredores donde se localizan estos materiales. Este circuito de             retroalimentación positiva, por su propia naturaleza, es inestable y se rompe             posteriormente. En otros términos, se alcanza un umbral cuyo cruce conlleva a             una reorganización dinámica del sistema de alteración. Para el caso de las             colinas del ASRO el cruce del umbral se expresa en la transformación de un mecanismo           de “erosión química interna” en otro de “erosión física interna”. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Umbral           N°1:</b></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En el nuevo contexto, el             flujo hídrico interno pierde su carácter de flujo intergranular y se convierte             en un flujo concentrado interno; este tránsito se consigue una vez se alcanzan             ciertos valores de porosidad-permeabilidad de los materiales. A partir de este             umbral, se presenta un proceso de erosión física interna o tubificación que             genera túneles y chimeneas dentro de los perfiles de meteorización. Las             manifestaciones de erosión interna (túneles y chimeneas) las identifican los pobladores             de la región con el nombre de “troneras” y al proceso que las genera como “entroneramiento”;             se presentan preferencialmente en los corredores cóncavos estrechos de los flancos de colina que             presentan una gradiente longitudinal mayor. Ver fotos N°                        <a href="#fot13">13</a> a <a href="#fot16">16</a>. </font></p>               <p align="center"><b><a name="fot13"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot13.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto N°</font></b> <font size="2" face="Verdana"><b>13</b>. Organización sistemática de             chimeneas a lo largo de un corredor cóncavo en el flanco de una concavidad de           primer orden.</font></p>               <p align="center"><b><a name="fot14"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot14.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto N° 14</font></b><font size="2" face="Verdana">.             Colapso de chimeneas a lo largo de un corredor cóncavo en los flancos de las           concavidades de primer orden.</font></p>               <p align="center"><b><a name="fot15"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot15.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto N° 15</font></b><font size="2" face="Verdana">.             Sobretecho colapsado de chimeneas modeladas en materiales del perfil de             meteorización de la cuarzodiorita del Batolito Antioqueño. Las fotos <a href="#fot6">6</a>.<a href="#fot18">18</a> a <a href="#fot6">6</a>.<a href="#fot19">19</a> son tomadas en           el mismo sector.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b><a name="fot16"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot16.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto N° 16</font></b><font size="2" face="Verdana">.           Desplome del sobretecho de una chimenea en el eje de una concavidad.</font></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Algunos autores (Anhert,             1998), explican el origen de la erosión interna como un proceso condicionado             por contrastes pronunciados de permeabilidad hidráulica en los materiales del             subsuelo, permitiendo la concentración del flujo en el límite entre una zona             superior permeable y una zona inferior poco permeable. Para el autor             mencionado, el contraste de permeabilidad es una condición heredada y necesaria             al proceso de tubificación; en el caso estudiado, los contrastes marcados de             porosidad-permeabilidad son rasgos adquiridos durante el proceso de           meteorización. (Phillips, 2001). </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La fase de erosión física             interna se organiza dinámicamente por medio de un nuevo circuito de           retroalimentación positiva:</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">A través de este mecanismo,             la formación inicial de túneles pequeños favorece la concentración del flujo             hídrico interno lo cual, a su vez, cataliza el desarrollo de ellos. A medida             que los túneles incrementan de tamaño se generan desplomes continuados del             sobretecho dando origen a chimeneas. Ver fotos N°                        <a href="#fot14">14</a> a <a href="#fot18">18</a>.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Como en el caso anterior,             este mecanismo es inestable y termina rompiéndose, tanto en su sentido literal             como figurado. Cuando se alcanza un umbral de tamaño para los túneles y           chimeneas, se generan desplomes y hundimientos con expresión en superficie.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Umbral           N° 2: </b></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El umbral N° 2 marca el             cambio de efectos mórficos subsuperficiales (internos) al desarrollo de           geoformas transitorias superficiales.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">A partir de este estado,             los mecanismos de modelado internos y externos se refuerzan mutuamente. El             flujo laminar superficial y el flujo interno tienden a reforzar el mecanismo de             incisión de las vertientes convexas generando corredores cóncavos, los cuales           actúan como un atractor eficiente de las aguas superficiales e internas.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El mecanismo de modelado             hasta aquí descrito requiere de varias precisiones. En primer lugar, los             circuitos de retroalimentación positiva y los umbrales identificados se “reiteran” continuamente en sentido lateral             y en sentido remontante, incrementando la amplitud y longitud de los corredores             cóncavos en los flancos de las colinas. La descripción lineal del mecanismo de           modelado no implica por lo tanto una dinámica natural lineal.</font></p>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En segundo lugar es             necesario establecer una diferencia entre geoformas transitorias y geoformas             persistentes; como ejemplos del primer grupo se tienen: los hundimientos, los             desplomes de sobretechos, los túneles, las chimeneas y la formación de puentes             naturales pequeños en saprolitos. Las geoformas persistentes están asociadas             con el desarrollo de corredores cóncavos en los flancos de las colinas, las             concavidades de fondo plano y la presencia de colinas aisladas en estos fondos.             Ver fotos N°  <a href="#fot17">17</a> a           <a href="#fot20">20</a>.</font></p>     <p align="center"><b><a name="fot17"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot17.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto N° 17</font></b><font size="2" face="Verdana">.             Sección circular de un túnel localizado en el eje de un corredor cóncavo             estrecho, a                          1.5 m           de profundidad.</font></font></p>               <p align="center"><b><a name="fot18"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot18.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto N° 18</font></b><font size="2" face="Verdana">.             Distribución espacial de hundimientos de sobretechos de túneles y chimeneas en             las vertientes. La vegetación arbustiva se ubica en los sitios de desplome del           terreno.</font></font></p>               <p align="center"><b><a name="fot19"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot19.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto Nº 19</font></b><font size="2" face="Verdana">.             Formación de puentes naturales pequeños a lo largo de corredores cóncavos           estrechos.</font></font></p>               <p align="center"><b><a name="fot20"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot20.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto Nº 20</font></b><font size="2" face="Verdana">.           Colina aislada en el borde de un fondo plano de concavidad.</font></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>7.1.2           Fase de desarrollo externo</b></font></p>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las manifestaciones en             superficie del mecanismo de modelado actúan como “atractores” del flujo hídrico superficial e             interno, compitiendo en eficiencia con la red de valles principales y             secundarios. Las concavidades se convierten en “estaciones de transferencia”           entre las aguas que fluyen en superficie y al interior de las colinas y el flujo concentrado de           las corrientes de agua. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades             presentan una gran diversidad de formas y tamaños, igualmente es diversa su             ubicación espacial en los flancos de las colinas. Formas, tamaños y posición             espacial pueden considerarse, a nivel de hipótesis, como estados mórficos           diferentes de su desarrollo y evolución. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El grado de encajamiento             y el tamaño condicionan la eficiencia para atraer el flujo hídrico de las             colinas; las concavidades mas grandes y encajadas definen una “cuenca             interna” de mayor volumen mientras las concavidades con encajamiento mínimo y de menor tamaño definen           unas zonas de influencia superficial e interna de volumen modesto.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Durante la fase de             desarrollo externo del mecanismo de modelado activo se configuran nuevos             circuitos de retroalimentación positiva. Esta interrelación entre atributos de             forma configura en los flancos de las colinas una situación de “competencia”           entre las           concavidades por la atracción del flujo hídrico superficial e interno; el “éxito”           de unas concavidades para continuar rápidamente hacia fases avanzadas de desarrollo mórfico se consigue             al “costo” de la disminución del ritmo e incluso la parálisis en las concavidades           adyacentes.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Este circuito de             retroalimentación positiva, a diferencia de los anteriores, involucra un cruce             de umbral impuesto desde “afuera” por los niveles-base locales de las             corrientes a las             cuales transfieren las aguas. Ello implica una persistencia temporal duradera             del circuito, lo cual constituye el soporte de la amplia diversidad de estados             mórficos que presentan las concavidades. En estas circunstancias, las             diferentes formas alargadas representan los estados mórficos tempranos e             intermedios y las formas con tendencia circular las fases de desarrollo           avanzado. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La tipología de las             concavidades, con base en la forma en planta, constituye una propuesta           esquemática de estados de desarrollo mórfico (ver numeral 8).</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Existe una relación de             las variables “grado de encajamiento”, “tamaño” y “forma” de             las concavidades con el valor de “relieve relativo” de las zonas donde se             encuentran. En el sector del bloque colinado “Llanos de Cuivá-Chaquiro”,             donde el relieve relativo es del orden de 20-                          30             metros, el encajamiento es modesto y la ampliación             lateral y radial es significativa; en otros sectores del altiplano con relieve             relativo del orden de 70-                          150             metros las relaciones son más complejas. Existe una             especie de valor umbral para el encajamiento, a partir del cual la ampliación           radial de las concavidades se torna en la dinámica dominante. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>7.2           Autocatálisis y autorregulación. </b></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El desarrollo de             geoformas superficiales involucra una dinámica de autoreforzamiento. El proceso             de encajamiento y ampliación favorece el desarrollo de una condición             hidromórfica en el fondo de ellas; en las concavidades alargadas de gradiente             fuerte (8°-13°) se configura un ambiente hidromórfico abierto-estacional, con             presencia episódica de una lamina superficial de agua. En los estados mórficos             avanzados, cuando se configura un fondo plano de gradiente suave (3°-5°) se             gesta un ambiente hidromórfico abierto con una lamina de agua superficial           permanente.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los caudales del flujo             laminar superficial en las concavidades constituye un testimonio de la “eficiencia competitiva” por           el flujo hídrico interno de las colinas.</font></p>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los procesos activos en           la zona hidromórfica dependen del estado de desarrollo mórfico de las concavidades:</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">·  En las concavidades alargadas de gradiente             fuerte son comunes los túneles y chimeneas modelados en perfil de             meteorización. Ver fotos           <a href="#fot13">13</a> a           <a href="#fot16">16</a>.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">·  En las concavidades circulares de gradiente             suave se observa un patrón radial de hundimientos con centro en la franja más             húmeda. Ver fotos N°           <a href="#fot6">6</a> a           <a href="#fot8">8</a>. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La configuración de uno u             otro comportamiento parece estar condicionada por la cantidad y frecuencia del           flujo hídrico y por la gradiente hidráulica. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El comportamiento             hidrológico y el desarrollo mórfico de las concavidades están estrechamente             relacionados. Las concavidades con menor desarrollo ejercen un papel modesto de             atractor hídrico y de transferencia debido a sus gradientes, al carácter             franco-arenoso de los materiales y al volumen modesto de ellos; en las             concavidades con mayor desarrollo el papel de atractor se torna mas eficiente y             se añaden nuevas funciones: el volumen de materiales arcillosos y arenosos y de             sedimentos orgánicos y las gradientes suaves favorecen una función de           almacenamiento temporal y regulación.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La configuración de un             sistema hidromórfico con una lamina de agua superficial y permanente, de flujo             lento, parece ser la condición necesaria y suficiente para estimular el           desarrollo radial del fondo plano de las concavidades.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Se pueden postular a             nivel de hipótesis varias relaciones entre parámetros de forma, de materiales y           procesos:</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">·  Las gradientes fuertes de los corredores             cóncavos estrechos favorecen un flujo hídrico interno rápido y el desarrollo de           procesos de tubificación.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">·  En las concavidades de forma circular, la             menor gradiente y el volumen y naturaleza de los materiales almacenados             incrementan la retención hídrica y favorece una “erosión química interna”           cuyo resultado es la configuración de procesos de hundimiento muy activos con un patrón espacial           radial. </font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La regulación hídrica que             ejercen las concavidades mas desarrolladas es una cualidad emergente             relacionada con la configuración de atributos de forma (gradiente, tamaño), de             materiales (características granulométricas y mineralógicas de los sedimentos             acumulados, presencia-ausencia de materiales orgánicos y volumen de depósitos           almacenados) y procesos. </font></p>               ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Estos parámetros pueden             retomarse como referentes para establecer una clasificación de las concavidades           de primer orden con base en su capacidad de regulación hídrica.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>7.4           Patrón hidrológico y morfogénesis</b></font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En el relieve colinado             del ASRO se pueden establecer relaciones entre los patrones espaciales del           comportamiento hidrológico y del comportamiento morfogenético.</font></p>               <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En las cimas planas y             rampas superiores, la desintegración química de arcillas (caolinitas) en las             partes externas del perfil de meteorización, genera un proceso de             enriquecimiento residual de arenas cuarzosas; este proceso produce la             transformación de un horizonte de suelo residual (IB) amarillo franco arcilloso             o arcilloso en un horizonte (IB) franco arenoso o incluso arenoso franco.             Desde el punto de vista pedogénico, se produce la transformación de Oxisoles en             Ultisoles kándicos. Estos cambios en el comportamiento de la             meteorización y la pedogénesis, sin embargo, no inducen cambios mórficos           importantes en las rampas. Ver fotos <a href="#fot21">21</a> y <a href="#fot22">22</a>.</font></p>               <p align="center"><b><a name="fot21"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot21.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto Nº 21</font></b><font size="2" face="Verdana">.             Ultisol kándico. Suelo característico de las rampas denudativas superiores de             las colinas. Suelo desarrollado a partir del horizonte IB amarillo (10YR6/8)             del perfil de meteorización; el contraste entre un horizonte superior arenoso y             otro inferior más arcilloso, es un atributo adquirido, el cual constituye el             horizonte Kándico. En la parte inferior un suelo residual (IB) rojizo del             perfil de meteorización. En la parte superior del horizonte amarillo arenoso se             desarrolla un horizonte plácico; el horizonte más externo (A<sub>1</sub>) se           desarrolla en una capa de ceniza volcánica</font></font></p>               <p align="center"><b><a name="fot22"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot22.jpg"></a>    <br>               <font size="2" face="Verdana">Foto N° 22</font></b><font size="2" face="Verdana">.           Andisol y oxisol. En el perfil:</font></font></p>     <li>Ceniza volcánica en la cual se desarrolla un           horizonte pedogénico A<sub>1</sub>               <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Suelo residual (IB) amarillo del perfil de meteorización donde se desarrolla un ultisol argílico.</font>               ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Suelo residual (IB) rojizo del perfil de             meteorización, sin desarrollo pedogénico Hacia la base de los flancos, donde             confluyen y afloran las aguas subterráneas, los procesos y resultados son diferentes:</font>               <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La desintegración de las arcillas             (caolinitas) parece ser más pronunciada, manifiesto en una textura arenosa fina             y una porosidad excesivamente alta de los perfiles de meteorización, no producida por actividad biológica.</font>               <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La manifestación de procesos de erosión             interna muy eficientes, tanto en perfiles de meteorización y depósitos             derivados de ellos que no presentan contrastes texturales importantes.             Estos fenómenos se manifiestan como túneles y chimeneas, visibles cuando sus             techos colapsan. Estas manifestaciones de erosión interna se presentan en             aquellas estructuras mórficas que favorecen la concentración de flujos             superficiales e internos. </font>                 <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Ambas situaciones,               generan cambios en la morfología de los perfiles de meteorización y nuevas               geoformas. La combinación de una erosión química y física interna y el colapso               de los sobretechos induce procesos de incisión de los flancos y el desarrollo               de concavidades en ellos; este comportamiento morfogenético es el             mecanismo embrionario modelador de las concavidades de primer orden. </font></p>                 <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">De este modo, los               patrones espaciales del comportamiento morfogenético activo están condicionados               por las trayectorias del flujo hídrico interno; el dinamismo más pronunciado de               este comportamiento ocurre en aquellos sectores donde afloran en superficie las             aguas freáticas.</font></p>                 <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El modelado activo de               relieve en el ASRO se centra en las concavidades de primer orden, especialmente               en los fondos planos hidromórficos; la expresión mas notoria es el hundimiento.               En estas geoformas existe una correspondencia directa entre los patrones de               distribución espacial de los hundimientos, las zonas hidromórficas y los ejes             de flujo preferencial de las aguas.</font></p>                 <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los patrones de               distribución espacial podrían albergar la clave del mecanismo causal (sistema               de procesos) que induce los hundimientos del terreno; “hundimiento”,             “condición hidromórfica” y             “concentración superficial de flujo” se organizan en un mecanismo de retroalimentación               positiva cuya expresión mórfica más evidente es el modelado de una estructura               escalonada y encajada de niveles dentro del fondo plano de las concavidades.               Ver fotos             <a href="#fot6">6</a> a             <a href="#fot8">8</a>.</font></p>                 <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Si los factores               favorables a los hundimientos no guardan relación con contrastes texturales de               los materiales, se puede postular, a nivel de hipótesis, un mecanismo de tipo               químico y bioquímico de destrucción de arcillas en un ambiente hidromórfico con               presencia abundante de materia orgánica (humus), el cual actúa en la zona mas               externa (1 –             2 m)             de los depósitos.               Se trataría de un mecanismo de erosión química interna que se auto–cataliza,               es decir, que a medida que opera favorece el desarrollo de las condiciones que lo fortalecen (Raúl             Zapata, comunicación personal).</font></p>                 <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La eficiencia del proceso               de hundimiento genera desniveles de 0.2–1.0 m en las partes               superiores y de 2.0-               3.0 m               en las partes             inferiores de los fondos planos. </font></p>                 <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El proceso de hundimiento               en las zonas hidromórficas no está acompañado de manifestaciones de procesos de               flujo plástico en los materiales; todas las manifestaciones son de ruptura y             hundimiento.</font></p>                 ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>7.5             Encadenamiento de procesos.</b></font></p>                 <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El mecanismo de modelado               descrito se presenta como un encadenamiento de procesos de naturaleza               diferente, organizados y condicionados por las trayectorias del flujo               hídrico interno cuyo resultado persistente es el modelado de concavidades de             primer orden. Los rasgos característicos de este mecanismo son:</font></p>     <li>La importancia del flujo hídrico interno como             motor de cambios mórficos.                  <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> El papel de procesos de disolución de               arcillas caoliníticas en el perfil de meteorización como catalizador de mecanismo de modelado de geoformas internas.</font>                 <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La disección de las vertientes, en tanto               expresión superficial, a partir de procesos internos; este mecanismo de               modelado en materiales ricos en silicatos guarda cierta similitud con lo               observado en terrenos calcáreos. </font>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>7.6               Síntesis.</b></font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los mecanismos de                 modelado activo se configuran como una acción solidaria entre procesos de                 naturaleza diferente (hidrológicos, químicos y físicos). La acción                 solidaria se expresa a través de circuitos de retroalimentación positiva; la                 naturaleza inestable de ellos favorece una reorganización dinámica mediada por               el cruce de umbrales.</font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El trabajo necesario para                 alcanzar y cruzar los umbrales permite diferenciar entre geoformas transitorias                 y geoformas persistentes; para el primer caso se tienen los túneles, las                 chimeneas y los puentes naturales; para el segundo, toda la diversidad de               concavidades, incluidas las colinas bajas aisladas en el fondo plano de ellas. </font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El umbral para el caso de                 las concavidades lo define el nivel-base local de las quebradas adyacentes; la                 cercanía a este umbral induce un cambio en el comportamiento activo de una               situación de avance remontante longitudinal a otra de ampliación radial.</font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La cantidad de trabajo                 morfogenético necesario para cruzar un umbral y la temporalidad involucrada son                 los dos factores importantes que explican la gran diversidad mórfica de las                 concavidades en el altiplano. Esta diversidad se puede interpretar como un                 sistema de estados de desarrollo mórfico diferentes. Si esta interpretación es                 correcta, la disponibilidad de restituciones topográficas detalladas abre un               campo de investigación valioso en geomorfometría. </font></p>                   ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">A partir de parámetros de                 forma pertinentes (relieve relativo, gradiente, pendiente de los flancos, forma                 y perímetro de los fondos planos y otros), se puede investigar                 cuantitativamente si en la población de concavidades se presentan tendencias de                 evolución convergente o divergente. Con la resolución espacial de los               documentos disponibles actualmente no es posible llevar a cabo esta tarea.</font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La posibilidad de un                 mecanismo de disección de las vertientes asociado en su gestación con procesos                 químicos de disolución de arcillas que se transforma en su desarrollo posterior                 en procesos físicos de erosión física interna y hundimientos encuentra un                 soporte sólido en el conjunto de geoformas transitorias observadas en los ejes               de las concavidades alargadas y en los fondos planos de concavidades circulares.</font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La eficiencia del                 mecanismo de modelado y las estructuras mórficas producidas guardan relación               con la tasa del flujo hídrico interno y su persistencia.</font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El desarrollo de una                 estructura escalonada en el fondo plano hidromórfico de las concavidades es la                 geoforma activa más evidente. Ella se desarrolla por medio de una                 dinámica de hundimientos remontantes que actúan en depósitos con alto contenido                 orgánico (turbas) y cenizas volcánicas retrabajadas que conjuntamente alcanzan                 espesores de 1.0 –                                1.5 metros, sobre depósitos aluviales.</font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En algunos fondos planos,                 el escalonamiento producido genera desniveles del orden de 1.0–2.0                 metros en la parte                 inferior, el cual se va reduciendo gradualmente hacia la parte superior de                 ellas donde termina por desparecer. Estos encajamientos cuando son                 superiores a                                  1.0 metros                 ejercen una función de drenado en la superficie del fondo plano principal,                 trasladando la condición hidromórfica a los nuevos niveles subyacentes en               formación.</font></p>                   <p><font  size="2" face="Verdana"><b>8. TIPOS DE               CONCAVIDADES.</b></font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El criterio principal de                 clasificación de las concavidades de primer orden es su configuración mórfica;                 ella es susceptible de una descripción cuantitativa empleando un conjunto                 adecuado de parámetros tales como: el grado de encajamiento, pendiente de los               flancos, forma del perímetro del fondo plano, su gradiente y su extensión.</font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las diferentes                 configuraciones pueden considerarse como estados diferentes de desarrollo                 mórfico. A partir de este criterio, se pueden buscar relaciones con otras                 variables importantes como el espesor y características de los sedimentos               acumulados y el régimen hidrológico de los humedales. </font></p>                   <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Con estos referentes, las               concavidades se pueden clasificar en cuatro grupos: </font></p>     <li>Concavidad alargada con forma “en punta de lanza”     ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Concavidades alargadas con incremento gradual de su amplitud</font>     <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Concavidades con forma “de herradura alargada” </font>     <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> Concavidades con forma “de pera”. </font>     <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> Concavidades mixtas </font>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>8.1     Concavidades alargadas con forma de “punta de lanza”.</b></font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Presentan un incremento     gradual de la amplitud de sus fondos, desde la parte superior hacia la parte     inferior; la gradiente longitudinal del fondo es relativamente alta     (6º-12º) y su sección transversal es cóncava o plano-cóncava. En las     concavidades con menor encajamiento, la gradiente alcanza valores cercanos al     valor de pendiente de los flancos de la colina donde se emplazan. En algunos     casos, no se presenta variación sistemática de la amplitud. </font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Están modeladas en perfil     de meteorización y en su fondo se presenta ocasionalmente y de modo discontinuo     una acumulación pelicular de sedimentos coluviales fino-granulares (limos     arenosos) de espesor mínimo (0.10-          0.15 m). En el fondo de ellas son comunes     las manifestaciones mórficas de una erosión física interna (túneles,     chimeneas).</font></p>       <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Estas concavidades se     distribuyen de dos modos diferentes: </font></p>     <li>Formando grupos, con distribución paralela en     los flancos de las colinas.          <li><font color="#000000" size="2" face="Verdana"> Como prolongaciones en los flancos de otras     concavidades. </font>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>8.2     Concavidades con forma “de herradura alargada”.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Se desarrollan       fundamentalmente en flancos de colinas adyacentes a los valles intermedios y de     mayor tamaño.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El segmento posterior       (respaldo) del fondo es de tipo semicircular y las líneas laterales son       aproximadamente paralelas. En las concavidades de menor tamaño el fondo es     cóncavo-abierto y en las de mayor tamaño es plano. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La amplitud del fondo       plano es constante a lo largo de su recorrido. Su rasgo distintivo es la       ausencia de cierre terminal; este tipo de concavidad es de frecuencia media a       baja en el altiplano. En los flancos de ellas se desarrollan frecuentemente     concavidades alargadas con forma de “punta de lanza”. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La relación “Amplitud/Alargamiento”     en este grupo es de mayor valor con respecto al tipo anterior.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En ellas se presenta una       acumulación de sedimentos coluviales y aluviales, especialmente en la parte       media-inferior. Dependiendo de la gradiente longitudinal del fondo se       desarrolla una condición hidromórfica con lámina superficial de agua estacional     o permanente. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>8.3     Concavidades con forma “de pera”.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El elemento mórfico       dominante es un fondo plano, amplio y extenso con un perímetro       semicircular; la mayor amplitud se presenta en la parte superior, es       decir, en la parte “de aguas arriba”. La amplitud disminuye gradualmente “hacia       aguas abajo” hasta culminar en un cierre terminal que marca el limite inferior de la     concavidad. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La línea perimetral del       fondo plano es aproximadamente paralela con la línea que delimita la corona de     sus flancos. Es el tipo más común en el altiplano de Santa Rosa de Osos.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El desarrollo de esta       forma es independiente del grado de encajamiento; se la encuentra en       concavidades con encajamientos de 10-              20 metros y de 100-              120 metros. La forma en       planta permite postular un patrón de desarrollo radial que se sobreimpone y       predomina sobre un mecanismo de incisión vertical inicial que podría producirse     por procesos de hundimiento conectados con erosión interna (química y física).</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades con       forma “de pera” se       encajan en los flancos de las colinas y su avance radial y remontante se produce a costo de la       destrucción de las rampas superiores antiguas que marcan las divisorias       laterales de las colinas. Esta configuración parece constituir una       tendencia convergente de desarrollo de las concavidades; las estructuras       mórficas alargadas se desarrollan en las fases tempranas y las estructuras de     carácter circular en las fases tardías. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En unos pocos casos, se       presentan concavidades con forma de “hongo”, en las cuales, la depresión presenta una       forma aproximadamente circular con una salida en forma de garganta o de valle “en     V”, muy estrecho y corto.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>8.4     Concavidades compuestas. </b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Corresponden a       combinaciones de los tipos anteriores; su modelado se puede interpretar en       términos de generaciones sucesivas de uno a dos de los patrones antes     mencionados. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La combinación de dos o       más generaciones de concavidades con forma “de pera” representa el       caso más común; se       desarrolla una nueva generación de concavidad, de menor tamaño, en el respaldo       posterior de otra concavidad precedente con forma similar. En otros casos, la       conexión entre generaciones de concavidades “en pera” se realiza a través de corredores alargados y     estrechos.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las concavidades mixtas       más comunes involucran dos generaciones de concavidades “en       pera” y ocasionalmente tres (3); el perfil longitudinal por el eje central de concavidades sucesivas       es homogéneo, es decir, no presenta estructura escalonada. En estos casos, el     área del fondo plano es mayor en las generaciones de “aguas     abajo” y menor en las generaciones ubicadas hacia “aguas arriba”.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En los corredores       cóncavos estrechos que conectan generaciones de concavidades “en       pera”, el proceso de erosión interna y colapso de los sobretechos, generando cárcavas remontantes es     más intenso.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>8.5     Escalonamiento del fondo plano.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En las concavidades de       mayor tamaño se presentan remanentes de fondo plano a diferentes alturas,       adosados a los flancos; algunos de ellos son geoformas de acumulación con un       depósito aluvial de varios metros (4-              5 m) mientras en otros son geoformas     denudativas modeladas en perfil de meteorización. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En estos remanentes son       frecuentes las depresiones cerradas de 10-              20 metros de diámetro y       de 1-              2 metros       de profundidad; se pueden provisionalmente considerar como “seudo-dolinas” desarrolladas en perfiles de     meteorización de cuarzodiorita. Ver figura N° 23. </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Estas geoformas al igual       que los sistemas de túneles y chimeneas y los procesos muy activos de       hundimientos son expresión de un sistema encadenado de procesos comandado por     la disolución de arcillas caoliníticas. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>8.6     Las concavidades de mayor tamaño.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Se encajan en escarpes       erosivos que marcan la separación entre bloques colinados con contraste       importante de altura; igualmente se encajan en las colinas masivas de mayor       tamaño. Todas ellas presentan forma “de pera” y un sistema     escalonado de fondos planos, en los cuales se alcanzan a diferenciar entre 3-5 niveles. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los niveles superiores se       encuentran modelados en perfil de meteorización; tienden a perder su forma       plana y ganar una morfología ondulada e incluso formación incipiente de colinas       bajas. En los niveles más bajos las alteritas se encuentran recubiertas por     capas de arenas cuarzosas. Ver fotos N° <a href="#fot24">24</a> y <a href="#fot25">25</a>.</font></p>         <p align="center"><b><a name="fot23"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot23.jpg"></a>    <br>         <font size="2" face="Verdana">Foto N° 23</font></b><font size="2" face="Verdana">.       Depresiones cerradas modeladas por procesos de disolución en perfiles de       meteorización de cuarzodiorita en los fondos planos de concavidades de primer     orden.</font></p>         <p align="center"><b><a name="fot24"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot24.jpg"></a>    <br>         <font size="2" face="Verdana">Foto Nº 24</font></b><font size="2" face="Verdana">.       Sistema de fondos planos bajos (niveles 5, 4 y 3) en la concavidad “Malambo”,       margen derecha. Remanentes de fondo plano dentro de la concavidad, configuran flancos escalonados.       Hacia la parte central un nivel de fondo plano de acumulación; al fondo, el     cierre terminal.</font></p>         <p align="center"><b><a name="fot25"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01fot25.jpg"></a>    <br>         <font size="2" face="Verdana">Foto Nº 25</font></b><font size="2" face="Verdana">.       Sistema de fondos planos altos (1, 2 y3) en la concavidad “Malambo”,       margen izquierda. La superficie planar del fondo plano ha sido modificado por erosión       laminar. Los materiales en que encuentran modelados es un suelo residual     (IB) rojizo franco arenoso fino con una porosidad muy alta.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En la concavidad Malambo       se identificaron cinco niveles de fondo plano cuya posición respecto al nivel     superior de las cima plana de la colina se presentan en la <a href="#tab1">tabla N° 1</a>. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En las concavidades       mayores se combinan varios encajamientos sucesivos que suman 40-       50 metros y una       ampliación radial del orden de 300-            400 metros. </font></p>         <p><font color="#000000" size="3" face="Verdana"><b>9. EVOLUCIÓN     MÓRFICA.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La diversidad mórfica de       las concavidades y su distribución espacial es susceptible de un ordenamiento       temporal, como ejercicio hipotético, que estimule nuevas iniciativas de     investigación. El ordenamiento temporal se puede delinear en cuatro fases.</font></p>         <p align="center"><font size="2"><b><font face="Verdana">Tabla N° 1</font></b><font face="Verdana">. Niveles de fondo plano en la concavidad Malambo.</font></font>    <br>     <a name="tab1"><img src="img/revistas/bcdt/n20/a01tab01.jpg"></a></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Fase     embrionaria.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Configuración de       concavidades alargadas con gradiente longitudinal fuerte (10°-15°) en los       flancos de las colinas; el fondo de ellas presenta una sección transversal       cóncava, modelada en perfil de meteorización. En esta fase son importantes los       procesos de “erosión física interna” (tubificación); hay igualmente un       desarrollo incipiente de una condición hidromórfica temporal en el fondo de     ellas.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Fase     temprana.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En esta fase se       incrementa el encajamiento y la ampliación lateral, conservándose la forma       alargada. Se presenta igualmente una disminución de la gradiente longitudinal,       a valores de 4°-6°. El fondo de la concavidad cambia su sección transversal de     cóncava a plana.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">En estas condiciones se       configura un ambiente hidromórfico permanente con lamina superficial de agua     estacional.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Fase     de consolidación.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El fondo plano alargado       de la fase anterior cambia a un fondo plano de perímetro circular. Esta       configuración parece expresar una ampliación radial del fondo y un     retroceso simultaneo de los flancos.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Asociado a la ampliación       radial se desarrolla un cierre terminal pronunciado en la parte inferior de las     concavidades. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Fase     avanzada.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Se presenta un avance       remontante de la concavidad hacia el eje de divisoria principal de las colinas,       conservando la forma circular del fondo plano. Este proceso favorece la       configuración de unos flancos cada vez mas inclinados, los cuales llegan a     alcanzar pendientes de orden de los 27°-31°.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las diferentes fases       postuladas están condicionadas en su desarrollo por las tasas de flujo hídrico       convergente hacia ellas. Este flujo hídrico actúa como un catalizador durante       las tres fases iniciales. En la fase avanzada, cuando la corona del flanco       posterior de la concavidad se acerca a la cima de la colina, el flujo hídrico       actúa como un factor limitante y por lo tanto regulador al avance remontante de     la concavidad. </font></p>         <p><font color="#000000" size="3" face="Verdana"><b>10.DISCUSIÓN.</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El encajamiento de       concavidades de primer orden en los flancos convexos de las colinas incorpora     una nueva generación de rasgos en el relieve. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Las cimas planas y rampas       denudativas superiores, los flancos y las concavidades de primer orden son los       tres elementos mórficos de las colinas; ellos son el testimonio de las tres       generaciones de relieve más significativas en la evolución mórfica del ASRO. De     ellas, las concavidades son geoformas en proceso activo de formación.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">El mecanismo modelador se       fundamenta en procesos de disolución de arcillas, el cual aparece como una especie       de “erosión química” muy eficiente, creadora de condiciones favorables para una erosión     física interna (tubificación).</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La originalidad del       mecanismo de modelado postulado reside en su fundamento en procesos químicos       que actúan sobre materiales no calcáreos y en la realización de un trabajo     subsuperficial que posteriormente se manifiesta en superficie.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Sin embargo, el mecanismo       postulado coexiste con mecanismos de disección de vertientes asociados a la       erosión por escorrentía, carcavamientos y procesos de incisión fluvial     remontante.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">A nivel del sistema de       meteorización, los patrones de alteración no-plasmogénica coexisten con     patrones de alteración que producen minerales arcillosos secundarios.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">La coexistencia de       mecanismos de alteración y de modelado contrastantes plantean el interrogante       acerca de las condiciones favorables a unos u otros; estas condiciones están       asociadas con valores umbrales de tasas, frecuencias y persistencias del flujo     hídrico en el interior de las colinas.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Agradecimientos</b></font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los reconocimientos de       campo y algunas de las discusiones acerca de la evolución geomorfológica de las       concavidades de primer orden contaron con la colaboración y participación del       profesor Luis Hernán González S.; su colaboración en la configuración de los       elementos centrales de este ensayo fue fundamental; las carencias y vacíos sin     embargo., son responsabilidad exclusiva del autor.</font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Los evaluadores del       artículo han contribuido con sugerencias para una mejor presentación.       Igualmente han puesto de manifiesto algunos temas de debate importantes. Las       concavidades de primer orden son el producto de un sistema diverso de procesos,       en los cuales los procesos de disolución de arcillas juegan un papel importante       en las fases iniciales del desarrollo, pero donde son importantes también los       proceso superficiales de retroceso paralelo de los flancos; lo persistente en       este comportamiento es el modelado de concavidades en los flancos de las       colinas. El uso del termino altiplano para describir unidades de relieve de       mayor jerarquía o para describir relieves muy comunes en la cadena de los Andes     amerita, como lo plantean los evaluadores, una discusión colectiva. </font></p>         <p><font color="#000000" size="2" face="Verdana"><b>Bibliografía</b> </font></p>         <!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Anhert, F. 1998. Introduction to geomorphology. Arnold publishers. London. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000372&pid=S0120-3630200700010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Arias, L.A, Gonzalez, L.       H., Zapata, R.D., Arias, G., Loaiza, J.C. 2002. Comportamientos y estructuras       del relieve y los suelos en el altiplano de Santa Rosa de Osos (Antioquia).     Documento universitario, 365 p. No publicado.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000373&pid=S0120-3630200700010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Arias, L.A, González, L.       H., Arias, G. 2000. Historia del relieve y los suelos en el altiplano de Santa       Rosa de Osos. Antioquia-región El Vergel-. Documento universitario, 432 p. No     publicado.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000374&pid=S0120-3630200700010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Arias, L. A.1996.       Altiplanos y cañones en Antioquia: Una mirada genética. En: Revista     Facultad de Ingeniería: Universidad de Antioquia. N° 12; p. 84-96.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000375&pid=S0120-3630200700010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Arias, L. A.1995. El       relieve de la zona central de Antioquia: Un palimpsesto de eventos tectónicos y       climáticos. En: Revista Facultad de Ingeniería: Universidad de Antioquia.     N° 10; p. 9-24.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000376&pid=S0120-3630200700010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Bremen, H.1993. Etchplanation, Review and comments of Budel’s model. En:     Zeitscchrift fur geomorphologie. Supplementband N° 92; p. 189-200.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000377&pid=S0120-3630200700010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Budel, J. 1982. Climatic Geomorphology. Princeton University Press. Princeton.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000378&pid=S0120-3630200700010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Capra, F. 1998. La trama       de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Editorial     Anagrama, Colección Argumentos. Barcelona. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000379&pid=S0120-3630200700010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Brunsden, D. 1990. Tablets of stone: toward ten commandments of       geomorphology. En:     Zeitschrift fur geomorphologie. Supplementband N° 79; p. 1-37.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000380&pid=S0120-3630200700010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Brunsden, D, and Thornes,       J. B. 1979. Landscape sensitivity and change. En: Translations of British     geography. 4:463-484.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000381&pid=S0120-3630200700010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Phillips, J. D. 2001.       Inherited vs. Acquired complexity in east Texas weathering profiles.     Geomorphology 40: 1-14.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000382&pid=S0120-3630200700010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Rosnay, J. 1979. The       macroscope: A new world scientific system. Harper &amp; Row Publishers. New York.     Translated from the French by Robert Edwards.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000383&pid=S0120-3630200700010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Thomas, F. M. 1994.       Geomorphology in the Tropics: A study of weathering and Denudation in Low     Latitudes. John Wiley and Sons. Chichester: 460 p. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000384&pid=S0120-3630200700010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Tricart, J. 1981. Précis       de geomorphologie. Tome III;: Géomorphologie Climatique. Société D’édition     D’enseignement supérieur. Paris     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000385&pid=S0120-3630200700010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->V. </font></p>         <!-- ref --><p><font color="#000000" size="2" face="Verdana">Tricart, J. et Cailleux,       A. 1974. Traite de geomorphologie. Tome V;: Le modelé des régions chaudes.       Forets et savannes. Société D’édition D’enseignement supérieur. Paris     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000387&pid=S0120-3630200700010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->      V.      </font></p>      ]]></body><back>
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