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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present article talks about social protection and their strategies applied in Colombia, from the proposal of the World Bank of 2000. The relevance of the concept and its location in the area of integral social security is discussed, concluding that it is a strategy to jeopardize social and private sectors, in order to involve them in the participation in the market implementing the mechanisms of a social security restricted to the poorest, but excluding in most cases other population sectors, as a result of the structural adjustments in our countries and of the recent economic crisis.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size=5>     <p><b>El auge de la protecci&oacute;n social</b></p></font>  <font size="4">     <p><b>The boom of social protection</b></p></font> <font size="2">     <p><i>&aacute;lvaro Franco G.</i> <sup>1</sup></p>     <p><sup>1</sup> Doctor en salud p&uacute;blica, profesor de la Facultad Nacional de Salud P&uacute;blica de la Universidad de Antioquia. E&#45;mail:<a href="mailto:afranco@guajiros.udea.edu.co">afranco@guajiros.udea.edu.co</a>     <p><i>Recibido: 7 de febrero de 2005 Aceptado: 2 de junio de 2005</i></p></font><hr>  <font size="3">     <p><b>Resumen</b></p></font> <font size="2">     <p>El presente art&iacute;culo se refiere al tema de la protecci&oacute;n social y a las estrategias aplicadas en Colombia a partir de la propuesta del Banco Mundial del a&#241;o 2000. Se discute la relevancia del concepto y su ubicaci&oacute;n en el &aacute;rea de la seguridad social integral y se concluye que es una estrategia para comprometer a los sectores sociales y a los particulares, con el fin de que participen en el mercado para implementar los mecanismos de una seguridad social restringida para los m&aacute;s pobres, pero que excluye en la mayor&iacute;a de los casos al resto de la poblaci&oacute;n, como consecuencia del ajuste estructural en nuestros pa&iacute;ses y de la crisis econ&oacute;mica reciente.</p></font> <font size="3">     <p><b>Palabras clave</b></p></font> <font size="2">     <p>Seguridad social, protecci&oacute;n social, mercado, Estado</p></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <font size="3">     <p><b>Abstract</b></p></font> <font size="2">     <p>The present article talks about social protection and their strategies applied in Colombia, from the proposal of the World Bank of 2000. The relevance of the concept and its location in the area of integral social security is discussed, concluding that it is a strategy to jeopardize social and private sectors, in order to involve them in the participation in the market implementing the mechanisms of a social security restricted to the poorest, but excluding in most cases other population sectors, as a result of the structural adjustments in our countries and of the recent economic crisis.</p></font> <font size="3">     <p><b>Key words</b></p></font> <font size="2">     <p>Social security, social protection, market, State</p></font><hr>  <font size="3">     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p></font> <font size="2">     <p>Transcurridos ya algunos a&#241;os desde que se introdujo el t&eacute;rmino de protecci&oacute;n social en el escenario de la administraci&oacute;n p&uacute;blica en Colombia, es interesante ver a los funcionarios estatales, a los gerentes del sector privado y a otros actores sociales impulsando indistintamente la pol&iacute;tica de protecci&oacute;n social colombiana como un ideal, como la panacea para enfrentar la crisis social. Podr&iacute;amos decir que de acuerdo con el n&uacute;mero de iniciativas formuladas y por la cantidad de literatura nacional e internacional&#42; que se produce al respecto, la protecci&oacute;n social est&aacute; en auge.<sup>1</sup> No podr&iacute;amos aseverar lo mismo si de lo que se tratara fuera de evaluar sus resultados o el impacto social.</p>      <p>Grupos administrativos y ejecutores de la pol&iacute;tica lo usan por igual, sin ir m&aacute;s all&aacute; de sus connotaciones y sin preguntarse el porqu&eacute; del s&uacute;bito impulso a la protecci&oacute;n social en el pa&iacute;s. Una vez m&aacute;s encontramos en el lenguaje t&eacute;rminos que sirven para legitimar ciertas pol&iacute;ticas o pr&aacute;cticas administrativas, t&eacute;rminos que esconden tras de s&iacute; concepciones ideol&oacute;gicas diversas y prop&oacute;sitos de pol&iacute;ticas externas. O que responden a &#8220;nombres y ropajes nuevos para ideas y desarrollos viejos&#8221;,<sup>2</sup> sin avanzar m&aacute;s en su significado.</p>      <p>La Facultad Nacional de Salud P&uacute;blica, en cabeza de sus directivos acad&eacute;micos, interesada en repensar los conceptos y las estrategias de la salud p&uacute;blica, ha expresado el af&aacute;n porque estos temas se debatan m&aacute;s ampliamente en el pa&iacute;s. De ah&iacute; que este art&iacute;culo obtenga luz p&uacute;blica gracias a la solicitud de esta entidad acad&eacute;mica, en un momento en el cual aparentemente el concepto de protecci&oacute;n social se ha decantado lo suficiente y ha adquirido alg&uacute;n consenso sobre su significado; en un momento en el que se da por legitimada la pol&iacute;tica, bajo el supuesto de que ya no hace falta sino ejecutar reformas y contrarreformas en el Estado: reformas en salud, reformas en el campo laboral y en pensiones, sin m&aacute;s requisito que ayudar a instrumentar la propuesta de <i>protecci&oacute;n social.</i></p>      <p>La hip&oacute;tesis de trabajo parte de la idea de que el concepto ha sido reincorporado como un paliativo a la situaci&oacute;n de pobreza,<sup>3</sup> generada por el ajuste estructural en el continente y como un sustituto al m&aacute;s amplio concepto de seguridad social, que para los reformadores es inviable frente a la crisis financiera del Estado. El inter&eacute;s proteccionista es en alguna forma reparador, basado en un enfoque de riesgo que debe implantarse porque las fuerzas pol&iacute;ticas no est&aacute;n interesadas en enfrentar el riesgo social de manera estructural, aunque en foros p&uacute;blicos se exponga lo contrario. No atacan integralmente el riesgo como s&iacute; lo har&iacute;a un verdadero proyecto de seguridad social. De ah&iacute; que igualmente prefieran echar mano de la focalizaci&oacute;n, su principal estrategia para asignaci&oacute;n de recursos.&#8224; La focalizaci&oacute;n, aunque no es nueva, se convierte en parte del arsenal de la protecci&oacute;n social.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El enfoque de protecci&oacute;n social del Banco Mundial, <sup>4</sup> al cual se adhiere nuestro pa&iacute;s, se diferencia poco de aquellos encaminados a luchar contra la pobreza en los a&#241;os 80, tambi&eacute;n descritos en este art&iacute;culo. En la propuesta actual del Banco se lee: &#8220;Para responder a esta crisis &#91;la volatilidad econ&oacute;mica de Am&eacute;rica latina&#93; los pa&iacute;ses se apoyan en las iniciativas de <i>protecci&oacute;n social</i>&#8225; que posibilitan responder a los miembros m&aacute;s pobres y vulnerables&#8221;.Esto puede ser v&aacute;lido y no se trata en este art&iacute;culo de evaluar su eficacia, pero creer que esta iniciativa reemplazar &aacute; a la seguridad social integral o que la superar &aacute; no deja de ser un desatino. M&aacute;s a&uacute;n, cuando su objetivo se puede resumir en una frase, un poco c&iacute;nica, del estudio del Banco Mundial:<sup>4</sup> &#8220;Ayudar a los pobres a ayudarse a s&iacute; mismos&#8221;.&#167;</p>      <p>Estos temas revisten un inter&eacute;s inmediato para muchos defensores de la <i>protecci&oacute;n social</i> pero tambi&eacute;n para quienes propenden por una seguridad social integral. A los dualismos que ya antes hab&iacute;amos discutido cuando fue formulada la Ley 100 de 1993,<sup>5</sup> hoy tenemos que agregar este de la seguridad social en contraste con la protecci&oacute;n social. Antes fue com&uacute;n en Colombia y en algunos otros pa&iacute;ses influenciados por las reformas sectoriales en salud, confundir seguridad social con salud, o aseguramiento con seguridad social, o seguros privados con seguridad social; hoy la confusi&oacute;n puede ser a&uacute;n mayor. Los t&eacute;rminos de moda son reducci&oacute;n del riesgo, mitigaci&oacute;n del riesgo, vulnerabilidad, aseguramiento y focalizaci&oacute;n, siguiendo los designios del Banco pero parece estar vedado hablar de seguridad social.</p>      <p>El objetivo que nos proponemos apunta a desvelar la posici&oacute;n que se esconde tras el t&eacute;rmino y las concepciones reformistas del Estado esgrimidas con tanto &iacute;mpetu durante los &uacute;ltimos a&#241;os. Concepciones del Estado ocultas detr&aacute;s de los procesos de reforma en seguridad social, las cuales orientan y condicionan la pol&iacute;tica de protecci&oacute;n y perfilan la pol&iacute;tica social, en general. De ah&iacute; que se analice la <i>protecci&oacute;n social</i> a la luz del debate alimentado por los dilemas m&aacute;s actuales: &#191;mercado o Estado&#63; &#191;Competencia o solidaridad&#63; &#191;Asistencia social o seguridad social&#63;</p></font>    <br>  <font size="3">     <p><b>&#191;Mercado o Estado&#63;</b></p></font> <font size="2">     <p>Hist&oacute;ricamente, varias han sido las formas de concebir el papel del Estado. Pero estas se han hecho m&aacute;s confusas al final del siglo XX,<sup>6, 3</sup> cuando irrumpen los planteamientos del neoliberalismo y la defensa del Estado m&iacute;nimo.&#42;&#42; Las concepciones van desde la exigencia de una mayor intervenci&oacute;n del Estado hasta el recorte absoluto, desde el planteamiento del Estado m&iacute;nimo sustituido por el mercado, pasando por las cr&iacute;ticas al Estado de bienestar &#40;provenientes tanto de los apologistas del neoliberalismo como de los sectores de izquierda&#41;<sup>6</sup> hasta el Estado social.</p>      <p>En el marco de este tema tan pol&eacute;mico, la noci&oacute;n de Estado y su relaci&oacute;n con el concepto de salud o con la intervenci&oacute;n en salud p&uacute;blica no deja de ser compleja y cargada ideol&oacute;gicamente, a&uacute;n para quienes defendemos la responsabilidad estatal en esta materia. Hasta para los sectores de izquierda resulta complicado resolver el rol que debe cumplir el Estado en la salud p&uacute;blica y en la seguridad social.</p>      <p>Parad&oacute;jicamente, los grupos neoliberales y aquellos interesados en el recorte o reducci&oacute;n del Estado, al parecer, lo tienen m&aacute;s claro, neg&aacute;ndole posibilidades de intervenci&oacute;n en los sectores sociales fundamentales como salud y educaci&oacute;n. Podr&iacute;amos generalizar que los a&#241;os 90 se caracterizan por intentar eludir el verdadero rol del Estado y por propiciar estrategias para responsabilizar a otros de las funciones que este deb&iacute;a cumplir. No de otra manera se puede entender la oleada de reformas que avanzan por Latinoam&eacute;rica durante la mencionada d&eacute;cada, como por Asia y &aacute;frica y a&uacute;n por pa&iacute;ses europeos.</p>      <p>A prop&oacute;sito de las reformas y de la confusi&oacute;n reinante, Cristina Laurell<sup>7</sup> propone diferenciar dos modelos para caracterizar la pol&iacute;tica social, de acuerdo con el peso del Estado para llevarlas a cabo:</p>      <p>El primero, propio del Estado liberal, con su pol&iacute;tica social asistencialista basada en los servicios sociales entendidos como mercanc&iacute;as y con acciones de asistencia social focalizadas. El segundo, el del Estado de bienestar que corresponde a una pol&iacute;tica de bienestar social basada en el reconocimiento de los derechos sociales de la poblaci &oacute;n, cuyo cumplimiento es obligaci&oacute;n estatal y quehacer p&uacute;blico. En el primero, el centro motor es el mercado; en el segundo, es la acci&oacute;n estatal.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La acentuaci&oacute;n del primer modelo, durante el neoliberalismo, parte de la cr&iacute;tica al Estado benefactor y se sustenta en cuatro estrategias instrumentales: <sup>7</sup> recorte del gasto social, focalizaci&oacute;n en los pobres, descentralizaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos y privatizaci&oacute;n de la producci&oacute;n de servicios. La idea es limitar la intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a y reducir sus funciones de bienestar social.</p>      <p>Sin embargo, en el marco de la globalizaci&oacute;n, la mayor&iacute;a de los cr&iacute;ticos vienen hablando del reequilibrio de las funciones del mercado y del Estado, para atenuar las consecuencias negativas de la mundializaci&oacute;n.<sup>8, 9</sup> Argumentan que as&iacute; como ha disminuido la autonom&iacute;a del Estado naci&oacute;n en cuestiones econ&oacute;micas, debe exig&iacute;rsele una mayor actividad en asuntos sociales.<sup>9, 10</sup> M&aacute;s all&aacute;, se insiste en la necesidad de replantear el cometido del Estado en el &aacute;mbito de la econom&iacute;a para contrarrestar los mercados asim&eacute;tricos.<sup>11</sup></p></font>    <br>  <font size="3">     <p><b>&#191;Competencia o solidaridad&#63;</b></p></font> <font size="2">     <p>En general se describen, al menos, dos maneras de asumir las relaciones sociales y pol&iacute;ticas en un gobierno,<sup>12</sup> relaciones en medio de las cuales se debate la pol&iacute;tica social. Una, la <i>competencia,</i> que se da entre seres humanos, organizaciones sociales, grupos pol&iacute;ticos y grupos de mercado. La otra, basada en la <i>solidaridad,</i> como principio que gu&iacute;a las relaciones sociales y econ&oacute;micas, al sumar esfuerzos de todos en funci&oacute;n del colectivo social.</p>      <p>La competencia y la competitividad han sido alabadas insistentemente por las organizaciones econ&oacute;micas del mercado y hasta por las organizaciones pol&iacute;ticas que basan la democracia en la competencia electoral. El neoliberalismo, basado en su m&aacute;s acendrada doctrina, echa mano de la competencia que se convierte en el motor del desarrollo y en el mecanismo de distribuci&oacute;n de la ganancia y la riqueza en el mundo. En el campo de la pol&iacute;tica social tambi&eacute;n predominan hoy las corrientes que defienden la competencia, aprovechada como el n&uacute;cleo de las reformas de orden estatal, en seguridad social o en salud. De ah&iacute; el af&aacute;n por desarrollar el mercado y darle primac&iacute;a al individuo, fomentando la libertad individual para ejercer su autonom&iacute;a &#40;de comprador y vendedor&#41;.</p>      <p>&#191;Competencia o solidaridad&#63; Al respecto, Fleury<sup>13</sup> nos recuerda que &#8220;la envidia &#91;asociada a la competencia&#93; puede explicar el progreso y la movilidad social as&iacute; como los mecanismos para combatirla o evitarla explicar&iacute;an ciertos desarrollos de los sistemas sociales&#8221;. Y concluye que &#8220;la confianza en las acciones predecibles es la base para el desarrollo institucional&#8221; y &#8220;las reglas y los sistemas de participaci&oacute;n c&iacute;vica estimulan la confianza social operando como un capital de cada sociedad&#8221;.</p>      <p>La misma ambivalencia que surge entre solidaridad y competencia afecta a los tratadistas del Estado cuando intentan recomendar un enfoque pol&iacute;tico y social. Se discute si debe prevalecer el Estado social, que distribuye riqueza, o el Estado que promueve o produce.<sup>14</sup> Es la misma contradicci&oacute;n entre el Estado social &#40;protector y prestacional&#41; y el Estado de libertades &#40;individuales&#41;. Argumentan los amigos del segundo que el Estado de prestaciones sociales crea dependencia de los ciudadanos frente al Estado, diferente a lo que sucede con el Estado promotor. Para los defensores del Estado social,<sup>14</sup> por el contrario, se propende fundamentalmente a garantizar a todos los ciudadanos sus derechos y la soluci&oacute;n a sus necesidades, en la medida en que logra la redistribuci&oacute;n de la riqueza.&#8224;&#8224;</p>      <p>Sin embargo, hoy el Estado social tiene detractores que sostienen que su problema es financiero y por lo tanto no es viable, que las limitaciones econ&oacute;micas lo hacen imposible; de nuevo se regresa al falso dilema entre el costo de las soluciones sociales y el af&aacute;n de producir riqueza. Con este argumento se acude a la sociedad civil en b&uacute;squeda de alternativas pero sin las posibilidades de redistribuci&oacute;n del Estado social, sino bas &aacute;ndose m&aacute;s bien en la racionalidad competitiva del neoliberalismo.</p>      <p>Como se puede suponer, las razones y consecuencias que entran en juego no son solamente econ&oacute;micas, tambi&eacute;n las hay de orden pol&iacute;tico. A prop &oacute;sito, Klisberg y Thurrow<sup>15</sup> alertan en torno a que &#8220;los mercados libres tienden a producir niveles de desigualdad que tambi&eacute;n son pol&iacute;ticamente incompatibles con el gobierno democr&aacute;tico&#8221;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La libre elecci&oacute;n es defendida en raz&oacute;n de garantizar la productividad y la calidad. Pero los pobres cuentan con pocas oportunidades de elecci&oacute;n.<sup>16</sup> A prop&oacute;sito, el informe del gobierno de Blair para el sector salud en Inglaterra es citado para aclarar el d&eacute;bil efecto de la competencia desde el punto de vista social: &#8220;la competencia no genera mecanismos de cooperaci&oacute;n, imprescindibles incluso para aumentar la eficiencia&#8221;, seg&uacute;n la admonici&oacute;n de Fleury.<sup>17</sup></p>      <p>Alternativamente, la racionalidad de los enfoques basados en la solidaridad apuestan por otra concepci&oacute;n del Estado, de la sociedad y de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. La solidaridad implica corresponsabilidad social; facilita el desarrollo de sistemas de seguridad social integrales basados en la universalidad de los sistemas de salud y en los sistemas de previsi&oacute;n social para toda la poblaci&oacute;n, que cubren todas las contingencias y brindan los amparos necesarios para garantizar una mejor calidad de vida.</p>      <p>Los sistemas solidarios son de orden colectivo y defienden la transferencia intergeneracional y entre grupos de estatus y clases sociales. Este enfoque vela por la integralidad de las pol&iacute;ticas y de las acciones, desde su dise&#241;o hasta su ejecuci&oacute;n final en la poblaci&oacute;n. Se basa en la concepci&oacute;n de equidad y en la acci&oacute;n del Estado garante, mas no en la libertad de mercado ni en la individualizaci&oacute;n de la sociedad, como la supone el enfoque de competencia. Entiende la seguridad social como &#8220;la protecci&oacute;n que la sociedad proporciona a sus miembros, mediante una serie de medidas p&uacute;blicas contra las privaciones econ&oacute;micas y sociales&#8221;.<sup>18</sup></p>      <p>Las reformas del Estado se han basado en esas concepciones: o bien en la idea del individualismo y la competencia &#40;teor&iacute;a de la selecci&oacute;n racional&#41;, o bien en los enfoques colectivos y solidarios &#40;teor&iacute;as institucionales&#41;.<sup>19, 20</sup> La teor&iacute;a de la selecci&oacute;n racional<sup>21</sup> que se basa en decisiones costo&#45;beneficio individuales constituye un exceso de individualismo que confunde preferencias con elecciones y elecciones con bienestar.<sup>13</sup> &#8220;El neoinstitucionalismo &#91;por su parte&#93;, en busca de entender la cooperaci&oacute;n voluntaria, afirma la importancia de las instituciones &#91;...&#93; dado que las imperfecciones del mercado requieren de &#91;...&#93; reglas que organicen la acci&oacute;n colectiva&#8221;.<sup>22</sup></p>      <p>Aunque existen otras tendencias sobre la organizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica social y sobre el desarrollo institucional, se han mencionado estas dos porque est&aacute;n en el centro de la discusi&oacute;n de las reformas en seguridad social y de la implementaci&oacute;n de la protecci&oacute;n social, como veremos m&aacute;s adelante.</p></font>    <br>  <font size="3">     <p><b>El concepto de protecci&oacute;n social colombiano</b></p></font> <font size="2">     <p>La globalizaci&oacute;n ha desmantelado aquellos sistemas de protecci&oacute;n social basados en el seguro social y los sistemas de seguridad social cimentados en la cobertura universal y en la financiaci&oacute;n estatal. Por su parte, los cr&iacute;ticos de los modelos privatizados &#40;cotizaciones y administraci&oacute;n&#41;<sup>9</sup>,p.35 abogan por la redistribuci&oacute;n de los ingresos mediante una pol&iacute;tica social regentada por el Estado. Aunque esta idea ha venido a menos en el neoliberalismo &#40;a&#241;os ochenta y noventa&#41;, hoy florecen argumentos a su favor por considerar, incluso, que una adecuada redistribuci&oacute;n contribuye al crecimiento econ &oacute;mico. As&iacute;, los planteamientos macroecon&oacute;micos han dejado una peque&#241;a luz de esperanza; &#8220;si los mercados son imperfectos existe un margen para las pol&iacute;ticas redistributivas que potencian tambi&eacute;n el crecimiento&#8221;, insisten otros.<sup>24, 25</sup></p>      <p>A la luz de este debate, la idea de la &#8220;protecci&oacute;n social&#8221; se entroniz&oacute; en el ejercicio de la pol&iacute;tica social durante los &uacute;ltimos a&#241;os, llegando hasta transformar instituciones de seguridad social y ministerios como los de salud y trabajo en Colombia.<sup>26</sup> Aunque para algunos analistas esto pudo ser un avance hacia la integraci&oacute;n, no lo es desde la perspectiva conceptual y administrativa de la salud p&uacute;blica y la seguridad social; la sola integraci&oacute;n o fusi&oacute;n institucional no garantiza la acci&oacute;n intersectorial, tampoco la eficacia social.</p>      <p>La protecci&oacute;n social deber&iacute;a definirse de manera amplia por el alcance de la expresi&oacute;n &#40;su denotaci&oacute;n&#41;&#8225;&#8225; y no solo por su relaci&oacute;n con el enfoque de riesgo que hoy se le endosa.<sup>27</sup> Lamentablemente no es as&iacute; y el t&eacute;rmino ha quedado reducido, por obra y gracia del rezago econ&oacute;mico de nuestros pa&iacute;ses, a cubrir unos pocos riesgos que afectan a los m&aacute;s vulnerables.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En tal sentido, la Ley 789 del 27 de diciembre de 2002<sup>28</sup> de la Rep&uacute;blica de Colombia, &#8220;por la cual se dictan normas para apoyar el empleo y ampliar la protecci&oacute;n social&#8221;, en su Art&iacute;culo 1 define el Sistema de Protecci&oacute;n Social como &#8220;el conjunto de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a disminuir la vulnerabilidad y a mejorar la calidad de vida de los colombianos, <i>especialmente de los m&aacute;s desprotegidos.</i> Para obtener como m&iacute;nimo el derecho a la salud, la pensi&oacute;n y el trabajo&#8221; &#40;en resumen, los riesgos de enfermedad y desempleo para los m&aacute;s pobres&#41;. Esta acepci&oacute;n es muy similar al concepto de protecci&oacute;n social que nos trae el Banco Mundial:<sup>29</sup> &#8220;Las intervenciones p&uacute;blicas que ayudan a los individuos, los hogares y comunidades en el manejo del riesgo y que apoyan a los m&aacute;s pobres; ellas deben establecer relaciones de refuerzo mutuo con las &aacute;reas de educaci&oacute;n y salud, en torno al desarrollo de capital humano&#8221;.</p>      <p>Adicionalmente, desde la irrupci&oacute;n en los albores del nuevo milenio, del modelo para el <i>manejo social del riesgo,</i>&#167;&#167; se reparten las responsabilidades estatales el sector p&uacute;blico y el mercado pero tambi&eacute;n el sector informal.<sup>30</sup> &#161;Qu&eacute; iron&iacute;a&#33; Siempre existir&aacute; la posibilidad de recurrir a los indefensos ciudadanos y a los potenciales consumidores que se hallan en la condici&oacute;n de desprotegidos. La raz &oacute;n est&aacute; dada porque ni el gobierno logra reunir los medios, ni el mercado en condiciones de pobreza amplia se puede consolidar.&#42;&#42;&#42;<sup>31</sup></p>      <p>As&iacute; las cosas, con la nueva estructura administrativa del Estado colombiano, la pol&iacute;tica social es reunida en el Ministerio de Protecci&oacute;n Social &#40;Ley 789 de 2002&#41; y es presentada por gobierno<sup>32, 33</sup> como un salto hacia adelante porque no cre&iacute;an en el supuesto de la Ley 100 de 1993 que se autodefini&oacute; como un &#8220;sistema de seguridad social integral&#8221;. En esto podr&iacute;an tener raz&oacute;n quienes plantean una nueva alternativa a este conjunto de seguros parciales que preconiz&oacute; la Ley 100 de 1993 en Colombia.</p>      <p>Los mismos que la impulsaron antes ahora le critican su enfoque basado en el riesgo parcial. &#8220;Aunque &#91;...&#93; ofrec&iacute;a el cubrimiento de riesgos tales como enfermedad, vejez, muerte, incapacidad, riesgo econ&oacute;mico, entre otros, no se ten&iacute;a cubierto otro buen n&uacute;mero de riesgos&#8221;, dicen. Y agregan, &#8220;el sistema de protecci&oacute;n social se constituye como el conjunto de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a disminuir la vulnerabilidad &#91;...&#93; especialmente de los sectores m&aacute;s desprotegidos&#8221;.<sup>32</sup> Se est&aacute; hablando de una redistribuci&oacute;n o repartici&oacute;n de riesgos, al se&#241;alar que &#8220;el sistema debe crear las condiciones para que los trabajadores puedan asumir las nuevas formas de trabajo &#91;...&#93; y simult&aacute;neamente se socialicen los riesgos que implican los cambios econ&oacute;micos y sociales&#8221;.<sup>32</sup></p>      <p>Llama la atenci&oacute;n que el oficialismo gubernamental critique la falta de cohesi&oacute;n del antiguo sistema integral de seguridad social &#40;Ley 100 de 1993&#41; que ellos mismos ayudaron a crear. Por una parte, insisten en la falta de integralidad cuando aducen que &#8220;el contexto se encontraba claramente diferenciado entre lo atinente a salud y lo relacionado con trabajo&#8221;. De igual manera, la cr&iacute;tica al antiguo modelo tiene que ver con que &#8220;los riesgos y eventos negativos &#91;eran entendidos&#93; individualmente&#8221;, proponiendo &#8220;la atenci&oacute;n de riesgos y eventos negativos &#91;enfocada&#93; al hogar o grupo familiar&#8221;. La propuesta no es exactamente social o poblacional sino de grupo familiar y &#8220;busca articular la protecci&oacute;n social en un sistema &#91;...&#93; a partir de fuentes de riesgos y estrategias&#8221;.<sup>32</sup></p>      <p>Pero al lado del loable prop&oacute;sito de la unidad dejan ver otros fines cuando concluyen que &#8220;la creaci&oacute;n del Ministerio de Protecci&oacute;n Social &#91;buscaba&#93; mediante la fusi&oacute;n de los Ministerios de Salud y Trabajo, reducir el gasto p&uacute;blico y la burocracia, asegurar la eficiencia y mejorar el Estado...&#8221;. <sup>34</sup> Es indudable que se pretende achicar a&uacute;n m&aacute;s el Estado, restringir su participaci&oacute;n en la pol&iacute;tica social y, como veremos, sustituir la pol&iacute;tica social por una opci&oacute;n asistencialista y compensatoria mediante la focalizaci&oacute;n.</p>      <p>Para entender mejor lo que sucede con el caso colombiano, es necesario recordar que hist&oacute;ricamente la protecci&oacute;n social se ha implementado bajo varios esquemas asistenciales, de seguros o de seguridad social. As&iacute; &#8220;en Am&eacute;rica latina pueden ser encontrados algunos de los m&aacute;s antiguos, fuertes y complejos mecanismos de ingenier&iacute;a pol&iacute;tica en el campo de la protecci&oacute;n social &#91;...&#93; comparables a los sistemas europeos&#8221;.<sup>35</sup> Queriendo afirmar con esto que no hay nada nuevo en el campo de la protecci&oacute;n social porque se imponga o convierta en moda el t&eacute;rmino. M&aacute;s que se&#241;alar un avance, sirve para justificar cualquiera de sus mecanismos sin garantizar la seguridad. Pol&iacute;ticamente, incluso, sirve para quitarse de encima la presi&oacute;n por la seguridad social que algunos hemos venido requiriendo.<sup>36</sup>, <sup>5</sup> No es que estemos inventando algo novedoso en el pa&iacute;s, por el contrario, estamos eludiendo formas m&aacute;s efectivas, probadas hist&oacute;ricamente en Am&eacute;rica latina y en Europa.</p>      <p>En realidad, el nuevo concepto de protecci&oacute;n social<sup>37</sup> surge ante la incapacidad de los Estados para cubrir con seguridad social a toda la poblaci&oacute;n.&#8224;&#8224;&#8224; Se implementa mediante dos mecanismos: los tradicionales seguros que solo amparaban al sector medio de la poblaci&oacute;n &#40;restringiendo la seguridad social basada en el desarrollo integral&#41;; y la cl&aacute;sica asistencia social que no ha alcanzado a cubrir ni a los m&aacute;s pobres &#40;siempre fue reparadora, mas no preventiva&#41;.<sup>5</sup> De ah&iacute; que este concepto de protecci&oacute;n social no sea algo nuevo ni representa ning&uacute;n avance en materia de seguridad social integral, es &uacute;nicamente una estrategia paliativa, una especie de &#8220;tabla de salvaci&oacute;n&#8221;.</p></font>    <br>  <font size="3">     <p><b>En contrav&iacute;a de la seguridad social integral</b></p></font> <font size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Conviene releer el tema de la protecci&oacute;n&#8225;&#8225;&#8225; frente a otros enfoques que tradicionalmente han estado al amparo de la seguridad social:<sup>27</sup></p>      <p><i>El enfoque de la seguridad social integral.</i> Las estrategias de la seguridad social fueron promulgadas por la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo &#40;OIT&#41;<sup>18</sup> durante todo el siglo XX,&#167;&#167;&#167; basadas en las leyes alemanas del siglo XIX y en el movimiento social anterior, enriquecidas posteriormente por las ideas de la seguridad social integral&#42;&#42;&#42;&#42; y por el ideario de los pa&iacute;ses socialistas y las revoluciones sociales del siglo XX.</p>      <p>La seguridad social se entiende como: &#8220;el conjunto de medidas previsivas que conducen a garantizar a los habitantes de un pa&iacute;s los medios econ&oacute;micos para lograr las condiciones m&iacute;nimas de comodidad, salud, educaci&oacute;n y recreaci&oacute;n necesarias al civilizado; y las providencias contra una serie de riesgos inherentes a la vida moderna, tales como el desempleo, la enfermedad profesional o de otro origen, la invalidez parcial o total, la ancianidad, la educaci&oacute;n de los ni&#241;os, los derivados de la muerte del jefe de familia&#8221;.<sup>38</sup></p>      <p>No se la concibe solo por los seguros privados o por algunos mecanismos de protecci&oacute;n social aislados porque &#8220;la funci&oacute;n p&uacute;blica de la seguridad social no se articula con la mera l&oacute;gica del mercado, pact&aacute;ndose por una &eacute;tica distributiva&#8221;, como bien recalca Fleury.<sup>39</sup> En general, la seguridad social&#8224;&#8224;&#8224;&#8224; incluye los seguros sociales de vejez&#45;invalidez&#45;sobrevivientes, enfermedad&#45;maternidad y desempleo, la atenci&oacute;n a la salud p&uacute;blica &#40;sistemas de salud&#41;, la asistencia social y las asignaciones familiares.<sup>40, 41</sup></p>      <p><i>El enfoque del aseguramiento.</i> Este solo resultar &aacute; efectivo si se aplica estrat&eacute;gicamente en una pol&iacute;tica de seguridad social global, al amparo de los principios de solidaridad y universalidad,<sup>42</sup> no como un proceso aislado. El aseguramiento se define como &#8220;el conjunto de transacciones mediante las cuales el pago de un monto determinado permite recibir otro pago si ocurren ciertos eventos&#8221;.<sup>43</sup></p>      <p>Los seguros sociales asentados en el aseguramiento cubren solo &#8220;el resguardo contra los riesgos de la vida&#8221; de que ha hablado Z&uacute;&#241;iga,<sup>44</sup> pero no la otra parte de la concepci&oacute;n de seguridad social relacionada con las comodidades de la vida, la salud, la educaci&oacute;n, etc., que otros art&iacute;culos denominan &#8220;la otra cara de la moneda de la seguridad social&#8221;,<sup>5</sup> es decir, los componentes del bienestar. Los seguros sociales, a los cuales optamos quienes contribuimos con la financiaci&oacute;n &#40;parafiscal&#41;, no alcanzan a mantener las condiciones m&iacute;nimas del bienestar. A los sumo se cubre la enfermedad, pero no se avanza hacia la salud; se cubren riesgos econ&oacute;micos pero no se alude a los factores macrodeterminantes, ni a los derechos sociales.</p>      <p><i>Frente al concepto de asistencia social.</i> Es el mecanismo de la seguridad social mediante el cual las previsiones financieras corren a cargo del Tesoro P&uacute;blico, pues van dirigidas a la porci&oacute;n econ&oacute;micamente m&aacute;s d&eacute;bil de la sociedad, a gentes tan pobres que no pueden contribuir con sus entradas a &#91;una&#93; caja de previsi&oacute;n, o que, pudi&eacute;ndolo hacer, todav&iacute;a no han sido incorporadas a ellas.<sup>44</sup></p>      <p>No podremos, en consecuencia, hablar de seguridad social integral por el hecho de que estemos brindando protecci&oacute;n a los m&iacute;nimos riesgos de unos vulnerables, ya agredidos por la avalancha del ajuste estructural y la andanada de miseria que deja el reacomodo de las fuerzas capitalistas a escala mundial. No bastar&iacute;a con aplicar algunos mecanismos de asistencia o algunas estrategias de aseguramiento parcial.</p>      <p>As&iacute; y todo, lo que realmente interesa a los reformadores es aplicar <i>el enfoque de riesgo</i>,<sup>43, 45</sup> aunque ha recibido fuertes cr&iacute;ticas por su incapacidad para resolver los problemas estructurales de la sociedad.&#8225;&#8225;&#8225;&#8225; El <i>manejo social del riesgo</i> &#40;MSR&#41;<sup>46</sup> implica la responsabilidad de &#8220;prevenci&oacute;n, mitigaci&oacute;n y superaci&oacute;n de eventos negativos&#8221; mediante acciones del &#8220;mercado y de los informales&#8221;, m&aacute;s all&aacute; de la entrega estatal como era tradicional. Se inscribe en la l&oacute;gica del mercado, es la inserci&oacute;n de lo social en las fuerzas del mercado. Se basa en la pol&iacute;tica social restrictiva, solo para los pobres en situaci&oacute;n cr&iacute;tica; &#8220;socializa el riesgo&#8221; debido a las limitaciones econ&oacute;micas.</p>      <p>A la anterior propuesta se le han hecho varias observaciones, entre ellas:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La socializaci&oacute;n del riesgo solo es justificable en condiciones de universalidad de la protecci&oacute;n pero no en las circunstancias actuales de los pa&iacute;ses en desarrollo desprovistos de una verdadera pol&iacute;tica social; solo funciona si se tienen garantizadas grandes cifras de cobertura de aseguramiento. Est&aacute; bien estudiado, de acuerdo con la CEPAL,<sup>47</sup> que la cantidad de protecci&oacute;n social que se puede obtener a partir de las contribuciones obligatorias o de los impuestos generales depender&aacute; del desarrollo econ &oacute;mico y de los pactos fiscales bien orientados desde la perspectiva pol&iacute;tica y ciudadana; lo que no suele ocurrir con los pa&iacute;ses dependientes y perif&eacute;ricos.</p>      <p>En Am&eacute;rica latina, por ejemplo, tenemos dificultades tanto con el Estado como con el mercado,&#167;&#167;&#167;&#167; tambi&eacute;n rezagado. La focalizaci&oacute;n concentrada solo en los pobres tampoco resulta suficiente ni efectiva. El aseguramiento, por su parte, no logra la diferenciaci&oacute;n y diversificaci&oacute;n de los riesgos, ya que una gran capa de la poblaci&oacute;n no catalogada como pobres se mantiene sin protecci&oacute;n. &#8220;El subconsumo de aseguramiento&#8221;, corrobora Sojo,<sup>48</sup> afecta a amplios sectores sociales y no solo a los pobres.</p>      <p>Queda pendiente, as&iacute;, desarrollar el ideario de la seguridad social. Falta una pol&iacute;tica social global, completa, que propenda por dar cobertura universal, englobando todo tipo de riesgos y a todos los ciudadanos; encaminada a garantizar las necesidades b&aacute;sicas del bienestar, las &#8220;comodidades de la vida civilizada&#8221;, m&aacute;s all&aacute; de los &#8220;riesgos de la vida moderna&#8221; &#40;enfermedades, profesionales o no, invalidez, vejez, muerte del jefe de familia&#41;. Falta insistir en esa pol&iacute;tica social articulada que logre efectivamente consolidar un sistema de seguridad social integral, como eufem&iacute;sticamente se llam&oacute; en Colombia esta mezcla de mecanismos parciales de protecci&oacute;n social, discutidos desde la formulaci&oacute;n de la Ley 100 de 1993.</p></font>    <br>  <font size="3">     <p><b>Colombia: de regreso a un nuevo asistencialismo</b></p></font> <font size="2">     <p>Puede colegirse que el t&eacute;rmino protecci&oacute;n social se difunde como respuesta a las protestas sociales del final del siglo. Mesa Lago<sup>40</sup> registra que &#8220;la crisis econ&oacute;mica y los programas de ajuste estructural agravaron la pobreza y provocaron protestas en algunas ciudades&#8221;, vi&eacute;ndose amenazada la estrategia neoliberal. En consecuencia, en los a&#241;os ochentas aparecen las Redes M&iacute;nimas de Protecci&oacute;n Social &#40;RMPS&#41; como un nuevo programa asistencial que focalizaba en el sector pobre o &#8220;vulnerable &#8221;. Poco a poco, hacia la d&eacute;cada del ochenta, la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses latinoamericanos fueron entrando en la t&oacute;nica de las RMPS,&#42;&#42;&#42;&#42;&#42; con un enfoque descentralizador y participativo, y algunos con &eacute;nfasis en la &#8220;inversi&oacute;n social&#8221;.</p>      <p>Su finalidad era, por lo tanto, viabilizar pol&iacute;ticamente el ajuste estructural. Surgen varios tipos de RMPS:<sup>49</sup> los programas de acci&oacute;n social &#40;PAS&#41;, en Costa Rica y M&eacute;xico; los Fondos de Emergencia Social &#40;FES&#41;, en Argentina, Bolivia, Colombia, El Salvador, Per&uacute; y Uruguay; los Fondos de Inversi &oacute;n Social &#40;FIS&#41;, en Bolivia y Chile. Estos dos &uacute;ltimos gozan de una relativa independencia del Estado; su finalidad es financiar programas para aliviar la pobreza. Entre sus objetivos se destaca su orientaci&oacute;n a la creaci&oacute;n de empleo, aunque en muchos casos ha sido un empleo precario. La financiaci&oacute;n de las RMPS se ha hecho con recursos externos del Banco Interamericano de Desarrollo &#40;BID&#41;, del Banco Mundial &#40;BM&#41; y de la Agencia Interamericana de Desarrollo &#40;AID&#41;, entre otros contemplados en el paquete de ajuste estructural.</p>      <p>Esas RMPS se idearon para combatir la pobreza resultante del ajuste estructural, para focalizar recursos en la poblaci&oacute;n y mejorar la eficiencia de algunos ministerios. Colombia hace otro tanto con la formulaci&oacute;n y el desarrollo del sistema de protecci&oacute;n social. Tienen un car&aacute;cter mitigador y paliativo, m&aacute;s no dirigido al desarrollo social. No alcanzan las dimensiones amplias de la seguridad social integral,<sup>50</sup> ni su principal estrategia es capaz de enfrentar el riesgo y llevar a un cambio social estructural.</p>      <p>Ana Sojo<sup>51</sup> interpreta este enfoque como una propuesta global de pol&iacute;tica social en una combinaci&oacute;n p&uacute;blico&#8211;privada en la cual las responsabilidades estatales en materia de bienestar social se circunscriben al combate contra la pobreza y el aseguramiento contra los riesgos adquiere una dimensi&oacute;n individual, a la vez que se desvirt&uacute;a el car&aacute;cter solidario de la seguridad social de esta manera.</p>      <p>Como puede verse, la filosof&iacute;a, las causas y las estrategias de estos programas de protecci&oacute;n social son muy similares a las que se dieron en el entorno que rode&oacute; la introducci&oacute;n del concepto en Colombia, en los albores del siglo XXI. La propuesta del Banco y las RMPS reflejan un alto grado de coincidencia, en sus aspectos centrales, con el sistema de protecci&oacute;n social colombiano que, en principio, solo incorpora paulatinamente a los postergados o m&aacute;s vulnerables. Esta ha sido la opci&oacute;n en Am&eacute;rica latina, ante la incapacidad del Estado para cubrir a toda la poblaci&oacute;n.<sup>52</sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El eje del sistema de protecci&oacute;n social colombiano echa mano de una estrategia de aseguramiento de mercado, basada en el individualismo y apoyada por las redes de protecci&oacute;n social y la focalizaci&oacute;n. Como se ha expuesto, niega el car&aacute;cter de universalidad a la seguridad social, le resta responsabilidad p&uacute;blica a la intervenci&oacute;n social y se pierde la solidaridad en el financiamiento y en la diversificaci&oacute;n del riesgo.</p>      <p>En resumen, Colombia se concentra en la privatizaci&oacute;n de los servicios de bienestar social, apoyada por la estrategia de focalizaci&oacute;n de los a&#241;os 80 y las RMPS de los 90. En las mismas fuentes del gobierno citadas<sup>26, 32</sup> se hace &eacute;nfasis en que el sistema de protecci&oacute;n social est&aacute; dirigido, fundamentalmente, a los m&aacute;s desprotegidos. Se trata de un <i>nuevo asistencialismo,</i> ni siquiera comparable con la asistencia p&uacute;blica o la asistencia social de modelos de estados anteriores, de la &eacute;poca Benefactora o del Desarrollismo.<sup>53</sup></p>      <p>No ha sido otra cosa lo propuesto por el Departamento de Protecci&oacute;n Social del Banco Mundial,<sup>54</sup> el asistencialismo para el siglo XXI: &#8220;Intervenciones p&uacute;blicas para asistir a personas, hogares y comunidades a mejorar su manejo del riesgo y proporcionar apoyo a quienes se encuentran en la extrema pobreza&#8221;. Lo ven como un trampol&iacute;n para los pobres pero no como una protecci&oacute;n para toda la poblaci&oacute;n; convencidos de que la eliminaci&oacute;n de la brecha de pobreza mediante transferencias fiscales est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la capacidad de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses.</p></font>    <br>  <font size="3">     <p><b>Conclusi&oacute;n</b></p></font> <font size="2">     <p>El concepto de <i>protecci&oacute;n social</i><sup>55</sup> no es nuevo y m&aacute;s bien sirve para traer al escenario de la seguridad social, en una &eacute;poca de crisis econ&oacute;mica y de ajuste estructural, mecanismos paliativos para focalizar el gasto social en grupos m&aacute;s vulnerables, cubriendo unos riesgos espec&iacute;ficos. Colombia, un poco m&aacute;s tarde que otros pa&iacute;ses, introduce el concepto con tal fuerza &#40;la fuerza de las exigencias del entorno internacional&#41; que llega a producir cambios estructurales tan radicales como la desaparici&oacute;n de los ministerios de salud y de trabajo.</p>      <p>El nuevo asistencialismo, la protecci&oacute;n social que hoy se impulsa en el pa&iacute;s y en Am&eacute;rica latina, es precisamente el regreso a una asistencia social agravada por dos restricciones actuales; la primera, la carencia econ&oacute;mica del sector p&uacute;blico en decadencia, que no puede suplir todas las necesidades de los ciudadanos, ni siquiera las de los m&aacute;s pobres; y la segunda, el aumento de la vulnerabilidad, la miseria y el riesgo derivados del ajuste estructural.</p>      <p>M&aacute;s all&aacute;, hay que decir con Titelman y otros,<sup>42</sup> que el escenario de la necesidad debe ser llenado con estrategias que incluyan el aseguramiento universal, garantizando la diversificaci&oacute;n del riesgo, la eficiencia y la solidaridad, tanto en salud , en pensiones y en el r&eacute;gimen laboral establecidos. Pero no solo ello. Debe pasarse de la lucha contra la necesidad a la defensa del bienestar y del enfoque de riesgo al de desarrollo humano. Propiciar la participaci&oacute;n de los particulares y de la sociedad civil adem&aacute;s del Estado, liberando a los pobres y a los informales de su propia desgracia, pero basados en la concepci&oacute;n de la solidaridad m&aacute;s que en la de la competencia y la autoayuda.</p>      <p>Aunque no era el inter&eacute;s de este art&iacute;culo discutir la eficacia o no del <i>manejo social del riesgo</i> para &#8220;acabar con la pobreza&#8221;, s&iacute; es claro que la protecci&oacute;n social descrita no garantiza seguridad a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, sobre todo a las capas sociales medias, que por efecto del mismo modelo propuesto desembocar&aacute;n tambi&eacute;n en la pobreza.</p></font><hr>  <font size="3">     <p><b>Referencias</b></p></font> <font size="2">      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Guerra C. La extensi&oacute;n de la protecci&oacute;n social en salud en el nuevo Estado latinoamericano. Reforma y Democracia &#40;CLAD&#41; 2001;19:69&#45; 87.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-386X200500010001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Ram&iacute;rez J. De la crisis a la protecci&oacute;n social &#40;Edit.&#41;. Rev Geren Pol&iacute;t Salud &#40;Bogot&aacute;&#41; 2003;5:3&#45;7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-386X200500010001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Banco Mundial. Informe sobre el desarrollo mundial 2000: lucha contra la pobreza. Washington DC: BM; 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-386X200500010001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Banco Mundial. Protecci&oacute;n social en Am&eacute;rica latina y el Caribe. Observador: Inf Coyunt Soc &#40;Medell&iacute;n&#41; 2004;11:32&#45;3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-386X200500010001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Franco A. La Ley 100 de 1993, la salud p&uacute;blica y la seguridad social en Colombia. Rev Fac Nac Salud P&uacute;blica 1995;13&#40;1&#41;:20&#45;41.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-386X200500010001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Castles F. The future of the welfare state: crisis myths and crisis realities. Int J Health Serv 2002;32&#40;2&#41;:255&#45;77.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-386X200500010001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Laurell AC La pol&iacute;tica social en el proyecto neoliberal. Necesidades econ&oacute;micas y realidades socio&#45;pol&iacute;ticas. Cuad M&eacute;d Soc 1992;&#40;60&#41;:3&#45; 18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-386X200500010001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Khor M. Rethinking globalization: critical issues and policy choices. New York: ZedBooks; 2001.<a href="http://www.Unctad.org/en/docs/dp_147.en.pdf" target="_blank">www.Unctad.org/en/docs/dp_147.en.pdf.</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-386X200500010001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Gunter BG, van der Hoeven R. La cara social de la globalizaci&oacute;n, seg&uacute;n la bibliograf&iacute;a especializada. Rev Int Trab 2002;123&#40;1&#45;2&#41;:7&#45;47.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-386X200500010001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Gunter BG. <i>Op. cit.</i> p. 33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-386X200500010001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Stiglitz JE. Empleo, justicia social y bienestar de la sociedad. Rev Int Trab 2002; 121&#40;1&#45;2&#41;:9&#45; 31.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-386X200500010001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Vargas A. Competitividad vs. solidaridad. El Colombiano 2004; julio 20: p. 4A, columna 1 y 2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-386X200500010001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Fleury S. Reforma del Estado. Rev Inst Desarrollo &#40;IIGC&#41; 2003;14&#45;15:81&#45;122.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-386X200500010001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Charry JM. Del Estado social al Estado promotor. &aacute;mbito Jur&iacute;dico 2004; 18 de julio: p. 13A, columnas 1&#45;3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-386X200500010001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Thurrox L. Head to head &#40;Edici&oacute;n en Espa&#241;ol&#41;. La guerra del siglo XXI. Citado por: Klisberg B. El redise&#241;o del Estado para el desarrollo socioecon&oacute;mico y el cambio. Reforma y Democracia &#40;CLAD&#41; 1994;&#40;2&#41;:3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-386X200500010001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Sen A. Inequality explained. Cambridge, Mass: Harvard University; 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-386X200500010001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Fleury S. <i>Op. cit.</i> p. 103.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-386X200500010001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo &#40;OIT&#41;. Introducci&oacute;n a la seguridad social. M&eacute;xico: Alfa Omega; 1992. p. 3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-386X200500010001200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Oszlak O. Estado y sociedad: nuevas reglas de juego&#63; Barcelona: Universidad Oberta de Catalu&#241;a. &#91;Sitio en internet&#93;. Disponible en: <a href="http://www.uoc.es" target="_blank">www.uoc.es</a>. Consultado: diciembre de 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-386X200500010001200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Oszlak O, O&#8217; Donnell G. Estado y pol&iacute;ticas estatales en Am&eacute;rica latina: Hacia una estrategia de investigaci&oacute;n. Buenos Aires: CEDES; 1981. p. 7&#45;29 &#40;Documento GECLACSO, No. 4&#41;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-386X200500010001200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Fleury S. <i>Op. cit.</i> p. 86.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-386X200500010001200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Fleury S. <i>Op. cit.</i> p. 88.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-386X200500010001200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Gunter BG. <i>Op. cit.</i> 35.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-386X200500010001200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Aghion PH, Caroli E, Garc&iacute;a&#45;Pe&#241;alosa C. Inequality and economic growth: the perspective of the new growth theories. J Economic Literature &#40;Nashville&#41; 1999; 37&#40;4&#41;:1615&#45;1660. Citado por: L&#252;bker M. Opiniones ciudadanas sobre desigualdad social y globalizaci&oacute;n. Rev Int Trab 2004;123&#40;1&#45;2&#41;:128.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-386X200500010001200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. L&#252;bker M. Opiniones ciudadanas sobre desigualdad social y globalizaci&oacute;n. Rev Int Trab 2004;123&#40;1&#45;2&#41;:103&#45;148.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-386X200500010001200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Palacio D. Colombia hacia un sistema de protecci&oacute;n social. V&iacute;a Salud 2003;24:24&#45;30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-386X200500010001200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Fleury S, Molina C. Modelos de protecci&oacute;n social, En: Banco Interamericano de Desarrollo, Instituto Interamericano para el Desarrollo Social &#40;INDES&#41;. Dise&#241;o y gerencia de pol&iacute;ticas y programas sociales. Washington: INDES; 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-386X200500010001200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Colombia. Congreso. Ley 789 de 2002, por la cual se dictan normas para apoyar el empleo y ampliar la protecci&oacute;n social y se modifican algunos art&iacute;culos del c&oacute;digo sustantivo del Trabajo. Bogot&aacute;: El Congreso; 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-386X200500010001200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. World Bank. Social protection sector strategy: from safety net to spring board. Draft final report. Washington DC: WB; 2000. p. 13. Citado por: Sojo A. Vulnerabilidad social, aseguramiento y diversificaci&oacute;n de riesgos en Am&eacute;rica latina y el Caribe. Rev Cepal 2003;80:121&#45; 40.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-386X200500010001200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Holzmann R, J&#248;rgensen S. Manejo social del riesgo: un nuevo marco conceptual para la protecci&oacute;n social y m&aacute;s all&aacute;. &#91;Sitio en internet&#93;. Disponible en: <a href="http://wbln0018.worldbank.org/HDNet/HDdocs.nsf/0/d8707d84a545f7488525681c00707b02/$FILE/0006Spanish.pdf" target="_blank">http://wbln0018.worldbank.org/HDNet/HDdocs.nsf/0/d8707d84a545f7488525681c00707b02/$FILE/0006Spanish.pdf.</a> Consultado: 30 de noviembre de 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-386X200500010001200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Holzmann R. <i>Op. cit.</i> p. 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-386X200500010001200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Colombia. Ministerio de Protecci&oacute;n Social. Programa Nacional de Salud 2002&#45;2006. Bogot&aacute;: El Ministerio; 2003. p.19&#45;22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-386X200500010001200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Palacio D. <i>Op. cit.</i> p. 24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-386X200500010001200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Colombia. Ministerio de Protecci&oacute;n Social. <i>Op. cit.</i> p. 20.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-386X200500010001200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Fleury S. Estado sin ciudadanos. Seguridad social en Am&eacute;rica latina. Buenos Aires: Lugar Editorial;1997. p. 212.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-386X200500010001200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Franco A. Sistemas previsionales, salud y reformas en Am&eacute;rica latina. Rev Salud P&uacute;blica &#40;Bogot&aacute;&#41; 2001;1&#40;3&#41;:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-386X200500010001200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Palacio D. <i>Op. cit.</i> p. 25.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-386X200500010001200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. Z&uacute;&#241;iga M. Seguridad social y su historia. Caracas: Universidad Central de Venezuela; 1963. p.19.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-386X200500010001200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Fleury S. Estado sin ciudadanos. <i>Op. cit.</i> p. 229.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-386X200500010001200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Mesa&#45;Lago C. Desarrollo social, reforma del Estado y de la seguridad social al umbral del siglo XXI. &#91;Sitio en internet&#93;. Disponible en: <a href="http://www.clad.org.ve/mesalago.html" target="_blank">http://www.clad.org.ve/ mesalago.html</a> Consultado: noviembre 30 de 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0120-386X200500010001200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. Mart&iacute;nez D, Vega ML. La globalizaci&oacute;n gobernada. Estado, sociedad y mercado en el siglo XXI. Madrid: Tecnos; 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0120-386X200500010001200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. Titelman D, Uthoff A. El papel del aseguramiento en la protecci&oacute;n social. Rev Cepal 2003;81:103&#45;22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0120-386X200500010001200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. Sojo A. Vulnerabilidad social, aseguramiento y diversificaci&oacute;n de riesgos en Am&eacute;rica latina y el Caribe. Revista Cepal 2003;80:121&#45;40.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0120-386X200500010001200043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. Z&uacute;&#241;iga M. <i>Op. cit.</i> p. 51.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0120-386X200500010001200044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. Rodr&iacute;guez L. Avances, retos y oportunidades de la nueva l&oacute;gica del manejo social del riesgo propuesta por el Banco Mundial. Rev Geren Pol&iacute;t Salud &#40;Bogot&aacute;&#41; 2003;5:34&#45;44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0120-386X200500010001200045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46. Holzmann R, J&#248;rgensen S. <i>Op. cit.</i> p. 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0120-386X200500010001200046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>47. Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica latina y el Caribe &#40;CEPAL&#41;. Equidad, desarrollo y ciudadan&iacute;a. Santiago de Chile: CEPAL; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0120-386X200500010001200047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>48. Sojo A. <i>Op. cit.</i> p. 127.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0120-386X200500010001200048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>49. Mesa&#45;Lago C. <i>Op. cit.</i> 16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0120-386X200500010001200049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>50. Beveridge W. Las bases de la seguridad social. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0120-386X200500010001200050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>51. Sojo A. <i>Op. cit.</i> p. 134.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0120-386X200500010001200051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>52. Franco R. Los paradigmas de la pol&iacute;tica social en Am&eacute;rica latina. En: Alcald&iacute;a de Medell&iacute;n. Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y gesti&oacute;n social: una mirada desde la gerencia social. Medell&iacute;n: La Alcald&iacute;a; 1997. p. 34.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0120-386X200500010001200052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>53. Sarmiento L. La pol&iacute;tica social en dos escenarios futuros. p. 289&#45;313. En: Rojas MC, Delgado A &#40;comps.&#41;. Pol&iacute;tica social, desaf&iacute;os y utop&iacute;as. Memorias del Seminario Internacional Nuevas Tendencias en Pol&iacute;tica Social. Bogot&aacute;: Pontificia Universidad Javeriana; 1997. p. 291&#45; 294.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0120-386X200500010001200053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>54. Holzmann R, J&#248;rgensen S. Op. cit. p. 3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0120-386X200500010001200054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>55. Guti&eacute;rrez JF. &#191;Qu&eacute; es la protecci&oacute;n social&#63; Observar: Inf Coyunt Soc.2004; 11:19&#45;22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0120-386X200500010001200055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>     <br>      <p>&#42; V&eacute;ase, por ejemplo, la cantidad de informaci&oacute;n sobre la protecci&oacute;n social en salud. Se cita solo el trabajo de Guerra de Macedo.</p>      <p>&#8224; La focalizaci&oacute;n fue desde el principio de los a&#241;os ochentas una respuesta a la crisis econ&oacute;mica, impuesta en alguna medida como una restricci&oacute;n al Estado social, que se consider&oacute; muy duramente como ineficiente. Es una estrategia central en los proyectos de privatizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica social, con gasto p&uacute;blico restringido en los m&aacute;s pobres, que implicaba desmantelar los sistemas integrales y las concepciones universalistas en la pol&iacute;tica social. Vulnera el sistema de pensiones pero tambi&eacute;n la salud y el bienestar social en general.</p>      <p>&#8225; Sus mecanismos se resumen en control de costos, redes de protecci&oacute;n social &#40;apoyo focalizado de acceso a servicios b&aacute;sicos para los pobres&#41;, planes de asignaci&oacute;n de pensiones privadas, desarrollo de mercados laborales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#167; Antes la idea era ayudar a los pobres, hoy lo que se busca es que los pobres mismos se ayuden.</p>      <p>&#42;&#42; Coincidiendo con varios acontecimientos importantes: el final de la Guerra Fr&iacute;a, la ca&iacute;da del mundo socialista, la crisis fiscal del Estado de bienestar, entre otros.</p>      <p>&#8224;&#8224; Charry diferencia Estado de derecho del Estado social, tanto que &#8220;el primero atiende al concepto formal de igualdad, &#91;y&#93; el segundo se ocupa de la igualdad material&#8221;; en el &uacute;ltimo, se trata es de otorgar garant&iacute;as a los ciudadanos, para lograr una vida digna.</p>      <p>&#8225;&#8225; Como la misma seguridad social integral, incluyendo los seguros sociales, la asistencia social y los reg&iacute;menes de seguros privados.</p>      <p>&#167;&#167;El nuevo ideario de la protecci&oacute;n social.</p>      <p>&#42;&#42;&#42; El <i>manejo social del riesgo</i> del Banco Mundial se presenta como un medio para reducir la vulnerabilidad y salir de la pobreza; sus estrategias son: prevenci&oacute;n, mitigaci&oacute;n y superaci&oacute;n de eventos negativos. La instrumentaci&oacute;n de esta estrategia corre por cuenta del mercado &#40;en t&eacute;rminos de oferta y demanda&#41;.</p>      <p>&#8224;&#8224;&#8224;El propio gobierno colombiano, al justificar enl nuevo concepto de protecci&oacute;n social , se&#241;ala que &#8220;existen ahora un conjunto de choques que se derivan de una situaci&oacute;n econ&oacute;mica dif&iacute;cil  pero tambi&eacute;n de una econom&iacute;a m&aacute;s fluctuante &#91;...&#93; Nuestras instituciones no est&aacute;n adaptadas a esa visi&oacute;n de riesgo&#8221;</p>      <p>&#8225;&#8225;&#8225;Estos se corresponden con los que Sonia Fleury y Carlos Molina describieron como modelos de protecci&oacute;n social: asistencia social, seguro social y seguridad social, relacionados tambi&eacute;n con los conceptos de ciudadan&iacute;a invertida, ciudadan&iacute;a regulada y ciudadan&iacute;a universal.</p>      <p>&#167;&#167;&#167;En 1919 la Oficina Internacional del Trabajo &#40;OIT&#41; empieza a usar la expresi&oacute;n de seguridad social, en su sentido amplio. Como lo relacionan todos los tratadistas del tema, antes, en el discurso de Angostura, el Libertador Sim&oacute;n Bol&iacute;var habla en 1819 de seguridad social y estabilidad pol&iacute;tica. En 1933, los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica ponen en rigor la Ley sobre seguro de vejez y supervivencia, y contempla algunas providencias bajo el rubro de seguridad social.</p>      <p>&#42;&#42;&#42;&#42; Recordemos el programa de reformas sociales en Alemania, con Otto von Bismarck y las leyes de 1883, 1886 y 1889 &#40;seguros de enfermedad, accidente de trabajo, invalidez y vejez&#41;, de donde se derivaron los seguros sociales que Am&eacute;rica latina desarroll&oacute; tard&iacute;amente, en la primera mitad del siglo XX. Tambi&eacute;n son importantes los informes de Beveridge al Parlamento Brit&aacute;nico en 1942&#45; 1944, que superaron en su propuesta los enfoques basados en cobertura de riesgos y contingencias laborales, defendiendo m&aacute;s integralmente la protecci&oacute;n de toda la poblaci&oacute;n, con la idea del derecho y la justicia social.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#8224;&#8224;&#8224;&#8224; En Europa, de acuerdo con Mart&iacute;nez, incluye el resguardo de la salud, la protecci&oacute;n de la vejez, el pleno empleo, el acceso universal a educaci&oacute;n, la redistribuci&oacute;n del ingreso a trav&eacute;s de la pol&iacute;tica fiscal, la regulaci&oacute;n de las relaciones laborales y de las condiciones de trabajo, el fomento de las organizaciones de autoayuda y de negociaci&oacute;n entre empresarios y trabajadores y la centralidad del papel arbitral del Estado en los conflictos de intereses entre los diferentes sectores y grupos sociales. Las otras regiones del mundo apenas han alcanzado parcialmente, y m&aacute;s tarde, algunos de estos mecanismos de protecci&oacute;n.</p>      <p>&#8225;&#8225;&#8225;&#8225; De acuerdo con Rodr&iacute;guez, &#8220;su mayor debilidad es que ignora condiciones estructurales que imposibilitan concebir lo social bajo la l&oacute;gica del riesgo, como la existencia de dotaciones iniciales en extremo desiguales entre la poblaci&oacute;n&#8221;. Cuando se incorporan dentro de esta &oacute;ptica, gran parte de los individuos y las familias parten sin recursos, lo cual les impide acceder al mercado que los excluye de entrada.</p>      <p>&#167;&#167;&#167;&#167;Es claro, de acuerdo con lo expuesto por Sojo, que &#8220;no todas las trasferencias de riesgo deseable se pueden lograr por medio del mercado&#8221;.</p>      <p>&#42;&#42;&#42;&#42;&#42;Las RMPS bolivianas, 1986&#45;91, finalmente se convierten en modelo de exportaci&oacute;n y podr&iacute;amos pensar que lo que hoy se impone en estos pa&iacute;ses no es m&aacute;s que un engendro de ellas.</p>     </font>      ]]></body><back>
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