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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana">  <font size="2">     <p align="right"><b>OPINION</b></p></font>  <font size="4">     <p align="center"><b>Atenci&oacute;n primaria de salud y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas&#42;</b></p></font>  <font size="3">     <p align="center"><b>Primary health care and public policy</b></p></font>  <br /> <br />  <font size="2">     <p align="center"><b>Rub&eacute;n D. G&oacute;mez A<sup>1</sup></b>.</p>      <p><sup>1</sup> Profesor Facultad Nacional de Salud P&uacute;blica, Universidad de Antioquia, secretario ejecutivo Red Colombiana de Investigaci&oacute;n en pol&iacute;ticas y sistemas de salud, Medell&iacute;n, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:rubengomez33@gmail.com">rubengomez33@gmail.com</a></p>  <br /> <br />      <p><hr />G&oacute;mez RD. Atenci&oacute;n primaria de salud y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Rev. Fac. Nac. Salud P&uacute;blica 2011; 28&#40;3&#41;: 283&#45;293<hr /></p></font>  <font size="3">     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p></font> <font size="2">     <p>Buenos d&iacute;as a todas y a todos y mi agradecimiento a los organizadores por esta invitaci&oacute;n que me honra.</p>      <p>A solicitud del comit&eacute; cient&iacute;fico del congreso mi ponencia pretende someter a su consideraci&oacute;n algunas reflexiones que faciliten la discusi&oacute;n sobre la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de la Atenci&oacute;n Primaria en Salud &#40;APS&#41;, entendiendo que los aspectos ideol&oacute;gicos, &eacute;ticos, t&eacute;cnicos y operativos ser&aacute;n discutidos en diferentes momentos del evento.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El car&aacute;cter pol&iacute;tico de la APS no es asunto nuevo. La APS fue, desde sus or&iacute;genes un componente importante de la pol&iacute;tica sanitaria internacional &#40;1, 2&#41;. Lo que podr&iacute;a ser interesante en este momento es analizar su comportamiento como pol&iacute;tica p&uacute;blica, y tratar de establecer por qu&eacute; tuvo o no un desempe&#241;o exitoso con la intenci&oacute;n de aprender de este proceso.</p>      <p>He dividido la ponencia en cuatro partes: en primer lugar discutiremos brevemente c&oacute;mo se analiza una pol&iacute;tica p&uacute;blica, para aplicar algunos de estos principios a la APS. Luego dedicaremos un mayor espacio a analizar el contexto donde se formulan y aplican las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de salud, porque es en este contexto donde se ha aplicado la APS. Dedicar&eacute; la tercera parte de la ponencia a explicar el desempe&#241;o de la APS en este contexto y finalmente, someter&eacute; a su consideraci&oacute;n algunas reflexiones derivadas de este an&aacute;lisis.</p></font>  <font size="3">     <p><b>C&oacute;mo analizar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas</b></p></font> <font size="2">     <p>Obviando algunas discusiones de fondo, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son <i>directrices emanadas de un sistema pol&iacute;tico, que se imponen al colectivo como manera de proceder frente a un asunto espec&iacute;fico, el cual se considera de inter&eacute;s p&uacute;blico</i> &#40;3&#41;. Desde esta perspectiva la APS fue desde su origen la expresi&oacute;n de una pol&iacute;tica p&uacute;blica mundial, adoptada por los gobiernos del Mundo que pretend&iacute;a orientar la gesti&oacute;n de los gobiernos y las comunidades hacia la equidad en salud. En consecuencia, la APS puede analizarse y valorarse de manera similar a como se hace con otras pol&iacute;ticas.</p>       <p>Esta pretensi&oacute;n reviste cierta dificultad porque la noci&oacute;n de pol&iacute;tica p&uacute;blica ha cambiado notablemente en los &uacute;ltimos a&#241;os, arrastrando a su paso la comprensi&oacute;n y aplicaci&oacute;n de la APS. Al igual que las concepciones sobre el Estado, el derecho y lo p&uacute;blico, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son construcciones sociales muy heterog&eacute;neas, resultantes de relaciones de poder y de procesos complejos que ocurren en contextos hist&oacute;ricos particulares, y donde los intereses y los conflictos presentes desempe&#241;an un papel determinante.</p>      <p>Para comprender una pol&iacute;tica p&uacute;blica es necesario dar cuenta como m&iacute;nimo de cinco condiciones que determinan su naturaleza y din&aacute;mica: el contexto hist&oacute;rico, los actores involucrados, los aspectos formales, los resultados de la decisi&oacute;n y especialmente el proceso &#40;<i>policymaking</i>&#41; que llev&oacute; a su implantaci&oacute;n &#40;4&#41;. En esta ponencia abordaremos algunos de estos aspectos.</p></font>  <font size="3">     <p><b>El contexto de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en general</b></p></font> <font size="2">     <p><b>El contexto econ&oacute;mico</b></p>     <p>La APS surge en un mundo especialmente polarizado entre dos bloques econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, cuya confrontaci&oacute;n marc&oacute; la historia del siglo XX: el socialismo y el capitalismo. Estas tendencias sostienen posiciones contrarias en relaci&oacute;n con los principios que deben regular la sociedad y particularmente frente los derechos de las personas y el papel del Estado.</p>      <p>Para los pa&iacute;ses socialistas, fortalecidos en Europa oriental y Asia desde mediados del siglo pasado, los grandes problemas que afectan a la sociedad se derivan de la explotaci&oacute;n de los trabajadores y de la apropiaci&oacute;n privada de los medios de producci&oacute;n; el papel de los Estados socialistas es garantizar la transici&oacute;n hacia una sociedad igualitaria mediante intervenciones que garanticen la primac&iacute;a de los intereses colectivos, aunque ello implique limitar los derechos individuales incluyendo la propiedad privada. M&aacute;s adelante veremos que los reg&iacute;menes socialistas reconocen la competencia del estado para regular las actividades sociales y formular pol&iacute;ticas fuertes.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el resto del mundo, predomin&oacute; en cambio el modelo capitalista, cuyos fundamentos sostienen que el crecimiento y el desarrollo de los pueblos dependen de la capacidad de los individuos para generar riqueza en el &aacute;mbito de los mercados. El &eacute;xito de los mercados depende a su vez de que los individuos puedan hacer sus transacciones con la mayor libertad, sin presiones externas indebidas por parte del Estado o de grupos hegem&oacute;nicos. Es por su &eacute;nfasis en el principio de la libertad de acci&oacute;n de los agentes del mercado, que este modelo se autodenomina liberalismo. En la defensa del derecho a la propiedad privada y la libertad de la iniciativa individual para interactuar en los mercados coinciden los economistas, pol&iacute;ticos y gobernantes liberales. Donde no han llegado a un consenso es en el papel que debe jugar el Estado en la sociedad, y a este respecto las ideolog&iacute;as que soportan el sistema capitalista se dividen en dos grupos opuestos: los keynesianos y los neoliberales &#40;<a href="#fig1">figura 1</a>&#41;.</p>  <a name="fig1"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v28n3/v28n3a09fig1.jpg" /></p>     <p align="center"><b>Figura 1.</b> Estado y regulaciones en las sociedades capitalistas</p><br />       <p>De un lado se encuentran los keynesianos quienes reconocen los l&iacute;mites de la libertad individual y proponen una intervenci&oacute;n firme del Estado sobre la econom&iacute;a, no s&oacute;lo para evitar posiciones hegem&oacute;nicas en los mercados sino para prevenir y controlar las crisis. Los principios del keynesianismo surgieron como una propuesta desesperada del capitalismo para superar sus crisis de comienzos de siglo, y fueron aplicados de una u otra manera en gran parte de los pa&iacute;ses occidentales hasta la d&eacute;cada de 1970. En Europa, las reivindicaciones logradas por las clases populares desde fines del siglo xix que reconoc&iacute;an la legitimidad de los derechos sociales y la adopci&oacute;n de los principios keynesianos de un Estado fuerte, activo e intervencionista, fortalecieron los proyectos del Estado de bienestar rector y proveedor directo de servicios. En latinoam&eacute;rica, los principios keynesianos fueron asumidos por los gobiernos en el marco de los enfoques desarrollistas que predominaban en la regi&oacute;n, y su aplicaci&oacute;n tuvo resultados muy distintos a los observados en Europa, pues la marcada concentraci&oacute;n de la riqueza, la corrupci&oacute;n, la desfinanciaci&oacute;n de los Estados Unidos y la pobre capacidad de respuesta de sus gobiernos frente a las necesidades colectivas limitaron sus alcances.</p>      <p>De otro lado del debate se encuentran los economistas y pol&iacute;ticos neoliberales, quienes defienden hasta sus &uacute;ltimas consecuencias las libertades individuales y se oponen a la regulaci&oacute;n estatal. Para estos pensadores el mercado es el mejor medio de resolver las necesidades colectivas y el papel del Estado debe limitarse a establecer regulaciones o lineamientos dirigidos a impedir que algunos agentes impongan sus reglas indebidamente. La tendencia neoliberal se fortaleci&oacute; en el mundo occidental desde la d&eacute;cada de 1980 impulsada por lo que se ha denominado el <i>Consenso de Washington</i>, nombre dado por Williamson &#40;5&#41; a un conjunto de lineamientos establecidos por los organismos financieros y el gobierno de los Estados Unidos, los cuales propenden por la libertad de iniciativa de los agentes privados en los mercados y la reducci&oacute;n de los controles estatales. El enfoque neoliberal se expandi&oacute; con mucha fuerza desde fines de los a&#241;os setenta, impulsado por los gobiernos de Tatcher y Reagan y por la banca internacional y ha fundamentado desde entonces las pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas predominantes en el mundo.</p>      <p><b>Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en los reg&iacute;menes intervencionistas</b></p>     <p>En el momento en que surge la APS predominaban en el mundo los principios intervencionistas, tanto en los pa&iacute;ses socialistas como en los pa&iacute;ses capitalistas. Durante este per&iacute;odo predomin&oacute; un enfoque conceptual de los asuntos p&uacute;blicos influenciado por corrientes modernas institucionalistas, que creen en el Estado, en el orden institucional y en la racionalidad de las decisiones. Estas corrientes definen las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas como <i>aquellas directrices emanadas del Estado, que se imponen al colectivo como manera de proceder frente a un asunto espec&iacute;fico considerado de inter&eacute;s p&uacute;blico</i>, las cuales se manifiestan de forma complementaria en el &aacute;mbito jur&iacute;dico como leyes, decretos y dem&aacute;s normativas oficiales, y en el &aacute;mbito program&aacute;tico como planes, programas y proyectos.</p>      <p>Las propuestas institucionalistas fijan su posici&oacute;n frente a tres caracter&iacute;sticas esenciales de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas:</p>  <ul>     <li> La obligatoriedad de las pol&iacute;ticas: en primer lugar se reconoce a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas un car&aacute;cter taxativo, que las diferencia claramente de las recomendaciones, los consejos o las buenas intenciones. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se consideran, por definici&oacute;n, de obligatorio cumplimiento, y obligan tanto a ciudadanos como a gobernantes. Desde esta perspectiva, carece de sentido formular pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para que unos u otros las desconozcan a su arbitrio y conveniencia.</li>      <li> El papel protag&oacute;nico del Estado: este enfoque reconoce al Estado el papel protag&oacute;nico en la formulaci&oacute;n y gesti&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, e impl&iacute;citamente niega la competencia directa de los particulares para imponer directrices taxativas al resto de la sociedad, a menos que lo hagan a trav&eacute;s del Estado.</li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li> La valoraci&oacute;n de lo p&uacute;blico: La concepci&oacute;n predominante en este per&iacute;odo supone que los asuntos de inter&eacute;s p&uacute;blico deben ser objeto de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y no de transacciones privadas. Este tema es especialmente controversial, al interior del modelo, porque la noci&oacute;n de lo p&uacute;blico ha tenido un desarrollo precario en occidente; sin embargo, el enfoque institucionalista asocia el significado de lo p&uacute;blico con aquellos procesos de elecci&oacute;n cuyo resultado tiene un efecto colectivo, para diferenciarlo de los asuntos privados, que se asocian con decisiones individuales y no afectan la decisi&oacute;n de los dem&aacute;s.</li>    </ul>      <p>Estos principios no son acogidos siempre de la misma manera y en la pr&aacute;ctica los gobiernos los aplican de forma diferente en el marco del enfoque ideol&oacute;gico predominante en cada pa&iacute;s.</p>      <p>Para comprender los alcances de la APS en los distintos pa&iacute;ses, es conveniente que establezcamos algunas diferencias entre el capitalismo Europeo y el latinoamericano. Ambos son intervencionistas y comparten dos caracter&iacute;sticas: reconocen la competencia del Estado para administrar los bienes y servicios p&uacute;blicos y asumen la gesti&oacute;n de las pol&iacute;ticas como un asunto t&eacute;cnico ligado a la planificaci&oacute;n.</p>      <p>Sin embargo, en los Estados europeos del bienestar, la historia de reivindicaciones sociales del siglo xix hab&iacute;a consolidado una tradici&oacute;n relacionada con la noci&oacute;n de ciudadan&iacute;a y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de la &eacute;poca reflejaron la presi&oacute;n social en defensa de los derechos ciudadanos &#40;6&#41;. En los pa&iacute;ses Europeos de la postguerra, los gobiernos no se limitaron a definir las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sino que las aplicaron directamente y para ello desarrollaron una fuerte infraestructura de servicios p&uacute;blicos operados directamente por el Estado y financiados por la ciudadan&iacute;a a partir de los impuestos. En esta &eacute;poca los Estados de bienestar crearon, financiaron y administraron directamente hospitales, escuelas, hidroel&eacute;ctricas y dem&aacute;s servicios p&uacute;blicos considerando que de esta manera garantizaban los derechos ciudadanos de la poblaci&oacute;n. Una versi&oacute;n diferente se dio en Am&eacute;rica latina donde los gobiernos asumieron un modelo desarrollista dirigido a promover la industrializaci&oacute;n a la usanza de los pa&iacute;ses ricos, pero en contextos de corrupci&oacute;n, autoritarismo y desfinanciaci&oacute;n. Aunque el desarrollismo compart&iacute;a con los Estados de bienestar su tendencia a administrar directamente los servicios p&uacute;blicos, nunca estuvo inspirado por los principios de derecho ciudadano ni el respaldo financiero que se dio en Europa y sus resultados fueron muy diferentes &#40;7&#41;. En los Estados socialistas y en los Estados bienestaristas europeos, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se centraron en las necesidades b&aacute;sicas reconocidas como derechos ciudadanos; en Am&eacute;rica Latina las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tambi&eacute;n se dirigieron a las necesidades b&aacute;sicas, pero su aplicaci&oacute;n tuvo un enfoque asistencialista y la corrupci&oacute;n y la escasa financiaci&oacute;n limitaron sus alcances.</p>      <p>A pesar de sus diferencias, en ambos reg&iacute;menes se asum&iacute;a que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas eran el producto de un proceso t&eacute;cnico, eminentemente racional y ligado a la planificaci&oacute;n.</p>      <p><b>Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en los reg&iacute;menes neoliberales</b></p>     <p>La d&eacute;cada de 1980 fue un per&iacute;odo muy particular de debate pol&iacute;tico y econ&oacute;mico entre las potencias mundiales reconocido como la guerra fr&iacute;a, donde sus enfoques se confrontaron y antagonizaron. En este contexto polarizado entre el bloque socialista y el capitalista, los mecanismos de regulaci&oacute;n estatal se convirtieron en un debate central. Para los pa&iacute;ses socialistas la competencia del Estado para fijar directrices se consideraba leg&iacute;tima, y de hecho aplicaban criterios de planificaci&oacute;n centralizada que regulaban fuertemente los mercados. En los pa&iacute;ses capitalistas la regulaci&oacute;n estatal era m&aacute;s dif&iacute;cil de aceptar y los grupos econ&oacute;micos se resistieron pol&iacute;ticamente a las intervenciones estatales.</p>      <p>Por esta &eacute;poca, el fortalecimiento econ&oacute;mico y pol&iacute;tico de la banca internacional expandi&oacute; en el mundo el proyecto neoliberal y desplaz&oacute; tanto al capitalismo keynesiano como al socialismo sovi&eacute;tico. Hay varias explicaciones para este proceso. Algunos autores proponen que el neoliberalismo es la consecuencia natural de las repetidas crisis de la econom&iacute;a mundial y especialmente del fracaso de los principios keynesianos para generar empleo y controlar la inflaci&oacute;n, de los conflictos en medio oriente y la crisis del petr&oacute;leo. Otros, sin embargo, consideran que responde m&aacute;s a un proceso pol&iacute;tico proactivo impulsado tanto por las transnacionales en su af&aacute;n de sacudirse los controles estatales, como por los inversionistas interesados en apoderarse del mercado de los servicios p&uacute;blicos, que para entonces eran administrados por los Estados keynesianos.</p>      <p>El caso es que, los neoliberales se propusieron desmontar los Estados intervencionistas, liberalizar el comercio y privatizar los servicios p&uacute;blicos potencialmente rentables &#40;atenci&oacute;n m&eacute;dica, educaci&oacute;n, transporte, comunicaciones, agua potable, energ&iacute;a, etc.&#41; y para ello contaban con dinero y poder pol&iacute;tico. En cumplimiento del consenso de Washington los gobiernos latinoamericanos se descentralizaron, fraccionaron y debilitaron, y sus pol&iacute;ticas se diluyeron, desde entonces, en recomendaciones y modulaciones cuyo contenido legitimaba las directrices emanadas de los organismos financieros. Este proceso no se limit&oacute; a Latinoam&eacute;rica y se extendi&oacute; tambi&eacute;n a otros pa&iacute;ses del tercer mundo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la medida en que los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos adoptaban el modelo neoliberal, su concepci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas cambiaba profundamente &#40;8&#41;. El Estado se retrae y se produce un fen&oacute;meno de desregulaci&oacute;n &#40;liberalizaci&oacute;n&#41; que asume diferentes matices; por una parte, la normatividad vigente se debilita de manera progresiva y s&oacute;lo conservan su fuerza aquellas pol&iacute;ticas que garantizan el proyecto neoliberal. Por otro lado, como ocurre en Colombia, el exceso de regulaciones casu&iacute;sticas genera un entorno especialmente confuso, donde la interpretaci&oacute;n de las normas es fijada por los grupos con mayor poder pol&iacute;tico.</p>      <p>Los intereses econ&oacute;micos que dieron origen al neoliberalismo, se reflejan tambi&eacute;n en el contenido de sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que se centran de manera prioritaria en mejorar la ganancia de los procesos, consolidar los derechos individuales de propiedad, reducir los costos de transacci&oacute;n y optimizar la captura de rentas. El modelo neoliberal incluye tambi&eacute;n una pol&iacute;tica social que se concreta en la focalizaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico hacia los m&aacute;s pobres mediante proyectos selectivos costo eficientes que minimicen los gastos. En relaci&oacute;n con la fuerza de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, el enfoque neoliberal considera que los agentes sociales son libres para elegir, participar y consumir y que son plenamente conscientes de sus actos; en consecuencia no se requieren directrices obligatorias que se impongan a las decisiones individuales. Desde esta perspectiva y con excepci&oacute;n de las normas que consolidan el modelo econ&oacute;mico, los gobiernos neoliberales abandonan progresivamente su confianza en la racionalidad, la objetividad y la taxatividad de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, las cuales se convierten en recomendaciones generales, con frecuencia contradictorias; los decretos son sustituidos por contratos que el Estado establece con el sector privado y se produce un fen&oacute;meno de privatizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en la medida en que las necesidades p&uacute;blicas recaen en particulares que controlan recursos p&uacute;blicos. Los derechos civiles de primera generaci&oacute;n, los derechos sociales de segunda generaci&oacute;n y los derechos solidarios de tercera generaci&oacute;n son desplazados y sustituidos progresivamente por derechos program&aacute;ticos a los que pueden acceder quienes tienen capacidad de pago.</p>      <p><b>El contexto ideol&oacute;gico</b></p>     <p>Recopilando, el an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas es un asunto muy antiguo, pero en los &uacute;ltimos a&#241;os se ha debatido entre dos corrientes: la modernidad y la postmodernidad.</p>      <p>La modernidad es el proyecto ideol&oacute;gico generado en el seno de las sociedades industriales que predominaron en el mundo entre los siglos xviii y xx. La modernidad conf&iacute;a en la raz&oacute;n, en el ordenamiento y en las instituciones por eso, durante este per&iacute;odo se desarrollan y fortalecen las nociones de lo p&uacute;blico, del Estado y de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.</p>      <p>Desde finales del siglo XX, el fortalecimiento del capital financiero introdujo en cambio enorme en la manera de entender la vida y la sociedad que algunos autores han denominado post&#45;modernidad, que sustituye r&aacute;pida y progresivamente las concepciones y valores del per&iacute;odo anterior. La postmodernidad refleja el inter&eacute;s de los inversionistas por sacudirse los controles sociales de tipo &eacute;tico y pol&iacute;tico, y coincide en muchos aspectos, aunque no totalmente con los principios neoliberales; los ide&oacute;logos de la post&#45;modernidad expanden por el mundo una actitud de desencanto por las estructuras y valores previos y legitima el eclecticismo; nada vale y cualquier cosa vale; el Estado, sus aparatos, sus pol&iacute;ticas y sus mecanismos de regulaci&oacute;n son duramente cuestionados. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se debilitan y se convierten en recomendaciones que se pueden asumir o no a conveniencia.</p></font>  <font size="3">     <p><b>En el mundo, &#191;qui&eacute;nes definen las pol&iacute;ticas de salud&#63;</b></p></font> <font size="2">     <p>Con frecuencia se asume que los gobiernos locales son responsables de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Este supuesto viene perdiendo validez en un mundo globalizado donde los organismos internacionales y los grupos econ&oacute;micos juegan un papel cada vez m&aacute;s preponderante. Para entender por qu&eacute; surgi&oacute; la APS y cu&aacute;l ha sido su desempe&#241;o, es necesario considerar c&oacute;mo se generan y aplican las pol&iacute;ticas de salud.</p>      <p>En el &aacute;mbito internacional, varios actores han jugado un papel protag&oacute;nico tanto en la definici&oacute;n de las pol&iacute;ticas sanitarias en general como en la aplicaci&oacute;n de la atenci&oacute;n primaria en particular y sus intereses, acciones y omisiones explican por qu&eacute; esta estrategia ha mostrado &eacute;xitos en algunas regiones y fracasos en otras. Entre estos actores merecen atenci&oacute;n especial los organismos que pertenecen al sistema de Naciones Unidas, las agencias financieras y las &eacute;lites locales.</p>      <p><b>El papel de Naciones Unidas en las pol&iacute;ticas sanitarias</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1945, al terminar la Segunda Guerra Mundial, los aliados promovieron la creaci&oacute;n del Sistema de Naciones Unidas para mantener su control sobre las pol&iacute;ticas internacionales. La Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas &#40;ONU&#41; represent&oacute; desde su nacimiento los intereses de las grandes potencias vencedoras que definieron y se aseguraron de controlar sus organismos de direcci&oacute;n: la Asamblea General, el consejo de seguridad, el secretariado, la Corte Internacional de Justicia, el Consejo de Fideicomiso y el Consejo Econ&oacute;mico y Social; este &uacute;ltimo responsable de coordinar los esfuerzos de m&uacute;ltiples comit&eacute;s, comisiones y agencias especializadas. Simult&aacute;neamente, se crearon varias agencias especializadas de asesor&iacute;a t&eacute;cnica; entre ellas la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud &#40;OMS&#41;, la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura &#40;unesco&#41;, la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n &#40;fao&#41; y la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo &#40;oit&#41;; estas agencias fueron dotadas de estructuras administrativas y presupuestos propios que deb&iacute;an aportar los pa&iacute;ses miembros.</p>      <p>Entre 1945 y 1980, las Naciones Unidas fueron controladas por los Estados Unidos y las potencias capitalistas que aportaban la mayor parte de los fondos y fijaban sus pol&iacute;ticas. La situaci&oacute;n mencionada cambi&oacute; en la d&eacute;cada siguiente cuando muchas antiguas colonias se hicieron independientes y se unieron a la ONU. Este proceso puso en evidencia que los intereses de las potencias capitalistas chocaban con frecuencia con los intereses de los dem&aacute;s estados miembros, muchos de los cuales se aliaron al bloque sovi&eacute;tico y se distribuyeron los diferentes organismos y sus presupuestos. En medio de la guerra fr&iacute;a, la OMS qued&oacute; bajo el control de las potencias capitalistas y la unesco bajo el bloque socialista.</p>      <p>A pesar de la polarizaci&oacute;n, en el seno de la OMS se hizo evidente la cr&iacute;tica situaci&oacute;n sanitaria de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres, y algunas de sus posiciones, impulsadas por el bloque socialista y los pa&iacute;ses no alineados, la distanciaron de las potencias capitalistas. Dos de estas pol&iacute;ticas la enfrentaron directamente con los Estados Unidos: la pol&iacute;tica de medicamentos esenciales y la promoci&oacute;n de la lactancia materna.</p>      <p>Uno podr&iacute;a pensar desprevenidamente que las pol&iacute;ticas de salud van a ser apoyadas por todo el mundo y que nadie va a oponerse. En la pr&aacute;ctica no ocurre as&iacute;. La pol&iacute;tica de medicamentos esenciales, promovida por la OMS bajo la Direcci&oacute;n de Halfdan Mahler, instaba a los gobiernos a racionalizar su uso y a garantizar para las poblaciones el acceso econ&oacute;mico a los medicamentos b&aacute;sicos. Esta decisi&oacute;n afectaba directamente los intereses de la industria farmac&eacute;utica controlada por unas pocas pero grandes compa&#241;&iacute;as multinacionales, donde 11 de las 18 m&aacute;s grandes eran americanas. Sus ingresos anuales eran gigantescos; a mediados de los 80, solamente los ingresos de Bayer oscilaban alrededor de US14 billones de d&oacute;lares. Estas empresas se opusieron al programa f&eacute;rreamente y ejercieron una fuerte presi&oacute;n sobre la OMS y el Gobierno de los Estados Unidos &#40;2, 4&#41;.</p>      <p>Un curso similar sigui&oacute; la promoci&oacute;n de la lactancia materna, una pol&iacute;tica dirigida a evitar las muertes por desnutrici&oacute;n en los pa&iacute;ses del tercer mundo, que desestimulaba el uso de sustitutos de la leche materna en los primeros meses. Para la &eacute;poca el mercado mundial de l&aacute;cteos era controlado por 12 compa&#241;&iacute;as que en 1983 movilizaban US3.3 billones de d&oacute;lares, una tercera parte de los cuales correspond&iacute;an a ventas de la Nestl&eacute;. La confrontaci&oacute;n fue dura en el &aacute;mbito internacional pero Mahler se mantuvo en su punto &#40;2, 4&#41;.</p>      <p>A pesar de la oposici&oacute;n, el prestigio t&eacute;cnico de la OMS, ampliamente reconocido para esta &eacute;poca, junto al apoyo de los gobiernos socialistas y del tercer mundo, hicieron posible que ambas pol&iacute;ticas se aplicaran en varios pa&iacute;ses, por lo menos por alg&uacute;n tiempo m&aacute;s. Sin embargo la ruptura era inevitable y en 1990 los Estados Unidos suspendieron sus pagos a la OMS &#40;4&#41;. La organizaci&oacute;n experiment&oacute; un duro rev&eacute;s financiero, y el reemplazo de Mahler marc&oacute; un nuevo per&iacute;odo para sus pol&iacute;ticas.</p>      <p><b>El papel de los organismos financieros</b></p>      <p>Los organismos financieros vienen desempe&#241;ando un papel cada vez m&aacute;s importante en la definici&oacute;n y aplicaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sanitarias. En julio de 1944, por la misma &eacute;poca en que se cre&oacute; la ONU, los Estados Unidos e Inglaterra promovieron la realizaci&oacute;n de la Conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas donde se definieron las pol&iacute;ticas del Nuevo Orden Econ&oacute;mico Internacional, conocidas como los consensos de Bretton Woods &#40;por el nombre del complejo hotelero estadounidense donde se realiz&oacute; la reuni&oacute;n&#41;. El objetivo de la conferencia era estabilizar la balanza de pago de los pa&iacute;ses con fundamento en el d&oacute;lar; para contribuir a la aplicaci&oacute;n de las decisiones asumidas por los participantes, se firm&oacute; el acuerdo general sobre comercio y aranceles &#40;gatt&#41; y la creaci&oacute;n de dos agencias financieras: el Banco Mundial &#40;BM&#41; y el Fondo Monetario Internacional &#40;FMI&#41;. Estas dos agencias se incorporaron un a&#241;o m&aacute;s tarde al sistema de Naciones Unidas, del cual forman parte, aunque con mandatos y esquemas de organizaci&oacute;n propios. El BM ha centrado sus metas en prestar dinero a los pa&iacute;ses menos desarrollados, el FMI en proveer financiaci&oacute;n y rectificar a corto plazo la balanza de pagos y el gatt en desalentar las restricciones al libre flujo del mercado y las inversiones.</p>      <p>El BM est&aacute; constituido por varias instituciones estrechamente relacionadas, entre ellas el Banco Anglo&#45; Americano que ejerce una influencia marcada en la instituci&oacute;n, el Banco Internacional de Reconstrucci&oacute;n y Fomento &#40;birf&#41; y la Asociaci&oacute;n Internacional para el Desarrollo &#40;aid&#41;; seg&uacute;n sus estatutos, el derecho al voto depende del n&uacute;mero de acciones de cada miembro; &#8220;aproximadamente el 45&#37; de las acciones pertenecen a Jap&oacute;n, usa, Alemania, Inglaterra y Francia, pero rara vez se vota. La burocracia del grupo directivo del banco refleja el poder de los accionistas y suele tomar las decisiones&#8221; &#40;4&#41;. El capital del banco est&aacute; constituido por aportes de los socios y por empr&eacute;stitos procedentes de los inversionistas financieros.</p>      <p>Algo similar ocurre con el FMI, creado con el fin de alentar a los pa&iacute;ses a adoptar medidas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que eviten las crisis en los sistemas monetarios. El fondo presta tambi&eacute;n dinero a los pa&iacute;ses miembros que necesiten financiamiento temporal para superar los problemas de balanza de pagos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde 1980, la recesi&oacute;n y el problema de la deuda externa aumentaron el poder econ&oacute;mico de las transnacionales y la banca internacional. Sus intereses convergen en el Banco Mundial y en el FMI, que adquieren un poder pol&iacute;tico enorme y exigen como parte de los contratos de pr&eacute;stamo un estricto paquete de &#8220;condiciones&#8221;, entre las cuales figuran pol&iacute;ticas y programas econ&oacute;micos que los receptores deben comprometerse a cumplir para poder acceder a los fondos. Aunque estas condiciones var&iacute;an en cada caso, la mayor&iacute;a de los pr&eacute;stamos imponen alg&uacute;n r&eacute;gimen de austeridad fiscal a trav&eacute;s de la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico, la privatizaci&oacute;n de los bienes y servicios p&uacute;blicos, el desmonte de las barreras al comercio internacional y los subsidios gubernamentales &#40;9&#41;.</p>      <p>El poder pol&iacute;tico de la banca internacional representado en ambas instituciones es actualmente enorme y ning&uacute;n pa&iacute;s ha podido resist&iacute;rseles a pesar de que sus pol&iacute;ticas han sido objeto de fuertes cr&iacute;ticas &#40;4&#41;. El a&#241;o pasado &#40;2008&#41; el Secretario General de la ONU atribuy&oacute; la crisis de alimentos a las pol&iacute;ticas de ajuste promovidas por ambas agencias. A fines del mismo a&#241;o, al presentarse la crisis econ&oacute;mica de Estados Unidos y Europa, muchas voces se levantaron destacando el fracaso de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas defendidas por el banco y el FMI.</p>      <p>La cuesti&oacute;n de si los programas del FMI han impactado o no la salud y la infraestructura sanitaria ha sido tambi&eacute;n una fuente continua de controversia en los &uacute;ltimos a&#241;os. A mediados de la d&eacute;cada de 1980, el informe de UNICEF <i>Ajuste con rostro humano</i> &#40;10&#41; sugiri&oacute; que los programas de reforma estructural del FMI hab&iacute;an despojado de sus derechos a las poblaciones pobres. Una d&eacute;cada despu&eacute;s, algunos acad&eacute;micos y ONG sugirieron que los objetivos inflacionarios conservadores de los programas del FMI &#40;fijados a menudo por debajo del 5&#37;&#41; estaban minando los esfuerzos en el control de las enfermedades infecciosas, particularmente en el contexto de las epidemias de VIH&#47;Sida y tuberculosis &#40;11&#41;. Las metas fijadas por el FMI constri&#241;eron la salud p&uacute;blica y el gasto social, por ejemplo, reduciendo el gasto p&uacute;blico social y reestructurando la financiaci&oacute;n y la oferta de la atenci&oacute;n m&eacute;dica a menudo por la v&iacute;a de la privatizaci&oacute;n de los servicios de salud. Aunque el BM y el FMI no aconsejan expl&iacute;citamente a los gobiernos que reduzcan los gastos sociales, los funcionarios de los gobiernos son totalmente conscientes de que, en la pr&aacute;ctica, las pol&iacute;ticas de ajuste se traducen a menudo en una reducci&oacute;n de la inversi&oacute;n en salud, educaci&oacute;n y servicios sociales, como medios para lograr las metas econ&oacute;micas &#40;4, 12&#41;. Para explicar los efectos desfavorables del FMI en la salud, se han propuesto varias hip&oacute;tesis, incluyendo una gran variedad de problemas, como la emigraci&oacute;n de personal de salud, la reducci&oacute;n de la vigilancia y el tamizaje de enfermedades, el debilitamiento de redes de seguridad social, el decaimiento de econom&iacute;as de subsistencia, los patrones de urbanizaci&oacute;n y migraci&oacute;n, el empobrecimiento y el aumento de las desigualdades.</p>      <p>En 2007, el Centro para el Desarrollo Global conform&oacute; un grupo activo con los principales economistas del FMI y el BM, as&iacute; como con expertos de salud p&uacute;blica, para evaluar los efectos del FMI en el sector salud. El informe final concluy&oacute; que &#8220;las acciones de FMI han reprimido excesivamente las opciones pol&iacute;ticas de los pa&iacute;ses, de varias maneras&#8221; y que es necesario hacer m&aacute;s para ayudar a explorar un rango m&aacute;s amplio de &#8220;opciones pol&iacute;ticas&#8221; &#40;12&#41;. En 2008, un estudio realizado por profesores de las universidades Cambridge y Yale en los pa&iacute;ses comunistas despu&eacute;s de la desintegraci&oacute;n del bloque sovi&eacute;tico &#40;11&#41; encontr&oacute; que la participaci&oacute;n en programas de pr&eacute;stamo del FMI, se asociaba con aumentos del 13.9&#37; en la incidencia de tuberculosis, 13.2&#37; en su prevalencia y 16.6&#37; en su tasa de la mortalidad. Seg&uacute;n los autores, estas cifras corresponden a los cientos de miles de nuevos casos y muertes por tuberculosis observados en esta regi&oacute;n desde que hicieron los contratos de pr&eacute;stamo.</p>      <p><b>La responsabilidad de los gobiernos locales</b></p>     <p>Las pol&iacute;ticas de los organismos financieros no hubieran podido expandirse en el mundo sin la activa colaboraci&oacute;n y participaci&oacute;n de los grupos que ten&iacute;an el poder pol&iacute;tico en cada pa&iacute;s. En ocasiones, las reformas se realizaron de forma violenta, como ocurri&oacute; en Chile y Argentina bajo las dictaduras de Pinochet y Videla. En otros pa&iacute;ses, el ajuste comenzaba con reformas constitucionales que ajustaban el Estado a los principios del consenso de Washington y eran promovidas directamente por inversionistas locales con el apoyo del banco y el FMI. De lo anterior se deduce que los gobiernos nacionales y locales han tenido y tienen una gran responsabilidad en la implantaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas fijadas por los bancos.</p></font>  <font size="3">     <p><b>El caso particular de la atenci&oacute;n primaria de salud</b></p></font> <font size="2">     <p>En este contexto se formul&oacute; en 1978, la APS. Por esta &eacute;poca la situaci&oacute;n econ&oacute;mica del mundo era especialmente dif&iacute;cil. El 70&#37; de la poblaci&oacute;n mundial recib&iacute;a el 30&#37; de la riqueza y la diferencia entre los pa&iacute;ses ricos y los pa&iacute;ses pobres era cada vez mayor. En Am&eacute;rica latina, los indicadores de morbi&#45;mortalidad eran cr&iacute;ticos y cerca del 45&#37; de la poblaci&oacute;n no ten&iacute;a acceso alguno a servicios de salud. Con el prop&oacute;sito de responder a la crisis social y sanitaria, la iii reuni&oacute;n de Ministros de Salud de las Am&eacute;ricas, realizada en Santiago de Chile en 1972 e inspirada en enfoques desarrollistas de corte keynesiano, consider&oacute; que el problema central de la regi&oacute;n era el acceso a la atenci&oacute;n m&eacute;dica y se propuso como meta para el decenio extender coberturas con servicios estatales a las poblaciones m&aacute;s desprotegidas. M&aacute;s que atacar las causas sociales y econ&oacute;micas de la problem&aacute;tica sanitaria, este an&aacute;lisis propon&iacute;a soluciones r&iacute;o abajo reorganizando los servicios de atenci&oacute;n m&eacute;dica. Fieles a los principios de los estados intervencionistas y a pesar de su d&eacute;ficit creciente, los gobiernos de Am&eacute;rica latina asumieron, desde el sector p&uacute;blico, la responsabilidad de aumentar las coberturas. En los a&#241;os siguientes pr&aacute;cticamente todos los planes de salud de la &eacute;poca hicieron &eacute;nfasis en ampliaci&oacute;n de coberturas, con servicios financiados por el Estado. No se necesitaba un an&aacute;lisis muy profundo para prever que una pol&iacute;tica dirigida a aumentar coberturas sin contar con recursos suficientes y que al mismo tiempo dejaba ilesos los patrones de concentraci&oacute;n de la riqueza, estaba condenada al fracaso.</p>      <p>En el &aacute;mbito mundial, a pesar de la guerra fr&iacute;a y sus diferencias internas, la ONU debi&oacute; reconocer la miseria e inequidad que avanzaba en los pa&iacute;ses no industrializados. En 1974, impulsada por el bloque socialista, la Asamblea general de la ONU adopt&oacute; la declaraci&oacute;n sobre el Nuevo Orden Econ&oacute;mico Internacional &#40;NOEI&#41; &#40;13&#41; que defend&iacute;a la justicia econ&oacute;mica y la cooperaci&oacute;n entre los pa&iacute;ses pobres y los ricos. Esta directriz, acordada por la Asamblea General, demandaba de los pa&iacute;ses miembros esfuerzos para impulsar la equidad, la igualdad, la soberan&iacute;a e interdependencia de los Estados, la definici&oacute;n de problemas comunes y la cooperaci&oacute;n internacional para resolverlos; en un contexto de polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica, estos consensos representaron un avance diplom&aacute;tico notable. Sin embargo, las propuestas de soluci&oacute;n se dilu&iacute;an en recomendaciones generales de tipo t&eacute;cnico y desconoc&iacute;an las causas estructurales de la inequidad. Seg&uacute;n la ONU el compromiso de los gobiernos deb&iacute;a expresarse de manera concreta en la planificaci&oacute;n y en los acuerdos internacionales &#40;14&#41;.</p>      <p>Las pol&iacute;ticas del NOEI fracasaron al poco tiempo. En el contexto de la guerra fr&iacute;a entre los bloques capitalista y socialista, los pa&iacute;ses industrializados dieron m&aacute;s importancia a la carrera armamentista y la defensa militar que a la inversi&oacute;n social y el NOEI se diluy&oacute; en una pr&aacute;ctica de s&aacute;lvese quien pueda que iniciaron los pa&iacute;ses ricos y fue seguida por los pa&iacute;ses de la periferia.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Inspirada en los planteamientos del nuevo orden econ&oacute;mico internacional, la Asamblea Mundial de la Salud de la OMS acord&oacute; en 1977 proponer a los gobiernos del mundo la meta salud para todos en el a&#241;o 2000 &#40;spt/2000&#41;. Estrictamente hablando, la meta era tambi&eacute;n una pol&iacute;tica reformista que no atacaba las condiciones estructurales causantes de la crisis social y sanitaria en los pa&iacute;ses del tercer mundo y en tal sentido las grandes potencias no tuvieron reparos en suscribir la versi&oacute;n final. La meta inclu&iacute;a algunas innovaciones especialmente importantes para la posteridad; entre ellos tratar la salud como uno de los componentes del bienestar, que expresa y resulta de las condiciones hist&oacute;ricas de los grupos humanos. Desde este punto de vista los niveles de salud se consideraban profundamente relacionados con las condiciones de vida de las poblaciones y deb&iacute;an abordarse conjuntamente con los dem&aacute;s programas que apuntaban al bienestar social. En su formulaci&oacute;n, la OMS consider&oacute; tambi&eacute;n que la inequidad era el principal obst&aacute;culo para alcanzar la meta SPT/2000; por esta raz&oacute;n encarec&iacute;a a los pa&iacute;ses miembros luchar por la disminuci&oacute;n de la inequidad para mejorar la salud, y define objetivos concretos en este campo: aumentar la esperanza de vida, reducir los niveles de mortalidad y mejorar el acceso, el uso y la organizaci&oacute;n de los servicios. A pesar de su amplia fundamentaci&oacute;n te&oacute;rica las propuestas de SPT2000 no atacaban la estructura de la inequidad y se centraban en el aumento de coberturas con servicios b&aacute;sicos de atenci&oacute;n m&eacute;dica, dando prioridad a los grupos postergados.</p>      <p><b>La reuni&oacute;n de Alma Ata</b></p>     <p>En 1978, y por iniciativa de la UNICEF y el Ministerio de Salud de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, la OMS convoc&oacute; la Conferencia de Alma Ata, con el objetivo de analizar y proponer estrategias que permitieran lograr la Meta SPT2000. La reuni&oacute;n cont&oacute; con la participaci&oacute;n de 134 gobiernos, expertos de diferentes naciones, 67 organismos internacionales y varias organizaciones no gubernamentales. Era la primera vez que se reun&iacute;an representantes de todos los pa&iacute;ses del mundo para acordar una pol&iacute;tica sanitaria. Era tambi&eacute;n la primera vez que los problemas sanitarios de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres se analizaban como un problema de inter&eacute;s p&uacute;blico internacional &#40;2&#41;.</p>      <p>Despu&eacute;s de m&uacute;ltiples debates, los participantes lograron ponerse de acuerdo en una declaraci&oacute;n final y la conferencia termin&oacute; con un gran entusiasmo por parte de los pa&iacute;ses del tercer mundo y el respaldo aparente de las potencias.</p>      <p>A diferencia de lo que muchas personas piensan, la declaraci&oacute;n de Alma Ata m&aacute;s que un manual de recomendaciones t&eacute;cnicas para organizar los servicios de salud, era un mensaje cargado de connotaciones pol&iacute;ticas que propend&iacute;an por la transformaci&oacute;n de una sociedad afectada por la pobreza y la desigualdad. La declaraci&oacute;n recog&iacute;a los intereses de expertos y delegados de pa&iacute;ses y regiones que ve&iacute;an en los acuerdos logrados durante la reuni&oacute;n, las claves para reducir las desigualdades en salud mediante una acci&oacute;n concertada e intersectorial que inclu&iacute;a a las comunidades en la toma de decisiones. El n&uacute;cleo de Alma Ata radicaba en su reconocimiento de que la salud depend&iacute;a de las condiciones de vida de la gente y muy especialmente de las condiciones socio&#45;econ&oacute;micas; por esta raz&oacute;n defend&iacute;a que la &uacute;nica manera de mejorar la salud era actuando ordenadamente desde diferentes frentes y optimizando los recursos disponibles.</p>      <p>Si se examina con cuidado el texto de la declaraci&oacute;n, Alma Ata comienza rechazando la desigualdad entre los pa&iacute;ses pobres y ricos y afirmando que el desarrollo econ&oacute;mico basado en un NOEI es esencial para conseguir la salud para todos. Esta visi&oacute;n integral de la salud nos permite entender por qu&eacute; los diferentes componentes de la atenci&oacute;n primaria aluden a la integralidad, a la articulaci&oacute;n, a la potenciaci&oacute;n de todos los recursos disponibles, a la intersectorialidad y al esfuerzo mancomunado para superar las desigualdades sociales y proteger a los m&aacute;s pobres. Explicar la pobreza y el subdesarrollo es un asunto dif&iacute;cil donde entran en juego varios intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos que se imponen a los an&aacute;lisis. El contenido de la declaraci&oacute;n de Alma Ata fue el producto de una negociaci&oacute;n entre dos bloques opuestos y por eso no es extra&#241;o que al regresar a sus pa&iacute;ses, los lideres y gobernantes la aplicaran a su manera y desde sus propias ideolog&iacute;as &#40;15&#41;.</p>      <p>En los meses siguientes, el compromiso pol&iacute;tico con los acuerdos de Alma Ata se puso en blanco y negro. Los pa&iacute;ses socialistas la acogieron como elemento prioritario de sus pol&iacute;ticas sociales y desarrollan sus programas en el marco de sus sistemas nacionales de salud. En 1979, a menos de un a&#241;o de la conferencia, el BM consider&oacute; que los costos de la APS &#8220;incluyente&#8221; eran demasiado altos &#40;entre 5.4 y 9.3 mil millones de d&oacute;lares para el a&#241;o 2000&#41; &#40;2&#41;, por tal raz&oacute;n propon&iacute;a aplazar la aplicaci&oacute;n de APS integral, en su lugar, asumir formas de APS focalizadas en el control de algunas enfermedades espec&iacute;ficas &#8220;m&aacute;s rentables&#8221;: vacunaciones, promoci&oacute;n de un per&iacute;odo de amamantamiento m&aacute;s prolongado, acciones para el control de la malaria y rehidrataci&oacute;n oral &#40;16&#41;. Esta era una concepci&oacute;n focalizada de la APS que iba en contrav&iacute;a con la concepci&oacute;n integral de Alma Ata pero se ajustaba mejor a los modelos de mercado y no se opon&iacute;a a la concentraci&oacute;n y centralizaci&oacute;n de la riqueza. La misma UNICEF, cuyo anterior director hab&iacute;a apoyado la conferencia de Alma Ata, no tuvo inconveniente en adherirse la APS selectiva y lanz&oacute; en 1982 el programa Una revoluci&oacute;n Infantil &#40;17&#41;. Al igual que UNICEF, los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra y otras agencias abandonaron el enfoque pol&iacute;tico de Alma Ata, y asumieron la APS selectiva, los programas verticales y las acciones focalizadas como su estrategia b&aacute;sica. Algunos de los pa&iacute;ses del tercer mundo insistieron en aplicar la APS integral a pesar de sus escasos recursos. Sin embargo y de manera progresiva, los gobiernos del mundo capitalista fueron dejando de lado las pretensiones universalistas de la APS y su estrecha relaci&oacute;n con el desarrollo social para organizar sus sistemas de servicios con criterios de mercado y organizar la APS como un conjunto de paquetes de servicios para los m&aacute;s pobres &#40;1&#41;.</p>      <p><b>Efectividad de la APS</b></p>     <p>Los resultados de la APS han sido objeto de debate, sin embargo, la controversia puede ser dif&iacute;cil de resolver por cuanto la estrategia se ha aplicado de m&uacute;ltiples formas, en diferentes contextos y con objetivos distintos &#40;18&#45;21&#41;.</p>      <p>Desde 1980 el BM y el FMI promovieron la inversi&oacute;n en acciones focalizadas de APS y en programas selectivos financiados con empr&eacute;stitos condicionados. El resultado fue decepcionante. En &Aacute;frica subsahariana &#40;22&#41; el gasto en salud se redujo notablemente y en los pa&iacute;ses post comunistas aumentaron la incidencia, prevalencia y mortalidad por tuberculosis. En 2001 Lancet &#40;23&#41; destac&oacute; los efectos desfavorables del BM en relaci&oacute;n con enfermedades no tratadas, acceso reducido a la atenci&oacute;n, uso irracional de medicamentos y empobrecimiento a largo plazo. El fraccionamiento de oferentes y la multiplicidad de actores ocasionaron serios problemas de administraci&oacute;n y gobernabilidad &#40;2&#41;. Los programas verticales asumidos por iniciativa de m&uacute;ltiples patrocinadores, a menudo con sus propios sistemas de gesti&oacute;n, debilitaron la infraestructura de la red de servicios y sustrajeron recursos humanos necesarios para la prevenci&oacute;n y el tratamiento de las enfermedades m&aacute;s comunes, fragmentaron los sistemas y generaron el caos, tal como lo reconoce el mismo FMI &#40;24&#41;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los pa&iacute;ses del tercer mundo, la aplicaci&oacute;n de la APS integral super&oacute; la capacidad financiera del sector y deriv&oacute; en programas selectivos para los m&aacute;s pobres de los pobres. Sin embargo no todo fue un fracaso. La APS integral mostr&oacute; ser relativamente exitosa en pa&iacute;ses donde cont&oacute; con respaldo pol&iacute;tico, a pesar de sus escasos recursos y contribuy&oacute; a racionalizar el gasto &#40;18, 25&#41;.</p>      <p><b>Am&eacute;rica latina: los gobiernos neutralizan el car&aacute;cter pol&iacute;tico de la APS</b></p>     <p>En gran parte de Am&eacute;rica latina, los gobiernos de la &eacute;poca, que representaban los intereses pol&iacute;ticos de las &eacute;lites econ&oacute;micas, convirtieron la APS en un conjunto de recomendaciones t&eacute;cnicas para fortalecer los servicios m&eacute;dicos de primer nivel y la despojaron de su inc&oacute;moda connotaci&oacute;n pol&iacute;tica. La aplicaci&oacute;n de la APS se asign&oacute; a los ministerios de salud que solo conservaron de la estrategia aquellos elementos t&eacute;cnicos relacionados con transformaciones intrasectoriales pol&iacute;ticamente correctas. La estrategia, inicialmente orientada a cerrar las brechas y lograr la salud para todos, se someti&oacute; a un proceso de desideologizaci&oacute;n que la despoj&oacute; de su connotaci&oacute;n pol&iacute;tica original y limit&oacute; su capacidad para generar las transformaciones sociales requeridas.</p>      <p><b>La APS en Colombia</b></p>     <p>En Colombia, durante la vigencia del Sistema Nacional de Salud &#40;sns&#41; &#40;1978&#45;1990&#41;, los gobiernos limitaron la aplicaci&oacute;n de la APS al fortalecimiento de algunos servicios m&eacute;dicos en los puestos, centros y hospitales de baja complejidad, a la vinculaci&oacute;n de promotores rurales, al desarrollo de programas focalizados de salud &#40;inmunizaciones, tuberculosis, malaria&#41; y a la organizaci&oacute;n de conferencias informativas para la gente. Con excepci&oacute;n de algunos casos aislados, no hubo en el pa&iacute;s un abordaje intersectorial ni articulado para el control de los determinantes de la salud, ni se permiti&oacute; que las organizaciones populares participaran en decisiones cruciales como la definici&oacute;n de los presupuestos, la evaluaci&oacute;n de los servicios o los nombramientos de los funcionarios. Durante la vigencia del sns, los grupos en el poder representados por los gobiernos de turno, neutralizaron el enorme potencial de los argumentos propuestos por la APS. A pesar de que te&oacute;ricamente se insist&iacute;a en la APS como una estrategia prioritaria, la pr&aacute;ctica la fue reduciendo a un conjunto de actividades sectoriales del primer nivel.</p>      <p>A fines de los setenta, los grandes inversionistas mundiales descubrieron el enorme potencial del negocio de los servicios p&uacute;blicos y decidieron expandirse a este sector. Utilizando diferentes estrategias que iban desde la argumentaci&oacute;n t&eacute;cnica al golpe militar, los comerciantes se apoderaron progresivamente de los servicios p&uacute;blicos que antes eran manejados por los Estados. En los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica latina este proceso comenz&oacute; con la aplicaci&oacute;n de reformas estructurales del Estado impulsadas a la luz del consenso de Washington.</p>      <p>En Colombia, las reformas de primera y segunda generaci&oacute;n que se dieron a mediados de los ochenta, introdujeron en la gesti&oacute;n sanitaria elementos ideol&oacute;gicos cada vez m&aacute;s distantes de los planteamientos de Alma Ata y que dan lugar a la Ley 100 de 1993.</p>      <p>Desde su origen, el sistema colombiano de seguridad social asumi&oacute; los servicios individuales de salud como mercanc&iacute;as de rentabilidad variable y bajo la direcci&oacute;n del Gobierno nacional el sistema de salud se organiz&oacute; como un mercado de servicios. Aquellos servicios que no pod&iacute;an facturarse f&aacute;cilmente y que no ofrec&iacute;an un margen de utilidad aceptable, como las acciones colectivas, las actividades intersectoriales y comunitarias y los servicios desarrollados por promotores, parteras y personal auxiliar se dejaron progresivamente de lado hasta que desaparecieron casi por completo. La administraci&oacute;n sanitaria pas&oacute; a manos de economistas liberales que no ve&iacute;an claramente la importancia de promover acciones tan poco rentables como la participaci&oacute;n comunitaria, la contrataci&oacute;n de una promotora rural, los programas especiales de salud p&uacute;blica o la programaci&oacute;n de actividades colectivas que nadie estaba dispuesto a pagar. A partir de entonces, la APS y la promoci&oacute;n de la salud se convirtieron en Colombia en pol&iacute;ticas de segunda categor&iacute;a cada vez m&aacute;s d&eacute;biles.</p>      <p>Este proceso no ha sido inocuo. El debilitamiento de la APS y la promoci&oacute;n de la salud podr&iacute;an explicar el deterioro de los indicadores de salud p&uacute;blica del pa&iacute;s, como el aumento en la mortalidad evitable, materna y perinatal, las defunciones por c&aacute;ncer de c&eacute;rvix y por desnutrici&oacute;n, y el recrudecimiento de la tuberculosis, la malaria y las dem&aacute;s enfermedades de transmisi&oacute;n vectorial &#40;26&#45;28&#41;.</p>      <p>La historia nos da lecciones. Veinticinco a&#241;os despu&eacute;s de Alma Ata, el ensanchamiento de las brechas en salud dio lugar a un resurgimiento del inter&eacute;s en la APS. La OMS&#45;OPS cre&oacute; un grupo para revigorizar la estrategia y en 2005 se realiz&oacute; en Bogot&aacute; el Encuentro Nacional Renovaci&oacute;n la APS &#40;29&#41;.Tras 10 a&#241;os de silencio en este campo, el evento puso en evidencia que la APS representa todav&iacute;a una fuente de inspiraci&oacute;n y esperanza para mejorar la salud de los pueblos.</p></font><br />  <font size="3">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Reflexiones finales</b></p></font> <font size="2">     <p>La APS formulada en Alma Ata se propuso como una estrategia para reorganizar los servicios hacia la salud para todos, pero fue tambi&eacute;n, y ante todo, un planteamiento pol&iacute;tico que en varios pa&iacute;ses se abandon&oacute; al poco tiempo de nacer por su incompatibilidad con el sistema pol&iacute;tico mundial. Aunque varios de los fracasos de la APS pueden obedecer al dise&#241;o defectuoso o a la mala gesti&oacute;n de sus administradores, la mayor&iacute;a de los fallos que se atribuyen a la APS reflejan m&aacute;s bien la imposibilidad de aplicarla por activa interferencia de los organismos de financiaci&oacute;n, de los gobiernos y de los contextos pol&iacute;ticos donde se pretendi&oacute; aplicarla. Esta es una diferencia esencial que deber&iacute;an aclarar los evaluadores al momento de emitir sus juicios.</p>      <p>Desde su formulaci&oacute;n en Alma Ata, la APS recogi&oacute; tambi&eacute;n contenidos ideol&oacute;gicos claramente comprometidos con la justicia y la equidad, el derecho a la salud, la participaci&oacute;n social y la defensa de los intereses p&uacute;blicos, principios que coinciden en alto grado con otros planteamientos desarrollados en el seno de la salud p&uacute;blica, como la promoci&oacute;n de la salud y el enfoque de determinantes sociales. Estos principios son nucleares a la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica de la salud p&uacute;blica y contradicen las propuestas neoliberales de organizar la salud con criterios de mercado. Compatibilizar los principios de la APS con el modelo econ&oacute;mico y pol&iacute;tico vigente no es algo sencillo. La racionalidad econ&oacute;mica que inspira los sistemas sanitarios promovidos por el consenso de Washington no es capaz de comprender a las personas y los pueblos como sujetos de derecho sino como consumidores de servicios y &eacute;sta definitivamente no es la racionalidad de Alma Ata. Por esta raz&oacute;n es tan dif&iacute;cil aplicar los principios de APS en los pa&iacute;ses donde predomina el modelo neoliberal. En estos casos, las experiencias suelen limitarse a formas selectivas de APS que pudieran generar efectos positivos, aunque limitados, en la medida en que no pueden afectar las condiciones sociales y econ&oacute;micas que determinan la salud &#40;30&#41;.</p>      <p>En el caso colombiano, la contradicci&oacute;n entre la racionalidad mercantil que fundamenta la gesti&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales y los servicios p&uacute;blicos hace muy dif&iacute;cil que la APS pueda incorporarse con seriedad a la gesti&oacute;n sanitaria. Los gobiernos de los &uacute;ltimos a&#241;os tienen una gran responsabilidad en el fracaso de la APS. La esperanza en la renovaci&oacute;n de la APS, como la denominan algunos, radica en el compromiso social de los gobernantes y funcionarios vinculados a organismos de direcci&oacute;n del sistema, pero en las condiciones actuales pocos de ellos se muestran interesados o dispuestos a enfrentarse a los grupos econ&oacute;micos que dirigen las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tras bambalinas.</p>      <p>Llama la atenci&oacute;n que, a&uacute;n en este contexto desfavorable, varias experiencias realizadas en Bogot&aacute; y otras regiones del pa&iacute;s hayan mostrado las bondades de la APS para mejorar la salud de la gente &#40;31&#41;. Estos logros se deben al trabajo generoso y valiente de muchos hombres y mujeres que, en condiciones particularmente adversas, se han comprometido con el derecho a la salud, y encuentran en los principios de Alma Ata la mejor orientaci&oacute;n para adelantar sus acciones.</p>      <p>Perm&iacute;tanme terminar esta ponencia rindiendo un sentido homenaje a Halfdan Mahler, promotor de directrices tan trascendentales para la salud mundial como las pol&iacute;ticas de medicamentos esenciales, lactancia materna y control del sida. Igualmente a quienes han dedicado Atenci&oacute;n primaria de salud y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas Facultad Nacional de Salud P&uacute;blica 293 sus esfuerzos a promover la salud de la gente aplicando los principios ideol&oacute;gicos de Alma Ata. Nunca sabremos realmente cu&aacute;ntas vidas se han salvado gracias a la generosidad y valent&iacute;a de estos hombres y mujeres que con frecuencia act&uacute;an en silencio y en condiciones adversas, y cuyas experiencias nos muestran que la utop&iacute;a de lograr un mundo mejor siempre est&aacute; m&aacute;s cerca de quienes luchan por alcanzarla.</p>      <p align="left">Muchas gracias.</p><br /></font>  <font size="3">     <p><b>Agradecimientos</b></p></font> <font size="2">     <p>Mi profunda gratitud a los profesores Astrid Elena Vallejo y Emmanuel Nieto, por sus valiosos y oportunos aportes al manuscrito original.</p></font><br />  <font size="3">     <p><b>Referencias</b></p></font> <font size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1 Werner D, Sanders D. The demise of primary health care and the rise of the child survival revolution. In: Questioning the solution: the politics of primary health care and child survival. Palo Alto: Health Wrights 1997. p. 23&#45;25.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-386X201000030000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2 Observatorio global de salud italiano. De Alma Ata al fondo global: la historia de las pol&iacute;ticas internacionales de salud. Medicina Social 2008;3&#40;1&#41;:37&#45;52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-386X201000030000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3 Red Colombiana de Investigaci&oacute;n en Pol&iacute;ticas y Sistemas de salud. Lineamientos de Pol&iacute;tica nacional para la Gesti&oacute;n del conocimiento en salud p&uacute;blica: Informe t&eacute;cnico elaborado para Colciencias. Bogot&aacute;; 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-386X201000030000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4 Walt G. Health Policy: an introduction to process and power. Johannesburg: Witwatersrand University Press; 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-386X201000030000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5 Williamson J. What Washington Means by Policy Reform. En: Williamson J, editor. Latin American Adjustment: How Much Has Happened&#63;: Peterson Institute for International Economics; 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-386X201000030000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6 Pico J. Teor&iacute;as sobre el estado del bienestar &#40;Sociolog&iacute;a y pol&iacute;tica&#41;. Espa&#241;a: Siglo Veintiuno Editores; 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-386X201000030000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7 Draibe S, Riesco M. Estado de bienestar, desarrollo econ&oacute;mico y ciudadan&iacute;a: algunas lecciones de la literatura contempor&aacute;nea M&eacute;xico: CEPAL; 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-386X201000030000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8 Estrada&#45;&Aacute;lvarez J. Notas sobre el neoinstitucionalismo. Espacio critico &#91;Internet&#93; &#91;Acceso 22 de abril de 2009&#93;. Disponible en: <a href="http://www.espaciocritico.com/articulo. asp?llamada=2&sbmnu=4&numid=23">http://www.espaciocritico.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-386X201000030000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9 Murray M, King G. The Effects of International Monetary Fund Loans on Health Outcomes. PLoS Med. 2008;5&#40;7&#41;:162.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-386X201000030000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10 UNICEF, Cornia GA, Jolly R, Stewart F. Adjustment with a human face. Volume 1: protecting the vulnerable and promoting growth. Oxford: Clarendon Press; 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-386X201000030000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11 Stuckler D, King LP, Basu S. International Monetary Fund programs and tuberculosis outcomes in post&#45;communist countries. PLoS Med 2008;5&#40;7&#41;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-386X201000030000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12 Goldsborough D. Does the IMF constrain health spending in poor countries&#63; Evidence and an agenda for action. Report of the Working Group on IMF Programs and Health Spending. Washington: Center for Global Development; 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-386X201000030000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13 Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas. Declaraci&oacute;n sobre el establecimiento de un nuevo orden econ&oacute;mico internacional S&#45;VI. Resoluci&oacute;n de la 6ta. sesi&oacute;n especial de la Asamblea General de la ONU. 1974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-386X201000030000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14 Wionczek M. Nuevo Orden Econ&oacute;mico Internacional. Ottawa:ciid; 1979.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-386X201000030000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15 G&oacute;mez&#45;Arias RD. Lo pol&iacute;tico y las pol&iacute;ticas: introducci&oacute;n a la salud p&uacute;blica. Cali: fundAPS; 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-386X201000030000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16 Walsh JA, Warren KS. Selective primary health care: an interim strategy for disease control in developing countries. New Engl J Med 1979; 301&#40;18&#41;:967&#45;973.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-386X201000030000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17 Mahler H. Conferencia Internacional sobre salud para el desarrollo &#8220;Derechos, Hechos y Realidades&#8221; &#91;Internet&#93; &#91;Acceso 14 de Agosto de 2007&#93;. Buenos Aires: OPS; 2007. Disponible en: <a href="http:// www.lanacion.com.ar">http:// www.lanacion.com.ar</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-386X201000030000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18 Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Resoluci&oacute;n CD44.R6: atenci&oacute;n Primaria de Salud de las Am&eacute;ricas: las ense&#241;anzas extra&iacute;das a lo largo de 25 a&#241;os y los retos futuros. Washington: OMS, OPS; 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-386X201000030000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19 Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. De Alma Ata al A&#241;o 2000: reflexiones a medio camino. Espa&#241;a: OMS; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-386X201000030000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20 Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Conferencia Internacional sobre Atenci&oacute;n Primaria de Salud Alma Ata. 1978; Switzerland. OMS; 1978.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-386X201000030000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21 Organizaci&oacute;n Mundial de Salud, Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Documento Borrador: Renovaci&oacute;n de la Atenci&oacute;n Primaria de Salud en las Am&eacute;ricas. Washington: OPS; 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-386X201000030000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22 Jowett M. Bucking the trend&#63; Health care expenditure in low income countries 1990&#45;1995. Int J Plann Mgmt 1999;14:269&#45;285.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-386X201000030000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23 Whithead M, Dahlgren G, Evans T. Equity and health sector reforms: can low&#45;income countries escape the medical poverty trap&#63; Lancet 2001;358:833&#45;836.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-386X201000030000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24 Hsiao W, Heller PS. What should macroeconomists know about health care policy&#63;: International Monetary Fund; 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-386X201000030000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25 Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Informe sobre la salud en el mundo 2008: La atenci&oacute;n primaria de salud, m&aacute;s necesaria que nunca. Ginebra: OMS; 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-386X201000030000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26 G&oacute;mez&#45;Arias RD. La mortalidad evitable como indicador de impacto de la reforma sanitaria. Colombia 1985&#45;2001. Medell&iacute;n: Universidad de Antioquia; 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-386X201000030000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27 Arbel&aacute;ez M, Gaviria M, Franco A, Restrepo R, Hincapi&eacute; D, Blas E. Tuberculosis control and managed competition in Colombia. Int J Health Plann Mgmt 2004; 19:S25&#45;S43.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-386X201000030000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28 Kroeger A, Ordo&#241;ez&#45;Gonzalez J, Avi&#241;a A. Malaria control reinvented: health sector reform and strategy development in Colombia. Tropical Medicine and International Health 2002; 7&#40;5&#41;:450&#45; 458.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-386X201000030000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29 Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, Secretaria Distrital de Salud Bogot&aacute;. Reforma de la Ley 100 y Garant&iacute;a del Derecho a la Salud. Encuentro Nacional Renovaci&oacute;n la Atenci&oacute;n Primaria en Salud &#8220;Modelos de Atenci&oacute;n basados en APS en el marco del sgsss descentralizado: estrategia de garant&iacute;a del derecho a la salud&#8221; Secretar&iacute;a Distrital de Salud. Bogot&aacute;; 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-386X201000030000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30 Solar O, Irwin A. Commission of social determinants of health: towards a conceptual framework for analysis and action on the social determinants of health. &#91;Internet&#93; &#91;Acceso 21 de mayo de 2009&#93; OMS; 2005. Disponible en: <a href="ftp.who.int/eip/commision/Cairo/ Meeting/CSDH%20Doc%202%20-%20Conceptual%20framework">ftp.who.int&#47;eip&#47;commision&#47;Cairo&#47; Meeting&#47;CSDH&#37;20Doc&#37;202&#37;20&#45;&#37;20Conceptual&#37;20framework. pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0120-386X201000030000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31 S&aacute;nchez H, Vesga A, Hurtado H, Cabezas F, M&eacute;ndez L. Atenci&oacute;n primaria en salud: el enfoque prioritario como modelo apropiado para el desarrollo del sistema de seguridad social en salud. 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