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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El brindis infeliz: el consumo de alcohol y la agresión entre parejas en las Américas]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro para la Violencia de Género y la Salud Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana">  <font size="2">     <p align="right"><b>RESE&#209;AS</b></p></font>  <font size="4">     <p align="center"><b>El brindis infeliz: el consumo de alcohol y la agresi&oacute;n entre parejas en las Am&eacute;ricas</b></p></font>  <font size="3">     <p align="center"><b>The unhappy toast: alcohol and aggression between partners in America</b></p></font> <br /> <br />  <font size="2">     <p>Graham K, Bernards S, Munn&eacute; M, Wilsnack S, editoras. Washington: OPS; 2010. 271 p&aacute;gs. ISBN 978-92-75-31631-3</p>  <br />      <p align="center"><b>Lori Heise<sup>1</sup>.</b></p>      <p><sup>1</sup>Investigadora invitada, Centro para la Violencia de G&eacute;nero y la Salud, Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, miembro del Equipo Central de Investigaci&oacute;n Estudio multipa&iacute;s de la OMS sobre salud de la mujer y violencia dom&eacute;stica contra la mujer, Directora de la Campa&#241;a Global por los Microbicidas, PATH.</p>  <br />      <p>El brindis infeliz es sin dudas un estudio importante y valiente. Explora un elemento de la violencia en la pareja que ha sido tab&uacute; desde hace mucho tiempo entre feministas e investigadores: el papel que desempe&#241;a el alcohol como factor en la frecuencia y la severidad de la violencia en las relaciones de pareja.</p>      <p>Comenc&eacute; a investigar la violencia contra las mujeres a principios de la d&eacute;cada de los ochenta, cuando todav&iacute;a, especialmente a escala mundial, el tema segu&iacute;a profundamente oculto. Las v&iacute;ctimas sufr&iacute;an en silencio y pocas instituciones internacionales reconoc&iacute;an, ya no digamos enfrentaban, el problema.</p>      <p>Si bien por entonces ya empezaban a organizarse grupos de mujeres en pa&iacute;ses fuera de Estados Unidos y Europa, el problema de la violencia en la pareja continuaba siendo percibido como una aberraci&oacute;n, un problema exclusivo de sus culturas. No fue sino hasta finales de los a&#241;os noventa cuando los defensores de la mujer comenzaron a unir fuerzas m&aacute;s all&aacute; de las fronteras y a atribuir a la violencia en la pareja el car&aacute;cter de problema global, primero en 1993 como un abuso de los derechos humanos durante la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Viena y despu&eacute;s como un problema de salud global.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La investigaci&oacute;n ayud&oacute; a consolidar esta nueva actitud, tanto mediante la compilaci&oacute;n de historias de las mujeres como generando cifras para documentar la frecuencia y la extensi&oacute;n de esas experiencias. Ciertas cuestiones quedaron claras: la violencia f&iacute;sica y sexual en la pareja era una circunstancia com&uacute;n en la vida de las mujeres y, en menor medida, en la de los hombres, y sus consecuencias para la salud eran graves y pod&iacute;an persistir mucho despu&eacute;s de haber cesado la violencia.</p>      <p>Tuve el privilegio de participar en el lanzamiento del primer estudio global sobre la violencia contra las mujeres y sus consecuencias para la salud, cuyos resultados se analizan en este libro. Con el patrocinio de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, este trabajo ha sido el primero en proporcionar datos comparables entre 15 sitios y 10 naciones. Nuestra comprensi&oacute;n del tema logra un avance importante con la publicaci&oacute;n de este s&oacute;lido estudio sobre la relaci&oacute;n entre la agresi&oacute;n en la pareja y el consumo de alcohol.</p>      <p>El estudio internacional sobre g&eacute;nero, alcohol y cultura &#40;GENACIS&#41; explora la manera en que el g&eacute;nero y la cultura se combinan para afectar el consumo de alcohol y los problemas relacionados con la bebida. El Estudio Multic&eacute;ntrico de la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud &#40;OPS&#41;, una rama del GENACIS, explora y analiza la relaci&oacute;n entre el consumo de alcohol y la violencia en la pareja espec&iacute;ficamente en 10 pa&iacute;ses de las Am&eacute;ricas. Su consecuci&oacute;n no s&oacute;lo permite encarar un aspecto infra atendido del dilema de la violencia, sino tambi&eacute;n progresar en la metodolog&iacute;a de investigaci&oacute;n al recolectar informaci&oacute;n detallada sobre la manera en que los hombres y las mujeres experimentan los actos de agresi&oacute;n en la pareja: &#8220;cu&aacute;n severo fue&#8221;, &#8220;cu&aacute;nto miedo sinti&oacute;&#8221;, &#8220;cu&aacute;n molesto se sinti&oacute; despu&eacute;s del incidente&#8221;. </p>      <p>Al hablar con las mujeres acerca de sus experiencias de violencia, a menudo vinculan el consumo de alcohol &#8211;especialmente el de su pareja&#8211; con el maltrato. Las mujeres sospechan desde hace mucho tiempo lo que este estudio ahora confirma: el riesgo de violencia se eleva cuando los hombres beben en exceso. Esto no sorprende a muchas v&iacute;ctimas de violencia en la pareja, pero es una verdad que el movimiento antiviolencia se ha resistido a aceptar. Siempre ha existido el temor de que la embriaguez se utilice como una excusa para explicar la violencia, que culpar al alcohol desv&iacute;e la atenci&oacute;n de las dimensiones de poder y g&eacute;nero del abuso f&iacute;sico. </p>      <p>Si hemos de enfrentar el problema de la agresi&oacute;n en la pareja, sin embargo, debemos reconocer su naturaleza tipo hidra, con muchos antecedentes interconectados que operan a m&uacute;ltiples niveles: proclividades biol&oacute;gicas e historia personal, factores de la relaci&oacute;n y disparadores inmediatos, contextos sociales y de vecindario, as&iacute; como macro dimensiones como jerarqu&iacute;as de g&eacute;nero y normas sociales relacionadas con la resoluci&oacute;n de conflictos y la violencia.</p>      <p>El alcohol es ciertamente una parte de este complejo rompecabezas, y es uno de los factores m&aacute;s abiertos a intervenci&oacute;n y cambio. El reto ahora es c&oacute;mo usar este conocimiento para hacer m&aacute;s seguras las relaciones y reducir las probabilidades de violencia en la pareja. Esto requerir&aacute; nuevas colaboraciones entre los profesionales de abuso de sustancias, los investigadores y el movimiento antiviolencia.</p>      <p>La OPS goza de una excelente posici&oacute;n para asumir el liderazgo en este &aacute;mbito, estableciendo el rumbo para otras regiones. En la d&eacute;cada de los noventa esta organizaci&oacute;n dirigi&oacute; un proyecto &uacute;nico para fortalecer la respuesta de la comunidad y del sector salud hacia la violencia en la pareja en Am&eacute;rica Latina. Adem&aacute;s, desde hace tiempo ha trabajado para estudiar y responder tanto al abuso de sustancias como a la violencia comunitaria. Espero tener la oportunidad de ayudar a hacer realidad un nuevo conjunto de intervenciones que puedan movilizar la sabidur&iacute;a combinada de estos m&uacute;ltiples campos para hacer las relaciones m&aacute;s seguras para las mujeres, los hombres y sus hijos. </p>  </font></font>      ]]></body>
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