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</front><body><![CDATA[    <font face="verdana">  <font size="2">     <p align="right"><b>OPINION</b></p></font>   <font size="4">     <p align="center"><b>Gesti&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: aspectos operativos</b></p></font>   <font size="3">     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b>Management of public policies: operational aspects</b></p> </font>  <br /> <br />  <font size="2">     <p align="center"><b>Rub&eacute;n D. G&oacute;mez A<sup>1</sup>.</b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><sup>1</sup> MD, MSP, DSP, secretario ejecutivo, Red Colombiana de Investigaci&oacute;n en Pol&iacute;ticas y sistemas de salud, profesor Facultad Nacional de Salud P&uacute;blica, Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:rubengomez33@gmail.com">rubengomez33&#64;gmail.com</a></p>  <br /> <br />      <p><hr />G&oacute;mez R. Gesti&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: aspectos operativos. Rev. Fac. Nac. Salud P&uacute;blica 2012; 30(2): 223&#8211;236<hr /></p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p> </font> <font size="2">     <p>La l&iacute;nea de An&aacute;lisis de la Situaci&oacute;n de Salud de la Facultad Nacional de Salud P&uacute;blica y la red Colombiana de Investigaci&oacute;n en Pol&iacute;ticas y Sistemas de salud apoyan la realizaci&oacute;n de cursos de gesti&oacute;n y an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas los programas de doctorado y maestr&iacute;a en salud p&uacute;blica de Universidades del Colombia. Este ensayo recopila los conceptos y discusiones b&aacute;sicas relacionadas la formulaci&oacute;n y el an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.</p>      <p>Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son dispositivos de los Estados modernos para el control social &#91;1&#93;; desde mediados del siglo XX se las reconoce con este nombre &#91;2,3&#93;. Seg&uacute;n la concepci&oacute;n del mundo y de la organizaci&oacute;n social promovida en Europa por la Ilustraci&oacute;n y la Modernidad, una pol&iacute;tica p&uacute;blica es una directriz que el Estado, autoridad leg&iacute;tima del sistema social, impone al colectivo como manera de proceder frente a un asunto espec&iacute;fico, reconocido como de inter&eacute;s p&uacute;blico. A consecuencia de las guerras napole&oacute;nicas, esta concepci&oacute;n se expandi&oacute; por casi todo el mundo occidental y fue adoptada por las democracias liberales de Europa y Am&eacute;rica durante el siglo xix. Luego muchos pa&iacute;ses han venido adoptando estos principios y conformado Estados de Derecho, regidos por los principios jur&iacute;dicos y filos&oacute;ficos de la Modernidad &#91;4&#8211;6&#93;. En los Estados sociales regulados por el derecho, surgidos de las revoluciones francesa y americana, se considera que las directrices hoy reconocidas como pol&iacute;ticas p&uacute;blicas deben cumplir con las siguientes condiciones: a) s&oacute;lo pueden ser fijadas por las instituciones estatales en calidad de autoridad leg&iacute;tima, b) son taxativas para toda la sociedad, para los gobernados y para los gobernantes, c) realizarse con participaci&oacute;n de los involucrados, d) ajustarse a la normatividad jur&iacute;dica, y e) privilegiar el bien com&uacute;n. En este contexto, el t&eacute;rmino <i>pol&iacute;tica p&uacute;blica</i> suele referirse a las acciones del Estado, a sus relaciones con los dem&aacute;s miembros de la sociedad y al modo en que se ejerce el gobierno. Conviene anotar que desde mediados de 1980 se viene dando en el &aacute;mbito internacional una amplia controversia relacionada con el papel que se asigna al Estado en los reg&iacute;menes neoliberales &#91;7&#8211;12&#93;.</p>      <p>El curso de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se ha descrito como el producto de un proceso pol&iacute;tico complejo y din&aacute;mico que obedece a los intereses de los actores sociales, con frecuencia involucra eventos imprevisibles que rara vez ocurren de manera secuencial. M&aacute;s que un proceso t&eacute;cnicamente dirigido, las pol&iacute;ticas son el producto de m&uacute;ltiples maniobras dirigidas a controlar los recursos. Algunas son socialmente aceptables desde los valores democr&aacute;ticos, pero otras pueden ser il&iacute;citas e inmorales. Pr&aacute;cticas como el soborno, el chantaje, el espionaje, el clientelismo, la difamaci&oacute;n de los oponentes y la asignaci&oacute;n ama&#241;ada de contratos p&uacute;blicos, son ampliamente utilizadas en el mundo para controlar los recursos de inter&eacute;s com&uacute;n, a&uacute;n en pa&iacute;ses que se precian ser democracias transparentes, como lo han puesto en evidencia WikiLeaks &#91;13&#93;. La corrupci&oacute;n, entendida como la cooptaci&oacute;n del Estado y de los bienes p&uacute;blicos por parte de grupos privados, ha ampliado su repertorio y avanza a pasos agigantados en la medida en que se expande el modelo neoliberal, como se desprende de los informes anuales publicados por organismos internacionales &#91;14&#8211;16&#93;; tambi&eacute;n se ha propagado en el campo de la salud, asociada con la expansi&oacute;n de los mercados de servicios, seguros, medicamentos y otros insumos &#91;17&#93;. Los informes insisten en la necesidad de fortalecer la transparencia, las veedur&iacute;as sociales y la participaci&oacute;n ciudadana en los procesos que involucren el inter&eacute;s p&uacute;blico &#91;18, 19&#93;, como requisitos para sostener la democracia y responder a los fines sociales del Estado.</p>      <p>A pesar de lo anterior, se considera que donde el contexto pol&iacute;tico es favorable, la formulaci&oacute;n y puesta en marcha de las pol&iacute;ticas es tambi&eacute;n susceptible de responder a t&eacute;cnicas administrativas dirigidas a garantizar la racionalidad de las decisiones, reducir la incertidumbre y asegurar los fundamentos del orden social. Desde la perspectiva filos&oacute;fica de los Estados modernos influenciados por el racionalismo, se considera que los gobiernos no pueden obrar de forma caprichosa cuando formulan y ejecutan sus pol&iacute;ticas y que deben sujetarse a los principios generales de la administraci&oacute;n, el derecho y la &eacute;tica p&uacute;blica. De todos modos, ninguna t&eacute;cnica administrativa garantizar&aacute; el desarrollo exitoso de una pol&iacute;tica mientras &eacute;sta no logre el suficiente respaldo pol&iacute;tico. De ello se desprende que varias de las t&eacute;cnicas involucradas en la gesti&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se enfoquen en el manejo de los actores, de sus intereses y de su capacidad para influenciar las decisiones de manera expl&iacute;cita y transparente.</p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Pol&iacute;tica p&uacute;blica: Una definici&oacute;n   operativa</b></p> </font> <font size="2">     <p>No existe consenso sobre la definici&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas ni sobre la manera de administrarlas &#91;20&#8211;23&#93;. En t&eacute;rminos generales, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son dispositivos para el control social definidos por los sistemas pol&iacute;ticos modernos con el prop&oacute;sito de regular un asunto de inter&eacute;s general y en particular la aplicaci&oacute;n de los recursos. En las sociedades donde predominan los Estados de derecho, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas pueden definirse como directrices obligatorias fijadas con el prop&oacute;sito de regular un asunto particular considerado de inter&eacute;s p&uacute;blico, que de otra forma no se resolver&iacute;a espont&aacute;neamente.</p></font><br />  <font size="3">     <p><b>Expresiones formales de una pol&iacute;tica p&uacute;blica</b></p></font> <font size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde la perspectiva t&eacute;cnica, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son sistemas complejos de decisi&oacute;n y control que, en la pr&aacute;ctica, se expresan de cuatro formas complementarias:</p>  <ul>     <li>Dispositivos jur&iacute;dicos;</li>     <li>dispositivos administrativos;</li>     <li>dispositivos de control ideol&oacute;gico y;</li>     <li>mecanismos contractuales (contratos, acuerdos y tratados sobre asuntos p&uacute;blicos).</li>    </ul>      <p>Desde 1990 la banca internacional ha impulsado el t&eacute;rmino <i>gobernanza</i> como un estilo de gesti&oacute;n de lo p&uacute;blico; esta noci&oacute;n limita las funciones del Estado a la ejecuci&oacute;n de actividades t&eacute;cnicas relacionadas con el mantenimiento del orden social requerido para la operaci&oacute;n de los mercados.</p>      <p><b>Disposiciones legales y jur&iacute;dicas</b></p>     <p>Las normas constitucionales, leyes, decretos y dem&aacute;s normativas de Estados act&uacute;an como dispositivos de control social para asegurar la legitimidad y sostenibilidad de la pol&iacute;tica y promover su articulaci&oacute;n con el sistema jur&iacute;dico. En los Estados de derecho, toda pol&iacute;tica p&uacute;blica debe respaldarse en la normatividad jur&iacute;dica del pa&iacute;s. En tal sentido, al formular una pol&iacute;tica p&uacute;blica puede ser necesario definir tambi&eacute;n normas espec&iacute;ficas que aseguren su coherencia con el sistema jur&iacute;dico y soporten se legalidad. La juridicidad de la pol&iacute;tica puede ser indispensable para garantizar su legitimidad, pero por s&iacute; misma es insuficiente para asegurar los resultados. Las disposiciones que garanticen la coherencias jur&iacute;dica son a&uacute;n m&aacute;s importantes en los casos en que las pol&iacute;ticas afecten los derechos de las personas y cuando contemplen sanciones para los infractores.</p>      <p><b>Dispositivos administrativos</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La puesta en marcha de una pol&iacute;tica p&uacute;blica puede ser un proceso particularmente complejo, que dif&iacute;cilmente lograr&aacute; los fines previstos si no se apoya en un sistema administrativo apropiado &#91;21&#93;. El componente administrativo de una pol&iacute;tica p&uacute;blica se refiere al conjunto de mecanismos y procedimientos t&eacute;cnicos desarrollados para poner en marcha la directriz, que reduzcan la incertidumbre de los resultados y aseguren el &eacute;xito. Dichos mecanismos son la planificaci&oacute;n y el soporte burocr&aacute;tico.</p>      <p><b>Los sistemas de planificaci&oacute;n como herramientas de gesti&oacute;n</b></p>     <p>En la pr&aacute;ctica, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se expresan en los planes, programas y proyectos dirigidos directa o indirectamente por el Estado, donde el contenido de la directriz se despliega de forma detallada y sistem&aacute;tica. Los planes nacionales y sectoriales de desarrollo, los proyectos estatales y los programas de gobierno son mecanismos importantes para la puesta en marcha de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y constituyen factores cr&iacute;ticos de su &eacute;xito. De lo anterior se concluye la importancia de adoptar un modelo apropiado de planificaci&oacute;n que soporte la gesti&oacute;n de la pol&iacute;tica y que defina como m&iacute;nimo los siguientes elementos nucleares de la directriz:</p>  <ul>     <li>Los objetivos o resultados esperados;</li>     <li>las estrategias para lograrlos;</li>     <li>los recursos humanos, t&eacute;cnicos y financieros necesarios;</li>     <li>los criterios de seguimiento y evaluaci&oacute;n.</li>    </ul>      <p>Para la planificaci&oacute;n de la salud se han propuesto m&uacute;ltiples enfoques. Algunos hacen &eacute;nfasis en las t&eacute;cnicas y m&eacute;todos &#91;24, 25&#93;; otros al estilo o la forma como se toman las decisiones en la organizaci&oacute;n, diferenciando los modelos autocr&aacute;ticos de los participativos y concertados &#91;26&#93;. Conviene precisar que el &eacute;xito de la planificaci&oacute;n no depende de uno u otro modelo te&oacute;rico, sino de articular los recursos y las voluntades, organiz&aacute;ndolas de la mejor manera posible alrededor de una intencionalidad. El mejor modelo de planificaci&oacute;n permitir&aacute; al grupo integrar sus esfuerzos y actuar ordenadamente en la direcci&oacute;n prevista con el menor esfuerzo y el m&aacute;ximo provecho. La literatura revela que ning&uacute;n modelo es por s&iacute; mismo mejor que otro, y que el resultado depende m&aacute;s bien de la capacidad de liderazgo, del clima generado en la instituci&oacute;n y del respaldo obtenido desde el entorno.</p>      <p>Entre los enfoques de planificaci&oacute;n aplicados en salud se destacan:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>El enfoque normativo tradicional:</b> considera la planificaci&oacute;n como un esquema de decisiones basado en reglas y principios fijos que toda la organizaci&oacute;n deben cumplir. Los planes de las dependencias se formulan adaptando objetivos, metas y estrategias definidas por la alta direcci&oacute;n. Este enfoque se apoya en matrices que las dependencias van llenando y que al final consolidar&aacute;n el plan global. Se ha criticado el car&aacute;cter mec&aacute;nico, conservador y r&iacute;gido de estos enfoques y del desconocimiento de los contextos. Estos enfoques de planificaci&oacute;n suelen ser ampliamente utilizado en varios pa&iacute;ses para controlar las inversiones y asegurar el cumplimiento de metas m&iacute;nimas.</p>      <p><b>El enfoque sist&eacute;mico:</b> es un enfoque hol&iacute;stico; considera la realidad como una totalidad integrada por componentes diferentes que deben definirse e intervenirse desde la perspectiva del todo. Los sistemas de salud se consideran sistemas complejos, que deben analizarse e intervenirse integralmente y donde el &eacute;xito de las intervenciones radica en controlar las interacciones entre sus componentes. Desde este enfoque existen t&eacute;cnicas cuali y cuantitativas que modelan las situaciones para descubrir las mejores opciones para influenciar su desempe&#241;o &#91;27, 28&#93;. La rigurosidad de las t&eacute;cnicas y conceptos del enfoque sist&eacute;mico limitan sin embargo su aplicaci&oacute;n al &aacute;mbito de grupos de expertos.</p>      <p><b>La planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica situacional (PES):</b> considera que las situaciones sociales son complejas, cambiantes, inciertas y s&oacute;lo parcialmente controlables. Los planes estrat&eacute;gicos se formulan con dos fines: anticipar una visi&oacute;n posible del futuro y servir de derrotero para organizar las acciones que permitan intervenirlo. Este enfoque supone que las decisiones deben basarse en un buen an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n y que de all&iacute; se derivan propuestas de acci&oacute;n inteligentes, &aacute;giles y creativas. El an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n implica dar cuenta como m&iacute;nimo de tres elementos: a) el problema que constituir&aacute; el centro de los esfuerzos, b) sus causas y c) sus consecuencias. Existen dos v&iacute;as para hacer un an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n: una global y otra espec&iacute;fica. La primera consiste en abordar una situaci&oacute;n general (problem&aacute;tica o macroproblema) y luego descomponerla en problemas espec&iacute;ficos organizados seg&uacute;n su prioridad; esta es la forma que enfrentan con frecuencia los gobiernos territoriales, es m&aacute;s compleja y demanda mayores esfuerzos; pero a largo plazo puede ser la que asegure resultados mejores y sostenibles. La otra v&iacute;a consiste en centrar los esfuerzos en situaciones concretas (problemas espec&iacute;ficos) y resolverlas progresivamente; esta v&iacute;a permite controlar problemas coyunturales y ofrece resultados parciales visibles a corto plazo, pero no siempre garantiza la efectividad, eficiencia o sostenibilidad de las intervenciones.</p>      <p>En su propuesta de Planificaci&oacute;n Estrat&eacute;gica Situacional, Matus desarroll&oacute; un modelo de alta direcci&oacute;n (M&eacute;todo Altadir de Planificaci&oacute;n Popular (MAPP)&#91;26&#93; aplicable a planes de gobierno y con un fuerte componente de participaci&oacute;n social. Comprende tres momentos &#91;29&#93;:</p>  <ul>     <li>Un momento explicativo: An&aacute;lisis y valoraci&oacute;n de una situaci&oacute;n de inter&eacute;s com&uacute;n, donde los actores involucrados confrontan sus perspectivas e intereses.</li>     <li>Un momento pol&iacute;tico&#47;estrat&eacute;gico destinado a definir por consenso la situaci&oacute;n&#8211;objetivo y a decidir sobre las acciones posibles m&aacute;s convenientes.</li>     <li>Un tercer momento operativo donde se toman decisiones sobre recursos, responsabilidades y procedimiento</li>    </ul>      <p><b>Los enfoques de gesti&oacute;n por proyectos:</b> desde 1980 se han propuesto enfoques dirigidos a problemas espec&iacute;ficos cuya soluci&oacute;n se administra bajo la forma de proyectos. Con fines pr&aacute;cticos, un proyecto es un conjunto articulado y detallado de supuestos, decisiones y recursos interrelacionados y coordinados hacia un objetivo espec&iacute;fico. Se considera que deben tener un objeto espec&iacute;fico, temporalidad definida, dependencia de los planes, flexibilidad, creatividad, singularidad e integralidad (consistencia interna). Varios enfoques de gesti&oacute;n por proyectos, entre ellos el de Marco L&oacute;gico &#91;30,31&#93; (conocido tambi&eacute;n como Administraci&oacute;n de proyectos orientada por objetivos zopp ), coinciden con los postulados del mapp, particularmente en la necesidad de partir de una buena formulaci&oacute;n del problema y de fortalecer la participaci&oacute;n de los involucrados &#91;32, 33&#93;. La gesti&oacute;n por proyectos es &uacute;til en aspectos espec&iacute;ficos de una pol&iacute;tica p&uacute;blica, pero no sustituye a la planificaci&oacute;n y, por el contrario, puede fraccionar los esfuerzos si no existe un buen plan articulador.</p>      <p><b>El soporte burocr&aacute;tico, requisito para la aplicaci&oacute;n de la pol&iacute;tica:</b> se refiere a la previsi&oacute;n y puesta en marcha de las instancias organizativas responsables de aplicar la pol&iacute;tica y velar por su desarrollo. Consiste en prever las condiciones de operaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, entre otras: instituciones o agentes a cargo de su implementaci&oacute;n, actividades deben realizarse; recurso humano y t&eacute;cnico requerido; c&oacute;mo se financiar&aacute;, qui&eacute;n y c&oacute;mo velar&aacute; por su cumplimiento. Seg&uacute;n el modelo de gesti&oacute;n del pa&iacute;s, el soporte burocr&aacute;tico puede estar a cargo del Estado, de agentes privados que act&uacute;en para el Estado o de agentes comunitarios. Cada una opci&oacute;n da lugar a procesos diferentes de gesti&oacute;n cuyos resultados son controversiales. En el caso de la salud, la privatizaci&oacute;n de los servicios ha fortalecido las industrias de aseguramiento, medicamentos e insumos m&eacute;dicos, tambi&eacute;n aument&oacute; el gasto de bolsillo, gener&oacute; barreras de acceso y el incremento en los costos de operaci&oacute;n &#91;34&#8211;39&#93;. A la luz de estos debates, no puede aceptarse a priori que la gesti&oacute;n privada es mejor que la estatal (o viceversa) sin las evidencias disponibles y sopesar los riesgos de la decisi&oacute;n en t&eacute;rminos del inter&eacute;s p&uacute;blico. Cuando la implementaci&oacute;n de la pol&iacute;tica est&eacute; a cargo de agentes privados, los actos administrativos de delegaci&oacute;n deber&aacute;n garantizar que se privilegien los fines sociales del Estado y el bien com&uacute;n por encima de los intereses particulares de quien asume la funci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Dispositivos de control ideol&oacute;gico</b></p>     <p>Para asegurar que la pol&iacute;tica se cumpla exitosamente no bastan las normas jur&iacute;dicas o dispositivos administrativos. Es necesario que la directriz sea conocida, aceptada y adoptada por los actores sociales. Ello puede lograrse mediante dispositivos de control ideol&oacute;gico y b&aacute;sicamente de la educaci&oacute;n y la propaganda.</p>      <p><i>La educaci&oacute;n como dispositivo de control social</i></p>     <p>La educaci&oacute;n es el proceso mediante el cual una sociedad forma y moldea el comportamiento de sus integrantes; en tal sentido, constituye un potente dispositivo de control social que se presenta de diferentes formas: la educaci&oacute;n <i>formal</i> o escolarizada y la educaci&oacute;n <i>informal</i>; adicionalmente algunos autores hablan de educaci&oacute;n no formal para referirse a programas de capacitaci&oacute;n no conducentes a t&iacute;tulo acad&eacute;mico.</p>      <p><i>La educaci&oacute;n informal</i></p>     <p>Comprende un conjunto de procesos sociales incorporados a las cotidianidad que nos forman desde la ni&#241;ez reforzando comportamientos aceptables por el grupo y sancionando aquellos que no encajan dentro de los valores vigentes; este proceso de adaptaci&oacute;n y cambio contin&uacute;a a lo largo de toda la vida, si bien ocurre gracias a mecanismos variados que pueden ser diferentes a los que se dan en la infancia &#91;40&#93;, y aseguran que las personas se vayan ajustando a las exigencias sociales. El reconocimiento de que las personas siguen aprendiendo continuamente, ha dado lugar a enfoques y desarrollos pedag&oacute;gicos orientados a la formaci&oacute;n de los adultos en &aacute;mbitos sociales no institucionalizados. Los avances en pedagog&iacute;a han evidenciado que la informaci&oacute;n por s&iacute; misma no es suficiente para cambiar los comportamientos de la gente de forma sostenible y es necesario aplicar otras estrategias. Estas modalidades de educaci&oacute;n (formal, no formal e informal) pueden constituir herramientas claves para el &eacute;xito de una pol&iacute;tica p&uacute;blica, y ser&aacute; necesario contar con el apoyo de expertos al momento de dise&#241;ar las estrategias pedag&oacute;gicas pertinentes.</p>      <p><i>La propaganda</i></p>     <p>Se refiere al conjunto de mensajes que buscan influir en el sistema de valores de las personas y modificar su conducta. Se define como una forma intencional y sistem&aacute;tica de persuasi&oacute;n con fines ideol&oacute;gicos, pol&iacute;ticos o comerciales, con el intento de influir en las opiniones, emociones, actitudes y acciones de los grupos de destinatarios espec&iacute;ficos mediante la transmisi&oacute;n controlada de informaci&oacute;n (basada o no en hechos reales) principalmente a trav&eacute;s de medios masivos y directos &#91;41&#93;; la propaganda se considera un poderoso mecanismo de control social y pol&iacute;tico. En el caso de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, la propaganda involucra acciones realizadas por actores pol&iacute;ticos con el fin de impulsar la adhesi&oacute;n a un sistema de normas y asegurar su aprobaci&oacute;n y cumplimiento por la poblaci&oacute;n. Hist&oacute;ricamente la propaganda ha estado marcada por tergiversaciones, por el fortalecimiento de prejuicios y por llamamientos a actuar de forma apasionada e irreflexiva; por tal raz&oacute;n suele considerarse como falsa, enga&#241;osa y maliciosa; sin embargo, tal como ocurre con otros dispositivos pol&iacute;ticos, la propaganda no es por s&iacute; misma buena ni mala pues depende tanto de los fines que se persiguen como de la manera como se realiza. Algunos enfoques han propuesto que el objetivo de la propaganda no es informar sino convencer y que en tal sentido no debe sujetarse a la verdad sino persuadir y lograr el control de un comportamiento del sujeto. En el caso de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas la propaganda debe sujetarse a los principios jur&iacute;dicos y &eacute;ticos del pa&iacute;s, en particular a la veracidad, la oportunidad, la imparcialidad y el respeto a las personas. Adicionalmente, al dise&#241;ar el sistema de propaganda para poner en marcha la pol&iacute;tica, se considerar&aacute;n los aspectos t&eacute;cnicos relacionados con el resultado esperado, las poblaciones objeto, los mensajes considerado m&aacute;s apropiado y los mejores medios para lograrlo.</p>      <p>A diferencia de la propaganda que busca cambiar las creencias y valores de la gente, la publicidad se ha desarrollado en el contexto del mercado, donde se entiende como el conjunto de acciones dirigidas al p&uacute;blico sobre un producto o servicio a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n para motivarlo hacia el consumo. Las t&eacute;cnicas desarrolladas por la publicidad se han aplicado tambi&eacute;n al cambio de valores y a la adhesi&oacute;n de la gente a ciertos esquemas de comportamiento; por esta raz&oacute;n algunos autores consideran que no hay una diferencia sustancial entre la propaganda y la publicidad. En todo caso, modificar los comportamientos de las personas no es algo sencillo; esto lo saben bien los expertos en propaganda y publicidad, &aacute;reas donde se han logrado desarrollos tecnol&oacute;gicos importantes y con frecuencia altamente especializados. Por tanto deber&aacute; preverse la participaci&oacute;n de expertos en estas &aacute;reas al momento de dise&#241;ar las estrategias para poner en marcha la pol&iacute;tica.</p>      <p><b>Los tratados, acuerdos y contratos como instrumentos de gesti&oacute;n de lo p&uacute;blico</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos tres tipos de dispositivos han predominado en los Estados capitalistas de corte keynesiano y tambi&eacute;n en los Estados socialistas. Actualmente, y en seguimiento de los principios de la Modernidad, siguen siendo aplicados por la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses democr&aacute;ticos. Sin embargo, desde 1980 se viene imponiendo un nuevo modelo de gesti&oacute;n p&uacute;blica que es objeto de controversia. En los pa&iacute;ses con influencia neoliberal, el Estado se retrae de los asuntos p&uacute;blicos y las decisiones pol&iacute;ticas relacionadas de inter&eacute;s colectivo vienen siendo definidas por los grupos econ&oacute;micos m&aacute;s poderosos mediante pr&aacute;cticas, tratados y acuerdos comerciales que se imponen a los gobiernos y los particulares. En estos pa&iacute;ses el Estado pierde protagonismo como responsable de los asuntos p&uacute;blicos, la normatividad se debilita, excepto en lo contractual, los mecanismos administrativos derivan hacia la gerencia de utilidades econ&oacute;micas, la propaganda se centra en la publicidad de bienes y servicios y los derechos ciudadanos se convierten en derechos del consumidor que cada persona resuelve con un proveedor privado mediante contrato. En el marco del modelo econ&oacute;mico y social impulsado por las corrientes neoliberales, la gesti&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos cambia notablemente; el Estado no se considera responsable directo de las necesidades de las personas, quienes se obligan a establecer contratos con proveedoras privadas de bienes y servicios en salud, educaci&oacute;n, agua potable, energ&iacute;a, comunicaciones, seguridad, etc. Las empresas responsables de las necesidades de sus usuarios se obligan a respetan los derechos mientras se mantenga el pago. En este contexto la noci&oacute;n de derechos ciudadanos se debilita para dar lugar a lo que algunos autores denominan ''derechos program&aacute;ticos'' cuya legitimidad se considera supeditada a la capacidad de pago de las personas &#91;42, 43&#93;.</p>      <p>La expansi&oacute;n del modelo neoliberal en la administraci&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos dio origen a la <i>nueva gesti&oacute;n p&uacute;blica</i> (New Public Management &#8211; npm)&#91;44&#8211; 46&#93; que propone resolver los problemas sociales en los mercados y cuyos efectos en la salud han sido objeto de profundos cuestionamientos &#91;47&#8211;57&#93;. Formalmente el npm propone, entre otros principios: a) adoptar para la gesti&oacute;n de lo p&uacute;blico los principios del mercado, b) separar los aspectos pol&iacute;ticos de los administrativos, c) restaurar el poder de los individuos sobre el Estado, d) descentralizar las instituciones estatales y fomentar la delegaci&oacute;n de competencias, e) reducir las jerarqu&iacute;as, f) centrar la administraci&oacute;n en la generaci&oacute;n de recursos y utilidades, y g) re enderezar el Estado hasta llevarlo a sus proporciones &oacute;ptimas.</p>      <p>De todos modos, en pa&iacute;ses que delegaron en el sector privado la gesti&oacute;n de un servicio o un bien p&uacute;blico, se deber&aacute; velar porque los contratos garanticen el cumplimiento de los fines sociales del Estado y aseguren los intereses p&uacute;blicos por encima de los intereses de los agentes privados. En la medida en que la pol&iacute;tica involucre la gesti&oacute;n de agentes privados ser&aacute; necesario fortalecer mecanismos &aacute;giles y efectivos de interventor&iacute;a, contralor&iacute;a y veedur&iacute;a social.</p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Tipos de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas</b></p> </font> <font size="2">     <p>Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas pueden calificarse seg&uacute;n la intencionalidad predominante, en las siguientes categor&iacute;as no excluyentes entre s&iacute;:</p>      <p><b>Pol&iacute;ticas promotoras</b></p>     <p>Se aplica a aquellas directrices que promueven un tipo espec&iacute;fico de actuaci&oacute;n considerado conveniente para resolver problemas de inter&eacute;s p&uacute;blico. Ejemplo: la promoci&oacute;n de la lactancia materna, del buen trato en la escuela, de la separaci&oacute;n de basuras en la fuente, de las buenas pr&aacute;cticas, de las veedur&iacute;as sociales, o alg&uacute;n tipo particular de consumo (medicamentos, actividad f&iacute;sica). Las pol&iacute;ticas promotoras suelen apoyarse en dispositivos ideol&oacute;gicos (propaganda, educaci&oacute;n, informaci&oacute;n masiva). Estas estrategias pueden ser insuficientes para lograr el cambio deseado, pues los individuos no son completamente libres para asumir sus decisiones; por ello es necesario realizar intervenciones complementarias modificando el entorno de las personas, apoyando el cambio de comportamiento con acceso a los recursos necesarios, creando incentivos y poniendo en marcha medidas administrativas o jur&iacute;dicas &#91;3&#93;.</p>      <p>Pol&iacute;ticas protectoras de bienes considerados de inter&eacute;s p&uacute;blico</p>      <p>Protegen a un sector de la sociedad frente a una amenaza previamente detectada; ejemplo: protecci&oacute;n de grupos en condiciones de riesgo, protecci&oacute;n de los derechos a la salud, la vida, la honra, la libertad y la propiedad, protecci&oacute;n de la industria nacional, protecci&oacute;n del consumidor, protecci&oacute;n de los bienes patrimoniales, de las reservas naturales, y de los bienes p&uacute;blicos en general, materiales o inmateriales. El &eacute;xito de estas pol&iacute;ticas puede depender de la capacidad del Estado para neutralizar la fuente de amenaza; esto no siempre es sencillo cuando la amenaza proviene de grupos militar, econ&oacute;mica o pol&iacute;ticamente fuertes. Las pol&iacute;ticas protectoras de un bien p&uacute;blico pueden ser particularmente controversiales y conflictivas. La clave para enfrentar el conflicto est&aacute; en el grado de respaldo pol&iacute;tico, jur&iacute;dico y social que pueda lograr el grupo interesado. La pol&iacute;tica puede respaldarse en los fundamentos jur&iacute;dicos y &eacute;ticos, en principios constitucionales y en consensos internacionales. La gesti&oacute;n de estas pol&iacute;ticas involucra medidas de legitimaci&oacute;n jur&iacute;dica, implantaci&oacute;n de mecanismos efectivos de vigilancia y control, dispositivos sancionatorios, procesos administrativos, acciones educativas y desarrollo de investigaciones sobre el problema y las formas de enfrentarlo. En ocasiones la clave puede radicar en la movilizaci&oacute;n social por la defensa del derecho amenazado, hecho considerado leg&iacute;timo en la mayor&iacute;a de las democracias.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Pol&iacute;ticas reguladoras de intereses en conflicto</b></p>      <p>Estas pol&iacute;ticas enfrentan conflictos donde hay intereses divergentes pero presumiblemente leg&iacute;timos frente a un asunto de inter&eacute;s p&uacute;blico; ejemplo: Pol&iacute;ticas de precios, de fijaci&oacute;n de impuestos, de propiedad intelectual, de reordenamiento urbano. En este caso la pol&iacute;tica debe ajustarse a principios de justicia y equidad. Estas pol&iacute;ticas demandan una cuidadosa fundamentaci&oacute;n &eacute;tica y jur&iacute;dica y su gesti&oacute;n comprende la aplicaci&oacute;n de diferentes estrategias: estudios de impacto potencial, t&eacute;cnicas de negociaci&oacute;n, formulaci&oacute;n de reglas claras y transparentes, y puesta en marcha de mecanismos efectivos de vigilancia, control y sanci&oacute;n para los infractores.</p>      <p><b>Pol&iacute;ticas reparadoras de un da&#241;o</b></p>     <p>Pretenden revertir los efectos de un da&#241;o considerado de inter&eacute;s p&uacute;blico: por ejemplo: Inclusi&oacute;n social de desplazados y refugiados, indemnizaciones por perjuicios y reparaci&oacute;n de v&iacute;ctimas. La gesti&oacute;n de estas pol&iacute;ticas puede demandar estrategias complementarias: desarrollo de una normatividad que legitime la reparaci&oacute;n; previsi&oacute;n de mecanismos administrativos de gesti&oacute;n de recursos para el resarcimiento y la re&#8211;socializaci&oacute;n de los afectados, y la definici&oacute;n de instancias de control. Adicionalmente incluir&aacute;n para evitar nuevas apariciones del da&#241;o y dispositivos para prevenir y sancionar acciones potencialmente lesivas para el bien com&uacute;n: sanciones econ&oacute;micas, publicidad dirigida a visibilizar el da&#241;o, medidas policivas y otros mecanismos de sanci&oacute;n social. Estas pol&iacute;ticas demandan tambi&eacute;n el desarrollo de una adecuada fundamentaci&oacute;n jur&iacute;dica, educaci&oacute;n y sistemas de vigilancia dirigidos a detectar y controlar oportunamente la amenaza.</p>      <p><b>Pol&iacute;ticas sancionadoras</b></p>     <p>Pretenden desestimular un tipo de comportamiento o pr&aacute;ctica contraria a los intereses p&uacute;blicos y corregir el desequilibrio producido por la vulneraci&oacute;n de la norma; ejemplo: pol&iacute;ticas anti&#8211;corrupci&oacute;n, control de la conducci&oacute;n bajo los efectos del licor, o medidas contra la violencia dom&eacute;stica. La sanci&oacute;n puede considerarse un acto necesario pero no deseado, en el sentido de que se le aplica para asegurar la norma cuando no se ha logrado evitar la infracci&oacute;n por otros medios. La pol&iacute;tica puede incluir mecanismos jur&iacute;dicos sancionatorios de la infracci&oacute;n como la reclusi&oacute;n o la multa; sin embargo existen tambi&eacute;n mecanismos de sanci&oacute;n social que juegan un papel importante el control de las infracciones, como las expresiones de rechazo manifestadas como reacci&oacute;n ante ciertos comportamientos considerados contrarios a los valores. La sanci&oacute;n social puede contribuir a prevenir las infracciones a la norma; sin embargo, suele ser el producto de otros mecanismos de control social m&aacute;s que la causa de cambios en la escala de valores del grupo. Debido a la influencia de la educaci&oacute;n, la propaganda y los medios de comunicaci&oacute;n, las personas van adaptando sus valores a la ideolog&iacute;a vigente y act&uacute;an con base en estereotipos y prejuicios. En tal sentido la sanci&oacute;n social puede ser d&eacute;bil frente las infracciones e inclusive convertirse en un mecanismo de injusticia o exclusi&oacute;n. De lo anterior se concluye la importancia de administrar con cuidado este tipo de pr&aacute;cticas, previendo su impacto sobre el resto de los valores vigentes.</p><br />       <p><b><font size="3">An&aacute;lisis de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas</font></b></p>     <p>Una pol&iacute;tica p&uacute;blica es un dispositivo pol&iacute;tico complejo y din&aacute;mico que involucra m&uacute;ltiples esquemas de decisi&oacute;n (<a href="#fig1">figura 1</a>). Al analizar una pol&iacute;tica deber&aacute; darse cuenta, como m&iacute;nimo, de los siguientes elementos &#91;58&#93;.</p>  <a name="fig1"></a>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rfnsp/v30n2/v30n2a11fig1.jpg" /></p><br />      <p><i>El contenido:</i> da cuenta de la norma, su objeto (manera de definir el problema), sus principios, su objetivo y sus estrategias. Se centra en los aspectos formales y suele apoyarse en t&eacute;cnicas de an&aacute;lisis del discurso; resalta los aspectos m&aacute;s relevantes de la directriz, sus inconsistencias y sus vac&iacute;os. El problema con los an&aacute;lisis formales de una pol&iacute;tica es que sus contenidos expl&iacute;citos no siempre coinciden con la situaci&oacute;n real; en tal sentido, los analistas deben tener un criterio externo de referencia que permita valorar los enunciados de la pol&iacute;tica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Los actores involucrados:</i> es importante dar cuenta de las personas, grupos e instituciones involucrados tanto en el problema como en la soluci&oacute;n. Particular inter&eacute;s reviste el an&aacute;lisis de los actores participantes en la formulaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. El an&aacute;lisis incluye una caracterizaci&oacute;n de los involucrados, sus necesidades, intereses, mecanismos de organizaci&oacute;n, interacciones y su capacidad pol&iacute;tica para influenciar la decisi&oacute;n.</p>      <p><i>El contexto:</i> da cuenta de las condiciones sociales, econ&oacute;micas, culturales y administrativas en que se genera el problema y se formula la pol&iacute;tica.</p>      <p><i>El proceso:</i> se centra en la forma como se desarroll&oacute; la pol&iacute;tica desde la construcci&oacute;n del problema hasta la evaluaci&oacute;n de sus efectos. Se interesa por aspectos como la participaci&oacute;n, la transparencia, la soluci&oacute;n de conflictos, las estrategias utilizadas por los involucrados para imponer sus intereses y el papel asumido por los actores.</p>      <p><i>Los resultados:</i> se enfoca en los efectos, favorables y desfavorables, generados por la pol&iacute;tica sobre el problema (resultados directos) y sobre otros sectores (resultados indirectos). Al analizar el impacto es necesario demostrar que los cambios obedecen a la pol&iacute;tica y no a otra condici&oacute;n; no siempre es posible en la medida en que los problemas suelen responder a din&aacute;micas complejas.</p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Formulaci&oacute;n de una pol&iacute;tica p&uacute;blica</b></p> </font> <font size="2">     <p>Los problemas sociales llegan a la agenda pol&iacute;tica por diferentes v&iacute;as, no siempre predecibles ni gobernables. En ocasiones se vuelven asuntos p&uacute;blicos por un proceso acumulativo de presiones, tensiones e insatisfacciones previas que redundan en la estabilidad del sistema pol&iacute;tico y demandan soluci&oacute;n por los grupos en el poder; otras surgen como resultado de procesos coyunturales que captan el inter&eacute;s p&uacute;blico; tambi&eacute;n puede ocurrir que ya exista una pol&iacute;tica p&uacute;blica pero nuevas condiciones afecten a los grupos y demandan ajustes. En todos los casos, para desencadenar la formulaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, la situaci&oacute;n debe ser percibida como problema por los pol&iacute;ticos y tomadores de decisiones &#91;59&#93;; lograr que asuman el problema como propio y decidan resolverlo por la v&iacute;a de una pol&iacute;tica p&uacute;blica no siempre es una tarea sencilla. La <a href="#fig2">figura 2</a> presenta los principales procesos involucrados en la formulaci&oacute;n de una pol&iacute;tica p&uacute;blica.</p>  <a name="fig2"></a>     <p align="center"><img src="/img/revistas/rfnsp/v30n2/v30n2a11fig2.jpg" /></p><br />      <p>Desde una perspectiva t&eacute;cnica, la formulaci&oacute;n de una pol&iacute;tica p&uacute;blica puede involucrar las siguientes acciones, estrechamente relacionadas entre s&iacute;:</p>      <p><b>Formulaci&oacute;n y visibilizaci&oacute;n del problema como asunto de inter&eacute;s p&uacute;blico</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es uno de los componentes m&aacute;s complejos del proceso pues involucra m&uacute;ltiples situaciones, actores e intereses relacionados entre s&iacute; de forma incierta. Entre las condiciones que influyen en el posicionamiento de un asunto en la agenda p&uacute;blica est&aacute;n: a) los intereses particulares de los gobernantes, b) los intereses de los grupos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales capaces de presionar sobre los gobiernos, c) las presiones que ejercen los organismos internacionales, y d) Los medios de comunicaci&oacute;n &#91;60&#93;. Durante el proceso de reconocimiento y valoraci&oacute;n de una problem&aacute;tica como prioritario, cada uno de estos grupos aplicar&aacute; los recursos a su alcance para imponer sus intereses en la decisi&oacute;n, mediante t&eacute;cnicas de presi&oacute;n no siempre son conocidas por los dem&aacute;s actores, ni susceptibles de manejo t&eacute;cnico. Uno de los recursos m&aacute;s importantes es el acceso y control de los medios de comunicaci&oacute;n &#91;61&#93;. Como resultado de este complejo proceso, el grupo con mayor poder decidir&aacute; no solamente cu&aacute;les problemas incluir en la agenda sino tambi&eacute;n la forma de interpretarlos y presentarlos p&uacute;blicamente. Los dem&aacute;s grupos interesados pueden tambi&eacute;n afectar la decisi&oacute;n utilizando los mecanismos pertinentes: abogac&iacute;a, cabildeo, difusi&oacute;n de evidencias, propaganda y movilizaci&oacute;n social.</p>      <p>El posicionamiento del problema en la agenda no ocurre de forma pasiva ni al azar; en la pr&aacute;ctica suele ser el producto de un grupo de inter&eacute;s que logra influenciar a decisores y cuyo &eacute;xito est&aacute; ligado a su grado de organizaci&oacute;n, su disponibilidad de recursos y sus nexos con el aparato pol&iacute;tico. Es necesario considerar que los gobiernos no representan un inter&eacute;s homog&eacute;neo y que en ocasiones son el espacio de confluencia de diferentes grupos de poder inspirados por intereses en conflicto. La legitimidad de los gobiernos puede ser variable, al igual que su capacidad para controlar las agendas. Al impulso de los modelos neoliberales, la soberan&iacute;a de los Estados se viene limitando a marcos cada vez m&aacute;s restringidos impuestos por la banca internacional y los tratados comerciales. En resumen, los n&uacute;cleos de poder y los reales tomadores de decisiones no siempre est&aacute;n en el gobierno y esto debe quedar claro para los dem&aacute;s actores sociales al momento de dise&#241;ar sus estrategias.</p>      <p>La capacidad de un grupo de inter&eacute;s para llegar a la agenda pol&iacute;tica e influenciar las decisiones puede depender de las siguientes acciones:</p>      <p><b>Fundamentaci&oacute;n de la argumentaci&oacute;n</b></p>     <p>Implica recopilar y sistematizar la informaci&oacute;n sobre la situaci&oacute;n que se pretende regular, precisando: a) su definici&oacute;n en t&eacute;rminos operativos que sean susceptibles de intervenci&oacute;n, b) sus causas; c) sus consecuencias; d) su tendencia; e) su impacto social, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico; y f) su significado para la opini&oacute;n p&uacute;blica. Durante esta fase es particularmente importante buscar, revisar, valorar e interpretar la evidencia, entendida como la mejor informaci&oacute;n encontrada entre las fuentes disponibles &#91;62&#93;. En relaci&oacute;n con las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en salud la literatura ha acu&#241;ado el concepto de <i>salud p&uacute;blica basada en la evidencia</i>, entendida como el desarrollo, implementaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de intervenciones para promover y proteger la salud mediante la aplicaci&oacute;n de los principios del razonamiento cient&iacute;fico &#91;63, 64&#93;. La revisi&oacute;n de la evidencia debe cubrir de manera ordenada y exhaustiva la informaci&oacute;n cient&iacute;fica, el saber popular y el conocimiento del grupo con base en sus experiencias &#91;65, 66&#93;. La argumentaci&oacute;n deber&aacute; considerar que el dato por s&iacute; mismo no da cuenta de la situaci&oacute;n si no ha sido apropiadamente valorado desde perspectivas t&eacute;cnicas (validez, confiabilidad, vigencia) y morales (seg&uacute;n los c&oacute;digos &eacute;ticos, jur&iacute;dicos y culturales). El enfoque de <i>pol&iacute;ticas basadas en la evidencia</i> ha sido objeto de un intenso debate; sus cr&iacute;ticos han cuestionado la inconveniencia de extrapolar al &aacute;mbito de las ciencias sociales una noci&oacute;n de evidencia que presenta dificultades a&uacute;n en las ciencias naturales; por otra parte la brecha entre la gesti&oacute;n del conocimiento y el policymaking ha sido ampliamente estudiada. Los estudios sugieren que la gesti&oacute;n del conocimiento puede optimizar las decisiones pol&iacute;ticas; sin embargo este proceso no ocurre mec&aacute;nicamente y est&aacute; relacionado con m&uacute;ltiples condiciones, los contextos pol&iacute;ticos, las caracter&iacute;sticas y estereotipos de los actores y el grado de interacci&oacute;n entre los acad&eacute;micos y los pol&iacute;ticos &#91;59, 67&#8211;69&#93;.</p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>An&aacute;lisis de involucrados</b></p> </font> <font size="2">     <p>El t&eacute;rmino <i>an&aacute;lisis de involucrados</i> (denominado por algunos <i>mapeo de actores</i>), se refiere a la caracterizaci&oacute;n de los agentes sociales actual y potencialmente afectados por la situaci&oacute;n e interesados en los resultados de la pol&iacute;tica &#91;70&#93;. Los involucrados constituyen un grupo heterog&eacute;neo y din&aacute;mico que incluye a las personas e instituciones afectadas por el problema, a los interesados en mantener o en cambiar la situaci&oacute;n y a quienes pudieran influir sobre la decisi&oacute;n: sectores de la poblaci&oacute;n, gremios, grupos econ&oacute;micos, acad&eacute;micos, organismos internacionales, partidos pol&iacute;ticos, funcionarios p&uacute;blicos, gobernantes y medios de comunicaci&oacute;n. Cada uno de ellos puede tener su propia visi&oacute;n del problema, desde sus intereses particulares. El an&aacute;lisis de involucrados se refiere a la identificaci&oacute;n temprana, sistem&aacute;tica y permanente, de los intereses que se entrecruzan en relaci&oacute;n con el problema y con las posibles soluciones y a la valoraci&oacute;n de las fuerzas resultantes de esta interacci&oacute;n &#91;71&#93;. Es fundamental tener en cuenta a todas las personas y agencias interesadas, en el problema y en las posibles soluciones, caracterizando la funci&oacute;n que asume dicho actor, sus intereses, potencialidades y limitaciones y por &uacute;ltimo, las implicaciones de su papel para el proyecto. Desde una perspectiva el an&aacute;lisis de involucrados comprende tres grupos de acciones complementarias: a) identificaci&oacute;n y caracterizaci&oacute;n de los involucrados, b) valoraci&oacute;n de su capacidad de influencia y c) definici&oacute;n de estrategias dirigidas a incorporarlos al proceso de soluci&oacute;n &#91;72&#93;. Un buen an&aacute;lisis de involucrados debe aportar informaci&oacute;n suficiente y &uacute;til para formular estrategias espec&iacute;ficas de cabildeo dirigidas a cada audiencia seg&uacute;n sus caracter&iacute;sticas. Un an&aacute;lisis superficial de los involucrados puede llevar a desconocer la fuerza de actores que finalmente terminar&aacute;n imponiendo sus intereses. Existen m&uacute;ltiples t&eacute;cnicas que facilitan el an&aacute;lisis de involucrados. La idea no consiste solo en documentar los an&aacute;lisis sino en utilizar esta informaci&oacute;n para definir las estrategias de cabildeo m&aacute;s apropiadas.</p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Dise&#241;o de estrategias de abogac&iacute;a (advocacy) y cabildeo (lobby).</b></p> </font> <font size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En apartes anteriores se ha insistido en que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son el resultado de procesos de interacci&oacute;n social donde los grupos con mayor poder imponen su voluntad. Desde el Renacimiento, Maquiavelo puso en evidencia el amplio repertorio de estrategias utilizadas por los pol&iacute;ticos para conseguir y mantenerse en el poder, entre las cuales se incluyen: manipulaci&oacute;n, mentira, trampa, enga&#241;o, traici&oacute;n, chantaje, intimidaci&oacute;n y hasta homicidio. Los medios de comunicaci&oacute;n han evidenciado que estas pr&aacute;cticas siguen aplic&aacute;ndose en la actualidad en diferentes pa&iacute;ses, y que forman parte de las agendas secretas de los gobiernos, a&uacute;n de aquellos que se precian como democr&aacute;ticos &#91;13&#93;. Frente a estas pr&aacute;cticas se levantan los principios &eacute;ticos y jur&iacute;dicos de los Estados Modernos, que son defendidos desde los acuerdos y agencias internacionales &#91;73&#93;. Dichos principios asumen que la participaci&oacute;n de los ciudadanos y los grupos de inter&eacute;s debe ser transparente y ajustarse estrictamente a los fundamentos jur&iacute;dicos y &eacute;ticos que rigen para los Estados democr&aacute;ticos de derecho.</p>      <p>Entre las modalidades de participaci&oacute;n en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se destacan:</p>      <p>La <i>abogac&iacute;a</i> definida como el proceso dirigido a influenciar los actores sociales para obtener su respaldo en una decisi&oacute;n pol&iacute;tica.</p>      <p>El t&eacute;rmino <i>cabildeo</i> suele aplicarse a una forma de abogac&iacute;a realizada directamente sobre los gobernantes y legisladores por un grupo encargado espec&iacute;ficamente de esta actividad; se define como la actividad sistem&aacute;tica de persuasi&oacute;n realizada sobre personas o instituciones con poder de decisi&oacute;n o presi&oacute;n en un campo de la vida social, para asegurar su apoyo a cierto tipo de argumentos o puntos de vista en torno a un asunto controverial.</p>      <p>Entre las formas de abogac&iacute;a compatibles con los lineamientos &eacute;ticos de agencias internacionales y los principios de los Estados de derecho, figuran:</p>  <ul>     <li>Estrategias de medios: comunicados a la opini&oacute;n p&uacute;blica, ruedas de prensa, programas informativos de radio y TV , publicidad y propaganda;</li>     <li>movilizaci&oacute;n social: marchas y manifestaciones p&uacute;blicas;</li>     <li>actos acad&eacute;micos de debate, an&aacute;lisis y difusi&oacute;n de argumentos y evidencias;</li>     <li>alianzas seg&uacute;n los resultados del an&aacute;lisis de involucrados;</li>     <li>cabildeo directo.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>      <p>El cabildeo se ha desarrollado desde fines de 1970 impulsado por grupos de activistas, organizaciones sin &aacute;nimo de lucro y por empresas privadas en defensa de sus intereses. Desde mediados de 1990 el cabildeo ha venido configurando un &aacute;rea profesional especializada y en algunos casos una industria de la intermediaci&oacute;n &#91;74&#93;.</p>      <p>Ambos procesos, abogac&iacute;a y cabildeo, son particularmente delicados desde la &eacute;tica p&uacute;blica, y sus m&eacute;todos y alcances son materia de preocupaci&oacute;n y debate internacional, particularmente en relaci&oacute;n con la capacidad de algunos grupos de imponer su voluntad por cualquier medio, cooptar el Estado en defensa de intereses minoritarios y restringir los intereses p&uacute;blicos &#91;73, 75, 76&#93;.</p>      <p>La abogac&iacute;a y el cabildeo tienen riesgos pol&iacute;ticos y su &eacute;xito se relaciona con la claridad del objetivo que se persigue, la legitimidad de los principios que las fundamentan, su coherencia interna y su consistencia con otras acciones y la inteligencia de sus m&eacute;todos. Estos procesos de abogac&iacute;a y cabildeo depender&aacute;n tambi&eacute;n del grado de compromiso, la imagen ante la opini&oacute;n p&uacute;blica y el liderazgo de los grupos de inter&eacute;s.</p>      <p>Se ha destacado la mediaci&oacute;n como una forma particular de incidir en las pol&iacute;ticas. Mientras la abogac&iacute;a y el cabildeo persiguen los intereses propios de los actores, la mediaci&oacute;n se asume neutral frente a dos o m&aacute;s posiciones antag&oacute;nicas. En la medida en que el mediador no toma partido facilita el acercamiento entre los actores. La neutralidad no implica ausencia de criterios, principios o valores por parte del mediador; la claridad, legitimidad y firmeza de los principios constituyen la clave del &eacute;xito de la mediaci&oacute;n.</p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Definici&oacute;n del objeto de la pol&iacute;tica</b></p> </font> <font size="2">     <p>Te&oacute;ricamente, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas deben orientarse hacia problemas de inter&eacute;s p&uacute;blico. El objeto de una pol&iacute;tica se percibe como problema y ser&aacute; objeto de regulaci&oacute;n. Formular el objeto de la pol&iacute;tica implica definir y caracterizar una situaci&oacute;n desde la perspectiva del bien com&uacute;n, expres&aacute;ndola como el problema de un grupo que afecta simult&aacute;neamente los intereses de los dem&aacute;s y en tal sentido se considera de inter&eacute;s p&uacute;blico. Formalmente el objeto de la pol&iacute;tica puede expresarse como un problema existente o como una necesidad no resuelta.</p>      <p>Precisar el problema no es f&aacute;cil. La dificultad radica en que los problemas no existen por s&iacute; mismos, sino cuando las personas valoran una situaci&oacute;n como contraria a sus intereses y la califican de problema. Los seres humanos van configurando intencionalidades o intereses desde sus condiciones biol&oacute;gicas, su historia personal y sus interacciones sociales; en la vida diaria van valorando sus experiencias a la luz de estos intereses y aquellas que chocan con ellos se valoran como problemas. En tal sentido, un problema es la distancia entre la forma como las personas experimentan una situaci&oacute;n y la forma como esperan que ocurra. La clave para juzgar una situaci&oacute;n como problema radica en los intereses de quienes lo valoran. Valoramos como problema aquello que no encaja en nuestras intencionalidades y la importancia de los problemas es proporcional a la magnitud de nuestros intereses. La diversidad de experiencias e intereses hace que se tenga una valoraci&oacute;n diferente de los problemas. Por consiguiente, la caracterizaci&oacute;n y valoraci&oacute;n de los problemas tiene un componente subjetivo esencial que surgir&aacute; inevitablemente en los procesos de formulaci&oacute;n de la pol&iacute;tica.</p>      <p>Formular ''el objeto'' de las pol&iacute;ticas implica definir el problema que justifica la intervenci&oacute;n y que articula los componentes de la directriz. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tienen sentido en la medida en que contribuyan a resolver problemas de inter&eacute;s p&uacute;blico. Por esto no puede esperarse mucho de una pol&iacute;tica que no haya precisado adecuadamente su objeto; En varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n con frecuencia se piensa en aplicar soluciones a&uacute;n antes de comprender la situaci&oacute;n que se quiere regular.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No es f&aacute;cil hacer converger los intereses y requerimientos de la poblaci&oacute;n en un planteamiento uniforme. Diferentes enfoques administrativos han propuesto modelos y t&eacute;cnicas para analizar y formular problemas &#91;77&#93;; algunas podr&iacute;an ser importantes para definir el asunto de inter&eacute;s p&uacute;blico que ser&aacute; objeto de intervenci&oacute;n. El <i>enfoque de marco l&oacute;gico</i>, un m&eacute;todo extendido en Am&eacute;rica latina para administrar proyectos, propone t&eacute;cnicas relativamente sencillas para formular y caracterizar operativamente un problema. Es claro que una pol&iacute;tica p&uacute;blica es algo m&aacute;s que un proyecto; sin embargo, cuando el contexto lo permite, la formulaci&oacute;n de una pol&iacute;tica puede administrase como tal, y en las t&eacute;cnicas administrativas tradicionales pueden ser de gran ayuda.</p>      <p>La formulaci&oacute;n t&eacute;cnica de una situaci&oacute;n como problema de inter&eacute;s p&uacute;blico implica varias acciones complementarias:</p>  <ul>     <li><i>La caracterizaci&oacute;n y valoraci&oacute;n de la problem&aacute;tica general en que se inscribe</i>. Un buen an&aacute;lisis debe dar cuenta del comportamiento y manifestaciones de la problem&aacute;tica en los &uacute;ltimos a&#241;os. El an&aacute;lisis de la problem&aacute;tica implica descomponerla en problemas espec&iacute;ficos que pudieran analizarse y evaluarse m&aacute;s f&aacute;cilmente;</li>     <li><i>la selecci&oacute;n de los problemas espec&iacute;ficos que ser&aacute;n objeto de inter&eacute;s para la pol&iacute;tica</i>. Aunque existan recursos, la pol&iacute;tica no puede dispersar sus esfuerzos. Es necesario realizar priorizaciones que concentren los esfuerzos;</li>     <li><i>el an&aacute;lisis etiol&oacute;gico del problema. Explican por qu&eacute; se est&aacute; produciendo el problema</i>. Comprende la identificaci&oacute;n, caracterizaci&oacute;n y valoraci&oacute;n de las causas del problema y de sus consecuencias para los involucrados.</li>    </ul>      <p>La formulaci&oacute;n t&eacute;cnica del problema debe fundamentarse en una buena evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica de la informaci&oacute;n disponible, tanto en la literatura publicada como en las experiencias de los actores.</p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Definici&oacute;n de los principios y fundamentos de la intervenci&oacute;n</b></p> </font> <font size="2">     <p><i>Legitimidad:</i> se refiere al respaldo social con que cuenta la directriz y se relaciona con el poder para lograr obediencia sin necesidad de recurrir a la intimidaci&oacute;n o coerci&oacute;n. Desde la concepci&oacute;n moderna, las pol&iacute;ticas no deben fundamentarse en la violencia ni la arbitrariedad, sino en razonamientos que den sentido y viabilidad a la directriz. En los Estados de Derecho, la legitimidad de una pol&iacute;tica se fundamenta en su coherencia con la plataforma jur&iacute;dica y con los valores propios de la organizaci&oacute;n social.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La formulaci&oacute;n de una pol&iacute;tica p&uacute;blica implica asegurar su legitimidad. Ser&aacute; necesario definir los <i>principios de la intervenci&oacute;n</i>, que son enunciados expl&iacute;citos de tipo jur&iacute;dico, moral y t&eacute;cnico que revisten de legitimidad la directriz y le otorgan el car&aacute;cter de norma obligatoria. Contar con principios que orienten la decisi&oacute;n es particularmente importante al momento de resolver problemas complejos que sean objeto de debate.</p>      <p>En relaci&oacute;n con la salud, los organismos internacionales &#91;78, 79&#93; han propuesto algunos objetivos que constituyen principios de toda pol&iacute;tica p&uacute;blica:</p>  <ul>     <li>Reducir las desigualdades de salud;</li>     <li>mejorar el estado de salud;</li>     <li>mejorar la respuesta del sistema de salud a las leg&iacute;timas expectativas de la poblaci&oacute;n;</li>     <li>proteger a las personas de un modo equitativo de las consecuencias financieras derivadas del cuidado de la salud</li>    </ul></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Formulaci&oacute;n de los objetivos de la pol&iacute;tica</b></p> </font> <font size="2">     <p>Una pol&iacute;tica p&uacute;blica debe tener objetivos bien definidos. Estos son la expresi&oacute;n anticipada de los resultados esperados y suelen formularse como una situaci&oacute;n futura favorable y observable, donde el problema se ha despojado de su carga negativa; algunos objetivos pueden cuantificarse en el tiempo y reciben el nombre de metas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Existen diferentes enfoques para la formulaci&oacute;n de objetivos &#91;32&#93;. Un error frecuente consiste en confundir el resultado esperado (el qu&eacute;) con el medio para lograrlo (el c&oacute;mo). Esta confusi&oacute;n suele afectar la efectividad de las intervenciones desviando la atenci&oacute;n hacia los esfuerzos m&aacute;s que a los productos; por ejemplo, el objetivo de una pol&iacute;tica de salud deber&iacute;a ser el mejoramiento en una condici&oacute;n o indicador de salud, m&aacute;s que el aumento en coberturas de aseguramiento o el consumo de servicios m&eacute;dicos; &eacute;stos &uacute;ltimos pueden ser importantes como medios, pero no como fines y su realizaci&oacute;n no garantiza por s&iacute; misma que mejore la salud.</p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Formulaci&oacute;n de las estrategias</b></p> </font> <font size="2">     <p>Luego de los objetivos, la pol&iacute;tica debe definir la forma de alcanzarlos. Para esto existen m&uacute;ltiples formas; algunas m&aacute;s efectivas, m&aacute;s simples, m&aacute;s seguras o menos costosas. Al examinar las diferentes alternativas es posible identificar alguna que parezca m&aacute;s ventajosa que las dem&aacute;s porque garantiza los resultados mejores con el m&iacute;nimo de p&eacute;rdidas. Una estrategia es aquel principio de acci&oacute;n que ofrezca la m&aacute;xima ventaja frente al objetivo previsto. La selecci&oacute;n de las estrategias no es un acto mec&aacute;nico, sino el producto de un an&aacute;lisis inteligente; se deber&aacute;n comparar sistem&aacute;ticamente varias alternativas antes de seleccionar la opci&oacute;n estrat&eacute;gica, sopesando los resultados, los esfuerzos y los da&#241;os potenciales. A este respecto es importante revisar qui&eacute;nes, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo han aplicado las estrategias y qu&eacute; resultados han obtenido con ellas.</p>      <p>Las estrategias son medios y no fines, pierden su valor si se les separa del objetivo. No tiene sentido dise&#241;ar estrategias sin definir previamente los objetivos. Formalmente las estrategias pueden expresarse como esquemas generales de acci&oacute;n dirigidas de manera espec&iacute;fica a lograr un resultado; adicionalmente, deben ser viables, factibles, evaluables y leg&iacute;timas; deber&aacute;n incorporarse de manera expl&iacute;cita en la pol&iacute;tica. Algunos autores proponen expresar las estrategias como gerundios, para enfatizar su car&aacute;cter de medios &#91;72&#93;; por ej.: <i>Fortaleciendo</i> la capacidad investigativa de las universidades..., <i>desarrollando</i> un sistema de informaci&oacute;n..., <i>redistribuyendo</i> el sistema de impuestos...Como l&iacute;neas generales de acci&oacute;n, no se espera que las estrategias se describan de forma detallada; esto se har&aacute; durante la fase de planeaci&oacute;n, al descomponerlas en unidades de acci&oacute;n m&aacute;s simples como procesos, procedimientos, actividades y acciones. Los objetivos y las estrategias constituyen el n&uacute;cleo de la pol&iacute;tica.</p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Definici&oacute;n de los aspectos formales y operativos</b></p> </font> <font size="2">     <p>Definidos los objetivos y las estrategias, ser&aacute; necesario definir los mecanismos jur&iacute;dicos y administrativos requeridos para ponerla en marcha. Estos var&iacute;an y dependen de las caracter&iacute;sticas de la pol&iacute;tica y de sus componentes; incluyen los siguientes:</p>      <p><b>Proyectos jur&iacute;dicos y legales:</b> implica gestionar proyectos de ley, decretos u otras normativas. No todas las disposiciones de la pol&iacute;tica deben asumir la forma de norma jur&iacute;dica, pero esta figura puede ser indispensable cuando la directriz afecta normas previas, particularmente en materia de recursos o derechos y prerrogativas de algunos actores, cuando entre ellos se presentan intereses en conflicto, o cuando un gobierno quiere convertir sus programas y directrices (pol&iacute;ticas de gobierno) en pol&iacute;ticas permanentes (pol&iacute;ticas de Estado).</p>      <p><b>Planes, programas y proyectos:</b> los planes de desarrollo constituyen un excelente medio para poner en marcha pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, con la ventaja de que pueden articular esfuerzos y resolver sin&eacute;rgicamente problem&aacute;ticas aisladas. Las pol&iacute;ticas y sus estrategias deber&aacute;n soportarse adecuadamente en el plan. M&aacute;s que duplicar procesos generando planes paralelos que fragmentan la gesti&oacute;n, los responsables de la pol&iacute;tica p&uacute;blica podr&iacute;an aprovechar y fortalecer los sistemas de planificaci&oacute;n existentes. Al interior de los planes pueden definirse programas y proyectos que desarrollen los contenidos operativos de la pol&iacute;tica, precisando: actividades; metas; recursos; competencias y responsabilidades; &aacute;mbitos de aplicaci&oacute;n; periodicidad; y sistemas de monitoreo y evaluaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Dispositivos de vigilancia y control:</b> en la medida en que diferentes actores participen en la ejecuci&oacute;n de la pol&iacute;tica y tengan responsabilidades, ser&aacute; necesarios sistemas de vigilancia y control que garanticen el cumplimiento de la directriz y la protecci&oacute;n del inter&eacute;s p&uacute;blico, en el marco de los fines sociales del Estado. En cada pa&iacute;s pueden existir diferentes opciones para garantizar el cumplimiento de las pol&iacute;ticas; en todo caso, las veedur&iacute;as ciudadanas y los sistemas de rendici&oacute;n de cuentas (accountability) constituyen herramientas propias de la democracia que deber&iacute;an fortalecerse &#91;80&#93;. Adicionalmente debe preverse la efectividad de medidas anticorrupci&oacute;n que aseguren la transparencia y legalidad de las acciones involucradas en el desarrollo de la pol&iacute;tica; entre ellas el fortalecimiento institucional y administrativo de las agencias estatales de control: fiscal&iacute;as, contralor&iacute;as, personer&iacute;as y defensor&iacute;as del pueblo.</p></font>  <font size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Referencias</b></p> </font> <font size="2">     <!-- ref --><p>1 Ewalt J, editor. Theories of governance and new public management: Links to understanding welfare policy implementation. &#91;internet&#93;. Newark: 2001. &#91;acceso 23 de noviembre de 2011&#93;. Disponible en: <a href="http://unpan1.un.org/intradoc/groups/public/documents/ ASPA/UNPAN000563.pdf" target="_blank">http:&#47;&#47;unpan1.un.org&#47;intradoc&#47;groups&#47;public&#47;documents&#47; ASPA&#47;UNPAN000563.pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0120-386X201200020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2 Lasswell H. La orientaci&oacute;n hacia las pol&iacute;ticas. En: Porr&uacute;a M&Aacute;, editor. El estudio de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. M&eacute;xico; 1995. p. 79&#8211; 104.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0120-386X201200020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3 Parsons W. Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas: Una introducci&oacute;n a la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica del an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. M&eacute;xico: FLACSO; 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0120-386X201200020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4 Ham C, Hill MJ. The policy process in the modern capitalist state. 2.&#170; ed. New York: Harvester Wheatsheaf; 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0120-386X201200020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5 Hill M. The Policy Process in the Modern State. New York: Prentice Hill; 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0120-386X201200020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6 Vargas A. Notas sobre el estado y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Bogot&aacute;: Almudena Editores; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0120-386X201200020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7 Howlett M. Policy Instruments, Policy Styles, and Policy Implementation: National Approaches to Theories of Instrument Choice. Policy Studies Journal 1991; 19(2):1&#8211;21.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0120-386X201200020001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8 Laurence J, O'Toole Jr. Research on Policy Implementation: Assessment and Prospects. J Public Adm Res Theory 2000; 10(2): 263&#8211;288.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0120-386X201200020001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9 Matland RE. Synthesizing the implementation literature: The ambiguity&#8211; conflict model of policy implementation. Journal of public administration research and theory 1995; 5(2): 145&#8211;174.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0120-386X201200020001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10 O'Toole LJ, Montjoy RS. Interorganizational Policy Implementation: A Theoretical Perspective. Public Administration Review. 1984; 44(6): 491&#8211;503.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0120-386X201200020001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11 Smith TB. The policy implementation process. Policy Sciences 1973; 4(2): 197&#8211;209.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0120-386X201200020001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12 Start D, Hovland I. Herramientas para el Impacto en las Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas: Manual para Investigadores. Londres: Investigaci&oacute;n y Pol&iacute;tica para Programas de Desarrollo, Instituto de Desarrollo en Pa&iacute;ses Extranjeros; 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0120-386X201200020001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13 WikiLeaks &#91;internet&#93;. &#91;acceso 18 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://wikileaks.org/" target="_blank">http:&#47;&#47;wikileaks.org/</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0120-386X201200020001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14 Transparency International. Informe Global de la Corrupci&oacute;n 2009 &#91;internet&#93;. Cambridge: Cambridge University Press; 2009. &#91;acceso 16 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://www.transparency. org/publications/gcr" target="_blank">http:&#47;&#47;www.transparency. org&#47;publications&#47;gcr</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0120-386X201200020001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15 Transparency International. Informe Global de la Corrupci&oacute;n 2001&#91;internet&#93;. Berlyn; 2001. &#91;acceso 16 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://www.transparency.org/publications/gcr/ gcr_2001#download" target="_blank">http:&#47;&#47;www.transparency.org&#47;publications&#47;gcr&#47; gcr&#95;2001&#35;download</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0120-386X201200020001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16 World Audit. The 2011 corruption rankings for 180 countries in the World Democracy Audit &#91;internet&#93;. &#91;acceso 16 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://www.worldaudit.org/corruption.htm" target="_blank">http:&#47;&#47;www.worldaudit.org&#47;corruption.htm</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0120-386X201200020001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17 Transparency International. Global corruption report 2006 &#91;internet&#93;. London; 2006 &#91;acceso 16 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://www.anticorruzione.it/Portals/altocommissario/Documents/ Altro/rapporto%202006%20sulla%20corruzione%20globale. pdf" target="_blank">http:&#47;&#47;www.anticorruzione.it&#47;Portals&#47;altocommissario&#47;Documents&#47; Altro&#47;rapporto&#37;202006&#37;20sulla&#37;20corruzione&#37;20globale. pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0120-386X201200020001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18 Nussbaum D. Corruption in health: what every policymaker should know &#91;internet&#93;. Berlin: Transparency International; 2006 &#91;acceso 16 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="www.transparency. org/content/download/6729/40507/file/CMRB-Nussbaum.pdf" target="_blank">http:&#47;&#47;www.transparency. org&#47;content&#47;download&#47;6729&#47;40507&#47;file&#47;CMRB&#8211;ussbaum.pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0120-386X201200020001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19 Tanzi V. Corruption Around the World: Causes, Consequences, Scope, and Cures. International Monetary Fund 1998;45(4):559&#8211; 594.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0120-386X201200020001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20 Latin America and Caribbean Regional Health Sector Reform Initiative. Policy Toolkit for Strengthening Health Sector Reform &#91;internet&#93;. &#91;acceso 17 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http:// info.worldbank.org/etools/docs/library/48545/RD1.PDF.pdf" target="_blank">http:&#47;&#47; info.worldbank.org&#47;etools&#47;docs&#47;library&#47;48545&#47;RD1.PDF.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0120-386X201200020001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21 Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Un Marco Para Pol&iacute;ticas, Estrategias y Planes Nacionales de Salud &#91;internet&#93;. &#91;acceso 16 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://new.paho.org/hq/dmdocuments/ 2010/NHStrategies_WHOconsultation_spa.pdf" target="_blank">http:&#47;&#47;new.paho.org&#47;hq&#47;dmdocuments&#47; 2010&#47;NHStrategies&#95;WHOconsultation&#95;spa.pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0120-386X201200020001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22 Rami&oacute; C. Teor&iacute;a de la Organizaci&oacute;n y Administraci&oacute;n P&uacute;blica. Madrid: Editorial Tecnos; 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0120-386X201200020001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23 Walt G, Shiffman J, Schneider H, Murray SF, Brugha R, Gilson L. 'Doing' health policy analysis: methodological and conceptual reflections and challenges. Health Policy and Planning. 2008; 23(5): 308&#8211;317.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0120-386X201200020001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24 Eagar K, Garrett P, Lin V. Health Planning: Australian Perspectives. Melbourne: Allen &#38; Unwin; 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0120-386X201200020001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25 Green A. An Introduction to Health Planning in Developing Countries. 2.&#170; ed: Oxford Medical Publications, Oxford University Press; 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0120-386X201200020001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26 Matus C. M&eacute;todo Altadir de Planificaci&oacute;n Popular. Buenos Aires: Lugar Editorial, Colecci&oacute;n Salud Colectiva; 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0120-386X201200020001100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27 Leleur S. Systemic Planning: Principles and Methodology for Planning in a Complex World. 2.&#170; ed. Copenhagen: Polyteknisk Forlag; 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0120-386X201200020001100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28 Navarro V. A Systems Approach to Health Planning. Health Serv Res 1969 Summer; 4(2): 96&#8211;111.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0120-386X201200020001100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29 Jefatura de Gabinete de Ministros, Secretar&iacute;a para la Modernizaci&oacute;n del Estado. Documentos Conceptuales. Planificaci&oacute;n Estrat&eacute;gica Situacional. Buenos Aires.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0120-386X201200020001100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30 USAID. The Logical Framework &#91;internet&#93;. &#91;acceso 18 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://pdf.usaid.gov/pdf_docs/PNABI452. pdf" target="_blank">http:&#47;&#47;pdf.usaid.gov&#47;pdf&#95;docs&#47;PNABI452. pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0120-386X201200020001100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31 European Commission. Project Cycle Management Guidelines. Bruselas: Europeaid Cooperation Office; 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0120-386X201200020001100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32 G&oacute;mez R, Vel&aacute;squez W, Rodr&iacute;guez F, Yepes C, Lopera J, Mart&iacute;nez O, <i>et al</i>. Manual de Gesti&oacute;n de Proyectos. Medell&iacute;n: Universidad de Antioquia; 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0120-386X201200020001100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33 Camacho H, C&aacute;mara L, Cascante R, Sainz H. El Enfoque del marco l&oacute;gico: 10 casos pr&aacute;cticos. Cuaderno para la identificaci&oacute;n y dise&#241;o de proyectos de desarrollo. Madrid: Fundaci&oacute;n Cideal &#8211; Acciones de Desarrollo y Cooperaci&oacute;n; 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0120-386X201200020001100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34 Angell M. Privatizing health care is not the answer: lessons from the United States. Canadian Medical Association Journal. 2008; 179(9): 916&#8211;919.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0120-386X201200020001100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35 Daskalova N, Tomev L, Ivanova V, Nikolova A, Naydenova Z, Trakieva D. Health care reforms and privatization &#8211; Social and economic consequences: case of Bulgaria: Institute for social and trade union research; 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0120-386X201200020001100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36 Homedes N, Ugalde A. Privatizaci&oacute;n de los servicios de salud: las experiencias de Chile y Costa Rica. Gac Sanit 2002; 16(1): 54&#8211;62&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0120-386X201200020001100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37 Podgorsak EB. Privatization is not an answer to health care access problems, increased public funding is. Curr Oncol 2009; 16(2): 2&#8211;3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0120-386X201200020001100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38 Rachli M. Privatized Health Care Won't Deliver: Wellesley Institute, Advancing Urban Health. Commissioned Policy Research; 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0120-386X201200020001100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39 Waitzkin H, Jasso Aguilar R, Iriart C. Privatization of Health Services in Less Developed Countries: An Empirical Response to the Proposals of the World Bank and Wharton School. Int J Health Serv 2007; 37(2): 205&#8211;27&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0120-386X201200020001100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40 Van Duijvenvoorde ACK, Zanolie K, Rombouts S, Raijmakers M, Crone EA. Evaluating the Negative or Valuing the Positive? Neural Mechanisms Supporting Feedback&#8211;Based Learning across Development. The Journal of Neuroscience 2008; 28(38): 9495&#8211; 9503.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0120-386X201200020001100040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41 Nelson RA. A Chronology and Glossary of Propaganda in the United States. Westport, CT: Greenwood Press; 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0120-386X201200020001100041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42 Haque MS. Global Rise Of Neoliberal State And Its Impact On Citizenship: Experiences In Developing Nations. Asian Journal of Social Science 2008; 36:11&#8211;34&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0120-386X201200020001100042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43 The Bretton Woods Project. The World Bank and the State: A recipe for change? &#91;internet&#93;. &#91;acceso 18 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://www.brettonwoodsproject.org/art.shtml?x=16242" target="_blank">http:&#47;&#47;www.brettonwoodsproject.org&#47;art.shtml&#191;x&#61;16242</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0120-386X201200020001100043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44 Andrisani PJ, Hakim S, Savas ES. The New Public Management: Lessons from Innovating Governors and Mayors. Norwell: Kluwer Academic Publishers; 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0120-386X201200020001100044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45 Savas ES. Privatization and Public Private Partnerships. New York: Chatham House Publishers; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0120-386X201200020001100045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46 Osborne D, Gaebler T. Reinventing Government: How the Entrepreneurial Spirit is Transforming the Public Sector. New York: Addison Wesley Publishing; 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0120-386X201200020001100046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>47 Does the IMF constrain health spending in poor countries? Evidence and an agenda for action &#91;internet&#93;. Washington: Center for Global Development; 2007 &#91;acceso 18 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://www.cgdev.org/doc/IMF/IMF_Report.pdf" target="_blank">http:&#47;&#47;www.cgdev.org&#47;doc&#47;IMF&#47;IMF&#95;Report.pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0120-386X201200020001100047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>48 Arbel&aacute;ez M, Gaviria M, Franco A, Restrepo R, Hincapi&eacute; D, Blas E. Tuberculosis control and managed competition in Colombia. Int J Health Plann Manage 2004; 19 Suppl 1: S25&#8211;43.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0120-386X201200020001100048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>49 Banerji D. A fundamental shift in the approach to international health by WHO, UNICEF, and the World Bank: instances of the practice of ''intellectual fascism'' and totalitarianism in some Asian countries. Int J Health Serv 1999; 29(2): 227&#8211;259.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0120-386X201200020001100049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>50 Cornia GA, Jolly R, Stewart F, Unicef. Adjustment with a Human Face: Protecting the Vulnerable and Promoting Growth: Oxford: Clarendon Press; 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0120-386X201200020001100050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>51 Friedman EA. An action plan to prevent brain drain: building equitable health systems in Afric Boston: Physicians for Human Rights. Boston: Physicians for Human Rights; 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0120-386X201200020001100051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>52 Kim JY, Millen J, Irwin A, Gershman J. Dying for growth: global inequality and the health of the poor. Monroe, Maine: Common Courage Press; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0120-386X201200020001100052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>53 Kroeger A, Ordo&#241;ez Gonzalez J, Avi&#241;a A. Malaria control reinvented: health sector reform and strategy development in Colombia. Trop Med Int Health 2002; 7(5): 450&#8211;458.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0120-386X201200020001100053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>54 Murray M, King G. The Effects of International Monetary Fund Loans on Health Outcomes. PLoS Med 2008; 5(7):e162.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0120-386X201200020001100054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>55 Navarro V. The world situation and WHO. The Lancet 2004; 363(9417): 1321&#8211;1323.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0120-386X201200020001100055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>56 Navarro V. What we mean by social determinants of health. International Journal of Health Services. 2009; 39(3): 423&#8211;441.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0120-386X201200020001100056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>57 Stuckler D, King LP, Basu S. International Monetary Fund Programs and Tuberculosis Outcomes in Post&#8211;Communist Countries. PLoS Med 2008; 5(7): e143.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0120-386X201200020001100057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>58 Roth Deubel A. Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas: Formulaci&oacute;n, implementaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n. Bogot&aacute;: Ediciones Auroras; 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0120-386X201200020001100058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>59 Walt G. Health policy: an introduction to process and power. Johannesburgo: Witwatersrand University Press; 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0120-386X201200020001100059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>60 Lewis JM, Considine M. Medicine, economics and agenda&#8211;setting. Social Science &#38; Medicine 1999; 48(3): 393&#8211;405.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0120-386X201200020001100060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>61 Dearing JW, Rogers EM. Agenda&#8211;Setting. Thousand Oaks, CA: Sage Publications, Inc; 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0120-386X201200020001100061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>62 Rychetnik L, Hawe P, Waters E, Barratt A, Frommer M. A glossary for evidence based public health. J Epidemiol Community Health 2004; 58(7): 538&#8211;545.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0120-386X201200020001100062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>63 Ross B, Baker EA, Leet TL, Gillespie KN. Evidence Based Public Health. New York: Oxford University Press; 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0120-386X201200020001100063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>64 Sutcliffe S, Court J. A Toolkit for Progressive Policymakers in Developing Countries. London: Research and Policy in Development. Overseas Development Institute's Research and Policy in Development; 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0120-386X201200020001100064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>65 Fafard P. Evidence and Healthy Public Policy: Insights from Health and Political Sciences, National Collaborating Centre for Healthy Public Policy &#91;internet&#93; Canadian Policy Research Projects; 2008 &#91;acceso el 16 de febrero de 2012&#93;. 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De la investigaci&oacute;n en salud a la pol&iacute;tica: La dif&iacute;cil traducci&oacute;n. M&eacute;xico, D.F.: Editorial El Manual Moderno, Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0120-386X201200020001100067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>68 Davis P, Howden Chapman P. Translating reasearch findings into health policy. Soc Sci Med. 1996; 43(5): 865&#8211;872.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0120-386X201200020001100068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>69 G&oacute;mez RD, Orozco DA, Rodr&iacute;guez FL, Vel&aacute;squez W. Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y salud: relaci&oacute;n entre investigaci&oacute;n y decisi&oacute;n. Rev. Fac. Nac. Salud P&uacute;blica 2006; 24(2): 105&#8211;118.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0120-386X201200020001100069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>70 WWF Standards of Conservation Project and Programme Management. Cross&#8211;Cutting Tool Stakeholder Analysis &#91;internet&#93;. &#91;acceso 18 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://assets.panda. org/downloads/1_1_stakeholder_analysis_11_01_05.pdf" target="_blank">http:&#47;&#47;assets.panda. org&#47;downloads&#47;1&#95;1&#95;stakeholder&#95;analysis&#95;11&#95;01&#95;05.pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0120-386X201200020001100070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>71 Schmeer K. Stakeholder Analysis Guidelines. &#91;internet&#93;. &#91;acceso 18 de febrero de 2012&#93;. Disponible en: <a href="http://www.eestum.eu/ voorbeelden/Stakeholders_analysis_guidelines.pdf" target="_blank">http:&#47;&#47;www.eestum.eu&#47; voorbeelden&#47;Stakeholders&#95;analysis&#95;guidelines.pdf</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0120-386X201200020001100071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>72 G&oacute;mez RD, Yepes CE, Rodr&iacute;guez FL, Rold&aacute;n P, Vel&aacute;squez W, Mart&iacute;nez O, <i>et al</i>. Manual de gesti&oacute;n de Proyectos. Medell&iacute;n: Universidad de Antioquia; 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0120-386X201200020001100072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>73 Organization for Economic Cooperation and Development. Principles for managing ethics in the public service &#91;internet&#93;: PUMA Policy Brief; 1998 &#91;acceso 18 de febrero de 2012&#93;. 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Disponible en: <a href="http://www.infosol.com.mx/espacio/ cont/investigacion/tres_fases.html" target="_blank">http:&#47;&#47;www.infosol.com.mx&#47;espacio&#47; cont&#47;investigacion&#47;tres&#95;fases.html</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0120-386X201200020001100074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>75 Habermas J. Historia y cr&iacute;tica de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Barcelona: Editorial Gustavo Gili; 1981.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0120-386X201200020001100075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>76 Saint D, Thompson F. Public ethics and governance: standards and practices in comparative perspective: Elsevier, Research in Public Policy Analysis and Management Volumen 14; 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0120-386X201200020001100076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>77 Foro Nacional de Juventud. Marco para Iniciativas de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas Propuestas de J&oacute;venes a favor de la Juventud Hondure&#241;a. Documento Preliminar &#91;internet&#93;. Tegucigalpa: Foro Nacional de Juventud &#91;acceso 18 de febrero de 2012&#93;. 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