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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Perspectivas y límites de la justicia global y el cosmopolitismo democrático]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Views and limitations of global justice and democratic cosmopolitanism]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Antioquia Instituto de Filosofía ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper discusses some of the proposals existing in the contemporary debate about justice. In the first part, John Rawls' theory of justice at the international level is presented. In the second part, Jürgen Habermas' human rights approach is presented along with a discussion questioning the arguments advanced by these authors to oppose the cosmopolitan idea of a transformation of the international order on the basis of the demands of global economic justice. Finally, the last part shows the limits and views of Thomas Pogge's global justice proposal]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[      <font face="verdana">      <font size="2">      <p align="right"><b>EL DEBATE DETERMINANTES&#45;DETERMINACION: APORTES DEL ANALISIS TEORICO, EPISTEMOLOGICO Y POLITICO</b></p>  </font> <font size="4">     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b>Perspectivas y l&iacute;mites de la justicia global y el cosmopolitismo democr&aacute;tico</b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  </font>  <font size="3">     <p align="center"><b>Views and limitations of global justice and democratic cosmopolitanism</b></p></font>      <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <font size="2">     <p align="center"><b>Francisco Cort&eacute;s<sup>1</sup> </b></p>      <p><sup>1</sup>  Instituto de Filosof&iacute;a, Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:franciscocortes2007@gmail.com "> franciscocortes2007&#64;gmail.com  </a> </p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>    <p> Recibido: 05 de octubre 2012. Aprobado: 06 de Marzo 2013</p> </font> <font size="2">      <p><hr /> Corts F. Perspectivas y l&iacute;mites de la justicia global y el cosmopolitismo democr&aacute;tico. Rev. Fac. Nac. Salud P&uacute;blica 2013; 31&#40;supl 1&#41;: S57&#45;S64.</p> <hr />              <p>&nbsp;</p>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p> En este art&iacute;culo se discuten algunas de las propuestas planteadas en la discusi&oacute;n contempor&aacute;nea sobre la justicia. En la primera parte se exponen la teor&iacute;a de la justicia en el plano internacional de John Rawls. En la segunda parte se discute el planteamiento de los derechos humanos de J&#252;rgen Habermas y se cuestionan los argumentos de estos autores para oponerse a la idea cosmopolita de una transformaci&oacute;n del orden internacional a partir de las exigencias de justicia econ&oacute;mica global. En la &uacute;ltima parte se muestran los l&iacute;mites y perspectivas de la propuesta de justicia global de Thomas Pogge</p>       <p><b> Palabras clave: </b>  liberalismo, realismo, justicia global, derechos humanos.</p>      <p>&nbsp;</p>    <hr />     <p><b>ABSTRACT</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   This paper discusses some of the proposals existing in the contemporary debate about justice. In the first part, John Rawls' theory of justice at the international level is presented. In the second part, J&#252;rgen Habermas' human rights approach is presented along with a discussion questioning the arguments advanced by these authors to oppose the cosmopolitan idea of a transformation of the international order on the basis of the demands of global economic justice. Finally, the last part shows the limits and views of Thomas Pogge's global justice proposal</p>         <p ><b>Key words: </b>   liberalism, realism, global justice, human rights.</p>  </font> <hr />       <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>    <font size="3">      <p><b>Introducci&oacute;n</b></p> </font>     <font size="2">        <p>  La justicia es el m&aacute;s importante de los valores pol&iacute;ticos porque posibilita conformar una sociedad en la que cada uno de sus miembros pueda realizar sus aspiraciones y deseos de bienestar. La justicia define las condiciones necesarias que se deben observar en la conducta individual y social para que sea posible alcanzar el bienestar, la seguridad y la felicidad humana en este mundo. La justicia es, en este sentido, el bienestar y la seguridad social garantizados por un orden social.</p>     <p>  C&oacute;mo conseguir un orden social justo ha sido una de las preguntas fundamentales en la historia de la filosof&iacute;a.</p>     <p>  Plat&oacute;n, identificando la justicia con la felicidad, sostiene que un hombre justo es feliz y un hombre injusto es infeliz. Pero si se piensa que la justicia es el bienestar y la felicidad individual, tenemos que ver que su realizaci&oacute;n ser&iacute;a imposible porque no es viable que en un orden social se obtenga la totalidad de las aspiraciones de bienestar y felicidad individual, si se tienen en cuenta dos factores, a saber: la escasez de recursos y la ambici&oacute;n o el ego&iacute;smo humano. &#191;Que aspiraciones de bienestar y felicidad pueden contar, por tanto, en un sentido objetivo para que estas puedan considerarse como las condiciones necesarias que deben observarse en la conducta individual y social a fin de posibilitar el alcance del bienestar y la felicidad humana? Para definir en un sentido objetivo las aspiraciones de bienestar y felicidad individual, las teor&iacute;as liberales de justicia han propuesto desde el inicio de la modernidad la idea de que un orden social debe proteger ciertos intereses socialmente reconocidos por la mayor&iacute;a como dignos de ser protegidos. Para el liberalismo, los intereses sociales que deben ser protegidos son aquellos que hacen posible la libertad. Desde sus or&iacute;genes, el liberalismo propuso que el valor fundamental que el Estado debe proteger es la libertad. El liberalismo surgi&oacute; como una alternativa al desastre social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico representado por la intolerancia fan&aacute;tica de las guerras religiosas. Mediante la separaci&oacute;n entre el &aacute;mbito privado y el p&uacute;blico se propuso que el Estado, basado en una concepci&oacute;n de la justicia, deb&iacute;a asegurar las condiciones m&iacute;nimas para que los individuos pudieran realizar sus aspiraciones de libertad en el &aacute;mbito p&uacute;blico a la vez que sus deseos de bienestar y felicidad en su esfera privada.</p>     <p>  Estas condiciones m&iacute;nimas fueron formuladas en la idea de los derechos fundamentales, cuyo n&uacute;cleo establece unas normas comunes para la humanidad con sus consiguientes deberes y responsabilidades. La alternativa del liberalismo para la conformaci&oacute;n de esas normas consisti&oacute; en se&#241;alar, primero, que era necesario encontrar unos elementos m&iacute;nimos para conseguir la cooperaci&oacute;n social; segundo, que estos m&iacute;nimos no pod&iacute;an tener como base una determinada concepci&oacute;n del bien com&uacute;n, ya fuera metaf&iacute;sica o religiosa; y tercero, que con ellos deb&iacute;an establecerse las condiciones para que cada uno realizara en su vida privada aquello que como ser libre y aut&oacute;nomo quisiera, siempre y cuando no perjudicara con sus acciones el &aacute;mbito de las libertades de los dem&aacute;s.</p>     <p>  En el liberalismo se propuso, primero, el asunto de la realizaci&oacute;n de la justicia en el seno del Estado y, posteriormente, en el nivel interestatal. En la argumentaci&oacute;n de Hobbes resulta posible que los individuos instauren una autoridad com&uacute;n para superar el problema del estado de naturaleza, pero esta perspectiva est&aacute; negada para los Estados. En el mundo de los Estados del realismo hobbesiano no puede tener lugar una transici&oacute;n productora de orden que vaya del Estado, como una estructura com&uacute;n de autoridad, a un Estado mundial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  El realismo afirma que mientras que en el marco domstico el Estado tiene el monopolio de la violencia, y lo usa sancionando a aquellos que violan las leyes, no puede haber una autoridad supraestatal con un monopolio de la fuerza. Todos los Estados son soberanos. El principio de la soberan&iacute;a de los Estados no se puede unificar con una autoridad supraestatal.</p>     <p>  Kant deriv&oacute; de esto unas conclusiones pol&iacute;ticas de m&aacute;s largo alcance. La libertad jur&iacute;dica de los individuos no solo depende de la estabilidad interna del Estado en el que vivan, sino que tambin depende de la fortaleza jur&iacute;dica de las relaciones exteriores de su Estado con otros Estados. El establecimiento de la paz estatal interna y el establecimiento de la paz entre los Estados son procesos interdependientes. Kant considera que de forma an&aacute;loga al tratado de paz interno entre los hombres para constituir un Estado republicano, se requiere realizar una paz entre los Estados. Al contrato entre Estados le corresponde la tarea de fundamentar el nuevo derecho de gentes basado en la paz &#91;1&#93;. Seg&uacute;n la filosof&iacute;a pol&iacute;tica kantiana, otra vez diferenci&aacute;ndose de Hobbes, el Estado, definido como un Estado de derecho, no puede garantizar la paz interna si no se dan simult&aacute;neamente los procesos jur&iacute;dicos de la paz de acuerdo con el derecho internacional y de una paz cosmopolita.</p>     <p>  En el n&uacute;cleo del cosmopolitismo moral est&aacute; la tesis que afirma que cada hombre tiene el mismo valor o el mismo derecho a la libertad y la autonom&iacute;a y que esta circunstancia lleva consigo obligaciones morales y responsabilidades que tienen alcance universal. De esto deriva la idea de que las demandas de justicia provienen de la igual consideraci&oacute;n o de un deber de equidad que nosotros les debemos en principio a todos los seres humanos, y que estos son sujetos al mismo conjunto de leyes morales. Las instituciones a las cuales podr&aacute;n aplicarse los principios de justicia, un Estado mundial o instituciones supranacionales son instrumentos para el cumplimiento de tal deber. De esto se sigue como una exigencia de justicia el progresivo desmantelamiento del actual sistema internacional basado en los Estados y la creaci&oacute;n de un Estado global.</p>     <p>  De otro lado, te&oacute;ricos contempor&aacute;neos de la justicia global afirman que las situaciones de pobreza extrema  y miseria existentes en los pa&iacute;ses del mundo subdesarrollado constituyen un problema de justicia econ&oacute;mica global &#91;2&#45;15&#93;. Seg&uacute;n los c&aacute;lculos sobre la pobreza global &#91;16&#93;, en los cuales fundamentan esta afirmaci&oacute;n, aproximadamente 2.800 millones de personas &#40;cerca de media humanidad&#41; viven en 2001 por debajo de la l&iacute;nea de pobreza.</p>     <p>  Aproximadamente un tercio de todas las muertes humanas &#40;unas 50.000 diarias&#41; se deben a causas relacionadas con la pobreza. Seg&uacute;n la OMS, aproximadamente 18 millones de seres humanos mueren cada a&#241;o de forma prematura por deficiencias m&eacute;dico&#45;sanitarias f&aacute;cilmente subsanables y, por lo tanto, evitables en la medida en que la pobreza es evitable &#91;17&#93;. La crudeza de estos datos y la implicaci&oacute;n del orden econ&oacute;mico mundial en el aumento de la pobreza permite mostrar que las graves carencias que viven hoy millones de personas en el mundo entero pueden calificarse como injustas y que las situaciones de pobreza y desigualdad radical existentes, particularmente en el mundo subdesarrollado, son un problema de justicia econ&oacute;mica global &#91;16&#93;. La cuesti&oacute;n urgente actual es, afirman los defensores de la justicia global, qu se puede hacer en la econom&iacute;a mundial para reducir la pobreza extrema global.</p>     <p>  Contra esta argumentaci&oacute;n, John Rawls desarroll&oacute; en <i>El derecho de gentes</i> una clara y enrgica rplica al cosmopolitismo. Rawls defiende un concepto de justicia en el cual la justicia y la soberan&iacute;a est&aacute;n estrechamente relacionadas. El hecho de que existan tan grandes desigualdades y de que se presenten situaciones de pobreza extrema y miseria en los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres del mundo no quiere decir necesariamente &#8212;considera Rawls&#8212; que estas sean injustas y que el orden internacional deba reestructurarse en trminos de una dimensi&oacute;n global o cosmopolita de la idea de justicia distributiva. La respuesta tica a la pobreza extrema de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres del mundo debe ser una respuesta humanitaria que no tenga que ver con una restructuraci&oacute;n del orden internacional de acuerdo con las exigencias de justicia &#91;18&#45;21&#93;. Considero de central importancia la posici&oacute;n de Rawls, pues quien pretenda defender un concepto de justicia global tiene que dar respuesta a sus objeciones. En este ensayo voy a exponer, en primer lugar, la estrategia argumentativa de Rawls en la cual se opone a la idea cosmopolita de una transformaci&oacute;n del orden internacional a partir de las exigencias de justicia econ&oacute;mica global. En segundo lugar, discutir la tesis de J&#252;rgen Habermas en defensa de una concepci&oacute;n transnacional de justicia. En tercer lugar, quiero poner a prueba la concepci&oacute;n de justicia global que Thomas Pogge defiende, con el fin de ver si ella sustenta algunas de las cr&iacute;ticas que Rawls le hace al cosmopolitismo. Finalmente, presentar algunas ideas para orientar el sentido de la cr&iacute;tica y la investigaci&oacute;n sobre la pol&iacute;tica mundial en un sentido cosmopolita.</p>     <p> <b> Rawls: justicia estatal pero no justicia global</b></p>     <p>  En la filosof&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea, la <i>teor&iacute;a de la justicia</i> que se usa para plantear cuestiones de justicia global es una versi&oacute;n del contractualismo kantiano, que concibe los acuerdos globales como el resultado de un acuerdo entre personas que buscan superar el estado de naturaleza para pasar a gobernarse a s&iacute; mismos a travs de la ley. Esta teor&iacute;a ha recibido un gran impulso gracias al influyente trabajo de John Rawls, quien tras haber establecido en su Teor&iacute;a de la justicia que los requerimientos liberales de justicia aplican solamente a la estructura b&aacute;sica de un Estado naci&oacute;n unificado, busc&oacute; abordar en una segunda fase del contrato, en <i>El derecho de gentes</i>, los problemas de la justicia entre Estados. La tesis central de Rawls es que la justicia es algo que debemos, a travs de nuestras instituciones compartidas, solo a aquellos con quienes estamos en una relaci&oacute;n pol&iacute;tica estrecha; es decir, a los ciudadanos de nuestro pa&iacute;s. Los requerimientos liberales de justicia incluyen un componente fuerte de igualdad entre ciudadanos. Este componente igualitario no aplica a las relaciones entre una sociedad y otra o entre los miembros de diferentes sociedades. Rawls limita as&iacute; las obligaciones de justicia a las relaciones en las que las personas est&aacute;n en una comunidad nacional unidas a travs de la aceptaci&oacute;n com&uacute;n de una concepci&oacute;n de justicia y excluye de estas relaciones a las personas que viven en sociedades nacionales diferentes.</p>     <p>  En la <i>Teor&iacute;a de la justicia</i>, Rawls desarrolla su enfoque para la justicia domstica. All&iacute; afirma que su concepci&oacute;n de la justicia est&aacute; dise&#241;ada para establecer las condiciones bajo las cuales deben darse las interacciones entre los individuos, con el fin de que cada uno pueda obtener una garant&iacute;a para el uso de su libertad &#91;22&#93;. La funci&oacute;n de una concepci&oacute;n pol&iacute;tica de la justicia es definir y establecer las condiciones para la interacci&oacute;n de los individuos concebidos como seres libres, aut&oacute;nomos e independientes. El &aacute;mbito individual de los derechos lo define Rawls a partir del derecho a la libertad, que se define como un derecho con una prioridad absoluta, que le corresponde a todo hombre en tanto sujeto de derechos fundamentales. La tarea de una concepci&oacute;n pol&iacute;tica de la justicia es, por consiguiente, asegurar que las fronteras trazadas para proteger el &aacute;mbito de los derechos individuales de la libertad no sean transgredidas.</p>     <p>  La concepci&oacute;n pol&iacute;tica de Rawls comprende tambin una teor&iacute;a distributiva de la justicia, que se expresa en el segundo principio de justicia, con el cual busca asegurar iguales oportunidades para cada individuo para hacer todo aquello que quiera hacer en su vida. Rawls se apropia con esto de lo mejor de la tradici&oacute;n liberal, al establecer como prioritarios los derechos individuales de la libertad para poder constituir una sociedad justa, pero ampl&iacute;a la perspectiva cl&aacute;sica del liberalismo al introducir en el segundo principio la idea de que se deben satisfacer ciertas condiciones de libertad para lograr lo que llama ''el mrito de la libertad'': la posibilidad real de aprovechar los derechos y las oportunidades. Rawls busca as&iacute; saldar la deuda de justicia del Estado que el liberalismo cl&aacute;sico solo cumpli&oacute; a medias. Seg&uacute;n Rawls, los principios b&aacute;sicos de justicia en el nivel interno son el principio de libertad, el de igualdad pol&iacute;tica y el de equidad social. Su tesis es que a la dignidad de los hombres, garantizada por medio del derecho, le sirve poco que el &aacute;mbito de la libertad exterior se encuentre regulado con justicia, si al mismo tiempo ellos mismos no tienen acceso a los recursos suficientes para efectivamente poder realizar una vida en libertad ausente de limitaciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  En <i>el derecho de gentes</i>, Rawls aborda los problemas de la justicia entre Estados, y para esto extiende su concepci&oacute;n del consenso por solapamiento del plano nacional sobre el plano internacional. Mediante la utilizaci&oacute;n en la segunda fase del contrato del experimento mental de la posici&oacute;n original, en el que las partes representan no a individuos, sino a Estados &#40;pueblos&#41;, introdujo los principios que ser&iacute;an elegidos por los supuestos representantes de los Estados. Estos principios incluyen la mayor&iacute;a de los principios conocidos del actual derecho de gentes: la autonom&iacute;a pol&iacute;tica, la igualdad jur&iacute;dica de los Estados, el respeto a los tratados, la defensa propia, el deber de no intervenci&oacute;n, el respeto a los derechos humanos en el interior, los deberes en la conducci&oacute;n de la guerra, el deber de asistencia a otros pueblos que vivan bajo condiciones no favorables &#91;18&#93;.</p>     <p>  Rawls presupone el Estado nacional como unidad b&aacute;sica de justicia y plantea que las preguntas sobre la distribuci&oacute;n justa solamente pueden resolverse dentro de cada unidad nacional respectiva. En este sentido, Rawls afirma que su teor&iacute;a no es adecuada para resolver problemas de justicia distributiva a escala internacional o para remediar cuestiones de justicia en sociedades m&aacute;s pobres. Rawls, como defensor y continuador de la tradici&oacute;n liberal, considera que no es leg&iacute;timo ni viable solucionar los problemas determinados por las desigualdades econ&oacute;micas entre los Estados mediante una limitaci&oacute;n de las libertades individuales de los miembros de las sociedades econ&oacute;micamente m&aacute;s desarrolladas.</p>     <p>  Rawls considera que la distribuci&oacute;n justa de los derechos, bienes y oportunidades no puede convertirse en una regla de distribuci&oacute;n internacional para regular las relaciones entre todos los seres humanos a escala global, puesto que esa distribuci&oacute;n es un asunto interno de cada Estado, que se concreta cuando cada sociedad pueda darse una organizaci&oacute;n en trminos de los principios liberales y de justicia social &#91;18&#93;. Esto no quiere decir que Rawls sea insensible frente a las cuestiones de la desigualdad econ&oacute;mica y de la pobreza en los pa&iacute;ses subdesarrollados. En su argumentaci&oacute;n, los Estados liberales de las sociedades m&aacute;s desarrolladas tienen ciertamente el deber positivo de apoyar a los Estados menos desarrollados, pero no en la forma de una transferencia de recursos, sino a travs de la promoci&oacute;n estructural de sus propias capacidades, contribuyendo al fortalecimiento de la democracia, a la lucha contra la corrupci&oacute;n y buscando finiquitar las guerras civiles y la violencia.</p>     <p>  En este sentido, los principios pol&iacute;ticos que deben regular las relaciones entre los Estados en ning&uacute;n caso pueden ser principios de justicia, sino que deben ser los principios de la autonom&iacute;a pol&iacute;tica y la igualdad jur&iacute;dica de los Estados. En la perspectiva pol&iacute;tica de Rawls, la ausencia de justicia global no constituye un problema pol&iacute;tico en el actual orden internacional. Su conclusi&oacute;n tajante es que no existen obligaciones de justicia econ&oacute;mica a escala global.</p>     <p> <b> El argumento de Habermas sobre una concepci&oacute;n transnacional de justicia</b></p>     <p>  En la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y social contempor&aacute;nea Habermas ha sido uno de los m&aacute;s influyentes y destacados exponentes de un pensamiento cr&iacute;tico y abierto a la posibilidad de b&uacute;squeda de alternativas a algunos de los problemas del presente. Habermas plante&oacute; en la <i>Teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa</i> una concepci&oacute;n cr&iacute;tica de la sociedad mediante la formulaci&oacute;n de un concepto dualista de ella, y concibi&oacute; su proceso la modernizaci&oacute;n como el resultado de la tensi&oacute;n entre los procesos de racionalizaci&oacute;n del mundo de la vida y los de racionalizaci&oacute;n sistmicos del mercado y la burocracia &#91;23&#93;.</p>     <p>  En <i>Entre facticidad y validez</i> elabor&oacute; para el contexto domstico de la justicia una propuesta procedimental de construcci&oacute;n de un orden justo, en la cual compatibiliz&oacute; las demandas de justicia y el respeto al pluralismo en las sociedades democr&aacute;ticas modernas &#91;24&#93;. As&iacute; como Rawls extendi&oacute; su concepci&oacute;n del consenso por solapamiento del plano nacional al plano internacional, as&iacute; tambin Habermas busc&oacute; ampliar en diversos escritos &#8212;el m&aacute;s reciente titulado ''Una constituci&oacute;n pol&iacute;tica para una sociedad mundial pluralista''&#8212; su propuesta discursiva de democracia deliberativa al contexto global del nuevo orden internacional que ha surgido tras el fin de la guerra fr&iacute;a y el colapso del comunismo en la Uni&oacute;n Sovitica &#91;25&#45;28&#93;. Y, de forma similar a Rawls, mostr&oacute; tambin que al pasar del orden domstico de la justicia al orden internacional no se pueden hacer valer en este &uacute;ltimo las exigencias de justicia vinculadas a los derechos constitucionales reconocidos a los ciudadanos. Para Habermas, las exigencias de justicia est&aacute;n conectadas a los derechos civiles y pol&iacute;ticos reconocidos a los  ciudadanos de cada Estado particular. Estas comprenden una relaci&oacute;n igualitaria entre ciudadanos que, como demanda de justicia social, solo puede realizarse en el contexto domstico de un Estado naci&oacute;n.</p>     <p>  Este componente de justicia igualitaria, que se realiza mediante la adopci&oacute;n de medidas redistributivas, no puede extenderse a las relaciones entre una sociedad y otra o entre los miembros de diferentes sociedades. Para Habermas, las obligaciones de justicia econ&oacute;mica y social solamente aplican a las relaciones en las que las personas est&aacute;n en una comunidad nacional unidas a travs de la aceptaci&oacute;n com&uacute;n de una concepci&oacute;n de justicia.</p>     <p>  Por esta raz&oacute;n, piensa Habermas que las obligaciones internas de justicia econ&oacute;mica y social deben separarse de las obligaciones de justicia de la comunidad internacional, e interpretarse estas &uacute;ltimas no como demandas de realizaci&oacute;n de los derechos humanos, sino como aspiraciones pol&iacute;ticas, ''que en cuanto tales reflejan diferentes orientaciones valorativas y, por tanto, su orientaci&oacute;n debe depender de los compromisos negociados entre los valores e intereses encontrados de los diferentes poderes transnacionales'' &#91;29&#93;.</p>     <p>  Seg&uacute;n Cristina Lafont, la propuesta de restructuraci&oacute;n del orden internacional hecha por Habermas contiene como elementos b&aacute;sicos su car&aacute;cter cosmopolita y una estructura pol&iacute;tica heter&aacute;rquica mediante la cual dise&#241;a un sistema multinivel con diferentes unidades pol&iacute;ticas en los planos supranacional, transnacional y nacional. Habermas desarrolla mediante esta estructura heter&aacute;rquica su propuesta de una constitucionalizaci&oacute;n del derecho internacional y les asigna tareas y medios espec&iacute;ficos a cada una de las diferentes unidades del sistema. En el nivel supranacional, las funciones fundamentales son asegurar la paz y promover los derechos humanos. ''La comunidad internacional toma la forma institucional de una organizaci&oacute;n mundial que tiene la capacidad de actuar en campos pol&iacute;ticos bien definidos sin asumir ella misma un car&aacute;cter estatal. Est&aacute; facultada para cumplir dos funciones, la de salvaguardar la paz y la de imponer los derechos humanos'' &#91;28&#93;. En el nivel transnacional, las principales potencias se ocupar&iacute;an de las inmensas tareas de una pol&iacute;tica interior mundial que consisten en ''superar los extremos desniveles de bienestar en la estratificada sociedad mundial, en invertir los desequilibrios ecol&oacute;gicos, en prevenir las amenazas colectivas y en generar con el di&aacute;logo de las civilizaciones mundiales un entendimiento intercultural'' &#91;28&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  As&iacute;, Habermas propone, de un lado, que la organizaci&oacute;n mundial reformada debe ocuparse en el nivel supranacional de la protecci&oacute;n de los derechos humanos m&aacute;s elementales de la poblaci&oacute;n mundial que puedan resultar violados por acciones militares o armadas, tales como guerras de agresi&oacute;n, limpieza tnica y genocidio y, de otro lado, que debe alejarse de cualquier objetivo pol&iacute;tico relacionado con la econom&iacute;a, es decir, que incida en cuestiones de distribuci&oacute;n equitativa. Por esta raz&oacute;n, Habermas afirma que, en el nivel supranacional, la organizaci&oacute;n mundial reformada no tiene que ver con el problema de garantizar las condiciones econ&oacute;micas necesarias para proteger los derechos humanos; ''ella se descargar&iacute;a de las inmensas tareas de una pol&iacute;tica interior mundial'' &#91;28&#93;. Los problemas de una pol&iacute;tica interior mundial, espec&iacute;ficos del nivel transnacional, como por ejemplo superar los extremos niveles de bienestar en la estratificada sociedad mundial, tienen que ser tratados dentro del marco de los sistemas de negociaci&oacute;n transnacionales con los que la pol&iacute;tica tiene que ponerse de acuerdo por la v&iacute;a del equilibrio ponderado de intereses entre los diferentes poderes transnacionales.</p>     <p>  Seg&uacute;n Lafont, esta divisi&oacute;n funcional y asignaci&oacute;n de tareas a los niveles supranacional y transnacional es problem&aacute;tica porque Habermas opta claramente aqu&iacute; por una interpretaci&oacute;n minimalista de lo que significa asegurar la paz y promover los derechos humanos y, de esta manera, reduce las tareas propias del nivel supranacional exclusivamente ''al deber negativo de prevenir violaciones masivas de los derechos humanos debidas a conflictos armados, tales como la limpieza tnica o el genocidio'' &#91;29&#93;. Habermas reduce de esta forma las obligaciones de justicia que se atribuyen a la comunidad internacional; por esto acepta solamente como violaciones de los derechos humanos las que resultan de las guerras de agresi&oacute;n o el genocidio y excluye con esto aquellas violaciones de los derechos humanos que puedan tener un origen econ&oacute;mico. Una interpretaci&oacute;n tan estrecha de las violaciones de los derechos humanos, que las restringe al deber negativo de prevenir violaciones masivas de tales derechos, le permite a Habermas eximir a la comunidad internacional de toda implicaci&oacute;n directa en la construcci&oacute;n de una pol&iacute;tica que se oriente a la regulaci&oacute;n del orden econ&oacute;mico mundial. ''En mi opini&oacute;n &#8212;escribe Lafont&#8212; lo m&aacute;s problem&aacute;tico de esta propuesta no es tanto que se exonere a las instituciones encargadas de proteger los derechos humanos de las inmensas tareas de una pol&iacute;tica interior global, sino que, al mismo tiempo, con ello se exonera a la pol&iacute;tica interior mundial de la funci&oacute;n de proteger los derechos humanos.</p>     <p>  En consecuencia, los fines de la pol&iacute;tica interior global ya no pueden concebirse como estrictas obligaciones de justicia sino que pasan a ser meras metas pol&iacute;ticas a las que aspirar &#91;&#8230;.&#93; como la protecci&oacute;n de los arrecifes de coral o la promoci&oacute;n del arte'' &#91;29&#93;.</p>     <p>  Aceptar la argumentaci&oacute;n que subyace a la propuesta de Habermas es aceptar, de un lado, que las demandas de justicia en el contexto transnacional deben ser distintas y mucho menos exigentes que las obligaciones de justicia en el nivel supranacional y, de otro lado, que es inviable una transformaci&oacute;n en las regulaciones actuales del orden econ&oacute;mico mundial que se proponga por razones de justicia.</p>     <p>  Aunque Habermas es consciente de la existencia de Perspectivas y l&iacute;mites de la justicia global y el cosmopolitismo democr&aacute;tico.  una sociedad mundial estratificada, que con la globalizaci&oacute;n de los mercados se han aumentado las desigualdades y la pobreza en todo el mundo, que el crecimiento de la productividad ha ido acompa&#241;ado de una creciente pobreza, que el surgimiento de nuevas guerras en los pa&iacute;ses del Tercer Mundo tiene causas sociales y que los procesos de desarrollo en los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos y poderosos se ha asociado con procesos de subdesarrollo en el mundo m&aacute;s pobre &#91;26&#93;, considera, sin embargo, que el problema del aseguramiento y protecci&oacute;n de los derechos humanos por parte de la comunidad internacional no puede ir m&aacute;s all&aacute; de cumplir con los deberes negativos de salvaguardar la paz e imponer los derechos humanos a escala global. Al excluir de su propuesta que la comunidad internacional reformada se ocupe de las violaciones de los derechos humanos de origen econ&oacute;mico, la libera de las tareas implicadas en una nueva regulaci&oacute;n del orden econ&oacute;mico mundial, que se construya, por razones de justicia, en funci&oacute;n de conseguir mejores ventajas para los pa&iacute;ses m&aacute;s atrasados y pobres.</p>     <p>  Esta exclusi&oacute;n de las violaciones de los derechos humanos de ra&iacute;z econ&oacute;mica condiciona que su planteamiento de un nuevo orden internacional sirva m&aacute;s para afianzar el sistema normativo que actualmente regula el orden econ&oacute;mico mundial, que para buscar su transformaci&oacute;n de acuerdo con las exigencias de justicia global. De esta manera aqu&iacute; se impone una conclusi&oacute;n similar a la que se obtuvo del an&aacute;lisis de la propuesta de Rawls: que al aceptar la necesaria separaci&oacute;n entre los contextos domstico, transnacional y global de la justicia se limitan de manera dr&aacute;stica las demandas de justicia econ&oacute;mica global.</p>     <p> <b> Pogge: la justicia global y los derechos humanos</b></p>     <p>  Pogge aborda en su libro <i>La pobreza en el mundo y los derechos humanos</i> y en otros ensayos posteriores un muy agudo diagn&oacute;stico del orden mundial contempor&aacute;neo, en la medida en que muestra que la pobreza existente en el mundo es el efecto de instituciones comunes como el mercado, que con la creciente globalizaci&oacute;n ha generado una mayor desigualdad y pobreza de alcance global.</p>     <p>  Muestra tambin de qu forma las instituciones de gobernanza global han servido b&aacute;sicamente para fortalecer la posici&oacute;n de dominio de los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos y poderosos y de las elites de los pa&iacute;ses pobres. Se&#241;ala que es falsa la tesis defendida por Rawls, Nagel y Miller seg&uacute;n la cual las situaciones de pobreza propias del mundo subdesarrollado no son un problema de justicia econ&oacute;mica global &#91;16&#93;. Considera que el problema del aseguramiento y protecci&oacute;n de los derechos humanos por parte de la comunidad internacional debe incluir tanto los deberes negativos de salvaguardar la paz e imponer los derechos humanos como los deberes positivos de protecci&oacute;n de los derechos humanos de origen econ&oacute;mico &#91;16&#93;.</p>     <p>  Pogge argumenta a favor de una amplia transformaci&oacute;n de la actual ''estructura b&aacute;sica global'', la cual considera est&aacute; en evidente contradicci&oacute;n con los requerimientos de justicia &#91;30&#45;32&#93;. Para determinar la responsabilidad que los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados tienen en la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas que han generado un aumento de la desigualdad y la pobreza en el mundo, muestra que los primeros est&aacute;n implicados en el destino de la poblaci&oacute;n m&aacute;s pobre de los pa&iacute;ses del mundo subdesarrollado en la medida en que: a&#41; los han obligado a la pertenencia a un orden mundial en el que se produce regularmente pobreza; b&#41; han contribuido a excluirlos del usufructo de materias primas, c&#41; han defendido una desigualdad radical que es resultado de un proceso hist&oacute;rico atravesado por violencia, d&#41; han generado un sistema que aumenta la desigualdad a travs de la transformaci&oacute;n radical de los vol&uacute;menes globales de ocupaci&oacute;n y de la composici&oacute;n del trabajo en la producci&oacute;n de bienes y servicios y e&#41; han hecho cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles las posibilidades de participaci&oacute;n de las empresas de los pa&iacute;ses en desarrollo en los mercados a travs de medidas proteccionistas y de pol&iacute;ticas de subsidios para los productores de los pa&iacute;ses ricos &#91;16&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  De este modo, Pogge se&#241;ala la relaci&oacute;n causal entre la pobreza existente en muchas regiones del mundo con el beneficio que han obtenido los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos, las grandes corporaciones econ&oacute;micas y las multinacionales y los grupos m&aacute;s poderosos de los pa&iacute;ses pobres. Mediante el establecimiento de esta relaci&oacute;n da las razones para afirmar que el actual orden econ&oacute;mico mundial es injusto. Por esto se requiere, como alternativa pol&iacute;tica para superar esta situaci&oacute;n, plantear tanto una reforma de aquellos instituciones de gobernanza global como el Banco Mundial, el fmi y la omc como tambin implementar una propuesta de justicia redistributiva de bienes a escala mundial.</p>     <p>  El planteamiento de un dividendo global de los recursos &#40;drg&#41; es la propuesta de justicia redistributiva que Pogge ha propuesto para hacer efectivas las reparaciones por los da&#241;os producidos por el sistema econ&oacute;mico mundial. &Eacute;l piensa, sin embargo, que este modelo redistributivo debe construirse de manera tal que no altere de forma radical el sistema econ&oacute;mico global &#91;16&#93;.</p>     <p>  La alternativa redistributiva propuesta por Pogge es dbil si se la considera a la luz del discurso de los derechos humanos. La consecuencia de optar por un proyecto redistributivo minimalista es que reduce las obligaciones de justicia que se le atribuyen a la comunidad internacional. Esto genera una forma muy especial de dficit de responsabilidad. Si hay factores estructurales que determinan las asimetr&iacute;as en las relaciones de poder entre pa&iacute;ses ricos y pobres, y si hay actores identificados como responsables del aumento de la pobreza y de violaciones de derechos humanos, entonces &#191;por qu Pogge propone como alternativa un programa minimalista de justicia global y de derechos humanos?  El an&aacute;lisis que he propuesto en este ensayo sobre los modelos normativos de orden estatal interno e interestatal critica, primero, al realismo porque limita el objetivo de la justicia internacional a la mera regulaci&oacute;n normativa de las relaciones de poder entre los Estados y porque niega que entre los Estados pueda existir el deber de compartir su bienestar material entre s&iacute;. La alternativa de justicia global de Rawls es insuficiente porque reduce el asunto de la justicia al aseguramiento y protecci&oacute;n de los deberes negativos de salvaguardar la paz e imponer los derechos humanos y porque desconoce el entrelazamiento de las causas de la pobreza y el aumento de las desigualdades econ&oacute;micas con las estructuras de dominaci&oacute;n del sistema de relaciones de poder en el capitalismo.</p>     <p>  La propuesta del cosmopolitismo es limitada porque favorece un proyecto redistributivo minimalista y no cuestiona las estructuras del actual sistema econ&oacute;mico global. &#191;Pero es verdaderamente plausible pensar que, desde un punto de vista normativo, todo lo que la justicia exige de la comunidad internacional es solamente asegurar y proteger los deberes negativos de salvaguardar la paz e imponer los derechos humanos en el mundo, y que un fin m&aacute;s ambicioso, como el de garantizar los derechos humanos sociales y econ&oacute;micos, no puede vincularse a un proyecto de restructuraci&oacute;n del orden econ&oacute;mico y pol&iacute;tico mundial? &#191;Es posible en el marco del orden internacional actual hablar de justicia econ&oacute;mica global? &#91;29&#93;.</p>     <p>  Proponer el asunto de la justicia econ&oacute;mica global en el marco del orden internacional actual es no solo algo posible, sino tambin normativamente necesario si se considera lo siguiente: el orden internacional actual est&aacute; en evidente contradicci&oacute;n con los requerimientos de justicia; y est&aacute; en contradicci&oacute;n con los requerimientos de justicia porque afecta de forma negativa a los m&aacute;s pobres; afecta de forma negativa a los m&aacute;s pobres porque los trata injustamente; los trata injustamente porque les viola los derechos humanos; y les viola los derechos humanos porque sostiene un orden institucional global, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que ha generado y mantenido las condiciones de extrema pobreza y desigualdad. La transformaci&oacute;n de las relaciones de poder en el orden econ&oacute;mico y pol&iacute;tico internacional entre las sociedades m&aacute;s ricas y las m&aacute;s pobres se impone como una exigencia de justicia. La transformaci&oacute;n del orden econ&oacute;mico y pol&iacute;tico global implica, entonces, que es necesario introducir consideraciones de justicia econ&oacute;mica en las relaciones entre los Estados; e introducir este tipo de consideraciones en las relaciones entre los Estados significa que la justicia econ&oacute;mica global constituye un problema pol&iacute;tico en el actual orden internacional. Esta es adem&aacute;s una exigencia del cosmopolitismo democr&aacute;tico. Si el cosmopolitismo moral afirma que cada hombre tiene el mismo valor o el mismo derecho a la libertad y la autonom&iacute;a y que esta circunstancia lleva consigo obligaciones morales y responsabilidades que tienen alcance universal, el cosmopolitismo democr&aacute;tico plantea el asunto de c&oacute;mo deben construirse las instituciones supranacionales para poder realizar los ideales morales de la justicia. As&iacute;, tenemos que es no solo algo posible, sino tambin normativamente necesario plantear el asunto de la justicia econ&oacute;mica global y del cosmopolitismo democr&aacute;tico.</p>     <p>  &#191;Pero es viable este proyecto? &#191;Intentar realizar las pretensiones de justicia global en el contexto del sistema y de la sociedad de Estados no implica, como lo advierte el realismo, entrar en conflicto con los mecanismos a travs de los cuales se mantiene el orden en la actualidad? &#191;Existen condiciones en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica mundial favorables a una propuesta de transformaci&oacute;n de las relaciones de poder en el orden econ&oacute;mico y pol&iacute;tico internacional en funci&oacute;n de las pretensiones de justicia econ&oacute;mica global? &#191;Posee el sistema de los Estados la madurez suficiente como para pasar de un orden internacional de protecci&oacute;n y aseguramiento de los deberes negativos de salvaguardar la paz y la seguridad, a un orden internacional de promoci&oacute;n de los derechos humanos sociales y econ&oacute;micos? Estas son las dif&iacute;ciles cuestiones a las que intentar dar respuesta en el desarrollo posterior de esta investigaci&oacute;n.</p>  </font>    <p>&nbsp;</p>   <font size="3">     <p><b>Referencias</b></p></font> <font size="2">     <!-- ref --><p>  1 Kant I. La paz perpetua. Madrid: Espasa&#45;Calpe; 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-386X201300040000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>2 Beitz C. Political Theorie and International Relations. Princeton; 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-386X201300040000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>3 Beitz C. Cosmopolitan Ideals and National Sentiment. Journal of Philosophy 1983; 80&#40;10&#41;: 591&#45;600.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-386X201300040000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>4 Shue H. Basic Rights: subsistence, affluence, and US Foreign policy. Princeton: Princeton University Press; 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-386X201300040000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>5 Shue H. The Burdens of Justice. The Journal of Philosophy 1983; 80&#40;10&#41;: 600&#45;608.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-386X201300040000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>6 Pogge T. Realizing Rawls. Ithaca: Cornell University Press; 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-386X201300040000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>7 Pogge T. Rawls and Global Justice. Canadian Journal of Philosophy 1988; 18&#40;2&#41;: 227&#45;256.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-386X201300040000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>8 Pogge T. Cosmopolitanism and Sovereignty. Ethics.1992; 103&#40;1&#41;: 48&#45;75.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-386X201300040000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>9 Pogge T. An Egalitarian Law of Peoples. Philosophy and Public Affairs 1994; 23&#40;3&#41;: 195&#45;224.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-386X201300040000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>10 Gosepath S. Zu Begr&#252;ndung sozialer Menschenrechte. En: Gosepath S, Lohmann G, editores. Philosophie der Menschenrechte. Frankfurt am Main: Suhrkamp; 1998. p. 146&#45;187.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-386X201300040000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>11 Gosepath S. Die globale ausdehnung der Gerechtigkeit. En: Schm&#252;cker R, Steinvorth , editores. Gerechtigkeit und Politik. Philosophische Perspektiven. Frankfurt am Main: Akademie Verlag; 2002. p. 197&#45;214.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-386X201300040000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>12 Mandle J. Global Justice. Cambridge: Polity Press; 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-386X201300040000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>13 Kreide R. Globale politik und Menschenrecte. Frankfurt: Campus Verlag; 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-386X201300040000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>14 Caney S. Justice Beyond Borders. A Global Political Theory. Estados Unidos: Oxford University Press; 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-386X201300040000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>15 Pogge T. World Poverty and Humans Right. Cambridge: Polity Press; 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-386X201300040000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>16 World Health Organization. The World Health Report 2003 &#91;Internet&#93;. Geneva: WHO Publications; 2003 &#91;acceso 25 de noviembre de 2004&#93;. Disponible en: <a href="http://www.who.int/whr/2003/en/whr03_en.pdf" target="_blank">http:&#47;&#47;www.who.int&#47;whr&#47;2003&#47;en&#47; whr03&#95;en.pdf</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-386X201300040000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17 Rawls J. The Law of Peoples. Cambridge: Mass; 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-386X201300040000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>18 Nelson W. Especial Rights, General Rights, and Social Justice. Philosophy and Public Affairs 1974; &#40;3&#41;: 410&#45;430.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-386X201300040000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>19 Kersting W. Recht, Gerechtigkeit und demokratische Tugend. Frankfurt am Main: Suhrkamp; 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-386X201300040000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>20 Miller D. Justice and Global Inequality. En: Hurrell A, Wood&#45; Inequality N, editors. Globalization And World Politics. Oxford: Oxford University Press; 1999. p. 187&#45;210.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-386X201300040000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>21 Rawls J. A theory of justice. Oxford: Oxford University Press; 1971.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-386X201300040000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>22 Habermas J. Teor&iacute;a de la Acci&oacute;n Comunicativa. Madrid: Taurus; 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-386X201300040000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>23 Habermas J. Faktizit&#228;t und Geltung. Beitr&#228;ge zur Diskurstheorie des Rechts und des demokratischen Rechtsstaats. Frankfurt&#47;M: Suhrkamp;1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-386X201300040000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>24 Habermas J. La idea kantiana de paz perpetua. Desde la distancia hist&oacute;rica de doscientos a&#241;os Isegor&iacute;a. Revista de Filosof&iacute;a Moral y Pol&iacute;tica 1997; &#40;16&#41;: 61&#45;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-386X201300040000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>25 Habermas J. La Constelaci&oacute;n Posnacional: Ensayos Pol&iacute;ticos. Barcelona: Paid&oacute;s; 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-386X201300040000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>26 Habermas J. Hat die Konstitutionalitierung del V&#246;lkerrechts noch eine Chance?. En: Habermas J. Der gespaltene Westen. Frankfurt am Main: Suhrkamp; 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-386X201300040000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>27 Habermas J. Una constituci&oacute;n pol&iacute;tica para una sociedad mundial pluralista. En: Entre naturalismo y religi&oacute;n. Barcelona: Paid&oacute;s; 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-386X201300040000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>28 Lafont C. Justicia global en una sociedad mundial pluralista. En: III Congreso Iberoamericano de Filosof&iacute;a&#45;Memorias, Estudios de Filosof&iacute;a; Medell&iacute;n 2008 jul 1&#45;5. Medell&iacute;n: Universidad de Antioquia. p.142.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-386X201300040000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>29 Pogge T. Assisting' the Global Poor. En: Deen K, editor. The Ethics of Assistance: Morality and the Distant Needy. Cambridge: Cambridge University Press; 2004. p. 26&#45;88 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-386X201300040000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30 Pogge T. Severe Poverty as a Violation of Negative Duties. Ethics and International Affairs 2005; 19&#40;1&#41;: 55&#45;83.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-386X201300040000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>31 Pogge T. Severe Poverty as a Human Rights Violation. En: Pogge T, editor. Freedom From Poverty as a Human Right. Oxford: Oxford University Press; 2007. p. 11&#45;53.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-386X201300040000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <p>         . </p> </font></font>      ]]></body><back>
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