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</front><body><![CDATA[    <font size="2" face="verdana">     <p align="center"><font size="4"><b>Marta Ocampo de V&aacute;squez</b></font></p>      <p align="center"><a name="fg1"></a><img src="img/revistas/rcde/n62/n62a16fg1.jpg"></p>      <p><font size="3"><b>Madres de Plaza de Mayo L&iacute;nea Fundadora</b></font></p>      <p>Marta V&aacute;squez es la presidenta de Madres de Plaza de Mayo-L&iacute;nea Fundadora. Marta es la madre de Mar&iacute;a Marta V&aacute;squez, detenida-desaparecida el 14 de mayo de 1976 junto a su marido C&eacute;sar Lugones. En ese momento, Mar&iacute;a Marta ten&iacute;a 23 a&ntilde;os de edad, estaba embarazada, era psicopedagoga y realizaba apoyo escolar en una Villa de Bajo Flores.</p>      <p><font size="3"><b>La historia de Marta</b></font></p>      <p>Marta V&aacute;squez naci&oacute; en Bah&iacute;a Blanca y creci&oacute; en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires. El 3 de octubre de 1946 se cas&oacute; con Jos&eacute; Mar&iacute;a V&aacute;squez, diplom&aacute;tico de carrera.</p>      <blockquote> "En La Plata estaba muy contenta, tuve una adolescencia muy feliz y con muy buenos recuerdos. En aquella &eacute;poca las cosas eran muy distintas, viv&iacute;amos de fiesta en fiesta, siempre en reuniones que se hac&iacute;an en casas y clubes. En uno de esos almuerzos, en una estancia cerca de La Plata, conoc&iacute; a mi marido, Jos&eacute; Mar&iacute;a V&aacute;squez. Nos pusimos de novios y a los dos a&ntilde;os nos casamos. &Eacute;l muri&oacute; cuando llev&aacute;bamos 47 a&ntilde;os de casados".  </blockquote>      <p>Siguiendo los destinos de su marido, Marta form&oacute; su hogar en distintos pa&iacute;ses del mundo mientras criaba a sus hijos: Jos&eacute; Mar&iacute;a, Luis Alberto, Rafael Marcelo, Mar&iacute;a Marta, Ra&uacute;l y Gustavo.</p>      <blockquote> "Nosotros tuvimos seis hijos, Mar&iacute;a Marta fue la cuarta y era la &uacute;nica mujer. Primero mi esposo fue nombrado diplom&aacute;tico en Italia y all&aacute; nacieron los tres primeros. Luego en Argentina, nacieron otros dos, y el &uacute;ltimo fue en Chile. &Iacute;bamos con la casa a cuestas para todos lados y, en general, en cada sitio est&aacute;bamos 4 a&ntilde;os. Hace poco me puse a contar y llegu&eacute; a la cuenta de que nos mudamos 17 veces de casa...Yo me dedicaba a los hijos y a acompa&ntilde;ar a mi marido. Con Jos&eacute; Mar&iacute;a &eacute;ramos muy unidos. Tambi&eacute;n ayudaba mucho a los chicos, los tra&iacute;a, los llevaba. Despu&eacute;s se convirti&oacute; en uno de los padres de Plaza de Mayo, aunque siempre temeroso de que me pasara algo". </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="fg2"></a><img src="img/revistas/rcde/n62/n62a16fg2.jpg"></p>      <p><b>El recuerdo de Mar&iacute;a Marta</b></p>      <p>Mar&iacute;a Marta fue la &uacute;nica hija mujer del matrimonio V&aacute;squez Ocampo. Con la ternura de una madre surgen estas palabras desde el coraz&oacute;n que la recuerdan en la inocencia de su infancia y en los ideales de su adolescencia. Acompa&ntilde;ada por el programa Educaci&oacute;n y Memoria, Marta concurri&oacute; a la Esc. N&ordm; 20 DE 19 y a la Esc. N&ordm; 3 DE 13 compartiendo los recuerdos de su hija a partir de las preguntas de los alumnos y alumnas.</p>      <blockquote> "Mi hija se llama Mar&iacute;a Marta V&aacute;squez de Lugones y naci&oacute; el 28 de diciembre de 1952. Era la &uacute;nica mujer entre 5 varones. Mar&iacute;a Marta era incre&iacute;ble. Era psicopedagoga. Ella estudi&oacute; en Per&uacute; y termin&oacute; quinto a&ntilde;o en Argentina porque nos vinimos para nuestro pa&iacute;s". </blockquote>      <p>De ni&ntilde;a &iquest;a qu&eacute; le gustaba jugar?</p>      <blockquote> Mar&iacute;a Marta era una ni&ntilde;a muy femenina, yo me preocupaba porque se criaba entre 5 varones pero ella siempre tuvo sus amiguitas. Jugaba como todas las nenas de su edad: a las mu&ntilde;ecas, a las mesitas y siempre ten&iacute;a alguna amiguita en la casa o iba ella de visita. Era la princesita de la casa a la que todos los hermanos quer&iacute;an. Y obviamente, era la debilidad de su pap&aacute;. </blockquote>      <p>&iquest;Qu&eacute; m&uacute;sica o cantante escuchaba?</p>      <blockquote> Mar&iacute;a Marta, cuando termin&oacute; el secundario y empez&oacute; su carrera de psicopedagoga, junto con sus compa&ntilde;eras, animaba fiestas infantiles. Ella tocaba la guitarra. Despu&eacute;s se dedic&oacute; a cantar folclore y, la verdad, que la m&uacute;sica que escuchaban los chicos de esa &eacute;poca era la de los Beatles. A m&iacute; a veces me molestaba porque dec&iacute;a que hac&iacute;a mucho ruido pero ahora me encanta. </blockquote>      <p>Cu&eacute;ntenos alguna travesura que recuerde</p>      <blockquote> Bueno, despu&eacute;s de tanto tiempo pareciera que nuestros hijos eran perfectos. Yo me acuerdo una vez, cuando Mar&iacute;a Marta ten&iacute;a 2 a&ntilde;os, viv&iacute;amos en Vicente L&oacute;pez, en una casa. Y un d&iacute;a sal&iacute; al patio y no la encontraba. Entonces la empec&eacute; a buscar. &iquest;D&oacute;nde estaba? &iexcl;Estaba caminando por la cornisa de la terraza! &iexcl;Casi me dio un soponcio! No sab&iacute;a c&oacute;mo hacer, llam&eacute; a los hermanos y uno de ellos despacito se acerc&oacute; y la agarr&oacute;. De mis hijos varones tengo miles de travesuras, pero de ella no muchas. </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;C&oacute;mo conoci&oacute; Mar&iacute;a Marta a su marido?</p>      <blockquote> Mar&iacute;a Marta en esa &eacute;poca ya se hab&iacute;a recibido de psicopedagoga y apenas conoci&oacute; a las monjas empez&oacute; a misionar en el sur, en la zona de Mait&eacute;n y en Lago Puelo. As&iacute; conoci&oacute; a su marido, C&eacute;sar Lugones. Se casaron el 15 de septiembre de 1973. Hac&iacute;an el mismo trabajo, ten&iacute;an las mismas ideas... Despu&eacute;s de un tiempo se desilusionaron de c&oacute;mo actuaban algunas personas, autoridades. Ellos llevaron hasta molinos para ense&ntilde;arles a los mapuches a trabajar la tierra. Pero despu&eacute;s supieron que las autoridades se quedaban con las cosas que ellos llevaban. Eso aport&oacute; a que se fueran y pasaran a realizar otro tipo de acciones. Mar&iacute;a Marta, C&eacute;sar y varias de las chicas que secuestraron trabajaban en la villa del Bajo Flores con ni&ntilde;os y j&oacute;venes. Construyeron una guarder&iacute;a para que las madres pudieran ir a trabajar. Ella hac&iacute;a apoyo escolar y cuando faltaba una maestra, me llamaba desesperada y me dec&iacute;a: "&iquest;No pod&eacute;s venir?". Yo soy maestra pero nunca hab&iacute;a ejercido...  </blockquote>      <p><b>La b&uacute;squeda y la lucha con las Madres</b></p>      <p align="center"><a name="fg3"></a><img src="img/revistas/rcde/n62/n62a16fg3.jpg"></p>       <p>El golpe de Estado encontr&oacute; a Marta V&aacute;squez y a su marido lejos del pa&iacute;s, en tierras mexicanas.</p>      <blockquote> "A mi hija se la llevaron el 14 de mayo de 1976 a las tres de la ma&ntilde;ana junto con su marido, C&eacute;sar Amadeo Lugones. Fue de los primeros secuestros. Est&aacute;bamos en M&eacute;xico porque mi marido era Ministro Consejero en la embajada argentina. Nos llamaron a las 5 de la ma&ntilde;ana para avisarnos. No entend&iacute;amos nada. No sab&iacute;amos lo que estaba pasando. Me avis&oacute; uno de mis hijos: 'Mam&aacute;, se llevaron a Mar&iacute;a Marta y a C&eacute;sar'. Pero yo no sab&iacute;a qu&eacute; quer&iacute;a decir ese 'se llevaron'. Entonces le pas&eacute; el tel&eacute;fono a mi marido y sal&iacute; corriendo a despertar al menor y a buscar otro tel&eacute;fono para escuchar lo que hablaban. Nunca imaginamos lo que pas&oacute;. A los chicos se los llevaron en un inmenso operativo que empez&oacute; a las 11 de la noche y termin&oacute; a la madrugada. Se llevaron a siete muchachos. En ese grupo tambi&eacute;n estaba M&oacute;nica Mignone. Ellas eran compa&ntilde;eras de colegio". </blockquote>      <p>Al igual que la mayor&iacute;a de las Madres, la noticia de la desaparici&oacute;n de su hija cambi&oacute; completamente la rutina familiar. En los inicios, el dolor de la b&uacute;squeda fue transitado en soledad pero, poco a poco, las Madres fueron acerc&aacute;ndose y nucle&aacute;ndose llegando a transformarse en un movimiento social de renombre internacional.</p>      <blockquote> "Yo el primer a&ntilde;o no me mov&iacute; tanto. Se mov&iacute;a mi marido. &Eacute;l estaba muy relacionado, era amigo de militares, de aeron&aacute;uticos y de otras fuerzas, y cuando ten&iacute;amos destinos internacionales siempre est&aacute;bamos con ellos...       <p>As&iacute; que para nosotros todav&iacute;a fue m&aacute;s doloroso ver la actitud que tuvieron. A m&iacute; fue como si se me bajara una cortina y esos 43 a&ntilde;os de diplomacia no existieran m&aacute;s. A la canciller&iacute;a s&oacute;lo volv&iacute; como Madre de Plaza de Mayo. No quer&iacute;a ni ver a las mujeres de los diplom&aacute;ticos que se juntaban en las reuniones... algunas hasta dejaron de saludarme. Lo mismo con algunos parientes. Salvo mi pap&aacute;, que nos apoy&oacute; en todo a las Madres. Era el abuelo de Plaza de Mayo y como viv&iacute;a cerca de la Plaza a veces nos junt&aacute;bamos en su casa". </blockquote>      <p>Marta no sab&iacute;a el destino de los j&oacute;venes que desaparec&iacute;an y durante muchos a&ntilde;os alberg&oacute; la esperanza de que volvieran con vida: "Ninguna de nosotras imaginaba lo que pasaba... Fue muy duro todo ese tiempo. Durante los primeros 8 a&ntilde;os yo estaba convencida de que Mar&iacute;a Marta volver&iacute;a, que le estaban haciendo un lavado de cerebro. En 1984 vinieron periodistas de Italia y se quedaron muy sorprendidos cuando yo les dije con vehemencia que estaba segura de que mi hija volver&iacute;a. Hasta me molest&oacute;. Con el tiempo me pregunt&eacute; qu&eacute; habr&aacute;n pensado de m&iacute;... Fue duro saber la verdad, en realidad lo que imaginamos que pas&oacute;, porque es poco lo que sabemos hasta ahora". </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando la secuestraron, Mar&iacute;a Marta estaba embarazada...</p>      <blockquote> "Yo me enter&eacute; bastante despu&eacute;s que mi hija estaba embarazada. No lo sab&iacute;a. Despu&eacute;s fui conociendo lo que dec&iacute;an algunas amigas, incluso me lo dijo una m&eacute;dica que atendi&oacute; a mi hija y que me encontr&oacute; mucho despu&eacute;s a ra&iacute;z de una entrevista en la radio. Estaba de muy poquito. Ya en 1996 supe lo que dijo Adolfo Scilingo (represor de la marina, el primero en hablar p&uacute;blicamente sobre los "vuelos de la muerte"). &Eacute;l dijo que el beb&eacute; habr&iacute;a nacido. Pero yo tengo muchas dudas. Llega un momento en que no sab&eacute;s qu&eacute; pensar...".  </blockquote>      <p>El reclamo de las Madres no se qued&oacute; circunscripto al &aacute;mbito nacional sino que desde un principio intent&oacute; cruzar las fronteras del pa&iacute;s extendiendo el reclamo a &aacute;mbitos internacionales y transmitiendo las palabras de las Madres en b&uacute;squeda de verdad y justicia.</p>      <blockquote> "Yo particip&eacute; en numerosos Congresos en el interior y exterior de la Argentina, representando a la Asociaci&oacute;n de Madres, como ser en el Primer Congreso de la Federaci&oacute;n Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM) en Costa Rica en enero de 1981. Tambi&eacute;n estuve presente en el Coloquio de Par&iacute;s de 1981, im&aacute;genes que quedaron grabadas en m&iacute; para siempre. Lo que viv&iacute; entonces fue completando el largo camino recorrido. Y permiti&eacute;ndome adquirir nuevas experiencias. He asistido en diversas oportunidades a reuniones de la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos de Naciones Unidas. En 1999 fui elegida presidenta de la FEDEFAM, cargo que desempe&ntilde;&eacute; hasta noviembre del 2003". </blockquote>      <p><b>Marta hoy</b></p>       <p align="center"><a name="fg4"></a><img src="img/revistas/rcde/n62/n62a16fg4.jpg"></p>      <blockquote> "Actualmente soy presidenta de la Asociaci&oacute;n Madres de Plaza de Mayo, L&iacute;nea Fundadora. No solo me gusta viajar sino que me gusta todo lo que es el derecho internacional, las normas de Naciones Unidas. Adem&aacute;s de llevar nuestra historia y nuestra lucha, uno de los grandes logros de los organismos de varios pa&iacute;ses fue la Convenci&oacute;n Internacional para la Protecci&oacute;n de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, votada por Naciones Unidas, que entre otras cosas, declara la desaparici&oacute;n forzada de personas como un crimen de lesa humanidad. Esto es muy importante: no es lo mismo que un hijo se muera de una enfermedad a que sea v&iacute;ctima del terrorismo de Estado. La desaparici&oacute;n forzada es un delito de lesa humanidad porque es un delito contra la humanidad, un delito permanente, un delito que no prescribe. Yo suelo decir que el delito es permanente de la misma manera que el dolor de un familiar, de una madre o padre, es un dolor permanente. Y no nos lo pueden cambiar. Cuando sepamos la verdad, quiz&aacute;s tengamos el consuelo de saber pero por ahora el dolor siempre permanece" </blockquote>      <p>Construir la memoria en el &aacute;mbito educativo es uno m&aacute;s de los desaf&iacute;os que asumen las Madres. Marta, como muchas de sus compa&ntilde;eras, transita las aulas dando testimonio de su vida y de su lucha.</p>      <blockquote> "Siempre es una fiesta ir a los colegios, nos maravilla, volvemos con una alegr&iacute;a muy fuerte en el coraz&oacute;n. Cuando vamos a las escuelas con las Madres, el v&iacute;nculo que se establece con los chicos y docentes es impresionante y nos genera una emoci&oacute;n incre&iacute;ble. Volvemos completamente contentas de lo que vemos, de lo que sentimos, porque realmente es una sorpresa dialogar con los chicos: c&oacute;mo se interesan, c&oacute;mo saben, c&oacute;mo nos reciben, las muestras de cari&ntilde;o y respeto que nos brindan. Y esto no ocurre solo con los alumnos de primaria: recuerdo que una vez me invitaron a un jard&iacute;n de infantes y qued&eacute; asombrada con esos chiquitos. Los maestros deben seguir adelante cada d&iacute;a m&aacute;s con esta tarea, no tienen que cambiar. Para nosotras es una gran tranquilidad pensar que el futuro est&aacute; en manos de esta excelente juventud. Esto nos da la pauta de que realmente vamos bien: con educaci&oacute;n, la historia no puede repetirse. Estamos m&aacute;s tranquilas, pensamos que no va a haber m&aacute;s dictaduras, que el "Nunca m&aacute;s" es posible".</p>       <p>"Las Madres estamos recorriendo un largo camino todav&iacute;a. Y en distintos momentos, hemos tenido prioridades. Ahora que vemos tantas cosas que ya han pasado y que se han cumplido, nuestra inquietud es la esperanza de ver qui&eacute;nes van a seguir nuestra tarea, nuestros pensamientos, nuestro accionar. En todos estos a&ntilde;os, las Madres salimos a la calle sin saber lo que &iacute;bamos a hacer pero realmente alguien nos ilumin&oacute;. Nosotros decimos siempre que fueron ellos, nuestros hijos, quienes nos marcaron el camino y poco a poco hemos llegado a este punto. Hoy la memoria nos resulta indispensable para el futuro. No se puede perder, es nuestra esperanza de aquellos que nos van a seguir, que van a ense&ntilde;ar a la juventud, a los ni&ntilde;os. Cuando vamos a las escuelas, es el futuro el que nos est&aacute; hablando". </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Las Madres hoy...</b></p>      <p align="center"><a name="fg5"></a><img src="img/revistas/rcde/n62/n62a16fg5.jpg"></p>       <p>Marta, con sus palabras, contin&uacute;a legando su ejemplo de resistencia, de vida y de esperanza: "Hoy tenemos la suerte de poder decir que las Madres no caminan solas. Tenemos mucha gente alrededor. Tenemos mucha gente del pueblo que asume nuestra lucha, que la comprende y la defiende. Por eso decimos que no hay que parar, hay que seguir. No hay que perder la esperanza. Nuestra vida es esta: la defensa de los derechos humanos para que reinen en el mundo, que haya paz y que haya justicia. Es la &uacute;nica manera que nuestros pueblos puedan vivir en paz. Nosotras estamos viejas, seguimos y seguiremos hasta el fin de nuestros d&iacute;as. Y estamos felices porque tenemos quienes tomen la posta".</p>      <blockquote> "La memoria no puede olvidarse, tiene que estar siempre presente porque nuestros hijos ofrendaron la vida por su pueblo, para que hubiera un pa&iacute;s con libertad, con paz y bienestar para todos. Eso lo deseaban nuestros hijos y eso mismo lo pedimos hoy nosotras".  </blockquote>   </FONT>      ]]></body>
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