<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-3916</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Colombiana de Educación]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. colomb. educ.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-3916</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Pedagógica Nacional de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-39162016000200001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Educación, subjetividades y memoria en procesos de transición política]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[Martha Cecilia]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sandra Patricia]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<numero>71</numero>
<fpage>13</fpage>
<lpage>22</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-39162016000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-39162016000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-39162016000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p align="right"><b>Presentaci&oacute;n monogr&aacute;fico </b></p>      <p align="center"><font size="4"><b>Educaci&oacute;n, subjetividades y memoria en procesos de transici&oacute;n pol&iacute;tica </b></font></p>      <p>En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se vienen posicionando con creciente inter&eacute;s en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n y en los campos de las ciencias humanas y sociales asuntos relacionados con el pasado reciente, que han puesto en primer plano las tensiones entre historia y memoria con relaci&oacute;n a su abordaje. Fruto de diferentes coyunturas hist&oacute;ricas -como las transiciones a la democracia en pa&iacute;ses que padecieron dictaduras, las tomas de conciencia frente a pasados traum&aacute;ticos, los procesos de reflexi&oacute;n ante conflictos sociales y pol&iacute;ticos de larga data- y ante las din&aacute;micas y dimensiones de los procesos de conformaci&oacute;n de las identidades nacionales, y de la emergencia de nuevos movimientos y actores sociales que reivindican espacios en la arena p&uacute;blica y en las pol&iacute;ticas estatales, esta serie de acontecimientos ha propiciado la formaci&oacute;n de un campo de estudios sobre la memoria al que han contribuido distintas disciplinas y saberes cuya consolidaci&oacute;n se ha dado a partir de la segunda mitad del siglo XX y que encuentra desarrollos desiguales en varios de los pa&iacute;ses del continente latinoamericano a partir de la d&eacute;cada de los 80.</p>      <p>La consolidaci&oacute;n de este nuevo campo de problemas ha propiciado la configuraci&oacute;n de un amplio espectro de categor&iacute;as como memoria social, memoria colectiva, memoria hist&oacute;rica, memoria p&uacute;blica, pol&iacute;ticas de la memoria, pol&iacute;ticas del recuerdo, entre otras, que han contribuido a comprender la actualidad y las distintas formas de gesti&oacute;n del pasado en los presentes conflictivos de sociedades que se enfrentan a procesos de transici&oacute;n pol&iacute;tica y jur&iacute;dica (acciones penales alternativas, derechos de las v&iacute;ctimas, reformas institucionales y comisiones de la verdad) a partir de los cuales se proyectan nuevos escenarios pol&iacute;ticos. Las reflexiones dadas en este campo tienen implicaciones en el &aacute;mbito educativo al propiciar la circulaci&oacute;n de nuevos modos de comprensi&oacute;n de la memoria y su papel en la formaci&oacute;n de los sujetos y al situar en la agenda investigativa preocupaciones en torno a la transmisi&oacute;n, apropiaci&oacute;n y reelaboraci&oacute;n de los acontecimientos del pasado reciente referidos a la violencia pol&iacute;tica y a la configuraci&oacute;n de las subjetividades.</p>      <p>En particular, el reto m&aacute;s importante al que se enfrenta la sociedad colombiana es incorporar en sus pr&aacute;cticas culturales y educativas la construcci&oacute;n de escenarios de paz mediados por las herencias de la guerra y por los desaf&iacute;os institucionales y normativos derivados de los acuerdos de La Habana. No es suficiente pensar la incorporaci&oacute;n de la paz como nuevo referente &eacute;tico mediante el mandato estatal de la Ley 1732 de 2014 y el Decreto 1038 de 2015, si no existe una reflexi&oacute;n decantada acerca del pasado reciente que permita establecer los alcances de los actuales acuerdos frente a las pr&aacute;cticas b&eacute;licas constitutivas de las realidades locales, las articulaciones y los divorcios entre las pol&iacute;ticas requeridas para la paz y las impuestas para la educaci&oacute;n y las experiencias internacionales que sirvan de referente de comparaci&oacute;n hist&oacute;rico desde el cual abordar cr&iacute;ticamente nuestro presente.</p>      <p>Es en esta direcci&oacute;n, que en el marco de dos proyectos de investigaci&oacute;n en curso en la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional<Sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></Sup>, hemos decidido organizar un n&uacute;mero monogr&aacute;fico sobre algunas de las aristas mencionadas. Para ello hemos invitado a colaborar a diferentes investigadores nacionales e internacionales, quienes de manera generosa han aceptado compartir sus experiencias y sus hallazgos investigativos en t&oacute;picos que recrean problem&aacute;ticas que van desde los procesos de justicia transicional en Sud&aacute;frica y Sierra Leona, los rasgos principales de las pol&iacute;ticas de memoria y sus entre-cruzamientos con la educaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina, as&iacute; como diversas experiencias en el marco de constituci&oacute;n de subjetividades en contextos conflictivos, asuntos que, al mismo tiempo, est&aacute;n cruzados con los debates te&oacute;ricos que el abordaje y tratamiento de esta serie de problem&aacute;ticas ha implicado en la configuraci&oacute;n de un campo de estudios en torno a la memoria y a la historia del pasado reciente. As&iacute; las cosas, el monogr&aacute;fico se propuso abordar desde diversos &aacute;ngulos sociales, geograf&iacute;as continentales, perspectivas profesionales y voces argumentales, la preocupaci&oacute;n acad&eacute;mica por ampliar la comprensi&oacute;n del pasado reciente y la violencia pol&iacute;tica como categor&iacute;as en disputa en los tiempos que corren.</p>      <p>Aunque toda agrupaci&oacute;n tem&aacute;tica posee alg&uacute;n grado de arbitrariedad, hemos organizado las colaboraciones que integran el monogr&aacute;fico en tres grandes partes, a saber: intersecciones entre pol&iacute;ticas de la memoria y pol&iacute;ticas educativas; acercamientos en torno a la ense&ntilde;anza-aprendizaje del pasado reciente; vivencias de violencia pol&iacute;tica, resistencia y configuraci&oacute;n de subjetividades. Finalmente, en un cuarto apartado, incluimos a manera de homenaje la reedici&oacute;n de una entrevista, publicada a&ntilde;os atr&aacute;s en nuestra revista, al historiador Jaime Jaramillo Uribe, fallecido el 25 de octubre de 2015.</p>      <p><font size="3"><b>Intersecciones entre pol&iacute;ticas de la memoria y pol&iacute;ticas educativas </b></font></p>      <p>En esta primera secci&oacute;n del monogr&aacute;fico incluimos cinco art&iacute;culos que abordan el an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas de memoria y las pol&iacute;ticas educativas en los cuales se dejan entrever las diversas tensiones, encuentros y desencuentros entre estos dos campos en diversos pa&iacute;ses. Los dos primeros se acercan a las pol&iacute;ticas de memoria a trav&eacute;s de las discusiones respecto a la justicia transicional (Bevernage) y a la justicia social (Pl&aacute;), categor&iacute;as que han encontrado posicionamiento desde las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX como fruto de diversos acontecimientos hist&oacute;ricos y de la visibilizaci&oacute;n de sujetos sociales que demandan por su reconocimiento en la esfera p&uacute;blica. Los otros tres art&iacute;culos (Herrera y Pertuz; De Am&eacute;zola y D'Achary; Rubio) se detienen en las pol&iacute;ticas de memoria en Chile, Argentina y Colombia y sus diversas expresiones en la pol&iacute;tica educativa para se&ntilde;alar las modificaciones que han tenido lugar en diversas coyunturas. Miremos brevemente algunas de sus especificidades.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Berber Bevernage lleva a cabo un an&aacute;lisis de la presencia de los discursos historiogr&aacute;ficos en las comisiones de verdad, una figura jur&iacute;dica que ha cobrado relevancia en el campo de la justicia transicional en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y que &eacute;l define como "aquellos cuerpos semi-judiciales que, en contraste con los tribunales penales o tribunales de guerra, no pueden sentenciar o castigar, sino que ofrecen <i>un decir la verdad </i>oficialmente sancionado como fuente alternativa de justicia". La hip&oacute;tesis que sostiene el autor, con base en las comisiones de verdad que fueron instituidas en Sud&aacute;frica y en Sierra Leona, es la de que "con la creciente inversi&oacute;n pol&iacute;tica en comisiones de verdad, y con la celebraci&oacute;n de la verdad hist&oacute;rica a nivel mundial, la historia se ha trasladado al centro de la escena de la gesti&oacute;n &eacute;tico-pol&iacute;tica del pasado colectivo".</p>      <p>Lo anterior ha dado lugar a numerosas tensiones entre el tipo de discurso historiogr&aacute;fico (moderno) que se pone a circular en el campo de la justicia transicional y el tipo de memoria con la que se trata ("la memoria de los ultrajes" en las cuales el pasado no pasa), las cuales est&aacute;n mediadas por concepciones diferentes del tiempo y de las relaciones pasado-presente. Para el autor, la mayor paradoja de las comisiones de verdad es que aunque en ellas se parte del supuesto de dar cuenta de hechos del pasado "que no pasan" (movilizados por la "memoria de los ultrajes"), ellas "recurren al discurso hist&oacute;rico moderno precisamente porque se niegan a la idea de la <i>presencia </i>o <i>persistencia </i>del pasado".</p>      <p>El tema de la justicia en torno a grupos que no han sido reconocidos y que han adquirido visibilidad en el &uacute;ltimo siglo es abordado por Sebasti&aacute;n Pl&aacute; desde un &aacute;ngulo que enfatiza en la problem&aacute;tica actual referente a la educaci&oacute;n como parte integral de la justicia social, a partir del estudio comparado de los programas curriculares de Chile, M&eacute;xico, Ecuador y Bolivia para evidenciar la forma como se abordan los procesos de conquista y colonizaci&oacute;n que tuvieron lugar en los siglos XV y XVI. El autor se propone en su an&aacute;lisis se&ntilde;alar las relaciones de poder que subyacen en las narraciones hist&oacute;ricas en torno a los grupos subalternos, sopesando, al mismo tiempo, el tipo de proyecto educativo que podr&iacute;a responder de manera m&aacute;s adecuada "a las exigencias de reconocimiento" de dichos grupos. As&iacute; mismo, el trabajo de Pl&aacute; nos alerta en torno a la temporalidad que tienen problem&aacute;ticas actuales cuya g&eacute;nesis hist&oacute;rica se remonta siglos atr&aacute;s y que nos llevan a considerar el complejo despliegue de memorias de corta, mediana y larga duraci&oacute;n.</p>      <p>El art&iacute;culo de Martha Cecilia Herrera y Carol Pertuz recrea los principales derroteros de las pol&iacute;ticas de memoria en Chile, Argentina y Colombia y sus expresiones en el marco de las pol&iacute;ticas educativas, a partir de los acontecimientos de violencia pol&iacute;tica que han tenido lugar en el &aacute;mbito latinoamericano desde las d&eacute;cadas de los 60 y 70 del siglo XX, los cuales condujeron a la puesta en marcha de estrategias de terrorismo de Estado a trav&eacute;s de dictaduras en los dos primeros pa&iacute;ses, y de un r&eacute;gimen de democracia restringida en Colombia, pa&iacute;s en el que todav&iacute;a contin&uacute;a vigente el conflicto armado. Las autoras se&ntilde;alan la incidencia de la pedagog&iacute;a y la cultura del miedo en estos contextos y sus incidencias sobre las subjetividades, as&iacute; como la forma en que desde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se ha tratado de contrarrestarlas en el marco de reg&iacute;menes democr&aacute;ticos que apoyan su legitimidad en la doctrina de los derechos humanos. En el trabajo se hace hincapi&eacute; en la prevalencia en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de una mirada individualista sobre los derechos humanos y en el paradigma del sujeto-v&iacute;ctima que acota la comprensi&oacute;n del sujeto solo a la experiencia del sufrimiento, lo cual sustrae a las v&iacute;ctimas las posibilidades de empoderamiento como sujetos pol&iacute;ticos al tiempo que limita la ampliaci&oacute;n del universo de afectados por los procesos de violencia al conjunto de la sociedad. Con su investigaci&oacute;n en torno a varios pa&iacute;ses, Herrera y Pertuz se proponen "resaltar la riqueza que puede entra&ntilde;ar una mirada que nos permita superar una tendencia autorreferencial y nos posibilite, al mismo tiempo, observar las confluencias de historias compartidas en Latinoam&eacute;rica".</p>      <p>El art&iacute;culo de Graciela Rubio se detiene en el an&aacute;lisis de los derroteros que han guiado las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de memoria en Chile y la mayor o menor expresi&oacute;n en ellas de la memoria social, mostrando sus incidencias en las pol&iacute;ticas educativas y en el curr&iacute;culo de Historia y Ciencias Sociales. Seg&uacute;n su punto de vista, estas pol&iacute;ticas subordinaron la memoria social a los imperativos de la memoria oficial (que ella se&ntilde;ala como memoria hegem&oacute;nica), "debilitando la visi&oacute;n del pasado como un hecho hist&oacute;rico, reforzando una subjetividad social que no ha podido construir una expresi&oacute;n temporalizada de s&iacute; misma". Seg&uacute;n la autora, la memoria colectiva en Chile deja entrever la persistencia de una cultura pol&iacute;tica transgeneracional en la que, si bien se comparte el reconocimiento sobre el pasado traum&aacute;tico y el paso a los gobiernos de transici&oacute;n, "presenta una alta ideologizaci&oacute;n que determina las transmisiones intergeneracionales de memoria". En esta direcci&oacute;n Rubio aboga por un acercamiento cr&iacute;tico, desde los espacios de formaci&oacute;n, a trav&eacute;s de una pedagog&iacute;a de la memoria basada en un di&aacute;logo entre Memoria e Historia "para el futuro de una ciudadan&iacute;a memorial".</p>      <p>Por su parte, Gonzalo de Am&eacute;zola y Claudia D'Achary muestran las caracter&iacute;sticas de las pol&iacute;ticas de memoria sobre la &uacute;ltima dictadura en Argentina y las relaciones cambiantes que se han dado en torno a ellas entre sectores estatales y organizaciones emprendedoras de la memoria. Se&ntilde;alan c&oacute;mo desde mediados de la d&eacute;cada de los 90 existe consenso sobre la importancia de abordar dicha experiencia en la formaci&oacute;n ciudadana de las nuevas generaciones, aunque, al mismo tiempo no dejan de se&ntilde;alar las ambig&uuml;edades que han caracterizado las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y sus despliegues en las pol&iacute;ticas educativas. A partir de all&iacute; los autores muestran que esta problem&aacute;tica entr&oacute; en la escuela desde la reforma educativa de 1993, primero de manera t&iacute;mida y, progresivamente, con mayor fuerza, a partir de 2006, debido, en muy buena parte, al impulso dado a las pol&iacute;ticas de memoria por parte de N&eacute;stor Kirchner. En esta direcci&oacute;n, se interesan por estudiar el tratamiento dado al pasado reciente en las escuelas primarias en la Provincia de Buenos Aires, ya que en ella se concentra casi el 40 % del total de las escuelas en el pa&iacute;s. Con este tipo de investigaciones se pretende llenar un vac&iacute;o sobre estudios emp&iacute;ricos respecto a este nivel de ense&ntilde;anza, en donde la presencia de las pol&iacute;ticas de memoria ha sido m&aacute;s tard&iacute;a. As&iacute; mismo, el an&aacute;lisis emp&iacute;rico deja al descubierto las dificultades que el tratamiento de esta problem&aacute;tica contin&uacute;a teniendo en los establecimientos escolares, en parte porque el pasado reciente relacionado con la dictadura sigue siendo un tema controversial y tambi&eacute;n por la insuficiente preparaci&oacute;n de maestros y maestras para su abordaje pedag&oacute;gico, lo cual puede conducir al peligro de su banalizaci&oacute;n.</p>      <p><font size="3"><b>Acercamientos en torno a la ense&ntilde;anza-aprendizaje del pasado reciente </b></font></p>      <p>Las preocupaciones sobre el pasado reciente han tenido dentro de sus principales retos lo relacionado con la transmisi&oacute;n de las experiencias que sociedades, grupos e individuos han vivido, con el fin de proporcionar reflexiones que permitan sedimentar dichas experiencias, a trav&eacute;s de mediaciones pedag&oacute;gicas, en el sentido amplio del t&eacute;rmino, que posibiliten su apropiaci&oacute;n cr&iacute;tica por parte de las nuevas generaciones en clave de justicia social y de cultura pol&iacute;tica democr&aacute;tica. Las experiencias de Chile y Argentina, por ejemplo, nos muestran, c&oacute;mo se aborda en la secci&oacute;n anterior, los esfuerzos por configurar el tejido social de los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos posteriores a las dictaduras, a lo largo de sus cuatro d&eacute;cadas de funcionamiento. En este &uacute;ltimo sentido, son numerosos los debates que han atravesado el campo intelectual tanto respecto a la posibilidad de abordar el pasado reciente desde una perspectiva hist&oacute;rica, campo en disputa entre los diferentes cientistas sociales, como a sus formas de abordaje con fines educativos y pedag&oacute;gicos.</p>      <p>A recrear y tensionar algunos de los aspectos relacionados con esta problem&aacute;tica, contribuyen los trabajos de Torres, Padilla y Berm&uacute;dez, Arias, Martino y Patierno, los cuales abordan algunas aristas referidas a la ense&ntilde;anza y al aprendizaje del pasado reciente, desde diversos acercamientos, incluido el an&aacute;lisis de textos y materiales de uso escolar y de propuestas pedag&oacute;gicas para su tratamiento, as&iacute; como las posibilidades formativas que tiene el trabajo con producciones audiovisuales, en especial cinematogr&aacute;ficas.</p>      <p>El art&iacute;culo de Lorena Torres aborda, para el caso de Colombia, las tensiones entre las pol&iacute;ticas de memoria y las maneras como a trav&eacute;s de diversas disposiciones legislativas se ha pretendido su tratamiento en el campo educativo. Al respecto, la autora se pregunta por los retos que tiene la escuela en el campo curricular, en el contexto de posibles posacuerdos con los grupos armados. Para ella, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas aluden a los mandatos jur&iacute;dicos referidos a esta problem&aacute;tica "con ep&iacute;grafe de <i>Deber de la memoria, </i>sin previsi&oacute;n a transformaciones notorias en el sentido del acto educacional". En su trabajo, la autora aporta una serie de reflexiones sobre las categor&iacute;as de memoria, historia y conflicto, desde el enfoque de la historia reciente, al tiempo que detalla las disposiciones legislativas relacionadas con la educaci&oacute;n en lo referente a los problemas que ata&ntilde;en al conflicto armado colombiano. En sus palabras, la serie de interrogantes que esta problem&aacute;tica suscita "nos convocan a pensar los discursos hist&oacute;ricos en la escuela como parte del lenguaje de la pol&iacute;tica educativa y la pol&iacute;tica de la memoria".</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ang&eacute;lica Padilla y &Aacute;ngela Berm&uacute;dez se plantean las posibilidades de la ense&ntilde;anza cr&iacute;tica de la historia reciente del conflicto armado colombiano, como parte de una investigaci&oacute;n m&aacute;s amplia sobre Colombia, Estados Unidos y Espa&ntilde;a, para lo cual hacen un an&aacute;lisis comparativo del tratamiento al conflicto armado colombiano, a partir de tres manuales escolares de reciente edici&oacute;n, con el informe <i>&iexcl;Basta Ya! </i>publicado por el Grupo de Memoria Hist&oacute;rica, al considerar que dicho material tambi&eacute;n circula en las instituciones escolares. Para las autoras, el tratamiento dado al conflicto en estos materiales a partir del an&aacute;lisis de su estructura narrativa, las explicaciones de las causas de la violencia y la representaci&oacute;n de la experiencia de las v&iacute;ctimas, indica varias de las limitaciones de los manuales para dar cuenta de miradas comprehensivas sobre el conflicto, al estar marcados por la unilinealidad y por miradas que solo dejan entrever la voz del Estado a trav&eacute;s de las disposiciones legislativas. En contraste, un documento como el <i>&iexcl;Basta Ya! </i>permite, seg&uacute;n su an&aacute;lisis, mayores posibilidades para el abordaje pedag&oacute;gico del conflicto, en la medida en que el tratamiento hist&oacute;rico es m&aacute;s complejo, al tiempo que adem&aacute;s de la voz del Estado se visibilizan las voces de otros actores sociales, incluidas las de las v&iacute;ctimas. Seg&uacute;n las autoras la intencionalidad de su trabajo investigativo es ayudar "a las nuevas generaciones a entender cr&iacute;ticamente la historia del pa&iacute;s, de manera tal que se normalice el conflicto y se des-normalice la violencia". Este art&iacute;culo lo presentamos tanto en versi&oacute;n en espa&ntilde;ol, como en ingl&eacute;s.</p>      <p>Por su parte, Diego Arias lleva a cabo una reflexi&oacute;n en torno al sentido pol&iacute;tico del acto de educar, entendido como la creaci&oacute;n de "condiciones de posibilidad para que los escolares se asuman como sujetos capaces de modificar su realidad", para lo cual lleva a cabo algunas reflexiones en torno a la memoria y a la historia reciente, posteriormente discute las posibilidades que tienen las estrategias audiovisuales para abordar el pasado reciente en el aula, haciendo aportes espec&iacute;ficos respecto a los usos del cine y del documental pol&iacute;tico en Colombia. En un sentido similar, Mabel Martino y Nicol&aacute;s Patierno se detienen, para el caso de Argentina, en los usos pedag&oacute;gicos del cine, al considerar sus potencialidades, para lo cual hacen un apretado recorrido sobre los principales hitos que han caracterizado la historia reciente Argentina y sus incidencias en el campo educativo y las formas como esta podr&iacute;a ser abordada a trav&eacute;s de la abundante produci&oacute;n cinematogr&aacute;fica que en Argentina se ha encargado de narrar algunas de sus aristas.</p>      <p><font size="3"><b>Vivencias de violencia pol&iacute;tica, resistencia y configuraci&oacute;n de subjetividades </b></font></p>      <p>El conjunto de art&iacute;culos que componen este apartado visibiliza, desde diferentes entradas, la emergencia de nuevos discursos que dan cuenta de las estrategias mediante las cuales los sujetos tramitan sus demandas y elaboran sus experiencias de vida. En este sentido, con creciente importancia, en escenarios p&uacute;blicos y privados, otras voces se pronuncian por el <i>nosotros hist&oacute;rico, </i>en la idea de la comprensi&oacute;n del pasado que nos explica, pero que a la vez nos desconcierta y nos desborda. Dentro de estas estrategias, adquiere relevancia la potencia de las memorias en sus distintas formas, narrativas, est&eacute;ticas, expresivas, performativas, como lugares de enunciaci&oacute;n de las subjetividades, que se configuran al calor de estas tensiones sociales, acompa&ntilde;adas por las disputas que provoca la lectura de pasados que se resisten a ser olvidados. Un acercamiento a la mirada de los sujetos que testimonian la historia reciente constituye una oportunidad clave para entender las m&uacute;ltiples capas que tejen el entramado social que como naci&oacute;n nos configura. Tambi&eacute;n representa una especie de compensaci&oacute;n anal&iacute;tica contra lecturas homog&eacute;neas, planas y dicot&oacute;micas que han caracterizado las versiones hegem&oacute;nicas respecto a violencias pasadas y presentes.</p>      <p>En este sentido, trabajos como los de S&aacute;nchez-Blake, Eraso, Castillo y Caicedo, develan la potencialidad pedag&oacute;gica de las experiencias de organizaciones sociales como las de la Ruta Pac&iacute;fica de las Mujeres (S&aacute;nchez-Blake) y las Comunidades de Paz de Urab&aacute; (Eraso), se&ntilde;alando las maneras como abren caminos para visibilizar los hechos de violencia pol&iacute;tica que han afectado a los sujetos, as&iacute; como las formas en que los han tramitado a trav&eacute;s de la organizaci&oacute;n colectiva y de trabajos de memoria que visibilizan sus posibilidades tanto en el orden material como simb&oacute;lico, y se sit&uacute;an m&aacute;s all&aacute; de las representaciones de victimizaci&oacute;n privilegiadas por la pol&iacute;tica oficial.</p>      <p>As&iacute;, seg&uacute;n Elvira S&aacute;nchez-Blake, "las organizaciones de mujeres han desarrollado un amplio espectro de iniciativas de memoria representadas en repertorios simb&oacute;licos a trav&eacute;s de pr&aacute;cticas art&iacute;sticas, activismo y educaci&oacute;n" que posibilitan transformaciones "en la concientizaci&oacute;n sobre los derechos y las capacidades de las mujeres &#91;...&#93;; creando el espacio necesario para abordar la transici&oacute;n hacia una cultura de paz en Colombia". Seg&uacute;n la autora:</p>      <blockquote>Se trata de superar la victimizaci&oacute;n y el asistencialismo para entrar en la etapa de agencia y liderazgo y avanzar en la aplicaci&oacute;n de la agenda pol&iacute;tica propuesta por la Ruta Pac&iacute;fica para la transici&oacute;n hacia la paz en Colombia.</blockquote>      <p>Por su parte Eraso lleva al aula la experiencia de las comunidades de Paz de Urab&aacute; recogiendo la serie de iniciativas que all&iacute; han tenido lugar en torno a la b&uacute;squeda de paz y la manera como, desde su accionar colectivo, han resignificado las categor&iacute;as que en torno a paz, democracia y conflicto circulan en el campo de la memoria p&uacute;blica. Su prop&oacute;sito es trascender en el espacio escolar las fisuras entre lo que se ense&ntilde;a y la realidad hist&oacute;rica y potenciar la formaci&oacute;n pol&iacute;tica a partir de un acercamiento a las memorias de las v&iacute;ctimas "desde la problematizaci&oacute;n del conflicto armado regional", para lo cual se basa en las pol&iacute;ticas de la memoria acrisoladas en el trasegar de las comunidades de Paz en Urab&aacute;.</p>      <p>A este n&uacute;cleo reflexivo se une el trabajo de Elizabeth Castillo y Jos&eacute; Antonio Caicedo, en el cual se refiere una experiencia llevada a cabo en el pac&iacute;fico nari&ntilde;ense por parte de organizaciones de consejos comunitarios del litoral, enmarcada dentro de la etnoeducaci&oacute;n y sus posibilidades pedag&oacute;gicas para contribuir a "la reparaci&oacute;n y la dignificaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas del conflicto", categor&iacute;a apropiada y reelaborada por parte del movimiento social afrocolombiano. Los autores destacan, entre otros aspectos, la interpelaci&oacute;n que desde estas comunidades se hace a la acepci&oacute;n que la pol&iacute;tica p&uacute;blica ha dado a la etnoeducaci&oacute;n, la cual se encuentra acotada al "mundo escolar", mostrando repertorios educativos y pedag&oacute;gicos que como movimiento han acumulado en diversos escenarios sociales y que deben ser apropiados en clave de formaci&oacute;n. En estos trabajos se ponen de presente los nexos entre las memorias individuales y colectivas, sus modulaciones en los planos regional y local, as&iacute; como la articulaci&oacute;n entre memorias de corta duraci&oacute;n y memorias largas, que sit&uacute;an los hechos del conflicto armado como parte de una saga de largo aliento que lleva a que ciertas comunidades signifiquen las afectaciones de la guerra "reciente" como parte de procesos de saqueo, explotaci&oacute;n y disputas territoriales que tienen antecedentes en la conquista y la colonizaci&oacute;n.</p>      <p>Finalmente, los art&iacute;culos de Miller P&eacute;rez y de Amanda Cort&eacute;s, nos hablan de los sujetos escolares y las secuelas de la guerra. El primero de ellos, se refiere a las memorias de j&oacute;venes escolares en el sur del Casanare que diez a&ntilde;os atr&aacute;s eran ni&ntilde;os y vivieron hechos de violencia pol&iacute;tica entre el 2003 y el 2004. P&eacute;rez indica que adem&aacute;s de haber pasado diez a&ntilde;os de estos sucesos, la zona dej&oacute; de ser un lugar en disputa territorial entre los actores armados, lo cual posibilita un mejor acercamiento a los trabajos de la memoria. A trav&eacute;s de su investigaci&oacute;n el autor muestra los v&iacute;nculos entre "la memoria narrativa y la violencia pol&iacute;tica como polos de producci&oacute;n de sentido en contextos de guerra y confrontaci&oacute;n".</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su parte, el trabajo de Amanda Cort&eacute;s se plantea, a partir de una investigaci&oacute;n que recoge relatos de maestros en escuelas de los departamentos de Caquet&aacute;, Putumayo y Sincelejo, c&oacute;mo se configuran los espacios escolares y se constituyen las subjetividades de sus actores en territorios dominados por el conflicto armado. Para ello, la autora parte de una pregunta central: &iquest;c&oacute;mo se resisten estas escuelas a las pol&iacute;ticas de muerte y se recrean, en y por la vida, en circunstancias de excepci&oacute;n? As&iacute;, Cort&eacute;s afirma que en lugar de aceptar el <i>fracaso </i>de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en educaci&oacute;n se requiere pensar</p>      <blockquote>que estamos frente a pr&aacute;cticas de gobierno de esa poblaci&oacute;n en circunstancias <i>de excepci&oacute;n </i>en las que la l&iacute;nea entre la protecci&oacute;n de su vida y la promoci&oacute;n de su muerte (f&iacute;sica o simb&oacute;lica) comienza a ser cada vez m&aacute;s tenue. </blockquote>      <p>En este sentido, el prop&oacute;sito es hacer "una lectura m&aacute;s antropol&oacute;gica, que reconozca en las voces de quienes viven el d&iacute;a a d&iacute;a de la guerra un saber leg&iacute;timo que interpele cualquier prescripci&oacute;n pol&iacute;tica o cient&iacute;fica".</p>      <p><font size="3"><b>Homenaje a Jaime Jaramillo Uribe (1917-2015)</b></font></p>      <p>Como lo mencionamos inicialmente, adem&aacute;s de las tres secciones que integran nuestro monogr&aacute;fico, hemos incluido la reedici&oacute;n de una entrevista publicada en esta misma revista en el a&ntilde;o de 1994 al historiador colombiano Jaime Jaramillo Uribe, fallecido el 25 de octubre de 2015, como un homenaje a este gran maestro que al igual que otros grandes intelectuales se formaron en la Escuela Normal Superior, instituci&oacute;n que se configur&oacute; en una de las matrices humanas y epistemol&oacute;gicas m&aacute;s importantes de las Ciencias Sociales en el pa&iacute;s. En esta entrevista est&aacute;n vigentes los debates en torno a la configuraci&oacute;n del campo de la educaci&oacute;n que se empezaron a dar desde las primeras d&eacute;cadas del siglo XX en Colombia cuando a trav&eacute;s de las Facultades de Educaci&oacute;n se introdujo la pedagog&iacute;a como un saber espec&iacute;fico, cuyas aproximaciones entraron en fricci&oacute;n con los saberes que se introdujeron en 1936 con la reci&eacute;n creada Escuela Normal Superior (la cual dio pas&oacute; a la desaparici&oacute;n de las Facultades de Educaci&oacute;n), y en la cual se postul&oacute; la idea de las Ciencias de la Educaci&oacute;n como el espacio propicio para la formaci&oacute;n de los futuros maestros, situando a la pedagog&iacute;a como uno de los saberes que integraban dicho espacio. As&iacute; mismo, uno de los aportes fundamentales de la Normal Superior respecto a la formaci&oacute;n de profesores, se relaciona con el lugar estrat&eacute;gico dado a la investigaci&oacute;n sobre los problemas sociales, pol&iacute;ticos, culturales y educativos del pa&iacute;s, algo en consonancia con el proyecto de modernizaci&oacute;n acu&ntilde;ado durante la Revoluci&oacute;n en Marcha. El contexto de retracci&oacute;n ideol&oacute;gica que marc&oacute; el periodo posterior a la Revoluci&oacute;n en Marcha, denominado la Reacci&oacute;n Conservadora, as&iacute; como las disputas en torno a la orientaci&oacute;n en la formaci&oacute;n de maestros, entre liberales y conservadores, trazaron los destinos de esta instituci&oacute;n que fue desmontada con el retorno de los gobiernos conservadores para dar paso a lo que posteriormente ser&iacute;an la Universidad Pedag&oacute;gica y Tecnol&oacute;gica de Tunja (UPTC) y la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional (UPN).</p>      <p>Este homenaje a Jaime Jaramillo Uribe en un n&uacute;mero como este tiene el prop&oacute;sito de reconocer los aportes de los intelectuales que han pensado de manera cr&iacute;tica el pa&iacute;s, porque han sido capaces de abordar las problem&aacute;ticas m&aacute;s agudas con un inter&eacute;s acad&eacute;mico y pol&iacute;tico. En un contexto como el actual imperan explicaciones reduccionistas donde la simplificaci&oacute;n de los enunciados se impone sobre las investigaciones de largo aliento que, como las de Jaramillo, son capaces de superar las posturas fundadas en la ortodoxia para abrir caminos al an&aacute;lisis de la realidad hist&oacute;rica colombiana desde enfoques como la historia social y cultural, campo en el que Jaramillo fue pionero y abri&oacute; escuela.</p>      <p align="right"><i>Martha Cecilia Herrera    <br> Sandra Patricia Rodr&iacute;guez    <br> Editoras</i></p>   <hr>      <p><font size="3"><b>Notas</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><Sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></Sup> Estos proyectos son: <i>Educaci&oacute;n y pol&iacute;ticas de la memoria en Am&eacute;rica Latina. Por una pedagog&iacute;a de la memoria m&aacute;s all&aacute; del paradigma del sujeto v&iacute;ctima. 2015-2016. </i>C&oacute;digo DPG-418-15 y <i>An&aacute;lisis de las investigaciones sobre el paramilitarismo: estudios regionales (Antioquia, Sucre, Meta y Bogot&aacute;) y del paramilitar como victimario. 2015 -2016. </i>C&oacute;digo DCS 414-15.</p>  </font>      ]]></body>
</article>
