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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">       <p align="center"><font size="4"><b>Jaime Jaramillo Uribe: la historia, la pedagog&iacute;a y las ciencias sociales</b></font><sup>*</sup></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Jaime Jaramillo Uribe: History, Pedagogy and Social Sciences</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Jaime Jaramillo Uribe: Historia, pedagog&iacute;a e ciencias sociais</b></font></p>       <p align="center">Martha Cecilia Herrera<sup>**</sup>    <br>    orcid.org/0000-0003-4170-7822    <br> Carlos Low<sup>*</sup>      <p><sup>*</sup> Entrevista publicada en la Revista Colombiana de Educaci&oacute;n edici&oacute;n 28, primer semestre de 1994.</p>       <p>Para citar: Herrera, M. C., y Low, C. (2016). Jaime Jaramillo Uribe: la historia, la pedagog&iacute;a y las ciencias sociales. <i>Revista Colombiana de Educaci&oacute;n, </i>(71), 401-414.</p>  <hr>      <p>Jaime Jaramillo Uribe naci&oacute; en Abejorral (Antioquia) en 1917. Recibi&oacute; el t&iacute;tulo de licenciado<Sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></Sup> en Ciencias Econ&oacute;micas y Sociales por la Escuela Normal Superior de Bogot&aacute; en el a&ntilde;o 1941, y el de doctor en Derecho y Ciencias Pol&iacute;ticas por la Universidad Libre de Colombia; curs&oacute; estudios en la Universidad de la Sorbona en Par&iacute;s. Fue profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia, decano de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras y director del Departamento de Historia; profesor de la Universidad de los Andes y decano de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras; profesor visitante en las Universidades de Hamburgo, Vanderbilt, Oxford y Sevilla, fundador del <i>Anuario de Historia Social y de la Cultura, </i>director de la revista <i>Raz&oacute;n y F&aacute;bula </i>y director cient&iacute;fico del <i>Manual de historia de Colombia </i>(Colcultura, 1978). Public&oacute; numerosos art&iacute;culos en revistas nacionales y extranjeras. Escribi&oacute; entre otros los siguientes libros: <i>El pensamiento colombiano en el siglo </i><i>XIX </i>(1964), <i>Ensayos de historia social colombiana </i>(1969), <i>Historia de la Pedagog&iacute;a como historia de la cultura </i>(1970), <i>Antolog&iacute;a del pensamiento pol&iacute;tico colombiano </i>(1970), <i>La personalidad hist&oacute;rica de Colombia y otros ensayos </i>(1977). En el a&ntilde;o de 1993 el presidente de la Rep&uacute;blica, Cesar Gaviria, le otorg&oacute; la Cruz de Boyac&aacute;, el m&aacute;ximo galard&oacute;n nacional, en honor a los m&uacute;ltiples servicios prestados al pa&iacute;s en el campo de la docencia y la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta entrevista forma parte de una serie realizada a profesores como Ernesto Guhl, Virginia Guti&eacute;rrez y Roberto Pineda Giraldo, protagonistas del pensamiento social en el siglo XX en Colombia. Constituye parte del archivo oral sobre "Los intelectuales acad&eacute;micos en Colombia" que los autores realizaron para la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional. Dentro de esta l&iacute;nea surgi&oacute; la investigaci&oacute;n en torno a la Escuela Normal Superior, financiada por Colciencias y por la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional (V&eacute;ase: <i>Los intelectuales y el despertar cultural del siglo, el caso de la Escuela Normal Superior. Una historia reciente y olvidada. </i>Santaf&eacute; de Bogot&aacute;, UPN, Imprenta Nacional, 1994, l54p).</p>      <p>P. <i>Profesor Jaime Jaramillo, podr&iacute;a decirnos &iquest;cu&aacute;l era la situaci&oacute;n de las ciencias sociales y humanas en la d&eacute;cada del treinta, &eacute;poca en la cual usted empieza a formarse como historiador?</i></p>      <p>J.J.U. En esta &eacute;poca aparecen algunas formas nuevas de abordar los temas que pod&iacute;an interesar a este tipo de disciplinas, aunque tambi&eacute;n se contin&uacute;a haciendo trabajos a la manera tradicional. Por ejemplo, en el caso de la historia lo que hac&iacute;a Gabriel Giraldo Jaramillo era muy tradicionalista, segu&iacute;a de cerca las orientaciones de la Academia Colombiana de Historia. Aunque Gabriel, como disc&iacute;pulo que fue del Instituto Etnol&oacute;gico Nacional, anexo a la Escuela Normal Superior, se empap&oacute; un poco de las nuevas tendencias y enfoques, no ten&iacute;a sin embargo una formaci&oacute;n especializada, era un abogado que trabajaba la historia tradicional. El caso de Antonio Garc&iacute;a era el de la gente de nuestra generaci&oacute;n que empez&oacute; a ponerse en contacto con el marxismo, contacto que nos llevaba a la idea de que hab&iacute;a que estudiar a Colombia con base en las ciencias econ&oacute;micas; pero el mismo Garc&iacute;a hasta ahora se iniciaba en los estudios marxistas, en los estudios econ&oacute;micos, apenas hab&iacute;a terminado su carrera de Derecho en Popay&aacute;n, pero representaba un elemento innovador desde ese punto de vista.</p>      <p>P. <i>Cuando se miran las proyecciones de la Escuela Normal Superior en los campos de las ciencias sociales y humanas, se encuentra c&oacute;mo los etn&oacute;logos y los antrop&oacute;logos reconocen que esta instituci&oacute;n fue un eslab&oacute;n clave en el proceso de institucionalizaci&oacute;n de estas profesiones; se ve que ellos encuentran sus ra&iacute;ces en la Escuela Normal Superior. En el caso de la historia cabe entonces la pregunta, &iquest;por qu&eacute; no emergi&oacute; de all&iacute; un n&uacute;cleo s&oacute;lido de intelectuales dedicados a hacer historia? Pues sabemos que en la </i><i>ENS </i><i>tambi&eacute;n hubo profesores de historia destacados como Jos&eacute; Mar&iacute;a Ots Capdequi y Gerhard Masur.</i></p>      <p>&iquest;A qu&eacute; podemos atribuir este hecho, por qu&eacute; es usted de las pocas personas egresadas de la instituci&oacute;n que se dedic&oacute; al cultivo de la historia?</p>      <p>J.J.U. Eso pudo deberse a circunstancias un poco fortuitas. En la licenciatura de Ciencias Sociales nosotros tuvimos clases de etnograf&iacute;a y etnolog&iacute;a, tuvimos como profesor al alem&aacute;n Justus Wolfram Shottelius que nos hab&iacute;a ense&ntilde;ado una parte de ambas y entusiasm&oacute; a la gente, ya que los sacaba a exploraci&oacute;n a los santanderes para estudiar la cultura Guane. Por su parte el franc&eacute;s Paul Rivet tra&iacute;a la tradici&oacute;n francesa de la antropolog&iacute;a y de la etnograf&iacute;a como disciplinas que se ocupaban de las culturas ind&iacute;genas del pasado y contempor&aacute;neas. Rivet no trajo aqu&iacute; la noci&oacute;n de la antropolog&iacute;a social moderna que se introdujo unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde por la influencia de las escuelas norteamericanas. La presencia de Rivet con su aureola y prestigio de sabio (adem&aacute;s contaba con el apoyo del presidente Eduardo Santos), as&iacute; como la fundaci&oacute;n del Instituto Etnol&oacute;gico atrajo a un grupo importante de estudiantes; a m&iacute; no me atrajo por un problema de sensibilidad personal. Me interesaban la sociolog&iacute;a y la historia, la sociedad moderna y ten&iacute;a adem&aacute;s mucho inter&eacute;s por la pol&iacute;tica. Fui un estudiante pol&iacute;ticamente activo, me matricul&eacute; en la izquierda y casi desde los primeros a&ntilde;os me interes&oacute; mucho la literatura socialista y el marxismo. Naturalmente eso me llevaba a tener inter&eacute;s por la sociedad contempor&aacute;nea, por la sociedad moderna.</p>      <p>A m&iacute; me interesaba el pa&iacute;s de ese tiempo, el pa&iacute;s que se estaba desarrollando, no me interesaba la etnograf&iacute;a para dedicarme a ella sino de manera secundaria. A m&iacute; me interes&oacute; la historia desde el principio entre otras cosas porque me di cuenta de la pobreza de la historiograf&iacute;a nacional.</p>      <p>Yo empezaba a tener muchas lecturas: literatura socialista; marxismo y econom&iacute;a y sab&iacute;a que aqu&iacute; no exist&iacute;a historiograf&iacute;a nacional y que no se hab&iacute;a hecho la historia nacional; entre otras cosas porque cre&iacute;a que la historia que hab&iacute;a que hacer era de tipo social y econ&oacute;mico. Entonces probablemente eso fue lo que me llev&oacute; a los temas hist&oacute;ricos, a diferenciarme de mis dem&aacute;s compa&ntilde;eros quiz&aacute; porque no ten&iacute;an el inter&eacute;s pol&iacute;tico que ten&iacute;a yo.</p>      <p>P. <i>Un grupo de egresados atribuye a la Escuela Normal Superior un gran peso en su formaci&oacute;n, &iquest;usted le dar&iacute;a mucha importancia o matizar&iacute;a esta influencia?</i></p>      <p>J.J.U. A m&iacute; me apasion&oacute; mucho la historia desde la &eacute;poca de la Escuela Normal Superior. All&iacute; se cont&oacute; con los aportes de Rudolf Hommes de Gerhard Masur, profesores que se mov&iacute;an en el plano de la historia pol&iacute;tica y contempor&aacute;nea, pero realmente esto no representaba un elemento de peso, lo suficiente como para haber formado un grupo de disc&iacute;pulos, era una cosa de menor envergadura. Creo que en mi caso fueron m&aacute;s decisivas las influencias que ven&iacute;an de fuera que las que ven&iacute;an de dentro de la Normal, aunque debo reconocer que la insistencia que en ella se hac&iacute;a de volcar nuestro inter&eacute;s hacia la cultura nacional, hacia los problemas del pa&iacute;s, tambi&eacute;n me afect&oacute; significativamente. Por estos a&ntilde;os empec&eacute; a leer las cosas que se escrib&iacute;an en el pa&iacute;s sobre historia y me di cuenta de la pobreza existente en la mayor&iacute;a de los trabajos, a la vez que corrobor&eacute; mi entusiasmo por la pol&iacute;tica, por la econom&iacute;a; reconozco que en esto le debo mucho al marxismo, pues fueron las lecturas de Marx las que me llevaron a interesarme en la historia social y econ&oacute;mica, lo mismo que a Antonio Garc&iacute;a, Dar&iacute;o Mesa y muchos otros.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>P. <i>&iquest;Por qu&eacute; a pesar de su entusiasmo por las ideas marxistas, no se ve una aplicaci&oacute;n directa de estas en sus primeros escritos hist&oacute;ricos?</i></p>      <p>J.J.U.. S&iacute;, yo reconozco que le debo mucho al marxismo como est&iacute;mulo intelectual, pero nunca fui muy ortodoxo, siempre tuve contacto con autores que no ten&iacute;an puntos de vista ortodoxamente marxistas. Mi paso por Par&iacute;s me afianz&oacute; m&aacute;s en esa idea de ampliar el horizonte de lecturas, de autores, de escuelas de pensamiento, de manera que muy pronto mi formaci&oacute;n fue relativamente ecl&eacute;ctica. Cuando empec&eacute; a escribir y a hacer investigaci&oacute;n, ya operaba con conceptos y categor&iacute;as que pod&iacute;an ser marxistas pero tambi&eacute;n con conceptos y categor&iacute;as de otras escuelas, de otras tendencias; ten&iacute;a y sigo teniendo una visi&oacute;n mucho m&aacute;s amplia.</p>      <p>P. <i>Cuando uno habla del ambiente propicio que existi&oacute; en la Escuela Normal Superior para el cultivo de las disciplinas humanas y sociales, es inevitable preguntarse, &iquest;por qu&eacute; este proyecto pr&aacute;cticamente abort&oacute; en la d&eacute;cada del 50 bajo los gobiernos conservadores? Algunos de sus egresados nos han dicho que en estos a&ntilde;os fueron v&iacute;ctimas de un ambiente de persecuci&oacute;n. &iquest;Usted cree que esta puede ser una visi&oacute;n un tanto exagerada, se dio o no persecuci&oacute;n?</i></p>      <p>J.J.U. En los a&ntilde;os de 1946 a 1953, s&iacute; hubo persecuci&oacute;n y bastante discriminaci&oacute;n. Incluso a m&iacute; no me dieron trabajo en la Escuela Normal Superior por esos a&ntilde;os. El rector, el poeta Rafael Maya, estaba haciendo en ese momento pol&iacute;tica en la Normal y estaba tratando de conservatizarla; el gobierno de turno dec&iacute;a que esa era una casa de comunistas y de subversi&oacute;n nacional. En la creaci&oacute;n de ese ambiente hostil particip&oacute; el peri&oacute;dico <i>El Tiempo, </i>Calib&aacute;n escrib&iacute;a semanalmente contra la Escuela y hablaba contra los comunistas de la Escuela y la necesidad de cerrarla. Indudablemente s&iacute; hubo ambiente adverso y en cierto sentido persecuci&oacute;n, eso naturalmente tuvo sus matices que fueron definidos muchas veces por personas que estaban en la direcci&oacute;n.</p>      <p>Creo adem&aacute;s que el traslado de la Escuela Normal Superior para Tunja, una de las primeras decisiones administrativas del gobierno de Laureano G&oacute;mez, se debi&oacute; a la necesidad de cambiar su orientaci&oacute;n y de salir de gente que no agenciaba los prop&oacute;sitos de los gobernantes conservadores; se quer&iacute;a definitivamente convertirla en otra cosa. El traslado se debi&oacute; tambi&eacute;n a un problema muy t&iacute;pico colombiano, relacionado con asuntos de pol&iacute;tica regionalista y era que probablemente el ministro de Educaci&oacute;n, que en ese momento era Rafael Azula Barrera, les hab&iacute;a hecho la promesa a los boyacenses de que volver&iacute;a a llevar la Facultad de Ciencias de la Educaci&oacute;n a Tunja y que llevar&iacute;a la Escuela Normal Superior como n&uacute;cleo de esta y de una futura universidad.</p>      <p>P. <i>Pero, &iquest;qu&eacute; era realmente lo que hac&iacute;a que algunos sectores de la sociedad vieran a la Normal como comunista? Todos los egresados y exprofesores con quienes hemos hablado coinciden en que en la </i><i>ens </i><i>exist&iacute;a un esp&iacute;ritu de tolerancia frente a todas las formas de pensamiento y afirman que en ning&uacute;n momento los profesores hac&iacute;an adoctrinamiento pol&iacute;tico ni nada por el estilo.</i></p>      <p>J.J.U. S&iacute;, pero se cre&iacute;a que hab&iacute;a profesores que hablaban de materialismo hist&oacute;rico, de lucha de clases y de Marx; que hab&iacute;a adem&aacute;s estudiantes que militaban en el Partido Comunista, Socarr&aacute;s mismo ten&iacute;a una aureola de izquierdista, de peligroso. Naturalmente hab&iacute;a gente por dentro de la ENS, alumnos y probablemente tambi&eacute;n profesores, que se asustaban alrededor de esas cosas y entonces en un momento de lucha pol&iacute;tica y de violencia, hab&iacute;a gente que ve&iacute;a en la ENS un gran peligro. Estudiantes de mentalidad muy conservadora y muy clerical, llevaban rumores hasta el gobierno, a los directores pol&iacute;ticos y a la Embajada Americana. La prensa desat&oacute; una campa&ntilde;a de hostilidad, abanderada por los peri&oacute;dicos conservadores <i>El Siglo, La Rep&uacute;blica </i>e incluso los liberales (El <i>Tiempo), </i>porque no hay que olvidar que hab&iacute;a sectores liberales reacios a cualquier tipo de reforma, a confrontarse con otros tipos de pensamiento. De manera que en ciertos sectores de la opini&oacute;n p&uacute;blica se fue formando el consenso de que ese era un foco de formaci&oacute;n de gente peligrosa.</p>      <p>P. <i>A ra&iacute;z de los sucesos del 9 de abril de 1948, el gobierno conservador y sectores de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica inculpan a los estudiantes y profesores de la Escuela Normal Superior de muchos de los desmanes sucedidos en la capital, &iquest;c&oacute;mo ve esto?</i></p>      <p>J.J.U. S&iacute;, en parte estas acusaciones se dieron, en especial a trav&eacute;s de la prensa, porque adem&aacute;s nos cobij&oacute; la campa&ntilde;a contra la Universidad Nacional, que estaba regida por Gerardo Molina. Es decir, la prensa conservadora toda y parte de la liberal coincid&iacute;an en muchas cosas y no hay que olvidar que era un momento muy conflictivo de la vida del pa&iacute;s, la pol&iacute;tica sindical era muy beligerante, era &eacute;poca de huelgas obreras, conflictos agrarios, violencia partidista. El otro aspecto que incidi&oacute; se relaciona con la presencia en la Escuela Normal Superior y en la Universidad Nacional, de profesores emigrados de la Espa&ntilde;a republicana, durante el per&iacute;odo de la guerra civil, motivo por el cual la prensa conservadora enfil&oacute; todas sus bater&iacute;as contra esas instituciones con el prop&oacute;sito de hostigar a los emigrados. Ninguna de esas personas era comunista, ni marxista, ni nada, eran simplemente gentes de mentalidad liberal y de mentalidad cient&iacute;fica moderna. Ni Ots Capdequi, ni Garc&iacute;a Ban&uacute;s, ni Gonz&aacute;lez de la Calle, ni Cirre, ninguno de ellos era comunista ni anarquista; eran republicanos espa&ntilde;oles, pero como en ese momento republicano y rojo eran lo mismo, toda la prensa conservadora hablaba de los rojos en la Escuela Normal Superior y en la Universidad Nacional.</p>      <p>P. <i>Los exilados republicanos, los espa&ntilde;oles transterrados se organizaron en Bogot&aacute;, &iquest;recuerda algo al respecto?</i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>J.J.U. Yo s&eacute; que en Bogot&aacute; espa&ntilde;oles republicanos ten&iacute;an una sede, me parece que en Teusaquillo, donde se reun&iacute;an de manera fraternal; el doctor Trias, Prats, Ots Capdequi, Trillas, los Recasens, algunos periodistas, en fin, los pocos emigrados, porque desafortunadamente al pa&iacute;s no vinieron sino 20 o 30, si hubieran llegado siquiera 500 o 1.000, su aporte en la cultura colombiana habr&iacute;a sido important&iacute;simo. Lo lamentable es que el pa&iacute;s no hubiera aprovechado esta situaci&oacute;n para haber tra&iacute;do una gran inmigraci&oacute;n de acad&eacute;micos y cient&iacute;ficos espa&ntilde;oles y alemanes, como s&iacute; lo hicieron M&eacute;xico y Argentina. Por ejemplo, la migraci&oacute;n espa&ntilde;ola republicana en M&eacute;xico transform&oacute; totalmente las condiciones culturales; ellos crearon all&iacute; una gran industria editorial, el Colegio de M&eacute;xico, y en fin, un poco de instituciones importantes, las grandes publicaciones del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, ellos transformaron la cultura de M&eacute;xico. Aqu&iacute; llegaron pocas personas y su labor lamentablemente no tuvo continuidad, ya que cuando vino el cambio pol&iacute;tico de 1946 todos se fueron a otros pa&iacute;ses.</p>      <p>P. <i>En el archivo de la Escuela Normal Superior encontramos unos formatos de fichas de seguimiento de la pr&aacute;ctica docente, una especie de radiograf&iacute;a de los estudiantes, en donde el profesor deb&iacute;a anotar c&oacute;mo se vest&iacute;an, c&oacute;mo dominaban el grupo, c&oacute;mo hablaban; usted que fue director de pr&aacute;ctica, &iquest;qu&eacute; nos puede comentar sobre este punto?</i></p>      <p>J.J.U. Claro, entre otras cosas yo ayud&eacute; a formar esas gu&iacute;as con la siguiente idea: se part&iacute;a de la base de que ense&ntilde;ar ten&iacute;a dos partes, una relacionada con los conocimientos y otra con la pedagog&iacute;a, con la pr&aacute;ctica docente. Siempre les dec&iacute;a a los estudiantes, miren, el &eacute;xito de un profesor depende primero, del dominio de la materia, si usted no se presenta dominando su materia y no prepara bien sus clases, est&aacute; perdido, no hay pedagog&iacute;a ni hay nada que le mantenga la disciplina de los estudiantes; segundo, hay que recurrir a ciertos trucos, por ejemplo no comiencen nunca la clase si los estudiantes no est&aacute;n sentados, haga que alineen los pupitres en formas horizontales y verticales; porque era una cosa horrible y en eso sufr&iacute;an los pobres tipos y ve&iacute;a uno la gente fracasar en lo que llamamos la pedagog&iacute;a del dominio del grupo. Les recalcaba que la voz es una cosa muy importante, si usted habla muy duro los estudiantes se le aturden, tiene que hablar con modulaciones, despacio y en voz m&aacute;s bien baja, cosas de ese estilo. Socarr&aacute;s insist&iacute;a en la idea de que a la gente no hab&iacute;a que ense&ntilde;arle demasiadas cosas sino formarle h&aacute;bitos y en eso creo que ten&iacute;a toda la raz&oacute;n. Hay que ense&ntilde;arle a caminar, a hablar y a mover las manos; no se trata tanto de aritm&eacute;tica y de gram&aacute;tica sino que a esta gente hay que ense&ntilde;arle ciertas actitudes.</p>      <p>Cuando se llegaba a ese problema de la direcci&oacute;n del grupo y de la autoridad del maestro se dec&iacute;a: es necesario que adquiera ciertos h&aacute;bitos, que infunda cierto respeto, cierta admiraci&oacute;n, se insist&iacute;a mucho en todo eso. Por una parte en las t&eacute;cnicas de conducci&oacute;n del grupo y luego en la conducta y el manejo del profesor. En las fichas que ustedes mencionan, se calificaba la preparaci&oacute;n de clase, el dominio del grupo y la presentaci&oacute;n personal. Se cre&iacute;a que el maestro deb&iacute;a ir afeitado, limpio y bien vestido exigencias que hoy han ca&iacute;do en desuso, pero ello obedec&iacute;a a los patrones de la &eacute;poca y probablemente a herencias de una concepci&oacute;n elitista de la pedagog&iacute;a. A cada practicante de la Normal se le llevaba una ficha en la que se registraban no solo sus calificaciones, sino tambi&eacute;n sus caracter&iacute;sticas personales y sus condiciones externas.</p>      <p>P. <i>Jos&eacute; Francisco Socarr&aacute;s, uno de los rectores "estrella" de la Escuela Normal Superior, nos ha hablado que en las clases se segu&iacute;a el m&eacute;todo de proyectos de John Dewey, &iquest;recuerda algo de eso?</i></p>      <p>J.J.U. S&iacute; claro, se trat&oacute; de funcionar sobre la base del m&eacute;todo de proyectos, pero eso se aplic&oacute; a medias porque el m&eacute;todo es dif&iacute;cil y la gente no estaba preparada ni ten&iacute;a experiencia en ese campo. Este tipo de influencia ven&iacute;a desde la Escuela Normal Central, cuya direcci&oacute;n la asumieron personas como Alfonso Jaramillo, que se hab&iacute;an formado en la Escuela Nueva, las ense&ntilde;anzas del Gimnasio Moderno y Ovide Decroly. Algunos de ellos, como Jaramillo, hab&iacute;an ido a Ginebra y estudiaron con Piaget y Ferri&eacute;re y trajeron los m&eacute;todos de los centros de inter&eacute;s y de proyectos. Nosotros trat&aacute;bamos de aplicar en la escuela primaria el m&eacute;todo de los centros de inter&eacute;s y en la escuela secundaria y en la normal el m&eacute;todo de proyectos. Por ejemplo, en las ciencias sociales el proyecto era el caf&eacute; y en torno a &eacute;l se estudiaba la geograf&iacute;a, la historia, la econom&iacute;a, sin embargo, eso no tuvo un desarrollo muy consistente; a pesar de que se hac&iacute;a el intento de reunir a los profesores de las tres disciplinas a fin de coordinar la ense&ntilde;anza de un tema.</p>      <p>P. <i>Y con respecto a los cursos que se denominaban seminarios, &iquest;qu&eacute; nos podr&iacute;a decir? &iquest;Llegaron a ser muy rigurosos desde el punto de vista acad&eacute;mico?</i></p>      <p>J.J.U. Todo eso era bastante innovador porque aqu&iacute; no hab&iacute;a nada. Aqu&iacute; la universidad funcionaba en unas casas viejas donde hab&iacute;a unas bancas y la gente iba a o&iacute;r a unos abogados que hac&iacute;an discursos, no hab&iacute;a bibliotecas, no hab&iacute;a profesores de tiempo completo, no hab&iacute;a secretarias, no hab&iacute;a nada. Por eso la Escuela Normal Superior fue algo excepcional por todas las circunstancias. Ten&iacute;a biblioteca, laboratorios, gabinetes. La misma magnitud de la escuela permit&iacute;a hacer el ensayo porque no hab&iacute;a muchos estudiantes, unos 150, y por cada promoci&oacute;n de esas cuatro especialidades hab&iacute;a m&aacute;s o menos unos 40 alumnos. All&aacute; exist&iacute;a una concepci&oacute;n distinta de lo que deb&iacute;a ser una instituci&oacute;n de ense&ntilde;anza y entonces se hicieron ensayos de ese tipo, que no eran muy consistentes pero s&iacute; muy innovadores con respecto a lo existente, que era lamentable en la &eacute;poca. La Universidad Nacional que era la m&aacute;s consistente vino a hacerse una universidad en el sentido moderno despu&eacute;s de 1936, a partir de la reforma de L&oacute;pez Pumarejo, antes era una serie de facultades dispersas, las &uacute;nicas que ten&iacute;an m&aacute;s o menos solidez eran medicina e ingenier&iacute;a, porque ten&iacute;an gabinetes y unos laboratorios y porque imperiosamente ten&iacute;an que hacer algo con las manos. Las facultades de Derecho eran unos salones donde se sentaban los muchachos a o&iacute;r conferencias, a escuchar discursos.</p>      <p>P. <i>&iquest;C&oacute;mo fueron las clases de sociolog&iacute;a que usted dict&oacute; en la Normal Superior?</i></p>      <p>J.J.U. Tuve que hacer un esfuerzo enorme en cuanto a la preparaci&oacute;n del curso de sociolog&iacute;a que dict&eacute; en la Normal. Ten&iacute;a que estudiar y hacer lecturas de 6, 7 y 8 horas diarias, porque aqu&iacute; no hab&iacute;a nada sobre este campo. A nosotros no nos hab&iacute;an preparado para eso; no hab&iacute;amos tenido un curso de sociolog&iacute;a moderna en la Normal. Empec&eacute; a preparar este curso con autores como Armand Cuv&iacute;llier, un soci&oacute;logo franc&eacute;s hoy en d&iacute;a muy olvidado, y posteriormente, cuando entr&eacute; a la Universidad Nacional dict&eacute; un curso con mayor rigor, m&aacute;s dirigido a lo que ha sido la sociolog&iacute;a moderna, en donde abordaba temas relacionados con teor&iacute;a de los grupos, las adaptaciones y los conflictos sociales. Creo que lo que se llamaba antes aqu&iacute; Sociolog&iacute;a era apenas una historia de las doctrinas sociales, comenzando por Comte y Spencer. Probablemente no pasaba de ah&iacute;, del pensamiento social del siglo XIX. No se trataba de sociolog&iacute;a en el sentido estricto de una disciplina que permite estudiar la sociedad contempor&aacute;nea.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como he dicho, la Normal comenz&oacute; a hacer una serie de innovaciones, por ejemplo, eso de los trabajos de investigaci&oacute;n para los cursos, buenos o malos, fue algo de gran valor, a la gente hab&iacute;a que ponerla a hacer algo propio, y algo ten&iacute;a que salir de ah&iacute;, por lo menos algunos h&aacute;bitos. Era muy importante inculcarle a la gente la idea de que su aprendizaje no depend&iacute;a solo de lo que le suministraba el profesor, sino que hab&iacute;a otras v&iacute;as de aprendizaje en las que deb&iacute;a incursionar. De manera que la Escuela Normal Superior jug&oacute; un papel significativo, a pesar de su disoluci&oacute;n en 1951, pues siempre qued&oacute; la semilla en otras partes, esa semilla pas&oacute; al Instituto Caro y Cuervo, al Instituto de Antropolog&iacute;a y a la Universidad Nacional.</p>      <p>P. <i>&iquest;En qu&eacute; a&ntilde;o empez&oacute; a escribir usted ensayos hist&oacute;ricos?</i></p>      <p>J.J.U. Empec&eacute; propiamente a hacer investigaciones en mis a&ntilde;os de la Escuela Normal Superior a escala muy simple. Como dije, la ENS entre otras innovaciones, familiariz&oacute; a los estudiantes por lo menos con la etapa m&aacute;s elemental de la investigaci&oacute;n, que era ponernos trabajos y hacernos consultar una bibliograf&iacute;a, porque ni siquiera eso se hac&iacute;a en las universidades colombianas. Las universidades funcionaban sobre la base de las conferencias que dictaban los profesores y lo que los estudiantes hac&iacute;an era preparar sus cursos con esas conferencias, pero no hab&iacute;a una b&uacute;squeda bibliogr&aacute;fica personal. Recuerdo que Antonio Garc&iacute;a nos pon&iacute;a a estudiar el caf&eacute;, el banano y la colonizaci&oacute;n cafetera de Antioquia y ten&iacute;amos que ir a buscar geograf&iacute;as viejas, memorias de la Contralor&iacute;a, informes del Ministerio de Industria y cuadros estad&iacute;sticos. Entonces esa fue la primera aproximaci&oacute;n a eso llamado investigaci&oacute;n.</p>      <p>Posteriormente cuando regres&eacute; de Europa y me vincul&eacute; como profesor en la Universidad Nacional, me di cuenta de que hab&iacute;a que hacer investigaci&oacute;n hist&oacute;rica sobre la base de las fuentes primarias, de los archivos, sobre todo al percatarme de la pobreza de la historia colombiana. En un primer momento me orient&eacute; por la historia colonial y entonces fue por esa &eacute;poca cuando se fund&oacute; el Departamento de Historia de la Universidad Nacional, el cual comenz&oacute; de manera modesta, con 2 o 3 profesores. Fue en esos a&ntilde;os cuando me met&iacute; al Archivo Nacional e inici&eacute; una investigaci&oacute;n que luego dio como resultado mis primeros ensayos en historia social que trataban sobre la esclavitud, el mestizaje, la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, y puede decirse que ah&iacute; fue cuando empec&eacute; a hacer investigaci&oacute;n en el mejor sentido de la palabra. Eso fue m&aacute;s o menos entre 1958 y 1962. En esa misma &eacute;poca comenc&eacute; el estudio de la historia de las ideas, la historia del pensamiento, que tambi&eacute;n era un campo que me interesaba mucho y estaba completamente inexplorado en el pa&iacute;s.</p>      <p>P. <i>En esos a&ntilde;os, &iquest;con qui&eacute;n intercambiaba usted sus inquietudes intelectuales? Virginia Guti&eacute;rrez y Roberto Pineda nos cuentan que ten&iacute;an un grupo para discutir los trabajos, en su caso, &iquest;en cu&aacute;l n&uacute;cleo interactuaba?</i></p>      <p>J.J.U. Realmente yo no tuve grupo. La &uacute;nica persona interesada en los estudios sociales era yo. Con el grupo que mencionan siempre conserv&eacute; una amistad, entre otras cosas porque fui profesor de Virginia y de Roberto y Dar&iacute;o Mesa. Ellos entraron a la Escuela Normal Superior cuando yo estaba terminando. Formaron un n&uacute;cleo muy apretado en torno a Paul Rivet, a la etnograf&iacute;a y la antropolog&iacute;a. En mi caso la &uacute;nica persona que se interes&oacute; por la historia fui yo, entonces no tuve grupo. A ellos el funcionamiento en torno a Rivet y al Instituto Etnol&oacute;gico les dio un sentido m&aacute;s de escuela y de grupo. Yo siempre estuve solo y nadie ten&iacute;a inter&eacute;s en ese tipo de historiograf&iacute;a y de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica que yo consideraba se deb&iacute;a hacer. Tengo que agregar adem&aacute;s que los que despu&eacute;s se dedicaron a hacer historia, la primera generaci&oacute;n de historiadores en sentido estricto, todos fueron disc&iacute;pulos m&iacute;os.</p>      <p>P. <i>&iquest;Su inter&eacute;s por la historia encuentra entonces continuidad en sus disc&iacute;pulos?</i></p>      <p>J.J.U. S&iacute;, as&iacute; es, la generaci&oacute;n que me sigui&oacute; y que fueron historiadores profesionales, todos fueron disc&iacute;pulos m&iacute;os y egresados de la Universidad Nacional, Jorge Orlando Melo, Germ&aacute;n Colmenares, Margarita Gonz&aacute;lez, Hermes Tovar, entre otros. Inicialmente eran muy pocos. Una escuela se va formando con base en 2, 3, 4 personas, hoy puede haber 10 o 15, y quienes ahora empiezan a surgir en el campo de la Historia, son disc&iacute;pulos de ese primer n&uacute;cleo de intelectuales.</p>      <p>En la Universidad Nacional y en uno de esos cursos que se daban en las facultades de ese tiempo, hubo un profesor espa&ntilde;ol llamado Antonio Antelo que dej&oacute; tambi&eacute;n cierta semilla en este campo. Antelo ten&iacute;a muy buen criterio y era un historiador formado; los profesores de historia en la Facultad de Filosof&iacute;a &eacute;ramos &eacute;l y yo. El entend&iacute;a mucho a la gente y la puso en contacto con un tipo de historiograf&iacute;a nueva, no ten&iacute;a inter&eacute;s en la historia colombiana sino en la historia espa&ntilde;ola, en la historia general, pero ten&iacute;a una orientaci&oacute;n moderna y creo que estimul&oacute; mucho al estudiantado con las buenas clases de historia; aqu&iacute; hizo una carrera universitaria muy buena y regres&oacute; a Espa&ntilde;a.</p>      <p>P. <i>Nos gustar&iacute;a que comentara sus acercamientos al campo de la Historia de la Educaci&oacute;n, usted tiene dos textos sobre ese tema. &iquest;A partir de qu&eacute; momento se interes&oacute; en el problema de la educaci&oacute;n?</i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>J.J.U. Yo siempre me interes&eacute; por la historia de la educaci&oacute;n, de las ideas, y siempre pens&eacute; que la historia de la educaci&oacute;n era una historia que era necesario fomentar como parte de estas &aacute;reas. Yo hice por ah&iacute; un escarceo que se llama <i>Historia de la pedagog&iacute;a como historia de la cultura, </i>el cual result&oacute; de una situaci&oacute;n completamente circunstancial. Cuando era profesor de la Universidad Nacional en el a&ntilde;o 1952, en la Facultad de Filosof&iacute;a, siendo decano Cayetano Betancur, surgi&oacute; la idea de introducir un curso de Historia de la Pedagog&iacute;a que no estaba en el plan de estudios, pues se aspiraba a que los licenciados de la Nacional tuvieran acceso a la docencia y al escalaf&oacute;n de la ense&ntilde;anza secundaria. Para esto se exig&iacute;a como requisito haber hecho unas pr&aacute;cticas y algunos cursos de Pedagog&iacute;a, motivo por el cual se pens&oacute; en hacer algunas modificaciones e introducir este curso. Entonces me dijo Cayetano, t&uacute; que vienes de la Escuela Normal Superior y que viste all&aacute; Historia de la Pedagog&iacute;a, por qu&eacute; no haces este curso, y as&iacute; se dio; fue as&iacute; como unas alumnas tomaron apuntes de las lecciones que dict&eacute;, luego los revis&eacute; y despu&eacute;s sirvieron de base para la publicaci&oacute;n, que entre otras cosas ha tenido ya varias ediciones. Es un libro que se sale un poco de los moldes tradicionales de las historias de la pedagog&iacute;a, yo le mezclaba mucho la historia social y econ&oacute;mica de Europa, les trataba de mostrar el v&iacute;nculo entre el cambio de los sistemas pedag&oacute;gicos y las necesidades sociales e industriales; mostrarles que eso no suced&iacute;a simplemente como resultado de unas ideas sino que depend&iacute;a tambi&eacute;n de ciertas exigencias de la vida social.</p>      <p>P. <i>&iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; el texto sobre "El proceso de la educaci&oacute;n del virreinato a la &eacute;poca contempor&aacute;nea"?</i></p>      <p>J.J.U. Ese ensayo lo hice porque necesit&aacute;bamos introducir en el <i>Manual de historia de Colombia </i>un cap&iacute;tulo sobre el tema. En el plan que present&eacute; como director del <i>Manual, </i>inclu&iacute; un cap&iacute;tulo que se refer&iacute;a a la educaci&oacute;n, al igual que consider&eacute; que deb&iacute;a existir un cap&iacute;tulo referente a la econom&iacute;a, a la administraci&oacute;n del Estado y a las artes. Trat&aacute;bamos de hacer una especie de visi&oacute;n global de la historia de Colombia y, sobre todo, darle importancia a aquellos temas que hab&iacute;an sido ignorados por la historiograf&iacute;a tradicional. Aqu&iacute; a ning&uacute;n historiador se le hab&iacute;a ocurrido hacer una historia del arte, ni una historia de las ideas filos&oacute;ficas, ni siquiera la historia de la literatura en un sentido moderno. La historiograf&iacute;a nacional viv&iacute;a dependiente de la historia de G&oacute;mez Restrepo y del padre Segura. Revisando la historia del pa&iacute;s que sigue teniendo tan poca gente, no encontr&eacute; qui&eacute;n hiciera la historia de la educaci&oacute;n y decid&iacute; hacerla yo mismo. Fue as&iacute; como apoyado en datos que ten&iacute;a de mis exploraciones sobre otros temas -ya que siempre hice alusi&oacute;n a la educaci&oacute;n en mis trabajos-, decid&iacute; hacer ese peque&ntilde;o ensayo que era lo &uacute;nico factible, porque tambi&eacute;n est&aacute;bamos limitados pues esas monograf&iacute;as no pod&iacute;an tener m&aacute;s de 40 o 50 p&aacute;ginas. Despu&eacute;s se han hecho otros trabajos y la cosa progresa. En la Universidad Pedag&oacute;gica se han hecho varios de ellos, y hay un esfuerzo serio y continuo por avanzar en este campo.</p>      <p>P. <i>En una publicaci&oacute;n sobre la investigaci&oacute;n en Colombia, hay un ensayo de Jorge Orlando Melo sobre la historia y cuando se refiere a la historia de la cultura dice que ha tenido pocos desarrollos en el pa&iacute;s y casi todos en el campo de la historia de la educaci&oacute;n, refiri&eacute;ndose en especial a los resultados del proyecto interinstitucional de las pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas que tiene como enfoque a Foucault, &iquest;qu&eacute; opina de esa afirmaci&oacute;n?</i></p>      <p>J.J.U. Yo creo que es cierta, y es justa. La historia de la cultura en nuestro pa&iacute;s ha tenido muy poco desarrollo. Es que nuestro movimiento historiogr&aacute;fico, ya de manera seria, es muy reciente y cuenta con muy pocos representantes. Ahora, esos pocos se han dedicado m&aacute;s a la historia social y a la historia econ&oacute;mica y muy pocas personas se han interesado en la historia de la cultura, motivo por el cual hay mucho por explorar en este campo. Se han hecho algunas cosas en historia del arte, pero falta mucho, lo &uacute;nico que se ha trabajado como dice Melo es la historia de la educaci&oacute;n y de las instituciones educativas con sus limitaciones, pero lo que los europeos -los franceses y los alemanes- llaman historia de la cultura, ha tenido escasos desarrollos ac&aacute;, que se pueden contar en los dedos de la mano. Falta hacer estudios de la historia de las ideas, historia del pensamiento, lo que los franceses llaman historia de las mentalidades, apenas se est&aacute; comenzando. Adem&aacute;s, en la historia de la cultura, falta mucho por hacer, no hay estudios sobre la historia de la cultura colonial con excepci&oacute;n de uno que otro estudio literario, tampoco del siglo XIX, ni de la &eacute;poca reciente; ha habido por ah&iacute; un intento de Carlos Uribe Celis sobre <i>Los a&ntilde;os veinte en Colombia, </i>que es una especie de entrada, de esfuerzo por captar algunos aspectos de la historia cultural independiente de la pol&iacute;tica o de la econom&iacute;a.</p>      <p>P. <i>Usted estudi&oacute; Derecho en la Universidad Libre, &iquest;eso lo hizo paralelo con sus estudios en la </i><i>ENS?</i></p>      <p>J.J.U. Mientras estaba de profesor en la Normal Superior y en el Colegio Nicol&aacute;s Esguerra estudiaba Derecho en la Universidad Libre, pero ya hab&iacute;a egresado de la Normal, pero lo que suced&iacute;a en verdad es que todav&iacute;a mi actividad y mi vocaci&oacute;n no estaban muy definidas. Siempre pienso en lo relativo que es eso que llaman la vocaci&oacute;n, y los esfuerzos que hacen los pedagogos por investigar la vocaci&oacute;n de las personas. La vocaci&oacute;n depende de un poco de cosas, yo nunca tuve dentro de mis proyectos ser maestro de escuela ni ser profesor y me fue muy bien, me gust&oacute; mucho. Desde peque&ntilde;o yo ten&iacute;a el proyecto de ser m&eacute;dico, abogado, ingeniero, sobre todo me interesaba la Ingenier&iacute;a y el Derecho, pero vine a Bogot&aacute; y result&eacute; de maestro de escuela. Despu&eacute;s entr&eacute; a la Escuela Normal Superior y fui profesor de colegio y m&aacute;s tarde de universidad. De todas maneras, la formaci&oacute;n de derecho me ha sido muy &uacute;til hasta hice un intento de ejercer la profesi&oacute;n. Dur&eacute; seis meses y a los seis meses cerr&eacute; la oficina porque me horroriz&oacute; el ejercicio de esa profesi&oacute;n, y entonces pas&eacute; a ser profesor en la Universidad Nacional, cuando Cayetano Betancur me llam&oacute;.</p>      <p>Para m&iacute; ha sido definitivo el Derecho, tanto que yo le digo a la gente que quiere estudiar historia que tiene que estudiar derecho. De acuerdo con la opini&oacute;n de los viejos maestros alemanes del siglo XIX, el historiador tiene que ser jurista, tiene que conocer el Estado y las funciones del Estado. Ese es un vac&iacute;o que es necesario llenar, al igual que otros, para llegar a ser un buen historiador. Por este motivo a m&iacute; no me parece del todo bien lo que se hace hoy d&iacute;a que es pretender formar historiadores desde el pregrado, considero que esa es una carrera de postgrado. Creo que primero hay que hacerse a una formaci&oacute;n general de cultura s&oacute;lida, estudiar derecho, estudiar la organizaci&oacute;n del Estado, estudiar literatura, hay que aprender lenguas, econom&iacute;a, estad&iacute;stica, en fin, formarse una caja de herramientas. Hoy en d&iacute;a piensan hacer historiadores desde los 18 a&ntilde;os con bachilleres que no traen bases s&oacute;lidas, esto me parece muy dif&iacute;cil. En general considero que todas las carreras sociales y humanas deber&iacute;an tener niveles de postgrado, partiendo de una formaci&oacute;n de lo que se llam&oacute; cl&aacute;sicamente filosof&iacute;a y letras, puesto que son carreras que necesitan una cultura general muy s&oacute;lida.</p>      <p>P. <i>Pero cuando usted dirig&iacute;a el Departamento de Historia en la Universidad Nacional, &iquest;este solo prestaba servicios a las dem&aacute;s facultades?</i></p>      <p>J.J.U. Inicialmente solo prestaba servicios pero despu&eacute;s, en la carrera de Filosof&iacute;a, establecimos lo que se llamaba la opci&oacute;n en historia y era que a partir de los dos primeros a&ntilde;os, los estudiantes pod&iacute;an intensificar cursos en historia o en ling&uuml;&iacute;stica sin abandonar los estudios de filosof&iacute;a. Eso lo llamamos entonces secci&oacute;n y luego se denomin&oacute; departamento, era como una especie de acercamiento a una formaci&oacute;n especializada en los dos a&ntilde;os finales, pero conservando el n&uacute;cleo que se llamaba Filosof&iacute;a y Letras.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>P. <i>Cuando usted se jubil&oacute; de la Universidad Nacional en la d&eacute;cada del 70 y se vincul&oacute; a la Universidad de los Andes, &iquest;qu&eacute; nuevos temas desarroll&oacute; y actualmente a qu&eacute; proyectos se dedica?</i></p>      <p>J.J.U. Hay que tener en cuenta que durante esos a&ntilde;os tuve muchas alternativas. En primer lugar estuve en la Embajada de Colombia en Alemania y realic&eacute; algunos viajes. Estuve trabajando, al igual que ahora, en algunos proyectos que no he podido culminar porque me he dispersado por muchos motivos, en parte por tantas conferencias y simposios. &iexcl;Todo eso que es una verdadera calamidad! He estado trabajando en una obra grande sobre el siglo XVIII, sobre el final de la &eacute;poca colonial, 1740 a 1810, que tiene como esfuerzo inicial un ensayo que escrib&iacute; para la <i>Historia econ&oacute;mica de Colombia </i>publicada por Siglo XXI y al cual le voy a dar un giro diferente. Tambi&eacute;n vengo trabajando desde hace alg&uacute;n tiempo otro proyecto que sigue las l&iacute;neas de un ensayo que publiqu&eacute; en un libro que se llama <i>La personalidad hist&eacute;rica de Colombia, </i>pero ampli&aacute;ndolas mucho m&aacute;s. Por el momento he publicado art&iacute;culos por ah&iacute; y presentado ponencias en congresos, algunas de las cuales est&aacute;n publicadas en el segundo volumen de <i>Ensayos de historia social. </i>En s&iacute;ntesis, quiero sacar adelante esos dos proyectos y probablemente despu&eacute;s escribir&eacute; mis memorias.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Notas</b></font></p>      <p><Sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></Sup> N. de las e. Se hicieron algunas modificaciones a la semblanza del profesor Jaramillo Uribe incluida en la entrevista original, para actualizarla.</p>  </font>      ]]></body>
</article>
