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</front><body><![CDATA[   <B><FONT FACE="Arial">    <P>El control de la malaria en la costa Pac&iacute;fica colombiana</P> </B>    <P>En el siglo XXI la malaria contin&uacute;a siendo un importante problema de salud p&uacute;blica en 21 pa&iacute;ses de Centro y Suram&eacute;rica, incluido Colombia. La incidencia de la malaria reportada al Ministerio de la Protecci&oacute;n Social se ha duplicado en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, pasando de 2,2 casos/1.000 habitantes en 1975 a 4,5 casos/1.000 habitantes en el 2005. En este mismo a&ntilde;o se reportaron un total de 107.866 casos de malaria, de los cuales 63% fueron causados por <I>Plasmodium vivax</I>, 35% por <I>Plasmodium falciparum</I> y 2% se clasificaron como infecciones mixtas (<I>P. falciparum</I> y <I>P. vivax</I>) (1). Hist&oacute;ricamente, <I>P. falciparum</I>, la especie que se asocia con las mayores complicaciones y mortalidad, es m&aacute;s frecuente en la regi&oacute;n de la costa Pac&iacute;fica, donde causa hasta 75% de las infecciones. De hecho, 54% del total de casos por esta especie en el 2005 y 82% de la mortalidad atribuible a malaria en Colombia se reportaron en los cuatro departamentos que comprenden esta regi&oacute;n: Choc&oacute;, Cauca, Nari&ntilde;o y Valle del Cauca (1). Estas estad&iacute;sticas adolecen de subregistro, por lo cual es probable que la magnitud del problema de la malaria y la mortalidad por su causa sean incluso mayores. Actualmente se adelantan esfuerzos para mejorar la notificaci&oacute;n, pero la vigilancia (2) y el control de la malaria encuentran retos espec&iacute;ficos en la regi&oacute;n Pac&iacute;fica.</P>     <P>Uno de estos retos es la diversidad de escenarios epidemiol&oacute;gicos que se presentan: 1) malaria en &aacute;reas urbanas con m&aacute;s de 10.000 habitantes como Quibd&oacute; e Istmina en el Choc&oacute;, Buenaventura en el Valle del Cauca, Guapi en Cauca y Tumaco en Nari&ntilde;o; 2) &aacute;reas con transmisi&oacute;n inestable altamente influenciada por fen&oacute;menos clim&aacute;ticos como El Ni&ntilde;o (3); 3) &aacute;reas con transmisi&oacute;n estable y presencia de portadores asintom&aacute;ticos; 4) &aacute;reas receptoras donde ocurren brotes espor&aacute;dicos de malaria introducida, y 5) &aacute;reas sin transmisi&oacute;n pero con morbilidad y mortalidad en viajeros que se desplazan a &aacute;reas end&eacute;micas. Estos diversos escenarios son el resultado de las interacciones entre factores ambientales (temperatura, humedad, pluviosidad y vegetaci&oacute;n), gen&eacute;ticos (receptor Duffy en eritrocitos y hemoglobinopat&iacute;as), conductuales del humano (uso de medidas de protecci&oacute;n personal, consumo inadecuado de medicamentos) y del vector (h&aacute;bitos de picadura), y socioecon&oacute;micos (tipo de vivienda, movimientos de poblaci&oacute;n y actividad econ&oacute;mica), que deben tenerse en cuenta para la formulaci&oacute;n e implementaci&oacute;n de estrategias de control adecuadas y costo-efectivas (4,5).</P>     <P>Un segundo reto es el hecho de que &eacute;sta es una de las regiones con el m&aacute;s alto &iacute;ndice de necesidades b&aacute;sicas insatisfechas (promedio 60% de NBI seg&uacute;n proyecciones del DANE) (6), lo cual afecta el acceso oportuno a los servicios de salud, se asocia con mala calidad de las viviendas favoreciendo as&iacute; el contacto entre humano y vector, y condiciona un bajo poder adquisitivo para acceder a medidas de protecci&oacute;n contra el vector. Las pr&aacute;cticas de econom&iacute;a rural en las zonas urbanas favorecen la formaci&oacute;n de criaderos de <I>Anopheles</I> en excavaciones de miner&iacute;a abandonadas, excavaciones para elaboraci&oacute;n de ladrillos y estanques de peces que han sido positivos para <I>An. Albimanus, An. nu&ntilde;eztovari y An. darlingi </I>(7,8).Otro vector, <I>An. Neivai</I>, se cr&iacute;a en las bromelias, lo cual es pr&aacute;cticamente imposible de controlar, y, adem&aacute;s, su contribuci&oacute;n en el mantenimiento de la transmisi&oacute;n de la malaria no es bien conocida (7,9)</P>     <P>Frente a semejantes retos, el control de la malaria se basa exclusivamente en el diagn&oacute;stico y tratamiento de casos confirmados microsc&oacute;picamente y medidas de control vectorial. Especialmente en las zonas rurales, las actividades de diagn&oacute;stico y tratamiento est&aacute;n a cargo de una red de microscopistas voluntarios o pagados por los servicios de salud. Esta red diagn&oacute;stica opera as&iacute; &uacute;nicamente para malaria, y demanda de los servicios de salud un proceso continuo de capacitaci&oacute;n y supervisi&oacute;n. Actualmente se discute la legalidad de la provisi&oacute;n de servicios de salud por parte de esta red, por un lado, y por otro, la prestaci&oacute;n del servicio en comunidades generalmente dispersas cuyo acceso geogr&aacute;fico es dif&iacute;cil. Con respecto al tratamiento, es claro que <I>P. falciparum </I>resistente a cloroquina ya est&aacute; diseminado en la regi&oacute;n y que la susceptibilidad del par&aacute;sito a la amodiaquina tambi&eacute;n ha disminuido, aunque su uso combinado con sulfadoxina/pirimetamina es a&uacute;n eficaz (10,11) (CIDEIM, datos no publicados). Con respecto a <I>P. vivax</I>, la cloroquina contin&uacute;a siendo el tratamiento de primera l&iacute;nea en el pa&iacute;s, pues se ha encontrado menos de 2% de fallas terap&eacute;uticas en estudios realizados en Tumaco y Buenaventura en la costa Pac&iacute;fica y en Tarapac&aacute; en el Amazonas (CIDEIM, datos no publicados) y ausencia de fallas con la combinaci&oacute;n de cloroquina y primaquina en 210 personas de Turbo y El Bagre en Antioquia, como lo informan Carmona y colaboradores en el presente n&uacute;mero de Biom&eacute;dica (12). Por otra parte, se han detectado falencias en la provisi&oacute;n oportuna y suficiente de medicamentos, en las pr&aacute;cticas de prescripci&oacute;n y en la adherencia al tratamiento por parte de los pacientes (CIDEIM, datos no publicados), que deben solventarse cuanto antes.</P>     <P>Una cobertura suficiente s&oacute;lo se logra si los programas de control de la malaria cuentan con equipos relativamente grandes de trabajadores, lo que implica altos costos en mano de obra, y explicar&iacute;a algunas de las fallas de dichos programas; as&iacute; mismo deben considerarse el alto costo del transporte, que generalmente se realiza por v&iacute;a fluvial o mar&iacute;tima, y la situaci&oacute;n de orden p&uacute;blico que limita el acceso a algunas &aacute;reas. Por estas razones, involucrar a las comunidades parece tener ventajas y ser efectivo para el control de la malaria, como lo demostraron Rojas y colaboradores en el Choc&oacute; (13) y como lo reportan en el presente n&uacute;mero Alvarado y colaboradores en el &aacute;rea urbana y rural de Buenaventura y en otros municipios de la costa Pac&iacute;fica (14,15). Con la intervenci&oacute;n "El mundo de la malaria: aprendamos a vivirla en comunidad" se increment&oacute; el uso del toldillo, la aceptaci&oacute;n de la fumigaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de atenci&oacute;n para la enfermedad en el &aacute;rea urbana de Buenaventura, a pesar de que s&oacute;lo 14% de los entrevistados tuvo contacto con la estrategia. En la zona rural, la cobertura fue mayor (38% de los entrevistados tuvo contacto) y tambi&eacute;n se not&oacute; incremento en el conocimiento acerca de la malaria, de los criaderos y del uso del toldillo, y menor automedicaci&oacute;n en quienes tuvieron contacto con la estrategia. En ambos escenarios se not&oacute; una disminuci&oacute;n en el n&uacute;mero de casos de malaria reportados y en la transmisi&oacute;n, aunque el car&aacute;cter retrospectivo de la evaluaci&oacute;n no permite validarla y persiste el potencial efecto de otras intervenciones concurrentes o posteriores. Los art&iacute;culos incluidos en este n&uacute;mero de Biom&eacute;dica se complementan con la evaluaci&oacute;n de costo-efectividad de la intervenci&oacute;n en el &aacute;rea urbana de Buenaventura reportada por Gir&oacute;n y colaboradores (16), la cual constituye un aporte a la discusi&oacute;n sobre la sostenibilidad de este tipo de intervenciones y, desde el punto de vista metodol&oacute;gico, rescata la inclusi&oacute;n de los costos que la malaria genera en los n&uacute;cleos familiares (17,18). </P>     <P>La adopci&oacute;n de una estrategia de participaci&oacute;n comunitaria para el control de la malaria en la costa Pac&iacute;fica se articular&iacute;a muy bien con el programa de atenci&oacute;n primaria en salud que se desarrolla actualmente en el Valle del Cauca, y con la c&aacute;tedra sobre control de enfermedades transmitidas por vectores incluida en los programas acad&eacute;micos de las escuelas y colegios del departamento de Nari&ntilde;o; sin embargo, como lo sugieren algunos expertos en el tema, es necesario consultar con las comunidades el tipo de participaci&oacute;n que tendr&aacute;n y reconocer el compromiso de los gobiernos locales en la resoluci&oacute;n de otras preocupaciones de la comunidad en aspectos de saneamiento, empleo o seguridad (19). No es nuevo decir que el control de la malaria requiere de la participaci&oacute;n de las instituciones de salud, pero tambi&eacute;n de las de educaci&oacute;n, obras p&uacute;blicas, seguridad y planeaci&oacute;n, de las corporaciones aut&oacute;nomas, las organizaciones no gubernamentales, las universidades y los centros de investigaci&oacute;n. El trabajo en equipo de estas instituciones y de proyectos como PAMAFRO (control de malaria, tuberculosis y VIH/Sida en zonas de frontera de Colombia, Ecuador, Per&uacute; y Venezuela financiado por el Fondo Mundial), RAVREDA (Red Amaz&oacute;nica para la Vigilancia de la Eficacia de los Antimal&aacute;ricos) y FOSYGA (Fondo de Seguridad y Garant&iacute;as) constituye una oportunidad para congregar esfuerzos en torno al control de la malaria en la costa Pac&iacute;fica. Es factible lograr el control de la malaria en esta regi&oacute;n mejorando la coordinaci&oacute;n de las distintas iniciativas y actores bajo el liderazgo de personal capacitado en la gerencia de los programas de salud y con base en el conocimiento generado y la evaluaci&oacute;n de las actividades de control. Si acogemos el planteamiento de Jeffrey Sachs de que la malaria es un condicionante de la pobreza (20), su control en la costa Pac&iacute;fica colombiana permitir&iacute;a que pasara de ser una de las zonas m&aacute;s deprimidas social y econ&oacute;micamente a ser un polo de desarrollo del pa&iacute;s.</P>     <P>Lyda Osorio, Centro Internacional de Entrenamiento e Investigaciones M&eacute;dicas (CIDEIM), Cali, Colombia</P>     <P>Correspondencia: </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Lyda Osorio, CIDEIM, Avenida 1 Norte # 3-03 Cali, Valle del Cauca, Colombia. </FONT><A HREF="mailto:lydaosorio@cideim.org.co">lydaosorio@cideim.org.co</A></P> <B><FONT FACE="Arial">    <P>Referencias</P><DIR>  </B>    <P>1.&#9;<B>Zambrano P</B>. Informe final de malaria, semanas 1 a 52 Colombia, 2005. Inf Quinc Epidemiol Nac<I> </I>2006;11:49-54.</P>     <P>2.&#9;<B>Pacheco O</B>. Estudio nacional para caracterizaci&oacute;n de las unidades primarias generadoras de datos del sistema de vigilancia de eventos de inter&eacute;s en salud p&uacute;blica, Sivigila, Colombia 2005. Inf Quinc Epidemiol Nac<I> </I>2006;11:97-107.</P>     <P>3.&#9;<B>Poveda G, Rojas W, Qui&ntilde;ones ML, V&eacute;lez ID, Mantilla RI, Ruiz D <I>et al</I>. </B>Coupling between annual and ENSO timescales in the malaria-climate association in Colombia. Environ Health Perspect<I> </I>2001;109:489-93.</P>     <P>4.&#9;<B>Carrasquilla G</B>. An ecosystem approach to malaria control in an urban setting. Cad Saude Publica<I> </I>2001;17:171-9.</P>     <P>5.&#9;<B>Sevilla-Casas E. </B>Human mobility and malaria risk in the Naya river basin of Colombia. Soc Sci Med<I> </I>1993;37:1155-67.</P></DIR>  <OL START=6>  <B>    <LI>Departamento Administrativo Nacional de Estad&iacute;stica (DANE).</B> Indicador de Necesidades B&aacute;sicas Insatisfechas (NBI) por municipios. Calculado con informaci&oacute;n del Censo 1993. &amp;#091;Consultado: 12 de septiembre de 2006&amp;#093; Disponible en: </FONT><A HREF="http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/condiciones_vida/NBI.xls">www.dane.gov.co/files/investigaciones/condiciones_vida/NBI.xls</A></LI>    </OL> <DIR>  <FONT FACE="Arial">    <P>7.&#9;<B>Olano V, Carrasquilla G, Mendez F. </B>Transmission of urban malaria in Buenaventrua, Colombia: entomological features. Rev Panam Salud P&uacute;blica<I> </I>1997;1:287-94.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>8.&#9;<B>Serra M, G&oacute;mez E, Carvajal R, Banguero M, Olano V, C&oacute;rdoba F. </B>Epidemiolog&iacute;a de malaria en el &aacute;rea urbana y rural de Quibd&oacute; e Istmina. Cali: Fundaci&oacute;n FES - Divisi&oacute;n salud; 1999. </P>     <P>9.&#9;<B>Carvajal H, de Herrera MA, Quintero J, Alzate A, Herrera S.</B> <I>Anopheles neivai</I>: a vector of malaria in the Pacific lowlands of Colombia. Trans R Soc Trop Med Hyg<I> </I>1989;83:609.</P>     <P>10.&#9;<B>Gonzalez I, Padilla J, Giraldo L, Saravia N. </B>Eficacia de amodiaquina y sulfadoxina/pirimetamina en el tratamiento de malaria no complicada por <I>Plasmodium falciparum</I> en Nari&ntilde;o, Colombia, 1999-2002. Biom&eacute;dica<I> </I>2003;23:38-46.</P>     <P>11.&#9;<B>Osorio LE, Giraldo LE, Grajales LF, Arriaga AL, Andrade AL, Ruebush II T <I>et al</I>.</B> Assessment of therapeutic response of <I>Plasmodium falciparum</I> to chloroquine and sulfadoxine/pyrimethamine in a low malaria transmission area in Colombia. Am J Trop Med Hyg 1999;61:968-72.</P>     <P>12.&#9;<B>Carmona J, Alvarez G, Blair S.</B> Malaria por <I>Plasmodium vivax:</I> curaci&oacute;n del ataque agudo con tres dosis diferentes de primaquina y dosis fija de cloroquina, Antioquia, Colombia, 2003-2004. Biom&eacute;dica<I> </I>2006;26: (en prensa).</P>     <P>13.&#9;<B>Rojas W, Botero S, Garcia HI. </B>An integrated malaria control program with community participation on the Pacific Coast of Colombia. Cad Saude Publica<I> </I>2001;17:103-13.</P>     <P>14.&#9;<B>Alvarado B, Alzate A, Mateus J, Carvajal R.</B> Efectos de una intervenci&oacute;n educativa y de participaci&oacute;n comunitaria en el control de la malaria en Buenaventura, Colombia. Biom&eacute;dica<I> </I>2006;26: (en prensa).</P>     <P>15.&#9;<B>Alvarado B, G&oacute;mez E, Serra M, Carvajal R, Carrasquilla G.</B> Evaluaci&oacute;n de una estrategia educativa en malaria aplicada en localidades rurales del Pac&iacute;fico Colombiano. Biom&eacute;dica<I> </I>2006;26:(en prensa).</P>     <P>16.&#9;<B>Gir&oacute;n S, Mateus J, Castellar C.</B> An&aacute;lisis de costo-efectividad de dos intervenciones para el control de la malaria en el &aacute;rea urbana de Buenaventura, Colombia. Biom&eacute;dica<I> </I>2006;26:(en prensa).</P>     <P>17.&#9;<B>Ruiz W, Kroeger A. </B>The socioeconomic impact of malaria in Colombia and Ecuador. Health Policy Plan<I> </I>1994;9:144-54.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>18.&#9;<B>Bonilla E, Rodr&iacute;guez A. </B>Determining malaria effects in rural Colombia. Soc Sci Med<I> </I>1993;37:1109-14.</P>     <P>19.&#9;<B>Winch P, Kendall C, Duane G.</B> Effectiveness of community participation in vector-borne disease control. H Health Policy Plan 1992;7:342-51.</P>     <P>20.&#9;<B>Sachs J, Malaney P. </B>The economic and social burden of malaria. Nature 2002;415:680-5.</P>     <P>&nbsp;</P></DIR> </FONT>     ]]></body>
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