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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nuevas perspectivas para la prevención del cáncer de cuello uterino basadas en el virus del papiloma humano]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <B><FONT FACE="Arial">    <P ALIGN="CENTER">Nuevas perspectivas para la prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer de cuello uterino basadas en el virus del papiloma humano</P>     <P ALIGN="CENTER">New perspectives for cervical cancer prevention based on human papiloma virus</P> </B>    <P>El c&aacute;ncer de cuello uterino es el segundo m&aacute;s frecuente en mujeres y una de las causas m&aacute;s importantes de a&ntilde;os perdidos de vida potencial, toda vez que afecta una gran proporci&oacute;n de mujeres j&oacute;venes y de edad media. Anualmente, en el mundo se diagnostica medio mill&oacute;n de casos y mueren 274.000 mujeres por esta causa. Es un problema importante de salud p&uacute;blica en los pa&iacute;ses en desarrollo, en donde ocurre el 83% de estos casos y estas muertes. En Colombia en el 2002 se diagnosticaron 6.815 casos nuevos y murieron 3.300 mujeres, es decir, mueren diariamente 9 mujeres por esta causa. El 70% de los casos nuevos y el 80% de las muertes se presentaron en mujeres mayores de 45 a&ntilde;os (1).</P>     <P>En la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses desarrollados, la incidencia y la mortalidad del c&aacute;ncer de cuello uterino ha disminuido hasta en 70%, en parte, gracias a los programas de tamizaci&oacute;n bien organizados que cubren la mayor&iacute;a de las mujeres en riesgo, complementados por un buen diagn&oacute;stico y tratamiento de las lesiones precancerosas y un buen control de calidad de todas las etapas. Programas de tamizaje con estas caracter&iacute;sticas no son f&aacute;ciles de organizar y son costosos y no existen en Colombia ni en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses en desarrollo. Se prev&eacute; que en los pa&iacute;ses en desarrollo la incidencia de c&aacute;ncer de cuello uterino continuar&aacute; aumentando debido al envejecimiento de la poblaci&oacute;n y a la ausencia de programas eficaces de tamizaje (2).</P>     <P>La identificaci&oacute;n del virus del papiloma humano (VPH) como la causa principal y necesaria (3) del c&aacute;ncer de cuello uterino ha abierto nuevas perspectivas para la prevenci&oacute;n en dos frentes principales:</P>     <P>en la prevenci&oacute;n primaria, gracias a la introducci&oacute;n de vacunas profil&aacute;cticas, y en la prevenci&oacute;n secundaria, integrando las pruebas de detecci&oacute;n de VPH en los programas de tamizaje.</P>     <P>El VPH es un virus ADN peque&ntilde;o de una amplia diversidad molecular; hasta la fecha se han identificado 120 genotipos. El mecanismo patol&oacute;gico m&aacute;s importante es su capacidad de inducir proliferaci&oacute;n celular, la cual en la mayor&iacute;a de las ocasiones es benigna pero en otras puede llevar a un crecimiento celular incontrolado que termina en c&aacute;ncer. Infecta los epitelios y las mucosas de los &oacute;rganos genitales, los tractos respiratorio y digestivo superiores y en la piel. Con relaci&oacute;n a su potencial oncog&eacute;nico se consideran dos grandes grupos de VPH: el grupo de alto riesgo, o tipos oncog&eacute;nicos, cuyos prototipos son los VPH 16 y 18, y los de bajo riesgo cuyos prototipos son los VPH 6 y 11. En los &oacute;rganos genitales los VPH de bajo riesgo causan las verrugas genitales o condilomas, y los tipos de alto riesgo causan los c&aacute;nceres de cuello uterino, ano, pene, vulva y vagina. En el los tractos respiratorio y digestivo, los tipos de bajo riesgo causan lesiones proliferativas benignas como la papilomatosis respiratoria recurrente que ocasiona la muerte debida a la obstrucci&oacute;n de las v&iacute;as respiratorias, y lesiones orales como la hiperplasia epitelial focal; los tipos de alto riesgo son los agentes causales de una cierta proporci&oacute;n de c&aacute;nceres de la cavidad oral, de la faringe y las am&iacute;gdalas. En la piel causan c&aacute;ncer escamocelular que se presenta con mayor frecuencia en los pacientes con epidermodisplasia verruciforme, una enfermedad rara y hereditaria (4).</P>     <P>La infecci&oacute;n genital por VPH se adquiere por la v&iacute;a sexual; por esta raz&oacute;n, la mayor frecuencia ocurre despu&eacute;s del inicio de las relaciones sexuales, entre los 15 y los 25 a&ntilde;os; luego, disminuye con la edad para aumentar de nuevo despu&eacute;s de la cuarta o quinta d&eacute;cada, sobre todo en los pa&iacute;ses latinoamericanos (5). El principal factor de riesgo es el n&uacute;mero de compa&ntilde;eros sexuales; entre m&aacute;s parejas sexuales, mayor es el riesgo de adquirir la infecci&oacute;n (6). Es una de las enfermedades de transmisi&oacute;n m&aacute;s frecuentes; se estima que 70% de las personas con actividad sexual normal adquieren la infecci&oacute;n a lo largo de la vida. Afortunadamente, la mayor&iacute;a de estas infecciones son asintom&aacute;ticas y se resuelven espont&aacute;neamente, s&oacute;lo una peque&ntilde;a proporci&oacute;n se manifiesta cl&iacute;nica o microsc&oacute;picamente como lesiones de bajo grado que, usualmente, se resuelven de manera espont&aacute;nea, o lesiones precancerosas de alto grado que tienen mayor riesgo de progresar hacia c&aacute;ncer.</P>     <P>He tenido el privilegio de ser uno de los investigadores responsables por los grandes adelantos que han revolucionado el campo de la prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer de cuello uterino. Mi aporte esencial ha sido en la epidemiolog&iacute;a del VPH y de este c&aacute;ncer. Desde mi antigua Unidad de Epidemiolog&iacute;a en la Internacional Agency for Research on Cancer (IARC) en Lyon, Francia, dise&ntilde;&eacute; y dirig&iacute; varios estudios de epidemiolog&iacute;a molecular en unos 25 pa&iacute;ses del mundo. Las conclusiones principales de estos estudios se pueden resumir as&iacute;:</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>1- Una prevalencia de 99,7% de VPH en c&aacute;ncer de cuello uterino tanto del tipo escamoso como del adenocarcinoma en todas las regiones geogr&aacute;ficas estudiadas y en pa&iacute;ses con alta incidencia de c&aacute;ncer de cuello uterino, como los pa&iacute;ses latinoamericanos y africanos, en pa&iacute;ses de bajo riesgo como Espa&ntilde;a, y pa&iacute;ses de riesgo intermedio como Filipinas y Tailandia, nos llev&oacute; a concluir que el VPH es no s&oacute;lo la causa central sino tambi&eacute;n necesaria de este c&aacute;ncer (3).</P>     <P>2- Propuse una clasificaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica de los varios tipos de VPH asociados con el c&aacute;ncer de cuello uterino: 15 tipos fueron clasificados como de alto riesgo o tipos oncog&eacute;nicos (VPH 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59, 68, 73 y 82), 12 tipos fueron clasificados de bajo riesgo (VPH 6, 11, 40, 42, 43, 44, 54, 61, 70, 72, 81 y CP6108) y 3 tipos como probablemente carcinog&eacute;nicos (VPH 23, 53 y 66) (7). Recientemente he propuesto una peque&ntilde;a modificaci&oacute;n de esta clasificaci&oacute;n moviendo los tres &uacute;ltimos tipos de alto riesgo, que son los de menor prevalencia (68, 73 y 82) al grupo de probablemente carcinog&eacute;nicos (8).</P>     <P>3- Dos de los tipos oncog&eacute;nicos de VPH (16 y 18) son los responsables de 70% de los c&aacute;nceres de cuello uterino a nivel mundial, y de 65% en Am&eacute;rica Latina. Siguen en orden descendente de frecuencia VPH 45, 31, 33, 52, 58 y 35. Estos 8 tipos de VPH son responsables de 90% de los c&aacute;nceres de cuello uterino a nivel mundial (9). Esta informaci&oacute;n fue esencial para decidir qu&eacute; tipos de VPH ir&iacute;an en la fabricaci&oacute;n de las vacunas.</P>     <P>4- El VPH es una causa necesaria pero no suficiente de c&aacute;ncer de cuello uterino pues s&oacute;lo una peque&ntilde;a proporci&oacute;n de mujeres infectadas con VPH evolucionan a c&aacute;ncer de cuello uterino. Nuestros estudios identificaron los siguientes cofactores que aumentan el riesgo de progresar de infecci&oacute;n hacia c&aacute;ncer: tabaco, paridad alta, uso prolongado de contraceptivos orales y coinfecciones con herpes genital y Chlamydia trachomatis (10<B>).</P> </B>    <P>Con estos antecedentes, revisar&eacute; brevemente el estado actual del desarrollo de las vacunas profil&aacute;cticas.</P>     <P>El principio fundamental de estas vacunas es la inhibici&oacute;n de la entrada del virus a la c&eacute;lula hospedera, usualmente mediante la inducci&oacute;n de anticuerpos neutralizantes. En el caso del VPH, en la d&eacute;cada de los 90 se logr&oacute; la producci&oacute;n in vitro de las virus-like particles (VLP) o part&iacute;culas similares al virus), las cuales son estructural y antig&eacute;nicamente similares a los viriones nativos pero que no contienen el genoma del virus y, por lo tanto, no tienen la capacidad de replicarse, causar infecci&oacute;n y, mucho menos, c&aacute;ncer. Estas part&iacute;culas son producidas mediante la expresi&oacute;n del gen L1, el cual codifica para la prote&iacute;na mayor de la c&aacute;pside, en sistemas recombinantes como baculovirus, levaduras y bacterias.</P>     <P>Hasta el momento se han desarrollado dos vacunas profil&aacute;cticas: una cuadrivalente (Gardasil&reg;, Merck and Co., Inc.) que contiene VLP de dos genotipos de alto riesgo (16 y 18), responsables del 70% de los c&aacute;nceres de cuello uterino, y dos de bajo riesgo (11 y 6), responsables del 90% de las verrugas genitales y de la papilomatosis respiratoria recurrente, y una vacuna bivalente (Cervarix&reg;, GlaxoSmithKline Biologicals) que contiene VLP de VPH16 y 18.</P>     <P>Los ensayos cl&iacute;nicos controlados y aleatorios han demostrado que ambas vacunas son eficaces, seguras e inmunog&eacute;nicas, pues no producen efectos adversos serios e inducen una fuerte respuesta humoral con t&iacute;tulos de anticuerpos neutralizantes mucho m&aacute;s altos que los inducidos por una infecci&oacute;n natural. El indicador final primario de evaluaci&oacute;n de eficacia idealmente deber&iacute;a ser la prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer; sin embargo, es imposible usar el c&aacute;ncer de cuello uterino como punto de evaluaci&oacute;n, pues no ser&iacute;a &eacute;tico observar mujeres hasta que desarrollen el c&aacute;ncer de cuello uterino. Por esta raz&oacute;n, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud y la Food and Drug Administration de Estados Unidos recomendaron las lesiones precancerosas de alto grado (NIC 23- VIN 2-3, VaIN 2-3 ) como puntos finales de evaluaci&oacute;n de los ensayos fase 3.</P>     <P>La vacuna cuadrivalente (Gardasil&reg;, Merck and Co., Inc.) se est&aacute; evaluando en 29.000 individuos de 33 pa&iacute;ses a trav&eacute;s del mundo. Los resultados de los ensayos de fases 2 y 3 en mujeres de 16 a 26 a&ntilde;os no expuestas a los cuatro tipos virales, han demostrado una eficacia del 99% al 100% para la protecci&oacute;n contra la infecci&oacute;n, las lesiones precancerosas de alto grado del cuello uterino (NIC 2-3), de la vulva y vagina causadas por VPH16 y 18 y contra las verrugas genitales causadas por VPH6 y 11.</P>     <P>Con base en los excelentes resultados anteriores esta vacuna, se ha aprobado en Estados Unidos, Canad&aacute;, Australia, Nueva Zelanda, Brasil, M&eacute;xico, Per&uacute;, Argentina, Taiw&aacute;n, Malasia, Chad, Togo y en los pa&iacute;ses europeos, y se espera que lo ser&aacute; en Colombia a finales del 2006 o principios del 2007. En la mayor&iacute;a de estos pa&iacute;ses tambi&eacute;n se ha aprobado tambi&eacute;n para uso en hombres (11, 12).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La vacuna bivalente (Cervarix&reg;, GlaxoSmithKline Biologicals) contiene VLP de VPH16 y 18 y su eficacia se est&aacute; evaluando en ensayos fase 3 en unas 25.000 mujeres de 15 a 25 a&ntilde;os en 25 pa&iacute;ses.</P>     <P>A&uacute;n no hay resultados de fase 3 de la vacuna bivalente pero los publicados de ensayos fase 2 indican que la eficacia de esta vacuna para la prevenci&oacute;n de infecci&oacute;n incidente y lesiones preneopl&aacute;sicas del cuello uterino es del 98% y el 100% (13). No se sabe cu&aacute;nto tiempo durar&aacute; la protecci&oacute;n conferida por ambas vacunas, pero los resultados publicados muestran que la protecci&oacute;n dura, al menos, de 4 a 5 a&ntilde;os. La estabilidad de los t&iacute;tulos de anticuerpos despu&eacute;s de 18 meses de la primera inyecci&oacute;n hace pensar que la protecci&oacute;n ser&aacute; de larga duraci&oacute;n. A las mujeres que han participado en los ensayos con la vacuna cuadrivalente en los pa&iacute;ses escandinavos se les har&aacute; seguimiento por varias d&eacute;cadas para determinar la protecci&oacute;n a largo plazo.</P>     <P>La edad recomendada para la vacunaci&oacute;n variar&aacute; de pa&iacute;s a pa&iacute;s; en Estados Unidos est&aacute; siendo recomendada en uso rutinario en ni&ntilde;as de 11 a 12 a&ntilde;os, aunque las recomendaciones tambi&eacute;n cobijan ni&ntilde;as desde los 9 a&ntilde;os y mujeres j&oacute;venes entre los 13 y los 26. En Australia, la vacuna se ha aprobado para ni&ntilde;as y mujeres de 9 a 26 a&ntilde;os y para ni&ntilde;os de 9 a 15. La edad promedio de inicio de las relaciones sexuales en las diferentes poblaciones ser&aacute; un elemento importante en las recomendaciones de la edad de vacunaci&oacute;n.</P>     <P>Claramente, el descubrimiento, desarrollo y evaluaci&oacute;n de una vacuna contra el VPH constituye uno de los avances m&aacute;s importantes en la prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer de cuello uterino. Un elemento importante que se debe considerar en la introducci&oacute;n de estas vacunas en los pa&iacute;ses pobres, que son los que m&aacute;s las necesitan, es el precio. En Norteam&eacute;rica y Europa el precio de catalogo de las tres dosis de la vacuna cuadrivalente es de US$ 360, lo cual es prohibitivo para los pa&iacute;ses pobres. Las dos compa&ntilde;&iacute;as productoras de la vacuna han expresado su inter&eacute;s en facilitar la introducci&oacute;n de ellas a los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo negociando los precios o trabajando junto a otras organizaciones tales como el Program of Appropriate Technology in Health (PATH) y la Fundaci&oacute;n Gates. Esperamos que la tragedia que vivimos con la introducci&oacute;n tard&iacute;a de la vacuna contra la hepatitis B a los pa&iacute;ses que m&aacute;s la necesitaban, no se repita.</P>     <P>Finalmente, debemos tener en mente que estas vacunas solucionan gran parte del problema, pues en condiciones ideales s&oacute;9lo pueden prevenir los canceres causados por VPH 16 y 18 (70%) y, por consiguiente, los programas de prevenci&oacute;n deben ser complementados con un buen programa de tamizaje. Como mencion&eacute; anteriormente, los buenos programas basados en citolog&iacute;a han sido dif&iacute;ciles de organizar en los pa&iacute;ses en desarrollo; en estos pa&iacute;ses debemos, entonces, considerar estrategias nuevas basadas en baja tecnolog&iacute;a, como la inspecci&oacute;n visual con acido ac&eacute;tico o lugol o las nuevas pruebas r&aacute;pidas y baratas de detecci&oacute;n de VPH que PATH est&aacute; desarrollando y que planea evaluar el pr&oacute;ximo a&ntilde;o en India y China (14). El uso de una de estas pruebas seguido inmediatamente por el tratamiento de las lesiones precancerosas detectadas (estrategia de ver y tratar) junto con la vacunaci&oacute;n de las adolescentes y las mujeres j&oacute;venes, podr&iacute;a ser la soluci&oacute;n ideal para los pa&iacute;ses en desarrollo.</P> <B>    <P>Agradecimientos</P> </B>    <P>A Gloria I. S&aacute;nchez del Grupo de Infecci&oacute;n y C&aacute;ncer de la Universidad de Antioquia por su gran ayuda en la preparaci&oacute;n de este manuscrito. Nubia Mu&ntilde;oz, M.D., M.P.H., IARC, Lyon, Francia </P> <B>    <P>Referencias</P> </B>    <P>1. <B>Ferlay J, Bray F, Pisani P, Parkin DM. </B>GLOBOCAN 2002. Cancer incidence, mortality and prevalence worldwide. CancerBase No. 5, version 2.0. IARC; 2004.</P>     <P>2. <B>Parkin DM, Bray F. </B>Chapter 2: The burden of HPV-related cancers. Vaccine 2006;24 (Suppl. 3):S11-25.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>3. <B>Walboomers JM, Jacobs MV, Manos MM, Bosch FX, Kummer JA, Shah KV <I>et al</I>. </B>Human papillomavirus is a necessary cause of invasive cervical cancer worldwide. J Pathol 1999;189:12-9.</P>     <P>4. <B>Bernard HU. </B>The clinical importance of the nomenclature, evolution and taxonomy of human papillomaviruses. J Clin Virol 2005;32(Suppl.1):S1-6.</P>     <P>5. <B>Clifford GM, Gallus S, Herrero R, Mu&ntilde;oz, N, Snijders PJ, Vaccarella S <I>et al</I>. </B>Worldwide distribution of human papillomavirus types in cytologically normal women in the International Agency for Research on Cancer HPV prevalence surveys: a pooled analysis. Lancet. 2005;366:991-8.</P>     <P>6. <B>Mu&ntilde;oz, N, Mendez F, Posso H, Molano M, van den Brule AJ, Ronderos M, <I>et al</I>. </B>Incidence, duration, and determinants of cervical human papillomavirus infection in a cohort of Colombian women with normal cytological results. J Infect Dis 2004;190:2077-87.</P>     <P>7. <B>Mu&ntilde;oz N, Bosch FX, de Sanjos&eacute; S, Herrero R, Caltellsagu&eacute; X, Shah KV <I>et al</I>. </B>Epidemiologic classification of human papillomavirus types associated with cervical cancer. N Engl J Med 2003;348:518-27.</P>     <P>8. <B>Mu&ntilde;oz N, Castellsague X, de Gonzalez AB, Gissmann L. </B>HPV in the etiology of human cancer. Vaccine 2006;24(Suppl.3):S1-S10.</P>     <P>9. <B>Mu&ntilde;oz, N, Bosch FX, Castellsague X, Diaz M, de Sanjose S, Hammouda D <I>et al</I>. </B>Against which human papillomavirus types shall we vaccinate and screen? The international perspective. Int J Cancer 2004;111:278-85.</P>     <P>10. <B>Castellsague X, Mu&ntilde;oz N. </B>Cofactors in human papillomavirus carcinogenesis—role of parity, oral contraceptives, and tobacco smoking. J Natl Cancer Inst Monogr 2003;31:20-8.</P>     <P>11. <B>Koutsky LA, Harper DM. </B>Current findings from prophylactic HPV vaccine trials. Vaccine 2006;24 (Suppl.3):S114-21.</P>     <P>12. <B>Food and Drug Administration, Public Health Service, Department of Health and Human Services. </B>Quadrivalent Human Papillomavirus (types 6, 11, 16 and 18) Recombinant vaccine Gardasil&reg;. Product Approval Information - Licensing Action. June 8, 2006. Consultado: 3 de noviembre de 2006. Disponible en: </FONT><A HREF="http://www.fda.gov/cber/approvltr/hpvmer060806L.htm">http://www.fda.gov/cber/approvltr/hpvmer060806L.htm</A></P> <FONT FACE="Arial">    ]]></body>
<body><![CDATA[<P>13. <B>Harper DM, Franco EL, Wheeler CM, Moscicki AB, Romanowski B, Roteli-Martins CM <I>et al</I>. </B>Sustained efficacy up to 4.5 years of a bivalent L1 virus-like particle vaccine against human papillomavirus types 16 and 18: follow-up from a randomised control trial. Lancet 2006;367:1247-55.</P>     <P>14. <B>Cuzick J, Mayrand MH, Ronco G, Snijders P, Wardle J. </B>New dimensions in cervical cancer screening. Vaccine 2006;24 (Suppl.3):S90-7.</P></FONT>     ]]></body>
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