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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Arial" SIZE=2> </FONT><B><FONT FACE="Arial">    <P>Editorial</P>     <P>En los 90 a&ntilde;os del Instituto Nacional de Salud</P> </B>    <P>La proyecci&oacute;n hacia el futuro implica reflexionar sobre el pasado. La historia del Instituto Nacional de Salud se remonta a 1917, cuando Bernardo Samper Sordo y Jorge Mart&iacute;nez Santamar&iacute;a fundaron el Laboratorio Samper-Mart&iacute;nez, laboratorio privado que busc&oacute; dar respuesta a las inquietudes cient&iacute;ficas en el &aacute;rea de la salud de la &eacute;poca, con la producci&oacute;n de vacuna antirr&aacute;bica y suero antidift&eacute;rico, y con el montaje de procesos para el diagn&oacute;stico de enfermedades microbianas y parasitarias; funcion&oacute; as&iacute; hasta 1928, a&ntilde;o en que el gobierno nacional se hizo cargo de &eacute;l. En la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 70 se constituy&oacute; en Instituto Nacional para Programas Especiales de Salud y en 1975 se convirti&oacute; en la instituci&oacute;n que hoy conocemos.</P>     <P>A lo largo de los 90 a&ntilde;os, la instituci&oacute;n se ha caracterizado por mantenerse en la b&uacute;squeda permanente de las preguntas y de las respuestas generadas en el campo de la salud, tanto en su componente cient&iacute;fico como en el t&eacute;cnico. Se identifican nuevas preguntas en un continuo de b&uacute;squeda en pro del mejoramiento de las condiciones de salud de los colombianos. Con estas caracter&iacute;sticas de desempe&ntilde;o nos encontramos hoy, cuando los vientos de la globalizaci&oacute;n campean por doquier y se hace dif&iacute;cil para muchas de nuestras instituciones permanecer vigentes en el tiempo; ello no s&oacute;lo debe causar admiraci&oacute;n, sino que nos debe llevar a reflexionar sobre el qu&eacute; hacer en el presente y c&oacute;mo proyectarnos en el futuro para mantener la din&aacute;mica, para dar respuesta a los grandes problemas que afronta la sociedad colombiana, y por qu&eacute; no, la humanidad, en materia de salud que tanto preocupa a los gobiernos soberanos del mundo, como el nuestro.</P>     <P>La tarea que ahora nos debe ocupar es reflexionar en ese algo que debe tener el Instituto Nacional de Salud para que siga afrontando con &eacute;xito el paso del tiempo y las dificultades permanentes. Estamos convencidos de que entre los factores que nos permitir&aacute;n seguir vigentes, se encuentran los beneficios que seamos capaces de aportar a la comunidad y a la idoneidad en la creaci&oacute;n de conocimientos, con el prop&oacute;sito de generar el crecimiento del capital humano, tanto a su interior como en las actividades que nos relacionan con el resto de la sociedad, sus requerimientos y respuestas. Es nuestro deber mantener la reflexi&oacute;n profunda sobre el papel del INS en la sociedad actual y c&oacute;mo vamos a proyectarnos hacia el futuro, diagramando una agenda en la que se contemplen como prioridades el logro de las metas de salud del milenio, la agenda de la salud en las Am&eacute;ricas, el programa Visi&oacute;n Colombia II, el Centenario 2019, el Plan Nacional de Desarrollo y el Plan Nacional de Salud P&uacute;blica, por mencionar algunos de los desaf&iacute;os m&aacute;s importantes. Quiz&aacute; de mayor significancia es el hecho de construir un futuro que d&eacute; respuesta a las necesidades m&aacute;s apremiantes de nuestros conciudadanos, sobre todo las de aqu&eacute;llos que han sido producto del desarraigo, de la discriminaci&oacute;n y de la pobreza econ&oacute;mica, social, familiar y cultural.</P>     <P>El panorama y el conocimiento de la situaci&oacute;n actual de salud est&aacute;n enmarcados en un contexto de desigualdad, con la aparici&oacute;n de enfermedades emergentes, el incremento del n&uacute;mero de personas mayores de 60 a&ntilde;os, el crecimiento de las zonas urbanas y, por ende, la mayor demanda de servicios b&aacute;sicos y de saneamiento, la masificaci&oacute;n de patrones de consumo y estilos de vida no necesariamente saludables, el desplazamiento forzado con el consiguiente deterioro de las redes de apoyo social que implican incremento de la violencia intrafamiliar, el maltrato infantil y el abuso sexual, as&iacute; como el deterioro del medio ambiente. Todo lo anterior debe erradicarse definitivamente en la necesidad de buscar y afianzar un compromiso con la visi&oacute;n de un pa&iacute;s m&aacute;s saludable y equitativo; se deben hacer todos los esfuerzos para mejorar los determinantes en salud y el acceso a bienes y servicios con calidad –tanto en forma individual como colectiva– dentro de un marco de solidaridad, transparencia y participaci&oacute;n social. Los anteriores proyectos de manera muy flexible, din&aacute;mica y de alto nivel deben ser los que orienten sus acciones, faciliten la asignaci&oacute;n de recursos y den respuestas en materia de pol&iacute;tica p&uacute;blica sanitaria.</P>     <P>Con esta intenci&oacute;n y en este marco de ideas, con miras a la celebraci&oacute;n del primer centenario en el a&ntilde;o 2017, perm&iacute;tanme poner a su consideraci&oacute;n una propuesta que, como tal, debe sufrir el rigor de la cr&iacute;tica constructiva y, en todo caso, propuesta realizada con humildad, para mejorarla. La responsabilidad que debemos asumir es la observaci&oacute;n y el an&aacute;lisis objetivo, sistem&aacute;tico y constante de los factores protectores, de riesgo, de la enfermedad, la discapacidad y la muerte para generar la informaci&oacute;n necesaria que permita sustentar la orientaci&oacute;n, la planificaci&oacute;n, la ejecuci&oacute;n, el seguimiento y la evaluaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica de la salud p&uacute;blica, y, adem&aacute;s, ser la mano derecha –y tambi&eacute;n la izquierda– de la autoridad sanitaria nacional, el Ministerio de la Protecci&oacute;n Social. De esta manera, nos convertiremos en el brazo t&eacute;cnico-cient&iacute;fico y operativo de la pol&iacute;tica sanitaria, es lo que considero la raz&oacute;n de ser del Instituto con tareas como mantener el liderazgo para continuar desarrollando y operando el sistema nacional de vigilancia y control de los eventos de inter&eacute;s en salud publica, lo cual permite la oportuna toma de decisiones y evita, en lo posible, la aparici&oacute;n de las epidemias y los brotes que permanentemente afectan a los colombianos.</P>     <P>En el futuro debe contemplarse, tambi&eacute;n, la necesidad de incrementar la transferencia de tecnolog&iacute;a a los entes subnacionales, manteniendo y mejorando los procesos de investigaci&oacute;n con dos enfoques: investigaci&oacute;n aplicada e investigaci&oacute;n en convenio con los territorios para ampliar la capacidad instalada en esta materia, con procesos respetuosos y concertados de transferencia de conocimiento y de procesos estandarizados de asistencia t&eacute;cnica y asesor&iacute;a, cuyo lenguaje sea institucional y no personalizado en la voz del especialista o del asesor, a los entes territoriales que son los que viven y sufren esta realidad.</P>     <P>Para cumplir la tarea propuesta es necesario mejorar y asegurar en forma permanente procesos, adecuar y desarrollar tecnolog&iacute;as, fortalecer su capacidad t&eacute;cnica. Para mantener su condici&oacute;n de liderazgo en materia de investigaci&oacute;n, debe validarse como laboratorio nacional de referencia, incluyendo la red de trasplantes y de bancos de sangre, temas complejos que deben ser asumidos con responsabilidad, &eacute;tica y transparencia generadas a partir del ejemplo.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La producci&oacute;n de insumos y biol&oacute;gicos debe ser parte de una pol&iacute;tica de Estado que d&eacute; respuesta al inter&eacute;s nacional en sus componentes de rentabilidad econ&oacute;mica y, sobre todo, social dentro del marco de las funciones esenciales en salud p&uacute;blica. Pero, sobre todo, lo m&aacute;s importante a fin de cumplir la tarea propuesta, es tener claro que el mejor y mayor capital con que cuenta el Instituto Nacional de Salud es la gente que trabaja en &eacute;l, es la gente que hace posible su existencia y permanencia, a quien le caben deberes y derechos, responsabilidades &eacute;ticas. Personajes –los anteriores– que con urgencia necesitamos con el fin de lograr un centenario digno y ejemplarizante, en su esencia misma. En fin, es el reto de asumir el liderazgo para construir informaci&oacute;n y conocimiento que permitan tomar mejores decisiones en salud, reto que estamos dispuestos a aceptar con el compromiso y la ayuda de todos ustedes, amables lectores, escritores y cr&iacute;ticos nuestros.</P>     <P>En este nonag&eacute;simo aniversario queremos rendir un homenaje a personas que dieron y seguir&aacute;n dando su vida para lograr una Colombia justa y equitativa en el manejo constante de la salud p&uacute;blica, sobre todo en los niveles populares y comunitarios que forman el coraz&oacute;n del humanismo latinoamericano en la b&uacute;squeda constante de un mundo mejor.</P> </FONT><FONT FACE="Arial">    <P>Luis Eduardo Mej&iacute;a     <BR>Director General     <BR>Instituto Nacional de Salud</P> </FONT>     ]]></body>
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