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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p><b>Editorial </b></p>      <p><font size="4"><b>Histoplasmosis en Am&eacute;rica Latina</b></font></p>      <p><font size="3"><b>Histoplasmosis in Latin America</b></font></p>  <hr size="1">      <p>La histoplasmosis cl&aacute;sica es una micosis sist&eacute;mica end&eacute;mica, producida por el hongo dimorfo <i>Histoplasma capsulatum </i>var<i>. capsulatum.</i> La forma de micelios del agente causal se encuentra en la tierra y puede obtenerse en cultivos incubados a 28&deg;C, en tanto que su forma de levadura se encuentra en los tejidos animales parasitados, en general, en el interior de c&eacute;lulas del sistema monoc&iacute;tico-histiocitario y en los cultivos enriquecidos, cultivados a 37&deg;C. <i>Histoplasma capsulatum </i>presenta una fase sexuada llamada <i>Ajellomyces capsulatum</i>, que ha sido obtenida de muestras ambientales. </p>       <p>Es un hongo gen&eacute;ticamente heterog&eacute;neo; se han determinado 13 cariotipos y, seg&uacute;n algunos autores, las disparidades gen&eacute;ticas observadas entre las cepas de los Estados Unidos y las de Am&eacute;rica Latina, podr&iacute;an ser responsables de las diferencias detectadas en las manifestaciones cl&iacute;nicas de esta micosis en ambas regiones end&eacute;micas. La fuente de infecci&oacute;n es la tierra rica en desechos org&aacute;nicos, y los seres humanos y otros animales se infectan por inhalaci&oacute;n de las microconidias en la forma de micelios. </p>       <p>La mayor&iacute;a de las infecciones son asintom&aacute;ticas o presentan manifestaciones respiratorias leves que curan espont&aacute;neamente. Las formas cl&iacute;nicas graves se producen por inhalaci&oacute;n masiva de esporas en la infecci&oacute;n primaria o por fallas en los mecanismos locales o generales de la inmunidad. </p>       <p>La histoplasmosis es una infecci&oacute;n f&uacute;ngica de distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica amplia, que afecta a m&aacute;s de 60 pa&iacute;ses; sin embargo, su incidencia es m&aacute;s alta en Am&eacute;rica. Las &aacute;reas end&eacute;micas son las zonas de clima templado, subtropical o tropical h&uacute;medo, pr&oacute;ximas a cursos de agua dulce. Los suelos suelen contener deyecciones de p&aacute;jaros negros, como los estorninos, de aves de corral y de murci&eacute;lagos. Estos lugares facilitan el desarrollo masivo de micelios de <i>H. capsulatum </i>y dan origen a los llamados &ldquo;focos epid&eacute;micos&rdquo;. En ellos se producen infecciones masivas y brotes cuando varias personas o animales se exponen simult&aacute;neamente a esta fuente de infecci&oacute;n. Estos brotes se producen por el ingreso a grutas, la limpieza de gallineros, la utilizaci&oacute;n de heces de aves como fertilizantes o por la remoci&oacute;n de tierra durante la ejecuci&oacute;n de obras p&uacute;blicas, en lugares contaminados, etc.</p>       <p>Las &aacute;reas donde se ha registrado el mayor n&uacute;mero de casos cl&iacute;nicos se sit&uacute;an a lo largo de los valles de los r&iacute;os Ohio, Mississippi y Missouri en Norteam&eacute;rica, en diversas zonas de M&eacute;xico y del istmo centroamericano y en las cuencas de los r&iacute;os Orinoco, Magdalena, Amazonas, San Francisco, Paran&aacute; y de La Plata, as&iacute; como la Serra do Mar, en Suram&eacute;rica. </p>       <p>Los factores de riesgo para la histoplasmosis pulmonar cr&oacute;nica son el sexo masculino, la edad mayor de 50 a&ntilde;os, la raza blanca, el h&aacute;bito de fumar y la enfermedad pulmonar obstructiva cr&oacute;nica.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las formas progresivas diseminadas se observan con mayor frecuencia en ni&ntilde;os menores de dos a&ntilde;os y en adultos del sexo masculino, de m&aacute;s de 54 a&ntilde;os de edad. La histoplasmosis diseminada cr&oacute;nica puede presentarse en estos pacientes aun en ausencia de antecedentes claros de inmunodeficiencia. Las personas con diversos grados de compromiso de la inmunidad mediada por c&eacute;lulas, son propensas a presentar las formas graves de histoplasmosis diseminada, cuyo curso es tanto m&aacute;s agudo y grave cuanto m&aacute;s serio sea el deterioro de la inmunidad. La causa m&aacute;s com&uacute;n de histoplasmosis diseminada progresiva es la infecci&oacute;n avanzada por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH); le siguen las leucemias linf&aacute;ticas tratadas con medicamentos antibl&aacute;sticos, los linfomas, los pacientes que reciben corticosteroides en altas dosis durante lapsos prolongados, los receptores de trasplantes de &oacute;rganos s&oacute;lidos con rechazo cr&oacute;nico, los que presentan enfermedades autoinmunitarias, el s&iacute;ndrome de Sweet y los enfermos tratados con anticuerpos monoclonales contra el factor de necrosis tumoral. </p>       <p>La incidencia real de la histoplasmosis es desconocida por tratarse de una enfermedad cuya notificaci&oacute;n no es obligatoria; la mayor parte de los datos provienen de publicaciones o de la experiencia personal de expertos. En Am&eacute;rica Latina predominan las formas respiratorias agudas, que corresponden a infecciones primarias sintom&aacute;ticas, y las formas diseminadas progresivas relacionadas con el sida. </p>       <p>Las primeras se manifiestan habitualmente en brotes de un n&uacute;mero variable de casos, desde seis hasta m&aacute;s de un centenar, y se vinculan a &ldquo;focos epid&eacute;micos&rdquo;, en donde muchas veces se ha conseguido el aislamiento del agente causal del medio ambiente. La mayor&iacute;a de los casos de estos brotes ha tenido una evoluci&oacute;n benigna, salvo los enfermos detectados en las minas de M&eacute;xico, que presentaron una alta tasa de mortalidad debida a la insuficiencia respiratoria ocasionada por la involuci&oacute;n de la infecci&oacute;n y a la aparici&oacute;n de fibrosis y focos de calcificaci&oacute;n masivos en ambos pulmones. Estos brotes se han observado tanto dentro del &aacute;rea end&eacute;mica como fuera de ella y, a veces, han aparecido en viajeros ocasionales que visitaron Am&eacute;rica Latina y presentaron las manifestaciones cl&iacute;nicas de la primoinfecci&oacute;n cuando ya hab&iacute;an regresado a su pa&iacute;s de origen. </p>       <p>La histoplasmosis asociada al sida representa en la actualidad el 90 % de los casos de histoplasmosis diseminada progresiva observados en la regi&oacute;n. Su presentaci&oacute;n es m&aacute;s frecuente en pacientes que no est&aacute;n recibiendo tratamiento antirretroviral o que lo han iniciado poco tiempo antes; alrededor del 80 % de los casos tienen recuento de c&eacute;lulas CD<sub>4</sub> + inferior a 100 por &micro;l, con cargas virales superiores a las 100.000 copias de ARN por ml; es cuatro veces m&aacute;s frecuente en los hombres que en las mujeres, y la edad promedio es de 38 a&ntilde;os para los hombres y de 32 a&ntilde;os para las mujeres. Al comienzo de la pandemia del sida, la histoplasmosis era la causa de 5 % de las hospitalizaciones de los pacientes positivos para VIH. En la actualidad, su incidencia es de s&oacute;lo el 2,4 % de las hospitalizaciones en este grupo de enfermos; sin embargo, contin&uacute;a siendo la tercera micosis potencialmente m&aacute;s fatal, despu&eacute;s de la criptococosis y la neumocistosis.</p>       <p>Las manifestaciones cl&iacute;nicas de esta asociaci&oacute;n m&oacute;rbida son: fiebre, p&eacute;rdida de peso, astenia, anorexia, diarrea, v&oacute;mitos, hepato-esplenomegalia, adenomegalias m&uacute;ltiples -con frecuencia retroperitoneales y detectables por ecograf&iacute;a-, tos, catarro mucopurulento, disnea y dolor tor&aacute;cico. En Am&eacute;rica Latina, entre 70 y 80 % de estos enfermos presenta lesiones mucocut&aacute;neas; las m&aacute;s frecuentes son las p&aacute;pulas cut&aacute;neas ulceradas o de aspecto &ldquo;moluscoide&rdquo; y las ulceraciones de la mucosa oral. Este car&aacute;cter cl&iacute;nico es distintivo de la histoplasmosis asociada al sida en nuestra regi&oacute;n, dado que la frecuencia de lesiones cut&aacute;neas en los Estados Unidos es de s&oacute;lo 6 %. La aparici&oacute;n de meningitis es poco frecuente, y sus caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y del l&iacute;quido cefalorraqu&iacute;deo son semejantes a las de la meningitis tuberculosa. </p>       <p>Los estudios complementarios de laboratorio suelen mostrar aceleraci&oacute;n de la eritrosedimentaci&oacute;n, anemia o pancitopenia, hipergammaglobulinemia policlonal y ascenso moderado de las enzimas hep&aacute;ticas. En la radiograf&iacute;a de t&oacute;rax se reporta la ausencia de lesiones radiol&oacute;gicas o la presencia de infiltrados intersticiales micronodulares. </p>       <p>Con menor frecuencia se observa la forma diseminada aguda de esta micosis; este proceso grave determina la muerte del paciente en lapsos inferiores a un mes. Cl&iacute;nicamente se presenta como un cuadro s&eacute;ptico o un s&iacute;ndrome de insuficiencia respiratoria aguda del adulto. La ausencia de lesiones focales y lo poco caracter&iacute;stico de las manifestaciones cl&iacute;nicas, hacen muy dif&iacute;cil el diagn&oacute;stico de este tipo de histoplasmosis. El retardo en el diagn&oacute;stico y la r&aacute;pida evoluci&oacute;n de esta forma cl&iacute;nica explican su elevada tasa de mortalidad. </p>       <p>El diagn&oacute;stico de la histoplasmosis asociada al sida se ve facilitado por la presencia de lesiones cut&aacute;neas y mucosas, que permiten utilizar el citodiagn&oacute;stico de Tzanck para detectar la presencia de elementos t&iacute;picos de la fase de levadura de <i>H. capsulatum,</i> te&ntilde;idos con Giemsa. Los hemocultivos son positivos en el 80 % de los casos cuando se recurre a t&eacute;cnicas de lisis y centrifugaci&oacute;n. Otros procedimientos de diagn&oacute;stico, que no son utilizados en forma rutinaria por ser agresivos, pero que tienen una alta eficacia, son: el lavado broncoalveolar y la punci&oacute;n y aspiraci&oacute;n de m&eacute;dula &oacute;sea. Esta &uacute;ltima posee una sensibilidad semejante a la de los hemocultivos y su realizaci&oacute;n est&aacute; indicada en enfermos con bicitopenia o tricitopenia y esplenomegalia mayor de 120 mm. Las pruebas serol&oacute;gicas cl&aacute;sicas para detectar anticuerpos, como la inmunodifusi&oacute;n en gel de agar y la fijaci&oacute;n de complemento, son positivas en s&oacute;lo el 35 % de los casos asociados al sida. La b&uacute;squeda de ant&iacute;geno glucomanano de <i>H. capsulatum</i> por ELISA no est&aacute; disponible en la regi&oacute;n y carecemos de una herramienta de diagn&oacute;stico eficaz para los casos de histoplasmosis diseminada aguda sin lesiones focales. Actualmente, se est&aacute;n ensayando t&eacute;cnicas de PCR. </p>       <p>El tratamiento de la histoplasmosis se basa en la administraci&oacute;n de dos antif&uacute;ngicos, el desoxicolato de anfotericina B, por v&iacute;a intravenosa, o el itraconazol en c&aacute;psulas por v&iacute;a oral. En general, se indica el primero de estos f&aacute;rmacos en los casos m&aacute;s graves, de evoluci&oacute;n aguda, en los pacientes que presentan v&oacute;mitos o diarrea, en los que padecen alteraciones del sistema nervioso central y en los que est&aacute;n recibiendo medicamentos que disminuyen la biodisponibilidad del itraconazol, como la rifampicina, la rifabutina, los inhibidores de la bomba de protones y la fenito&iacute;na. Los restantes casos son tratados desde el comienzo con itraconazol por v&iacute;a oral. Las formulaciones lip&iacute;dicas de la anfotericina B se indican con menor frecuencia debido a su elevado precio. La fase inicial de tratamiento suele durar alrededor de tres meses; luego el paciente debe recibir profilaxis secundaria con base en itraconazol, 200 mg/d&iacute;a, y se inicia simult&aacute;neamente el tratamiento antirretroviral. La profilaxis secundaria puede ser suprimida cuando se comprueben dos recuentos de c&eacute;lulas T CD4 positivas mayores de 150 por &micro;l, separados por tres meses de intervalo. Esta meta se alcanza, aproximadamente, en 16 meses de tratamiento antirretroviral. </p>       <p>La realidad de nuestra regi&oacute;n demuestra que s&oacute;lo el 20 % de los pacientes que egresan del hospital con la histoplasmosis en remisi&oacute;n siguen la profilaxis secundaria y el tratamiento antirretroviral. Los restantes abandonan el tratamiento o lo siguen en otro centro asistencial. En aquellos que fueron controlados, la eficacia de estos dos tratamientos simult&aacute;neos fue del 95 %; estos pacientes pudieron continuar una vida normal s&oacute;lo con la medicaci&oacute;n antirretroviral. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No se cuenta con una vacuna preventiva.</p>       <p>Los mayores problemas de esta micosis son: la escasa informaci&oacute;n que tienen las instituciones de salud p&uacute;blica sobre la histoplasmosis, el desconocimiento de la incidencia real de esta infecci&oacute;n y la enfermedad (casos progresivos), las manifestaciones cl&iacute;nicas poco caracter&iacute;sticas y muy variables, y la pobre formaci&oacute;n de los m&eacute;dicos en temas de micolog&iacute;a m&eacute;dica. En el caso de la histoplasmosis asociada al sida, debemos agregar la baja condici&oacute;n socio-econ&oacute;mica y cultural de la mayor parte de los pacientes.</p>       <p>Ricardo Negroni </p>       <p>Profesor Honorario de Microbiolog&iacute;a y Parasitolog&iacute;a, Universidad de Buenos Aires; m&eacute;dico consultor, Hospital de Infecciosas Francisco Javier Mu&ntilde;iz, Buenos Aires, Argentina</p>       <p><b>Referencias</b></p>      <!-- ref --><p>1. Canteros CE, Zuiami MS, Perrotta DE, Reyes-Montes MR, Granados J, Z&uacute;&ntilde;iga G, Taylor ML, Davel G. Electrophoresis karyotype and chromosome-length polymorphism of <i>Histoplasma capsulatum</i> clinical isolates form Latin America. FEMS Immunol Med Microbiol. 2005;45:423-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000028&pid=S0120-4157201100030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Cunha VS, Zampes MS, Aquino VP, Cestani TF, Goldani LZ. Mucocutaneous manifestations of disseminated histoplasmosis in patients with acquired immunodeficiency syndrome: particular aspects in Latin-american population. Clin Experim Dermatol. 2007;32:250-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000029&pid=S0120-4157201100030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Farina C, Rizzi M, Gabbi E, Caligaris S, Goglio A. Imported and autochthonous histoplasmosis in Italy: new cases and old problems. Rev Iberoamer Micol. 2005;22:169-71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000030&pid=S0120-4157201100030000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Kasuga T, White J, Koenig J, Mc Ewen J, Restrepo A, Casta&ntilde;eda E,<i> et al</i>. Phylogeography of the fungal pathogen <i>Histoplasma capsulatum</i>. Mol Ecol. 2003;12:3383-401.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000031&pid=S0120-4157201100030000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Kauffman CA. Histoplasmosis: clinical and laboratory update. Clin Microbiol Rev. 2007;20:302-12.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000032&pid=S0120-4157201100030000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Negroni R. Clinical spectrum and treatment of classic histoplasmosis. Rev Iberoamer Micol. 2000;17:159-67.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000033&pid=S0120-4157201100030000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Negroni R. Micosis Asociadas al sida. En: Benetucci J, editor. Sida y enfermedades asociadas. Tercera edici&oacute;n. Buenos Aires: FUNDAI; 2008. p. 325-51.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000034&pid=S0120-4157201100030000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Negroni R, Dur&eacute; R, Ortiz Naredo A, Arechavala AI, Maiolo EI, Santizo GM, Ibarra-Camou B, Canteros CE. Brote de histoplasmosis en la Escuela de Cadetes de la Base A&eacute;rea de Mor&oacute;n, Prov&iacute;ncia de Buenos Aires, Rep&uacute;blica Argentina. Rev Argent Microbiol. 2010;42:254-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000035&pid=S0120-4157201100030000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. S&aacute;nchez Alem&aacute;n MA. Histoplasmosis, la micosis del viajero. Enfermedades Infecciosas y Microbiolog&iacute;a. 2009;29:111-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S0120-4157201100030000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Severo LC, Oliveira FM, Irion K, Porto NS, Londero AT. Histoplasmosis in Rio Grande do Sul, Brazil: 21 year experience. Rev Inst M&eacute;d Trop S&atilde;o Paulo. 2001;43:183-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0120-4157201100030000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Zancop&eacute;-Oliveira RM, Wanke B. Distribui&ccedil;&atilde;o das fontes de infec&ccedil;&atilde;o do <i>Histoplasma capsulatum</i> em Rio da Prata. Rev Inst M&eacute;d Trop S&atilde;o Paulo. 1987;29:243-50. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0120-4157201100030000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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