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<journal-title><![CDATA[Ensayos sobre POLÍTICA ECONÓMICA]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[DETERMINANTS OF CREDIT ACCESS FOR COLOMBIAN HOUSEHOLDS]]></article-title>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DETERMINANTES DEL ACCESO AL CRÉDITO DE LOS HOGARES COLOMBIANOS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En este documento se busca identificar los determinantes de acceso al crédito de los hogar es colombianos; así, se encuentra que características tales como el ingreso, la riqueza, la posición geográfica, el acceso a la seguridad social, el nivel de educación y la edad influyen sobre la probabilidad de ser usuario de los servicios financieros acá analizados (tarjeta de crédito y crédito hipotecario). Adicionalmente, se encontró que una porción importante de población cuenta con unas condiciones financieras favorables (representados en unas altas tasas de ahorro) y no cuentan con acceso a servicios financieros, lo cual sugiere que podría haber posibilidades de expandir la oferta de crédito a ciertos segmentos.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[acceso al crédito]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">    <P align="center"><font size="4"><b>DETERMINANTS OF CREDIT ACCESS FOR COLOMBIAN    HOUSEHOLDS</b></font></p>     <P align="center"><font size="3"><b>DETERMINANTES DEL ACCESO AL CR&Eacute;DITO  DE LOS HOGARES COLOMBIANOS</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Andr&eacute;s Murcia Pab&oacute;n</b></p>     <p>The opinions contained in this paper are those of the author and do not represent    those of the Banco de la Rep&uacute;blica or its Board of Governors.</p>     <p> Revised version of the working paper no. 449, published in Borradores de Econom&iacute;a,    Banco de la Rep&uacute;blica. I gratefully acknowledged discussions with Dairo    Estrada in every step of this project. The author also thanks Leonardo Villar,    Natalia Salazar, Mar&iacute;a Paula Carvajal, Carlos Amaya, Nancy Zamudio, Esteban    G&oacute;mez, Linda Mondrag&oacute;n, Tatiana Venegas, Laura Pab&oacute;n and    Mario Murcia for their comments and contributions. All errors are my own.</p>     <p> Financial Stability Department, Banco de la Rep&uacute;blica. E-mail: <a href="mailto:amurcipa@%20banrep.gov.co">amurcipa@    banrep.gov.co</a> </p>     <p>Document received 19 July 2007; final version accepted 7 November 2007.</p> <hr size="1">     <p>Las opiniones contenidas en este art&iacute;culo corresponden al autor y no    representan las del Banco de la Rep&uacute;blica ni de su Junta Directiva. Esta    es una versi&oacute;n de Borradores de Econom&iacute;a, n&uacute;m. 449. Agradecimientos    especiales a Dairo Estrada por asesorar este proyecto; tambi&eacute;n, a Leonardo    Villar, Natalia Salazar, Mar&iacute;a Paula Carvajal, Carlos Amaya, Nancy Zamudio,    Esteban G&oacute;mez, Linda Mondrag&oacute;n y Tatiana Venegas por sus comentarios    sobre una versi&oacute;n anterior. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Igualmente se agradece a Laura Pab&oacute;n y a Mario Murcia por sus aportes.    Todos los errores y omisiones que persistan son responsabilidad del autor. Profesional    especializado del Departamento de Estabilidad Financiera, Banco de la Rep&uacute;blica.</p>     <p> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:amurcipa@banrep.gov.co">amurcipa@banrep.gov.co</a></p>     <p>Documento recibido el 19 de julio de 2007; versi&oacute;n final aceptada el    7 de noviembre de 2007.</p> <hr size="1">     <p>This paper identifies the main determinants of credit access for Colombian    households. It finds that income, wealth, geographical position, access to social    security, the education level and age affect the probability of credit use (mortgage    loans and credit cards). Moreover, a large part of the population has a favorable    financial condition (represented by high savings rates) and do not have access    to credit. This suggests the existence of a potential segment in that market.</p>     <p> <b>JEL Classification:</b> C25, C43, D19, D59.</p>     <p> <b>Keywords:</b> Households, Banking services, Credit Access.</p> <hr size="1">     <p>En este documento se busca identificar los determinantes de acceso al cr&eacute;dito    de los hogar es colombianos; as&iacute;, se encuentra que caracter&iacute;sticas tales como    el ingreso, la riqueza, la posici&oacute;n geogr&aacute;fica, el acceso a la seguridad social,    el nivel de educaci&oacute;n y la edad influyen sobre la probabilidad de ser usuario    de los servicios financieros ac&aacute; analizados (tarjeta de cr&eacute;dito y cr&eacute;dito hipotecario).    Adicionalmente, se encontr&oacute; que una porci&oacute;n importante de poblaci&oacute;n cuenta con    unas condiciones financieras favorables (representados en unas altas tasas de    ahorro) y no cuentan con acceso a servicios financieros, lo cual sugiere que    podr&iacute;a haber posibilidades de expandir la oferta de cr&eacute;dito a ciertos segmentos.</p>     <p><B>Clasificaci&oacute;n JEL: </B>C25, C43, D19, D59.</p>     <p><B>Palabras clave: </B>hogares, bancarizaci&oacute;n, acceso al cr&eacute;dito.</p> <hr size="1"> <font size="3"><b>I. INTRODUCCI&Oacute;N</b></font>     <p>Recientemente diferentes sectores del Gobierno y de la academia colombianos    han discutido sobre la necesidad de ampliar el acceso a los servicios financieros    para la mayor&iacute;a de hogares posibles, con el objetivo de lograr mejores condiciones    en t&eacute;rminos de oportunidades y bienestar de la poblaci&oacute;n. Con este fin han surgido    diferentes iniciativas del Gobierno para ampliar la poblaci&oacute;n bancarizada, entendida    como la proporci&oacute;n de los individuos con acceso al uso de los servicios financieros    en Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si el objetivo de estas iniciativas es crear mayores facilidades de acceso    a pr&eacute;stamos bancarios, entonces, es importante preguntarse qui&eacute;nes tienen acceso    al cr&eacute;dito en Colombia y cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas que determinan si un    hogar tiene o no acceso a &eacute;ste. La motivaci&oacute;n de este trabajo surge del creciente    inter&eacute;s en los temas de bancarizaci&oacute;n y en la carencia de estudios del problema    desde la perspectiva de los hogares en Colombia. La evidencia de una estrecha    relaci&oacute;n entre mayor profundizaci&oacute;n financiera (medida como cr&eacute;dito privado    sobre PIB) y mayores niveles de ingreso (<a href="#(gra1)">Gr&aacute;fico 1</a>) y    crecimiento econ&oacute;mico (<a href="#(gra2)">Gr&aacute;fico 2</a>) soportan la importancia    de generar y entender el desarrollo financiero. Una consolidaci&oacute;n de este sector    puede facilitar el intercambio de bienes y servicios, canalizar los recursos    de los ahorradores hacia la inversi&oacute;n, ayudar al seguimiento, optimizar la asignaci&oacute;n    de recursos hacia los proyectos m&aacute;s rentables y facilitar el manejo del riesgo.    Estas funciones del sector financiero estimulan la acumulaci&oacute;n de capital, la    innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y el crecimiento econ&oacute;mico (Levine, 1997 y 2004). Por    otro lado, la importancia de un mayor desarrollo financiero tambi&eacute;n radica en    una mejora en los indicadores sociales y en el bienestar de la poblaci&oacute;n en    general. Un mayor desarrollo financiero ayuda a reducir la pobreza y, adicionalmente,    las mejoras en la distribuci&oacute;n del ingreso son m&aacute;s grandes en ambientes donde    el sector financiero es m&aacute;s desarrollado (Honohan, 2004). Por otra parte, el    canal mediante el cual la pobreza afecta el crecimiento econ&oacute;mico se da a trav&eacute;s    de la inversi&oacute;n, la cual se encuentra altamente condicionada al acceso a los    servicios financieros. Una restricci&oacute;n en t&eacute;rminos de acceso implica la imposibilidad    por parte de la poblaci&oacute;n de adelantar procesos productivos que mejoren su bienestar,    lo que retrasa el crecimiento econ&oacute;mico y puede generar un c&iacute;rculo vicioso en    donde el bajo crecimiento impulse altos niveles de pobreza y, al mismo tiempo,    la pobreza conduzca a un menor crecimiento (Perry, Arias y L&oacute;pez, 2006).</p>     <p>        <center>     <font size="2" face="verdana"><a name="(gra1)"> 	<img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02gra1.gif"></a></font>    </center> </p>     <p>        <center>     <a name="(gra2)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02gra2.gif"></a>    </center> </p>     <p>Este estudio se enfoca en el acceso al cr&eacute;dito, entendido como un servicio    financiero importante que demandan los hogares. Un mayor acceso a &eacute;ste le permite    a un conjunto m&aacute;s amplio de personas suavizar su consumo de manera intertemporal,    incrementando as&iacute; su bienestar y promoviendo mejores condiciones de crecimiento    econ&oacute;mico. Este documento aborda el problema de acceso al cr&eacute;dito desde una    perspectiva microecon&oacute;mica, tomando informaci&oacute;n de la Encuesta de calidad de    vida (ECV) de 2003 del DANE, la cual recoge informaci&oacute;n de m&aacute;s de 20.000 hogares    en Colombia en torno al uso de algunos servicios de cr&eacute;dito y una gama amplia    de caracter&iacute;sticas.</p>     <p>A partir de un enfoque microecon&oacute;mico se identifican aquellos factores que    determinan si un hogar es beneficiario de este servicio financiero, entre los    cuales se encuentran los ingresos, la riqueza, la educaci&oacute;n, la posici&oacute;n geogr&aacute;fica,    la edad y la pertenencia al sector formal de la econom&iacute;a. El hecho de que un    factor como la posici&oacute;n geogr&aacute;fica sea un determinante clave del acceso al cr&eacute;dito    despu&eacute;s de controlar por las variables que te&oacute;ricamente (Stiglitz y Weiss, 1981;    Pagano y Japelli, 1993) determinan que un hogar sea beneficiario al cr&eacute;dito,    como lo son el nivel de ingreso, de riqueza y la historia de pago de obligaciones,    soporta la existencia de medidas que busquen ampliar el nivel de bancarizaci&oacute;n    en Colombia, en especial en las zonas rurales.</p>     <p>Este documento eval&uacute;a los determinantes de acceso al cr&eacute;dito de los hogares,    e identifica un problema importante en este aspecto. Los resultados aportan    argumentos para implementar medidas que tiendan a incrementar el acceso a los    servicios financieros, en especial en las zonas rurales, lo cual es el fin del    modelo de corresponsales no bancarios desde el esquema propuesto por el proyecto    la “Banca de las oportunidades”, impulsado actualmente por el Gobierno.</p>     <p>El presente documento se divide en cinco partes, incluyendo esta introducci&oacute;n.    En la segunda secci&oacute;n se exponen unos hechos estilizados del mercado de cr&eacute;dito    en Colombia. En la tercera se realiza una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica con el fin    de explicar el bajo nivel de profundizaci&oacute;n financiera y las variables que determinan    el acceso al cr&eacute;dito de los hogares. En la cuarta se muestran las estimaciones    de los determinantes del acceso al cr&eacute;dito. Y en la &uacute;ltima se presentan las    conclusiones del estudio.</p>     <p><font size="3"><b>II. EL CR&Eacute;DITO EN COLOMBIA Y EL ACCESO A LOS SERVICIOS FINANCIEROS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>A. A NIVEL AGREGADO</b></p>     <p>Desde una perspectiva macroecon&oacute;mica la profundizaci&oacute;n financiera, medida como    la raz&oacute;n entre cr&eacute;dito al sector privado y PIB en Colombia, es baja con respecto    a los dem&aacute;s pa&iacute;ses. Esta es cercana al 25%, mientras que Chile sobrepasa el    60%; incluso, pa&iacute;ses como Bolivia, Brasil y Filipinas tienen una mayor profundizaci&oacute;n    financiera que Colombia. Adem&aacute;s, observando la evoluci&oacute;n en el tiempo del grado    de profundizaci&oacute;n financiera (<a href="#(gra3)">Gr&aacute;fico 3</a>) medido de esta    forma, se puede evidenciar que desde 1975 no han habido mejoras significativas.    Por otra parte, las crisis financieras observadas en los a&ntilde;os ochenta y a finales    de la d&eacute;cada de los noventa han tenido sus repercusiones sobre el proceso de    desarrollo financiero.</p>     <p>        <center>     <a name="(gra3)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02gra3.gif"></a>    </center> </p>     <p>Si se eval&uacute;a la profundizaci&oacute;n financiera de manera m&aacute;s amplia, como la proporci&oacute;n    de la poblaci&oacute;n con acceso a algunos servicios financieros, o lo que se conoce    hoy en d&iacute;a como bancarizaci&oacute;n, la situaci&oacute;n en Colombia tambi&eacute;n es desfavorable,    pues al comparar el n&uacute;mero de tarjetas d&eacute;bito y cr&eacute;dito por cada 1.000 habitantes    en Colombia, con respecto a otros pa&iacute;ses, las cifras son alarmantes (<a href="#(gra4)">Gr&aacute;fico    4</a>).</p>     <p>        <center>     <a name="(gra4)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02gra4.gif"></a>    </center> </p>     <p>B. A NIVEL DESAGREGADO: DATOS DE LAS ENCUESTAS</p>     <p><B>1. Situaci&oacute;n del acceso a los servicios financieros</B></p>     <p>El acceso a los servicios financieros se encuentra muy concentrado en los tres    niveles de ingresos m&aacute;s altos en Colombia (<a href="#(cua1)">Cuadro 1</a>) y,    adicionalmente, las personas de bajos ingresos hacen un uso muy limitado de    los servicios financieros formales. Este hecho evidencia los posibles problemas    al tomar el indicador de la raz&oacute;n entre cr&eacute;dito privado sobre PIB e interpretarlo    como la profundizaci&oacute;n financiera de la econom&iacute;a. Esta medida agregada no tiene    en cuenta la distribuci&oacute;n de los cr&eacute;ditos ni los segmentos en los que estos    se concentran; de hecho, a la hora de estudiar la profundizaci&oacute;n financiera    se deber&iacute;a utilizar medidas desagregadas del uso de servicios financieros con    el fin de contar con cifras m&aacute;s realistas. As&iacute;, en un momento de auge crediticio    &eacute;ste puede estar concentrado en personas que ya ten&iacute;an acceso al cr&eacute;dito y,    por ende, el indicador de cr&eacute;dito privado sobre PIB tiende a aumentar; sin embargo,    no est&aacute; reflejando un mayor uso de los servicios financieros en un conjunto    m&aacute;s amplio de la poblaci&oacute;n. No obstante, la disponibilidad de informaci&oacute;n de    datos m&aacute;s desagregados a trav&eacute;s del tiempo es nula.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <a name="(cua1)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02cua1.jpg"></a>    </center> </p>     <p>Al analizar los datos de la ECV de 2003 del DANE se encuentra que tan s&oacute;lo    el 4,03% de los hogares obtuvo su vivienda por medio de un pr&eacute;stamo con un banco    o una corporaci&oacute;n de ahorro y vivienda. De este porcentaje el 45,5% de los cr&eacute;ditos    se concentran en el quintil de ingresos m&aacute;s altos (<a href="#(gra5)">Gr&aacute;fico    5</a>). Los usuarios de los niveles de ingresos m&aacute;s bajos es mucho menor (13,1%,    esto es, entre los quintiles 1 y 2 de los ingresos de la poblaci&oacute;n). Estos hechos    sugieren una alta concentraci&oacute;n en los grupos de ingresos m&aacute;s altos.</p>     <p>        <center>     <a name="(gra5)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02gra5.gif"></a>    </center> </p>     <p>En el caso de las tarjetas de cr&eacute;dito se encuentra que el 10,33% de los hogares    son usuarios de este servicio; adem&aacute;s, para este tipo de cr&eacute;dito se encuentra    una concentraci&oacute;n mucho mayor en los grupos de ingresos m&aacute;s altos, frente a    la comparada con el cr&eacute;dito hipotecario. En Colombia, el 72,6% de los usuarios    de tarjetas de cr&eacute;dito se ubican en el quintil de ingresos m&aacute;s alto de la poblaci&oacute;n    (<a href="#(gra6)">Gr&aacute;fico 6</a>).</p>     <p>        <center>     <a name="(gra6)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02gra6.gif"></a>    </center> </p>     <p>Tomando datos de la Encuesta social de Fedesarrollo del a&ntilde;o 2001 se observa    que tan s&oacute;lo el 58,6% de los encuestados afirmaron que cuando solicitan un pr&eacute;stamo    acuden a las entidades financieras (<a href="#(cua2)">Cuadro 2</a>). Este porcentaje    es aun menor a medida que los ingresos disminuyen; as&iacute;, en el primer cuartil    de ingresos tan s&oacute;lo el 45,4% de los encuestados acuden a las entidades financieras    para solicitar cr&eacute;ditos. Estos resultados sugieren que en Colombia existen limitaciones    importantes en el mercado de cr&eacute;dito bancario.</p>     <p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <a name="(cua2)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02cua2.jpg"></a>    </center> </p>     <p><B>2. Respuesta de los bancos ante solicitudes de cr&eacute;dito</B></p>     <p>Tratando de explicar la forma como la oferta responde a la demanda de cr&eacute;dito,    la Encuesta de servicios financieros del DANE y del Banco Mundial recoge informaci&oacute;n    con respecto a las respuestas que obtienen las personas a la hora de solicitar    un cr&eacute;dito en el a&ntilde;o 2002 (<a href="#(cua3)">Cuadro 3</a>). De las personas    que solicitaron cr&eacute;dito, el 70,3% obtuvieron una respuesta afirmativa a la solicitud;    sin embargo, es importante destacar que los rechazados se encuentran concentrados    en los estratos bajos, pues de las personas que solicitaron un cr&eacute;dito y pertenec&iacute;an    al estrato 1, el 37,8% obtuvieron una respuesta negativa; mientras para el caso    de los solicitantes que se ubicaban en el estrato 6, ninguno de los encuestados    report&oacute; el rechazo de su solicitud.</p>     <p>        <center>     <a name="(cua3)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02cua3.jpg"></a>    </center> </p>     <p>Al indagar sobre las razones por las cuales el cr&eacute;dito no les fue otorgado    a los encuestados, el estudio de Marulanda y Paredes (2006) muestra que no existe    una causa com&uacute;n, aunque los ingresos insuficientes fueron la raz&oacute;n m&aacute;s evidente    reportada por los encuestados (27,5%) (<a href="#(cua4)">Cuadro 4</a>). Los    problemas en torno de las garant&iacute;as y de una mala historia crediticia tambi&eacute;n    son causas importantes para justificar el rechazo de los pr&eacute;stamos (21,1% y    14,5%, respectivamente). Este resultado del estudio de Marulanda y Paredes es    consistente con los encontrados por Murcia y Pi&ntilde;eros (2006b), cuyo an&aacute;lisis    se centra en una encuesta realizada por el Banco de la Rep&uacute;blica a las entidades    financieras. En dicho estudio se identific&oacute; que las razones principales por    la cuales las entidades rechazan o aprueban un pr&eacute;stamo est&aacute;n relacionadas con    la historia crediticia y con el flujo de caja proyectado del deudor potencial.    En un escenario caracterizado por la presencia de restricciones crediticias,    las garant&iacute;as y la historia crediticia cobran un papel m&aacute;s importante en la    evaluaci&oacute;n de los nuevos pr&eacute;stamos, en comparaci&oacute;n con los flujos de caja proyectados    del deudor. Tanto en Marulanda y Paredes (2006) como en Murcia y Pi&ntilde;eros (2006b)    no existe un dominio claro de alguno de estos criterios.</p>     <p>        <center>     <a name="(cua4)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02cua4.jpg"></a>    </center> </p>     <p><B>3. Contextualizaci&oacute;n del ciclo crediticio</B></p>     <p>En el <a href="#(gra7)">Gr&aacute;fico 7</a> se muestra el crecimiento real para los    dos tipos de cartera que los hogares demandan cr&eacute;dito: consumo e hipotecaria.    La crisis financiera que sufri&oacute; Colombia al final de la d&eacute;cada de los noventa    llev&oacute; tanto a la cartera de consumo como a la hipotecaria a crecer a tasas negativas;    sin embargo, a partir del a&ntilde;o 2001 empez&oacute; una recuperaci&oacute;n de ambas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <a name="(gra7)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02gra7.gif"></a>    </center> </p>     <p>Cuando se realiz&oacute; la Encuesta de calidad de vida (2003) que se utiliza en este    documento, la cartera de consumo empez&oacute; a crecer a tasas significativas. En    febrero de dicho a&ntilde;o esta cartera exhibi&oacute; un crecimiento real anual equivalente    a 20,1%, tasa que no se reportaba desde septiembre de 1998, instante previo    a la crisis financiera.</p>     <p>En s&iacute;ntesis, la profundizaci&oacute;n financiera en Colombia, medida como la raz&oacute;n    entre cr&eacute;dito privado y PIB o como el nivel de bancarizaci&oacute;n, es baja comparada    con el entorno internacional. Con respecto al nivel de acceso a los servicios    financieros, se puede apreciar que la oferta de cr&eacute;dito est&aacute; concentrada en    los niveles de ingresos m&aacute;s altos, mientras los rechazos de los cr&eacute;ditos se    concentran en las personas con niveles de ingresos m&aacute;s bajos, a causa, principalmente,    de sus ingresos insuficientes o inestables. Por otro lado, nuestro pa&iacute;s exhibi&oacute;    en una d&eacute;cada un ciclo crediticio bastante pronunciado, con una crisis bastante    profunda, concentrada en la cartera hipotecaria.</p>     <p><font size="3"><b>III. EL MERCADO CREDITICIO Y LAS VARIABLES QUE DETERMINAN    SU ACCESO</b></font></p>     <p>Debido a la importancia del mercado de cr&eacute;dito y sus posibles restricciones,    la literatura relacionada ha abordado el tema desde distintas perspectivas.    Para la clasificaci&oacute;n de la literatura se consideraron tres grandes grupos:    en el primero se estudia el problema desde un an&aacute;lisis te&oacute;rico en torno del    mercado de cr&eacute;dito y sus posibles restricciones; el segundo corresponde a una    revisi&oacute;n de trabajos emp&iacute;ricos que han abordado el tema por el lado de la oferta    y, finalmente, el tercero analiza el asunto por medio de la perspectiva de los    demandantes de cr&eacute;dito, ya sean los hogares o las firmas.</p>     <p>Empezando con una revisi&oacute;n desde el punto de vista te&oacute;rico, los temas de bancarizaci&oacute;n    y profundizaci&oacute;n financiera est&aacute;n muy vinculados a lo que se conoce en la literatura    como “racionamiento de cr&eacute;dito”, entendido como una restricci&oacute;n de oferta que    impide que individuos que cuentan con una situaci&oacute;n favorable para obtener financiaci&oacute;n    puedan hacerlo. Este fen&oacute;meno surge de un problema de informaci&oacute;n que enfrentan    los bancos, en donde no pueden discriminar con certeza a los clientes con proyectos    favorables, de quienes cuentan con proyectos muy riesgosos. La decisi&oacute;n de los    bancos los lleva a restringir el cr&eacute;dito v&iacute;a cantidades y no precios. Siguiendo    a Keeton (1979), el racionamiento de cr&eacute;dito consiste en una situaci&oacute;n en la    que se presenta un equilibrio donde la demanda de cr&eacute;dito por parte del prestatario    es rechazada, aun si &eacute;ste se encuentra dispuesto cumplir con todas las condiciones    del contrato del pr&eacute;stamo. Estas condiciones se dividen en elementos-precio    y elementos-no precio. Los primeros corresponden a la tasa de inter&eacute;s de los    cr&eacute;ditos y los segundos a aspectos como los requisitos de garant&iacute;as o el colateral    de los cr&eacute;ditos (Baltenberger, 1976).</p>     <p>Por su parte, Freixas y Rochet (1997) se&ntilde;alan que si un demandante de cr&eacute;dito    es rechazado por tener un colateral insuficiente, en este caso no se puede    hablar de racionamiento de cr&eacute;dito. De manera similar, si un demandante est&aacute;    dispuesto a pagar una mayor tasa de inter&eacute;s por su cr&eacute;dito, el cual le fuera    negado en principio, no se puede asegurar que este individuo est&eacute; racionado,    pues la instituci&oacute;n financiera debe controlar el riesgo de otorgar los pr&eacute;stamos.    Adicionalmente, se&ntilde;alan que sobre un esquema de mercado completo es imposible    que exista racionamiento de cr&eacute;dito en una situaci&oacute;n en donde los prestatarios    pueden endeudarse por el valor presente de los flujos de ingresos que se pueden    generar en el futuro. Con todo, se suele utilizar el t&eacute;rmino de racionamiento    de cr&eacute;dito cuando algunas categor&iacute;as de prestatarios son excluidos del mercado    de cr&eacute;dito. Estos autores se&ntilde;alan que este fen&oacute;meno se cataloga como <I>redlining</I>,    y ocurre cuando los prestatarios tienen suficiente colateral o flujos futuros    para respaldar el cr&eacute;dito, pero no pueden acceder al cr&eacute;dito. Un mercado de    cr&eacute;dito que funcione bien no implica que toda la poblaci&oacute;n cuente con acceso    a los pr&eacute;stamos bancarios, sino que aquellas personas que cuentan con ciertas    condiciones m&iacute;nimas puedan acceder si desean hacerlo.</p>     <p>Stiglitz y Weiss (1981) desarrollan un modelo cl&aacute;sico de racionamiento de cr&eacute;dito,    en donde incorporan los dos elementos hasta ahora mencionados en t&eacute;rminos de    acceso al cr&eacute;dito, en la funci&oacute;n de beneficios de las entidades financieras:    el colateral y el flujo de caja de los cr&eacute;ditos. El elemento clave de este modelo    radica en que los clientes difi eren en un par&aacute;metro de riesgo, que es conocido    de manera privada. Las entidades financieras conocen la distribuci&oacute;n de probabilidad    de este par&aacute;metro, pero no el valor exacto para cada cliente potencial. Como    resultado final, el problema de selecci&oacute;n adversa que enfrentan las entidades    financieras para identificar a los clientes y su nivel de riesgo hace que el    mercado de cr&eacute;dito llegue a un equilibrio, en donde la demanda no es satisfecha    y las entidades ofrecen unos cr&eacute;ditos a una tasa menor, en comparaci&oacute;n con la    que equilibra el mercado, ya que suponen que si ofrecen pr&eacute;stamos a una tasa    mayor, tan s&oacute;lo los clientes m&aacute;s riesgosos van a aplicar a los cr&eacute;ditos.</p>     <p>Mediante teor&iacute;a de juegos, modelos como el de Bester (1985) identifican la    estrategia &oacute;ptima de los bancos al otorgar cr&eacute;ditos con una combinaci&oacute;n entre    colateral y tasa de inter&eacute;s. El resultado de este modelo muestra que si el equilibrio    existe (combinaci&oacute;n &oacute;ptima entre tasa de inter&eacute;s y colateral), el racionamiento    de cr&eacute;dito no debe aparecer. Esto se da gracias a la existencia del colateral,    el cual es usado para ordenar los diferentes tipos de clientes de acuerdo con    caracter&iacute;sticas no observables.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una variable especialmente importante para aquellos cr&eacute;ditos que no cuentan    con un colateral, como es el caso de los cr&eacute;ditos de consumo (mencionada por    Freixas y Rochet, 1997) corresponde a la historia crediticia. Pagano y Japelli    (1993) exponen un an&aacute;lisis te&oacute;rico del funcionamiento de las centrales de riesgo,    las cuales son organizaciones encargadas de almacenar informaci&oacute;n crediticia    de los individuos. Las entidades financieras pueden acceder a esta informaci&oacute;n    con el fin de reducir su problema de selecci&oacute;n adversa y contar con una mejor    aproximaci&oacute;n de la calidad crediticia de sus clientes. El modelo de estos autores    predice que el incentivo de compartir informaci&oacute;n es mayor cuando el mercado    crediticio es profundo, la movilidad de prestatarios es alta y la competencia    entre bancos es limitada por costos de entrada o factores regulatorios.</p>     <p>En este punto es prudente aclarar la diferencia entre acceso a los servicios    financieros y el uso de los mismos. Algunas personas pueden no tener cr&eacute;dito    y no ser excluidos de este por razones econ&oacute;micas, sino que simplemente pueden    autoexcluirse de ese mercado. Beck y De la Torre (2006) realizan un an&aacute;lisis    te&oacute;rico el cual tiene en cuenta los costos de transacci&oacute;n y las barreras de    oferta que implican el riesgo para llegar a un segmento de la poblaci&oacute;n m&aacute;s    generalizado y, adicionalmente, tiene presente el problema de autoexclusi&oacute;n    que puede darse por el lado de la demanda. Los autores concluyen que la oferta    de cr&eacute;dito est&aacute; condicionada a la posibilidad de identificar los buenos proyectos,    a las condiciones macroecon&oacute;micas y a la posibilidad que tienen las entidades    de cubrirse ante el riesgo de incumplimiento. Como principal resultado, en dicho    mercado existe un equilibrio eficiente, en el cual aparece un racionamiento    donde todas las personas que demandar&iacute;an cr&eacute;dito no son satisfechas por la oferta,    esto gracias a los riesgos que enfrentan estas entidades.</p>     <p>En cuanto al grup o de la literatura que se concent ra e n el problem a de    la ofert a de cr&eacute;dit o, se encontr&oacute; que la mayor&iacute;a de trabajos en Colombia pueden    catalogarse dentro de este grupo. Echeverry y Salazar (1999), por ejemplo, muestran    la presencia de una contracci&oacute;n de la oferta de cr&eacute;dito ocasionada por un deterioro    patrimonial y de la calidad de cartera de los bancos a finales de la d&eacute;cada    de los noventa. Por otro lado, Carrasquilla, Galindo y V&aacute;squez (2000) se&ntilde;alan    que la ca&iacute;da en los dep&oacute;sitos explic&oacute;, en gran medida, la disminuci&oacute;n del cr&eacute;dito    a finales de la d&eacute;cada de los noventa. Murcia y Pi&ntilde;eros (2006a), por su parte,    eval&uacute;an los determinantes de la oferta de cr&eacute;dito tratando de identificar la    presencia de racionamiento de cr&eacute;dito en la econom&iacute;a colombiana. Los autores,    a partir de los balances de las entidades financieras e informaci&oacute;n de las tasas    de inter&eacute;s, determinan que no se encuentra evidencia de este fen&oacute;meno en la    actualidad, y que el problema del cr&eacute;dito puede estar m&aacute;s vinculado con restricciones    de demanda.</p>     <p>Dentro de este grupo de literatura existen trabajos que han identificado diferentes    factores que afectan negativamente la oferta de cr&eacute;dito por parte de las instituciones    financieras. Por un lado, existen restricciones regulatorias dentro de las cuales    se puede incluir el impuesto a las transacciones financieras, el cual ha afectado    negativamente la profundizaci&oacute;n financiera en Colombia (Villar, Salamanca y    Murcia, 2005; Carrasquilla y Z&aacute;rate, 2002, y Salazar, 2005). Este tributo desincentiva    el ahorro y aumenta la preferencia de liquidez por parte del p&uacute;blico, lo que    afecta negativamente el canal de cr&eacute;dito de la pol&iacute;tica monetaria. Adicionalmente,    en Colombia existen l&iacute;mites a las tasas de inter&eacute;s de los cr&eacute;ditos: la tasa    de inter&eacute;s de usura y la tasa m&aacute;xima remuneratoria pueden generar incentivos    hacia la informalidad del cr&eacute;dito y a la menor oferta de &eacute;ste (Villar, 2006).</p>     <p>Los problemas institucionales son otro factor relacionado con la regulaci&oacute;n    que ha influido sobre la oferta de cr&eacute;dito. El Banco Interamericano de Desarrollo    (BID, 2005) hace &eacute;nfasis en la importancia que tienen las centrales de informaci&oacute;n    en el mercado de cr&eacute;dito como mecanismo para disminuir los problemas de asimetr&iacute;as    de informaci&oacute;n dentro de ese mercado, y como un factor positivo en la obtenci&oacute;n    de mayor profundizaci&oacute;n financiera. Adicionalmente, una buena historia crediticia    puede facilitar el acceso al cr&eacute;dito de personas que no cuentan con colateral    (Villar, 2006).</p>     <p>Otro problema institucional muy grave que afecta la oferta de cr&eacute;dito es el    bajo nivel de protecci&oacute;n a los acreedores en Colombia. En un panorama donde    los mecanismos para ejercer las garant&iacute;as son muy complicados, los incentivos    para asignar cr&eacute;dito son limitados. El BID (2005) muestra algunos indicadores    en torno de la duraci&oacute;n de los diferentes procesos legales relacionados con    el cobro efectivo ante infracciones de tipo financiero, en los que Colombia    presenta una situaci&oacute;n muy desfavorable.</p>     <p>Por otra parte, otro factor que ha afectado la oferta de cr&eacute;dito es la recomposici&oacute;n    de los activos que ha tenido el sector financiero (Murcia y Pi&ntilde;eros, 2006b).    El principal activo de los bancos, representado en la cartera, fue sistem&aacute;ticamente    desplazado por la inversi&oacute;n en bonos del Gobierno. A junio de 2006 la participaci&oacute;n    de las inversiones en el activo del sector financiero lleg&oacute; al 28%, mientras    que en enero de 1997 representaba tan solo el 13%.</p>     <p>Existe otro tipo de limitaciones que pueden ayudar a explicar el bajo nivel    de bancarizaci&oacute;n, tal como lo son las barreras de tipo f&iacute;sico. En algunos estudios,    como los del Banco Mundial (2003), en donde se mostr&oacute; para el caso del cr&eacute;dito    rural que las barreras de tipo f&iacute;sico explican en mayor medida su acceso al    cr&eacute;dito, frente a los ingresos y al nivel de educaci&oacute;n de los individuos en    Colombia. En este mismo grupo se puede mencionar el trabajo de Estrada y Rozo    (2006), quienes muestran que a nivel de competencia hay una gran heterogeneidad    en t&eacute;rminos de las diferentes regiones de Colombia, lo que implica niveles de    bancarizaci&oacute;n diversos. Medina y Steiner (2002), por su parte, muestran que    los bancos escogen la ubicaci&oacute;n de sus oficinas en poblaciones con m&aacute;s de 20.000    habitantes.</p>     <p>En resumen, el segundo grupo de la literatura que analiza la oferta de cr&eacute;dito    y sus principales limitantes ha encontrado que hay diferentes aspectos que limitan    el mayor otorgamiento de cr&eacute;dito. A pesar de que en este trabajo no se van a    analizar en conjunto todos los aspectos, es importante tener presente todos    estos factores para entender el reducido acceso al cr&eacute;dito por parte de los    hogares colombianos.</p>     <p>Con respecto al tercer grupo de la literatura, es importante mencionar que    el conjunto de trabajos que analiza el acceso al cr&eacute;dito en los hogares y las    firmas en Colombia es muy reducido. Para el caso de las firmas, el trabajo de    Delgado (2003) estudia el impacto de las restricciones crediticias en las decisiones    de inversi&oacute;n de las firmas colombianas. La autora concluye que aquellas firmas    con mayor grado de apalancamiento y menor tama&ntilde;o son aquellas que enfrentan    mayores restricciones para el acceso a nuevos cr&eacute;ditos. Tenjo y L&oacute;pez (2002),    por su parte, argumentan que la pobre din&aacute;mica del cr&eacute;dito en Colombia fue reflejo del ajuste de los distintos agentes a los efectos de la crisis productiva    y del sistema financiero. Ellos plantean que la naturaleza de estos efectos    se explica a partir de la forma como la econom&iacute;a asimil&oacute; las reformas estructurales    de inicios de la d&eacute;cada y los flujos de capital externo que llegaron posteriormente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para el caso de los hogares en Colombia existen muy pocos trabajos que estudian    su acceso al cr&eacute;dito; sin embargo, se han dado algunas explicaciones del bajo    nivel de profundizaci&oacute;n financiera, principalmente con respecto a los costos,    los cuales afectan negativamente la demanda de cr&eacute;dito. A esto cabe agregar    que en Colombia la utilizaci&oacute;n de los servicios financieros puede llegar a ser    muy costosa (Solo y Manroth, 2006). La tarifa por apertura y manejo de una cuenta    de ahorros, por ejemplo, puede a llegar a ser una limitante importante, en especial    para las personas de ingresos bajos, dado que, como ya se mencion&oacute; anteriormente,    son las personas con menor acceso a los servicios financieros en Colombia. Adem&aacute;s    de las restricciones en los costos, Marulanda (2004) muestra tambi&eacute;n que existen    limitaciones en los requerimientos para la apertura de cuentas bancarias. Estos    hechos pueden afectar en gran medida la demanda de cr&eacute;dito<SUP><a href="#(1c)">1</a></SUP><a name="(1)"></a>.</p>     <p>Por otra parte, a nivel internacional los trabajos se han esforzado en identificar    los determinantes de acceso al cr&eacute;dito en un entorno de racionamiento de cr&eacute;dito,    donde los hogares cuentan con ciertos inconvenientes que no les permiten tener    acceso al cr&eacute;dito de acuerdo con caracter&iacute;sticas determinadas. Algunos autores    identifican directamente en la encuesta a aquellos individuos que no tienen    acceso al cr&eacute;dito y que se encuentran racionados del mismo. En este grupo se    destaca el trabajo de Japelli (1990), quien hace un an&aacute;lisis de este tipo para    los Estados Unidos, estimando de forma reducida la probabilidad de que un hogar    se encuentre racionado, dadas unas caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas. El autor encuentra    que aproximadamente el 20% de los consumidores de ese pa&iacute;s enfrentan restricciones    de liquidez. Cabe anotar que el modelo utilizado por Japelli (1990) ha sido    altamente reconocido en la literatura y su metodolog&iacute;a ha sido aplicada en muchos    pa&iacute;ses<SUP><a href="#(2c)">2</a></SUP><a name="(2)"></a>.</p>     <p>Otros autores que estudian las restricciones crediticias enfrentan el problema    de no contar con una manera directa con la cual identificar a los agentes que    tienen o no acce so al cr&eacute;dito, pero se e ncuentran racionados del mismo,    por lo cual se debe recurrira un m&eacute;todo indirecto, el cual se basa en la hip&oacute;tesis    del ciclo vital-ingreso permanente (HCV-IP) (por ejemplo Hall, 1978; Deaton,    1992, y Hayashi, 1985). Esta hip&oacute;tesis plantea que, en ausencia de restricciones    crediticias, los choques transitorios de ingreso no deben influir sobre el consumo,    cuya premisa se basa en la racionalidad que tienen los hogares de suavizar el    consumo. En t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, el encontrar una dependencia significativa del    consumo al ingreso transitorio es un indicador de restricciones de liquidez.    Esta inferencia ha servido para detectar a los hogares racionados de cr&eacute;dito    en distintos pa&iacute;ses. En este enfoque se destaca el trabajo de Hayashi (1985),    quien identifica aquellos hogares racionados de cr&eacute;dito, a partir de la tasa    de ahorro. La hip&oacute;tesis central es que aquellos hogares que ahorran de manera    importante no est&aacute;n racionados de cr&eacute;dito, y as&iacute; se puede cuantificar cuantificar    su costo mediante el consumo.</p>     <p>En t&eacute;rminos generales, el problema de acceso al cr&eacute;dito involucra factores    de oferta y de demanda que no son f&aacute;cilmente identificables y medibles. La    literatura internacional que ha abordado el problema de restricciones crediticias    en los hogares se ha centrado en identificar a los racionados y sus caracter&iacute;sticas    a partir de la informaci&oacute;n de encuestas a hogares. A nivel microecon&oacute;mico, la    revisi&oacute;n te&oacute;rica y el modelo expuesto muestran que los determinantes de acceso    al cr&eacute;dito radican en la capacidad de generar ingresos en el futuro en un ambiente    de riesgo, donde las garant&iacute;as del cr&eacute;dito y la historia crediticia pueden mitigar    parte de las imperfecciones que surgen de los problemas de informaci&oacute;n en el    mercado. Es por esto que el aporte de este trabajo radica en realizar una evaluaci&oacute;n    del acceso al cr&eacute;dito por parte de los hogares en Colombia, y estudiar la importancia    de aquellos factores que determinan que un hogar cuente con un mayor acceso    a &eacute;ste.</p>     <p><font size="3"><b>IV. ESTIMACI&Oacute;N DE LOS DETERMINANTES DE ACCESO AL CR&Eacute;DITO</b></font></p>     <p>A. DATOS</p>     <p>En t&eacute;rminos del acceso a los servicios financieros, en Colombia existen problemas    importantes en cuanto a la informaci&oacute;n, dado que no hay series de encuestas    que permitan identificar a los bancarizados y a los no bancarizados, y sus caracter&iacute;sticas    a lo largo del tiempo.</p>     <p>La ECV recoge una gran cantidad de informaci&oacute;n de los hogares que ha sido utilizada    de manera importante en diferentes &aacute;reas; sin embargo, a&uacute;n no se ha trabajado    en temas financieros. Aunque esta encuesta no tiene informaci&oacute;n espec&iacute;fica de    solicitudes de los cr&eacute;ditos, razones de rechazo y montos; permite recoger datos    de una muestra bastante representativa de Colombia, pues obtiene informaci&oacute;n    de todos los individuos que conforman m&aacute;s de 20.000 hogares en diferentes zonas    del pa&iacute;s. En la ECV hay preguntas que permiten determinar si los individuos    son usuarios de cr&eacute;dito hipotecario y de tarjetas de cr&eacute;dito<SUP><a href="#(3c)">3</a></SUP><a name="(3)"></a>;    tambi&eacute;n, indaga sobre los a&ntilde;os y niveles de educaci&oacute;n, tenencia de activos y    una base completa de ingresos y gastos.</p>     <p>Es importante anotar que la base de datos utilizada no permite identificar    la proporci&oacute;n de las personas que no tienen cr&eacute;dito, cu&aacute;les desean tenerlo,    y cu&aacute;les simplemente se autoexcluyen, lo cual es un aspecto importante para    tener en cuenta<SUP><a href="#(4c)">4</a></SUP>.<a name="(4)"></a></p>     <p>B. VARIABLES</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica y de un modelo te&oacute;rico se identificaron    las variables importantes para determinar si un individuo tiene o no acceso    al cr&eacute;dito. Adicionalmente, se realiz&oacute; una revisi&oacute;n de la informaci&oacute;n solicitada    a las personas que demandan un cr&eacute;dito a las entidades financieras (<a href="#(anex1)">Anexo    1</a>), con el fin de identificar otras variables que pueden tener en cuenta    las entidades financieras a la hora de otorgar pr&eacute;stamos. A partir de estos    an&aacute;lisis se concluy&oacute; que las variables que determinan el acceso al cr&eacute;dito corresponden,    principalmente, a los flujos de caja futuros del solicitante, el valor de las    garant&iacute;as (modelos como el de Stiglitz y Weiss, 1981, y Bester, 1985 soportan    estos determinantes) y una historia crediticia favorable (Pagano y Japelli,    1993). Pero, adem&aacute;s pueden existir otras variables no financieras que son importantes    a la hora de determinar si una persona tiene acceso a los servicios financieros,    como lo es la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica y el g&eacute;nero<SUP><a href="#(5c)">5</a></SUP><a name="(5)"></a>.</p>     <p>Como aproximaci&oacute;n del flujo de caja del aspirante del cr&eacute;dito, las entidades    financieras pueden tomar el nivel de ingresos del aspirante, el acceso a un    sistema de seguridad social, la edad del solicitante, el nivel de estudio que    tenga, y el hecho de tener acceso a un subsidio de vivienda por parte del Gobierno.    Estas variables est&aacute;n relacionadas con la posibilidad de generar ingresos futuros,    lo cual le permitir&aacute; a los agentes cumplir con sus obligaciones y, por esta    v&iacute;a, ser contemplados como menos riesgosos.</p>     <p>El nivel de riqueza de los hogares est&aacute; simult&aacute;neamente relacionado con el    hecho de poder generar ingresos a futuro (flujo de caja), y con el nivel admisible    de un colateral con el cual podr&iacute;a contar un hogar a la hora de solicitar un    cr&eacute;dito, ya que combina criterios de ingresos, tenencia de activos, nivel de    educaci&oacute;n, acceso a servicios p&uacute;blicos, entre otros. Es importante, entonces,    tomar el nivel de riqueza como variable explicativa en el acceso al cr&eacute;dito,    ya que a nivel te&oacute;rico el valor presente de los ingresos futuros corresponde    al nivel de riqueza de un hogar. En este documento se calcul&oacute; un &iacute;ndice de riqueza    (IR) que combina varios de estos elementos con el fin de evaluar la importancia    del nivel de riqueza en t&eacute;rminos de la probabilidad de acceder a un cr&eacute;dito    por parte de cada hogar. El argumento b&aacute;sico de la metodolog&iacute;a con el cual se    construy&oacute; este indicador de riqueza se fundamenta en la combinaci&oacute;n de un conjunto    importante de caracter&iacute;sticas tales como materiales de la vivienda, acceso y    calidad de servicios domiciliarios, tenencia de activos durables y nivel de    ingresos. Estas caracter&iacute;sticas se encuentran agregadas en un solo indicador    por medio de unos coeficientes que recogen, de la mejor manera, la informaci&oacute;n    en com&uacute;n de estas caracter&iacute;sticas. La combinaci&oacute;n de las variables permite generar    ponderaciones acordes con la informaci&oacute;n en la muestra, y as&iacute; clasificar a    los hogares de acuerdo con la tenencia o carencia de diferentes caracter&iacute;sticas    deseables (como acceso a servicios p&uacute;blicos, educaci&oacute;n, vivienda digna, nivel    de ingresos suficientes, entre otros). La metodolog&iacute;a utilizada para construir    el IR se realiza por medio del uso de componentes principales<SUP><a href="#(6c)">6</a></SUP><a name="(6)"></a>    —una explicaci&oacute;n en torno de la construcci&oacute;n de este indicador y los aspectos    particulares de los hogares tenidos en cuenta se encuentra en el <a href="#(anex2)">Anexo    2</a>—.</p>     <p>El nivel de ingresos del hogar se encuentra altamente correlacionado con el    nivel de riqueza de los hogares, por tanto, en las estimaciones se trataron    por aparte, es decir, en una especificaci&oacute;n se estim&oacute; el modelo con el IR y    en otra con el nivel de ingresos. Aunque las dos variables no recogen particularmente    lo mismo, dado que el indicador de riqueza comprende un conjunto amplio de caracter&iacute;sticas    de los hogares, adem&aacute;s del ingreso, el problema de multicolinealidad podr&iacute;a    sesgar los resultados.</p>     <p>Como se mencion&oacute; anteriormente, la historia crediticia puede desempe&ntilde;ar un    papel fundamental en torno del acceso al cr&eacute;dito. El hecho de tener historia    crediticia puede influir positivamente sobre la probabilidad de una persona    de tener acceso al cr&eacute;dito. En ciertos casos, la &uacute;nica garant&iacute;a que puede ofrecer    un demandante de cr&eacute;dito es una buena historia crediticia. En este trabajo se    quiere identificar el hecho de que una persona tenga una mala historia que se    ve reflejado en el no pago de sus obligaciones. Para ello se construy&oacute; un &iacute;ndice    de no pago (<I>Nopago</I>), desde la misma metodolog&iacute;a con la cual se construy&oacute;    el IR. La informaci&oacute;n de la cual surge este indicador est&aacute; en una pregunta de    la encuesta que indaga si los hogares se atrasaron en los pagos que correspond&iacute;an    a las cuotas de administraci&oacute;n, los impuestos, sus cuotas hipotecarias y los    servicios p&uacute;blicos durante 1998 a 2002, a&ntilde;o cuando se aplic&oacute; la encuesta. Es    importante mencionar que aunque las centrales de riesgo no cuentan con informaci&oacute;n    que reporta el atraso en algunos de los pagos que se est&aacute;n utilizando pa r a    const r ui r de la va r iable <I>Nopago</I>, es de esperarse que el incumplimiento    en los pagos est&eacute; asociado con una mala historia en los cr&eacute;ditos que la gente    posee —una explicaci&oacute;n detallada de la construcci&oacute;n de esta variable se encuentra    en el <a href="#(anex3)">Anexo 3</a>—.</p>     <p>En el <a href="#(cua5)">Cuadro 5</a> se muestra un resumen de las variables    utilizadas como determinantes del acceso al cr&eacute;dito y sus signos esperados.</p>     <p>        <center>     <a name="(cua5)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02cua5.jpg"></a>    </center> </p>     <p>Es importante resaltar que en esta secci&oacute;n se cuenta con una observaci&oacute;n en    el tiempo (2003) por problemas de disponibilidad de datos, lo que limita de    cierta forma el alcance de las conclusiones. Sin embargo, aunque el an&aacute;lisis    presentado es limitado en t&eacute;rminos de din&aacute;mica, es rico en t&eacute;rminos de observaciones    y variables relevantes a nivel de individuos.</p>     <p>La ecuaci&oacute;n estimada es similar a la planteada inicialmente por Japelli (1990)    y por los trabajos subsiguientes que calculan la probabilidad de acceso al cr&eacute;dito    en funci&oacute;n de unas caracter&iacute;sticas observables de los hogares; la cual se puede    representarse de la siguiente forma:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <a name="(for1)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02for1.gif"></a>    </center> </p>     <p>Donde la variable dependiente <I>Cred<sub>i</sub></I><I>. </I>es dicot&oacute;mica,    y toma los valores de uno si el hogar cuenta con cr&eacute;dito y de cero si no lo    hace<SUP><a href="#(7c)">7</a></SUP><a name="(7)"></a>. El hecho de estimar    la probabilidad de acceso al cr&eacute;dito en t&eacute;rminos de las variables ac&aacute; analizadas    supone una relaci&oacute;n de causalidad. Por esto hay que interpretar los resultados    con cierta cautela: por ejemplo, el hecho de que un individuo se ubique en una    zona urbana no implica per se que tenga una mayor probabilidad de tener acceso    al cr&eacute;dito. Sin embargo, al tomar dos individuos con exactamente las mismas    caracter&iacute;sticas de ingresos, educaci&oacute;n, historia crediticia y dem&aacute;s factores,    pero que tan s&oacute;lo difieren en la zona en donde se ubica su hogar, se puede afi    rmar que el individuo de la zona urbana tiene mayor probabilidad de acceder    a un cr&eacute;dito. La raz&oacute;n puede estar vinculada a una cuesti&oacute;n de oferta: es m&aacute;s    barato ofrecer servicios financieros a estos clientes; o de demanda: las entidades    financieras est&aacute;n a la mano, por lo que es atractivo demandar servicios en el    &aacute;rea urbana. La base de datos no permite discriminar entre las dos hip&oacute;tesis,    por tanto, el problema de acceso se restringe a analizar el uso de servicios    financieros en funci&oacute;n de caracter&iacute;sticas observables de los hogares.</p>     <p>La poblaci&oacute;n total se dividi&oacute; en quintiles<SUP><a href="#(8c)">8</a></SUP><a name="(8)"></a> seg&uacute;n    nivel de ingresos totales y el indicador de riqueza de los hogares, partiendo    del nivel m&aacute;s bajo de riqueza y de ingresos, respectivamente. Estas variables    est&aacute;n representadas por <I>W</I><sub><i>i</i></sub>.</p>     <p>En el conjunto de variable <I>X<sub>i</sub> </I> se encuentran las otras variables    explicativas. Entre ellas se ubica la edad, los a&ntilde;os de educaci&oacute;n, el g&eacute;nero,    el contrato laboral que tiene el jefe de hogar, la historia de no pago, los    a&ntilde;os de educaci&oacute;n, el &iacute;ndice de historia crediticia y la zona a la cual pertenece    el hogar.</p>     <p>El m&eacute;todo de estimaci&oacute;n utilizado corresponde a un modelo probabil&iacute;stico <I>probit    </I>en donde la variable dependiente corresponde al uso del cr&eacute;dito en funci&oacute;n    de algunas caracter&iacute;sticas observables en la encuesta utilizada (una justifi    caci&oacute;n y explicaci&oacute;n de los modelos <I>probit </I>se encuentra en el <a href="#(anex4)">Anexo    4</a>). Se estim&oacute; el modelo tanto para el caso del cr&eacute;dito hipotecario como    para el cr&eacute;dito con tarjeta. El sujeto de an&aacute;lisis del presente estudio es el    jefe de hogar, pues de &eacute;l se cuenta con toda la informaci&oacute;n necesaria para analizar.</p>     <p>C. RESULTADOS ECONOM&Eacute;TRICOS</p>     <p>Los resultados para el cr&eacute;dito hipotecario son presentados en el <a href="#(cua6)">Cuadro    6</a>. En estimaciones de tipo <I>probit </I>se recomienda mostrar los coefi    cientes marginales por su facilidad de interpretaci&oacute;n, ya que son equivalentes    a una elasticidad (cambio en la probabilidad por cambio en una unidad de la    variable explicativa). En el panel A de dicho cuadro se muestra el resultado    del modelo, utilizando la riqueza de los hogares aproximada por el IR. En el    panel B aparecen los resultados para el modelo, donde la variable explicativa    <I>W </I>corresponde al nivel de ingresos.</p>     <p>        <center>     <a name="(cua6)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02cua6.jpg"></a>    </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En t&eacute;rminos de las variables que tratan de recoger la capacidad de los deudores    para generar flujos de ingreso futuro, se encontr&oacute; que el nivel de riqueza (medido    por el IR) es una variable determinante para definir la probabilidad de uso    del cr&eacute;dito hipotecario. Pertenecer al quintil de riqueza m&aacute;s alto aumenta la    probabilidad de uso de este tipo de cr&eacute;dito en 11,7%; en comparaci&oacute;n con una    persona que se encuentra en el quintil de riqueza m&aacute;s bajo, controlando por    las dem&aacute;s variables. Por otro lado, una mayor cantidad de a&ntilde;os de educaci&oacute;n    est&aacute; relacionada con m&aacute;s probabilidades de tener acceso al cr&eacute;dito; por ende,    se puede afirmar que las pol&iacute;ticas dirigidas a ampliar los niveles de educaci&oacute;n    de la poblaci&oacute;n ayudan a incrementar el grado de bancarizaci&oacute;n en Colombia.</p>     <p>Por otra parte, el hecho de que un hogar sea beneficiario del cr&eacute;dito de vivienda    incrementa la probabilidad de tener acceso al cr&eacute;dito. Este resultado es interesante,    pues sugiere que para incrementar el grado de bancarizaci&oacute;n en Colombia el Gobierno    podr&iacute;a aumentar el alcance de los subsidios de vivienda; sin embargo, esta conclusi&oacute;n    no puede desprenderse de este an&aacute;lisis directamente. Por un lado, este resultado    sugiere que el Gobierno, al otorgar subsidios, les est&aacute; dando la oportunidad    a las personas de ser beneficiarias de cr&eacute;dito; no obstante, los incentivos    pueden no ser afines con el objetivo inicial de la subvenci&oacute;n. Por el lado de    la oferta, las entidades financieras pueden ofrecer cr&eacute;ditos tan s&oacute;lo a las    personas que son beneficiarias de los subsidios del Gobierno, lo que hace    m&aacute;s limitada la labor de selecci&oacute;n y evaluaci&oacute;n del riesgo por parte de las    entidades financieras. El Gobierno, al otorgar los subsidios de vivienda, indirectamente    est&aacute; escogiendo a las personas beneficiarias de futuros cr&eacute;ditos en los segmentos    de bajos ingresos.</p>     <p>Por otro lado, algunas caracter&iacute;sticas tales como vivir en una zona urbana,    sumadas a que la cabeza de familia sea un hombre, tambi&eacute;n est&aacute;n asociadas con    una mayor probabilidad de ser usuarios del cr&eacute;dito hipotecario bancario.</p>     <p>Para el caso del acceso al cr&eacute;dito con tarjeta se incluy&oacute; una variable <I>Nopago,    </I>la cual corresponde a una <I>proxy </I>que refleja una mala historia de    no pago. Los resultados de esta estimaci&oacute;n son presentados en el <a href="#(cua7)">Cuadro    7</a>: nuevamente el panel A corresponde a tomar al IR como una de las variables    que pueden aproximar la capacidad de generar flujos futuros como variable determinante    del acceso al cr&eacute;dito, y en el panel B se tom&oacute; el nivel de ingresos como esta    aproximaci&oacute;n.</p>     <p>        <center>     <a name="(cua7)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02cua7.jpg"></a>    </center> </p>     <p>En este &uacute;ltimo caso, el aumento en la probabilidad de acceder a un cr&eacute;dito    aumenta mucho m&aacute;s a medida que suben los ingresos, en comparaci&oacute;n con lo presentado    en el cr&eacute;dito hipotecario. Una persona que pertenezca al quintil de ingresos    m&aacute;s alto tiene un 25,0% m&aacute;s de probabilidad, frente a una persona que se encuentra    en el quintil de ingresos m&aacute;s bajo. Esta diferenciaci&oacute;n tambi&eacute;n es clara si    se tiene en cuenta el indicador de riqueza (IR). Igualmente, otras variables    que influyen sobre la capacidad de los deudores para generar flujos futuros,    tales como la educaci&oacute;n y la afiliaci&oacute;n al sistema de seguridad social, afectan    de la manera esperada la probabilidad de tener acceso al cr&eacute;dito.</p>     <p>Analizando los resultados para las dem&aacute;s variables, se puede encontrar que    caracter&iacute;sticas tales como la ubicaci&oacute;n del hogar en una zona urbana est&aacute; asociada    con una mayor probabilidad de uso de tarjeta de cr&eacute;dito. La variable que recoge    la mala historia de pago tiene el signo esperado (negativo), lo cual demuestra    que una p&eacute;sima historia crediticia est&aacute; asociada con una menor probabilidad    de acceder a este tipo de cr&eacute;dito; sin embargo, &eacute;sta no result&oacute; estad&iacute;sticamente    significativa s&oacute;lo a los niveles de confianza com&uacute;nmente aceptados. Por otro    lado, la variable que recoge el g&eacute;nero del jefe del hogar no result&oacute; estad&iacute;sticamente    significativa, es decir que no hay una diferenciaci&oacute;n clara en t&eacute;rminos de    utilizaci&oacute;n de tarjetas de cr&eacute;dito entre hombres y mujeres.</p>     <p>Es particularmente interesante que la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica desempe&ntilde;e un papel    tan fundamental en la probabilidad de acceder a los cr&eacute;ditos, despu&eacute;s de haber    controlado por las variables que te&oacute;ricamente determinan que un hogar cuente    con este servicio financiero. Este hecho sugiere un problema importante de oferta    de servicios financieros en las zonas rurales, el cual puede estar vinculado    con los altos costos de proveer servicios financieros directamente a la poblaci&oacute;n    rural, debido en parte, a los problemas de seguridad y a los pocos incentivos    que tienen las entidades financieras de ir a las zonas rurales a ofrecer sus    servicios financieros. Por un lado, existen problemas de costos asociados con    la dificultad de desplazamiento desde las zonas urbanas hasta rurales, y por    otro, son latentes los problemas de identificaci&oacute;n y de valoraci&oacute;n de riesgo    de los clientes en las zonas rurales, ya que los bancos pueden tener dificultades    para evaluar los proyectos que demandan las familias en dichas &aacute;reas, principalmente    por falta de informaci&oacute;n. Los cr&eacute;ditos en las zonas rurales han sido suplidos    por entidades p&uacute;blicas como el Banco Agrario (antes la Caja Agraria), lo cual    ha generado, de cier ta for ma, un posicionamiento de estas entidades en zonas    donde los bancos comerciales tradicionales no han llegado. Por esta raz&oacute;n puede    haber un efecto competencia por el cual no es atractivo para un solo banco ampliar    su red de oficinas de manera importante hacia dichas zonas.</p>     <p>Sin embargo, en la actualidad las medidas adoptadas por el Gobierno desde el    esquema de la “Banca de las oportunidades” pueden reducir las restricciones    de costos que tengan las entidades financieras para ofrecer sus servicios en    zonas marginadas, y as&iacute; lograr una oferta mayor. Esto se logra gracias a que    funciona desde un modelo de corresponsales no bancarios, en el cual las entidades    financieras proveen los servicios bancarios indirectamente mediante otro tipo    de establecimiento (p.e. tiendas, droguer&iacute;as, cadenas de almacenes, entre otros).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otro hecho particularmente interesante se encuentra en que la educaci&oacute;n result&oacute;    ser un factor fundamental en t&eacute;rminos de tener acceso a los servicios financieros    analizados. La educaci&oacute;n permite generar ingresos, lo que hace a los deudores    menos riesgosos. Una poblaci&oacute;n m&aacute;s educada est&aacute; relacionada con mayores niveles    de acceso al cr&eacute;dito y, por tanto, a un mayor nivel de bancarizaci&oacute;n.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, es importante analizar de manera global a la poblaci&oacute;n que no cuenta    con acceso a los servicios financieros ac&aacute; analizados. Se calcularon las tasas    de ahorro de los hogares colombianos con base en la encuesta utilizada en este    trabajo, la cual cuenta con informaci&oacute;n completa sobre ingresos y gastos totales    de los hogares<SUP><a href="#(9c)">9</a></SUP><a name="(9)"></a>. La tasa promedio    de ahorro<SUP><a href="#(10c)">10</a></SUP><a name="(10)"></a> de un hogar en    Colombia para la encuesta estudiada corresponde al 4,82%. Al analizar la relaci&oacute;n    entre la tasa de ahorro y el acceso al cr&eacute;dito se encontr&oacute; que el 57,23% de    la poblaci&oacute;n tiene un alto nivel de ahorro<SUP><a href="#(11c)">11</a></SUP><a name="(11)"></a>,    pero no cuenta con cr&eacute;dito hipotecario. Este porcentaje equivale al 53,95% en    el caso del cr&eacute;dito con tarjeta.</p>     <p>Este &uacute;ltimo resultado hay que interpretarlo con mucho cuidado, dado que las    personas con altas tasas de ahorro posiblemente no necesiten o no deseen contar    con los cr&eacute;ditos, por lo que el problema de autoexclusi&oacute;n puede llegar a sesgar    de manera importante este resultado. No obstante, llama la atenci&oacute;n que una    gran proporci&oacute;n de las personas que no cuentan con acceso al cr&eacute;dito presentan    unas altas tasas de ahorro, lo que sugiere la existencia de un segmento potencial    significativo en donde existen altas tasas de ahorro sin acceso a los servicios    de cr&eacute;dito contemplados en este estudio.</p>     <p>En s&iacute;ntesis, se encontr&oacute; que la probabilidad de acceder a un cr&eacute;dito depende,    en gran medida, de las caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas de los hogares. Una mayor    capacidad de generar ingresos a futuro, lo cual est&aacute; asociado con unos mayores    niveles de ingreso, riqueza, la presencia de un contrato de trabajo y mayores    niveles de educaci&oacute;n, incrementan de manera significativa las probabilidades    de contar con los servicios analizados. Adicionalmente, la posici&oacute;n geogr&aacute;fica    influye en gran medida sobre la probabilidad de acceder al cr&eacute;dito, relaci&oacute;n    que soporta las medidas que impulsan el acceso a los servicios financieros,    en especial en las zonas rurales.</p>     <p><b><font size="3">V. CONCLUSIONES</font></b></p>     <p>La estrecha relaci&oacute;n existente entre el desarrollo econ&oacute;mico y la profundizaci&oacute;n    financiera ha generado un inter&eacute;s especial en entender el mercado de servicios    financieros y sus posibles restricciones. El nivel de profundizaci&oacute;n financiera,    medida como el cr&eacute;dito privado sobre PIB y mediante la proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n    con acceso a los servicios financieros, es bajo en Colombia, aun si se compara    con los niveles exhibidos por pa&iacute;ses con niveles de desarrollo similares. Entre    este conjunto de posibles explicaciones se esgrimen problemas de regulaci&oacute;n,    costos, pol&iacute;ticas institucionales, tales como la preferencia por parte de t&iacute;tulos    de deuda p&uacute;blica, y barreras de tipo f&iacute;sico.</p>     <p>Con informaci&oacute;n de la Encuesta de calidad de vida de 2003, a&ntilde;o en cuando se    inicia una fase importante de expansi&oacute;n del cr&eacute;dito despu&eacute;s de la profunda crisis    financiera de la d&eacute;cada pasada, se identificaron los determinantes sociecon&oacute;micos    que influyen sobre la probabilidad de ser usuario de cr&eacute;dito hipotecario y de    tarjeta de cr&eacute;dito. Para ambos casos existe una relaci&oacute;n positiva entre mayores    niveles de ingresos y de riqueza. Para el caso del cr&eacute;dito hipotecario, pertenecer    al quintil m&aacute;s alto de riqueza aumenta la probabilidad de ser usuario de dicho    cr&eacute;dito en 11,7%, en comparaci&oacute;n con un hogar que se encuentra en el quintil    de riqueza m&aacute;s bajo. Para los cr&eacute;ditos con tarjeta, la concentraci&oacute;n en los    niveles de riqueza altos es mucho mayor, puesto que pertenecer al quintil m&aacute;s    alto de riqueza incrementa en 27,1% la probabilidad de ser usuario de tal cr&eacute;dito,    en comparaci&oacute;n con un hogar que est&aacute; en el otro extremo.</p>     <p>Tambi&eacute;n son importantes algunas caracter&iacute;sticas tales como la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica,    los a&ntilde;os de educaci&oacute;n, el acceso a la seguridad social, el hecho de ser beneficiario    de un subsidio de vivienda y la edad, para aumentar la probabilidad de contar    con los servicios financieros estudiados. El hecho de que un aspecto como la    posici&oacute;n geogr&aacute;fica influya de manera tan importante sobre la probabilidad de    acceso al cr&eacute;dito, despu&eacute;s de haber controlado por las variables que te&oacute;ricamente    determinan dicho acceso, sugiere que hay problemas importantes en la provisi&oacute;n    de servicios financieros en las zonas rurales.</p>     <p>Igualmente, el hecho de que el subsidio de vivienda influya de manera importante    sobre la probabilidad de ser usuario de cr&eacute;dito hipotecario refleja una gran    relevancia de la pol&iacute;tica del Gobierno en lo que concierne a la bancarizaci&oacute;n;    sin embargo, de este resultado no se desprende que para alcanzar mayores niveles    de bancarizaci&oacute;n el Gobierno deber&iacute;a otorgar m&aacute;s subsidios de vivienda. La importancia    de la alineaci&oacute;n de incentivos y una correcta pol&iacute;tica de focalizaci&oacute;n del gasto    deben acompa&ntilde;ar un proceso en esta direcci&oacute;n.</p>     <p>Se encontr&oacute;, tambi&eacute;n, que una gran proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n cuenta con un    excedente de ingresos (representado en una alta tasa de ahorro), pero no hacen    parte de los usuarios que acceden al cr&eacute;dito. Es posible que gran parte de esta    poblaci&oacute;n se autoexcluya de los servicios financieros por no necesitar el cr&eacute;dito,    aunque la base de datos utilizada no nos permite discriminar este segmento de    la poblaci&oacute;n; sin embargo, llama la atenci&oacute;n el reducido grupo que tiene acceso    al cr&eacute;dito, frente a las condiciones favorables con las que cuenta gran parte    de la poblaci&oacute;n que no accede a &eacute;l.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las medidas que tienden a incrementar el acceso al cr&eacute;dito de los hogares colombianos,    como es el caso de los corresponsales no bancarios en el programa de la “Banca    de las oportunidades”, son importantes. La ampliaci&oacute;n de la cobertura de estos    servicios debe ir acompa&ntilde;ada por un seguimiento minucioso en la evaluaci&oacute;n del    riesgo impl&iacute;cito de prestarle a un segmento de la poblaci&oacute;n m&aacute;s generalizado.    El actual proceso denominado “Reforma financiera” tiene en cuenta otros aspectos    importantes que pueden ayudar a que se ampl&iacute;e el acceso a los servicios financieros.    Cabe destacar el proyecto de Ley 27 de 2006 de habeas data, con el cual se busca    mejorar la calidad de informaci&oacute;n financiera de las personas, para as&iacute; lograr    un mejor acceso al financiamiento para un conjunto de poblaci&oacute;n m&aacute;s amplio.    Existe evidencia a nivel internacional que se&ntilde;ala que una mayor cantidad y calidad    de informaci&oacute;n permite ampliar la profundizaci&oacute;n financiera.</p>     <p>A futuro hay varios trabajos que se pueden realizar en este tema, siempre y    cuando se cuente con fuentes de informaci&oacute;n mejoradas. Ac&aacute; se analiz&oacute; el acceso    al cr&eacute;dito a partir del uso de algunos servicios financieros. Este aspecto puede    ser sujeto de cr&iacute;ticas, pues no captura el problema de la autoexclusi&oacute;n, la    cual consiste en que las personas deciden no acceder a ciertos servicios financieros    simplemente porque no lo desean. Fuentes de informaci&oacute;n que permitan separar    este grupo de la poblaci&oacute;n, al igual que tengan unos registros a trav&eacute;s del    tiempo, ayudar&iacute;an de manera significativa al an&aacute;lisis de este tema tan relevante    para el desarrollo de la econom&iacute;a colombiana.</p> <hr size="1">     <p><font size="3"><b>COMENTARIOS</b></font></p>     <p><a name="(1c)"></a><a href="#(1)">1 </a> Otro costo que mencionan Solo y Manroth (2006), y que    es importante tener en cuenta, es el de los retiros, en especial cuando este    corresponde a una transacci&oacute;n en un cajero de un banco diferente al del    administrador de la cuenta. Esta tarifa corresponde en promedio al 0,8% del    salario m&iacute;nimo mensual, lo cual es una tarifa realmente alta, en comparaci&oacute;n    a lo encontrado en otros pa&iacute;ses. Por otra parte, estos mismos autores    estiman que las cuotas de manejo de instrumentos tales como las tarjetas de    cr&eacute;dito oscilan entre 4% y 5% del salario m&iacute;nimo mensual.</p>     <p><a name="(2c)"></a><a href="#(2)">2 </a> La metodolog&iacute;a consiste en identificar las personas    que tienen un acceso adecuado al cr&eacute;dito, en funci&oacute;n y mediante    modelos probabil&iacute;sticos, y as&iacute; hallar la importancia de ciertas    caracter&iacute;sticas propias de los hogares —este m&eacute;todo fue utilizado    posteriormente por Zeller (1994); Schrieder y Heidhues (1995), y Zeller, Sumiter    y Sharma (1996) para los casos de Madagascar, Camer&uacute;n y Pakist&aacute;n,    respectivamente.</p>     <p><a name="(3c)"></a><a href="#(3)">3 </a> En el caso de los cr&eacute;ditos de consumo hay un espectro    mucho m&aacute;s amplio: por ejemplo, los cr&eacute;ditos de libre inversi&oacute;n,    los cr&eacute;ditos para adquisici&oacute;n de veh&iacute;culos, la financiaci&oacute;n    de electrodom&eacute;sticos por parte de algunos establecimientos comerciales,    entre otros. En este estudio se toma en cuenta &uacute;nicamente con informaci&oacute;n    de los usuarios de tarjetas de cr&eacute;dito, por lo que fue necesario dejar    de lado el resto de pr&eacute;stamos de consumo. </p>     <p><a name="(4c)"></a><a href="#(4)">4 </a> Hacia futuro se espera que los trabajos que eval&uacute;en    el tema del acceso a los servicios cuenten con esta discriminaci&oacute;n en    la informaci&oacute;n, para identificar a las personas que son excluidas de    los servicios financieros.</p>     <p><a name="(5c)"></a><a href="#(5)">5 </a> Como el individuo de estudio es el jefe del hogar, puede    pensarse que hay un sesgo en torno de la variable de acceso al cr&eacute;dito    en cuanto al g&eacute;nero; sin embargo, en la muestra aunque la mayor&iacute;a    de los jefes del hogar son hombres (68,11%), hay una participaci&oacute;n importante    de mujeres dentro de los jefes del hogar (31,89%), lo que valida la inclusi&oacute;n    de esta variable.</p>     <p><a name="(6c)"></a><a href="#(6)">6 </a> Una explicaci&oacute;n acertada de esta metodolog&iacute;a    se encuentra en Stevens (2002).</p>     <p><a name="(7c)"></a><a href="#(7)">7 </a> Para el caso del cr&eacute;dito hipotecario se identificaron    sus beneficiarios mediante una pregunta de la encuesta que indagaba sobre la    forma como los jefes de hogar hab&iacute;an financiado su vivienda. Los usuarios    de cr&eacute;dito hipotecario contemplados en este estudio son aquellos que    se financiaron por medio de un establecimiento bancario (banco comercial o corporaci&oacute;n    de ahorro y vivienda). Los usuarios de cr&eacute;dito con tarjeta se identificaron    a trav&eacute;s del m&oacute;dulo de gastos personales de la encuesta. Los usuarios    de tarjeta de cr&eacute;dito son aquellos hogares en donde se report&oacute;    un gasto positivo en este concepto. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="(8c)"></a><a href="#(8)">8 </a> Tambi&eacute;n se realiz&oacute; la estimaci&oacute;n    utilizando la variable en niveles, y se encontr&oacute; que los resultados son    consistentes.</p>     <p><a name="(9c)"></a><a href="#(9)">9 </a>Tal como lo mencionan Melo, Z&aacute;rate y T&eacute;llez    (2006), la agregaci&oacute;n de ingresos y gastos de los hogares no es una tarea    sencilla; adicionalmente, los datos agregados obtenidos a nivel microecon&oacute;mico    no son equivalentes a los reportados en las Cuentas Nacionales. Para el caso    de los ingresos totales se tuvo en cuenta la agregaci&oacute;n propuesta por    el DNP, donde, adem&aacute;s de ingresos laborales, se incluyen ingresos de    capital y otras fuentes alternativas. Para calcular los gastos del hogar se    sumaron todas las categor&iacute;as de gasto reportadas en la ECV, teniendo    en cuenta que los rubros mezclaban gastos mensuales, trimestrales y anuales.    Todos se expresaron en t&eacute;rminos mensuales. </p>     <p><a name="(10c)"></a><a href="#(10)">10 </a>Definida como la raz&oacute;n entre diferencia de los    ingresos y gastos totales sobre los ingresos totales. Corresponde a una de las    definiciones de ahorro que tomaron Melo, Z&aacute;rate y T&eacute;llez (2006).</p>     <p><a name="(11c)"></a><a href="#(11)">11 </a>Se define como alta tasa de ahorro aquella tasa mayor    a la que representa el el tercer quintil de la distribuci&oacute;n del ahorro    de los hogares en Colombia. Esta tasa equivale a 30,9%.</p> <hr size="1">     <p><font size="2" face="verdana"><b><a name="(anex1)">ANEXO 1</a></b></font></p> </font>     <p><font size="2" face="verdana"><b>INFORMACI&Oacute;N SOLICITADA POR LAS ENTIDADES FINANCIERAS    PARA EL OTORGAMIENTO DE CR&Eacute;DITOS</b></font></p>     <p><font size="2" face="verdana">En un ejercicio similar al expuesto en Negr&iacute;n    y De la Cerda (2002), se identific&oacute; la informaci&oacute;n requerida en las solicitudes    de cr&eacute;dito por parte de las entidades financieras. Para un cr&eacute;dito de vivienda    la gran mayor&iacute;a de las entidades financieras requieren, como m&iacute;nimo, los siguientes    documentos al momento de solicitar un pr&eacute;stamo hipotecario:</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">INFORMACI&Oacute;N PARA CR&Eacute;DITO DE VIVIENDA</font></p>     <p><font size="2" face="verdana"><B>Para el caso de empleados:</B></font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Certificaci&oacute;n laboral (que incluye informaci&oacute;n    de cargo, sueldo, antig&uuml;edad y tipo de contrato).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">• Certificado de ingresos y retenciones y/o declaraci&oacute;n    de renta.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Comprobantes de pago de los &uacute;ltimos meses.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Extractos bancarios de los &uacute;ltimos meses.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Soporte de ingresos adicionales (en caso de    que lo laboral no sea suficiente para el cr&eacute;dito).</font></p>     <p><font size="2" face="verdana"><B>Para el caso de independientes:</B></font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Declaraci&oacute;n de renta.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Ceriticado de la C&aacute;mara de Comercio.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Extractos bancarios de los &uacute;ltimos meses.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Estados financieros (para el caso de las personas    naturales).</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">PARA EL CASO DE UN CR&Eacute;DITO DE CONSUMO</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">• Certificado de ingresos y retenciones de la    Direcci&oacute;n de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN)</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Comprobantes de pago de los &uacute;ltimos meses (algunos    casos).</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Autorizaci&oacute;n para consulta y reporte en centrales    de riesgo.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Fotocopia de la c&eacute;dula de ciudadan&iacute;a.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Certificado laboral (para el caso de empleados)</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Informaci&oacute;n de la empresa: NIT, actividad econ&oacute;mica    y fecha de constituci&oacute;n (para el caso de independientes).</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Referencias personales e informaci&oacute;n del c&oacute;nyuge    (si aplica).</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Informaci&oacute;n de cuentas financieras (extractos    bancarios).</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Informaci&oacute;n de activos (finca ra&iacute;z y veh&iacute;culos).</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Autorizaci&oacute;n de descuento autom&aacute;tico (algunos    casos).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="verdana"><b><a name="(anex2)">ANEXO 2</a></b></font></p>     <p><font size="2" face="verdana"><b>CONSTRUCCI&Oacute;N DE UN &Iacute;NDICE DE RIQUEZA</b></font></p>     <p><font size="2" face="verdana">Los ingresos del hogar son una aproximaci&oacute;n a    los flujos de caja futuros que se pueden generar en un c&iacute;rculo familiar; adicionalmente,    muchos lo usan para aproximarse al nivel de bienestar y riqueza con el que cuenta    un hogar; sin embargo, esta aproximaci&oacute;n puede estar muy sesgada, pues es necesario    tener en cuenta la tenencia de activos en el hogar, el acceso a servicios domiciliarios    y las caracter&iacute;sticas propias de la familia para tener una visi&oacute;n m&aacute;s completa    del concepto de riqueza.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">Aunque existen diferentes definiciones de riqueza,    este documento no pretende entrar en la discusi&oacute;n de su definici&oacute;n, sino construir    una variable que permita generar una <I>proxy </I>de riqueza de los hogares,    teniendo en cuenta sus diferentes caracter&iacute;sticas. Si la finalidad fuera construir    un &iacute;ndice que se aproxime de la mejor forma al nivel de bienestar de la poblaci&oacute;n,    ser&iacute;a m&aacute;s apropiado adoptar un indicador de riqueza ya construido en la Encuesta    de calidad de vida, como es el caso del &iacute;ndice de condiciones de vida (ICV),    calculado por el Departamento Administrativo Nacional de Estad&iacute;stica (DANE)    y el Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n (DNP), el cual tiene en cuenta muchos    m&aacute;s elementos que nuestro indicador. No obstante, por ejemplo dicha medida tiene    en cuenta aspectos relacionados con la educaci&oacute;n, que en el presente trabajo    es analizada por separado, pues es relevante saber si un mayor nivel de estudios    implica una mayor probabilidad de estar bancarizado (en el sentido del cr&eacute;dito),    independiente del nivel de riqueza.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">El &iacute;ndice de riqueza (IR) es calculado de manera    similar al ICV. Para este fin se utiliz&oacute; un procedimiento estad&iacute;stico mediante    el uso de componentes principales con el objetivo de calcular la importancia    de los diferentes activos y sus caracter&iacute;sticas dentro de tal &iacute;ndice. Esta metodolog&iacute;a    ha sido utilizada antes en la literatura: trabajos como el Filmer y Pritchet    (1999) calculan un IR utilizando esta metodolog&iacute;a, con el fin de estudiar el    efecto que tiene el incremento en el bienestar en la asistencia escolar para    el caso de India. La metodolog&iacute;a se basa en calcular un &iacute;ndice ponderado de    las variables a trav&eacute;s del procedimiento de componentes principales (Hotelling,    1933). Si las variables empleadas en el an&aacute;lisis son todas de car&aacute;cter num&eacute;rico    y est&aacute;n relacionadas linealmente, el &iacute;ndice ponderado es el primer componente    principal del sistema de variables, el cual es la combinaci&oacute;n lineal de las    variables que tiene m&aacute;xima informaci&oacute;n de ellas. Las variables estudiadas aqu&iacute;    son todas de car&aacute;cter num&eacute;rico, por lo que el c&aacute;lculo del primer componente    principal es suficiente para ponderar directamente las caracter&iacute;sticas de los    diferentes activos.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">Siguiendo las definiciones presentadas en Filmer    y Pritchet (1999), el resultado del an&aacute;lisis por componentes principales es    un &iacute;ndice de activos para cada hogar, el cual se basa en la siguiente ecuaci&oacute;n:</font></p>     <p>        <center>     <font size="2" face="verdana"><a name="(ecua1)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02ecua1.gif"></a>      </font>   </center> </p>     <p><font size="2" face="verdana">Donde <I>f</I><SUB>1</SUB> es el <I>scoring factor    </I>para el activo 1, el cual corresponde a la importancia asignada para el    activo 1 (normalizado por su media y desviaci&oacute;n est&aacute;ndar) en la combinaci&oacute;n    lineal de los activos que constituyen el primer componente principal; <I>a<SUB>j</SUB></I><SUB>1</SUB>    es el valor de la caracter&iacute;stica 1 para el hogar <I>j</I>; <I>a</I><SUB>1</SUB>    es el promedio del valor de la caracter&iacute;stica 1 para el total de la poblaci&oacute;n,    y <I>s</I><SUB>1</SUB> es la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar en el valor del activo 1 dentro    de todos los hogares.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">Para la construcci&oacute;n del IR se tuvo en cuenta    la informaci&oacute;n suministrada por el jefe de hogar respecto a las caracter&iacute;sticas    que se consideraron relevantes en t&eacute;rminos de riqueza. Entre estas se pueden    mencionar:</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">1. CARACTER&Iacute;STICAS F&Iacute;SICAS DEL HOGAR</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Materiales adecuados de la vivienda y de los    pisos.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Tipo de vivienda.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Acceso a servicios p&uacute;blicos domiciliarios:    agua, luz, alcantarillado, recolecci&oacute;n de basuras y servicios de comunicaci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Riesgos a los cuales se enfrenta la vivienda.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Lugar adecuado para preparar alimentos.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Cuarto de ba&ntilde;o.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Calidad adecuada de los servicios p&uacute;blicos.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">2. TENENCIA DE ACTIVOS</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">Se considera que la tenencia de los siguientes    activos genera riqueza en los hogares:</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Vivienda</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Lavadora</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Nevera</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Estufa el&eacute;ctrica o a gas</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Computador para el uso del hogar</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Medio de transporte privado (carro o motocicleta).</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">3. CONDICIONES DE VIDA</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Ausencia de analfabetismo.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Ausencia de trabajo infantil.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">• Afiliaci&oacute;n a un sistema de salud.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Buena alimentaci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Percepci&oacute;n de una mejor&iacute;a con respecto a la    situaci&oacute;n econ&oacute;mica de los padres (movilidad social).</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• No se considera pobre (valoraci&oacute;n subjetiva).</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">La metodolog&iacute;a utilizada permite asignarle un    puntaje a cada hogar de acuerdo con las caracter&iacute;sticas presentadas.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="verdana"><b><a name="(anex3)">ANEXO 3</a></b></font></p>     <p><font size="2" face="verdana"><b>CONSTRUCCI&Oacute;N DE UN &Iacute;NDICE DE HISTORIA DE NO    PAGO</b></font></p>     <p><font size="2" face="verdana">Para los cr&eacute;ditos de consumo como los otorgados    mediante una tarjeta de cr&eacute;dito no existe un colateral admisible. Para disminuir    el riesgo de prestar sin garant&iacute;as, las entidades financieras le dan gran importancia    a la historia crediticia. Para el objetivo de este estudio es de vital importancia    construir un indicador de historia de pago para diferenciar a los hogares que    se caracterizan por tener una buena historia de pago de los que no. Para la    construcci&oacute;n del &iacute;ndice de historia de no pago se tuvo en cuenta la informaci&oacute;n    suministrada por los hogares, con respecto a los pagos comprendidos entre 1998    y 2003.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Pago de vivienda (<I>v</I>) (cuatro meses o    m&aacute;s de manera continua)</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">• Pago de servicios p&uacute;blicos <I>(sp) </I>(cuatro    meses o m&aacute;s de manera continua)</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Pago de cuota de administraci&oacute;n <I>(admon)    </I>(cuatro meses o m&aacute;s de manera continua)</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">• Pago de impuestos <I>(imp) </I>(predial, valoraci&oacute;n    o renta)</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">El &iacute;ndice de historia de no pago <I>(Nopago)    </I>para el hogar <B>7 </B>se calcula de acuerdo con la siguiente expresi&oacute;n:</font></p>     <p>        <center>     <font size="2" face="verdana"><a name="(ecua2)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02ecua2.gif"></a>      </font>   </center> </p>     <p><font size="2" face="verdana">Donde <I>v<sub>j</sub> </I>toma los valores de    1 si el hogar respondi&oacute; positivamente a que se hab&iacute;a atrasado en los pagos de    la vivienda para el per&iacute;odo comprendido entre 1998 y 2003; <I>v </I>corresponde    a la media poblacional de los hogares que respondieron que se hab&iacute;an atrasado    en este pago; <I>sv </I>es equivalente a la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de esta caracter&iacute;stica;    el coeficiente <I>f<sub>1</sub> </I>corresponde a la importancia asignada por    la estimaci&oacute;n del primer componente principal de las caracter&iacute;sticas de no pago    estudiadas. La misma l&oacute;gica aplica al atraso en los dem&aacute;s pagos considerados.    La suma ponderada por la importancia relativa obtenida del an&aacute;lisis de componentes    principales corresponde al &iacute;ndice de historia de no pago <I>(Nopago).</I></font></p>     <p><font size="2" face="verdana">Por considerar estas cuatro caracter&iacute;sticas se    pueden obtener 16 puntajes diferentes, de acuerdo con las combinaciones posibles    de atrasos en los pagos. En el<a href="#(cuaA)"> Cuadro A3.1</a> se muestra    un resumen de los diferentes resultados. Los puntajes obtenidos se catalogan    con una calificaci&oacute;n arbitraria de los cr&eacute;ditos. Por lo general, la calificaci&oacute;n    de los cr&eacute;ditos tiene una escala desde AAA hasta F de acuerdo con el riesgo    </font><font size="2" face="verdana">de no pago. Ac&aacute; se utiliz&oacute; la misma califi    caci&oacute;n de forma ilustrativa; sin embargo, se tienen en cuenta caracter&iacute;sticas    que no utilizan las entidades financieras y las calificadoras de riesgos, como    lo es la lectura de los atrasos en pagos, que no necesariamente implican atrasos    en obligaciones financieras.</font></p>       <p>        <center>     <font size="2" face="verdana"><a name="(cuaA)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02cuaA.jpg"></a>      </font>   </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">Como se puede ver en el <a href="#(cuaA)">Cuadro    A3.1</a>, la mayor&iacute;a de los hogares presenta una buena calificaci&oacute;n, seg&uacute;n    nuestro indicador: el 78,1% de los hogares se clasificaron entre la mejor calificaci&oacute;n,    pues declararon no haberse atrasado en ninguno de los pagos que se tuvieron    en cuenta.</font></p>      <p><font size="2" face="verdana">Dentro del &iacute;ndice, el atraso de los diferentes    pagos pesa de manera heterog&eacute;nea. Para poder interpretar la importancia relativa    de las diferentes caracter&iacute;sticas, a continuaci&oacute;n se presenta el <a href="#(cuaA2)">Cuadro    A3.2 </a>con las estad&iacute;sticas descriptivas del indicador. La media del &iacute;ndice    es igual a 0 por construcci&oacute;n, y la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar es igual a 1,2.</font></p>     <p>        <center>     <font size="2" face="verdana"><a name="(cuaA2)"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02cuaA2.jpg"></a>      </font>   </center> </p>     <p><font size="2" face="verdana">Todas las variables tienen un valor de 1 si el    hogar se atrasa en el pago en cuesti&oacute;n, y 0 de lo contrario.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">Para facilitar la interpretaci&oacute;n de las ponderaciones,    se tiene en cuenta que: un cambio de uno a 0 para el pago <I>i </I>cambia el    &iacute;ndice en <I>fi</I>/<I>si</I>, donde <I>fi </I>es el ponderador obtenido con    el an&aacute;lisis de componentes principales y <I>si </I>es la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar    de la poblaci&oacute;n en dicha caracter&iacute;stica: por ejemplo, un hogar que se atrase    en el pago de vivienda tiene un valor en su &iacute;ndice de historia de no pago mayor    en 1,9891, con respecto a un hogar que s&iacute; realiz&oacute; ese pago en el per&iacute;odo de    estudio.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="verdana"><b><a name="(anex4)">ANEXO 4</a></b></font></p>     <p><b>MODELOS <I><font size="2" face="verdana">PROBIT</font></I> </b> </p>     <p><font size="2" face="verdana">Siguiendo a Greene (2002), en estimaciones de    tipo econom&eacute;trico donde la variable dependiente es dicot&oacute;mica (toma los valores    de 0 o de 1), se busca estimar la probabilidad de que dicha variable tome un    valor determinado (1 o 0) con ciertos factores que la explican. Dada una variable    dependiente <I>Y </I>y un vector de variables explicativas recogidas en <I>X,    </I>se encuentra que:</font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <font size="2" face="verdana"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02ecua3.gif">      </font>   </center> </p>     <p><font size="2" face="verdana">Donde el conjunto de par&aacute;metros <I>&#946; </I>recoge    el impacto de los cambios en <I>X </I>sobre la probabilidad de que la variable    dependiente tome cierto valor.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">Al estimar dicha relaci&oacute;n mediante un modelo    de m&iacute;nimos cuadradados ordinarios (MCO) surgen varios problemas: heterocedasticidad,    distribuci&oacute;n no normal de los errores y las estimaciones podr&iacute;an arrojar valores    mayores que uno o menores que cero en los coeficientes. Adicionalmente, el    estimador de R<SUP>2</SUP> deja de ser un indicador de ajuste del modelo.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">La literatura recomienda el uso de otro tipo    de modelos los cuales producen predicciones consistentes te&oacute;ricamente. Para    un vector de caracter&iacute;sticas multiplicado con sus respectivos coeficientes    que explican la probabilidad de tomar cierto valor (1 o 0) se encuentra que:</font></p>     <p>        <center>     <font size="2" face="verdana"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02ecua4.gif">      </font>   </center> </p>     <p><font size="2" face="verdana">Al ver esta condici&oacute;n, se pueden encontrar infinidad    de distribuciones que cumplen con las caracter&iacute;sticas anteriormente mencionadas;    no obstante, por lo general se trabajan con distribuciones conocidas. En el    caso de la distribuci&oacute;n normal se expresa la probabilidad condicional como:</font></p>     <p>        <center>     <font size="2" face="verdana"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02ecua5.gif">      </font>   </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">Donde &#934;(.) corresponde a la probabilidad acumulada    de la funci&oacute;n de distribuci&oacute;n normal. Algunos estudios trabajan con otro tipo    de distribuci&oacute;n, como la log&iacute;stica (modelos <I>logit): </I>dicha distribuci&oacute;n    tiene una estructura muy similar a la normal, con excepci&oacute;n de las colas de    la distribuci&oacute;n, donde &eacute;stas son m&aacute;s anchas. En este documento se estim&oacute; tambi&eacute;n    un modelo <I>logia; </I>sin embargo, los resultados no cambian de manera significativa.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">El modelo probabil&iacute;stico estimado parte de una    regresi&oacute;n que iguala el valor esperado de la variable dependiente, dados los    factores explicativos con la distribuci&oacute;n aculumulada de probabilidad:</font></p>     <p>        <center>     <font size="2" face="verdana"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02ecua6.gif">      </font>   </center> </p>     <p><font size="2" face="verdana">En particular, para el caso del modelo <I>probit    </I>se obtiene que el cambio de este valor esperado en torno a <I>X </I>es igual    a la funci&oacute;n de densidad de la distribuci&oacute;n normal multiplicado por los par&aacute;metros    estimados. De esta forma:</font></p>     <p>        <center>     <font size="2" face="verdana"><img src="img/revistas/espe/v25n55/v25n55a02ecua7.gif">      </font>   </center> </p> <font size="2" face="verdana">      <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b><font size="2" face="verdana"></font><font size="3">REFERENCIAS</font></b></p>     <!-- ref --><p>1. Baca-Campod&oacute;nico, J.; De Mello, Luiz; Ki-rilenko, A. “The Rates and Revenue    of Bank Transaction Taxes”, working paper, n&uacute;m. 494, OCDE, Economics Department,    2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0120-4483200700020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Baltenperger, E. “The Borrower-Lender Relationship, Competitive Equilibrium    and the Theory of Hedonic Prices”, <I>American Economic Review</I>, vol. 66,    n&uacute;m. 3, pp. 401-405, 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000254&pid=S0120-4483200700020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Banco Interamericano de Desarrollo. “Desencadenar el cr&eacute;dito: c&oacute;mo ampliar    y estabilizar la banca”, <I>Informe de progreso econ&oacute;mico y social en Am&eacute;rica    Latina 2005</I>, Washington, D. C., 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000256&pid=S0120-4483200700020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Banco Mundial. “Colombia Rural Finance, Access Issues, Challenges and Opportunities”,    Washington, D. C., 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000258&pid=S0120-4483200700020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Barajas, A.; Steiner, R. “Credit Stagnation in Latin America”; working paper,    n&uacute;m. 02/53, Fondo Monetario Internacional, Washington, D. C., 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000260&pid=S0120-4483200700020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Barajas, A.; L&oacute;pez, E.; Oliveros, H. “¿Por qu&eacute; en Colombia el cr&eacute;dito es    tan reducido?”, Borradores de Econom&iacute;a, n&uacute;m. 185, Banco de la Rep&uacute;blica, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000262&pid=S0120-4483200700020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Beck, Th.; De la Torre, A. “The Basic Analytics of Access to Finance”, working    paper, n&uacute;m. WPS4026, Banco Mundial, octubre de 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000264&pid=S0120-4483200700020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Bester, H. “Screening <I>vs.</I><I> </I>Rationing in Credit Markets with    Imperfect Information”, <I>American Economic Review</I>, vol. 75, n&uacute;m. 4, pp.    850-855, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000266&pid=S0120-4483200700020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>     <!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">9. Boot, J. C. G; Feibes, W.; Lisman, J. H .C "Further Methods of Derivation of Quarterly Figures from Annual Data", <i>Applied Statistics</i>, vol. 16, n&uacute;m. 1. pp. 65-75, 1967.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000268&pid=S0120-4483200700020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <font size="2" face="verdana">    <!-- ref --><p>10. Calem, P. “The Strange Behavior of the Credit Card Market”, <I>Business    Review</I>, Federal Reserve Bank of Philadelphia, pp. 3-14, enero de 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000270&pid=S0120-4483200700020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Carrasquilla, A.; Galindo, A.; V&aacute;squez, D. “El gran apret&oacute;n crediticio    en Colombia: una interpretaci&oacute;n”, <I>Coyuntura Econ&oacute;mica</I>, vol. XXX, n&uacute;m.    1, Fedesarrollo, Bogot&aacute;, pp. 107-115, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000272&pid=S0120-4483200700020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12. Carrasquilla, A.; Z&aacute;rate, J. P. “Regulaci&oacute;n ban-caria y tensi&oacute;n financiera:    1998-2001”, ANIF (ed.), <I>El sector financiero de cara al siglo XXI</I>, Tomo    I, Asociaci&oacute;n Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), Bogot&aacute;, pp. 215-230,    2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000274&pid=S0120-4483200700020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Caskey, J. P. “Bringing Unbanked Households into the Banking System”, <I>Capital    Exchange Journal. </I>The Brookings Institution, Center on Urban and Metropolitan    Policy and Harvard University Joint Center for Housing Studies, Washington,    D.C., enero de 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000276&pid=S0120-4483200700020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Claessens, S. “Access to Financial Services: A Review of the Issues and    Public Policy Objec-tives”, The World Bank Research Observer, vol. 21, pp. 207-240,    Banco Mundial, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000278&pid=S0120-4483200700020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. De la Cerda, C. “El efecto de las restricciones de liquidez sobre el consumo:    los hogares mexicanos antes y despu&eacute;s de la crisis”, <I>Gaceta de Econom&iacute;a</I>,    a&ntilde;o 7, n&uacute;m. 14, Banco de M&eacute;xico, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000280&pid=S0120-4483200700020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16. De la Torre, A.; Schmukler, S. “Innovative Experiences in Access to Finance:    Market Friendly Roles for the Visible Hand”, <I>Latin America Regional Study</I>,    Banco Mundial, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000282&pid=S0120-4483200700020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>17. Deaton, A. <I>Understanding</I><I> </I><I>Consumption</I>, Oxford, Oxford    University Press, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000284&pid=S0120-4483200700020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18. Delgado, C. “Inversi&oacute;n y restricciones crediticias en la d&eacute;cada de los    90 en Colombia”, <I>Archivos de Econom&iacute;a</I>, documento 241, Departamento Nacional    de Planeaci&oacute;n, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000286&pid=S0120-4483200700020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Denton, F. “Adjustment of Monthly or Quarterly Series to Annual Totals:    An approach based on Quadratic Minimization”, <I>Journal of the American Statistical    Association</I>, vol. 66, n&uacute;m. 333, pp. 99-102, marzo de 1971.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000288&pid=S0120-4483200700020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20. Desai, M. “¿Bienestar y privaci&oacute;n vitales?: propuesta para un &iacute;ndice de    progreso social”, <I>Comercio Exterior</I>, vol. 42, n&uacute;m. 4, pp. 327-339, abril    de 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000290&pid=S0120-4483200700020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>21. Diagne, A.; Zeller, M.; Sharma, M. “Empirical Measurements of Households    Access to Credit and Credit Constraints in Developing Countries: Methodological    Issues and Evidence”, discussion paper, n&uacute;m. 90, Food Consumption and Nutrition    Division (FCND), Washington, D. C., 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000292&pid=S0120-4483200700020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>22. DNP; DANE. “El nuevo &iacute;ndice de condiciones de vida”, propuesta para discusi&oacute;n,    Bogot&aacute;, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000294&pid=S0120-4483200700020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>23. Echeverry, J. C.; Salazar, N. “¿Hay un estancamiento en la oferta de cr&eacute;dito?”    <I>Archivos de Macroeconom&iacute;a</I>, documento 118, Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n,    Bogot&aacute;, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000296&pid=S0120-4483200700020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. Estrada, D.; Rozo, S. “Multimarket Spatial Competition in the Colombian    Deposit Market”, Borradores de Econom&iacute;a, n&uacute;m. 413, Banco de la Rep&uacute;blica, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000298&pid=S0120-4483200700020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25. Filmer, D.; Pritchett, L. “The Effect of Household Wealth on Educational    Attainment: Evidence from 35 Countries”, <I>Popula-tion and Development Review</I>,    vol. 25, n&uacute;m. 1, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000300&pid=S0120-4483200700020000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>26. Freixas, X.; Rochet, J. C. <I>Microeconomics</I><I> </I><I>of Banking</I>,    The MIT Press, Cambridge, Massachusetts, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000302&pid=S0120-4483200700020000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>27. Gross, D.; Souleles, N. “Consumer Response to Changes in Credit Supply:    Evidence from Credit Card Data”, working paper, n&uacute;m. 01-10, Wharton School Center    for Financial Ins-titutions, University of Pennsylvania, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000304&pid=S0120-4483200700020000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>28. Hall, R. “Stochastic Implications of the Life Cycle Permanent Income Hypothesis:    Theory and Evidence”, <I>Journal of Political Economy</I>, vol. 86, n&uacute;m. 5,    pp. 971-987, 1978.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000306&pid=S0120-4483200700020000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>29. Hayashi, F. “The Effect of Liquidity Cons-traints on Consumption: A Cross-    Sectional Analysis”, <I>The Quarterly Journal of Econo-mics</I>, vol. 100, n&uacute;m.    1, pp. 183-206, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000308&pid=S0120-4483200700020000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>30. Honohan, P. “Financial Development: Growth and Poverty, How Close are the    Links?”, Policy Research Working Paper Series, n&uacute;m. 3203, Banco Mundial, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000310&pid=S0120-4483200700020000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>    <!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">31. Hotelling, H. &quot;Analysis of a Complex of   Statistical Variables into Principal Components&quot;,   Journal of Educational Psychology, vol. 24, pp. 417-441 y 498-520, 1933.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000312&pid=S0120-4483200700020000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <font size="2" face="verdana"></font>     <!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">  32. Japelli, T. &quot;Who is Credit Constrained in the US   Economy&quot;, Quarterly Journal of Economics,   num. 105, pp. 219-235, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000314&pid=S0120-4483200700020000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <font size="2" face="verdana">    <!-- ref --><p>  33. Keeton, W. Equilibrium Credit Rationing, New   York: Garland Press, 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000316&pid=S0120-4483200700020000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>34. Levine, R. “Financial Development and Economic Growth: Views and Agenda”, <I>Journal of Economic Literature</I>, vol. 35., pp. 688-726, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000318&pid=S0120-4483200700020000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>35. Levine, R. “Finance and Growth: Theory and Evidence”, working paper, n&uacute;m.    10766, <I>Natio-nal Bureau of Economic Research</I>, Washington, D. C., 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000320&pid=S0120-4483200700020000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>36. Maddala, G. S.; Nelson, F. “Maximum Likelihood Methods for Models of Markets    in Disequilibrium”. <I>Econometrica</I>, vol. 42, n&uacute;m.6, pp. 1013-1030, noviembre    de 1974.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000322&pid=S0120-4483200700020000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>37. Marulanda, B.; Mariana, P. “Acceso a servicios financieros en Colombia    y pol&iacute;ticas para promoverlos a trav&eacute;s de instituciones formales” (diagn&oacute;stico),    Usaid The Services Group, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000324&pid=S0120-4483200700020000300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>38. Marulanda, B. “El acceso al cr&eacute;dito y a los servicios financieros (informe    de Colombia)”, Secretar&iacute;a General Iberoamericana, Madrid, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000326&pid=S0120-4483200700020000300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>39. Marulanda, B. “La bancarizacion en Colombia (informe final)<I>”, </I>Marulanda    Consultores, Bogot&aacute;, septiembre de 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000328&pid=S0120-4483200700020000300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>40. Medina, C.; N&uacute;&ntilde;ez, J. “La oferta de servicios del sector financiero formal    en Bogot&aacute;”, <I>Coyuntura Social</I>, n&uacute;m. 35, Bogot&aacute;, pp. 111-129, diciembre,    2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000330&pid=S0120-4483200700020000300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>41. Medina, C.; Steiner, R. “Bringing Financial Services to the Poor: The Case    of Colombia” (mimeo), 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000332&pid=S0120-4483200700020000300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>42. Melo, L.; Z&aacute;rate, H.; T&eacute;llez, J. “El ahorro de los hogares en Colombia”,    Borradores de Econom&iacute;a, n&uacute;m. 428, Banco de la Rep&uacute;blica, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000334&pid=S0120-4483200700020000300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>43. Murcia, A.; Pi&ntilde;eros, H. “Situaci&oacute;n del cr&eacute;dito en Colombia desde la perspectiva    del sector financiero”, <I>Reporte de Estabilidad Financiera</I>, Banco de la    Rep&uacute;blica, marzo, 2006a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000336&pid=S0120-4483200700020000300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>44. Murcia, A.; Pi&ntilde;eros, H. “Determinantes de la oferta de cr&eacute;dito en el sector    financiero colombiano”, <I>Reporte de Estabilidad Financiera</I>, Banco de la    Rep&uacute;blica, septiembre, 2006b.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000338&pid=S0120-4483200700020000300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>45. Negr&iacute;n, J. L.; De la Cerda, C. “Evoluci&oacute;n de la calidad de los usuarios    de tarjetas de cr&eacute;dito en M&eacute;xico: un enfoque microecon&oacute;mico”, Documento de Investigaci&oacute;n,    n&uacute;m. 2005-05, Banco de M&eacute;xico, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000340&pid=S0120-4483200700020000300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>46. Pagano, M.; Japelli, T. “Information Sharing in the Consumer Credit Market”,    <I>Journal of Finance</I>, vol. 48, n&uacute;m. 5, pp. 1693-1718, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000342&pid=S0120-4483200700020000300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>47. Perry, G; Arias, &Oacute;.; L&oacute;pez, H.; Maloney, W.; Serv&eacute;n, L. “Poverty Reduction    and Growth: Virtuous and Vicious Cycles”, working paper, Banco Mundial, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000344&pid=S0120-4483200700020000300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>48. Prieto, A. M. “Ampliaci&oacute;n del acceso a los servicios financieros mediante    corresponsales no bancarios: la experiencia de Brasil y Per&uacute;”, <I>Documentos    Asobancaria</I>, n&uacute;m. 3, Bogot&aacute;, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000346&pid=S0120-4483200700020000300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>49. Salazar, N. “Represi&oacute;n financiera y m&aacute;rgenes de intermediaci&oacute;n”, <I>Carta    Financiera</I>, n&uacute;m. 131, septiembre de 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000348&pid=S0120-4483200700020000300049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p> 50. Schmidt, T.; Nehls, H. &quot;Credit Crunch in Germany? &quot; , discussion paper, n.  6, Rhine-Westphalia Institute for Economic Research, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000350&pid=S0120-4483200700020000300050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>51. Schrieder, G.; Heidhues, H. “Reaching the Poor through Financial Innovations”,    <I>Quarterly Journal of International Agriculture</I>, vol. 34, n&uacute;m. 2, pp.    132-148, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000351&pid=S0120-4483200700020000300051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>52. Sen, A. “The Political Economy of Targeting”, en D. van de Walle y K. Nead    (eds.) <I>Public Spending and the Poor: Theory and Evidence</I>, cap. 2, Baltimore:    The Johns Hopkins University Press, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000353&pid=S0120-4483200700020000300052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>    <!-- ref --><p><font size="2" face="verdana">53. Solo, M.; Manroth, A. &quot;Access to Financial Services in Colombia: The unbanked    in Bogot&aacute;&quot;, policy research working paper, n&uacute;m. 3834, Banco Mundial, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000355&pid=S0120-4483200700020000300053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <font size="2" face="verdana">    <!-- ref --><p>54. Stevens, J. <I>Applied</I><I> </I><I>Multivariate</I><I> </I><I>Statistics</I><I>    </I><I>for the Social Sciences</I>, 4th ed., Mahwah-New Jersey: Erlbaum, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000357&pid=S0120-4483200700020000300054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>55. Stiglitz, J.; Weiss, A. “Credit Rationing in Markets with Imperfect Information”,    <I>American Economic Review</I>, vol. 71, n&uacute;m. 3, pp. 442-445, 1981.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000359&pid=S0120-4483200700020000300055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>56. Tenjo, F.; L&oacute;pez, E. “Burbuja y estancamiento del cr&eacute;dito en Colombia”,    Borradores de Econom&iacute;a, n&uacute;m. 215, Banco de la Rep&uacute;blica, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000361&pid=S0120-4483200700020000300056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>57. Uribe, J. D. “Acceso a los servicios financieros” (nota editorial), <I>Revista    del Banco de la Rep&uacute;blica</I>, vol. LX XIX, n&uacute;m. 949, Banco de la Rep&uacute;blica,    Bogot&aacute;, noviembre de 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000363&pid=S0120-4483200700020000300057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>58. Villar, L.; Salamanca, D.; Murcia, A. “Cr&eacute;dito, represi&oacute;n financiera y    flujos de capitales en Colombia: 1974-2003”, <I>Revista Desarrollo y Sociedad</I>,    n&uacute;m. 55, Facultad de Econom&iacute;a, Universidad de los Andes, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000365&pid=S0120-4483200700020000300058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>59. Villar, L. “¿Reforma financiera estructural o ajustes regulatorios y reforma    judicial?”, <I>Debates de Coyuntura Econ&oacute;mica: ¿Cu&aacute;l es la reforma que necesita    Colombia?</I>, n&uacute;m. 65, Fe-desarrollo, septiembre de 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000367&pid=S0120-4483200700020000300059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>60. Villar, L. “El sector financiero colombiano en perspectiva”, discurso en    el seminario La estructura del sistema financiero en Colombia: ¿C&oacute;mo llegamos    aqu&iacute; y a d&oacute;nde vamos?, Ministerio de Hacienda, Banco Mundial y Asobancaria,    Bogot&aacute;, mayo de 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000369&pid=S0120-4483200700020000300060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>61. Zeller, M. “Determinants of Credit Rationing: A Study of Informal Lenders    and Formal Groups in Madagascar”, <I>World Development</I>, vol. 22, n&uacute;m. 12,    pp. 1895-1907, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000371&pid=S0120-4483200700020000300061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>62. Zeller, M; Sumiter, B.; Sharma, M. “Financial Services for the Rural Poor:    Implications for Policy and Future Research”, reporte final para German Agency    for technical Cooperation (GTZ)-International Food Policy Institute, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000373&pid=S0120-4483200700020000300062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p>&nbsp;</p> </font>       ]]></body><back>
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