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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align="right"><b>Nota de la Editora</b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Ana Mar&iacute;a Iregui B.</b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>El presente n&uacute;mero de la revista contiene seis art&iacute;culos. En el   primero, Juan Carlos Mu&ntilde;oz-Mora analiza las implicaciones   microecon&oacute;micas del conflicto armado rural en la decisi&oacute;n productiva de los campesinos cafeteros colombianos, utilizando una base de datos &uacute;nica con informaci&oacute;n por finca cafetera para 2006. El autor se concentra en aquellos productores con cultivos de hasta cinco hect&aacute;reas, ya que estos peque&ntilde;os productores son m&aacute;s vulnerables ante escenarios de violencia. El trabajo asume que, en las regiones cafeteras, tanto el conflicto armado como la presencia de cultivos il&iacute;citos generan ambientes persistentes y sistem&aacute;ticos de incertidumbre social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica que, unidos a las diferentes crisis del mercado, crean un escenario desfavorable en el que el peque&ntilde;o productor, se ve obligado a cambiar sus decisiones de producci&oacute;n. El autor encuentra que existe una relaci&oacute;n negativa entre el n&uacute;mero de ataques y la producci&oacute;n de caf&eacute;. En consecuencia, en los municipios con mayor n&uacute;mero de ataques la producci&oacute;n sea inferior hasta en 1,2% con respecto a los otros municipios. De igual manera, la producci&oacute;n cafetera tambi&eacute;n se reduce en aquellos municipios donde existen cultivos il&iacute;citos (0,34%).</p>     <p>En el siguiente art&iacute;culo, Juan Manuel Julio caracteriza las reglas   de precios de los minoristas Colombianos de bienes y servicios   a trav&eacute;s de la funci&oacute;n de <i>Hazard</i>, para lo cual utiliza   12&#39;052.970 reportes mensuales de precios de la totalidad de los   bienes y servicios considerados en el c&aacute;lculo del IPC Colombiano,   durante el per&iacute;odo comprendido entre marzo de 1999 y   mayo de 2008. Esta base de datos es muy &uacute;til para estudiar la   presencia de dependencia del estado, en particular costos de   men&uacute;, ya que cubre un periodo de inflaci&oacute;n decreciente, marzo   de 1999 a junio de 2006, y otro de inflaci&oacute;n creciente, junio de   2006 a mayo de 2008. El autor encuentra que hay evidencia   muy fuerte a favor de dependencia de estado y que esta es m&aacute;s   baja para precios flexibles que para los r&iacute;gidos. Tambi&eacute;n, halla   evidencia muy fuerte a favor de riesgos competitivos entre incrementos   y disminuciones de los precios y muy poca evidencia   en favor de contratos expl&iacute;citos excepto por servicios que   se caracterizan por estos. Adem&aacute;s, la sensibilidad de la funci&oacute;n   <i>Hazard</i> a los cambios en la devaluaci&oacute;n es muy moderada. Por   &uacute;ltimo, encuentra evidencia muy fuerte de heterogeneidad debida   al tipo de minorista que distribuye el &iacute;tem y de heterogeneidad no observada.</p>     <p>En el tercer art&iacute;culo, Juan Manuel Julio, H&eacute;ctor Manuel Z&aacute;rate   y Manuel Dar&iacute;o Hern&aacute;ndez estudian la forma como los minoristas   fijan sus precios, para lo cual utilizan una base de datos que   contiene 12,052,970 reportes de precios de todos los &iacute;tems del   IPC Colombiano durante el per&iacute;odo comprendido entre de 1999   y mayo de 2008. Los resultados de este trabajo se pueden utilizar   para el an&aacute;lisis de la pol&iacute;tica monetaria en Colombia, ya que   proveen la micro fundamentaci&oacute;n para el dise&ntilde;o de modelos de   contratos no sincronizados, &quot;<i>staggered contract models</i>&quot;. Los   autores encuentran que los precios colombianos son r&iacute;gidos,   que las reducciones de precios son frecuentes, que los cambios   absolutos de precios son m&aacute;s grandes que la inflaci&oacute;n, que la   sincronizaci&oacute;n de los cambios de precios es baja y un alto nivel   de heterogeneidad. Tambi&eacute;n, hallan que la decisi&oacute;n de incrementar   los precios covar&iacute;a con la inflaci&oacute;n y la inflaci&oacute;n acumulada   desde el cambio anterior de precios. Por su parte, la decisi&oacute;n de reducir los precios es altamente heterog&eacute;nea entre grupos   distintos de bienes y servicios y covar&iacute;a con la inflaci&oacute;n acumulada   desde el cambio anterior de precios y la diferencia   porcentual entre sus precios y los del mercado.</p>     <p>Posteriormente, Miguel Urrutia y Mauricio Ruiz revisan las   tendencias de los salarios reales en tres per&iacute;odos diferentes   de la historia econ&oacute;mica de Colombia con el fin de analizar   el nivel de vida material de la clase trabajadora en el largo   plazo. Estos per&iacute;odos son: el siglo XIX (1820-1900), cuando   caracterizado por la creaci&oacute;n de las instituciones republicanas,   guerras civiles y poco crecimiento econ&oacute;mico; la primera   mitad del siglo XX (1900-1956), per&iacute;odo en el cual la sociedad   comenz&oacute; a salir del per&iacute;odo maltusiano e inicia la industrializaci&oacute;n;   y la segunda parte del siglo XX (1956-2006), per&iacute;odo   en el cual se consolida la modernizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Para   llevar a cabo esta investigaci&oacute;n, los autores emplearon series   de salarios y de precios de consumo b&aacute;sico, compiladas por   otros autores, para calcular salarios reales para varios grupos   de trabajadores. Los autores encontraron que a lo largo de los &uacute;ltimos 170 a&ntilde;os, los salarios reales en Colombia aumentaron menos que el crecimiento del PIB per c&aacute;pita en la mayor&iacute;a de los per&iacute;odos estudiados, a excepci&oacute;n de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os. Los autores interpretan esta ca&iacute;da en la participaci&oacute;n de los asalariados como un empeoramiento en la distribuci&oacute;n del ingreso por lo que podr&iacute;a ser una causa parcial de la mala distribuci&oacute;n del ingreso en la actualidad en Colombia.</p>     <p>En el quinto art&iacute;culo, Liliana Olarte y Ximena Pe&ntilde;a analizan   el impacto de los hijos sobre los ingresos de las mujeres en   Colombia. Para esto toman como base informaci&oacute;n de la Encuesta   Nacional de Calidad de Vida 2008 y utilizan derivaciones   de la ecuaci&oacute;n salarial de Mincer complementadas por   la t&eacute;cnica de descomposici&oacute;n Blinder-Oaxaca. Las autoras no   s&oacute;lo analizan el efecto del n&uacute;mero de hijos sobre los ingresos,   sino tambi&eacute;n el efecto de la composici&oacute;n de las edades, para   indagar si la penalizaci&oacute;n en ingresos se debe a los hijos que   est&aacute;n en edades de mayor dependencia, o si esta penalizaci&oacute;n es independiente de la edad de estos. Tambi&eacute;n indagan sobre   las posibles causas de la existencia esta brecha analizan. Las   autoras encuentran que las madres ganan en promedio 17,6%   menos que las no madres. Al corregir por sesgo de selecci&oacute;n   y controlar por variables observables, los resultados emp&iacute;ricos   confirman la existencia de una penalizaci&oacute;n sobre el ingreso   sustancial por maternidad de 9,4% entre madres y no madres; la   brecha es a&uacute;n la brecha es m&aacute;s alta cuando los hijos tienen menos   de 5 a&ntilde;os de edad, 18,4%. De acuerdo con las autoras, este   diferencial de ingresos puede deberse a que las madres tienen   una mayor probabilidad de trabajar en empleos de peor calidad   que las no madres y a que ser madre est&aacute; relacionado con mayores   responsabilidades dom&eacute;sticas al interior del hogar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por &uacute;ltimo, Fernando Tenjo y L&oacute;pez Martha exploran el desempe&ntilde;o   de un conjunto de indicadores de alerta temprana   para un grupo de econom&iacute;as de Am&eacute;rica Latina desde la   perspectiva del ciclo end&oacute;geno. Al mismo tiempo, el trabajo   estudia c&oacute;mo estos indicadores responden en las econom&iacute;as   emergentes cuyo ciclo, manteniendo un car&aacute;cter end&oacute;geno, se   ve afectado por variables externas, en particular, los flujos de   capitales desde el exterior. Los autores encuentran que una   combinaci&oacute;n de precios de los activos y cr&eacute;dito proporciona   una valiosa informaci&oacute;n de probables las crisis financieras futuras;   los autores van un poco m&aacute;s adelante en el an&aacute;lisis de   las econom&iacute;as emergentes y encuentran que una combinaci&oacute;n   de los flujos de capitales desde el exterior y el cr&eacute;dito es un indicador l&iacute;der incluso superior de tales eventos.</p></font>      ]]></body>
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