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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana" size="2">      <p align="right">Nota de la editora</p>      <p><b>    <br>   Ana Mar&iacute;a Iregui</b></p>     <p>El presente n&uacute;mero de la revista ESPE contiene seis art&iacute;culos. En el primero, Carlos Medina y Christian Posso estudian los principales factores que determinan la decisi&oacute;n de permanecer en los Estados Unidos por parte de los emigrantes colombianos que viven ese pa&iacute;s. Para entender mejor esta decisi&oacute;n, analizan la relaci&oacute;n existente entre el nivel de educaci&oacute;n del inmigrante y la complejidad de las labores que estos encuentran en sus puestos de trabajo. Los resultados indican que aquellos inmigrantes colombianos en los Estados Unidos que retornaron a Colombia entre 1990 y 2005 eran, en promedio, menos educados que aquellos que decidieron quedarse en ese pa&iacute;s. Tambi&eacute;n encontraron que el nivel de educaci&oacute;n de los emigrantes colombianos est&aacute; estrechamente relacionado con el nivel de calificaci&oacute;n requerido para el trabajo que desempe&ntilde;an en los Estados Unidos.</p>     <p>A continuaci&oacute;n, Javier Armando Pineda y Carlos Eduardo Acosta resaltan la importancia de la calidad del trabajo en el contexto de la flexibilizaci&oacute;n productiva y laboral del mundo de hoy, y est&aacute;n interesados en desarrollar un marco te&oacute;rico apropiado y herramientas metodol&oacute;gicas para la medici&oacute;n de la calidad del trabajo. Para esto, colocan la definici&oacute;n y discusi&oacute;n de la calidad del trabajo y sus dimensiones dentro del concepto y an&aacute;lisis de la calidad de vida, con base en el enfoque de las capacidades y el desarrollo humano, y proponen la estimaci&oacute;n de un &iacute;ndice compuesto de calidad del trabajo, basados en la t&eacute;cnica estad&iacute;stica de An&aacute;lisis de Componentes Principales. </p>     <p>En el tercer art&iacute;culo, Clara Machado, Carlos Le&oacute;n, Miguel Sarmiento, Freddy Cepeda, Orlando Chipatecua y Jorge Cely estudian la estabilidad del sistema de pagos de alto valor en Colombia (cuentas de dep&oacute;sito, CUD) ante el incumplimiento de una entidad sist&eacute;micamente importante mediante la topolog&iacute;a de redes (TR). Tambi&eacute;n eval&uacute;an la capacidad de respuesta de las entidades afectadas a partir de la utilizaci&oacute;n de sus recursos y mediante los mecanismos de liquidez que brinda el Banco de la Rep&uacute;blica, por medio de un modelo de simulaci&oacute;n de pagos. Los autores encuentran que el CUD es una red de tama&ntilde;o mediano, robusta, estable y concentrada, y que las variables como los saldos de las entidades en el CUD, la oportunidad de las transacciones intrad&iacute;a y la concentraci&oacute;n de liquidez, inciden sobre el n&uacute;mero de entidades afectadas. Encontraron, asimismo, que la mayor&iacute;a de las entidades cuenta con mecanismos que les permiten solventar la iliquidez temporal en el sistema de pagos.</p>     <p>Posteriormente, Jos&eacute; Eduardo G&oacute;mez, In&eacute;s Paola Orozco, Jos&eacute; Pi&ntilde;eros y Jos&eacute; Vicente Romero realizan una exploraci&oacute;n inicial sobre los determinantes del n&uacute;mero de relaciones bancarias del sector corporativo privado colombiano, para lo cual utilizan modelos de datos de cuenta y estiman un modelo de regresi&oacute;n de Poisson y uno de regresi&oacute;n binomial negativa. Los autores encuentran que los datos presentan sobredispersi&oacute;n, motivo por el cual el modelo de regresi&oacute;n binomial negativa es m&aacute;s adecuado que el modelo de regresi&oacute;n de Poisson. Los resultados indican que las variables liquidez, tama&ntilde;o, composici&oacute;n de la deuda, eficiencia, tasa de crecimiento del PIB y la tasa activa real, son importantes en la determinaci&oacute;n del n&uacute;mero de relaciones bancarias. Un resultado interesante es la tasa de crecimiento del PIB que tiene un efecto positivo sobre el n&uacute;mero de relaciones bancarias, lo cual sugerir&iacute;a que durante las desaceleraciones econ&oacute;micas las empresas buscan fuentes alternativas de financiamiento.</p>     <p>En el quinto art&iacute;culo, Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a, Norberto Rodr&iacute;guez y Luis Eduardo Rojas estiman un modelo econom&eacute;trico, en el cual la serie de inflaci&oacute;n trimestral anualizada se descompone en un componente transitorio y otro permanente. Los autores encuentran que entre 1979-1989 y 1989-1999 la persistencia inflacionaria se elev&oacute; en Colombia, mientras que en 1999-2010 esta se redujo a sus menores niveles, debido a la adopci&oacute;n del r&eacute;gimen de inflaci&oacute;n objetivo. Tambi&eacute;n encuentran que la brecha de la inflaci&oacute;n presenta baja persistencia, un resultado que es consistente con la curva de Phillips neokeynesiana.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a, Enrique L&oacute;pez y Martha Misas discuten los distintos factores estructurales que podr&iacute;an explicar la persistencia de la inflaci&oacute;n y eval&uacute;an formas alternativas de calcularla. Los autores presentan la evoluci&oacute;n de la persistencia tanto para el nivel como para la brecha de la inflaci&oacute;n en Colombia durante el per&iacute;odo 1990-2010, por medio de un modelo de cambio de r&eacute;gimen y de un filtro de Kalman. De acuerdo con los resultados, el r&eacute;gimen de inflaci&oacute;n objetivo adoptado en 1999 permiti&oacute; reducir la media y la varianza de la inflaci&oacute;n, aunque no ha modificado la persistencia estad&iacute;stica de manera significativa.</p>  </font>     ]]></body>
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