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<journal-title><![CDATA[Ensayos sobre POLÍTICA ECONÓMICA]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Santander: de local a internacional: 150 años de historia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size = "2">     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>Santander: de local a internacional: 150 a&ntilde;os de historia*</b></font></p>     <p align="center">     <p><b>Pablo Mart&iacute;n Ace&ntilde;a</b></p>     <p>*Profesor del   Departamento   Fundamentos de   Econom&iacute;a e Historia   Econ&oacute;mica, Facultad de   Ciencias Econ&oacute;micas y   Empresariales. Universidad   de Alcal&aacute;, Plaza de la   Victoria.   Texto de la conferencia   impartida por el autor en   el seminario: Historia de la   banca central, monetaria y   bancos en Am&eacute;rica Latina.   Banco de la Rep&uacute;blica de   Colombia, Bogot&aacute;, 27-28 de octubre de 2011.</p>     <p><b>Correo electr&oacute;nico:</b> <a href="mailto:pablo.martin@uah.es">pablo.martin@uah.es</a>.</p> <hr size="1">     <p><b>I. Introducci&oacute;n</b></p>     <p>En la actualidad estamos inmersos en una profunda   crisis econ&oacute;mica con ra&iacute;ces financieras en la que   millones de personas han perdido sus empleos en   todo el mundo y cientos de miles de familias han   sufrido un descenso de sus ingresos y una reducci&oacute;n   en el valor de sus patrimonios. Se trata de un   fen&oacute;meno global, la primera crisis del siglo XXI: la   Gran Recesi&oacute;n. El origen est&aacute; en el sistema financiero: en las quiebras de los bancos<sup><a href="#1" name="s1" id="s1">1</a></sup>.</p>     <p>En marzo de 2007, <i>Household Finance Corporation</i>, filial del banco brit&aacute;nico HSBC   que operaba en el mercado hipotecario estadounidense, registr&oacute; p&eacute;rdidas millonarias.   El 14 de septiembre se conoci&oacute; la suspensi&oacute;n de pagos del banco brit&aacute;nico  <i>Northern Rock</i>, entidad especializada en cr&eacute;ditos hipotecarios. Durante la primera   mitad del 2008 continu&oacute; la acumulaci&oacute;n de desastres financieros. El gran sobresalto   se produjo el 14 de marzo de 2008, cuando <i>Bear Stearns</i> se declar&oacute; en estado de   virtual bancarrota: sus acciones se desplomaron un 90% en menos de una semana.   Poco despu&eacute;s, el 13 de julio, el segundo banco hipotecario m&aacute;s importante de los   Estados Unidos, el <i>InddyMac</i>, fue intervenido por el Gobierno. Dos meses despu&eacute;s,   ante el temor de que otras dos grandes hipotecarias la <i>Federal National Mortgage   Association</i> (<i>Fannie Mae</i>) y la<i> Federal Home Loan Mortgage Corporation</i> (<i>Freddie   Mac</i>) pudieran hundirse, Washington orden&oacute; su rescate. La fecha fat&iacute;dica lleg&oacute; el 14   de septiembre cuando <i>Lehman Brothers</i> se enfrent&oacute; con su inminente bancarrota,   arruinada por sus excesivas y arriesgadas inversiones en sus <i>hedge funds</i>. El d&iacute;a 15,   a falta del apoyo gubernamental, <i>Lehman</i> se declar&oacute; en suspensi&oacute;n de pagos, lo que desat&oacute; una reacci&oacute;n en cadena en todos los mercados del mundo.</p>     <p>No es la primera vez que entidades bancarias grandes y peque&ntilde;as quiebran y con ello   arrastran a la totalidad del sistema financiero. Reinhart y Rogoff, en su reciente y   c&eacute;lebre libro, <i>This Time is Different</i> (2009), han documentado la existencia de centenares   de crisis financieras acaecidas en los &uacute;ltimos ocho siglos. Sus causas y sus consecuencias   no han sido tan dis&iacute;miles como pudiera pensarse; m&aacute;s bien al contrario,   presentan parecidos sorprendentes. Estos autores sostienen que cualquiera que sea   el origen de las crisis bancarias sus consecuencias son siempre graves. Al colapso   del sistema financiero le sigue una contracci&oacute;n econ&oacute;mica profunda y prolongada y somete a una fuerte tensi&oacute;n a los recursos p&uacute;blicos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La historia espa&ntilde;ola est&aacute; plagada de desastres financieros: bancarrotas de instituciones   de cr&eacute;dito que han provocado p&aacute;nicos y quiebras que han sacudido los cimientos del   sistema. La primera crisis de la &eacute;poca moderna en 1866 se llev&oacute; por delante la mitad de   las entidades existentes. La &uacute;ltima, si excluimos la actual, en 1977-1984, coincidiendo   con la transici&oacute;n pol&iacute;tica hacia la democracia tras la muerte de Franco. Una de las big   five de la posguerra que citan Reinhart y Rogoff: 51 entidades afectadas, de nuevo casi   la mitad del sector. Como en el resto del mundo la mortandad financiera ha sido elevad&iacute;sima. Si enumer&aacute;semos la n&oacute;mina de bancos existente en 1900, con sus nombres y apellidos y la comparamos con la actualidad comprobar&iacute;amos que la mayor&iacute;a no existe, bien porque quebraron, liquidaron, fueron absorbidos, o se fusionaron<sup><a href="#2" name="s2" id="s2">2</a></sup>.</p>     <p>Lo raro realmente es que existan entidades que han resistido el paso del tiempo:   que hayan sobrevivido; son los aut&eacute;nticos supervivientes y son pocos. Pregunta: &iquest;por qu&eacute;   sobreviven algunos mientras que otros perecen? &iquest;Por qu&eacute; algunos bancos desaparecen   y otros resisten el paso del tiempo? &iquest;Qu&eacute; han hecho bien, o si ustedes lo prefieren, qu&eacute; no han hecho mal? &iquest;Qu&eacute; tienen en su ADN?</p>     <p>Los bancos desaparecen bien porque quiebran, bien porque son absorbidos por otros.   Gerard Caprio y Daniela Klingebiel en una serie de trabajos para el Banco Mundial,   examinando las crisis bancarias desde 1970, llegan a la conclusi&oacute;n de que la insolvencia   obedece a una mezcla de factores que resumen en la expresi&oacute;n: <i>bad luck, bad   policies, bad banking</i>. <i>Bad policies</i> ser&iacute;an fallos regulatorios y err&oacute;neas pol&iacute;ticas   macroecon&oacute;micas. Bad banking: mala gesti&oacute;n: incompetencia gerencial; desequilibrio   en los balances; reducidos niveles de capitalizaci&oacute;n; concentraci&oacute;n de riesgos;   malos pr&eacute;stamos; fraude y corrupci&oacute;n. En fin, <i>bad luck</i>, porque la fortuna a veces   interviene de manera inesperada. Podr&iacute;amos decir que los que sobreviven son aquellos   que superan las &quot;malas pol&iacute;ticas&quot;, &quot;est&aacute;n bien dirigidos&quot; y les sonr&iacute;e la fortuna.   Otra corriente de autores pone el acento no solo en la capacidad de gesti&oacute;n, sino   tambi&eacute;n en la escala, en el tama&ntilde;o de la entidad, algo imprescindible en un mundo   global; porque el tama&ntilde;o, afirman, determina el nivel de eficiencia y de competitividad frente a los rivales.</p>     <p>En un art&iacute;culo muy citado, David Wheelock y Paul Wilson (2000), estudiando los   determinantes de quiebras y absorciones en Estados Unidos, se preguntaban: <i>Why   do banks disappear?</i> Las conclusiones a las que llegan son de sentido com&uacute;n, pero   no por ello menos v&aacute;lidas. Se&ntilde;alaban que la probabilidad de quiebra est&aacute; relacionada   con el nivel de capitalizaci&oacute;n; los bancos que est&aacute;n menos capitalizados son los que   presentan mayor probabilidad de quebrar; tambi&eacute;n los que tienen un coeficiente alto   entre pr&eacute;stamos y activos totales, porque tienen una mayor probabilidad de incluir   pr&eacute;stamos de baja calidad; bancos con beneficios reducidos tienen asimismo una   mayor probabilidad de quiebra; los menos diversificados geogr&aacute;ficamente porque   son m&aacute;s vulnerables a <i>shock</i> locales o de unos pocos clientes; y quiebran m&aacute;s aquellos que est&aacute;n peor gestionados, una variable que miden comparando los costes entre entidades. Tambi&eacute;n se&ntilde;alaban que los bancos peque&ntilde;os tienen m&aacute;s probabilidad de ser absorbidos que los grandes; que los bancos que tienen un nivel de capitalizaci&oacute;n bajo tienen mayor probabilidad de ser comprados; asimismo, cuanto mayor es el coeficiente entre los activos inmobiliarios y cuanto m&aacute;s baja sea la relaci&oacute;n entre los ingresos y los activos totales, menor es la probabilidad de ser absorbido; y cuanto m&aacute;s reducida es la tasa de rendimiento (la tasa de beneficios), mayor probabilidad de ser absorbido porque el banco revela una mala gesti&oacute;n y la existencia de otencialidades ocultas.</p>     <p>Adem&aacute;s de la quiebra o las absorciones, las empresas, grandes o peque&ntilde;as, desaparecen   porque sus due&ntilde;os y gestores renuncian a la continuidad y prefieren liquidar el   negocio, o en muchos casos fusionarse con otra sociedad. No liquidan pero pierden su   personalidad jur&iacute;dica; se acaba su historia. Ahora bien, investigaciones en el &aacute;mbito   de la econom&iacute;a de las grandes corporaciones han puesto de relieve que la continuidad,   adem&aacute;s del deseo de propietarios y gestores, requiere alcanzar un tama&ntilde;o cr&iacute;tico   m&iacute;nimo (para defenderse frente a posibles intentos de absorci&oacute;n) y un proceso permanente   de capitalizaci&oacute;n que, adem&aacute;s, sirve para mantener la fidelidad de los accionistas.   En resumen: la supervivencia depende de una buena gesti&oacute;n; del tama&ntilde;o, que supone   disponer de una defensa natural frente a los depredadores; y del deseo de continuidad. Y luego est&aacute; la &quot;suerte&quot;.</p>     <p>El Banco Santander no ha quebrado; no ha sido absorbido; no se ha fusionado perdiendo   su personalidad corporativa. Es un superviviente y creo que estamos ahora   bien pertrechados para poder ofrecer una explicaci&oacute;n. Lo que sigue es la historia que les he venido a contar hoy.</p>     <p><b>II. El Banco Santander . La historia de un sobreviviente<sup><a href="#3" name="s3" id="s3">3</a></sup></b><sup><a href="#3" name="s3" id="s3"></a></sup></p>     <p>El Banco Santander es un caso singular en la historia financiera espa&ntilde;ola y europea,   por su longevidad y por su trayectoria. Muy pocas instituciones han disfrutado de   tan larga existencia, un siglo y medio, y menos a&uacute;n pueden exhibir una ejecutoria tan   excepcional. Fundado en una peque&ntilde;a ciudad del norte de Espa&ntilde;a en 1857, el Banco ha recorrido toda la escala financiera y ha ascendido cada uno de sus pelda&ntilde;os: de sociedad de cr&eacute;dito local a entidad regional y luego a instituci&oacute;n nacional; y desde aqu&iacute; a banco europeo y mundial. En la actualidad, el Santander ocupa uno de los primeros puestos en el <i>ranking</i> financiero internacional, tiene una s&oacute;lida implantaci&oacute;n en dos continentes, Am&eacute;rica y Europa; dispone de establecimientos en m&aacute;s de cuarenta pa&iacute;ses; opera en las tres principales monedas de la econom&iacute;a mundial (el euro, el d&oacute;lar y la libra esterlina) y en todos los segmentos del mercado, banca comercial minorista y mayorista, banca de negocios y privada, cr&eacute;dito al consumo, seguros y fondos de pensiones.</p>     <p>&iquest;C&oacute;mo explicar este &eacute;xito innegable, sorprendente? &iquest;Cu&aacute;les han sido las claves de su   ascenso? &iquest;C&oacute;mo esclarecer su supervivencia en el turbulento &aacute;mbito de las finanzas   espa&ntilde;olas e internacionales? &iquest;Qu&eacute; ha convertido al Santander en una sociedad de   cr&eacute;dito multinacional? &iquest;A trav&eacute;s de qu&eacute; medios o por qu&eacute; senderos ha transitado   para alcanzar el puesto que ocupa en la actualidad? &iquest;Qu&eacute; tiene el Santander que no tienen otras entidades espa&ntilde;olas o extranjeras que desaparecieron?</p>     <p>La respuesta es compleja y hallarla requiere un repaso de su historia. Porque para   comprender cabalmente la existencia de las instituciones es preciso recuperar su pasado, remoto y pr&oacute;ximo, mirar el pasado y rescatar su memoria.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La historia comienza el 15 de mayo de 1857, cuando la reina Isabel II firm&oacute; en el   Palacio Real de Madrid el decreto que autoriz&oacute; la creaci&oacute;n de un banco de emisi&oacute;n   y descuento en la ciudad de Santander. Lo fundaron setenta y dos hombres de   negocios, todos ellos vinculados a la econom&iacute;a de la regi&oacute;n y al comercio con las   Am&eacute;ricas. (Su creaci&oacute;n obedeci&oacute; a la demanda de cr&eacute;dito y de medios de pago para   atender las necesidades financieras de una econom&iacute;a en pleno proceso de expansi&oacute;n,   estimulada por la construcci&oacute;n del ferrocarril y por el tr&aacute;fico de exportaci&oacute;n e   importaci&oacute;n con ultramar, que tuvo en el puerto de Santander uno de sus puntos de origen y destino).</p>     <p>El Banco se cre&oacute; con un capital de cinco millones de reales (7.500 euros). El primer   presidente de la entidad fue Juan Pombo Conejo, patriarca de una de las familias m&aacute;s sobresalientes de la vida pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica de Cantabria.</p>     <p>Durante su primera etapa de vida, entre 1857 y 1874, el Banco se dedic&oacute; a los negocios   para los cuales hab&iacute;a sido creado: la emisi&oacute;n de billetes, el descuento de letras   y el cr&eacute;dito comercial. Aquellos fueron los a&ntilde;os del despegue de la industrializaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, de la mecanizaci&oacute;n del sector textil, de la construcci&oacute;n del ferrocarril, de la creaci&oacute;n de numerosas sociedades de cr&eacute;dito y de la apertura de nuevos yacimientos mineros. No fueron tiempos f&aacute;ciles, pues el sistema financiero sufri&oacute; una terrible crisis en 1866, que se llev&oacute; por delante a la mitad de las entidades existentes en esa fecha. El Santander se mantuvo firme, aunque la coyuntura solo le permiti&oacute; crecer de manera muy lenta. Al final de esta etapa el tama&ntilde;o de la entidad era reducido: una sola oficina.</p>     <p>La segunda etapa transcurre entre 1875 y 1919. En el primero de estos a&ntilde;os, el Santander   perdi&oacute; la facultad de emitir billetes, un privilegio que se otorg&oacute; en exclusiva   el Banco de Espa&ntilde;a. Al Santander se le ofreci&oacute; la posibilidad de integrarse en el de   Espa&ntilde;a o transformarse en una sociedad de cr&eacute;dito, continuando su vida como entidad   independiente: opt&oacute; por esto &uacute;ltimo. La oferta del Banco de Espa&ntilde;a, por entonces   la mayor y m&aacute;s poderosa entidad del pa&iacute;s, era atractiva, pero los responsables   del Santander la rechazaron y prefirieron seguir su propio camino. Fue uno de esos   momentos cruciales en la vida de las instituciones, en los que no dar un paso al frente significa su liquidaci&oacute;n y la entrada en el m&aacute;s absoluto anonimato hist&oacute;rico.</p>     <p>Durante los siguientes cincuenta a&ntilde;os, el Santander sufri&oacute; los efectos de la decadencia   del comercio y de un prolongado estancamiento de la econom&iacute;a de Cantabria. En   todos estos a&ntilde;os la vida del peque&ntilde;o Santander avanz&oacute; con lentitud, sin sobrepasar   los l&iacute;mites de la ciudad, con una sola oficina y una veintena de empleados. El Santander   perdi&oacute; cuota de mercado. Se mantuvo, no obstante, fiel a sus or&iacute;genes: banca   comercial, y prudencia en la concesi&oacute;n de cr&eacute;ditos y en la asunci&oacute;n de riesgos. Luego   vino, en 1899, la fundaci&oacute;n en la misma ciudad del Banco Mercantil, una poderosa   entidad que supuso un aut&eacute;ntico desaf&iacute;o a la ya veterana sociedad c&aacute;ntabra. Hubo   negociaciones entre los directivos de ambas instituciones para estudiar una posible   fusi&oacute;n, pero a la vista de las condiciones en las que se planteaba, una absorci&oacute;n en   toda regla, los del Santander rechazaron la operaci&oacute;n. Fue otro de los momentos claves   de su historia, pues de haberse materializado la fusi&oacute;n, huelga decir, el Santander no hubiera cumplido 150 a&ntilde;os.</p>     <p>Con el siglo XX la vida econ&oacute;mica espa&ntilde;ola se anim&oacute;, acelerando su ritmo de crecimiento,   mientras que Cantabria inici&oacute; una paulatina diversificaci&oacute;n de su estructura   productiva. Entre 1900 y 1919, el Banco Santander dobl&oacute; su balance, ampli&oacute; su capital,   aument&oacute; sus ingresos y su rentabilidad se coloc&oacute; por encima de la media de las   sociedades de cr&eacute;dito espa&ntilde;olas. Adem&aacute;s, la entidad resisti&oacute; bien la competencia no   solo del Mercantil, sino tambi&eacute;n de las grandes instituciones financieras nacionales, como el Espa&ntilde;ol de Cr&eacute;dito (Banesto) y el Hispano Americano.</p>     <p>En 1895, Rafael Bot&iacute;n Aguirre (hermano de uno de los bisabuelos del actual presidente)   fue nombrado director-gerente del Banco; fue el primer representante de la   saga familiar en desempe&ntilde;ar un puesto de responsabilidad ejecutiva en el Santander.   Le sucedi&oacute; en el empleo su sobrino, Jos&eacute; Mar&iacute;a de la Torre Bot&iacute;n, quien ocup&oacute; el   cargo durante veinte a&ntilde;os. Figura se&ntilde;era fue tambi&eacute;n Emilio Bot&iacute;n y L&oacute;pez (abuelo   del actual presidente), hombre de negocios y experto financiero que ocup&oacute; un puesto   de vocal en el Consejo de Administraci&oacute;n desde 1902. En febrero de 1920, la entidad   le design&oacute; presidente del Banco Santander. Desde principios del siglo XX, pues, los   Bot&iacute;n forman parte del n&uacute;cleo central de la entidad y desde entonces entidad y familia anudaron lazos cada vez m&aacute;s intensos.</p>     <p>El per&iacute;odo que transcurre entre 1919 y 1939 fue crucial para el Santander. Tuvo   que realizar esfuerzos para mantener su posici&oacute;n en el conjunto del sistema financiero   espa&ntilde;ol en un clima econ&oacute;mico cambiante y no siempre favorable, y tambi&eacute;n   tuvo que hacer frente a las dificultades financieras y de todo tipo que se presentaron   durante la guerra civil. En estos dos decenios, la sociedad c&aacute;ntabra sali&oacute; de los estrechos l&iacute;mites de la ciudad y se lanz&oacute; a la conquista del mercado regional.</p>     <p>A pesar de las dificultades y des&oacute;rdenes financieros de estas dos convulsas d&eacute;cadas,   el Banco Santander logr&oacute; ascender varias posiciones en el ranking nacional de entidades   de cr&eacute;dito (hasta el puesto 21, de un total de 190) y mantenerse entre los diez   principales institutos en el conjunto de la banca regional espa&ntilde;ola. Merced a su decidida   vocaci&oacute;n comercial, la instituci&oacute;n super&oacute; sin graves trastornos la complicada   fase de la primera posguerra, que dio al traste con un buen n&uacute;mero de sociedades.   Luego expandi&oacute; sus activos con cautela, sin efectuar arriesgados experimentos con   nuevas l&iacute;neas de negocio y sin alterar su conservadora pol&iacute;tica de cr&eacute;dito, lo que le   permiti&oacute; enfrentarse a la crisis de los a&ntilde;os treinta en una envidiable situaci&oacute;n de   liquidez y solvencia (amplios fondos propios y saneada cartera de valores). En 1935,   el tama&ntilde;o del Banco era algo mayor que en 1920, si bien sus recursos totales representaban   todav&iacute;a una peque&ntilde;a fracci&oacute;n del sector (menos del uno por ciento), muy   alejados de los capitales que manejaban las seis grandes sociedades de cr&eacute;dito o las principales cajas de ahorros.</p>     <p>La guerra civil ha sido, sin duda, uno de los acontecimientos hist&oacute;ricos m&aacute;s trascendentales   de la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea. La divisi&oacute;n geogr&aacute;fica implic&oacute; el resquebrajamiento   del sistema financiero y la ruptura de la unidad monetaria. Durante tres a&ntilde;os la entidad qued&oacute; paralizada y la guerra merm&oacute; sus ingresos y sus beneficios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Terminada la guerra civil, la econom&iacute;a espa&ntilde;ola sufri&oacute; un profundo letargo. El aislamiento   pol&iacute;tico y la opci&oacute;n aut&aacute;rquica adoptada por el r&eacute;gimen de Franco provocaron   un estancamiento generalizado de la actividad productiva, que no se recuper&oacute;   hasta mediada la d&eacute;cada de los cincuenta. En el &aacute;mbito financiero, el Ministerio de   Hacienda impuso un estricto <i>statu quo</i> e introdujo regulaciones de todo tipo que   frenaron el desarrollo de la banca. Las entidades de cr&eacute;dito se adaptaron a las circunstancias   y pese a las restricciones que limitaban sus actividades lograron crecer y   obtener buenos beneficios. El Banco Santander tambi&eacute;n pudo progresar y ganar cuota   de mercado. Su ascenso a la liga nacional y su posterior escalada a los primeros puestos   del ranking bancario espa&ntilde;ol, coincidi&oacute; con la etapa en la cual Emilio Bot&iacute;n (padre) tuvo a su cargo la direcci&oacute;n de la entidad que desempe&ntilde;&oacute; hasta su jubilaci&oacute;n, en 1986.</p>     <p>En esos a&ntilde;os, un paso importante del Santander fue la compra, en 1942, del Banco   de &aacute;vila, que le permiti&oacute; instalarse en Madrid, ya por entonces la capital financiera   del pa&iacute;s. A continuaci&oacute;n la absorci&oacute;n de su viejo rival, el Banco Mercantil, en 1946,   fruto de una operaci&oacute;n financiera de gran audacia. La expansi&oacute;n de los a&ntilde;os siguientes   se produjo a trav&eacute;s de dos v&iacute;as simult&aacute;neas, las mismas que utilizaron los dem&aacute;s   bancos nacionales: apertura de sucursales, dentro de los restrictivos l&iacute;mites de la   legislaci&oacute;n impuesta por el <i>statu quo</i> de la posguerra, y compra de peque&ntilde;as entidades   locales que le facilitaron el acceso a nuevos mercados regionales, para captar   clientes y bolsas de ahorro. Hechos destacables fueron la inauguraci&oacute;n de oficinas   de representaci&oacute;n en Am&eacute;rica, la primera en La Habana en 1947, a la que siguieron   otras en Argentina, M&eacute;xico y Venezuela, y de un peque&ntilde;o despacho en Londres, en   la m&iacute;tica Lombard Street. Al cumplir los cien a&ntilde;os de existencia, en 1957, el Banco   Santander ya no era el &quot;bancuco&quot; regional de principios de siglo, sino que se hab&iacute;a convertido en la s&eacute;ptima entidad financiera del pa&iacute;s.</p>     <p>Durante los a&ntilde;os sesenta, Espa&ntilde;a goz&oacute;, como el resto de Europa occidental, de una  &quot;edad de oro&quot; durante la cual se aceler&oacute; la industrializaci&oacute;n, se transform&oacute; la estructura   productiva y aumentaron los niveles de renta y bienestar. El Banco Santander   aprovech&oacute; la bonanza econ&oacute;mica para consolidar su posici&oacute;n nacional, diversificar   sus actividades y operaciones, conquistar nuevos mercados y ascender varios puestos   en el <i>ranking</i> de entidades financieras; no menos importante fue su apuesta por   extender su radio de acci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites geogr&aacute;ficos de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica comprando m&aacute;s bancos en Am&eacute;rica Latina.</p>     <p>A mediados de los a&ntilde;os setenta cambi&oacute; la coyuntura. Espa&ntilde;a sufri&oacute;, quiz&aacute; m&aacute;s que ning&uacute;n otro pa&iacute;s europeo, los efectos de la crisis internacional que coincidi&oacute;, adem&aacute;s, con la muerte de Franco en 1975 y la apertura de un breve pero intenso proceso de transici&oacute;n pol&iacute;tica. Empero, las dificultades econ&oacute;micas, que afectaron, sobre todo, a la industria y al sistema bancario, no impidieron que la instauraci&oacute;n de la democracia fuese un &eacute;xito.</p>     <p>En s&iacute;ntesis, las bases sobre las que descans&oacute; la formidable expansi&oacute;n del Santander   en estos cuatro decenios, de 1940 a 1980, fueron varias: una incesante ampliaci&oacute;n de   su presencia territorial, merced a la compra de entidades medianas y peque&ntilde;as, y a   la apertura de oficinas en ciudades y pueblos repartidos por toda la geograf&iacute;a nacional;   una pol&iacute;tica comercial flexible, un conocimiento cercano de la clientela, una   prudente gesti&oacute;n de la cartera de valores, una rigurosa y acertada evaluaci&oacute;n de los   riesgos mercantiles, una pol&iacute;tica conservadora de reservas y dotaciones, una m&aacute;s que   buena capitalizaci&oacute;n. La enumeraci&oacute;n no quedar&iacute;a completa si no se incluyesen dos   elementos m&aacute;s, sin los cuales ser&iacute;a imposible entender ese salto de regional a nacional   y de menor a mayor: un accionariado fiel y comprometido con la instituci&oacute;n, la continuidad en la direcci&oacute;n de la entidad.</p>     <p>Desde que en 1986 Emilio Bot&iacute;n (actual presidente) se hizo cargo de la instituci&oacute;n,   no ha pasado un solo ejercicio sin que se hayan producido novedades. Para caracterizar   este per&iacute;odo, lo mejor es enumerar los grandes hitos protagonizados por el   Santander desde que se produjo la sucesi&oacute;n en la Presidencia. El primero fue el propio   relevo en el puesto de m&aacute;xima responsabilidad: Bot&iacute;n R&iacute;os era un hombre joven,   conocedor de la entidad, pues no en vano llevaba trabajando en ella desde 1958. El   segundo gran hito fue la alianza en 1988 con una destacada entidad brit&aacute;nica, el   Royal Bank of Scotland, que puso al Santander en el mapa bancario europeo. El tercero,   el lanzamiento de la c&eacute;lebre &quot;Supercuenta Santander&quot; en 1989, uno de los productos   financieros m&aacute;s innovadores de la historia bancaria espa&ntilde;ola, que dinamit&oacute; el   <i>statu quo</i> y abri&oacute; el sistema espa&ntilde;ol a la competencia. El cuarto hito fue la compra   del Banco Espa&ntilde;ol de Cr&eacute;dito (Banesto) en 1994, una sonada operaci&oacute;n por la cual   el Santander, en un concurso de adjudicaci&oacute;n abierto y competitivo, se adjudic&oacute; una   de las entidades m&aacute;s veteranas del sistema financiero europeo. El quinto hito fue la   fusi&oacute;n con el Banco Central Hispano Americano en 1999, de la que result&oacute; el Grupo   BSCH, la instituci&oacute;n de cr&eacute;dito espa&ntilde;ola de mayor tama&ntilde;o. El sexto hecho protagonizado   por el Santander en estos dos &uacute;ltimos decenios ha sido su implantaci&oacute;n en   el mercado latinoamericano, comprando y constituyendo cerca de medio centenar   de entidades; ha sido una expansi&oacute;n sin precedentes y de tal magnitud que hoy el   Grupo Santander dispone de la franquicia bancaria l&iacute;der en la regi&oacute;n. La compra del brit&aacute;nico Abbey National Bank y del Sovereing en Estados Unidos, cierra la serie de acontecimientos protagonizados por el Santander en estos &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os. Compras que han estado precedidas por una paulatina ampliaci&oacute;n de sus actividades en Portugal y en otros pa&iacute;ses de Europa continental, con la adquisici&oacute;n de numerosas e importantes entidades.</p>     <p><b>III. Razones y palancas de crecimiento</b></p>     <p>El Santander ha sobrevivido. Volvamos ahora a nuestras preguntas de partida. &iquest;Qu&eacute;   explicaci&oacute;n podemos dar? En el siglo XIX la buena fortuna del Banco Santander   obedeci&oacute; al conservadurismo con el que sus responsables gestionaron la entidad, que   nunca quisieron forzar su ritmo, consciente de que se trataba de una sociedad de cr&eacute;dito   local, volcada en la financiaci&oacute;n del comercio de la ciudad. A diferencia de otros   bancos nacidos al mismo tiempo evitaron las inversiones de alto riesgo, pusieron en   circulaci&oacute;n el volumen de billetes demandado por el tr&aacute;fico mercantil, sin cometer   excesos; se especializaron en el cr&eacute;dito comercial a corto plazo y limitaron las inmovilizaciones   en acciones y obligaciones ferroviarias que fueron la causa de quiebra   de muchas sociedades financieras en Espa&ntilde;a y en Europa. El Santander creci&oacute; poco   y con tan solo una oficina abierta no sali&oacute; de los l&iacute;mites de la ciudad. Merced a la   pericia de sus gestores sorte&oacute; todas y cada una de las crisis que de forma recurrente   diezmaron el sistema bancario espa&ntilde;ol y cuando tuvieron que tomar decisiones complicadas,   como la transformaci&oacute;n de sociedad de cr&eacute;dito en 1874 o la posible uni&oacute;n   con el Mercantil en 1899, siempre acertaron con la mejor soluci&oacute;n para los intereses   del Banco. Capacidad de resistencia, adaptabilidad a las circunstancias, conservadurismo   y realismo para darse cuenta de los l&iacute;mites de la entidad, hicieron posible   que el Santander sobreviviese mientras otros sucumb&iacute;an. Incluso, puede decirse que   la falta de ambici&oacute;n le permiti&oacute; sobrevivir. Af&aacute;n de continuidad m&aacute;s que ansias de crecimiento. En un mundo cerrado como aquel donde la escala no importaba tanto.</p>     <p>En el primer tercio del siglo XX sirven estas mismas razones que acabamos de enumerar   para explicar la supervivencia y el avance moderado del Santander. La entidad   se adapt&oacute; sin dificultades al cambiante y en ocasiones hostil entorno pol&iacute;tico y   econ&oacute;mico: guerras, cambios de r&eacute;gimen, depresi&oacute;n econ&oacute;mica internacional. Sus   responsables en l&iacute;nea con sus predecesores se alejaron de todo aventurerismo, se   mantuvieron fieles al estilo de banca comercial de sus or&iacute;genes, dejando para otras   entidades nacidas en el siglo XX la moda de la banca mixta; estas crecieron m&aacute;s   deprisa y sobrepasaron al Santander, pero ello no significa que este no alcanzara los mismos niveles o niveles superiores de rentabilidad. Aunque peque&ntilde;o, el Santander fue tan rentable como las principales entidades del pa&iacute;s, por lo que se gan&oacute; la confianza de sus accionistas y ampli&oacute; la base de su clientela. Prudencia en la gesti&oacute;n de riegos, alta capitalizaci&oacute;n y ambici&oacute;n contenida. A todo esto hay que a&ntilde;adir un rasgo nuevo que va a ser una constante en la vida mercantil futura del Santander: la estabilidad en el seno del Consejo de Administraci&oacute;n y en la Alta Administraci&oacute;n; la unidad entre sus responsables.</p>     <p>Emilio Bot&iacute;n (padre del actual presidente) supo adaptar el Banco a la autarqu&iacute;a franquista,   al desarrollismo de los a&ntilde;os sesenta y setenta y despu&eacute;s a la democracia y   apertura de la econom&iacute;a. Como &eacute;l mismo dec&iacute;a, y mantiene su hijo, la ideolog&iacute;a   p&uacute;blica de un banquero debe ser siempre la gubernamental. &eacute;l y sus colaboradores   m&aacute;s cercanos, entre los cuales debemos incluir a sus dos hijos, crearon las bases de   una cultura bancaria que ha sido una de las claves del &eacute;xito de la instituci&oacute;n: amplios   recursos propios, prudencia en la gesti&oacute;n de riesgos, disciplina de los equipos humanos   y unidad en el seno de los &oacute;rganos de direcci&oacute;n. No hay secretos ocultos para   explicar la escalada de la sociedad c&aacute;ntabra, ni p&oacute;cimas m&aacute;gicas como no sea una gesti&oacute;n   ortodoxa, perseverante y eficaz, persiguiendo siempre un mismo y &uacute;nico objetivo: rentabilidad para los inversores y m&aacute;ximos dividendos para los accionistas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el &uacute;ltimo cuarto de siglo, el crecimiento de la centenaria entidad de origen c&aacute;ntabro   ha sido el fruto de la acci&oacute;n combinada de tres poderosas palancas. La primera   podr&iacute;amos denominarla la palanca o fuerza &quot;org&aacute;nica&quot;: las ampliaciones de capital   y de la base accionarial, la apertura de sucursales y agencias por toda la geograf&iacute;a   espa&ntilde;ola y europea, una pol&iacute;tica comercial &aacute;gil, captando nuevos clientes, y creando nuevos productos financieros, como la afamada &quot;Supercuenta Santander&quot;.</p>     <p>La segunda palanca de crecimiento, un verdadero motor que ha propulsado la marcha   hacia delante del Banco, han sido las adquisiciones, absorciones y fusiones. Desde las   primeras compras de entidades en los a&ntilde;os cuarenta del siglo pasado, en particular la   absorci&oacute;n del Banco Mercantil en 1946, hasta la m&aacute;s reciente adquisici&oacute;n del Abbey   National Bank, pasando por la fusi&oacute;n con el Banco Central Hispano Americano, el   Grupo Santander alberga en su seno m&aacute;s de un centenar de entidades. En la lista   de los bancos que la forman encontramos bancos espa&ntilde;oles y extranjeros; grandes,   medianos y peque&ntilde;os; comerciales e industriales; antiguos y modernos; adquiridos   de manera directa en el mercado, de manera indirecta a trav&eacute;s de otras entidades,   o como resultado de uniones estrat&eacute;gicas. El Santander es, en buena medida, un banco de muchos bancos. Lo verdaderamente sorprendente y excepcional es que esta mezcla no haya desvirtuado un &aacute;pice ni la identidad ni la cultura empresarial de la centenaria sociedad de cr&eacute;dito fundada en Cantabria en 1857.</p>     <p>Y la tercera fuerza del Santander ha sido y es el factor humano: las personas, porque   la historia de las instituciones no puede explicarse cabalmente sin tener en cuenta   a los individuos que las han dirigido, que han tomado las decisiones en momentos   claves. En ocasiones, incluso, la vida de las entidades se confunde con la de sus responsables.   Como puede comprenderse, en una entidad de tan prolongada existencia   como el Santander, han sido muchas las personas que han contribuido a su desarrollo   y han aportado su trabajo, sus ideas y su talento. Los fundadores ocupan, sin duda,   un lugar de privilegio: ellos tuvieron la idea y ellos promovieron e impulsaron el proyecto.   A continuaci&oacute;n, un selecto grupo de hombres de negocios logr&oacute; mantener el   Banco a flote en las sucesivas crisis que registr&oacute; la econom&iacute;a y el sistema financiero espa&ntilde;ol; si el Santander alcanz&oacute; el medio siglo de vida en 1907 se debe a su pericia.</p>     <p>Pero indudablemente la historia del Santander en los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os ha estado   vinculada a la familia Bot&iacute;n. Y no se puede entender la instituci&oacute;n sin tomar en   cuenta esta relaci&oacute;n estrecha e innegable. Casi sin exageraci&oacute;n podr&iacute;a afirmarse,   pues est&aacute; en la mente de muchos, que Banco y apellido Bot&iacute;n han sido dos caras   de la misma moneda. Estudios recientes han puesto de relieve que las empresas   familiares pueden convertirse en una forma eficaz y eficiente de asignar recursos   y trasmitir valores como confianza, honestidad y fidelidad. Trabajos comparativos   de sociedades con propiedad difusa y gesti&oacute;n aut&oacute;noma y sociedades de direcci&oacute;n   familiar, muestran que no hay diferencias de competitividad y que en algunos casos   las &uacute;ltimas pueden incrementar el valor burs&aacute;til de las sociedades familiares. Los   directivos de empresas familiares tienen un mayor incentivo para asegurar el futuro -la continuidad- de la empresa y as&iacute; perpetuar su nombre y legado.</p>     <p>La continuidad de los Bot&iacute;n es innegable y sin paralelo en otras instituciones de   cr&eacute;dito espa&ntilde;olas o europeas. Han dado al Banco unas se&ntilde;as de identidad inconfundibles   y le han dotado de una estabilidad envidiable. El Banco Santander no es ni ha sido propiedad de los Bot&iacute;n, pero no se entiende sin los Bot&iacute;n.</p>     <p>A todo lo anterior debemos sumar un elemento ajeno al Santander; algo de <i>good luck</i>:   la integraci&oacute;n espa&ntilde;ola en la Uni&oacute;n Europea en 1986, en un mercado sin trabas a los   movimientos de capital e incluso de mayor trascendencia para una entidad financiera:   la integraci&oacute;n espa&ntilde;ola en la zona euro; la integraci&oacute;n de Espa&ntilde;a en la Uni&oacute;n Monetaria sustituy&oacute; a la antigua y pobre peseta por una flamante unidad monetaria nueva y fuerte (hasta la fecha). De repente, los activos y pasivos del Santander se vieron convertidos en euros, una moneda internacional: la misma de las entidades m&aacute;s poderosas del continente. Sin el euro hubiese sido imposible la expansi&oacute;n mundial del Santander.</p>     <p><b>IV. Final</b></p>     <p>Como se ha se&ntilde;alado, el Banco Santander fue fundado a mediados del siglo XIX, como la   gran mayor&iacute;a de las grandes entidades europeas de cr&eacute;dito, pero a diferencia de muchas   de ellas ha resistido el paso del tiempo, ha evolucionado y crecido hasta convertirse   en la formidable y gigantesca empresa financiera que es en la actualidad. Estudios   te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos recientes, como los de Porter, en los que se examina la trayectoria   de sociedades mercantiles, bancarias y no bancarias, con m&aacute;s de cien a&ntilde;os de   antig&uuml;edad, han puesto de relieve que la raz&oacute;n de su longevidad se encuentra en una   virtuosa combinaci&oacute;n de cuatro elementos: se trata de empresas financieramente conservadoras,   con elevados niveles de capitalizaci&oacute;n; empresas en las que sus empleados   se identifican con los valores y principios que orientan sus actividades; empresas   que cuentan con directivos capaces, estables en sus puestos y sensibles al mundo que   les rodea; empresas que obtienen elevados niveles de rentabilidad, incluso aunque   este no sea su objetivo prioritario. Si miramos al Santander, encontramos que estos   factores aparecen sin que falte uno solo de ellos: prudencia, autonom&iacute;a financiera,   fundamentos s&oacute;lidos, valores permanentes asumidos por sus equipos directivos y   por sus empleados, identidad de grupo y, desde luego, una direcci&oacute;n estable y a la   vez fuerte, muy en particular durante los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os. En suma, la supervivencia   del Santander se debe a la afortunada combinaci&oacute;n de <i>good policies, good banking y good luck.</i></p>     <p><b>Comentarios</b></p>     <p><sup><a href="#s1" name="1" id="1">1</a></sup>La bibliograf&iacute;a sobre la Gran Recesi&oacute;n, sus or&iacute;genes   y consecuencias, las crisis bancarias y lo acaecido al sistema   financiera en su conjunto, el papel, su conexi&oacute;n con los   problemas es ya casi inabordable. Entre los libros recientes,   en espa&ntilde;ol e ingl&eacute;s, de utilidad para su comprensi&oacute;n y   seguimiento cabe mencionar, entre otros, los de Krugman   (2008), Skidelsky (2009), Gorton 2010), Stiglizt (2010), Gil   (2011) y Rajan y Zingales (2011). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s2" name="2" id="2">2</a></sup> La evoluci&oacute;n del sistema financiero espa&ntilde;ol en el siglo XX ha sido abordado en el reciente   libro editado por Malo de Molina y Mart&iacute;n Ace&ntilde;a (2011).</p> <sup><a href="#s3" name="3" id="3">3</a></sup> Lo que sigue se basa en el libro de la historia del Santander del autor de este trabajo. Los   lectores interesados pueden encontrar en esta publicaci&oacute;n las referencias correspondientes y una   amplia bibliograf&iacute;a. En particular, sobre la trayectoria del Santander en Am&eacute;rica Latina, en Mart&iacute;n Ace&ntilde;a (2010).     <p><b>Referencias </b></p>     <!-- ref --><p>1. Caprio, G.; Klingebiel,  D. &quot;Bank Insolvency:   Bad Luck, Bad Policy or Bad Banking?&quot;, en   Bruno; Pleskovic, B., Annual World Bank Conference   on Development Economics, Washington, The World Bank, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0120-4483201200010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Gil, G. La crisis, el eterno retorno, Madrid, Marcial Pons, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0120-4483201200010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Gorton, G. Slapped by the Invisible Hand: The   Panic of 2007, Nueva York, Oxford University Press, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0120-4483201200010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Krugman, P. The Return of Depression Economics   and the Crisis of 2008, Londres, Penguin Books, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-4483201200010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>5. Malo de Molina, J. L.; Mart&iacute;n Ace&ntilde;a, P. Un siglo   de historia del sistema financiero espa&ntilde;ol, Madrid, Alianza Editorial, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-4483201200010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Mart&iacute;n Ace&ntilde;a, P. 1857-2007. Banco Santander 150 a&ntilde;os de historia, Madrid, Turner, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-4483201200010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Mart&iacute;n Ace&ntilde;a, P. &quot;Why Financial Institutions   Go Abroad: The Case of the Banco de Santander   in Latin America&quot;, Economies et Soci&eacute;t&eacute;s, AF, vol. 42, n&uacute;m. 6, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-4483201200010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Rajan, R.; Zingales, L. Fault Lines: How Hidden   Fractures Still Threatened the World Economy, Princeton, Princeton University Press, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-4483201200010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Reinhart, C.; Rogoff, K. This Time is Different.   Eight Centuries of Financial Folly, Princeton, Princeton University Press, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-4483201200010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>10. Stiglitz, J. E. Freefall. America, Free Markets,   and the Sinking of the World Economy, Nueva York, W. W. Norton &amp; Co., Inc., 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-4483201200010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Wheelock, D.; Wilson, P. &quot;Why do Banks Disappear?   The Determinants of US Bank Failures   and Acquisitions&quot;, The Review of Economics and Statistics, vol. 82, n&uacute;m. 1, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-4483201200010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><b>Anexo</b></p>     <p><b>Bancos y sociedad de cr&eacute;dito, absorbidos y comp rados por el Santander</b></p>     <p><b>Espa&ntilde;a </b></p>     <p><b>1939-1985</b></p>     <p>1942 Banco de Torrelavega    <br>   Banco de &aacute;vila    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Banco Herrero Riva    <br>   1946 Banco Mercantil    <br>   1952 Hijos de V&aacute;zquez L&oacute;pez    <br>   1953 Banco Agrario Balear    <br>   1956 Banco Soler y Torra    <br>   1958 Banco Naj&oacute; Hermanos    <br>   Banco Alfonso Mon Pascual    <br>   1967 Banco Cid (Orense)    <br>   1968 Fomento de Gerona    <br>   Banco de Matar&oacute;    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Banco Ja&uacute;denes y B&aacute;rcena (Vigo)    <br>   1969 Banco Industrial de Catalu&ntilde;a    <br>   1970 Banco Continental    <br>   1978 Banco Comercial Espa&ntilde;ol (Soria)    <br>   Banca Jover    <br>   1984 Banco de Murcia    <br> Banco Comercial de Catalu&ntilde;a    <br>     <br>   <b>1985-2005    <br>   </b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   1994 Banco Espa&ntilde;ol de Cr&eacute;dito (1994)    <br>   Procedentes de Banesto:    <br>   1927 Banco Comercial Espa&ntilde;ol    <br>   1928 Banco de Burgos    <br>   1929 Banco de Oviedo    <br>   1930 Banco de Roma    <br>   1932 Banco Mercantil de las Am&eacute;ricas    <br>   Banco Gijon&eacute;s de Cr&eacute;dito    <br>   Banco Comercial de Gironelle    <br>   1942 Antonio Clara Turon    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Eusebio de Azcarreta    <br>   Banco Comarcal de Cr&eacute;dito    <br>   Narciso Obauza    <br>   Banco del Pened&eacute;s    <br>   Arnus Gar&iacute;    <br>   Banco Fornesa    <br>   M. Bruguera Sabater    <br>   Viuda de Marcelino Enr&iacute;quez    <br>   Banco de la Puebla    <br>   Blandy Brothers    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Banco de Felanitx    <br>   1945 Anglo South American Banker    <br>   Jos&eacute; Anguera Mir    <br>   Miguel Sagartal Homs    <br>   1947 Buenaventura Reb&eacute;s    <br>   1948 Juan Cabrera Mart&iacute;n    <br>   1950 Sucesores de A. Barreiro y C&iacute;a.    <br>   1952 Banco Menorqu&iacute;n de Cr&eacute;dito (antes N.    <br>   Go&ntilde;alans)    <br>   1954 Cr&eacute;dito Mercantil de Manresa    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Banco Mercantil de Menorca    <br>   1956 Banco de Manacor    <br>   1957 Jubert y Presas    <br>   1958 Hijos de Sime&oacute;n Garc&iacute;a y C&iacute;a.    <br>   (Villagarc&iacute;a de Arosa)    <br>   Hijos de Sime&oacute;n Garc&iacute;a y C&iacute;a.    <br>   (Santiago de Compostela)    <br>   Hijos de Sime&oacute;n Garc&iacute;a y C&iacute;a. (Orense)    <br>   1978 Banco Coca â†’ Viuda e Hijos de    <br>   Toribio L&aacute;zaro Ant&oacute;n    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   1986 Banca Garriga Nogu&eacute;s    <br>   2003 Banco de Desarrollo Econ&oacute;mico Espa&ntilde;ol    <br>   2004 Banco de Vitoria    <br>   1999 Banco Hispano Americano. Resultado    <br>   de la fusi&oacute;n con el Grupo BCH    <br>   Procedentes del Hispano Americano:    <br>   1920 Antonio Pie y Lacanz    <br>   1934 Lazard Brothers    <br>   1935 Raimundo P&eacute;rez y P&eacute;rez      <br>   Banca Llorens    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   1942 International Banking Corporation    <br>   Banco Sainz    <br>   Zacar&iacute;as de la Hera    <br>   Hijos de Francisco Trigo Marcos    <br>   Estanislao de la Hera Marcos    <br>   1943 Banco de Soller    <br>   Viuda de Mat&iacute;as Valdecantos    <br>   Viuda de Marcelino Enr&iacute;quez    <br>   1944 Banco Urquijo Vascongado    <br>   Banco Urquijo Catal&aacute;n    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Banco del Oeste de Espa&ntilde;a    <br>   1950 Timoner, Castell, Poins y C&iacute;a.    <br>   1975 Banco de San Sebasti&aacute;n    <br>   1977 Banco de Gij&oacute;n    <br>   Banco Mercantil e Industrial    <br>   Banco Aragon&eacute;s de Cr&eacute;dito    <br>   Banco de Burgos    <br>   1983 Banco Urquijo    <br>   Banco Minero Industrial de Asturias    <br>   Banco Urquijo de Guip&uacute;zcoa    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   1999 Banco Central. Resultado de la fusi&oacute;n    <br>   con el Grupo BCH    <br>   Procedentes del Banco Central:    <br>   1921 Banco de Albacete    <br>   1934 Banco Internacional de Industria y    <br>   Comercio    <br>   Hijos de Jos&eacute; P&eacute;rez Lozano    <br>   1944 Pablo Lesmes Garc&iacute;a    <br>   1945 Viuda de Clemente Elvira    <br>   1946 Hijos de Manuel Rodr&iacute;guez Acosta    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   1947 Banca Arn&uacute;s    <br>   Banco de Cr&eacute;dito de Zaragoza    <br>   1948 Banco de Badalona    <br>   1950 Banco Hispano Colonial    <br>   Banco de Reus    <br> Banco de Granollers    <br> Banco Comercial de Barcelona    <br> Banca Marsans    <br> Jos&eacute; Nogu&eacute;s Maci&aacute;    <br> Jos&eacute; Manuel Puig Comas    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 1951 Fern&aacute;ndez Villa Hermanos    <br> Banco de Menorca    <br> 1952 Antonio de la C&aacute;mara D&aacute;vila    <br> Bernab&eacute; y Antonio Padilla    <br> Banco de Tortosa (sucursales)    <br> Banca Pecho    <br> Banca P&eacute;rez L&oacute;pez    <br> 1956 Hijos de Dom&iacute;nguez    <br> Viuda de Nicol&aacute;s Gonz&aacute;lez    <br> 1959 Hijos de A. N&uacute;&ntilde;ez    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 1963 Banco de Elda    <br> 1968 Banco Agr&iacute;cola de Arag&oacute;n    <br> 1969 Banco de Tolosa    <br> 1970 Cr&eacute;dito y Docks    <br> Banco de Arag&oacute;n    <br> 1971 Banca Nogueira    <br> Banco de Canarias    <br> 1972 Cr&eacute;dito Navarro    <br> 1975 Caja Ib&eacute;rica de Cr&eacute;dito Corporativo    <br> 1978 Banco Ib&eacute;rico    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> <b>Portugal</b>    <br>     <br> 1990 Banco de Com&eacute;rcio e Industria (BCI)    <br>   1998 Banco Madesant    <br>   1999 Banco Comercial Portugu&eacute;s    <br>   Banco Totta y A&ccedil;ores    <br>   Cr&eacute;dito Predial    <br>       <br>   <b>Europa Continental:   Santander Consumer Finance</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   1987 Adquisici&oacute;n del 100% de CC-Bank    <br>   (Alemania)    <br>   1997 Adquisici&oacute;n del 50% de Ficonsumo    <br>   (Italia)    <br>   1998 Creaci&oacute;n de CCB-Credit (Hungr&iacute;a)    <br>   1999 Hispamer (Espa&ntilde;a) se integra en el    <br> Grupo Santander    <br> CC-Bank abre sucursal en Austria    <br> Creaci&oacute;n de CCB-Credit (Rep&uacute;blica    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Checa)    <br> 2002 Adquisici&oacute;n del 100% de AKB Bank    <br> Integraci&oacute;n del negocio en Santander    <br> Consumer Finance    <br> 2003 Compra de la ficha bancaria de BoA en    <br> Polonia y creaci&oacute;n de CC-Bank Poland    <br> Adquisici&oacute;n del 100% de Ficonsumo    <br> (Italia)    <br> Integraci&oacute;n de Patagon (hoy    <br> Openbank)    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 2004 Adquisici&oacute;n del 100% de Elcon    <br> (Noruega)    <br> Adquisici&oacute;n del Abfin (Holanda)    <br> 2005 Adquisici&oacute;n de Bankia Bank (Noruega)    <br> Creaci&oacute;n de Santander Consumer UK    <br> (Reino Unido)    <br> Adquisici&oacute;n de +50% de Interbanco    <br> (Portugal)    <br>     <br> <b>Reino Unido</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> 2004 Abbey Nacional Bank    <br> Procedentes de Abbey National Bank:    <br> 1992 Scottish Mutual    <br> 1995 First National Finance Corporation    <br> 1996 Wagon Finance Group    <br> Elton Holdings    <br> National and Provincial Building    <br> Society    <br> 1997 Cater Allen Holdings    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 1998 Lombard Business    <br> 2000 Porterbrook    <br> Scottish Provident    <br> 2001 Fleming Premier Banking    <br> 2002 Royal St. Georges Banque    <br>     <br> <b>Am&eacute;rica Latina</b>    <br>     <br> 1963 Banco del Hogar Argentino    <br> 1967 Banco Mercantil de Rosario y de Santa    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Fe (Argentina)    <br> Banco Comercial e Industrial de    <br> C&oacute;rdoba (Argentina)    <br> Banco Santander y Panam&aacute;    <br> 1976 Banco Condal Dominicano    <br> 1977 First National Bank of Puerto Rico    <br> Banco Santander (Costa Rica)    <br> Banco Inmobiliario de Guatemala    <br> 1978 Banco de Cr&eacute;dito y Ahorro Ponce&ntilde;o    <br> (Puerto Rico)    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 1979 Sociedad General de Cr&eacute;dito (Ecuador)    <br> Casa Bancaria Santander (Uruguay)    <br> Banco Santander (Chile)    <br> 1982 Bancos del Litoral Asociados (Uruguay)    <br> Banco Espa&ntilde;ol (Chile)    <br> 1995 Banco Interandino (Per&uacute;)    <br> Banco Mercantil (Per&uacute;)    <br> 1996 Banco Santander (Per&uacute;) (Banco    <br> Interandino + Banco Mercantil)    <br> Banco Osorno y La Uni&oacute;n (Chile)    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 1997 Banco Venezuela    <br> Banco Mexicano    <br> Banco Comercial Antioque&ntilde;o (Banco    <br> Santander, Colombia)    <br> Invercr&eacute;dito (Colombia)    <br> Banco R&iacute;o de la Plata (Argentina)    <br> R&iacute;o Bank International (Argentina)    <br> R&iacute;o Bank International Saife (Argentina)    <br> Banco Geral do Com&eacute;rcio (Banco    <br> Santander, Brasil)    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 1998 Banco Noroeste (Brasil)    <br> 1999 Banco Santiago    <br> Banco Sur    <br> Banco Asunci&oacute;n    <br> CH Banco (Uruguay)    <br> Banco Tornquist (Argentina)    <br> Bital (Argentina)    <br> Banco Santa Cruz    <br> Banco de Galicia    <br> 2000 Grupo Financiero Serfin    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Banco Bozano/Meridional (Brasil)    <br> Banco del Estado de S&atilde;o Paulo    <br> (Banespa)    <br>     <br> <b>Estados Unidos</b>    <br>     <br> 2005 Sovereing Bank    <br> 2006 Drive Financial    <br>     <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><br /> </p> </font>      ]]></body><back>
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