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<journal-title><![CDATA[Ensayos sobre POLÍTICA ECONÓMICA]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Banco de la República]]></publisher-name>
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<article-id pub-id-type="doi">10.1016/j.espe.2015.09.002</article-id>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Revisión de algunas estimaciones recientes del traspaso del tipo de cambio a los precios en México]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Review of some recent estimations of exchange rate pass-through from exchange rate to prices in Mexico]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Facultad de Economía ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article shows that estimates of the elasticity of pass-through from exchange rate to prices reported in some of the recent literature are derived from erroneous calculations. The Board of Bank of México has been using these estimates for several years to make decisions on monetary policy.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Traspaso del tipo de cambio en México]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p><a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.espe.2015.09.002" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.espe.2015.09.002</a></p>      <p align="center"><font size="4"><b>Revisi&oacute;n de algunas estimaciones recientes del traspaso del tipo de cambio a los precios en M&eacute;xico</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Review of some recent estimations of exchange rate pass-through from exchange rate to prices in Mexico</b></font></p>      <p>Juan Hern&aacute;ndez</p>      <p><i>Facultad de Econom&iacute;a, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico, D.F., M&eacute;xico</i></p>      <p><i>Correo electr&oacute;nico: </i><a href="mailto:juan.hernandez661@yahoo.com.mx">juan.hernandez661@yahoo.com.mx</a></p>      <p><i>Historia del art&iacute;culo:</i>    <br> Recibido el 20 de marzo de 2015 Aceptado el 2 de septiembre de 2015 On-line el 30 de octubre de 2015</p> <hr>      <p><b>RESUMEN</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este trabajo muestra que las estimaciones de la elasticidad de traspaso del tipo de cambio a los precios en M&eacute;xico reportadas en algunos trabajos de investigaci&oacute;n recientes se derivan de c&aacute;lculos err&oacute;neos. La Junta de Gobierno del Banco de M&eacute;xico ha utilizado estas estimaciones durante varios a&ntilde;os para tomar decisiones de pol&iacute;tica monetaria.</p>      <p><i><b>Palabras clave</b>: </i>Traspaso del tipo de cambio en M&eacute;xico, Modelos VAR-X estructurales, Funciones impulso-respuesta.</p>     <p><i><b>C&oacute;digos JEL</b>: </i>E31, F31, F41, C32.</p> <hr>      <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>This article shows that estimates of the elasticity of pass-through from exchange rate to prices reported in some of the recent literature are derived from erroneous calculations. The Board of Bank of M&eacute;xico has been using these estimates for several years to make decisions on monetary policy.</p>      <p><i><b>Keywords</b>: </i>Exchange rate pass-through in Mexico, Structural VAR-X models, Impulse-response functions.</p>      <p><i><b>JEL classification</b>:</i> E31, F3, F41, C32.</p> <hr>      <p><font size="3"><b>1. Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>Algunos trabajos de investigaci&oacute;n recientes sobre el traspaso del tipo de cambio a los precios en M&eacute;xico contienen un error metodol&oacute;gico. Este error se present&oacute; por primera vez en Banco de M&eacute;xico (2011), posteriormente en Capistr&aacute;n, Ibarra y Ramos-Francia (2012) y Cort&eacute;s (2013a), y m&aacute;s recientemente en Guillermo y Rodr&iacute;guez (2014) y Rodr&iacute;guez (2015). En este trabajo se explica el error metodol&oacute;gico que contienen los trabajos mencionados, con especial atenci&oacute;n en Capistr&aacute;n et al. (2012) y Cort&eacute;s (2013a), cuyos resultados se replican. Tambi&eacute;n se documenta que las conclusiones de estos trabajos forman parte de los par&aacute;metros que utiliza desde hace varios a&ntilde;os la Junta de Gobierno del Banco de M&eacute;xico para tomar decisiones de pol&iacute;tica monetaria.</p>      <p>Todos los trabajos mencionados en el p&aacute;rrafo anterior utilizan el mismo procedimiento para estimar la elasticidad de traspaso del tipo de cambio a los precios, el cual incluye 3 etapas: 1) estimaci&oacute;n de modelos de vectores autorregresivos (VAR) con datos de tasas de inflaci&oacute;n y depreciaci&oacute;n, adem&aacute;s de otras variables; 2) a partir de los modelos VAR estimados, se obtienen las funciones de respuesta de la tasa de inflaci&oacute;n y la tasa de depreciaci&oacute;n ante un impulso (o choque) en la tasa de depreciaci&oacute;n; finalmente 3) se utilizan estas series de impulso-respuesta para calcular la inflaci&oacute;n acumulada y la depreciaci&oacute;n acumulada despu&eacute;s del choque. La elasticidad de traspaso acumulado se obtiene del cociente de la inflaci&oacute;n acumulada dividida por la depreciaci&oacute;n acumulada.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El procedimiento descrito ha sido utilizado anteriormente en muchos trabajos de investigaci&oacute;n, pero en los que se analizan aqu&iacute; hay una caracter&iacute;stica que conduce a un error de c&aacute;lculo. Esta caracter&iacute;stica consiste en utilizar para la estimaci&oacute;n de los modelos VAR <i>datos mensuales de tasas de crecimiento anual. </i>Como se demuestra m&aacute;s adelante, el error en que incurren los autores mencionados consiste en que la evaluaci&oacute;n de la inflaci&oacute;n y la depreciaci&oacute;n acumuladas despu&eacute;s de un choque son incorrectas, y esto invalida el c&aacute;lculo de la elasticidad de traspaso.</p>      <p>Los resultados de Banco de M&eacute;xico (2011), Capistr&aacute;n et al. (2012) y Cort&eacute;s (2013a) son de especial inter&eacute;s porque, de acuerdo con las Minutas de las reuniones de pol&iacute;tica monetaria de la Junta de Gobierno del Banco M&eacute;xico, estos resultados son utilizados en la toma de decisiones de pol&iacute;tica monetaria<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>.</p>      <p>En la secci&oacute;n 2 se explica en detalle el error que contienen los c&aacute;lculos de la elasticidad de traspaso de los trabajos mencionados. Para ilustrar el error, se replican las estimaciones de Capistr&aacute;n et al. (2012) y Cort&eacute;s (2013a). La secci&oacute;n 3 muestra c&oacute;mo puede calcularse correctamente dicha elasticidad utilizando los mismos modelos de los autores mencionados. La secci&oacute;n 4 verifica si el error metodol&oacute;gico que se explica puede encontrarse en la literatura previa. En la secci&oacute;n 5 se demuestra que laJunta de Gobierno del Banco de M&eacute;xico ha utilizado durante varios a&ntilde;os estimaciones incorrectas de la elasticidad de traspaso para tomar decisiones de pol&iacute;tica monetaria. La secci&oacute;n 6 presenta las conclusiones.</p>      <p><font size="3"><b>2. An&aacute;lisis de estimaciones del traspaso del tipo de cambio a los precios en M&eacute;xico</b></font></p>      <p>A continuaci&oacute;n se analiza el m&eacute;todo utilizado en los trabajos mencionados para calcular la elasticidad de traspaso del tipo de cambio a los precios con el fin de mostrar el error metodol&oacute;gico. Este error se deriva de que la elasticidad se calcula como el cociente de sumas (o sumatorias) de los valores obtenidos en las funciones de impulso-respuesta que resultan de los modelos VAR, los cuales son estimados con datos mensuales de tasas anuales de depreciaci&oacute;n y de inflaci&oacute;n adem&aacute;s de otras variables<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>.</p>      <p>Espec&iacute;ficamente, Capistr&aacute;n et al. (2012) presentan la siguiente expresi&oacute;n para calcular la elasticidad de traspaso acumulado en &tau; periodos despu&eacute;s de un choque en la tasa de depreciaci&oacute;n (p&aacute;gs. 825-826):</p>      <p>&laquo;La elasticidad de traspaso acumulado (PT) en el periodo <font face="Palatino Linotype">&tau;</font> se calcula de la siguiente manera:</p>     <p align="center"><a name="ec1"></a><img src="img/revistas/espe/v33n78/v33n78a03ec1.jpg"></p>      <p>en la que &Delta;%P<sub>t,t+<i><font face="Palatino Linotype">&tau;</font></i></sub> es el cambio porcentual en el nivel de los precios <font face="Palatino Linotype">&tau;</font> periodos despu&eacute;s del choque, y &Delta;%S<sub>t,t+<font face="Palatino Linotype"><i>&tau;</i></font></sub> denota el cambio porcentual en el tipo de cambio en el mismo periodo.&raquo;</p>      <p>Una primera observaci&oacute;n que debe hacerse a esta formulaci&oacute;n es que debe hacer expl&iacute;cito que el horizonte de tiempo para el cual se calcula la elasticidad de traspaso es variable y se representa con el sub&iacute;ndice &tau;. Espec&iacute;ficamente, la expresi&oacute;n correcta para el lado izquierdo de la ecuaci&oacute;n debe mostrar ese sub&iacute;ndice: <i>PT</i><sub><font face="Palatino Linotype"><i>&tau;</i></font></sub>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como se muestra con detalle m&aacute;s adelante, los cambios porcentuales acumulados que utilizan los mencionados autores para el numerador y el denominador de la elasticidad de traspaso son obtenidos acumulando los impulso-respuesta derivados de sus modelos VAR. Este procedimiento es incorrecto porque los impulso-respuesta necesariamente tienen las mismas unidades y la misma frecuencia que los datos originales (ver Hamilton, 1994, p&aacute;g. 323). Es decir, los impulso-respuesta contienen tasas <i>anuales </i>de depreciaci&oacute;n y de inflaci&oacute;n.</p>      <p>Es obvio que al acumular tasas de depreciaci&oacute;n (inflaci&oacute;n) anual a lo largo de un cierto n&uacute;mero de meses consecutivos no es posible obtener la depreciaci&oacute;n acumulada (inflaci&oacute;n acumulada). Para demostrar este punto, basta recordar que es posible sumar tasas de crecimiento de periodos consecutivos para obtener el crecimiento porcentual acumulado <i>solamente </i>cuando coinciden la frecuencia de las observaciones y la periodicidad de la tasa de crecimiento (calculada como diferencia de logaritmos). Por lo anterior, tanto el numerador como el denominador de la expresi&oacute;n utilizada por Capistr&aacute;n et al. (2012) para calcular la elasticidad de traspaso acumulado est&aacute;n evaluados incorrectamente y, en consecuencia, el cociente no es la elasticidad que los autores pretenden calcular.</p>      <p>A continuaci&oacute;n se replican los resultados de Capistr&aacute;n et al. (2012) y Cort&eacute;s (2013a) para mostrar en detalle el procedimiento que utilizan para calcular la elasticidad de traspaso. En este punto, es muy importante aclarar que el presente trabajo tiene como &uacute;nico objetivo hacer notar un error metodol&oacute;gico en el c&aacute;lculo de la elasticidad de traspaso y no pretende evaluar la especificaci&oacute;n o la estimaci&oacute;n de sus modelos VAR.</p>      <p>No es necesario repetir la descripci&oacute;n detallada del modelo de Capistr&aacute;n et al. (2012) en el presente art&iacute;culo. Basta con mencionar que las variables end&oacute;genas son los siguientes indicadores de la econom&iacute;a mexicana: el &iacute;ndice global de la actividad econ&oacute;mica (IGAE), la tasa de inter&eacute;s de los Certificados de la Tesorer&iacute;a (CETES), el tipo de cambio nominal (pesos por d&oacute;lar) y diferentes &iacute;ndices de precios que utilizan alternativamente. El &iacute;ndice de mayor importancia es el &Iacute;ndice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), el cual incluyen en su modelo base<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. Las variables ex&oacute;genas son: el &iacute;ndice de producci&oacute;n industrial, el &iacute;ndice de precios al consumidor y la tasa de bonos del Tesoro, todas ellas de Estados Unidos, adem&aacute;s del &iacute;ndice de precios internacionales de las materias primas<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>.</p>      <p>Todas las variables incluidas en la estimaci&oacute;n, excepto las tasas de inter&eacute;s, son tasas de crecimiento anual calculadas con diferencias logar&iacute;tmicas con respecto al mismo mes del a&ntilde;o anterior, y la frecuencia de las observaciones es mensual. En este punto, es conveniente citar a los autores: &laquo;Todas las variables se expresan en tasas de crecimiento anual, a excepci&oacute;n de la tasa de inter&eacute;s&raquo; (Capistr&aacute;n et al., 2012, p&aacute;g. 822).</p>      <p>Despu&eacute;s de estimar el modelo VAR, se obtienen las series de impulso-respuesta de la tasa de inflaci&oacute;n del INPC y de la tasa de depreciaci&oacute;n del tipo de cambio ante un choque en la propia tasa de depreciaci&oacute;n, y con estas series se calcula la elasticidad de traspaso tal y como lo hicieron los autores del Banco de M&eacute;xico con el fin de obtener el mismo resultado y, de ese modo, ilustrar claramente el error<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>.</p>      <p>La columna 1 de la <a href="#t1">tabla 1</a> muestra la respuesta de la tasa anual de depreciaci&oacute;n del tipo de cambio en los meses posteriores a un choque de un punto porcentual en la propia tasa de depreciaci&oacute;n. La columna 2 de la <a href="#t1">tabla 1</a> muestra la respuesta de la tasa de inflaci&oacute;n anual ante el mismo choque. Para calcular la elasticidad de traspaso acumulado es necesario calcular las tasas de crecimiento porcentual acumulado del INPC y del tipo de cambio despu&eacute;s del choque. Estas tasas de inflaci&oacute;n y depreciaci&oacute;n acumuladas se utilizan en el numerador y denominador, respectivamente, del cociente que representa la elasticidad de traspaso. El error metodol&oacute;gico de Capistr&aacute;n et al. (2012) se presenta al calcular estas tasas de inflaci&oacute;n y depreciaci&oacute;n acumuladas.</p>     <p align="center"><a name="t1"></a><img src="img/revistas/espe/v33n78/v33n78a03t1.jpg"></p>      <p>Para tratar de calcular el crecimiento porcentual del &iacute;ndice de precios al consumidor en los 24 meses posteriores al choque en el tipo de cambio, Capistr&aacute;n et al. (2012) acumulan, suman, las 24 tasas anuales que obtienen en el impulso-respuesta de la tasa de inflaci&oacute;n (&uacute;ltimo rengl&oacute;n de la columna 4) y colocan esa cantidad en el numerador del cociente que usan para calcular la elasticidad de traspaso. Para el denominador acumulan las 24 tasas de crecimiento anual del tipo de cambio que obtienen despu&eacute;s del choque (&uacute;ltimo rengl&oacute;n de la columna 3). Con estas 2 cantidades calculan el cociente que presentan como la elasticidad de traspaso del tipo de cambio a los precios acumulado en los 2 a&ntilde;os posteriores al choque. Este resultado se replica en el &uacute;ltimo rengl&oacute;n de la columna 5 de la <a href="#t1">tabla 1</a>.</p>      <p>Al repetir el c&aacute;lculo err&oacute;neo descrito anteriormente el valor de la &laquo;elasticidad&raquo; de traspaso acumulado 24 meses despu&eacute;s del choque que se obtiene es 0,17, el cual es pr&aacute;cticamente igual al que reportaron Capistr&aacute;n et al. (2012): &laquo;En el largo plazo esta elasticidad es de aproximadamente 0,16&raquo; (p&aacute;g. 826). Dicha &laquo;elasticidad&raquo; se muestra en el &uacute;ltimo rengl&oacute;n de la columna 5 de la <a href="#t1">tabla 1</a>. Como es obvio, el c&aacute;lculo corresponde a 24 meses, a pesar de que los autores lo llaman &laquo;de largo plazo&raquo;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es importante replicar este resultado en particular porque es el que resaltan los autores mencionados en el resumen de su trabajo (p&aacute;g. 813) y tambi&eacute;n porque este resultado se resalta en el &laquo;Cap&iacute;tulo T&eacute;cnico&raquo; del Informe Sobre la Inflaci&oacute;n Enero-Marzo de 2011 del Banco de M&eacute;xico (p&aacute;g. 58).</p>      <p>Como es obvio, no es correcto sumar tasas de crecimiento anual de meses consecutivos para tratar de calcular el crecimiento porcentual acumulado. Como regla general, debe recordarse que es v&aacute;lido acumular tasas de crecimiento calculadas con logaritmos naturales siempre y cuando coincidan la periodicidad de las tasas de crecimiento y la frecuencia de los datos.</p>      <p>Finalmente, cabe mencionar que Capistr&aacute;n et al. (2012) presentan un gran n&uacute;mero de estimaciones de elasticidades de traspaso utilizando diferentes &iacute;ndices de precios y periodos de muestra. En total, presentan 17 &laquo;elasticidades&raquo; calculadas con el mismo m&eacute;todo err&oacute;neo descrito anteriormente.</p>      <p>Adem&aacute;s del error metodol&oacute;gico explicado antes, otra observaci&oacute;n importante que debe hacerse sobre los resultados que presentan Capistr&aacute;n et al. (2012) es que, como se hizo notar antes, los autores llaman &laquo;de largo plazo&raquo; a una &laquo;elasticidad&raquo; que calculan para un periodo de 24 meses. A este respecto, es necesario aclarar que el t&eacute;rmino elasticidad de largo plazo debe referirse solamente a aquella elasticidad cuya magnitud se mantiene estable independientemente del horizonte de tiempo para el cual se calcula. En este caso es necesario extender varios a&ntilde;os m&aacute;s los impulso-respuesta y los c&aacute;lculos que hacen los mencionados autores para observar que el valor de la &laquo;elasticidad&raquo; se estabiliza despu&eacute;s de 5 a&ntilde;os en un nivel de 0,27. Es decir, en realidad la &laquo;elasticidad&raquo; de <i>largo plazo </i>tal y como la calculan (err&oacute;neamente) Capistr&aacute;n et al. (2012) es del 27%, no del 16%. La <a href="#f1">figura 1</a> muestra con una l&iacute;nea s&oacute;lida la elasticidad calculada hasta 24 meses tal y como la reportaron los mencionados autores (ver su figura 3.c, p&aacute;g. 825), y con l&iacute;nea punteada se muestra la extensi&oacute;n de los c&aacute;lculos necesaria para obtener la elasticidad de largo plazo, la cual se observa a partir del quinto a&ntilde;o y tiene un nivel del 27%.</p>     <p align="center"><a name="f1"></a><img src="img/revistas/espe/v33n78/v33n78a03f1.jpg"></p>      <p>El error en el c&aacute;lculo de la elasticidad de traspaso descrito antes se repiti&oacute; posteriormente en el trabajo de Cort&eacute;s (2013a). Este autor estima el traspaso del tipo de cambio al INPC y sus sub&iacute;ndices siguiendo la metodolog&iacute;a de Capistr&aacute;n et al. (2012) y utiliza tambi&eacute;n observaciones mensuales de tasas de crecimiento anual. Para demostrar que Cort&eacute;s (2013a) repite el error que se explic&oacute; anteriormente, en este trabajo se replica una de las numerosas estimaciones que presenta.</p>      <p>Espec&iacute;ficamente, se replica el c&aacute;lculo de la elasticidad que corresponde al INPC con una muestra que va de junio de 2001 a diciembre de 2010, la cual se encuentra en el primer rengl&oacute;n de su cuadro 1 (p&aacute;g. 328). Esta elasticidad corresponde al traspaso acumulado 12 meses despu&eacute;s de un choque en la tasa de depreciaci&oacute;n y merece especial atenci&oacute;n porque tambi&eacute;n se report&oacute; previamente en Capistr&aacute;n et al. (2012). Al respecto, es conveniente citar directamente a Cort&eacute;s (2013a): &laquo;Como informaron Capistr&aacute;n et al. (2012), en 2010 la elasticidad de traspaso de los movimientos en el tipo de cambio sobre la inflaci&oacute;n general de precios al consumidor era de 0,02 a un a&ntilde;o del choque&raquo; (p&aacute;g. 327)<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup></p>      <p>Para repetir el c&aacute;lculo de Cort&eacute;s (2013a), la columna 1 de la <a href="#t2">tabla 2</a> muestra la respuesta de la tasa anual de depreciaci&oacute;n ante un choque de un punto porcentual en la misma tasa de depreciaci&oacute;n. La columna 2 presenta la respuesta de la tasa de inflaci&oacute;n anual del INPC ante el mismo choque. Las columnas 3 y 4 muestran las respuestas &laquo;acumuladas&raquo; tal y como las calcula Cort&eacute;s (2013a), es decir, sumando las respuestas obtenidas del modelo VAR. Finalmente, la columna 5 muestra la &laquo;elasticidad de traspaso acumulado&raquo;, que es el cociente de las columnas 4 y 3. El &uacute;ltimo rengl&oacute;n de la columna 5 muestra una &laquo;elasticidad&raquo; 12 meses despu&eacute;s del choque de 0,021. Este resultado es igual al reportado por Cort&eacute;s (2013a), lo cual corrobora que sigui&oacute; el mismo m&eacute;todo err&oacute;neo de Capistr&aacute;n et al. (2012)<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>.</p>     <p align="center"><a name="t2"></a><img src="img/revistas/espe/v33n78/v33n78a03t2.jpg"></p>      <p>M&aacute;s recientemente, Guillermo y Rodr&iacute;guez (2014) y Rodr&iacute;guez (2015) utilizaron el mismo m&eacute;todo para estimar elasticidades de traspaso del tipo de cambio a los precios en M&eacute;xico. Los resultados de estos autores no se replican en el presente trabajo. Es suficiente verificar que ellos tambi&eacute;n utilizan un modelo VAR estimado con datos mensuales de tasas anuales de inflaci&oacute;n y depreciaci&oacute;n, entre otras variables, y siguen el procedimiento descrito antes para calcular la elasticidad de traspaso. A continuaci&oacute;n se cita directamente el art&iacute;culo de Guillermo y Rodr&iacute;guez (2014)<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&laquo;... the data set for our model consists of monthly observations of annual growth rates&raquo; (p&aacute;g. 22).</p>      <p>&laquo;... we calculated the cumulative elasticity of each price index with respect to the exchange rate shock as suggested by Capistr&aacute;n et al. (2012). The cumulative exchange rate pass-through elasticity (CPTE) <i>s </i>periods after a shock that took place at time <i>t </i>is defined as follows:</p>     <p align="center"><a name="ec2"></a><img src="img/revistas/espe/v33n78/v33n78a03ec2.jpg"></p>      <p>Where &Delta;%PriceIndex<sub>t,t+s</sub> is the cumulative inflation change (in the corresponding prices, i.e. import, producer and consumer) <i>s </i>periods after the shock, and &Delta;%ex_rate<sub>t,t+s</sub> is the cumulative exchange rate depreciation change <i>s </i>periods after the shock. In other words, the CPTE at period <i>s </i>is the ratio of the cumulative response of the corresponding price inflation to the cumulative response of the exchange rate depreciation, both evaluated <i>s </i>periods after the exchange rate shock&raquo; (p&aacute;g. 26).</p>      <p><font size="3"><b>3. Presencia del error de estimaci&oacute;n en otros trabajos</b></font></p>      <p>Con el fin de investigar si el error metodol&oacute;gico explicado antes proviene de otros trabajos de investigaci&oacute;n, a continuaci&oacute;n se verifica si pueden encontrarse errores similares en los trabajos que sirvieron de referencia a los autores del Banco de M&eacute;xico. La conclusi&oacute;n es que dicho error no se encuentra en la literatura consultada por los autores mencionados pero s&iacute; se encuentra en otros trabajos previos.</p>      <p>McCarthy (2000) y Hahn (2003) utilizan tasas de crecimiento trimestral (calculadas con diferencias logar&iacute;tmicas) con frecuencia trimestral y calculan los efectos acumulados sumando las tasas de crecimiento trimestrales obtenidas en los impulso-respuesta de sus modelos VAR. Choudhri, Faruqee y Hakura (2005) tambi&eacute;n utilizan datos trimestrales de tasas de crecimiento trimestral (diferencias logar&iacute;tmicas) y los efectos en los niveles de los &iacute;ndices de precios se obtienen acumulando los impulso-respuesta. Por su parte, Stulz (2007) incluye en sus modelos VAR datos mensuales de tasas de crecimiento mensual (diferencias logar&iacute;tmicas) y calcula correctamente la inflaci&oacute;n acumulada despu&eacute;s de un choque en la tasa de depreciaci&oacute;n sumando las tasas mensuales que obtiene en los impulso-respuesta. En todos estos casos los autores acumulan correctamente tasas de crecimiento calculadas con diferencias logar&iacute;tmicas, ya que coinciden la periodicidad de las tasas de crecimiento y la frecuencia de los datos.</p>      <p>En contraste, Winkelried (2003) utiliza datos mensuales de tasas trimestrales de inflaci&oacute;n y depreciaci&oacute;n para estimar modelos VAR (ver su anexo 1, p&aacute;g. 24) y acumula las respuestas obtenidas para la inflaci&oacute;n y la depreciaci&oacute;n para tratar de obtener la inflaci&oacute;n y la depreciaci&oacute;n acumuladas, y con ellas calcula la elasticidad de traspaso como el cociente de inflaci&oacute;n acumulada dividido por depreciaci&oacute;n acumulada. Es decir, este autor comete el mismo error que Capistr&aacute;n et al. (2012) y Cort&eacute;s (2013a). Aunque este autor no utiliza tasas de inflaci&oacute;n y depreciaci&oacute;n anuales sino trimestrales, es claro que no es posible acumular observaciones mensuales de tasas trimestrales para calcular la inflaci&oacute;n o depreciaci&oacute;n acumuladas. Como se ha explicado antes, y como se muestra en los trabajos descritos en el p&aacute;rrafo anterior, solamente pueden acumularse tasas de crecimiento calculadas con diferencias logar&iacute;tmicas que tengan una frecuencia igual que el horizonte para el cual se calcularon las tasas de crecimiento.</p>      <p>Un punto importante que debe tenerse en cuenta con respecto a varios trabajos mencionados en los p&aacute;rrafos anteriores es que se enfocan en econom&iacute;as avanzadas en las que las variaciones del tipo de cambio y los precios tienden a ser relativamente pequenas. En estos casos, la aproximaci&oacute;n de las variaciones porcentuales utilizando diferencias logar&iacute;tmicas es correcta. Sin embargo, si las variaciones no son pequenas, debe preferirse el c&aacute;lculo directo de las tasas de crecimiento utilizando la formulaci&oacute;n usual,&Delta;%Y<sub>t</sub> = ((Y<sub>t</sub>-Y<sub>t-1</sub> )/Y<sub>t-1</sub> )*100, porque la aproximaci&oacute;n logar&iacute;tmica tiende a subestimar las tasas de crecimiento cuando no son pequenas. Ilustraci&oacute;n: una tasa de crecimiento del 2% resulta ser del 1,98 cuando se calcula con diferencias logar&iacute;tmicas, una tasa de crecimiento del 5% se aproxima como 4,88 y una tasa del 10% se aproxima con 9,53 cuando se utilizan diferencias logar&iacute;tmicas.</p>      <p><font size="3"><b>4. Evaluaci&oacute;n del efecto del c&aacute;lculo incorrecto de la elasticidad de traspaso</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para evaluar el efecto que tiene el c&aacute;lculo incorrecto de la elasticidad de traspaso deben compararse los resultados que presentan Capistr&aacute;n et al. (2012) con los resultados que se obtienen cuando se calcula correctamente dicha elasticidad. Los c&aacute;lculos que se presentan a continuaci&oacute;n tienen como objetivo solamente mostrar cu&aacute;l es la &uacute;nica interpretaci&oacute;n v&aacute;lida que puede hacerse de sus funciones impulso-respuesta para calcular la elasticidad de traspaso acumulado. Este ejercicio no constituye de ninguna manera un aval de su modelo, el cual, como se dijo antes, no se pretende evaluar en el presente trabajo.</p>      <p>La &uacute;nica manera de calcular correctamente una elasticidad de traspaso acumulado utilizando los impulso-respuesta de los autores mencionados es la siguiente. Para ilustrar el c&aacute;lculo se utilizan las columnas 1 y 2 de la <a href="#t1">tabla 1</a>, las cuales contienen tasas anuales de depreciaci&oacute;n y de inflaci&oacute;n. La elasticidad de traspaso acumulado 12 meses despu&eacute;s del choque se calcula f&aacute;cilmente con el cociente de la observaci&oacute;n n&uacute;mero 12 en la columna 2 (tasa de inflaci&oacute;n anual 12 meses despu&eacute;s del choque) dividida por la observaci&oacute;n n&uacute;mero 12 de la columna 1 (tasa de depreciaci&oacute;n anual 12 meses despu&eacute;s del choque). Estas 2 cifras son tasas anuales de inflaci&oacute;n y de depreciaci&oacute;n, y por tanto su cociente es la elasticidad de traspaso acumulado en 12 meses. El valor que se obtiene es 0,0623 / 0,1693 = 0,37. Esto significa que despu&eacute;s de un a&ntilde;o el 37% de la depreciaci&oacute;n del tipo de cambio se ha traspasado a la inflaci&oacute;n del INPC.</p>      <p>La elasticidad de traspaso tambi&eacute;n puede calcularse correctamente para un periodo de 24 meses. Primero es necesario calcular correctamente las tasas de depreciaci&oacute;n y de inflaci&oacute;n acumuladas en los 24 meses posteriores al choque. Estas tasas acumuladas pueden obtenerse f&aacute;cilmente para cada variable sumando las tasas anuales correspondientes a los meses 12 y 24 en las columnas 1 y 2 de la <a href="#t1">tabla 1</a>. Esta suma de tasas anuales es correcta porque est&aacute;n separadas por 12 meses, y gracias a ello es posible hacer la eliminaci&oacute;n aritm&eacute;tica necesaria para obtener la tasa de crecimiento porcentual en los 24 meses, como se ilustra a continuaci&oacute;n utilizando la variable Y. La eliminaci&oacute;n de t&eacute;rminos redundantes es obvia.</p>     <p align="center"><a name="ec3"></a><img src="img/revistas/espe/v33n78/v33n78a03ec3.jpg"></p>      <p>Al realizar los c&aacute;lculos correctamente con base en las columnas 1 y 2 de la <a href="#t1">tabla 1</a> se obtiene que la tasa de inflaci&oacute;n acumulada durante los 24 meses posteriores al choque es: 0,0623 + 0,0445 = 0,1068 y la tasa de depreciaci&oacute;n del tipo de cambio acumulada en el mismo periodo es: 0,1693 + 0,0130 = 0,1823. En consecuencia, el c&aacute;lculo correcto de la elasticidad de traspaso del tipo de cambio a los precios al consumidor es: 0,1068 / 0,1823 = 0,586. Esto significa que en un plazo de 2 a&ntilde;os el 59% de la depreciaci&oacute;n del tipo de cambio se traspasa a la inflaci&oacute;n de los precios al consumidor.</p>      <p>Es muy importante notar que la elasticidad de traspaso calculada correctamente es equivalente a 3,4 veces la cifra de 0,16 que reportaron los autores mencionados. Es decir, interpretando correctamente los impulso-respuesta de Capistr&aacute;n et al. (2012) se encuentra que el error de c&aacute;lculo resulta en una importante subestimaci&oacute;n de la elasticidad de traspaso.</p>      <p>El m&eacute;todo ilustrado anteriormente, que consiste en agregar las respuestas de las variables que se obtienen <i>cada 12 meses, </i>puede utilizarse para calcular correctamente las elasticidades de traspaso para cualquier horizonte de tiempo, siempre y cuando las cifras utilizadas correspondan a observaciones que sean m&uacute;ltiplos de 12.</p>      <p><font size="3"><b>5. Incidencia en la pol&iacute;tica monetaria</b></font></p>      <p>Es natural que los trabajos de investigaci&oacute;n del Banco de M&eacute;xico aspiren a contribuir a la formulaci&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria. As&iacute; lo expresan claramente los autores mencionados.</p>      <p>Capistr&aacute;n et al. (2012) concluyen su art&iacute;culo diciendo: &laquo;Los resultados respecto al comportamiento de los &iacute;ndices de precios agregados y de los precios individuales ser&aacute;n &uacute;tiles en la construcci&oacute;n de modelos macroecon&oacute;micos estructurales que pueden ser usados para la elaboraci&oacute;n de pron&oacute;sticos, as&iacute; como para el an&aacute;lisis de la pol&iacute;tica monetaria en M&eacute;xico&raquo; (p&aacute;g. 837).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su parte, Cort&eacute;s (2013a) concluye su art&iacute;culo de la siguiente manera: &laquo;En este trabajo emp&iacute;rico se presenta evidencia sobre la relaci&oacute;n entre el tipo de cambio y los precios al consumidor en M&eacute;xico, la cual puede aportar elementos importantes y servir como marco de referencia en varias dimensiones para modelos estructurales y de equilibrio general. Adicionalmente, brinda herramientas de an&aacute;lisis que pueden ser utilizadas en la toma de decisiones de pol&iacute;tica monetaria&raquo; (p&aacute;g. 342).</p>      <p>Desafortunadamente, los c&aacute;lculos de la elasticidad de traspaso que se han descrito anteriormente forman parte de los par&aacute;metros que utiliza la Junta de Gobierno del Banco de M&eacute;xico para determinar su pol&iacute;tica monetaria. Esto se corrobora al revisar la Minutas de sus reuniones para tomar decisiones de pol&iacute;tica monetaria:</p>      <p><i>Minuta 9 </i>(febrero 2012): &laquo;En cuanto al impacto del tipo de cambio sobre los precios en M&eacute;xico, algunos miembros de la Junta citaron trabajos de investigaci&oacute;n del Banco de M&eacute;xico para argumentar que el traspaso ha sido limitado en el pasado&raquo; (p&aacute;g. 18).</p>      <p><i>Minuta 17 </i>(febrero 2013): &laquo;... en caso de existir una preocupaci&oacute;n por una posible depreciaci&oacute;n del tipo de cambio, dicho miembro &#91;de la Junta de Gobierno&#93; indic&oacute; que debe considerarse que actualmente se tiene evidencia de que el traspaso hacia los precios es reducido, por lo que el efecto sobre la inflaci&oacute;n ser&iacute;a reducido aun de manifestarse un choque de esa naturaleza&raquo; (p&aacute;g. 20).</p>      <p><i>Minuta 27 </i>(mayo 2014): &laquo;... un miembro &#91;de la Junta de Gobierno&#93; enfatiz&oacute; que el riesgo de mayor inflaci&oacute;n por una posible depreciaci&oacute;n es acotado dado el documentado bajo traspaso de las variaciones del tipo de cambio a la inflaci&oacute;n&raquo; (p&aacute;g. 23).</p>      <p><i>Minuta 33 </i>(febrero 2015): &laquo;Todos los integrantes &#91;de la Junta de Gobierno&#93; coincidieron en que a pesar de la evidencia de varios a&ntilde;os de que el traspaso de movimientos cambiarios a los precios ha sido bajo y que su efecto sobre la inflaci&oacute;n tiende a ser transitorio, la posibilidad de que el tipo de cambio permanezca en los niveles actuales por un periodo prolongado o que incluso el peso registre depreciaciones adicionales, representa un riesgo para la inflaci&oacute;n&raquo; (p&aacute;g.17)<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>.</p>      <p>Como se demostr&oacute; antes, la evidencia utilizada en las reuniones de la Junta de Gobierno del Banco de M&eacute;xico consiste en estimaciones incorrectas de la elasticidad de traspaso.</p>      <p><font size="3"><b>6. Conclusi&oacute;n</b></font></p>      <p>Este trabajo muestra que las estimaciones de la elasticidad de traspaso del tipo de cambio a los precios en M&eacute;xico reportadas primero en Banco de M&eacute;xico (2011) y posteriormente en varias publicaciones acad&eacute;micas se derivan de c&aacute;lculos err&oacute;neos.</p>      <p>Dichos c&aacute;lculos resultan de una caracter&iacute;stica peculiar de los trabajos revisados: utilizan <i>datos mensuales de tasas anuales </i>de depreciaci&oacute;n y de inflaci&oacute;n para estimar modelos VAR (adem&aacute;s de otras variables). Esta inusual combinaci&oacute;n de frecuencia de datos y periodicidad de tasas de crecimiento conduce a un error de c&aacute;lculo que tiene consecuencias graves.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Primera. El error de c&aacute;lculo descrito invalida los resultados reportados en Banco de M&eacute;xico (2011), Capistr&aacute;n et al. (2011,2012), Cort&eacute;s (2013a,b), Guillermo y Rodr&iacute;guez (2014) y Rodr&iacute;guez (2015).</p>      <p>Segunda. De acuerdo con las r&eacute;plicas de las estimaciones de Capistr&aacute;n et al. (2012) y Cort&eacute;s (2013a) que se presentan en este trabajo, el error de c&aacute;lculo resulta en un importante sesgo a la baja en la estimaci&oacute;n de la elasticidad de traspaso del tipo de cambio a los precios.</p>      <p>Tercera. En t&eacute;rminos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica las consecuencias son de lo m&aacute;s importante. La Junta de Gobierno del Banco de M&eacute;xico ha utilizado sistem&aacute;ticamente durante varios a&ntilde;os estimaciones err&oacute;neas del traspaso del tipo de cambio a los precios para tomar decisiones de pol&iacute;tica monetaria<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>.</p>      <p>Comentario final. La estimaci&oacute;n correcta de la elasticidad de traspaso del tipo de cambio a los precios en trabajos futuros requerir&aacute; no solamente corregir el error metodol&oacute;gico que se ha explicado en el presente trabajo. En particular, no bastar&aacute; con estimar modelos similares utilizando tasas de crecimiento mensual. Ser&aacute; necesario, por ejemplo, incluir en el modelo una estimaci&oacute;n de la brecha del producto. Sin embargo, debe reconocerse que la estimaci&oacute;n de la brecha del producto requiere a su vez hacer una evaluaci&oacute;n y selecci&oacute;n de los diferentes filtros estad&iacute;sticos disponibles para estimar el producto potencial. Tambi&eacute;n deber&aacute; determinarse nuevamente el mejor n&uacute;mero de rezagos para estimar el modelo y probar si diferentes ordenamientos de las variables en el modelo VAR producen resultados distintos. Es suma, se requerir&aacute; una discusi&oacute;n amplia del modelo VAR que debe estimarse. El presente trabajo no aborda estos temas pero deja abierto un campo f&eacute;rtil para futuras investigaciones.</p>      <p><font size="3"><b>Conflicto de intereses</b></font></p>      <p>Los autores declaran no tener ning&uacute;n conflicto de intereses.</p> <hr>      <p><font size="3"><b>Notas</b></font></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Los trabajos de Capistr&aacute;n et al. (2012) y Cort&eacute;s (2013a) fueron publicados previamente por la Direcci&oacute;n General de Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica del Banco de M&eacute;xico como Documento de Investigaci&oacute;n 2011-12 (Capistr&aacute;n, Ibarra y Ramos Francia, 2011) y Documento de Investigaci&oacute;n 2013-02 (Cort&eacute;s, 2013b). Debe senalarse que el Banco de M&eacute;xico ha publicado 2 versiones del Documento de Investigaci&oacute;n 2011-12: la primera en noviembre de 2011 y la segunda en alguna fecha desconocida de 2012. La primera versi&oacute;n conten&iacute;a una secci&oacute;n llamada &laquo;Consideraciones Te&oacute;ricas&raquo; que consist&iacute;a en su gran mayor&iacute;a en una traducci&oacute;n literal de la secci&oacute;n <i>&laquo;Theoretical Background&raquo; </i>del trabajo de Stulz (2007). En la segunda versi&oacute;n se elimin&oacute; el plagio, pero no se explic&oacute; al p&uacute;blico el motivo del cambio. La versi&oacute;n original puede verificarse en el dep&oacute;sito de art&iacute;culos de econom&iacute;a ECONSTOR: <a href="http://www.econstor.eu/handle/10419/83771" target="_blank">http://www.econstor.eu/handle/10419/83771</a>.</p>      <p><sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Las tasas anuales se calculan con diferencias de logaritmos naturales con respecto al mismo mes del a&ntilde;o anterior.</p>      <p><sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Los autores utilizan alternativamente diferentes &iacute;ndices de precios para estimar diferentes modelos y evaluar el traspaso del tipo de cambio a esos &iacute;ndices.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> V&eacute;ase el art&iacute;culo de Capistr&aacute;n et al. (2012) para consultar los detalles de su modelo en cuanto a variables utilizadas (ex&oacute;genas y end&oacute;genas, incluyendo diferentes &iacute;ndices de precios), el n&uacute;mero de rezagos (1), el orden que tienen las variables end&oacute;genas en el modelo y el m&eacute;todo de identificaci&oacute;n de choques estructurales. Los datos se encuentran en las p&aacute;ginas de internet del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a, el Banco de M&eacute;xico, la Reserva Federal de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional.</p>      <p><sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> La muestra es de enero de 1997 a diciembre de 2010.</p>      <p><sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> Al decir &laquo;en 2010&raquo; el autor se refiere a la muestra que incluye de junio de 2001 a diciembre de 2010, como es evidente en su cuadro 1.</p>      <p><sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> Aunque no es de importancia, deben mencionarse algunas diferencias en los datos utilizados. Capistr&aacute;n et. al. (2012) utilizan la tasa de CETES a 91 d&iacute;as y la tasa de bonos del Tesoro de Estados Unidos a 3 meses, mientras que Cort&eacute;s (2013a) usa la tasa de CETES a 28 d&iacute;as y la tasa de bonos del Tesoro de Estados Unidos de un mes. Todas las dem&aacute;s variables son las mismas en los 2 art&iacute;culos. En el presente trabajo se utilizan la tasa de CETES a 28 d&iacute;as y la tasa de bonos del Tesoro de Estados Unidos de 3 meses. El resto de las variables son iguales. Estas peque&ntilde;as diferencias pueden causar que los resultados no sean exactamente id&eacute;nticos, pero son iguales y no deben distraer la atenci&oacute;n del objetivo del presente trabajo, el cual consiste en explicar un error metodol&oacute;gico.</p>      <p><sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> El trabajo de Rodr&iacute;guez (2015) fue elaborado por uno de los coautores de Guillermo y Rodriguez (2014).</p>      <p><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a> Esta es una selecci&oacute;n de las 12 referencias que pueden encontrarse en las minutas publicadas a partir de octubre de 2011.</p>      <p><sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> No es la primera vez que los resultados de una investigaci&oacute;n que tienen incidencia en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica requieren ser revisados. Por ejemplo, el trabajo de Chiquiary Ramos-Francia (2004) suger&iacute;a que la relaci&oacute;n de largo plazo entre los sectores productores de manufacturas de M&eacute;xico y Estados Unidos se hab&iacute;a debilitado significativamente por la entrada de China a la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio (OMC) y su creciente relaci&oacute;n comercial con Estados Unidos, lo cual podr&iacute;a resultar en una reducci&oacute;n permanente de los niveles de producci&oacute;n de manufacturas en M&eacute;xico. Sin embargo, posteriormente los mismos autores revisaron sus resultados utilizando una muestra de datos y pruebas estad&iacute;sticas m&aacute;s adecuadas (Chiquiar y Ramos Francia, 2008), y concluyeron que el cambio en la relaci&oacute;n de largo plazo que hab&iacute;an sugerido antes en realidad no ocurri&oacute;.</p> <hr>      <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p>Banco de M&eacute;xico. (2011). <i>Informe sobre la Inflaci&oacute;n Enero-Marzo. </i>M&eacute;xico: Banco de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327622&pid=S0120-4483201500030000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Capistr&aacute;n, C., Ibarra, R. y Ramos Francia, M. (2012). El traspaso de movimientos del tipo de cambio a los precios. Un an&aacute;lisis para la econom&iacute;a mexicana. <i>El Trimestre Econ&oacute;mico, 79</i>(4), 813-838.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327624&pid=S0120-4483201500030000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Capistr&aacute;n, C., Ibarra, R. y Ramos Francia, M. (2011). El traspaso de movimientos del tipo de cambio a los precios. Un an&aacute;lisis para la econom&iacute;a mexicana. Documento de Investigaci&oacute;n 2011-12. Banco de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327626&pid=S0120-4483201500030000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Chiquiar, D. y Ramos-Francia, M. (2004). Bilateral Trade and Business Cycle Synchronization: Evidence from Mexico and United States Manufacturing Industries. Documento de Investigaci&oacute;n 2004-5. Banco de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327628&pid=S0120-4483201500030000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Chiquiar, D. y Ramos Francia, M. (2008). A Note on Mexico and U.S. Manufacturing Industries' Long-term Relationship. Documento de Investigaci&oacute;n 2008-8. Banco de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327630&pid=S0120-4483201500030000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Choudhri, E., Faruqee, H. y Hakura, D. (2005). Explaining the exchange rate pass-through in diferent prices. <i>Journal of International Economics, 65,</i> 349-374.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327632&pid=S0120-4483201500030000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Cort&eacute;s, J. (2013). Estimaci&oacute;n del traspaso del tipo de cambio a los precios en M&eacute;xico. <i>Monetaria, 2</i>, 312-344.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327634&pid=S0120-4483201500030000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cort&eacute;s, J. (2013b). Estimaci&oacute;n del traspaso del tipo de cambio a los precios en M&eacute;xico. Documento de Investigaci&oacute;n 2013-2. Banco de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327636&pid=S0120-4483201500030000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Guillermo, S. y Rodr&iacute;guez, M. (2014). Analyzing the exchange rate pass-through in Mexico: Evidence post inflation target ing implementation. <i>Ensayos sobre Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica, </i>32(74), 18-35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327638&pid=S0120-4483201500030000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Hamilton, J. (1994). <i>Time Series Analysis. </i>New Jersey: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327640&pid=S0120-4483201500030000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Hahn E. (2003). Pass-through of External Shocks to Euro Area Inflation. European Central Bank Working Paper, 243.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327642&pid=S0120-4483201500030000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>McCarthy J. (2000). Pass-through of Exchange Rates and Import Prices to Domestic Inflation in some Industrialized Economies. Federal Reserve Bank of New York Staff Reports, 111.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327644&pid=S0120-4483201500030000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez, M. (2015). Tipo de cambio e inflaci&oacute;n en M&eacute;xico: evidencia del mecanismo de transmisi&oacute;n de precios. <i>Equilibrio Econ&oacute;mico, 11</i>(39), 41-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327646&pid=S0120-4483201500030000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Stulz, J. (2007). Exchange Rate Pass-through in Switzerland: Evidence from Vector Autorregressions. Swiss National Bank Economic Studies No. 4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327648&pid=S0120-4483201500030000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Winkelried, D. (2003). &iquest;Es asim&eacute;trico el pass-through en el Per&uacute;?: un an&aacute;lisis agregado. <i>Estudios Econ&oacute;micos, 10</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1327650&pid=S0120-4483201500030000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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