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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA IDENTIDAD DE LAS PARTES DEL ESPACIO Y EL PROBLEMA DE LA INERCIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Is space an entity in its own right or is it just a set of relations among coexisting material bodies? Leibniz and Newton argued along this line questioning the ontological status of physical space. While Leibniz was able to question the identity of the constituent points of space, Newton loaded relationism with the problem of inertia. The importance of inertial structure in this debate was recognized by Mach. His criticism of Newtonian absolute space became Einstein's relational credo. In this article, following the relevant participants of the debate, it is shown that the issue about the identity of the constituent points (parts) of space is practically irrelevant compared with the problem of the origin of inertial structure. Conveniently, I include a brief presentation of the neo-newtonian account of classical dynamics.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p align="center"><font size="4"><b>LA IDENTIDAD DE LAS PARTES DEL ESPACIO   Y EL PROBLEMA DE LA INERCIA* </b></font><sup><a href="#&dagger;" name="s&dagger;">&dagger;</a></sup></p>     <p>   <b>Favio Ernesto Cala Vitery<sup><a href="#&Dagger;" name="s&Dagger;">&Dagger;</a></sup></b></p>     <p>   Universidad Industrial de Santander (UIS)</p>     <p align="center">* Recibido Enero de 2006; aprobado Marzo de 2006.</p><hr size="1">      <p>   <b>RESUMEN</b></p>     <p>   &iquest;Es el espacio una entidad f&iacute;sica real en toda regla o se trata    simplemente de un   conjunto de relaciones entre objetos materiales coexistentes? Esta pregunta   sobre el estatus ontol&oacute;gico del espacio f&iacute;sico enfrent&oacute;    a Leibniz y Newton.   Mientras que Leibniz cuestion&oacute; la identidad de las partes del espacio,    Newton   pudo cargar a la tradici&oacute;n relacional originada en Leibniz con el problema    de la   inercia. La importancia de la estructura inercial en esta discusi&oacute;n fue    reconocida   por Mach y sus cr&iacute;ticas fueron adoptadas como una especie de credo relacional   por Einstein. De la mano de los protagonistas m&aacute;s destacados en este    debate,   se muestra que la identidad de las partes del espacio absoluto, frecuentemente   discutida en art&iacute;culos sobre el tema, es casi irrelevante al lado del    problema del   origen de la estructura inercial. Para esto incluyo una breve presentaci&oacute;n    de la   representaci&oacute;n neo-newtoniana de la din&aacute;mica cl&aacute;sica.</p>     <p>   <b>Palabras Clave</b>: Espacio, sustancialismo, relacionismo, inercia, Mach.</p><hr size="1">      <p>   <b>ABSTRACT</b></p>     <p>   Is space an entity in its own right or is it just a set of relations among coexisting   material bodies? Leibniz and Newton argued along this line questioning the   ontological status of physical space. While Leibniz was able to question the   identity of the constituent points of space, Newton loaded relationism with   the problem of inertia. The importance of inertial structure in this debate    was   recognized by Mach. His criticism of Newtonian absolute space became   Einstein&#39;s relational credo. In this article, following the relevant participants    of   the debate, it is shown that the issue about the identity of the constituent   points (parts) of space is practically irrelevant compared with the problem    of   the origin of inertial structure. Conveniently, I include a brief presentation    of   the neo-newtonian account of classical dynamics.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <b>Key words</b>: Space, substantivalism, relationism, inertia, Mach.</p><hr size="1">      <p><b><font size="3">1. Introducci&oacute;n</font></b></p>     <p>   En buena medida la f&iacute;sica moderna debe su origen al esfuerzo consistente   por encontrar la unidad formal a un problema singular. Se trata de lo que la   filosof&iacute;a natural, desde Arist&oacute;teles, entend&iacute;a como el    movimiento local. Antes   de Newton, quienes se ocuparon de estudiar el movimiento local, que   comprend&iacute;a la ca&iacute;da de los graves, las &oacute;rbitas planetarias    y las trayectorias   de proyectiles, buscaron expresar de una forma m&aacute;s o menos inteligible    lo   que significa que un cuerpo se mueva de un lugar a otro. En el fondo de la   cuesti&oacute;n siempre estuvo latente la discusi&oacute;n sobre la naturaleza    del espacio   y el tiempo. Y esta cuesti&oacute;n de fondo nos sigue ocupando.</p>     <p>   Discutiendo el asunto, Newton y Leibniz ya anticiparon que la ontolog&iacute;a   de la f&iacute;sica es un territorio de delicada labranza. Dejaron documentada    su   discusi&oacute;n al respecto en la pol&eacute;mica epistolar entre Clarke, portavoz    de   Newton, y el propio Leibniz. La tradici&oacute;n recogi&oacute; del enfrentamiento    dos   posiciones encontradas que pretend&iacute;an responder a la siguiente cuesti&oacute;n:   &iquest;Son el espacio y el tiempo entidades f&iacute;sicas reales en toda regla    o   simplemente un conjunto de relaciones entre cuerpos materiales?</p>     <p>   La herencia reciente del debate original ha denominado sustancialista a   la posici&oacute;n seg&uacute;n la cual, siguiendo a Newton, el espacio es una    entidad   f&iacute;sica que no debe su existencia a la presencia de objetos materiales    y   relacionista a la posici&oacute;n seg&uacute;n la cual, siguiendo a Leibniz,    el espacio no es   otra cosa que el conjunto de relaciones entre objetos materiales coexistentes.   Consideraciones similares sobre la naturaleza del tiempo son defendidas por   los correspondientes costados del debate.</p>     <p>   Entretanto, mientras que para el sustancialista el espacio puede ser   considerado como una especie de contenedor o recept&aacute;culo para los objetos   materiales y, en consecuencia, como el soporte universal de los fen&oacute;menos   f&iacute;sicos, para el relacionista afirmar la sustancialidad (existencia)    del espacio   parece una concesi&oacute;n metaf&iacute;sica da&ntilde;ina o un mal truco de    lenguaje. Para &eacute;l,   existen la materia y sus relaciones.</p>     <p>   Del debate original (R-S) se acostumbra afirmar que hemos aprendido   que el relacionista puede objetar, amparado en consideraciones   epistemol&oacute;gicas, la invisibilidad del espacio. &Eacute;sta lleva al sustancialista    a   afirmar la existencia de situaciones f&iacute;sicas ontol&oacute;gicamente diferentes    pero   f&iacute;sicamente (experimentalmente) indistinguibles. El espacio newtoniano   permite este tipo de cosas y, discutiblemente, esto raya en el absurdo   metaf&iacute;sico.</p>     <p>   Por otra parte, Newton y la tradici&oacute;n sustancialista pudieron desechar   esta objeci&oacute;n cargando a los relacionistas con la pesada loza de la inercia.    Y   esta no es una loza meramente epist&eacute;mica. El cambio relacional, es decir,    el   cambio en la configuraci&oacute;n relativa entre objetos materiales coexistentes    resultaba insuficiente para proveer una justificaci&oacute;n din&aacute;mica    de los efectos   inerciales.</p>     <p>   En las postrimer&iacute;as del siglo XIX, Mach, siguiendo a Leibniz, intent&oacute;   defender la interpretaci&oacute;n relacional del espacio. Esboz&oacute; un programa   relacional que permitir&iacute;a soportar la loza de la inercia. M&aacute;s    tarde en 1916,   Einstein, acu&ntilde;ando el principio de Mach, afirm&oacute; su satisfacci&oacute;n    por haber   estructurado una teor&iacute;a relacional machiana con su TGR. Hoy esta afirmaci&oacute;n   sigue siendo discutible. Y su discusi&oacute;n es anticipada en este escrito.</p>     <p>   Para esto empezar&eacute; por hacer una presentaci&oacute;n breve de los argumentos   inaugurales de sus protagonistas antes de entrar en consideraciones m&aacute;s   detalladas sobre el color que tom&oacute; el proyecto relacional en manos de    Mach.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font size="3"><b>2. Newton</b></font></p>     <p>   Inmediatamente despu&eacute;s de sus definiciones, abriendo el escolio a sus   Principia, Newton escribe:</p>     <p>   Absolute space in its own nature without relation to anything external, remains   always similar and immovable.</p>     <p>   Y, seguidamente:</p>     <p>   Absolute motion is the translation of a body from one absolute place into   another<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup> .</p>     <p>   Se ve que el escolio, para nuestro inter&eacute;s, supone la presentaci&oacute;n    inaugural   de la tesis sustancialista. En el caso de Newton &eacute;sta puede sintetizarse    as&iacute;:</p>     <p>   AN) El espacio absoluto (sustancialista) existe como una entidad en   toda regla.</p>     <p>   BN) El movimiento absoluto es real.</p>     <p>   CN) El movimiento absoluto es el movimiento con respecto al espacio   absoluto.</p>     <p>   En la din&aacute;mica de Newton, el espacio absoluto est&aacute; puesto como    un   asiento indispensable para referir el movimiento real. Pero dada la invisibilidad   del espacio absoluto, este tipo de movimientos no pueden detectarse de una   manera similar a la empleada para movimientos relativos ordinarios. Esto   es, mediante la observaci&oacute;n directa del cambio relativo entre las distancias   que separan dos -o m&aacute;s- objetos. Adem&aacute;s, Newton advierte que las    distancias relativas entre objetos materiales no sirven para distinguir si los    cuerpos   est&aacute;n en un sistema de referencia en reposo absoluto o se mueven en un   sistema inercial (un espacio relativo, utilizando su terminolog&iacute;a).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   M&aacute;s a&uacute;n, desde la mec&aacute;nica newtoniana no existen diferencias    din&aacute;micas   entre el movimiento uniforme relativo y el movimiento uniforme absoluto.   As&iacute; que, en parte para justificar su definici&oacute;n del movimiento    absoluto, Newton   remite la distinci&oacute;n entre movimientos absolutos y relativos a las causas    o   efectos respectivos. Estas causas y efectos tienen su manifestaci&oacute;n din&aacute;mica   en sistemas no inerciales. En parte por esto, Newton ha ideado su argumento   desde los experimentos del vaso en rotaci&oacute;n y el de la cuerda tensada    por   dos esferas en rotaci&oacute;n. Antes de explicarlos Newton deja clara la justificaci&oacute;n   para los mismos:</p>     <p>   The effects which distinguish absolute from relative motion are, the forces    of   receding from the axis of circular motion &#91;centrifugal&#93;. For there are no such    forces   in a circular motion purely relative, but in a true and absolute circular motion,    they   are greater or less, according to the quantity of the motion<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup> .</p>     <p>   El primer experimento, el del vaso de agua, pretende ser un experimento   real. En &eacute;ste suponemos que de una cuerda en rotaci&oacute;n pende un    vaso lleno   de agua. Las paredes del vaso comunican paulatinamente su rotaci&oacute;n al   agua hasta que &eacute;sta alcanza la misma velocidad que aquellas. Sobre la   superficie del agua, plana antes de la rotaci&oacute;n, se observa un ahuecamiento.   Las paredes del vaso y el contenido de agua giran, finalmente, al un&iacute;sono   alcanzando el reposo relativo.</p>     <p>   &iquest;D&oacute;nde reside la fuente del ahuecamiento?</p>     <p>   Este es el n&uacute;cleo del argumento ofrecido por Newton. El agua del vaso   tiende a alejarse del eje produciendo la concavidad en la superficie. Decimos   que esto sucede cuando el agua rota. Debido al reposo relativo entre el agua   y las paredes del vaso al final, cuando la concavidad es m&aacute;xima, concluimos   que la rotaci&oacute;n que produce efectos din&aacute;micos efectivos es la    rotaci&oacute;n absoluta   del vaso en el espacio (absoluto) y no la rotaci&oacute;n relativa del agua    con   respecto a su contenedor inmediato, el vaso.</p>     <p>   Aunque en la tradici&oacute;n de autores importantes como Reichembach (1957,   p.213), Nagel (1961, p. 209), y el propio Mach, el experimento del vaso fue   le&iacute;do como si con &eacute;ste Newton hubiera pretendido mostrar la existencia    del   espacio absoluto, una lectura m&aacute;s acertada de su estructura argumental   indica que Newton ten&iacute;a en mente la refutaci&oacute;n de la concepci&oacute;n    cartesiana   del movimiento cuando lo escribi&oacute;. Este es un punto defendido con claridad    por Laymon (1978) y Rynasiewicz (1995). La concepci&oacute;n cartesiana del   movimiento pasa por afirmar que el movimiento absoluto y verdadero es el   movimiento relativo a los cuerpos de la vecindad inmediata, a los cuerpos   contiguos. Al igual que en la mec&aacute;nica de Newton, en la formulaci&oacute;n   cartesiana el movimiento verdadero debe producir efectos din&aacute;micos   efectivos. Evidentemente, el experimento de Newton sirve mejor para mostrar   que su definici&oacute;n del movimiento absoluto es consistente y la cartesiana    no   lo es tanto ya que el contenedor inmediato del agua -el vaso- no parece   generar la curvatura en el agua.</p>     <p>   La estructura del argumento del vaso en rotaci&oacute;n no pretende mostrar   per se la sustancialidad del espacio absoluto.</p>     <p>   Su lectura ordenada revela, m&aacute;s bien, que si tomamos por sentada la   din&aacute;mica de Newton, el vaso funciona como un buen ejemplo para distinguir   movimientos absolutos de movimientos relativos. Es decir, si partimos ab   initio de la idea de un espacio absoluto, las definiciones de la din&aacute;mica   resultan bien sentadas y permiten una clara distinci&oacute;n entre movimientos   puramente relativos y movimientos absolutos. El movimiento absoluto est&aacute;   bien definido.</p>     <p>   El argumento no muestra, ni pretende mostrar, la imposibilidad de una   din&aacute;mica relacional ni la imposibilidad de un principio de relatividad   generalizado. Entonces, &iquest;cu&aacute;l es el problema para el relacionalista?</p>     <p>   Simplemente que la interpretaci&oacute;n tradicional sustancialista de la din&aacute;mica   de Newton funciona. Y, se esperar&iacute;a que a su costado el relacionalista   ofreciera, al menos, una din&aacute;mica relacional igual de consistente. Las   credenciales emp&iacute;ricas de la din&aacute;mica de Newton parecen haber    puesto   esta labor cuesta arriba para Leibniz, Berkeley e incluso para Mach.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   El asunto de las credenciales emp&iacute;ricas del movimiento absoluto es tratado   en el escolio por Newton en el segundo experimento rotacional.   Curiosamente, este es un experimento mental. En &eacute;ste, dos globos atados   por una cuerda, en un universo vac&iacute;o, giran en torno a su centro de gravedad   com&uacute;n generando una tensi&oacute;n en la cuerda. Newton indica c&oacute;mo    determinar   la velocidad y el sentido de la rotaci&oacute;n de los globos: aplicando fuerzas    sobre   el par de caras complementarias de los globos se puede aumentar (o disminuir)   la tensi&oacute;n de la cuerda. La misma fuerza aplicada sobre el par de caras   opuestas disminuye (o aumenta) la tensi&oacute;n. Esto, hipot&eacute;ticamente,    debe poder   hacerse en un universo vac&iacute;o o debe resultar, al menos, cuando no hay   ning&uacute;n cuerpo de referencia exterior al sistema para determinar la rotaci&oacute;n.   La conclusi&oacute;n newtoniana deber&iacute;a ser que la rotaci&oacute;n se    realiza con respecto   al espacio absoluto.</p>     <p>   La raz&oacute;n para entenderlo as&iacute;, suponiendo que el experimento funciona,   es que las distancias relativas entre los dos globos, independientemente del    cambio en la tensi&oacute;n de la cuerda, son constantes. De igual forma las    distancias   entre todas las partes materiales que componen el sistema permanecen (al   menos mientras no se presenten deformaciones) inalteradas. A partir de las   relaciones (distancias) entre las partes materiales que componen el sistema   no es posible encontrar una justificaci&oacute;n din&aacute;mica para las variaciones    en la   tensi&oacute;n de la cuerda. Desde la perspectiva relacional todas las tensiones   sucesivas corresponden a la misma configuraci&oacute;n material. En este caso    no   parece existir un criterio din&aacute;mico para distinguir el reposo, por ejemplo,    de   la rotaci&oacute;n com&uacute;n de las esferas. Por su parte Newton, cuenta    con el espacio   absoluto para justificar su distinci&oacute;n din&aacute;mica. El espacio absoluto    permite a   Newton salir de la restricci&oacute;n a las distancias entre partes materiales    del   sistema. Newton cuenta con las partes del espacio, los puntos del espacio   que persisten en el tiempo. &Eacute;stos proveen un sistema de referencia que   permite hablar incluso de la ubicaci&oacute;n de cada punto material en el espacio   en instantes distintos sin relaci&oacute;n a marcas materiales. Tiene sentido,    para   Newton, hablar de la distancia entre el punto del espacio que ocupaba un   cuerpo en este instante y el punto en el espacio ocupado por el mismo cuerpo   poco despu&eacute;s sin relaci&oacute;n a objetos exteriores.</p>     <p>   En todo caso, estas consideraciones resultaron insuficientes para Leibniz,   fundador can&oacute;nico de la tesis relacional. Seguidamente introduzco algunos   de sus argumentos m&aacute;s celebrados.</p>     <p>   <b><font size="3">3. Leibniz</font></b></p>     <p>   Los argumentos m&aacute;s conocidos utilizados por Leibniz para refutar la   sustancialidad del espacio se encuentran documentados en la correspondencia   epistolar que sostuvo con Clarke. No sin raz&oacute;n &eacute;sta es considerada    como el   Locus Classicus del debate original. All&iacute;, Leibniz defiende su tesis    relacional:</p>     <p>   AL) El espacio no es una entidad f&iacute;sica real en toda regla ("not    a   substance, or at least an absolute being"<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup> .). Para referirnos a &eacute;l    tenemos el   conjunto ordenado de relaciones entre objetos materiales coexistentes.</p>     <p>   BL) Todo movimiento es movimiento relativo entre cuerpos materiales.   Sin embargo,</p>     <p>   CL) Existe el movimiento absoluto, pero este no es un movimiento con   respecto al espacio absoluto. Es un movimiento cuya causa es intr&iacute;nseca    al   propio cuerpo en movimiento ("When the inmediate cause of the change is   in the body, that body is truly in motion."<sup><a href="#4"name="s4">4</a></sup> )</p>     <p>Los principales argumentos para AL son conocidos como los   desplazamientos de Leibniz (Leibniz shifts). En ellos se cuestiona la   sustancialidad del espacio imaginando el mundo situado en otra parte o   movi&eacute;ndose en conjunto. Por otra parte, CL suele ser omitido en las   discusiones sobre el relacionismo de Leibniz, pero es importante mencionarlo   porque una de las definiciones m&aacute;s conocidas del relacionismo afirma    lo   siguiente:</p>     <p>   R1 All motion is the relative motion of bodies, and consequently, space-time    does   not have, and cannot have, structures that support absolute quantities of motion<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup>    .</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Aunque Leibniz no deje del todo claro cu&aacute;les sean las estructuras que   soportan CL (podemos incluir, por ejemplo, la topolog&iacute;a, la simultaneidad   absoluta, la geometr&iacute;a) se ve que R1 no sintetiza fielmente el relacionismo   originario de Leibniz. En todo caso Earman concede que la doctrina de   fuerza de Leibniz amenaza la concepci&oacute;n relacional del movimiento.</p>     <p>   El estudio de la naturaleza del movimiento y su relaci&oacute;n con las estructuras   espaciotemporales es seguramente el asunto m&aacute;s importante para la   comprensi&oacute;n del debate original y su subsiguiente desarrollo. Sin embargo,   su relaci&oacute;n es m&aacute;s compleja que la enunciada en R1. &Eacute;sta    no corresponde a   la fidelidad hist&oacute;rica ni al rigor filos&oacute;fico. En TGR pueden definirse   movimientos absolutos en modelos cosmol&oacute;gicos completamente relacionales.   Tambi&eacute;n puede hacerse en presentaciones relacionales recientes de la   din&aacute;mica cl&aacute;sica (Barbour y Bertotti 1977, 1982). Por ahora centramos    la   atenci&oacute;n en los argumentos antisustancialistas originales de Leibniz.</p>     <p>   El argumento m&aacute;s famoso contra el substancialismo se origina en una   situaci&oacute;n hipot&eacute;tica planteada por Clarke. Fue Clarke quien primero    imagino   el mundo desplazado o en movimiento sin que las relaciones   espaciotemporales entre los objetos materiales que lo componen resultaran   modificadas. Esto deb&iacute;a producir situaciones ontol&oacute;gicamente distintas    que   serv&iacute;an de apoyo al substancialismo. Pero Leibniz, amparado en su Principio   de Raz&oacute;n Suficiente (PRS) y su Principio de Identidad de los Indiscernibles   (PII), revirti&oacute; el argumento a su favor. Esto fue lo que escribi&oacute;    en su tercera   carta:</p>     <p>   I say then that, if space was an absolute being, there would something happen    for   which it be impossible there should be sufficient reason. Which is against my   axiom. And I prove it thus. Space is something absolutely uniform; and, without   the things placed in it, one point of space does not differ in any respect whatsoever   from another point of space. Now from hence it follows, (supposing space to    be something in itself, besides the order of bodies among themselves,) that    &#39;tis   impossible there should be a reason why God, preserving the same situations    of   bodies among themselves, should have placed them in space after one certain   particular manner, and not otherwise; why everything was not placed quite the   contrary way, for instance, by changing East into West. But if space is nothing    else,   but that order or relation; and is nothing at all without bodies, but the possibility    of   placing them; then those two states, the one such as it now is, the other supposed   to be quite the contrary way, would not at all differ from one another. Their   difference therefore is only to be found in our chimerical supposition of the    reality   of space itself. But in truth the one would exactly be the same thing as the    other,   they being absolutely indiscernible; and consequently there is no room to enquire   after a reason of the preference of the one to the other<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup>.</p>     <p>   El argumento de Leibniz se apoya en la suposici&oacute;n de que PSR y PII son   principios filos&oacute;ficamente fuertes. Esto puede resultar objetable en    la filosof&iacute;a   reciente. El primer principio es un principio de orientaci&oacute;n teol&oacute;gica    que   puede tener una interpretaci&oacute;n causal: Como Dios no tiene ninguna raz&oacute;n   para producir mundos distintos indistinguibles, a cada diferencia actual   observada en el mundo real debe corresponder una diferencia en la   disposici&oacute;n original del mundo. Disposiciones distintas del mundo deben   producir mundos actuales diferenciables. Por esto se dice que PSR est&aacute;   conectado con PII. Este &uacute;ltimo afirma que hablar de situaciones del mundo   ontol&oacute;gicamente distintas pero indistinguibles no tiene sentido. En todo    caso   PII tiene algo m&aacute;s de repercusi&oacute;n si el criterio de indistinguibilidad    se entiende   en t&eacute;rminos de indiscernibilidad emp&iacute;rica. En este caso el principio    tiene   implicaciones f&iacute;sicas y se dice que su aplicaci&oacute;n funciona como    una especie   de cura preventiva para desaciertos metaf&iacute;sicos en nuestras teor&iacute;as    f&iacute;sicas.</p>     <p>   Con PII, Leibniz cuestion&oacute; la identidad de los puntos del espacio. La   persistencia, o identidad, de los puntos del espacio invisible a trav&eacute;s    del   tiempo proporcion&oacute; a Newton un sistema de referencia universal que, en   principio, permiti&oacute; una definici&oacute;n s&oacute;lida del movimiento    absoluto. Pero Leibniz   advierte que si el mundo estuviera en otra parte esta identidad producir&iacute;a   situaciones ontol&oacute;gicamente redundantes y esto, al parecer, es una carga   metaf&iacute;sica innecesaria. La identidad de los puntos del espacio es, pues,    un   atributo exclusivo de la tesis sustancialista. Su rechazo obedece a un principio   cuya motivaci&oacute;n es estrictamente relacional, pero que algunas formas    de   substancialismo reciente han adoptado. Sobre esto se volver&aacute; m&aacute;s    adelante.</p>     <p>   En la tercera carta a Clarke, PRS y PII son utilizados por Leibniz para   refutar el espacio sustancialista imaginando, como Clarke, el mundo material   en &#39;otra parte&#39; o invertido del este hacia el oeste. Este desplazamiento   imaginario es acompa&ntilde;ado por otro en el que Leibniz, como Clarke, se    imagina un mundo material movi&eacute;ndose en conjunto sin que las relaciones   espaciotemporales entre sus partes materiales se vean alteradas. Al respecto   Leibniz escribi&oacute;:</p>     <p>   In order to prove that space without bodies, is an absolute reality; the author   &#91;Clarke&#93; objected, that a finite material universe might move forward in space.    I   answered, it does not appear reasonable that the material universe should be    finite;   and, though we should suppose it to be finite, yet &#39;tis unreasonable it    should have   motion in any otherwise, than as its parts change their situation among themselves;   because such a motion would produce no change that could be observed, and would   be without design<sup><a href="#7" name="s7">7</a></sup> .</p>     <p>   Sin embargo, dada la relatividad galileana, el argumento funciona contra   el espacio sustancialista de Newton-Clarke, si imaginamos que el mundo   material se mueve en conjunto con &#39;otra velocidad absoluta&#39;. Pero    en este   caso es cierto que Newton era muy consciente de la imposibilidad para   proporcionar efectos din&aacute;micos que permitieran distinguir entre diversas   velocidades absolutas, al igual que entre diversas posiciones absolutas. S&oacute;lo   las aceleraciones absolutas generan efectos din&aacute;micos. El asunto es que    la   relatividad de Galileo permite transformaciones que conectan sistemas   inerciales emp&iacute;ricamente indistinguibles, que presumiblemente instancian   distintos conjuntos de puntos del espacio absoluto. As&iacute; que, como hemos   visto, la distinci&oacute;n entre movimientos relativos o aparentes y movimientos   verdaderos o absolutos es tratada por Newton pasando de sistemas inerciales   a sistemas de referencia no inerciales. En estos &uacute;ltimos se producen    efectos   inerciales observables, como las fuerzas centr&iacute;fugas en el agua del vaso    en   rotaci&oacute;n o la tensi&oacute;n en la cuerda que une las dos esferas, sin    que se produzcan   las correspondientes variaciones espaciotemporales entre las partes   materiales esperadas por el relacionalista.</p>     <p>   La persistencia de los puntos del espacio a trav&eacute;s del tiempo permiti&oacute;    a   Newton ampliar el conjunto de relaciones (distancias) entre puntos materiales   coexistentes (simult&aacute;neos) al conjunto de relaciones entre puntos espaciales   en instantes distintos. El rechazo a la identidad de los puntos espaciales deja   para el relacionista el problema abierto de la justificaci&oacute;n relacional    de la   inercia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Tomando por sentada la din&aacute;mica de Newton, PII no puede ser extendido   arbitrariamente de la identidad entre sistemas de referencia inerciales a la   identidad entre sistemas de referencia arbitrarios. Esto porque la din&aacute;mica   de Newton no comporta un principio de relatividad generalizado (PRG).   Leibniz estaba convencido de que en la din&aacute;mica PRG ser&iacute;a comprensible,    pero al no dejar alguna justificaci&oacute;n relacional para la inercia, sus    ideas se   quedaron en una mera declaraci&oacute;n de intenciones. Su equivalencia de las   hip&oacute;tesis suele ser tomada como el enunciado germinal de PRG. Cierro   esta secci&oacute;n con un cita suya al respecto antes de pasar a las consideraciones   relacionales de Mach quien, como es sabido, tuvo algo que decir sobre el   asunto pendiente de la inercia. Leo a Leibniz de una carta dirigida a Huygens   fechada en junio de 1694:</p>     <p>   Mr. Newton recognizes the equivalence of hypotheses in the case of   rectilinear motions; but in respect of the circular ones, he believes that the   effort of circulating bodies to increase their distance from the centre or axis   of circulation manifests their absolute motion. But I have reasons that   make me believe that nothing breaks the general law of equivalence<sup><a href="#8" name="s8">8</a></sup> .</p>     <p>   <font size="3"><b>4. Sustancialismo Sofisticado en el Espacio-Tiempo Neo-   Newtoniano</b></font></p>     <p>   En s&iacute;ntesis, del debate original nos quedamos con la ense&ntilde;anza    de que la   principal objeci&oacute;n relacional a Newton proviene de la creencia, ya superada,   pero com&uacute;nmente compartida incluso hasta los d&iacute;as de Poincar&eacute;,    de que el   movimiento absoluto es necesariamente movimiento con respecto al espacio   absoluto (CN). Esto llev&oacute; a Newton a insistir en la realidad del reposo    absoluto   y de la velocidad absoluta. En suma, en la realidad de la persistente identidad   de los puntos del espacio absoluto a trav&eacute;s del tiempo. Pero la relatividad   galileana de su propia din&aacute;mica, lo dejaba presumiblemente en un lugar   inc&oacute;modo ya que en el caso de movimientos inerciales, Leibniz pudo objetar,   v&iacute;a PII, que dada la equivalencia de las hip&oacute;tesis este tipo de    movimientos   no produc&iacute;a efectos observables. La cr&iacute;tica de Leibniz parece    casi   incontrovertible al nivel cinem&aacute;tico pero Newton ten&iacute;a todo la    fuerza de su   din&aacute;mica para cargar al relacionalismo cl&aacute;sico con la loza de    la inercia.</p>     <p>   En todo caso, hist&oacute;ricamente, la din&aacute;mica newtoniana preserv&oacute;    su   interpretaci&oacute;n sustancialista. No existen, que yo sepa, figuras importantes   que hayan defendido alg&uacute;n tipo de relacionalismo newtoniano sin que esto   suponga enredadas maniobras instrumentalistas. El relacionalismo cl&aacute;sico   estaba a la espera de una teor&iacute;a de principios relacionales, fundada    desde su   propia filosof&iacute;a. Leibniz entretuvo su propia definici&oacute;n de fuerza    y, por tanto,   su propia din&aacute;mica pero la contundencia de la din&aacute;mica newtoniana    eclips&oacute;   cualquier ontolog&iacute;a alternativa.</p>     <p>   Dejando a un lado la lealtad hist&oacute;rica al debate original, existe, sin    embargo,   una alternativa filos&oacute;ficamente relevante que ha sido publicitada como    la mejor forma de presentar la din&aacute;mica de Newton. Se trata de la presentaci&oacute;n   neo-newtoniana de la din&aacute;mica cl&aacute;sica. En &eacute;sta se sustituye    el espacio   absoluto por el espaciotiempo neo-newtoniano. El t&eacute;rmino es de Sklar    (1976).   Este espaciotiempo tiene todas las estructuras necesarias para definir la   aceleraci&oacute;n absoluta sin relaci&oacute;n a los puntos del espacio absoluto,    es decir,   tiene una estructura af&iacute;n (inercial) a trav&eacute;s de todo el espaciotiempo.    Tambi&eacute;n   absorbe la estructura m&eacute;trica absoluta newtoniana aunque solamente sobre   cada plano de simultaneidad absoluta. Aqu&iacute; el asunto de inter&eacute;s    es que en el   espaciotiempo neo-newtoniano existen las aceleraciones absolutas, pero el   reposo y la velocidad absoluta son removidas. As&iacute; que el sustancialista    puede   consistentemente escapar de las objeciones planteadas por los mundos   desplazados de Leibniz. Las objeciones cinem&aacute;ticas relacionalistas no   funcionan en la representaci&oacute;n neo-newtoniana.</p>     <p>   Para esto, al igual que hiciera inicialmente Leibniz para rebatir a Clarke,   ahora el sustancialista neo-newtoniano puede revertir los argumentos   relacionales. Lo hace adoptando una nueva forma de sustancialismo: El   substancialismo sofisticado. Esta forma de sustancialismo toma PII como   suyo y, al igual que el relacionista leibniziano, rechaza la identidad de los   puntos del espacio. En este caso la sustancialidad del espacio ya no est&aacute;   dada por la identidad de los puntos del espacio sino por la existencia de   estructuras espaciotemporales que permiten definir el movimiento sin relaci&oacute;n   a objeto material alguno. Este tipo de estructuras, como la inercia codificada   en la conexi&oacute;n af&iacute;n, al no depender de fuentes materiales, son    tomadas como   cualidades intr&iacute;nsecas de un espacio-tiempo real.</p>     <p>   La implementaci&oacute;n del principio de identidad de los indiscernibles (PII)   en el contexto neo-newtoniano simplemente requiere una interpretaci&oacute;n   pasiva de las transformaciones de Galileo (en general de las transformaciones   correspondientes al grupo de simetr&iacute;a de la teor&iacute;a). Esto es,    las   transformaciones que permiten el paso de un sistema inercial a otro, deben   ser interpretadas como representaciones distintas de una misma situaci&oacute;n   f&iacute;sica. Las transformaciones no generan mundos desplazados en el espacio,   s&oacute;lo descripciones distintas de un mismo mundo. La identidad de los puntos   del espacio es suprimida y, consecuentemente, la redundancia ontol&oacute;gica    es   reemplazada por una multiplicidad de representaciones posibles de una misma   situaci&oacute;n f&iacute;sica.</p>     <p>   Como consecuencia de lo anterior, el sustancialismo sofisticado en el   espaciotiempo neo-newtoniano puede sintetizarse as&iacute;:</p>     <p>   An) El espacio es una entidad f&iacute;sica en toda regla (sustancialismo).   Bn) El movimiento absoluto est&aacute; bien definido y es real.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cn) El movimiento absoluto no es movimiento con respecto al espacio   absoluto (negaci&oacute;n de identidad de los puntos del espacio), sino que    est&aacute;   definido con respecto a la familia de sistemas inerciales o conexi&oacute;n    af&iacute;n (&weierp;).</p>     <p>   Si el espacio newtoniano resultaba hostil para el relacionista, a pesar de   las objeciones cinem&aacute;ticas, el espaciotiempo neo-newtoniano resulta a&uacute;n   m&aacute;s. Los mundos desplazados de Leibniz se congelan en el espacio neonewtoniano.</p>     <p>   En todo caso el salto de la perspectiva espacial tridimensional a la   perspectiva tetradimensional espaciotemporal permite al relacionista pasar   de una ontolog&iacute;a de part&iacute;culas a una ontolog&iacute;a de eventos    (coincidencias   espaciotemporales) pero en este caso una definici&oacute;n presumiblemente   aceptable de la inercia pasa nuevamente por elaborar complicadas maniobras   instrumentalistas que, en general, suponen cierto tipo de inmersi&oacute;n en    el   espaciotiempo sustancialista. Un camino dif&iacute;cil que casi nadie est&aacute;    dispuesto   a tomar en este contexto.</p>     <p>   Seguidamente, continuamos con las ideas relacionales de Mach. &Eacute;stas   tienen implicaciones ontol&oacute;gicas importantes.</p>     <p>   <font size="3"><b>5. Mach</b></font></p>     <p>   Cuando Mach escribi&oacute; su Science of Mechanics (1883), pretendi&oacute;    en   parte curar la mec&aacute;nica de lagunas metaf&iacute;sicas. Se detuvo en el    problema   del espacio, el tiempo y el movimiento. Para Mach, dada la invisibilidad del   espacio (y el tiempo), &eacute;ste no aparece en nuestra experiencia. Por   consiguiente, cualquier referencia al mismo es, presumiblemente, una   concesi&oacute;n metaf&iacute;sica innecesaria. En breve, el movimiento no debe    referirse   al espacio (absoluto).</p>     <p>   En todo caso, existe una cierta ambig&uuml;edad en la lectura de la conocida   cr&iacute;tica de Mach a las nociones de espacio, tiempo y movimiento absolutos   de Newton. &Eacute;sta proviene de la tensi&oacute;n entre sus objeciones epistemol&oacute;gicas   y las implicaciones ontol&oacute;gicas de su celebrada soluci&oacute;n relacional    al problema   de la inercia.</p>     <p>   La epistemolog&iacute;a de Mach define a la ciencia como un sistema econ&oacute;mico   de relaciones que permiten describir la experiencia. La mejor ciencia es,   pues, la m&aacute;s econ&oacute;mica. Desde esta perspectiva pareciera que la    ciencia   debiera conformarse con salvar econ&oacute;micamente las apariencias. Al entrar   en consideraciones ontol&oacute;gicas se correr&iacute;a el riesgo de permitir    nociones   metaf&iacute;sicas en nuestras teor&iacute;as cient&iacute;ficas.</p>     <p>   Tal vez a Newton le hubiera bastado con no referirse al espacio (y el   tiempo) como una entidad f&iacute;sica real en toda regla. Al fin y al cabo    su din&aacute;mica   parec&iacute;a salvar las apariencias. Este tipo de interpretaci&oacute;n fenomenol&oacute;gica    de tinte instrumentalista fue recogido por algunos fil&oacute;sofos positivistas    que   vieron en Mach a su discutible precursor.</p>     <p>   En esta l&iacute;nea argumental, podemos a leer a Mach cuestionando el   movimiento inercial:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   When we say a body preserves unchanged its direction and velocity in space,    our   assertion is nothing more or less than an abbreviated reference to the entire    universe<sup><a href="#9" name="s9">9</a></sup> .</p>     <p>   Mach estaba reclamando una lectura inteligible del movimiento inercial.   La primera ley, la ley de la inercia, permite pensar un cuerpo &uacute;nico   abandonado a s&iacute; mismo, movi&eacute;ndose rectil&iacute;neamente en un    espacio vac&iacute;o y   sin relaci&oacute;n a nada (material). En este contexto, la ley de la inercia    salva   econ&oacute;micamente las apariencias. Pero pasar de ah&iacute; a asegurar la   sustancialidad (existencia) del espacio es seg&uacute;n &eacute;l, un atavismo    medieval.   Pura metaf&iacute;sica ociosa. En su lugar, parece bastar con que la referencia    al   espacio sea sustituida por la referencia al universo material. En suma, con   referir las familias de sistemas inerciales emp&iacute;ricos al conjunto de    la materia   estelar. Este fue un camino seguido por algunos pre-relativistas de finales   del siglo XIX.</p>     <p>   De cualquier forma esto no es del todo ajustado porque si bien la ley de   la inercia - y en general la estructura inercial de la din&aacute;mica newtoniana-    se   antoja como una buena descripci&oacute;n econ&oacute;mica y aunque su propia   epistemolog&iacute;a se incline hacia este tipo de fenomenolog&iacute;a del    mundo f&iacute;sico,   Mach no parece conforme con la forma en que la inercia newtoniana salva   las apariencias. Esta es la fuente de la tensi&oacute;n entre su epistemolog&iacute;a    y su   intento por hacer inteligible una ontolog&iacute;a relacional de la din&aacute;mica    cl&aacute;sica.</p>     <p>   Por esto, para proveer una explicaci&oacute;n de la inercia, Mach no se limit&oacute;    a   reclamar que el fondo espacial fuera sustituido por un conjunto apropiado de   estrellas fijas, de materia estelar distante, o de puntos materiales para referir   apropiadamente la inercia. En este caso los puntos materiales simplemente   servir&iacute;an para sustituir a los puntos del espacio en su funci&oacute;n    como marcas   o r&oacute;tulos (coordenadas) para referir el movimiento. La din&aacute;mica    newtoniana   quedar&iacute;a pr&aacute;cticamente inalterada, bien pod&iacute;an las estrellas    fijas estar   amarradas al espacio absoluto, pero nos ahorrar&iacute;amos el malestar de hablar   del espacio como si fuera una entidad real. En su lugar Mach, en su pertinente   discusi&oacute;n del experimento del vaso de Newton, reclam&oacute; una funci&oacute;n    din&aacute;mica   para la materia en el estudio de la inercia. Su argumento es popular y   constituye el primer intento -instrumentalismo aparte- de remover, con una   interpretaci&oacute;n relacional, la pesada loza de la inercia puesta por la    interpretaci&oacute;n convencional sustancialista newtoniana (o neo-newtoniana)   en la din&aacute;mica cl&aacute;sica.</p>     <p>   Sobre este asunto Mach ya anticipaba alguna pista en 1872, en su History   and Root of the Principle of the Conservation of Energy, cuando refiri&eacute;ndose   a la ley de la inercia se pregunt&oacute;:</p>     <p>   Now what share has every mass in the determination of direction and velocity    of   the law of inertia?<sup><a href="#10" name="s10">10</a></sup></p>     <p>   Esto para la ley de la inercia, pero su &#39;soluci&oacute;n&#39; general    al problema de   los efectos inerciales, al problema id&eacute;ntico de la inercia de un cuerpo    cuando   &eacute;ste se acelera, fue conocida a&ntilde;os m&aacute;s tarde en su History    of Mechanics   (1883). En un pasaje bien conocido, refiri&eacute;ndose al experimento del vaso    de   Newton, escribi&oacute; lo siguiente:</p>     <p>   Newton&#39;s experiment with the rotating vessel of water simply informs us,    that   the relative rotation of the water with respect to the sides of the vessel produces   no noticeable centrifugal forces, but that such forces are produced by its relative   rotation with respect to the mass of the earth and the other celestial bodies.    No   one is competent to say how the experiment would turn out if the sides of the   vessel increased in thickness and mass till they were ultimately several leagues   thick. The one experiment only lies before us, and our business is, to bring    it into   accord with other facts known to us, and not with the arbitrary fictions of    our   imagination.<sup><a href="#11" name="s11">11</a></sup></p>     <p>   Mach hab&iacute;a le&iacute;do el experimento del vaso de Newton en el ambiente   vac&iacute;o de las esferas atadas por una cuerda. A&uacute;n as&iacute;, su    cr&iacute;tica funciona. La   tradici&oacute;n newtoniana se hab&iacute;a servido del espacio para sentar    la inercia y   definir el movimiento absoluto. La idea de Mach era que, al igual que las   dem&aacute;s fuerzas, las fuerzas inerciales deb&iacute;an originarse en alg&uacute;n    tipo de   interacci&oacute;n entre cuerpos materiales. En este caso de la interacci&oacute;n    de la   materia inmediata con el conjunto de la materia estelar. De esta forma se   pod&iacute;a romper el aparente v&iacute;nculo causal que amarraba la inercia    a la   sustancialidad del espacio.</p>     <p>   Para Mach, se ha dicho, no bastaba con utilizar la tierra y las estrellas   distantes como marcas para referir el movimiento inercial y, por tanto, definir   los sistemas inerciales en los cuales las fuerzas inerciales -como la fuerza   centr&iacute;fuga- no aparecen. Toda esta materia estelar deber&iacute;a, adem&aacute;s,    originar   las fuerzas inerciales. En este sentido la idea de Mach es que podemos explicar    los efectos din&aacute;micos de la aceleraci&oacute;n absoluta en t&eacute;rminos    de   aceleraciones relativas con respecto a la distribuci&oacute;n total de materia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   La concavidad del agua en el vaso de Newton debe aparecer indistintamente   si rotamos el universo alrededor del vaso o si rotamos el vaso, al fin y al    cabo   el universo nos ha sido dado una vez y para siempre con el conjunto de relaciones   entre sus partes materiales. Uno y otro caso son dos formas de bautizar el   mismo movimiento relativo. Esto da algo que pensar. Uno puede intentar   imaginarse el universo rotando y preguntar: &iquest;Surgir&aacute;n fuerzas    centr&iacute;fugas?</p>     <p>   &iquest;Puede, entonces, funcionar un argumento similar al de los mundos desplazados   de Leibniz pero si, en su lugar, imaginamos un par de universos materiales,    con   el conjunto de relaciones (distancias) id&eacute;nticas entre sus partes, uno    en rotaci&oacute;n   y el otro no?</p>     <p>   &iquest;Se producir&iacute;an en este caso situaciones ontol&oacute;gicamente    distintas pero   f&iacute;sicamente indistinguibles? Y, en el esp&iacute;ritu relacional, &iquest;tienen    sentido este   tipo de preguntas? Si el universo rota, &iquest;rota con respecto a qu&eacute;?</p>     <p>   Newton ten&iacute;a un asiento din&aacute;mico en el espacio absoluto para distinguir   las rotaciones relativas de las rotaciones absolutas y en general para distinguir   movimientos aparentes de movimientos reales. Ten&iacute;a las fuerzas centr&iacute;fugas   -y en general el conjunto de fuerzas inerciales-, pero Mach conjetura lo   siguiente (Mach &#91;1883&#93; 1989, p. 284):</p>     <p>   The principles of mechanics can, indeed be so conceived, that even for relative   rotations centrifugal forces arise<sup><a href="#12" name="s12">12</a></sup> .</p>     <p>   La din&aacute;mica newtoniana no predice este tipo de efectos inerciales (fuerza   centr&iacute;fuga) para movimientos puramente relativos. En realidad Mach estaba   legando un desaf&iacute;o importante a sus seguidores: la edificaci&oacute;n    de una nueva   din&aacute;mica levantada sobre principios relacionales. Este reto fue en parte   asumido por Einstein. Este asunto ser&aacute; objeto de un estudio complementario.   Aqu&iacute;, para cerrar, resultar&aacute; conveniente sintetizar el relacionismo    de Mach   de la siguiente manera:</p>     <p>   AM) El espacio (absoluto) no es una entidad en toda regla, es una   abstracci&oacute;n a partir de las relaciones entre todas las cosas.   BM) Todo movimiento es movimiento entre en cuerpos materiales. Incluso   el movimiento no inercial.</p>     <p>   CM) El conjunto de la materia estelar, no el espacio absoluto, determina   la estructura inercial (sistemas inerciales+fuerzas inerciales).</p>     <p><font size="3"><b>6. Conclusi&oacute;n</b></font></p>     <p>   El debate R-S, est&aacute; conectado al problema de la inteligibilidad del   movimiento. A diferencia de Leibniz, Mach hab&iacute;a reconocido que la estructura   inercial de la din&aacute;mica permit&iacute;a una lectura inteligible del movimiento    local   de un cuerpo. &iquest;Puede Concebirse el movimiento de un cuerpo en relaci&oacute;n   &uacute;nica con el espacio (CN)? O, por el contrario, &iquest;Una interpretaci&oacute;n    del   movimiento de un cuerpo s&oacute;lo resulta acertada en relaci&oacute;n a otros    cuerpos   materiales (BM)?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Respondiendo a esta cuesti&oacute;n, Newton no hab&iacute;a podido escoger los    puntos   del espacio que serv&iacute;an para dibujar las trayectorias verdaderas de los    cuerpos   en movimiento. En su lugar ten&iacute;a toda una familia de sistemas inerciales   equivalentes que permit&iacute;an distinguir movimientos verdaderos de aparentes.   Por su parte, Mach no conoc&iacute;a la interpretaci&oacute;n neo-newtoniana    de la   din&aacute;mica cl&aacute;sica, pero acertadamente hab&iacute;a trasladado la    disputa sobre la   sustancialidad del espacio de la vieja cuesti&oacute;n por la identidad de las    partes   (puntos) del espacio, a la cuesti&oacute;n por el origen de la estructura inercial.   Otras estructuras espaciotemporales no fueron puestas en discusi&oacute;n. En   todo caso, hist&oacute;rica e intuitivamente, queda la impresi&oacute;n de que    la mejor   forma de sustancialismo deber&iacute;a ser la que afirma la identidad de las    partes   del espacio, pero en vista de que el problema hermano de la inteligibilidad   del movimiento puede prescindir de ella, con Mach quedaba claro que la   existencia del espacio estaba signada por su estructura inercial. La v&iacute;a    de   escape a este tipo de sustancialismo no era otra que una formulaci&oacute;n    relacional   de la inercia (CM). La idea fue recogida por Einstein.</p>     <p>   Fue tal su impresi&oacute;n hacia la idea original de Ernst Mach de atar la   estructura inercial a la materia estelar que a esta conexi&oacute;n causal entre   inercia y materia termin&oacute; por bautizarla, en el contexto de la Teor&iacute;a    General   de la Relatividad, como el Principio de Mach (1918). Y es que Einstein, al   concebir su pretendida extensi&oacute;n del principio restringido de la relatividad   para cubrir cualquier tipo de movimientos, daba por sentado que &eacute;sto    supon&iacute;a   la incorporaci&oacute;n natural de las ideas de Mach sobre el origen de la inercia    en   su nueva teor&iacute;a de gravitaci&oacute;n (TGR). No obstante, entre lo propuesto    por   Mach y lo hecho, finalmente, por Einstein hay diferencias importantes.</p>     <p>   El consenso m&aacute;s generalizado afirma que Einstein fracas&oacute; en su    intento   por instalar el principio de Mach en su teor&iacute;a general de la relatividad.    La   interpretaci&oacute;n de TGR sigue siendo discutida, pero a&uacute;n as&iacute;    la interpretaci&oacute;n   m&aacute;s consensuada toma esta teor&iacute;a por una teor&iacute;a sustancialista    sobre el   espaciotiempo. Mi opini&oacute;n es contraria a lo anterior. Pero un tratamiento   razonable del tema obliga a repasar el propio calvario de Einstein en su   intento de concebir una teor&iacute;a de gravitaci&oacute;n relacional machiana.    Esto &uacute;ltimo   se propone para un estudio ulterior.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><sup><a href="#s&dagger;" name="&dagger;">&dagger;</a></sup> Este escrito hace parte de la investigaci&oacute;n que vengo adelantando    sobre interpretaci&oacute;n del   espaciotiempo en el contexto de la Teor&iacute;a General de la Relatividad.    Aqu&iacute; se repasa el origen   hist&oacute;rico de la discusi&oacute;n y se establecen los preceptos filos&oacute;ficos    que tensionan buena parte   de la discusi&oacute;n actual.</p>     <p>   <sup><a href="#s&Dagger;" name="&Dagger;">&Dagger; </a></sup>Deseo agradecer al doctor Carl Hoefer del departamento de filosof&iacute;a    de la Universidad   Aut&oacute;noma de Barcelona (UAB), por su atenta lectura comentada de este    art&iacute;culo.</p>     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> Newton, &#91;1687&#93; (1934) p. 6-7.</p>     <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup> Ib&iacute;d., p. 9.</p>     <p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup> Alexander &#91;1984&#93;, p. 21.</p>     <p>   <sup><a href="#s4" name="4">4</a></sup> Ib&iacute;d., p.74</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s5" name="5">5</a></sup> Earman, &#91;1989&#93;, p.12.</p>     <p><sup><a href="#s6" name="6">6</a></sup> Alexander &#91;1984&#93;, p. 26</p>     <p><sup><a href="#s7" name="7">7</a></sup> Ib&iacute;d.</p>     <p><sup><a href="#s8" name="8">8</a></sup> Huygens &#91;1905&#93;, p. 645.</p>     <p><sup><a href="#s9" name="9">9</a></sup> Mach, &#91;1883&#93; 1960, p. 279</p>     <p><sup><a href="#s10" name="10">10</a></sup> Mach &#91;1872&#93;, p. 63.</p>     <p>   <sup><a href="#s11" name="11">11</a></sup> Mach, &#91;1883&#93; 1960, p. 284.</p>     <p><sup><a href="#s12" name="12">12</a></sup> Ib&iacute;d.</p> <hr size="1">     <p><font size="3"><b>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     <!-- ref --><p>   Alexander, H.G.(ed) &#91;1956&#93;: The Leibniz Clarke-Correspondance (1717). Manchester   University Press. Manchester.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-4688200600010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Barbour, J.B., y Bertotti, B. &#91;1977&#93;: "Gravity and Inertia in a Machian    Framework". Il   Nuovo Cimento B., 38, pp. 1-27.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-4688200600010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   _______ &#91;1982&#93;: "Mach&#39;s principle and the Structure of Dynamical    Theories".   Proceedings of the Royal Society. 38, pp. 295-306.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-4688200600010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Earman, J. &#91;1989&#93;: World Enough and Space-Time. MIT Press. Cambridge,   Massachusetts.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-4688200600010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Einstein, A.&#91;1918&#93;: "Prinzipielles zur allgemeinen Relativit&auml;tstheorie".    Annalen der   Physik.55, pp. 241-244.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-4688200600010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Laymon, R.&#91;1978&#93;: "Newton&#39;s Bucket Experiment", Journal of    the History of   Philosophy}, 16 ,pp 399-413.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-4688200600010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Mach, E. &#91;1872&#93;: History and Root of the Principle of the Conservaton of Energy.   Trad. de E.B. Jordain. Open Court. Chicago, Illinois. 1911.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-4688200600010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   _______ &#91;1883&#93;: The Science of Mechanics. Trad. de T.J Mc Cormack. Open Court.   La Salle,Illinois. 1960.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-4688200600010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Nagel, E. &#91;1961&#93;: The Structure of Science. Harcourt, Brace and World. New York.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-4688200600010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Newton, I. &#91;1686&#93; Mathematical Principles of Natural Philosophy. Trad. de A.   Motte(1729). University of Califoria Press. Berkeley. 1934.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-4688200600010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Reichembach, H. &#91;1957&#93;: Space and Time. Dover. 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Berkeley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0120-4688200600010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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