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<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[JEAN-FRANÇOIS MATTÉI (Coordonné par) Heidegger, l&rsquo;énigme de l&rsquo;être]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p align="center"><font size="4"><b>JEAN-FRAN&Ccedil;OIS MATT&Eacute;I (Coordonn&eacute;    par)   Heidegger, l&#39;&eacute;nigme de l&#39;&ecirc;tre   Paris, 2004, PUF, Collection D&eacute;bats Philosophiques, 157 p&aacute;ginas</b></font></p>     <p>   <b>Marie Agostini<sup><a href="#*" name="s*">*</a></sup></b></p>     <p>   Universit&eacute; de Provence Aix-Marseille I</p><hr size="1">      <p>   Antes de presentar brevemente, en el Avant-Propos, el tema de cada   uno de los cinco textos reunidos en esta obra, Jean-Fran&ccedil;ois Matt&eacute;i    recuerda   que en &iquest;Qu&eacute; significa pensar? Heidegger establece la paradoja    de la   b&uacute;squeda del ser, que aparece como un pedido de lo &#39;Mismo&#39;,    pero que en   realidad s&oacute;lo puede ser satisfecho a partir de acercamientos m&uacute;ltiples.    De   este modo, cada uno de los cinco autores se compromete con una v&iacute;a   diferente, a fin de establecer, por un lado, la necesidad de un acercamiento   fenomenol&oacute;gico -y no sem&aacute;ntico- a la cuesti&oacute;n del ser;    y por otro, para   revelar los m&uacute;ltiples rostros del ser.</p>     <p>   En el texto titulado "Les d&eacute;rives et la garde de l&#39;&ecirc;tre",    Pierre Aubenque   se interesa primero por un enfoque sem&aacute;ntico del verbo ser y recuerda    as&iacute;   la concepci&oacute;n heideggeriana de la raigambre de la metaf&iacute;sica en    la lengua   griega. El acercamiento ling&uuml;&iacute;stico que caracteriza el pensamiento    metaf&iacute;sico   desde Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles, no permite evitar la sorpresa frente    a la pregunta   por el ser; es preciso comprender tambi&eacute;n la historia del ser como historia   del olvido del ser mismo. La respuesta heideggeriana al problema del ser   consiste, seg&uacute;n P. Aubenque, en una superaci&oacute;n de esta definici&oacute;n    tradicional   de la metaf&iacute;sica a trav&eacute;s del pensamiento del ser como &#39;Ereignis&#39;.    &#39;Ereignis&#39;   es el otro nombre del ser definido como "evento apropiador", es    decir,   apropiaci&oacute;n rec&iacute;proca del hombre por el ser y del ser por el hombre    (Identit&auml;t   und Differenz). El pensamiento del &#39;Ereignis&#39; hace aparecer la ligaz&oacute;n   estrecha entre el hombre y el ser: el ser tiene necesidad del hombre, sin el   cual queda como una "potencialit&eacute; inarticul&eacute;e", para    retomar la expresi&oacute;n   de P. Aubenque. El autor concluye entonces, sobre la doble funci&oacute;n del    ser: </p>     <p>por una parte, indica la "tarea hermen&eacute;utica de nuestro destino",    es decir, el   Dasein debe interpretar la historia del ser, pues ella no ser&iacute;a menos    la historia   de su olvido que la historia de su manifestaci&oacute;n &#39;ambigua&#39;    (Nietzsche, II).   La tarea hermen&eacute;utica tiene entonces por objetivo el conocimiento de    la   ambig&uuml;edad del ser. Por otra parte, el ser tendr&iacute;a una funci&oacute;n    &#39;prospectiva&#39;,   emparent&aacute;ndose con la obligaci&oacute;n moral de una autosuperaci&oacute;n.    Eso significa   que, seg&uacute;n P. Aubenque, la humanidad recibe el cuidado del ser y esta   responsabilidad moral es constitutiva del ser mismo del Dasein. &iquest;Ser    y moral   ser&iacute;an, entonces, una sola cosa? Lamentablemente esta &uacute;ltima problem&aacute;tica   s&oacute;lo es esquematizada aqu&iacute;. Adem&aacute;s, los breves y m&uacute;ltiples    abordajes de   diferentes problem&aacute;ticas heideggerianas a veces hacen perder de vista    la   progresi&oacute;n general de la reflexi&oacute;n.</p>     <p>   Despu&eacute;s de haber constatado el olvido de la primac&iacute;a de la pregunta    por   el ser, por parte de la tradici&oacute;n fenomenista post-heideggeriana (E.    Levinas,   J. D&eacute;rrida, H.-G. Gadamer, J.-L. Marion, T. Adorno y E. Tugendhart),    el   texto de Jean Grondin -"Pourquoi r&eacute;veiller la question de l&#39;&ecirc;tre?"-    aborda   con aires nuevos esta problem&aacute;tica heideggeriana y resalta que la elaboraci&oacute;n   de la pregunta es m&aacute;s importante que la respuesta misma. M&aacute;s a&uacute;n,    se trata   de diferir la respuesta (Sein und Zeit, 19). Esta "diferancia" ("diff&eacute;rance")   explicar&iacute;a la no-publicaci&oacute;n de la &uacute;ltima parte de Sein    und Zeit. La   Introduction y el par&aacute;grafo 2 de Sein und Zeit proveen algunas elucidaciones   en cuanto a la estructura formal de la elaboraci&oacute;n de la pregunta por    el ser,   pero no permiten percibir la primac&iacute;a de esta pregunta. J. Grondin sostiene   que la primac&iacute;a ontol&oacute;gica que Heidegger concede a la pregunta    por el ser   es en realidad una primac&iacute;a cient&iacute;fica, pues esta pregunta busca    las   condiciones a priori de las ciencias del ente ("&eacute;tant"),    pero igualmente de   las ontol&oacute;gicas que fundan tales ciencias &oacute;nticas. La ontolog&iacute;a    primigenia   viene a fundar, entonces, las diversas ontolog&iacute;as que preceden a las    ciencias   &oacute;nticas. La pregunta por el ser es, as&iacute;, prioritaria en el orden    de las razones   y en la jerarqu&iacute;a de los saberes. Pero esta primac&iacute;a revela otro    car&aacute;cter: es   primera para el Dasein (Sein und Zeit, 41). J. Grondin cuestiona entonces   la uni&oacute;n entre estas dos primac&iacute;as y muestra que el "sum    moribundus" es   una certeza a&uacute;n m&aacute;s &iacute;ntima que el cogito. De este modo,    toda comprensi&oacute;n   del ser se inscribe desde el principio en la preocupaci&oacute;n de ese ser    temporal.   La primac&iacute;a cient&iacute;fica de la pregunta por el ser s&oacute;lo tiene    sentido a trav&eacute;s de   la primac&iacute;a existencial de dicha pregunta. As&iacute; queda aclarada    la primac&iacute;a de   la pregunta por el ser. A partir de ah&iacute; se formula otra pregunta: &iquest;qu&eacute;    nos   aporta este esclarecimiento? Para J. Gondin, el objetivo de tal esclarecimiento   de la primac&iacute;a de la pregunta por el ser debe ser reconducido a la experiencia   religiosa. Para Heidegger, la "esancia" ("essance")    del ser es surgimiento,   pero la comprensi&oacute;n vulgar que tenemos de ella pierde su car&aacute;cter    de surgimiento por la fijaci&oacute;n y se vuelve as&iacute; "esencia"    del ser (Questions II).   La t&eacute;cnica, que inscribe al ser en la ambici&oacute;n calculadora y racionalizante,   contribuye al olvido de una experiencia m&aacute;s originaria del ser, a saber:    lo que   J. Grondin llama la experiencia del "don gratuito del ser". Vale    decir, para   Heidegger pensar el ser ser&iacute;a pensar el ser m&aacute;s all&aacute; de    su concepci&oacute;n t&eacute;cnica,   y entonces pensar un dios donante del ser (Gesamtausgabe, 66, 325-326).   Al t&eacute;rmino de este estudio J. Grondin ha respondido claramente entonces    a   su problem&aacute;tica: "&iquest;por qu&eacute; despertar la pregunta    por el ser?". Para asir su   primac&iacute;a dual y volver as&iacute; a la experiencia originaria, olvidada,    del don divino   del ser. J. Grandin termina por la breve interpretaci&oacute;n de una cita:    "&iexcl;Interrogar   al ser! Y en su silencio (...) responde el Dios" (Gesamtausgabe, 66, 353).   Este final parece reclamar un acercamiento al rol destinado a la conciencia   (Sein und Zeit, 56, 57 y 58).</p>     <p>   Jean-Fran&ccedil;ois Courtine, en "La question de l&#39;&ecirc;tre :    sens de la question et   question du sens", se interesa por el posicionamiento de la pregunta ("die   Fragestellung"). La pregunta por el ser se abre en una cuesti&oacute;n    sem&aacute;ntica,   respecto de la cual sabemos desde Arist&oacute;teles que el sentido del ser    se   distribuye en una multiplicidad de categor&iacute;as (Metaf&iacute;sica, D),    y en una   cuesti&oacute;n del "sentido" de un fen&oacute;meno. J.-F. Courtine    muestra que no es   tanto la respuesta a la pregunta por el sentido del ser lo que hace falta, sino   el sentido de la pregunta misma. Vale decir que para Heidegger se trata de   volver otra vez pertinente la pregunta, de revelar "de nuevo" la    primac&iacute;a.   Pero este "de nuevo" designa no solamente el recuerdo de los fil&oacute;sofos   antiguos, sino igualmente su superaci&oacute;n. Heidegger opera una superaci&oacute;n   de la comprensi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica del ser, un abandono de la    tradici&oacute;n plat&oacute;nica   que comprende al ser a trav&eacute;s del l&oacute;gos entendido como ap&oacute;phansis    (Plat&oacute;n,   Sofista), por una comprensi&oacute;n "hermen&eacute;utico-fenomenol&oacute;gica"    de la   pregunta por el ser. La pregunta por el ser se vuelve entonces: "&iquest;Qu&eacute;    es   hacer una pregunta sobre el ser?". Esta pregunta llama al an&aacute;lisis    de la precomprensi&oacute;n   del ser por el Dasein y la anal&iacute;tica existencial de Sein und   Zeit. La comprensi&oacute;n del ser vuelve a asir, entonces, la multiplicidad    de sus   acepciones, multiplicidad que lo condena a la "ind&eacute;terminit&eacute;",    para retomar   la expresi&oacute;n del autor.</p>     <p>   Como lo recuerda Didier Franck, para Heidegger ning&uacute;n acercamiento   al ser, incluso m&uacute;ltiple, conduce a alg&uacute;n resultado, sino que    muestra el   &#39;Ereignis&#39; (Vortr&auml;ge und Aufs&auml;tze, Gesamtausgabe, 7, 265).    En "De   l&#39;aletheia &agrave; l&#39;Ereignis", D. Franck estudia la interpretaci&oacute;n    heideggeriana   del fragmento 16 de Her&aacute;clito y muestra que la al&eacute;theia designa    el &aacute;mbito   del retroceso y del no-retroceso, de la emergencia y del "cerrar-se",    del   "esconder-se" (ibid. 278). Esta interpretaci&oacute;n encuentra    un eco en el an&aacute;lisis   del "fuego meditativo" mencionado en el fragmento 30 de Her&aacute;clito    (Heraklit, Gesamtausgabe, 5, 93). La al&eacute;theia es la claridad que abre    el ser al   pensamiento y el pensamiento al ser. Ella es entonces la claridad de la   "presancia" ("pr&eacute;sance") de todo ser y de todo    ente ("&eacute;tant"). La   "presancia", distinta de la "presencia", permite poner    el acento en la unidad   adversativa de este t&eacute;rmino, por el cual todo ente permanece en la claridad   estando igualmente sustra&iacute;do: "El ser se muestra y se retira simult&aacute;neamente"   (Grundfagen der Philosophie, Gesamtausgabe, 45, 210). La "h&eacute;sitation"   (indecisi&oacute;n), para retomar la expresi&oacute;n de D. Franck, es entonces    un rasgo   del ser. La claridad es anterior a todo pensamiento (Zur Sache des Denkens),   los hombres miran desde la claridad, desde la al&eacute;theia. Tal claridad    le permite   al Dasein llevar a cabo lo que le es propio, relacion&aacute;ndose con el ente    en   tanto ente, y es entonces el lugar de nuestro "ser-en-propio". Pero    el   &#39;Ereignis&#39; designa el hecho del aclarar, hecho que llega como la    apropiaci&oacute;n   rec&iacute;proca del ser y del hombre. Pensar el &#39;Ereignis&#39; lleva    entonces a dejar   de pensar al ser y al hombre como separados. Puesto que Heidegger define   la verdad como la claridad que pertenece al ser en tanto que es comprendido   en la apropiaci&oacute;n, el &#39;Ereignis&#39; es entonces anterior a la    al&eacute;theia y la hace   posible. En "Aletheia", despu&eacute;s de haber interpretado el    "fuego meditativo"   como el aclarar que da la presancia, Heidegger sostiene que el &#39;Ereignis&#39;    de   la claridad es "el mundo" (Gesamtausgabe, 7, 283). El &#39;Ereignis&#39;    en tanto   mundo otorga a todo su "residir-juntos" ("s&eacute;journer-ensemble";    "Die   Gefahr", Bremer und Freibourger Vortr&auml;ge, Gesamtausgabe, 79, 48).   &iquest;Qu&eacute; significa esta expresi&oacute;n "residir-juntos"?    D. Franck define el "residirjuntos"   como "residir-juntos los cuatro"; sin embargo, la identificaci&oacute;n    de   estos "cuatro" queda oscura y parecer&iacute;a que se tratara del    "presante", del   "car&aacute;cter residencial de la cosa", de la "al&eacute;theia"    y de la "l&eacute;the" (Vortr&auml;ge   und Aufs&auml;tze, Gesamtausgabe, 7, 180). Cualquiera sea el entrecruzamiento   de los cuatro, con ayuda del cual cada uno llega al ser que le es propio,   designa al ser como &#39;Ereignis&#39;. Al t&eacute;rmino de este texto,    el lector est&aacute;   inclinado a considerar el &#39;Ereignis&#39; como la designaci&oacute;n    del ser, en tanto   &eacute;ste posee una estructura cu&aacute;druple propia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Es precisamente "La quadruple &eacute;nigme de l&#39;&ecirc;tre",    lo que Jean-Fran&ccedil;ois   Matt&eacute;i intenta aclarar analizando la superaci&oacute;n heideggeriana    de la metaf&iacute;sica   hacia el pensamiento del "Gevier". En la "Carta a Richardson",    Heidegger   recuerda la significaci&oacute;n m&uacute;ltiple del ente y se interroga sobre    una posible   significaci&oacute;n "directriz y fundamental" (Questions IV). La    tradici&oacute;n   metaf&iacute;sica en su conjunto constata el cuadriculado del ente, aunque sin   resolverlo y sin plantear el problema de su unidad. Heidegger propone   encaminarse en relaci&oacute;n con el ser por los cuatro caminos. J.-F. Matt&eacute;i   presenta entonces los an&aacute;lisis de Heidegger referidos a la estructura   "cu&aacute;druple", sea de las obras de Arist&oacute;teles, sea    de las heideggerianas.</p>     <p>Finalmente, J.-F. Matt&eacute;i coteja tres obras de Heidegger: el comentario    a la   F&iacute;sica de Arist&oacute;teles de 1939 (del cual no se da ninguna referencia),    la   Introducci&oacute;n a la Metaf&iacute;sica y los Himnos de H&ouml;lderling.    La primera   comprende la teor&iacute;a f&iacute;sica de Arist&oacute;teles seg&uacute;n    la tetralog&iacute;a siguiente:   Naturaleza y Gracia; Naturaleza y Arte; Naturaleza e Historia; Naturaleza   y Esp&iacute;ritu. La segunda le reconoce al ser las cuatro determinaciones   siguientes: Ser y Deber; Ser y Apariencia; Ser y Devenir; Ser y Pensar. Y   finalmente, la tercera obra entiende el "Gevier" como la unidad    originaria de   estos cuatro elementos: el dios, el poeta, el mundo y la tierra. Dichos cuatro   puntos permiten explicar lo inexplicable: la relaci&oacute;n del hombre con    el ser.   Todo enunciado de los cuatro es tambi&eacute;n una superaci&oacute;n de la metaf&iacute;sica,   porque abarca la dimensi&oacute;n originaria del mundo como cuadratura, es decir   como una estructuraci&oacute;n a la vez una y sin embargo cu&aacute;druple (Sein    und   Zeit, 22).</p>     <p>   El volumen presenta finalmente una "Bibliographie s&eacute;lective".    Aunque   no queda explicitado, parecer&iacute;a que los autores proponen sus propias   traducciones, ya que las referencias de las citas francesas nos remiten a las   obras alemanas.</p>     <p>   La obra tiene el m&eacute;rito de proponer reflexiones originales apoyadas en    el   an&aacute;lisis de numerosas obras de Heidegger. Pero precisamente por ello    la   progresi&oacute;n de ciertos pasajes puede parecer dif&iacute;cil de seguir.</p> <hr size="1">     <p><sup><a href="#s*" name="s*">*</a></sup> Esta rese&ntilde;a fue traducida del franc&eacute;s por la profesora Marisa Divenosa, Universidad de   Buenos Aires: Investigadora y Profesor Auxiliar en la materia Lengua y Cultura Griegas; y doctorando de Universit&eacute; de Provence Aix-Marseille I.</p> <hr size="1"> </font>      ]]></body>
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