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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Entrevista con Regino Martínez-Chavanz]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p align="center"><font size="4"><b>Entrevista con Regino Mart&iacute;nez-Chavanz</b></font></p><hr size="1">     <p>   El profesor Mart&iacute;nez-Chavanz es profesor de f&iacute;sica jubilado de    la   Universidad de Antioquia e investigador asociado de la Universidad   de Par&iacute;s VII, Francia. Desde hace varios a&ntilde;os se encuentra radicado   en Par&iacute;s. El profesor Mart&iacute;nez-Chavanz visit&oacute; la Universidad    del   Valle con motivo del Simposio Internacional "Einstein: cient&iacute;fico,   fil&oacute;sofo y humanista. Centenario de una visi&oacute;n del mundo",   celebrado en diciembre de 2005. Durante su visita concedi&oacute; esta   entrevista al profesor Germ&aacute;n Guerrero Pino, profesor del   Departamento de Filosof&iacute;a, Universidad del Valle, y coordinador   general del simposio mencionado. Agradecemos a Marta Eugenia   Castro S&aacute;nchez por el trabajo de trascripci&oacute;n de la entrevista.</p>     <p>   Guerrero. Dentro de su vida profesional, acad&eacute;mica, nos encontramos   con que usted se gradu&oacute; como f&iacute;sico en Paris, hizo una tesis doctoral    en el   &aacute;rea de la relatividad general que contempla la parte te&oacute;rica    y experimental   de la f&iacute;sica. Adem&aacute;s, hizo sus estudios doctorales tambi&eacute;n    all&iacute;. Esa es una   faceta de su vida, pero despu&eacute;s completa esta faceta con trabajos en    historia   de la f&iacute;sica, de manera muy interesante tratando de llenar un vac&iacute;o    que   tenemos aqu&iacute; en Colombia en lo relacionado con la historia de la ciencia    en   Colombia. De manera muy particular le ha interesado el trabajo cient&iacute;fico   de Garavito, la historia de la teor&iacute;a de la relatividad en Colombia y    de la   mec&aacute;nica cu&aacute;ntica en Colombia. Entonces, las preguntas que me    surgen   son: &iquest;c&oacute;mo logr&oacute; complementar estos dos intereses, sobre    todo c&oacute;mo llega   usted a la historia de la ciencia en general y, en particular, a la historia    de la   ciencia en Colombia?; adem&aacute;s, &iquest;c&oacute;mo ha logrado complementar    sus trabajos   de f&iacute;sica te&oacute;rica y de f&iacute;sica experimental?</p>     <p>   Mart&iacute;nez-Chavanz. En primer lugar, desde que me interes&eacute; por la    f&iacute;sica,   vi tambi&eacute;n la necesidad de la filosof&iacute;a y la historia de la f&iacute;sica    y eso lo puse   en pr&aacute;ctica en mi ense&ntilde;anza en la Universidad de Antioquia. Yo    ense&ntilde;&eacute;   mec&aacute;nica cu&aacute;ntica, teor&iacute;a de la relatividad especial y    general, cosmolog&iacute;a   relativista y, adem&aacute;s, un curso de matem&aacute;tica avanzada sobre &aacute;lgebra   multilineal, tensores, espacios de Minkowski, de Hilbert, etc. Siempre tuve   presente en mente de dar mi curso de f&iacute;sica, pero tambi&eacute;n ense&ntilde;ar    a los estudiantes, primero, qu&eacute; hab&iacute;a detr&aacute;s de esos razonamientos,    ya desde el   punto de vista epistemol&oacute;gico, filos&oacute;fico; y, segundo, mostrar    a los estudiantes   que esos teoremas fr&iacute;os, esas demostraciones rigurosas, tienen una historia,   y a veces la historia es completamente turbulenta. Descartes, por ejemplo,   enunci&oacute; un teorema sobre las soluciones de ecuaciones algebraicas; luego   Euler toma ese mismo teorema y lo "demuestra"; luego d&#39;Alembert    tambi&eacute;n   presenta una nueva demostraci&oacute;n; y finalmente Gauss es quien da la   demostraci&oacute;n rigurosa. O sea que vea usted c&oacute;mo un mismo problema   desarrolla todo un mecanismo demostrativo evolutivo y cada vez m&aacute;s riguroso,   y esa es la historia del teorema. Es decir, el teorema que hoy d&iacute;a se    enuncia   en el negro tablero tiene su historia, por lo dem&aacute;s, interesante.</p>     <p>   En segundo lugar, cuando hice mis estudios en Francia, y me especialic&eacute;   en campos y part&iacute;culas, tambi&eacute;n asist&iacute; a seminarios de    historia de la ciencia   en el Instituto Koyr&eacute;, instituci&oacute;n investigativa sobre historia    y filosof&iacute;a de las   ciencias donde se dirigen tesis. Entonces all&aacute;, paralelamente, me dediqu&eacute;    a   esos estudios porque me interesaban. Adem&aacute;s, en mis a&ntilde;os profesorales    en   la Universidad de Antioquia yo no solamente ten&iacute;a mi trabajo en docencia,   tambi&eacute;n ten&iacute;a el trabajo de investigaci&oacute;n, realic&eacute;    algunos trabajos en f&iacute;sica   te&oacute;rica y tambi&eacute;n en historia de la ciencia, porque me interesaba.    As&iacute; que   m&aacute;s bien he sido un h&iacute;brido, me muevo entre esos dos campos, lo    cual me   parece fundamental. No hay que olvidar que todos los grandes f&iacute;sicos    fueron   a la vez fil&oacute;sofos e historiadores, esas disciplinas van siempre unidas.    El   homo physicus es tambi&eacute;n un fil&oacute;sofo y un historiador. Los griegos    llamaron   physicos al estudio de la Naturaleza y en los tiempos de Newton la F&iacute;sica   se llamaba Filosof&iacute;a Natural.</p>     <p>   En cuanto a la complementaci&oacute;n de la f&iacute;sica te&oacute;rica con    la f&iacute;sica   experimental, a decir verdad, yo no soy experimentalista, pero le doy una   importancia fundamental al aspecto experimental en la actividad docente y   sostengo &ndash;y lo he llevado a la pr&aacute;ctica&ndash; que todo curso magistral,    por muy   te&oacute;rico y b&aacute;sico que sea, debe ir acompa&ntilde;ado de ilustraciones    experimentales   adecuadas y pertinentes. Estas, por supuesto, son muy diferentes de las   pr&aacute;cticas de laboratorio obligatorias que contempla el programa curricular.</p>     <p>   Guerrero. De acuerdo con lo que usted nos acaba de plantear, hay una   necesidad de que el hombre de ciencia, en este caso de la f&iacute;sica, se    inquiete   por la historia y la filosof&iacute;a de su disciplina, pero qu&eacute; dir&iacute;a    usted en sentido   inverso, qu&eacute; le dir&iacute;a al fil&oacute;sofo &ndash;al historiador    de la ciencia&ndash; que se ocupa de   la ciencia sobre la ciencia misma o, en particular, qu&eacute; al fil&oacute;sofo    de la f&iacute;sica   sobre la f&iacute;sica, por qu&eacute; la necesidad de recurrir a la ciencia.  </p>     <p>Mart&iacute;nez-Chavanz. Precisamente Bertrand Russell fue el primero que   dijo que un buen fil&oacute;sofo de la ciencia tiene que ser primero un cient&iacute;fico,    un   fil&oacute;sofo de la matem&aacute;tica tiene que ser matem&aacute;tico; justamente    por eso &eacute;l   logr&oacute; hacer su famoso libro Principia Matem&aacute;tica (1910-1913),    &eacute;l ten&iacute;a   esas capacidades de l&oacute;gico y de matem&aacute;tico. &Eacute;l hizo su    tesis con Norbert   Wiener, el fundador de la cibern&eacute;tica, y luego hizo sus estudios de filosof&iacute;a   en Cambridge. Era un tipo bivalente, en ese sentido era el fil&oacute;sofo y    el   cient&iacute;fico id&oacute;neo. M&aacute;s tarde escribi&oacute; un librito    que se llama El ABC de la   relatividad y ah&iacute; uno se da cuenta que es la pluma de un fil&oacute;sofo    y la pluma   rigurosa de un cient&iacute;fico quien escribe.</p>     <p>   Pasar de la filosof&iacute;a a la f&iacute;sica o viceversa, sin m&aacute;s,    era posible en los   tiempos de Pascal, Descartes, Leibniz, Newton, Amp&egrave;re, Mach,   Boltzmann, Poincar&eacute;, Hilbert, Bohr... Hoy eso no es tarea f&aacute;cil    y esos   tipos de tr&aacute;sfugas o francotiradores no son viables. Por eso puse en   exergo el ejemplo de Russell. En la actualidad, un fil&oacute;sofo o historiador   que quiera explorar el terreno cient&iacute;fico &ndash;y desde luego, rec&iacute;procamente&ndash;   tiene que hacer estudios complementarios rigurosos de la disciplina   cient&iacute;fica hacia la cual apunta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Recalco entonces que los estudios de filosof&iacute;a de una facultad, en el   caso que haya personas que vayan a filosofar sobre la ciencia, deben   contemplar cursos bien programados y orientados de f&iacute;sica, de matem&aacute;tica,   etc., para que no aparezca un tipo de francotirador anacr&oacute;nico. Entonces,   para evitar este caso, la ense&ntilde;anza debe ser polivalente y, en este caso,   bivalente. Los equipos interdisciplinarios que investigan problemas concretos   juegan hoy un papel muy importante.</p>     <p>   Guerrero. Me parece muy importante lo que usted acaba de mencionar.   Por qu&eacute; no nos ampl&iacute;a un poco m&aacute;s esa idea de que la universidad    debe   propiciar espacios que posibiliten m&aacute;s un saber polivalente. Qu&eacute;    m&aacute;s nos   puede decir de acuerdo con su experiencia en la Universidad de Antioquia y   con lo que conoce de las universidades del Valle y Nacional.</p>     <p>   Mart&iacute;nez-Chavanz. La historia nos da suficientes ejemplos de   polivalencia. Podemos tomar el caso emblem&aacute;tico de Newton. &Eacute;l    estudi&oacute;   filosof&iacute;a, matem&aacute;tica y f&iacute;sica; adem&aacute;s, era alquimista    y espiritista. Era   polivalente. Ya m&aacute;s recientemente, en 1900, tenemos el caso de Poincar&eacute;.   &Eacute;l era tambi&eacute;n fil&oacute;sofo, lo demostr&oacute;; asist&iacute;a    a los c&iacute;rculos de discusi&oacute;n sobre   filosof&iacute;a y daba conferencias a un p&uacute;blico amplio de electricistas,    f&iacute;sicos y   fil&oacute;sofos. Particip&oacute; en el congreso internacional de f&iacute;sica    de 1900, en el   congreso internacional de matem&aacute;ticas de 1900 y en el congreso de filosof&iacute;a   de 1900. Entonces, si los fil&oacute;sofos se dignan invitar a un ingeniero,    f&iacute;sico y matem&aacute;tico de la talla de Poincar&eacute; es porque &eacute;l    ten&iacute;a algo importante que   contarles en filosof&iacute;a. Estos dos ejemplos bastan.</p>     <p>   Tomemos el caso de la f&iacute;sica. A partir de los a&ntilde;os cincuenta,    m&aacute;s o   menos, vino la especializaci&oacute;n; entonces, el f&iacute;sico se volvi&oacute;    un especialista   por necesidad, un ignorante incluso de su propia disciplina. Ahora, con mucha   m&aacute;s raz&oacute;n, eso sucede en filosof&iacute;a y en historia. Al tecnicismo    y a la   complejidad se debe la divisi&oacute;n de la f&iacute;sica en experimental,    matem&aacute;tica y   te&oacute;rica; y estas a su vez en f&iacute;sica electr&oacute;nica, at&oacute;mica,    molecular, nuclear,   de s&oacute;lidos, etc. Esto ha conducido a la creaci&oacute;n de tabiques entre    campos de   un mismo saber, a una falta de comunicaci&oacute;n entre ellos que las universidades   perpet&uacute;an. Hoy en d&iacute;a hay que saber manejar eso, y precisamente    a trav&eacute;s   de una ense&ntilde;anza polivalente adecuada. Estoy de acuerdo con usted. La   universidad debe abrir un espacio pluridisciplinario donde se formulen   problemas de este tipo y se capacite para resolverlos. Hay que promover   estas &aacute;reas, no s&oacute;lo en las universidades, sino en los centros    de investigaci&oacute;n   para evitar que s&oacute;lo algunos proyectos que privilegian ciertas l&iacute;neas    de   investigaci&oacute;n absorban el presupuesto nacional.</p>     <p>   En las universidades que usted menciona se ha puesto en pr&aacute;ctica cierta   apertura multidisciplinaria y eso es ya un progreso.</p>     <p>   Guerrero. Adem&aacute;s de la motivaci&oacute;n interna que podr&iacute;a haber    suscitado   en usted el estudio de la historia de la ciencia en Colombia, qu&eacute; otra    cosa lo   llev&oacute; a hacer este tipo de investigaciones en la historia de la f&iacute;sica    en Colombia;   por ejemplo, el trabajo cient&iacute;fico de Garavito, la teor&iacute;a de la    relatividad y la   mec&aacute;nica cu&aacute;ntica.</p>     <p>   Mart&iacute;nez-Chavanz. Cuando estudiaba bachillerato, consult&eacute; por   casualidad la revista de la Academia Colombiana de Ciencias, y all&iacute; le&iacute;   art&iacute;culos originales, en particular de f&iacute;sica y matem&aacute;ticas,    publicados por   colombianos. Como todo colombiano, cre&iacute;a que aqu&iacute; nunca hab&iacute;a    habido   aportes cient&iacute;ficos originales, excepto el hallazgo de la hipsometr&iacute;a    de Caldas   y la Expedici&oacute;n Bot&aacute;nica. En dicha revista me top&eacute; por    primera vez con el   nombre de Julio Garavito Armero (1865-1920), desconocido totalmente por   mis profesores. Cuando ya era f&iacute;sico, un profesor de la Universidad Nacional   me encomend&oacute; unos art&iacute;culos de Garavito para que los estudiara,    los analizara   y eso se convirti&oacute; en un proyecto de investigaci&oacute;n que apoy&oacute;    Colciencias.   Me dediqu&eacute; a estudiar, analizar y criticar los art&iacute;culos, y pasarlos    por el filtro   del rigor; eso determin&oacute; inmediatamente en m&iacute; un inter&eacute;s    hacia el estudio del   desarrollo de las ciencias f&iacute;sica y matem&aacute;ticas en Colombia. M&aacute;s    tarde   realic&eacute; un trabajo de investigaci&oacute;n sobre la penetraci&oacute;n    de la relatividad y   los cuantos en Colombia, que ahora estoy ampliando.</p>     <p>En una ocasi&oacute;n Colciencias me invit&oacute; a participar en un grupo   pluridisciplinario auspiciado por la Sociedad de Epistemolog&iacute;a. Ese equipo   polivalente someti&oacute; un proyecto de investigaci&oacute;n a Colciencias,    que fue   aprobado, para redactar una Historia Social de la Ciencia en Colombia, en el   que se trataron muchas disciplinas cient&iacute;ficas: f&iacute;sica, qu&iacute;mica,    matem&aacute;tica,   astronom&iacute;a, biolog&iacute;a, medicina, ingenier&iacute;a, e incluso sociolog&iacute;a    y econom&iacute;a.   Entonces me dediqu&eacute; a buscar en los archivos nacionales y bibliotecas    los   documentos, desde la Colonia, relativos a la introducci&oacute;n y ense&ntilde;anza    de la   f&iacute;sica en el pa&iacute;s. Ese patrimonio intelectual, constituido por    esa documentaci&oacute;n,   es una verdadera mina para los historiadores, fil&oacute;sofos y cient&iacute;ficos.</p>     <p>   El resultado de la investigaci&oacute;n fue publicado en nueve tomos, en 1993,   por Colciencias, bajo el nombre de Historia Social de la Ciencia en   Colombia. El tomo VI corresponde a mi aporte, especie de inventario parcial,   anal&iacute;tico y cr&iacute;tico de lo que se ha hecho en Colombia: La F&iacute;sica    en Colombia   y su Filosof&iacute;a. En mi caso, no es propiamente una historia social de    la   ciencia. Me di cuenta, entonces, que en el dominio de la f&iacute;sica no se    hab&iacute;a   hecho gran cosa de original y fecundo. El hecho de haber inventariado y   comentado una parte del patrimonio f&iacute;sico en Colombia, me parece que    es   ya, de por s&iacute;, importante. Ese trabajo fue proseguido por una investigadora   argentina. Ahora queda una segunda tarea investigativa, a largo plazo, que   debe consistir en la investigaci&oacute;n puntual y en la elaboraci&oacute;n    de muchas   tesis doctorales multidisciplinarias (historia, filosof&iacute;a, f&iacute;sica,    epistemolog&iacute;a,   hermen&eacute;utica, etc.) en las que se estudie y analice a fondo el material    del   inventario mencionado.</p>     <p>   Finalmente, particip&eacute; como coguionista, en la parte de la f&iacute;sica    (con Jos&eacute;   Gran&eacute;s S.), de la pel&iacute;cula Camino de la Ciencia en Colombia, realizada    por   el ICFES (duraci&oacute;n 6 horas), en 1987, y luego difundida por la televisora    nacional.   Por &uacute;ltimo le comento que entrevist&eacute; varias personalidades que    en   Colombia hicieron aportes a la docencia y a la investigaci&oacute;n en previsi&oacute;n    de   que si mor&iacute;an se ir&iacute;an a la tumba con preciosas experiencias y    ense&ntilde;anzas,   y entonces nuestra historia perder&iacute;a mucho. Algunos todav&iacute;a viven.    Los   entrevistados fueron: Guillermo Castillo, primer profesor de teor&iacute;a cu&aacute;ntica   (U. Nacional de Bogot&aacute;); &Aacute;ngel Zapata, quien redact&oacute; la    primera tesis de   mec&aacute;nica ondulatoria en qu&iacute;mica, hacia 1948, (U. del Valle); Alfredo    Bateman,   quien redact&oacute; una biograf&iacute;a de Caldas; Jorge Arias de Greiff,    quien con el   anterior public&oacute; la obra y correspondencia de Caldas (U. Nacional de    Bogot&aacute;);   y, finalmente, Carlo Federici quien lleg&oacute;, el 9 de abril de 1948, llamado    por el   departamento de matem&aacute;ticas de la U. Nacional de Bogot&aacute;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Guerrero. Aprovechando que usted menciona la historia social de la   ciencia, me gustar&iacute;a que nos comentara sobre la tendencia reduccionista    que hay en algunos historiadores sociales de la ciencia, que se perece mucho   al reduccionismo que defienden muchos cient&iacute;ficos, como los f&iacute;sicos    de   part&iacute;culas o de altas energ&iacute;as, quienes quieren reducir absolutamente    todo,   incluyendo las dimensiones social e hist&oacute;rica, y en general todas las    disciplinas,   a interacci&oacute;n entre part&iacute;culas, en el caso de los f&iacute;sicos    de part&iacute;culas, o a   simplemente negociaciones entre los actores cient&iacute;ficos, en el caso de    los   soci&oacute;logos de la ciencia o los historiadores de la ciencia de corte sociol&oacute;gico.   &iquest;Qu&eacute; opini&oacute;n tiene usted de todo esto?</p>     <p>   Mart&iacute;nez-Chavanz. Su pregunta es muy importante, pero perm&iacute;tame   que la formule de diferente manera: &iquest;C&oacute;mo conseguir en Colombia    que la   documentaci&oacute;n, que existe todav&iacute;a, no se interprete y contamine    con la ayuda   de corrientes exteriores de an&aacute;lisis y hermen&eacute;utica, que vienen    a implantarse   en una sociedad que no es aquella para la cual se elabor&oacute; ese tipo de    marcos?   Me explico. Aqu&iacute; en Colombia disponemos de documentos hist&oacute;ricos    de lo   que aqu&iacute; aconteci&oacute; y hay que estudiarlos dentro de la matriz colombiana   social, pol&iacute;tica, acad&eacute;mica y econ&oacute;mica. No se pueden explicar    e interpretar   esos hechos con las teor&iacute;as for&aacute;neas que s&iacute; funcionan en    Europa, por dar un   ejemplo. Se conoce una historia social de la ciencia adaptada a Europa,   porque all&iacute; hubo una matriz social propia, otro ambiente sui generis,    que   permiti&oacute; un tipo de desarrollo cient&iacute;fico, que se ha estudiado    por m&eacute;todos ad   hoc. Nosotros necesitamos otros m&eacute;todos propios, que tienen que ser   inventados por nosotros mismos, para comprender el c&oacute;mo y el por qu&eacute;    del   tipo de desarrollo que tuvo la ciencia aqu&iacute;.</p>     <p>   De este modo se evitar&aacute; el reduccionismo, porque los europeos &ndash;me   refiero m&aacute;s a ellos porque las ciencias se desarrollaron m&aacute;s temprano    en   Europa que en los Estados Unidos y Am&eacute;rica Latina&ndash; tienen ya unos    patrones   seleccionados para tratar este tipo de fen&oacute;meno hist&oacute;rico, los    cuales no se   pueden aplicar, trasplantar, aqu&iacute; autom&aacute;ticamente. El estudio    de la historia y   de la filosof&iacute;a de la ciencia, que aqu&iacute; se acultur&oacute; y se    desarroll&oacute;, as&iacute; sea fruto   de una simple transculturizaci&oacute;n, exige m&eacute;todos adecuados. No    se trata de   rechazar de plano esas corrientes for&aacute;neas reduccionistas, en nombre    de un   nacionalismo gratuito. Se trata m&aacute;s bien de elaborar el m&eacute;todo    de an&aacute;lisis e   interpretaci&oacute;n que conviene a nuestro caso.</p>     <p>   Guerrero. Muy interesante su planteamiento. Una pregunta de corte   general, me gustar&iacute;a que nos hiciera un paralelo entre la filosof&iacute;a    e historia   de la ciencia de corte franc&eacute;s, de corte continental, y la filosof&iacute;a    e historia de   la ciencia anglosajona, como se suele calificar. &iquest;Qu&eacute; diferencias    de enfoque   usted podr&iacute;a puntualizar?</p>     <p>Mart&iacute;nez-Chavanz. Esa pregunta hay que pensarla m&aacute;s de dos veces   antes de intentar dar una respuesta espont&aacute;nea, ecl&eacute;ctica, sint&eacute;tica    y tajante.   Es tan compleja, que bien merece un seminario, o al menos, un coloquio,   habida cuenta de su larga proyecci&oacute;n hist&oacute;rica y perspectiva evolutiva.</p>     <p>   La influencia de Grecia en Occidente, como fuente de historia y filosof&iacute;a,   se refleja tambi&eacute;n en el origen de la epistemolog&iacute;a ("Teeteto    o de la ciencia"   de Plat&oacute;n). La palabra filosof&iacute;a de las ciencias fue acu&ntilde;ada    casi   simult&aacute;neamente en Francia e Inglaterra, d&eacute;cada de 1830; epistemolog&iacute;a   fue un neologismo ingl&eacute;s, 1854, introducido en Francia en 1901. Fue a    finales   del siglo XIX cuando la tradici&oacute;n epistemol&oacute;gica, ya considerada    como parte   cr&iacute;tica de la filosof&iacute;a de las ciencias, sufre cambios, que se    acent&uacute;an con la   nueva f&iacute;sica y matem&aacute;tica, y se bifurca metodol&oacute;gicamente    en: la   epistemolog&iacute;a anglosajona, por un lado, con una fuerte componente filos&oacute;fica   e hist&oacute;rica del conocimiento; y, por el otro lado, la epistemolog&iacute;a    francesa   con una fuerte componente f&iacute;sica e hist&oacute;rica. De esta sinopsis    se pueden   intuir las diferencias y paralelo entre la epistemolog&iacute;a y la filosof&iacute;a    e historia   de la ciencia, y la perspectiva de dos tradiciones regionales.</p>     <p>   Para muchos, las diferencias entre filosof&iacute;a de las ciencias y epistemolog&iacute;a   no son contundentes, son fluctuantes: ni sus competencias, dominios y   problemas est&aacute;n bien delimitados. No hay acuerdo en esto. Debido a la   mirada cr&iacute;tica que, sobre las estructuras primeras, la g&eacute;nesis    y la axiolog&iacute;a   de las teor&iacute;as, dirige la epistemolog&iacute;a, entonces, esta sufre    una necesaria   retroalimentaci&oacute;n. Ciertamente, frente a la manera esquem&aacute;tica    de responder   a su pregunta, no se niega que persistan m&uacute;ltiples matices y considerandos   (normativos, unitarios, relativistas, paradigm&aacute;ticos, pragm&aacute;ticos,    sicologistas,   naturalistas, fisicalistas o falibilistas) en la epistemolog&iacute;a contempor&aacute;nea.   Esto muestra el aspecto evolutivo, la metodolog&iacute;a transdisciplinaria    y los   m&uacute;ltiples usos del proyecto epistemol&oacute;gico. No falta quienes consideran    que   la epistemolog&iacute;a es asunto que compete s&oacute;lo a los cient&iacute;ficos    y no a los   fil&oacute;sofos, o que aquella ata&ntilde;e m&aacute;s a la f&iacute;sica que    a la ciencia en general. En   ambos casos se trata de una epistemolog&iacute;a internalista.</p>     <p>   En el fondo, la epistemolog&iacute;a se diferencia de la noseolog&iacute;a o    teor&iacute;a del   conocimiento (interacci&oacute;n cognitiva sujeto-objeto); pero seg&uacute;n    los   anglosajones, en sentido amplio, esta engloba a aquella, o se funden en una   s&iacute;ntesis. A diferencia de ellos, los galos las consideran diferentes    y la   noseolog&iacute;a, en sentido restringido de posibilidad del conocimiento, ser&iacute;a    una   introducci&oacute;n a la epistemolog&iacute;a; mientras que la filosof&iacute;a    de la ciencia ser&iacute;a   una reflexi&oacute;n general sobre la ciencia. Bajo la influencia de Bachelard,    y   teniendo en cuenta la diacronicidad del saber, los franceses integraron la   historia a la epistemolog&iacute;a (herencia de Whewell y Mach) resultando una   especie de epistemolog&iacute;a hist&oacute;rica. En ese sentido se podr&iacute;a    hablar de la escuela francesa de epistemolog&iacute;a. Al contrario, Piaget    reemplaz&oacute; a la historia   por una sicolog&iacute;a gen&eacute;tica, evolutiva y emp&iacute;rica, en lo    que &eacute;l llam&oacute;   epistemolog&iacute;a gen&eacute;tica (g&eacute;nesis e incremento de conocimiento).    La tradici&oacute;n   francesa fue ajena al positivismo l&oacute;gico y al logicismo. La escuela anglosajona   ha perseverado, con Whewell desde 1840, en considerar la epistemolog&iacute;a   como la teor&iacute;a general del conocimiento, es decir, la noseolog&iacute;a.    Hacia 1970,   Karl Popper, apoy&aacute;ndose en el darwinismo, en la teor&iacute;a cu&aacute;ntica    y en la   modalidad ensayo-error, introdujo la epistemolog&iacute;a evolucionista.</p>     <p>   Tanto el empiriocriticismo, la filosof&iacute;a anal&iacute;tica y el positivismo    l&oacute;gico   imprimieron su impronta anglosajona. La herencia positivista de Comte, el   convencionalismo y "comodismo" de Poincar&eacute;, el holismo de    Duhem y el   racionalismo de Bachelard marcaron la huella gala. El desarrollo fulgurante   de la f&iacute;sica, en la primera mitad del siglo XX, fue decisivo, de manera    que   hoy hablar de epistemolog&iacute;a es sin&oacute;nimo de filosof&iacute;a de    la f&iacute;sica (casi   normativa). Basta mirar la influencia (y rec&iacute;proca) de la teor&iacute;a    de la relatividad   y de la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica en el empiriocriticismo y en el empirismo    l&oacute;gico   (C&iacute;rculo de Viena). Otras ciencias (biolog&iacute;a, qu&iacute;mica,    cosmolog&iacute;a, etc.)   tambi&eacute;n han ejercido una influencia. Por ejemplo, la resurrecci&oacute;n    de la   teleolog&iacute;a en cosmolog&iacute;a con el advenimiento del principio antr&oacute;pico,    cuya   versi&oacute;n fuerte est&aacute; emparentada con la corriente de ciertos cient&iacute;ficos   interferidos por creencias religiosas y que alimentan involuntariamente un   designio o dise&ntilde;o inteligente teol&oacute;gico y globalizante.</p>     <p>   Concluyo mi respuesta diciendo que se constata una tradici&oacute;n, una   pr&aacute;ctica, una manera diferente de considerar y enfocar la historia y    la filosof&iacute;a   de la ciencia en el continente europeo, galos y germanos por ejemplo, y en   los anglosajones (extendible a los estadounidenses). No se trata de ver esas   escuelas nacionales como una caricatura nacionalista sino de apreciar una   disposici&oacute;n hist&oacute;rica y una tradici&oacute;n. En cuanto a la historia    de las ciencias &ndash;   no narrativa ni cronol&oacute;gica, sino de las ideas&ndash;, las dos escuelas    admiten la   diferencia con la epistemolog&iacute;a y consideran que aquella es un medio    y no   un fin de esta; no obstante, consideran sus mutuas interacciones cr&iacute;ticas,   ben&eacute;ficas e indispensables. Algunos afirman que no existe epistemolog&iacute;a   m&aacute;s que hist&oacute;rica, y viceversa. Otros estiman que tiene m&aacute;s    sentido   reflexionar sobre el estatus hist&oacute;rico de la epistemolog&iacute;a que    sobre su estatus   filos&oacute;fico. Como la historia, la epistemolog&iacute;a y la filosof&iacute;a    de las ciencias   admite varias v&iacute;as de acceso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Por mi parte, estimo que la filosof&iacute;a de las ciencias podr&iacute;a considerarse   gen&eacute;ricamente como un amplio programa interdisciplinario, una metaciencia,   que se nutre de componentes: noseolog&iacute;a, metodolog&iacute;a, epistemolog&iacute;a    e historia   de las ciencias. Cada una de las tres primeras especies conexas y aut&oacute;nomas   es una forma de practicar la filosof&iacute;a de las ciencias.</p>     <p>Guerrero. Una pregunta de corte m&aacute;s personal, tiene que ver con las   condiciones de su desarrollo profesional. Entiendo que usted emigr&oacute; a    Francia,   a Par&iacute;s, muy joven a realizar sus estudios universitarios y logr&oacute;    culminar sus   estudios universitarios y de doctorado superando muchas dificultades. As&iacute;   que su vida profesional se la debe a Paris y muestra de ello es que ahora   jubilado de la Universidad de Antioquia ha regresado a Paris. Cu&eacute;ntenos   esa faceta de su vida, que incluso usted mismo la cuenta de una manera   muy alegre y bonita, pero desde luego que otra cosa es vivirla.</p>     <p>   Mart&iacute;nez-Chavanz. La muerte de Einstein, el 18 de abril de 1955, fue   una fecha importante para millones de personas en el mundo. Usted   encontrar&aacute; gente de Espa&ntilde;a, Francia, Marruecos, India, M&eacute;xico,    Colombia,   etc. que le van a contar la misma historia sobre el impacto causado al   enterarse, por la prensa, de su fallecimiento. Para ese entonces, yo era   peque&ntilde;o e ignoraba, por supuesto, todo del personaje, hoy tan mediatizado.   Afortunadamente mi vecino, un estudiante de qu&iacute;mica, me coment&oacute;    que   un gran cient&iacute;fico, Einstein, acaba de morir y me mostr&oacute; la prensa.    Me dio   una somera explicaci&oacute;n de su vida y obra, y ah&iacute; comenz&oacute;    mi inter&eacute;s por la   f&iacute;sica. Al terminar mi bachillerato en Cartagena ya acariciaba el proyecto   de estudiar f&iacute;sica te&oacute;rica, pero sab&iacute;a que eso no era posible    aqu&iacute;; s&oacute;lo   sab&iacute;a que en Tunja hab&iacute;a una licenciatura de f&iacute;sica con    &eacute;nfasis en pedagog&iacute;a.   Afortunadamente me enter&eacute; que el departamento de Bol&iacute;var, a trav&eacute;s    de   una ordenanza, hab&iacute;a instituido una beca de 1.000 pesos mensuales, limitada   a tres a&ntilde;os, para que estudiantes, con un buen puntaje, pudiesen viajar    al   exterior para adelantar estudios no realizables en el pa&iacute;s. Sobra decir,    que no   era un plan sistem&aacute;tico de estudios: tres a&ntilde;os era apenas para    iniciar y el   departamento no exig&iacute;a al becario regreso ni al pa&iacute;s, ni a una    universidad, ni   reembolso, ni otro tipo de contraprestaci&oacute;n. Particip&eacute; en el concurso    y gan&eacute;   la beca.</p>     <p>   Llegu&eacute; a Francia en barco, la Licorera de Bol&iacute;var me coste&oacute;    el pasaje   con 100 d&oacute;lares, equivalentes a 600 pesos de la &eacute;poca. En Par&iacute;s    me matricul&eacute;   en proped&eacute;utica (preuniversitario) en la Universidad de Par&iacute;s    (Sorbona),   prestigiosa universidad fundada en 1257, la &uacute;nica de la ciudad y, adem&aacute;s,   estatal y riqu&iacute;sima en historia medieval y moderna. Primero que todo,    una   vez en Francia, hay que relegar la lengua vern&aacute;cula y dominar el franc&eacute;s,    ya   que urge pensar, razonar, demostrar y so&ntilde;ar en franc&eacute;s, y tener    presente   que poseer una lengua no consiste en tener un cerebro organizado, como un   cat&aacute;logo, con un listado de palabras y su correspondiente traducci&oacute;n.   Forzosamente sobreviene un proceso involuntario de afrancesamiento, no   de uno sino de las neuronas, sobre todo cuando se vive en un medio   universitario. Si a uno no le brota humo de la cabeza ni le da jaqueca despu&eacute;s    de media hora de discusi&oacute;n en franc&eacute;s, entonces va por buen camino.    Pasado   este primer problema idiom&aacute;tico, uno entra a abordar otros.</p>     <p>   El segundo reto que se presenta tiene que ver con el m&eacute;todo. De los   franceses se dice que son cartesianos innatos, porque les gusta la discusi&oacute;n,   matizar las ideas, mirar un problema desde varios &aacute;ngulos, enriquecer    las   facetas del discurso sobre un tema, etc. Eso es t&iacute;pico en los franceses,    al   menos en el medio intelectual, pero porque se les ense&ntilde;&oacute; y ha    llegado a ser   tradici&oacute;n. Es fruto de una ense&ntilde;anza filos&oacute;fica para que    el bachiller sepa   discurrir, disertar y construir un discurso. La prensa siempre publica el examen   de filosof&iacute;a de bachillerato (junio), y uno est&aacute; atento para leerlo,    aprender y   cuestionarse de nuevo, tal como esta pregunta para disertar sobre: "La    ciencia   es buena y necesaria porque sirve al desarrollo industrial y social pero tambi&eacute;n   es perjudicial porque sirve para dise&ntilde;ar y construir armas, y promover   guerras. &iquest;Qu&eacute; piensa de esto?". Esto es suficiente para    que el estudiante   llene tres p&aacute;ginas de reflexiones, citaciones y deducciones, y exige    una   presentaci&oacute;n con originalidad, profundidad y estructuraci&oacute;n alrededor    de un   pre&aacute;mbulo o introducci&oacute;n, desarrollo y conclusi&oacute;n. Tuve    que asimilar esa   metodolog&iacute;a y ponerme al d&iacute;a y as&iacute; aprend&iacute; a disertar    y a presentar un informe   de laboratorio con discusi&oacute;n de precisi&oacute;n, errores, causas y posibles    mejoras.   En todo esto consiste el m&eacute;todo franc&eacute;s (&iquest;afrancesamiento?)    y uno debe   asimilarlo si quiere adaptarse en el buen sentido de la palabra.</p>     <p>   En mi &eacute;poca, la filosof&iacute;a escol&aacute;stica, que me ense&ntilde;aron    los curas en el   estatal Liceo de Bol&iacute;var, no fue para discurrir sino para aprender m&aacute;s;    yo no   la vi como un instrumento (organon) &uacute;til ya que no la dirig&iacute;an    a promover la   reflexi&oacute;n, el di&aacute;logo y la discusi&oacute;n amplia y tolerante.    El curso insist&iacute;a en   definiciones, clasificaciones, cr&iacute;ticas de todos los sistemas filos&oacute;ficos    &ndash;salvo   el escol&aacute;stico&ndash; y dial&eacute;cticamente dirigido a apuntalar la    religi&oacute;n y una   logomaquia est&eacute;ril. Mi examen de filosof&iacute;a fue: "Diga todo    lo que sepa de   las categor&iacute;as de Arist&oacute;teles y del &aacute;rbol de Porfirio,    y d&eacute; un ejemplo". La   pregunta buscaba repetir un texto memorizado. Reconocemos que en   Colombia se han realizado muchos cambios positivos gracias a la nueva   generaci&oacute;n de profesores de filosof&iacute;a laicizada y ecl&eacute;ctica.</p>     <p>   El tercer punto tiene que ver con la puntualidad (a mi llegada a Par&iacute;s,    lo   primero que me sorprendi&oacute; fue la presencia de relojes por todas partes)    y la   disciplina de los estudios en Francia. El profesor llega al anfiteatro, por    un   ascensor y puerta exclusivos, para dar su curso magistral. La mutua   puntualidad es la regla. Nadie interrumpe al profesor con cuestionamientos,   perplejidades, dudas o preguntas, y si los hay se formular&aacute;n a su asistente    en   una sesi&oacute;n especial programada para ejercicios, problemas, explicaciones,   justificaciones y aclaraciones.</p>     <p>El curso magistral de f&iacute;sica era precedido de exhibiciones y demostraciones   experimentales cortas, impactantes, excitantes, inquisitivas, did&aacute;cticas    y   cualitativas que apoyaban al discurso te&oacute;rico y continuaban a lo largo    de la   clase. Esos experimentos estaban preparados de antemano por un asistente   que acompa&ntilde;aba al profesor hasta el final de la clase. En mi &eacute;poca    exist&iacute;an   dos preuniversitarios (o proped&eacute;utica: conjunto de conocimientos b&aacute;sicos   pluridisciplinarios) uno para f&iacute;sicos y matem&aacute;ticos, y otro para    f&iacute;sicos, qu&iacute;micos   y bi&oacute;logos. Esta es la imagen de la docencia que vi en Francia.</p>     <p>   En Colombia, en general, las cosas no son as&iacute;, pero con esto no quiero   tampoco indicar lo que los colombianos debemos copiar del comportamiento   franc&eacute;s. Aqu&iacute;, otra es la forma de ser y nuestra identidad merece   consideraci&oacute;n. S&oacute;lo estoy constatando diferencias.</p>     <p>   Guerrero. Una vez usted super&oacute; esa serie de dificultades, &iquest;qu&eacute;    fue de   su vida acad&eacute;mica, se acostumbr&oacute;, asimil&oacute; el modo de vida    franc&eacute;s? &iquest;Qu&eacute;   vino a continuaci&oacute;n?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Mart&iacute;nez-Chavanz. M&aacute;s que dificultades, yo dir&iacute;a contrariedades   culturales no antagonistas y saludables. Para poder vivir y estudiar all&iacute;    tuve   que asimilar parte de lo bueno del pueblo galo, que ya es mucho decir. De   todas maneras, uno no cambia exageradamente, ya que lo asimilado en la   juventud es poco al lado de lo que uno ha acumulado desde peque&ntilde;o y que   conforma la casi totalidad de la propia identidad personal. Compartir dos   culturas es como ser padre soltero, para no decir que me siento galo-coste&ntilde;o.   Adem&aacute;s, qued&eacute; blindado al casarme con dos francesas.</p>     <p>   Terminados mis estudios regres&eacute; a Colombia porque me dije que era all&iacute;   donde deb&iacute;a transferir los conocimientos que hab&iacute;a adquirido.    Al principio   trabaj&eacute; en Cartagena, despu&eacute;s en Medell&iacute;n, en Pereira dict&eacute;    un curso de   postgrado, fui profesor invitado en Bogot&aacute; a la Universidad Nacional    y   tambi&eacute;n profesor invitado a la Universidad de Roma. Esa es mi trayectoria   como docente y como investigador. Ahora he trasteado de nuevo (quinta   vez) de Colombia a Francia. No s&eacute; si se trate definitivamente, ya que    no   pienso que est&eacute; m&aacute;s all&aacute; del bien y del mal. Los alemanes    admiradores de   Francia dicen "Vivir como Dios en Francia".</p>     <p>   Guerrero. &iquest;Qu&eacute; impresi&oacute;n tiene usted de la filosof&iacute;a    de la ciencia en   Colombia? &iquest;Qu&eacute; imagen se form&oacute; usted de esta actividad    a partir del Simposio   Internacional "Einstein: cient&iacute;fico, fil&oacute;sofo y humanista.    Centenario de una   visi&oacute;n del mundo"? En otras palabras, &iquest;c&oacute;mo vio usted    el Simposio Einstein   y c&oacute;mo ve la filosof&iacute;a de la ciencia en Colombia?</p>     <p>Mart&iacute;nez-Chavanz. Primeramente, si los colegas de la Universidad del   Valle fueron capaces de organizar un simposio internacional invitando a   profesores extranjeros y nacionales como ponentes, y dirigido a profesores   y estudiantes, incluso estudiantes de bachillerato, es porque dispon&iacute;an    de los   medios y el respaldo para hacerlo. No solamente de medios materiales, sino   tambi&eacute;n humanos; a lo cual hay que agregar la capacidad de proyecci&oacute;n   internacional, el deseo de superaci&oacute;n acad&eacute;mica y la voluntad    de vencer el   aislamiento. Segundo, este simposio les trae un beneficio acad&eacute;mico   inestimable, ya que los ponentes dejaron el texto de sus conferencias, las   cuales son o provienen de investigaciones actuales y otras son pr&aacute;cticamente   esbozos de tesis doctorales o minas de ideas. Esa proyecci&oacute;n acad&eacute;mica    se   repercutir&aacute; sin duda en sus planes investigativos. No fue simplemente    traer   unos invitados, reunirlos y escucharlos sin incidencia futura; por el contrario,   ellos vinieron organizados alrededor de un eje, el tema de Einstein, con   material original y con el esp&iacute;ritu de lograr contactos e interacciones   profesionales con los colombianos. La universidad del Valle mostr&oacute; que    est&aacute;   capacitada para eso y que dispone de un departamento de filosof&iacute;a din&aacute;mico.   Los dividendos acad&eacute;micos ser&aacute;n para largo plazo.</p>     <p>   Apreci&eacute; mucho la manera profesional como se llev&oacute; a cabo el simposio,   su organizaci&oacute;n, metodolog&iacute;a, disciplina, ritmo, intercambios    y horarios   precisos. El programa se cumpli&oacute; satisfactoriamente. Felicito a los profesores   de la Universidad del Valle por haber logrado reunir todos los esfuerzos   locales y nacionales para poder hacer ese tipo de certamen aqu&iacute; en Colombia.   En particular, agradezco a los profesores de filosof&iacute;a que se encargaron    de   la organizaci&oacute;n del temario, los contactos, las invitaciones y el concierto,   donde se luci&oacute; un bar&iacute;tono del departamento de f&iacute;sica y    su hijo violinista.</p>     <p>   Siempre he permanecido, junto con otros colegas, atento al estado y   desarrollo de las actividades relacionadas con los estudios e investigaciones   en el terreno de la historia y filosof&iacute;a de la ciencia en las universidades   colombianas. Desde hace un cuarto de siglo, la evoluci&oacute;n de dichas actividades   ha sido lenta, progresiva y sostenida. Ya se ha logrado un alto grado de   profesionalidad, respetabilidad y calidad. El apuntalamiento de esta apreciaci&oacute;n   global lo testimonian los diferentes eventos realizados, tales como coloquios,   simposios, seminarios y conferencias, organizados o respaldos por Colciencias,   ICFES, la Academia de Ciencias y muchas universidades. Tambi&eacute;n refuerza   esta apreciaci&oacute;n el n&uacute;mero de profesores y estudiantes involucrados,    la edici&oacute;n   de libros, las publicaciones internacionales y las numerosas tesis de posgrado   y doctorales que se han realizado en Colombia y tambi&eacute;n en cooperaci&oacute;n   con universidades extranjeras. Se destaca tambi&eacute;n la cooperaci&oacute;n    con   universidades extranjeras, la venida de profesores visitantes, sobre todo a    la   Universidad del Valle, y la salida de estudiantes doctorandos.</p>     <p>Estimamos que se han logrado avances significativos en la interdisciplinaria   historia y filosof&iacute;a de la ciencia, pero consideramos que se debe ofrecer    m&aacute;s   respaldo acad&eacute;mico y financiero y proveer m&aacute;s espacio institucional    para   los proyectos de investigaci&oacute;n que se promuevan. As&iacute; podremos    prever un   futuro m&aacute;s competitivo e internacional.</p>     <p>   Guerrero. Durante las conferencias y exposiciones que ofreci&oacute; en el   Simposio Einstein, observ&eacute; que usted no solamente se preocupa por los   contenidos de la f&iacute;sica o los contenidos filos&oacute;ficos que corresponden    con el   tema en discusi&oacute;n sino que tambi&eacute;n se interesa porque el tema    le llegue a los   distintos asistentes, usted tiene una manera muy particular y positiva de   motivar a la gente y de presentar los conceptos. Entonces veo que usted   tiene una preocupaci&oacute;n importante en su quehacer cient&iacute;fico y    profesional   por la ense&ntilde;anza de la f&iacute;sica. &iquest;Qu&eacute; nos puede contar    al respecto?</p>     <p>   Mart&iacute;nez-Chavanz. Comparto lo que usted dice. En la ense&ntilde;anza    de la   f&iacute;sica y la matem&aacute;tica siempre me preocup&eacute; por amarrar    a los estudiantes a   mi discurso docente. Para retenerlos dos horas que duraba mi clase, y no la   hora y media tradicional y comprimida, introduc&iacute;a cu&ntilde;as hist&oacute;ricas,    biogr&aacute;ficas   y filos&oacute;ficas motivantes y pertinentes para despertar la mente y mantener    el   entusiasmo e inter&eacute;s. Y, adem&aacute;s, con el fin de completar la teor&iacute;a    con su   evoluci&oacute;n hist&oacute;rica y filos&oacute;fica.</p>     <p>   Tambi&eacute;n puse en pr&aacute;ctica el m&eacute;todo pragm&aacute;tico-te&oacute;rico    de ense&ntilde;ar f&iacute;sica   con experimentos previos, ilustrativos, cualitativos y estimulantes. Cada que   trataba un tema primordial lo acompa&ntilde;aba con un experimento introductorio   que motivase al estudiante y sirviese de abreboca &ndash;como lo aprend&iacute;    en   Francia&ndash;. Este m&eacute;todo lo implement&eacute; cuando era profesor    de la Universidad   Nacional de Medell&iacute;n. La &oacute;ptica, por ejemplo, la acompa&ntilde;aba    con muchas   experiencias de interferencias y difracci&oacute;n. La electricidad tambi&eacute;n    la trat&eacute;   de forma parecida. Sucede que cuando me encuentro con mis antiguos   estudiantes en la calle me dicen "Regino, tus cursos no los olvidamos".</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Un segundo aspecto peculiar de mis cursos era la evaluaci&oacute;n. En la   Universidad de Antioquia los grupos que recib&iacute;an mis cursos de f&iacute;sica    te&oacute;rica   o de matem&aacute;ticas eran de 5 &oacute; 9 estudiantes. Gracias a ese n&uacute;mero    reducido,   pod&iacute;a poner en pr&aacute;ctica un m&eacute;todo de evaluaci&oacute;n    sin vigilancia polic&iacute;aca,   aut&oacute;noma, reflexiva, responsable y de integridad &eacute;tica. El tema    del examen   era original en el sentido que la elaboraci&oacute;n de las preguntas y problemas    no   proven&iacute;an de libros de cabecera. Entregaba a los estudiantes el cuestionario   el viernes a las cinco de la tarde (con previa declaraci&oacute;n y aceptaci&oacute;n    de las   reglas del juego) para que se fueran a resolverlo individualmente en casa,   con ayuda de los libros y notas que quisieran, y luego me lo deb&iacute;an regresar    el lunes a las 8 de la ma&ntilde;ana. Las reglas del juego pactadas eran. 1)    Se   trataba de un examen creativo, demostrativo, racional y no memor&iacute;stico.    2)   Que los estudiantes no deb&iacute;an comunicarse ninguna informaci&oacute;n    entre ellos:   ni oral, ni por fax, ni por tel&eacute;fono y ni por telepat&iacute;a. Yo era    la &uacute;nica persona   que pod&iacute;an contactar por tel&eacute;fono (todo el d&iacute;a hasta las    dos de la ma&ntilde;ana)   para consultas, aclaraciones y sugerencias. 3) El fraude o intento de fraude   ser&iacute;a sancionado con un cero inapelable para la pareja que se copiara.    Y   muchos fueron convictos y sancionados, ya que sus respuestas eran copias   isomorfas, conformes, f&aacute;cilmente detectables. En ocasiones suced&iacute;a    que   estudiantes aventajados resolv&iacute;an el problema correctamente por otros   m&eacute;todos que yo no conoc&iacute;a, y as&iacute; yo tambi&eacute;n aprend&iacute;a.    Ahora me encuentro   con mis exalumnos, hoy profesionales, y me dicen: "Profesor, usted fue    el   &uacute;nico que nos aplic&oacute; ese tipo examen y persever&oacute; en contracorriente    durante   18 a&ntilde;os. Todav&iacute;a guardamos la hoja del examen".</p>     <p>   Guerrero. Muchas gracias profesor Regino, aprenderemos mucho de   usted sobre este &uacute;ltimo punto y tambi&eacute;n de los dem&aacute;s.</p>   </font>      ]]></body>
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