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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[A PROPÓSITO DE LA FALTA DE CONTINUIDAD DE LAS EXPERIENCIAS ELEMENTALES EN EL AUFBAU DE CARNAP]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper criticizes the instantaneous nature imposed to the elementary experiences in the system proposed by Carnap in Der logische Aufbau der Welt. Inspired by a Peirce's seminal idea, I propose some modifications at the first levels of the system about the continuity of the elementary experiences, but I have to notice that a more careful adaptation demands other substantial critics.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p align="center"><font size="4"><b>A PROP&Oacute;SITO DE LA FALTA DE CONTINUIDAD    DE LAS   EXPERIENCIAS ELEMENTALES EN EL AUFBAU DE CARNAP<sup><a href="#*" name="s*">*</a></sup></b></font></p>     <p>   <b>Carlos Alberto Cardona Su&aacute;rez</b></p>     <p>   Universidad de Bogot&aacute; Jorge Tadeo Lozano</p>     <p align="center"><sup><a href="#s*" name="*">*</a></sup> Recibido Junio de 2006; aprobado Octubre de 2006.</p> <hr size="1">      <p>   <b>RESUMEN</b></p>     <p>   El art&iacute;culo critica la naturaleza instant&aacute;nea impuesta a las experiencias   elementales en el sistema construccional propuesto por Carnap en Der   logische Aufbau der Welt. Inspirado en una idea seminal de Peirce, propongo   algunas modificaciones a los primeros niveles del sistema construccional   sin dejar de advertir que una adaptaci&oacute;n m&aacute;s cuidadosa exige atender    otras   cr&iacute;ticas sustanciales.</p>     <p>   <b>Palabras clave</b>: experiencia elemental, cuasian&aacute;lisis, cualidades,    recuerdo   de semejanza.</p><hr size="1">      <p>   <b>ABSTRACT</b></p>     <p>   This paper criticizes the instantaneous nature imposed to the elementary   experiences in the system proposed by Carnap in Der logische Aufbau der   Welt. Inspired by a Peirce's seminal idea, I propose some modifications    at   the first levels of the system about the continuity of the elementary   experiences, but I have to notice that a more careful adaptation demands   other substantial critics.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <b>Key words</b>: elementary experience, quasi analysis, qualities, recollection   of similarity</p><hr size="1">      <p>   Una de las obras m&aacute;s influyentes en la primera mitad del siglo XX fue   Der logische Aufbau der Welt de Carnap. A juicio de Quine, se trataba de la   expresi&oacute;n m&aacute;s depurada del empirismo y un intento s&oacute;lido    y sistem&aacute;tico   por adelantar una de las tareas impuestas en Our knowledge of the external   World de Bertrand Russell. La tarea consist&iacute;a en hallar procedimientos    que   permitieran reducir todas las proposiciones de las ciencias emp&iacute;ricas    a   proposiciones cuyos &uacute;nicos constituyentes fuesen datos duros. Russell   utilizaba esta expresi&oacute;n para referirse bien sea a hechos particulares    que   hacen alusi&oacute;n a los datos sensoriales, o bien a verdades generales de    la l&oacute;gica. Hay dos maneras de encajar la obra de Carnap en la tradici&oacute;n   filos&oacute;fica; o bien como la culminaci&oacute;n del empirismo cl&aacute;sico    que pretende   incorporar las herramientas del an&aacute;lisis l&oacute;gico dise&ntilde;adas    por Frege y Russell,   o bien como un intento novedoso por enfrentar el reto kantiano de restituir   la objetividad de nuestro conocimiento cient&iacute;fico aun cuando se asuma    que   el punto de partida ha de ser necesariamente subjetivo<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>    . Tradicionalmente   se ha privilegiado la primera lectura y se ha considerado que la cr&iacute;tica    de   Quine ha desvanecido definitivamente cualquier intento de reducci&oacute;n al   estilo del Aufbau. Algunos comentaristas recientes<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup> han subrayado la   importancia y las diferencias que devienen de adoptar la segunda lectura;   para ellos resulta m&aacute;s importante atender la participaci&oacute;n de    Carnap en los   debates neokantianos de comienzos del siglo XX y, aunque asumen la   relevancia de las anotaciones de Quine, no consideran que ellas de por s&iacute;   invaliden definitivamente las pretensiones del filosofo austriaco. El presente   art&iacute;culo hace eco de la segunda alternativa.</p>     <p>   El esp&iacute;ritu del Aufbau de Carnap est&aacute; animado por la exigencia    de la   unidad de la ciencia. Sin embargo, dicha unidad no sugiere la construcci&oacute;n   de una teor&iacute;a universal que integre todos los resultados de las ciencias   particulares. No se trata de hallar un conjunto de postulados a partir de los   cuales se pueda derivar todo lo que tenemos por verdadero. Para Carnap, la   unidad de la ciencia a la que debe aspirar el an&aacute;lisis filos&oacute;fico    ha de ser una   unidad estructural. El sentido de una proposici&oacute;n cient&iacute;fica ha    de residir en   la posibilidad de hallar procedimientos para traducir dicha proposici&oacute;n    en   una forma tal que los &uacute;nicos elementos extral&oacute;gicos que contenga    refieran   a lo inmediatamente dado. Si asumimos, desde una perspectiva empirista,   que lo inmediatamente dado alude a contenidos sensoriales, la mayor   dificultad deviene del hecho de que las proposiciones generales de las   ciencias reconocidas como las m&aacute;s respetables, aluden a elementos que    en   principio est&aacute;n muy alejados de la informaci&oacute;n sensorial. Las    proposiciones   de la f&iacute;sica hablan de objetos corporales, fuerzas, energ&iacute;as,    campos de fuerza,   part&iacute;culas elementales, etc.; las proposiciones de la biolog&iacute;a    hablan de   especies, seres vivos, amino&aacute;cidos, etc.; las proposiciones de la astronom&iacute;a   hablan de estrellas, planetas, galaxias, etc. Ninguna de tales proposiciones   habla de manchas en el campo visual o reacciones cinest&eacute;sicas. Si hemos    de aceptar que lo inmediatamente dado est&aacute; asociado con manchas en el   campo visual, el problema m&aacute;s importante se puede plantear as&iacute;:    &iquest;c&oacute;mo   traducir una proposici&oacute;n que se refiere a fuerzas y electrones a una   proposici&oacute;n cuyos &uacute;nicos componentes extral&oacute;gicos aludan    a lo   inmediatamente dado (datos sensoriales)?</p>     <p>   Asumamos, en gracia de discusi&oacute;n, que tenemos un acuerdo en relaci&oacute;n   con lo que hemos de considerar lo inmediatamente dado. Carnap habla de   las bases del sistema construccional y eval&uacute;a tres posibilidades: bases    f&iacute;sicas,   bases autopsicol&oacute;gicas o bases culturales. La pregunta importante que   demanda el sistema a continuaci&oacute;n es la siguiente: &iquest;c&oacute;mo    podemos construir   nuevos elementos a partir de lo inmediatamente dado? En otras palabras, y   a manera de ejemplo, si lo que me es dado en forma inmediata son ciertas   manchas de color en mi campo visual, &iquest;c&oacute;mo podemos construir,    a partir de   ellas, objetos corporales tridimensionales residiendo allende mi campo visual   de tal manera que todas las proposiciones (independientemente de su valor   de verdad) que hablan de estados de cosas en los que intervienen dichos   objetos se puedan traducir, conservando el valor de verdad, de tal manera   que la referencia a dichos objetos sea reemplazada por la referencia a   manchas en mi campo visual? Carnap usa como instrumento de ascenso   todas las t&eacute;cnicas de abstracci&oacute;n ideadas por Frege y Russell    que hacen del   concepto de relaci&oacute;n la estrategia fundamental. Supongamos que adem&aacute;s   de lo inmediatamente dado cuento con una caracterizaci&oacute;n formal de alguna   relaci&oacute;n b&aacute;sica que asocia elementos de la base del sistema. Imaginemos,   por ejemplo, que contamos con una lista de pares de elementos asociados   en virtud de una relaci&oacute;n R. Imaginemos tambi&eacute;n que en virtud    de un simple   escrutinio logramos evidenciar que R es reflexiva, sim&eacute;trica y transitiva;   sabremos entonces que la relaci&oacute;n induce una partici&oacute;n que nos    permite   dividir los elementos iniciales en clases de equivalencia disjuntas. Si hemos   terminado esa tarea diremos que los elementos que pertenecen a una misma   clase de equivalencia est&aacute;n all&iacute; porque comparten una caracter&iacute;stica    com&uacute;n   que bien podemos tomar como una cualidad que define a los miembros de   la clase. Russell aplic&oacute; estos m&eacute;todos para construir los n&uacute;meros    enteros a   partir de los naturales y los n&uacute;meros racionales a partir de los enteros.    Frege   tambi&eacute;n los utiliz&oacute; para introducir su definici&oacute;n de paralelismo.    Ahora bien,   si la relaci&oacute;n es reflexiva y sim&eacute;trica, pero no es transitiva,    como de hecho   ser&aacute; el caso en el sistema construccional de Carnap, la tarea de asociar   cualidades comunes a un conjunto inicial de elementos de la base ya no es   una tarea tan simple. Sin embargo, se puede obtener buenos resultados   aplicando el m&eacute;todo que Carnap denomina cuasian&aacute;lisis (&sect;    71).</p>     <p align="center"><b><font size="3">I</font></b></p>     <p>   En t&eacute;rminos absolutamente esquem&aacute;ticos y simplificados el cuasian&aacute;lisis   funciona de la siguiente manera. (i) Lo inmediatamente dado debe ser   inanalizable. Carnap aduce que no hay criterios l&oacute;gicos que nos permitan   imponer un tipo de elementos de base. Esto es, podemos armar un sistema   construccional a partir de elementos f&iacute;sicos (materialismo sin compromisos   metaf&iacute;sicos), o a partir de elementos autopsicol&oacute;gicos (fenomenalismo    sin   compromisos metaf&iacute;sicos, es decir solipsismo metodol&oacute;gico). No    obstante,   se puede esgrimir un argumento de primac&iacute;a epist&eacute;mica para preferir    un   sistema cuyos elementos de base se pudiesen interpretar, en un nivel que ya   no le compete a la l&oacute;gica, como mis experiencias elementales (exel).    Ahora   bien, estas experiencias elementales, que se identifican con lo   inmediatamente dado, han de imponerse en forma desnuda; es decir, no las   puedo reconocer en virtud de las cualidades que les adscribo, pues ello   supondr&iacute;a un nivel elevado de abstracci&oacute;n. En otras palabras,    no puedo   decir, como lo pretend&iacute;an Russell y Mach, que lo que me es inmediatamente   dado se identifica, por ejemplo, con la descripci&oacute;n: "hay una mancha    verde   en el extremo superior derecho de mi campo visual". Poder informar acerca   de mis experiencias elementales en asocio con cualidades, corresponde a   un nivel muy avanzado del depurado sistema construccional que se pretende.   Nos seduce la idea de empezar a construir a partir de dicho punto porque en   la pr&aacute;ctica no somos conscientes de los intrincados mecanismos de   abstracci&oacute;n que ello supondr&iacute;a. En ese orden de ideas, la exigencia    de Carnap   es m&aacute;s fuerte que la que se hab&iacute;a impuesto Russell o Mach. El    hecho de que   las exel sean inanalizables conduce a dos problemas entrelazados: primero,   &iquest;c&oacute;mo podemos definir nuestras experiencias elementales si se    nos impone   la prohibici&oacute;n de adscribirles cualidades de primera mano? segundo, &iquest;c&oacute;mo   podemos construir las cualidades de tal manera que diferentes exel puedan   compartir la misma cualidad sin que nos veamos obligados a reconocer   dichas cualidades como constituyentes de las exel? El cuasian&aacute;lisis es    el   m&eacute;todo dise&ntilde;ado para dar cuenta de la segunda pregunta.</p>     <p>   ii) Las exel se pueden definir en t&eacute;rminos de una descripci&oacute;n    impl&iacute;cita.   En una definici&oacute;n explicita, el objeto definido pertenece a la misma    esfera   de los objetos dados que se enuncian en la definici&oacute;n. Veamos un ejemplo:   "2=<sub>def</sub>1+1", "3=<sub>def</sub>2+1", etc.; en este caso lo que decimos    significativamente   de 2, podemos decirlo tambi&eacute;n de 1. En una definici&oacute;n impl&iacute;cita    el objeto   definido ya no pertenece a la misma esfera (tipo) de los objetos dados; por   esa raz&oacute;n hay que reservar para &eacute;l el calificativo de cuasiobjeto.    Veamos el   caso en un ejemplo, "n&uacute;mero primo es aquel que s&oacute;lo se puede dividir    por   s&iacute; mismo o por la unidad", en este caso el concepto definido alude a    una   clase y, en ese orden de ideas, lo que podemos decir significativamente de una    clase ya no es significativo de sus elementos. As&iacute; las cosas, s&oacute;lo    a   trav&eacute;s de una definici&oacute;n impl&iacute;cita se produce un ascenso    de nivel en el   sistema construccional. Ahora bien, la funci&oacute;n proposicional que permite   definir la clase puede ser de uno, o de dos o m&aacute;s argumentos. En el primer   caso hablamos de una definici&oacute;n por propiedades, en tanto que en el segundo   hablamos de una definici&oacute;n por relaciones. Dado que las exel carecen    de   propiedades y s&oacute;lo podemos ascender de nivel por medio de descripciones   impl&iacute;citas, el ascenso se debe caracterizar, entonces, por funciones   proposicionales de dos o m&aacute;s argumentos. En otras palabras, las exel    no   bastan para producir ascensos de nivel en el sistema construccional,   necesitamos tambi&eacute;n una o varias relaciones b&aacute;sicas. La conjetura    central   del Aufbau consiste en defender que s&oacute;lo es necesaria una relaci&oacute;n   fundamental. El prop&oacute;sito del Aufbau consiste en hallar procedimientos    para   traducir todas las proposiciones emp&iacute;ricas en proposiciones cuyos &uacute;nicos   elementos extral&oacute;gicos sean las exel. Quine repite con insistencia que   traducir significa lo mismo que eliminar. Ahora bien, la traducci&oacute;n exige   un criterio de identidad entre funciones proposicionales. Carnap sugiere un   criterio extensionalista, a saber, dos funciones proposicionales son id&eacute;nticas   si son coextensivas; es decir, si ellas se satisfacen por los mismos argumentos.</p>     <p>   iii) El sistema construccional requiere tan s&oacute;lo de una relaci&oacute;n   fundamental. Hemos dicho que las exel no bastan para producir ascensos de   nivel construccional; tambi&eacute;n son necesarios ciertos conceptos. Tambi&eacute;n   hemos dicho que tales conceptos deben ser de dos o m&aacute;s argumentos. As&iacute;   las cosas, si el punto de partida ha de ser mis exel y ellas son inanalizables,   s&oacute;lo lograremos introducir nuevos niveles en el sistema si podemos contar   con una lista de parejas de exel asociadas en virtud de una relaci&oacute;n.    Carnap   conjetura la existencia de una &uacute;nica relaci&oacute;n y ofrece como argumento    a   posteriori la construcci&oacute;n efectiva de un tal sistema construccional    que tiene   como base s&oacute;lo una relaci&oacute;n. Esta relaci&oacute;n b&aacute;sica,    el recuerdo de semejanza   (nombrada como R<sub>s</sub>), se enuncia en el par&aacute;grafo 108 -el primer    par&aacute;grafo   del esbozo del sistema construccional- y aparece como el &uacute;nico t&eacute;rmino   no definido del sistema. Dicho par&aacute;grafo agrega una par&aacute;frasis    realista que   ayuda a la exposici&oacute;n pedag&oacute;gica pero que carece de valor l&oacute;gico    o   construccional. La par&aacute;frasis que acompa&ntilde;a a xR<sub>s</sub>y reza    as&iacute;: &laquo;x y y son   experiencias elementales tales que cuando una representaci&oacute;n recordada   de x es comparada con y se encuentra que ellas son parcialmente semejantes,   es decir, son cercanas en un constituyente&raquo;. En ese orden de ideas, xR<sub>s</sub>y    ha   de leerse como "el recuerdo que tengo de la experiencia elemental x es   parcialmente semejante a la experiencia elemental actual y". El par&aacute;grafo   109 introduce la definici&oacute;n impl&iacute;cita de las experiencias elementales,    a saber:   "exel =<sub>def</sub> C'R<sub>s</sub>". La par&aacute;frasis realista correspondiente    reza as&iacute;: "el recuerdo de semejanza se sostiene entre experiencias elementales;    en consecuencia,   ellas son argumentos de la relaci&oacute;n b&aacute;sica, ellas son los elementos    b&aacute;sicos".   En otras palabras, las exel son aquellos objetos que caen como argumentos   de R<sub>s</sub>. &laquo;La relaci&oacute;n b&aacute;sica &macr;sostiene Carnap- y no los    elementos b&aacute;sicos,   forma el concepto b&aacute;sico no definido del sistema. Los elementos b&aacute;sicos   son construidos a partir de la relaci&oacute;n b&aacute;sica como su campo&raquo;    (&sect; 75). Esta   relaci&oacute;n no es reflexiva, no es sim&eacute;trica y tampoco es transitiva;    de tal manera   que no es posible crear particiones en clases de equivalencia y tampoco es   factible practicar el cuasian&aacute;lisis a partir de ella. No obstante lo    anterior,   dicha relaci&oacute;n s&iacute; nos permite reconstruir en forma preliminar    el orden   temporal, pues de xR<sub>s</sub>y se infiere que x es una experiencia elemental que   antecede a y (&sect;&sect; 87, 120). Ahora bien, si x y y son experiencias elementales   entre las cuales no es posible establecer xR<sub>s</sub>y ni yR<sub>s</sub>x, no podremos   determinar el orden temporal sin antes haber llegado al nivel de la   construcci&oacute;n de los objetos f&iacute;sicos y sus leyes generales.</p>     <p>   (iv)Las exel son instant&aacute;neas. Dos exel no pueden darse simult&aacute;neamente   pues ello supondr&iacute;a la posibilidad de establecer constituyentes en una   experiencia elemental contradiciendo el hecho de haberlas asumido   inanalizables. En ese orden de ideas es posible establecer una   correspondencia uno a uno entre los puntos sobre una recta que simula la   marcha del tiempo y las experiencias elementales. Este argumento es de   vital importancia en la construcci&oacute;n del sentido visual para distinguir    los   aspectos relacionados con la ubicaci&oacute;n espacial de una mancha coloreada   en nuestro campo visual (2 dimensiones) de los aspectos relacionados con   el matiz, la saturaci&oacute;n y el brillo de la misma (3 dimensiones). Carnap    se   vale del axioma seg&uacute;n el cual no puede haber dos manchas diferentes de   color ocupando simult&aacute;neamente el mismo lugar en nuestro campo visual,   en tanto que s&iacute; es posible hallar simult&aacute;neamente -es decir, en    la misma   experiencia elemental- dos manchas de color id&eacute;nticas ocupando dos   lugares diferentes de mi campo visual (&sect; 88, 117).<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup></p>     <p>   (v)P<sub>s</sub> es una relaci&oacute;n reflexiva y sim&eacute;trica, aunque no es transitiva.    Dado   que R<sub>s</sub> no es reflexiva ni sim&eacute;trica y el cuasian&aacute;lisis se debe    practicar con   una relaci&oacute;n con tales propiedades formales, es necesario hacer   modificaciones a R<sub>s</sub> para proceder al ascenso de niveles en el sistema   construccional. Carnap propone introducir la relaci&oacute;n P<sub>s</sub> cuya par&aacute;frasis   alude a la semejanza parcial entre dos experiencias elementales. La definici&oacute;n   en el par&aacute;grafo 110 dice as&iacute;: &laquo;IMAGEN &raquo; (&sect;110);    y su par&aacute;frasis realista se puede expresar de la siguiente manera: "xP<sub>s</sub>y,    significa que o   bien xR<sub>s</sub>y, o bien yR<sub>s</sub>x , o bien x y y son experiencias elementales id&eacute;nticas".</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   (vi)P<sub>s</sub> permite construir c&iacute;rculos de semejanza. Carnap expone el esbozo   de su sistema construccional vali&eacute;ndose de cuatro lenguajes para su   presentaci&oacute;n: el lenguaje de las operaciones l&oacute;gicas, una par&aacute;frasis    al   lenguaje cotidiano, una par&aacute;frasis al lenguaje realista utilizado por    la ciencia,   y el lenguaje de las operaciones constructivas ficticias. El lenguaje m&aacute;s   puro, dado el inter&eacute;s l&oacute;gico del sistema, es el primero; en tanto    que el lenguaje   m&aacute;s apropiado para el debate filos&oacute;fico asociado con las preocupaciones   kantianas es, sin duda, el cuarto. Carnap pide que imaginemos que un sujeto   A emplea la mitad de su vida para absorber lo dado, sin trabajar sobre ello.   En la segunda parte de su vida procede a sintetizar el material retenido de   acuerdo a las reglas que recibe del sistema construccional. La conjetura   final del fil&oacute;sofo consiste en sostener que dicho sujeto estar&iacute;a    en condiciones   de reconstruir los conceptos con los cuales nosotros organizamos nuestra   experiencia y a los que hemos llegado en forma inconsciente aplicando   procedimientos lentos y tortuosos. En las palabras del fil&oacute;sofo: &laquo;El    sistema   construccional es una reconstrucci&oacute;n racional de un proceso de cognici&oacute;n   cuyos resultados ya son conocidos&raquo; (&sect; 102). Carnap asume, para el    sujeto   A, la condici&oacute;n de Funes el memorioso, a saber, A retiene en su memoria   todo lo dado en la primera mitad de su vida (&sect; 101). No obstante, A no   retiene las propiedades individuales de aquellas experiencias elementales,   sino &uacute;nicamente la lista de pares de experiencias relacionadas en virtud    de   R<sub>s</sub>. Nuestra tarea consiste en proponer un listado de protocolos o   instrucciones que podr&iacute;amos impartirle a A para que &eacute;l proceda    a operar   sobre la lista de parejas de exel relacionadas a trav&eacute;s de R<sub>s</sub> y pueda    reconstruir   los conceptos que nosotros ya hemos adquirido por otras v&iacute;as. El algoritmo   que nos conduce a los c&iacute;rculos de semejanza es el siguiente: (a) se construye   la lista de parejas P<sub>s</sub> a partir de la lista de pares R<sub>s</sub>; (b) se construyen las   clases que satisfacen las siguientes dos condiciones: (primera) cualesquiera   dos elementos de la clase deben ser tales que xP<sub>s</sub>y, (segunda) si una exel   est&aacute; en la relaci&oacute;n P<sub>s</sub> con cada uno de los elementos de la clase,    ella no   puede estar por fuera de la clase. En otras palabras, buscamos las clases   m&aacute;s comprehensivas de elementos relacionados en virtud de P<sub>s</sub>. Las clases   as&iacute; formadas constituyen los c&iacute;rculos de semejanza. Conviene anotar    que   dado que P<sub>s</sub> no es transitiva, es decir, de xP<sub>s</sub>y, y yP<sub>s</sub>z, no se infiere   necesariamente que xP<sub>s</sub>z, hemos de esperar que algunas exel pertenezcan a   varios c&iacute;rculos de semejanza.</p>     <p>   (vii)Los c&iacute;rculos de semejanza son la base para la construcci&oacute;n    de las   clases de cualidad. Si un c&iacute;rculo de semejanza no se traslapa con ning&uacute;n   otro, &eacute;l constituye de por s&iacute; una clase de cualidad. Si varios    c&iacute;rculos de semejanza se traslapan, llamaremos a una clase c una clase    de cualidad si ella   est&aacute; totalmente contenida en cualquier c&iacute;rculo de semejanza que    contiene una   parte considerable<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup> de c, y si para cualquier exel x que no pertenece a c, existe   al menos un c&iacute;rculo de semejanza que contiene a c pero al cual x no pertenece.   En palabras m&aacute;s sencillas, las clases de cualidad son las clases m&aacute;s    grandes   que resultan no divididas cuando los c&iacute;rculos de semejanza se traslapan   parcialmente. Esta definici&oacute;n debe excluir los traslapes accidentales,    es decir,   aquellos traslapes que no comprometen al menos a la mitad de los miembros   de la clase candidata a constituirse en clase de cualidad.</p>     <p>   (viii)Las clases de cualidad permiten construir modalidades sensoriales.   Una vez construidas las clases de cualidad, podemos definir una relaci&oacute;n   entre ellas (Sim) de la siguiente manera: dadas &alpha; y &szlig;dos clases de cualidad,   entre ellas se da la relaci&oacute;n &alpha;Sim &szlig; si y solo si para cada exel    x que pertenece   a a y cada exel y que pertenece a &szlig;, ocurre xP<sub>s</sub>y. Ahora bien, dos clases    de   cualidad &alpha; y &szlig; pertenecen a la misma modalidad si y solo si existe una   cadena de clases de cualidad tal que &alpha;Sim...;.Sim &szlig;. As&iacute; las    cosas, mientras   podemos concebir una cadena de clases de cualidad que permita desplazarnos   desde una clase de cualidad que se puede describir en lenguaje psicol&oacute;gico<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup>   como <sup>P</sup>una mancha azul agua marina en la esquina superior derecha de mi   campo visual<sup>P</sup> hasta otra que se puede describir como <sup>P</sup>una macha amarilla   en el centro de mi campo visual<sup>P</sup>, no podemos hallar la cadena   correspondiente que conecte cualquiera de las dos anteriores con una clase   de cualidad cuya descripci&oacute;n psicol&oacute;gica puede asociarse con <sup>P</sup>un    arm&oacute;nico   bajo en mi campo auditivo<sup>P</sup>. La modalidad visual es la &uacute;nica modalidad    5–   dimensional (campo visual bidimensional y el s&oacute;lido de los colores   tridimensional: matiz, intensidad y saturaci&oacute;n); la modalidad auditiva    es   bidimensional (tono e intensidad).</p>     <p>   (ix) El sistema permite introducir el concepto de sensaci&oacute;n. Una sensaci&oacute;n   es un par ordenado constituido por una exel y una clase de cualidad que la   contiene. El tratamiento de Carnap induce el siguiente giro copernicano.   Mientras en el lenguaje corriente asumimos que las cualidades son   constituyentes de la experiencia, en el lenguaje construccional hemos de   admitir que las experiencias son elementos de las cualidades. En la   taquigraf&iacute;a de Carnap: <sup>P</sup>la cualidad es un constituyente de la experiencia<sup>P</sup>,   en tanto que Cla experiencia es un elemento de la cualidad<sup>C</sup> (&sect; 93).</p>     <p align="center"><font size="3"><b>II</b></font></p>     <p>   El esbozo construccional de Carnap abort&oacute; a mitad de camino. En el   orden de las razones, el fil&oacute;sofo pretend&iacute;a: (i) definir las modalidades   sensoriales; (ii) construir el orden espacial del campo visual; (iii) construir   el s&oacute;lido de los colores; (iv) construir los objetos f&iacute;sicos estipulando   procedimientos para asignar colores en el campo visual a puntos en el   espacio-tiempo de los f&iacute;sicos; (v) aislar mi cuerpo entre los objetos    f&iacute;sicos;   (vi) construir los objetos autopsicol&oacute;gicos; (vii) asignarle eventos   psicol&oacute;gicos a otros objetos f&iacute;sicos que poseen cierto parecido    de familia   con mi cuerpo; (viii) construir los objetos culturales. En resumen y sin   precisar los detalles, Carnap abandon&oacute; el ambicioso proyecto en virtud    de   las siguientes tensiones: (i) las dificultades t&eacute;cnicas que imped&iacute;an    terminar   en forma m&aacute;s limpia los primeros niveles del sistema construccional;    (ii) la   influencia del c&iacute;rculo de Viena que se orientaba m&aacute;s hacia la    defensa de una   reducci&oacute;n fisicalista; (iii) la creaci&oacute;n de sistemas algebraicos    al estilo de los   creados por G&ouml;del que abrieron la posibilidad de que un sistema utilizara    su   propio lenguaje para proferir descripciones del sistema mismo; y (iv) la   fragilidad de la distinci&oacute;n anal&iacute;tico/sint&eacute;tico.</p>     <p>   Entre las dificultades t&eacute;cnicas, Carnap alcanz&oacute; a se&ntilde;alar    dos que fueron   despu&eacute;s sobrevaloradas por la recepci&oacute;n que adelant&oacute; Goodman.<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup>    Si se da   la condici&oacute;n desfavorable de que Puna cualidad a se da siempre en compa&ntilde;&iacute;a   de otra cualidad &szlig;, en tanto que &szlig; pueda darse sin la presencia    de a<sup>P</sup>, el   m&eacute;todo del cuasian&aacute;lisis no permite aislar las dos cualidades.    Esta condici&oacute;n   desfavorable se conoce como la dificultad de la compa&ntilde;&iacute;a (&sect;70).    Ahora   bien, no es descabellado pensar que en la medida en que la lista de pares de   exel relacionadas pueda crecer sin que ello implique un crecimiento al mismo   ritmo de las clases de cualidades, podamos esperar que la probabilidad de   la presencia de la dificultad de la compa&ntilde;&iacute;a pueda llegar a ser    insignificante.   Esto, no obstante, implicar&iacute;a agregar una conjetura emp&iacute;rica a    un proyecto   que aspira a la pureza de un sistema construccional atado a la l&oacute;gica.    Yo   creo en la posibilidad de hacer caso omiso de la dificultad, si se tiene en   cuenta que quien practica el cuasian&aacute;lisis desconoce por completo las   cualidades que se quieren reconstruir y atiende exclusivamente la lista de   parejas relacionadas. En otras palabras, a los ojos de Dios existir&iacute;a    tal   dificultad, a los ojos de un cuasian&aacute;lisis basado exclusivamente en la    lista   de pares es posible hacer caso omiso de ella. Nosotros construir&iacute;amos    una   clase de cualidad all&iacute; donde Dios esperar&iacute;a dos. Si aun as&iacute;    insistimos en que   falta esencialmente una nueva cualidad, podemos arg&uuml;ir que en ese caso   estamos introduciendo un problema de esencia (problema metaf&iacute;sico) cuando    debemos limitarnos a resolver problemas construccionales (&sect;20-21). Si   asumimos que el sistema construccional es din&aacute;mico, nada nos impide pensar   en la posibilidad de la aparici&oacute;n de nuevas exel que nos obliguen a un   replanteamiento de las clases de cualidad concebidas en un principio.</p>     <p>   La segunda condici&oacute;n desfavorable se menciona en el par&aacute;grafo    72 y   fue reconocida por Goodman con el nombre de dificultad de la comunidad   imperfecta. Supongamos que contamos con tres exel que poseen entre sus   Pconstituyentes psicologicos<sup>P</sup> dos o m&aacute;s cualidades organizadas seg&uacute;n    el   siguiente esquema: 1. br, 2. rv, 3. vb (los n&uacute;meros identifican cada    exel y   las letras son iniciales de los colores blanco, rojo y verde). El proceso del   cuasian&aacute;lisis fracasa toda vez que {1, 2, 3} ser&iacute;a una clase de    cualidad pues   cada par de exel tienen una caracter&iacute;stica com&uacute;n mientras ninguna   caracter&iacute;stica es com&uacute;n a las tres exel. No hay duda en que las    dos dificultades   t&eacute;cnicas no se pueden acallar agregando simplemente conjeturas emp&iacute;ricas   cuya validez igualmente implica el cumplimiento de condiciones   accidentales. Sin embargo, las dificultades no constituyen un argumento   poderoso en s&iacute; para abandonar las pretensiones del sistema construccional.</p>     <p>   A continuaci&oacute;n deseo recomendar algunas variaciones al sistema   construccional que, quiz&aacute;, permitan abrir caminos heur&iacute;sticos    que nos lleven   a encarar de otra manera las dificultades t&eacute;cnicas mencionadas. Aclaro,    sin   embargo, que una modificaci&oacute;n completa del sistema, que le permita   mantenerse fiel a la sugerencia fenomenalista de un solipsismo metodol&oacute;gico   sin que nos veamos obligados a favorecer un reduccionismo fisicalista, exige   enfrentar la falta de criterios claros para mantener la distinci&oacute;n sint&eacute;tico/   anal&iacute;tico. En gracia de discusi&oacute;n, aplazaremos esta segunda exigencia    hasta   evaluar las consecuencias de las variaciones propuestas. Examinar&eacute;   inicialmente el aspecto que deseo criticar en el interior del sistema   construccional y acto seguido formular&eacute; un esbozo de la propuesta anunciada.</p>     <p>   El car&aacute;cter instant&aacute;neo de las exel (iv) se impone sin justificaci&oacute;n    alguna;   es algo que admitimos a manera de axioma sin detenernos a pensar en sus   implicaciones. Aun as&iacute;, la relaci&oacute;n R<sub>S</sub>, en su formulaci&oacute;n    realista, introduce   la comparaci&oacute;n entre una exel (que podemos concebir a la manera de un   fogonazo) y un recuerdo de un fogonazo anterior. No hay duda en que hay   algo que no satisface nuestras expectativas epistemol&oacute;gicas. Es cierto    que   Carnap exige solamente una relaci&oacute;n con las siguientes propiedades   formales: antireflexiva, antisimetrica y no transitiva; ello con el simple objeto   de introducir el orden temporal preliminar. Sin embargo, como queremos   reconstruir racionalmente la formaci&oacute;n de los conceptos que nos permiten   organizar nuestra experiencia, no podemos pasar por alto las par&aacute;frasis   realistas que pretenden ilustrar el sentido de las operaciones l&oacute;gicas.    El   sistema construccional de Carnap exige que podamos comparar cualquier exel con    el recuerdo de otra exel de manera instant&aacute;nea y sin que podamos   reconocer constituyentes en la primera. Si este reconocimiento no es   instant&aacute;neo, la primera exel ya habr&iacute;a dado paso a una representaci&oacute;n   debilitada de ella misma. &iquest;Por qu&eacute; hemos de aceptar que el fogonazo    y el   recuerdo de otro fogonazo sean instant&aacute;neos y simult&aacute;neos cuando    al mismo   tiempo se nos niega la posibilidad de ver el recuerdo como un <sup>P</sup>constituyente   psicol&oacute;gico del fogonazo actual<sup>P</sup>? No veo razones epistemol&oacute;gicas    para   atarnos a esa exigencia. En otras palabras, y utilizando t&eacute;rminos   epistemol&oacute;gicos, debemos encontrar m&eacute;todos construccionales que    nos   permitan hallar en una exel un <sup>P</sup>componente psicol&oacute;gico<sup>P</sup> que se pueda   interpretar como el recuerdo de otra exel anterior. Constato la presencia   inmediata de una <sup>P</sup>mancha verde en cierto sector de mi campo visual<sup>P</sup>, evoco   el recuerdo de <sup>P</sup>una mancha verde en mi campo visual en un momento anterior   que no logro precisar<sup>P</sup>, constato las <sup>P</sup>vecindades cromaticas entre las manchasP   y despu&eacute;s de hacer intervenir niveles muy elevados del sistema   construccional admito que estoy frente a un <sup>P</sup>reconocimiento de la presencia   cercana a mi cuerpo del mismo &aacute;rbol que abandone ayer en mi jard&iacute;n<sup>P</sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   De otra parte, si admitimos constituyentes en las exel no es tan f&aacute;cil   reconocerlas como lo inmediatamente dado. En ese caso, estar&iacute;amos diciendo   que s&oacute;lo podemos hablar de exel en un nivel m&aacute;s avanzado del sistema   construccional. Propongo, entonces, otra construcci&oacute;n que nos permite   practicar el cuasian&aacute;lisis a la manera de Carnap a partir de exel pero    que   exige otros niveles de construcci&oacute;n anteriores. Aceptaremos la   recomendaci&oacute;n heur&iacute;stica del solipsismo metodol&oacute;gico, pero    admitiremos   que lo que nos es dado inicialmente son vivencias que no restringiremos a   instantes de tiempo y que pueden darse en tiempos traslapados. <sup>P</sup>Ante mi   campo visual aparece una danza de configuraciones cambiantes en un   trasfondo de configuraciones moderadamente estables; en forma paralela,   atiendo tambi&eacute;n al variado campo de los ruidos de fondo que se atropellan   en mi campo auditivo; dejo pasar las fragancias; espor&aacute;dicamente advierto   ciertas reacciones cinest&eacute;sicas; a veces atiendo ciertas punzadas en    mi   est&oacute;mago; de repente tambi&eacute;n evoco acontecimientos que se resisten    a   abandonar alg&uacute;n lugar de mi conciencia, puede ocurrir que algunos de    estos   acontecimientos incorporen sonidos fantasmales; es factible que me ocupe   tambi&eacute;n de alguna proyecci&oacute;n hacia el futuro de suerte que me    vea haciendo   premoniciones o adivinanzas<sup>P</sup>. Todas estas vivencias se traslapan en una   secuencia aleatoria; no se suceden una detr&aacute;s de la otra. Ninguna de    ellas es   un fogonazo matem&aacute;tico, cada una de ellas transcurre. Algunas son tan    breves   que no nos incomoda para ellas la noci&oacute;n de fogonazo.</p>     <p>   En la obra de Peirce hay un antecedente interesante de la vivencia que se   extiende en el tiempo. Peirce ten&iacute;a buenas razones para sentirse inc&oacute;modo    con el car&aacute;cter granulado de los acontecimientos mentales: &laquo;Dos    ideas   &macr;sostiene el fil&oacute;sofo&macr; no est&aacute;n presentes en el mismo    estado de conciencia,   y en consecuencia es posible que no puedan ser comparadas. Decir en   consecuencia que son semejantes tan s&oacute;lo sugiere que un poder oculto    en   las profundidades del alma nos fuerza a conectarlas en nuestros   pensamientos despu&eacute;s de que ellas ya no est&aacute;n presentes&raquo;    (Peirce, Ch. S.,   1992, p. 313). Para apoyar la idea de estados de conciencia que se extienden   en el tiempo, Peirce sugiere comparar el caso con una superficie que es roja   en una parte y azul en la otra. Cuando preguntamos por el color de la frontera   que separa las dos partes, no debemos sentir m&aacute;s inclinaci&oacute;n a    responder   "roja" que a responder "azul". El argumento corre as&iacute;: asignamos colores    a   superficies, no a puntos individuales; en ese sentido, en el caso l&iacute;mite,    el   color de un punto es el color de las vecindades que lo contienen; ahora bien,   como cualquier vecindad que contiene alg&uacute;n punto de la frontera ha de   estar en parte en la zona roja y en parte en la zona azul, hemos de concluir   que a los puntos de la frontera les viene bien una dualidad de colores. Los   colores rojo y azul conviven simult&aacute;neamente en la frontera. He aqu&iacute;    la   conclusi&oacute;n de Peirce: &laquo;De igual manera [refiri&eacute;ndose al    ejemplo de los   colores] encontramos necesario sostener que la conciencia ocupa   esencialmente un tiempo; y lo que es presente a la mente en cualquier   instante ordinario, es lo que es presente durante un lapso en el cual este   instante ocurre. Entonces, el presente es mitad pasado y mitad por venir&raquo;   (Peirce, Ch. S., 1992, p. 322).</p>     <p>   Animado por la recomendaci&oacute;n de Peirce, postular&eacute; que una exel,    que   ha de reunir lo m&aacute;s cercano a un acontecimiento mental fulminante, puede   concebirse a partir de un traslape enmara&ntilde;ado de vivencias que transcurren   en lapsos de tiempo que contienen en s&iacute; el breve intervalo de tiempo    en el   que transcurre la experiencia elemental. De otro lado, pretendo seguir en   buena parte la recomendaci&oacute;n que le permite a Russell definir un instante   de tiempo. &laquo;Un "instante", tal como pretendo definir el t&eacute;rmino,    es una   clase de sucesos que tiene las dos propiedades siguientes: 1) todos los   sucesos de la clase se traslapan; 2) ning&uacute;n suceso externo a la clase    se   traslapa con todos los miembros de &eacute;sta&raquo; (Russell, B., 1983, p.    280).<sup><a href="#7" name="s7">7</a></sup>   Conviene, no obstante, anteponer las siguientes precauciones con la   definici&oacute;n de Russell. No pretendo concebir una exel como una clase,    sino   como un todo constituido por vivencias temporalmente traslapadas. Dado   que Russell pretende contar con una definici&oacute;n de instante de tiempo,    procura   a continuaci&oacute;n demostrar que una clase de sucesos as&iacute; concebida    no persiste durante un tiempo finito. Nosotros no buscamos una definici&oacute;n    metaf&iacute;sica   de instante de tiempo; pretendemos, m&aacute;s bien, aprehender de alguna manera   la vaga noci&oacute;n de experiencia elemental que pueda persistir durante un   lapso reducido y finito de tiempo.</p>     <p>   Conviene ilustrar en un grafico la idea que orienta la reflexi&oacute;n. Las   vivencias identifican lo que nos es dado; cada vivencia transcurre en un   lapso de tiempo frente al cual deber&iacute;a ser posible, aunque fuese en forma   aproximada, fijar una fecha de inicio y otra de finalizaci&oacute;n; las vivencias   pueden traslaparse o no en las fechas que hemos mencionado. La grafica   ilustra las fechas asignadas a cuatro vivencias que se traslapan temporalmente   de maneras diversas. Una exel se puede concebir circunscrita a un lapso de   tiempo que est&aacute; determinado por las fechas asignadas a las vivencias.    Una   exel implica el traslape de varias vivencias, que se pueden identificar como   sus componentes primarias, de tal manera que no haya otra vivencia que   traslape a cada uno de sus componentes.</p>       <p>    <center><img src="img/revistas/pafi/n23/n23a02f1.gif"></center></p>     <p>   Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo podemos definir una exel toda vez que admitimos   que asistimos a la presencia simultanea de varias vivencias que se traslapan?   El lapso de tiempo en el que transcurre una exel es aquel lapso durante el   cual las vivencias que constituyen la exel no son traslapadas por una nueva   vivencia. As&iacute; las cosas, en el caso anterior se pueden identificar 7    lapsos de   tiempo en los cuales se puede acomodar sendas exel. Usaremos par&eacute;ntesis   cuadrados para reconocer las vivencias que componen una exel. Conviene   advertir que la relaci&oacute;n entre vivencias y exel es una relaci&oacute;n    de las partes   al todo y no se puede concebir una exel como una clase cuyos elementos   son las vivencias.<sup><a href="#8" name="s8">8</a></sup></p>       <p>    <center><img src="img/revistas/pafi/n23/n23a02f2.gif"></center></p>     <p>El ejemplo que hemos ilustrado pretende modelar un flujo de conciencia.   Es decir, entre exel<sub>1</sub> y exel<sub>7</sub> se puede concebir una cadena    de vivencias   traslapadas. De no ser esto posible, el hiato en cuesti&oacute;n tendr&iacute;a    que   interpretarse como la existencia de dos flujos de conciencia independientes.   De otra parte, cada vivencia pertenece a dos o m&aacute;s exel. Si hubiese una   exel constituida s&oacute;lo por una vivencia y otro conjunto de exel con vivencias   que se traslapan para conformar un flujo continuo y que no contiene a la   vivencia inicial, tendr&iacute;amos que admitir que la primera forma parte de   otro flujo de conciencia. Restringiremos nuestro an&aacute;lisis a vivencias    que   forman parte de un mismo flujo de conciencia. Ahora intentaremos   introducir un flujo particular que nos gustar&iacute;a reconocer como una cadena   de recuerdos. Una cadena de vivencias v<sub>1</sub>....v<sub>n</sub> se denomina una cadena   de recuerdos si se re&uacute;nen dos condiciones, una formal y otra psicol&oacute;gica;   en primer lugar, si cada vi se traslapa en el tiempo con v<sub>i+1</sub> y cada vi tiene   la relaci&oacute;n de semejanza parcial con v<sub>i+1</sub>; y, en segundo lugar, si una    tensi&oacute;n   psicol&oacute;gica nos conduce a postular que v<sub>1</sub> ha de ser parcialmente semejante   con v<sub>n</sub>. En el primer caso exigimos que las parejas de vivencias que se   comparan sean, en alg&uacute;n sentido, simult&aacute;neas; y en el segundo    caso   imponemos, a manera de conjetura, la transitividad de la semejanza parcial   entre vivencias que aunque distantes en el tiempo se pueden encadenar en   un &uacute;nico flujo de conciencia. Imaginemos tres vivencias encadenadas como   exige la condici&oacute;n formal: v<sub>1</sub>, v<sub>2</sub> y v<sub>3</sub>. La primera es parcialmente semejante   a la segunda que se traslapa temporalmente con la primera. As&iacute; mismo,    la   segunda es parcialmente semejante con la tercera que se traslapa   parcialmente con la segunda. Dado que no sostenemos identidad alguna   entre ellas, bien podr&iacute;a ocurrir que la primera y la tercera no tuviesen   ning&uacute;n parecido de familia. Sin embargo, cuando una tensi&oacute;n psicol&oacute;gica   nos induce a reconocer alg&uacute;n parecido de familia entre la primera y la   tercera, podemos imaginar que ellas forman parte de los extremos de una   cadena de recuerdos. Creo que epistemol&oacute;gicamente es importante   introducir alg&uacute;n grado de vaguedad entre los extremos de una cadena as&iacute;   constituida, toda vez que nuestros ejercicios cognitivos penden de la cuerda   floja cuando atribuyen, en actitud temeraria, que nuestros recuerdos conservan    algunos rasgos debilitados, y no todos, de vivencias que han   quedado atr&aacute;s irremediablemente.<sup><a href="#9" name="s9">9</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Si v<sub>1</sub>, v<sub>2</sub>, v<sub>3</sub>, v<sub>4</sub> es una cadena de recuerdos, tenemos dos opciones para   inferir un orden temporal preliminar. O bien las vivencias ocurren en este   orden: v<sub>1</sub> v<sub>2</sub> v<sub>3</sub> v<sub>4</sub>, o bien ocurren en este otro: v<sub>4</sub> v<sub>3</sub> v<sub>2</sub> v<sub>1</sub>. No contamos con   argumentos l&oacute;gicos para imponer una flecha del tiempo. En ese orden de   ideas, nuestra construcci&oacute;n del orden temporal preliminar es absolutamente   precaria, comparada con la construcci&oacute;n de Carnap. No obstante, podremos   aducir que, en caso de tener &eacute;xito en los niveles superiores del sistema   construccional, lograremos introducir un buen orden si logramos articular   las leyes generales de la termodin&aacute;mica. Ahora ofreceremos una definici&oacute;n   de semejanza parcial entre dos experiencias elementales. Sean x, y dos exel,   diremos que xP<sub>S</sub>y si existe una cadena de recuerdos v<sub>1</sub>,...v<sub>n</sub>    tal que para   alguna vivencia v <sub>a</sub>que forma parte de x y alguna vivencia v <sub>&szlig;</sub> que forma   parte de y, ocurre que v<sub>1</sub>P<sub>S</sub>v <sub>a</sub> y v<sub>n</sub>P<sub>S</sub>v <sub>&szlig;</sub>. De la definici&oacute;n se infiere    que si   v<sub>1</sub>...v<sub>n</sub> es una cadena de recuerdos y v<sub>1</sub> hace parte de la experiencia elemental   x, en tanto que vn hace parte de la experiencia elemental y, debe ocurrir,   entonces, que xP<sub>S</sub>y. La relaci&oacute;n P<sub>S</sub> entre exel es reflexiva y sim&eacute;trica.    Dado   que cada vivencia forma consigo misma una cadena de recuerdos, no hay   dificultad en advertir xP<sub>S</sub>x. De otro lado, como de la cadena de recuerdos   v<sub>1</sub>...v<sub>n</sub> se infiere que v<sub>n</sub>...v<sub>1</sub> tambi&eacute;n es una cadena de recuerdos,    no hay   dificultad en inferir yP<sub>S</sub>x de xP<sub>S</sub>y. No obstante lo anterior, P<sub>S</sub> no es una   relaci&oacute;n de equivalencia pues no podemos asegurar que en todos los casos   se trate de una relaci&oacute;n transitiva. Veamos. De xP<sub>S</sub>y concluimos que existe   una cadena de recuerdos v<sub>1</sub>...v<sub>n</sub> para la cual existen dos vivencias, v <sub>a</sub>,   constituyente de x, y v <sub>&szlig;</sub>, constituyente de y, tales que v<sub>1</sub>P<sub>S</sub>v <sub>a</sub> y v<sub>n</sub>P<sub>S</sub>v    <sub>&szlig;</sub>. De   yPSz concluimos que existe una cadena de recuerdos vi...;vm para la cual   existen dos vivencias, v <sub>d</sub>, constituyente de y, y v <sub>y</sub>, constituyente de z, tales   que v<sub>i</sub>P<sub>S</sub>v <sub>d</sub> y v<sub>m</sub>P<sub>S</sub>v <sub>y</sub>. Dado que nada nos conduce a aceptar que vnP<sub>S</sub>v<sub>i</sub>, no   podemos garantizar que haya una cadena de recuerdos que conecte x con z.   A partir de este punto es posible iniciar el cuasian&aacute;lisis a la manera    de   Carnap.</p>     <p>   Sinteticemos las diferencias entre las dos formas de introducir el sistema   construccional. El &uacute;nico t&eacute;rmino indefinido en el sistema de Carnap    es RS   -una relaci&oacute;n antireflexiva, antisim&eacute;trica y no-transitiva-, cuya    par&aacute;frasis   nos permite introducir en forma preliminar un orden temporal. De manera   impl&iacute;cita, las exel se definen como elementos de la esfera de argumentos    para R<sub>S</sub>. Las exel son inanalizables e instant&aacute;neas. Carnap despu&eacute;s    construye   P<sub>S</sub> a partir de R<sub>S</sub>, forzando la reflexividad y la simetr&iacute;a. Despu&eacute;s    el   cuasian&aacute;lisis le permite crear cualidades y distinguir modalidades sensoriales   que pueden presentarse como <sup>P</sup>constituyentes psicol&oacute;gicos de las   experiencias elementales<sup>P</sup>. El hecho de que las modalidades sean el punto   de llegada del sistema construccional, cuando a nivel psicol&oacute;gico pareciera   que la existencia de modalidades fuese el punto de partida, es lo que le   permite afirmar a Carnap que &laquo;el cuasian&aacute;lisis es una s&iacute;ntesis    presentada   en la jerga ling&uuml;&iacute;stica de un an&aacute;lisis&raquo; (&sect; 74).    De otra parte, nuestra   introducci&oacute;n al sistema construccional admite como elementos indefinidos   las vivencias que se extienden en lapsos de tiempo y se traslapan   temporalmente sin ajustarse a una ley definida. El traslape temporal de   vivencias nos permite definir el tiempo en el que se circunscriben las exel.   As&iacute; las cosas, las exel se componen de partes cuya naturaleza s&oacute;lo    se hace   clara cuando el sistema construccional nos permite llegar a las modalidades   sensoriales. Las vivencias encadenadas de una forma peculiar constituyen   un flujo de conciencia en el que es posible advertir algunas cadenas de   recuerdos. A diferencia de la introducci&oacute;n de Carnap, no es posible introducir   una flecha del tiempo sin anteponer las leyes de la termodin&aacute;mica. Para   introducir una cadena de recuerdos debemos admitir la posibilidad de   establecer parecidos de familia entre vivencias simult&aacute;neas. Esta posibilidad   nos permite definir la relaci&oacute;n P<sub>S</sub> entre exel sin vernos en la obligaci&oacute;n    de   forzar una relaci&oacute;n primitiva al estilo de R<sub>S</sub>. En otras palabras, nuestro    sistema   nos conduce directamente a P<sub>S</sub> pagando un costo preliminar: s&oacute;lo podremos   introducir un orden temporal definido al final del sistema construccional.   En los dos casos las cualidades y las modalidades se construyen de la misma   manera. No obstante, mientras Carnap introduce el orden espacial del campo   visual postulando el axioma seg&uacute;n el cual no hay dos colores diferentes   ocupando el mismo lugar, en tanto que s&iacute; es posible imaginar dos lugares   diferentes para el mismo color; nosotros tendremos que idear otro   procedimiento para introducir el orden espacial toda vez que ya no podemos   hacer uso del axioma mencionado pues nuestras exel ahora transcurren en   el tiempo. Unido a lo anterior, resta evaluar si la introducci&oacute;n que    ofrecemos   de manera heur&iacute;stica tiene o no ventajas constructivas en relaci&oacute;n    con las   dificultades advertidas unas paginas atr&aacute;s. Este, sin embargo, es tema    de   otra exploraci&oacute;n.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">        <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> &laquo;Aun cuando el origen subjetivo    de todo el conocimiento reside en el contenido de la   experiencia y sus conexiones -aclara Carnap en la introducci&oacute;n del Aufbau-,    es posible,   como el sistema construccional lo mostrar&aacute;, llegar a un mundo objetivo    e intersubjetivo,   que puede ser conceptualmente comprendido y que resulta id&eacute;ntico para    todos los   observadores&raquo; (&sect;2).</p>     <p>   <sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup> Friedman, M., 2000; Richardson, A.,    1992, 1998; Webb, J., 1992; Haak, S., 1977.</p>       <p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup> A prop&oacute;sito del axioma de los colores, v&eacute;ase tambi&eacute;n Wittgenstein Tractatus Logico   Philosophicus, &sect; 6.3751.</p>        <p><sup><a href="#s4" name="4">4</a></sup> Carnap estipula, sin justificaci&oacute;n    alguna, que para evaluar esta condici&oacute;n, el c&iacute;rculo de   semejanza debe contener al menos la mitad de los elementos de c. V&eacute;ase    &sect; 112.</p>     <p>   <sup><a href="#s5" name="5">5</a></sup>Utilizamos, tal y como recomienda Carnap, las letras P como super&iacute;ndices    para encerrar   una descripci&oacute;n formulada en un lenguaje psicol&oacute;gico realista.    Carnap encierra entre las   letras C las descripciones formuladas en lenguaje construccional.</p>       <p><sup><a href="#s6" name="6">6</a></sup> V&eacute;ase Goodman, N., 1951, especialmente las p&aacute;ginas 114-119.</p>       <p><sup><a href="#s7" name="7">7</a></sup> V&eacute;ase tambi&eacute;n Russell, B., 1914, pp. 122-127.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s8" name="8">8</a></sup> A prop&oacute;sito de la diferencia entre una clase y un todo, el lector puede seguir la juiciosa     distinci&oacute;n que sugiere Carnap en &sect;&sect; 36-37. Una clase no esta compuesta por sus elementos,     mientras que un todo estructurado no puede concebirse como una clase a partir de sus   constituyentes.</p>       <p><sup><a href="#s9" name="9">9</a></sup> No hay duda en que procuramos mantener la distinci&oacute;n humeana entre impresiones e   ideas.</p> <hr size="1">     <p><b><font size="3">Bibliograf&iacute;a</font></b></p>     <!-- ref --><p>   CARNAP, Rudolf. (2003). The logical Structure of the world. Chicago, Open Court   Classics. Traducci&oacute;n al ingl&eacute;s de Rolf A. George.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0120-4688200600020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   _________ (1995). The unity of science. Bristol, U. K., Thoemmes. Traducci&oacute;n    al   ingl&eacute;s de M. Black.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0120-4688200600020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   _________(1998). Filosof&iacute;a y sintaxis l&oacute;gica. M&eacute;xico, Universidad    Nacional   Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol de C&eacute;sar    Molina.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-4688200600020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   _________(1965). Intellectual Autobiography. En Schilpp (1965). Existe versi&oacute;n   en espa&ntilde;ol en Paid&oacute;s (1992), con traducci&oacute;n de Carmen Castells.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0120-4688200600020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   CICERA, Ram&oacute;n, IBARRA, Andoni, MORMANN, Thomas (compiladores) (1996).   El programa de Carnap. Ciencia, lenguaje, filosof&iacute;a. Barcelona, Ediciones   del Bronce.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-4688200600020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   FRIEDMAN, Michael. (1999). Reconsidering logical positivism. Cambridge, U.   K., Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-4688200600020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> _________ (2000). A parting of the ways: Carnap, Cassirer, and Heidegger.    Chicago, Open Court.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-4688200600020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   GOODMAN, Nelson (1951). The structure of Appearance. Cambridge, Mass.,   Harvard University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-4688200600020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   _________ (1965). The Significance of Der logische Aufbau der Welt. En Schilpp   (1965).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-4688200600020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   HAACK, Susan (1977). Carnap&acute;s Aufbau: some kantian reflections.Ratio 19:    170-   6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-4688200600020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   MACH, Ernst. (1896). Contribution to the Analysis of the Sensations. Chicago,   Open Court. Traducci&oacute;n al ingl&eacute;s de C. M. Williams.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-4688200600020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   PEIRCE, Ch. S. (1992). "The law of mind". En The essential Peirce. Selected   philosophical writings, vol. 1, pp. 312-333. Bloomington e Indianapolis,   Indiana University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-4688200600020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   RICHARDSON, Alan. (1992). Logical idealism and Carnap&acute;s construction of    the   world. En Synthese 93: 59-92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-4688200600020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   _________(1998). Carnap&acute;s Construction of the World. Cambdridge, U. K.,   Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-4688200600020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   RUSSELL, Bertrand. (1914). Our Knowledge of the external world. Londres,   Routledge.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-4688200600020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   _________(1914). The relation of Sense-Data to Physycs. En The Collected Papers   of Bertrand Russell, volume 8, pp. 3-26.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-4688200600020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   _________(1983). El conocimiento humano. Barcelona, Ediciones Orbis. Traducci&oacute;n   al espa&ntilde;ol de N&eacute;stor M&iacute;guez.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-4688200600020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   SCHILPP, Paul. (edit.), (1965). The philosophy of Rudolf Carnap. The Library    of   living philosophers. La Salle, Il., Open Court.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-4688200600020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   WEBB, Judson. (1992). Reconstruction from recollection and the refutation of   idealism: a kantian theme in the Aufbau. En Synthese 93: 93-105.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-4688200600020000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>WITTGENSTEIN, Ludwig. (1973). Tractatus Logico Philosophicus. Madrid, Alianza Editorial. Traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol de Enrique Tierno Galv&aacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-4688200600020000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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