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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p><b>    <center>GIOVANNI REALE</center></b></p>       <p>    <center>Por una Nueva Interpretaci&oacute;n de Plat&oacute;n:   Relectura de la Metaf&iacute;sica de los grandes di&aacute;logos a   la luz de las &laquo;doctrinas no escritas&raquo;   Barcelona: Herder, 2003. 931p.</center></p>     <p><b>    <center>   Jorge Alejandro Fl&oacute;rez Restrepo</center></b>       <center>Universidad de Caldas</center></p>     <p>   Por Una Nueva Interpretaci&oacute;n de Plat&oacute;n, libro escrito por Giovanni    Reale<sup><a href="#1" name="#s1">1</a></sup> , es una obra monumental, con el gran m&eacute;rito de ser profunda y    clara a la vez. En ella se recoge la enorme experiencia de muchos a&ntilde;os    de trabajo del autor en torno a Plat&oacute;n. Fue publicada por primera vez    en 1993 edici&oacute;n italiana, pero se han hecho de ella traducciones a casi    todos los idiomas europeos; desde entonces, se ha reeditado 22 veces. En esta    &uacute;ltima edici&oacute;n espa&ntilde;ola de 2003 se encuentran todos los  complementos y ap&eacute;ndices que hacen de ella una obra completa.</p>     <p>   La obra sigue los descubrimientos hechos por la llamada Escuela plat&oacute;nica    de Tubinga, encabezada por Hans Kr&auml;mer<sup><a href="#2" name="#s2">2</a></sup> y Konrad Gaiser, cuyos presupuestos    fueron seguidos por &#8220;el mayor plat&oacute;nico del siglo XX&#8221;, seg&uacute;n    lo denomina el autor; se refiere a Hans-George Gadamer. Uno de los aportes principales    de este libro de Reale es haber utilizado los conceptos acu&ntilde;ados por    Thomas Kuhn para analizar la ciencia y la epistemolog&iacute;a, en el campo    de las interpretaciones del platonismo. Por ello, emplea el t&eacute;rmino paradigma  para referirse al cambio que esta escuela ha inaugurado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    El nuevo paradigma de interpretaci&oacute;n se contrapone al paradigma scheilermahiano,    a partir del cual se ley&oacute; a Plat&oacute;n desde el siglo XIX hasta nuestros    d&iacute;as. Pero este paradigma anterior se sobrepuso, a su vez, a otros dos    paradigmas que reinaron antes que &eacute;l: el paradigma original de la Academia    de Plat&oacute;n y el paradigma neoplat&oacute;nico. Los cambios de un paradigma    a otro se generan gracias a las llamadas por Kuhn revoluciones cient&iacute;ficas,    que intentan explicar ciertas anomal&iacute;as que el paradigma dominante no    explica adecuadamente. El dominio de un paradigma siempre pretende englobar    todo tipo de explicaciones, por lo cual encuentra siempre una soluci&oacute;n    para cierto tipo de anomal&iacute;as, ya sea rechaz&aacute;ndolas, absorbi&eacute;ndolas  o interpret&aacute;ndola a su antojo.</p>     <p>   La piedra de toque de todos estos paradigmas plat&oacute;nicos, la anomal&iacute;a    que permite diferenciar un paradigma de otro, son las &laquo;doctrinas no escritas&raquo;,    as&iacute; denominadas por Arist&oacute;teles. Por ello, cada uno de los paradigmas    es definido del siguiente modo: &#8220;El paradigma originario, nacido con el    propio Plat&oacute;n, consagrado por sus disc&iacute;pulos directos y desarrollado    en la primera Academia. Su naturaleza es predominantemente te&oacute;rica y    se basa en una acentuada preeminencia de las &laquo;doctrinas no escritas&raquo;    sobre los escritos plat&oacute;nicos&#8221;<sup><a href="#3" name="#s3">3</a></sup> . El siguiente paradigma, el neopitag&oacute;rico,    no es tan distante, en el sentido de aceptar tambi&eacute;n las &laquo;doctrinas    no escritas&raquo;, pero predominan m&aacute;s los escritos de Plat&oacute;n    interpretados de forma aleg&oacute;rica. El paradigma presentado, sobre todo,    por Scheilermacher, se basa en la preeminencia casi absoluta de los escritos    y excluyendo las &laquo;doctrinas no escritas&raquo;. Por &uacute;ltimo, &#8220;el    paradigma propuesto por la Escuela plat&oacute;nica de Tubinga, sit&uacute;a    en primer plano las &laquo;doctrinas no escritas&raquo; junto a los escritos    plat&oacute;nicos, y las presenta como globalmente necesarias para poder comprender    los mismos escritos, tanto desde el punto de vista hist&oacute;rico como desde    el punto de vista doctrinal. Los escritos de Plat&oacute;n no contienen &#8220;todo  Plat&oacute;n&#8221;<sup><a href="#4" name="#s4">4</a></sup> .</p>     <p>   El punto principal que inaugura la nueva visi&oacute;n de Plat&oacute;n son    las &laquo;doctrinas no escritas&raquo;, cuyo trabajo de b&uacute;squeda y an&aacute;lisis    realiz&oacute; la Escuela de Tubinga. En ello no tiene mucho m&eacute;rito Reale,    aunque expone de manera espl&eacute;ndida las conclusiones que se pueden sacar    de los comentarios de Arist&oacute;teles, Espeusipo y Jen&oacute;crates, los    tres disc&iacute;pulos principales, los dos &uacute;ltimos directores sucesivos    de la Academia; as&iacute; como de los autores del platonismo medio y del neoplatonismo.    El m&eacute;rito principal de este libro de Reale es ofrecer una explicaci&oacute;n    completa del sistema plat&oacute;nico visto desde los nuevos presupuestos que    aportan estas doctrinas diferentes a las presentes en los escritos. Con ello    no se relegan las ense&ntilde;anzas escritas, ni se rechaza lo que el mismo    Plat&oacute;n leg&oacute; de forma directa, sino que se reinterpretan y se complementan.    No se pierde nada de Plat&oacute;n, sino que se ampl&iacute;a. Ello implica,    claro est&aacute;, una redistribuci&oacute;n de jerarqu&iacute;as y cargas al    interior de la ontolog&iacute;a, epistemolog&iacute;a y dial&eacute;ctica plat&oacute;nica.    Esto permite tambi&eacute;n que se interpreten adecuadamente muchas dificultades  al interior de los escritos que el paradigma scheilermachiano no explicaba satisfactoriamente.</p>     <p>   Algunos de los pasajes en los escritos que eran dif&iacute;ciles de explicar    desde el paradigma anterior, son aquellos que se refieren a la valoraci&oacute;n    de la escritura: la parte final del Fedro, y de la Carta VII, lo cual a su vez    permite una revaloraci&oacute;n de las &laquo;doctrinas no escritas&raquo;.    Esto es denominado por Reale como los &#8220;autotestimonios&#8221; de Plat&oacute;n    para aceptar la preeminencia de las &laquo;doctrinas no escritas&raquo;. En    el Fedro, por ejemplo, se hace un rechazo directo de la escritura, a trav&eacute;s  del relato de Theuth y Thamus. Reale lo resume de esta forma:</p>     <p>   a. La escritura no aumenta ni la sabidur&iacute;a ni la memoria de los hombres.    <br>   b. Lo escrito es incapaz de ayudarse a s&iacute; mismo y de defenderse por s&iacute;    solo, y tiene necesidad de la intervenci&oacute;n de su autor.    <br>   c. El discurso vivo y animado que se mantiene en la dimensi&oacute;n oral y    mediante la ciencia se imprime en el alma del que aprende; el discurso escrito    es solo una copia de este.    <br>   d. La oralidad implica &#8220;seriedad&#8221;, mientras que la escritura implica    &#8220;juego&#8221;.    <br>   e. La claridad y la perfecci&oacute;n pertenecen a la oralidad y no a la escritura.    <br>   f. el escritor fil&oacute;sofo no pone en los escritos &#8220;las cosas de mayor  m&eacute;rito&#8221;<sup><a href="#5" name="#s5">5</a></sup> .</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   El &#8220;autotestimonio&#8221; de la Carta VII afirma complementariamente que    &#8220;las cosas de mayor m&eacute;rito&#8221; no deben ser colocadas por escrito,    y que a Plat&oacute;n nunca se le ocurrir&iacute;a hacerlo. Lo dice para quejarse    del atrevimiento de Dionisio, el tirano de Siracusa, que luego de haber escuchado    unas pocas lecciones orales de Plat&oacute;n se cree con derecho de escribir  sobre &#8220;las cosas m&aacute;s serias&#8221;<sup><a href="#6" name="#s6">6</a></sup> .</p>     <p>   Seg&uacute;n lo anterior, se supone que Plat&oacute;n escribi&oacute; por juego    sobre cosas de poca importancia que podr&iacute;a ser entendido por muchas personas,    pero las cosas importantes las dej&oacute; exclusivamente para ser explicadas    a trav&eacute;s de las oralidad a unos pocos que ser&iacute;an capaz de entenderlas    dado que han recibido una ense&ntilde;anza adecuada. No son necesarias de poner    por escrito dado que estas &#8220;cosas supremas&#8221; son pocas y f&aacute;ciles    de memorizar, una vez impresas en el alma. Por el contrario, su brevedad y simpleza    ser&aacute; motivo de burla, desprecio o desinter&eacute;s por la mayor&iacute;a  que no los entienden.</p>     <p>   Dados estos &#8220;autotestimonios&#8221; es posible revalorar los testimonios    e interpretaciones del platonismo que se tienen de otros autores antiguos, cuyo    presupuesto no son acordes a los escritos de Plat&oacute;n. La relaci&oacute;n    de estos escritos con las &laquo;doctrinas no escritas&raquo; es complementaria  y aclaratoria. </p>     <p>Para ello Reale utiliza una hermosa met&aacute;fora: &#8220;en    el &aacute;mbito del nuevo paradigma la perdida de la autarqu&iacute;a de los    di&aacute;logos, debida a la valoraci&oacute;n de la tradici&oacute;n indirecta,    no supone una p&eacute;rdida de su valor, sino que por el contrario, supone    un incremento de su valor, porque resultan iluminados en las zonas de sombra    y, por tanto, resultan m&aacute;s claros, m&aacute;s ricos en interrogantes    y en contrastes, abiertos a horizontes m&aacute;s amplios. Adem&aacute;s, ese    plus revelado por la tradici&oacute;n indirecta se reduce a un discurso muy    breve. El discurso sobre &#8220;los fundamentos &uacute;ltimos&#8221; en realidad    siempre es un discurso muy breve: es como el &uacute;ltimo trecho de la subida  a una cima, que es el m&aacute;s corto pero a la vez el m&aacute;s comprometido.</p>     <p>   Los escritos plat&oacute;nicos nos hacen subir toda la monta&ntilde;a, pero    no consiguen que lleguemos a la cumbre; en cambio, la tradici&oacute;n indirecta  nos permite conquistar precisamente la cumbre&#8221;<sup><a href="#7" name="#s7">7</a></sup> .</p>     <p>   La cumbre de la monta&ntilde;a que los escritos no permiten alcanzar, es un    nivel m&aacute;s alto de la ontolog&iacute;a plat&oacute;nica. Esta ha llegado,    como lo confirman los escritos, hasta las Ideas como causas y principios supremos    de la realidad por sus caracter&iacute;sticas de inteligibildad y realidad,    sostenibles por s&iacute; mismas. No obstantes, las &laquo;doctrinas no escritas&raquo;    conciben unos principios superiores y primeros , por lo cual    ha decidido Reale llamar Protolog&iacute;a<sup><a href="#8" name="#s8">8</a></sup> al discurso en torno a los principios;    aunque tambi&eacute;n ha de llamarse henolog&iacute;a, porque el principio &uacute;ltimo    debe ser Uno. Estos principios primeros fundamentan a su vez a las Ideas  y a muchas otras entidades que hay entre ellos.</p>     <p>   Seg&uacute;n esto, la realidad se estructura en una jerarqu&iacute;a diferente    a la que normalmente se ha le&iacute;do en los escritos. En primer lugar se    encuentran los principios supremos: el Uno y la Diada; luego, se encuentran    los n&uacute;meros ideales, primeros entes causados por los principios supremos;    a continuaci&oacute;n est&aacute;n las Metaideas; luego las Ideas y los entes    matem&aacute;ticos &#8220;intermedios&#8221;. Por &uacute;ltimo, las realidades  sensibles y sus reflejos.</p>     <p>   A partir de esta nueva visi&oacute;n de Plat&oacute;n, Giovanni Reale propone    una nueva lectura de muchos de los di&aacute;logos y soluciona muchas de las    dificultades presentes en ellos. Es as&iacute; como interpreta de nuevo importantes    pasajes de la Rep&uacute;blica (cap&iacute;tulo und&eacute;cimo), dada la relaci&oacute;n    entre el Uno y el Bien. Tambi&eacute;n lanza una audaz lectura del Parm&eacute;nides    para resolver el asunto del supuesto desmonte y cr&iacute;tica de la teor&iacute;a    de las Ideas, que se percib&iacute;a a trav&eacute;s del llamado argumento del    &#8220;tercer Hombre&#8221;, pero que en realidad es un pedido de nuevos principios    para las Ideas; de ah&iacute; la conexi&oacute;n con la &uacute;ltima parte  del di&aacute;logo en la que se habla del Uno.</p>     <p>   Lo mismo hace con di&aacute;logos tan dif&iacute;ciles de interpretar como el    Sofista y el Pol&iacute;tico; lo cual se conecta con un intento de explicar    porqu&eacute; no fue escrito el di&aacute;logo que completaba la trilog&iacute;a:    el Fil&oacute;sofo. Si este personaje es el que observa los principios supremos    y estos no son objetos de lo escrito, el personaje del Fil&oacute;sofo no es  susceptible de ser puesto por escrito, sino bajo la oralidad. </p>     <p>   Los di&aacute;logos del Filebo y la trilog&iacute;a del Eros (Lisis, Banquete    y Fedro) tambi&eacute;n son objeto de esta relaci&oacute;n y complementaci&oacute;n    bajo la luz de la protolog&iacute;a. Por &uacute;ltimo, la Cuarta y &uacute;ltima    parte, est&aacute; dedicada a un estudio exhaustivo de la figura del Demiurgo  en relaci&oacute;n con este nuevo paradigma interpretativo abierto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Es necesario destacar tambi&eacute;n que el libro incluye unos ap&eacute;ndices    bastante interesantes sobre el arte griego (ap&eacute;ndice al cap&iacute;tulo    d&eacute;cimo), sobre la construcci&oacute;n de los s&oacute;lidos geom&eacute;tricos    hecha en el Timeo (ap&eacute;ndice al cap&iacute;tulo vig&eacute;simo); y los    &uacute;ltimos ap&eacute;ndices que incluyen rese&ntilde;as a este libro, escritas    por Kr&auml;mer, Wieland y Figal, representantes de la Escuela plat&oacute;nica    de Tubinga; as&iacute; como dos conversaciones entre el autor y Gadamer. Entre    otros.</p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1"> <font face="verdana" size="1">      <p><a href="#s1" name="#1">1</a> REALE, Giovanni. &ldquo;Por una Nueva Interpretaci&oacute;n de Plat&oacute;n: Relectura de la Metaf&iacute;sica de   los grandes di&aacute;logos a la luz de las &laquo;doctrinas no escritas&raquo;&rdquo;. Trad: Mar&iacute;a Pons Irazaz&aacute;bal. Barcelona: Herder, 2003. 931p.</p>     <p><a href="#s2" name="#2">2</a>KR&Auml;MER, Hans. Plat&oacute;n y los Fundamentos de la Metaf&iacute;sica. Trad. por: Angel Cappelletti   y Alberto Rosales. Intro por: Giovanni Reale. Caracas: Monte Avila, 1996. 492p.</p>     <p><a href="#s3" name="#3">3</a> REALE. Op. Cit. p. 36.</p>     <p><a href="#s4" name="#4">4</a> Ib&iacute;d.</p>     <p><a href="#s5" name="#5">5</a> Ib&iacute;d. Primera Parte. Cap. tercero, I. p. 75-91.</p>     <p><a href="#s6" name="#6">6</a> Ib&iacute;d. Primera Parte. Cap. tercero, II. p. 94-101.</p>     <p><a href="#s7" name="#7">7</a> Ib&iacute;d. p. 122-123.</p>     <p><a href="#s8" name="#8">8</a> Ib&iacute;d. p. 216.</p> </font> <hr size="1">     ]]></body>
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