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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[JOSÉ LUÍS RODRÍGUEZ GARCÍA Crítica de la razón postmoderna Biblioteca Nueva Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 2006, 308 págs.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>JOS&Eacute; LU&Iacute;S RODR&Iacute;GUEZ GARC&Iacute;A     Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n postmoderna   Biblioteca Nueva Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 2006, 308 p&aacute;gs.</b></font></p>      <p> <b>Juan Manuel Cuartas R.</b></p>     <p> Universidad delValle</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   Que la postmodernidad, los s&iacute;ntomas de su complejidad, su genealog&iacute;a, su principio   te&oacute;rico y sus l&iacute;mites se han tornado en objeto de discusi&oacute;n no es ya ninguna   novedad. El primer contraste que se tuvo cuando los eventos literarios y art&iacute;sticos   catalogados como postmodernos ocasionaban m&aacute;s decepci&oacute;n que entusiasmo,   parece hoy superado; sin embargo, ante las resistencias que a&uacute;n identifican la   postmodernidad con un tipo de impostura intelectual apoyada en los l&eacute;xicos   cientificistas y en la dif&iacute;cil conciliaci&oacute;n del saber cient&iacute;fico con el human&iacute;stico, un   interesante ejercicio es el que ha adelantado Jos&eacute; Lu&iacute;s RODR&Iacute;GUEZ GARC&Iacute;A en su   reciente libro Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n postmoderna (2006). Para Rodr&iacute;guez hay, al d&iacute;a de   hoy, un ejercicio te&oacute;rico posible denominado &#145;raz&oacute;n postmoderna&#146;. Las razones son   las siguientes: &#147;Afrontar la identidad de la raz&oacute;n postmoderna presenta no pocas   complicaciones. Unas est&aacute;n determinadas por la notable dificultad que plantea   caracterizar el postmodernismo en tanto expresi&oacute;n del modelo de raz&oacute;n [&#133;]. Otras   complicaciones se derivan del hecho de que la reducci&oacute;n de la raz&oacute;n postmoderna   a condici&oacute;n de un horizonte hist&oacute;rico-geogr&aacute;fico, adem&aacute;s de resultar inexacto, repercute   en la cuesti&oacute;n de la problematicidad del postmodernismo [&#133;]. Agregar&eacute;   finalmente que la complejidad del referente postmodernidad est&aacute; poderosamente   marcada por el planteamiento de las relaciones entre &eacute;ste y la modernidad de la que es post.-&#148;<sup><a href="#1" name="#s1">1</a></sup> .</p>     <p>   El t&iacute;tulo propuesto por Rodr&iacute;guez, a su vez postmoderno por la proximidad que   se&ntilde;ala con la obra cr&iacute;tica de Kant, aunque en su puesta en ejercicio adolezca de   cualquier orientaci&oacute;n kantiana, se mover&aacute; entre la que considera la genealog&iacute;a y los   l&iacute;mites de la raz&oacute;n postmoderna. En el primer plano la consideraci&oacute;n es pol&iacute;tica,   identificando los eventos que a partir de la segunda d&eacute;cada del siglo XX precipitaron   la des-regulaci&oacute;n de los modos de expresi&oacute;n; desde la revoluci&oacute;n rusa y las   vanguardias que en arte, en cine y en arquitectura dispusieron est&eacute;ticas alternativas que involucraban la pol&iacute;tica, cada vez fue m&aacute;s dif&iacute;cil resistir el impulso   postmoderno; su declaraci&oacute;n de apertura a nuevos y fragmentarios discursos.   Rodr&iacute;guez retoma la paradigm&aacute;tica obra de Jos&eacute; Ortega y Gasset: La rebeli&oacute;n de las   masas, retrayendo el comentario de Huyssen, seg&uacute;n el cual: &#147;quiz&aacute; la acusaci&oacute;n   m&aacute;s radical que jam&aacute;s se haya hecho contra la cultura de masas es a&uacute;n La rebeli&oacute;n   de las masas, de Ortega y Gasset, un libro que marc&oacute; la culminaci&oacute;n de un siglo de   pensamiento continental, temeroso &#150;desde la revoluci&oacute;n francesa&#150; de la entrada de   las masas en la sociedad. Para Ortega la sociedad de masas representa la p&eacute;rdida de   autoridad de una &eacute;lite cualificada, consecuencia del hundimiento de los estudios   humanistas, hundimiento que, a su vez, se debi&oacute; al progreso de la ciencia&#148;<sup><a href="#2" name="#s2">2</a></sup> . Por   supuesto la ciencia, la tecnolog&iacute;a, la guerra misma cumplir&iacute;an un papel. Todo estaba   dispuesto para la gran ruptura de los grandes relatos, para la fragmentaci&oacute;n e   interpenetraci&oacute;n, para que la arquitectura, el video, la literatura, la filosof&iacute;a, las   instalaciones, la cultura cotidiana des-regularan sus par&aacute;metros y buscara alternativas diversas de expresi&oacute;n. La postmodernidad hab&iacute;a tenido su comienzo.</p>     <p>   Imposible eludir la discusi&oacute;n estrictamente filos&oacute;fica y buscar en ella una valoraci &oacute;n de la postmodernidad. Rodr&iacute;guez consagra un buen n&uacute;mero de p&aacute;ginas al que considera su principio te&oacute;rico, particularmente en lo que ata&ntilde;e a autores domo Jacques Derrida, Giles Deleuze y jean-Fran&ccedil;ois Lyotard, cuyas estrategias textuales anunciaban una reposici&oacute;n de intereses hermen&eacute;uticos y cr&iacute;ticos en relaci&oacute;n con las fuentes de la filosof&iacute;a. No se trataba, en ninguno de los casos, de meras imposturas intelectuales que tarde o temprano perder&iacute;an su efecto, sino de rigurosas vueltas atr&aacute;s, entrecruzamiento de voces desde las cuales la filosof&iacute;a estructura un pensamiento diverso, autobiogr&aacute;fico y hermen&eacute;utico. Rodr&iacute;guez afirma: &#147;La sorpresa e irritaci&oacute;n ante la diferencia pertenecen a la trayectoria de la filosof&iacute;a occidental. Reaparecen una y otra vez como aut&eacute;ntica ratio essendi de lo que existe, de la verdad &uacute;ltima del ente&#148;<sup><a href="#3" name="#s3">3</a></sup> . Partiendo de este presupuesto, el primer convocado es Derrida, su texto sobre la Diff&eacute;rance, conferencia pronunciada en la Sociedad Francesa de Filosof&iacute;a el 27 de octubre de 1968; texto pr&aacute;cticamente simult&aacute;neo al innovador Diferencia y repetici&oacute;n de Deleuze; coincidente con aquel por la valoraci&oacute;n del decir nietzscheano, la fragmentaci&oacute;n e iteraci&oacute;n del pensamiento. Finalmente Lyotard, referencia obligada por su texto La condici&oacute;n postmoderna, donde pone a la luz p&uacute;blica la alarma por la crisis de los metarelatos, en funci&oacute;n del control de los nuevos procesos de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n cultural.</p>     <p>   La tercera parte del libro de Rodr&iacute;guez, consagrada a los que considera los l&iacute;mites de   la raz&oacute;n postmoderna, eval&uacute;a el perfil &eacute;tico-pol&iacute;tico del sujeto postmoderno, centr &aacute;ndose en los aportes de autores como E. Levinas, R. Rorty y M. Foucault. Para concluir, Rodr&iacute;guez contempla una coda final en la que plantea: &#147;calibrar en qu&eacute; medida los discursos de referencia dise&ntilde;an una posible pol&iacute;tica postmoderna que, aceptando la densidad ontol&oacute;gica de la diferencia, est&aacute;n en condiciones de articular un sujeto y una estrategia capaz de superar el proceso de estandarizaci&oacute;n cultural y de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y de establecer a un tiempo la vivencia de la democracia absoluta &#150;esto es, una forma democr&aacute;tica en la que la soberan&iacute;a se produzca a partir de la pura inmanencia de las subjetividades&#148;<sup><a href="#4" name="#s4">4</a></sup> .</p>     <p>   La exposici&oacute;n de Rodr&iacute;guez est&aacute; mostrando, de paso, que la postmodernidad es   hoy, como tal, un campo de la filosof&iacute;a en el que autores como Frederic Jameson y   Jos&eacute; Mar&iacute;a Ripalda, han hecho importantes aportes. La validez o invalidez de una   cr&iacute;tica de la raz&oacute;n postmoderna puede no importar al momento de decidir que un   evento de entrecruzamiento de est&eacute;ticas y versiones de identidad aporta hoy el tipo   de comprensi&oacute;n m&aacute;s adecuado del sujeto, la pol&iacute;tica y la sociedad en general. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1"> <font face="verdana" size="1">     <p><a href="#s1" name="#1">1</a> Jos&eacute; Lu&iacute;s RODR&Iacute;GUEZ GARC&Iacute;A. Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n postmoderna. Biblioteca Nueva Prensas Universitarias de Zaragoza. Zaragoza. 2006, pp. 9-13.</p>     <p><a href="#s2" name="#2">2</a> A. Huyssen. Despu&eacute;s de la gran divisi&oacute;n. Buenos Aires. A. Hidalgo. 2002, p. 8.</p>     <p>   <a href="#s3" name="#3">3</a> Jos&eacute; Lu&iacute;s RODR&Iacute;GUEZ GARC&Iacute;A. Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n postmoderna. Ed. cit., p. 131.</p>     <p><a href="#s4" name="#4">4</a> Ib&iacute;d., p. 295.</p> </font> <hr size="1"> </font>      ]]></body>
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