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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[STEPHENTOULMIN Los usos de la argumentación Traducción de María Morrás yVictoria Pineda, Ed. Península Barcelona, 2007. pp. 330]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>STEPHENTOULMIN     Los usos de la argumentaci&oacute;n     Traducci&oacute;n de Mar&iacute;a Morr&aacute;s yVictoria Pineda, Ed. Pen&iacute;nsula Barcelona, 2007. pp. 330</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>   <b>Julian Fernando Trujillo Amaya</b></p>     <p>   Universidad delValle</p>   <hr size="1">       <p>&nbsp;</p>     <p>   Stephen Toulmin naci&oacute; en Londres en 1922, recibi&oacute; su Bachelor of arts en   matem&aacute;ticas y ciencias naturales en el King&#146;s College en 1942. Durante la Segunda   Guerra Mundial prest&oacute; sus servicios como oficial en el ministerio de producci&oacute;n de   aviones, pero una vez terminada la guerra obtuvo su Master of Arts y luego su Ph.   D. en Filosof&iacute;a de la Universidad de Cambridge en 1948. Toulmin pas&oacute; gran parte de   su vida dedicado a la ense&ntilde;anza universitaria. Despu&eacute;s de doctorarse en Cambridge   fue designado como catedr&aacute;tico en la Universidad de Oxford. All&iacute; se dedic&oacute; a la   filosof&iacute;a de la ciencia y public&oacute; en 1953 su libro Filosof&iacute;a de la ciencia: Una   Introducci&oacute;n. Posteriormente viaj&oacute; a la Universidad de Melbourne en Australia   como profesor visitante. De regreso a UK en 1958, mientras ocupaba una c&aacute;tedra en   el Departamento de filosof&iacute;a de la Universidad de Leeds, public&oacute; The Uses of   argument. Este trabajo fue recibido elogiosamente por los comunicadores y   estudiosos de la ret&oacute;rica y la argumentaci&oacute;n en los EE.UU., quiz&aacute; por ello Toulmin   viaj&oacute; a este pa&iacute;s en 1959. Su docencia universitaria continu&oacute; en Norteam&eacute;rica en las   universidades de Chicago, Columbia, Stanford y California. En 1972 escribi&oacute; La   comprensi&oacute;n humana. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en co-autor&iacute;a con Allan Janik, public&oacute; La   Viena deWittgenstein. Finalmente, en colaboraci&oacute;n con Richard Rieke yAllan Janik   publicaron An Introdution to reasoning en 1978. Todo esto sin hacer alusi&oacute;n a   Cosm&oacute;polis (1990) y Regreso a la raz&oacute;n (2001), donde Toulmin plantea que la   capacidad razonable del pensamiento para mejorar nuestras vidas se ha visto   obstaculizada por un desequilibrio en el proceso de conocimiento humano. Sugiere   que estamos dominados por una racionalidad restringida, abstracta y vac&iacute;a de   contenido, constre&ntilde;idos por cierta forma l&oacute;gico-matem&aacute;tica o geom&eacute;trica de   razonamiento que asume como modelo el m&eacute;todo cient&iacute;fico y tiene como fin &uacute;ltimo   la b&uacute;squeda de certezas absolutas e indubitables de tipo emp&iacute;rico o racional.</p>     <p>   Al mirar la biograf&iacute;a de Toulmin y estudiar su obra, sorprende que s&oacute;lo hasta ahora   podamos tener una traducci&oacute;n castellana de la obra m&aacute;s influyente de este pensador   contempor&aacute;neo, casi cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, y que esta obra sea poco conocida, le&iacute;da y discutida. Stephen Toulmin permanece desatendido entre los fil&oacute;sofos de   oficio y sigue siendo ignorado completamente por los l&oacute;gicos formales en sus   cursos universitarios. Por ello queremos aprovechar esta oportunidad para llamar la   atenci&oacute;n sobre el contenido de este texto, al tiempo que felicitamos a las traductoras   y a la Editorial Pen&iacute;nsula por presentar a la luz p&uacute;blica esta esmerada edici&oacute;n. Llenos   de preguntas y expectativas arribamos a la rese&ntilde;a de este texto, dejando para otra   oportunidad la discusi&oacute;n detallada de sus planteamientos.</p>     <p>   Stephen Toulmin es uno de los autores m&aacute;s determinantes en la consolidaci&oacute;n del   nuevo paradigma te&oacute;rico conceptual sobre la argumentaci&oacute;n y el razonamiento en el   Siglo XX. Irme Lakatos y Peter Strawson lo criticaron fuertemente, pero en general   su obra pas&oacute; desapercibida para los fil&oacute;sofos y cient&iacute;ficos, sus ideas influenciaron   sobre todo a los comunicadores, ling&uuml;istas y te&oacute;ricos de la argumentaci&oacute;n, aportando   mucho en el desarrollo de la investigaci&oacute;n sobre las funciones del lenguaje y el   razonamiento en lengua natural.</p>     <p>   Toulmin considera que el an&aacute;lisis l&oacute;gico formal es incapaz de descubrir como   funciona la argumentaci&oacute;n y la discusi&oacute;n cr&iacute;tica en el marco de las interacciones   comunicativas cotidianas. Su modelo anal&iacute;tico para comprender el paradigma   ret&oacute;rico-dial&eacute;ctico que sirve de fundamento a la argumentaci&oacute;n y la discusi&oacute;n,   nos presenta un esquema gen&eacute;rico del razonamiento con seis elementos. El   primer elemento es la demanda o conclusi&oacute;n (C) que alguien intenta justificar   con una argumentaci&oacute;n en el marco de una discusi&oacute;n. El segundo elemento son   los fundamentos (G), que funcionan como premisa menor o datos de partida   que sirven de base o fundamento inicial para la argumentaci&oacute;n. El tercer elemento   es la autorizaci&oacute;n o garant&iacute;a (W) que determina si la demanda es o no leg&iacute;tima,   plausible o infundada, y funciona como una regla general o premisa mayor. El   cuarto elemento son los respaldos (B) que sirven de apoyo a las garant&iacute;as,   funcionan como reglas, leyes, formulas o principios que le dan solidez o sirven   de soporte al garante. La distinci&oacute;n entre W y B es problem&aacute;tica y dif&iacute;cil de   establecer en casos concretos. Las garant&iacute;as relevantes para autorizar   argumentos en campos diferentes de razonamiento requieren tipos diferentes   de apoyo o respaldo. En el campo jur&iacute;dico, por ejemplo, se debe haber legislado   y deben existir unos documentos legales, vigentes y v&aacute;lidos; en la ciencia las   leyes cient&iacute;ficas deben ser comprobadas o falsadas, y as&iacute; seg&uacute;n el campo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Los calificadores modales o modalizadores (Q) son el quinto elemento. Indican la   fuerza que modaliza el tr&aacute;nsito de los datos a la autorizaci&oacute;n. No todos los argumentos   apoyan sus demandas o conclusiones con el mismo grado de certeza. Algunas   garant&iacute;as llevan necesariamente a la conclusi&oacute;n propuesta, otras lo hacen   frecuentemente, pero no totalmente, otras probablemente, o posiblemente, etc. El   sexto elemento de la argumentaci&oacute;n son las refutaciones, reservas o cr&iacute;ticas (R), es   decir, el conjunto de posibles objeciones, restricciones, ajustes y contraejemplos   que debilitan o colocan en duda el paso de la argumentaci&oacute;n hasta la conclusi&oacute;n   propuesta. Este modelo puede ser representado en un esquema b&aacute;sico: </p>       <p>        <center>     <img src="img/revistas/pafi/n25/n25a12f1.gif"></a>    </center> </p>     <p>Se trata de un complejo modelo de an&aacute;lisis en el que subyace una concepci&oacute;n de la   estructura del raciocinio y los usos de la racionalidad humana. Es una concepci&oacute;n   sobre la aplicaci&oacute;n de la l&oacute;gica en contextos espec&iacute;ficos, basada en el respeto al   mejor argumento y ajena a los dogmatismos que pretenden imponer su "ley de   verdad". Plantea la importancia del uso de las formas simb&oacute;licas que facilitan la   convivencia de los seres humanos y el valor pr&aacute;ctico del desarrollo de la funci&oacute;n   argumentativa que nos permiten acceder a los juegos del lenguaje cient&iacute;fico &#150; filos&oacute;fico.</p>     <p>   Para Toulmin la funci&oacute;n argumentativa del lenguaje y la acci&oacute;n de argumentar   colocan de presente la racionalidad humana. Participar de una interacci&oacute;n   comunicativa en donde se plantean y critican argumentos con un prop&oacute;sito definido   es un rasgo caracter&iacute;stico de los seres humanos y lo razonable se evidencia en la   capacidad para atender los argumentos de la parte contraria y evaluar con criterio la   fuerza de una argumentaci&oacute;n. Plantear pretensiones, someterlas a debate, ofrecer   razones y datos para respaldarlas, objetar y refutar esas cr&iacute;ticas, etc., es la actividad   caracter&iacute;stica de los seres humanos. El razonamiento es la actividad central del   pensamiento. Se trata de una interacci&oacute;n social. Consiste en usar s&iacute;mbolos para   presentar nuestras razones y sostener o criticar una interpretaci&oacute;n, concepci&oacute;n o   planteamiento. Un argumento es una secuencia de s&iacute;mbolos ling&uuml;&iacute;sticos, un segmento   de razonamiento que va desde los datos de partida hasta la conclusi&oacute;n, encadenando   razones y objeciones, que establecen el contenido y la fuerza de la tesis que   presentamos para el asentimiento de un auditorio.</p>     <p>   Toulmin tom&oacute; como punto de partida el an&aacute;lisis y la cr&iacute;tica de Arist&oacute;teles, quien en   su obra anal&iacute;tica considera la forma que debe tener cualquier tipo de razonamiento   que pretenda demostrar algo u ofrecer alguna prueba a favor de una tesis. Muestra   como procede el pensamiento cuando piensa l&oacute;gicamente, cual es su estructura formal. Cuando afirmamos o negamos algo de otra cosa, es decir, cuando juzgamos   o formulamos proposiciones no razonamos todav&iacute;a. Ni tampoco razonamos al   formular una serie de juicios y al clasificar proposiciones desvinculadas entre si, por   el contrario, cuando pasamos de unos juicios o proposiciones a otras proposiciones   y juicios mediante determinados nexos causales y unos funcionan como   antecedentes y los otros como consecuentes, entonces estamos razonando. El   silogismo es precisamente un razonamiento en el que la conclusi&oacute;n a la que se llega   es una consecuencia que se sigue necesariamente de las premisas de partida como   su antecedente. El car&aacute;cter apod&iacute;ctico del silogismo hace l&oacute;gicamente imposible   que las premisas sean verdaderas mientras que la conclusi&oacute;n sea falsa.</p>     <p>   El silogismo aristot&eacute;lico estudia cuatro categor&iacute;as de proposiciones cuantificadas y   sus interrelaciones, sobre la base de una inferencia condicional en la que dos premisas   (mayor y menor) funcionan como un antecedente y una tercera se deriva como   consecuencia l&oacute;gica o conclusi&oacute;n. Se trata de un encadenamiento indefinido de   consecuencias, uno de los esquemas m&aacute;s simples es: si de A se sigue B y de B se   sigue C, por tanto, de A se sigue C. Un argumento asume un principio rector y   transmite la verdad de premisas a conclusi&oacute;n. En este sentido, a diferencia de la   demostraci&oacute;n que caracteriza el conocimiento cient&iacute;fico, el silogismo te&oacute;rico   prescinde del contenido y coloca de presente la estructura de la deducci&oacute;n; as&iacute;   pues, sin ocuparse del contenido material de las premisas, el silogismo te&oacute;rico pone   en evidencia, seg&uacute;nArist&oacute;teles, la estructura subyacente a todo raciocinio. Tomemos   un ejemplo pol&eacute;mico para dar contenido al esquema silog&iacute;stico:</p>     <p>   Si Todo congresista es narco-paramilitar   y &Aacute;lvaro Escobar es congresista,   entonces &Aacute;lvaro Escobar es narco-paramilitar</p>     <p>   Este modelo es insuficiente para comprender qu&eacute; sucede entre premisas y conclusi&oacute;n,   cuando dos interlocutores discuten los soportes, contemplan las refutaciones y   determinan la fuerza del v&iacute;nculo entre el antecedente y el consecuente. Los fil&oacute;sofos   estoicos tambi&eacute;n analizaron algunos tipos de razonamientos v&aacute;lidos. Se ocuparon   de esquemas como el modus ponendo ponens (si G entonces C, y es el caso que G,   luego C), p. ej.:</p>     <p>   Si el presidente odia a los asesinos de su padre, es muy posible que tenga poca   disposici&oacute;n al di&aacute;logo razonable con los grupos armados ilegales;   El presidente odia a los asesinos de su padre;   Luego es muy posible que tenga poca disposici&oacute;n al di&aacute;logo razonable con los   grupos armados ilegales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Otro esquema analizado por los estoicos es el modus tollendo tollens (si G entonces   C, y es el caso que no C, luego no G), p. ej. :</p>     <p>   Si es muy posible que el presidente desee acabar el di&aacute;logo con los grupos armados   ilegales, entonces el presidente odia a los asesinos de su padre.</p>     <p>El presidente no odia a los asesinos de su padre;   Luego es muy posible que no desee acabar el di&aacute;logo con los grupos armados ilegales.</p>     <p>   Los estoicos tambi&eacute;n analizaron el modus tollendo ponens (oGoC, y es el caso que noG, luego C), p. ej. :</p>     <p>   El presidente odia a los asesinos de su padre o su esposa es una fil&oacute;sofa experta en   Maquiavelo,   La esposa del presidente no es una fil&oacute;sofa experta en Maquiavelo, Luego el odia a los asesinos de su padre.</p>     <p>   Todos estos esquemas contemplan conjunciones, disyunciones e implicaciones en   el antecedente de un razonamiento y constituyen esquemas v&aacute;lidos de razonamiento,   es decir, la conclusi&oacute;n es consecuencia l&oacute;gica de las premisas. Nadie duda que   puedan ser &uacute;tiles para evaluar muchos raciocinios y orientar algunas discusiones   en ciencia y filosof&iacute;a. Sin embargo, no hay quien acepte sus conclusiones en un   debate jur&iacute;dico o en una discusi&oacute;n pol&iacute;tica, por el s&oacute;lo hecho de estar construidos   seg&uacute;n formas v&aacute;lidas de la l&oacute;gica proposicional. Tanto el esquema silog&iacute;stico   aristot&eacute;lico como los esquemas cl&aacute;sicos de la l&oacute;gica estoica, simplifican en exceso   las fases de una argumentaci&oacute;n que est&aacute; sometida a cr&iacute;tica y refutaci&oacute;n en el contexto   de una discusi&oacute;n o desacuerdo entre por lo menos dos partes (O yA), que interact&uacute;an   en una situaci&oacute;n comunicativa dada. Tomemos una ilustraci&oacute;n m&aacute;s detallada de una interacci&oacute;n argumentativa:</p>     <p>   Si O sostiene que G: "&Aacute;lvaro Escobar es congresista", entonces es muy probable   que C: "&Aacute;lvaro Escobar sea narco-paramilitar". Alguien podr&iacute;a preguntar qu&eacute;   permite pasar de la aseveraci&oacute;n G a la consecuencia C. O, si quiere ser razonable,   deber&aacute; presentar alguna garant&iacute;a (W) para fundamentar su aseveraci&oacute;n inicial G, p.   ej.: W: "Las estad&iacute;sticas muestran que el 90% de los congresistas son narcoparamilitares ".</p>     <p>   En una interacci&oacute;n comunicativa donde surge el desacuerdo y la discusi&oacute;n, siempre   es posible contemplar cr&iacute;ticas, objeciones o refutaciones que obligan a reconsiderar   el modalizador que afecta la conclusi&oacute;n y ofrecer una fundamentaci&oacute;n adicional.   Para Toulmin, la argumentaci&oacute;n es una actividad compleja que comprende varias   premisas, vinculadas entre s&iacute; y de forma modalizada con una conclusi&oacute;n, toda vez   que se contempla unas posibles refutaciones, se aportan pruebas adicionales y se   inscribe en el contexto dial&oacute;gico de una interacci&oacute;n comunicativa inacabada. Por   ello resulta pertinente analizar lo que sucede entre los datos de partida y la conclusi&oacute;n,   las clases de garantes y respaldos que apoyan los datos, los tipos de cualificadores   modales que alteran la conclusi&oacute;n, las cr&iacute;ticas y posibles refutaciones con las que   estos se relacionan, los rituales del habla y los procedimientos de discusi&oacute;n.</p>     <p>   El an&aacute;lisis pragm&aacute;tico de las modalidades, su car&aacute;cter performativo y los diferentes   usos argumentativos, permiten a Toulmin distinguir la dimensi&oacute;n ilocutiva que   establece la fuerza compromisiva de quien argumenta con los discursos   argumentativos proferidos, su &eacute;xito y su fracaso. Si O argumenta diciendo: "Si el Gobernador firm&oacute; el acta de fundaci&oacute;n de las convivir, por tanto el gobernador   tiene relaciones con y conoce a los jefes de grupos paramilitares e ilegales", y A   replica cuestionando la "regla de inferencia" que permite pasar del dato contenido   en el antecedente a la conclusi&oacute;n propuesta, planteando objeciones y refutaciones   como: "No obstante, si la prueba de la firma es falsa o no es aceptada por la ley, se   puede defender la inocencia del gobernador; adem&aacute;s firmar un documento no es   saber sobre la ilegalidad de los grupos armados que utilizan las convivir como   fachada y no implica necesariamente que conozca los jefes paramilitares que   dirig&iacute;an las convivir"; a lo que O puede responder diciendo: "Si se sabe como se   originan las convivir a partir de grupos armados que desarrollan actividades   ilegales, se conoce que las convivir estuvieron dirigidas por reconocidos jefes   paramilitares". Asu vezA puede exigir un respaldo o soporte adicional al garante   que funciona como regla o principio general. O puede presentar entonces alg&uacute;n   soporte legal o alg&uacute;n resultado de reconocidas investigaciones recientes sobre el   tema, donde se confirmen los datos del fundamento, se&ntilde;alando prudentemente que   la conclusi&oacute;n (C) es tan s&oacute;lo (Q) probable: "El art&iacute;culo XXX del sistema probatorio   se&ntilde;ala que si existe un documento firmado (por el gobernador en este caso), esto   es aceptable como prueba; entonces no es plausible alegar desconocimiento de   ciertas personas y grupos comprometidos en actividades al margen de la ley;   adicionalmente se ha podido demostrar que el Gobernador firm&oacute; los documentos",   por tanto "Existe una gran probabilidad que sea verdadero, aunque no es   estrictamente necesario, que el gobernador tenga o haya tenido relaciones con y   conozca o haya conocido a los jefes de grupos paramilitares e ilegales". Es obvio   que los sistemas l&oacute;gico formales cl&aacute;sicos no contemplan todas estas variantes y   elementos de la argumentaci&oacute;n, puesto que asumen el razonamiento desvinculado   de los procesos de comunicaci&oacute;n humana en el que se insertan. El modelo de Toulmin   se inserta en un circuito comunicativo, recupera el car&aacute;cter dial&eacute;ctico (o dial&oacute;gico)   del uso argumentativo del lenguaje y nos presenta un esquema m&aacute;s complejo y rico   en posibilidades para el an&aacute;lisis. Este esquema puede ser sintetizado en un diagrama   as&iacute;:</p>       <p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <img src="img/revistas/pafi/n25/n25a12f2.gif"></a>    </center> </p>     <p>Este modelo de la argumentaci&oacute;n presentado por Stephen Toulmin constituye una   cr&iacute;tica radical a la inferencia deductiva que caracteriza el enfoque anal&iacute;tico de la   l&oacute;gica formal. Critica el presupuesto seg&uacute;n el cual la l&oacute;gica debe convertirse en una   ciencia formal, sin ning&uacute;n tipo de preocupaci&oacute;n por los contenidos materiales y las   aplicaciones pr&aacute;cticas en contextos espec&iacute;ficos. Una l&oacute;gica de espaldas a la   evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica de argumentos concretos en situaciones reales es una   simplificaci&oacute;n: "Desde Arist&oacute;teles ha sido habitual analizar la micro-estructura de los argumentos a partir de ejemplos con una disposici&oacute;n muy simple. Normalmente se presentan tres proposiciones a la vez: &#145;premisa menor, premisa mayor; por tanto, conclusi&oacute;n&#146;. La cuesti&oacute;n que surge entonces es si esta forma est&aacute;ndar est&aacute; lo suficientemente elaborada o es lo bastante transparente. Desde luego, la simplicidad es una virtud, pero en este caso, &iquest;no se ha pagado un precio demasiado alto por ella?". (p. 131)</p>     <p>   Se trata de una propuesta que abre la posibilidad para una nueva concepci&oacute;n del   razonamiento pr&aacute;ctico, en el que la argumentaci&oacute;n y la discusi&oacute;n cr&iacute;tica permiten la   b&uacute;squeda de un acuerdo razonable a partir de ciertos datos, las autorizaciones y   garant&iacute;as que los fundamentan. La clave es que las garant&iacute;as y conclusiones se   pueden discutir. Esta discusi&oacute;n permanente es la responsable de los cambios y   transformaciones te&oacute;ricas y conceptuales que determinan los modos de ver e   interpretar el mundo en una sociedad abierta a la discusi&oacute;n cr&iacute;tica. Los cambios de   paradigma ocurren como resultado de transformaciones que intentan resolver las   cr&iacute;ticas a los argumentos y sistemas de creencias tradicionales. Los paradigmas se   desarrollan mediante un proceso de interpretaci&oacute;n, innovaci&oacute;n y selecci&oacute;n de ideas   y conjeturas que se examinan cr&iacute;ticamente en el marco de una discusi&oacute;n inconclusa e inacabada.</p>     <p>   En este sentido, Toulmin permite conectar los desarrollos de la filosof&iacute;a anal&iacute;tica del   lenguaje cotidiano con el racionalismo cr&iacute;tico de Popper y el historicismo de Kuhn   que aborda las revoluciones cient&iacute;ficas como cambios de paradigma en el que impera   una racionalidad basada en t&eacute;cnicas de persuasi&oacute;n y discusi&oacute;n. La teor&iacute;a de la   argumentaci&oacute;n de Toulmin permite tambi&eacute;n una relectura y actualizaci&oacute;n de los   estudios iniciados por Arist&oacute;teles acerca del razonamiento pr&aacute;ctico y los raciocinios   ret&oacute;rico-dial&eacute;cticos. Esta obra combina el estudio sistem&aacute;tico de los argumentos, el   rigor en el an&aacute;lisis del lenguaje y la sencillez did&aacute;ctica de un verdadero maestro de   argumentaci&oacute;n. La versi&oacute;n espa&ntilde;ola de UA es un aut&eacute;ntico goce para los estudiosos   de la argumentaci&oacute;n en lengua natural. Su aparici&oacute;n merece no s&oacute;lo una rese&ntilde;a   breve y provocadora sino que su lectura cr&iacute;tica debe ser emprendida por aquellos   interesados en reflexionar sobre la racionalidad pr&aacute;ctica, la comunicaci&oacute;n persuasiva y la forma b&aacute;sica de un argumento.</p>     <p>   Stephen Toulmin no busc&oacute; ser reconocido como un te&oacute;rico de la ret&oacute;rica y la   argumentaci&oacute;n, su inter&eacute;s se centr&oacute; en la epistemolog&iacute;a y no en el desarrollo de la   nueva ret&oacute;rica o la l&oacute;gica informal. Seg&uacute;n este autor, aquello que los estudiosos de   la comunicaci&oacute;n llaman "el modelo de Toulmin" (MT) no constituy&oacute; su objetivo   principal. Su fin, seg&uacute;n nos dice en el pr&oacute;logo a la tercera edici&oacute;n, era estrictamente   filos&oacute;fico: "Criticar el supuesto, asumido por la mayor&iacute;a de fil&oacute;sofos anglosajones,   de que todo argumento significativo puede expresarse en t&eacute;rminos formales; no   como un mero silogismo, ya que para el propio Arist&oacute;teles toda inferencia puede   considerarse un silogismo o una uni&oacute;n de afirmaciones, sino como una deducci&oacute;n   estrictamente concluyente seg&uacute;n la geometr&iacute;a euclidiana. As&iacute; naci&oacute; la tradici&oacute;n   plat&oacute;nica que, dos milenios m&aacute;s tarde, retom&oacute; e impuls&oacute; Ren&eacute; Descartes". (p. 9)   No obstante, es precisamente MT lo que m&aacute;s se conoce, aunque pocas veces se   mira con rigor y seriedad sus implicaciones y presupuestos filos&oacute;ficos. Este modelo   ha sido trivializado por muchos estudiosos del lenguaje y mecanizado por algunos   analistas del discurso, preocupados por la producci&oacute;n y comprensi&oacute;n de textos argumentativos. Una mirada detenida a UA coloca de presente la necesidad de   aplicar con cautela los conceptos y esquemas de an&aacute;lisis propuestos por Toulmin,   pues &eacute;l concibi&oacute; su teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n como un fil&oacute;sofo, desde el horizonte   de preocupaciones epistemol&oacute;gicas concretas, tratando de responder al papel de la   argumentaci&oacute;n no formal y su valor cognitivo en las discusiones en ciertos campos institucionalmente constituidos.</p>     <p>   La noci&oacute;n de "campo argumentativo" constituye la diferencia espec&iacute;fica en la teor&iacute;a   de la argumentaci&oacute;n de Toulmin y el punto m&aacute;s pol&eacute;mico e interesante de su   propuesta. Las garant&iacute;as o garantes de una argumentaci&oacute;n dependen del campo   argumentativo en el que se inscribe la discusi&oacute;n. Cada campo determina los l&iacute;mites   y alcances de las garant&iacute;as, su contenido sustancial y sus posibles usos. A&uacute;n   cuando la estructura formal de un raciocinio sea l&oacute;gicamente correcta y aceptable,   su fuerza persuasiva no depende de su validez formal. El razonamiento y la   argumentaci&oacute;n son s&oacute;lo elementos de una empresa racional m&aacute;s amplia, bien sea la   ciencia, la filosof&iacute;a, el derecho, el arte, etc., los argumentos encuentran su sentido y   funci&oacute;n en el contexto humano que se insertan. Un argumento tiene fuerza si se   presenta al auditorio apropiado en el campo adecuado y en el momento oportuno.   El autor de UA reconoce cinco campos b&aacute;sicos: jur&iacute;dico, empresarial, cient&iacute;fico, &eacute;tico o est&eacute;tico. De aqu&iacute; que MT no sea un esquema puramente abstracto o formal que aplicamos como una herramienta para escribir o interpretar textos y discursos argumentativos. Las caracter&iacute;sticas de los elementos que le componen dependen del contexto de uso y la comunidad epist&eacute;mica que los considera relevantes y aceptables. Los grados de formalizaci&oacute;n no son los mismos en est&eacute;tica y pol&iacute;tica como se exige en matem&aacute;tica o f&iacute;sica; los grados de precisi&oacute;n son relativos a ciertos campos y no exigimos la misma precisi&oacute;n a un artista que a un cient&iacute;fico; los modos de resoluci&oacute;n dependen de los objetivos de cada campo, la verdad es una meta en ciencia aunque no en el arte, la bueno y lo justo en &eacute;tica, pol&iacute;tica y derecho aunque no en pintura y literatura, as&iacute; pues, en algunos campos la meta es lograr el consenso pero en otras se busca conservar el disenso y la cr&iacute;tica. Por ello, Toulmin habla de argumentos normales y cr&iacute;ticos, los primeros usan las garant&iacute;as y en los segundos se eval&uacute;an; los argumentos normales aplican los paradigmas mientras que los cr&iacute;ticos los justifican o discuten. En &uacute;ltimas, todo campo, cada comunidad y las instituciones que la configuran, establecen las condiciones de validez y legitimidad de una argumentaci&oacute;n.</p>     <p>   Toulmin confiesa que su relectura de Arist&oacute;teles le permiti&oacute; entender mucho mejor   el trasfondo epistemol&oacute;gico de su teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n y las implicaciones &eacute;tico-pol&iacute;ticas de su concepci&oacute;n pragm&aacute;tica de los usos del razonamiento y los campos de discusi&oacute;n. Otto Bird ha sugerido por su parte que UA es un redescubrimiento del estudio aristot&eacute;lico sobre los lugares comunes y el razonamiento pr&aacute;ctico. En efecto, investigaciones posteriores permitieron a Toulmin concluir que "Arist&oacute;teles era m&aacute;s pragmatista y menos formalista de lo que hab&iacute;an considerado los historiadores por norma general" (p. 10). Toulmin reconoce que al lado de los Primeros y Segundos Anal&iacute;ticos de Arist&oacute;teles se encuentra la obra aristot&eacute;lica sobre la Ret&oacute;rica, la Dial&eacute;ctica y el campo &Eacute;tico &#150;Pol&iacute;tico que sirve de complemento a la actividad contemplativa, la b&uacute;squeda de la evidencia y el conocimiento verdadero en el campo cient&iacute;fico. En contraste con el campo de la episteme, la ret&oacute;rica y la dial&eacute;ctica permiten dilucidar los razonamientos que utilizamos en las discusiones cotidianas de la vida pr&aacute;ctica y ayuda a esclarecer la argumentaci&oacute;n en lengua natural que se usa en cada campo en la praxis vital comunitaria.</p>     <p>   Toulmin no se dispersa en un an&aacute;lisis exhaustivo para describir y clasificar todas las   operaciones argumentativas que usamos en el campo filos&oacute;fico, jur&iacute;dico y de las   ciencias sociales. Propone como punto de partida el razonamiento jur&iacute;dico y el   proceso judicial como un modelo de razonamiento pr&aacute;ctico a partir del cual podemos   comprender las argumentaciones en general y evaluar su adecuaci&oacute;n a los contextos   donde funcionan, con base en un esquema m&iacute;nimo. Su punto de vista es el de la   l&oacute;gica pr&aacute;ctica, operativa o aplicada. Seg&uacute;n Toulmin la relaci&oacute;n entre l&oacute;gica y   jurisprudencia permite comprender el valor de la funci&oacute;n cr&iacute;tica de la racionalidad   humana, "Tomemos como modelo la disciplina propia de la jurisprudencia. La l&oacute;gica,   podr&iacute;amos decir, es una jurisprudencia generalizada. Los argumentos pueden   compararse con las demandas judiciales y las afirmaciones que se realizan y   argumentan en contextos extra-legales con afirmaciones hechas ante los tribunales"   (p.24).</p>     <p>   En l&iacute;nea con el racionalismo cr&iacute;tico,Toulmin considera que la l&oacute;gica de la investigaci&oacute;n   cient&iacute;fica y filos&oacute;fica debe permitirnos demarcar los diferentes campos de la   argumentaci&oacute;n y determinar cuales son los criterios para identificar una   argumentaci&oacute;n veros&iacute;mil o probablemente verdadera. Un buen argumento es aquel   que supera las objeciones con mayor fortaleza y a favor del cual se puede ofrecer   una fundamentaci&oacute;n que satisfaga las condiciones de validez y adecuaci&oacute;n exigidos   o requeridos para ser considerado como convincente: "Un argumento s&oacute;lido, una   afirmaci&oacute;n bien fundamentada y firmemente respaldada es el que resiste la cr&iacute;tica,   aquel para el que se puede presentar un caso que se aproxime al nivel requerido, si   es que ha de merecer un veredicto favorable. Cu&aacute;ntos t&eacute;rminos encuentran aqu&iacute; su   extensi&oacute;n natural. Surge incluso la tentaci&oacute;n de a&ntilde;adir que las pretensiones extrajudiciales   deben ser justificadas no ante los jueces de su majestad, sino ante &#145;el   tribunal de la raz&oacute;n&#146; " (p.25 ).</p>     <p>   UA explora diversas analog&iacute;as. Dos resultan especialmente dignas de menci&oacute;n: la   anterior analog&iacute;a jur&iacute;dica que rastrea las semejanzas entre el procedimiento de   argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica en particular y el proceso racional de argumentaci&oacute;n en   general, y la analog&iacute;a biol&oacute;gica entre la estructura anat&oacute;mica de un organismo vivo   y el esquema b&aacute;sico de un argumento: "Un argumento es similar a un organismo.   Tiene al mismo tiempo un estructura anat&oacute;mica grande y tosca y otra, por as&iacute; decirlo,   fisiol&oacute;gica y m&aacute;s delicada" (p. 129). Su modelo explicativo de las fases de la   argumentaci&oacute;n intenta superar las limitaciones del modelo aristot&eacute;lico-euclidiano   de la demostraci&oacute;n cient&iacute;fica o formal y pretende explicar como pasamos del   enunciado inicial acerca de una cuesti&oacute;n problem&aacute;tica sobre la que no hay ning&uacute;n   acuerdo, hasta la presentaci&oacute;n final de una conclusi&oacute;n. Los "&oacute;rganos" o "elementos",   su configuraci&oacute;n, las relaciones y funciones que se establecen, constituyen para   Toulmin la "forma l&oacute;gica" que tanto ha ocupado a los investigadores de la   argumentaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El modelo de Toulmin permite comprender el procedimiento discursivo mediante el   cual un orador ofrece una fundamentaci&oacute;n para justificar una tesis, pretensi&oacute;n o   demanda que presenta para el asentimiento de un interlocutor y que puede ser   criticada o ha sido puesta en duda. Su concepto de "l&oacute;gica" es utilizado en el mismo   sentido en el que Plat&oacute;n, Arist&oacute;teles, Locke, Kant y Peirce hablaron de "cr&iacute;tica". La   tarea fundamental es saber en qu&eacute; medida y bajo cu&aacute;les criterios podemos determinar   la validez o invalidez de un razonamiento; saber si la conclusi&oacute;n es imposible, se   sigue necesariamente, posiblemente, probablemente, etc., sin olvidar que para   establecer cuando una conclusi&oacute;n se sigue l&oacute;gicamente de las premisas, se requiere   evaluar la eficacia pragm&aacute;tica y la fuerza persuasiva de la argumentaci&oacute;n en situaciones concretas, dial&oacute;gicas e hist&oacute;ricamente definidas.</p>     <p>   Hay un consenso general sobre la tarea fundamental de la l&oacute;gica: clasificar los   argumentos y evaluar su correcci&oacute;n o incorrecci&oacute;n. La l&oacute;gica se ocupa de distinguir   entre razonamientos v&aacute;lidos e inv&aacute;lidos mediante la definici&oacute;n de criterios claros,   reconocibles y precisos. No obstante, resulta cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil sostener que la   l&oacute;gica formal cl&aacute;sica de primer orden sea el &uacute;nico modelo para analizar los argumentos   y es muy discutible creer que los sistemas formales verifuncionales bivalentes,   multivalentes o modales, sean la clave para evaluar y esclarecer todos los usos   argumentativos del lenguaje en el marco del razonamiento pr&aacute;ctico y la comunicaci&oacute;n   humana. El car&aacute;cter pol&eacute;mico y abierto a la discusi&oacute;n de UA se evidencia ya desde   el prefacio a la segunda edici&oacute;n, en donde el fil&oacute;sofo ingl&eacute;s se&ntilde;ala desafiante: "la   cuesti&oacute;n de si las implicaciones de mi argumentaci&oacute;n a favor de una cierta teor&iacute;a   l&oacute;gica y del an&aacute;lisis filos&oacute;fico llegar&aacute; a ser m&aacute;s aceptable con el paso del tiempo,   queda a&uacute;n por verse".</p> </font>      ]]></body>
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