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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA EDUCACIÓN MORAL SEGÚN LAWRENCE KOHLBERG: UNA UTOPÍA REALIZABLE]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This work is structured in two parts. Firstly, the objective is to offer a synthesis of the theory of moral development by Kohlberg and its application to the educative scope. The second part is a critical revision of certain aspects of the moral theory with an educative projection. To conclude, it defends the relevance and utility of some expositions of Kohlberg, especially the experience of participating democracy within the educative institution (just communities). This will be based on the description of some changes that have occurred in society, more specifically, in the way education takes place within modern society.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>LA EDUCACI&Oacute;N MORAL SEG&Uacute;N LAWRENCE    KOHLBERG: UNA UTOP&Iacute;A REALIZABLE</b></font></p>     <p align="center"> <font size="3"><b>The moral education according to Lawrence    Kohlberg: an attainable utop&iacute;a</b></font></p>     <p> <b>Antonio Linde Navas</b></p>     <p> Universidad de M&aacute;laga</p>     <p align="center">* Recibido Enero de 2009; aprobado Febrero de 2009.</p> <hr size="1">     <p> <b>RESUMEN</b></p>     <p> Este trabajo se estructura en dos partes. En la primera, el objetivo es ofrecer    una s&iacute;ntesis de la teor&iacute;a del desarrollo moral de Kohlberg y de    su aplicaci&oacute;n al &aacute;mbito educativo. En la segunda se hace una revisi&oacute;n    cr&iacute;tica de aspectos de la teor&iacute;a moral con proyecci&oacute;n educativa.    Para acabar, se defiende la actualidad y utilidad de algunos planteamientos    de Kohlberg, especialmente la experiencia de democracia participativa en la    instituci&oacute;n educativa (just communities). Ello se fundamentar&aacute;    a partir de la descripci&oacute;n de algunos cambios acontecidos en la sociedad    y en el contexto m&aacute;s pr&oacute;ximo en que tiene lugar la educaci&oacute;n    en las sociedades avanzadas.</p>     <p> <b>Palabras clave</b>: Lawrence Kohlberg, filosof&iacute;a del desarrollo    moral, educaci&oacute;n moral, just communities, dilemas morales.</p> <hr size="1">     <p> <b>ABSTRACT</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> This work is structured in two parts. Firstly, the objective is to offer a    synthesis of the theory of moral development by Kohlberg and its application    to the educative scope. The second part is a critical revision of certain aspects    of the moral theory with an educative projection. To conclude, it defends the    relevance and utility of some expositions of Kohlberg, especially the experience    of participating democracy within the educative institution (just communities).    This will be based on the description of some changes that have occurred in    society, more specifically, in the way education takes place within modern society.</p>     <p> <b>Keywords</b>: Lawrence Kohlberg, philosophy of moral development, moral    education, just communities, moral dilemmas. </p> <hr size="1">     <p>Comenzaremos este trabajo con una exposici&oacute;n brev&iacute;sima, y forzosamente    simplificada, de la teor&iacute;a del desarrollo moral de Lawrence Kohlberg,    sin la cual dif&iacute;cilmente podr&iacute;a entenderse el tema objeto de nuestro    inter&eacute;s, que analizaremos con m&aacute;s profundidad: la intervenci&oacute;n    educativa para desarrollar la moralidad, la concepci&oacute;n de los centros    educativos como comunidades justas, as&iacute; como la cr&iacute;tica y vigencia    del enfoque kohlbergiano de educaci&oacute;n moral.</p>     <p> <b>1. La teor&iacute;a del desarrollo moral</b></p>     <p> En 1955 Lawrence Kohlberg comenz&oacute; una investigaci&oacute;n sobre el    razonamiento moral. Exploraba la capacidad de emitir juicios morales a trav&eacute;s    de la presentaci&oacute;n de una serie de dilemas ante los cuales procuraba    hacer razonar a los sujetos entrevistados individualmente. Los dilemas morales    son relatos de situaciones, generalmente hipot&eacute;ticas, que presentan un    conflicto de valores y la necesidad de tomar una decisi&oacute;n ante &eacute;l.    El instrumento con que Kohlberg trabajaba era la &laquo;entrevista semiestructurada&raquo;    (abreviadamente MJI, iniciales de Moral Judgement Interview), que consiste en    una serie de entrevistas sobre dilemas morales, con muchas cuestiones sobre    los mismos que el sujeto debe responder. Se trata de cuestionarios cualitativos    y de producci&oacute;n, pues el entrevistado debe crear sus juicios y argumentos.    Otros cuestionarios de disc&iacute;pulos de Kohlberg son de reconocimiento pues    el sujeto se limita a comprender y ordenar una serie de &iacute;tems con juicios    y argumentos que se presentan ya redactados. De este tipo es el DIT (Defining    Issues Test) de James Rest, que es el que m&aacute;s se ha extendido (m&aacute;s    que el propio cuestionario de Kohlberg)<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>    . Con una muestra de 50 muchachos varones de clase social media y baja pudo    sacar algunas conclusiones generales, que defendi&oacute; en su tesis doctoral    (1958). Describi&oacute; una serie de etapas del desarrollo moral que sufri&oacute;    diversas reformulaciones y reinterpretaciones a medida que crec&iacute;an las    cr&iacute;ticas y los materiales experimentados por sus colaboradores cognitivistas    en casi todo el mundo (Gran Breta&ntilde;a, M&eacute;jico, Taiwan, Belice, Bahamas,    Kenia, Turqu&iacute;a, etc.).</p>     <p> Fruto de sus estudios, Kohlberg concluy&oacute; que el desarrollo del juicio    y del razonamiento moral del ser humano atraviesa tres niveles, a los que llam&oacute;    preconvencional, convencional y postconvencional. Convencional significa aqu&iacute;    someterse a reglas, expectativas y convenciones de la sociedad y de la autoridad,    y defenderlas precisamente porque son reglas, expectativas o convenciones de    la sociedad. En el nivel preconvencional los individuos no han llegado todav&iacute;a    a entender las normas sociales convencionales. Si se respetan las normas es    por evitar el castigo de la autoridad. El nivel convencional est&aacute; caracterizado    por la conformidad y el mantenimiento de las normas y acuerdos de los grupos    m&aacute;s pr&oacute;ximos y de la sociedad, porque esto preserva nuestra propia    imagen y el buen funcionamiento de la colectividad. En el postconvencional,    los individuos entienden y aceptan en general las normas de la sociedad en la    medida en que &eacute;stas se basan en principios morales generales (como el    respeto a la vida, o a la dignidad de las personas). Si estos principios entran    en conflicto con las normas de la sociedad, el individuo postconvencional juzgar&aacute;    y actuar&aacute; por principios m&aacute;s que por convenciones sociales.</p>     <p> Cada uno de esos niveles contiene dos estadios. Los estadios son estructuras    cognitivas que determinan las maneras de reunir y procesar informaci&oacute;n    por parte del sujeto. En el paso de un estadio o de un nivel a otro resultan    fundamentales, por un lado, el progreso de la inteligencia y de las operaciones    l&oacute;gicas y, por otro, la perspectiva social desde la que percibimos lo    que est&aacute; bien y las razones para actuar correctamente. Podemos decir    que la inteligencia funciona como un factor limitador del desarrollo moral:    a bajo nivel intelectual, bajo nivel de razonamiento moral; pero un alto nivel    intelectual no implica un nivel moral necesariamente alto. Dicho de otra forma,    la inteligencia es un factor necesario pero no suficiente para el desarrollo    moral. Tambi&eacute;n el desarrollo de la habilidad de adoptar roles, perspectivas    o puntos de vista de otras personas es otra condici&oacute;n necesaria pero    no suficiente.</p>     <p> Kohlberg pens&oacute; que todas las etapas que &eacute;l descubri&oacute;    constitu&iacute;an una sucesi&oacute;n &uacute;nica por la que han de pasar    todas las personas. Por su car&aacute;cter estructural, los estadios son universales.    Ahora bien, esto no implica que todas las personas lleguen a los estadios superiores.    M&aacute;s a&uacute;n, son muy pocos los individuos que, seg&uacute;n Kohlberg,    alcanzan el nivel postconvencional, y menos a&uacute;n los que llegan al estadio    6, lo que ser&aacute; fuente de frecuentes cr&iacute;ticas al supuesto car&aacute;cter    natural y universal de sus estadios.</p>     <p> Las etapas y estadios est&aacute;n ordenados jer&aacute;rquicamente, de manera    que podemos decir que el nivel postconvencional es superior a los otros dos.    Kohlberg postul&oacute; la existencia de una creciente reversibilidad, prescriptividad    y universalidad en los juicios morales a medida que se asciende en la secuencia    de estadios. Se entiende por reversibilidad la exigencia de que el agente moral    est&eacute; dispuesto a aceptar su juicio o decisi&oacute;n cuando permuta su    posici&oacute;n con cualquier otro sujeto que intervenga o est&eacute; afectado    por la situaci&oacute;n. La prescriptividad es el requisito de que una persona    act&uacute;e de acuerdo con los principios morales que acepta. Finalmente, la    universalidad consiste en hacer coherentemente juicios morales similares sobre    aquellas acciones que no difieran en aspectos moralmente relevantes.</p>     <p>Seg&uacute;n Kohlberg las personas construimos los principios morales evolutivamente,    en una especie de proceso en espiral en el que los principios o procedimientos    para juzgar son tentativamente aplicados a los problemas morales. Cuando existe    una discrepancia entre el principio y nuestras intuiciones, podemos reformular    el principio o nuestra intuici&oacute;n moral, si es que pensamos que &eacute;sta    &uacute;ltima era err&oacute;nea, hasta que alcanzamos un "equilibrio reflexivo"    (Rawls) entre nuestros principios y nuestras intuiciones morales sobre casos    concretos (Kohlberg, 1992, 297).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> De lo dicho m&aacute;s arriba se deduce que Kohlberg consideraba que es m&aacute;s    probable que los sujetos de estadios m&aacute;s altos act&uacute;en en consecuencia    porque su juicio de responsabilidad tiende a ser consistente con su elecci&oacute;n    de deber. En cambio, los de los estadios m&aacute;s bajos tienden a atribuir    la responsabilidad de la acci&oacute;n a la autoridad. Esta hip&oacute;tesis,    seg&uacute;n Kohlberg, encontraba apoyo emp&iacute;rico en casos reales que    &eacute;l pudo estudiar, bien de laboratorio, como los cl&aacute;sicos experimentos    de Milgram, bien de acontecimientos de su tiempo, como el de la matanza de My-Lai.    En los experimentos de Milgram sobre obediencia a la autoridad, un experimentador    ped&iacute;a a una serie de sujetos que infligiera descargas el&eacute;ctricas    de intensidad crecientes a otras personas que hab&iacute;an fallado en determinadas    tareas de aprendizaje. Los aprendices estaban de acuerdo con el experimentador    para cometer errores y para gritar y convulsionarse como si recibiesen descargas    cada vez m&aacute;s fuertes, aunque en realidad no recib&iacute;an ninguna descarga.    Bajo la presi&oacute;n del experimentador, bastantes sujetos llegaron a administrar    descargas muy fuertes, e incluso mortales, a los supuestos aprendices (Milgram,    2003). El caso My-Lai se refiere al asesinato por militares norteamericanos    de al menos 109 civiles vietnamitas, durante una misi&oacute;n de b&uacute;squeda    y destrucci&oacute;n en una aldea del Vietcong, en My-Lai. Pues bien, en los    experimentos de Milgram, los sujetos de estadio bajo atribu&iacute;an la responsabilidad    al experimentador y en el de la matanza de Vietnam a los jefes militares (obediencia    debida).</p>     <p> La posterior investigaci&oacute;n emp&iacute;rica no ha arrojado resultados    inequ&iacute;vocos acerca de la relaci&oacute;n entre razonamiento y acci&oacute;n.    Podr&iacute;amos decir que hay cierto influjo del razonamiento sobre la acci&oacute;n    pero no lo podemos precisar exactamente.</p>     <p> <b>2. La aplicaci&oacute;n del enfoque de Kohlberg a la educaci&oacute;n moral</b></p>     <p> <b>2.1. El efecto Blatt</b></p>     <p> Un estudiante de doctorado, llamado Moshe Blatt, comenz&oacute; en 1965 a    interesarse por la aplicaci&oacute;n a la educaci&oacute;n de las ideas de Kohlberg    sobre el desarrollo del razonamiento moral. La educaci&oacute;n no ocupaba un    lugar importante en las inquietudes te&oacute;ricas de Kohlberg, seguramente    porque "al considerar el razonamiento moral como una dimensi&oacute;n evolutiva,    Kohlberg era muy esc&eacute;ptico acerca de la posibilidad de que pudiera modificarse    mediante la intervenci&oacute;n educativa" (Adell, 1990, 379).</p>     <p> Blatt le propuso a Kohlberg la realizaci&oacute;n de una tesis doctoral sobre    educaci&oacute;n moral. Quer&iacute;a probar en la pr&aacute;ctica una hip&oacute;tesis    que sustentaban Elliot Turiel y James Rest: "Si a los ni&ntilde;os se les presentaba    de manera sistem&aacute;tica un razonamiento moral correspondiente a una etapa    inmediatamente superior a la propia, ser&iacute;an atra&iacute;dos por ese razonamiento    y, al tratar de apropiarse de &eacute;l, se estimular&iacute;a el desarrollo    hacia la siguiente etapa de juicio moral" (Kohlberg y Reimer, 1997, 25).</p>     <p> Los alumnos comprender&iacute;an y asimilar&iacute;an el razonamiento de sus    compa&ntilde;eros situado un estadio por encima del propio estadio y comprender&iacute;an,    pero rechazar&iacute;an por inadecuado, cualquier juicio de alg&uacute;n estadio    por debajo del propio. A esta hip&oacute;tesis se la conoce de forma abreviada    con el nombre de Hip&oacute;tesis +1. El medio que eligi&oacute; fue llevar    a cabo sistem&aacute;ticamente una serie de discusiones sobre dilemas morales    hipot&eacute;ticos en una clase de una escuela dominical jud&iacute;a. "La forma    de llevar a cabo las discusiones se inspiraba en el m&eacute;todo socr&aacute;tico:    crear controversias entre los sujetos, estimulando el contraste de pareceres    sobre las razones que justifican las decisiones de distintos sujetos acerca    del curso de acci&oacute;n m&aacute;s adecuado en cada dilema" (Adell, 1990,    379). Kohlberg reconoci&oacute; que con esta iniciativa de Blatt se pusieron    en marcha los estudios y las intervenciones en educaci&oacute;n moral desde    la perspectiva cognitiva-evolutiva (Scharf, 1978, 4).</p>     <p> Despu&eacute;s de un semestre de discusiones dominicales, Blatt compar&oacute;    el nivel alcanzado con el nivel de desarrollo moral inicial de sus sujetos encontrando    que entre un cuarto y la mitad de los estudiantes avanz&oacute; total o parcialmente    un estadio en dicho per&iacute;odo. Mientras tanto, los grupos de control permanecieron    sin cambios significativos (Blatt y Kohlberg, 1975). El progreso de los alumnos    de Blatt demostraba que pod&iacute;a estimularse el desarrollo de las estructuras    de razonamiento moral, dando lugar a una investigaci&oacute;n intensa sobre    intervenci&oacute;n educativa<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup> . Al tipo    de estimulaci&oacute;n que Blatt puso en pr&aacute;ctica y a los resultados    conseguidos con la misma se los conoce desde entonces en la literatura especializada    como Efecto Blatt. Los tres elementos fundamentales sobre los que se sustenta    el llamado Efecto Blatt son: </p>     <p>- Dilemas morales que creen conflictos cognitivos entre los estudiantes.</p>     <p> - Mezcla en el grupo-clase de sujetos de diferentes estadios (con una disparidad    razonable), lo que hace posible la exposici&oacute;n a razonamientos m&aacute;s    sofisticados que el propio a la mayor cantidad de estudiantes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> - Actitud socr&aacute;tica del profesor, que propicia debates abiertos e intelectualmente    estimulantes. El profesor procuraba que se discutieran los argumentos de m&aacute;s    alto nivel que aparec&iacute;an en el debate; moderaba de modo que los ni&ntilde;os    intervinieran la mayor parte del tiempo; interven&iacute;a para resumir la discusi&oacute;n,    aclarar puntos, enriquecer el debate y, en ocasiones, presentar su propio punto    de vista (Blatt y Kohlberg, 1975).</p>     <p> Las aportaciones de Blatt complementan muy bien el punto de vista de Kohlberg.    En efecto, para &eacute;ste la &uacute;nica forma &eacute;ticamente aceptable    de educaci&oacute;n moral es la estimulaci&oacute;n del desarrollo moral a trav&eacute;s    del progreso en los estadios del juicio moral pues le parec&iacute;a que el    desarrollo es el &uacute;nico fin justificable de la educaci&oacute;n y que    era el &uacute;nico modo de evitar tanto el relativismo como el adoctrinamiento.</p>     <p> <b>2.2. Las comunidades justas</b></p>     <p> La investigaci&oacute;n de P. Scharf (1973) sobre la creaci&oacute;n de una    comunidad justa en una c&aacute;rcel femenina fue el primer intento de estudiar    la atm&oacute;sfera moral de una instituci&oacute;n desde la perspectiva de    la teor&iacute;a del desarrollo moral de Kohlberg. Se estableci&oacute; una    constituci&oacute;n y reglas de conducta seg&uacute;n un modelo de sistema democr&aacute;tico    participativo. Los problemas de convivencia y conducta se trataban en reuniones    en las que cada persona, guardia o interna, ten&iacute;a un voto<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup>    .</p>     <p> En la d&eacute;cada de los 70 del siglo XX exist&iacute;a cierta sensibilidad    en la sociedad norteamericana respecto a la necesidad de crear estructuras escolares    nuevas que fomentaran la toma de decisiones por parte de los adolescentes. Puede    que ello explique que en junio de 1974, Kohlberg y el Centro para la Educaci&oacute;n    Moral de la Universidad de Harvard recibieran una beca de dos a&ntilde;os para    establecer una Comunidad Justa basada en la teor&iacute;a del desarrollo moral    de Kohlberg en el seno de una High School p&uacute;blica. La experiencia tuvo    lugar en la escuela Cluster de Cambridge, Massachussets, a lo largo de cinco    a&ntilde;os. El plan se aplic&oacute; en tres aulas, con un turno de medio d&iacute;a    e implic&oacute; a ocho profesores de secundaria y unos asesores. El plan experimental    se extendi&oacute; a otros lugares.</p>     <p> El enfoque de la comunidad justa representa el intento de Kohlberg por introducir    lo colectivo y al mismo tiempo proteger los derechos individuales de cada estudiante    y promover su crecimiento moral. Un entramado compuesto por su propia teor&iacute;a    (que ya conocemos) y por una serie de influencias que veremos resumidamente,    nos permitir&aacute; entender c&oacute;mo lo logr&oacute; (otra cosa es que    tal experimento no se generalizara).</p>     <p> En su concepto de comunidad justa Kohlberg fue influido en primer t&eacute;rmino    por la experiencia personal de una visita que hizo a un kibbutz israel&iacute;    en el verano de 1969. En los kibbutz el sistema de vida y de educaci&oacute;n    es igualitario, orientado m&aacute;s al logro colectivo que al logro individual.    Los deseos del yo ocupan un segundo lugar respecto de las necesidades colectivas.    Lo que a Kohlberg le interes&oacute; m&aacute;s era la coexistencia en el kibbutz    de un doble compromiso de hacer lo necesario para preservar la disciplina colectiva,    pero hacerlo democr&aacute;ticamente y respetando las diferencias individuales.    La visita al kibbutz le llev&oacute; a comprender que el modelo para la educaci&oacute;n    moral que buscaba no pod&iacute;a derivar enteramente de su propia teor&iacute;a    evolutiva. Deb&iacute;a combinar los principios de la discusi&oacute;n moral    con algunos de los principios de la educaci&oacute;n colectiva.</p>     <p> Ahora bien, una educaci&oacute;n moral centrada en el grupo parec&iacute;a    adecuarse m&aacute;s a una sociedad de tipo comunista que a una sociedad capitalista    e individualista como la norteamericana. En este punto Kohlberg retom&oacute;    el trabajo de Durkheim para adaptar el modelo que hab&iacute;a visto en el kibbutz    a la realidad social de las escuelas norteamericanas.</p>     <p> Impresionado por los escritos de Durkheim sobre educaci&oacute;n moral, Kohlberg    aprovech&oacute; para su concepto de comunidad justa varias ideas muy coincidentes    por cierto con lo que hab&iacute;a visto en el kibbutz: lo colectivo prevalece    sobre lo individual; la experiencia de pertenencia a la comunidad induce sentimientos    y acciones morales en el individuo; la importancia del respeto por las reglas;    el sentido de la vinculaci&oacute;n con el grupo y de la responsabilidad colectiva    por las acciones de cada miembro del grupo. Creemos que todo esto se podr&iacute;a    resumir en una breve sentencia de Kohlberg: &laquo;La unidad de eficacia de    la educaci&oacute;n no es el individuo, sino el grupo&raquo; (Kohlberg y Reimer,    1997, 64).</p>     <p> Naturalmente, las ideas de Durkheim fueron reelaboradas por Kohlberg, quien    rechaz&oacute; el talante autoritario del grupo y del profesor como &laquo;sacerdote    &raquo; de ese esp&iacute;ritu colectivo, as&iacute; como la subordinaci&oacute;n    de las minor&iacute;as. El compromiso filos&oacute;fico de Kohlberg con los    principios morales universales lo alejaba del modelo de Durkheim en lo concerniente    a la cuesti&oacute;n de la autoridad, pues el fundamento de &eacute;sta no pod&iacute;a    ser el inter&eacute;s del estado moderno, sino unos principios de justicia universales:    "en nuestra sociedad, la autoridad proviene de la justicia, y en nuestra sociedad    aprender a vivir con la autoridad implica aprender a entender y a sentir la    justicia" (Overley, 1970, 122).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El enfoque de la escuela como comunidad justa llev&oacute; a Kohlberg a replantear    sus primeras tesis sobre la importancia de los contenidos en la educaci&oacute;n    moral. Desde el enfoque cognitivo evolutivo, el estudio del desarrollo moral    se hab&iacute;a centrado exclusivamente en las estructuras de razonamiento y    se hab&iacute;an rechazado sistem&aacute;ticamente los contenidos por considerarlos    culturalmente relativos. Sin embargo, el profesor se ve confrontado constantemente    con cuestiones de contenido. Los actos de los alumnos no pueden ser considerados    s&oacute;lo desde la perspectiva de la estructura que subyace a su razonamiento.    Tras a&ntilde;os de criticar la escuela tradicional, y su "saco de virtudes",    Kohlberg se vio obligado a admitir la necesidad de dar cabida a los contenidos    de la moralidad. Los principios de justicia representan el contenido sobre el    que es posible alcanzar cierto consenso racional. Dicho contenido est&aacute;    expresado en las declaraciones internacionales de derechos y en las constituciones    de los pa&iacute;ses democr&aacute;ticos.</p>     <p> El peligro de este nuevo enfoque era caer en el adoctrinamiento. Para prevenir    el adoctrinamiento era fundamental el establecimiento de democracia participativa    en la instituci&oacute;n educativa. En este punto su referente fue John Dewey,    de quien tom&oacute; la noci&oacute;n de la comunidad democr&aacute;tica como    medio de la educaci&oacute;n moral. Como han se&ntilde;alado algunos de sus    disc&iacute;pulos, la democracia en la escuela era una soluci&oacute;n a los    problemas planteados por el curr&iacute;culo oculto, es decir, una respuesta    a las contradicciones habituales entre lo que se pretende ense&ntilde;ar y lo    que en verdad se ense&ntilde;a a trav&eacute;s del ejemplo, de las normas realmente    operantes.</p>     <p> El objetivo del experimento era comprobar c&oacute;mo influye en el desarrollo    moral de los alumnos y profesores la transformaci&oacute;n del centro educativo,    haci&eacute;ndolo m&aacute;s democr&aacute;tico y participativo. Esto &uacute;ltimo    ser&iacute;a posible comprometiendo activamente a los estudiantes en el gobierno    de la escuela. Para ello era preciso transformar la &laquo;atm&oacute;sfera    moral&raquo; de la escuela a fin de construir una comunidad moral. Seg&uacute;n    Kohlberg, las siguientes condiciones son aspectos esenciales de la atm&oacute;sfera    moral de una escuela y tienen la mayor influencia sobre el juicio y la conducta    morales:</p>     <p> - Discusi&oacute;n abierta centrada en la justicia y la moral.</p>     <p> - Conflicto cognitivo estimulado por el contacto con puntos de vista diferentes    y razonamiento de etapa superior.</p>     <p> - Participaci&oacute;n en la creaci&oacute;n de reglas y en el ejercicio del    poder y la responsabilidad.</p>     <p> - Desarrollo de la comunidad hacia una etapa superior (Kohlberg, Power y Higgins,    1997, 120-128).</p>     <p> Kohlberg y sus colaboradores llevaron a cabo una aplicaci&oacute;n generalizada    de discusiones de dilemas hipot&eacute;ticos y entrenaron a una serie de profesores    para dirigir los debates, exponer a los alumnos al pensamiento del estadio siguiente    y crear conflictos cognitivos.</p>     <p> Aunque la experiencia pareci&oacute; prometedora en los primeros a&ntilde;os,    finalmente no prosper&oacute;. El mismo Kohlberg coment&oacute; con buen humor    que "la operaci&oacute;n fue un &eacute;xito de investigaci&oacute;n, pero el    paciente muri&oacute;" (Kohlberg, Power y Higgins, 1997, 51). Por otro lado,    la ideolog&iacute;a educativa de fondo dej&oacute; de ser favorable para este    tipo de experimentos: si en la d&eacute;cada de los setenta "los defensores    de la ense&ntilde;anza democr&aacute;tica cabalgaban la cresta de la ola de    la reforma pedag&oacute;gica, con su &eacute;nfasis en la justicia social y    en la autonom&iacute;a estudiantil", en la de los ochenta hubo una nueva ola    de reformas, que hac&iacute;a hincapi&eacute; en la disciplina y la preparaci&oacute;n    para el mercado laboral (Kohlberg, Power y Higgins, 1997, 331).</p>     <p> Las discusiones para desarrollar el juicio moral seg&uacute;n el modelo de    Kohlberg se siguieron utilizando alg&uacute;n tiempo m&aacute;s en Europa pese    a que en Estados Unidos perdieron gran parte de su antiguo prestigio y fueron    abandonadas total o parcialmente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>3. Reflexi&oacute;n cr&iacute;tica y actualidad</b></p>     <p> <b>3.1. Cr&iacute;tica</b></p>     <p> Hay aspectos en los que la teor&iacute;a de Kohlberg ha envejecido m&aacute;s    que en otros y quiz&aacute; todo lo relativo a la evaluaci&oacute;n de la entrevista    de juicio moral ha sido una de esas partes que m&aacute;s ha estado sometida    directa o indirectamente a los embates de la cr&iacute;tica. Si algunas de esas    cr&iacute;ticas son acertadas (y creemos que, en efecto, lo son) resultar&iacute;a    muy arriesgado otorgar una fiabilidad cient&iacute;ficamente probada a los resultados    de la entrevista de juicio moral; pero incluso prescindiendo de esta importante    consideraci&oacute;n nos deber&iacute;amos plantear si su uso en contextos educativos    es posible, tal como planteaba el asunto Kohlberg, dadas las exigencias de trabajo,    especializaci&oacute;n, dedicaci&oacute;n y recursos que requiere la interpretaci&oacute;n    y correcci&oacute;n del trabajo con dilemas morales. Nos parece que hoy d&iacute;a    esto no es posible ni deseable, habida cuenta de la intensificaci&oacute;n y    diversificaci&oacute;n de las tareas que ya deben realizar los docentes. Pero    eso no significa que el trabajo con dilemas morales no sea relevante en los    procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje. Como hemos intentado demostrar en    trabajos de corte m&aacute;s pr&aacute;ctico, estamos convencidos, porque lo    hemos trabajado en aulas con diferentes grupos de edad, desde la ense&ntilde;anza    secundaria hasta la universitaria, de que el razonamiento moral se puede cultivar    y de que un magn&iacute;fico m&eacute;todo para hacerlo es discutir en grupo    dilemas reales adaptados a las necesidades del curr&iacute;culo, lo que no s&oacute;lo    es importante acad&eacute;micamente, sino para el ejercicio de la ciudadan&iacute;a    en una sociedad plural. Hemos dejado constancia de los resultados de nuestras    investigaciones en art&iacute;culos como "La TV como medio de educaci&oacute;n    moral de la ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica" (Linde, 2008) y "Construir    dilemas morales a partir de los medios audiovisuales" (Linde, 2003) en los que    mostramos la utilidad de trabajar con adolescentes utilizando dilemas morales    preparados a partir de contenidos televisivos y audiovisuales en general. En    la monograf&iacute;a "El periodista moral. Dilemas de la informaci&oacute;n    y la comunicaci&oacute;n", as&iacute; como en el art&iacute;culo "Utilidad del    utilitarismo en la discusi&oacute;n de dilemas de la informaci&oacute;n", hemos    fundamentado e implementado los dilemas morales en el &aacute;mbito universitario    (Linde, 2007 y 2006).</p>     <p> Ahora bien, no podemos trabajar con los cl&aacute;sicos dilemas de Kohlberg    porque hoy la sensibilidad moral de nuestros alumnos y de la sociedad en general    es diferente y porque los problemas que nos acucian son otros. Los viejos dilemas    de Kohlberg eran culturalmente relativos, tuvieron su momento, pero hoy, como    esperamos demostrar en un trabajo futuro, no generan apenas controversia. Tampoco    somos partidarios de trabajar con dilemas hipot&eacute;ticos sino con dilemas    reales y m&aacute;s cercanos al horizonte vital de los j&oacute;venes de hoy.    Y naturalmente, no pretendemos los ambiciosos objetivos de Kohlberg y sus seguidores,    expuestos a la cr&iacute;tica que seguidamente se&ntilde;alaremos, sino algo    mucho m&aacute;s humilde: promover el desarrollo de ciertos h&aacute;bitos deliberativos    virtuosos en los estudiantes. En resumen, el trabajo con dilemas es extraordinariamente    valioso en educaci&oacute;n moral ya que el razonamiento moral se pone en marcha    ante situaciones problem&aacute;ticas; la discusi&oacute;n entre iguales y en    un clima de participaci&oacute;n puede favorecer el desarrollo del juicio moral    y la comprensi&oacute;n del punto de vista del otro y, finalmente, nos permiten    trabajar la dimensi&oacute;n comunicativa. Las cr&iacute;ticas a Kohlberg no    deber&iacute;an hacernos olvidar que hay muchos elementos valiosos en su concepci&oacute;n    de la educaci&oacute;n moral, en su trabajo con dilemas y en su fracasado intento    de instaurar comunidades justas en la escuela.</p>     <p> Hechas las consideraciones anteriores podemos repasar algunas cr&iacute;ticas:</p>     <p> - Las caracter&iacute;sticas del material que se somete a las entrevistas    de juicio moral provocan inconsistencias en las respuestas de los sujetos: el    contenido de algunos dilemas en concreto induce respuestas de determinados estadios    m&aacute;s que de otros; peque&ntilde;os cambios en la redacci&oacute;n del    dilema, o en la de las cuestiones, provocan cambios sustanciales en las respuestas.</p>     <p> - La Entrevista de Juicio Moral (MJI) de Kohlberg ha sido objeto de cr&iacute;ticas    (por ejemplo, Kurtines y Crief, 1974) por su escaso rigor psicom&eacute;trico    si se siguen los est&aacute;ndares al uso en ciencias sociales. Aun cuando Kohlberg    hiciera lo posible por objetivar el proceso de correcci&oacute;n ofreciendo    innumerables indicadores de estadio en sus manuales de correcci&oacute;n, el    propio car&aacute;cter de la entrevista hace insoslayable la actividad hermen&eacute;utica,    de interpretaci&oacute;n, del entrevistador o del corrector.</p>     <p>- Por otro lado, la entrevista de Kohlberg es larga, requiere mucha dedicaci&oacute;n    de tiempo y, como ya se ha dicho, es dif&iacute;cil de calificar. Estas dificultades    para pasar y evaluar dicha entrevista hicieron que algunos disc&iacute;pulos    propusieran otras pruebas, siendo el DIT (Defining Issues Test) de James Rest    la que m&aacute;s se ha extendido (m&aacute;s que el propio cuestionario de    Kohlberg). El DIT es un test sobre comprensi&oacute;n y preferencia de juicios    morales protot&iacute;picos de cada estadio. Es decir, el sujeto no tiene que    expresar o que redactar los argumentos en defensa de su decisi&oacute;n sobre    los dilemas sino s&oacute;lo comprenderlos y elegirlos de unas listas que se    le presentan. Asimismo el sujeto debe ordenar jer&aacute;rquicamente las cuestiones    de acuerdo con sus valores y preferencias. Una de las ventajas del DIT sobre    el MJI de Kohlberg es que es menos interpretativo y m&aacute;s susceptible de    objetivaci&oacute;n, con lo que se puede pasar m&aacute;s f&aacute;cilmente    de manera colectiva y escrita. De esta manera ser&iacute;a tambi&eacute;n m&aacute;s    factible en su aplicaci&oacute;n a la ense&ntilde;anza y a la &eacute;tica profesional.</p>     <p> - Algunos experimentadores, como K. Rubin y H. Trotter (1977), encontraron    baja fiabilidad test-retest (diferencias significativas entre resultados de    los mismos sujetos ante dilemas y cuestiones similares en un per&iacute;odo    de varias semanas) y baja consistencia interna.</p>     <p> - Kohlberg sosten&iacute;a que, seg&uacute;n avanza el desarrollo evolutivo    de los sujetos, aumenta la probabilidad de acuerdo ante dilemas concretos. Pero    no puede afirmarse algo as&iacute; cuando en el estadio 6 se describen varias    estructuras o principios que podr&iacute;an conducir, y que de hecho conducen,    a decisiones contrarias.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> - Es dudosa la preferencia de los sujetos por el estadio m&aacute;s alto alcanzado    tal como pretend&iacute;an haber establecido cognitivistas como E. Turiel, L.    Kohlberg, M. Blatt, y otros. Ciertos ambientes pueden invitar a usar estructuras    m&aacute;s bajas evolutivamente hablando que las que una persona dada ya ha    alcanzado en otro ambiente. Jorge Adell (1990, 167-171) ha resumido los estudios    de A. Cortese (1987) y de Ch. Levine (1979) sobre comprensi&oacute;n y preferencia    de argumentos morales. El primero encontr&oacute; que el juicio moral es m&aacute;s    complejo y multidimensional de lo que Kohlberg afirmaba. Las circunstancias    pueden influir en los sujetos haciendo descender el nivel de sus juicios en    funci&oacute;n de sus deseos, necesidades, condicionamientos, consecuencias    previstas, relaciones especiales con los implicados, etc. Levine mantiene la    hip&oacute;tesis de que las estructuras morales est&aacute;n en la mente de    las personas de modo compartimentalizado. Esta compartimentaci&oacute;n es una    estrategia cognitiva pero motivada por factores emocionales para permitir la    existencia simult&aacute;nea de creencias l&oacute;gicamente contradictorias.    Las variables que inducen la compartimentalizaci&oacute;n son variadas: hedonismo,    culpa, temor al rid&iacute;culo. Si un sujeto, por ejemplo, anticipa que sus    juicios pueden ser objeto de condena por otras personas significativas para    &eacute;l, modular&aacute; dicho juicio, prescindiendo si es necesario de sus    convicciones morales.</p>     <p> - Es discutible la tesis de que las respuestas de los sujetos tienden a concentrarse    alrededor de un estadio. Rest constata que no son infrecuentes los sujetos que    fluct&uacute;an entre diversos estadios. La hip&oacute;tesis de la "compartimentalizaci&oacute;n"    encaja bien con esta observaci&oacute;n.</p>     <p> - De una estructura determinada de razonamiento moral no se pueden inferir    los juicios morales concretos que un sujeto producir&aacute; en una situaci&oacute;n    dada, ni tampoco puede inferirse partiendo de &eacute;stos la conducta que manifestar&aacute;    (la cognici&oacute;n no asegura la acci&oacute;n). Esto tiene su importancia    porque la justificaci&oacute;n &uacute;ltima de la aplicaci&oacute;n de este    enfoque a la educaci&oacute;n moral no es convertir a los sujetos en polemistas    sino convertirlos en agentes morales racionales, en personas que, adem&aacute;s    de poseer un razonamiento sofisticado sobre la moralidad, muestren en sus acciones    la adopci&oacute;n de dicho punto de vista moral y se comporten de acuerdo con    una concepci&oacute;n adecuada de la justicia. Escribe Puig Rovira que hay dos    caminos para tratar esta anomal&iacute;a: completar el modelo cognitivo con    nuevos factores que pronostiquen mejor la conducta o bien romper con el modelo    y dirigirse en otra direcci&oacute;n, como la formaci&oacute;n de h&aacute;bitos    y virtudes (Puig Rovira, 2003, 31). Nosotros defendemos que es posible una tercera    v&iacute;a pues la adquisici&oacute;n de h&aacute;bitos virtuosos no nos parece    incompatible con la aceptaci&oacute;n de parte de la teor&iacute;a de Kohlberg.</p>     <p> - Kohlberg no ha tenido apenas en cuenta los contextos espec&iacute;ficos    como influyentes en el desarrollo y razonamiento morales (Cort&eacute;s, 2000).    Tanto su punto de vista universalista y formalista como la modalidad de dilemas    hipot&eacute;ticos con que trabajaba parecen abonar esta cr&iacute;tica, que    no ser&iacute;a tan ajustada si consideramos la etapa de las escuelas como comunidades    justas. Actualmente, la postura para entender e investigar los aspectos del    desarrollo es cada vez m&aacute;s integradora y ecl&eacute;ctica. El contexto    ha pasado a ser una categor&iacute;a fundamental de estudio para comprender    el comportamiento y el desarrollo. No s&oacute;lo el contexto real, sino tambi&eacute;n    el percibido por la persona.</p>     <p> - Puede que, como consecuencia de la discusi&oacute;n de dilemas morales,    se forme una capacidad para argumentar moralmente sobre personas, situaciones    y posibilidades de actuaci&oacute;n ficticias, sin que despu&eacute;s se haga    uso de la capacidad de juicio moral en situaciones de conflictos reales (Straughan,    1986). Para soslayar, o al menos atenuar este defecto, proponemos construir    los dilemas a partir de casos reales y pr&oacute;ximos, que impliquen verdaderamente    a los educandos, incluso trabajar con problemas que afecten a los intereses    de los propios alumnos.</p>     <p>- La aplicaci&oacute;n de las ideas iniciales de Kohlberg a la ense&ntilde;anza    reglada trajo consigo una est&eacute;ril oposici&oacute;n entre forma y contenidos.    Dichas ideas tuvieron mucha difusi&oacute;n entre profesores y pedagogos que    no tuvieron conocimiento o no tomaron en consideraci&oacute;n el hecho de que    el propio Kohlberg rectific&oacute; sus planteamientos iniciales para dar cabida    a los contenidos en la educaci&oacute;n moral. El caso es que muchos pedagogos    opusieron "educar en contenidos" y "educar para el desarrollo", conocimientos    y procedimientos, rechaz&aacute;ndose los contenidos o el conocimiento como    base del curr&iacute;culo. Esta absurda pol&eacute;mica ha tenido efectos negativos    para la ense&ntilde;anza en Espa&ntilde;a.</p>     <p> <b>3.2. Vigencia</b></p>     <p> Pese a todo lo anterior, la teor&iacute;a de Kohlberg mantiene su vigencia    y su utilidad en numerosos aspectos, que queremos pasar a enunciar. Permite    al alumnado vislumbrar la complejidad de la moralidad y de la formaci&oacute;n    de la personalidad moral, que incluye muchos factores y competencias sin poderse    reducir a ninguno de ellos. Complejidad m&aacute;s admirable si consideramos    que adem&aacute;s de los aspectos m&aacute;s tenidos en cuenta por el enfoque    cognitivo evolutivo hay otros emocionales, afectivos y biogr&aacute;ficos de    los sujetos, que tambi&eacute;n se han revelado fundamentales en la configuraci&oacute;n    de esa personalidad moral.</p>     <p> La teor&iacute;a evolutiva de Kohlberg suministra una compleja descripci&oacute;n    de la ontog&eacute;nesis de la moralidad y una descripci&oacute;n general aceptable    de diferentes estadios morales que encajan bien con la observaci&oacute;n de    ciertas actitudes y juicios morales (dicho esto con todas las reservas de las    que hemos dejado constancia en la parte cr&iacute;tica de este trabajo). Es    fruct&iacute;fero el ejercicio del equilibrio reflexivo en la discusi&oacute;n    de dilemas morales en el aula, es decir, la pr&aacute;ctica de procesos en los    que los principios o procedimientos para juzgar son tentativamente aplicados    a los problemas.</p>     <p> Merece la pena trabajar mediante casos pr&aacute;cticos que pongan en juego    conocimientos, principios morales y deontol&oacute;gicos, juicios de&oacute;nticos    y juicios de responsabilidad, aun cuando no podamos precisar hasta qu&eacute;    punto el razonamiento impele a la acci&oacute;n o hasta qu&eacute; punto los    sujetos de los estadios m&aacute;s altos act&uacute;an coherentemente con su    elecci&oacute;n de deber.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El m&eacute;todo de Kohlberg y seguidores, complementado con otras aportaciones    te&oacute;ricas y pr&aacute;cticas, es apropiado para intervenir en educaci&oacute;n    moral sin adoctrinar y para estimular el pensamiento moral. La aplicaci&oacute;n    de este m&eacute;todo conlleva respeto por las personas, compromiso activo de    los estudiantes y construcci&oacute;n de las decisiones entre todos; algo que    se nos antoja fundamental para la formaci&oacute;n de una verdadera ciudadan&iacute;a    democr&aacute;tica.</p>     <p>Hemos dejado para el final el comentario sobre el experimento llevado a cabo    por Kohlberg y sus disc&iacute;pulos en las just communities. Si consideramos    que ellos mismos reconocieron que fue bonito mientras dur&oacute; pero que &laquo;el    enfermo muri&oacute;&raquo;, parecer&iacute;a que no hay nada m&aacute;s que    decir. Es f&aacute;cil enunciar unas cuantas cr&iacute;ticas que podr&iacute;an    explicar el fracaso: hab&iacute;a, y hay, muchos obst&aacute;culos para la generalizaci&oacute;n    de un modelo de democracia participativa en la instituci&oacute;n educativa;    exige esfuerzo por parte de todos, dinero, flexibilidad en la organizaci&oacute;n    de los centros, preparaci&oacute;n ardua de los docentes, etc. Si, como afirma    Peters (1984), al palacio de la autonom&iacute;a se accede por la antesala de    la heteronom&iacute;a, es probable que la instauraci&oacute;n de comunidades    justas fuera ingenuamente idealista a prop&oacute;sito de la propia naturaleza    humana. Kohlberg habr&iacute;a pecado, de esa manera, de excesivo optimismo    antropol&oacute;gico.</p>     <p> Ahora bien, &iquest;y si el problema consisti&oacute; en que Kohlberg se anticip&oacute;    a su tiempo? &iquest;Y si existiera ahora un contexto m&aacute;s apropiado para    dicho experimento? No decimos que el contexto sea mejor (&iquest;qui&eacute;n    mantendr&iacute;a eso comparando la sociedad aparentemente m&aacute;s cr&iacute;tica,    rebelde y reflexiva de la &eacute;poca de Kohlberg con la actual, m&aacute;s    acomodada, banal e indiferente?), decimos que quiz&aacute; sea m&aacute;s apropiado    para una implementaci&oacute;n de pr&aacute;cticas de educaci&oacute;n moral    en contextos m&aacute;s dialogantes, horizontales y participativos. Tradicionalmente,    la escuela ten&iacute;a como objetivo socializar a los ni&ntilde;os en unos    valores bien asentados mediante instrucci&oacute;n y disciplina. Pero la modernidad    ha ido socavando la tradici&oacute;n y, por otro lado, algunos valores necesarios    para compactar la sociedad han dejado tambi&eacute;n de tener vigencia. Entre    ellos, la disciplina y la autoridad. Las posibilidades de vida son m&aacute;s    complejas y est&aacute;n cada vez m&aacute;s abiertas, y la autoridad ya no    vale como criterio para educar. Este proceso no ha hecho m&aacute;s que acelerarse    y plantea actualmente serias dificultades a educadores que se hallan ante problemas    que no ten&iacute;an las anteriores generaciones de educadores.</p>     <p> Adem&aacute;s, nuestros estudiantes han cambiado radicalmente. Los estudiantes    de hoy son la primera generaci&oacute;n que ha crecido con la nueva tecnolog&iacute;a    digital. Los nativos digitales est&aacute;n acostumbrados a trabajar con sobrecarga    de informaci&oacute;n y procesarla r&aacute;pidamente. Han desarrollado destrezas    escaneadoras y de lectura de iconos. Son h&aacute;biles gestionando procesos    en paralelo y multitareas. Prefieren aprender haciendo. Les gusta m&aacute;s    los recursos audiovisuales (gr&aacute;ficos, im&aacute;genes, etc.) que los    textos; el acceso aleatorio (como el hipertexto) que el lineal. Trabajan mejor    en red. Tienen poca paciencia para la lectura, para la l&oacute;gica secuencial    y para las pruebas cl&aacute;sicas de evaluaci&oacute;n. Les gusta aprender    jugando y no es f&aacute;cil motivarlos sin recompensas inmediatas y frecuentes.    La televisi&oacute;n e Internet est&aacute;n erosionando la autoridad cognitiva    del profesor. Ve&aacute;moslo en esta respuesta que da un joven a una pregunta    que se le plantea en el contexto de una encuesta para el Instituto de la Juventud    de Espa&ntilde;a: "ahora t&uacute; entras a Google y ahora nadie es un erudito    que te puede dejar en evidencia, sabes d&oacute;nde est&aacute;, esto es as&iacute;    &iquest;qu&eacute; m&aacute;s? te bajas el disco y en dos d&iacute;as sabes    tambi&eacute;n" (Gordo, 2006, 76). Todo el mundo puede saber de todo, ser un    experto en cualquier tema. De este modo los criterios de distinci&oacute;n cultural    quedan redefinidos. La educaci&oacute;n est&aacute; instalada en una crisis    que, desde nuestro punto de vista se har&aacute; cr&oacute;nica por una sencilla    raz&oacute;n: la estructura econ&oacute;mica y laboral pone las cosas dif&iacute;ciles    a los padres y la aceleraci&oacute;n y complejidad de los cambios, con los tecnol&oacute;gicos    en vanguardia, se las complica a padres y profesores. La paradoja, es que, aun    cuando todos ellos se ocupen de la educaci&oacute;n, a menudo su esfuerzo sea    insuficiente pues las exigencias de formaci&oacute;n ser&aacute;n mayores.</p>     <p> La instituci&oacute;n escolar no puede (o no debe) seguir muchos a&ntilde;os    dando lo que ahora da y como lo da en un mundo digital. Los nuevos entornos    tecnol&oacute;gicos plantean a los gobiernos y a los profesores la oportunidad    y la responsabilidad de hacer lo que no se ha podido o querido hacer hasta el    momento presente. Si no se afronta esta responsabilidad ya podemos olvidarnos    de educar o lo haremos en el ambiente de malestar e ineficiencia actuales.</p>     <p> La soluci&oacute;n pasa por una reforma en profundidad de la ense&ntilde;anza.    Escuelas y profesores seguir&aacute;n siendo imprescindibles, pero otro tipo    de escuelas y de profesores. Los autores de la plataforma Moodle hablan de un    nuevo modelo pedag&oacute;gico: el constructivismo social, basado en las nuevas    tecnolog&iacute;as interactivas. Hay que incorporar nuevas formas de aprender    y de comunicar. Entre las primeras, incorporar m&eacute;todos m&aacute;s constructivistas    en que se &laquo;aprenda haciendo&raquo; y que tengan como fin que los alumnos    &laquo;aprendan a aprender&raquo;, ir m&aacute;s r&aacute;pido, menos paso a    paso, con multitareas en paralelo. Entre las segundas, hay que aprovechar las    nuevas oportunidades que suministran las tecnolog&iacute;as digitales de comunicar    (software social); de interacci&oacute;n y colaboraci&oacute;n (foros, blogs,    wikis, favoritos, etc.). Es en este nuevo contexto en el que, quiz&aacute;,    el modelo constructivista de aprendizaje, junto a la noci&oacute;n de la comunidad    democr&aacute;tica como medio de la educaci&oacute;n moral y la idea de comunidades    justas, pueden tener una segunda oportunidad. Por ello, la utop&iacute;a de    Kohlberg, adaptada y mejorada, nos parece una utop&iacute;a posible.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup>Los dilemas ficticios con los cuestionarios    respectivos pueden encontrarse en Kohlberg, 1992: 499-509.</p>     <p><sup><a href="#s2" name="2">2</a></a></sup> Ante el desacuerdo de los investigadores,    que se&ntilde;alaban grados diferentes de disparidad ideal para el desarrollo    moral, la hip&oacute;tesis +1 ha quedado en entredicho. Creemos que lo m&aacute;s    razonable es sencillamente poner a los estudiantes en contacto con razonamientos    m&aacute;s avanzados.</p>     <p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup> Scharf, P. (1973), Moral atmosphere    and intervention in the prison, Tesis doctoral.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">Referencias bibliogr&aacute;ficas</font></b></p>     <!-- ref --><p> Adell, J. (1990): An&aacute;lisis cr&iacute;tico de la teor&iacute;a sobre    el discurso del juicio moral de Kohlberg y su aplicaci&oacute;n en educaci&oacute;n    (Tesis doctoral), Valencia, Universitat de Val&egrave;ncia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-4688200900010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Blatt, M. y L. Kohlberg (1975): "The effects of classroom moral discussion    upon children's level of moral judgement", Journal of Moral Education, 4, 129-    161.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-4688200900010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Cort&eacute;s, M. P. (2000): Hacia un modelo de comprensi&oacute;n del desarrollo    moral desde Kohlberg y Bronfenbrenner, Pa&iacute;s Vasco, UPV, Dep de Psicolog&iacute;a    evolutiva y de la educaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-4688200900010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Cortese, A.J. (1987): The internal consistency of moral reasoning, Illinois,    Illinois State University.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-4688200900010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Gordo L., A (2006): J&oacute;venes y cultura Messenger, Madrid, FAD-INJUVE-Caja    Madrid.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-4688200900010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Kohlberg, L. (1992): Psicolog&iacute;a del desarrollo moral, Bilbao, Descl&eacute;e    de Brouwer, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-4688200900010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Kohlberg, L. y J. Reimer (1997): "De la discusi&oacute;n moral al gobierno    democr&aacute;tico", en Kohlberg, Power y Higgins (eds.), La educaci&oacute;n    moral seg&uacute;n Lawrence Kohlberg, Bilbao, Descl&eacute;e de Brouwer, pp.    21-47.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-4688200900010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> __________ (1997): "El enfoque de la comunidad justa: la democracia de un    modo comunitario", en Kohlberg, Power y Higgins (Eds.), La educaci&oacute;n    moral seg&uacute;n Lawrence Kohlberg, Bilbao, Descl&eacute;e de Brouwer, pp.    49-79.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-4688200900010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> __________ (1997): "Una semana en la vida de Cluster", en Kohlberg, Power    y Higgins (Eds.), La educaci&oacute;n moral seg&uacute;n Lawrence Kohlberg,    Bilbao, Descl&eacute;e de Brouwer, pp. 81-116.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-4688200900010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Kohlberg, L.; F.C. Power y A. Higgins (1997): La educaci&oacute;n moral seg&uacute;n    Lawrence Kohlberg. Barcelona, Gedisa, 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-4688200900010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Kurtines, W. y E.B. Crief (1974): "The Development of Moral Thought: Review    and Evaluation of Kohlbeg's Approach", Psychological Bulletin, 81, 453-470.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-4688200900010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Linde A. (2003): "Construir dilemas morales a partir de los medios audiovisuales",    en ALFA (Revista de la Asociaci&oacute;n Andaluza de Filosof&iacute;a), 12,    pp. 225-233.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-4688200900010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> __________ (2006): "Utilidad del utilitarismo en la discusi&oacute;n de dilemas    de la informaci&oacute;n", en Telos. Revista Iberoamericana de Estudios Utilitaristas,    vol 13, N&ordm; 1-2, 2004, pp. 177-198.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-4688200900010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> __________ (2007): El periodista moral, Huelva, Ediciones Grupo Comunicar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-4688200900010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> __________ (2008): "La TV como medio de educaci&oacute;n moral de la ciudadan&iacute;a    democr&aacute;tica", en Comunicar. Revista Cient&iacute;fica Iberoamericana    de Educaci&oacute;n y Comunicaci&oacute;n. Vol. XVI. N&ordm; 31, pp. 51-56.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-4688200900010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Milgram, S. (2003): Obediencia a la autoridad, Bilbao, Descl&eacute;e de Brouwer.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-4688200900010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Overley, N. (Comp.) (1970): The Unstudied Curriculum, Washington, Asociation    for Supervision and Curriculum Development.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-4688200900010000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Peters, R.S. (1984): Desarrollo moral y educaci&oacute;n moral. M&eacute;xico,    FCE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-4688200900010000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Rubin, K. y Trotter (1977): "Kohlberg's moral judgement scale: some methodological    considerations", Developmental Psychology, 13, 535-536.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-4688200900010000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Scharf, P. (ed.) (1978): Readings in Moral Education. Minneapolis, Winston    Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-4688200900010000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Straughan, R., (1986): "Why act on Kohlberg's moral Judgements?", en Modgil,    S. y C. Modgil, (eds.), Lawrence Kohlberg. Consensus and Controversy, London,    Falmer, pp. 149-157.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-4688200900010000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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